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Experiencia de acabamiento del pasado y pulsos vitales del sujeto. Aproximacion fenomenologica al psicoanalisis de la depresion melancolica.

En el marco del dialogo entre fenomenologia, psiquiatria y psicoanalisis, varios autores han subrayado la importancia de describir la experiencia temporal que subyace en la depresion melancolica. Ya Ludwig Binswanger, familiarizado con la terminologia husserliana, advertia que todos los casos de melancolia "degradan", por asi decirlo, la evidencia meramente presuntiva (prasumptiv) de la conciencia protencional o expectativa primaria de lo venidero a una evidencia apodictica mas bien propia de la conciencia retencional o conservacion de lo que ya ha sido. Binswanger advierte que la funcion normal de las protenciones consiste en abrir un horizonte de posibilidades mas o menos indeterminadas, pero el sujeto melancolico preve cualesquiera sucesos cargandolos, anormalmente, con el peso de necesidad de un pasado ya acontecido. Segun Henri Maldiney, el melancolico es prisionero de un pasado que se repite indefinidamente; por consiguiente, es incapaz de contrastar la novedad de los datos presentes con expectativas del retorno de lo mismo. Marc Richir dedica analisis sumamente finos al caracter vacio de la temporalizacion que funda la dolencia melancolica. (1)

Pero, ante todo, se impone considerar el psicoanalisis de la depresion melancolica con el fin de escombrar las ambivalencias emocionales que se remontan a vivencias pasadas, asi como la reiterada puesta en escena inconsciente de conflictos incesantes entre el enfermo y otro sujeto. La fenomenologia de la conciencia del tiempo bien puede acompanar al psicoanalisis en la realizacion de su tarea, pues Husserl ha analizado no solo vivencias donde la conciencia es transparente para si misma, sino ademas modos de intencionalidad no objetivante, de paradojica presentacion de lo no presente o ausente, modos incluso de presentacion consciente de lo que resquebraja la coherencia de la conciencia misma. Tales modos estan muy proximos al concepto freudiano de inconsciente. En este terreno de investigacion cabe destacar los excelentes trabajos de Rudolf Bernet, quien ha aportado estudios de primer orden a la relacion entre fenomenologia husserliana y psicoanalisis freudiano. (2) El presente articulo se situa en este cuadro de referencias y pretende continuar, con una metodologia fenomenologica, lineas de trabajo ya abiertas y pertinentes para el dialogo entre filosofia y psicologia.

1. Presencia reiterada del pasado en la depresion melancolica (Freud)

Al comparar la depresion melancolica con la tristeza, Freud ha logrado, al menos implicitamente, destacar los rasgos de las formas de experiencia temporal subyacentes en ambas. Ahora bien, Freud observa que los estados depresivos de indole patologica acaban contrastando con cualesquiera modos de tristeza normal. En su ensayo sobre Trauer und Melancholie, Freud indica ciertos aspectos comunes de la melancolia y la tristeza, pero tambien una diferencia notable: a semejanza de la tristeza, dice, la melancolia consiste en una reaccion ante la perdida de una persona, (3) reaccion en ambos casos acompanada por un estado de animo de profundo dolor, merma de la capacidad de amar, inhibicion de cualquier actividad y falta de interes en el mundo exterior. No obstante, en la tristeza no se observa el rebajamiento del amor propio que una y otra vez surge en la melancolia: cuando el sujeto rememorante mira retrospectivamente el horizonte de vivencias pasadas, no halla sino motivos de autorreproche y conjetura en el vacio sobre otras posibilidades en el pasado que habrian ocasionado otro curso de acontecimientos que el vivido en el presente; cuando el sujeto mira prospectivamente el horizonte de futuro, no encuentra mas que posibilidades catastroficas y espera, de manera delirante, acontecimientos de castigo.

A la autodenigracion se auna la impotencia de realizar el trabajo de duelo (Trauerarbeit), cuyo punto culminante seria la comprobacion de la inexistencia, de la no presencia del objeto perdido, por asi decirlo, y la reorientacion de la libido hacia otros objetos. (4) Asi, puesto que la dolencia melancolica no logra desprenderse o tomar distancia afectiva del objeto extranado, este continua psiquicamente su existencia, suscita la tendencia del sujeto a repetir compulsivamente escenas pasadas donde bullen los sentimientos ambivalentes que lo vinculaban --y lo vinculan aun-- con el objeto perdido. Ahora bien, tales repeticiones de un escenario afectivo pasado no son conscientes. El sujeto melancolico, nota Freud, muy bien puede saber a quien ha perdido, pero no que ha perdido en ese quien, por lo cual no hay una experiencia autentica del pasado como tal, si por ello entendemos una experiencia de distanciamiento definitivo del objeto perdido (la imposibilidad de mencionar el que ya perdido implica que no hay, en el fondo, un distanciamiento temporal efectivo del objeto, en el sentido de una comprobacion de su inexistencia y de su caracter preterito, ni ruptura de los lazos afectivos que tiende el objeto en su reiteracion inconsciente; por consiguiente, que mientras dure el trastorno no hay posibilidad de efectuar el trabajo de duelo respecto de tal objeto). (5)

A la perdida del objeto se auna la perdida del yo, al cual el sujeto melancolico rebaja mediante los autorreproches dirigidos por cualesquiera acciones pasadas. El yo no solo se encoge de angustia ante expectativas catastroficas, sino que se empobrece y exhibe ante los demas como un yo que ha sido, es y sera moralmente condenable e indigno. Se trata, advierte Freud, de un verdadero delirio de pequenez (Kleinheitswahn), cuyos sintomas visibles pueden ser la falta de sueno, el rechazo del alimento, pero sobre todo un estancamiento de la pulsion de conservacion y continuacion de la vida.

Mas aun: el empobrecimiento del yo, su perdida, arraigan en que se ha tornado objeto de una instancia de el mismo; a saber, la instancia autoritaria o superyo (Uber-ich), la cual cobra vida independiente y se escinde del yo, pero que en el caso del sujeto melancolico lo hace hasta un punto extremo. Freud ha descrito asi los rasgos fundamentales de esta instancia autoritaria:
   Como deposicion del largo periodo de la infancia, durante el cual
   el hombre en crecimiento depende de sus padres, se forma en su yo
   una instancia particular, en la cual se continua el influjo
   parental. Tal instancia ha recibido el nombre de superyo. En la
   medida en que este superyo se separa del yo o se opone a este, se
   vuelve una tercera fuerza ante la cual el yo debe rendir cuentas. (6)


Ahora bien, en la depresion melancolica, la instancia autoritaria, la institucion del yo denominada "conciencia" (en el sentido de conciencia moral, Gewissen), acusa al sujeto melancolico hasta el punto de hacer que se torne en objeto, de casi reducirlo a un estado de anorganicidad y, por asi decirlo, de atemporalidad o temporalizacion estancada, muerta. Hemos de volver sobre esta cuestion de importancia decisiva, pues se tiene razon al observar que la pulsion de muerte desempena un papel decisivo en las patologias depresivas. (7)

Concentremonos ahora en la siguiente problematica: en el fondo, ?que culpa carga sobre si el melancolico? Recapitulemos lo antedicho y anadamos otras consideraciones: por una parte, el psicoanalisis no contradice el testimonio del melancolico: la experiencia de culpa, como fenomeno, no es fingida, sino crudamente sincera y autentica; (8) por otra parte, como Freud recalca, "no es dificil notar que, a nuestro juicio, no hay correspondencia alguna entre la magnitud de la autodenigracion y su justificacion real". (9) Asi --el ejemplo es de Freud--, una mujer que antes era bien educada, diligente y cumplidora se reprochara nunca haberlo sido, no hablara de si misma mejor que otra mujer cuyos defectos saltarian a la vista.

La contradiccion inherente al sufrimiento melancolico radica, por una parte, en que los autorreproches dan testimonio de una culpa autentica en cuanto experiencia, una sensacion --en cuanto tal, irrefutable o innegable-- de indignidad de la propia persona; por otra parte, un rasgo esencial de tal experiencia y de esa sensacion de desvaloracion consiste justamente en su falta de logica, en su oposicion al juicio certero enunciado por espectadores imparciales que constatan o bien la falsedad, o bien la exageracion de los autorreproches del melancolico, asi como el caracter absurdo de sus fantasias catastroficas de castigo. Si consideramos lo antes dicho sobre la dimension temporal del trabajo de duelo --en cuanto que su cumplimiento depende de la comprobacion de una no existencia o no presencia, ademas del cese de la lucha por recordar el objeto perdido--, y si ademas tomamos en cuenta que la terminacion del trabajo de duelo trae consigo una temporalizacion efectiva (la continuacion de la vida abierta al futuro), entonces la contradiccion de que hablamos pone al descubierto un subsuelo de vivencias preteritas, de huellas del recuerdo que, anormalmente, no han adquirido para el sujeto melancolico el caracter de pasado (como no-mas) y estancan cualquier reorientacion de la libido rumbo al futuro.

