Printer Friendly

Estrategia colonizadora en el Nuevo Santander, siglo XVIII.

Durante la particular ocupacion espanola del territorio novohispano conocido como Seno Mexicano se aprecian algunas de las modalidades persuasivas, asi como ciertas acciones coactivas utilizadas, a lo largo de dos siglos y medio, por el real gobierno para estimular el avance espanol en la frontera norte de la Nueva Espana. En efecto, para la fundacion de la Colonia del Nuevo Santander (hoy estado de Tamaulipas, Mexico), realizada en 1748, algunos funcionarios virreinales echaron mano de una serie de estrategias para enganchar en la azarosa empresa colonizadora a los cientos de familias --habitantes principalmente en el Nuevo Reino de Leon y Coahuila-- que requerian para establecer las primeras 14 poblaciones espanolas. El arraigo de los nuevos pobladores, tan necesario para garantizar la permanencia de la nueva provincia, fue tambien objeto de las mas variadas estratagemas ejecutadas por el primer gobernador, el coronel Jose de Escandon, y sus mas cercanos colaboradores encargados de las jefaturas de las villas. En las paginas de este articulo contrasta el poder patrimonialista y clientelar ejercido por Escandon, en beneficio del grupo rector escandoniano, con la precaria situacion del resto de la poblacion, civil y militar, que habitaba bajo su ferula.

Descriptores: Colonia del Nuevo Santander, colonizacion novohispana, Jose de Escandon, poblamiento, siglo XVIII novohispano, Seno Mexicano.

For two and a half centuries, the period of Spanish occupation of New Spain known as Seno Mexicano saw the use of several forms of persuasion and coercion by the royal government to encourage the Spaniards' advance along the northern border of New Spain. In 1748, in order to found the Colony of Nuevo Santander (now the state of Tamaulipas, Mexico), viceregal officials employed a series of strategies to involve hundreds of families-living mainly in the Nuevo Reino de Leon y Coahuila, which they required to establish the first fourteen Spanish settlements-in the risky task of colonization. Ensuring the permanence of the new settlers, so essential to guaranteeing the continuity of the new province, was also the object of various strategies undertaken by the first governor, Col. Jose de Escandon, and his closest collaborators who were responsible for governing the towns. This article contrasts the patrimonial and clientelist power wielded by Escandon for the benefit of the Escandon ruling group with the precarious situation of the rest of civil and military population living under his iron rule.

Key words: Colony of Nuevo Santander, colonization of New Spain, Jose de Escandon, settlement, 18th century New Spain, Seno Mexicano.

Introduccion

Desde los primeros tiempos de la penetracion espanola en la frontera norte de la Nueva Espana se manifiestan algunos fenomenos de suyo interesantes que, en cierto modo, nos ayudan a explicar los metodos persuasivos y coactivos que las autoridades coloniales y los grupos de poder locales impusieron paulatinamente para repoblar esa region. En el inicial proceso colonizador norteno destaca la fuerte atraccion que ejercieron los yacimientos de metales preciosos en ciertos sectores de la sociedad novohispana, al extremo de producir una importante migracion espontanea, encabezada por conquistadores u hombres de fuerte tradicion minera, procedentes principalmente del norte de Espana. Sin duda alguna, a esa poderosa atraccion del oro y la plata se sumo, anos mas tarde, el anhelo expansionista y la necesidad de dominio del imperio espanol sobre la Gran Chichimeca, territorio conocido entonces como el Gran Tunal --que abarcaba toda la zona potosino-zacatecana y lugares aledanos, hasta Saltillo--, ademas del deseo de muchos hombres --tanto espanoles, criollos y mestizos, como ciertos grupos de naturales sedentarios del centro del virreinato-- de poseer en propiedad generosas extensiones de tierra que en otras partes de la Nueva Espana les estaban vedadas.

No obstante semejantes incentivos, es preciso decir que las autoridades coloniales y los incipientes grupos de poder regionales tuvieron que reforzar los primigenios impulsos expansionistas con una serie de politicas colonizadoras y tacticas inductivas para mantener el flujo migratorio hacia esas tierras y el arraigo de los nuevos vecinos. Ciertamente, la contraparte de la panacea de la plata en el agreste territorio de la Gran Chichimeca fue, por un lado, el desencanto sobre la inmediata riqueza y del poder esperados por los inmigrantes y, por otro lado, el justificado temor que despertaron en ellos los permanentes ataques que lanzaran los grupos recolectores-cazadores en defensa tanto de su libertad como de sus tierras usurpadas.

Asi, pues, las circunstancias por demas adversas generadas en la frontera norte a causa del continuo estado de "guerra viva" que en ella se padecia tendieron a frenar la afluencia de empresarios y vecinos, asi como a obligar a muchos de los forasteros a retornar con sus familias a sus antiguos hogares, provocando con ello el abandono, parcial o total, de diversas poblaciones y reales de minas espanoles. A esta dificil situacion se anadio la inminente disminucion de la poblacion indigena, provocada, en mucho, por la llegada de los espanoles a la frontera norte, de tal forma que la mano de obra externa termino por convertirse en un factor determinante para el desarrollo de las empresas locales, principalmente mineras.

Ahora bien, para el analisis de la colonizacion espanola en el vasto septentrion conviene tener siempre presente que fue un largo proceso que tardo poco mas de dos siglos. Es bien sabido que se trato de un fenomeno multietnico determinado en gran medida por factores de indole economica y defensiva, con inmigrantes procedentes tanto de Espana como del centro, del occidente e inclusive del sur de la Nueva Espana, incluidos indigenas cautivos y libres, asi como esclavos negros. Por supuesto que en esta afluencia no falto la llegada de vagabundos espanoles, mestizos y mulatos que dificilmente se integraban al trabajo. (1)

Hemos de considerar que la diversidad de origen de los colonos estuvo determinada por la naturaleza de la poblacion que se pretendia establecer, asi como por las circunstancias propias del suceso pacificador y colonizador. Ejemplo de ello fueron los indios auxiliares y los soldados de las huestes espanolas que, en el siglo XVI, acompanaron a sus capitanes en la ocupacion de ciertos sitios estrategicos del norte. A este primer contingente de conquistadores peninsulares le sucedio un grupo importante de misioneros y soldados de los presidios, luego de que, en el siglo XVII y hasta el primer tercio del XVIII, el regimen misional fuera asimilado por los funcionarios del gobierno central como pieza clave dentro del proceso de pacificacion y conquista de las tierras habitadas por grupos de indigenas de cultura nomada y seminomada. No obstante, en la segunda mitad del siglo XVIII ocurriria una importante migracion hacia una porcion del noreste del septentrion con cientos de familias de ascendencia principalmente criolla, mestiza y parda --este ultimo grupo integraba a negros, mulatos y cuarterones-- que anunciara el principio del fin del sistema misional con la puesta en marcha de una original empresa colonizadora mixta de caracter real y empresarial. En verdad que en el multitudinario flujo migratorio hacia el Seno Mexicano se aprecia claramente como la inquietud del gobierno central de aplicar una nueva politica pacificadora y colonizadora en la frontera norte se habria de articular con el anejo deseo de un reducido grupo de nobles propietarios --hacendados, militares y funcionarios-- del mundo novohispano, interesados en explotar los pastizales de dicho territorio.

En efecto, al hablar de la ocupacion del Seno Mexicano estamos frente a un peculiar fenomeno expansivo que gracias al interes del real gobierno, a mas de haberse extendido a una zona del septentrion de muy dificil acceso, su ejecucion se hizo factible debido a la participacion de un reducido grupo de hombres prominentes del centro y del noreste de la Nueva Espana que se habria de encargar de ensayar el nuevo sistema de poblamiento espanol. La pacificacion y colonizacion racional y limitada del Seno Mexicano es sin duda alguna un suceso sin parangon en el mundo colonial, ya que surge de un proyecto colonizador institucional que en manos de particulares promete cumplir con algunos de los objetivos y de las practicas que persiguen ciertos funcionarios ilustrados de mediados del siglo XVIII, en beneficio del imperio espanol, pero que finalmente habra de servir a los intereses economicos y politicos de los inversionistas que, ademas de financiar parte de la empresa, se encargaran de dirigir y controlar el destino de la sociedad asentada en las tierras del Seno Mexicano. (2)

En esta particular ocupacion espanola, como en el resto de los sucesos colonizadores de las provincias nortenas, incluida la fundacion de la Alta California en 1769 bajo la ferula del ilustrado malagueno Jose de Galvez, el dolo y el engano fueron un recurso permanente para estimular los sucesivos movimientos expansivos. Asimismo es entendible que tanto las diversas modalidades persuasivas, como las muy variadas acciones coactivas que se utilizaran para enganchar a la gente y arraigarla en el septentrion se fueran elaborando y adaptando de acuerdo con el momento y las circunstancias propias de cada una de las entidades politico-administrativas que se pretendia establecer, tal y como ocurriera con la colonizacion familiar que diera origen a la Colonia del Nuevo Santander, actual estado de Tamaulipas, Mexico.

