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Estudio canonico sobre la viudez consagrada.

Resumen: En la antiguedad cristiana existio un orden de las viudas, que Junto al orden de las virgenes persistio hasta bien entrada la Edad Media. El reciente Sinodo de los obispos de 2015 sugiere que el orden de las viudas consagradas sea restaurado. En este articulo se ofrece una sintesis del ordo viduarum en la historia antigua y medieval y se presenta la realidad de la viudez consagrada en la Iglesia latina contemporanea. Desde mediados del siglo XX se han establecido ordenes de viudas en varias diocesis europeas, especialmente Italia y Polonia, y de los EE.UU. Ningun canon del Codex Iuris Canonici de 1983 se refiere a este orden y solo el c. 570 Codex Canonum Ecclesiarum Orlentalium de 1990 se ocupa de la institucion. El articulo ofrece un comentario exegetico de este canon, asi como consideraciones relativas a cuestiones practicas previstas por el derecho particular. En apendice se recogen ejemplos del derecho particular y liturgias desarrolladas para este instituto juridico.

Palabras clave: Canon 570 CCEO, Viuda, Viuda consagrada, Derecho canonico oriental.

Abstract: An ancient Order of Widows existed alongside the renowned Order of Virgins from the early days of Christianity until well into the Middle Ages. The 2015 Synod of Bishops proposed that the order of consecrated widows be restored. This article provides an overview of the Ordo Viduarum in ancient and medieval history, and presents the reality of consecrated widowhood in the contemporary Latin-rite Church. Since the mid-twentieth century, orders of widows have emerged in various dioceses in Europe and the United States. There is no canon in the 1983 Codex Iuris Canonici in this regard, and only a very general provision is articulated in the 1990 Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium (c. 570). The article offers an exegetical commentary of canon 570, as well as considerations concerning practical matters remanded to particular law. The appendix includes examples of particular law and liturgies developed for this juridic institute.

Keywords: Canon 570 CCEO, Widow, Consecrated Widowhood, Eastern Canon Law.

Canonical Study of Consecrated Widowhood

1. APROXIMACION HISTORICA

1.1. Introduccion

El numero 19 del documento conclusivo Sinodo de los Obispos de 2015 senala la conveniencia de restablecer el antiguo ordo de las viudas consagradas (1). Esta institucion, de gran importancia en la Iglesia antigua, esta contemplada en el CCEO al tiempo que supone una laguna normativa del CIC (2). Sin embargo, en estos momentos se ve un resurgir de la viudez consagrada en diocesis de Europa y America. Por su parte el derecho particular ya esta regulando normativamente el fenomeno. Todo ello hace necesario considerar esta realidad. Y para comprenderla bien debemos partir de su historia que, como en cualquier otra realidad eclesial, siempre se debe tener en cuenta. En esta consideracion, partiendo de una breve sintesis historica, nos situamos ante las dimensiones canonicas de la realidad actual en la Iglesia latina, con la directa dependencia de lo que establece al respecto el Derecho oriental y lo que se esta determinando en las diocesis.

El perfil del Instituto Santa Francisca de Roma, uno de los primeros institutos seculares contemporaneos de viudas consagradas en la Iglesia latina, manifiesta bien la espiritualidad de esta antigua vocacion: <<Dios que vino a desposarse con la humanidad (...) hasta el dia en que volvera a buscarnos y nos reunira por siempre con aquellos a quienes amamos en la vida de la Trinidad ... la viudez es tambien un nuevo estado de vida con nuevos horizontes, un nuevo punto de vista y nuevas gracias. La viudez vivida en la esperanza es un simbolo de la Iglesia en la tierra que vive en la esperanza de que Cristo, su Esposo vendra en su gloria>> (3).

Recojamos otro testimonio, en este caso de una viuda que, viviendo bajo un voto privado profesado ante su obispo diocesano declara: <<Cuando una viuda pide una bendicion de su estado, revela algo de su camino personal bajo la gracia de Dios a traves de la prueba del duelo. En respuesta a esta nueva situacion en la que se ofrece a Dios, promete o hace voto de permanecer celibe. Ella busca la bendicion de Dios en un estado de vida que no buscaba ni queria, y ahora acepta una nueva llamada a ofrecerse a Dios. Jesus bendice su oblacion personal como bendijo a la viuda del Evangelio que dio "todo lo que tenia para vivir">> (4).

En la espiritualidad de estas mujeres, el dolor de la separacion de su conyuge se convierte en una nueva manifestacion del amor entre Cristo y su Iglesia peregrina. La viuda se convierte en un icono viviente de la esperanza en la resurreccion, de la segunda venida de Cristo y del Reino por venir.

Aunque poco conocido y difundido en la modernidad, el instituto juridico de la viudez consagrada tiene profundas raices en la tradicion catolica, remontandose a la era Apostolica y a los primeros siglos del cristianismo. Florecio durante aproximadamente cuatro siglos como una de las formas predominantes de vida ascetica femenina, anterior a las fructiferas ordenes monasticas e incluso anterior al mas conocido Orden de las Virgenes. San Pablo da extensas instrucciones con respecto a la inscripcion de las viudas en la Primera Epistola a Timoteo 5,9-15. Ignacio de Antioquia, Clemente, y Policarpo dan numerosas recomendaciones acerca de sus cualidades y su eleccion. La Diclascalia Apostolorum y las Constituciones Apostolicas ofrecen elaboradas instrucciones en relacion con el comportamiento de las viudas inscritas. Por ultimo, varios escritores patristicos, incluyendo San Juan Crisostomo y San Agustin, escribieron elocuentes tratados exaltando la virtud y la santidad de la viudez cristiana (5).

Sin embargo, entre los siglos VI y VII, la viudez continente como un estado permanente de vida cayo en desuso debido a una confluencia de factores. Entre estos se encuentran la exaltacion de la virginidad en la teologia patristica y la subsiguiente devaluacion del matrimonio; la proliferacion de profetisas itinerantes celibes entre las sectas hereticas, y los esfuerzos de la Iglesia para distanciarse de ellas; el enorme crecimiento de la vida monastica, eclipsando todas las demas formas de vida consagrada; y finalmente, la supresion del diaconado femenino, con el que las viudas se encontraban estrechamente asociadas. Las viudas se desvanecieron en el olvido durante mas de mil anos. Hasta que a mediados del Siglo XX, tal vez debido a la gran cantidad de viudas jovenes en duelo despues de la Primera y Segunda Guerras Mundiales, se desperto una vez mas el interes por la consagracion de viudas. Las viudas de Francia, Inglaterra y Belgica comenzaron a asociarse en cofradias parroquiales, institutos seculares, y otros tipos de asociaciones. El Codex Iuris Canonici de 1983 abrio la puerta a <<nuevas formas de vida consagrada>> (c. 605 CIC). Finalmente en el 1990, el canon 570 del Codex Canonum Ecclesiarum Orientalin?>> restauro este antiguo orden en las Iglesias Orientales Catolicas (6).

1.2. Viudas en el Antiguo Testamento y los Evangelios

La figura de la viuda fue una preocupacion del pueblo elegido desde los tiempos del Antiguo Testamento. Mas de un centenar de referencias a las viu das aparecen en la Sagrada Escritura ". Entre estas referencias, destacan tres temas importantes: la viuda como el objeto de la obligacion religiosa de Israel a la caridad; la viuda como la beneficiaria de la proteccion de Dios; y la viuda como modelo de abandono a la providencia divina.

La regulacion deuteronomica prescribe que la comunidad alimente, vista y defienda a las viudas. Deuteronomio especifica los diezmos y los restos de los cultivos a los cuales las viudas tienen derecho en justicia. El deber de apoyar a las viudas no es una mera exhortacion caritativa. La comunidad tiene una obligacion religiosa y legal de proporcionar auxilio a sus miembros indigentes:
   El tercer ano, el ano del diezmo, cuando tomes la decima parte de
   tus cosechas y se la des al levita, al extranjero, al huerfano y a
   la viuda, a fin de que ellos puedan comer en tus ciudades hasta
   saciarse. Diras en presencia del Senor, tu Dios: <<Yo saque de mi
   casa lo que debia ser consagrado, y se lo di al levita, al
   extranjero, al huerfano y a la viuda (...)>> (8).


En la literatura sapiencial, Dios se declara el defensor de los pobres, los huerfanos, y las viudas: <<El Senor protege a los extranjeros y sustenta al huerfano y a la viuda; el Senor ama a los justos>> (Sal 146,9). <<[El Senor] no desoye la plegaria del huerfano, ni de la viuda, cuando expone su queja>> (Ecl 35,14). En los escritos profeticos, Dios promete la retribucion a aquellos que oprimen al pobre y la viuda: <<Yo me acercare a ustedes para el juicio y atestiguare decididamente contra los adivinos, los adulteros y los perjuros, contra los que oprimen al asalariado, a la viuda y al huerfano>> (Mal 3,5). Una y otra vez, la Sagrada Escritura afirma la compasion y solicitud hacia la viuda en su necesidad (9).

Por ultimo, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento presentan a las viudas como modelos de la perseverancia en la oracion y en el abandono a la providencia divina. La viuda de Sarepta, por ejemplo, alimenta a Elias con su ultima racion de harina y aceite (1 Reyes 17,8-24). En esta misma linea, Jesus alaba a la pobre viuda que ofrecio sus dos monedas (Me 12,42-44). Una de las mas memorables parabolas del Senor es la de la viuda que perseveraba en su peticion, quien, por la reiteracion de sus suplicas, en ultima instancia prevalecio sobre el juez injusto (Le 18,1-8). Finalmente, Ana la profetisa es la viuda por excelencia--inmortalizada por su perseverancia en la oracion y su espera paciente del Mesias--(Le 2,36-37). Por su perseverancia heroica, vio finalmente al Nino Dios con sus propios ojos mortales (10).

Las referencias biblicas revelan varios elementos fundamentales de la espiritualidad de la viudez: la caridad, la oracion perseverante, y el abandono a la providencia de Dios en medio de la necesidad.

1.3. Viudas en la primera Epistola de San Pablo a Ti?noteo

La primera carta de San Pablo a Timoteo contiene el mas extenso y detallado texto neotestamentario referente a las viudas y su relacion con la primitiva comunidad cristiana. El Apostol dedica trece versiculos a las instrucciones sobre las viudas:
   Honra y atiende a las viudas que realmente estan necesitadas. Pero
   si alguna viuda tiene hijos o nietos, estos deben aprender primero
   a cumplir con sus deberes familiares y a ser agradecidos con sus
   padres, porque eso es lo que agrada a Dios. Hay viudas que lo son
   realmente, porque se han quedado solas y tienen puesta su confianza
   en Dios, consagrando sus dias y sus noches a la suplica y a la
   oracion. Pero la que lleva una vida disipada, aunque viva, esta
   muerta. Inculcales esto para que sean irreprochables: el que no se
   ocupa de los suyos, sobre todo si conviven con el, ha renegado de
   su fe y es peor que un infiel. Para estar inscrita en el grupo de
   las viudas, una mujer debe tener por lo menos sesenta anos y
   haberse casado una sola vez. Que sus buenas obras den testimonio de
   ella; tiene que haber educado a sus hijos, ejercitado la
   hospitalidad, haber lavado los pies a los hermanos, socorrido a los
   necesitados y practicado el bien en todas sus formas. No inscribas,
   en cambio, a las viudas mas jovenes, (...) quiero que las viudas
   jovenes se casen, que tengan hijos y atiendan a sus obligaciones
   domesticas, para no dar lugar a la maledicencia de los enemigos.
   Algunas de ellas ya han abandonado el buen camino y siguen a
   Satanas. Si una mujer creyente tiene viudas en la familia, que se
   ocupe de ellas. De esta manera, la Iglesia no las tendra a su cargo
   y quedara libre para atender a las que estan realmente
   necesitadas (11).


El destacado liturgista frances, Aime Georges Martimort, afirma,
   Aqui se trata claramente de un grupo de mujeres que disfrutaban de
   reconocimiento oficial en la Iglesia. La entrada en la membresia de
   este grupo era mas que el resultado de una decision personal
   espontanea, mas bien habia que ser designada, <<inscrita>> en el
   grupo. Sin duda, la decision de esta inscripcion emanaba de la
   autoridad que presidia la comunidad (...) (12).