Ahora bien, hay otros aspectos de la depresion melancolica que indican momentos esenciales de su estructura temporal y ayudan a aclarar la contradiccion que acabamos de exponer. El disgusto moral del melancolico, una y otra vez exteriorizado por los autorreproches, no se equipara con el de una persona normal que sufre remordimientos. Al respecto escribe Freud: "Falta la verguenza ante los demas [...] o al menos es poco notable. Casi se podria destacar, en el melancolico, el rasgo opuesto de una urgencia de comunicacion que halla satisfaccion en el propio comprometimiento." (10) De ahi --anade Freud-- "que no se pueda evitar finalmente la impresion de que las [autoacusaciones] mas fuertes con frecuencia se ajustan poco a la propia persona. Mas bien, con ligeras modificaciones, atanen a otra persona que el enfermo ama, ha amado o deberia amar." (11)

Si referimos estas reflexiones de Freud a la problematica que suscita la contradiccion antes mencionada, notamos que esta se resuelve de alguna manera. La resistencia del sujeto melancolico ante la opinion de los demas se explica, en gran medida, porque en el fondo ni su propia persona, ni su horizonte de vivencias pasadas propias estan involucrados en las autoacusaciones destructivas. De ahi que fracasen cualesquiera exculpaciones provenientes de los demas, ya que el acusado publicamente es otro. Empero, el enfermo no discierne (conscientemente) quien es ese otro o, como hemos observado, quiza sabe quien es el otro cuyo deceso o cuya ausencia han originado la depresion melancolica; no sabe en cambio que los autorreproches inconscientemente tienen como objeto intencional a otro, de modo que los efectos de la intencion acusadora, por asi denominarla, recaen implacablemente en la propia subjetividad.

En este contexto, Freud se ha esforzado en reconstruir el proceso que ha conducido a las representaciones que el melancolico se forja de si mismo. En el pasado, el sujeto se habia decidido por un objeto fijando la libido en una determinada persona. Ahora bien, al sufrir una humillacion o una decepcion por parte de la persona amada, el sujeto ve cimbrada su relacion con el objeto de la libido. En ese momento, el sujeto enferma debido a que no logra una solucion "economica", que consistiria en apartar la libido del objeto frustrante y desplazarla hacia un objeto nuevo; mas bien, la libido es retrorreferida al yo, identificado con el objeto perdido. En estas condiciones, el objeto asimilado por el sujeto pareciera no ofrecer gran resistencia ante la ocupacion (Besetzung) por parte del eros. Con respecto a este proceso, escribe Freud:
   Por una parte debe haber una fuerte fijacion al objeto de amor
   [Liebesobjekt], pero por otra parte, y en contradiccion con tal
   fijacion, debe haber una resistencia minima ante la ocupacion del
   objeto [Objektbesetzung]. Esta contradiccion parece exigir, segun
   una acertada formula de O. Rank, que la eleccion de objeto
   [Objektwahl] tenga exito sobre una base narcisista. Asi en caso de
   que se opongan dificultades a la ocupacion del objeto, esta puede
   emprender la regresion al narcisismo. La identificacion narcisista
   con el objeto sera reemplazo [Ersatz] de la ocupacion amorosa
   [Liebesbesetzung]. El exito de tal operacion consiste en que la
   relacion con la persona amada no debe ser suprimida, a pesar del
   conflicto con tal persona. (12)


Abundemos un poco en esta ultima cuestion: al identificar el objeto consigo mismo, el sujeto anula las oposiciones, los rasgos no amables pertenecientes al objeto mismo. Sin embargo, surge una grave complicacion:
   Ahi [en el yo] no se hallaba una aplicacion cualquiera [de la
   libido], sino servia para producir una identificacion del yo con el
   objeto depuesto. La sombra del objeto cae sobre el yo, que ahora
   podia ser juzgado por una instancia particular como un objeto, como
   el objeto abandonado. De esta manera la perdida del objeto se habia
   transformado en una perdida del yo, el conflicto entre el yo y la
   persona amada se habia transformado en una indecision entre la
   critica del yo y el yo modificado por identificacion. (13)


Nos encontramos aqui con otra contradiccion cuyos terminos opuestos, sin embargo, se muestran complementarios, pues, por una parte, la fijacion al objeto frustrante es muy fuerte, hasta el punto de que el sujeto no puede romper el vinculo; y, por otra parte, el sujeto frustrado de facto rompe el vinculo con el objeto, pero realizando una maniobra peculiar que le permite conservarlo: al identificar el objeto con el yo, aquel pareciera ofrecer poca resistencia a la libido, pareciera que su ocupacion se torna, por asi decirlo, mas facil. La identificacion del objeto con el yo pareciera traer consigo la anulacion de cualesquiera resistencias que el objeto, desde si mismo, pudiera aun oponer al sujeto. No obstante, la maniobra de identificacion fracasa y el objeto sobrevive, por asi decirlo, como instancia que juzga al yo devastandolo a la vez.

Expresado de otra manera: para seguir amando a la otra persona o al objeto perdido sin tener que soportar la decepcion que por si mismos le ocasionan, el sujeto melancolico los identifica consigo mismo, procediendo asi a destruir la alteridad del objeto perdido o de la persona echada de menos. No obstante este esfuerzo de aniquilacion del otro objetivado, este pervive como "aparicion espectral" de si mismo, por usar la terminologia de Jacques Derrida. En efecto, el otro sujeto destruido actua aun a titulo de instancia critica que apabulla al yo melancolico, objetivandolo a su vez. Dificilmente podria concebirse una disolucion mas radical de un lazo intersubjetivo y un cumplimiento mas terrible de las pulsiones de destruccion y de muerte, ya que dos sujetos se ven reducidos a ser objetos el uno para el otro, y paulatinamente se convierten en entidades muertas, practicamente inorganicas (al no haber relacion propiamente intersubjetiva --mas aun, al transformarse esta relacion en una mutua objetivacion--, se detienen los respectivos flujos de temporalizacion y sus pulsos vitales, se suspende la relacion diacronica como tal). Dificilmente se podria describir un proceso de operacion mas radical de la pulsion de muerte (Todestrieb), dirigida por el sujeto contra si mismo, asi como de las pulsiones de destruccion y apoderacion (Destruktions- und Bemachtigungstriebe). Surge asi una problematica que mereceria un analisis mas detenido: la depresion melancolica es un escenario de contrajuego entre la pulsion de muerte (nach innen) y las pulsiones de destruccion y apoderacion (nach aujien), donde el enfermo es el sujeto que objetiva a otro, siendo al mismo tiempo objetivado por este otro, en un proceso de mutua devastacion y reduccion a un estado de inorganicidad. Todo ello sin que las temporalidades respectivas logren jamas acoplarse en la coincidencia de un mismo presente (proceso destructivo que dura mientras la muerte del sujeto enfermo no acaezca o el no logre su curacion).

El analisis freudiano de la melancolia se asemeja a excavaciones arqueologicas que desentierran los mas remotos escenarios de disposiciones y vivencias del sujeto enfermo: para que haya por parte de la libido tanto abandono como ocupacion de la persona amada, se requiere una regresion narcisista (narzisstische Regression) del sujeto; dicho con precision: se requiere una regresion al narcisismo originario (ursprunglicher Narssizmus) del sujeto; es decir, al nivel previo a la eleccion de objeto (Objektwahl), donde la identificacion es el modo ambivalente --nos dice Freud-- en que el yo designa primitivamente un objeto: "El yo quisiera incorporarse este objeto a la manera de la fase oral o canibal del desarrollo de la libido, a la manera del devorar [Fressen]." (14)

Asi pues, en los casos de depresion melancolica el sujeto se ve retrorreferido a un estadio temprano de la vida (Urzustand des Lebens), donde la ambivalencia emocional de amor y odio respecto del objeto muestra matices peculiares, "primitivos" en el sentido propio de la palabra. El sufrimiento del melancolico se ve agravado porque, la mayor parte de las veces, las ocasiones de regresion al narcisismo originario desbordan el fallecimiento de una persona querida: cualesquiera situaciones de humillacion, desatencion o decepcion, dentro del marco de cualquier indole de relacion o trato intersubjetivo, arrastran al sujeto melancolico hacia una situacion de narcisismo originario previa a la eleccion de objeto y a una efectiva temporalizacion intersubjetiva.

