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Estudios historicos sobre la iglesia: las crisis politicas de los pontificados de Gregorio XIV (1831-1846) y de Pio IX (1846-1878).

HISTORICAL STUDIES ABOUT THE CATHOLIC CHURCH: THE POLITICAL CRISIS DURING THE PAPACIES OF GREGORY XIV (1831-1846) AND PIUS IX (1846-1878)

1. El impacto de la Revolucion de 1830 sobre la Iglesia y el papado

EN 1830 ESTALLO UNA GRAN REVUELTA EN FRANCIA que tuvo hondas repercusiones en toda Europa. Para algunos de los mas destacados dirigentes politicos de la Europa de ese momento, esta rebelion les hacia recordar la Revolucion Francesa de 1789 y temian que llegara a tener repercusiones semejantes. A lo largo de 1830, 1831 y hasta 1832 se pudo constatar que la revolucion de 1830 distaba mucho de la de 1789, aunque su impacto desato protestas, revueltas y verdaderas insurrecciones en todo el Viejo Continente (1).

Debido a las aspiraciones nacionalistas y a la participacion en las revueltas de 1820 y 1821, los gobiernos locales habian desterrado a muchos italianos. Estos sin duda se habian caracterizado por ser insignes patriotas y luchadores por la independencia y por la unificacion de Italia. Aprovecharon tambien la coyuntura politica de 1830 para enviar una proclama al pueblo italiano titulada De los Alpes al Etna; es decir, de los Alpes, en el norte de Italia, a Sicilia, senalando
   Que no puede existir libertad sin independencia, ni independencia
   sin fuerza, ni fuerza sin unidad. Nos aferramos pues a fin de que
   Italia sea en breve Independiente, Una y Libre (2).


Esta proclama que un grupo de patriotas italianos envio desde el exilio (3), clamaba por lo ya senalado de la independencia y unidad de la peninsula, asi como por la muerte del austriaco que ocupaba Italia, en especial de Francisco I (1804-1835), el Emperador Habsburgo del momento. Debido a la importancia de esta proclama es conveniente reproducir el texto completo:

Proclama al pueblo italiano, de los Alpes al Etna

Amigos y hermanos:
   Francia, Belgica, Suiza y Polonia gritamos libertad, y dichosa voz
   fue denodadamente repetida entre nuestros conciudadanos de Modena y
   Bolonia; acudimos para unir a vosotros nuestras voces y nuestros
   brazos en favor de la libertad italiana.

   Libertad, si la libertad universal desde los Alpes a Sicilia ...

   No puede existir libertad sin independencia, ni independencia sin
   fuerza, ni fuerza sin unidad. Nos afanaremos pues a fin de que
   Italia sea en breve Independiente, Una y Libre.

   Corresponde a los Italianos mandar un ejercito a Italia, que fue
   tambien victima de los dominadores extranjeros. Que sea el pueblo
   solo dueno; que reine la igualdad y el amor, que tenga solida sede
   la felicidad de todos.

   !Pueblo infeliz, pueblo que vive en la penuria y en la fatiga!, la
   libertad te llama a una nueva vida, y aquellos que hoy la desean, y
   la invocan, no tendran paz hasta que las acciones politicas no sean
   ordenadas de manera que no seamos mas que un hombre solo, que
   trabajando moderadamente no sea libre y desahogado.

   Nobles y plebeyos, ricos y pobres, ahora los mismos lazos nos atan,
   y todos estais obligados a serviros de los pocos tiranos, que para
   conservar el poder, se han servido tambien del cruel Aleman, el
   cual inhumano traga avidamente vuestra sangre, y vive de vuestras
   lagrimas. Muera el Austriaco, sucumba el Rey, se quebrante la
   corona, y no existan en Italia mas que leyes de hermandad y
   libertad.

   Amigos!, guardaos de las insidias, de aquel rey que tantas veces
   nos mintio; aquel rey que de mil modos os oprime; aquel rey que
   maltrato a vuestros hermanos, vistiendo piel de cordero,
   vendiendose ahora a los premiosos, os ofrecia una Constitucion; de
   este modo, introduciendo con esta la division entre vosotros, se
   lisonjeaba de reservarse bastante poder, con que oprimiros tambien
   con el mas bajo pretexto de legalidad. Rechazad los regalos
   envenenados de los tiranos y no dejeis en manos de otro aquella
   autoridad que a vosotros solo compete.

   A las armas, a las armas, Italia lo quiere, la virtud lo pide, y
   vuestra felicidad y la de vuestros hijos os impone el deber de
   aprovechar una tan feliz ocasion para recuperar vuestros derechos.

   Libertad plena y eterna a la querida Italia.

   En nombre de los emigrados italianos: F. SALFI, FILIPPO BUONARROTI,
   MIRRI, A. C. BANCO, L. PORRO, LINATI, CRESIA G. BORSO (4).


En la ciudad de Roma, particularmente, la revolucion de 1830 tuvo las mas hondas repercusiones. El cardenal Bartolomeo Cappellari fue elegido papa y tras asumir el 2 de febrero de 1831 el nombre de Gregorio XVI (1831-1846) ascendio al trono de San Pedro (5). Desde el inicio de su pontificado tuvo serias dificultades politicas, ideologicas y practicas, a muchas de las cuales no supo responder adecuadamente. Segun la opinion de sus contemporaneos, asi como la de muchos investigadores posteriores, no llego a ser un pontifice destacado, ni un buen politico. Cometio muchos errores, que contribuyeron a aislar aun mas a la Iglesia en los asuntos internacionales. Cada vez con mayor frecuencia los paises europeos rehusaban apelar a la Santa Sede o buscar el arbitraje del papa en los conflictos entre las naciones. Las monarquias absolutas de Europa en el siglo XIX no deseaban tener a un poder por encima de los monarcas y con sede en el exterior. Asimismo rechazaban la practica comun de los obispos, sacerdotes, monjes, etc. de tener lealtades mas importantes en Roma que en sus propios paises. Todo esto quedo claramente evidenciado aun antes del pontificado de Gregorio XVI, ya desde la epoca de la Restauracion, tras el Congreso de Viena de 1815. Al cardenal Consalvi, representante de la Santa Sede en el Congreso de Viena, se le trataba como a un ministro de un pequeno Estado sin poder ni influjo (6). El papa quedo a partir de entonces mas y mas aislado de la participacion internacional, ya que las Naciones poderosas no deseaban escuchar al Vaticano hablar de moral y etica, cuando las potencias se imponian por la fuerza. Ademas, el pontifice no tenia poder militar, ni territorial (excepto los Estados Pontificios), ni colonial y mas bien significaba una molestia con sus predicas de moralidad y etica en el derecho internacional, cuando las potencias ejercian su hegemonia principalmente por las armas.

Al poco tiempo de haber asumido el poder como pontifice, Gregorio XVI debio enfrentar una violenta revuelta, llamada entonces conspiracion, que llego a convertirse en una verdadera sublevacion. Aprovechandose del levantamiento, la familia Bonaparte, desde Bologna, centro de las pasiones anarquicas, participo contra el papa. La familia Bonaparte proponia el destronamiento del papa Gregorio XVI, a tal punto que Luis Napoleon por aquel tiempo escribia: El papado no pertenece a nuestro siglo (7). A raiz de estos acontecimientos revolucionarios de 1830 y los anos subsiguientes, los habitantes de la Romagna proclamaron la destitucion del sumo pontifice. C.H. Arlincourt, un contemporaneo de estos acontecimientos, escribio una detallada descripcion de los hechos. Asi los explico:
   Apenas elegido Papa Gregorio XVI, estallaba en Roma una horrorosa
   conspiracion. Un pistoletazo disparado en la plaza Colonna debia
   ser la senal de una sublevacion vastisima; pero el secretario de
   Estado Bernetti logro con su vigilancia frustrar la trama, lo cual,
   por decirlo asi, no fue mas que hacer el juego tablas.

   En Bolonia, centro de las pasiones anarquicas, propuso la familia
   Bonaparte el destronamiento de Gregorio XVI. <<EIpapado no
   pertenece a nuestro siglo>>, escribia por aquel tiempo Luis
   Napoleon, ... y los habitantes de la Romania proclamaron la
   destitucion del Sumo Pontifice ...

   El que mas se distinguia entre cuantos se sublevaron contra el Papa
   era el mismo Luis Napoleon ... Los rebeldes tenian gran acopio de
   armas, y ascendian a 4.000 en Spoletto, donde quisieron conservar
   en rehenes al arzobispo Mastai (Pio IX), que logro escaparse valido
   de su piadosa elocuencia. El Padre Santo envio tropas contra ellos,
   y la insurreccion fue derrotada.

   Animados con el apoyo protector de Luis Bonaparte, los facciosos,
   vencidos hasta alli en todas partes por las tropas pontificias y
   los soldados del Austria, alzan de nuevo su frente amenazadora ...

   Lo primero que piden a grito herido es la libertad de imprenta y la
   organizacion de una guardia nacional ...

   EI Papa habia lanzado la escomunion (sic) contra los sediciosos ...
   Gregorio rehuso al principio otorgar la amnistia que se le
   demandaba: mas tuvo al cabo que ceder, en vista del apoyo que
   encontraban en Francia sus numerosos enemigos, no sin escluir (sic)
   de la gracia a los principales jefes de la rebelion ...

   Entretanto, la monarquia ciudadana de Paris ... comenzaba a
   preferir la alianza de los reyes de la tierra a los vivas de los
   arrabaleros de Paris, temiendo que el derecho de insurreccion se
   elevase tanto, que llegase a constituir la suprema ley asi en
   Italia como en Francia.

   Entro, pues, en negociaciones con las potencias extranjeras acerca
   de la Santa Sede, y puso en manos de Gregorio XVI un memorandum, en
   el cual se le prometia el apoyo de Francia y de Inglaterra si se
   hallaba dispuesto a introducir algunas modificaciones en su
   gobierno, especialmente en lo tocante a la secularizacion de la
   parte administrativa.

   El Padre Santo protesto contra este ataque dirigido a su soberania
   temporal, aceptando empero algunas de las condiciones impuestas ...
   La revolucion carecia ya de pretestos (sic) para desenvainar la
   espada; y sin embargo esparcia (sic) por todas partes infames
   libelos ... (8)


El 8 de febrero de 1831 en el Palacio Publico de Bologna, bajo la presidencia de Giovanni Vicine y con el ministro Francesco Belilacqua, se publico el Manifiesto declarando el fin del poder temporal del Papa en Bologna, tan solo seis dias despues de que Gregorio XVI habia asumido como papa. El texto decia asi:
   Manifiesto declarando el fin del poder temporal del Papa en Bologna


El gobierno provisional de la ciudad y provincia de bologna
   Considerando que la opinion publica, de mil energicas maneras nos
   ha manifestado, exige que sin otra demora interpuesta se declare
   roto para siempre aquel vinculo que nos hacia subditos del dominio
   temporal del romano pontifice:

   Considerando que, en la falta de otra Autoridad mas legal,
   Nosotros, nos legitimamos por imperativo y por urgencia de las
   circunstancias y por la aquiescencia de los ciudadanos y, de hecho,
   unicos representantes del pueblo, tenemos el deber de notificar la
   voluntad fuertemente expresada del propio pueblo.

   Considerando por otra parte que para dar un nuevo orden legitimo al
   gobierno es necesario obtener la expresion de la voluntad general
   de los Ciudadanos:


Declara

Articulo 1. E1 dominio TEMPORAL, que el Romano Pontifice ejercitaba sobre esta Ciudad y Provincia, ha cesado de hecho, y por siempre de derecho.

Articulo 2. Se convocaran los Comicios Generales del Pueblo para elegir los Diputados que constituiran el nuevo gobierno.

Articulo 3. Seran publicadas para la ejecucion de aquellas tales leyes las normas a seguirse en cuanto que sea conocido, para la union inminente de la otra Ciudad vecina, cual deba ser el numero de los diputados a elegir, para que una legal representacion nacional comience a existir.

Dado en el Palacio Publico de Bologna hoy 8 de febrero de 1831

Giovanni Vicine Presidente. M.o Francesco Belilacqua (9).

Como consecuencia de estos acontecimientos y debido tambien a la presencia de ejercitos austriacos en el norte de Italia, el general Josef Radetzky, emitio una proclama, argumentando que las altas potencias garantizaban a la Santa Sede Apostolica la plena integridad de sus Estados y supuestamente a peticion de su Santidad y en obediencia al Emperador austriaco, anuncio el retorno de las tropas habsburgas a los Estados Pontificios. La Proclama asi decia:
   Proclama del general Radetzky a los boloneses para anunciar el
   retorno de las tropas austriacas a los Estados Pontificios


Boloneses:
   El Imp. R. Ejercito bajo mis ordenes, con el conocimiento de las
   altas Potencias, que han garantizado a la Santa Sede apostolica la
   plena integridad de sus Estados, regresamos a los mismos a peticion
   de su Santidad Vuestro legitimo Soberano.

   Su Majestad el Emperador mi Augusto Soberano, prestando como vecino
   y aliado la proteccion de sus Ejercitos al Sumo Pontifice, no ha
   tenido otro objeto, que aquel del mantenimiento del buen orden, y
   del legitimo poder.

   La experiencia, todavia presente en nuestra memoria, os ensena
   aquello, que teneis derecho de esperar del ejercito de mi Soberano;
   es decir, la disciplina mas severa, el mantenimiento de la
   tranquilidad publica, y proteccion segura a todos aquellos, que
   prestan obediencia, y el debido respeto a la legitima autoridad.

   En el Cuartel General de Milan, 19 enero 1832.

   El General Comandante en Jefe del I. R. Ejercito en Italia. Conde
   RADETZKY. (10)


El papa Gregorio XVI no supo responder con habilidad y diplomacia a estos acontecimientos, lo que contribuyo en la perdida de su reputacion como pontifice destacado, conciliador e influyente, tanto entre sus contemporaneos como entre los historiadores posteriores.

Por otra parte, la condena del papa Gregorio XVI a las ideas y planteamientos de Felicite de Lamennais (1782-1854), tuvo hondas repercusiones negativas sobre Roma. Lamennais se rebelo y ataco abiertamente al papa, a las instituciones monarquicas y a las religiosas, sobre todo en su obra Ensayo sobre la indiferencia en materia de religion publicada en 1817. El papa lo condeno en su enciclica Mirari Vos Arbitramur del 15 de agosto de 1832. (11) Sin embargo, como explica un investigador reciente de la historia de la Iglesia:
   Lamennais abandono la Iglesia, se hizo librepensador y se convirtio
   en fautor de una filosofia panteista y del socialismo que empezaba
   a organizarse como partido politico; escribio contra la Santa Sede,
   en 1848fue elegido diputado en la asamblea nacional y murio fuera
   de la Iglesia en 1854 (12).


En otras palabras, la condena del pontifice no surtio ningun efecto contra Lamennais y mas bien le trajo a la Iglesia enormes consecuencias negativas. El papa Gregorio XVI rechazo muchas otras doctrinas, filosofias y movimientos sediciosos, como por ejemplo el hermenianismo de Georg Hermes (1775-1831) (13), pero no tuvo mayor exito en estos asuntos. A lo interno de los Estados Pontificios cada vez eran mas frecuentes los movimientos insurreccionales en Roma y en otros sitios de Italia, pues los liberales no estaban satisfechos con sus medidas ni con las reformas que proponia Gregorio XVI (14). Igualmente polemica fue su medida, considerada por algunos como arbitraria, de suprimir la Orden de las Damas del Sagrado Corazon el 10 de junio de 1833. (15)

Tambien se ha criticado mucho la falta de tacto politico del pontifice en sus relaciones con Portugal y Espana, ya que no supo comprender las dificultades que enfrentaban estos dos paises durante las primeras decadas del siglo XIX. Por ejemplo, a raiz de las decisiones anti-clericales de los gobiernos de la Espana de entonces, el papa rompio unilateralmente las relaciones con esta nacion, como una forma de desaprobacion del auge que entonces tomaban los liberales (16). Todo lo anterior tuvo repercusiones negativas, como han asegurado un gran numero de investigadores, tanto para el papado como para Espana, ya que de 1834 a 1847 no hubo nombramientos de obispos y mas de cuarenta diocesis quedaron vacantes por fallecimiento o destierro de sus respectivos prelados (17). Todo lo anterior provoco un enorme desorden eclesiastico, con profundas consecuencias negativas tanto para la Iglesia local, como para Roma. Los historiadores liberales de la epoca, lo mismo que los escritores mas diversos, menospreciaron al pontifice por su intransigencia. A esto se agrega su falta de tacto politico y diplomatico y por haberse rodeado de malos asesores y colaboradores muy cerrados, que rechazaban tajantemente cualquier innovacion o cambio, que no pudiera interpretarse ad pedem litterae, todo lo que agravaba la situacion politica del papado y mantuvo al pontifice Gregorio XVI practicamente en crisis politica durante su reinado de quince anos.

Para beneficio de Roma y tambien para los patriotas y nacionalistas italianos, la figura de Antonio Rosmini (1797-1855), fundador de la Congregacion de los Sacerdotes de la Caridad, fue fundamental. Rosmini cuestiono seriamente a la Iglesia y desarrollo una praxis politica que llevaria eventualmente a la independencia, a la unidad italiana y a la autoridad del poder espiritual (18). Rosmini escribio en 1832 su obra titulada Cinco llagas de la Iglesia, pero la publico en 1848, otro ano de grandes convulsiones en Europa, incluyendo tambien Italia y sobre todo Roma. Una de las llagas de la Iglesia era la sumision al poder laico y la ignorancia del clero. Rosmini elaboro una doctrina fundada sobre la intuicion de la caridad y en la que desarrollo la ciencia moral (19). El consideraba a la caridad como el principio universal de la verdad. La Iglesia condeno algunas de sus ideas, principalmente por hablar sobre la rebelion (20). Muchos de sus contemporaneos siguieron sus doctrinas, mientras otros las rechazaron, pues se manifestaban como catolicos estrictamente apegados a los fundamentos de la religion y fieles a los designios de Roma. Los ideologos italianos de la epoca reputaron a Rosmini como el <<Kant italiano>> y se apropiaron de sus ideas. Los argumentos de Rosmini abrieron nuevas posibilidades para los patriotas italianos que las pudieron utilizar y contar con mayores planteamientos para sus aspiraciones nacionalistas de lucha contra los ejercitos extranjeros. Los patriotas tambien tenian el proposito ultimo de lograr la unidad italiana. Es curioso senalar que paradojicamente el mundo intelectual catolico olvido a Rosmini despues de su condena postuma en 188821.