Ciertamente, en el avance expansionista espanol, la colonizacion familiar fue una de las formas mas socorrida por los funcionarios reales y virreinales para establecer ciertas fundaciones en la frontera norte de la Nueva Espana, ya fuera con indigenas de cultura sedentaria o con espanoles y demas "gentes de razon", es decir, criollos, mestizos y mulatos, que contribuyeran a expandir y a consolidar el dominio del imperio espanol en ese territorio, habitado, segun ya se dijo, por grupos autoctonos recolectores-cazadores.

En este tipo de colonizacion las autoridades reales aplicaron varias formulas. La primera de ellas fue la de trasladar diversos grupos de indigenas sedentarios para compensar la dramatica disminucion que sufriera la poblacion indigena, luego de la entrada de los espanoles a la Gran Chichimeca; el caso mas representativo de esta politica es el espectacular desplazamiento de familias tlaxcaltecas para apoyar la colonizacion, a partir de 1591, desde el Gran Tunal hasta el Nuevo Reino de Leon y Coahuila. (3) Otra de las formulas utilizadas por el gobierno real para estimular la ocupacion espanola de un lugar o una provincia novohispana en el septentrion radico en el traslado de familias de la Peninsula Iberica o de las islas Canarias, como sucediera en Texas con el proyecto de enviar a tan lejanas tierras a 400 familias canarias en el primer tercio del siglo XVIII. (4)

En ambos casos, para persuadir a las familias de trasladarse al remoto septentrion se les ofrecio, ademas de la anhelada hidalguia, "tierras en propiedad, ganados, privilegios de colonizadores conforme a la ley, viaticos completos desde su salida hasta el lugar del destino". Asimismo se previo financiar con bastimentos a los indigenas y a los colonos durante un ano, mientras se adaptaban al territorio y se volvian autosuficientes. Y si bien se sabe que los resultados con los tlaxcaltecas, en terminos generales, fueron muy satisfactorios como punta de lanza en el proceso colonizador norteno, no se puede afirmar lo mismo en el caso de los canarios, quienes a pesar de la gran ayuda ofrecida por el gobierno real, luego de realizar un largo y penoso recorrido desde su lugar de origen hasta el septentrion, finalmente el 9 de marzo de 1731 llegaron a Texas tan solo 12 familias, con 55 personas. (5)

He de decir que, para los funcionarios coloniales, el pobre resultado obtenido de la medida colonizadora con familias de las Canarias en modo alguno valia las penurias y los sacrificios padecidos por los islenos para llegar a Texas, y mucho menos justificaba la inversion del real gobierno en dicha empresa --aproximadamente 800 000 pesos. (6) Fue, entonces, cuando el brigadier Pedro de Rivera, quien en un principio apoyara e inclusive promoviera la colonizacion del norte con familias espanolas, propuso al virrey de Nueva Espana, el marques de Casa Fuerte, que le solicitara al rey Felipe V una orden que prohibiera "el paso de mas familias canarias a la Nueva Espana". (7)

No obstante lo anterior, como en los anos cuarenta del siglo XVIII seguia vigente el peligro extranjero en el Golfo de Mexico, las autoridades virreinales, para resolver el problema de defensa y despoblamiento de la porcion noreste del septentrion, pensaron en aplicar una nueva modalidad colonizadora familiar utilizando los recursos humanos no indigenas que habitaban en la region. Es decir, para crear un nuevo poblado fronterizo se planeo sacar a vecinos--especialmente familias de cualquier condicion socio-juridica-- de las provincias aledanas, colonizadas desde mucho tiempo atras, para establecer en el antiguo territorio del Seno Mexicano una nueva provincia.

La colonizacion familiar en el Nuevo Santander

Es justamente durante la fundacion de la Colonia del Nuevo Santander cuando se pone en practica ese nuevo modelo colonizador que, recuerdese, paginas atras defino como racional y limitado, debido a que surge de un proyecto engarzado a las nuevas corrientes politicas del siglo XVIII, pero limitado fundamentalmente a los intereses del grupo empresarial encargado de su ejecucion. A mas de ser un suceso novedoso que no se vuelve a repetir en el ambito colonial, tambien en el se presentan de manera muy clara los senuelos que se utilizaron para atraer a las familias pobladoras, asi como la coaccion que sobre ellas se ejercio para someterlas al servicio del grupo en el poder. Ligadas a los intereses y a las expectativas de los hombres prominentes, las acciones coercitivas que se aplicaron sobre los nuevos pobladores estaban pensadas no solo para impedir que los inmigrantes abandonaran el territorio que tan "generosamente" los habia acogido, sino tambien para evitar, a toda costa, la defensa que pudieran presentar las familias ante el gobierno virreinal en contra del poder desmesurado que las autoridades militares de la entidad ejercieran sobre ellas.

Ahora bien, del singular suceso migratorio ocurrido en el noreste novohispano se sabe que, en 1748, despues de dos siglos y medio de intentos colonizadores fallidos --tanto reales como privados--, finalmente fue ocupado por los espanoles el enorme territorio comprendido entre los rios Tamesi-Panuco y Nueces, originalmente conocido como Seno Mexicano. Los limites de la nueva entidad politico-administrativa que tuvo por nombre Colonia del Nuevo Santander fueron, ese mismo ano, definidos en una extension aproximada de 650 kilometros de sur a norte y entre 250 y 300 kilometros de oriente a poniente. La nueva colonia colindaba, al norte, por una parte de las provincias de Coahuila y Texas: al poniente, por el Nuevo Reino de Leon y otra zona de Coahuila, Charcas y Guadalcazar; al sur, por algunas porciones de Rio Verde, Valles y la provincia de Panuco y, al oriente, por poco mas de 400 kilometros de costa del Golfo de Mexico. (8)

Es verdad que para echar a andar el proyecto colonizador en el Seno Mexicano --territorio calificado entonces de incognito e inhospito-- mucho tuvo que ver el afan del gobierno espanol de preservarlo de la intromision francesa en la costa del Golfo de Mexico, asi como el deseo de frenar los constantes ataques de los grupos recolectores-cazadores que habitaban en esa porcion de la frontera norte. Sin embargo, es preciso insistir en que lo que acabo por determinar la fundacion de la entidad neosantanderina fue un conjunto de intereses particulares de un grupo de funcionarios y de nobles hacendados --militares y civiles-- del centro y del noreste novohispanos dedicado a la cria de ganado mayor y menor. Estos hombres, deseosos de satisfacer sus necesidades de defensa, expansion y comercio en la zona del Seno Mexicano, hicieron suya la nueva politica de poblamiento que algunos altos funcionarios de la corte virreinal empezaran a promover en la misma decada de los cuarenta del mencionado siglo XVIII. (9)

Entre las medidas propuestas por la administracion colonial, y que asumiera el sector empresarial, destaca la ya citada idea de trasladar al territorio que se queria colonizar a un sinnumero de familias espanolas y demas "gente de razon". Ahora los funcionarios coloniales, con el apoyo del grupo de hombres prominentes, pensaron en las familias asentadas en las localidades vecinas y desde luego vieron con mucho recelo la contumaz oposicion que los misioneros habian mostrado en otras provincias nortenas a la entrada de los grupos familiares no indigenas a las tierras de los gentiles, so pretexto, a decir de los religiosos, del mal ejemplo que estos daban a los indios. No obstante, para las autoridades virreinales estaba visto que el aislamiento promovido por las ordenes de regulares en el septentrion tampoco habia dado los resultados esperados, en el sentido de acabar con los ataques de los indios insumisos e integrarlos a la sociedad colonial, y mucho menos se habia logrado afianzar el dominio espanol en esa region. (10)

Quiso entonces el gobierno colonial aplicar esa nueva politica de poblamiento mediante familias del suroeste y noreste novohispanos. Con la mira puesta, desde 1744, en la colonizacion del agreste Seno Mexicano, Jose de Escandon y Huelguera obtuvo el mando de manera definitiva cuatro anos mas tarde, una vez que logro convencer a los funcionarios virreinales no solo de su capacidad para conciliar el gran juego de fuerzas institucionales y privadas que pesaban sobre la ocupacion oficial y la explotacion de esa zona, sino de la viabilidad de la estrategia empresarial que pensaba poner en practica, a fin de integrar ese territorio a la Nueva Espana con una inversion minima de la Real Hacienda. (11)

Ademas, el proyecto rector de Jose de Escandon teoricamente se ajustaba a la urgente necesidad de la corona espanola de corregir las debilidades de los mecanismos de control en sus posesiones de ultramar, en este caso del septentrion novohispano, mediante una nueva administracion, acorde con las directrices de la politica reformista. Para la defensa interna y externa del Seno Mexicano, asi como para el dominio de la poblacion que se asentara en dicho territorio, el coronel Escandon asumia el precepto colonizador preconizado por los funcionarios ilustrados, en el sentido de establecer un gobierno militar y sustituir el sistema mision-presidio por el establecimiento masivo de poblaciones civiles como el principal instrumento de colonizacion, en beneficio de la corona espanola y de la sociedad novohispana en general. (12)