El canonista Javier Otaduy relaciona los requisitos para la inscripcion en el ordo con las funciones pastorales que debian asumir las viudas:
   Con toda probabilidad, la funcion eclesial de las viudas inscritas
   en el elenco de las viudas no era simplemente honrar el amor
   matrimonial, es decir, dar un testimonio mas o menos institucional
   de la fides perpetuo servanda que merecia el vinculo del matrimonio
   aunque el conyuge hubiese muerto. Tenian una mision de servicio a
   los fieles, y necesitaban precisamente por ello una cierta
   institucion por parte de la Iglesia, que estaba profundamente
   interesada en garantizar la verdad y la dignidad de su oficio. Todo
   ello explica las condiciones de idoneidad que se les imponian: <<no
   tenga menos de sesenta anos, haya estado casada una sola vez, y
   tenga el testimonio de sus buenas obras: haber educado bien a sus
   hijos, practicado la hospitalidad, lavado los pies de los santos,
   socorrido a los atribulados, y haberse ejercitado en toda clase de
   buenas obras>> (13).


Dicho de otro modo, la Iglesia requeria ciertas cualificaciones de idoneidad porque estas viudas ejercerian funciones pastorales en nombre de la Iglesia.

1.4. Viudas en los escritos patristicos

Los escritos patristicos revelan varios temas importantes con respecto a las viudas inscritas. Estos incluyen, en primer lugar, un esfuerzo por delimitar y distinguir las que se denominan como <<verdaderas viudas>>. Como escribio San Juan Crisostomo, <<una mujer puede haber perdido a su marido, y sin embargo no ser verdaderamente una viuda>>. La verdadera viuda tenia que ser un modelo de santidad femenina.

Policarpo, obispo de Esmirna y discipulo de san Juan, exalta las virtudes de las <<verdaderas viudas>> en su epistola a los Filipenses (circa 150 d.C.) (14). Haciendo eco a la Sagrada Escritura, Policarpo exhorta a las viudas a la oracion incesante en nombre de todos. Por otra parte, considera la viuda como <<altar de Dios>>--metafora muy repetida en los siglos posteriores-, porque ella se sostenia de las ofrendas ofrecidas sobre el altar para los pobres (15).

San Agustin, en De bono vidaitatis, afirma que una viuda no es solo alguien que ha perdido a su marido, sino alguien que ha entrado libremente en un estado de vida honrado con el fin de dedicarse completamente al servicio de Dios y de su Iglesia. Sin restarle valor al matrimonio, Agustin afirma, <<la castidad matrimonial es un bien, pero la continencia viudal es un bien mejor>> (16). Y por otra parte, <<una mujer fiel es bendecida en el Senor, incluso cuando se casa por segunda vez tras la muerte de su marido, pero que una viuda es mas bienaventurada en el mismo Senor>> (17).

San Juan Crisostomo, escribiendo a finales del siglo cuarto (alrededor del ano 395), anade una nueva dimension a las reflexiones patristicas sobre la viudez: la inquietud por las viudas que abusan de su oficio por ser <<vagas>>, <<chismosas>> y <<entrometidas>>. El santo aclara que, a pesar de que la continencia es preferible al matrimonio, la viudez es apreciada no solo por su continencia, sino mas bien porque la atencion de la viuda esta volcada en el Senor (18).

1.5. El advenimiento del monacato y su influencia sobre la vida consagrada

El ascetismo tradicional femenino--mujeres que profesaban la continencia, pero que permanecian en la vida seglar, participando en la comunidad eucaristica local--era ampliamente aceptado hasta el siglo VII (19). Los historiadores Andre Rosambert y Matthew Smyth han compilado los canones promulgados por diversos concilios regionales para demostrar la existencia continua de viudas profesas que vivian de forma autonoma dentro de sus propios hogares (in propriis domibus) hasta principios del periodo medieval (20). Por ejemplo, el Quinto Sinodo de Orleans (549), legislo en relacion con las <<virgenes y viudas, quienes, viviendo en sus propios hogares, han elegido la commutatio, cambiando su forma de vestir y de vida>> (21). El Concilio de Paris (614), presidido por Clotario II, afirmo que <<las viudas que quedan en sus casas y revestidas con el "habito de religion">> (22) no deben volver a casarse.

Pero a mediados del siglo VII, la legislacion conciliar se torno cada vez mas hostil a los modelos de ascetismo femenino insertados dentro de la comunidad local. Smyth ofrece la siguiente explicacion:
   El episcopado heredo el ideal de la fuga mundi, una clave de la
   vida monastica institucional del <<desierto>>. A partir de entonces,
   la separacion se impuso como un corolario necesario de la forma de
   vida cenobitica instituida por Pacomio. La novedad principal
   consiste en la propagacion del ideal de la clausura especificamente
   para las virgenes consagradas--[con] clausuras mucho mas estrictas
   que aquellas de los hombres-. La clausura impuesta por Cesareo de
   Arles (543?) en su Regula virginum ([seccion][seccion] 2, 36, 50 y
   73) constituyo un hito importante en la historia de las
   instituciones eclesiasticas. Aunque Cesareo no haya creado este
   uso, su Regla, promulgada en 534, fue el primer documento canonico
   episcopal, escrito directamente para monjas, en afirmar <<que [una
   virgen consagrada] ya no podra salir de este monasterio hasta su
   muerte, ni siquiera para visitar la basilica>>.

   [L]as monjas fueron separadas de la vida ordinaria de la Iglesia
   local, de la asamblea de los bautizados. De hecho, esta ultima [la
   asamblea de los bautizados], era identificada simbolicamente con
   <<el mundo>>. Ademas, esta segregacion fue de la mano con la firme
   intencion de poner fin a la libertad individual disfrutada
   anteriormente por las virgines sacrae <<viviendo en sus propias
   casas>> (23).


Comenzaron a aparecer intentos esporadicos de los concilios regionales por recluir a las viudas profesas (o a las virgenes) en los monasterios. Por ejemplo, el tercer Concilio de Zaragoza (691) obligo a las virgenes no solo a guardar su castidad sino tambien a tomar el habito de las sanctimoniales y vivir en un monasterio; predominaba el temor de que si se quedaban en el mundo se expondrian a grandes peligros (24).

El Concilio de Paris (829) intento imponer medidas rigurosas para restringir la antigua costumbre de las viudas profesas que vivian in domibiis propriis. El canon 44 decreto que las viudas ya no podian tomar el velo inmediatamente despues de la muerte de su marido. Ademas, no se les permitiria permanecer en sus propios hogares y sin una superiora religiosa. El canon partia de la experiencia de que las viudas que se consagraban pero permanecian en su hogar acaban cayendo en los enganos del diablo (25).

Rosambert conjetura que la norma del canon 44 del Concilio de Paris fue laxa o desigualmente aplicada, porque concilios muy posteriores continuaron manifestandose en contra de las viudas profesas que vivian de forma autonoma en sus propios hogares. Por ejemplo, el Concilio de Letran (1139) reitero la prohibicion de esta practica, la cual considero una <<perniciosa y detestable costumbre>> (26). Otra decretal de Inocente III en 1199 declaro nulo el matrimonio contraido entre una mujer que habia hecho voto de castidad ante un fraile agustino, y anadiendo que podria permanecer en su propia casa con todos sus bienes (27). Este texto, concluye Rosambert, demuestra que incluso al final del siglo XII existian viudas profesas que vivian in domibus propriis (28).

En el siglo XIII, el papa Bonifacio VIII ordeno que todas las monjas que no vivieran ya regimen de clausura ingresaran en la vida monastica y se sometieran a una madre espiritual. Elizabeth Makowski resume el impacto de este decreto en el panorama de la vida religiosa:
   Este decreto [Periculoso] fue la primera legislacion papal que
   requirio la estricta clausura de las monjas de todas las ordenes en
   toda la Iglesia latina. Bonifacio incluyo este decreto como el
   titulo 16 en el tercer libro de su Liber Sextus, que paso al Corpus
   Iuris Canonici.

   Periculoso comenzo por indicar que en adelante todas las monjas, de
   cualquier regla que fueran y dondequiera que estuvieran sus
   monasterios, serian perpetuamente sometidas a regimen de clausura
   (29).


El decreto se aplicaba especificamente a las mujeres bajo votos solemnes de pobreza, castidad y obediencia, no a las viudas en sentido propio. Sin embargo, la tendencia general hacia un aumento de rigor y regulacion aplicada a la vida consagrada resultaba evidente. Las viudas consagradas, que historicamente habian vivido de manera autonoma en sus propios hogares, fueron en el decimoprimer y decimosegundo siglos, fuertemente alentadas--si no obligadas-a entrar en los monasterios. Las que no lo hacian adoptaban otras formas de vida cuasi-religiosa, incluyendo las ordenes terceras en el sur de Italia, las ordenes militares-hospitalarias, y las beguinas en los Paises Bajos (30).

2. VIUDAS CONSAGRADAS EN EL SIGLO XX

2.1. Espiritualidad

Despues de la Primera Guerra Mundial, Europa--especialmente Francia y Belgica--estaba inundada de viudas jovenes, victimas ocultas de la sangrienta guerra de desgaste. Dirigiendose a la gran cantidad de viudas que habian tenido que asumir el papel de cabeza de familia, el papa Pio XII trazo los contornos de la espiritualidad de la viudez en un discurso ante la Union Mundial de Organizaciones Familiares en 1957:
   Aunque la Iglesia no condena los segundos matrimonios, destaca su
   predileccion por las almas que quieren permanecer fieles a sus
   esposos y al perfecto simbolismo del sacramento del matrimonio ...
   Al aceptar la cruz, la separacion, la renuncia a la presencia
   querida, ahora es el momento de conquistar otra presencia, mas
   intima, mas profunda, mas fuerte ... Si ya el sacramento del
   matrimonio, el simbolo de amor redentor de Cristo por su Iglesia,
   aplica la realidad de este amor al esposo y a la esposa, los
   transfigura, convirtiendolos en semejanza de Cristo, que se entrega
   para salvar a la humanidad, y la otra en la Iglesia redimida, que
   se compromete a participar en el sacrificio de Cristo, entonces la
   viudez se convierte de alguna manera en la culminacion de esta
   consagracion mutua; parece esta vida la de la Iglesia militante
   privada de la vision de su Esposo celestial, con el que, sin
   embargo, ella permanece firmemente unida, caminando hacia El en la
   fe y la esperanza, viviendo de este amor que la sostiene en todas
   sus pruebas, y esperando ansiosamente el cumplimiento definitivo de
   las promesas iniciales. Esta es la grandeza de la viudez, cuando se
   experimenta como una prolongacion de las gracias del matrimonio y
   la preparacion para su cumplimiento en la luz de Dios (31).


Dicho de otro modo, como enuncio el papa Pio XII, el vinculo juridico del matrimonio termina con la muerte de uno de los conyuges, pero el vinculo de amor permanece y continua configurando la mujer en tipo e icono de la Iglesia peregrina esperando el regreso del Esposo.

Teniendo en cuenta el contexto social y demografico de Europa despues de la Primera Guerra Mundial, no fue casualidad que las primeras asociaciones modernas de viudas catolicas que profesaran el celibato permanente surgieran en Francia, Belgica e Inglaterra durante los anos de entreguerras. Elizabeth Rees, en un estudio sobre la espiritualidad viudal, entrevista a varios miembros de dichas asociaciones (32). Una viuda atestigua:
   Cuando una viuda pide una bendicion de su estado, ella revela algo
   de su camino personal bajo la gracia de Dios a traves de la prueba
   del duelo. En respuesta a esta nueva situacion en la que se ofrece
   a Dios, promete o hace voto de permanecer celibe. Ella busca la
   bendicion de Dios en un estado de vida que no buscaba ni queria, y
   ahora acepta una nueva llamada a ofrecerse a Dios. Jesus bendice su
   oblacion personal como bendijo la viuda del Evangelio que dio <<todo
   lo que tenia para vivir>>. A traves de su entrega de todo a Dios,
   una viuda celebra su pobreza radical, su experiencia de ser
   humillada y despojada de todo (33).