2. Las crisis politicas del pontificado de Pio IX

A raiz de la revolucion de 1848, que empezo en Francia y que luego tuvo hondas repercusiones en toda Europa, en Italia los nacionalistas y patriotas organizaron numerosos levantamientos y revueltas contra la ocupacion extranjera de territorios italianos, como la Lombardia, el Veneto, la ciudad de Venecia, la Toscana y el Reino de las Dos Sicilias. El papa Pio IX de igual forma se involucro en los movimientos y efervescencia politica de la epoca, para lograr la independencia de Italia. Asi envio ejercitos papales de 17.000 hombres. Simultaneamente los napolitanos organizaron otro ejercito de 16.000 soldados, que mando el rey Fernando II (1830-1859) del Reino de las Dos Sicilias, bajo el comando de Guglielmo Pepe (22), fuerzas que se unieron a las tropas piamontesas del rey Carlos Alberto (1831-1849) (23) en la frontera del Po (24), para luchar de nuevo contra los austriacos dirigidos por el general Josef Wenzel Radetzky.

Ya para entonces el papa Pio IX justificaba el envio de tropas, entonces bajo el comando de Giovanni Durando (25), con el proposito de liberar las regiones italianas ocupadas por los austriacos. El papa Pio IX escribio y leyo a las tropas un saludo y bendicion apostolica, en la que insistio en que Dios premia a los justos, a los caritativos, a los humildes y a aquellos que se caracterizan por la mansedumbre. Despues rogo a Dios lo siguiente:
   Possano le nostre preghiere ascendere al cospetto del Signore, e
   far discendere sopra di voi quello spirito di consiglio, di forza e
   di sapienza, di cui e principio il temere Iddio; affinche gli occhi
   nostri veggano la pace sopra tutta questa terra d'Italia, que se
   nella nostra carita universale per tutto il mondo cattolico non
   posiamo chiamare la piu diletta, Dio volle pero che fosse a Noi la
   piu vicina (26).

   [Puedan nuestras oraciones ascender ante el Senor, y que El haga
   descender sobre vosotros aquel espiritu de buen consejo, fortaleza
   y sabiduria, cuyo principio es temer a Dios. Que nuestros ojos vean
   la paz sobre toda esta tierra de Italia. Que si a nuestra caridad,
   universal por todo el mundo catolico, no podemos llamarla la mas
   dilecta, quiera Dios sin embargo que sea la mas cercana a nosotros]


Lo anterior contrasta enormemente con su alocucion del 29 de abril de 1848 (27), redactada de forma descuidada y atormentada, en la que aseguraba que como padre de todos los fieles, no podia participar en una guerra contra el pueblo austriaco, igualmente catolico(28). Al respecto un historiador escribio: <<Mais, le 29 avril dans une allocution concistoriale, Pie IX se derobait (29). [Pero, el 29 de abril dentro de una alocucion consistorial, Pio IX se excuso]>>.

Tambien en Florencia y en general en toda la Toscana hubo levantamientos por la causa italiana, en la lucha contra la presencia austriaca y en favor de la unidad (30). Por otra parte, en Napoles el rey Fernando II llamaba tambien a sus subditos a las armas por la causa italiana, ante el temor de una insurreccion en contra suya. Prometio el envio de 40.000 efectivos para luchar contra los casacas blancas (31). En 1848 Milan se rebelo abiertamente contra los austriacos (32) y entonces Camillo Benso, Conte di Cavour, primer ministro del PiamonteCerdena, pronuncio un discurso el 23 de marzo de 1848 en Turin, titulado L'ora suprema de la dinastia sabauda, en el que senalo que el Piamonte-Cerdena estaba en guerra contra Austria. Asi escribio:

Dobbiamo in coscienza dichiararlo: una sola via e aperta per la nazione, pe'l governo, pe'l re: la guerra!, la guerra immediata senza indugi!33

[Debemos declararlo en conciencia: un solo camino esta abierto para la nacion, para el gobierno, para el rey: !la guerra! !la guerra inmediata, sin demora!]

Debido a las dificiles relaciones del Piamonte con Austria (34), el rey Carlos Alberto del Piamonte-Cerdena aprovecho la rebelion en Milan para dirigir sus ejercitos a la Lombardia contra los austriacos y en apoyo al levantamiento milanes, pero la intervencion fue desastrosa en Custoza (35). El fracaso se debio no solo a su inferioridad militar, sino tambien porque el rey no habia apelado primero al apoyo de los campesinos de la Lombardia, antes de atacar a los ejercitos de ocupacion en esta zona. Ademas, los campesinos sabian que los impuestos que cobraba Carlos Alberto recaian sobre los mas pobres, al punto que le llamaban il re dei signori (36). Los austriacos aprovecharon estas circunstancias internas y como ademas contaban con un ejercito superior en armamentos y en numero de soldados (Radetzky disponia para esta batalla de 120.000 efectivos), lograron derrotar a Carlos Alberto en Custoza el 24 de julio de 1848. El rey tuvo que refugiarse en Milan y el 9 de agosto de 1848 se firmo el armisticio que restablecia el statu quo ante, con lo cual tanto la Lombardia como el Veneto volvian al poder austriaco (37). Carlo Cattaneo, el director del comite de guerra contra los austriacos, se opuso a este armisticio (38). De igual forma Giuseppe Garibaldi, el incansable luchador por la independencia y la unificacion de la peninsula, entonces muy recien llegado de regreso a Italia tras sus experiencias y aventuras en Sur America, rechazo el armisticio (39). El rey Carlos Alberto le pidio a Garibaldi que depusiera las armas, primero de buena manera y luego con rudeza, pues se preguntaba, ?que pasaria si despues del armisticio Austria notaba que se seguia luchando? Garibaldi rehuso y no obedecio al principio las ordenes el rey. Primero se le persiguio, pero luego se le dejo, pues representaba un simbolo del risorgimento y de las luchas patrioticas (40), y ademas porque el alfiere di liberta se dirigio entonces a otras regiones de Italia donde le necesitaban con urgencia para continuar la lucha.

La derrota en Custoza tuvo hondas repercusiones sobre el movimiento de unificacion de Italia y sobre los planes de liberacion de la presencia austriaca. Muchos nacionalistas italianos veian frustrarse sus ilusiones tras esos fracasos militares. Fue entonces cuando tuvieron lugar serias conmociones sociales que impactaron a los distintos estratos. Asi, los pobres, por un lado, no parecian interesados en la independencia sino mas bien en los precios de los alimentos basicos, tales como la harina, los vegetales, la carne, la sal, entre otros. Los terratenientes, antes que enfrentar y detener a los campesinos armados que ocupaban violentamente sus tierras, volvieron mas bien a apoyarse en las dinastias tradicionales. Los comerciantes quiza deseaban la independencia y la unificacion, pues les podian traer mejores condiciones y mayor seguridad para el comercio y el transporte dentro y fuera de Italia. Sin embargo, muchos de ellos dudaban en apoyar a los movimientos nacionalistas, pues consideraban que los enfrentamientos podrian generar una severa inflacion, o podian provocarles la necesidad extrema de tener que endeudarse a tasas de interes muy elevadas con el proposito de continuar con sus actividades comerciales y con otras diversas transacciones economicas. Para los mas diversos sectores de la sociedad los horrores de la guerra civil que entonces se vivia, asi como los fracasos militares del rey Carlos Alberto, enfriaban la euforia del movimiento patriotico nacionalista.

Simultaneamente, los moderados veian con recelo la creciente violencia de los radicales. El partido Republicano asumio la direccion del movimiento nacional frente a la monarquia, a la que culpaba del fracaso. Muchos dirigentes del momento cuestionaron las verdaderas causas de la participacion de Carlos Alberto en la Lombardia. Entre ellos destaco principalmente Giuseppe Mazzini, que aseguro que el motivo de esta guerra no obedecia a un deseo sincero de apoyar a los italianos en sus luchas independentistas, sino a las viejas pretensiones e intereses dinasticos expansionistas por dominar las fertiles tierras de la Lombardia (41). Los republicanos continuaron en su empeno y en su lucha por la unificacion de Italia, asi como en la difusion de sus planteamientos de una Republica unitaria.

En otras regiones de Italia se dieron algunas respuestas radicales a los movimientos revolucionarios de 1848. Asi por ejemplo, en la Toscana asumio el liderazgo de la efervescencia politica Giuseppe Montanelli, jefe del Partido Radical, lo que atemorizo a los moderados, ya que sus opiniones radicales iban a favor de la agitacion en la zona (42). Es oportuno recordar que cuando estallaron los movimientos por la independencia de Italia y por su unificacion, de la Toscana salieron 8.000 voluntarios que formaron las fuerzas efectivas de esta zona para luchar en el norte, como parte de la revolucion de 1848 (43). Estos voluntarios surgieron a raiz de las agitaciones sociales y revolucionarias que entonces tambien se vivian en el Gran Ducado de la Toscana, cuyo liderazgo era austriaco. Al mismo tiempo de estas actividades castrenses, de la participacion de voluntarios de la Toscana en las luchas en el norte de la peninsula, Leopoldo II, el gran duque de la Toscana, tambien habia ordenado reorganizar los estudios superiores en Florencia (44), con el proposito de mostrarse asimismo interesado en actividades de tipo cultural y en cierta forma suprimir la participacion de los jovenes voluntarios de la Toscana en las luchas nacionalistas contra la ocupacion extranjera (45).

La revolucion de 1848 tambien tuvo hondas repercusiones en Roma y genero una verdadera crisis politica para el papado y para el pontifice Pio IX. El 6 de septiembre de 1848 el papa Pio IX llamo al gobierno de la Santa Sede al liberal conde Pellegrino Rossi (1787-1848) (46). Este emprendio una politica tendiente a lograr una federacion en Italia, bajo la autoridad indiscutible del papa, lo que provoco la enemistad de los republicanos que lo mandaron a matar. El asesinato ocurrio el 15 de noviembre de 1848 (47). Fue entonces cuando una violenta insurreccion en Roma asalto el Quirinal (48) y expulso al papa Pio IX de la ciudad el 24 de noviembre de 1848 (49). Para su huida a Gaeta, el pontifice conto con la ayuda de su secretario de Estado, el cardenal Giacomo Antonelli (50). Los revolucionarios se apresuraron a controlar el poder y fundaron la Republica Romana el 9 de febrero de 1849 (51). Asimismo, declararon abolido el poder temporal del papa, aunque garantizaban su independencia espiritual. Esta nueva Republica, al decir de muchos de la epoca, <<La Repubblica Romana aveva Mazzini come suo spirito motore e Vindomito alfiere di liberta, Giuseppe Garibaldi, come sua difesa (La Republica Romana tenia a Mazzini como espiritu motor y al incansable caballero de la libertad, Giuseppe Garibaldi, como defensor)>> (52).

Mazzini se apresuro a trasladarse a Roma para formar el gobierno provisional y su tactica tuvo buenos resultados, pues no ataco a la Iglesia. Por esta razon una parte de los eclesiasticos se manifesto a favor de la Republica. Mazzini solia afirmar, siempre con el proposito de lograr la ayuda del clero: <<Debemos separar los principes de la Iglesia de los mundanos>> (53). Con esto obtenia un apoyo tacito de una parte de los miembros eclesiasticos.

Para establecer la estructura politica de la nueva Republica Romana de inmediato se dio el Decreto de las Cortes Constituyentes de Roma, que decia:

Articulo 1. El Papa ha caido de hecho y de derecho del Estado romano.

Articulo 2. El Pontifice romano tendra todas las garantias indispensables para su independencia en el ejercicio de su potestad espiritual.

Articulo 3. La forma de gobierno del Estado romano es la democracia pura, y tomara el glorioso titulo de Republica Romana.

Articulo 4. La Republica Romana tendra con el resto de Italia las relaciones que exige la nacionalidad comun (54).

La Constituyente de Roma habia dado el poder a un triunvirato que operaba casi de forma dictatorial. Este triunvirato lo constituian Giuseppe Mazzini (1808-1872) (55), Carlo Armellini (1777-1863) (56), abogado y erudito que se habia desempenado asimismo como ministro del interior y el conde Aurelio Saffi (1819-1890) (57), noble, lider de los liberales en la Romagna. La defensa de la Republica se le adjudico a Garibaldi (58). El alfiere di liberta se traslado a Roma con 1.200 hombres de la legion de los camisas rojas (59). Simultaneamente a estos acontecimientos en Roma, en la Toscana se vivieron severas y numerosas protestas y levantamientos, al punto que Leopoldo II, el gran duque de la Toscana, se vio forzado a huir y siguio al papa a Gaeta (60). El gobierno de la Toscana quedo entonces en manos de Francesco Domenico Guerrazzi, Giuseppe Montanelli y Giuseppe Mazzoni (61).

La actuacion del alfiere di liberta fue siempre a favor de la unificacion de Italia, porque su patria continuaba dividida. Muchos italianos desconfiaban de la participacion de las potencias en la peninsula, y aunque algunas de esas Naciones planteaban la necesidad de lograr la unificacion de Italia, muchos lideres no creian en la sinceridad de sus palabras. Ya Austria dominaba vastas regiones de la peninsula y Francia mantenia una guarnicion militar en Roma. Por ello el sentir popular era que Francia y Austria deseaban repartirse diversas zonas y territorios de la peninsula. Al mismo tiempo el pueblo italiano se oponia tanto al absolutismo como a la presencia austriaca en Italia. Con el afan de lograr los propositos patrioticos, el rey del Piamonte-Cerdena organizo otra campana militar contra Austria y la presencia extranjera en la Lombardia (62). Sin embargo, los casacas blancas atacaron primero y el estratega Radetzky, a sus 82 anos de edad, derroto de nuevo a Carlos Alberto, en la batalla de Novara, el 23 de marzo de 184963. Esta vez la derrota fue aplastante, pues el ejercito del Piamonte-Cerdena no estaba bien preparado. El rey Carlos Alberto no empleo tropas de voluntarios italianos porque temia que estos pudieran <<contaminar>> de republicanismo a sus leales ejercitos monarquicos. Tampoco busco la ayuda de Francia, para contener a Austria como parte del juego politico entre las potencias, pues los franceses reclamaban Saboya y Niza (64). Asimismo rehuso contar con fuerzas de voluntarios lombardos para cortar el abastecimiento austriaco procedente del Tirol (65). A raiz de la derrota, Carlos Alberto se vio forzado a abdicar en nombre de su hijo Vittorio Emanuele II (1849-1878, rey de Italia en 1861), pero poco antes de ello firmo un nuevo armisticio con Austria (66). Carlos Alberto marcho al exilio (67).

La pronta intervencion de Inglaterra y Francia impidio que Austria se aprovechara de los resultados de la batalla de Novara y tras derrotar a Carlos Alberto ocupara el Piamonte. Austria solo se apodero de algunos territorios del reino y llego al acuerdo con Carlos Alberto de que este otorgaria una elevada indemnizacion de guerra al Imperio Austriaco (68). Radetzky asimismo impuso elevadas contribuciones a los milaneses y en general a los lombardos (69). Como consecuencia de este fracaso militar se dieron algunas sublevaciones republicanas en Brescia y en Genova, que fueron rapidamente sofocadas (70).

De igual forma despues del fracaso militar en Novara, los miembros de la Asamblea Constituyente de la Toscana, convocados en Florencia y decididos a resistir y a continuar con los planes de independencia y de unidad de Italia, nombraron al politico radical Francesco Domenico Guerrazzi (1804-1873) para dirigir la Republica. Este llego a tener poderes dictatoriales, mas su gobierno fue de corta duracion. Guerrazzi no pudo resistir la fuerte reaccion de parte de los monarquicos, que actuaron con rapidez para controlar la situacion despues del fiasco en Novara y la derrota del ejercito piamontes.

Simultaneamente a todos estos desarrollos politicos una expedicion francesa bajo el mando del general Nicolas Charles Victor Oudinot (71), desembarco en abril de 1849 en Civitavecchia (72) y luego sitio Roma (73). Luis Napoleon aprovecho entonces la coyuntura historica de 1849 para fortalecer la presencia francesa en Italia. Aunque Inglaterra se manifestaba a favor de la autodeterminacion de Italia, no apoyo directamente a Garibaldi en sus campanas militares (74). La intervencion francesa en Roma con el supuesto motivo de auxiliar al papa tenia como proposito verdadero y ultimo detener a Austria. Francia habia enviado 7.000 hombres para garantizar la libertad del Piamonte en caso de que Austria decidiera atacar, asunto que refleja claramente las intenciones de Luis Napoleon en la peninsula. Este ejercito contaba tambien con tropas espanolas que habia enviado Maria Cristina. La mision del ejercito frances era ambigua: <<vigilar la marcha de los acontecimientos, en defensa del doble objetivo que supone el prestigio de Francia y la libertad italiana>> (75).

No obstante la preparacion militar de estas tropas galas y espanolas, y el numero relativamente alto de soldados, Garibaldi los derroto a las afueras de Roma el 30 de abril de 1849 (76). Este enfrentamiento causo muchas bajas y obligo a los franceses a replegarse hasta Civitavecchia. El triunfo republicano reactivo la causa patriotica y aumento el prestigio de Garibaldi (77). El exito fue, no obstante, momentaneo. En Civitavecchia los franceses se reorganizaron y atacaron de nuevo con un mayor contingente que les otorgo grandes ventajas y finalmente un triunfo decisivo. Los republicanos italianos en Roma fracasaron ante una nueva embestida de Oudinot (78) con 30.000 soldados (79) y debieron abandonar la ciudad, no sin antes librar enconadas y sangrientas batallas comandadas por Giuseppe Garibaldi (80). Casi un ano despues de estos enfrentamientos y de esta seria crisis politica para el papado, el pontifice Pio IX regreso a la citta eterna, el 12 de abril de 1850 (81). En estos acontecimientos podemos observar que para entonces Francia aparentemente apoyaba al papa, no obstante el hecho de que durante la revolucion de 1830 el gobierno galo no habia demostrado ningun interes en amparar al pontifice ni resguardar los Estados Pontificios (82). En 1848-1849 la posicion de Francia habia cambiado debido principalmente a las actuaciones de los patriotas en Roma. Luis Napoleon aprovecho estas circunstancias para lograr una intervencion mas directa en Italia con el fin de detener a los austriacos.

Para julio de 1849 los ejercitos del emperador Franz Josef volvieron a atacar Venecia (83), que se rindio tras un prolongado sitio que duro cinco meses y debido tambien a otras dos razones: la escasez de viveres y el azote del colera (84). La Republica de Venecia termino y esta ciudad volvio a formar parte del Imperio Austriaco (85). Para finales de 1849 el movimiento revolucionario habia quedado aplastado y los dos principales lideres, Mazzini y Garibaldi, salieron de nuevo al exilio (86). Mazzini viajo a Suiza (87) y Garibaldi huyo hacia Venecia con 2000 voluntarios ante la entrada triunfante de los ejercitos franceses a Roma. Durante esta huida hacia Venecia murio su esposa Anita (88), tragedia que afecto profundamente al lider militar de la unificacion de Italia. (89) Poco despues a Garibaldi lo capturan los franceses en sus nuevos intentos por volver sobre Roma y lo enviaron al exilio al islote de Caprera, al noreste de Corcega, donde tuvo su primera estancia y donde se dedico a la agricultura, experiencia en la que finalmente no tuvo mayores exitos. Tambien se empeno en escribir sus obras. (90) Luego Garibaldi huyo de Caprera y de nuevo participo en diversas campanas militares a lo largo de varios anos, a veces con muchos exitos, a menudo sin triunfos. En 1867 en Florencia reorganizo su ejercito y ataco Mentana, cerca de Roma. Los ejercitos franceses lo derrotaron y de nuevo lo enviaron al exilio a Caprera, donde permanecio de 1867 a 187891. En su Autobiografia Garibaldi explico con detalle la importancia de Venecia y la necesidad de liberar esta ciudad. Al respecto escribio las siguientes palabras:
   Si veintidos millones no son suficientes para liberar Venecia, los
   italianos no merecen tener un pais (92).


