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Estudio preliminar del campamento romano de La Cabeza del Cid (Hinojosa, Guadalajara, Espana).

SUMARIO: 1. Introduccion. 2. Las evidencias arqueologicas. 3. Las fuentes escritas en su contexto. 4. Conclusiones preliminares.

Preliminary results of the roman camp of La Cabeza del Cid (Hinojosa, Guadalajara, Spain)

1. Introduccion

La Cabeza del Cid pertenece al termino de Hinojosa, pequena localidad situada en el extremo nordeste de la provincia de Guadalajara incluido en el Senorio de Molina de Aragon. Esta comarca ocupa el limite entre dos unidades geograficas distintas, el valle del Ebro y la Meseta oriental, que historicamente han mantenido relaciones culturales de diferente intensidad, sobre todo a traves de los valles de los rios Mesa y Piedra que nacen en el area molinesa y son afluentes del Jalon (fig. 1).

El yacimiento estudiado se ubica en la cima de un gran cerro amesetado de 1349 m.s.n.m.y 100 m sobre su base y tiene una posicion estrategica privilegiada que permite un amplio control visual del entorno. La existencia de una fuente en su ladera suroccidental, denominada "Fuente del Cid" y las buenas posibilidades de explotacion minera de hierro y cobre en las cercanas sierras de Selas y Caldereros, conocidas ya en epoca celtiberica y romana (Domergue 1987; Polo 1999; Polo y Villagordo 1999), convierten a este encla ve en un lugar propicio para la ocupacion humana, documentada desde epoca prehistorica.

Su destacada posicion, las estructuras visibles y los numerosos materiales en superficie han propiciado que el lugar haya sido visitado desde hace siglos por curiosos, eruditos y arqueologos aunque hasta ahora nunca se habian realizado trabajos sistematicos (fig. 2).

El conocimiento de este yacimiento tiene un origen casi legendario pues el libro de Francisco Nunez (1595) cuenta que el Cid, camino de Valencia, acampo en este lugar alto donde mana una fuente de abundante agua dulce. El error de la leyenda cidiana fue advertido por Diego Sanchez de Portocarrero (1607-1666), militar, escritor e historiador muy reconocido en su epoca por la obra "Antiguedad del muy Noble y muy Leal Senorio de Molina. Historia y lista real de sus senores, principes y reyes" cuyo primer tomo fue impreso en Madrid. La segunda parte llamada "Historia de los Senores de Molina" no llego a publicarse, pero se conserva inedita en tres tomos (Sanchez 1641. Sanz 1983: 14) que hemos podido consultar (1).

Portocarrero escribio parte de esta obra en su casa de Hinojosa y realizo exploraciones en la Cabeza del Cid, resultando muy ilustrativas para nuestros propositos algunas de sus descripciones:

"Se descubren (en el termino de Hinojosa) cada dia notables antiguallas del tiempo de romanos u aun mas antiguas, monedas y otros rastros, mas frecuentes que en otros puntos de esta provincia. Del mismo Cid es notable memoria el cerro en cuya falda esta esta pueblo y se llama hoy Cabeza del Cid, con tradicion constante de que estuvo alli fortificado largo tiempo contra Labros, a quien sojuzga esta eminencia, que es aspera y enriscada por todas partes, formando arriba planos grandes, bastante para un moderado trozo de ejercito, donde hay senas de cerca, y algunos creen muralla, y mas parece trincheras con cava, formadas de piedra, tierra y fagina, que cine casi todo el plano donde debio fortificarse por algun tiempo el Cid con sus gentes, para senorearse de Labros, o la mucha tierra y pueblos que desde alli se descubren (...) En el hay otras senales de algibes de agua, ya desechos, fuera de la fortificacion, aunque no lejos, en alta eminencia, una copiosa fuente de cuyo principio, atribuido milagrosamente al Cid y a su caballo, cuenta el vulgo cosas no dignas de credito ni de historia. Descubrense en este sitio y a cada momento diversos pedazos de armas de antigua hechura; hierros de lanza de punta cuadrada; armaduras de cabeza a modo de cascos muy chatos con agujero en medio y muescas para las orejas, y abajo alrrededor muchos taladros, de donde debian prender otras armas; y desto yo he visto alli mucho extraordinario. Son muchas, en fin, las antiguallas que aqui y en Labros se encuentran. Yo tengo mas de treinta monedas antiquisimas de todos los metales, halladas en mis tiempos, y se que han perdido o despreciado otras tantas ... " (Tomo I, inedito, de la "Historia de los Senores de Molina": 52-53).