   En aquellas entrevistas, otra viuda explico:

   Nos consagramos como viudas como una continuacion del sacramento
   del matrimonio; permanecemos unidas en la fe con nuestros esposos.
   Podriamos consagrarnos en secreto en nuestro propio corazon, pero
   preferimos el apoyo de una comunidad (34).


Rees explica el significado escatologico de viudedad para la Iglesia universal:
   La Iglesia en la tierra siempre sera una viuda, con el corazon
   traspasado por el dolor. La consagracion de las virgenes,
   recientemente restaurado con honor por la Iglesia, nos dice que el
   reino de Dios ya esta aqui. Las viudas son llamadas a vivir en la
   esperanza, para demostrar que el reino aun no esta totalmente aqui.
   Como Maria en el Sabado Santo, la viuda vive en la fe de que Cristo
   ha vencido a la muerte (35).


La espiritualidad viudal articulada por Pio XII sigue teniendo ecos en la actualidad. El papa Francisco recientemente reitero que la Iglesia militante es semejante a una viuda y progresa a traves de la historia en busqueda de su divino esposo, Jesucristo. La viuda de Naim en la Escritura es <<un icono de la Iglesia, porque la Iglesia es en cierto sentido una viuda>>, dijo el Santo Padre, al reflexionar sobre Lucas 7,11-17: Y continuo senalando que <<tambien la Iglesia es en cierto sentido viuda: su esposo se ha ido y ella camina en la historia esperando reencontrarle, encontrarse con EL Entonces ella sera la esposa definitiva>>. Pero--advirtio--<<entretanto la Iglesia esta sola, y el Senor no es para ella visible: asi que tiene una cierta dimension de viudedad>>. El encuentro de Cristo con la viuda de Naim demuestra que Dios tiene <<la capacidad de sufrir con nosotros, de estar cercano a nuestros sufrimientos y hacerselos suyos>>, dijo el Papa. El Senor <<tuvo gran compasion>> de ella. El Papa concluyo, la Iglesia tiene <<un particular cuidado, un especial amor>> hacia las viudas (36).

2.2. Magisterio del Concilio Vaticano II

Existen algunas breves referencias a las viudas en los documentos del Concilio Vaticano II. Aunque no se contemplo la viudez consagrada como un estado de vida juridicamente establecido, se reafirmo la estima de la Iglesia por la espiritualidad viudal con su significado escatologico. Los Padres Conciliares afirman en Gaudium et Spes, por ejemplo, que <<la viudedad, aceptada con fortaleza de animo como continuacion de la vocacion matrimonial, sera honrada por todos>> (37). En humen Gentium los Padres alaban la contribucion de las viudas y viudos a la santidad de la Iglesia: <<[Los esposos constituyen un] simbolo y participacion de aquel amor con que Cristo amo a su Esposa y se entrego a Si mismo por ella. Ejemplo parecido lo proporcionan, de otro modo, quienes viven en estado de viudez o de celibato, los cuales tambien pueden contribuir no poco a la santidad y a la actividad de la Iglesia>> (38). Y finalmente, en el Decreto sobre el Apostolado de los Laicos, Apostolicam actuositatem, los Padres Conciliares indican: <<La espiritualidad de los laicos debe tomar su nota caracteristica del estado de matrimonio y de familia, de solteria o de viudez, de la condicion de enfermedad, de la actividad profesional y social>> (39). Estas declaraciones asentaron una base magisterial fundamental para el restablecimiento de un estado permanente de viudedad continente durante el pontificado de Juan Pablo II.

2.3. Vita consecra ta y el Catecismo de la Iglesia Catolica

La Exhortacion apostolica post-sinodal Vita consecrata, escrita por el papa Juan Pablo II en 1996, incluye la referencia mas significativa a la consagracion de una viuda en el magisterio contemporaneo. El Pontifice reconoce la praxis que habia reaparecido lentamente en el contexto posterior a la Guerra en Europa, y bajo una seccion independiente titulada, <<Orden de las virgenes, ermitanos y viudas>>, escribe lo siguiente:
   Hoy vuelve a practicarse tambien la consagracion de las viudas, que
   se remonta a los tiempos apostolicos (cfr. 1 Tim 5,9-10; 1 Cor
   7,8), asi como la de los viudos. Estas personas, mediante el voto
   de castidad perpetua como signo del Reino de Dios, consagran su
   condicion para dedicarse a la oracion y al servicio de la Iglesia
   (40).

   Y mas adelante sostiene:

   [La] dimension de la comunion fraterna no falta ni en los
   Institutos seculares ni en las mismas formas individuales de vida
   consagrada. Los eremitas, en lo recondito de su soledad, no se
   apartan de la comunion eclesial, sino que la sirven con su propio y
   especifico carisma contemplativo; las virgenes consagradas en el
   mundo realizan su consagracion en una especial relacion de comunion
   con la Iglesia particular y universal, como lo hacen, de un modo
   similar, las viudas y viudos consagrados (41).


Citando Vita consearata 7 (1996), las corrigenda al Catecismo de la Iglesia Catolica de 1998, actualizo la edicion de 1992 para incluir a las viudas que viven en castidad perpetua. El Catecismo destaca el estado publico de los votos de las viudas: <<Desde los tiempos apostolicos, virgenes (cfr. 1 Cor 7,34-36) y viudas cristianas (cfr. Vita consecrata, 7) llamadas por el Senor para consagrarse a El enteramente (cfr. 1 Cor 7,34-36) con una libertad mayor de corazon, de cuerpo y de espiritu, han tomado la decision, aprobada por la Iglesia, de vivir en estado de virginidad o de castidad perpetua "a causa del Reino de los cielos" (Mt 19,12)>> (42).

2.4. Canon 570 del Codex Canoninn Ecclesiarum Orientalinm

Despues de mas de mil anos, la figura juridica de la viuda consagrada hace una reaparicion cautelosa en el ultimo gran proyecto de codificacion del Siglo XX: el Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium de 1990. El canon 570 del CCEO establece la viudez consagrada como una de las nueve formas de vida consagrada reconocidas en las Iglesias catolicas orientales (43). Dice este canon:
   Por derecho particular, pueden establecerse otros tipos de ascetas
   que imitan la vida eremitica, bien sea que pertenezcan o no a
   institutos de vida consagrada. Del mismo modo pueden constituirse
   virgenes y viudas consagradas que separadamente en el mundo
   prometen la castidad con una profesion publica.


De las nueve formas de vida consagrada establecidas en el CCEO, la viuda consagrada es la unica figura juridica que no tiene contrapartida directa en el Codex Iuris Canonici de la Iglesia latina, aunque de algun modo se asemeja, o tiene particular relacion con las virgenes consagradas del CIC de 1983 canon 604.

Dentro del ya diverso capitulo IV del CCEO, el canon 570 en si mismo abarca una mezcolanza de figuras juridicas. Son mencionadas cuatro formas distintas de vida consagrada: 1) ascetas que imitan la vida eremitica y pertenecientes a un instituto de vida consagrada; 2) ascetas que imitan la vida eremitica y que no pertenecen a un instituto de vida consagrada, es decir, aquellos que dependen directamente del eparca; 3) virgenes consagradas que viven en el mundo; y 4) viudas consagradas que viven en el mundo. Las tres ultimas figuras mencionadas son formas de vida consagrada individual, propiamente hablando. En comparacion con el CIC, los ascetas que imitan la vida eremitica y que no pertenecen a un instituto comunitario de vida consagrada tienen su analogia con los ermitanos de rito latino (CIC c. 603) (44). Las virgenes consa gradas que viven apartadas pero en el mundo son analogas al orden de las virgenes (CIC c. 604). Por ultimo, las viudas consagradas que aparecen en este unico canon del CCEO no aparecen expresamente en el CIC4S.

El primer punto que cabe destacar sobre la figura juridica de la viuda consagrada es su distincion de los <<ascetas>> tambien nombrados en el canon 570. La virgen consagrada y la viuda consagrada se mencionan despues y distintamente de los <<otros tipos de ascetas que imitan vida eremitica>>. Estos ascetas, como monjes, profesan publicamente los tres consejos evangelicos de pobreza, castidad y obediencia, se dedican a la contemplacion, y viven totalmente separados de la comunidad y del mundo (CCEO c. 481). Las virgenes y viudas consagradas, por el contrario, siempre hacen profesion publica de castidad, pero no tiene por que hacer profesion publica de pobreza y obediencia, ni viven aisladas dedicadas a la contemplacion, como viven los ascetas.

Seguidamente ofrezco un analisis exegetico de cada expresion del canon 570.

2.4.1. Iure particulari

Las viudas consagradas se contemplan bajo la ley comun para todas las iglesias orientales, aunque expresando el c. 570 que se estara en dependencia de la ley particular de cada iglesia sui iuris (iure particular!i) para su establecimiento en la practica (46).

En lo que respecta al espacio explicitamente reconocido por el canon 570 al derecho particular para el establecimiento de las viudas consagradas, cabe preguntarse ?cual podria ser el alcance y contenido de dicha ley particular? El canon 570 solo establece una regulacion escuetisima: se limita a distinguir las viudas del orden de las virgenes y de los ascetas que imitan la vida eremitica, y afirma que las viudas consagradas viven en el mundo y publicamente profesan castidad. Por lo tanto, siempre y cuando el derecho particular no contradiga estas determinaciones, cualquier otra regulacion queda a la discrecion de los legisladores inferiores. Por el contrario, cualquier legislacion que pretendiera que las viudas consagradas profesaran pobreza y obediencia como los ascetas, o que exigiera su union con un instituto de vida consagrada, seria con traria a la ley comun. Tales requisitos evidentemente alterarian la naturaleza individual y secular de esta novena forma de vida consagrada. La seccion final de este estudio sobre el canon 570 CCEO, titulado Consideraciones Practicas, explorara las posibles areas de legislacion del derecho particular de cada iglesia sui iuris e incluso del derecho mas particular de cada eparquia individual.

2.4.2. Viduae consecratae

El uso del termino viduae (en femenino) parece indicar que--aunque los hombres tambien pueden quedar viudos--la viudez consagrada hace siempre referencias a las mujeres. Restriccion que resulta concorde con la antigua tradicion, asi como con la espiritualidad de la viudez consagrada, que relaciona a la viuda con la Iglesia peregrina en la tierra esperando el regreso del Esposo. Esta fue tambien la opinion de San Basilio (47).

Parece obvio que la admision a la viudez consagrada se haga depender de la existencia de un previo matrimonio valido. No tendria sentido alguno que la Iglesia consagrara la viudez de mujeres que hubieran vivido en uniones ilicitas no reconocidas por la Iglesia. Pero, a la vez, no existe razon convincente, ni tampoco testimonios historicos, para limitar las candidatas elegibles solo a mujeres que hubieran vivido en matrimonios sacramentales. Es decir, parece que aquellas que hubieran vivido en matrimonios validos pero no sacramentales tambien podrian llegar a ser viudas consagradas. Desde luego no existe legislacion historica que sugiera alguna limitacion a matrimonios sacramentales, a pesar de que, como resulta conocido, en la antiguedad muchas viudas habian vivido el matrimonio con maridos paganos.

2.4.3. Seorsum in saeculo

Las viudas consagradas viven una forma individual de vida consagrada en el mundo (seorsum in saeculo). De esta manera, son lo mas parecido a las virgenes consagradas mencionadas directamente delante de ellas en el mismo canon 570. El hecho de que la viuda consagrada viva <<separada>> o <<aparte>> (seorsum) parece excluir la posibilidad de que sean a la vez miembros de monasterios, ordenes, o congregaciones. De hecho, la espiritualidad de la viudez consagrada parece sugerir que la viudez consagrada es carismaticamente muy distinta a la vida religiosa. La viudez consagrada presume y asceticamente concluye la vocacion al matrimonio. Esta incompatibilidad no existe necesariamente entre la consagracion virginal y la pertenencia en una orden religiosa. De hecho, antes de la restauracion del Rito de Consagracion de una Virgen en 1970, las monjas benedictinas que eran virgenes eran elegibles para recibir la consagracion propia de las virgenes despues de su profesion perpetua en la orden benedictina (48). Y el rito de la consagracion de una virgen restaurado en 1970 ofrece dos variantes: una para las virgenes que tambien son monjas, y otra para las virgenes que viven de forma individual en el mundo sujetas a su obispo diocesano (49).