Es conveniente tener presente que en el ano 1849 tuvo lugar tambien una seria revuelta en Brescia, en la Lombardia, contra la ocupacion austriaca, que marco asimismo un claro sentimiento contra los casacas blancas en el norte de Italia. Inclusive de forma anonima se publico un folleto, que luego se supo que era obra de Cesare Correnti. Este folleto narra los diez dias de esa insurreccion y se titulo: I dieci giorni dell'insurrezione di Brescia, nel 1849 (93).

Como resultado de los fracasos en los enfrentamientos armados de 1849, asi como debido a la represion contra las rebeliones de ese ano, se noto que habia entonces una enorme ineptitud militar dentro de los grupos que aspiraban a lograr la independencia y la unificacion nacional. Tambien los intentos republicanos se habian debilitado y desacreditado. Todavia en Roma estaban estacionadas las tropas francesas para la defensa de las posesiones papales y los austriacos aun se mantenian con mucha fuerza en Italia, en especial en el norte. Sin embargo, las agitaciones internas y las aspiraciones nacionalistas continuaron activas en los anos sucesivos. Asi, en el Reino de las Dos Sicilias hubo serias manifestaciones. Los disturbios en Napoles, iniciados aun desde antes de 1848, pretendian primero liberarse del rey Fernando II, asi como de toda su familia y luego proclamar la independencia de Italia, con miras a fundar una republica unitaria. Fernando II se vio forzado a ofrecer una serie de concesiones, entre ellas una Constitucion en Napoles, la que anuncio en su edicto del 29 de enero de 1848 (94). A su muerte, acaecida en 1859, le sucedio su hijo Francisco II (18591860) en el Reino de las Dos Sicilias. Francisco II, a quien apodaban Franceschiello (el pequeno Francisco, o Francisquito) (95) era igual que su padre: despotico y gobernaba como un tirano de forma abusiva. El pueblo estaba inconforme por la represion y la tirania que caracterizaban a su gobierno (96).

Finalmente, debido a la participacion de ejercitos franceses en la lucha del PiamonteCerdena contra Austria, para la liberacion de la Lombardia, y los triunfos galos en Magenta (4 de junio de 1859) (97) y en Solferino (24 de junio de 1859) (98), la balanza se inclino a favor de los patriotas italianos, con el apoyo frances. Estos acontecimientos redundaron en la incorporacion de la Lombardia a Italia. Los piamonteses contribuyeron de esta forma en la construccion de la independencia y la unificacion del pais. Garibaldi tambien participo en estas campanas militares contra los austriacos en la Lombardia (99) y habia regresado a su patria, al huir del islote de Caprera, aun desafiando las ordenes de captura si violaba las disposiciones del destierro. Asimismo en 1859 los patriotas lograron incorporar al reino de Vittorio Emanuele II toda la Toscana. Hubo para ello un plebiscito para unir Emilia y la Toscana al reino del Piamonte-Cerdena (100). Sin embargo, en el nivel internacional Francia se opuso, pues deseaba que la Toscana fuera un reino independiente, quiza regido por algun miembro de la Casa de Saboya, como por ejemplo Eugenio de Carignano, o el Conde de Genova. Esto era una tactica politica de Napoleon III para debilitar a Italia y lograr ventajas posteriores, fueran economicas o territoriales (101). Cavour se opuso energicamente a estos planes franceses, pues contaba con el apoyo ingles. No hay duda de que el primer ministro del Piamonte-Cerdena tambien temia quedar solo, es decir, sin el apoyo de Napoleon III en la lucha contra Austria (102). Francia amenazo, pero quiza el ofrecimiento, en un primer momento secreto, de Vittorio Emanuel II de cederle posteriormente Saboya y Niza, convencio al emperador frances de dejar sus tropas en Italia en pie de lucha contra los Habsburgo. Todavia faltaba la captura de Venecia y todo el Veneto que seguian bajo la ocupacion austriaca. El ofrecimiento de ceder a Francia Saboya y Niza, conocido tambien con el nombre de plan de Plombieres, se hizo realidad en abril de 1860 (103), lo que enfurecio a tantos patriotas, en especial a Mazzini y a Garibaldi.

Garibaldi aprovecho la efervescencia politica y los levantamientos en otras regiones de Italia, y con el proposito de continuar con los programas de unificacion de su pais, se dispuso a emprender una expedicion desde Genova hasta Sicilia. Giuseppe Guerzoni, que participo en forma directa y fue uno de los principales actores, escribio extensamente sobre los preparativos, los armamentos y la organizacion de esta campana (104). Garibaldi con sus numerosas victorias militares logro conquistar todo el Reino de las Dos Sicilias, primero la isla de Sicilia, con los Mil de Marsala y posteriormente Calabria, Apulia y finalmente Napoles. En otras palabras, el alfiere di liberta conquisto la mitad del territorio de Italia.

Es conveniente senalar que Camillo Benso, Conde de Cavour, el primer ministro del Piamonte-Cerdena y tambien un importante lider de la unificacion italiana, pero indudablemente para la Casa de Saboya y para los intereses de estas regiones que el gobernaba, trato de detener a Garibaldi, de impedir sus actividades castrenses y de poner fin a sus aventuras revolucionarias. Cavour temia el avance de Garibaldi en Sicilia y Napoles (105). Inclusive despues del desembarco del alfiere di liberta en Sicilia, para lo cual este habia logrado eludir tanto a la flota piamontesa como a la napolitana, Cavour se mostro un poco esceptico de esta empresa y no le otorgo ninguna ayuda al comandante militar de la lucha por la unificacion italiana (106). Despues de que Garibaldi conquisto en 1860 Sicilia y luego Napoles (el Reino de las Dos Sicilias), Cavour lo forzo a entregar esas regiones a Vittorio Emanuele II, ante la amenaza de una guerra civil (107).

La posibilidad de una guerra interna entre italianos, tambien se debia a la preocupacion de Cavour de que los radicales pudieran tomar el poder en el sur e impidieran una expansion gradual del Piamonte hacia las regiones meridionales de la peninsula. Por todos sus temores y teniendo siempre presente su objetivo muy claro de lograr sus planes para la Casa de Saboya, Cavour inclusive planeo una revolucion contra Garibaldi en Napoles (108). Por estos motivos, Antonio Gramsci habla del empirismo de Cavour, que debe entenderse como la praxis de este lider politico para lograr sus propositos de la unidad y libertad de Italia, pero siempre en funcion de la Casa de Saboya (109).

El alfiere di liberta no tuvo mas opcion que aceptar esos terminos quiza con el proposito de evitar un inutil derramamiento de sangre entre ejercitos hermanos, que perseguian el mismo fin de la independencia y la unificacion de Italia. De esta manera Garibaldi entrego al rey Vittorio Emanuele II los territorios conquistados, despues de haber viajado a Turin para buscar la mediacion del monarca. Tras fracasar en sus intentos, tambien renuncio a dirigir los ejercitos del centro de Italia (110). Todo esto culmino con la simbolica, y al mismo tiempo muy significactiva reunion de Garibaldi, a caballo, con el rey Vittorio Emanuele II en el camino a Teano (111). Poco despues Vittorio Emanuele II le escribio una carta a Garibaldi con fecha 31 de octubre de 1860, en la que reconocia la excelsa labor y todo lo que Garibaldi habia colaborado con sus ejercitos y con sus triunfos a favor de la unidad de Italia: al trionfo della causa nazionale (112). En ese momento ya Italia era una unidad, con la excepcion de Venecia, Trentino, el Tirol del Sur y la ciudad de Roma (113).

Como resultado de todas las conquistas de Garibaldi y la entrega de esos territorios del sur de Italia al rey Vittorio Emanuele II, Cavour escribio una gran cantidad de cartas, discursos y otros documentos relativos a la independencia de estas regiones y acerca de su incorporacion al nuovo regno de Italia. Entre sus numerosos escritos podemos mencionar por ejemplo: La liberazione del Mezzogiorno e la formazione del Regno DTtalia (114). De igual forma podemos mencionar otra obra suya en la que dedica muchas paginas a estos asuntos. Se trata de todo lo contenido al respecto en sus Discorsi Parlamentan (115).

Simultaneamente a estos acontecimientos, Cavour habia logrado controlar con las tropas piamontesas muchos de los dominios papales (116), excepto la ciudad de Roma. Estas regiones quedaron desde entonces incorporadas al nuovo regno; es decir, al reino de Italia que dirigio desde entonces el rey Vittorio Emanuele II (117). Los catolicos protestaron por ello, pero el primer ministro del Piamonte con gran habilidad explico publicamente que solo de este modo se podia evitar que el anti-clerical Garibaldi entrara a los Estados Pontificios (118) y que pudiera inclusive derrocar al gobierno de la misma Roma. Al respecto Cavour asi lo manifesto:
   El objetivo ha sido santo y quiza este justifique cualquier
   irregularidad en los medios que nos hemos visto obligados a
   utilizar (119).


Al final de todo este proceso y hasta su muerte, Cavour, habilmente basado en la politica y en la diplomacia, habia logrado la unificacion de casi toda Italia, al incorporar tambien para la Casa de Saboya los territorios que Garibaldi habia ganado en sus numerosas campanas militares (120). Cavour asimismo habia llevado a cabo plebiscitos con el proposito de regularizar la situacion de cada una de las regiones unidas a la corona de Saboya. Tras las numerosas victorias, en mayo de 1861, proclamaron rey de Italia a Vittorio Emanuele II (121), quien reino sobre todo el pais, excepto sobre Venecia y sobre Roma. La primera continuaba bajo el dominio austriaco y Roma y sus alrededores, con una guarnicion francesa (122) de proteccion, seguian bajo el control del papa. La primera capital de la Italia unificada fue Turin, de 1861 a 1865123 y posteriormente fue Florencia de 1865 a 1870124, para ser reemplazada finalmente por Roma. En 1861 empezo la unidad, pero se ha discutido mucho si realmente Italia ha sido una unidad politica desde entonces, debido a los localismos y a las disputas regionales. A partir de la unificacion de Italia el ejercito, entonces una importante institucion garante de la independencia de vastas regiones hasta ese momento en manos extranjeras, asi como de la unidad de la peninsula, fue principalmente sardo al que se unieron las tropas toscanas y napolitanas, pero siempre bajo una estructura rigidamente piamontesa (125).

Durante esos anos, para muchos de los patriotas era inconcebible que Roma todavia estuviera en manos extranjeras. Garibaldi y otros patriotas del momento discutieron y disputaron de 1867 a 1870 por la citta eterna (126), sin lograr un acuerdo para su liberacion.

En medio de todos estos asuntos politicos tambien el rey Vittorio Emanuele II llevo a cabo profundas reformas en Italia con el proposito de consolidar la unidad, la administracion y lograr el progreso necesario. La unificacion de la moneda, que entonces paso a ser la lira, la creacion de una bandera unica, y todos los otros signos patrios fueron a partir de ese momento fundamentales, lo mismo que las reformas economicas, la unificacion de los pesos y las medidas, entre otros importantes cambios, que entonces empezaron a regir. La guerra contra Austria por la unificacion de Italia habia costado 394 millones de liras, de los cuales 89 millones fueron para la guerra misma, los armamentos, los ejercitos y todo lo relacionado con las actividades castrenses en la lucha contra el Imperio Habsburgo. De esos 394 millones de liras se utilizaron 145 millones para pagar tres quintas partes de la deuda de la Lombardia y Venecia; 100 millones de liras para reintegrar a Francia parte de la deuda de la Lombardia, que Napoleon III habia adelantado a Austria y 60 millones de liras para cancelar a Francia parte de los costos de la guerra (127).

La situacion financiera de la Italia unificada era realmente precaria. En marzo de 1861, al conde Bastogi, Ministro de Finanzas, se le acepto su propuesta de que la Italia unificada debia de asumir las deudas publicas de los Estados anteriores, cuya suma alcanzaba cerca de los 2.400 millones de liras (128). Ademas de esto, sin duda era una tarea de enormes proporciones y de grandes dificultades poder integrar todos los presupuestos de los Estados anteriores dentro de un solo presupuesto nacional, ya que las practicas y los balances de los gastos y los ingresos variaban considerablemente de Estado a Estado. A lo anterior hay que agregar que habia muchos otros problemas como por ejemplo el hecho de que se desconocian los montos o porcentajes aproximados de la evasion de impuestos. Tampoco se podian calcular con alguna precision las necesidades que se podrian tener en el futuro, como por ejemplo los gastos en armamentos y ejercitos, en caso de complicaciones politicas internas o internacionales. Al intentar calcular el deficit fiscal para un ano particular, quedaron evidenciadas las dificultades para establecer con algun margen de exactitud el presupuesto en la Italia unificada. Shepard B. Clough y Salvatore Saladino, dos expertos en esta materia, explican que el deficit que se calculo para el ano 1861 fue de 268 millones de liras. Sin embargo, al final del ano fue mucho mayor hasta alcanzar los 505 millones de liras (129). De igual forma en 1862 el deficit se calculo en 319 millones de liras y ascendio a la suma de 400 millones de liras. En 1863 el deficit fue de 382 millones de liras. El deficit fiscal de esos tres anos suma la cantidad de 1.287 millones de liras. Todas estas cifras son reveladoras no solo de los problemas internos y administrativos para establecer el calculo del deficit para cada ano, sino que muestran tambien que todos los anos el presupuesto de la Italia unificada era negativo, pues se gastaba mas de lo que ingresaba y la economia en general cerraba con deficits in crescendo. Con el proposito de tener una vision panoramica de toda esta situacion, tengamos presente que en el periodo de cuatro anos, de 1861 a 1865, la suma total de los deficits de esos anos alcanzo la astronomica cantidad de 2.178 millones de liras (130), lo que evidencia las enormes dificultades economicas que entonces vivia el nuovo regno. Debido a estos serios problemas financieros, Italia se vio obligada a endeudarse, de forma tal que de 1861 a 1865 la deuda publica del pais fue de 2.660 millones de liras (131).

A raiz de los fiascos financieros, los deficits en los presupuestos y el creciente endeudamiento, que elevo desmedidamente la deuda publica del nuovo regno, las autoridades se vieron forzadas a implementar estrictas medidas para solucionar la crisis. El asunto de los impuestos no fue suficiente y por esta razon planearon severas reformas abocandose en cuatro puntos centrales:

1. Confiscacion y venta de las propiedades de la Iglesia y de las ordenes religiosas que no se dedicaban exclusivamente a propositos religiosos. Esto provoco una seria crisis politica para el papado y aumento la tension en las ya dificiles relaciones Iglesia-Estado.

2. La venta de los terrenos que pertenecian al Estado.

3. La venta de los ferrocarriles estatales a companias privadas.

4. Instituir el Corso Forzoso, que consistia en declarar que el papel moneda acunado por los bancos no se podia canjear ni por plata ni por oro (132).

Dentro de las reformas economicas una de las mas importantes para que el Estado lograra obtener mayores ingresos quedo plasmada en la nueva legislacion sobre la tierra, que empezo a aprobarse a partir de 1866. Estos cambios que se plantearon, asi como las confiscaciones y venta de muchas propiedades eclesiasticas favorecieron a algunos y disgustaron a muchos otros. Las confiscaciones de propiedades de la Iglesia y de las ordenes religiosas causaron grandes reacciones de amplios sectores de la sociedad, y sobre todo de la Iglesia. El papa Pio IX se opuso a todo ello y las tensas relaciones entre la Iglesia y el nuovo regno de Vittorio Emanuele II, se intensificaron. Al respecto se puede mencionar que la condena del papa Pio IX del nacionalismo y del liberalismo en su enciclica Quanta Cura de 1864 y en el Syllabus tambien de ese ano, que se le adhiere en calidad de apendice, inclusive se adelanta a estas reformas economicas del Estado. La oposicion al liberalismo y a todos sus proyectos en la enciclica Quanta Cura, junto al Syllabus, venia tambien a rechazar indirectamente las confiscaciones de las propiedades eclesiasticas, pues al oponerse al liberalismo apoyaba al Cristianismo y a la Iglesia.

La primera ley en materia agraria se aprobo el 7 de julio de 1866 y la segunda el 15 de agosto de 1867 (133). Ambas leyes ordenaban la confiscacion de las propiedades de las ordenes monasticas, asi como la expropiacion de muchos de los terrenos y otras propiedades de la Iglesia que no se usaban exclusivamente con fines religiosos. Este proceso de confiscacion de propiedades eclesiasticas se habia iniciado parcialmente en el Piamonte en 1855, adelantandose a las reformas que postulaban las leyes de 1866 y 1867 para la Italia unificada. Estas leyes de 1866 y 1867 asimismo imponian el alto indice de 30% de impuestos a todas las otras propiedades eclesiasticas, excepto aquellas de las parroquias, y algunas otras muy escasas que pertenecian a organizaciones dedicadas estrictamente a labores religiosas (134). Las propiedades confiscadas y las altas sumas recaudadas en impuestos quedaron bajo el control de un departamento del Estado creado para esos fines, que ademas de controlar las propiedades que habian sido de la Iglesia, tenia bajo su administracion las minas de hierro en la isla de Elba, los bosques, los yacimientos minerales, algunos canales de irrigacion y las tierras comunes como por ejemplo las areas pantanosas en las costas y finalmente tambien en los picos de las montanas (135).

Para el Estado no fue una tarea facil poner todas esas propiedades a disposicion de nuevos duenos; es decir, venderlas, para poder de esta manera obtener mayores ingresos con el fin de sufragar los gastos del Estado. De acuerdo con las nuevas leyes ya mencionadas, se establecia que la tierra solo podia venderse en pequenas parcelas. Se aducian dos razones para ello. La primera porque se deseaba que los campesinos obtuvieran parcelas que llenaran sus necesidades particulares, y la segunda porque se tenia el proposito de obtener una mayor produccion por medio de sistemas que promovieran la agricultura intensiva. Debido a los mecanismos del mercado y a la regulacion de los precios por la oferta y la demanda, no era posible ofrecer muchas propiedades a la venta al mismo tiempo, pues se temia un descenso vertiginoso en el precio de la tierra. De igual forma se hacia imperativo otorgar condiciones especiales a los compradores que carecian de dinero, como por ejemplo, el pago a plazos durante un tiempo usualmente establecido en quince anos (136). Como suele ocurrir, los ricos lograron comprar las mejores propiedades, asi como el mayor numero de las tierras ofrecidas en el mercado, en especial aquellas que habian pertenecido a la Iglesia o a las ordenes religiosas. En las subastas publicas los pobres no podian competir por falta de efectivo. Ademas de todo lo senalado, existia entre los campesinos una actitud negativa y de duda de adquirir tierras que habian pertenecido a la Iglesia o a las ordenes religiosas, pues temian que quiza en el futuro los eclesiasticos podrian volver a obtener los titulos legales sobre esas propiedades. A lo anterior debemos agregar tambien que tenian escrupulos religiosos (137). Por todo lo que se ha explicado de las leyes agrarias, que en realidad no resultaron ser verdaderas reformas, se dio, por un lado, la oposicion de la Iglesia, ya senalada, y por otra parte, se vivieron serios disturbios sociales y protestas, pues los campesinos y los mas pobres eran los menos favorecidos por el sistema. Un ejemplo de ello fue la protesta social en Palermo en 1866.