Hemos subrayado que, por obra de la regresion narcisista, el sujeto logra, con cierta facilidad, fijar su eros en el objeto identificandolo con el yo. Tal identificacion aligera, en un principio, el proceso de ocupacion del objeto por la libido, pues, por una parte, el impulso espontaneo de esta se dirige hacia el sujeto mismo y, por otra, el sujeto emprende una retirada, al menos provisional, ante los aspectos frustrantes del objeto. Asimismo, se eluden cualesquiera resistencias que un objeto nuevo pudiera ofrecer a la libido. Empero, en el momento de la regresion narcisista, el yo se escinde gravemente: por un lado, sigue siendo el sujeto de las emociones ambivalentes que aun lo vinculan con el objeto; por otro, debido a la identificacion del objeto con el yo, el sujeto mismo se torna objeto de tales sentimientos alternantes: el sujeto melancolico no puede claudicar de su amor al objeto, pero al mismo tiempo necesita abandonarlo, de ahi que la libido huya hacia la identificacion narcisista; ahora bien, una vez efectuada la regresion, el sujeto cobra venganza de si mismo en calidad de reemplazo (Ersatzobjekt), odiandose insulta, humilla y hace sufrir al objeto, y asi obtiene una satisfaccion sadica. "La ocupacion amorosa del objeto por parte del melancolico ha experimentado un doble destino: por una parte ha regresado a la identificacion, pero por otra, bajo el influjo del conflicto de ambivalencia, ha sido colocada en el nivel del sadismo." (15)

El tema del sadismo inherente a los autorreproches del enfermo muestra tener una gran relevancia para la comprension de la experiencia temporal propia de la melancolia. Hemos aludido antes al regreso del sujeto melancolico a un estado originario de la vida, previo a la eleccion de objeto, un estado donde impera el narcisismo, pero como amor propio del yo, como motor de la angustia ante cualesquiera amenazas. Sin embargo, la regresion narcisista que efectua el melancolico conlleva una autodestruccion tal que cabe preguntarse como la orientacion de la libido a la autoconservacion (Selbsterhaltung) se convierte en un impulso de muerte (es marcada la tendencia al suicidio en la depresion melancolica). La respuesta de Freud es sumamente ilustrativa: "El analisis de la melancolia nos ensena que el yo solo puede matarse cuando, mediante el retorno de la ocupacion del objeto, se trata a si mismo como objeto y puede dirigir contra si la animosidad a un objeto, animosidad que representa la reaccion originaria del yo contra objetos del mundo exterior." (16)

Freud describe asi una situacion peculiar del sujeto melancolico, en cuyo inconsciente (17) se escenifica reiteradamente una relacion ambivalente y destructiva con un objeto que se resiste a pasar, a nunca mas ser presente, que cobra vida como instancia critica y aplasta al yo hasta la depresion y la inhibicion extremas.18 Ello radica en que el melancolico se muestra incapaz de cumplir la tarea propia del duelo, que consiste en aceptar el veredicto de la realidad sobre cualesquiera recuerdos y expectativas en relacion con el objeto que ya no existe mas. Desde el punto de vista topico, cabe decir que tal veredicto de la realidad (experiencia del pasado como algo que ya no existe mas) se torna operante (en el caso de la tristeza normal) cuando las huellas del recuerdo (Erinnerungsspuren) que mantienen en vida el conflicto con el objeto (la lucha entre odio y amor, aquel por retirar la libido del objeto, este por conservarla fija en el objeto) pasan, sin obstaculo, del sistema Ubw (Unbewusstes, inconsciente) al sistema Vbw (Vorbewusstes, preconsciente).

Ahora bien, tal transito implicaria que el sujeto puede tomar conciencia de contenidos inconscientes reprimidos (verdrangt) y asi tornarlos inoperantes, dandoles el caracter o sentido de no-mas-presentes. La tristeza normal, nos dice Freud, logra que el yo renuncie al objeto, que lo declare "muerto" (tot) y concede al yo el "premio de permanecer en vida" (die Pramie des Amlebenbleibens). La consecuencia inmediata de tal logro es la posibilidad de acabamiento del proceso autodestructivo que tiene lugar en el inconsciente. El sujeto melancolico, mientras no sea curado, carece de tal posibilidad. El conflicto sin fin que acaece en el inconsciente se asemeja a una herida abierta (offene Wunde) que consume todas las energias del sujeto para terminar desangrandolo. (Aqui conviene tener en cuenta una observacion que se nos podria hacer con justa razon: el transito del material inconsciente a la conciencia no es suficiente para la superacion de un conflicto psiquico. Freud mismo ha advertido, en muchas ocasiones, que el momento patogeno no es el no saber, Nichtwissen, sino la fundacion del no saber en resistencias internas, innere Widerstande, que causan y sostienen el no saber. La toma de conciencia de la causa de la dolencia psiquica tampoco es factor de una curacion; de ser asi, le bastaria al paciente leer libros de psicologia para recuperar su salud psiquica. Por eso Freud insiste en el llamado proceso de reelaboracion para salir al paso de la compulsion de repeticion, Wiederholungszwang.)

Estas reflexiones sobre el analisis freudiano de la melancolia suscitan una pregunta que nos remite a los analisis fenomenologicos de la autoconstitucion de la subjetividad: ?no se insinua la objetivacion inconsciente de si misma, discernible en la experiencia melancolica, como una especie de "proceso de descomposicion" de la subjetividad, en tanto que esta es originariamente conciencia no objetivante del flujo de vivencias e impulsos vitales, tal como la describe Edmund Husserl? Formulemos esta interrogante de otra manera: ?por que la regresion narcisista trae como consecuencia un proceso de autoobjetivacion destructiva y estancamiento de la subjetividad, siendo esta originariamente tanto autoconciencia no objetiva como autotemporalizacion fluyente? (19) Justamente esta cuestion, me parece, subyace en la problematica de una falla del recuerdo normal, que de otro modo culminaria en una experiencia de distanciamiento del pasado, de comprobacion de la ausencia definitiva del objeto perdido (por consiguiente, culminaria en la posibilidad de significar el objeto perdido en su ausencia, en la posibilidad de una memoria del otro echado de menos, la cual no seria interiorizacion o identificacion narcisista). (20)

Importa sobremanera senalar que no se trata, en principio, de una falla que se traduce en representaciones ilusorias del pasado como presente, aunque la fijacion de la libido en el objeto pueda desembocar en fantasias neuroticas y alucinaciones.21 La experiencia patologica de un presente reiterado del objeto, de su no acabamiento, se concreta como un desdoblamiento inconsciente del yo, por el cual el objeto, en su prosecucion psiquica, adquiere la forma de una instancia autoritaria que objetiva al yo mismo y amenaza aniquilarlo. Mi proposito en los siguientes apartados consistira en relacionar esta problematica de una presencia destructiva del pasado en la experiencia melancolica, con los analisis fenomenologicos de Edmund Husserl sobre la extincion (Abklang) retencional y los pulsos vitales del flujo de conciencia.

2. Experiencia de terminacion del continuo retencional e impulsos vitales nuevos (Husserl)

Husserl ha distinguido tajantemente entre la constitucion de objetividades temporales individuales (sean inmanentes o trascendentes) y la autoconstitucion del flujo de la conciencia (Bewusstseinsfluss) o "subjetividad absoluta". Los objetos temporales duran (dauern) extendiendose como unidades identicas en el tiempo, transcurren como procesos (Vorgange) que admiten una mayor o menor velocidad respecto de la duracion que cumplen en el tiempo. En cambio, las fases del flujo de conciencia cambian permanentemente, no son unidades identicas que se prolonguen en el tiempo; por lo tanto, no son duraciones ni procesos, sino las maneras de donacion (Gegebenheitsweisen) de los objetos en la conciencia, maneras que siguen un ritmo constante de modificacion continua. Para comprender esta distincion situemonos en el nivel de la constitucion temporal de un objeto inmanente, de una sensacion por ejemplo, o mejor aun, de una constelacion de sensaciones (en concreto, no se da en el campo de conciencia una sensacion aislada, sino una multiplicidad de sensaciones originarias que se desvanecen segun un ritmo constante): hallamos entonces la donacion de un grupo de sensaciones a la manera del "llegando de una vez" (aufeinmal kommend), a la del "siendo ahora de una vez" (aufeinmal jetzt seiend) y a la del "yendose de una vez" (aufeinmal weggehend). El paso de una manera de donacion a las otras es constante, continuo, sin interrupcion. (22) En este contexto de descripcion fenomenologica del flujo, la denominada conciencia protencional presentaria el grupo de sensaciones en su arribo, arribo inminente, abarcandolas bajo la forma del "llegan de una vez"; la conciencia impresional presentaria inmediatamente el grupo de sensaciones, abarcandolas bajo la forma del "son ahora de una vez", y la conciencia retencional presentaria el grupo de sensaciones bajo la forma del "se van de una vez". (23)

Importa sobremanera notar que Husserl no aisla protencion, impresion y retencion. Estas designaciones conciernen a momentos esenciales de la constitucion de cualesquiera objetividades temporales, pues la conciencia de un dato de sensacion, para atenernos a nuestro ejemplo, requiere que se le identifique sintetizando los puntos de su duracion que estan por venir, que son ahora o que apenas han transcurrido. Ahora bien, Husserl insiste en que la conciencia misma del flujo de maneras de donacion no exige una conciencia anterior que sintetice las fases sucediendose las unas a las otras. La multiplicidad de fases del flujo no debe comprenderse como una multiplicidad de apariciones por sintetizar y referir a un polo objetivo identico, sino como una multiplicidad dada de una vez, en presente, a la conciencia. Dicho de otro modo: el flujo de las maneras de donacion se caracteriza de entrada como autoconciencia, como percepcion no objetivante de si mismo (Sich selbst-Wahrnehmung), como tener conciencia de si mismo en el presente viviente, sin que discontinuidades o diferencias temporales hagan presuponer una conciencia constituyente de la temporalidad peculiar del flujo, que a su vez postularia otra conciencia y asi in infinitum.