En su propuesta colonizadora, el militar peninsular tambien incluyo la idea de los funcionarios virreinales sobre el traslado de mano de obra forastera, para que, ademas de acabar con la incertidumbre de no poder utilizar la fuerza de trabajo de los indigenas del territorio, se evitara, entre otras cosas, que los inmigrantes de pendieran casi por entero del trabajo de los naturales, tal y como ocurriera en La Florida y Nuevo Mexico. En esta ultima provincia, como acertadamente senala David Weber, las excesivas demandas y acciones coactivas que ejercieran los frailes, los soldados, los colonizadores y los funcionarios gubernamentales sobre los naturales del territorio llevaron a estos a la rebelion, y con ello a la destruccion en tan solo unos cuantos dias de lo que con tanto esfuerzo y tiempo se habia ido construyendo. (13)

Pero una cosa eran las expectativas de los funcionarios virreinales y otra muy distinta la realidad del emergente poder regional. Escandon y los encumbrados inversionistas sabian que, una vez arrebatado a los misioneros el gobierno espiritual y material de los indigenas en la futura Colonia del Nuevo Santander, tanto la explotacion del territorio como la integracion de los indigenas a la vida civil se tornarian parte importante de sus privilegios. De aqui entonces que una de las caracteristicas del territorio elegido para fundar la provincia fuera la significativa ausencia de grupos misionales establecidos en la zona que amenazaran o al menos entorpecieran la puesta en marcha del anhelado proyecto, sustentado, no se olvide, en un poblamiento masivo y "pacifico", a partir de la creacion de villas mixtas --de espanoles e indigenas-- protegidas por escuadras militares al mando de los capitanes de las poblaciones. (14)

El poder de la persuasion

Es a partir de su experiencia previa sobre reclutamiento familiar en Sierra Gorda que el coronel Escandon elaboro, con la asesoria del auditor de Guerra y Hacienda de la Real Audiencia de Mexico, el marques de Altamira, todo un plan para obtener los recursos materiales y humanos que le permitieran llevar a cabo el establecimiento simultaneo de las primeras catorce poblaciones, apoyado en dos paquetes promocionales. El primero de ellos estaba pensado para persuadir a los futuros inversionistas de la empresa colonizadora; el segundo, para inducir al cambio de residencia a los cientos de familias que habrian de representar el grueso de la poblacion de la nueva provincia, y que, por consiguiente, habrian de conformar la fuerza de trabajo que requeria el grupo dominante para el desarrollo y la consolidacion de sus particulares negocios en ese territorio. (15)

A los hombres prominentes --civiles y militares-- que estaban dispuestos a participar en la empresa colonizadora con inversion de capitales suficientes para cubrir el traslado de familias de pobladores y fundar las villas y los pueblos, Jose de Escandon les ofrecio tierras, exenciones de impuestos y obvenciones, segun lo estipulado por las leyes indianas. Sin embargo, los dos sitios de ganado mayor y las 12 caballerias de tierras que de entrada se les prometieron a los futuros inversionistas sobrepasaban con mucho el limite impuesto por la ley 9, titulo 5, libro 4, de la Recopilacion de Indias, en el sentido de no conceder "mas de cinco peonias, ni mas de tres caballerias" a los nuevos pobladores. No obstante, se les hizo la oferta de una extension de tierra superior a las 2 514 hectareas que dificilmente la habrian de desaprovechar esos importantes criadores de ganado que, de tiempo atras, usufructuaban --o pensaban hacerlo-- los agostaderos de la futura Colonia del Nuevo Santander. (16)

Pero para despertar aun mas el interes de los miembros de este grupo, el militar peninsular les aseguro un sueldo anual de 500 y hasta 800 pesos por la jefatura de las villas. Ademas prometio nobleza, poder y participacion directa en el circuito comercial que pensaba establecer en el interior y el exterior de la provincia a los acaudalados hacendados y militares que colaboraran con el para instituir el gobierno militar y someter bajo su mando a la sociedad que se asentara en ese territorio. (17) En estas ofertas se aprecia con claridad el doble beneficio que tanto el futuro gobernador de la provincia como los hombres prominentes esperaban obtener por su participacion en la empresa pacificadora y colonizadora del Seno Mexicano. Para los inversionistas privados, obviamente, la posesion legal y la explotacion irrestricta de las tierras deseadas y el poder politico y economico sobre las villas que establecieran; para Jose de Escandon, los recursos humanos y materiales que requeria para pacificar y colonizar la zona, ademas de poder contar con el apoyo y la lealtad de un selecto grupo de colaboradores para instituir en el Nuevo Santander su propio programa de organizacion, acorde mas con los intereses privados regionales que con los del imperio espanol. (18)

Para las familias de pobladores, el coronel Escandon concentro su estratagema persuasiva en la oferta de "alguna ayuda de costa, por una vez, asi para que puedan transportarse con comodidad, como para la provision de bastimentos que necesitan el primer ano", pero sobre todo con la promesa de otorgarles en propiedad dos sitios de ganado menor y seis caballerias de tierra con "aguas competentes", para que se radicaran en ellas, "haciendo labores de siembra y cria de ganado". Desde luego anuncio que gozarian tambien de la real proteccion, asi como de la exencion de impuestos y obvenciones por un largo periodo de diez anos. Y para alentar a los soldados de las escuadras militares que habrian de resguardar las villas, Escandon les ofrecio un sueldo anual de 250 pesos a los sargentos y 225 a los soldados, ademas de "darles terreno propio para edificar sus habitaciones de jacales" y respetarles el fuero militar que les estaba concedido. El coronel hablo tambien de compensarlos con algunas de las tierras que se vayan pacificando, de acuerdo con los servicios que fueran prestando en la consecucion de la empresa. (19)

La campana propagandistica que empleo Escandon tuvo el efecto esperado, ya que entre 1748 y 1749 se habian trasladado al territorio 540 familias civiles y castrenses; siete anos despues estaban registradas en los padrones de pobladores 1475 familias, con un numero aproximado de 6350 personas. (20) Es de suyo obvio que en el triunfo de la mencionada estrategia persuasiva se refleja el apoyo brindado por los hacendados y oficiales prominentes; pero, a mi modo de ver, la clave de la respuesta de los cientos de familias pobladoras al llamado de Escandon radica en el hecho de que el coronel hubiera centrado su atencion en esa gran cantidad de "familias desacomodadas que estaban arrimadas y sueltas en haciendas, llevando varias pensiones y trabajos que los duenos les imponian, y [que] de no haber venido aqui se hubieran ido a otras provincias", para huir de la "esclavitud en que vivian, hechos arrendatarios de los duenos de las haciendas, aspirando a libertarse de lo uno y de lo otro". (21) De tal manera que la posibilidad de hacerse propietarios de un poco mas de 1812 hectareas debio representar para los empobrecidos habitantes de las provincias circunvecinas al territorio del Seno Mexicano un incentivo mas que suficiente para que mudaran su residencia.

Otro asunto que debio influir de manera sustancial en la viabilidad del proyecto de tan espectacular poblamiento masivo de las villas escandonianas fue el sistema de reclutamiento civil que se puso en marcha mucho antes de la fundacion del Nuevo Santander. Se sabe que desde 1746 Jose de Escandon inicio su labor propagandistica para enganchar a todas las familias que fuera posible de las provincias circunvecinas, bajo la premisa de que en la futura colonia se habrian de admitir a todas las personas que asi lo desearan, inclusive aquellas que estuvieran acusadas en otras entidades por delitos graves como crimen y robo, prometiendoles proteccion y liberacion de las penas que tuvieran que purgar en los sitios donde habian cometido sus faltas. Posteriormente, el coronel Escandon procedio al reclutamiento de familias auxiliado por oficiales militares que comisiono para que se ocuparan de trasladar a los pobladores desde los lugares en donde ellos mismos residian. Para agilizar el reclutamiento de familias nombro como su apoderado o representante a un vecino de Linares, en el Nuevo Reino de Leon, de nombre Roque de la Barrera, a quien dio mas de 40000 pesos para que contratara con antelacion a las familias que estaban dispuestas a emigrar y les diera a los encargados de llevarlas al Nuevo Santander la ayuda de costa prometida. (22)

El rigor de la coaccion

De acuerdo con lo dicho, asi como se aprecian las diversas estrategias persuasivas que el gobierno de Escandon utilizara para atraer a los miles de personas que requeria para poner en marcha la obra colonizadora en el territorio del Seno Mexicano, tambien saltan a la vista las formas coactivas que ese jefe militar y sus principales subalternos, respaldados por algunos altos funcionarios coloniales, emplearon desde un principio para lograr la fundacion y el desarrollo de la Colonia del Nuevo Santander. En los documentos de la epoca existe suficiente informacion que permite hablar de la politica intimatoria aplicada a partir de 1747 por la administracion virreinal para que Escandon pudiera realizar con exito la expedicion de reconocimiento del Seno Mexicano y concluir al menos la primera fase colonizadora del Nuevo Santander.