Mientras estas reformas estaban en proceso y se ponian a regir, otros acontecimientos politicos y militares sacudian a Europa. La guerra Franco-Prusiana de 1870 (138), obligo a los franceses, entonces bajo el liderazgo de Napoleon III (1852-1870), a retirar la guarnicion que tenian en Roma y la enviaron a Francia para defender el territorio nacional (139). Los ejercitos prusianos dirigidos por el general Helmuth Karl Bernhard von Moltke (1800-1891), uno de los grandes estrategas del momento, derrotaron de forma contundente a Francia (140), que finalmente se rindio cuando los prusianos capturaron Paris (141). Los patriotas italianos aprovecharon entonces la ausencia de tropas francesas en Roma para dirigirse a la citta eterna. Desde entonces el papa vivio una gran crisis politica. El rey Vittorio Emanuele II le escribio al papa Pio IX instandole a que dejara entrar a los ejercitos a Roma, para proteger tanto a la famosa urbe, como a Su Santidad; en otras palabras, que entregara la ciudad (142). El papa le contesto que lamentaba mucho el tono en el que el rey habia escrito la carta, que le habia causado tambien un gran dolor al sumo pontifice (Non entro nei dettagli della lettera stessa per non rinnovare il dolore che la prima lettura mi ha cagionato) (143) y que el, como cristiano y como pontifice maximo invocaba a Dios y remitia a Sus manos su causa (Nuovamente invoco Dio e rimetto nelle sue mani la mia causa che e tutta sua) (144). Finalmente Pio IX manifesto en su respuesta que rezaba y pedia a Dios que le concediera gracia al rey y que este pudiera liberar y defender a Italia de los peligros (Lo prego a concedere molte grazie alla M.V., liberarla dai pericoli e dispensarle le misericordie di cui abbisogna) (145). Todo esto se interpreto entonces que los patriotas, bajo la direccion del rey Vittorio Emanuele II, no obtendrian la ciudad si no era por la fuerza (146). Asi, los ejercitos reales entraron a Roma el 20 de septiembre de 1870 y la anexaron (147). Para legitimar la anexion se llevo a cabo un plebiscito que resulto favorable el 7 de octubre de 1870148 y practicamente desde entonces, pero sobre todo a partir de los primeros meses de 1871, la ciudad de Roma quedo incorporada al reino italiano (149). El rey Vittorio Emanuele II finalmente entro triunfante a la legendaria y milenaria ciudad (150). De inmediato destituyeron al papa de los poderes temporales y Roma se convirtio en la capital de Italia, bajo el reinado de Vittorio Emanuele II, con lo cual se completo la unificacion del pais (151). El movimiento del Risorgimento parece haber triunfado, culminado y terminado con la captura de la citta eterna (152). No obstante las criticas constantes, la oposicion y rechazo del pontifice al movimiento del Risorgimento, este finalmente triunfo y el papa enfrento una de sus mas severas crisis politicas, cuando los patriotas le arrebataron la ciudad de Roma, asi como antes habia perdido todos los otros Estados Pontificios. El papa Pio IX no pudo responder con exito a esta gran crisis politica de su pontificado.

3. Conclusion

La revolucion de 1830 tuvo un profundo impacto en Italia, y como se analizo en este ensayo, el papa Gregorio XVI, que asumio la silla de San Pedro el 2 de febrero de 1831, casi desde su ascenso al trono pontificio, tuvo que enfrentar serias crisis politicas. En este trabajo se analizaron las revueltas en Bologna que declararon el fin de la autoridad politica del papa sobre la ciudad, lo que llevo a las reacciones estudiadas en este trabajo. Tambien se analizo el rechazo de las potencias a la interferencia y a las predicas papales por la etica, la moral, el respeto y el derecho, en una epoca en que las potencias se regian por la fuerza y no se preocupaban, en terminos generales, ni por los mas debiles, ni por los mas necesitados, ni por los Estados rivales. A los enviados del Vaticano las potencias los consideraban como representantes de un Estado pequeno que no tenia mayor influencia ni importancia. En el concierto de las Naciones a estas tampoco les gustaba que algunos de sus ciudadanos, por ejemplo los sacerdotes, los monjes, las monjas, los obispos, los arzobispos, etc. tuvieran mayores lealtades a Roma que a sus propios Estados. Todas estas crisis politicas que tuvo que enfrentar el pontifice Gregorio XVI tuvieron resultados negativos y el papa tampoco supo responder adecuadamente. No fue un hombre de Estado, ni un administrador habil, ni un conciliador. En este ensayo se analizaron algunas de sus decisiones, con frecuencia un poco salidas de tono y un tanto arbitrarias, que repercutieron negativamente en la Iglesia, en la politica y en el papado.

La revolucion de 1848 nacio en Francia y tuvo hondas repercusiones en toda Europa, no siendo Italia una excepcion. En Italia la revolucion de 1848 tuvo uno de sus puntos culminantes cuando los patriotas asesinaron al conde Pellegrino Rossi (1787-1848), representante del papa, debido a sus politicas tendientes a lograr una federacion en Italia, bajo la autoridad indiscutible del papa. Esto habia provocado la enemistad de los republicanos. El asesinato ocurrio el 15 de noviembre de 1848 y de inmediato se dio una violenta insurreccion en Roma. Los patriotas asaltaron el Quirinal y expulsaron al papa Pio IX de la ciudad el 24 de noviembre de 1848. De esta forma lograron tomar el control de Roma y declararon la fundacion de la Republica Romana el 9 de febrero de 1849. De inmediato establecieron un triunvirato con Giuseppe Mazzini, Carlo Armellini y Aurelio Saffi. Se encargo entonces a Giuseppe Garibaldi la custodia y defensa militar de la nueva Republica. Los patriotas establecieron una Constitucion que suprimio los derechos y actividades temporales y politicas del papa, aunque reconocia sus derechos y actividades espirituales. El papa Pio IX, con el apoyo de su cardenal y secretario de Estado del Vaticano, Giacomo Antonelli, logro huir a Gaeta. Antonelli solicito a las potencias su ayuda e intervencion militar para restaurar al papa en su puesto, con todos sus poderes y autoridad en los Estados Pontificios. No hay duda de que toda esta situacion significo una de las mas serias crisis politicas de la Iglesia en el siglo XIX.

La intevencion militar francesa, con Nicolas Charles Victor Oudinot a la cabeza, fue rapida. Ataco Roma, y aunque tenia superioridad militar, inclusive con tropas espanolas bajo su comando, Garibaldi, con gran valentia logro detenerlo y derrotarlo, aunque la derrota fue solo momentanea. Oudinot regreso a Civitavecchia y tan pronto como rearmo sus tropas y reorganizo su ejercito marcho sobre Roma con una enorme superioridad militar. Aunque los patriotas resistieron con valentia y defendieron Roma lo mejor que pudieron, finalmente Oudinot los derroto, no sin tener que luchar contra una fiera resistencia, como se explico en este trabajo. Tanto Mazzini, como Garibaldi partieron de nuevo al exilio.

El dia 12 de abril de 1850 Pio IX regreso a Roma y volvio a tomar control de su posicion, tanto su autoridad politica de los Estados Pontificios, como de su liderazgo espiritual, como guia de los catolicos. Como se analizo en este ensayo, la intervencion militar francesa y luego el mantener una guarnicion en Roma, puso punto final a esta crisis politica de la Iglesia y contribuyo de esta manera a fortalecer la posicion del papa, que impidio, hasta 1870, que los patriotas italianos pudieran capturar la citta eterna.

En agosto de 1870 estallo la Guerra Franco-Prusiana. Tanto debido a la superioridad militar prusiana, como al liderazgo de Helmuth Karl Bernhard von Moltke en los campos de batalla, trajeron como resultado significativas victorias en los enfrentamientos contra Napoleon III. Este, para defender Francia, y sobre todo Paris, mando a llamar las tropas francesas estacionadas en Roma para proteccion del papa. Fue entonces cuando los patriotas italianos, dirigidos por el rey Vittorio Emanuele II, proclamado rey de Italia en 1861, aprovecharon la oportunidad para dirigirse a Roma. El rey escribio entonces al papa una misiva indicandole su papel de defensor de Italia y de los italianos. Como se explico en este trabajo, le daba a entender al pontifice que dejara entrar sus tropas a Roma, lo cual significaba la entrega de la ciudad. El papa Pio IX le contesto al monarca. En su respuesta al rey, el papa lamentaba el tono de la misiva y pedia a Dios que lo guiara en su mision de defensor de Italia. Esta carta la entendio el rey Vittorio Emanuele II como una negativa pontificia a permitir la entrada de las tropas reales a la ciudad, por lo que los ejercitos irrumpieron en la citta eterna el dia 20 de septiembre de 1870 y la anexaron. Desde finales del ano 1870 y sobre todo a partir de enero de 1871, Roma fue incorporada al nuovo regno italiano y se convirtio desde entonces en la capital de Italia. El papa Pio IX tuvo esta otra crisis politica, a la que no pudo responder adecuadamente y perdio el control de la ciudad, como antes habia perdido los Estados Pontificios. Estos acontecimientos marcaron, sin duda, una de las mas importantes crisis politicas del pontificado de Pio IX, para su liderazgo politico, asi como para la Iglesia. **

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Roberto Marin Guzman *

Universidad de Costa Rica

* Dr. Historia. Profesor en la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica. E-mail: romagu_02@yahoo.com

** Articulo recibido el 10/7/2012 y aceptado el 30 /7/2012.

(1) Para mas informacion vid.: Forlin, Olivier (ed.), L'idee nationale en Italie. Du processus d'unification aux dechirements de la guerre civile, L'Harmattan, Paris, 2010, passim, en especial pp. 100-105.

(2) Citado por Spellanzon, Cesare, Storia del Risorgimento e dell'Unita d'Italia, Rizzoli, Milan, 1933, Vol. II, p. 366.

(3) Para mayores detalles sobre la pena del exilio entonces muy comun en las distintas regiones de Italia de la epoca, vid.: Bracalini, Romano, L'Italia prima dell'unita (1815-1860), Biblioteca Universale Rizzoli, Milan, 2001, pp. 46-47.

(4) Citado por Spellanzon, Cesare, op. cit., Vol. II, p. 366.

(5) Para mayores detalles vid.: Barie, Ottavio, L'Inghilterra e il problema italiano nel 1848-1849, A. Giuffre Editore, Milan, 1965, pp. 288 y ss. Veanse tambien, Guichonnet, Paul, L'unite italienne, Presses Universitaires de France, Paris, 1961, p. 46; Jenks, William Alexander, Franz Joseph and the Italians, 1849-1859, University of Virginia, Charlottesville, 1978, pp. 5-6, y pp. 101-109, Duggan, Christopher, The force of destiny. A history of Italy since 1796, Houghton Mifflin Co., Boston--New York, 2008, pp. 157-160; Gladstone, W. William; Aubyn, G.R.; Rees, Brian, The Unification of Italy, Basil Blackwell, Oxford, 1955, pp. 18-21; Orsi, Pietro, Cavour and the making of modern Italy, G.P. Putnam's Sons, New York--Londres, 1914, pp. 47-49; Bracalini, Romano, op. cit., pp. 46-48.

(6) Para mayores detalles vid.: Carcel Orti, Vicente, Historia de la Iglesia, Ediciones Palabra, Madrid, 2003, Vol. III, La Iglesia en la Epoca Contemporanea, pp. 113-114. Vease tambien para mayor informacion: Reinerman, A.J., Austria and the papacy in the age of Metternich. Revolution and reaction, 1830-1838, The Catholic University of America Press, Washington D.C., 1989, passim.

(7) Citado por Cabeza Sanchez-Albornoz, Sonsoles, Los movimientos revolucionarios de 1820,1830 y 1848 en sus documentos, Ariel Practicum, Barcelona, 1998, p. 87.

(8) Vid.: Arlincourt, C.H., La Italia Roja o la Historia de las revoluciones de Roma, Napoles, Palermo, Mesina, Florencia, Parma, Modena, Turin, Milan y Venecia desde el advenimiento del Papa Pio IX en junio de 1846, hasta su vuelta a Roma en abril de 1850, Madrid, 1851, pp. 43-46.

(9) Citado por Spellanzon, Cesare, op. cit., Vol. II, p. 411.

(10) Ibidem, p. 523. Para mayores detalles sobre el general Radetzky, vid.: Carnovale, Luigi, The most tragic struggle of the centuries. The Italian Risorgimento, Humanitas Publishing Company, Chicago, 1929, pp. 49 y ss.

(11) Para mayores detalles vease: Denzinger, Heinrich y Hunermann, Peter, El Magisterio de la Iglesia. Enchiridion Symbolorum Definitionum et Declarattionum de Rebus Fidei et Morum, Herder, Barcelona, 2006, pp. 716-717. Para mayores detalles sobre las diversas enciclicas, breves, respuestas y otros escritos del papa Gregorio XVI, vease tambien: Denzinger, Heinrich y Hunermann, Peter, op. cit., pp. 715-725. Respecto de la Enciclica Mirari Vos Arbitramur de Gregorio XVI, Mazzini escribio unos comentarios. Vid.: Giuseppe Mazzini, <<Intorno all' Enciclica di Gregorio XVI>>, en Giuseppe Mazzini, Scritti Scelte, con introduzione e commento di Carlo Cantimori, Casa Editrice Dottor Francesco Vallardi, Milan, 1915, pp. 138-149.

(12) CARCEL ORTI, op. cit., Vol. III, p. 110.

(13) GEORG HERMES era profesor de teologia en Munster y Bonn y estuvo muy influenciado por Kant. Intento demostrar racionalmente las causas de la credibilidad. Para el estos eran los motivos de la fe. Tambien quiso corroborar los moviles de la fe misma, con un sistema racionalista sobrenatural.

(14) CARCEL ORTI, op. cit., Vol. III, p. 109.

(15) Para mayores detalles al respecto, vid.: Curo, Carlo Maria, Una divinazione sulle tre ultime opere di Vincenzo Gioberti, I prolegomeni, Il Gesuita moderno e L'apologia, Giulio Renouard e Cia, Poussielgue-Rusand, Paris, 1849, Vol. II, pp. 570-571.

(16) Para mayores detalles al respecto vid.: Gonzalez, M. Revuelta, La politica religiosa de los liberales espanoles. El trienio constitucional, Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, Madrid, 1973, passim; Carcel Orti, Vicente, Politica eclesial de los gobiernos liberales espanoles (1830-1840), Eunsa, Pamplona, 1975, passim. Carcel Orti, Vicente, Correspondencia diplomatica del nuncio Tiberi (1827-1834), Eunsa, Pamplona, 1976, passim; Carcel Orti, Vicente, Correspondencia diplomatica del nuncio Amat (1833-1840), Eunsa, Pamplona, 1982, passim.

(17) CARCEL ORTI, Historia ... op. cit., Vol. III, pp. 110 ss.

(18) Para mayores detalles sobre Antonio Rosmini, vid.: Giorgi, Fulvio de, La scienza del cuore. Spiritualita e cultura religiosa in Antonio Rosmini, Il Mulino, Bologna, 1995, passim; Garin, Eugenio, La cultura italiana tra '800 e '900. Studi e ricerche, Casa Editrici Gius. Laterza & Figli, Bari, 1962, pp. 75-76; Verondini, Enrico, La Filosofia Morale di Antonio Rosmini, Cappelli Editore, Bologna, 1967, passim, en especial pp. 7-31. Duggan, Christopher, op. cit., passim, en especial p. 157.

(19) Para mayores detalles vid.: Verondini, Enrico, op. cit.,passim, en especial pp. 114-147 y pp. 171-349. Duggan. Christopher, op. cit, p.157.

(20) VERONDINI, ENRICO, op.cit, passim, en especial pp. 250 y ss., donde explica las ideas de Rosmini sobre la obediencia y la rebelion.

(21) Vid.: Gioroi, Fulvio de, op. cit., Carcel Orti, Vicente, Historia... op. cit., Vol. III, p. 116, donde resume todo el proceso con las siguientes convincentes palabras: <<La fria logica del tiempo ha justificado ampliamente la accion politica de Rosmini, basada sobre la independencia, sobre la unidad italiana y sobre el primado del poder espiritual. Pero sobre todo ha alejado de la figura de Rosmini muchos elementos mediocres que ensombrecian su figura, y ha puesto de relieve su originalidad y la amplitud de su genio espiritual y politico>>.

(22) Para mas informacion vid.: Montanelli, Indro, L'Italia Giacobina e Carbonara, (1789-1831), Rizzoli Editore, Milan, 1972, pp. 189 y ss. y pp. 414-419; Carnovale, Luigi, op. cit., p. 71. Stefano, Demetrio de, Il Risorgimento e la questione Meridionale, La Procellaria, Reggio, Calabria, 1964, passim, en especial pp. 301 y ss. Hearder, Harry, Italy in the age of the risorgimento, 1790-1870, Longman, Londres--New York, 1983, p. 146. Gladstone; Aubyn; Rees, op. cit, pp. 30-34. Archi, Antonio, Gli ultimi Asburgo e gli ultimi borbone in Italia (1814-1861), Cappelli, F., s.l.e., 1965, passim, en especial pp. 298-354. Para mayores detalles vid.: Berkeley, G.F.H., Italy in the Making, January 1st 1848 to November 16th 1848, Cambridge University Press, Cambridge, 1940, pp. 148-151. Barie, Ottavio, op. cit., pp. 19-22 y pp. 241-245. Para mayores detalles sobre el rey Fernando II veanse tambien: Jenks, Willian Alexander, op. cit., pp. 91-93 y pp. 114-123. Beales, Derek, England and Italy, 1859-1860, Thomas Nelson and Sons Ltd., Londres, 1961, pp. 5-6, pp. 26-35 y pp. 52-64. Berkeley, G.F.H., op. cit., pp. 285-286. Orsi, Pietro, op. cit., pp. 31-33 y ss.