Ciertamente Husserl describe el flujo como autoconciencia de alguna manera temporal (puesto que sus fases se suceden unas a otras sin interrupcion alguna, aunque la designacion pretemporal, vorzeitlich, conviene mejor al flujo). No obstante, al preguntarse como se autoconstituye la temporalidad fenomenologica (phanomenologische Zeitlichkeit) de la subjetividad, en cuanto que esta es una corriente (Strom) de las maneras de dacion de los objetos, Husserl se ve obligado a confrontar una y otra vez el problema de un posible regressus in infinitum, tal como lo hemos expuesto en las lineas anteriores. Se estaria tentado de solucionar esta dificultad describiendo el flujo de conciencia, el presente viviente (lebendige Gegenwart), como una "forma", como un "mecanismo formal" de extension del presente: la conciencia protencional presentaria de una vez todo lo que esta por venir del dato de sensacion, mientras que la conciencia retencional presentaria de una vez todo lo que esta por irse del dato de sensacion. Al ser dadas de una vez las fases del flujo en el presente de la autoconciencia, no habria, presuntamente, discontinuidades en el flujo que harian temer la necesidad de una ulterior conciencia que deba sintetizar "pausas" o "sincopas" del ritmo de la corriente de maneras de donacion.

Ahora bien, no nos parece que una interpretacion de la conciencia del tiempo interior como un mecanismo formal de autoconciencia presente a si misma se apoye firmemente en los textos de Husserl. Al menos en la medida en que Husserl, a proposito de la conciencia del flujo, jamas omite de la descripcion fenomenologica las autoexperiencias no objetivantes de discontinuidad (pausas, arribo de lo nuevo inesperado o de lo parcialmente distinto de lo esperado), de transicion de la irrealidad en realidad (del futuro en el presente), de la realidad en irrealidad (del presente en el pasado), de autodistanciamiento temporal, etc. (24) Para fines de nuestro trabajo, importa destacar los analisis donde Husserl considera la posibilidad de una experiencia de acabamiento del continuo de retenciones (Aufhoren des retentionalen Kontinuums), la cual equivaldria a una autoconciencia no objetivante de distanciamiento temporal de si mismo, en la cual se constituiria la experiencia de distanciamiento irreversible del pasado objetivo. Incluso ha comprendido Husserl esta posibilidad de clausura del pasado como posible fundamento de la renovacion constante de pulsos vitales (Lebenspulsen), de apertura a lo nuevo que afecta al sujeto. Una vez que hemos llegado a este punto, cabe formular asi la hipotesis que guiara nuestras reflexiones: la regresion narcisista, el proceso inconsciente de autoobjetivacion destructiva, mortifera incluso, que emprende el melancolico consistiria en la actualizacion de una posibilidad a priori de inversion o involucion de la vida trascendental, cuyos pulsos de vida solo se renuevan a partir del acabamiento de la prosecucion psiquica de una presencia que, de continuar en la conciencia, amenazaria con impedir la apertura a lo nuevo, por consiguiente, a la existencia misma.

Vayamos al problema que nos atane: sin duda Husserl ha querido mostrar que la retencion, no obstante ser conciencia no objetivante de una fase transcurrida del flujo, pertenece al campo de presencia (Prasenzfeld). No en vano caracteriza Husserl la retencion como una pospresentacion (Postprasentation) de la impresion originaria (Urimpression). A diferencia de la rememoracion, la retencion ase (halt) lo ya-no-presente y lo conserva en el presente viviente (lebendige Gegenwart). Asi pues, la retencion carece de cualesquiera rasgos de una reproduccion rememorativa, que no es tal sino distanciada del objeto que no se deja asir por el acto presente de recuerdo. Ahora bien, si es verdad que el acento recae sobre la copertenencia del ahora y sus modificaciones retencionales en el presente viviente, Husserl se topa, sin embargo, con el fenomeno paradojico de un paulatino apagamiento, desvanecimiento o una extincion (Abklang) (25) del continuo retencional.

La dificultad que conlleva esta nocion no resquebrajaria, al parecer, la primacia del presente, pues no obstante el inevitable hundimiento del continuo retencional en la oscuridad, a pesar de la perdida en diferencias intuitivas, aquel siempre se dejaria medir como una gradualidad en el ritmo de vaciamiento (Entleerung) respecto del punto 0 de la modificacion (Nullpunkt der Modifikation), de la abundancia intuitiva sin mas: el ahora impresional (impressionales Jetzt). (26) Dicho de otra manera: la forma modal del presente abarca cualesquiera momentos del continuo retencional, incluso aquellos cuyo contenido intuitivo se ha vaciado por completo. Ello se debe a que, por obra de una aprehension retencional, el presente viviente se extiende a todos los puntos del continuo retencional (los ya vacios tambien) sucediendose con un ritmo ininterrumpido: nos referimos a la creciente imbricacion retencional de los contenidos hileticos transcurridos; a saber, retencion de retencion, retencion de retencion de retencion, retencion de retencion de retencion de retencion, y asi indefinidamente. (27)

Tratemos de precisar la problematica que nos sugieren los textos de Husserl: por un lado, el vaciamiento de los contenidos retenidos sugiere prima facie una experiencia (no objetivante) de acabamiento de la continuidad del presente; (28) por lo tanto, sugiere un autodistanciamiento temporal originario, una conciencia originaria de si mismo como ausente. Por otro lado, Husserl nos habla de una especie de "medicion", desde el ahora, del apagamiento retencional, aunque los contenidos retenidos aparezcan como extintos en el flujo de conciencia. Quiza cabria asemejar la conciencia del continuo retencional asi descrita a un oido capaz de escuchar siempre la constancia de un ritmo y su redoblamiento, en ultima instancia, las "resonancias de la propia voz", por mucho que el volumen de los contenidos de retencion haya disminuido y vaya aun a disminuir mas. (29) La conciencia asiria en el presente viviente cada punto del continuo de retenciones, incluso uno vacio de contenido intuitivo, ya no visualizandolo (resulta en ultima instancia imposible mirar lo vacio), sino por asi decirlo escuchandolo seguir el ritmo de una modificacion in crescendo (retencion de retencion, retencion de retencion de retencion, etcetera). (30)

Asi se explica la paradoja de que Husserl caracterice la conciencia retencional como tendencia negativa al vaciamiento (negative Tendenz zur Entleerung) e incremento (Steigerung) a la vez; en este contexto podriamos decir que se trata de un incremento de presencia del sujeto en el no-mas-presente de cada modificacion retencional, aunque esta conduzca la presencia a la oscuridad y al vacio. En funcion de nuestra tematica, conservemos aqui la idea de una autoconciencia cuyo presente se extiende mediante la escucha de si mismo, aun en la mayor lejania concebible. Ahora bien, ?no arraiga en tal manera de extension y continuidad del presente la posibilidad de que la voz del sujeto, por usar una terminologia de Jacques Derrida, se vuelva contra el escucha mismo, por ejemplo, como instancia autoritaria que destruye al yo, como sucede en el caso de la regresion narcisista del sujeto melancolico? Lo cierto es que Husserl atiende y concede relevancia al tema de cierta posibilidad ideal, que ya no seria la posibilidad de prolongacion indefinida de un presente autoconservandose en su apagamiento, y a pesar de el: tanto en los trechos de apagamiento de contenidos concretos, como en los trechos de apagamiento considerados en cuanto forma abstracta, se impone una restriccion (Beschrankung),

que se expresa en dos aspectos de las modificaciones de apagamiento: segun una idealizacion matematica, las modificaciones van hasta el infinito; empero, en lo finito (im Endlichen) tienen un limite (Limes). Ello significa que idealmente se puede concebir una modificacion que no experimenta una modificacion ulterior. ?Pero como es posible que tal modificacion tenga un presente y, por lo tanto, deba apagarse? De ninguna manera es facil responder a esta pregunta. (Hua XXXIII, 66, 9-21)

Al leer cuidadosamente este texto salta a la vista la idea de una paradojica modificacion retencional de la protoimpresion o protopresencia que consistiria en la experiencia del cese de la modificacion de apagamiento, en un desasimiento del presente. Husserl se desconcierta un tanto y nota la dificultad para describir fenomenologicamente esta experiencia, pues ella apunta a una autoconciencia, al nivel del flujo, equivalente a una captacion (no objetivante) de la distancia temporal definitiva de si mismo respecto de un presente anterior acabado; mas que de una captacion del cese de la modificacion de apagamiento, cabria hablar de ya no escuchar (ni asir mas), en la distancia, el ritmo constantemente redoblado de la modificacion retencional de contenidos incluso oscuros y vacios.