Durante nuestros trabajos de campo hemos encontrado un resello de 8 maravedis de Felipe IV y una vaina de espada de la misma epoca que confirman las visitas al lugar en aquellos momentos. Posteriormente J. M. Escudero (1869: 56) vuelve a mencionar hallazgos arqueologicos en la Cabeza del Cid: " ... en Hinojosa se han hallado armas antiguas, hierros de lanza de punta cuadrada, cascos e infinidad de monedas romanas de toda clase de metales ", aunque sospechamos que esta noticia se inspira en la de Sanchez Portocarrero.

2. Las evidencias arqueologica

Tras estas antiguas alusiones, ha habido que esperar a momentos recientes para volver a encontrar datos de interes sobre este lugar. Hace dos decadas se realizaron prospecciones en el yacimiento durante las que se recogieron materiales de diferentes epocas. Las primeras publicaciones mencionan una punta de flecha de bronce de pedunculo y aletas, datable entre el Bronce MedioBronce Final y un interesante conjunto de ceramicas entre las que destacaba un asa "ad ascia" con remate bifido y un fragmento de morillo macizo rematado con apendices, que vincularon con ambientes de Campos de Urnas, asi como una fibula de doble resorte (Cebolla 1992-1993: 185-187). Anos despues, en la cima y en las laderas del cerro, se recogieron ceramicas a mano grafitadas, acanaladas, con decoracion a peine y ceramicas a torno, considerandose que pertenecian al Bronce Final, Celtiberico Antiguo y Celtiberico Tardio (Arenas 1993, 1999; Valiente 1997: 118-119).

La diversidad de estas informaciones y las que nuestro conocimiento del lugar nos proporcionaba hizo que planificaramos una intervencion sistematica en La Cabeza del Cid en 2014 cuyos resultados presentamos en este articulo (2).

El plan disenado a medio plazo debia comenzar por la evaluacion sistematica del verdadero potencial arqueologico de la Cabeza del Cid, donde aplicamos diferentes metodologias. Antes de comenzar el trabajo de campo, consideramos necesario revisar los materiales procedentes del yacimiento depositados en el Museo de Guadalajara desde hace anos, asi como examinar detalladamente las fotografias aereas disponibles que muestran con claridad diferentes estructuras constructivas (fig. 3). Y todas las evidencias recabadas nos permiten proponer una nueva interpretacion para este enclave al que consideramos un recinto campamental de epoca republicana. Su interes aumenta porque se conocen pocos campamentos en Celtiberia de epoca republicana, sobre todo estudiados con metodologias modernas.

Prospeccion arqueologica

Realizamos una prospeccion intensiva de cobertura total sin sondeos, disponiendo una distancia entre los prospectores de 2 metros, para cubrir el interior del espacio amurallado, foso y entorno inmediato a fin de delimitar estructuras y recoger los materiales arqueologicos que pudieran conservarse.

En la cima y en las laderas del cerro encontramos algunos materiales antiguos que se remontan al Neolitico-Calcolitico: varios fragmentos ceramicos a mano bastante rodados y un notable conjunto litico de silex blanco, rosaceo y melado, de buena calidad en el que hay nucleos de talla laminar o microlaminar y microlitos, asi como desechos de talla (3). Aparte de estos materiales, tambien recuperamos numerosos fragmentos de ceramicas a mano lisas, con decoracion plastica de cordones digitados y mamelones que por su tecnica, pastas y coccion pueden incluirse en la I Edad del Hierro, concordantes con los datos que proporcionan las publicaciones antes mencionadas. Pero aparte de estos conjuntos de periodos antiguos y con una notable distancia cronologica, existen diferentes materiales que se pueden fechar claramente en los siglos II-I a.C.y que son ahora objeto de nuestra atencion.

Topografia

Constatado el interes del lugar, se georreferencio el yacimiento y se realizo la topografia de la cima del cerro y de de las estructuras identificadas (fig. 4).

Prospeccion con georradar

Es un metodo efectivo para identificar estructuras ocultas. Se utilizo un georradar 3D con antena multicanal de 200 MHz, con el que se trazaron transectos georreferenciados, cuyo recorrido se vio necesariamente afectado por las dificiles condiciones del terreno (4). Se obtuvieron mapas a diferentes profundidades, en los que se observan anomalias a -15 cm, cubriendose una extension total de 19.574 [m.sup.2] (fig. 5). No se han podido identificar estructuras claras en el interior del recinto, lo que es habitual en algunos establecimientos de esta naturaleza, ademas de que en nuestro caso ha habido una fuerte erosion de la plataforma superior.