(23) Para mas informacion sobre el rey Carlos Alberto, vid.: Colombo, Adolfo, Carlo Alberto, Societa Nazionale per la storia del Risorgimento italiano, Roma, 1931, passim, Salata, Francesco, Carlo Alberto Inedito. Il diario autografo del re lettere intime ed altri scritti inediti, A. Mondadori Editore, Verona, 1931, passim, Rodolico, Niccolo, Carlo Alberto, Principe di Carignano, Felice Le Monnier, Florencia, 1931, passim; Vidal, Cesar, Charles-Albert et le risorgimento italien (1831-1848), E. de Boccard, Editeur, Paris, 1927, passim; Bonanno, Carmelo, Iproblemi del risorgimento, nei consensi e nei dissensi dei protagonisti e degli storici, 1789-1919, Liviana Editrice, Verona, 1965, pp. 93-100. Gramsci, Antonio, Il Risorgimento, G. Einaudi, 1952, pp. 143-144. Carnovale, Luigi, op. cit, pp. 45-47, pp. 67 y ss. Solmi, Arrigo, The Making of Modern Italy, E. Benn, ltd., London, 1925, pp. 32-35. Riall, Lucy, Garibaldi. Invention of a hero, Yale University Press, 2007, pp. 68-73. Para mayores detalles sobre Carlos Alberto y la guerra contra Austria, vid.: Vidal, Cesar, op. cit, pp. 541-562.

(24) BERKELEY, G.F.H., op. cit., p.183. Para mayores detalles vease tambien: Luzio, Alessandro, Carlo Alberto e Mazzini. Studi e ricerche di storia del risorgimento, Fratelli Bocca, Editori, Turin, 1923, passim. Donno, Alfredo di, Gli Italiani del Risorgimento, Editrice Barone, Roma, 2000, passim, en especial pp. 35-52. Jenks, William Alexander, op. cit.,, pp. 12-25. Stefano, Demetrio de, op. cit., passim, en especial pp. 21-49, p. 107 y pp. 294-300. Hales, Edward E., Mazzini and the Secret Societies, P.J. Kenedy and Sons, New York, s.f.e., pp. 20-39 y pp. 53-95. Landolfi, Enrico, Gramsci e Gioberti nel discorso nazionale-popolare, Edizioni dell'Oleandro, Roma, 1999, p. 37.

(25) Para mas informacion sobre Durando, vid.: Hearder, Harry, op. cit., pp. 115 y ss. y pp. 203 y ss. Para mayores detalles sobre la eleccion y actuacion del papa Pio IX, vid.: Duggan, Christopher, op. cit., pp. 165-166.

(26) Pio IX, Alpopolo d'Italia. Salute e Apostolica Bendizione, en Farini, Luigi Carlo, Lo Stato romanodal 1815 al 1850, Le Monnier, Florencia, 1851, en Carducci, Giosue, Letture del Risorgimento italiano, Nicola Zanichelli, Bologna, 1917, pp. 293-295, en especial pp. 293-294.

(27) Vid.: Hearder, Harry, op. cit., pp. 115 y ss. Para mayores detalles sobre las politicas contradictorias del papa Pio IX, vid.: Bonanno, Carmelo, op. cit., pp. 105-106.

(28) Para mayores detalles al respecto vid.: Carcel Orti, Vicente, Historia ... op. cit., Vol. III, pp. 125-126. Carnovale, Luigi, op. cit, p. 71. Hearder, Harry, op. cit, pp. 115 y ss. Gladstone; Aubyn; Rees, op. cit, pp. 36 y ss. Berkeley, G.F.H, op. cit,, pp. 177-194. Bonanno, Carmelo, op. cit., pp. 105-106.

(29) Para mayores detalles vid.: Guichonnet, Paul, op. cit, p. 53. Berkeley, G.F.H., op. cit., pp. 177-194.

(30) Para mas informacion sobre la Toscana en esa epoca vid.: Anzilotti, Antonio, Movimenti e contrastiper l'unita italiana, A. Giuffre Editore, Milan, 1964, passim, en especial pp. 225-254. Archi, Antonio, op. cit., passim, en especial pp. 136-197. Cesar Vidal, op. cit., p. 357. Para mayores detalles vid.: Barie, Ottavio, op. cit., pp. 25 y ss.

(31) Para mayores detalles al respecto vid.: Archi, Antonio, op. cit., passim, en especial pp. 298-354; Jenks, William Alexander, op. cit., pp. 91-93 y pp. 114-123. Beales, Derek, op. cit., pp. 5-6, pp. 26-35 y pp. 52-64.

(32) Para mas informacion vid.: Garibaldi, Giuseppe, Autobiography, traduccion de A. Werner, Walter Smith and Innes, Londres, 1889, Vol. I, pp. 266-271. Cavour tambien escribio a favor de los valientes milaneses que se rebelaron contra la dominacion austriaca y pidio a todos la ayuda a Milan. Vid.: Cavour, Camillo di, L'ora suprema de la dinastia sabauda, discurso pronunciado el 23 de marzo de 1848 en Turin, en Cavour, Camillo di, Scritti di Camillo di Cavour, Zanichelli, Bologna, 1892, Vol. I, en Carducci, Giosue, Letture del Risorgimento italiano, Bolonia University Press, 2006, pp. 288-293, en especial pp. 290-291. Tambien escribio: <<Ma la Lombardia e in fuoco: Milano e assediata: ad ogni costo bisogna andare a soccorrerla>>. Ibidem, p. 289.

(33) Cavour, L'ora suprema de la dinastia sabauda, discurso pronunciado el 23 de marzo de 1848 en Turin, en Cavour, Camillo di, op. cit., Vol. I, en Carducci, Giosue, op. cit., pp. 288-293, en especial p. 289.

(34) Para mayor informacion al respecto vid.: Colombo, Adolfo, op. cit., pp. 99-103. Vidal, Cesar, op. cit., pp. 137- 138, donde explica con detalle las dificultades sardo-austriacas. Sobre este ultimo particular recomendamos consultar las siguientes fuentes primarias: Le relazioni diplomatiche fra l'Austria e il Regno di Sardegna, 1848-1860. Istituto Storico Italiano per l'Eta moderna e contemporanea. Le relazioni diplomatiche fra l'Austria e il Regno di Sardegna, 1848-1860, a cura di Angelo Filipuzzi, Roma, 1961-1963, Vols. 1 y 2. Istituto Storico Italiano per l'Eta moderna e contemporanea. Le relazioni diplomatiche fra l'Austria e il Regno di Sardegna, 1848-1860, a cura di Franco Valsecchi, Roma, 1961-1963, Vols. 3-4.

(35) Para mas informacion sobre la batalla de Custoza, vid.: Rothenberg, Gunther E., The Army of Francis Joseph, Purdue University Press, West Lafayette, Indiana, 1998, passim, en especial pp. 28 y ss. Kruck von Poturzyn, J.M., Garibaldi, Ediciones Grijalbo, Mexico--Barcelona, 1972, pp. 55-56. Tambien: Harding, Adelaine M., Italy and Austria. A contrast. The unification of Italy. The military violence of Austria against Italy, Ralph Fletcher Seymor Publishers, Chicago, 1919,passim. Gladstone; Aubyn; Rees, op. cit, p. 31. Berkeley, G.F.H., op. cit, pp. 352-383. Mack Smith, Denis, Victor Emanuel, Cavour and the Risorgimento, Oxford University Press, Oxford, Londres, 1971, pp. 18-22. Orsi, Pietro, op. cit,, pp. 118-120. Luzio, Alessandro, op. cit.,passim. Hatum, Nur al-Din, Harakat al-Qawmiyya al-Italianiyya, Ma'had al-Buhuth wa al-Dirasat al-'Arabiyya, s.l.e., 1971, p. 153. Hales, Edward, op. cit., pp. 20-39 y pp. 53-95. Bonanno, Carmelo, op. cit., pp. 99-100. Guichonnet, Paul, op. cit., p. 59. Carnovale, Luigi, op. cit., p. 72. Clark, Martin, The Italian Risorgimento, Longman, Londres y New York, 1988, pp. 53-59. Dall'Oglio, Antonio, Il nostro risorgimento. Compendio della storia d'Italia dal 1815 al 1870, Felice Le Monnier, Florencia, 1950, pp.127-131. Riall, Lucy, op. cit., pp. 71-94. Calza, Pio, Nuova luce sugli eventi militari del 1866, Presso Nicola Zanichelli, Bologna, 1924, pp. 1-12.

(36) Vid.: Sked, Alan, The Decline and Fall of the Habsburg Empire, 1815-1918, Longman, Londres, 2001, p. 119. Sacerdote, Gustavo, La vita di Giuseppe Garibaldi, Rizzoli & Co. Milan, 1933, pp. 394-396.

(37) Dall'Oglio, Antonio, op. cit, pp. 133-134. Vid.: Hearder, Harry, op. cit., pp. 200-203 y p. 208. Duggan, Christopher, op. cit., pp. 175 y ss. Jenks, William Alexander, op. cit., pp. 12-15, pp. 23-25, pp. 54-56, pp. 98-99 y pp. 103 y ss.

(38) A Carlo Cattaneo por sus actividades de oposicion a los austriacos y por dirigir la lucha contra los casacas blancas, los austriacos lo perseguian. Para mayores detalles sobre su vida y sus actividades politicas, vid.: Carnovale, Luigi , op. cit., pp. 51 y ss. y p. 62. Gili, Antonio, Carlo Cattaneo (1801-1869), un italiano svizzero, Giampiero Casagrande Editor, Citta di Lugano, 2001, passim. Cattaneo, Carlo, L'uomo e la storia. Storiografia, filosofia della storia, antropologia, a cura di Ferruccio Focher, Edizioni Mursia, Milan, 1973, passim. Puccio, Umberto, Introduzione a Cattaneo, Piccola Biblioteca Einaudi, Turin, 1977, passim. Stefano, Demetrio de, op. cit., passim. Brice, Catherine, Monarchie et identite nationale en Italie (1861-1900), Editions de l'Ecole des hautes etudes en sciences sociales, Paris, 2010, pp. 210-213. Clark, Martin, op. cit., passim, en especial pp. 43-69 y pp. 102-103. Veanse tambien sus obras: Carlo Cattaneo, Stati Uniti d'Italia, Chiantore, Turin, 1945, passim, y Antologia degli scritti politici, a cura di Giuseppe Galasso, Il Mulino, Bologna, 1978, passim.

(39) Vid.: GARIBALDI GIUSSEPPE, op. cit., Vol. I, pp. 258-265. Rodolico, Niccolo, op. cit., pp. 131 y ss. Cattaneo, Carlo, op. cit., passim, en especial Vol. IV, pp. 423-438. Para mayores detalles veanse tambien: Beales, Derek, op. cit., pp. 131-162. Ricci, Aldo G., Obbedisco. Garibaldi eroeper scelta eper destino, Palombi & Partner, Roma, 2007, passim.

(40) KRUCK VON POTURZYN, J.M., op. cit., p. 56. Vease tambien: Scappaticci, Tommaso, Un intelletttuale dell'ottocento romantico. Francesco Domenico Guerrazzi. Il pubblico, l'ideologia, la poetica, Longo Editore, Ravena, 1978, p. 35.

(41) Sobre esta discusion se recomienda: Sked, Alan, op. cit., pp. 119-120. Vease tambien: Bonanno, Carmelo, op. cit.,, pp. 157-158. Para mayores detalles sobre las aspiraciones expansionistas del Piamonte-Cerdena, vease tambien: Beales, Derek, op. cit., pp. 88-89 y Luzio, Alessandro, op. cit., passim, en especial pp. 318-333.

(42) Anzilotti, Antonio, op. cit., passim, en especial pp. 225-254. Grew, Raymond, A Sterner plan for Italian unity. The Italian national society in the Risorgimento, Princeton University Press, Princeton, 1963, pp. 43-51. Luzio. Alessandro, op. cit., passim. Stefano, Demetrio de, op. cit., passim, en especial pp. 40-55. Mack Smith, Denis, op. cit., pp. 13-20 y pp. 113-152. Para mayores detalles vid.: Duggan, Christopher, op. cit.,passim, en especial pp. 170-194. Dall'Oglio, Antonio, op. cit, pp. 71-86.

(43) CARNOVALE, LUIGI, op. cit., p. 71. Veanse tambien: Stefano, Demetrio de, op. cit., passim, en especial pp. 40-55. Montanelli, Indro, op. cit., pp. 373 y ss. y pp. 483-484. Doumanis, Nicholas, Inventing the nation. Italy, Arnold, a member of the Hodder Headline Group, Londres, 2001, pp. 64-85. Mack Smith, Denis, op. cit., pp.13-20, pp. 113-152. Luzio, Alessandro, op. cit., passim, en especial pp. 3-36.

(44) Para mayores detalles vid.: Duggan, Christopher, op. cit.,passim, en especial pp. 170-194.

(45) Para mayores detalles al respecto vid.: Garin, Eugenio, op. cit., pp. 38-39.

(46) Para mas informacion al respecto, vid.: Kruck von Poturzyn, J.M., op. cit., p. 59. Para mayores detalles veanse tambien: Guichonnet, Paul, op.cit., p. 36 y pp. 57-58. Carnovale, Luigi, op.cit., pp. 79-80. Gladstone; Aubyn; Rees; op. cit, pp. 36-37. Berkeley, G.F.H., op. cit., pp. 395-415. Simoni, Ermenegildo, Mazzini, Histoire des conspirations mazziniennes, Imprimerie de Cusset, Paris, 1869, pp. 96-106. Hearder, Harry, op. cit, p. 115. Hales, Edward, op. cit, p. 57. Demarco, Domenico, Pio IX e la rivoluzione romana del 1848. Saggio di storia economico-sociale, Societa Tipografica Modenese, Modena, 1947, pp. 113-121. Dall'Oglio, Antonio, op. cit., pp. 144 y ss. Riall, Lucy, op. cit., pp. 73 y ss. Duggan, Christopher, op. cit., p. 174.

(47) Para mayores detalles vid.: Pirenne, Jacques, Historia Universal. Las Grandes Corrientes de la Historia, Editorial Cumbre, S.A., Mexico, 1980, Vol. VI, pp. 20-21. Carnovale, Luigi, op. cit., pp. 79-80. Berkeley, G.F.H., op. cit., pp. 416-433. Hearder, Harry, op. cit, p. 116. Orsi, Pietro, op. cit, pp. 122 y ss. Simoni, Ermenegildo, op. cit, pp. 96106. Hales, Edward, op. cit., pp. 57-66. Dall'Oglio, Antonio, op. cit., pp. 144 y ss. Riall, Lucy, op. cit., pp. 73 y ss.

(48) Vid.: Gladstone; Aubyn; Rees, op. cit., pp. 104. Berkeley, G.F.H., op. cit., pp. 451 y ss., donde explica que los revolucionarios cercaron al papa en el Quirinal. Para mayores detalles sobre el Quirinal, vid.: Berkeley, G.F.H., op. cit., pp. 184-187, pp. 420-438 y pp. 447-460. Hales, Edward, op. cit., pp. 57-66. Duggan, Christopher, op. cit, pp. 272-278. Mack Smith, Denis, Mazzini, Yale University Press, New Haven, 1994, pp. 64-76. Demarco, Domenico, op. cit., pp. 131-140. Dall'Oglio, Antonio, op. cit., pp. 99-101. Duggan, Christopher, Francesco Crispi, 1818-1901. From nation to nationalism, Oxford University Press, Oxford--New York, 2002, passim. O'Clery, Patrick, The History of the Italian Revolution, R. Washbourne, Londres, 1875, pp. 260-285. Tola, Anna, Garibaldi. La felicita nella liberta, Paolo Sorba Editore, s.l.e., 2007, passim, en especial pp. 81-87.

(49) Vid.: Guichonnet, Paul, op. cit, p. 57. Carnovale, Luigi, op. cit., pp. 79-80. Gladstone; Aubyn; Rees, op. cit, pp. 37-38. Para mayores detalles vid.: Barie, Ottavio, op. cit., pp. 44-67, pp. 100 y ss, y pp. 283-288. Duggan, Christopher, The force ... op. cit., pp. 272-278. Berkeley, G.F.H., op. cit, p. 453. Tola, Anna, op. cit., passim, en especial pp. 81-87. Mack Smith, Denis, Mazzini ... op. cit., pp. 64-76. Demarco, Domenico, op. cit., pp. 131-140. Dall'Oglio, Antonio, op. cit., pp. 99-101. Masi, Ernesto, Il risorgimento italiano, G.C. Sansoni, Editore, Florencia, 1917, Vol. II, pp. 113-157. Clark, Martin, op. cit., passim, en especial pp. 57 y ss. O'Clery, Patrick, op. cit., pp. 260-285.

(50) El cardenal Giacomo Antonelli fue el ultimo seglar que un papa elevo a la posicion de cardenal. Antonelli se convirtio en el brazo derecho de Pio IX, quien lo nombro Secretario de Estado en 1848, puesto en el que se mantuvo hasta su muerte ocurrida en 1876. A raiz de los acontecimientos de 1848 en Roma, fue el cardenal Antonelli quien pidio a Francia y a Austria que enviaran ejercitos para restaurar el orden y el poder del papa. Giacomo Antonelli se caracterizo por sus ideas conservadoras y sus sentimientos anti liberales. Para mas informacion sobre Antonelli, vid.: Ralph Lewis, Brenda, A Dark History: The Popes. Vice, Murder and Corruption in the Vatican, Metro Books, New York, 2009, pp. 194-195 y pp. 213-214. Jenks, William Alexander, op. cit,, p. 45. Veanse tambien: Carcel Orti, Vicente, Historia ... op. cit., Vol. III, pp. 130-131. Jacini, Stefano, Il tramonto del potere temporale nelle relazioni degli ambasciatori austriaci a Roma (1860-1870), Gius. Laterza & Figli, Bari, 1931, pp. 12-15. Tambien: Guichonnet, Paul, op. cit, p. 57. Veanse tambien: Stefano, Demetrio de, op. cit, passim, en especial p. 168. Mack Smith, Denis, Mazzini...op. cit., pp. 64-76. Carnovale, Luigi, op. cit., pp. 79-80. Sacerdote, Gustavo, op. cit., p. 332. Polnay, Peter de, Garibaldi. The man and the legend, Thomas Nelson & Sons, Edinburgh, New York- Toronto, 1961, p. 68. Berkeley, G.F.H., op. cit., pp. 130-158, pp. 175-192 y pp. 443-454. Clark, Martin, op. cit., passim, en especial pp. 57 y ss. Orsi, Pietro, op. cit, pp. 124-134 y ss. Hearder, Harry, op. cit, p. 116, pp. 119 y ss. y p. 287. Demarco, Domenico, op. cit., pp.131-140. Dall'Oglio, Antonio, op. cit., pp. 147-148. Riall, Lucy, op. cit, pp. 115-141.