La indicacion del canon 570 de que la viuda consagrada viva en el mundo (in saeculo) es notable por dos razones. En primer lugar, invierte el impulso aislador de la bula Peliculoso, reconocida por el papa Bonifacio VIII como parte de Liber Sextus en 1298, que exigio la clausura obligatoria de todas las religiosas bajo votos solemnes. En esencia, el c. 570 viene a suponer el restablecimiento para las Iglesias orientales la forma original de vida ascetica femenina que existia antes del advenimiento de los monasterios: las viudas y virgenes que vivian su santo propositum en sus propios hogares (50). En segundo lugar, el reconocimiento de la consagracion de la viuda seglar--su vida in saeculo--refleja la teologia del Concilio Vaticano II: la aceptacion de nuevas expresiones de vida consagrada y, especificamente, la secularidad consagrada por la cual las personas viven su consagracion a Dios en el mundo, y bajo la accion del Espiritu, procurando la animacion evangelica de las realidades seculares (51).

2.4.4. Castitatem professione publica profitentes

La viuda cristiana asume ese estado de vida por medio de una profesion de castidad perpetua como signo del Reino de Dios, asumiendo de esta manera un estado permanente de viudedad con el fin de dedicarse a la oracion y al servicio de la Iglesia (52). Supone comprometerse con la resolucion de no volver a casarse, de acuerdo con la practica que se remonta a los tiempos biblicos (1 Tim 5,9). Esta declaracion debe realizarse por medio de un acto publico y delante de un ministro que representa a la Iglesia. Todo realizado por medio de una celebracion liturgica que historicamente siempre acompano a esta profesion.

El canon 570 senala que <<publicamente profesan castidad>>--castitatem professione publica-, quedando de manifiesto que se trata de una promesa de castidad de naturaleza publica (53).

?Quien es competente para recibir la profesion de la viuda? De acuerdo con los antiguos ritos liturgicos, solo el obispo podria recibir el propositum de una virgen y velarla, mientras que el presbitero era competente solo de recibir la profesion de una viuda. Sin embargo, el canon 570 CCEO no especifica nada al respecto, ni para el caso de virgenes consagradas ni para el caso de viudas consagradas. Esto contrasta con canon 604 del CIC, el cual especifica que el obispo diocesano debe consagrar a la virgen por medio del rito liturgico aprobado. Es de suponer, sin embargo, que la profesion de la viuda se produciria en el contexto de una liturgia. Por lo tanto, cualquier rito tipico propuesto para la profesion y la consagracion de una viuda en una iglesia sui iuris requeriria la revision o aprobacion de la Congregacion para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

El canon 570 no menciona la profesion publica de los otros dos consejos evangelicos. La ley particular hipoteticamente podria especificar como la viuda consagrada ha de vivir al menos el espiritu de pobreza y la obediencia, bajo la direccion del jerarca local, incluso mientras viva en el mundo. Cabe senalar, sin embargo, que la pobreza caracteristica de la viuda es la separacion de su esposo, que en la antiguedad era el factor decisivo que reducia la viuda a un estado de indigencia (54).

3. CONSIDERACIONES PRACTICAS

Como estamos viendo, el c. 570 del CCEO se ocupa las viudas consagradas de modo muy sintetico, dejando la regulacion practica a la Iglesia sui inris, o incluso a la eparquia individual. La ley particular podra incluir las siguientes dimensiones: las calificaciones de las candidatas elegibles para la consagracion, impedimentos a la consagracion, la formacion espiritual e intelectual de la candidata, los derechos y obligaciones mutuamente adquiridos entre la viuda consagrada y su eparquia, y la vida apostolica de la viuda en la iglesia local.

3.1. Cualidades de las candidatas elegibles para la consagracion

Considerando los canones paralelos relacionados con la entrada en otras formas de vida consagrada, las siguientes cualidades y condiciones para una candidata parecen razonables:

* La candidata tiene que ser una catolica plenamente iniciada. Esto es paralelo al canon 450, Io CCEO, el cual estipula que unicamente los catolicos pueden ser admitidos al noviciado y tambien el canon 758 [seccion] 1, Io, segun el cual la crismacion (i.e., confirmacion) es requisito para la licita ordenacion diaconal (55).

* La candidata debe ser inscrita en la Iglesia sui inris en la que solicita recibir la consagracion viudal, a menos que tenga permiso concedido por la Santa Sede. Puede encontrarse un paralelismo con lo dispuesto en el canon 517 [seccion] 2 CCEO, segun el cual los candidatos al noviciado de un instituto religioso han de pertenecer a la misma Iglesia sui iuris a la que pertenece el instituto. Tambien hay una dependencia de lo establecido en el c. 32, que limita las posibilidades de pasar de una Iglesia sui inris a otra, aunque normalmente no se pretendera el cambio de Iglesia y bastara un indulto de acomodacion, es decir un permiso para ingresar en el instituto pero sin cambio de Iglesia sui inrisSo.

* La candidata no puede estar sujeta a impedimentos, disposicion paralela a la del canon 448 CCEO sobre admision al noviciado

* La candidata tiene que ser idonea, gozar de una buena reputacion y tener recta intencion al solicitar la consagracion, norma paralela la del canon 448 CCEO en relacion con la admision al noviciado, que guarda clara consonancia con la exhortacion de San Pablo en 1 Tim 5,9-10: <<Sea puesta en la lista solo la viuda no menor de sesenta anos, que haya sido esposa de un solo marido, que tenga testimonio de buenas obras: que haya educado bien a sus hijos; practicado la hospitalidad; lavado los pies de los santos; socorrido a los afligidos; y que se haya ejercitado en todo tipo de obras buenas>>.

* La candidata deber haber alcanzado la minima edad requerida por la ley particular (o de la eparquia individual). En la Iglesia primitiva se requeria una edad minima de sesenta anos, reducida posteriormente a cuarenta.

3.2. Impedimentos para la consagracion

La Iglesia primitiva y medieval restringio el ordo viduarum a aquellas viudas que se habian casado una sola vez. El canon 570 CCEO no nos sugiere tal limitacion, aunque la espiritualidad de la viudez consagrada como la conclusion ascetica de las promesas matrimoniales y el simbolismo perfecto de la fidelidad entre el Senor y su Iglesia revela la motivacion de esta restriccion.

Mientras que el impedimento de conyugicidio en terminos generales no es una preocupacion frecuente en tiempos modernos, sigue siendo un impedimento para el matrimonio, tanto en el CCEO (c. 795 [seccion][seccion] 1,2) como en el CIC 83 (c. 1090 [seccion][seccion] 1, 2). Por lo tanto, el conyugicidio claramente seria un impedimento reservado a la Santa Sede (o al patriarca) para recibir la consagracion viudal.

Por ultimo, debido a que el estado de viudez consagrada vivida en el mundo es una forma distinta y unica de vida consagrada, es incompatible con la profesion simultanea en otro instituto, como se sugirio anteriormente. Por lo tanto, aquellas viudas que esten vinculadas por voto u otros vinculos sagrados a un instituto de vida consagrada no podran ser candidatas a la viudez consagrada. Esto es paralelo a CCEO canon 450, 7.

3.3. Requisitos para la consagracion

Uno de los requisitos que se remonta a la epoca medieval era que una mujer no deberia recibir la consagracion viudal hasta que hubiera transcurrido un tiempo prudente desde la muerte de su esposo. Por ejemplo, el canon 44 del Concilio de Paris (829) estipulaba que una mujer deberia reflexionar durante al menos 30 dias despues de la muerte de su esposo antes de decidir consagrarse (58). Seria oportuno que tambien hoy en dia se exigiera un lapso de tiempo prudencial antes de que una viuda fuera aceptada formalmente como candidata a la consagracion, con el fin de garantizar que elija su nuevo estado de vida con serenidad, sin la influencia desmedida del duelo o del desconcierto ante la muerte de su conyuge.

Relacionado con este lapso de tiempo requerido despues de la muerte del conyuge se encuentra el asunto del periodo de formacion de las candidatas. La entrada en la vida religiosa es precedida por el noviciado, durante el cual un candidato entra en la vida de la comunidad, pero sin la obligacion de votos (CIC cc. 641 ss.; CCEO cc. 461 [seccion][seccion] 1, 2) (59). Seria igualmente prudente establecer un periodo de aceptacion temporal de la viuda como candidata a la consagracion, durante el cual su propia intencion se pueda fortalecer y el jerarca, o su delegado, tengan la oportunidad de comprobar su idoneidad.

Al igual que en el caso de cualquier otro candidato a la vida consagrada, se debe fomentar un minimo de formacion, aptitud psicologica, y profundidad de vida espiritual. En el caso de las viudas consagradas, esto necesariamente ha de adaptarse a personas mayores o incluso de avanzada edad que nunca tendran que vivir en comunidad con otras, y que llevaran a cabo una variedad de apostolados (en principio, no de caracter publico). La formacion, obviamente, podria ser mucho menos exigente de lo que se requeriria para una persona joven que se prepara para vivir en comunidad. La formacion de cada candidata podria basarse en el carisma de la viudez y en un plan de vida individualmente adoptado por ella pero contando con la aprobacion de su obispo.

3.4. El rito liturgico de la consagracion

El derecho particular tendria que determinar el rito tipico en cada Iglesia sai iuris, con revision o aprobacion de la Santa Sede. Juzgamos necesaria la dependencia de la autoridad superior por el caracter de culto publico integro que debe tener el acto liturgico, asi como la general reserva de una revision por parte de la Santa Sede prevista en el CCEO c. 657 [seccion] 1.

3.5. Anotacion

Dado que la profesion de la viuda es publica y aceptada por el legitimo superior eclesiastico en nombre de la Iglesia, el voto obviamente debe registrarse tanto en el registro bautismal de la viuda como en los otros registros eparquiales.

3.6. Relacion entre la viuda consagrada y su Obispo

El derecho canonico exige que los institutos de vida consagrada tengan una regla de vida claramente articulada y aprobada por la autoridad competente (CIC cc 576, 578, 587; CCEO c. 426). Analogamente, seria razonable que la viuda consagrada tuviera una norma de vida aprobada por la autoridad competente de cada Iglesia su i iuris o eparquia individual. Su regla debe tratar las dimensiones constitutivas del tenor propio de vida de la viuda (en particular, su profesion de castidad), asi como su progreso espiritual, sus esfuerzos apostolicos y su testimonio cristiano. Ademas, debe establecer los medios practicos empleados por la viuda para asumir su nuevo estado de vida consagrada. El plan de vida adoptado por ella tambien deberia especificar la frecuencia de la comunicacion con su superior eclesiastico o su delegado. De hecho, la responsabilidad del jerarca de vigilancia sobre la viuda consagrada es paralela a la responsabilidad de la vigilancia hacia todos los religiosos, como se indica en CCEO canon 415 [seccion][seccion] 1, 2, 3 (60).

3.7. Deberes apostolicos de la viuda en su Iglesia particular

Antiguamente, a las viudas consagradas se les encomendaba el oficio de rezar, realizar obras de caridad y penitencia y atender a los enfermos y a las mujeres catecumenas. En la sociedad contemporanea, el ambito de participacion y de responsabilidad de las mujeres en la vida de la iglesia local es mucho mas amplio. Las mujeres contribuyen valiosamente al esfuerzo catequetico, al ministerio liturgico, al cuidado de la sacristia, a los consejos pastorales y financieros, etc. Cuando estas funciones son realizadas por una viuda consagrada, adquieren un perfil mas publico porque ella ha hecho profesion publica de castidad y ha sido admitida en un estado de vida consagrada.