Prospeccion electromagnetica (5).

El uso del detector de metales es necesario para la segura identificacion de este tipo de yacimientos (Fassbinder et alii 2014). En esta prospeccion se ha cubierto la totalidad del area interior del campamento, haciendose primero el recorrido perimetral y a continuacion la zona central. Completado el recinto principal, se prospecto tambien el exterior por sus lados oeste y norte. La ubicacion de los interesantes objetos metalicos localizados quedo referenciada mediante GPS (fig. 6).

2. 1. El recinto defensivo.

El elemento arqueologico diagnostico mas significativo para aseverar la existencia del recinto campamental es su estructura defensiva, que hemos concretado con precision. El area perfilada tiene casi 4'6 ha y se ubica en el extremo sureste de la amplia cima amesetada, en el punto donde alcanza su cota maxima y esta delimitada por una muralla en los lados oeste y norte, mientras que por el sur y el este son los abruptos farallones rocosos los que actuan como defensas naturales (fig. 3).

La muralla apoya directamente sobre la roca madre y esta construida con piedra caliza mediante la caracteristica tecnica de emplecton, con los paramentos de piedras careadas bien dispuestas y el interior relleno de piedras y tierra (fig. 7). El lienzo oeste tiene una anchura de casi 1'5 m mientras que el lienzo norte se encuentra cubierto en parte por derrumbes aunque en su extremo noreste, donde esta el vano de una puerta, alcanza los 3 metros de anchura, quizas para reforzar la entrada. Todo el perimetro esta precedido por un terraplen (fig. 3).

El lienzo norte tiene una longitud 118 m y el lienzo oeste de 324 m y observando este amplio trazado, perfectamente rectilineo, hay que pensar que la muralla fue disenada empleando una groma, instalada con toda probabilidad en la interseccion de los lienzos oeste y norte, que permitio trazar dos lineas rectas perpendiculares, una en direccion este-oeste y otra en direccion norte-sur, resultando un recinto de planta rectangular bastante precisa. Esta disposicion permitiria trazar intra muros dos ejes, norte-sur y este-oeste, que organizarian tambien el espacio interno, como parecen confirmar las alineaciones perpendiculares a la estructura principal de la muralla detectadas por el georradar a unos 15 cm de profundidad.

Se han identificado dos puertas. La mencionada en el extremo noreste del recinto, a la que se accede mediante una rampa y otra en el centro del muro oeste a la que se accede tambien por otra rampa. Debido a los derrumbes existentes en varios puntos y al no haberse realizado excavaciones sistematicas, no se puede asegurar si existieron escaleras o torres--posible en la interseccion de la muralla norte y oeste--, como ocurre en la Cerca de Aguilar de Anguita o en los campamentos de Numancia.

En el exterior del lienzo oeste y a lo largo de su recorrido, existe una hondonada que hemos interpretado como un foso, pero ni la prospeccion sistematica de ese espacio ni los resultados del georradar son determinantes a este respecto.

Tanto el diseno, como el sistema constructivo de las murallas coinciden con los de otros recintos campamentales romanos de epoca republicana. El ejemplo mas cercano es el de La Cerca de Aguilar de Anguita cuyos excavadores han dicho que el trazado y especificidades tecnicas de la muralla se inscriben dentro de las tradiciones romanas de epoca republicana similares a las de Renieblas y los campamentos numantinos, aunque tras estas afirmaciones acaban definiendo el lugar como un oppidum indigena (Gorgues et alii 2014: 124).

El recinto de Renieblas IV, de forma regular de trapecio o paralelogramo, conserva una muralla de 3 metros de anchura (Dobson 2008: 194) con caracteristicas constructivas similares a Hinojosa y la muralla al oeste de Renieblas IV, que algunos han interpretado como Renieblas VII, tambien ofrece la misma tecnica constructiva pero con 2 m de anchura (Dobson 2008: 199-199). En el campamento pacense de El Pedrosillo (Casas de la Reina) observamos igualmente notables similitudes en su muralla de 1'60 m de anchura, construida con la tecnica de emplecton (Gorges et alii 2009: 268; Morillo et alii 2011). Pero la planta rectangular de La Cabeza del Cid tiene su paralelo mas claro en la de Caceres el Viejo, datado en epoca sertoriana (Ulbert 1984; Morillo y Adroher 2014: 233).