(51) Para mayores detalles vid.: Garibaldi, Giusseppe, op. cit., Vol. I, pp. 310-315. Abba, G.S., Storia dei Mille, R. Bemporad & Figlio, Editori, Florencia, 1926, passim. Sacerdote, Gustavo, op. cit., pp. 407 y ss. Mack Smith, Denis, Garibaldi. A great life in brief, Aldred A. Knopf, New York, 1956, pp. 30-44. Berkeley, G.F.H., op. cit., p. 434. Veanse tambien: Barr, Stringfellow, Mazzini. Portrait of an exile, Henry Holt & Co. New York, 1935, pp. 204 y ss. Hearder, Harry, op. cit., p. 117. Simoni, Ermenegildo, op. cit, pp. 129-232. Mack Smith, Denis, Mazzini ... op. cit., pp. 64-76. Kin, Bolton, Mazzini, J.M. Dent & Co., Londres, 1903, passim, en especial pp. 123-128. O'Clery, Patrick, op. cit, pp. 260-285. Griffith, Gwilyn O. Mazzini: Prophet of Modern Europe, Hodder and Stoughton, Londres, 1932, pp. 205-216. Dall'Oglio, Antonio, op.cit., pp. 99-101. Recchia, Stefano y Urbinati, Nadia, A Cosmopolitanism of Nations. Giuseppe Mazzini's writings on democracy, nation building and international relations, Princeton University Press, Princeton- Oxford, 2009, pp. 193-198. Tola, Anna, op. cit., passim, en especial pp. 81-87. Leoni, Francesco, Storia della controrivoluzione in Italia (1789-1859), Guida Editori, Napoles, 1975, pp. 233-237. Montanelli, Indro, op. cit, pp. 393-411, pp. 442-486 y pp. 654-671. Duggan, Christopher, The force... op. cit., pp. 272-278. Vease tambien: Scappaticci, Tommaso, op. cit., p. 66.

(52) Vid.: Garibaldi, Giuseppe, Memorie, Kaos Edizioni, Milan, 2006, passim. Croce, Benedetto, A History of Italy, Oxford University Press, Oxford, 1929, passim, en especial pp. 33 y ss. Bruun, Geoffrey, La Europa del Siglo XIX, 1815-1914, F.C.E., Mexico, 1964, p. 91. Es oportuno recordar que Mazzini en el triunvirato percibia una renta de 800 liras y vivia en una habitacion en el Quirinal, la anterior residencia del papa. Para mayores detalles al respecto, vid.: O'Clery, Patrick, op.cit., pp. 260-285. Kruck von Poturzyn, J.M., op.cit., p. 68. Abba, G.S., op.cit.,passim. Carnovale, Luigi, op. cit., pp. 80 y ss. Gladstone; Aubyn; Rees, op. cit., pp. 37-41, pp. 47-48. A Garibaldi y a sus seguidores tambien los llamaron cavaliere della liberta. Vease por ejemplo: Rodolico, Niccolo, op. cit., p. 131. Vease tambien: Scappaticci, Tommaso, op. cit., p. 35. Tola, Anna, op. cit., pp. 81-87. Ricci, Aldo, op. cit,passim.

(53) Citado por Kruck von Poturzyn, J.M., op. cit., p. 68. Para mayores detalles al respecto, vid.: Mazzini, Giuseppe <<I patrioti e il clero>>, en Mazzini, Giuseppe, op. cit., pp. 122-138. Para mas informacion sobre Mazzini y la religion, vid.: Mazzini, Giuseppe, Essays, en Rhys, Ernest (ed.), J.M. Dent & Sons, Ltd., Londres, 1929, pp. 21-31, donde asegura que cree en Dios y sostiene que Dios existe. Ademas senala que no necesita demostrar su existencia. Montanelli, Indro, op. cit,, pp. 393-411, pp. 442-486 y pp. 654-671. Kin, Bolton, op. cit., pp. 222-248. Hales, Edward, opcit, pp. 199-211.

(54) Decreto de las Cortes Constituyentes de Roma, citado por Cabeza Sanchez-Albornoz, Sonsoles, op. cit., p. 162.

(55) Para mas informacion sobre su actuacion como triunviro, vid.: Griffith, Gwilyn O., op.cit., pp. 217 y ss. Ambrosoli, Luigi, Giuseppe Mazzini, una vita per l'unita d'Italia, Piero Lacaita Editore, Bari--Roma, 1993, passim. Bracalini, Romano, Mazzini Il sogno dell'Italia onesta, A. Mondadori, 1993, passim. Gatta, Bruno, Mazzini una vita per un sogno, Guida, Napoles, 2002, passim. Galimberti, Tancredi, Mazzini politico, Associazione Mazziniana Italiana, Turin, 1933, passim. Montanelli, Indro, op. cit, pp. 393-411, pp. 442-486 y pp. 654-671. Dall'Oglio, Antonio, op. cit, pp. 178 y ss.

(56) Para mas detalles sobre la actuacion de Carlo Armellini, vid.: Orsi, Piltro, op. cit, p. 135. Veanse tambien: Clark, Martin, op. cit, p. 57. Hearder, Harry, op. cit., pp. 117 y ss. Barr, Stringfellow, op. cit., pp. 204 y ss. Simoni, Ermenegildo, op. cit., pp. 129-232. Bracalini, Romano, Mazzini...op. cit.,passim. Dall'Oglio, Antonio, op. cit., pp. 178 y ss.

(57) Para mas detalles sobre la actuacion de Aurelio Saffi, vid.: Garibaldi, Giusseppe, op. cit, Vol. III, pp. 168 y ss. Grew. Raymond, op. cit., p. 270. Carnovale, Luigi, op. cit., pp. 80 y ss. Orsi, Pietro, op. cit, pp. 81-92 y ss., y p. 135. Clark, Martin, op. cit., pp. 57-60. Veanse tambien: Brice, Catherine, op. cit, p. 108, pp. 259 y ss., pp. 298-317 y p. 361. Hearder, Harry, op. cit, p. 117. Barr, Stringfellow, op. cit, pp. 204 y ss. Simoni, Ermenegildo, op. cit.,, pp. 129-232. Dall'Oglio, Antonio, op. cit, pp. 178 y ss.

(58) Para mayores detalles sobre este triunvirato en Roma, vid.: Garibaldi, Giusseppe, op. cit., Vol. II, pp. 1-21, en especial su actividad en defensa de la citta eterna. Kruck von Poturzyn, J.M., op. cit., p. 61. Guichonnet, Paul, op. cit, p. 57 y p. 60. Carnovale, Luigi, op. cit., p. 80. Gladstone; Aubyn; Rees, op. cit., pp. 57-58, pp. 101 y ss. Sacerdote, Gustavo, op. cit., pp. 434-435. Garibaldi, Giusseppe, op. cit., Vol. I, pp. 300-309. Veanse tambien: Palomba, Luigi, Vita di Giuseppe Garibaldi, E. Perino, 1882, Vol. I, pp. 285-299. Abba, G.S., op. cit., passim. Barr, Stringfellow, op. cit., pp. 204 y ss. Simoni, Ermenegildo, op. cit., pp. 129-232. Scappaticci, Tommaso, op. cit., p. 35. Ricci, Aldo, op. cit, passim.

(59) Para mas informacion sobre estos asuntos, vid.: Sacerdote, Gustavo, op. cit., pp. 434-444. Kruck von Poturzyn, J.M., op. cit, p. 60. Palomba, Luigi, op. cit, Vol. I, pp. 285-299. Guichonnet, Paul, op. cit., p. 57. Garibaldi, Giusseppe, op. cit., Vol. I, pp. 300-309. Veanse tambien: Scappaticci, Tommaso, op. cit., p. 35. Abba, G.S., op. cit., passim. Para mas informacion sobre los camisas rojas y sus actividades militares en las campanas de 1842-1847, vid.: Parris, John , The lion of Caprera. A biography of Giuseppe Garibaldi, David McKay Company, New York, 1962, pp. 59-70.

(60) Para mayores detalles vid.: Anzilotti, Antonio, op. cit., pp. 225-254. Carnovale, Luigi, op. cit, p. 80.

(61) Vid.: Carnovale, Luigi, op. cit., pp. 80-81.

(62) De entre las fuentes primarias respecto de las insurrecciones lombardas contra la presencia austriaca, asi como las luchas piamontesas contra los casacas blancas, vid.: Mazzini, Giuseppe, Cenni e documenti intorno all'insurrezione lombarda e alla guerra regia del 1848, Imprimirie S. Centon, Bruselas, 1850, passim, en especial pp. 95 y ss.

(63) ROTHENBERG, GUNTHER E. op. cit., p. 34. Veanse tambien: O'Clery, Patrick, op. cit., pp. 260-285. Carnovale, Luigi, op. cit., pp. 82 y ss. Jenks, William Alexander, op. cit, pp. 17-19 y p. 34. Gladstone; Aubyn; Rees, op. cit, p. 17. Para mayores detalles sobre las campanas militares contra los austriacos vid.: Donno, Alfredo di, op. cit.,, pp. 83109. Duggan, Christopher, The force ... op. cit., pp. 175 y ss. Barie, Ottavio, op. cit., pp. 206-224. Clough Shepard y Saladino, Salvatore, A History of Modern Italy. Documents, Readings and Commentary, Columbia University Press, New York--Londres, 1968, pp. 92-101. Berkeley, G.F.H., op. cit., pp. 287 y ss. Orsi, Pietro, op. cit., pp. 132-147. Hales, Edward, op. cit., p. 39. Colombo, Adolfo, op. cit, pp. 187-192. Bonanno, Carmelo, op. cit., pp. 99-100. Guichonnet, Paul, op. cit., p. 59. Dall'Oglio, Antonio, op. cit, pp. 154-157. Stefani, Giuseppe, Cavour e la Venezia Giulia. Contributo alla storia del problema adriatico durante il risorgimento, Felice Le Monnier, Florencia, 1955, pp. 94-124.

(64) Gladstone; Aubyn; Rees, op. cit., pp. 75-77.

(65) Para mayores detalles al respecto vid.: Sked, Alan, op. cit., pp. 119-120.

(66) Para mayores detalles al respecto vid.: Hatum, Nur al-Din, op. cit, en especial pp. 19 y ss. y pp. 133-153. Colombo, Adolfo, op. cit, p. 191, donde explica las razones por las que el rey Carlos Alberto se vio obligado a abdicar. Al respecto escribio: <<Quando Carlo Alberto apprese le durissime condizioni e fu convinto dai suoi generali che non era possibile il colpo disperato di rifugiarsi in Alessandria per la via di Vercelli, espresse la sua fema decisione di abdicare>>. Ibidem, p. 191. Tambien sobre este asunto referente a que el rey Carlos Alberto se vio obligado a abdicar, vid.: Cibrario, Luigi, La rotta di Novara e Vabdicazione di re Carlo Alberto, en Cibrario, Luigi, Dai ricordi d'una missione in Portogallo al re Carlo Alberto, Turin, 1850, en Carducci, Giosue, op. cit., pp. 349-354. Kruck von Poturzyn, J.M. op. cit., p. 63. Rothenberg, Gunther E., op. cit., pp. 34 y ss. Jenks, William Alexander, op. cit,, pp. 17-28, pp. 31-32, pp. 34-36, pp. 126-127, pp. 134-136 y pp. 148-149. Carnovale, Luigi, op. cit,, p. 73 y p. 83. Para mayores detalles sobre estos fracasos militares, vid.: Barie, Ottavio, op. cit., pp. 257-269. Para mayores detalles sobre Vittorio Emanuele II vid.: Mack Smith, Denis, Vittorio Emanuele ... op. cit, pp. 3-67. Barie, Ottavio, op. cit., pp. 275-282. Para mayores detalles vease tambien: Beales, Derek, op. cit, pp. 4-7, pp. 36-43, pp. 108-109. Brice, Catharine, op. cit,, pp. 7-26, pp. 39-44, pp. 55 y ss., pp. 101-134, pp. 190-195 y pp. 234 y ss. Dall'Oglio, Antonio, op. cit., p. 157. Para una detallada discusion sobre este armisticio de Carlos Alberto con Austria, vid.: McGaw Smyth, Howard, <<The armistice of Novara: A legend of a liberal King>>, Journal of Modern History, Vol. VII, 1935, (pp. 141-182).

(67) Para mayores detalles sobre la marcha al exilio de Carlos Alberto, vid.: Brofferio, Angelo, Esilio e morte di Carlo Alberto, en Brofferio, Angelo, Storia del Parlamento subalpino, Milan, 1866, Vol. II, en Carducci, Giosue, op.cit., pp. 355-359. Al respecto escribio las siguientes lineas: <<Compiuta Vabdicazione, Carlo Alberto scompariva dal campo.Dove andasse nessuno sapeva.Nea'suoigenerali nea'suoifigli lasciava conoscere le intenzionisue: chiuso in mesto silenzio, colla sola compagnia di un fido valletto, involavasi nel cuor della nottte alla insultante pieta di coloro che lo avevano immolato. Credevasi dalla maggior parte che avesse presa la via del Sempione per riparare nella Svizzera; altri affermava di averlo veduto al confine della Francia; chi lo diceva in viaggio verso Genova, chi verso il chiostro di Alta-Comba; tante erano in somma e cosi contraddicenti le notizie sopra Carlo Alberto, che la Camera, volendo spedirgli onorevole messaggio, prescriveva ai messaggieri di mettersi all'avventura sulle orme sue>>. Ibidem, p. 355. Despues Brofferio explica con detalle las vicisitudes del rey Carlos Alberto que fue a Niza primero y luego se traslado a una modesta villa cerca de Oporto en Portugal. Vease tambien: Colombo, Adolfo , op. cit, pp. 193-196.

(68) Las fuentes contienen diferente informacion respecto de la cantidad de liras que los piamonteses y los lombardos se vieron obligados a pagar a los austriacos. Por ejemplo Carnovale, Luigi, op. cit., pp. 76-77, y p. 83, asegura que debieron dar como indemnizacion de guerra al Imperio Austriaco la cantidad de 75 millones de liras.

(69) Para mayores detalles al respecto vid.: Carnovale, Luigi, op. cit., pp. 76-77.

(70) Para mayores detalles al respecto, vease una fuente primaria de la epoca: Mazzini, Guisseppe, Cenni.,op.cit, passim, en especial pp. 95 y ss. Para mayores detalles sobre las sublevaciones en Genova vease tambien: Beales, Derek, op. cit., pp. 145-151. Para mas informacion sobre Brescia, vid.: Hare, Augustus J.C., Cities of Northern Italy, Smith, Elder & Co., Londres, 1884, pp. 241-251.

(71) Para mayores detalles vid.: Barie, Ottavio, op. cit., pp. 124 y ss. y pp. 288 y ss. Veanse tambien: Guichonnet, Paul, op. cit., pp. 60-61. Orsi, Pietro, op. cit., pp. 136-138 y ss. Barr, Stringfellow, op. cit, p. 205. Hibbert, Cristopher, Garibaldi and his enemies. The clash of arms and personalities in the making of Italy, Longmans, Londres, 1965, passim, en especial pp. 45 y ss. Tola, Anna, op. cit.,passim, en especial pp. 94-99. El general Nicolas Charles Victor Oudinot escribio un libro sobre la expedicion francesa en Italia en 1849. Vid.: Nicolas Oudinot, Charles Victor, Precis historique et militaire de l'expedition frangaise en Italie en 1849, Paris, 1849.

(72) Vid.: GUICHONNET, PAUL, op. cit., p. 60. Para mas informacion sobre este importante puerto, veanse tambien: Jenks, WILLIAM ALEXANDER, op. cit, pp. 106 y ss. Gladstone; Aubyn; Rees; op. cit., p. 38. Garibaldi, Giusseppe, op. cit., Vol. II, pp. 1-21. Orsi, Pietro, op. cit., pp. 136 y ss y pp. 363 y ss. Vease tambien: Tola, Anna, op. cit,passim, en especial pp. 94-99. Lovett, Clara Maria, Carlo Cattaneo and the politics of the Risorgimento, 1820-1860, Martinus Nijhoff, La Haya, 1972, pp. 66 y ss. Barr, Stringfellow, op. cit, pp. 205-206. Hibbert, Christopher, op. cit., pp. 45 y ss.

(73) Para mayores detalles del sitio frances sobre la ciudad de Roma, vid.: Trevelyan, George M., Garibaldi's defense of the Roman Republic, Longmans Green, and Company, Londres, 1914, passim, en especial pp. 194 y ss. Guichonnet, Paul, op. cit., pp. 60-61. Gladstone; Aubyn; Rees; op. cit, pp. 38-47. Sacerdote, Gustavo, op. cit, pp. 461-482. Solmi, Arrigo, op. cit., Zampaglione, Gerardo, Italy, Ernest Benn, Ltd. Londres, 1956, pp. 45 y ss.

(74) Para mayores detalles veanse tambien: Lovett, Clara Maria, op. cit., pp. 66 y ss. Beales, Derek, op. cit., pp. 158 y ss. PALOMBA, LUIGI, op. cit., Vol. I, pp. 285-299.

(75) Citado por Pirenne, Jacques, op. cit., Vol. VI, p. 27. Vease tambien: Palomba, Luigi, op. cit., Vol. I, pp. 285- 299.

(76) Veanse las detalladas descripciones de estos acontecimientos, escritos por el propio Garibaldi, en su Memorie... op. cit., pp. 192-205. Veanse tambien: Garibaldi, Giusseppe, Autobiography ..op. cit., Vol. II, pp. 22-68. Hearder. Harry, op. cit., pp. 118 y ss. y pp. 206-207. Rico, Aldo, op. cit., passim. Para mayores detalles acerca de la gran batalla de Garibaldi en defensa de la ciudad de Roma, el 30 de abril de 1849, vid.: Trevelyan, George M., op. cit., pp. 114-134. Carnovale, Luigi, op. cit., pp. 93-97. Gladstone; Aubyn; Rees; op. cit., pp. 48-50. Solmi, Arrigo, op. cit, pp. 60-62. Zampaglione, Gerardo, op. cit., pp. 46 y ss.

(77) Vid.: Palomba, Luigi, op. cit., Vol. I, pp. 285-299. Ricci, Aldo, op. cit., passim. Sacerdote, Gustavo, op. cit., pp. 434-444. Orsi, Pietro, op. cit., pp. 356 y ss. Veanse tambien: Hearder, Harry, op. cit., pp. 118 y ss. y pp. 206-207. Barr, Stringfellow, op. cit., pp. 206 y ss.

(78) Para mas detalles sobre el ultimo asalto a Roma, dirigido por Oudinot, vid,: Trevelyan, George M., op. cit., pp. 217-236. Guichonnet, Paul, op. cit., pp. 60-62. Gladstone; Aubyn; Rees; op. cit., pp. 38-47. Solmi, Arrigo, op.cit., pp. 60-62. Zampaglione, Gerardo, op. cit., pp. 45 y ss.

(79) Vid.: GARIBALDI, G. op. cit., Vol. II, pp. 22-68. Guichonnet, Paul, op. cit, pp. 60-61. Veanse tambien: Hearder, Harry, op. cit, pp. 118 y ss. y pp. 206-207. Barr, Stringfellow, op. cit., pp. 207-210. Hibbert, Christopher, op. cit.,, pp. 45 y ss. y pp. 81-99. Lovett, Clara Maria, op. cit., pp. 66 y ss. Tola, Anna, op. cit., passim, en especial pp. 94-99. Dall'Oglio, Antonio, op. cit, pp. 181-184.