Una vez que la modificacion de apagamiento concluyera (por obra de una modificacion retencional paradojica --o "retencional" de otra manera-- equiparable al cese de cualquier modificacion de apagamiento ulterior), la experiencia pasiva del no-mas-presente ya no se mediria segun la gradualidad del incremento negativo de la protoimpresion por obra de la modificacion retencional (decimos incremento negativo, porque la Steigerung de la modificacion retencional --retencion de retencion, retencion de retencion de retencion, etc.-- consiste en un progresivo vaciamiento de los contenidos retenidos hasta la oscuridad total). Se trataria de una paradojica conciencia retencional que en vez de ser intuicion (Anschauung) de un diminuendo constante del presente, seria quiza signo (Anzeichen) o presentificacion (Vergegenwartigung) del acabamiento de un continuo de retenciones, del cese de su pertenencia al campo de presencia.

Por ende, no habria mas asimiento (Halten) de contenidos retenidos vacios en el presente del flujo, sino conciencia de una interrupcion brusca del ritmo constante con que se incrementaba el continuo retencional. La forma del ahora (Jetztform) ya no se extenderia a ulteriores puntos del continuo retencional, porque este se habria acabado sin mas. Importa sobremanera subrayar que tal modificacion paradojica del continuo retencional, por la cual se experimentaria el termino de ulteriores modificaciones, no equivaldria a la negacion absoluta de una conciencia posterior de lo acabado, sino a una experiencia de lo terminado como tal, de lo no-mas-presente en cuanto se ha sustraido del "puno retencional" (retentionaler Griff). Quiza la conciencia de un termino de la modificacion de apagamiento indefinido iria a la par de la conciencia de una distancia temporal irreversible entre la fuerza afectiva (affizierende Kraft) de la protopresencia nueva (31) y lo definitivamente concluido, ya no-mas-presente. El ahora impresional seria medida del despues retenido, por asi decirlo, ya no abarcandolo bajo la gradualidad ritmica de incremento negativo de la modificacion retencional, sino contrastando, por su fuerza afectiva, con un no-mas-presente clausurado definitivamente.

Debemos reconocer que Husserl vacila al considerar esta hipotesis del acabamiento del continuo de apagamiento, e insiste en que no conviene debilitar la idea de sintesis de identificacion de un mismo contenido fluyente, sintesis operada por la conciencia impresional y la conciencia retencional, pues tal sintesis fundamenta la constitucion de una duracion objetiva gracias a la rememoracion de una experiencia pasada. (32) No obstante, desde otra perspectiva la idea de un cese del continuo de apagamiento cobra, para Husserl, una notable relevancia: en la gradualidad del incremento de la modificacion retencional (que se extiende indefinidamente como en linea recta, por asi decirlo) Husserl discierne una contratendencia encaminada al punto cero de la intensidad (das intensitatsartiges Null), donde acabaria el fenomeno de apagamiento continuo. La paradojica modificacion de la modificacion retencional de que hemos hablado --mejor dicho aun: la presentificacion de una experiencia pasiva de la terminacion del apagamiento, en suma, del final abrupto del incremento o extension de un trecho retencional del presente viviente-- constituiria, junto con la tendencia a la continuidad, un rasgo esencial de la vivacidad de la conciencia (Bewusstseinslebendigkeit). Al respecto escribe Husserl:

Conciencia es vida, y toda vida, en sus pulsos vitales particulares [besondere Lebenspulse], es vivir en el pasar [Verleben], en el ir de la vida hacia un termino [Dahingehen des Lebens], y toda vida concreta de la corriente vital es una unidad de pulsos vitales siempre nuevos, que por su parte "surgen" [auftreten] y "transcurren" [vergehen], se desvanecen [dahinschwinden]. (Hua XXXIII, 69, 19-23)

La renovacion de los pulsos vitales del sujeto exige el vaciamiento progresivo, si no la extincion completa, de la presencia retencional de contenidos por cuya aprehension (Auffassung) un objeto o un acontecimiento son susceptibles de rememoracion. Quiza cabria aseverar que la presentificacion de un punto cero de intuitibilidad constituye la plataforma, la perspectiva de una reorientacion de la vida trascendental hacia posibilidades que ya no procura el asimiento de contenidos vacios o en vias de terminacion. Ahora bien, ?que resulta de estas reflexiones si las aplicamos al analisis freudiano de la depresion melancolica?

Ante todo, reporta ganancias la sola posibilidad de aplicar una terminologia propiamente fenomenologica a la situacion del sujeto enfermo. Salta a la vista que el melancolico padece una merma significativa de sus pulsos vitales: la vivacidad de la autoconciencia del flujo (inconsciente de alguna manera, en tanto no objetivante, prerreflexiva) consiste en la reanudacion de los pulsos vitales a partir de la presentificacion o de la aparicion de un punto cero de la intuitibilidad decreciente del continuo retencional. Cabe designar la renovacion de los pulsos vitales como una contratendencia que sale al paso de la inevitable terminacion de intuitibilidad de los contenidos de retencion.

La modificacion protencional que se abre a lo nuevo constituye justamente una inversion del movimiento retencional en direccion al vacio. Empero, pareciera que en el caso del sujeto melancolico, lejos de que los pulsos vitales se orienten hacia afecciones nuevas, se encaminan en direccion opuesta, hacia la conservacion indefinida de los contenidos de retencion, por cuya aprehension objetivante el sujeto escenifica una y otra vez el conflicto con la persona extranada (si no mediante la rememoracion voluntaria y explicita, porque ciertos contenidos han sido reprimidos, si mediante la conciencia de imagen, en cuyas relaciones con el inconsciente freudiano habria que ahondar).

Ahora bien, no se trata solo de que la situacion del sujeto melancolico pueda esclarecerse mediante el uso de un vocabulario y de conceptos fenomenologicos. Por su parte, el psicoanalisis plantea cuestiones que obligan a la fenomenologia trascendental, si no a contradecir sus principios fundamentales, si a explorar posibilidades de descripcion e incluso de especulacion dialectica (como ha sugerido Fink) que desbordan los marcos impuestos por interpretaciones dogmaticas o literales. Si consideramos los analisis de Freud sobre la regresion narcisista efectuada por el melancolico, entonces se insinua la idea de que tanto en la detencion de los pulsos vitales del enfermo, como en la fijacion patologica en el tiempo vacio del continuo retencional, subyace una energetica destructiva y paradojicamente entropica, la cual amenaza radicalmente ya no solo una reorientacion hacia lo nuevo, sino el caracter presuntamente omniabarcante de la forma del presente viviente, la posibilidad (presupuesta constantemente por Husserl) de que retenciones incluso vacias "pospresenten", "mantengan asido" o "conserven" el ahora impresional. A esta posibilidad se opone una contraposibilidad de la cual da testimonio el drama de la depresion melancolica: un estancamiento y cese de los pulsos vitales del flujo de conciencia a fuerza de mantener asido un presente que se continua en los fenomenos de apagamiento. Podria caracterizarse esta contraposibilidad de manera mas terrible: mientras la regresion narcisista se sustraiga a la autoconciencia reflexiva, los pulsos vitales del sujeto melancolico se detendran poco a poco, iran a contrapelo de la tendencia protencional a la plenitud intuitiva, se encaminaran hacia un estado practicamente de hundimiento en el vacio y finalmente anorganicidad. Todo ello ocurre en un escenario inconsciente, donde otro, al tiempo que es objetivado, objetiva al sujeto mismo "tetanizando" --por usar una expresion de Marc Richir-- la vida trascendental originaria. *

Recibido el 6 de mayo de 2009; aceptado el 14 de octubre de 2009.