Creemos que no es necesario subrayar las acusadas diferencias que existen entre las fortificaciones de los oppida celtibericos de los siglos II-I a. C. y la de los campamentos romanos tanto en la tecnica constructiva, como en sus dimensiones y diseno, siendo suficiente revisar las fortificaciones de los cercanos oppida, por ejemplo Los Rodiles en Cubillejo de la Sierra (Cerdeno et alii 2008), La Cava de Luzon (Iglesias et alii 1989), El Castejon de Luzaga (Sanchez-Lafuente 2013), El Losar I de El Atance (Cerdeno et alii 2013) o el Llano de San Pedro-Las Vinas en Valderrebollo (Gamo y Azcarraga 2012) este ultimo en el confin entre Celtiberia y Carpetania.

Fuera del recinto amurallado, en su angulo suroeste, hemos localizado una estructura rectangular compartimentada fabricada con grandes sillares de piedra que conservan una hilada, aparentemente asociada al campamento. Este espacio podria ser indicativo de las actividades realizadas fuera del recinto por parte de grupos de personas encargadas de cubrir las multiples necesidades de los militares, como era normal en enclaves de este tipo. Los abundantes fragmentos de ceramica celtiberica tardia y de molinos de piedra recogidos por toda la superficie del cerro, fuera de las murallas, parecen corresponder a estas actividades de abastecimiento. A este respecto, recordamos el pasaje de Apiano (Iberia, 84-85) en el que alude a la intensa relacion comercial entre los campamentos numantinos y las poblaciones celtibericas de su entorno.

2. 2. Materiales arqueologicos significativos

El indudable interes de las estructuras constructivas se completa con los materiales recuperados, principalmente ceramicos y metalicos, algunos de ellos muy significativos desde el punto de vista tipo-cronologico. Aparte de los hallazgos realizados durante nuestra intervencion, tambien hemos incorporado al estudio los materiales conservados en el Museo de Guadalajara, procedentes de prospecciones anteriores.

La ceramica

No se han encontrado ceramicas de importacion, aunque ello no implica su definitiva ausencia, si tenemos en cuenta varios aspectos. Por un lado, que no se han realizado excavaciones propiamente dichas y ello limita el acceso a materiales protegidos de las rebuscas superficiales. Por otro lado, es posible que esta ausencia se deba a la composicion etnica de las unidades militares, integradas basicamente por celtiberos. Esta es la razon de que las ceramicas celtibericas de epoca tardia sean mayoritarias, como era tambien habitual en los campamentos del cerco numantino y en Renieblas donde la ceramica indigena ocupa un importante porcentaje del total (Luick 2002 a y b; Jimeno 2002).

Destacamos las formas ceramicas que nos parecen mas representativas desde el punto de vista tipo-cronologico. En primer lugar el kalathos (figs. 8, 1, 2), identificado durante nuestras prospecciones y tambien entre los materiales conservados en el Museo de Guadalajara, pues tiene su origen en el mundo iberico a partir del siglo II a. C. y pronto se difundio ampliamente por Celtiberia entre los siglos II-I a. C. (Burillo et alii 2008: 176). Esta presente en todos los yacimientos cercanos a Hinojosa como el oppidum de Los Rodiles (Cubillejo de la Sierra) en cuya fase II es abundante (Cerdeno et alii 2014), el castro de La Coronilla (Chera) donde un kalathos se encontro asociado a ceramica calena de barniz negro, y a sigillata aretina y otro a un fondo de ceramica calena de la forma Lamb. 4 (Cerdeno y Garcia Huerta 1992: 70; Lam. 13--22) o el poblado de El Pinar de Chera, datado en el siglo I a. C. (Arenas 1987-1988: 93-95). Igualmente es destacable la presencia de kalathos en Renieblas (Luik 2002b: R 569) y en los campamentos numantinos del cerco: Castillejo (Luik 2002b: C436, C437, C439), Vega (Luik 2002b: C438) y Molino (Luik 2002b: C609).

En la Celtiberia aragonesa tambien estan representados en los niveles del siglo II-I a. C., como en el area 3 de Segeda I (Cano 2001-2002), en Los Castellares de Herrera de los Navarros (Burillo 1983:56), en Bilbilis I, Fase 3 (Cebolla y Royo 2006: 288, fig. 10), en Contrebia Belaisca (Beltran 1980) y en el Alto Chacon (Atrian 1976).