3.8. Obligaciones y derechos de la viuda consagrada

Ni el canon 570 ni ningun otro del CCEO especifican derechos y deberes entre la viuda y su eparquia. La viuda, claramente y por el compromiso publico adquirido, tiene la obligacion de mantener la castidad perpetua en el estado viudal. Ha hecho una profesion publica de castidad que ha sido aceptada en nombre de la Iglesia por la autoridad eclesiastica. La tradicion de la Iglesia, especialmente como se muestra en la Didascalia y en las Constituciones Apostolicas, indica claramente que la viuda tambien asume una obligacion de oracion por y para la comunidad de la iglesia local, y tal vez la obligacion de llevar a cabo algunas otras obras concretas de caridad (61).

La viuda adquiere el derecho de tener sus necesidades espirituales atendidas por los ministros de la Iglesia, con el fin de perseverar en la vocacion y en la espiritualidad que ha asumido con el consentimiento de la Iglesia. Estas necesidades se satisfacen a traves del ministerio de la palabra y de los sacramentos (62). Los ritos liturgicos medievales tambien demuestran que la viuda consagrada adquiere el derecho a llevar el velo y un vestido distintivo de su condicion. Otros derechos especificos que el eparca podria extender a la viuda, en consideracion de su testimonio publico de vida consagrada en la iglesia local y su obligacion de la oracion, incluyen el derecho de participar en las reuniones eparquiales de los miembros de la vida consagrada, el derecho de acceder a una capilla para retiros, y el derecho y la obligacion de comunicarse con el jerarca periodicamente, por ejemplo.

3.9. Traslado de la viuda consagrada de una Iglesia particular a otra

La viuda consagrada vive en un estado publico de vida consagrada por el bien de la Iglesia y, por tanto, es responsable ante el jerarca local. Si la viuda se muda de la jurisdiccion territorial de una iglesia local a otra parece apropiado que su jerarca ad quo informe formalmente al jerarca ad quem. El proposito de esta comunicacion entre los jerarcas no seria propiamente solicitar permiso para la reubicacion de la viuda, ya que la viuda no goza del derecho al sustento en la eparquia, ni tampoco tiene la obligacion de residencia, sino que seria mas bien la notificacion entre ordinarios de que una persona en un estado publico de vida consagrada--con un carisma que existe para el bien de la comunidad--cambia de domicilio. La viuda y el jerarca que la recibe deben establecer comunicacion entre si, con el fin de que la consagracion siga siendo reconocida y que ambas partes puedan cumplir sus derechos y deberes. En concreto que la autoridad pueda cumplir con su obligacion de proporcionar atencion ministerial y tambien ejercer vigilancia sobre todos aquellos que tienen el compromiso de vida consagrada dentro de su territorio, asi como sobre cualquier apostolado publico que pudieran emprender.

3.10. Separacion del estado de viudez consagrada

Como se ha demostrado anteriormente, la profesion publica de castidad de la viuda es un voto publico, que es recibida por el legitimo superior eclesiastico en nombre de la Iglesia. Por lo tanto, no puede ser dispensado o conmutado privadamente segun lo establecido en el canon 893 [seccion] 3 CCEO (CIC canones 1196 y 1197).

La pregunta entonces seria ?cual es la autoridad competente para dispensar el voto de la viuda hecho al amparo del canon 570 CCEO? Dado que el CCEO no responde especificamente a esta duda, hay que recurrir a los lugares paralelos. El CCEO si establece que los religiosos que son miembros de institutos de derecho eparquial estan bajo el cuidado especial del obispo de la eparquia. Por ejemplo, el canon 414 CCEO establece que los obispos epar quiales son competentes para aprobar la tipica de los monasterios y los estatutos de las congregaciones de derecho eparquial, para dispensar de las mismas, y para llevar a cabo la visitacion canonica de estos institutos. Muy importante, la dispensa de los votos emitidos en los institutos religiosos de cualquier estatus juridico puede ser concedida por el patriarca en las iglesias patriarcales. En las otras iglesias su i iuris, esta dispensa esta reservada a la Santa Sede, a menos que el instituto religioso sea de derecha eparquial (CCEO c. 795 [seccion] 2) (63). Las viudas consagradas pueden considerarse equivalentes a los religiosos que son miembros de institutos de derecho eparquial/diocesano en el sentido que estos estan bajo el cuidado especial y dependen directamente del obispo de la eparquia. Por lo tanto, este mismo seria competente para conceder la dispensa del voto de castidad viudal.

Y del mismo modo, por una causa grave que fuera externa, imputable, y juridicamente comprobada, el eparca seria competente para disponer que una viuda dejara de ser reconocida como viuda consagrada. Por ejemplo, si tras llevar a cabo una investigacion transparente y justa, siempre salvaguardando el derecho de defensa, el eparca puede verificar la defeccion notoria de la fe catolica (CIC c 694 [seccion]1,1; CCEO 497 [seccion] 1, 1, o cualquiera de los otros delitos mencionados en los canones 500 [seccion] 2, 1; 551; 552 [seccion] 2, 1; 562 [seccion] 3 CCEO; canones 695 y 696 CIC), la autoridad podria considerar que la expulsion del estado de viudez estaria justificada para evitar el escandalo y proteger el bien comun de la Iglesia. El matrimonio contraido o el intento de contraer matrimonio por una viuda consagrada tambien justificaria una expulsion ipso facto, que posteriormente se deberia declarar para que constara juridicamente (CCEO 497 [seccion] 1, 2, [seccion] 2; CIC c. 694 [seccion] 1, 2). Por supuesto, al igual que una religiosa, ante estas decisiones la viuda consagrada podria utilizar el recurso jerarquico ante la Santa Sede (Congregacion para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostolica) si estimara que fue expulsada injustamente del estado de viudez consagrada.

3.11. Consideraciones sobre el sustento economico

El derecho canonico vigente no establece ningun derecho de remuneracion para las viudas consagradas. Sin embargo, tendrian derecho a una remuneracion decente en consideracion de su trabajo profesional en la Iglesia, segun lo establecido por el canon 409 [seccion] 2 del Codigo Oriental (canon 231 [seccion] 2 del Codigo Latino), el cual ampara a todos los laicos que trabajan profesionalmente en la Iglesia (64).

El canon 409 [seccion] 2 del CCEO establece:
   [Los laicos que de modo permanente o temporal se dedican a un
   servicio especial de la Iglesia] tienen derecho a una justa
   retribucion que responda a su condicion, y con la cual puedan
   proveer decentemente a sus propias necesidades y a las de su
   familia, de acuerdo tambien con las prescripciones del derecho
   civil; y tienen tambien derecho a que se provea debidamente a su
   prevision y seguridad social y a la asistencia sanitaria, asi como
   a la de su familia.


De modo paralelo se regula en el c. 231 [seccion] 2 del CIC (65). Por lo tanto, aplicando estos canones a la situacion de las viudas consagradas dedicadas permanentemente o incluso temporalmente al servicio de la Iglesia (que podria ser el caso, por ejemplo, de las viudas dedicadas a la vida misionera, la catequesis, la pastoral de los enfermos, o incluso viudas nombradas para un oficio eclesiastico), se puede concluir que tendrian derecho a una remuneracion conveniente y suficiente para proveer por sus propias necesidades y las de sus familias. Por otro lado, las viudas consagradas que sirven a la Iglesia como voluntarias, en empenos ministeriales y otros mas o menos estables, como podrian ser la participacion en un consejo pastoral o de economia, como ministros extraordinarios de la Eucaristia, lectores, etc., no por ello establecen con la Iglesia institucional un vinculo de obligaciones y derechos basado en esta actividad. Por esas ocupaciones no tendrian derecho a remuneracion. Tambien se debe tener en cuenta que no se puede inferir que las viudas consagradas adquieran obligaciones de residencia, o limitaciones al respecto; esto esta en contra del derecho a una libertad que no han comprometido, y tambien esta en contra de su capacidad de auto sustentarse y de su dedicacion en medio del mundo.

Por supuesto, el eparca es libre de proporcionar sustento a las viudas--incluso sin que medien servicios concretos-en consideracion caritativa de sus necesidades economicas. De hecho, esto pareceria adecuado teniendo en cuenta la predileccion del Senor por las viudas y la consiguiente solicitud de la Iglesia hacia ellas en respuesta a su vocacion fundamental hacia los servicios de oracion y caridad.

Bibliografia

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APENDICES

Anexo A. EJEMPLO DEL RITO DE CONSAGRACION DE UNA VIUDA

Rito de Admision y Profesion de una Viuda en uso en la Archidiocesis de Catanzaro-Squillace (Italia) (66)

La Archidiocesis de Catanzaro-Squillace usa un Rito de Admision al Ordo Viduarum. Dos anos despues de la Admision, la viuda puede profesar la castidad temporal, renovable cada ano hasta la profesion perpetua, la cual no sera antes de los 10 anos del fallecimiento de su esposo, o los 50 anos de edad.

Otras diocesis no tienen Rito de Admision especifico; pronuncian directamente ante la autoridad la profesion temporal o incluso la profesion perpetua.

Rito de Admision al Ordo

Antes de la homilia.

Se presenta al Obispo y la comunidad las candidatas con estas palabras:

<<Reverendo Padre, la Santa Madre Iglesia presenta estas hermanas e hijas, que han decidido unirse al Orden de las Viudas>>.

Cada viuda responde con estas palabras:

<<!Aqui estoy!>>.

Todos se sientan y el Obispo pronuncia la homilia.

Despues de la ho?nilia, el Obispo exhorta a las candidatas en estas palabras u otras similares:

Hija querida,

En el bautismo ya has recibido la semilla de la santidad. Hoy optas por seguir a Cristo mas de cerca, al cual ya le has consagrado tu amor en el matrimonio. Por un misterio, incomprensible para nosotros, la muerte ha roto tu comunidad conyugal, pero no la comunion, pues los lazos del amor humano y sobrenatural fueron confirmados con el sacramento del matrimonio.

Si bien es cierto que la institucion del matrimonio ya no existe, es tambien cierto que subiste todavia el amor con toda su potencialidad y fuerza.

Ahora, con tu estado de viudez, querida hermana, tienes la intencion de contribuir a la santidad y la actividad de la Iglesia.

Con tu vida casta, estas llamada a ser portadora de un carisma de santidad, capaz de fermentar las comunidades en la que vives y trabajas.

Con una caridad ardiente y una oracion intensa, conviertete en la voz de la Iglesia orante, manos de sus obras de misericordia, celo de las vocaciones sacerdotales y de la consagracion especial. Con un estado de vida vivida en la sencillez seras la imagen de Cristo pobre y humilde.

Por lo tanto, querida hija, te pido que expreses tu consentimiento ante mi y la comunidad diocesana aqui convocada.

Obispo:

?Quieres con tu vida de viudez, caminar por la senda de la santidad, la oracion mas asidua, escuchando y meditando la Palabra de Dios y ejerciendo las obras de caridad?

Viuda:

Si, quiero.

Obispo:

?Quieres vivir con sobriedad los dias de tu vida, en obediencia a la voluntad divina y dedicandote al servicio de la Iglesia?

Viuda:

Si, quiero.

Obispo:

?Quieres, en el camino de la castidad, dar testimonio ante el mundo de la fuerza misteriosa y eficaz de este consejo evangelico?

Viuda:

Si, quiero.

Obispo (dirigiendose a la asamblea):

Y ahora, hermanos y hermanas, invocamos la bendicion de Dios sobre esta viuda que ha querido ser admitida en este nuevo estado de vida cristiano.

La viuda se airodilla.

Obispo:

Oh Dios, fuente de amor eterno, bendice esta hija tuya llamada al estado de viudez. Que encuentre en ti descanso en la afliccion; consejo en la duda; fuerza en la debilidad; paciencia en la tribulacion; abundancia en la pobreza; alimento en el ayuno; remedio en la enfermedad. Que nada ame fuera de ti. Que brille en ella una modestia prudente, una afabilidad juiciosa, una dulzura grave, que sea ardiente en el amor, fiel en la pureza, que de esplendor incluso a la vida matrimonial. Que de gloria y honor a ti solo, por los siglos de los siglos. Amen.

RITOS PARA LA PROFESION TEMPORAL Y PERPETUO

Despues de la homilia

El diacono dice:

<<Presento a Usted aquellas que quieren abrazar el estado de viudez consagrada>>.