BIBLIOGRAFIA

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(1) En este contexto de analisis fenomenologico de la depresion melancolica cabe mencionar la importancia de las siguientes obras: L. Binswanger, Ausgewahlte Werke, vol. 4, Der Mensch in der Psychiatrie; H. Maldiney, Penser lhomme et la folie, y M. Richir, Phantasia, imagination, affectivite. Phenomenologie et anthropologie phenomenologique.

(2) Entre los numerosos textos de R. Bernet relativos a fenomenologia y psicoanalisis cabe referir: "Drive: A Psychoanalytical or Metaphysical Concept? On the Philosophical Foundation of the Pleasure Principle", Philosophy Today, vol. 51 (suplementario), 2007, pp. 107-118; "Unconscious Consciousness in Husserl and Freud", Phenomenology and the Cognitive Sciences, vol. 1, no. 3, 2002, pp. 327-351; "Pulsion, plaisir et deplaisir. Essai d'une fondation philosophique des concepts psychanalytiques", Philosophie, no. 71, 2001, pp. 30-47; "L'Analyse husserlienne de l'imagination comme fondement du concept freudien d'inconscient", Alter, no. 4, 1996, pp. 43-67.

(3) La perdida, advierte Freud, puede concretarse como el deceso de una persona querida, pero tambien como la terminacion de una relacion amorosa, aunque la persona extranada no haya muerto, o como la perdida de una entidad mas o menos abstracta (la patria, la libertad, un ideal, etcetera).

(4) "?En que consiste el trabajo que efectua la tristeza? No creo que sea forzado exponerlo de la siguiente manera: la prueba de realidad (Realitatsprufung) ha mostrado que el objeto amado ya no existe y dicta a la libido el requerimiento de retirar todo vinculo con este objeto" (S. Freud, Trauer und Melancholie, p. 198; salvo indicacion expresa, las traducciones del aleman u otros idiomas al castellano son mias). Importa sobremanera discernir los momentos del trabajo de duelo: por una parte, la resistencia (Strauben) a desplazar la libido de la posicion que habia ocupado en el objeto perdido; por otra parte, la terminacion de cualesquiera vinculos de la libido con el objeto perdido. ?Pero como? Al parecer Freud no ha considerado mas que una solucion "economica", una "obra de compromiso" (Kompromissleistung) efectuada por el trabajo de duelo: la interiorizacion del objeto perdido; por lo tanto, un trabajo inmanente al yo, concebido por Freud como un gran deposito (Reservoir) desde el cual (a semejanza de un cuerpo protoplasmatico con sus pseudopodos) se apresa el objeto para retornarlo al yo. No obstante, la alusion freudiana a una obra de traduccion (Ubersetzung) y de resignificacion realizada por el duelo insinua un ejercicio de memoria que seria a la vez conservacion y distanciamiento temporal efectivo del otro, al igual que de lo otro en el sujeto mismo, ya no subsumidos en el presente de la conciencia o abarcados por el, sino indicados en su alteridad (en el sentido en que Jacques Derrida entiende la funcion significativa de la retencion y del recuerdo). La relevancia de esta cuestion la ha subrayado en muchas ocasiones Derrida: "Si tengo exito 'normalmente' en el proceso de introyeccion, entonces soy infiel al otro, el otro simplemente se vuelve parte de mi mismo, y es una forma de recordar al otro olvidandolo. El otro se vuelve parte de mi mismo y tengo una relacion narcisista con el otro en mi mismo. Esto es una manera de ser, un duelo posible, pero infiel, falso, una falsa memoria del otro" (J. Derrida, Deconstruction Engaged. The Sydney Seminars, p. 66).

(5) "En otros casos [...] no se puede conocer claramente lo que se ha perdido. Esta situacion podria darse cuando el enfermo conoce la perdida que ocasiona la melancolia, en la medida en que sabe quien, pero no que ha perdido en ese quien. Ello nos sugiere referir la melancolia a una perdida del objeto que se sustrae de la conciencia, a diferencia de la tristeza, en la cual nada de la perdida es inconsciente" (Trauer und Melancholie, p. 199). La consecucion del trabajo de duelo depende de que el sujeto entristecido venza el rechazo a cualquier accion que lo pueda apartar de la memoria constante del objeto perdido, y que, por consiguiente, traiga consigo el olvido del objeto. Cabe afirmar, pues, que la toma de conciencia de la perdida definitiva de un objeto va a la par no solo de la comprobacion de su inexistencia, sino ademas de impulsos vitales que hacen saltar el marco estrecho de las asociaciones reproductivas que, haciendo del objeto echado de menos un objeto intencional, estrechan y oprimen al sujeto. Freud observa que tal distanciamiento del objeto perdido conlleva una resistencia (Strauben), comprensible en la medida en que "el hombre no abandona gustosamente una posicion de la libido", y agrega: "Esta resistencia puede ser tan intensa, que sobreviene un rechazo de la realidad y una adhesion al objeto mediante una psicosis de deseo alucinatorio" (Trauer und Melancholie, p. 198).

(6) S. Freud, Abriji der Psychoanalyse. Einfuhrende Darstellungen, p. 59.

(7) No olvidemos las reflexiones de Freud sobre la energetica psiquica y el papel que ahi desempena no solo el eros o pulsion amorosa (Liebestrieb), sino ademas la pulsion de destruccion (Destruktionstrieb), con cierto matiz sinonimo de pulsion de muerte (Todestrieb): "El fin del primero [eros] consiste en producir y conservar unidades cada vez mas grandes; por lo tanto, union. El fin de la segunda [pulsion de destruccion] consiste, por el contrario, en deshacer nexos y asi destruir las cosas. A proposito de la pulsion de destruccion, podemos pensar que su ultimo fin consiste en conducir al viviente al estado inorganico" (Abriss der Psychoanalyse, p. 45).

(8) "Seria cientifica y terapeuticamente infructuoso contradecir al enfermo que alega tales cargos contra su yo. De alguna manera debe tener razon y relatar algo que sucede tal como le aparece" (Trauer und Melancholie, p. 198). En otro pasaje escribe Freud: "No resulta esencial si el melancolico tiene razon en su penoso autorrebajamiento, en la medida en que esta critica coincidiria con el juicio de los demas. Debe tratarse mas bien de que el describe correctamente su situacion psicologica. Ha perdido su autoestima y debe tener buenas razones para ello. Estamos ante una contradiccion [Widerspruch] que suscita un enigma dificil de solucionar" (Trauer und Melancholie, p. 201; las cursivas son mias).

(9) ibid., p. 201.

(10) Trauer und Melancholie, p. 201. Empero, la "desverguenza" o el poco pudor con que el sujeto melancolico externa su pequenez despierta la sospecha de que sus acusaciones no inciden directamente en su yo, sino que se desvian de alguna manera, remontando a un escenario paradojicamente preterito pero que se continua en el ahora y se extiende al futuro. Se presiente que los autorreproches son signo dirigido hacia otro, quien es verdaderamente el objeto de las recriminaciones. Freud lo ha dicho expresamente: "Sus quejas [Klagen] son acusaciones [Anklagen], conforme al sentido antiguo de la palabra; no se averguenzan ni se ocultan porque todo lo denigrante que enuncian en el fondo se dice de otro" (Trauer und Melancholie, p. 202).

(11) Ibid., p. 202.

(12) Ibid., p. 203.

(13) Ibid.

(14) Ibid.

(15) Ibid., p. 205.

(16) Ibid., p. 206.

(17) Desde el punto de vista topico, como observa Freud, solo cabe situar el conflicto de ambivalencia emocional que padece el melancolico en el sistema Ubw (Unbewusstes, inconsciente), el cual es ambito de las huellas del recuerdo (Erinnerungsspuren). Hay que tomar en cuenta que la ambivalencia emocional respecto del objeto, o bien remonta a una disposicion subjetiva, constitucional, que afecta cualesquiera de sus relaciones amorosas, o bien remonta a vivencias traumaticas que surgen ante la amenaza de perdida del objeto.

(18) Debido al caracter restringido de este trabajo no nos podemos ocupar de los estados de mania, en los cuales se puede convertir facilmente la depresion melancolica. Baste ahora indicar que, segun Freud, melancolia y mania "luchan" (ringen) contra el mismo complejo (Komplex). La mania es un aparente vencimiento del objeto que, mediante su presencia reiterada, sojuzga al sujeto en estado de depresion melancolica. La euforia del maniaco y su disposicion a cualesquiera actividades parecieran triunfar sobre el objeto, dejandolo atras definitivamente; empero, se trata unicamente de la voracidad de un yo que permanece hambriento y empobrecido por la persistencia del complejo, por mas que quiera saciar su libido con nuevas ocupaciones de objetos. Del horizonte futuro del maniaco jamas esta excluido un nuevo episodio de depresion melancolica; por el contrario, esta es una amenaza siempre en ciernes.