En efecto, al coronel le fue otorgada una "orden virreinal que sometia a su autoridad a los gobiernos y a los pobladores de las provincias vecinas al Seno Mexicano", tales como San Luis Potosi, Guadalcazar, Coahuila, Nuevo Reino de Leon, Texas, Valles, Tampico Viejo y Panuco, "y los obligaba, ademas, a prestarle auxilio material y humano durante los tres o cuatro meses que tardara la expedicion". Posteriormente fue emitida la resolucion de la Junta General de Guerra y Hacienda que, entre otras cosas, comprometia a los gobernadores y demas funcionarios de la region a prestar ayuda en todo aquello que demandara Jose de Escandon para la fundacion de las villas y el sostenimiento de sus respectivos pobladores, con la advertencia de que se habrian de aplicar severos "castigos corporales y pecuniarios" a toda persona, sin importar rango o posicion, que obstaculizara de alguna manera dicha empresa. (23)

En otros testimonios oficiales tambien salta a la vista como el coronel Escandon repitio en su administracion la estructura de las sociedades altamente jerarquizadas existentes en los demas gobiernos de las provincias nortenas, acorde, desde luego, con los intereses de los grupos empresariales asentados a lo largo y ancho del septentrion. Para los ricos ganaderos y militares de alto rango que realizaron una mayor inversion en la empresa del Nuevo Santander, el gobernador extendio el poder de sus capitanias a zonas muy distantes de la villa que habian fundado y les otorgo los titulos de propiedad de una gran cantidad de estancias de ganado mayor y menor, que superaban en mucho los dos sitios de ganado mayor y las doce caballerias de tierras originalmente prometidas.

Un caso que resulta muy ilustrativo para destacar la politica que Escandon siguio en materia de uso y tenencia de la tierra es el de Jose Vazquez Borrego. A este rico hacendado coahuilense, luego de fundar en 1750 la hacienda de Dolores en la banda norte del Rio Bravo, actual estado de Texas, se le concedieron 50 sitios de ganado menor. Tres anos despues, en 1753, a peticion suya le fueron otorgados 25 sitios mas de ganado mayor, en total mas de cinco leguas a orillas del Rio Bravo. Asimismo, entre otras prebendas, Vazquez Borrego recibio el nombramiento de capitan comandante de la zona centro-norte del Nuevo Santander. (24)

En cambio, a los pequenos hacendados y militares que a duras penas alcanzaban a cubrir los gastos del traslado de pobladores o aquellos que inclusive requirieron de la ayuda del real erario para establecer la poblacion, Jose de Escandon les dio un trato distinto y ejercio sobre ellos un control --si se quiere velado-- al no entregarles los titulos de propiedad que les habia prometido de las tierras que de facto disfrutaban, a modo, afirmaba el coronel, de asegurar la permanencia de estos hombres y sus familias en el Nuevo Santander. Ejemplo de ello es la situacion sufrida por Tomas Sanchez de la Barrera y de la Garza, quien, en su calidad de fundador y capitan de la villa de Laredo (Texas), en 1754 solicito para el 15 sitios de ganado mayor para compensar todo el esfuerzo y los gastos para la ereccion de dicha poblacion. (25)

A este personaje se le concedio ocupar extraoficialmente los sitios que pidio. No obstante, en 1757, a mas de dos anos de establecida la villa en el Paso de San Jacinto, Sanchez de la Barrera se lamentaba frente al visitador Jose Tienda de Cuervo de que aun no tenia "termino ninguno senalado ni hecha ninguna formalidad en este asunto ni en otro ninguno", porque hasta entonces el coronel Escandon no se habia presentado en Laredo. Aun asi, es preciso decir que este capitan y el resto de los jefes militares de las villas de menores recursos, asi como algunos de los ganaderos que se encontraban en similares circunstancias, percibieron enormes beneficios por su participacion, al explotar grandes extensiones de tierra sin cubrir el pago de alcabalas y diezmos durante mas de 20 anos, algunos de ellos tan solo por haber facilitado el pueble de ciertos parajes que inclusive estaban ocupados mucho antes de la fundacion de la provincia. (26)

Como a continuacion se vera, las acciones coactivas que se aplicaron en contra del grueso de la sociedad establecida en el Nuevo Santander, esto es, vecinos, soldados, misioneros e indigenas, se caracterizaron, en general, por su rigor. Una de ellas, a mi juicio muy importante, fue la de retrasarles ad nauseam a las familias pobladoras y a los soldados de las escuadras de las villas la asignacion de las tierras prometidas, sin siquiera concederles las caballerias de tierra ni las peonias que por derecho de pobladores les correspondian, obligandolos de esta forma al uso comunal de los pastizales y de las tierras de labor. De hecho, Jose Tienda de Cuervo senala en el informe que rindiera al superior gobierno despues de su visita al Nuevo Santander, en 1757, que en ninguna de las villas fundadas en la provincia se ha dado posesion de tierras ni siquiera extraoficial a los vecinos y que, debido a "esta falta de providencia, resulta gravamen conocido al vecindario, pues los mas acaudalados aprovechan la mayor parte y los pobres no tienen la debida comodidad en el goce de ellas". (27)

Si bien es cierto que esta politica dilatoria le sirvio a Escandon como instrumento coercitivo para evitar que los inmigrantes se ausentaran o desertaran del Nuevo Santander, asi como para que el gancho de la posible propiedad de las tierras siguiera funcionando como un fuerte iman para atraer al territorio a mas familias pobladoras de escasos recursos, en el fondo se trato de un artificio mas del coronel para concentrar el poder en unos cuantos hombres prominentes de la provincia, toda vez que en el Nuevo Santander la propiedad de la tierra y los puestos militares de alto rango fueron los que garantizaron la pertenencia al grupo de poder que se formo en ese territorio.

De nada sirvieron las recomendaciones de Tienda de Cuervo ni las constantes peticiones y quejas de los pobladores para que Jose de Escandon procediera a efectuar la division de las propiedades ofrecidas. Las familias de pobladores que llegaron al Nuevo Santander con algunos bienes de campo, junto con otros mas que pudieron adquirir gracias a la ayuda de costa que recibieron del real gobierno, en lugar de incrementar sus exiguas pertenencias, poco a poco las vieron disminuir a causa de la dificil situacion economica por la que atravesaban. Las pequenas recuas se convirtieron en articulos de primera necesidad, pues los pobladores vivian de la carne y la leche que sus animales producian. Asimismo llegabana intercambiar por maiz los esquilmos y las crias de reses y yeguas, antes de que cumplieran un ano, de tal forma que requerian de muchos anos para poder reunir una manada de bestias mayores, cuando lo lograban. (28)

Pocos fueron tambien los soldados que llegaron a hacerse de una pequena parcela entre 1748 y 1766, tiempo que abarco el periodo escandoniano. En Guemes, por ejemplo, un sargento y cuatro soldados recibieron 30 sitios de ganado mayor, ubicados en el paraje conocido como Mesas Prietas. Otro caso mas del que se tiene noticia se refiere a dos sitios de ganado mayor que fueron repartidos entre 66 individuos de la ciudad de Horcasitas. La insignificante cantidad de tierras concedidas a estos ultimos ratifica la sostenida politica del gobernador de la entidad en el sentido de negar a la mayoria de los pobladores y soldados la gracia de recibir al menos las caballerias de tierras y las peonias que por derecho les correspondian dada su calidad de fundadores, independientemente de su ofrecimiento original. Es un hecho irrefutable la miseria en la que tambien cayeron los soldados a sueldo y algunos hombres de armas que servian a las haciendas contratados temporalmente con "10 pesos al mes y tres almudes de racion cada semana". Fuera de la oficialidad de menor rango que ocupaba cargos subalternos y que pudo conformarse con el uso y la explotacion de pequenos ranchos y parcelas, la mayoria de los soldados paso a formar parte del servicio de las haciendas, propiedad de los oficiales y ganaderos de mas renombre. (29)

Fue tambien a partir de la evasion del reparto obligado de la tierra que el gobierno escandoniano intentara, junto con el uso de las armas, someter a sus designios a los indigenas del territorio y se empezara a subordinar a la autoridad militar a los misioneros franciscanos del Colegio de Guadalupe de Zacatecas, encargados de la evangelizacion de los naturales. Si bien es cierto que desde el inicio de la ocupacion del Seno Mexicano los funcionarios del real gobierno estaban decididos a suprimir el antiguo sistema mision-presidio y a impedir que los franciscanos cobraran en el Nuevo Santander un poder similar al que detentaban los misioneros en el septentrion, especialmente los jesuitas en el noroeste, no por ello terminaban de descartar la utilidad, si se quiere mediatizada, de los religiosos dentro del nuevo modelo colonizador. (30)