El diacono llama una por una las viudas por nombre, apellidos y pairoquia.

Sra...., Parroquia.... en....

Cada viuda responde con estas palabras:

<<Me has llamado, !aqui estoy!>>.

Obispo:

Ya en el bautismo fuiste consagrada al Senor,

?Quieres consagrarte hoy mas intimamente a El, (temporalmente) o (para siempre) en el estado de viudez?

Viuda:

Si, quiero.

Obispo:

?Quieres seguir a Cristo, manso y humilde de corazon, para que tu vida sobria sirva de testimonio a todos los que conoces en tu camino?

Viuda:

Si, quiero.

Obispo:

?Quieres participar en el voto de castidad, en la oracion mas asidua, en la caridad, en la humilde fatiga cotidiana, para que puedas estar mas intimamente unida a Cristo, Hijo de Dios y nuestro Senor?

Viuda:

Si, con la ayuda de Dios, quiero.

Todos responden:

!Demos gracias a Dios!

Obispo:

Dios Padre Todopoderoso, que, por medio de Cristo tu Hijo y Senor nuestro, has comenzado esta buena obra, derrama la gracia de tu Espiritu sobre esta hija que ha elegido (temporalmente o para siempre) para dedicarse a Ti en el estado viudal, para dar testimonio ante el mundo del misterioso poder de la fe, la esperanza, y la caridad.

Interceda por ella la Santisima Virgen Maria y todos los santos.

Siguen las letanias (en general, fuera de domingos y tiempo Pascual)

Obispo (para la consagracion temporal):

Dios, Padre Todopoderoso, Fuente de todas las bendiciones, que le has inspirado a esta hermana el proposito de seguirte mas de cerca, de manera temporal, su Salvador, concedale un feliz final al camino iniciado hoy, para que su vida se transforme en una ofrenda perfecta y alabanza de tu gloria. Por Cristo nuestro Senor. Amen.

Obispo (para la consagracion perpetua):

Oh Dios, que en esta hija tuya has hecho madurar la semilla de la gracia bautismal en el proposito de perpetuamente seguirte mas de cerca, Tu el unico y verdadero Maestro, has que aumente la santidad de la Iglesia, y que sea con su vida testigo fiel. Por Cristo nuestro Senor. Amen.

ANEXO B. EJEMPLO DE ESTATUTOS DIOCESANOS PARA EL ORDO VIDUARUM

La mayoria de obispos que hau consagrado viudas no han establecido formalmente estatutos ni reglas de vida para ellas. Presentamos los que se han aprobado en la diocesis de Milan.

Estatutos del Ordo Viduarum Ambrosianus (67)

(Archidiocesis de Milan)

Art. 1. En virtud del decreto del Arzobispo (Prot. n. 1562, 19-V-2002) se establecio en la Archidiocesis de Milan el <<Ordo Viduarum Ambrosianus>> al cual pertenecen las viudas bendecidas que quieren vivir de forma individual y permanente en el estado de vida viudal.

Art. 2. Naturaleza y Singificado del Ordo. El <<Ordo Viduarum Ambrosianus>> esta formado por las viudas que manifiestan libremente, en forma definitiva, la intencion de permanecer para siempre en el estado de viudez, y que adquieren una identidad particular en la Iglesia a traves del rito liturgico de la bendicion, por la cual asumen una forma de vida en la que viven mas profundamente la consagracion bautismal y su confirmacion, y la vocacion matrimonial que ya poseen.

Art. 3. Condiciones de Admision. Para ser admitidas al solemne rito de la bendicion y de este modo ser admitidas al <<Ordo Viduarum Ambrosianus>> las viudas que desean consagrarse al Senor deben cumplir las siguientes condiciones:

1) Haber recibido los sacramentos del bautismo y la confirmacion y haber contraido validamente matrimonio, disuelto por la muerte del conyuge;

2) Haber presentado por escrito una solicitud inicial al Arzobispo expresando su deseo de tomar el camino de la consagracion. La solicitud se repetira antes de emitir la consagracion anual temporal y, en cualquier caso, antes de la profesion final. Dicha solicitud debera ir acompanada de una carta del parroco de la candidata y la opinion del director espiritual, referido verbalmente por la viuda al Arzobispo o Vicario Episcopal delegado para el Ordo, indicando la seriedad del proposito expresado y la moral de la candidata. Tambien es necesaria la presentacion del responsable diocesano o local para una viuda proveniente de una agrupacion eclesial;

3) Tener por lo menos 45 anos de edad, junto con el lapso de un numero razonable de anos despues de la muerte del conyuge;

4) Haber recibido una preparacion adecuada y una direccion clara de su vida espiritual en el marco de dos anos.

Art. 4. El Rito de la Bendicion. La bendicion solemne de las viudas, llevado a cabo de acuerdo con el rito liturgico aprobado y celebrado en un lugar publico, es presidida por el Arzobispo o por el Vicario Episcopal delegado para el Ordo. Mediante la bendicion y la emision del proposito definitivo de permanecer en la viudez, la viuda bendecida entra a formar parte del <<Ordo Viduarum Ambrosianus>> de la Iglesia de Milan. Sus nombres son escritos en el registro diocesano del Ordo.

Art. 5. Viuda bendecida (68). A traves del rito liturgico solemne de bendicion, la vocacion a la consagracion de la viuda es reconocida y acogida como un don para la Iglesia ambrosiana. Con un gran sentido de responsabilidad, la viuda bendecida, a traves del voto de castidad perpetua, signo del Reino de Dios, manifiesta su voluntad de seguir amando con un corazon indiviso, a vivir en el abandono a la voluntad de Dios, concretado a traves de la obediencia al Obispo. Acogera con sencillez y generosidad los oficios que el Obispo o el parroco puedan eventualmente confiarle. En particular, la viuda bendecida llevara a cabo, con un profundo sentido de humildad y consciente de su propia pobreza espiritual, el <<ministerio de la consolacion>>, para estar cerca de los que estan marcados por el sufrimiento o han sufrido un duelo familiar, para ayudarlos vivir en la luz de la fe, la valentia de la esperanza, unidos en el amor, en el momento de la tribulacion.

Art. 6. Relacion con el Obispo. El Obispo diocesano es siempre el garante de la comunion eclesial. El Arzobispo de Milan siente una particular paternidad hacia el <<Ordo Viduarum Ambrosianus>>. Es su responsabilidad, ade mas del discernimiento vocacional, <<bendecir>> a las viudas llamadas, de asegurarles un adecuado cuidado pastoral, y de asegurarse de que se mantenga siempre el carisma original del Ordo. El Arzobispo confia a un Vicario Episcopal como el propio delegado para las funciones que unen el Ordo y su ministerio episcopal. El Arzobispo tambien nombrara a uno o mas asistentes para seguir la animacion espiritual y formacion espiritual de las viudas y el acompanamiento de las mismas en su formacion, inicial y permanente.

Art. 7. Secretaria. Con el fin de garantizar una mejor coordinacion entre las viudas bendecidas pertenecientes al Ordo, se constituye una Secretaria, formada por un minimo de tres y un maximo de siete miembros. Es elegida cada tres anos en una reunion en la que tienen voz activa todas las viudas bendecidas. Sin embargo, no se permite la reeleccion por cuarta vez consecutiva. Participa en la labor de la Secretaria el asistente espiritual.

Art. 8. Reglamento. El <<Ordo Viduarum Ambrosianus>> podra adoptar una o varias normas internas que rijan el proceso de formacion, inicial y permanente, asi como la vida espiritual de las viudas bendecidas. Dichos reglamentos deberan ser aprobados por la asamblea en la que tienen voz activa todas las viudas bendecidas, y confirmados por el Vicario Episcopal delegado para el Ordo.

Art. 9. Abandono antes de la bendicion. Durante el periodo de formacion, pero antes de emitir el proposito final de permanecer en la viudez, cada viuda tiene derecho a salirse libremente del camino emprendido.

Art. 10. Salida voluntaria. Despues de la bendicion solemne, si la viuda pretende renunciar el camino asumido en forma perpetua, tendra que sopesar cuidadosamente su decision en la oracion invocando la asistencia especial del Espiritu Santo y ser orientada seriamente por su director espiritual. En cualquier caso, ya que el <<Ordo Viduarum Ambrosianus>> es de derecho diocesano, la viuda debera solicitar por escrito al Arzobispo la concesion de la salida del Ordo.

Art. 11. Despedida. Solo al Arzobispo le compete tomar en relacion con la viuda bendecida las medidas de renuncia o expulsion del Ordo. En estos casos deben ser observadas, mutatis mutandis, las normas establecidas en el Codigo de Derecho Canonico (CIC cc. 694-697), garantizando en todo caso a la persona los mas adecuados medios de defensa y sin perjuicio del derecho de la viuda bendecida de recurrir a la Sede Apostolica.

Recogemos ahora un articulo que aparece en los estatutos de Catanzaro-Squillace, diocesis del extremo sur de Italia, pero no aparece en los estatutos de Milan.

Art. 14. Bienes (69). Cada Viuda administra sus bienes como mejor le parezca. Ninguna relacion economica surge entre la Diocesis y el <<Ordo Viduarum>>, ni con la persona individual consagrada.

ANEXO C. EJEMPLO DE NORMAS DE VIDA DE VIUDAS CONSAGRADAS (Sintesis)

<<Normas de Formacion y Vida Espiritual de la Archidiocesis de Milan>> (70)

La Vocacion. Entre los esposos cristianos, cuyo matrimonio se disuelve por la muerte del marido, algunas mujeres son llamadas a consagrar su viudez, a fin de que, como <<la continuacion de la vocacion conyugal>> (Gaudium etspes, n 48.), convertirse en un don y un signo del Reino futuro.

El Propositum. La viuda, con proposito de permanecer en la viudez, fiel a su propio esposo, se entrega a Cristo, para vivir con El por el Padre en el Espiritu Santo, en alegre expectacion de los ultimos tiempos y hacer un don de si para toda la vida.

A traves del voto de castidad perpetua, signo del Reino de Dios, da testimonio de su voluntad de continuar amando con todo el corazon en una nueva y especifica intimidad con Dios, en obediencia a su Obispo, en el espiritu de las Bienaventuranzas y las obras de misericordia.

3. Reconocimiento del Don. La Iglesia reconoce y acoge tal proposito como un don. El Obispo, en presencia del pueblo de Dios, bendice estas viudas con el rito liturgico de bendicion, presentandolas a los fieles como signo profetico.

4. La eleccion de la Forma de Vida. La viuda <<bendecida>> asume una forma de vida en la que vive mas profundamente la consagracion bautismal y su confirmacion, y la vocacion al matrimonio. La muerte de su marido no destruyo su amor, fundado en el sacramento, sino que constituye evidencia de una nueva llamada para pertenecer a Dios sin condiciones en una nueva etapa misteriosa de su vida matrimonial.

5. Apoyo de la comunidad eclesial.

6. La relacion con el Obispo. El Obispo diocesano es garantia de la comunion eclesial. Es su responsabilidad, ademas de discernimiento vocacional, <<bendecir>> las viudas llamadas (segun el rito liturgico aprobado), y asegurar el cuidado pastoral y la atencion vigilante en su camino. El Obispo expresa su atencion y preocupacion como Pastor y Padre sobre las viudas <<bendecidas>>, ya sea por intervencion directa o a traves de su delegado.

Las viudas, conscientes de esta gracia de la paternidad, se sentiran llamadas a vivir esta relacion como un signo de autentica comunion.

7. La sobriedad evangelica. El don de si al Senor define el estilo de vida de la viuda <<bendecida>>. Dado el caracter secular de su consagracion, cada viuda administra sus bienes personalmente y con espiritu evangelico.

8. El silencio. La viuda <<bendecida>> advierte la necesidad vital del silencio.

9. La Lectio Divina.

10. La Misa diaria. La viuda <<bendecida>> participara todos los dias, de acuerdo con sus capacidades, en la Eucaristia.

11. La practica de la Reconciliacion.

12. Liturgia de las Horas. Con perseverancia y fidelidad, la viuda <<bendecida>> se convierte en la voz de la Iglesia en oracion en la celebracion de la Liturgia de las Horas, en tiempos de Laudes y Visperas.