(19) Me parece oportuno citar aqui unos pasajes del magnifico libro de Bernhard Waldenfels, Bruchlinien der Erfahrung, que nos sugieren ideas interesantes sobre la experiencia temporal subyacente a la depresion melancolica. Al referirse al fenomeno de una autodestruccion del sujeto, escribe Waldenfels lo siguiente: "?Que puede significar la autodestruccion de la vida, que ofrezca resistencia a si misma? Solo puede significar que la vida no esta en union consigo misma, que es invadida por algo ajeno [dass es von einem Fremden heimgesucht wird] que aparece en la perturbacion, antes [bevor] de que se manifieste como algo perturbador, ajeno, hostil, odiado y por destruir" (B. Waldenfels, Bruchlinien der Erfahrung. Phanomenologie. Pychoanalyse. Phanomenotechnik, p. 358). En el caso de la experiencia melancolica, el objeto, mediante su prosecucion psiquica, invade al yo que se identifica con el, sin perder por eso su caracter de algo ajeno al yo (por eso adquiere la forma de una instancia critica); el objeto se adelanta siempre, por asi decirlo, a cualquier manifestacion suya en la conciencia que lo distanciaria temporalmente dandole el caracter de pasado, de no-mas-presente.

(20) Aqui conviene hacer dos observaciones importantes: a) A mi modo de ver, Husserl no separa tajantemente originariedad y normalidad, autoconciencia originaria y autoconciencia normal, como si las estructuras trascendentales de la conciencia del tiempo interior se pudieran describir aparte, por asi decirlo, valiendo indistintamente para la constitucion de experiencias que, solo a posteriori, serian o bien normales o bien posiblemente anomalas. Aqui se impone una lectura a fondo de los textos donde Husserl nos habla sobre la constitucion del mundo a partir de la normalidad, donde la facticidad de las anomalias se describe como posibilidad a priori de un sujeto en el mundo, ello en la medida en que originariedad equivale a una normalidad expuesta al exterior. Debido a la necesidad de restringir nuestro trabajo, no podemos abordar en detalle tales textos. Baste ahora con hacer referencia al nuevo volumen de la serie Husserliana, donde se hallan reflexiones de importancia decisiva para elaborar una fenomenologia de la anormalidad: E. Husserl, Die Lebenswelt. Auslegungen der vorgegebenen Welt und ihrer Konstitution. Texte aus dem Nachlass (1916-1937), Husserliana, vol. 39; cfr. en particular las pp. 215-225; 314-318; 637-661. b) Ciertamente, Husserl ha insistido en que la rememoracion (Wiedererinnerung) puede reanimar el continuo de retenciones oscurecidas e incluso vacias, presentando asi otra vez una experiencia pasada. Idealmente, observa Husserl, es concebible una rememoracion adecuada de una vivencia anterior. Empero, no se ha subrayado lo suficiente, en mi opinion, otros textos donde Husserl describe el progreso pasivo de la rememoracion, las generalidades, oscuridades y oscilaciones inherentes a las presentificaciones (Vergegenwartigungen) propias del recuerdo, la interrupcion de un impulso a la resurreccion del pasado, interrupcion que parece ser constitutiva de la experiencia del pasado como tal, de lo ya-no-presente. Ya me he ocupado de esta problematica en una ponencia titulada "Sufrimiento melancolico y conciencia del tiempo", la cual sera incluida en la publicacion de las Actas del Coloquio Internacional Edmund Husserl: Perspectivas actuales de la fenomenologia. En memoria del 70 aniversario de muerte, editadas por la UACM (en prensa). He ahondado en estas cuestiones en otro trabajo, donde emprendi un ensayo de analisis fenomenologico del recuerdo, la conciencia de imagen y de fantasia, recurriendo al estudio de Freud sobre un caso de depresion melancolica; a saber, la historia del pintor Christoph Haizmann. Cfr. G. Ferrer, "Fantasia, recuerdo y depresion melancolica. Aproximacion fenomenologica a un caso analizado por Sigmund Freud", La lampara de Diogenes, vol. 10, 2009, pp. 65-88.

(21) Las fantasias neuroticas presentifican (vergegenwartigen) el objeto perdido "como si" estuviera presente, mientras que las alucinaciones, como Husserl ha mostrado, no se diferencian estructuralmente de las percepciones.

(22) "Varias, muchas protosensaciones (Urempfindungen) son 'a la vez', y cuando una fluye, la multiplicidad fluye a la vez, enteramente del mismo modo, con el mismo tempo [...]" (E. Husserl, Zur Phanomenologie des inneren Zeitbewusstseins (1893-1917), p. 77.

(23) Teniendo en mente nuestra problematica general, he subrayado las palabras "presentaria" y "forma" para resaltar provisionalmente la aparente oposicion entre "presentacion" y "presentificacion" (Vergegenwartigung), "intuicion" y "signo" de una parte, entre "estructura" y "genesis" de otra parte. Un filosofo de la talla de Jacques Derrida, uno de los primeros en reparar en la tension que suscitan aquellas distinciones, no las considera sino para descubrir otras posibilidades de desarrollo inherentes a la fenomenologia misma que las establecidas dogmaticamente. Husserl mismo no describe la intuicion propia de la protencion y de la retencion sin mencionar que se trata de una peculiar intuicion de lo no presente; Husserl mismo no describe la forma del presente viviente como abarcante de cualesquiera fases del flujo, por distantes que parezcan, sin mencionar que de facto experimentamos discontinuidades del flujo. Tendremos ocasion de volver sobre estas cuestiones de suma importancia e indicar su relevancia para el tema de la experiencia melancolica.

(24) En este apartado nos basamos principalmente en el texto numero 4 de los Manuscritos de Bernau: Die Bernauer Manuskripte uber das Zeitbewusstsein (1917-1918), pp. 65-84. Al leer los escritos de Husserl sobre la estructura fundamental de la conciencia del tiempo (Grundstruktur des Zeitbewusstseins), impresiona hondamente como surgen oposiciones, tensiones, que sugieren la posibilidad de una dialectica interior en la descripcion de los fenomenos. Husserl afirma, por ejemplo, que "el presente es conciencia omniabarcante; por asi decirlo, omnisciente de si misma y de sus consistencias [intentionale Bestande]. La estructura del presente implica, como posibilidad ideal, omnisciencia del mundo [...]" (Hua XXXIII, 45). Empero, en otro pasaje --por citar uno entre muchos en el mismo tenor-- nos dice Husserl: "Conciencia no es solo presente o realidad [Wirklichkeit]. La conciencia era y sera, y como conciencia presente en su realidad es a la vez conciencia de una corriente de conciencia pasada, asi como de una corriente de conciencia futura arribando" (Hua XXXIII, 45, 21-25). No nos parece que para ser fiel a la descripcion fenomenologica haya que resolver las oposiciones prefiriendo una alternativa en vez de otra; mas bien hay que mostrar como los momentos de tension dialectica son constitutivos de los fenomenos mismos. Ya Eugen Fink habia observado que los analisis fenomenologicos (como Husserl los efectua con una precision y profundidad sin parangon) se abren espontaneamente al complemento de la dialectica: "La dialectica no debe oponerse a la manera fenomenologica de pensar, como si fuera ajena, otro metodo de pensar. Mas bien se trata de suscitar la inquietud dialectica del pensamiento a partir de las ideas fenomenologicas" E. Fink, Nahe und Distanz. Phanomenologische Vortrage und Aufsatze, p. 245.

(25) Se vera que, en ultima instancia, no resulta posible decidirse por una u otra traduccion del termino Abklang, pues, por una parte, las palabras "apagamiento" y "desvanecimiento" sugieren la idea de una oscuridad potencialmente iluminable (por la rememoracion) y, por lo tanto, de una latencia de lo retenido; por otra parte, la palabra "extincion" sugiere la idea de un termino o acabamiento del continuo retencional. Ahora bien, tanto tendencia a la recuperacion como distanciamiento definitivo constituyen nuestra experiencia concreta del pasado.