Sin embargo, la nueva tendencia politica de dar primacia al establecimiento de los poblados civiles, en manos del grupo escandoniano desato una tenaz y abierta lucha entre los religiosos y los militares por el uso y la explotacion del suelo y por el control de los naturales, en la que finalmente los franciscanos fueron virtualmente despojados de la administracion de las comunidades indigenas y sus recursos. Los ministros, francamente molestos por el trato que les daban los capitanes de las villas, pero especialmente por la politica antimisional practicada por el gobernador, se quejaban ante el superior gobierno del incumplimiento de Escandon al negarles la posesion legal de las tierras en los pocos sitios en donde habia sido posible establecer algunas misiones, por mediar en ello "algunos intereses particulares". (31)

En efecto, el gobierno escandoniano formalmente no podia evitar la evangelizacion y la reduccion de los indigenas por contravenir lo estipulado por las leyes espanolas. De tal manera que, para legitimar la empresa y fundamentar sus privilegios de colonizador, a Jose de Escandon le era imprescindible la presencia de los franciscanos, quienes, ademas, tambien le resultaban utiles para sembrar la confianza entre los nuevos pobladores y evitar que desertaran, bajo el pretexto de carecer del suministro de los santos sacramentos que requerian. Por lo tanto, con suma destreza adapto a los intereses de grupo rector de la provincia la politica de fundar las misiones al amparo de los vecindarios espanoles tan solo cuando la labor misional prometia congregar a un buen numero de naturales susceptibles de ser utilizados como mano de obra gratuita en las haciendas ganaderas de los hombres prominentes del territorio, pero sin otorgar la posesion de las tierras a los franciscanos a nombre de los indios. (32)

Fue por ello que, hacia 1757, segun el informe de Tienda de Cuervo, de las 24 villas existentes en la provincia tan solo 12 llegaron a tener aproximadamente 1926 indios congregados y agregados, mientras que en las 12 restantes no habia indigenas reducidos, "y de esas mismas, siete no tenian asignado sitio para mision y en cinco de ellas incluso no habia misionero". De hecho, en solo tres centros misionales establecidos en la provincia, esto es, Aguayo, San Fernando y Altamira, los franciscanos pudieron utilizar a los naturales en actividades productivas como el cultivo del maiz, frijol y algunas otras legumbres, o emplearlos como peones en la molienda de azucar y en la industria extractiva de la sal y el pescado seco, y pudieron inclusive comerciar con productos elaborados por los indigenas. Como parte importante del control que ejerciera el gobierno militar sobre los religiosos tampoco se les permitio gozar del beneficio del pago de obvenciones por los servicios parroquiales prestados a los vecinos; por consiguiente tuvieron que conformarse con el sinodo asignado por el gobierno central para su manutencion y el sostenimiento de las pocas misiones que se llegaron a edificar en el Nuevo Santander. (33)

Junto con las misiones bajo la tutela de los establecimientos civiles, el sistema de las poblaciones duales habitadas por espanoles e indigenas fue otra de las formas utilizadas por el gobierno local para transgredir el derecho de los indios sobre los pobladores de recibir las mejores tierras de la provincia para los pueblos de mision, e incorporar a la vida social y productiva del Nuevo Santander a los nativos, en beneficio del selecto grupo de hombres prominentes de la provincia. Cabe aqui recordar las palabras de los franciscanos cuando denunciaban que mas tenia "un espanol solo que muchos pueblos de indios juntos", debido al despojo que los naturales sufrieran de sus tierras al ser desplazados de sus parajes para darselos a los acaudalados personajes. (34)

A mas de todo lo anterior, los pocos indios que llegaron a estar bajo la tutela de los franciscanos frecuentemente eran sacados de las misiones por los militares para usarlos tambien como indios auxiliares durante sus campanas militares en contra de los indigenas rebeldes del territorio. Del mismo modo, los vecinos, cuando tenian oportunidad, en forma subrepticia o con la autorizacion de sus superiores disponian de los naturales para sus negocios y necesidades domesticas.

Pero a pesar de las tacticas coactivas en contra de los franciscanos, que ciertamente atentaran en contra de sus intereses y privilegios respecto del gobierno material y espiritual de los indigenas y terminaran por subordinarlos a la administracion militar, los hombres prominentes del Nuevo Santander no pudieron ejercer el control deseado sobre las comunidades indigenas y mucho menos explotar libremente la fuerza de trabajo de los naturales, debido a la permanente oposicion que los indios tuvieran hacia la vida sedentaria, pero sobre todo al dominio espanol. Frente a la malograda explotacion pacifica de la poblacion autoctona del territorio, el gobernador y los capitanes de las villas del Nuevo Santander, de comun acuerdo con los altos funcionarios del gobierno colonial, optaron por impulsar contra los rebeldes la practica del sometimiento forzado y del exterminio mediante la muerte o el exilio. (35)

Por otra parte, y en contraste con lo que Cynthia Radding plantea respecto del cabildo sonorense como instrumento importante de control social en esa region del noroeste, (36) en el Nuevo Santander otra medida claramente coercitiva para sujetar a la sociedad neosantanderina a un regimen exclusivamente militar fue precisamente la de no permitir que se establecieran ayuntamientos o cabildos en la provincia, so pretexto de proteger a los forasteros de la formacion de los consabidos cotos de poder que al amparo de esta institucion se habian creado en las diversas entidades politico-administrativas del virreinato. De aqui, entonces, que fuera la autoridad militar la que se encargara de resolver todos los asuntos, incluidos los de orden civil, y que, por consiguiente, vetara a los pobladores del derecho de elegir a sus jueces y de nombrar a sus regidores. (37)

A mas de excluir de los asuntos publicos a la mayor parte de los vecinos, es un hecho que muchos de ellos tampoco se salvaron de la tirania ejercida por el grupo de hombres prominentes, de quienes, ademas de terminar a su servicio en sus casas y haciendas, y por no haber abogados ni escribanos, entre otras causas, les resultaba imposible defenderse de sus constantes abusos. Hubo un tiempo en el que inclusive circulo en la corte virreinal una serie de rumores acerca de que Jose de Escandon habia amenazado a los pobladores con mandarlos ahorcar o desterrar si se atrevian a denunciar los excesos que habia cometido durante su larga gestion en el Nuevo Santander. Aun cuando esta ultima noticia habremos de tomarla con cierta reserva, nos muestra algunos otros indicios del autoritarismo que bien pudo haber ejercido el jefe militar en la mencionada provincia. (38)

Asimismo, en los acervos documentales existen testimonios suficientes para afirmar que la libertad de las familias pobladoras de vivir en la villa o en el lugar que mejor les acomodara estaba supeditada a los intereses del grupo en el poder. Los vecinos estaban obligados a radicar en los lugares a los que hubieran sido trasladados por sus capitanes, y bajo ningun concepto podian cambiar de residencia de una villa a otra, aun en la misma provincia, sin el permiso previo de la autoridad local. Sobra casi decir que el solicitante dificilmente obtenia la aprobacion, debido a que su cambio significaba para el jefe militar de la villa la perdida de la fuerza de trabajo de una o mas personas. (39)

En cambio, los pobladores no podian eludir la obligacion de colaborar con los capitanes en la construccion de las sacas de agua, pero sobre todo de la de prestar auxilio al gobierno militar "para atraer a los indios apostatas o para perseguir a los rebeldes en largas y extenuantes campanas militares, sin recibir a cambio sueldo o racion alimenticia alguna". (40) Estas severas medidas--junto con otras mas como la de enviar a los infractores menores a servir con un sueldo misero como soldados en las escuadras militares, o como sirvientes o asistentes de los misioneros--, a todas luces fueron concebidas, insisto, para retener a las familias en los sitios que mejor le conviniera al grupo rector del Nuevo Santander sin que pudieran formular cargo alguno en su contra. (41)

Las autoridades locales ejercieron el control sobre los soldados de las escuadras militares estacionadas en las principales poblaciones a traves de la mencionada postergacion de la entrega de tierras, y tambien mediante la aplicacion de severos castigos y de la forma del pago del salario establecido en el Nuevo Santander. En este ultimo rubro, el gobernador autorizo a los capitanes de las villas que, "con el titulo de costos de cobranza y conduccion", rebajaran la tercera parte del sueldo de los cabos y soldados y, asimismo, permitio que por lo regular satisficieran las dos partes restantes con "generos y efectos" que, ademas de obligarlos a comprarlos a precios muy elevados, muchas veces ni los necesitaban ni les eran utiles. El asunto de los salarios en el Nuevo Santander que, dicho sea de paso, era un mal propio de todas las provincias nortenas, da mucho mas de que hablar si se toma en cuenta que el coronel Escandon, en su plan colonizador de 1747, precisamente senalo que a cada cabo y soldado se le daria su sueldo en efectivo, "en tabla y mano propia", para que pudiera comprar lo que necesitara "a su gusto" y no se repitieran los abusos que padecia la tropa en el resto de las entidades fronterizas. (42)

Con todo lo hasta aqui senalado, en nada sorprende el hecho de que durante su gestion como jefe militar del Nuevo Santander Jose Escandon concentrara en su persona el poder y que lo compartiera tan solo con sus mas fieles y allegados capitanes de las villas. A decir verdad, tampoco causa sorpresa que para ejecutar la empresa y satisfacer el fin inmediato del real gobierno y de los inversionistas privados muchas de las medidas persuasivas y coactivas utilizadas por la autoridad militar de la provincia fueran no solo refrendadas por los funcionarios virreinales, sino que algunas de ellas tuvieran sustento legal en la misma legislacion indiana, como ocurriera con la arbitraria distribucion de la tierra ejecutada por el coronel Escandon.