13. Crecimiento espiritual.

14. La llamada a la santidad. La viuda <<bendecida>> es portadora de un carisma particular de santidad, que expresa viviendo y testimoniando la fidelidad a su marido despues de la muerte, como una senal para todo el Pueblo de Dios, capaz de fermentar la comunidad donde viva.

15. Compromiso pastoral.

16. El ministerio de la consolacion.

17. Los medios de formacion. Entre las herramientas educativas se indican: reuniones periodicas especificas.

18. La solicitud. La viuda que sienta la vocacion de consagrarle al Senor su viudez, debera solicitar por escrito al Obispo expresando su deseo de emprender el camino que lleva a la bendicion. Dicha solicitud ira acompanada de una carta del parroco y la opinion del director espiritual, referido verbalmente por la viuda al Obispo o su delegado, mostrando la seriedad del proposito y expresa la moral de la candidata. En el caso de que la viuda venga de una agrupacion eclesial necesitara tambien la presentacion del responsable local o diocesano.

19. El camino de discernimiento. De modo tipico durara dos anos la preparacion adecuada para una comprension clara de los compromisos que se han de asumir y para una orientacion mas precisa de la vida espiritual. Al final, el Obispo, despues de haber oido a su delegado, evaluara la autenticidad de la vocacion y la admitira a la profesion temporal que se renueva cada ano.

20. El rito de la bendicion. Con el solemne rito de la bendicion, presidida por el Obispo o su delegado y celebrado en un lugar publico, sera emitido el proposito definitivo. Este rito se celebrara despues de un numero razonable de anos despues de la muerte del conyuge, y no antes de los cuarenta y cinco anos de vida. La viuda se inscribira en la diocesis.

21. Los requisitos de admision. Ya sea para la profesion temporal o perpetua, siempre necesitara la opinion por escrito del ministro, en su caso, del Parroco, o de la agrupacion local o diocesana y la opinion del director espiritual, referido verbalmente por la viuda al Obispo o su delegado.

(1) Sinodo de Obispos 2015, Relacion final, n. 19: <<Las personas viudas pueden celebrar una nueva union sacramental sin desmerecer el valor del matrimonio anterior (cfr. 1 Cor 7,39). Al inicio y en el desarrollo de su historia, la Iglesia ha manifestado una especial atencion hacia las viudas (cfr. 1 Tim 5,3-16), llegando a instituir el "onfo viduantm", que hoy podria ser restablecido>> [http://goo.gl/lMMvT2],

(2) Cfr. nuestro estudio C. Hip-Flores, Consecrated Widows: an Analysis of Canon 570 of <<Codex Canonum Ecclesianim Orientalium>>, Cuadernos doctorales de la Facultad de Derecho Canonico, Universidad de Navarra 26 (2014-2015) 209-258.

(3) Instituto Secular de St. Frances of Rome, perfil. Citado en E. Rees, Christian Widowhood, New Blackfriars 76 (1995) 397. Una bibliografia basica sobre la viudez consagrada es la siguiente: L. Okulik, <<Viudas Consagradas>>, DCDC VII, 948-950; E. Hatch, <<Widows>>, in W. Smith --S. Cheetham (eds.), A Dictionary of Christian Antiquities, v. 2 O--B--Burr, 1880) 2033-2037; A. G. Gibson, <<Widow (In the Early Church)>>, New Catholic Encyclopedia, v. 14, The Catholic University of America, Washington 1967, 904; H. Marchal, <<Veuvage-Veuve>>, in Dictionnaire de Spiritualite Ascetique et Mystique, Doctrine et Histoire, v. 16, Beauchesne, Paris 1994, 522-529; R. Gyrson, The Ministry of Women in the Early Church, Translated by J. Laporte M. Hall, The Liturgical Press, Gollegeville MN 1980; B. B. Ti-turston, The Widows, A Women's Ministry in the Early Church, Fortress Press, Minneapolis 1989.

(4) G. Blaquiere, citado por E. Rees, 400.

(5) En la bibliografia final ofrecemos referencias completas de los mas significativos textos patristicos.

(6) Ademas de la basica bibliografia senalada en nota 2, cfr. tambien: J. abbas O.F.M. Conv., The Consecrated Life, A Comparative Commentary of the Eastern and Latin Codes, Faculty of Canon Law, Saint Paul University 2008; Idem, Two Codes in Comparison, 2nd revised ed., Series Kanonica 7, Pontificio Istituto Orientale, Roma 2007; J. BEYER, Le Droit de la Vie Consacree: Normes Communes: Commentaire des Canons 573-606, V. 1. Le Nouveau Droit Ecclesial, Tardy Press, 1988; K. BlIAranikulangara, Particular Law of the Eastern Catholic Churches, St. Maron Publications, New York 1996; S. Bocchin, La verginita professata, celebrata, confessata: Contributo per la sua comprensione teologico-liturgica daWOrdo consecrationis Virginum, C.L.V., Edizioni Liturgiche, Roma 2009; F. coccopalmerio, L'Ordo Virginum: note di esegesi del can. 604, Vita Consecrata 32 n. 5 (1996) 522-533; A. G. Martlviort, Deaconesses: An Historical Study, Ignatius Press, San Francisco 1986; R. Mf.tz, La Consecration des vierges. Hier, aujourd'hui, demain, Cerf, Paris 2001; C. Methuen, The <<Virgin Widow>>: A Probletnatic Social Role for the Early Church?, Harvard Theological Review 90, 3 (VII, 1997) 285-298; idem, Widows, Bishops and the Struggle for Authority in the <<Didascalia Apostolorum >>, Journal of Ecclesiastical History 46, 2 (IV, 1995) 197-213; G. Ramis, La Consagracion de la Mujer en las Liturgias Occidentales, C.L.V., Edizioni Liturgiche, Roma 1990; Idem, Los Formularios Romanos de las Misas de Bendicion de Virgenes y Viudas, en Traditio et Progressio, Studi Liturgici in Onore del Prof. Adrien Nocent, OSB a aira di Giustino Farnedi, Benedictina-Edizioni Abbazi S. Paulo, Roma 1988, 437-467; E. Rees, Christian Widowhood, New Blackfriars 76, 896 (IX, 1995) 393-400; Regolamento per la Formazione e la Vita Spirituale delle Vedove <<Benedette>>, Ordo Viduarum Ambrosianus, 2006; J. A. rosambert, La Veuve en Droit Canonique Jusqu'au XlVe Siecle, Librairie Dalloz, Paris 1923; D. Salachas, Orient et Institutions: Theologie et Discipline des Institutions des Eglises orientales Catholiques selon le Nouveau Codex canonum Ecclesiarwm Orientalium, Cerf, Paris 2012; E. Sastre, Sobre la novedad de viudas y viudos consagrados, Claretianum Institutum Theologiae Vitae Consecratae 38 (1998) 261-352; M. Smyth, Veuves, Vierges Consacrees et Diaconesses en Gaule Antique: Un Example de Conflit entre Coutu?ne Ecclesiastique et Autorite Legislative, Revue de Droit Canonique 53/2 (2003) 285-309.

(7) J. STRONG, Strong's Exhaustive Concordance of the Bible, Abingdon Press, 1890.

(8) Dt 26,12-13.

(9) Cfr. Is 1,17 y 23; 10,2; Jer 7,6; 22,3; Ez 22,7.

(10) Para un estudio mas extensivo sobre viudas en el Nuevo Testamento, cfr. F. S. SPENCER, Neglected Widows in Aas 6,1-7, The Catholic Biblical Quarterly 56 (1994) 715-733.

(11) 1 Tim 5,3-16.

(12) A. G. martimort, Deaconesses, An Historical Study, traducido por K. D. whitehead, Ignatius Press, San Francisco 1986, 23. La traduccion al castellano es propia.

(13) J. Otaduy, ?Sobrevive el vinculo a la muerte del conyuge?, en Idem, Fuentes, Interpretacion, Personas, Navarra Grafica Ediciones, Pamplona 2003, 519.

(14) Policarpo, Epistula ad Philippenses, en F. X. von Funk, Opera Patrum Apostolicorum v. 1, 271: <<Viduas vero doceamus esse prudentes circa fidem Domini, interpellantes sine intermissione pro omnibus, longe recedentes ab omni calumnia, detrectatione, falso testimonio, avaritia et omni malo; cognoscentes, quod altare Dei sint et quod ille omnia clare perspiciat nihilque eum lateat ...>>. La traduccion al castellano es propia.

(15) G. RamiS, La Consagracion de la Mujer en las Liturgias Occidentales, C.L.V. Edizioni Liturgiche, Roma 1990, 22.

(16) Agustin, De Bono Viduitatis, c. 6, en J. P. mlgne, Patrologia Latina, v. 40, 434: <<Et bonum est pudicitia conjugalis sed melius bonum est continentia vidualis>>. La traduccion al castellano es propia.

(17) Agustin, De Bono Viduitatis, c. 4, en J. P. mlgne, Patrologia Latina, v. 40, 433: <<satis ostendit beatam esse in Domino etiam post mortem viri iterum nubentem fidelem, sed in eodem Domino viduam beatiorem>>. La traduccion al castellano es propia.

(18) Chrysostom, Epistolam secunda ad Timotheum Cammentarius, en J. P. MIGNE, Patrologia Graeca, v. 62, Imprimerie Catholique, Paris 1857, Homilia VII, 641: <<Non secundas nuptias improbamus ut impudicas haec dico non enim id permttit Paulus, frenum ori meo apponens ac mulieribus dicens, Non peccatsi nubat. Sed sequentia videamus: Beatior autem erit, si sic permanserit (1 Cor 7,28-40). Hoc multo melius illo est. Quare? Plurimis de causis. Si enim non nubere melius est, quam nubere, multo magis hoc illo melius est. At inquies viduitatem quaedam ferre non potuerunt, et in calamitates inciderunt: non enim noverant quid esset viduitas. Non hoc est viduitas, secundas non appetere nuptias sicuti nec virginitas est, non nupsisse; sed quid? Sicut in virginibus honestus habitus et assidua oratio requiritur: sic in viduis ut solae maneant precando perseverare, atque a voluptate et deliciis abstinere. Nam quae in deliciis est, iuquit, vivens mortua est (1 Tim 5,6)>>. La traduccion al castellano es propia.

(19) M. smyth, Veuves, Vierges Consacrees et Diaconesses en Gaule Antique: Un exemple de conflit entre coutume ecclesiastique et autorite legislative, Revue de Droit Canonique 53/2 (2003) 291.

(20) J. A. Rosambert, 76-82; M. Smyth (2003) 291-298.

(21) Quinto Sinodo de Orleans, c. 19, en Collectio Hispanae, 278: <<... illae, quae in domibus propriis, tarn puellae quam viduae, commutatis vestibus convertuntur ...>>. Traduccion al ingles en M. Smyth, Widows (2002) 53-84 [http://goo.gl/jqK40M] (consultado el 9-V1I-2013). La traduccion al castellano es propia.

(22) Concilio de Paris (614), c. 15, en F. Maassen, Concilia aevi Merovingici, 190: <<De viduabus et puellis, quae sibi in habitu religionis in domos proprias tam a parentibus quam per se vestem mutaverint et se postea contra instituta patrum vel precepta canonum coniugium crediderint copulandas ...>>. La traduccion al castellano es propia.

(23) M. Smyth, Widows (2002) 53-84. Consultado el 9-VII-2013 [http://goo.gl/jqK40M], La traduccion al castellano es propia.

(24) Tercer Concilio de Zaragoza, c. 5, en Collectio Hispanae, 310-311: <<... animo pudice servans statim accersito ab hoc saeculo principe vestem saecularem deponat, et alacri curiositate religionis habitum assumat. Quam etiam et confestim in coenobio virginum mancipandam esse censemus, ut ab omni turbine mundi remota, nequaquam cuilibet locus attribuatur, per quod aut contumeliuin tantae potestad ingeratur aut subdita plebi haesisse patescat quorum ante duduin noscitur domina fuisse; sed infra claustra monasterii jugi sedulitate persistens atque sanctimonialem vitam peragens de regno temporali opitulatione divina ad regnum aeternitatis mereatur pervenire>>.