(80) Garibaldi, Giusseppe, Autobiography ... op. cit., Vol. II, pp. 22-68. Sacerdote, Gustavo, op. cit., pp. 445-460. Mack Smith, Denis, Garibaldi...op. cit., pp. 45-52. Jenks, William Alexander, op. cit., pp. 106 y ss. Lovett, Clara Maria, op. cit, pp. 66 y ss. Recchia, Stefano, y Urbinati, Nadia, A Cosmopolitanism of Nations. Giuseppe Mazzini's writings on democracy, nation building and international relations, Princeton University Press, Princeton--Oxford, 2009, pp. 208-212. Hearder, Harry, op. cit., pp. 118 y ss. y pp. 206-207. Orsi, Pietro, op. cit, pp. 356 y ss. Veanse tambien: Palomba, Luigi, op. cit., Vol. I, pp. 285 y ss. Hibbert, Christopher, op. cit, pp. 81-99. Barr, Stringfellow, op. cit, pp. 207-210. Dall'Oglio, Antonio, op. cit, pp. 181-184. Bracalini, Romano, op. cit, p. 46. Tola, Anna, op. cit., passim, en especial pp. 94-99. Ricci, Aldo, op. cit., passim.

(81) BRUUN, GEOFFREY, op. cit., p. 91. Para mayores detalles veanse tambien: Carnovale, Luigi, op. cit, p. 97. Kruck von Poturzyn, J.M,. op. cit., p. 64. Guichonnet, Paul, op. cit., p. 61. Dall'Oglio, Antonio, op. cit, p. 187. Hearder, Harry, op. cit., p. 119. Bracalini, Romano, op. cit, p. 46.

(82) Para mayores detalles sobre los Estados Pontificios, vid.: Hales, Edward, op. cit., pp. 17-39, pp. 56-59 y pp. 9899. Mack Smith, Denis, Victor Emanuel., op. cit., pp. 236-237, pp. 280-292 y pp. 346-351. Dall'Oglio, Antonio, op. cit,passim, en especial pp. 7 y ss. Martinengo Cesaresco, Evelyn, Cavour, Macmillan and Co., Ltd., Londres, 1924, passim.

(83) Fernando I de Austria abdico en nombre de su sobrino Franz Josef el 2 de diciembre de 1848. Para mas informacion vid.: CARNOVALE, LUIGI, op. cit, p. 81.

(84) Para mayores detalles sobre el asedio de Venecia, vid.: Solmi, Arrigo, op. cit., pp. 60-62. Montanelli, Indro, op. cit,, pp. 158-165.

(85) Vid.: Rothenberg, Gunther E., op. cit, p. 34. Sked, Alan, op. cit., p. 120. Carnovale, Luigi, op. cit., pp. 107- 112. Sacerdote, Gustavo, op. cit, pp. 361 y ss. Dall'Oglio, Antonio, op. cit., pp. 134-135. Solmi, Arrigo, op. cit., pp. 60-62. Montanelli, Indro, op. cit., passim. Rico, Aldo, op. cit.,passim.

(86) Vid.: Garibaldi, Giuseppe, Autobiography ... op. cit.,Vol. II, pp. 22-68. Guichonnet, Paul, op. cit, p. 61. Sacerdote, Gustavo, op. cit., pp. 517-532. Ambrosoli, Luigi, op. cit, passim. Bracalini, Romano, op. cit, passim. Gatta, Bruno, op. cit,passim. Galimberti, Tancredi, op. cit,passim. Mack Smith, Denis, Garibaldi ... op. cit, pp. 45-52. Ricci, Aldo, op. cit.,passim.

(87) Para mas informacion vid.: Barr, Stringfellow, op. cit., pp. 209-210. Kin, Bolton, op. cit, pp. 51-72.

(88) Para mayores detalles vid.: Trevelyan, George M. op. cit, pp. 288-299. Debido a la actuacion politica y de sabotaje tanto de Mazzini como de Garibaldi, ambos habian sido enjuiciados por sus actividades. A Mazzini las autoridades lo encarcelaron primero en Savona y posteriormente lo enviaron al exilio. Tras ser hallado culpable de sabotaje y de conspiracion, las autoridades condenaron a muerte a Garibaldi. Sin embargo, el alfiere di liberta logro huir de Italia y marcho al exilio. Sus anos de exilio transcurrieron principalmente en Sur America. Mazzini y Garibaldi se las ingeniaron para regresar a Italia, no obstante las ordenes de captura que pendian sobre ellos. Es necesario hacer esta aclaracion con el proposito de tener un panorama mas amplio y completo de sus actividades y de las reacciones de las autoridades.

(89) Para mayores detalles, vid.: Riall, Lucy, op. cit., pp. 59-97.

(90) Vid.: Garibaldi, Giuseppe, Garibaldi at Caprera, traduccion al ingles por el coronel Vecchj, Macmillan and Company, Cambridge y Londres, 1862, passim. Trevelyan, George M., op. cit., pp. 237-287 y pp. 300-318. Vittonatto, Giorgia, Il capanno di Garibaldi. Culto del risorgimento, memoria locale e cultura politica a Ravenna, Longo Editore, Ravenna, 2005, pp. 414 y ss. Guichonnet, Paul, op. cit., p. 61 y pp. 102-103. Mack Smith, Denis Cavour... op. cit, pp. 443. Veanse tambien: Carnovale, Luigi, op. cit, p. 146. Gladstone; Aubyn; Rees, op. cit, pp. 48-50. Trevelyan, George M., op. cit., pp. 26 y ss. Sacerdote, Gustavo, op. cit, pp. 533-540 y pp. 804 y ss. Polnay, Peter de, op. cit., pp. 208-239. Mack Smith, Denis, Garibaldi... op. cit., pp. 123 y ss. Hearder, Harry, op. cit, pp. 302 y ss. Hibbert, Christopher, op. cit, passim, en especial pp. 357 y ss. Mack Smith, Denis, Victor Emanuel... op. cit.,, pp. 240-245. Orsi, Pietro, op. cit., pp. 210 y ss. y p. 363. Tola, Anna, op. cit, passim, en especial pp. 164 y ss. Zampaglione, Gerardo, op. cit., p. 46. Clark, Martin, op. cit., pp. 119 y ss. Riall, Lucy, op. cit, pp. 182-225, pp. 306-307, pp. 307-314, pp. 319-338. Palomba, Luigi, op. cit,, Vol. I, pp. 325-339.

(91) Para mas detalles veanse: Zampaglione, Gerardo, op. cit., pp. 46 y ss. Hearder, Harry, op. cit., pp. 302 y ss. Mack Smith, Denis, Victor Emanuel ... op. cit., pp. 240-245. Riall, Lucy, op. cit., pp. 307-314, pp. 182-225, pp. 306-307, pp. 307-314, y pp. 319-338. Clark, Martin, op. cit, pp. 119 y ss.

(92) GARIBALDI, GIUSEPPE, Garibaldi at ... op. cit., p. 64.

(93) Correnti, Cesare, I dieci giorni dell'insurrezione di Brescia, nel 1849, Tipografia di G. Marzorati, Turin, 1849, despues reproducido en Cesare Correnti, Scritti scelti di Cesare Correnti, Forzani, Roma, 1892.

(94) Para mayores detalles vid.: Spellanzon, Cesare, op. cit., Vol. III, p. 514. Cabeza Sanchez-Albornoz, Sonsoles, op. cit., pp. 158-159. Para mayores detalles al respecto vid.: Archi, Antonio, op. cit.,passim, en especial pp. 298-354. Vease tambien: Kruck von Poturzyn, J.M. op. cit, p. 49. Para mayores detalles vease tambien: Beales, Derek, op. cit., pp. 5-6, pp. 26-35 y pp. 52-64.

(95) Para mas informacion vid.: Archi, Antonio, op. cit., passim, en especial pp. 354-426. Carnovale, Luigi, op. cit.,, p. 141. Para mayores detalles vease tambien: Beales, Derek, op. cit., pp. 149-170. Berkeley, G.F.H., op. cit, pp. 56-66, pp. 130-146.

(96) Para mayores detalles al respecto vid.: Bracalini, Romano, op. cit, p. 280.

(97) Sobre la batalla de Magenta vid.: VV.AA., Nuove questioni di storia del Risorgimento e dell'unita d'Italia, Marzorati Editore, Milan, 1969, Vol. II, pp. 30-50. Palomba, Luigi, op. cit., Vol. II, pp. 53-176 y Vol. II, pp. 371 y ss. Sked, Alan, op. cit., p. 178. Jenks, William Alexander, op. cit., pp. 145 y ss. Guichonnet, Paul, op. cit, p. 91 y p. 94. Veanse tambien: Palomba, Luigi, op. cit., Vol. II, pp. 248-289. Solmi, Arrigo, op. cit, pp. 80 y ss. Duggan, Christopher, op. cit., p. 203. Mack Smith, Denis, Victor Emanuel,op. cit., pp. 336-370. Carnovale, Luigi, op. cit.,, pp. 99-102. Gladstone; Aubyn; Rees; op. cit, pp. 68-69. Clark, Martin, op. cit, pp. 75-77. Mack Smith, Denis, Garibaldi ... op. cit, pp. 75-76. Para mas detalles sobre las campanas militares francesas en Italia contra los austriacos, vid.: Garibaldi, Giusseppe, Autobiography... op. cit., Vol. III, pp. 362-393. Vease tambien: Clough Shepard y Saladino, Salvatore, op. cit., pp. 101-111. Lovett, Clara Maria, op. cit., pp. 98-103. Beales, Derek, op. cit., p. 62. Orsi, Pietro, op. cit., pp. 275 y ss. Dall'Oglio, Antonio, op. cit., pp. 229-230. Riall, Lucy, op. cit., p. 165.

(98) ROTHENBERG, GUNTHER, E., op. cit., pp. 53-55. Vease tambien: Sked, Alan, op. cit., p.178. VV.AA., op. cit., Vol. II, pp. 30-50. Solmi, Arrigo, op. cit, pp. 83-85. Hearder, Harry, op. cit., p. 225. Clark, Martin, op. cit., pp. 75-76. Jenks, William Alexander, op. cit., passim, en especial pp. 145 y ss. Duggan, Christopher, the force... op. cit, p. 205. Carnovale, Luigi, op. cit., p. 137. Gladstone; Aubyn; Rees; op. cit., pp.70-73. Mack Smith, Denis, Garibaldi... op. cit., p. 77. Garibaldi, G., Autobiography... op. cit., Vol. III, pp. 362-393. Clough, Shepard y Saladino, Salvatore, op. cit., pp. 101-111. Palomba, Luigi, op. cit, Vol. II, pp. 248-289. Mack Smith, Denis, Victor Emanuel... op. cit.,, pp. 102-103. Beales, Derek, op. cit, p. 62. Orsi, Pietro, op. cit, pp. 276-292. Dall'Oglio, Antonio, op. cit, pp. 232-234. Stefani, Giusseppe, op. cit, pp. 125-153. Veanse tambien: Riall, Lucy, op. cit., p. 165 y p. 186. Palomba, Luigi, op. cit, Vol. II, pp. 53-176.

(99) Para mayores detalles al respecto y la participacion de Garibaldi en estas campanas militares en la Lombardia, vid.: Palomba, Luigi, op. cit, Vol. II, pp. 203-226. Gladstone; Aubyn; Rees; op. cit, pp. 69 y ss. Sacerdote, Gustavo, op. cit., p. 479 y p. 541. Parris, John, op. cit., pp. 156-159. Para mayores detalles sobre las rebeliones en Milan, vid.: Donno, Alfredo di, op. cit, passim, en especial pp. 55-80.

(100) CAMAIANI, PIER GIORGIO, La rivoluzione moderata.Rivoluzione e conservazione nell'unita d'Italia, Societa Editrice Internazionale, Turin, 1979, pp. 142-145.

(101) Ibidem, pp. 134-135, y tambien pp. 142 y ss.

(102) CAMAIANI, PIER GIORGIO, op. cit, pp. 134-135, y tambien pp. 142 y ss.

(103) Vid.: SCHWANDT, CHRISTOPH, Giuseppe Verdi. Una Biografia, F.C.E., Mexico, 2004, p. 147.

(104) GUERZONI, GIUSEPPE, I Mille, en Giuseppe Guerzoni, Vita di Nino Bixio, Barbera, Florencia, 1875, en Carducci, Giosue, op. cit., pp. 456-462.

(105) Para mayores detalles vease: Natali, Giovanni, L'operapolitica del conte di Cavour, Casa Editrice Prof. Riccardo Patron, Bologna, 1952-1953,passim. Mack Smith, Denis, Garibaldi., op. cit, pp. 92 y ss. Veanse tambien: Clark, Martin, op. cit, passim, en especial pp. 70-74. Duggan, Christopher, Francesco., op. cit, pp. 197 y ss. Donno, Alfredo di, op. cit., passim, en especial pp. 154-166. VV.AA., op. cit., Vol. I, pp. 801-828. Clough Shepard y Saladino, Salvatore, op. cit, pp. 72-85 y pp. 111-122. Mack Smith, Denis, Victor Emanuel... op. cit, pp. 176-189. Beales, Derek, op. cit,, pp. 153 ss. Jenks, William Alexander, op. cit, pp. 110-111, pp. 126-136, pp. 149-150 pp. 159-166, pp. 168-171 y pp. 175-176. Brice, Catharine, op. cit, pp. 27-46, pp. 73 y ss. pp. 121-161, pp. 236-241 y pp. 316-349. Griffith, Gwilyn O., op. cit,, pp. 298-305. Feo, Italo de, Cavour l'uomo e l'opere, Arnoldo Mondadori Editore, Verona, 1969, passim. Arcari, Paola Maria, Il pensiero politico di Cavour, Istituto per gli studi di politica internazionale, Milan, 1944,passim. Landolfi, Enrico, op. cit, pp. 31 y ss. Vease tambien: Scappaticci, Tommaso, op. cit., p. 16, p. 31 y p. 84. Duggan, Christiopher, The force ... op. cit., pp. 181-197 y pp. 208-209.

(106) Para mayores detalles al respecto, asi como la oposicion en un principio de Cavour a Garibaldi en su empresa en Sicilia y a la labor de Los Mil de Marsala, vid.: Bonanno, Carmelo, op. cit., pp. 164-166. Mack Smith, Denis, Cavour ... op. cit., pp. 162-175. Mack Smith, Denis, Mazzini ... op. cit., pp. 106 y ss. Cavour apoyo ya muy tarde a Garibaldi en Sicilia, en especial despues de que observo que su triunfo era inminente. Para mayores detalles vid.: Grew, Raymond, op. cit., p. 300.

(107) Para mayores detalles vid.: Mack Smith, Denis, Cavour ... op. cit., pp. 222 y ss. No hay duda de que la amenaza de una guerra civil era debido al interes de Cavour de acabar con lo radicales. Al respecto vid.: Donno, Alfredo di, op. cit., passim, en especial pp. 154-166. Clark, Martin, op. cit., passim, en especial pp. 70-74. Mack Smith, Denis, Cavour ... op. cit., p. 449. Grew, Raymond, op. cit., pp. 227 y ss. Mack Smith, Denis, Garibaldi ... op. cit., pp. 112-121. Natali, Giovanni, op. cit., passim. Veanse tambien: Duggan, Christopher, The force ... op. cit., pp. 213-216. Mack Smith, Denis, Victor Emanuel ... op. cit., pp. 176-189. Clough Shepard y Saladino, Salvatore, op. cit., pp. 111-122. Brice, Catharine, op. cit, pp. 27-46, pp. 73 y ss., pp. 121-161, pp. 236-241 y pp. 316-349. Feo, Italo de, op. cit., passim. Beales, Derek, op. cit, pp. 108-109 y pp. 153 y ss. Ricci, Aldo, op. cit, passim.

(108) Vid.: MACK SMITH, DENIS, Cavour ... op. cit., p. 439. Gladstone; Aubyn; Rees; op. cit, p. 65. Veanse tambien: Camaiani, Pier Giorgio, op. cit.,passim, en especial pp. 182-184. Clough, Shepard, y Saladino, Salvatore, op.cit., pp. 125-141. Brice, Catharine, op. cit,, pp. 27-46, pp. 73 y ss., pp. 121-161, pp. 236-241 y pp. 316-349. pp. 213-216. Beales, Derek, op. cit, pp. 153 y ss. Vease tambien: Scappaticci, Tommaso, op. cit, p. 16, p. 31 y p. 84. Ricci, Aldo, op. cit, passim. Para mayores detalles sobre la posible revolucion que Cavour planeaba contra Garibaldi en Napoles, vid.: Duggan, Christopher, The force... op. cit., pp. 208-209.

(109) Para mas informacion al respecto, vid.: Gramsci, Antonio, op. cit., passim. Jenks, William Alexander, op. cit., pp. 110-111, pp. 126-136, pp. 149-150 pp. 159-166, pp. 168-171 y pp. 175-176. Vittonatto, Giorgia, op. cit, pp. 257260. Scappaticci, Tomasso, op. cit., p. 16, p. 31 y p. 84. Hearder, Harry, op. cit., pp. 218-239. Feo, Italo de, op. cit., passim. Arcari, Paola Maria, op. cit., passim. Landolfi, Enrico, op. cit, pp. 41 y ss. Clark, Martin, op. cit.,, passim, en especial pp. 70-74. Duggan, Christopher, Francesco Crispi ... op. cit. pp. 213-216. Duggan, Christopher, The force ... op. cit., pp. 208 y ss. Aldo Ricci, op. cit., passim.

(110) Para mayores detalles vid.: Garibaldi, Giussepe, Autobiography...op.cit., Vol. III, pp. 167 y ss. Cognasso, Francesco, Vittorio Emanuele II, Dall'Oglio Editore, Milan, 1986, pp. 211-212. Vittonatto, Giorgia, op. cit., passim, en especial pp. 257-260. Donno, Alfredo di, op. cit., passim, en especial pp. 206-221. Grew, Raymond, op. cit., pp. 227-228. Sacerdote, Gustavo, op. cit., pp. 777-803. Hearder, Harry, op. cit, pp. 218-239. Carnovale, Luigi, op. cit, p. 145. Gladstone; Aubyn; Rees; op. cit, pp. 65-66. Vease tambien: Clough, Shepard y Saladino, Salvatore, op. cit., pp. 125-141. Para mayores detalles vease tambien: Solmi, Arrigo, op. cit., pp. 104 y ss. Mack Smith, Denis, Mazzini.,, pp. 165-169. Jenks, William Alexander, op. cit, pp. 17-28, pp. 31-32, pp. 34-36, pp. 126-127, pp. 134-136 y pp. 148-149. Feo, Italo de, op. cit, passim. Arcari, Paola Maria, op. cit., passim. Beales, Derek, op. cit, pp. 4-7, pp. 36-43, pp. 108-109. Camaiani, Pier Giorgio, op. cit., passim, en especial pp. 182-184. Dall'Oglio, Antonio, op. cit., pp. 274-276. Duggan, Christopher, Francesco Crispi... op. cit., pp. 213-216. Ricci, Aldo, op. cit, passim.

(111) Vid.: Garibaldi, Giusseppe, Autobiography., op. cit, Vol. III, pp. 167 y ss. Cognasso, Francesco, op. cit.,passim, en especial pp. 211-212. Vittonatto, Giorgia, op. cit., pp. 257-260. Carnovale, Luigi, op. cit., p. 145. Feo, Italo de, op. cit.,passim. Arcari, Paola Maria, op. cit.,passim. Hearder, Harry, op. cit, p. 235. Mack Smith, Denis, Mazzini... op. cit., pp. 210-215. Donno, Alfredo di, op. cit, passim, en especial pp. 206-221. Dall'Oglio, Antonio, op. cit.,, p. 283-284. Trevelyan, George M., op. cit,passim, en especial, pp. 258-272. Ricci, Aldo, op. cit,passim. Vease tambien: Camaiani, Pier Giorgio, op. cit.,passim, en especial, pp. 192-196. Schwandt, Christoph, op. cit, p. 148.

(112) Vease la carta completa en: Cognasso, Francesco, op. cit., pp. 211-212.

(113) Para mayores detalles vid.: Duggan, Christopher, The force ... op. cit., passim, en especial pp. 217-241.

(114) Cavour, Camillo di, La liberazione del Mezzogiorno e la formazione del Regno DTtalia. Carteggi di Camillo di Cavour, a la cura della Commissione Editrice, Nicola Zanichelli, Bologna, 1949. (Cuatro Tomos). Estos tomos incluyen las contestaciones y muchas otras cartas dirigidas a Cavour por los actores politicos de la epoca. Para mayores detalles sobre la proclamacion del reino de Italia, vid.: Clark, Martin, op.cit.,passim, en especial pp. 70-74. Dall'Oglio, Antonio, op. cit., p. 289-290. Camaiani sostiene que con el Mezzogiorno se logro la unidad de Italia. Veanse tambien: Barzini, Luigi, The Italians, Atheneum, New York, 1964, pp. 234-251. Camaiani, Pier Giorgio, op. cit, passim, en especial pp. 196-199.

(115) BENSO, CAMILLO, Conte di Cavour, Discorsi Parlamentari, <<La Nuova Italia>>, Editrice, Florencia, 1955 (Diez Tomos). Vease tambien: Chiala, Luigi, Lettere edite ed inedite di Camillo Cavour, Roux e Favale, Turin, 1883, Vol. I (anos 1821-1852). Chiala, Luigi, op. cit,, Vol II (anos 1852-1858). Chiala, Luigi, op.cit., Vol. III (anos 1859-1860). Chiala, Luigi, op.cit., Vol. IV (anos 1860-1861). Luigi Chiala, op. cit., Vol. V (anos 1819-1856). Chiala, Luigi, op.cit., Vol. VI, 1887 (anos 1856-1861).

(116) Para mayores detalles sobre el dominio de Cavour de los Estados Pontificios, vid.: Parris, John, op. cit., pp. 206207. Guichonnet, Paul, op. cit., pp. 105-106. Mack Smith, Denis, Cavour ... op. cit., pp.117 y ss. Tambien: Grew, Raymond, op. cit., pp. 370 y ss. Gladstone; Aubyn; Rees; op. cit., p. 1, 8, pp. 66-79 y pp. 94-98. Solmi, Arrigo, op. cit., pp. 102-103. Camaiani, Pier Giorgio, op. cit., passim, en especial pp. 180-182. Duggan, Christopher, Francesco... op. cit, pp. 209-212. Hearder, Harry, op. cit, pp. 218-239. Trevelyan, George M., op. cit., pp. 203-216.

(117) Vid.: GARIBALDI, GIUSSEPPE, Autobiography ... op. cit., Vol. III, pp. 167 y ss. Para mas informacion sobre el nuovo regno; es decir, el reino de Vittorio Emanuelle II, a partir de 1861, vid.: Bonanno, Carmelo, op. cit., pp.173-182. Solmi, Arrigo, op. cit, pp. 104-105. Barzini, Luigi, op. cit., pp. 86-87 y pp. 199-207. Guichonnet, Paul, op. cit.,, pp. 65-66, p. 71 y pp. 84-107. Veanse tambien: Carnovale, Luigi, op. cit., p. 145. Brice, Catharine, op. cit., pp. 2746, pp. 73 y ss., pp. 121-161, pp. 236-241 y pp. 316-349. VV.AA., op. cit,, Vol. II, pp. 133-145. Hearder, Harry, op. cit., pp. 218-239. Griffith, Gwilyn O., op. cit., pp. 260-271. Hales, Edward, op. cit, pp. 66 y ss. y pp. 150 y ss. Jenks, William Alexander, op. cit,, pp. 17-28, pp. 31-32, pp .34-36, pp. 126-127, pp. 134-136 y pp. 148-149. Duggan, Christopher, Francesco... op. cit.,passim. Dall'Oglio, Antonio, op. cit, pp. 289-292. Duggan, Christopher, The force ... op. cit., passim, en especial pp. 198-213, pp. 230-233 y pp. 217-241.

(118) Para mayores detalles al respecto, vid.: Riall, Lucy, op. cit., pp. 219 y ss. y pp. 338-350. Veanse tambien: Clark, Martin, op. cit.,passim, en especial pp. 70-74. Feo, Italo de, op. cit.,passim. Arcari, Paola Maria, op. cit,passim, en especial pp. 10 y ss. Scappaticci, Tommaso, op. cit., p. 16, p. 31 y p. 84. Duggan, Christopher, Francesco... op. cit, pp. 209-212.

(119) CITADO POR MACK SMITH, DENIS, Italy. A Modern History, The University of Michigan Press, Ann Arbor, 1959, p. 25. Para mayores detalles al respecto, vease tambien: Benso, Camillo, Conte di Cavour, op. cit.. Se recomienda asimismo consultar: Riall, Lucy, op. cit., pp. 219 y ss.

(120) Para mayores detalles al respecto, vid.: Benso, Camillo Conte di Cavour, op. cit., Vol. I, passim. Vol. II, passim. Donno, Alfredo di, op. cit, passim, en especial pp. 206-221. Jenks, William Alexander, op. cit, pp. 110-111, pp. 126-136, pp. 149-150, pp. 159-166, pp. 168-171 y pp. 175-176. VV.AA., op. cit, Vol. I, pp. 801-828. Griffith, Gwilyn O., op. cit., pp. 260-273. Veanse tambien: Scappaticci, Tommaso, op. cit., p. 16, p. 31 y p. 84. Duggan, Christopher, Francesco... op. cit, pp. 209-212. Ricci, Aldo, op. cit.,passim.

(121) BENSO, CAMILLO, Conte di Cavour, op. cit, Vol. I, passim. Vol. II, passim. Gladstone; Aubyn; Rees; op. cit, p. 93. De Stefano, Francesco, Storia della Sicilia. Del secolo XI al XIX, Laterza, 1948, passim, en especial p. 390. Rodolico, Niccolo, op. cit., pp. 402-418. Para mayores detalles veanse tambien: Hatum, Nur al-Din, op. cit, passim, en especial pp. 152-153. Veanse tambien: Bonanno, Carmelo, op. cit., pp. 173-182. Solmi, Arrigo, op. cit., pp. 104-105. Barzini, op. cit, pp. 86-87 y pp. 199-207. Beales, Derek, op. cit,, pp. 4-7, pp. 36-43, pp. 108-109. Jenks, William Alexander, op. cit, p. 149. Brice, Catharine, op. cit, pp. 27-46, pp. 73 y ss., pp. 121-161, pp. 236-241 y pp. 316-349. Griffith, Gwilyn O., op. cit., pp. 317-326. Dall'Oglio, Antonio, op. cit, pp. 193-195. Stefani, Giuseppe, op. cit., pp. 308-335. Donno, Alfredo di, op. cit,passim, en especial pp. 179-201. Riall, Lucy, op. cit., pp. 338-350. Landolfi, Enrico, op. cit, pp. 31 y ss. Tambien: Scappaticci, Tomasso, op. cit., p. 16, p. 31 y p. 84. Masi, Ernesto, op.cit., Vol. II, pp. 437 y ss. Ricci, Aldo, op. cit., passim.

(122) Vid.: JENKS, WILLIAM ALEXANDER, op. cit, pp. 106 y ss. Carnovale, Luigi, op. cit, p. 146. Solmi, Arrigo, op. cit., pp. 40-43. Zampaglione, Gerardo, op. cit., pp. 44 y ss.

(123) DUGGAN, CHRISTOPHER, Francesco... op. cit, pp. 225-263.

(124) Para mayores detalles vid.: Ibidem, pp. 263-277 y p. 327.

(125) Para mas detalles sobre la organizacion y estructura del ejercito despues de la unificacion de Italia, vid.: Ales, Stefano, Dall'Armata sarda all' esercito italiano (1843-1861), Stato Maggiore dell' Esercito, Ufficio Storico, Roma, 1990, passim. Cesari, Cesare, Il brigantaggio e l'opera dell' Esercito Italiano dal 1860 al 1870, Ausonia, Roma, 1928, passim. Bracalini, Romano, L'Italia ... op. cit., pp. 135 y ss.

(126) Para mayores detalles sobre las discusiones y rivalidades entre Garibaldi y otros por la ciudad de Roma de 1867 a 1870, vid.: Garibaldi, Giusseppe, Autobiography ... op. cit., Vol. II, pp. 243-315. Vittonatto, Giorgia, op. cit., pp. 293 y ss. Carnovale, Luigi, op. cit., pp. 153-155. Sacerdote, Gustavo, op. cit, pp. 876-883. Mack Smith, Denis, Italy ... op. cit., pp. 7-14.

(127) Para mayores detalles al respecto vid.: Clough Shepard, y Saladino, Salvatore, op. cit, pp. 142-143. Clough y Saladino redondean la cifra de los costos de la guerra contra Austria a 400 millones de liras.

(128) Para mayores detalles vid.: Ibidem, p. 142.

(129) Para mayores detalles vid.: Ibidem, pp. 142-143. Para la obtencion de estos datos, asi como para la redaccion de esta parte ha seguido muy de cerca esta obra.

(130) Ibidem, pp. 143.

(131) Idem. Para la obtencion de estas cantidades he seguido muy de cerca esta obra de Clough y Saladino, que contiene no solo estos importantes datos, sino interesantes interpretaciones sobre las dificultades economicas de la Italia unificada.

(132) Idem.

(133) Para mas informacion vid.: Fortunato, Giustino, <<La questione meridionale e la riforma tributaria>>, en Il Mezzogiorno e lo stato italiano, 1904, Bari, 1911, passim. Clough, Shepard y Saladino, Salvatore, op. cit., pp. 144 y ss.

(134) Idem. Vease tambien: Fortunato, Giustino, op. cit.,passim. Es oportuno recordar que tambien se suprimieron algunos monasterios y conventos, pero esto no se dio en aquel momento ni en Sicilia, ni en la Toscana, ni en Emilia, ni en la Lombardia y mas bien se permitio la existencia de muchos monasterios en Umbria, en las Marcas, Napoles y el Piamonte.

(135) CLOUGH SHEPARD y Saladino, Salvatore, op. cit., pp. 144 y ss. Vease tambien: Fortunato, Giustino, op. cit, passim.

(136) Idem. Al respecto, Clough y Saladino escribieron las siguientes lineas: <<So far as land was concerned, the law prescribed that it should be sold in small lots in order to satisfy the land hunger of the peasants and to get more intensive cultivation. Desirable as this may have been, it meant that not much land could be put on the market at any one time for fear of driving the price down and that pruchasers had to be given terms in which to make payments (usually fifteen years) because they had little capital>>. Ibidem, p. 144. Para mayores detalles vease tambien: Fortunato, Giustino, op.cit., passim. Para la adquisicion de estos datos, asi como para la redaccion de estos parrafos he seguido muy de cerca esta obra.

(137) Para mas informacion al respecto vid.: Ibidem, pp. 144 y ss.

(138) Para mayores detalles al respecto, vid.: Villefosse, Rene Heron de <<Histoire de Paris>>, Grasset, Bernard (Ed.), Paris, 1955, pp. 286-318. Sacerdote, Gustavo, op. cit., pp. 904-916. Orsi, Pietro, op. cit., pp. 366 y ss. Simoni, Ermenegildo, op. cit., pp. 344 y ss. Duggan, Christopher, Francesco ... op. cit, passim, en especial pp. 321-326, pp. 528-529. Kin, Bolton, op. cit, passim, en especial pp. 189-207. Dall'Oglio, Antonio, op. cit, pp. 334-335. Zampaglione, Gerardo, op. cit, pp. 47 y ss. Della Peruta, Franco, Societa e classipopolari nell'Italia dell'800, Franco Angeli Storia, Milan, 2005, pp. 121 y ss.

(139) Para mas informacion sobre la orden de Napoleon III de retirar las tropas francesas de Roma, vid.: Hearder, Harry, op. cit., p. 245.

(140) Sobre el general Helmuth Karl Bernhard von Moltke existe una extensa bibliografia. Se recomienda consultar: Duggan, Christopher, The force ... op. cit., passim, en especial pp. 284 y ss., y pp. 346-247. Mombauer, Annika Helmuth von Moltke and the origins of the First World War, Cambridge University Press, Cambridge, 2001, pp. 74 y ss. Debe tenerse presente que este libro se refiere al militar aleman Helmuth Johannes Ludwig von Moltke que tuvo su actuacion en los momentos previos al estallido de la Primera Gurerra Mundial y en los primeros anos de esta confrontacion. Sin embargo, los datos que provee sobre Helmuth Karl Bernhard von Moltke son asimismo muy valiosos.

(141) Para mayores detalles sobre la Guerra Franco-Prusiana vid.: Mombauer, Annika, op. cit., pp. 74 y ss. Es oportuno recordar que como resultado de la Guerra Franco-Prusiana, Francia perdio los territorios de Alsacia y la Lorena y el Imperio Frances se desmorono. Napoleon III, sobrino de Napoleon Bonaparte, fue depuesto y Francia paso entonces a ser una Republica (la Tercera Republica). Por otro lado, este triunfo contundente de Prusia sobre Francia abrio la posibilidad a la Alemania unificada de continuar con sus aspiraciones de Imperio, con el Kaiser Guillermo I (1861-1888) a la cabeza. Vease tambien: Sacerdote, Gustavo, op. cit., pp. 904-916.

(142) Vease el texto completo de esta carta y la respuesta del papa en: Cognasso, Francesco, op. cit., pp. 340-341.

(143) Vid.: Pio IX, Risposta a Vittorio Emanuele II, dal Vaticano, 11 settembre 1870, en Ibidem, p. 341.

(144) Para mayores detalles al respecto, vid.: Pio IX, Risposta a Vittorio Emanuele II, dal Vaticano, 11 settembre 1870, en Idem.

(145) Vid.: Pio IX, Risposta a Vittorio Emanuele II, dal Vaticano, 11 settembre 1870, en Idem.

(146) Ibidem, pp. 340-341.

(147) Para mas informacion al respecto vid.: Zampaglione, Gerardo, op. cit., p. 47. Vittonatto, Giorgia, op. cit., pp. 293 y ss. Mack Smith, Denis, Victor Emanuel ... op. cit, pp. 336-370. Duggan, Christopher, The force ... op. cit, pp. 257 y ss. Mack Smith, Denis, Italy ... op. cit., pp. 53-54. Duggan, Christopher, Francesco ... op. cit., pp. 326-328. Mack Smith, Denis, Mazzini ... op. cit., pp. 210-215. Ricci, Aldo, op. cit.,passim.

(148) Vid.: VITTONATTO, GIORGIA, op. cit., pp. 293 y ss. Duggan, Christopher, The force ... op. cit., pp. 257 y ss. Mack Smith, Denis, Victor Emanuel ... op. cit., pp. 336-370. Zampaglione, Gerardo, op. cit, p. 47. Mack Smith, Denis, Mazzini... op. cit., pp. 210-215. Ricci, Aldo, op. cit, passim.

(149) Para mayores detalles vid.: Clough, Shepard y Saladino, Salvatore, op. cit., pp. 141-144. Vittonatto, Giorgia, op. cit., pp. 293 y ss. Hatum, Nur al-Din, op. cit.,passim, en especial pp. 155-174. Duggan, Christopher, Francesco... op. cit., pp. 326-328. Mack Smith, Denis, Victor Emanuel ... op. cit, pp. 336-370. Dall'Oglio, Antonio, op. cit, pp. 336-337. Mack Smith, Denis, Italy ... op. cit., pp. 53-54. Duggan, Christopher, The force ... op. cit, passim, en especial pp. 255-258. Mack Smith, Denis, Mazzini ... op. cit., pp. 210-215. Solmi, Arrigo, op. cit., pp. 106-134. Ricci, Aldo, op. cit, passim.

(150) VITTONATTO, GIORGIA, op. cit, pp. 334-338. Solmi, Arrigo, op. cit, pp. 106-134. Dall'Oglio, Antonio, op. cit., pp. 338-339. Hatum, Nur al-Din, op. cit, passim, en especial pp. 155-174. Duggan, Christopher, Francesco ... op. cit.,, pp. 326-328. Mack Smith, Denis, Victor Emanuel ... op. cit., pp. 336-370. Mack Smith, Denis, Italy ... op. cit., pp. 53-54. Ricci, Aldo, op. cit, passim. Duggan, Christopher, The force ... op. cit., passim, en especial pp. 255-258.

(151) Vid.: VITTONATTO, GIORGIA, op. cit, pp. 334-338. Guichonnet, Paul, op. cit, pp. 118 y ss. Carnovale, Luigi, op. cit.,, pp. 155-156. Gladstone; Aubyn; Rees; op. cit, pp. 103-104. Hatum, Nur al-Din, op. cit, passim, en especial pp. 155-174. Duggan, Christopher, Francesco ... op. cit., pp. 326-328. Mack Smith, Denis, op. cit, pp. 178-179. Vid.: Clough, Shepard y Saladino, Salvatore, op. cit., pp. 125-141. Doumanis, Nicholas, op. cit, pp. 64-85. Mack Smith, Denis, Italy ... op. cit., pp. 53-54. Ricci, Aldo, op. cit, passim.

(152) Para mas informacion al respecto, vid.: Mack Smith, Denis, Garibaldi., op. cit., p. 195. Viglione, Massimo (ed.), La rivoluzione italiana. Storia critica del risorgimento, Il Minotauro, Roma, 2001, passim. Ricci, Aldo, op. cit, passim.
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Author:Marin Guzman, Roberto
Publication:Intus-Legere Historia
Date:Jul 1, 2012
Words:24539
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