Por un lado, esta el apoyo brindado por el auditor de Guerra y Hacienda de la Audiencia de Mexico, Domingo Valcarcel. Este importante funcionario, que en reiteradas ocasiones manifestara que el repartimiento de la tierra no deberia ser tan libre sino mas bien "proporcionado y correspondiente al numero de pobladores", a modo de defender al gobernador de la provincia de las acusaciones hechas por los misioneros y los pobladores por las excesivas concesiones de tierras que ocasionalmente otorgara a sus principales subalternos, llego a aceptar, e incluso a justificar, dicha politica con el argumento de que el limite impuesto por la ley 9, titulo 5, libro 4, de la Recopilacion de Indias, antes citada, resultaba impracticable en un territorio que aun estaba por pacificar y que por lo mismo el valor de la tierra era sumamente bajo. (43)

En cuanto al sustento legal que el coronel obtuvo de la misma legislacion indiana para controlar y distribuir las tierras a su conveniencia, aprovecho las ventajas que en este sentido presentaba la ley 1, titulo 12, libro 4, en la parte que dice que el gobernador de una nueva provincia podia repartir casas, solares, tierras, caballerias y peonias en los lugares y pueblos que creyera pertinente, "haciendo distincion entre escuderos y peones, y los que fueren de menor grado y merecimiento, y los aumenten y mejoren, atenta la calidad de sus servicios". (44)

Del mismo modo, para impedir el reparto de las tierras de mision y controlar a los indigenas del territorio, Escandon se apoyo en la resolucion emitida por los integrantes de la Junta General de Guerra y Hacienda que, en 1748, se encargara de ratificar su nombramiento de jefe militar de la empresa, cuando senalaran que "como los indios, aun menos barbaros, solo se impresionan de lo que les entra por la vista y por su natural inconstancia y desordenado apetito a su barbarie necesitan las inmediatas poblaciones de espanoles que con su respeto los contengan, docilicen y protejan". (45)

La misma politica de establecer las misiones bajo el amparo de las villas, por ser el metodo mas rapido y eficaz para reducir y controlar a los indigenas, no solo fue confirmada por Altamira cuantas veces le fue posible, sino que, en defensa de Jose de Escandon por la dilacion del establecimiento de algunas misiones, en algunos de sus dictamenes el auditor se empeno en descalificar a los franciscanos senalando que el fracaso de las misiones en modo alguno se debia a la omision premeditada del gobernador. Pensaba el auditor que mas bien era resultado de que los indios no habian respondido a los deseos de los misioneros en su tarea de difundir el cristianismo, "de suerte que el desconsuelo nace de no haber correspondido en parte el intento a la practica", en virtud de que muchos de los indios se mostraban sociables y preparados para la doctrina gracias "a los pobladores y bajo el abrigo de ellos". (46)

En resumidas cuentas, se ve claramente como el poder patrimonialista, personal y clientelar ejercido por Jose de Escandon en el Nuevo Santander permitio a los inversionistas de la empresa disfrutar de condiciones altamente ventajosas, como poseer de manera legal o extrajudicial las mejores tierras con agua de la localidad y explotar literalmente a los inmigrantes para obtener la mano de obra que necesitaban para el desarrollo, la consolidacion y la prosperidad de las villas a su cargo y de sus negocios particulares. Sin duda alguna, un rasgo caracteristico de este proceso colonizador es el enlace matrimonial entre miembros de las principales familias colonizadoras que, a mas de fortalecer a las empresas familiares, tiende a asegurar la descendencia dentro del grupo de poder local encargado de dirigir desde sus origenes el destino politico, economico y social del Nuevo Santander.

Desde luego que los enormes beneficios que logro obtener el grupo rector de la provincia, como retribucion por los servicios prestados a Escandon en ese territorio, contrastan notoriamente con la triste realidad de los misioneros y los indigenas, asi como con la pobre existencia de las familias pobladoras --civiles y militares-- que un dia emigraron a ese territorio huyendo precisamente de la tirania y en busca de una mejor vida que la que tenian en sus lugares de origen.

Notas para repensar

Es de llamar la atencion la insistencia oficial de promover, a lo largo de dos siglos y medio, el traslado de familias, ya fueran estas peninsulares, novohispanas o de indigenas sedentarios, a la frontera norte de la Nueva Espana y de estimular, y cuando se podia hasta obligar, el arraigo de los forasteros en esas tierras. A mi juicio, los diversos programas de poblamiento que se pusieron en marcha en el septentrion novohispano obedecian a la necesidad de hacer crecer al sector social que prometia consolidar el dominio espanol en esa gran region. No esta por demas recordar que, a pesar de tratarse de una politica sustentada en el desplazamiento de "gente de razon", no por ello se dejo de procurar la asimilacion al sistema productivo espanol de las comunidades autoctonas recolectoras-cazadoras, a traves de las armas o de la labor desempenada por los misioneros encargados de la evangelizacion de los naturales que habitaban en el territorio.

No obstante, en el curso de este ensayo pudimos apreciar que, en la paulatina expansion espanola en la frontera norte, para que una politica o un proposito colonizador se hiciera viable, no fueron suficientes el apoyo y el impulso oficiales; se requirio ante todo que existieran condiciones regionales favorables. Y eso fue precisamente lo que ocurrio en el primer impulso migratorio hacia la region centro-norte con la fundacion de Zacatecas y de otros reales de minas a su alrededor, a los que llego una significativa masa de pobladores espanoles, criollos, mestizos y mulatos, asi como indios sedentarios de las zonas centrales de la Nueva Espana. A todas luces, estos grupos de inmigrantes, conformados por empresarios, gambusinos, indios libres y cautivos, negros y hasta vagabundos, en esencia fueron movidos por un doble proposito: hacer fortuna con la plata y poseer en propiedad porciones importantes de tierras nortenas.

Y si bien el exito de este primer avance expansionista se habria de reflejar en la posterior fundacion de otras provincias mas septentrionales, en la mayor parte de ellas lo que privo fue precisamente la escasez de pobladores no indigenas, pese a la existencia de diversas iniciativas colonizadoras, privadas y gubernamentales. Ejemplo de ello fueron las pauperrimas condiciones de la Nueva Filipinas o Texas de la decada de los treinta del siglo XVIII, que mucho tuvieron que ver con el fracaso del plan de repoblamiento de la provincia con las familias canarias. Ciertamente, la distancia, la falta de comunicacion con el centro del virreinato, asi como el subsecuente abandono de la entidad por las autoridades coloniales, provocaron que se detuviera el avance espanol en el extremo noreste de la Nueva Espana, a grado tal de llegar a poner en peligro el dominio espanol en ese territorio.

Fue hasta mediados del siglo XVIII, en las tierras del Seno Mexicano, cuando una vez mas las condiciones politicas y regionales se presentaron altamente favorables para ensayar un nuevo proyecto colonizador, sustentado, entre otras formas, en una serie de acciones politicas de persuasion, ciertamente amanada, y de coaccion para atraer y dominar a los cientos de familias pobladoras que se requerian para establecer las primeras 14 poblaciones espanolas que darian origen a la Colonia del Nuevo Santander.

Sin embargo, para comprender el sentido y los alcances de este proceso colonizador es menester recordar algunos de sus aspectos mas importantes. En primer lugar, es preciso tener presente que se trato de una colonizacion familiar masiva, por cuya magnitud y trascendencia bien se le puede calificar como unica en el mundo novohispano. No se olvide que en siete anos se trasladaron a la nueva provincia 1331 familias de civiles y 144 de militares, con un numero aproximado de 6 350 personas. Si pensamos en ese norte colonial, despoblado en su mayor parte de espanoles y demas "gente de razon", el numero de inmigrantes no deja de causar asombro. Y por si esto no fuera suficiente, al hacer un balance general del periodo comprendido entre 1748 y 1764 se cae en la cuenta de que el real erario erogo en el establecimiento o reorganizacion de 24 asentamientos, incluidos los pagos anuales de los sinodos de los misioneros y los sueldos de los soldados, aproximadamente 800 000 pesos, cantidad similar, recuerdese, a la empleada unicamente en el malogrado traslado de las familias canarias a Texas.