Otras formas interesantes son los cuencos de borde reentrante, encontrados por nosotros y tambien conservados en el Museo de Guadalajara (figs. 8, 4), asociados a los kalathos, al igual que en los mismos yacimientos mencionados: en los campamentos del cerco numantino, en los dos niveles de Los Rodiles, El Pinar de Chera, El Alto Chacon y en Bilbilis I, fase 3. Tambien es significativa el asa de un vaso crateriforme, conservada en el Museo provincial al ser un tipo abundante en el Alto Tajo-Alto Jalon y en el valle del Ebro y escaso en el Alto Duero (Burillo et alii 2008: 178-179), pues esta presente en todos los contextos cercanos fechados desde el siglo II a. C. y de nuevo nos referimos a Los Rodiles II, El Palomar II de Aragoncillo, El Pinar de Chera, Los Castillejos de Pelegrina (Talavera 2002: 237), Bilbilis I, Fase 3, El Alto Chacon, el nivel reciente de Azaila (Beltran 1976: 223) y al area 3 de Segeda (Cano et alii 2002: 214).

Procedentes de Hinojosa tambien se conservan bordes de tinajas con borde de "pico de anade" (figs. 8, 5), tan comunes en los yacimientos celtibericos tardios y queremos llamar la atencion sobre aquellas en que el borde vuelto llega a tocar el hombro del vaso o hace cuerpo con el y que se han datado entre la segunda mitad siglo II y el siglo I a. C. (Blanco 1998: 147). De nuevo, estos modelos se han documentado en los dos niveles de Los Rodiles, el Sector Molino de El Palomar de Aragoncillo (Arenas 1999: 30-34, fig. 32) y en los campamentos del cerco numantino.

Muy interesante es el fragmento de tinaja "ilduratin", tipo muy caracteristico del valle del Ebro durante el siglo II a. C. (Burillo 1980: 222; Saiz y Lopez 2011). En nuestro caso tiene acanaladuras sobre el borde (figs. 8, 3), variante que es frecuente en niveles sertorianos de varios yacimientos. Por ejemplo en el fortin del Tossal de la Cala (Benidorm, Alicante) cuya presencia se ha interpretado como indicativa del comercio desde el valle del Ebro para el abastecimiento de las tropas (Sala et alii 2013: 192). Igualmente estan presentes en los niveles republicanos de Valentia (Lopez et alii 1994: lam. 14, fig. 3-4), siendo especialmente abundantes en el nivel de destruccion del 75 a. C. debido, sin duda, a que la vinculacion de la ciudad a la causa sertoriana provoco su aislamiento de los centros productores italicos y la obligaria a usar contenedores locales en un momento de grandes necesidades logisticas (Ribera 2013: 463).

En el Museo de Guadalajara se conserva un grafito post coccion sobre un fragmento de ceramica a torno procedente de Hinojosa. Es un aspa inserta en un rectangulo cuyo valor epigrafico no es seguro pero, en cualquier caso, los grafitos con valor epigrafico o sin el estan documentados en otros yacimientos de esta zona a partir de la segunda mitad del siglo II a. C. (Cerdeno et alii 2012).

Objetos metalicos

Durante la prospeccion electromagnetica recuperamos numerosos materiales metalicos mayoritariamente de hierro (fig. 9), aunque las actuales posibilidades de hallazgo estan muy mermadas debido a las sucesivas rebuscas realizadas en el lugar desde el siglo XVII. Se han recuperado bastantes fragmentos indeterminados y en mal estado de conservacion, pero algunos objetos revisten gran interes ya que son frecuentes en yacimientos de la epoca y ademas estan relacionados con la actividad militar.

Las armas son indicadoras de actividad militar por lo que es significativa la punta de hierro de seccion cuadrangular (figs. 9, 8), similar a las descritas como "flechas sencillas de hierro alargadas" en los campamentos del cerco numantino y en Renieblas (Luick 2010: 69, fig. 4, no. 14-15) y o a las que se han recogido en Monte Bernorio en el nivel del asedio de epoca de Augusto (Torres-Martinez et alii 2013). Se conocen en Montmartin (Oise), datadas en el 103 a. C., donde las denominaron "tipo Numancia" y tambien en Alesia (Cote-d'Or), datadas en el 52 a. C., donde se han asociado a la presencia de auxiliares hispanos en las filas romanas o a mercenarios del mismo origen entre las filas galas (Deyber 2008: 178). Esta pieza muestra similitudes con las llamadas "puntas de fechas bipiramidales" o "dardos" de las que se han documentado 130 ejemplares de finales del siglo III a. C. en Baecula (Bellon et alii 2013: 326).

Asi mismo, destaca un pilum del que se conserva parte de la espiga de seccion cuadrada (fig. 9, 1), similar a las documentadas en el cerco de Numancia (Luick 2010) y que recuerda a los hallazgos que Sanchez Portocarrero definia en el siglo XVII como "hierros de lanza de punta cuadrada" que encontraba junto a otras armas, de las que decia " ... armaduras de cabeza a modo de cascos muy chatos con agujero en medio y muescas para las orejas, y abajo alrrededor muchos taladros, de donde debian prender otras armas" Se han encontrado tambien pequenos fragmentos que podrian ser regatones de pequenas dimensiones o, mas probable, puntas de flecha de cubo con punta maciza (figs. 9, 4, 5) como las localizadas en Baecula (Bellon et alii 2013: 326).

Los clavos largos de seccion cuadrangular rematados en T (figs. 9, 3) nos parecen igualmente destacables ya que pueden ser vientos de tiendas de campana romanas (Gorges et alii 2009; Morillo et alii 2011) a los que, en general, se ha prestado poca atencion a pesar de que coexisten con las clavijas de tienda de cabeza redonda y perforada, mejor estudiadas (Morillo et alii 2011: 67).

En muchas ocasiones aparecen clasificados como simples clavos y no como elementos del equipo militar, aunque estan ampliamente documentados en contextos campamentales de la Peninsula --en Numancia (Manrique 1980: 20, fig. 3), Caceres el Viejo (Ulbert 1984: 238, taf 38, no. 440-445), La Loma y La Muela (Peralta 2007: 508-509, Lam. XII), Baecula (Bellon et alii 2009) y El Pedrosillo (Gorges et alii 2009)--y de otros lugares de Europa, como en Newstead, Britania (Curle 1911: fig. LXVII, 21, 24, 26, 27; Morillo et alii 2011: 67). Ademas de este tipo de clavos, recogimos otros fragmentos indeterminados y un pequeno clavo de cabeza redonda, con funcionalidad probablemente ornamental (figs. 9, 2).

Ademas de las armas, se recupero el resorte de una fibula de hierro con muelle de seis espiras a cada lado que corresponde a un modelo de La Tene II, sin mayor especificacion, (figs. 9, 7) como los identificados en la circunvalacion numantina (Luick 2002b: 187; fig. 76, no. C8) y en otros yacimientos centroeuropeos del siglo II a. C. (Curdy et alii 2012). Tambien es interesante el fragmento de una placa rectangular de hierro, ligeramente doblada, con perforaciones en los extremos para los remaches que podria ser de guarnicioneria, semejante a muchas recogidas en los niveles tardios de yacimientos indigenas (Fernandez et alii 2012: 237). Es significativa la pequena pesa cilindrica con perforacion central, de hierro y plomo y con un peso de 38 gr (figs. 9, 6) asi como un fragmento de otra muy deteriorada.

La ausencia de tachuelas de caligae en Hinojosa no debe extranar puesto que es un hecho comun a otros establecimientos militares de epoca preaugustea del centro peninsular, segun se constata en los campamentos de Numancia, Renieblas (Luick 2002b), Caceres el Viejo (Ulbert 1984) y Aguilar de Anguita (Gorgues et alii 2014). Tampoco hemos recuperado monedas, nada extrano tras tantas visitas desde tiempos pasados, aunque si debieron existir pues Sanchez Portocarrero decia de La Cabeza del Cid:

"Yo tengo mas de treinta monedas antiquisimas de todos los metales, halladas en mis tiempos, y se que han perdido o despreciado otras tantas ... ".

No hemos encontramos objetos de piedra dentro del recinto durante nuestros trabajos, pero en el Museo de Guadalajara se conserva un fragmento de coticula o afiladera similar a las encontradas en Caceres el Viejo (Ulbert 1984: lam. 39).

3. Las fuentes escritas en su contexto

Tras el estudio arqueologico, revisamos los textos clasicos relacionados con esta zona geografica y con la epoca del campamento de Hinojosa, para establecer un correlato coherente entre ambas fuentes de informacion. Tanto las caracteristicas constructivas del recinto como los materiales arqueologicos encontrados indican una cronologia de comienzos del siglo I a. C., aunque algunos podrian datarse desde la segunda mitad del siglo II a. C.

Las noticias escritas narran destrucciones de poblados en Celtiberia durante la conquista romana desde las primeras decadas del siglo II a. C. (por ejemplo, Tito Livio 40, 33; Floro 2, 17) y se han visto corroboradas en algunos yacimientos arqueologicos excavados durante los ultimos anos. Es interesante el mencionado oppidum de Los Rodiles porque conserva una elocuente estratigrafia con una primera ocupacion celtiberica, sobre ella un nivel de incendio generalizado y encima una reestructuracion del habitat con elementos materiales romanos fechados a partir de mediados del siglo II a. C. (Cerdeno et alii 2014). En el castro de El Palomar de Aragoncillo se localizaron materiales tan sugestivos como una punta de ballista clavada en la muralla y una bala de catapulta de un peso aproximado de tres minas, equivalente a 1,4 Kg, ambos tipicos elementos del equipo militar romano. (Arenas 1999: 187).

Sin embargo, el campamento de La Cabeza del Cid no corresponde a estos primeros momentos de la conquista ya que todas las evidencias recabadas indican una cronologia mas avanzada, en las primeras decadas del siglo I a. C. Durante esta epoca, se desarrollaron en Celtiberia las operaciones militares de Tito Didio o Cayo Valerio Flaco pero nos inclinamos a pensar que la construccion y uso de La Cabeza del Cid corresponde al conflicto sertoriano, cuya importancia en este territorio se conoce bien tanto por las fuentes escritas como por la arqueologia.

La guerra de Sertorio supuso una importante convulsion en la Meseta aunque ahora los protagonistas directos del conflicto no fueron las poblaciones locales sino los propios romanos, que trasladaron sus luchas politicas al ambito provincial e hicieron que los indigenas tomaran partido por una de las facciones (Roldan 1988: 129). Los episodios sertorianos en la Meseta oriental fueron importantes durante la campana de Hirtuleyo del ano 78 a. C., durante la expedicion del propio proconsul rebelde en el ano 77 a. C. y quizas durante las operaciones del ano 75 a. C., aunque este escenario no esta aun bien determinado (Vinas 1992: 71-73).

La campana del ano 77 a. C. se desarrollo a lo largo del valle del Henares y creemos que el yacimiento de la Muela de Alarilla fue la Caraca asaltada por Sertorio a la que alude Plutarco (Sertorio, 17), como demuestra el conjunto de balas de honda de plomo con la leyenda Sertorio encontradas a lo largo del rio (Gamo 2011: 181182). Estas piezas no son ejemplos aislados, sino que tambien se recuperaron numerosas piezas similares en La Muela de Alarilla, en La Muela de Taracena (Stylow 2005: 252) y en La Muela de Alcocer (Fuentes 1993: 174), indicativas de que alli el conflicto tuvo mayor virulencia y de que estos glandes eran usados sistematicamente no solo como arma, sino tambien como propaganda politica.

Relacionados con las guerras sertorianas tambien se produjeron ocultaciones de monedas, como indican los denarios de Bujalaro (Gamo 2014) o los 168 denarios de la ceca de bolskan encontrados en La Muela de Taracena (Gil 1980), pues las monedas de esta ceca se han considerado siempre muy vinculadas a Sertorio (Gozalbes 2008: 199). Creemos que esta llamativa abundancia de ocultaciones en la provincia de Guadalajara es una prueba mas de la convulsion que aquella guerra supuso en estos territorios y que corroboran recientes excavaciones como las del poblado celtiberico de Castil de Griegos, donde se ha documentado un importante nivel de incendio correspondiente a la primera mitad del siglo I antes de la Era (Martinez y de la Torre 2014). En otros yacimientos aragoneses muy cercanos tambien se han comprobado destrucciones coincidiendo con estos acontecimientos, por ejemplo La Caridad de Caminreal en Teruel (Beltran 1999: 141).

Sertorio atacaba los oppida mas estrategicos que controlaban el territorio y que albergaban guarniciones romanas dentro o en los alrededores, como indican hallazgos de armamento romano--el pilum y el umbo de escudo de Rodiles II o las armas de El Llano de la Horca en Santorcaz (Ruiz-Zapatero et alii 2012: 264-266)--que pueden relacionarse con la alusion que hace Plutarco (Sertorio, 6, 4) a la popularidad que alcanzo entre los indigenas la decision de Sertorio de limitar el alojamiento de tropas en el interior de las civitas.

4. Conclusiones preliminares

Este primer estudio sistematico de La Cabeza del Cid ha permitido confirmar la existencia de un recinto campamental del siglo I a. C. instalado en el extremo sureste del gran cerro de La Cabeza del Cid, totalmente compatible con la presencia de materiales de otras epocas dispersos por el amplio espacio de la cima y las laderas.

La tecnica constructiva, el tamano y el diseno del enclave no corresponden al bien conocido patron de asentamiento de los poblados y oppida celtibericos y si, en cambio, al de recintos militares romanos cuyas murallas estan realizadas con una precision que contrasta con las estructuras amuralladas del periodo Celtiberico Tardio.

Las piezas metalicas identificadas son elementos del equipo militar romano, no de la panoplia celtiberica. Tanto estas piezas como las formas ceramicas remiten al I a. C., especialmente los kalathos o las tinajas "ilduratin" con borde acanalado, vinculadas estas ultimas al aprovisionamiento de las tropas sertorianas en otras regiones cuando el aislamiento de los centros productores italicos obligo a los sertorianos a usar contenedores locales en un momento de grandes necesidades logisticas.

La presencia mayoritaria de ceramica celtiberica y, de momento, la ausencia de vajilla de importacion indican una amplia presencia de celtiberos en las unidades militares que utilizaron el campamento, presencia indigena ya subrayada por Plutarco (Sertorio, 14):

"Por estas hazanas Sertorio era admirado y querido por aquellos barbaros, y tambien porque por medio de las armas, formacion y orden romanos les habia quitado aquel aire furioso y terrible, convirtiendo sus fuerzas de grandes cuadrillas de bandoleros en un ejercito" (Traduccion Schulten 1937: 360-361).

El estudio del recinto campamental de Hinojosa aporta datos nuevos sobre la presencia romana en Celtiberia y sobre alguno de los episodios belicos que, a lo largo de casi dos siglos, tuvieron como escenario los teritorios de la Meseta oriental. Su identificacion amplia el corto catalogo de campamentos del centro peninsular, donde durante mucho tiempo los enclaves numantinos polarizaron casi todas las investigaciones. Del mismo modo, aumenta el numero de evidencias arqueologicas disponibles sobre aquellos momentos historicos, sirviendo de contrastacion y complemento a las fuentes escritas.

http://dx.doi.org/ 10.5209/CMPL.53221

Recibido: 12-02-2016

Aceptado: 01-07-2016

NOTAS

(1.) Agradecemos a Antonio Herrera Casado las puntualizaciones sobre el paradero de este libro inedito, que se conserva en la Biblioteca Nacional (signatura K-148 a 150).

(2.) Los trabajos arqueologicos fueron autorizados y financiados por la Consejeria de Educacion, Cultura y Deportes de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha (Expediente 140562-2014).

(3.) Agradecemos a S. D. Dominguez la clasificacion de este material litico.

(4.) El estudio lo realizo Javier Valles, tecnico especialista del CAI de Arqueometria y Analisis Arqueologico de la Universidad Complutense de Madrid.

(5.) La prospeccion fue realizada por la empresa ARES. Arqueologia y Patrimonio Cultural C. B.

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Ma. Luisa Cerdeno *, Emilio Gamo **

* Departamento de Prehistoria

Universidad Complutense de Madrid

mluisac@ucm.es

** Departamento de Prehistoria

Universidad Complutense de Madrid

emiliogamo@hotmail.com

Leyenda: Figura 1. Localizacion geografica del yacimiento.

Leyenda: Figura 2. Vista de la Cabeza del Cid desde el sur.

Leyenda: Figura 3. Vista aerea en la que se observa el perimetro del recinto campamental (vuelo americano 1956-57. Imagen IGN).

Leyenda: Figura 4. Topografia de la Cabeza del Cid con las estructuras senalizadas (realizada por E. Martin).

Leyenda: Figura 5. Prospeccion realizada con georradar.

Leyenda: Figura 6. Distribucion de los metales localizados durante la prospeccion electromagnetica.

Leyenda: Figura 7. Lienzo oeste de la muralla.

Leyenda: Figura 8. Ceramica celtiberica tardia encontrada en La Cabeza del Cid.

Leyenda: Figura 9. Objetos metalicos recuperados en La Cabeza del Cid.
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Author:Luisa Cerdeno, Ma; Gamo, Emilio
Publication:Complutum
Date:Jan 1, 2016
Words:8385
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