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Espacios, campesinos y subjetividades ambientales en el Guaviare.

(1) Henri Lefebvre, La produccion del espacio (Madrid: Capitan Swing, 2013).

(2) James Scott, Seeing like a State. How Certain Schemes to Improve the Human Condition Have Failed (New Haven: Yale University Press, 1998).

Spaces, Peasants and Environmental Subjectivities in Guaviare

Espacos, camponeses e subjetividades ambientais em Guaviare

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Introduccion (1)

Henri Lefebvre senalo que el estado moderno ejerce un papel excepcional en la definicion, fijacion, organizacion y regulacion del espacio, y en teoria lo hace a traves de <<tecnicas, planes y programas>> sustentados sobre preceptos tecnicos que suelen ser objeto de tensiones y disputas con <<otras fuerzas en ebullicion>> (2). Esas tecnicas se orientan a <<racionalizar>> el espacio y hacer legibles a las poblaciones que lo habitan, resultando en un proceso siempre contingente. Segun scott (3), la legibilidad de las poblaciones en la perspectiva estatal se logra cuando expertos y politicas les atribuyen ciertas caracteristicas que resuenan en los dispositivos que el mismo estado ha estructurado para operar su aparato de gobierno. Algunas de las tecnicas mas sobresalientes para hacer legibles a las poblaciones son la agregacion, la simplificacion y la estandarizacion de sus caracteristicas. El objetivo ultimo de tales tecnologias de gobierno es facilitar el proceso de <<monitorear, contar, evaluar y administrar>> (4).

Las producciones del espacio y de las poblaciones no deben situarse como antagonicas sino como complementarias porque su emergencia ocurre en una interaccion constante. La condicion de legibilidad que el estado procura atribuirles a ciertos espacios suele estar indisolublemente ligada a la produccion de sus habitantes. En este articulo argumentaremos que las iniciativas de conservacion ambiental estatal configuran tecnicas para la produccion de espacios, poblaciones y subjetividades con efectos inacabados y siempre variables. En particular, nos interesa explorar como los conflictos derivados de la implementacion de iniciativas de conservacion ambiental agenciadas por el estado activan conflictos que revelan la contingencia de esos dispositivos de produccion. Para ilustrar este argumento, abordaremos la manera en que sucesivas politicas publicas otorgan legibilidad al espacio y las poblaciones campesinas en el Guaviare, un contexto amazonico de colonizacion localizado al suroriente de Colombia (ver mapa 1), que se consolido como tal desde la decada de los sesenta. Con ello, destacaremos que las estrategias de produccion de espacios, poblaciones y subjetividades generan conflictos socioambientales que asumen formas variadas y, en casos como el que ilustraremos, <<silenciosas>> (5). Al catalogar ciertos conflictos de este modo no queremos sugerir que sean inocuos o superficiales; por el contrario, llamamos la atencion sobre la capacidad disuasiva de las estrategias de gobierno que, bajo el ropaje de iniciativas de conservacion ambiental, intentan transformar por medio de dispositivos de baja intensidad, a veces poco perceptibles pero siempre persistentes, la manera en que las poblaciones se relacionan con su entorno, y con ello intentan alinearlas con las expectativas estatales de control, seguridad y produccion economica.

La primera parte del articulo expone las lineas mas gruesas de legibilidad que caracterizan las politicas de intervencion estatal en el Guaviare desde mediados del siglo XX hasta hoy. En ellas se advierten modos relacionales de producir espacios, poblaciones y subjetividades. La segunda parte se ocupa de uno de los aspectos mas densos de los conflictos socioambientales: la modelacion contingente e inacabada de subjetividades ambientales campesinas que resultan de la interaccion entre las iniciativas estatales de conservacion ambiental y las agencias de las poblaciones locales (6). Para ilustrar este punto tomaremos como estudio de caso algunas veredas de la serrania de La Lindosa, en el municipio de san Jose del Guaviare, en donde desde hace una decada se presentan tensiones y negociaciones entre campesinos, funcionarios y politicas de conservacion ambiental. Con esto, el articulo busca destacar la manera en que los procesos historico-sociales de intervencion estatal en zonas de frontera, y sensibles por su diversidad biologica, hacen de los programas de conservacion ambiental una poderosa estrategia de legibilizacion de espacios, comunidades y sujetos, que inciden en la configuracion sociopolitica y cultural de la region del Guaviare.

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La produccion estatal de espacios y pobladores en el Guaviare

Las intervenciones estatales sistematicas en el Guaviare antes de mediados del siglo XX fueron pocas y sus contornos para fines de la administracion eran incipientes. Desde finales del siglo XIX esporadicos comerciantes y misioneros empezaron a materializar el <<proyecto civilizatorio>> que se arrogaba el estado en la periferia del pais, a traves de diferentes e inconstantes estrategias asociadas con la conversion religiosa de pobladores indigenas y la articulacion comercial (7). La primera accion legal de importancia regional en materia de administracion territorial ocurrio con la creacion de la zona de reserva forestal de la Amazonia a traves de la Ley 2a de 1959. Como su nombre lo sugiere, regulo el manejo de los bosques a traves de la figura de la <<zona de reserva forestal>> en siete regiones estrategicas del pais, con el objeto de asegurar <<el desarrollo de la economia forestal y proteccion de los suelos, las aguas y la vida silvestre>> (articulo 1). La zona mas extensa que decreto fue la de la Amazonia que se extendia por cerca de 45 millones de hectareas. Al decretarla como tal, reconocio que aquellas zonas que no tuvieran titulo de propiedad legal vigente se equipararian a baldios bajo la tutela del estado y estarian sujetas a su administracion.

La tierra baldia fue un dispositivo de dominio espacial que consistia en asegurar la propiedad del estado y, al hacerlo en una region como la Amazonia, desconocia la titularidad historica sobre ciertos territorios que poseian de facto comunidades indigenas asentadas por generaciones. En efecto, la ley solo reconocio derechos transitorios a los titulares formales de concesiones para explotacion economica vigente al momento de la sancion de la ley. El dispositivo de tierra baldia le permitia al estado afirmar su percepcion del espacio amazonico como una especie de tierra de nadie, que justificaba su administracion centralizada a traves de Planes de Ordenacion Forestal, que operaban a partir de figuras administrativas territoriales, como los distritos de conservacion, las zonas de reserva forestal, los bosques nacionales y los parques naturales. Tambien reconocio la figura de la sustraccion de reserva para permitir actividades agropecuarias en las regiones que tuvieran esa vocacion. La definicion de esas sustracciones debia obedecer al criterio de los expertos del Instituto Geografico Agustin Codazzi y del Departamento de Recursos Naturales del Ministerio de Agricultura. De modo que los dispositivos de control espacial que contenia la ley le permitieron al estado reforzar la idea de la frontera amazonica como un espacio a conservar o a colonizar, segun los <<conceptos tecnicos>> del mismo gobierno. Al tiempo, reforzo el protagonismo que adquirio la idea en amplios sectores del pais de hacer de sus poblaciones indigenas un objeto de estrategias de civilizacion, y perfilo la representacion de los colonos como los principales agentes de nacionalizacion de las tierras aptas para la produccion agropecuaria (8).

La Ley 2a de 1959 puede asimilarse como una intervencion fundante en la produccion estatal del espacio y las poblaciones amazonicas. Aunque establecio criterios muy generales para intervenir la region, se convirtio en un primer esfuerzo por reivindicar la necesidad de un conocimiento tecnico-experto para planificar el desarrollo regional -bien forestal o agropecuario- y generar la burocracia necesaria para materializarlo.

Sin embargo, luego de la promulgacion de esa ley hubo otros procesos regionales que marcaron enfasis muy particulares en los dispositivos de produccion espacial y poblacional en el Guaviare. Son tres momentos que se podrian resumir en: a) la colonizacion de la frontera y el desarrollo rural integrado; b) la irrupcion de la agenda ambiental; y c) los programas de rehabilitacion y el desarrollo alternativo, que abordaremos brevemente a continuacion.

La colonizacion de la frontera y el desarrollo rural integrado

La creacion legal de la zona de reserva forestal de la Amazonia no implico la materializacion de un area intocable destinada exclusivamente para fines de conservacion y economia forestal, asegurada por el estado. Lejos de ello, los estudios sistematicos para proveer el conocimiento tecnico-experto que reclamaba la ley tardaron varios anos en llevarse a cabo. La ausencia de programas efectivos para establecer y delimitar distritos de conservacion o bosques de interes nacional hizo que la figura de la reserva forestal no cumpliera con el cometido de ordenar el desarrollo y la proteccion de los recursos naturales. En cambio, la dinamica de colonizacion que se intensifico desde finales de la decada de los sesenta si demando algunos esfuerzos estatales -por cierto parciales e inconstantes- por regular los espacios y gentes en el Guaviare (9). De esta manera, esta parte de la Amazonia se convertia en un escenario que debia ser civilizado a traves del establecimiento de espacios para la produccion agricola y ganadera. A los colonos se les adjudico el estatus de <<civilizadores>> de tierras ausentes, y a sus fincas se les valoro como los lugares en donde se concretaba la economia capitalista y el progreso (10).

La institucionalidad estatal empezo a tomar forma en esta region del pais, sobretodo de la mano de algunas de las primeras oleadas de colonizacion <<dirigida>> que ocurrieron simultaneamente con migraciones <<espontaneas>>, es decir al margen de las que planeo el estado, de colonos empobrecidos y desposeidos del interior del pais (11). En su mayoria, llegaron colonos que tuvieron que migrar por causa de la violencia generalizada en las zonas rurales de los Andes (12), y del fracaso de la reforma agraria que intento timidamente democratizar la posesion de la tierra en esa parte del pais. Su origen le dio una connotacion eminentemente politica a algunas de estas vertientes de colonizacion <<espontanea>> que se dirigieron al Guaviare (13).

La colonizacion dirigida de las tierras bajas se planteo como alternativa a la concentracion de las tierras en los Andes. Desde 1967 el Gobierno nacional apoyo la colonizacion de El Retorno, conocido por entonces como Cano Grande, un poblado localizado a unos 30 kilometros al sur de san Jose. Para publicitar este programa se recurrio al lema de <<una tierra sin hombres para hombres sin tierra>> (14), y lo promovio a traves de programas radiales como <<El retorno al campo>> de Radio sutatenza, que gozaba de gran popularidad entre los campesinos del altiplano (15). A pesar del publicitado apoyo estatal para atraer a los campesinos a colonizar, este no paso de apoyos efimeros, como el servicio de transporte aereo gratuito que ofrecio la Fuerza Aerea Colombiana, como recuerdan algunos de los que vivieron en carne propia ese proceso (16).

La intervencion institucional en la region tomo un nuevo aire a partir de 1970, cuando el estado adopto el modelo del Desarrollo Rural Integrado (dri) (17). Este modelo habia resultado paradigmatico en el diseno de las politicas de intervencion en las zonas rurales de paises como India o Mexico (18). su principal proposito fue <<modernizar>> a los campesinos e incrementar su productividad a traves de estrategias como la transferencia de tecnologia, la consolidacion de la asistencia tecnica y el credito financiero para la produccion. Con la experiencia ganada en otros paises, el estado colombiano hizo una apuesta por ese modelo, y en el caso de los programas de colonizacion supuso diversificar la oferta institucional que proveeria el estado en los frentes de colonizacion. sin embargo, muchos de los colonos que llegaron con la ilusion de hacerse a nuevas tierras para producir y sostener a sus familias tuvieron que regresar al interior ante las condiciones adversas y el incumplimiento de la promesa estatal de apoyarlos. Otros, en cambio, se <<fundaron>> (19) y trataron de sacar adelante sus fincas, pero ante la imposibilidad de vivir de la produccion (20) se vieron abocados a vender sus mejoras, internarse nuevamente en las fronteras de las avanzadas de colonizacion y tumbar mas selva, postergando el sueno del progreso economico. Como sintetiza Fajardo, los efectos del desarrollo rural integrado <<fueron muy discretos en cuanto a las poblaciones atendidas, a los incrementos en produccion y productividad, y a la superacion de la pobreza y de las "brechas tecnologicas">> (21).

La presion de los colonos que se sintieron abandonados y frustrados por el incumplimiento estatal llevo a incipientes movilizaciones campesinas que reclamaban, entre otras cosas, la formalizacion de la propiedad de sus fundos. Estas demandas hicieron que en 1971 se hiciera la primera sustraccion importante de la reserva forestal -poco mas de 142.000 hectareas- para titularlas legalmente en los frentes de colonizacion del Guaviare (22).

El gobierno central atendio esos reclamos que se intensificaban en varios de los frentes de colonizacion del pais, y por medio del Decreto 1926 de 1975 intento regular las responsabilidades del Gobierno en las intendencias y comisarias que configuraban las zonas mas perifericas y marginales de la geografia nacional. El decreto establecio que una de las obligaciones estatales en estos territorios era la de <<auspiciar su colonizacion; promover la construccion, conservacion y mejora de las vias y la mejor prestacion de los servicios publicos; impulsar la fundacion y el establecimiento de nuevas poblaciones y orientar el desarrollo de las ya fundadas>> (23). Desde entonces las instituciones con presencia regional en el Guaviare intentaron mejorar la provision de servicios gestionando la formalizacion de titulos a los colonos, ofreciendo creditos para la produccion agricola a traves de la Caja Agraria, y del diseno de programas de asistencia tecnica para intensificar la produccion (24). Con esas iniciativas tambien llegaron nuevos funcionarios y poco a poco emergio una reducida burocracia estatal que tomo un nuevo impulso cuando San Jose del Guaviare se convirtio en la capital de la naciente comisaria especial del Guaviare en 1977 (25).

Como se puede observar, la legibilidad del espacio regional del Guaviare pasaba por la representacion de la Amazonia como espacio ausente y salvaje. Su ocupacion y articulacion con el centro del pais debia operar con estrategias concretas, como el incentivo a la colonizacion, la legalizacion de la tenencia de la propiedad de los colonos y la generacion de espacios productivos vinculados con las redes comerciales del pais. A pesar de la promesa del desarrollo rural integrado, la institucionalidad estatal proveia servicios inconexos y de manera episodica y circunstancial. Al tiempo, la produccion de poblaciones estaba orientada a generar colonos y comunidades de colonos funcionales a las iniciativas estatales en tanto que transformadores de la selva para la produccion agropecuaria y la consolidacion de redes civiles articuladas al estado local. Sin embargo, a pesar de enmarcarse en una ley de desarrollo forestal con un fuerte componente de proteccion ambiental, la retorica de la conservacion ambiental fUe bastante marginal en esta fase de la produccion estatal del espacio amazonico.

La irrupcion de la agenda ambiental

El Guaviare transformo profundamente sus dinamicas poblacionales a finales de la decada de los setenta y principios de los ochenta. Varios factores contribuyeron a ese proceso: el auge de los cultivos de uso ilicito; la creciente presencia de narcotraficantes; la llegada de las guerrillas; la transformacion del Guaviare de municipio a comisaria; la intensificacion y diversificacion de la institucionalidad local; y la consolidacion de san Jose como principal epicentro comercial sobre el rio Guaviare, entre otros. Desde entonces, el tenor de la accion institucional empezo a tomar nuevos matices particularmente en aquellos mecanismos disenados para hacer legibles el espacio regional y sus pobladores.

En 1974 el Gobierno central creo el Departamento Administrativo de Intendencias y Comisarias (Dainco), una instancia gubernamental de alto nivel encargada de coordinar la accion institucional en los territorios nacionales (26). A diferencia de los departamentos que gozaban de una relativa autonomia, el Gobierno central ejercia un tutelaje directo sobre los procesos politicos en esos territorios a traves del Dainco. Incluso los comisarios eran nombrados expresamente por el presidente de la Republica, en lugar de ser elegidos democraticamente por los pobladores de la region, como ocurria con los gobernadores de los departamentos del interior del pais. Tal tutelaje le dio cierta flexibilidad al gobierno central para <<ensayar>> formas alternas de produccion espacial disenadas directamente desde Bogota, sin tener que mediar las apetencias burocraticas de los politicos locales. En efecto, la transformacion del Guaviare de municipio -adscrito a la Comisaria del Vaupesa comisaria, respondio a una estrategia del estado central por optimizar el funcionamiento politico-administrativo en esta parte de los territorios amazonicos. Tambien le permitio disenar un ambicioso plan de desarrollo que sirviera de ejemplo para los demas territorios nacionales: los tecnocratas del gobierno central disenaron un plan que convertiria a San Jose del Guaviare en un pueblo con solida infraestructura y equipamiento urbano, optimo funcionamiento administrativo y conectado eficazmente con la zona andina a traves de una via pavimentada (27). Sin embargo, ese plan no paso de ser un interesante ejercicio de planeacion estatal ya que sus alcances fueron bastante precarios; por ejemplo, solo hasta hace un par de anos se termino de pavimentar la via entre San Jose del Guaviare y Granada, Meta.

A finales de la decada de los setenta se formalizaron dos iniciativas orientadas a afianzar la gobernabilidad del estado en los territorios amazonicos: en primer lugar, entre 1974 y 1979 se realizo el <<Proyecto Radargrametrico del Amazonas-Proradam>>, financiado conjuntamente por los gobiernos de Colombia y Holanda (28). En segundo lugar, en 1977 Dainco creo la Corporacion Araracuara (COA) en asocio con el gobierno de Holanda, que empezo labores en San Jose del Guaviare hacia 1979. Ambas iniciativas representaron un viraje significativo en la intervencion estatal en el Guaviare, ya que intentaron desarrollar programas y politicas sobre criterios estrictamente tecnocraticos y cientificos para proteger y administrar los recursos naturales, ajustar las estrategias de colonizacion a las particularidades locales, identificar formas sostenibles de produccion para ensenarselas a los colonos, y <<llevarles>> bienestar y progreso. Con esos programas, la agenda ambiental estatal en el Guaviare empezo a tomar fuerza y a materializar algunas de las propuestas contenidas en la Ley 2a de 1959. En particular, con aquellas dos iniciativas el Gobierno nacional priorizo acciones de investigacion para obtener los conocimientos tecnicos necesarios para definir apropiadamente las politicas de intervencion regional (29).

Proradam represento un esfuerzo sin precedentes en la historia de la intervencion estatal en esa region; su objetivo principal fue realizar un diagnostico <<cientifico>> de las condiciones fisicas, ecologicas, politicas, administrativas y sociales de una region altamente desconocida en la optica de los burocratas del interior, pero tenia un fuerte componente geopolitico, orientado a inventariar y delimitar recursos naturales para asegurarlos para el estado; no en vano las Fuerzas Militares de Colombia fueron uno de los actores institucionales protagonistas de ese proyecto. El criterio cientifico llevo a los funcionarios especializados a hacer del uso y aprovechamiento de los recursos naturales el paradigma para orientar la intervencion estatal en el mediano y el largo plazo. Por lo tanto, en criterio de los tecnocratas del gobierno central, a finales de la decada de los setenta, la colonizacion agropecuaria dejaria de ser la estrategia principal para la nacionalizacion de la Amazonia. Para ello resultaba necesario generar un conocimiento mas detallado de la region; este giro inauguro la <<colonizacion cientifica>> de esta parte del pais, una forma inedita de intervencion institucional en la region del Guaviare (30), ya que fueron muchos los esfuerzos y recursos que invirtieron alli otras instituciones que sucedieron a la iniciativa de Proradam.