Las cifras ofrecidas en el parrafo anterior son un claro indicador del gran significado que tuvo en el proceso de fundacion de la provincia la coincidencia de intereses reales y privados. De una parte, la voluntad colonizadora del gobierno real se vio fortalecida con los capitales inyectados a la empresa por los inversionistas del centro y del noreste de la Nueva Espana. Por otra parte, los inversionistas pudieron alcanzar sus metas pecuniarias y de poder gracias al apoyo recibido de los funcionarios reales, quienes instituyeron diversas politicas o, en su caso, solaparon ciertas tacticas utilizadas por el grupo local dominante para atraer y retener a la profusa masa forastera que con su presencia habria de darle fundamento a la creacion de la entidad politico-administrativa y, con la explotacion de su mano de obra, la solidez economica y la consolidacion de la Colonia del Nuevo Santander como una provincia mas del virreinato de la Nueva Espana.

De hecho, lo que le dio mas vigor al programa de poblamiento espanol del territorio del Seno Mexicano fue el inicio del proceso de "liquidacion" del regimen misional que, junto con el presidio, hasta entonces habia funcionado como instrumento pacificador y "civilizador" de los grupos autoctonos de la Gran Chichimeca. Recuerdese que la propiedad de la tierra fue el principal motor que movio tanto a los hombres prominentes como a los sencillos pobladores que habitaban en las provincias circunvecinas a la Colonia del Nuevo Santander. Sin la posesion judicial, y a veces hasta extrajudicial, de la tierra requerida para el establecimiento de las misiones y de los pueblos de indios, se finco la expectativa de los inmigrantes de adquirir generosas extensiones de tierras, las mejores de ellas dotadas del agua necesaria para hacer prosperar sus particulares negocios, en especial el de la cria de ganado.

A lo largo de este ensayo, vimos como la sociedad neosantanderina de escasos recursos, es decir, los forasteros civiles, militares, asi como los religiosos y los naturales que habitaban en el territorio, resultaron seriamente afectados por la politica gubernamental ejecutada por el selecto grupo de hombres prominentes comandados por Jose de Escandon. Es un hecho que las familias pobladoras mas desprotegidas tuvieron que esperar casi 20 anos para poder gozar de la pequena propiedad, no obstante haber sido esta la principal oferta con la que habian sido persuadidas para radicar en el Nuevo Santander. Por su parte, los misioneros, ademas de las tierras, perdieron el control de las comunidades indigenas de la region y terminaron por subordinarse a la autoridad militar de la provincia, en detrimento de las prerrogativas y los privilegios de que gozaran las ordenes religiosas para el desempeno de la labor misional durante gran parte del regimen colonial. Por ultimo, los contados grupos de naturales que aceptaron la dominacion espanola y fueron integrados al sistema productivo espanol poco a poco fueron sucumbiendo hasta finalmente desaparecer debido a los abusos y a las enfermedades, y los recolectores-cazadores que se resistieron a la presencia y al dominio espanoles fueron literalmente exterminados.

Pero a pesar del innegable exito de este sui generis proceso colonizador a cargo del grupo escandoniano, las grandes perdedoras finalmente fueron las fuerzas politicas espanolas y novohispanas "modernizantes" de las estructuras politicas, economicas y sociales del imperio espanol en la frontera norte, al no poder ciertamente transformar las relaciones de poder en esa region y mucho menos usufructuar, como esperaban, los beneficios obtenidos con el nuevo proyecto colonizador, tal y como ocurriera con los hombres prominentes del Nuevo Santander. Aun cuando en 1766, a raiz del establecimiento de las reformas borbonicas impulsadas en la Nueva Espana por Jose de Galvez, se desatara en el gobierno escandoniano una gran crisis que culminara con la destitucion del coronel Escandon y con la desarticulacion del grupo de poder de la provincia, la ineficacia de los mecanismos de control politico y economico impuestos por el gobierno real y virreinal en esa porcion del noreste novohispano anunciaba de manera anticipada el fin del regimen colonial en la America espanola.

(1) Philip W. Powell, La Guerra chichimeca (1550-1600), Mexico, Fondo de Cultura Economica, 1977, p. 27, 29-30. 145-146.

(2) Vease Patricia Osante, Origenes del Nuevo Santander, 1748-1772, Mexico, Universidad Nacional Autonoma de Mexico, Instituto de Investigaciones Historicas, Universidad Autonoma de Tamaulipas, 1997.

(3) Vito Alessio Robles, Coahuila y Texas en la epoca colonial, 2a. ed., Mexico, Porrua, 1978, p. 121,124, 125, 134 y 136.

(4) Archivo General de Indias (en adelante AGI), Sevilla, Mexico 616 y 291, y Guadalajara 178.

(5) David J. Weber, The Spanish Frontier in North America, New Haven / London, Yale University Press, 1992, p. 192.

(6) Ibid., p. 193-194.

(7) Virginia Gonzalez Clavelan. "Una migracion canaria a Texas en el siglo XVIII", Historia Mexicana, Mexico, El Colegio de Mexico, v. XXXVII, 1987, n. 2, octubre-diciembre, p. 194. Pese a tal advertencia, muchos anos despues, en 1777, se presento una nueva iniciativa de trasladar a Sonora 50 familias peninsulares, en este caso de catalanes, bajo la supervision de Juan Pujol, sargento de la Compania Franca de Voluntarios de Cataluna. El resultado de esta empresa fue mucho peor que el obtenido en Texas con las familias canarias, ya que, en 1781, tan solo llegaron a Sonora seis hombres y una mujer del Levante espanol. Biblioteca Nacional de Mexico, Archivo Franciscano (en adelante BNM, AF) caja 34/737, f. 1-49 y 34/738, f. 10v-11.

(8) Vicente de Santa Maria, Relacion historica de la Colonia del Nuevo Santander, introd, y notas de Ernesto de la Torre Villar, Mexico, Universidad Nacional Autonoma de Mexico, Instituto de Investigaciones Bibliograficas, 1973 (Nueva Biblioteca Mexicana), p. 18.

(9) Patricia Osante, op. cit., p. 176-184.

(10) "Dictamen del marques de Altamira sobre reajuste de misiones en el Nuevo Reino de Leon y Coahuila ... Mexico, 27 de mayo de 1747", BNM, AF, caja 5/102.

(11) "Copia impresa de lo resuelto por la Junta General de Guerra y Hacienda ... Mexico. mayo de 1748", Instituto Nacional de Antropologia e Historia, Archivo Franciscano (en adelante [NAH, AF), rollo 16. caja 44. exp. 1005, f. 7v: rollo 17. caja 45, exp. 1032, apendice, f. 1v.

(12) "Dictamen del marques de Altamira sobre poblamiento en Nueva Vizcaya ... Mexico, 23 de diciembre de 1749", AGI, Guadalajara, 191; 1747, informe de Escandon para reconocer, pacificar y poblar la costa del Seno Mexicano, de Jose de Escandon y Helguera, Ciudad Victoria, Tamaulipas, Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, 1998.

(13) David J. Weber, op. cit., p. 122-123.

(14) Patricia Osante, op. cit., p. 116-118.

(15) Archivo General de la Nacion, Mexico (en adelante AGNM), Civil, v. 1981, exp. 5, f. 37-38: AGNM, Historia, v. 522, f. 133.

(16) 1747, Informe de Escandon ..., p. 57-58.

(17) AGNM, Tierras, v. 3519, exp. 7, f. 13: AGNM, Provincias Internas, v. 178. f. 305-306; v. 248, exp. 5, f. 58v.

(18) Patricia Osante, op. cit., p. 135.

(19) Agustin Lopez de la Camara Alta, Descripcion general de la Nueva Colonia de Santander, complilado y editado por Gabriel Saldivar, Mexico, Archivo de la Historia de Tamaulipas, 1946, p. 151,157; 1747, Informe de Escandon ..., op. cit., p. 57-58.

(20) AGNM, Tierras', v. 2734; AGNM, Provincias Internas, v. 172 y 178; Estado general de las fundaciones hechas por don Jose de Escandon en la Colonia del Nuevo Santander, costa del Seno Mexicano, Mexico, Secretaria de Gobernacion, Publicaciones del Archivo General de la Nacion, t. I y II; INAH, AF, rollo 16, caja 44, exp. 1005, f. 1.

(21) "Declaracion del capitan de la villa de Hoyos, Domingo de Unzaga, a Tienda de Cuervo ... Hoyos, 7 de mayo de 1757", en Estado general de las fundaciones hechas por don Jose de Escandon ..., t. 1, p. 105.

(22) "Parecer del auditor de Guerra y Hacienda, Domingo Valcarcel, sobre el cargo decimoctavo en contra de Escandon ... Mexico, 1766", AGNM, Provincias Internas, v. 178, f. 110-114, 268-270v; "Consulta del coronel Jose de Escandon al superior gobierno sobre el estado general de las fundaciones ... Queretaro, 13 de junio de 1749", en AGNM, Provincias Internas, v. 173, exp. 8, f. 279v.