(26) "El apagamiento [das Abklingen] es un empobrecimiento constante, un adelgazamiento [Abnahme] constante de la abundancia [Fulle], segun la cual hablamos de intuitibilidad [Anschaulichkeit] y sus grados; por lo tanto, un adelgazamiento de la intuitibilidad con limite cero [Grenze Null], en el cual ya no se puede hablar mas de intuitibilidad" (Hua XXXIII, 66, 21-26). En su magnifico libro La Vie du sujet. Recherches sur linterpretation de Husserl dans la phenomenologie, Rudolf Bernet ha puesto de relieve las paradojas que trae consigo una descripcion fenomenologica de la conciencia retencional, que es asunto de "retencion de objetos immanentes sucesivos, pero tambien retencion de la sucesion de los objetos, y retencion de la forma de esta retencion" (R. Bernet, La Vie du sujet, p. 232). No obstante, ya el solo concepto de conciencia retencional (por la cual es captada posterior y originariamente una fase del flujo de conciencia) sugiere la idea de una presencia de la conciencia que "se hace sobre un fondo de ausencia, la conciencia no se da sino en tanto que ha sido dada como [habiendo sido dada como (habiendo sido dada como ...)]" (Ibid., p. 235).

(27) Al comentar el texto numero 4 de los Manuscritos de Bernau, Marc Richir formula con exactitud el problema que nos ocupa: "En el fondo se trata siempre de un acuerdo entre la continuidad de variacion de la aprehension intencional y la continuidad decreciente de los desvanecimientos, que supuestamente constituyen la hyle (impresional) de la primera" (M. Richir, Phantasia, imagination, affectivite. Phenomenologie et anthropologie phenomenologique, p. 469). En esta misma obra --cuya relevancia para la fenomenologia contemporanea no podria exagerarse--, Richir emprende un analisis sumamente fino de la problematica de los fenomenos de apagamiento. Cfr. sobre todo las pp. 468-481.

(28) En un trabajo notable sobre la fenomenologia husserliana del tiempo, Alexander Schnell ha advertido un cambio de orientacion en los Manuscritos de Bernau respecto de las Lecciones: en aquellos Husserl ya no caracteriza la fase originaria del flujo de conciencia como impresion, sino como nucleo incluido en la intencionalidad (intentional beschlossener Kern), punto de saturacion del momento de proximidad [cumplimiento intuitivo de una protencion]. Los fenomenos de apagamiento o extincion (Schnell traduce Abklang como "evanouissement", sinonimo de la palabra castellana "desvanecimiento") son una paradojica disminucion del caracter de nucleo (Kernhaftigkeit) de la fase originaria, paradojica porque la disminucion progresiva equivale al progreso e incremento de la modificacion (retencion de retencion, retencion de retencion de retencion, etc., a pesar del vaciamiento de los contenidos retenidos). No obstante, como advierte Schnell, Husserl no se obstina en describir los fenomenos de Abklang como presentes, sin consideracion alguna de la "despresentacion" (Entgegenwartigung) que operan, como Eugen Fink ha querido mostrar. Al respecto escribe Schnell: "Husserl, quien no dispone de tal concepto, se ve obligado a dar cuenta de la manera como este 'presente' desvanecido es dado, y sabe muy bien que este modo de donacion se distingue del propio de las impresiones actuales reales (reelle)" (A. Schnell, Temps etphenomene. La phenomenologie husserlienne du temps (1893-1918), p. 209).

(29) Desde luego, nos valemos de estas metaforas pensando en las reflexiones de Jacques Derrida en su obra clasica La Voix et le phenomene, donde escribe: "La voz se escucha. Los signos fonicos [...] son escuchados por el sujeto que los profiere en la proximidad absoluta de su presente" (J. Derrida, La Voix et le phenomene. Introduction au probleme du signe dans la phenomenologie de Husserl, p. 3805).

(30) Debo indicar las imperfecciones y ambivalencias de la metafora que he utilizado: si hablamos de una continuidad del flujo retencional que "se escucha" a pesar de la distancia, no nos referimos a la audicion de contenidos que tarde o temprano se tornaran inaudibles, como seria el caso de un tono retenido que finalmente no escuchamos mas, sino de una paradojica audicion del ritmo con que se incrementa constantemente lo asido retencionalmente, con que se extiende la forma del presente, por mucho que su contenido haya empobrecido hasta tornarse "inaudible": retencion de retencion, retencion de retencion de retencion, etc. En ultima instancia, he recurrido a una imagen insuficiente para expresar el asimiento continuo de contenidos de retencion, por mucho que se hayan vaciado completamente.

(31) Al ocuparse de las relaciones complejas entre la protoimpresion y la espontaneidad de la conciencia, Husserl advertia que ni la retencion ni la protencion --figuras de la espontaneidad de la conciencia-- crean la hyle (materia) o dato de sensacion presente, tan solo lo modifican. La protoimpresion "viene de afuera" (kommt von aussien her), por lo tanto no se reduce a ser un simple resultado de la sintesis de la conciencia del tiempo, sino mas bien inaugura, mediante su arribo "desde el exterior", la produccion (Erzeugung) de los continuos de modificacion retencional y protencional. Leanse los siguientes pasajes de las Lecciones sobre fenomenologia de la conciencia interna del tiempo: "La protoimpresion es el comienzo absoluto de esta produccion, la fuente originaria a partir de la cual se produce todo lo demas. Empero, la protoimpresion misma no es producida, no surge como algo producido, sino por genesis spontanea; ella misma es produccion originaria (Urzeugung). No crece (no tiene germen), es creacion originaria (Urschopfung)" (Hua X, 100, 28-33). En seguida Husserl anade que cada impresion "es lo producido originariamente (das Urgezeugte), lo 'nuevo', lo que ha devenido de manera ajena a la conciencia (das bewusstseinsfremd Gewordene), lo recibido (das Empfangene) a diferencia de lo producido por la espontaneidad de la conciencia. La peculiaridad de esta espontaneidad consiste en que solo desarrolla e incrementa lo producido originariamente, pero no crea algo 'nuevo'" (Hua X, 100, 39-44). Una "hiletica" de la conciencia tendria que describir y aclarar la genesis spontanea, el arribo de la protoimpresion con su caracter de novedad. Me parece acertada en gran medida la definicion de tal hiletica que, comentando los textos citados, propone Laszlo Tengelyi: "a esta hiletica corresponde dar cuenta de la emergencia de la novedad que se forma, como Husserl ha dicho justamente, de manera extrana a la conciencia" (L. Tengelyi, "L'Impression originaire et le remplissement des protentions chez Husserl", p. 34). En su contribucion a este volumen colectivo, Tengelyi advierte que la caracterizacion de la protoimpresion como dato nuevo y sustraido a la produccion de la espontaneidad de la conciencia pareciera chocar con la definicion del presente como "cumplimiento de una protencion", definicion que Husserl introduce en los Manuscritos de Bernau. No podemos seguir aqui los matices que Tengelyi indica en los Manuscritos y en otros textos, haciendo comprender que, en el fondo, el caracter de irrupcion de la protoimpresion no se niega ni se ve disminuido. En lo que concierne a este articulo, digamos tan solo que la fuerza afectiva de la protoimpresion nueva adquiere mayor relieve contrastando con el continuo retencional que se va apagando, mas aun si este llega a termino definitivamente. El acabamiento de un continuo retencional aliviaria la conciencia protencional, por asi decirlo, al concluir la espera de una repeticion de lo mismo, tanto en su arribo como en su hundirse en el pasado.

(32) "Si queremos evitar todo lo que no nos procura la identificacion de toda una corriente [Abfluss] como donacion pasiva, debemos decir: a traves de todas las fases tenemos un contenido como sentido y abundancia." Husserl anade enseguida que, a pesar del adelgazamiento de la abundancia, el sentido de un contenido de retencion, por ejemplo el color negro, permanece igual e identico (Hua XXXIII, 69, 1-8).

* Con este articulo pretendo continuar la investigacion comenzada con mi ponencia "Sufrimiento melancolico y conciencia del tiempo", presentada durante el Coloquio Internacional Husserl (Mexico, abril de 2008). La problematica que ahora desarrollo surgio en gran medida en el contexto del dialogo y discusion que, muy amablemente, el doctor Antonio Zirion Quijano ha sostenido conmigo a proposito del mencionado escrito. Asimismo, agradezco al doctor Laszlo Tengelyi el brindarme la oportunidad de impartir una conferencia sobre este tema titulada "Zur Problematik des Verhaltnisses von Protention und Urimpression im Lichte der melancholischen Erfahrung", en el marco de las organizaciones del Institut fur phanomenologische Forschung der Bergischen Universitat Wuppertal (cfr. G. Ferrer, "Zur Problematik der Zeiterfahrung der melancholischen Depressivitat im Lichte der Husserschen Phanomenologie", Revista Internacional de Fenomenologia y Hermeneutica ALEA, no. 7, 2009, pp. 131-160). Por ultimo, agradezco las valoraciones criticas de quienes consideraron pertinente la publicacion de este texto en la revista Dianoia.

Jesus Guillermo Ferrer Ortega

Bergische Universitat Wuppertal

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Author:Ferrer Ortega, Jesus Guillermo
Publication:Dianoia
Date:May 1, 2010
Words:12264
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