(25) Concilio de Paris, c. 44, en Monumenta Germaniae Historica, tom. II, 2, 638-639.

(26) segundo Concilio de LetraN, c. 25, en G. Catalani, Sacrosancta Concilia oecumenica-prolegomenis, ir commentants illnstrata ad sanctissimum pairem Clementem XII pontificem maximum, v. 3, Typis Antonii de Rubeis apud Pantheon in via Seminarii Romani, 1749, 121. Cfr. J. A. rosambert, 81.

(27) Decretal de Inocente III, C. 7, X, IV, 6, en E. Gonzalez Tellez, Commentaria perpetua in libros decretalium, Francfort 1690, IV, 132: <<eo adjecto tenore ut in domo propria cum omni substantia sua remaneant>>. Esta cita esta tomada de J. A. Rosambert, 82, nota al pie 1.

(28) J. A. Rosambert, 82.

(29) E. MAKOWSKI, Canon Law and Cloistered Women, Periculoso and its Commentators, 1298-1545, CUA Press, Washington DC 1997, 1-2. La traduccion al castellano es propia.

(30) E. Makowski, 13. Cfr. W. Simons, Cities of Ladies: Beguine Communities in the Medieval Low Countries, 1200-1565, University of Pennsylvania Press, Philadelphia 2003.

(31) Pio XII, Discurso a la Union Mundial de Organizaciones Familiares, 16 septiembre 1957, AAS 49 (1957) 900-901.

(32) E. Rees, Christian Widowhood, New Blackfriars 76, 896 (IX 1995) 393-400.

(33) G. BlaQUIERE, citado por E. REES, 400.

(34) F. de BrOISSIA, citado por E. Rees, 399.

(35) E. REES, 400.

(36) Francisco, Meditacion diaria en Domas Sanctae Marthae, 17-1X-2013, en Santa Sede, Meditacion Diaria [http://goo.gl/gXcScR] (consultado el 24-V-2015).

(37) Concilio Vaticano II, Constitucion pastoral Gaudium et Spes, 7-XII-1965, AAS 58 (1966) 48.

(38) Concilio Vaticano II, Constitucion dogmatica Lumen gentium, 21-XI-1964, AAS 57 (1965) 41.

(39) Concilio Vylicano II, Decreto Apostolicam actuositatem, 18 noviembre 1965, AAS 58 (1966) 4.

(40) Juan Pablo II, Exhortacion apostolica post-sinodal Vita Consecrata, 25-III-1996, AAS 88 (1996) 377-486, 7; juan Pablo ii, Exhortacion Apostolica <<Vita Consecrata>> [http://goo.gl/3yocPU] (consultado 24-V-2015). Todas las traducciones de VC al castellano se tomaran de esta fuente.

(41) Ibid., VC 42.

(42) Catecismo de la Iglesia Catolica, Libreria Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 1998, 922.

(43) Las nueve formas de vida consagrada establecidas en el CCEO para las Iglesias catolicas orientales son: vida monastica, ordenes, congregaciones, sociedades de vida comun al modo de religiosos, institutos seculares, ascetas pertenecientes a un instituto de vida consagrada; ascetas que imitan la vida eremitica, virgenes consagradas, y viudas consagradas.

(44) El CCEO define los ermitanos como miembros de monasterios sui iuris que, con el permiso de su superior, viven aislados del monasterio, mientras que a quienes se nombra como <<ascetas que imitan la vida eremitica>>, o bien pertenecen a un instituto de vida consagrada que no sea un monasterio, o bien no pertenecen a ningun instituto y dependen directamente del eparca local. El CIC, en cambio, define ermitanos como hombres o mujeres sujetos al Obispo diocesano que se dedican al silencio, la soledad, la oracion y la penitencia (CIC c. 603 [seccion][seccion] 1, 2). El CIC no considera especificamente a los fieles que viven la vida eremitica bajo obediencia a un superior religioso.

(45) J. Abbass, The Consecrated Life, A Comparative Commentary of the Eastern and Latin Codes, Faculty of Canon Law, Saint Paul University 2008, 6.

(46) Cfr. Nuntia 3 (1976) 3-10; traducido al ingles por K. Bharanikulangara, Particular Law of the Eastern Catholic Churches, St. Maron Publications, New York 1996, VIII

(47) Basilio, Epistulus CXCIX, XIX, inj. P. Migne, Patrologia Graeca, v. 32, 719: <<Virorum autem professiones non novimus praeterquam si qui se ipsi monachorum ordini ascripserint: qui quidem tacite vitam caelibem videntur suscepisse>>. La traduccion al castellano es propia.

(48) N. Emslf.Y, The Rite of Consecration of Virgins, en A. cliupungco (ed.), Handbook for Liturgical Studies: Sacraments and Sacramentais, v. 4, Liturgical Press, Collegeville MN 2000, 331. Cfr. AAS 43 (1951) 16.

(49) Ordo consecrationis virginum, en Pontifical Romanian, Editio typica, Polyglot Press, Vaticano 1970.

(50) E. MakOWSKI, Canon Law and Cloistered Women, Periculoso and its Commentators 1298-1545, Catholic University of America Press, Washington DC 1997, 43.

(51) VC, 10.

(52) VC, 7.

(53) CCEO c. 889 [seccion] 4: <<Votum est publicum, si nomine Ecclesiae a legitimo Superiore ecclesiastico acceptatur; secus est privatum>>; <<Un voto es publico si es aceptado en nombre de la Iglesia por un legitimo superior eclesiastico. De otra manera es privado>>. Sobre votos: cfr. T. Bahillo, <<Votos publicos en IVC>>, DGDC VII, 980. Entiendo que este comentario tambien se aplica a las viudas consagradas, las cuales son establecidas en el mismo canon (CCEO c. 570) con los ascetas que imitan vida eremitica. P. Etzi tambien concuerda en que los ermitanos hacen votos publicos. Cfr. P. etzi, <<Voto [Impedimento de]>>, DGDC VII, 978.

(54) G. Blaquiere, citado por E. Rees, 400.

(55) Cfr. CIC 645 [seccion] 1 y 1033.

(56) Cfr. J. Abbass, Canonical Dispositions for the Care of Eastern Catholics Outside their Territory, Periodica de re canonica 86 (1997) 336-338.

(57) Los canones correspondientes en el CIC son cc. 597 [seccion] 1 y 642.

(58) Concilio de Paris, c. 44, en Monumenta Germaniae Historien, tom. IT, 2, Societas Apreriendis Fontibus Rerum Germanicarum Medii Aevi, Ed. Hannover and Leipzig, 1908, 638-639: <<Et abhinc ab omnibus observandum statuimus ut hujuscemodi viduae amissis viris repente non velentur sed cum conhibentia episcopi sui, triginta diebus, ut a glorioso principe domno Hludovico cum consensu venerabilium sacerdotum jamdudum constitutum est, exspectant, quibus peractis, aut nubant, aut si potius Deo se sacrari expostulaverint, admoneantur et instituantur ut non in domibus propriis sed in monasteriis sub spiritalis matris regimine Deo se servituras subdant quoniam hujuscemodi adulescentulas, viros amittentes et in sanctimoniali habitu propriis domibus residentes, persaepe in laqueum diaboli lapsas esse didieimus>>.

(59) CCEO c. 461 [seccion] 1 : <<Un novicio libremente puede dejar el monasterio o ser despedido por causa justa por e! superior o el synaxis de acuerdo a la tipica [regla propia], [seccion]2. Al final del noviciado, si es juzgado idoneo, un novicio debe ser ad?nitido a la profesion; al contrario, es despedido ...>>. El canon correspondiente en el CIC es el c. 653 [seccion][seccion] 1,2.

(60) CCEO c. 415 [seccion] 1 : <<Todos los religiosos estan sujetos a la autoridad del jerarca local en asuntos que pertenecen a la celebracion publica del culto divino, a la predicacion de la Palabra de Dios al pueblo, a la educacion religiosa y moral de los fieles, especialmente de los ninos, a la instruccion catequetica y liturgica, al decoro clerical, asi como a las diversas obras en lo concerniente al apostolado. [seccion]2 .El Obispo eparquial tiene el derecho y el deber de hacer una visita de cada monasterio y de las casas de las ordenes y congregaciones en su territorio en relacion con los asuntos mencionados en [seccion] 1 con la frecuencia con que lleve a cabo una visita canonica en el lugar, o mando considere que motivos graves lo aconsejan. [seccion]3 .El Obispo de la eparquia, solo con el consentimiento de los superiores competentes, puede encomendar el trabajo apostolico o las funciones relativas a la eparquia a los religiosos, sin perjuicio del derecho comun y observando la disciplina religiosa de los institutos, salvaguardando su propio caracter y fin especifico>>. Los canones correspondientes en el CIC son cc. 678 [seccion] 1; 683.

(61) Didascalia, XV; Constituciones Apostolicas, Til, 1.

(62) CIC cc. 213, 214; CCEO cc. 16, 17.

(63) L. Okulik, <<Viudas Consagradas>>, DGDC VII, 948-950.

(64) Uso el termino <<laico>> en este contexto como lo define el c. 207 CIC, es decir, todos los no ordenados. Con esto no quiero decir que las viudas consagradas no esten incluidas en la vida consagrada. Reconozco que el binomio clerigo-laico no se ajusta perfectamente a la clasificacion tripartita del c. 399 CCEO: clerigo-religioso-laico.

(65) CCEO c. 409 [seccion] 2: <<Ipsi ius habent ad iustam remulierationem suae condicioni aptatam, qua decenter, servatis quoque iuris civilis praescriptis, necessitatibus propriis ac familiae providere possint; itemque ius habent, ut sui suaeque familiae congruenti praecaventiae et securitati sociali necnon assistentiae sanitariae provideatur>>. La traduccion al castellano es propia. CIC c. 231 [seccion] 2: <<Firmo praescripto can. 230, [seccion] 1, ius habent ad honestam remunerationem suae condicioni aptatam, qua decenter, servatis quoque iuris civilis praescriptis, necessitatibus propriis ac familiae providere valeant; itemque fis ius competit ut ipsorum praevidentiae et securitati sociali et assistentiae sanitariae, quam dicunt, debite prospiciatur>>.

(66) Manual, Ordo Viduarum delArcidiocesi di Catanzaro-Squillace a cura de Don Vicenzo Lopasso, 1822. Este rito es adaptado del Rito de Consagracion de Virgenes Seglares en Pontifical Romanum, Ordo consecrationis virginum, editio typica Polyglot Press, Vaticano 1970. La traduccion al castellano es propia.

(67) Estatutos y Regla de Vida del Ordo Viduarum Ambrosianus, <<Chiesa de Milano>> [http://goo.gl/ sFq9Kk] (consultado el 26-11-2015). Los estatutos fueron definitivamente aprobados por el Cardenal en octubre de 2005. La regla de vida fue aprobada en febrero de 2006. La traduccion al castellano es propia.

(68) En la Archidiocesis de Milan se utiliza el termino <<viuda bendecida>> [vedova benedetta/ en vez de <<viuda consagrada>>.

(69) Manual <<Ordo Viduarum del Arcidiocesi di Catanzaro-Squillace>> a cura de Don Vicenzo Lopaso, 8-11; 14-17. La traduccion al castellano es propia.

(70) Estatutos y Regla de Vida del Ordo Viduarum Ambrosianus, <<Chiesa de Milano>> [http://goo.gl/ sFq9Kk] consultado el 26-11-2015. La regla de vida fue aprobada en febrero 2006. La traduccion al castellano es propia.

RECIBIDO: 1 5 DE FEBRERO DE 2016 / ACEPTADO: 7 DE FEBRERO DE 2017

DOI 10.15581/016.113.008

Christina Hip-Flores

Profesora de Derecho Canonico

Washington, DC

chipflores@gmail.com
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Author:Hip-Flores, Christina
Publication:Ius Canonicum
Date:Jun 1, 2017
Words:17530
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