(23) "Respuesta del auditor de Guerra y Hacienda, el marques de Altamira, a la consulta hecha por el gobernador del Nuevo Reino de Leon, Vicente Bueno de la Borbolla, al virrey, primer conde de Revilla Gigedo ... Mexico, 24 de septiembre de 1749", AGNM, Provincias Internas, v. 173, exp. 8, f. 288; AGNM, Provincias Internas, v. 248, exp. 5, f. 80; Vicente de Santa Maria, op. cit., p. 187-188.

(24) La cantidad de tierras concedida oficialmente a Vazquez Borrego supero con mas de una legua al territorio asignado en esa provincia por el real gobierno para el establecimiento de una villa, cuyas dimensiones ocuparon por lo regular el cuadrado de cuatro leguas "por viento", previsto en las ordenanzas reales de 1573. Asimismo, Domingo de Unzaga Ibarrola y Francisco de Barberena fueron otros de los hombres claramente favorecidos por el coronel Escandon, a quienes, ademas de otorgar la capitania de dos villas o lugares, como ocurrio con Unzaga al mando de Hoyos y el Real de Borbon, o el caso de Barberena, quien capitaneaba las villas de Santa Barbara y Altamira, auxiliado en esta ultima por un teniente de justicia nombrado por el mismo, se hicieron cargo de las tres escuadras volantes que se ocupaban de la seguridad del territorio en tres enormes e importantes subregiones del Nuevo Santander. "Concesiones hechas por Jose de Escandon a Jose Sanchez Borrego ... Santander, 16 de febrero de 1753", AGNM, Provincias Internas, v. 172, exp. 9, f. 162-169; "Informe de Jose Tienda de Cuervo al superior gobierno ...", en Estado general de las fundaciones ..., t. II, p. 229; AGNM, Tierras, v. 3519, exp. 7, f. 5v; AGNM, Provincias Internas, v. 172, exp. 9, f. 168; exp. 14, f. 234, y v. 178, f. 138.

(25) "Parecer del fiscal, el marques de Aranda, sobre la fundacion de Laredo ... Mexico, 25 de mayo de 1756", AGNM, Tierras, v. 3519, exp. 7, f. 9-10; "Carta de Jose de Escandon al virrey, primer conde de Revilla Gigedo ... Santander, 12 de noviembre de 1754", AGNM, Provincias Internas, v. 172, exp. 14, f. 254-254v.

(26) "Declaracion de Tomas Sanchez a Jose Tienda de Cuervo ... Laredo, 22 de julio de 1757", en Estado general de las fundaciones ..., t. I, p. 444; AGNM, Tierras, v. 3519, exp. 7, f. 10-19v.

(27) "Informe de Jose Tienda de Cuervo ...", en Estado general de las fundaciones ..., t. I, p. 81.

(28) "Informe privado de fray Jose Joaquin Garcia a Jose de Galvez ... Mexico, Colegio de San Fernando, 15 de enero de 1766", en AGNM, Provincias Internas, v. 248, exp. 5, f. 58v.

(29) Jose Hermenegildo Sanchez Garcia, Cronica del Nuevo Santander, prologo de Candelario Reyes Flores, Mexico, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1990 (Regiones), p. 219, 226-228; "Consulta de Jose de Escandon al superior gobierno ... Queretaro, 13 de junio de 1749", eta AGNM, Provincias Internas, v. 173, exp. 8, f. 279v; AGNM, Provincias Internas, v. 172, f. 21-23 y v. 248, exp. 2, f. 18, 19; Estado general de las fundaciones ..., t. I y II.

(30) "Parecer del auditor de Guerra y Hacienda, el marques de Altamira, sobre el gobierno de indios ...", BNM, AF, caja 44/1010, f. 7v; "Carta de Jose de Escandon al comisario general del Colegio de Guadalupe de Zacatecas, fray Juan Antonio de Abasolo ... Queretaro, 12 de febrero de 1750", BNM, AF, caja 44/1006, f. 6; "Expediente que el superior gobierno formo en virtud de la consulta de Escandon acerca de las funciones de los misioneros en el Nuevo Santander ... Nuevo Santander, 17 de marzo de 1749", BNM, AF, caja 44/1012, f. 1-11.

(31) "Representacion hecha por el padre guardian y el discretorio del Colegio de Guadalupe de Zacatecas al virrey, primer conde de Revilla Gigedo ... Zacatecas, 12 de septiembre de 1752", INAH, AF, rollo 16, caja 44, exp. 1009, f. 5.

(32) "Expediente que el superior gobierno formo en virtud de la consulta de Escandon acerca de las funciones de los misioneros en el Nuevo Santander ... Nuevo Santander, 17 de marzo de 1749", BNM, AF, caja 44/1012, f. 1-11: "Informe privado de fray Jose Joaquin Garcia ...", AGNM, Provincias Internas, v. 248, exp. 5.

(33) "Informe de Tienda de Cuervo ...", en Estado general de las fundaciones ..., t. I y II.

(34) En este caso los religiosos hacian alusion a la hacienda de San Juan, ubicada en las inmediaciones de la villa de Soto la Marina, propiedad de Jose de Escandon. Ademas de esta hacienda, el gobernador poseia en el Nuevo Santander otras fincas rurales en San Fernando y Santillana llamadas El Verde y Buenavista. AGNM, Provincias Internas, v. 248, exp. 11, f. 229-278. "Representacion hecha por el padre guardian y el discretorio del Colegio de Guadalupe de Zacatecas, al virrey, primer conde de Revilla Gigedo ... Zacatecas, 12 de septiembre de 1752", INAH, AF, rollo 16, caja 44, exp. 1009, f. 5.

(35) "Testimonio de Jose de Escandon al virrey, primer conde de Revilla Gigedo ... 21 de septiembre de 1750", AGNM, Provincias Internas, v. 172, f. 287, y exp. 17, f. 316.

(36) Cynthia Radding, "Nueva Andalucia: Sonora: Sonora-Arizona. The comun, Local Governance, and Defiance in Colonial Sonora", en Social Control on Spain's North American Frontiers: Choice Persuasion, and Coercion (en prensa).

(37) "Diligencias practicadas sobre la censura que promovio un misionero ... Villa de Santander, 3 de abril de 1772", AGNM, Provincias Internas, v. 140, exp. 8, f. 111; Jose Hermenegildo Sanchez, op. cit., p. 27-28.

(38) AGNM, Provincias Internas, v. 173, exp. 6, f. 205, 211, 213, 217v.

(39) Patricia Osante, op. cit., p. 216-220.

(40) Agustin Lopez de la Camara Alta, op. cit., p. 151,157.

(41) Estado general de las fundaciones ..., t. I, p. 26-27, y t. II, p. 111; INAH, AF, rollo 17, caja 45, exp. 1003, f. 22-23v; Vicente de Santa Maria, op. cit., p. 78, 91.

(42) 1747, Informe de Escandon para reconocer, pacificar y poblar la costa del Seno Mexicano.... p. 57-60; "Fiel compendio del proyecto que planteo Jose de Escandon en consulta, despues de la inspeccion del Seno Mexicano [...] elaborado por el auditor de Guerra y Hacienda, Domingo Valcarcel ... Mexico, 1773", AGNM, Provincias Internas, v. 178, f. 176v.

(43) "Parecer del auditor de Guerra y Hacienda, Domingo Valcarcel, sobre la fundacion de Laredo ... Mexico, 1756", AGNM, Tierras, v. 3519, exp. 7, f. 13.

(44) "Parecer del auditor de Guerra y Hacienda, Domingo Valcarcel, sobre los agostaderos de las misiones de las Californias en el Nuevo Santander ... Mexico, 5 de mayo de 1757", AGNM, Provincias Internas, v. 140, exp. 6, f. 259.

(45) "Copia impresa de lo resuelto por la Junta General de Guerra y Hacienda ... Mexico, mayo de 1748", INAH, AF, rollo 16, caja 44, exp. 1005, f. 3v.

(46) "Parecer del auditor de Guerra y Hacienda, el marques de Altamira, sobre el gobierno de los indios ... Mexico, 18 de octubre de 1752", BNM, AF, caja 44/1010, f. 7v, y caja 44/ 1009, f. 11v-13.

Articulo recibido el 20 de febrero y aprobado el 2 de agosto de 2004

Patricia OSANTE

Instituto de Investigaciones Historicas, UNAM

osante@servidor.unam.mx
COPYRIGHT 2004 UNAM (Estudios de Historia Novohispana)
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2004 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Osante, Patricia
Publication:Estudios de Historia Novohispana
Date:Jan 1, 2004
Words:12573
Previous Article:Gudrun Lenkersdorf, Republicas de indios. Pueblos mayas en Chiapas, siglo XVI.
Next Article:Espectaculo teatral profano en el siglo XVI novohispano.
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters