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Experiencias y proyecciones del patrimonio industrial chileno/Experiences and Projections of Chilean Industrial Heritage/Experiencias e Projecoes do Patrimonio Industrial Chileno.

El caracter patrimonial de las manifestaciones asociadas a las actividades industriales se situa en los paises desarrollados a partir de la segunda mitad del siglo XX. Tal fenomeno respondio a la presion que comenzaron a sufrir los espacios y las maquinarias industriales producto de las modificaciones y las reconversiones tecnicas que desde ese momento comenzaron a sucederse en el mundo. En efecto, a finales de la decada de 1960 se identifica, alrededor del conjunto minero ingles de Ironbridge, la primera iniciativa de activacion, puesta en valor y conservacion de restos industriales en el mundo (Cerda, 2008, p. 27).

A partir de ese momento se detectan una serie de acciones que, principalmente lideradas por administraciones locales y estatales, reutilizan bienes industriales en el diseno y la ejecucion de politicas de ordenacion y planificacion de antiguos territorios industriales y en estrategias orientadas a sortear las tensiones economicas y sociales asociadas a escenarios posindustriales. A esas acciones se fueron sumando gestiones emprendidas por el mundo asociativo que--en buena medida motivado por los principios formulados por la nueva museologia francesa de la decada de 1970--se lanzo a la elaboracion de inventarios, registros locales y la puesta en marcha de espacios museograficos que dan cuenta del aprecio social que poseen algunos de estos restos para las comunidades vecinas. De esta forma, los bienes industriales patrimoniales poco a poco se fueron transformando en estructuradores de significado e identidad en muchos territorios (1).

En Chile la toma de conciencia del valor patrimonial de los bienes legados por la industria es un proceso socialmente mas tardio que en los paises desarrollados. En efecto, si bien en la decada de 1970 se identifican una serie de activaciones que centran la valoracion de estos bienes principalmente en su importancia historica asociandolos a procesos sociales y economicos relevantes para el pais, hubo que esperar hasta la decada de 1990 para que este sector del patrimonio comenzara a definirse como una tipologia dentro del campo patrimonial nacional, y la llegada del siglo XXI para que esa tendencia se consolidara gracias a la adhesion a las dinamicas de activacion de bienes industriales de actores pertenecientes a la sociedad civil y al ambito privado.

Este articulo expone la trayectoria que ha tenido el patrimonio industrial chileno y las perspectivas que se observan para este sector. El trabajo se fundamenta en algunas entrevistas realizadas durante los meses de agosto y septiembre de 2015 y en la revision de los decretos leyes que, entre 1952 y 2015, confirieron la condicion de monumento nacional en la categoria historica o como zona tipica o pintoresca a los mas de 106 bienes que conforman el universo patrimonial industrial chileno (2). Esto permitio identificar la distribucion del patrimonio industrial en el pais, los sectores productivos representados y la evolucion que han tenido las declaraciones patrimoniales de bienes industriales desde que en 1952 fuera declarado monumento nacional el primer elemento industrial del pais.

Una nueva categoria patrimonial: el sector industrial

Uno de los mas recientes ambitos de estudio y tutela patrimonial es el industrial pero, a pesar de su enorme amplitud, dada la cantidad y la diversidad de areas de la produccion que comprende, en terminos sociales no es muy valorado. Seguramente porque, como plantea Casanelles (2007), somos la primera generacion que considera como patrimoniales objetos que han sido utilizados por nosotros mismos. Por ende, no es raro considerar a los bienes industriales como no dignos de interes ya sea porque cronologicamente son recientes, porque han tenido finalidades utilitarias o porque al estar relacionados al mundo del trabajo se asocian a rutinas, sufrimientos y privaciones. Pero tambien debido a que, sin duda, las administraciones responsables siguen centrando sus acciones en conjuntos patrimoniales mas tradicionales y consolidados y porque, dada su extraordinaria complejidad, el patrimonio industrial requiere de investigaciones novedosas y una gestion especifica (Fernandez-Baca, 2007).

Efectivamente, la inclusion de lo industrial dentro del campo patrimonial ha significado una serie de replanteamientos respecto a los criterios de apreciacion, proteccion y preservacion tradicionales--como la belleza, la monumentalidad y la antiguedad--que no son aplicables a esta clase de bienes. Esto ha inaugurado una nueva forma de entender la antiguedad pues, dada la rapidez con que actualmente acontecen los cambios tecnologicos, objetos hasta hace poco funcionales pasan rapidamente a la obsolescencia. Asimismo, porque los elementos industriales se han constituido en testimonios con valor documental y antropologico ya que, como parte del mundo industrial, permiten el estudio y la comprension de esa sociedad especifica (Casanelles, 2007; Instituto del Patrimonio Cultural de Espana, 2011). Igualmente, como han hecho ver autores como Marrodan (2007) y Aguilar (2007), debe tambien destacarse la tendencia a valorar los restos fisicos dejados por la era industrial desde una perspectiva puramente estetica.

El interes por la salvaguarda del legado industrial se institucionalizo en 1978 con la creacion del Comite Internacional para la Conservacion del Patrimonio Industrial (Ticcih) como la organizacion encargada de la proteccion, la promocion y la interpretacion de ese patrimonio en el ambito mundial. Luego, en 1985, el sector industrial paso oficialmente a formar parte de la discusion patrimonial con la convocatoria al primer encuentro internacional tematico: el coloquio, celebrado en Lyon, titulado ?Que politicas para el patrimonio industrial?

En ese espacio de discusion, por primera vez se reconocio que lo industrial es parte del campo patrimonial pues "la cultura industrial es un elemento constitutivo y merece la misma atencion que el resto de sus aspectos [ya que son] el producto de procesos tecnologicos y habilidades profesionales que son testimonios de una civilizacion y portadores de un hecho cultural" (Consejo de Europa, 1987, p. 147). En otras palabras, el patrimonio industrial posee implicancias sociales y culturales asociadas al mundo del trabajo pero tambien a la vida cotidiana.

A partir de entonces, los esfuerzos por proteger y conservar el patrimonio industrial se han sustentado en que representa una "memoria historica que se manifiesta diferencialmente segun la epoca, la fase de desarrollo, los sectores de actividad y las areas geoculturales en que se llevo a cabo el proceso de la industrializacion" (Instituto del Patrimonio Cultural de Espana, 2011, p. 3). El valor de esta definicion radica en que declara objeto de estudio tanto los bienes materiales como los intangibles, incluidos tambien los aspectos paisajisticos relacionados a los componentes industriales.

Efectivamente, una de las caracteristicas constitutivas de los bienes que conforman esta tipologia patrimonial es la espacial: el patrimonio industrial esta profundamente ligado al lugar en que se emplaza. Esto quiere decir que los elementos industriales deben ser interpretados no de forma aislada, sino incorporandolos al territorio que pertenecen (Bergeron y Dorel-Ferre, 1996; Benito del Pozo, 2002; Quivik, 2000; Pardo, 2008; etc.). Es decir, en palabras de Therrien (2008, p. 49), "los bienes y expresiones culturales asumen un caracter relacional y no aislado, como referentes entre si y con el entorno, lo que les otorga contexto y significado".

De este modo, emerge un "patrimonio territorial" cuyo aspecto mas destacable es que "incorpora una dimension evolutiva y transformadora que permite reconocer los atributos edificados y no edificados que existen en el territorio y que se corresponden con una cultura o con una determinada forma de organizacion social o de quehacer humano" (Castillo y Tremino, 1998, citados en Canizares, 2005, p. 24). Se conforma asi un binomio patrimonio industrial-patrimonio territorial que identifica y destaca la pertenencia de un grupo a un espacio geografico y cultural y revaloriza el territorio y los elementos presentes en su interior, dandoles la oportunidad de constituirse en recursos que trascienden el campo cultural mediante proyectos que aspiran a dinamizar espacios economicamente decadentes (Mata, 2008; Sabate y Benito del Pozo, 2010; Feria, 2010; Pardo, 2011; Benito del Pozo, 2012; entre otros).

La definicion mas actualizada del patrimonio industrial la entrega la Carta de Nizhny-Tagil, que lo entiende como "los restos de la cultura industrial que poseen un valor historico, tecnologico, social, arquitectonico o cientifico. Estos restos consisten en edificios y maquinaria, talleres, molinos y fabricas, minas y sitios para procesar y refinar, almacenes y depositos, lugares donde se genera, se transmite y se usa energia, medios de transporte y toda su infraestructura, asi como los sitios donde se desarrollan las actividades sociales relacionadas con la industria, tales como la vivienda, el culto religioso o la educacion" (Comite Internacional para la Conservacion del Patrimonio Industrial, 2003).

Actualmente se estima que las manifestaciones asociadas al patrimonio industrial se situan temporalmente entre mediados del siglo XVIII y el ultimo tercio del siglo XX y son "el resultado de una determinada relacion social, la capitalista, y con un concreto sistema tecnologico, la mecanizacion" (Instituto del Patrimonio Cultural de Espana, 2011, p. 7). Esto excluye de esta categoria a los elementos pertenecientes a las epocas pre y proto industriales, pues esas manifestaciones estan comprendidas en otras clasificaciones patrimoniales.

Esta delimitacion temporal incluye dentro del patrimonio industrial a una amplia variedad de sectores relacionados con la produccion, entre ellos: la mineria y las actividades extractivas, la produccion de energia (gas, electricidad, petroleo), la industria textil (lavaderos de lanas, fabricas y colonias textiles), la industria del papel y las artes graficas, la industria agroalimentaria (silos, destilerias, harineras, chocolates, dulces), la industria naval (embarcaciones, diques, astilleros), del juguete, del transporte (ferrocarriles, automoviles, embarcaciones, aeronaves), las comunicaciones (correos, telefonos, telegrafos), las vias de comunicacion, etc.

Ahora bien, dentro de los principales desafios que enfrentan los bienes industriales de caracteristicas patrimoniales esta la escasa proteccion legal que poseen debido al enorme numero de elementos que comprende el patrimonio industrial. Ademas, la perspectiva territorial que este involucra plantea serias dificultades para protegerle, ya que "cuando las manifestaciones del patrimonio industrial definen paisajes o espacios, su proteccion no puede venir de la mano, exclusivamente, de las tecnicas reguladas en la legislacion sectorial, sino que requiere una integracion y coordinacion con los mecanismos de la ordenacion territorial y con las politicas de desarrollo economico y social" (Alonso, 2002, p. 113).

Otro de los retos que enfrenta esta categoria patrimonial es la pugna existente entre intereses economicos e intereses culturales. Dado que la mayoria de los bienes inmuebles y muebles pertenecen a privados y representan activos y herramientas de trabajo que pueden ser demolidas, desechadas, vendidas o destinadas a nuevos usos en el momento en que sus propietarios estimen que su vida util ceso (Tajter, 2008). A esto se anade el peligro de expolio al que permanentemente estan expuestos los bienes muebles, la infraestructura y los archivos industriales cuando una fabrica, una mina o una empresa se cierran y/o abandonan. Del mismo modo, tampoco es extrano que las entidades inmateriales relacionadas al patrimonio industrial se vean fuertemente amenazadas de desaparicion cuando los oficios y, en general, los conocimientos y las formas de organizacion que le estan asociadas quedan en desuso y los sujetos depositarios de esos conocimientos desaparecen sin dejar testimonio.

No obstante, asi como el patrimonio industrial presenta amenazas y debilidades, tambien posee fortalezas, ya que no pocas veces su puesta en valor es sinonimo de potencialidades en escenarios posindustriales y/o de cierre de faenas mineras que conllevan tensiones sociales asociadas a la perdida de empleos y la caida en el nivel de renta relacionadas a procesos de desindustrializacion. De ahi que parte importante de las contribuciones del patrimonio industrial actualmente se centren, primero, en su reconversion en recurso de dinamizacion en areas que han visto declinar sus economias; segundo, como criterios que se deben considerar en la ordenacion y la planificacion territorial y, tercero, como activos sobre los cuales construir procesos orientados a la singularizacion y el mantenimiento de antiguos territorios industriales, es decir, como elementos estructurados de memorias e identidades especificas.

El patrimonio industrial chileno

La mayor parte de las areas productivas que conforman el patrimonio industrial chileno pertenece a sectores extractivos, siendo excepcionales los casos que corresponden a procesos de manufactura. Es decir, la vida util de la mayoria de los bienes que componen el patrimonio industrial del pais se acoto a la existencia de materias primas y la vigencia de los sistemas extractivos de los que formaban parte. Esto, sumado a las marcadas caracteristicas sismicas del pais, explica por que el estado de conservacion de muchos de esos bienes corresponde a ruinas.

El periodo en que se desarrollo la vida util de la mayoria de esos elementos pertenecen a la denominada Segunda Revolucion Industrial, etapa que mas o menos abarca desde 1870 y el comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914. En otras palabras, segun Cormin (2005), se insertan dentro de los cambios sociales y economicos que se produjeron como consecuencia de las transformaciones asociadas a las innovaciones tecnologicas relacionadas con nuevas fuentes de energia (gas, petroleo y electricidad); la aparicion de nuevos materiales y sistemas de transporte y comunicacion; cambios organizativos en las empresas, el mercado, la forma de organizacion del trabajo y el consumo; el reforzamiento del rol del Estado en el ambito economico y, gracias a la progresiva internacionalizacion de la economia, el nacimiento de la primera globalizacion.

Las figuras 1a, 1b y 1c permiten apreciar los sectores de la produccion que comprenden el patrimonio industrial nacional, sobresalen las areas metalurgica (antiguas fundiciones de cobre y plata, chimeneas) y minera (antiguas oficinas salitreras, antiguos campamentos cupriferos, cabrias, minas de carbon, complejos industriales, pozos y campamentos petroleros, etc.); las industrias alimenticia (edificaciones que fueron haciendas agricolas, frigorificos ganaderos, fabricas de cerveza, bodegas vitivinicolas, etc.) y textil y forestal (fabricas, aserraderos, etc.); el ambito vial, de las obras publicas y los transportes (viaductos, puentes, tuneles, ascensores, funiculares, etc.); la esfera maritima y portuaria (molos, muelles, embarcaciones, antiguas balleneras, faros, etc.); los sectores hidrico (tranques, plantas hidroelectricas y acueductos) y ferroviario (estaciones, edificios, recintos, ramales, maestranzas, etc.) y las piezas rodantes, aeronaves y trolebuses (locomotoras, coches, locomoviles, aviones y trolebuses).

Como muestra el grafico 1 (Figura 2), entre las areas productivas que componen el universo patrimonial industrial nacional, claramente el ferroviario es el sector predominante con un 28%. Esto sumado a que parte importante de estos bienes corresponden a locomotoras a vapor, electricas y diesel, coches y barrenieves y que a ellos es posible sumar los tuneles, los puentesy los viaductos que fueron parte de la red ferroviaria, arroja como resultado que al menos 1/3 del patrimonio industrial nacional esta compuesto por bienes asociados al ferrocarril. El siguiente sector productivo mejor representado del patrimonio industrial nacional es, con un 24%, el minero. Estos bienes mayoritariamente conciernen el auge salitrero y elementos relacionados con la extraccion de carbon en el golfo de Arauco, especialmente los existentes en la ciudad de Lota. Esta cifra se ve levemente incrementada si se anade, dada su intrinseca relacion, el sector "metalurgia" (3%).

Por su parte, el grafico 2 (Figura 3) permite distinguir en que lugares del pais se concentran los bienes industriales nacionales y muestra que las declaraciones realizadas se agrupan de forma notoria en algunas regiones en detrimento de otras. Es el caso de la Region Metropolitana, con 17 elementos pertenecientes a distintos sectores productivos, y la Region de Antofagasta, con 16 elementos directa o indirectamente asociados a la explotacion salitrera. Es decir, ambas regiones concentran el 31% del patrimonio industrial nacional, les sigue la Region del Biobio que, con 13 bienes mayoritariamente relacionados con la mineria carbonifera, posee el 12% del universo patrimonial industrial del pais, mientras que en sus antipodas se situa la Region de Los Lagos, que no posee bienes industriales reconocidos legalmente como patrimonio.

La extension del patrimonio industrial chileno

Ahora bien, si se entiende al patrimonio como una representacion dinamica que vincula el presente con el pasado para darles continuidad cultural segun las necesidades, los intereses y los enfoques de cada epoca, se obtiene que la patrimonializacion, como proceso de aumento de la carga simbolica, es la que permite que un bien cultural sea distinguido como patrimonio. Vale decir, el patrimonio debe entenderse no tanto como un valor en si mismo sino como el resultado de un proceso de produccion a partir de problematicas contemporaneas. En otras palabras, es mediante la articulacion de un discurso que comprende la identificacion, la seleccion, el ordenamiento, el estudio, la interpretacion, la certificacion cientifica y la exhibicion sobre el que debe centrarse el analisis sobre la emergencia de un elemento patrimonial (Prats, 1997; Kirshenblatt-Gimblett, 2001; Davallon, 2006; Francois, Hirczak y Senil, 2006).
Figura 2:
Grafico 1: Porcentaje por sector productivo representado dentro del
patrimonio industrial nacional

Mineria                                    24%
Metalurgia                                  3%
Ferroviaria                                28%
Piezas rodantes, aeronaves y trolebuses    15%
Hidrica                                     3%
Maritima y portuaria                        8%
Vial, obras publicas y transportes         10%
Ind. agricola                               1%
Ind. cervecera                              1%
Ind. vitivinicola                           2%
Ind. textil                                 1%
Ind. forestal                               3%
Ind. ganadera                               2%

Fuente: Elaboracion propia a partir de las figuras 1

Nota: Tabla derivada de grafico segmentado.


En Chile, la toma de conciencia del valor patrimonial de los bienes legados por la industria es un proceso que, aunque es posible situar sus inicios en la decada de 1970, en terminos sociales es mas tardio que el europeo o el estadounidense. Efectivamente, salvo las declaraciones como monumento nacional historico de la locomotora La Copiapo en 1952 y de la estacion de trenes de Caldera en 1964, el reconocimiento legal de elementos industriales en el pais se inicia en esa decada para, desde ese momento, incrementarse sostenidamente. En cuanto a la participacion de la sociedad civil en los procesos de activacion de bienes industriales, aunque algunos grupos comenzaron timidamente a incorporarse a los procesos de patrimonializacion durante la decada de 1980, fue solo a partir de este siglo cuando se unen definitivamente a las dinamicas de activacion de bienes industriales. Asimismo, el sector privado tambien se suma durante este siglo a los actores sociales que lideran este tipo de acciones por medio de la ejecucion de proyectos de recuperacion y refuncionalizacion de espacios industriales en estado de abandono.

En efecto, como muestra el grafico 3 (Figura 4), el reconocimiento patrimonial de bienes industriales se ha incrementado progresivamente desde 1952, ha aumentado en numero y se ha extendido por todo el territorio nacional. Si bien se detecta una declaracion patrimonial durante la decada de 1950 y otra en la de 1960, es a partir de los anos setenta que la declaracion de bienes industriales se acrecienta deforma constante: 13 delos bienes que conforman el patrimonio industrial del pais a fecha de hoy fueron declarados durante esa decada (12%); 17 son reconocidos durante los anos 1980 (16%); 26 en la decada de 1990 (24%); 31 recibieron la categoria patrimonial durante la primera decada de este siglo (29%) para, entrelos anos 2010 y 2015, ser declarados como patrimonio 19 de los bienes que componen el patrimonio industrial nacional (17%).

Ahora bien, si se centra la atencion en la progresiva incorporacion de actores sociales a los procesos de activacion patrimonial de bienes industriales, los fundamentos en que se basa el reconocimiento de esos elementos como monumentos nacionales y las funciones y los alcances que esas dinamicas y declaraciones han tenido a traves del tiempo, es posible distinguir cuatro periodos de la trayectoria del patrimonio industrial chileno.

La decada de 1970: la emergencia del patrimonio industrial

Al igual que en el resto del mundo, durante estos anos los criterios de valoracion patrimonial en el pais comenzaron a alejarse de la idea que asocia lo patrimonial con lo artistico. Sin embargo, el reconocimiento patrimonial de bienes industriales en esta epoca no significo que la institucion encargada del patrimonio en el pais, el Consejo de Monumentos Nacionales, hubiese incorporado una perspectiva territorial que significara la integracion de los conjuntos fabriles distinguidos como patrimonio, tampoco que se relacionara la accion productiva con el paisaje ni que esas activaciones reflejaran la existencia de una valoracion social sobre esos restos industriales.

En otras palabras, en un inicio la declaracion patrimonial de bienes industriales se centro exclusivamente en el valor historico que cada elemento poseia en tanto registro material de los procesos economicos y sociales de los cuales fue parte. Pero esto no necesariamente implicaba una mejora en su estado de conservacion, puesta en valor, rehabilitacion ni menos la posibilidad de una refuncionalizacion. Tambien resulta interesante identificar durante esta decada que en tiempo de los trastornos sociales y politicos ocurridos durante el gobierno de la Unidad Popular (1970-1973), las declaraciones patrimoniales fueran utilizadas politicamente por los propietarios de las vinas Santa Rita y Santa Carolina para evitar que fueran tomadas y expropiadas por sus trabajadores (3).

La decada de 1980: la valoracion del ferrocarril

En el decenio de 1980 se desencadeno una explosiva activacion de bienes relacionados con el ferrocarril que encuentra explicacion en la importancia que desde mediados del siglo XIX tuvo ese medio de transporte para la conectividad y el desarrollo economico e industrial del pais y, consiguientemente, para la consolidacion del Estado dentro del territorio nacional. Asimismo, desde que en 1884 se creara la Empresa de Ferrocarriles del Estado, esta presto un servicio con un fuerte componente social que involucro que el tren se constituyera en un importante dispositivo de construccion de realidades e identidades territoriales, especialmente en las areas rurales, y que ocupara un lugar fundamental en la memoria de muchos de esos sectores del pais.

Ese escenario se transformo en 1979 con la liberalizacion del transporte publico lo que obligo a la Empresa de Ferrocarriles del Estado a autofinanciarse por medio de la enajenacion y el traspaso de activos al sector privado y, consecuentemente, el progresivo cierre de los ramales menos rentables de la red ferroviaria nacional, asi sus servicios quedaron a distancias cortas e intermedias. Esto significo que durante toda la decada de 1980, al prescindir de gran cantidad de material en buenas condiciones de funcionamiento e integridad la empresa dejo de cumplir el rol social que historicamente habia desempenado. Todo esto hizo que trabajadores ferroviarios y muchas de las comunidades a las que el tren habia prestado servicios se organizaran espontaneamente en pos del rescate y la conservacion del material que se estaba dando de baja, lo que permitio que en 1984 fuera creado el primer museo ferroviario del pais, inaugurado en la Quinta Normal de Santiago.

Por ultimo, cabe destacar el rol que en este proceso le cupo a la Asociacion Chilena de Conservacion del Patrimonio Ferroviario que, creada a comienzos de la decada de 1980, desempeno una destacada labor de sensibilizacion de las autoridades militares de la epoca respecto al reconocimiento, la conservacion y la puesta en valor de elementos patrimoniales ferroviarios que en ese momento tenian el riesgo de desaparecer (4).

La decada de 1990: la consolidacion de lo industrial como patrimonio

Durante estos anos finalizan las declaratorias de bienes relacionados con la mineria del salitre que habian comenzado en los anos 1970 y atravesado toda la decada de 1980. Asimismo, prosigue la patrimonializacion de elementos asociados al ferrocarril y se continuan anadiendo, aunque de forma acotada, elementos pertenecientes a otros sectores productivos. Sin embargo, esta decada arranca con una importante novedad pues, apenas recuperada la democracia, el Estado emprende distintas lineas de accion en el ambito cultural: financia a artistas y creadores mediante fondos concursables; impulsa la participacion privada en la cultura mediante la Ley 18.985 de donaciones culturales; mejora la legislacion cultural existente y genera infraestructura cultural (Munoz, 2010).

Esto, sumado a que en esos momentos se ejecutaban acciones orientadas a la renovacion y el mejoramiento del centro historico de la ciudad de Santiago, significo que se emprendiera la transformacion y la refuncionalizacion de la antigua estacion Mapocho de trenes de esa ciudad como el primer centro cultural del pais, proyecto que replico la tendencia mundial de recuperar y otorgar nuevos usos a espacios industriales abandonados (5).

En efecto, la estacion Mapocho fue construida entre 1905 y 1912, en medio del auge economico provocado por el salitre y como parte de las celebraciones del centenario de la independencia del pais. Se ubica en el casco historico de la capital, fue la estacion mas grande de la red ferroviaria nacional y fue declarada monumento nacional historico en 1976. No obstante, esa distincion no significo que se revirtiera el avanzado estado de deterioro en el que se encontraba; es mas, en 1987 la estacion fue clausurada, abandonada y puesta a la venta. Afortunadamente ese negocio no se concreto y el lugar continuo siendo de propiedad estatal para, finalmente, entre los anos 1991 y 1994, ser reformada con fondos estatales para albergar el Centro Cultural Estacion Mapocho. En 1991 se constituyo la Corporacion Cultural de la Estacion Mapocho, institucion de derecho privado sin fines de lucro que desde entonces se encarga de la preservacion, el desarrollo, la administracion y la gestion del edificio. Por ultimo, cabe destacar que en 2009 el Centro Cultural Estacion Mapocho gano el VI Premio Internacional Reina Sofia de Preservacion y Conservacion del Patrimonio y Difusion de la Cultura (6).

El siglo XXI: la apropiacion social del patrimonio industrial y el rol del sector privado

La primera decada de este siglo destaca porque los elementos que son objeto de declaraciones patrimoniales dejan definitivamente de ser exclusivamente identificados por la institucionalidad competente, el Consejo de Monumentos Nacionales, y tambien comienzan a ser propuestos por el mundo asociativo, especialistas academicos y diversas instituciones del sector publico.

Efectivamente, durante los ultimos anos ha sido notable el incremento de la sensibilidad social nacional sobre bienes de caracteristicas patrimoniales, que se ha manifestado por medio de movimientos de defensa, populares y amplios, que por cierto incluyen elementos del ambito industrial. Al respecto, destacan las dinamicas de activacion patrimonial alrededor del patrimonio ferroviario de las ciudades de Santiago y Valparaiso y que son emprendidas por un sinnumero de asociaciones y colectivos sociales que, junto a especialistas y otros profesionales, son los artifices de varias paginas web y publicaciones tematicas (7).

En esta misma linea de accion se situan las reivindicaciones patrimoniales en torno a los campamentos pertenecientes a la gran mineria cuprifera que fueron erradicados durante los ultimos anos del siglo XX. Un ejemplo es el antiguo campamento de Chuquicamata, asentamiento urbano industrial fiel representante de los denominados company town (8). Chuquicamata es la mina a rajo abierto mas grande del mundo y sus operaciones industriales comenzaron en 1910 (9). En 1992 Chuquicamata fue declarada zona saturada de material particulado respirable y anhidrido sulfurico, lo que implico que la empresa propietaria, la Corporacion Nacional del Cobre, decidiera trasladar a la poblacion del campamento asociado al mineral a la vecina ciudad de Calama. El traslado finalizo en 2004 y tres anos despues se realizo la ceremonia oficial de cierre del campamento, que alcanzo a cumplir 92 anos de vida util. A partir de entonces numerosos antiguos pobladores se organizaron y, junto con otras instituciones, solicitaron le fuese otorgada al asentamiento la categoria patrimonial. Finalmente, en enero de 2015, el Consejo de Monumentos Nacionales declaro al lugar como monumento nacional en las categorias historica y zona tipica o pintoresca como forma de resguardar los bienes y la identidad asociada al lugar.

Por otra parte, la tendencia a rehabilitar espacios industriales para darles nuevas funciones es un fenomeno en alza en el pais, destaca el protagonismo que ha adquirido el sector privado y asociaciones pertenecientes a la sociedad civil en iniciativas orientadas al turismo y el ocio y tambien a la puesta en marcha de proyectos culturales. Conjuntamente, este tipo de proyectos, ademas de proteger esos bienes del deterioro, significan la posibilidad de transformarlos en activos para que, mediante su "turistificacion", puedan potencialmente traducirse en beneficios economicos para los lugares en que estan insertos (Kanitz, 2000).

Dentro de la primera de estas lineas de accion destaca la transformacion del antiguo frigorifico Bories en un lujoso hotel de cinco estrellas. El frigorifico Bories se dedico entre 1915 y 1971 al faenamiento, el procesamiento y la refrigeracion de ganado ovino, y se constituyo en un importante polo de desarrollo de la Patagonia (10). En 1996 el complejo industrial fue declarado monumento nacional historico y, desde 1999, un grupo de empresarios comenzo el proceso de transformacion de esas instalaciones en un exclusivo hotel de lujo. Asi, despues de mas de 10 anos de restauraciones y una inversion de 10 millones de dolares, en 2011 fue inaugurado el hotel The Singular (11).

Una iniciativa similar es la ejecutada en las denominadas ruinas de Huanchaca de la ciudad de Antofagasta (12). Estas ruinas corresponden a las bases estructurales del establecimiento industrial de Playa Blanca de la Compania Huanchaca de Bolivia que funciono entre 1892 y 1902, ese ano las instalaciones fueron abandonadas y los terrenos pasaron a propiedad fiscal hasta que en 1964 fueron transferidos gratuitamente a la Universidad Catolica del Norte. Diez anos despues, las ruinas fueron declaradas monumento nacional historico, pero eso no detuvo su deterioro. En 2006 la empresa Enjoy S. A. gano la licencia para desarrollar el proyecto Enjoy Antofagasta Casino & Resort y al ano siguiente nacio la Fundacion Ruinas de Huanchaca, institucion sin fines de lucro compuesta por la Universidad Catolica del Norte, Enjoy S. A. y por la Sociedad Quimica y Minera de Chile que, mediante la Ley 18.985 de donaciones culturales, entrego un importante aporte economico. De esta forma, gracias al apalancamiento de intereses distintos como los universitarios y los empresariales, en 2010 fue creado el Parque Cultural Huanchaca como espacio dedicado al rescate, la proteccion y la conservacion cultural, identitaria y patrimonial de la Region de Antofagasta (13).

En lo que respecta a la implementacion de museos como recursos destinados al aprendizaje y la profundizacion del conocimiento de la sociedad industrial, es especialmente destacable la rehabilitacion de la antigua ballenera de Quintay (14). Esas instalaciones, que fueron construidas por la Compania Industrial e inauguradas en 1943, se constituyeron en la ballenera mas grande del pais y la unica que conservo su integridad, opero a plena capacidad hasta su cierre en 1967, cuando fue abandonada. En 1997, producto de un conflicto con un proyecto inmobiliario, fue creada la Fundacion Quintay, organizacion en la que participa un espectro amplio de actores sociales locales y cuyo objetivo es la promocion, el fomento y el desarrollo de la pesca sustentable, la proteccion, la defensa y la recuperacion del medio ambiente marino y el manejo sustentable del borde costero. Al ano siguiente, en 1998, le fueron entregados en concesion a la Fundacion la mitad de los terrenos de la antigua ballenera con el objetivo de instalar un centro de promocion de respeto al mar y velar por la autenticidad y la integridad de la infraestructura existente por lo que habilitaron en su interior una serie de exhibiciones museograficas. La mitad restante la recibio en concesion la Universidad Andres Bello, que procedio a la restauracion de los antiguos edificios de hormigon armado y albanileria gruesa, de manera que se conservara parte del patrimonio arquitectonico del lugar e inaugurar el Centro de Investigaciones Marinas de Quintay, plataforma de investigacion, docencia y desarrollo tecnologico en el area de las ciencias del mar (15). Finalmente, en 2015 le fue concedida la categoria de monumento nacional historico a estas antiguas instalaciones balleneras.

Conclusiones

Como se aprecia, la valoracion social de elementos industriales en Chile demuestra significativos progresos a traves del tiempo que le han proporcionado importantes perspectivas y tambien significativos desafios. Lo primero queda de manifiesto en el numero de proyectos ejecutados por la sociedad civil en torno a elementos o espacios industriales gracias a los fondos de cultura que cada ano son convocados por el Consejo de las Artes y la Cultura, la gran cantidad de solicitudes que recibe el Consejo de Monumentos Nacionales por parte de distintas asociaciones y especialistas para declarar bienes industriales como monumentos nacionales y las acciones que diferentes actores sociales ejecutan alrededor de elementos y espacios industriales como es, por ejemplo, la reciente inauguracion, en las instalaciones del antiguo aeropuerto de Cerrillos de Santiago de Chile, del Centro Nacional de Arte Contemporaneo (16).

Sin embargo, este escenario no ha revertido que en Chile el patrimonio sea una prioridad de segundo orden, este deficientemente valorado, se desenvuelva con recursos insuficientes y que se registre una baja voluntad politica respecto a su inclusion en las politicas territoriales. Asimismo, aunque no es despreciable el numero de iniciativas destinadas a conocer y conservar bienes industriales con caracteristicas patrimoniales por parte de asociaciones civiles, la informacion que estas generan permanece aislada y sin continuidad dado que no es coordinada ni gestionada por ninguna institucion de forma centralizada, lo cual impide que la tematica avance mas sistematicamente. Esta situacion hace extremadamente conveniente considerar la realizacion de un inventario industrial nacional y una seleccion de los elementos industriales mas destacados y socialmente mejor evaluados de manera de priorizar su estudio, conservacion, divulgacion y eventual habilitacion y reutilizacion. De hecho, el unico trabajo realizado al respecto corresponde al de una tesis doctoral que propone una herramienta de catalogacion e inventariado del patrimonio industrial del pais (Migone, 2003).

A pesar de esto, las proyecciones del patrimonio industrial nacional pueden estimarse como positivas debido a la importancia que este tipo de elementos esta teniendo para los grupos que les dieron vida y que continuan habitando a su alrededor, y los discursos y las acciones que emergen de esa valoracion, asimismo de los usos sociales e incluso politicos que actualmente se les adjudica a esos elementos. En tal sentido, es especialmente relevante reparar en el rol que esta adquiriendo el patrimonio como mecanismo de reconocimiento y construccion grupal a partir de las experiencias, la memoria y las tradiciones locales, y tambien como herramienta politica y confrontacion simbolica. Esto queda en evidencia en el conflicto existente en torno a la antigua fabrica textil Bellavista-Tome que pone en oposicion, por un lado, a la comunidad organizada para impedir que esas instalaciones sean demolidas, y por otro, a un grupo economico que impulsa el cambio del uso de suelos del lugar para ejecutar un proyecto inmobiliario (17). Este tipo de escenarios da cuenta de la importancia que esta teniendo el patrimonio en procesos de defensa y preservacion del entorno y la calidad de vida barrial y, asimismo, como una forma de lograr que las poblaciones locales sean consideradas en decisiones que son de su competencia.

En otras palabras, los elementos industriales se han ido convirtiendo en poderosos mecanismos de cohesion social, memoria e identidad de antiguos espacios productivos porque son vistos como "instrumentos de conocimiento, comunicacion y valoracion de las huellas presentes en un territorio" (Blanco y Rio, 2015, p. 235). Es decir, estos bienes se estan constituyendo en valiosos activos sociales dada su capacidad para cohesionar y organizar a los individuos en torno a intereses y necesidades comunes.

Algo parecido sucede con los proyectos de intervencion, refuncionalizacion y gestion de antiguos espacios industriales por actores pertenecientes al sector privado. Pues, si bien esas iniciativas en primer lugar obedecen a objetivos de caracter economico, sin duda tambien representan poner en valor el vinculo existente entre el paisaje, la memoria y las manifestaciones especificas de la industria en un territorio. Pues, aplicar una mirada territorial al conjunto de bienes patrimoniales permite integrarlos y consolidarlos como partes de un espacio en permanente construccion, y los inserta en la trayectoria historica de cada lugar confiriendoles estatus explicativo (Garcia, Meer y De la Puente, 2012).

Vale decir, entender el patrimonio a escala territorial implica construir e interpretar los espacios mediante la activacion de parte de las manifestaciones culturales que existen en su interior, tambien se deben considerar los esquemas cognitivos y simbolicos con que los grupos se relacionan con su territorio (Torrico y Hernandez, 2012). De esa forma, el patrimonio emerge como un recurso que, mas alla del ambito simbolico, progresivamente comienza a adquirir protagonismo en las dinamicas de construccion y ordenacion territorial y/o dentro de procesos de desarrollo local asociados al turismo y el ocio.

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Mauricio Lorca

maurolorca@gmail.com - Universidad Autonoma de Chile. Av. Pedro de Valdivia 425, Providencia, Santiago de Chile. Se adiciona el siguiente texto: Universidad de Atacama. Facultades Ciencias de la Salud, Juridicas y Sociales Antropologo de la Universidad de Chile; master en Historia mencion Etnohistoria de la Universidad de Chile; DEA en Estudios del desarrollo de la Universidad de Ginebra; doctor en Gestion de la Cultura y el Patrimonio de la Universidad de Barcelona. Ha desarrollado diferentes consultorias vinculadas a investigacion y gestion en tematicas relacionadas a la identidad, la cultura local, los pueblos originarios y el patrimonio. Asimismo, ha participado en distintos congresos, cursos y seminarios en las mismas materias.

(1) Entre los autores que desarrollan este aspecto del patrimonio industrial pueden citarse a Llurdes, 1999; Lopes, 2001; Bergeron, 2002; Dambron, 2004; Perez y Parra, 2004; Homobono, 2006-2007; Pardo, 2006; Alvarez, 2010, entre otros.

(2) Parte de la informacion utilizada para la elaboracion de este articulo pertenece a la tesis doctoral del autor: "Dinamicas de patrimonializacion del legado minero-industrial en el Norte Chico. Patrimonio y sociedad en Chile contemporaneo" del programa en Gestion de la Cultura y el Patrimonio de la Universidad de Barcelona.

(3) Comunicacion personal. Hernan Rodriguez, director del Museo Andino de la vina Santa Rita, 15 de julio de 2015.

(4) Informacion proporcionada por Marco Sandoval, coordinador del Museo Ferroviario de Santiago, entrevistado el 28 de agosto de 2015.

(5) Informacion dada por Ghislaine Asfura, directora de desarrollo de la Corporacion Cultural Estacion Mapocho, entrevistada el 23 de septiembre de 2015.

(6) Recuperado de http://www.estacionmapocho.cl/

(7) Por ejemplo, Leon, 2009; Rojas, Carvajal y Ortega, 2015; Pizzi, Valenzuela y Benavides, 2009; Ortega 2013; entre otros.

(8) El company town puede ser entendido como "modelo alternativo a la ciudad tradicional, construidos ex novo con el proposito de conseguir maxima concentracion de capital y trabajo mediante la articulacion armonica de viviendas, equipamientos y edificios industriales" (Garces, 2009, p. 144).

(9) Chiquicamata se encuentra en pleno desierto de Atacama, a 2.870 msnm, al interior de la Region de Antofagasta y a unos 1.500 km al norte de la capital, Santiago. La region es la zona minera por excelencia del pais.

(10) El antiguo frigorifico Bories se ubica en Patagonia, en la Region de Magallanes, a pocos kilometros del Parque Nacional Torres del Paine y a unos 4 km de la ciudad de Puerto Natales.

(11) Recuperado de http://www.thesingular.com/patagonia/puertonatales/the-hotel-es.html.

(12) La ciudad y puerto de Antofagasta se encuentra en la region del mismo nombre. Es la quinta ciudad con mayor cantidad de habitantes del pais y una de las urbes con mayor ingreso per capita producto de la actividad minera existente en el area.

(13) Recuperado de http://www.ruinasdehuanchaca.cl.

(14) Estas antiguas instalaciones balleneras se ubican en la localidad costera de Quintay, a unos 45 km del puerto de Valparaiso, en la region del mismo nombre, y a 122 km de Santiago de Chile.

(15) Informacion entregada por Rene Barrios, presidente del sindicato de pescadores de la caleta de Quintay y tesorero de la Fundacion Quintay, entrevistado el 12 de septiembre 2015.

(16) Recuperado de http://centronacionaldearte.cl/

(17) La fabrica de panos Bellavista-Tome se ubica en la comuna de Tome, en la Region del Biobio. La comuna forma parte del area metropolitana del Gran Concepcion que, junto a la del Gran Valparaiso, es la segunda con mayor poblacion del pais despues de Santiago. Las instalaciones de la fabrica textil fueron construidas en 1865 y adquirieron un destacado rol en la conformacion del paisaje urbano, la historia y la identidad del lugar. En 2007 la fabrica cerro y su propiedad paso a manos del grupo economico Sabat para ser demolida y construir un proyecto inmobiliario en su lugar. Para evitarlo, la poblacion local se organizo en torno a la Mesa Ciudadana por el Patrimonio de Tome y solicito al Consejo de Monumentos Nacionales que se le diera al inmueble la categoria de monumento historico. El 13 de abril de 2016 la antigua fabrica fue declarada patrimonio por esa institucion pero, a pesar de esto, el conflicto se mantiene debido a que las instalaciones son de propiedad privada.

Recepcion: 19 de junio de 2016

Aceptacion: 20 de noviembre de 2016

Disponible en linea: 10 de diciembre de 2017

doi:10.11144/Javeriana.apc30-1.eppi
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Title Annotation:Articulo de investigacion
Author:Lorca, Mauricio
Publication:APUNTES - Journal of Cultural Heritage Studies
Date:Jan 1, 2017
Words:8439
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