En los discursos cientificos y tecnocraticos la Amazonia se convertiria en una zona de vocacion forestal que debia ser conservada, y, consecuentemente, en un espacio con una serie de atributos que definian quienes eran o no aptos para vivir en el. Esto sugiere un viraje sustancial en la produccion de poblaciones: la caracterizacion de los colonos como civilizadores de tierras empezo a problematizarse. El lenguaje de la biodiversidad, el desarrollo sostenible y la conservacion ambiental perfilo poderosamente el tipo de habitantes que resultaban <<adecuados>> para el Guaviare. En ciertos discursos tecnicos, los colonos se transformaron retoricamente en los principales depredadores del medioambiente amazonico por su resistencia a adaptar los modos de produccion, <<importados>> del interior del pais, dependientes de la agricultura y la ganaderia en unos mas sostenibles. De hecho, Proradam hizo una distincion fundamental en la produccion de poblaciones que contribuyo a esa representacion de los colonos como depredadores: las poblaciones de origen andino fueron caracterizadas como carentes de las capacidades y conocimientos necesarios para relacionarse sosteniblemente con el medio amazonico; de cierta manera devinieron en poblaciones fuera de lugar (31). En cambio, hizo visibles a los indigenas como esencialmente aptos para sobrevivir y mantener una relacion armoniosa con el entorno, entre otras razones porque <<pertenecian>> al territorio y habian aprendido a coexistir con la naturaleza a traves de los anos; sus practicas y modos de vida eran catalogados como convergentes con el devenir natural de la Amazonia (32). Las <<culturas indigenas>> fueron consideradas desde los nuevos regimenes de saber ambientales como portadoras de un conocimiento vasto y profUndo sobre los ecosistemas amazonicos, y, por lo tanto, legitimadas para administrar y gestionar los recursos naturales (33).

Los programas de rehabilitacion y el desarrollo alternativo

La intermitencia e ineficacia de buena parte de los programas estatales de apoyo a la colonizacion y la situacion de pobreza hicieron de los frentes de colonizacion en el Guaviare un caldo de cultivo excepcional para que la marginalidad y la violencia se agudizaran. Cabe anotar que a las dinamicas de colonizacion suelen asociarse dificultades para establecer acuerdos civicos duraderos; como recuerdan algunos analistas de la colonizacion amazonica, el ciclo migracion-colonizacion-conflicto-migracion es recurrente en las zonas de frontera agricola (34). Ese ciclo sugiere que son transitorias las condiciones de estabilidad que logran los colonos en la zona de frontera, por causa de la pobreza que experimentan y que alimenta la generacion de nuevos conflictos que los obligan a migrar selva adentro en busca de nuevas tierras.

En tal contexto, el cultivo de la coca resulto una posibilidad palpable para muchos colonos de lograr la prosperidad en las fronteras de la colonizacion. El consecuente auge de los cultivos de coca en la region y la intensificacion de la presencia de frentes guerrilleros supusieron un ajuste significativo en la manera en que el estado, apoyado por agencias de cooperacion internacional, pretendio gobernar las tierras y gentes de esta region. El incremento de la violencia, la inestabilidad social, los actores armados al margen de la ley, y las economias ilegales llevaron al gobierno central a hacer legible al Guaviare como una <<zona roja>> o de <<orden publico>>, que legitimo la implementacion de nuevas medidas, sobretodo de tipo represivo, para regular el territorio y sus pobladores. Como argumenta Ramirez, <<[p]ara la elite dominante la coincidencia de coca, narcotrafico y guerrilla lleva implicito como presupuesto indiscutible la generacion de violencia y de acciones ilegales, lo cual legitima y preve la implementacion de medidas represivas por parte del estado>> (35).

La intervencion de grupos guerrilleros en la regulacion de la produccion y comercializacion de la coca arrecio la estigmatizacion y criminalizacion de todos los aspectos del proceso de produccion y procesamiento del cultivo (36). Asi, los colonos que estaban vinculados a la economia cocalera tambien fueron representados y estigmatizados como simpatizantes de las guerrillas involucradas en el negocio (37).

Pero las medidas represivas se gestaron simultaneamente con programas gubernamentales no coercitivos, como fue el caso del Plan Nacional de Rehabilitacion (pnr), que surgio a mediados de la decada de los ochenta, epoca en la que se adelantaban conversaciones de paz entre el gobierno y grupos guerrilleros como las farc. Este programa se diseno para resolver las causas estructurales que alentaban la violencia en las regiones mas apartadas del pais: pobreza, marginalidad, desigualdad economica, baja cobertura educativa, infraestructura publica deficiente, etc. sin embargo, sus efectos fueron bastante parciales a juzgar por la tendencia creciente en las areas sembradas con coca en las regiones productoras que fueron foco de sus intervenciones. En este contexto, a comienzos de la decada de los noventa inicio una nueva etapa de la cooperacion internacional en el departamento, esta vez bajo el paradigma del desarrollo alternativo. Con recursos del gobierno colombiano y del United Nations International Drug Control Program (undcp), se diseno el <<Proyecto de Desarrollo Alternativo del Guaviare (PDA)>>. Este tenia por objeto generar las condiciones para que los colonos del Guaviare erradicaran de manera <<voluntaria>> sus cultivos de coca e implementaran modos de produccion sostenibles. La estrategia acudia a reemplazar la coca con cultivos <<alternativos>> y legales que tuvieran un bajo impacto en los ecosistemas amazonicos, al tiempo que representaran una importante perspectiva de rentabilidad en los canales de comercializacion que propiciaria el mismo proyecto. Segun un periodico institucional que circulaba entre las familias usuarias del PDA, el proyecto se concibio <<dentro de un marco de conservacion de los ecosistemas amazonicos, y por ello sus prioridades estan en el campo de la agroforesteria, la agrosilvicultura, el manejo ganadero en parcelas combinadas con arboles o silvicultura, y la educacion ambiental>> (38). Alli tambien se percibe un cambio semantico en la produccion de poblaciones, ya que las politicas publicas empiezan a introducir la categoria de campesino o campesino-colono para referirse a los habitantes que antes simplemente se reconocian como colonos (39).

El PDA insistia en que los cultivos agroforestales eran la solucion para incorporar a los campesinos en el paradigma del desarrollo alternativo, y tenia la intencionalidad de penetrar en la modificacion de las subjetividades de los cultivadores de coca. Sin embargo, fueron muy precarios los resultados en cuanto a la <<concientizacion>> de este sector poblacional para que <<trabajaran por ellos mismos>>, que era la manera en que el PDA describia el objetivo institucional de que los cultivadores dejaran de sembrar coca. Esto porque el margen de rentabilidad de los cultivos de coca no tenia comparacion con el de los cultivos legales, razon por la cual la estrategia de erradicacion voluntaria ocurrio simultaneamente con estrategias represivas, las cuales consistian principalmente en la fumigacion de los cultivos de coca con glifosato (40).

A pesar de que las fumigaciones se intensificaron con el tiempo, las estrategias que contemplo el PDA no lograron disminuir significativamente la expansion de los cultivos de coca durante la decada de los noventa; tampoco desactivaron las causas estructurales que la favorecian. Tambien en ese periodo se advierten importantes movilizaciones campesinas que tensionaron el ambiente politico regional. En efecto, la coexistencia de politicas de concertacion (sustitucion voluntaria) y de represion (fumigacion y criminalizacion de campesinos cocaleros) genero fuertes tensiones entre las instituciones estatales que promovian la proteccion de los recursos naturales amazonicos, y las que orientaban sus esfuerzos a reprimir a toda costa los cultivos de uso ilicito. Las tensiones se hacian mas fuertes en la medida en que las fumigaciones con glifosato arreciaban y acentuaban la degradacion del medioambiente, al tiempo que la sustitucion voluntaria era congruente con las politicas estatales de conservacion de la biodiversidad amazonica y la busqueda de alternativas agroforestales sostenibles, prevalentes en el discurso oficial desde finales de la decada de los setenta (41). Sin embargo, la tension se resolvio por el lado de la represion, ya que las fumigaciones se acentuaron durante la decada de 2000, e incluso alcanzaron a efectuarse dentro de resguardos indigenas, hecho que iba en contra de la autonomia de sus habitantes, con el argumento de que no habia espacio vedado para la accion policiva y militar en contra del narcoterrorismo, maxima recurrente durante la administracion de Alvaro Uribe (2002-2010). No obstante, no quiere decir que el PDA se diluyo en el gobierno de Alvaro Uribe; por el contrario, se redefinio y se enmarco en la Gestion Presidencial contra Cultivos Ilicitos (pci). El PDA se convirtio en un componente importante en la segunda fase del Plan Colombia y se enlazo con la estrategia de la Politica de seguridad Democratica (42). El objetivo se redirigio al fortalecimiento del gobierno en las zonas productoras de coca, con un enfoque de desarrollo regional que posibilitaria a las comunidades vincularse en opciones legales de empleo e ingreso, para derrotar al terrorismo y aportar en la solucion de los problemas ambientales (43). Asi, a la par con la seguridad democratica, la confianza inversionista que se viene promoviendo desde entonces, sumadas a las locomotoras del desarrollo agenciadas por el actual gobierno, se siguen promoviendo valores ambiguos frente a la criminalizacion de los pequenos campesinos y un nuevo discurso ambiental que toma fuerza en anos recientes, como expondremos a continuacion.

Las oportunidades y amenazas de la conservacion ambiental

Antes de la decada de 2000 la incorporacion de criterios ambientales de conservacion nunca habia estado al centro de la produccion de espacios y poblaciones en el Guaviare. En teoria, cualquier accion politica, social y economica que se ejecute sobre el departamento deberia considerar el regimen normativo y ambiental que se deriva de su condicion de zona de reserva forestal. Como mencionamos antes, en la decada de los ochenta parte de la zona norte del departamento fue declarada area de sustraccion de esa zona de reserva con el fin de legalizar la titulacion de tierras colonizadas, o de destinar tierras para su colonizacion y responder a las movilizaciones campesinas que demandaban la titulacion legal de los predios ya en posesion de los habitantes de las zonas rurales de la region (44). A finales de esta decada, el norte del departamento y una importante extension del area sustraida se incluyeron en el Distrito de Manejo Integrado Ariari-Guayabero, una de las zonas que constituyen el Area de Manejo Especial de La Macarena (AMEM), a traves del Decreto Ley 1989/1989 (45). El objetivo del AMEM es mantener las condiciones naturales del Escudo Guyanes (46) a traves de <<la conservacion y restauracion de las areas protegidas y el desarrollo sostenible alrededor de ellas>> (47). En el departamento del Guaviare se encuentran dos de las cuatro zonas que hacen parte del dmi Ariari-Guayabero: la Zona de Preservacion de la serrania de la Lindosa (ZPSLL) y la Zona de Recuperacion para la Produccion sur (ZRPS). En la primera, en la que opera la categoria de preservacion (48), en casi ningun caso se permite la intervencion humana sobre el territorio. En la segunda, que comprende a su vez el area de influencia de la primera, se busca mantener y recuperar las especies en su entorno natural a traves de la conservacion, restauracion y uso sostenible de las tierras. Alli se admite la presencia humana siempre y cuando la produccion se mantenga controlada. Estos parametros normativos ambientales sugieren la necesidad de preservar y conservar el medioambiente con la posibilidad, dependiendo de los casos, de que los campesinos implementen modos <<sostenibles>> de produccion a traves de sistemas agroforestales, silvopastoriles, ganaderia semiestabulada, proyectos ecoturisticos y parcelas rotacionales de autoconsumo (49). Segun las normas ambientales sostenidas en las ZPSLL y ZRPS, varias instituciones gubernamentales y no-gubernamentales iniciaron procesos de gestion y desarrollo de politicas y programas ambientales para responder a los principios de conservacion sustentados en esas leyes. En la decada de 2000 se ejecutaron varios de ellos, como fue el caso del Plan de Manejo de la ZPSLL de 2006, el cual fue reformulado posteriormente por el Plan de Comanejo de 2008, el Programa de Familias Guardabosques (pdfg) adscrito al Programa de Desarrollo Alternativo (PDA), las iniciativas de las Reservas Naturales de la sociedad Civil y el Plan de Manejo Ambiental para la ZRPS del dmi Ariari-Guayabero de 2013 (50).

Estos programas compartian el objetivo de promover la rezonificacion predial en manos de campesinos ubicados dentro de los poligonos de las areas de proteccion. La intencion era propiciar ajustes progresivos de sus practicas productivas, en algunos casos clasificadas como <<ilegales>> por la normativa ambiental, hacia un modelo ambientalmente sostenible, economicamente mas rentable y, sobre todo, dentro de la legalidad. De esta manera, varios de estos programas y politicas se convirtieron desde la optica estatal en opciones viables de desarrollo sostenible y alternativo que posibilitarian cumplir simultaneamente con tres objetivos: insertar al departamento en la economia colombiana, legalizar las economias ilicitas de los campesinos vinculados a la economia cocalera y responder a las exigencias de la legislacion ambiental. Consecuentemente, las nacientes politicas ambientales se presentaban como oportunidades objetivas y alcanzables para fomentar el desarrollo sostenible del norte amazonico colombiano (51). No obstante, una aproximacion etnografica al contexto revela una serie de efectos y relaciones entre actores que sobrepasan el contenido tacito de las politicas y programas. Al tiempo, refleja los efectos locacionales de la produccion de espacios y poblaciones, dado que las condiciones particulares de esos lugares potencian, ocluyen o resignifican tal produccion. Esto ocurre porque los funcionarios publicos que se encargan de materializar esas politicas estan insertos en estructuras de poder especificas, al tiempo que las poblaciones que son objeto de regulacion politica tienen volumenes diferenciados de agencia segun coyunturas especificas. En otras palabras, en el Guaviare -al igual que en muchos otros lugares- las politicas ambientales pensadas desde el interior del pais no se aplican sin que en ellas medien intereses ni voluntades de sectores sociales privilegiados en el ambito regional; tampoco las poblaciones locales que son los objetos de regulacion politica permanecen pasivas frente a tales procesos.

Partimos de identificar la aplicacion selectiva de la normatividad ambiental que opera en regiones como la que tratamos aqui, como una estrategia que hace que la norma resulte congruente con los intereses de acumulacion de capital. En efecto, ciertos grupos poderosos de la region utilizaron sus capitales sociales, politicos y legales para evadir la norma ambiental y sacar provecho economico a traves del cumplimiento de las leyes ambientales en los pequenos propietarios de tierras ubicadas en zonas de proteccion, con el objeto de obtener algunas ventajas que les facilitarian la concentracion de tierras. Incluso, lo que se puede apreciar en esta adaptacion particular de la aplicacion selectiva de la normatividad ambiental es una yuxtaposicion de unas normas sobre otras que se legitima en la reinterpretacion de estas a traves de intereses y voluntades particulares. Como lo habiamos dicho antes, la zona norte del Guaviare esta regida por varias figuras normativas. Se supone que en la misma zona en donde rige el dmi Ariari-Guayabero tambien lo hace el area de sustraccion y la ZRC. No obstante, aun cuando la Ley 160 de 1994 sobre ZRC tiene por objeto reformar la estructura social agraria previniendo la inequitativa concentracion de la tierra, la aplicacion selectiva de la norma ambiental en el Guaviare promueve la concentracion y desposesion de tierras sobre pequenos propietarios ubicados en zonas estrategicas para la acumulacion de capital. En algunas veredas del municipio de San Jose ciertos funcionarios han aplicado la norma ambiental de manera selectiva para <<agobiar>> a los campesinos con multas, seguimientos y procesos legales. Algunos pobladores se han visto obligados a vender sus tierras a bajos costos para evitar el agobio de la normatividad ambiental. En efecto, se han generado procesos de concentracion y despojo de tierras a traves del uso selectivo de la ley ambiental, desconociendo otras figuras normativas que rigen el territorio, tales como la ZRC (52).

Tambien se observa que algunos de los imperativos de conservacion fUeron estrategicamente vinculados al proyecto expansionista paramilitar que tuvo una influencia dominante en la region desde finales de la decada de los noventa. De modo que algunas de las iniciativas de conservacion ambiental que se implementaron en la region resultaron adaptadas a una serie de intereses de sectores muy poderosos en la region, para materializar estrategias de despojo de distinta indole y acumulacion por desposesion (53). Estas estrategias no apelaron tanto a las masacres ni a los asesinatos selectivos, como sucedio en otras zonas de la region y del pais, sino que recurrieron a formas mas sutiles y silenciosas que minaban la tranquilidad y la cotidianidad de los pequenos propietarios. Asi, el agobio de cumplir con las normativas ambientales hizo que varios pobladores decidieran vender sus fundos a bajo precio, que quedaron en manos de poderosos actores economicos y politicos de la region (54). Sin embargo, los pobladores hicieron frente a estas iniciativas de maneras disimiles, como expondremos a continuacion.

Las agencias campesinas

El Plan de Manejo para la ZPSLL desarrollado por la corporacion ambiental regional (CDA) en 2005 es un punto de referencia clave para entender como los campesinos del municipio de san Jose del Guaviare han respondido activamente a las repercusiones de la normatividad ambiental sobre sus vidas y sus territorios. El plan tenia como objetivo proteger y mitigar el impacto antropico sobre la serrania de La Lindosa a partir del establecimiento de una zona campesina de manejo especial y produccion sostenible. El plan habia zonificado mas de 40 mil hectareas con la categoria de preservacion que afectaria a gran cantidad de campesinos ubicados dentro de los limites propuestos. La rigurosidad del tipo de uso del suelo que impone esa categoria representaba una transformacion drastica de los modos y estrategias de vida de las familias asentadas dentro de sus limites. Al evaluar las implicaciones que ocasionaria ese plan en sus vidas, varios de los campesinos ubicados en la serrania por mas de cinco decadas lo rechazaron tajantemente. Uno de ellos resumia asi la amenaza que para el encarnaba el plan de manejo:
   Era pasar de la noche a la manana de poder hacer
   lo que queriamos a no poder hacer nada. Ya no podriamos
   cosechar la yuca, el platano y el maiz que de
   tantos apuros nos habian sacado. Ya ni eso podiamos
   hacer. Ademas, nadie nos pregunto nada, ni nos dej'aron
   participar. Los de la autoridad ambiental nos
   reunian para socializar el Plan y nos tomaban fotos,
   y decian que con eso habiamos concertado el Plan (55).


Entre otras cosas, la iniciativa de zonificacion se veia como ilegitima, inconsulta y, ademas, incongruente. Muchos campesinos destacaban que el Plan promovia estrategias y formas de sustento alejadas a las que por decadas privilegiaron las instituciones a cargo de promover la colonizacion. Las palabras de un campesino de la region ilustran adecuadamente esta incongruencia:
   En los anos de 1970 el Incora y la Caj'a Agraria promovieron
   la tala y quema de monte en la region. Si
   uno como campesino queria recibir subsidios y credito
   para el campo debia tumbar selva y adecuar el
   terreno para la agricultura y la ganaderia. Ahora, de
   repente nos dicen que debemos conservar, que nuestras
   formas de hacer las cosas estan mal, que ya no
   debemos tumbar y quemar la selva, y que si no nos
   acoplamos a las exigencias [ambientales] entonces no
   podemos seguir viviendo en nuestras fincas (56).


Los campesinos se organizaron decididamente para oponerse al Plan y ese proceso origino la Corporacion para la Conservacion y el Desarrollo Sostenible de la Serrania de La Lindosa (Corpolindosa), una iniciativa que encausaba la resistencia comunitaria a la ejecucion del plan. A pesar de las amenazas que recibieron algunos de sus lideres de la epoca, y de las presiones sutiles que arreciaron sobre los pequenos productores, Corpolindosa logro retrasar la aprobacion del plan propuesto por la cda y exigio la elaboracion de una propuesta alternativa. Como resultado de la oposicion campesina, la cda accedio a realizar un plan de comanejo (57) con el apoyo de una ong regional. El nodo de este nuevo plan era resolver los conflictos ambientales en la serrania de La Lindosa a partir de la confluencia entre las instituciones estatales y la comunidad afectada en la negociacion de lo que debia ser el area protegida que se superpondria a los predios de numerosas familias campesinas (58). Pero este proceso estuvo lejos de ser simple. Recordemos que los modos de produccion de los campesinos establecidos en estas zonas especificas regidas por el dmi Ariari-Guayabero no eran convergentes con los estatutos normativos ambientales sustentados en el AMEM. Una proporcion considerable de campesinos habitantes de estas zonas estaba asociada a la produccion de cultivos de uso ilicito, y tenia modos de produccion que funcionarios y expertos catalogaban como una amenaza a la sostenibilidad ambiental. Es decir, las practicas de produccion campesinas, incluyendo la produccion de coca, iban a contrapelo de los requerimientos ambientales que exigia el Decreto Ley 1989/1989. Sus formas de sustento tradicional se convertian en una alternativa a la coca aunque bajo las nuevas reglas de juego impuestas por la normativa ambiental sus estrategias de sustento devenian a su vez en objeto de regulacion estatal:
   Nosotros siempre hemos tenido platanito, cacao, yuquita
   y maiz. En un tiempo tambien tuvimos arroz
   y aj'onjoli. El cacao y el platano nos han servido para
   vender y ganar una plata. El platano tambien nos ha
   ayudado para poder comer aqui en la casita. La yuca
   y el maiz tambien son de autoconsumo. Muchos de
   nosotros criamos gallinas, que nos dan los huevos y la
   carne. [Tambien tenemos] los marranos y los pavos.
   Tenemos frutales alrededor de nuestras fincas y la pesca.
   Esos productos siempre los hemos tratado de mantener,
   incluso en la epoca que cultivabamos y trabajamos
   con la coca. [La coca] daba mucha plata y todo el
   mundo estaba <<prendido>> de ella. Ahora no. Ya no se
   puede pensar en eso. Si uno se pone a cultivar eso le
   quitan hasta la propiedad. La coca es muy peligrosa. Si
   no es el gobierno con quien se tiene problemas, es con
   el picaro. Entonces uno que se va a buscar un dolor de
   cabeza. Es mejor estar trabajando en los cultivos y con
   los animalitos que ponerse a sembrar coca (59).


Si antes, como sucedio con el PDA, las intervenciones gubernamentales buscaban alternativas de cultivos legales para hacer que los campesinos dejaran atras la coca y se legalizaran, con la nueva legislacion ambiental tambien resultaban ilegales los cultivos y animales que solian promoverse como apropiados: el platano, la yuca, el maiz, el ganado, etc. Las leyes, programas y politicas ambientales a traves de las cuales se operacionalizaba el discurso experto ambiental hicieron de la conservacion una amenaza en la percepcion de los campesinos. Se trataba de una amenaza que nunca antes habian experimentado de esa manera y que podia tomar la forma concreta del despojo de sus tierras, si no acogian los imperativos de conservacion en sus formas cotidianas de produccion (60).

El caso del Plan de Manejo para la ZPSLL se convirtio para los campesinos de la region en un punto de referencia para conocer de cerca las implicaciones de la normatividad ambiental en sus vidas, y la incertidumbre de tener que negociar sus modos de vida para encajar en los imperativos de conservacion. Varios de ellos comenzaron a buscar alternativas en programas gubernamentales como el de Familias Guardabosques (PFGB) y el de Reservas Naturales de la sociedad Civil (RNSC) para sortear los riesgos inminentes que identificaron en la normatividad ambiental. Tambien buscaron promover nuevas oportunidades economicolegales que los incluyeran en el mundo licito de la conservacion ambiental. Es decir, los campesinos buscaron insertarse en los discursos oficiales a traves de su participacion en programas de desarrollo alternativo y conservacion ambiental para blindarse de los riesgos que significaba vivir en la franja de la <<ilegalidad>> y la <<depredacion>>, estereotipos con los que solian representarlos en documentos publicos y en los discursos expertos. En ese contexto, los programas oficiales se promovieron como un camino a la legalidad:
   Despues de lo que paso con ese Plan de Manej'o yo
   pensaba que era necesario empezar una transformacion
   de las cosas porque si no podiamos perder nuestras
   casitas [...]. Ademas, en esa epoca yo trabaj'aba
   con la coca y cuando mi hijo crecio yo me preocupe
   porque el me dijo que queria empezar a trabaj'ar conmigo
   en eso. Entonces yo decidi cambiar mi actividad
   de ingresos para evitar que mi hijo cayera en malas
   manos. Habia mucho paramilitar y el gobierno j'odia
   bastante tambien [...]. En esa epoca salio ese programa
   de Familias Guardabosques. Ese programa nos
   exigia sustituir la coca pero ayudaba con otras cosas
   que eran buenas para nosotros. Cuando entramos al
   programa el componente tecnico, ambiental y social
   estaba enfocado en la implementacion del caucho, el
   cacao y los agroforestales (61 62).


Al igual que la siembra de coca, los programas estatales de conservacion ambiental representaban riesgos y oportunidades, pero se trataba de otro tipo de riesgos. La represion a los cultivadores de coca se intensifico en la epoca de la seguridad democratica y muchos campesinos optaron por asumir los riesgos y beneficios de la conservacion ambiental porque, al fin y al cabo, los asumirian dentro de la legalidad. En suma, ante las circunstancias peligrosas que suponia ser cultivador de coca y depredador del medioambiente, los campesinos de esta region incurrieron en otros riesgos que inevitablemente implicaron cambios sensibles en sus habitos y reajustes en sus proyectos de vida. A su vez, estos nuevos escenarios posibilitaron oportunidades para mantener sus tierras, transformar los diacriticos negativos que las politicas ambientales y las instituciones les adjudicaban, y garantizar la posibilidad de seguir viviendo a futuro en esos lugares. Ahora bien, como lo planteamos en otro trabajo (63), el hecho que los campesinos se articulen a programas institucionales esta lejos de ser una simple alineacion con los principios gubernamentales frente a la conservacion neoliberal porque
   el proceso de ver la conservacion como una oportunidad
   no supone una <<conversion>> irreflexiva de los campesinos
   a los valores que promueve la conservacion estatal,
   ni tampoco que vean en ellos la resolucion de los
   problemas que padecen. Mas bien, supone profundos
   dilemas frente a como plegarse a las logicas de conservacion
   para dignificar sus vidas. La incertidumbre que
   les ocasionaban los riesgos que los campesinos identificaron
   en los distintos programas de conservacion
   potencio su agencia de diversas maneras (64).


Las subjetividades ambientales y la redefinicion de la naturaleza

En el marco de los programas de pdgf y de rnsc se desplegaron talleres y capacitaciones para que los campesinos interesados se involucraran en iniciativas de conservacion del medioambiente. Estos talleres estuvieron enfocados a la formacion de capacidades empresariales, organizacionales y ambientales para hacer de los campesinos actores emprendedores dentro de la legalidad y la sostenibilidad ambiental. La idea era mejorar sus condiciones de vida convirtiendolos en sujetos autorregulados y empresarios de si mismo (65), capaces de emprender activamente sus iniciativas dentro del campo de accion delimitado y potenciado por los programas ambientales. No obstante, la incorporacion en las vidas de los campesinos de los <<conocimientos>> y <<tecnicas>> aprendidos en las capacitaciones fue variada ya que demostraron disposiciones heterogeneas para asimilar la <<empresarializacion>> de la que fueron objeto. Mientras que algunos se negaron a sumarse a la logica de la conservacion ambiental, otros intentaron empoderarse y autorregularse dentro del marco de accion propuesto por estas tecnologias de gobierno ambientales, como describiremos mas adelante. A este respecto, Agrawal (66) senala que uno de los propositos fundamentales de las iniciativas gubernamentales en materia ambiental es permear a los sujetos con las sensibilidades propias de la conservacion occidental. Segun ese autor, se forja un tipo particular de sujetos -los sujetos ambientales- para quienes la conservacion del medioambiente comienza a organizar su pensamiento y conciencia y, por ende, incide en sus formas de actuar. Sin embargo, entre esos sujetos existen diferentes niveles de sujecion al discurso ambiental (67), hecho que depende principalmente del grado de incorporacion de ese discurso en las practicas cotidianas de los individuos y en su cercania a las instituciones, a los programas gubernamentales y a los espacios de regulacion.

Sin embargo, la carga regulatoria en los regimenes gubernamentales de conservacion no configura exclusivamente una fuerza negativa que compele a los sujetos a hacer ciertas cosas y les restringe su libertad en cuanto a que y como deben llevar sus vidas; por el contrario, tambien es, y sobre todo, un proceso productivo (68).

La dimension productiva de ese regimen gubernamental de conservacion entre los campesinos se asocio de manera particular a la promocion de ciertos conocimientos, tecnicas y modos de produccion refrendados por la institucionalidad ambiental estatal, que les permitian a los campesinos autogestionarse en su conversion a la legalidad. Este proceso opero a partir de la inversion de un <<capital semilla>>: el mismo campesino era capacitado en las lides de la conservacion ambiental y, despues, se le daban las condiciones minimas para recrear las capacitaciones adquiridas acompanadas del reforzamiento permanente de los valores de sostenibilidad, a traves actos de autorregulacion que lo incorporaran en la franja de legalidad, alejada de la coca y de la simpatia con la guerrilla (69).

El papel de los lideres veredales y de algunas cooperativas fue fundamental en la transformacion de las actitudes de las poblaciones locales hacia el medioambiente. En una vereda llamada Playa Guio, por ejemplo, las iniciativas del PFGB resultaron en la conformacion de una cooperativa ecoturistica cuyo lider tuvo un rol fundamental en el cambio de las visiones sobre la naturaleza de muchos de los habitantes de alli. En un principio, varios de los campesinos cercanos al proceso no estaban convencidos de la viabilidad de una cooperativa ecoturistica para sustituir los ingresos derivados de los cultivos de coca. Les resultaba inviable concentrar sus esfuerzos en sacar adelante una iniciativa ecoturistica en una region catalogada como <<zona roja>> a la que ningun turista del interior del pais le interesaria visitar. Sin embargo, el lider de la vereda gestiono apoyos para visitar experiencias similares en otras regiones del pais ante una variedad de instituciones, entre las cuales estaban los parques nacionales naturales de Colombia, Accion Social y la Secretaria de Cultura y Turismo de la gobernacion del Guaviare.

Luego de conocer esas experiencias, muchos de los campesinos que estaban reacios a sumarse al proyecto comenzaron a trabajar, a regular y a monitorear a aquellos que no habian comprendido lo que esta transformacion hacia la conservacion podia significar en sus vidas. Otros en cambio persistieron en sospechar de la posibilidad de vivir de estrategias economicas sostenibles. Una de estas personas argumentaba que <<este terreno deberia ser conservado en su totalidad pero con ayuda del gobierno. Debemos conservar los bosques pero que el gobierno nos pague por conservar. Que no sea como con el PFGB que dio dinero por una epoca y despues dejo de hacerlo. Ademas, eso del ecoturismo no ha servido casi y el gobierno deberia encargarse>> (70).

Asi como algunos campesinos experimentaron cambios en su percepcion del entorno bajo las premisas de la conservacion difundidas por los programas gubernamentales, otros se negaron a involucrarse y aun mantienen formas tradicionales asociadas a la quema y la tala, no utilizan abonos organicos y no les interesa mantener ni participar de las zonas de reserva. Otros, en cambio, decidieron vincularse parcialmente a las iniciativas de conservacion para sortear los riesgos de perder sus tierras pero no acogieron de lleno las <<ensenanzas>> sobre como adaptar sus predios a los requerimientos de la normativa ambiental, aunque si modulan un discurso ambiental para mostrarse congruentes con las politicas de conservacion. En estos casos en particular, muchos intentaban minimizar los riesgos de desposesion jugando bajo las reglas de juego discursivas que imponia el lenguaje de la conservacion. Los distintos posicionamientos frente a la intervencion institucional en materia de conservacion ambiental ocasionaron, y lo continuan haciendo, roces frecuentes entre los habitantes de las zonas convertidas en areas protegidas (71).

Al tiempo que se moldean subjetividades ambientales tambien se resignifican los sentidos de la naturaleza. En el caso de algunas de las iniciativas ecoturisticas desarrolladas en el Guaviare a partir de intervenciones gubernamentales, la naturaleza comienza a adquirir valor no tanto como un objeto de transformacion, sino en si misma (72). Incluso, puede ser explotada sin necesidad de transformarla y se valoriza en su estado <<pristino>> cuando se le vincula a iniciativas de turismo ecologico:
   La naturaleza es algo muy importante. Porque si yo
   no cuidara la naturaleza que tenemos aqui, entonces
   yo no compartiria con ella, sabiendo que me estoy sirviendo
   por medio de ella. Porque si yo no estimara la
   naturaleza, entonces yo mantendria todo esto talado
   y desolado donde no se miraria nada. Entonces todo
   aquel que llegue no se va a amanar para mirar desiertos
   o una rastroj'era sin nada de pajaros (73).


Tambien opera una resignificacion de la conservacion modulada desde las experiencias y expectativas de algunos pobladores. En palabras de otro habitante de la region,
   Conservamos siempre y cuando sirva para algo, para
   sobrevivir. La naturaleza sirve para conseguir algo de
   dinero, para poder comer y sostener a la familia. Ademas,
   si no la conservamos ?que les vamos a dejar a
   nuestros hijos? [...]. A nosotros no nos interesa ganar
   mucha plata, sino vivir bien y tranquilos. No queremos
   volver a vivir con lo de la coca porque eso es un riesgo
   para nosotros y para nuestros hijos. No queremos seguir
   trabaj'ando como j'ornaleros como en la epoca de
   la coca, ganandole la plata a otro. Queremos que nuestros
   hijos puedan vivir mejor que nosotros sin que tengan
   que meterse con los unos [guerrilla] o con los otros
   [paramilitares]. Queremos que no nos quiten nuestras
   tierras. Si conservamos las cosas van a estar mejor (74).


Esta resignificacion de la naturaleza a traves de las disposiciones de las logicas de conservacion se ve interpelada por las complejas transacciones simbolicas y materiales que los campesinos mantienen con sus territorios. Por ejemplo, los usos que hacen ciertos campesinos del ecoturismo como una nueva actividad economica sostenible estan mediados por las concepciones que tienen del lugar en el que viven y por las logicas estatales con todos sus matices. Para los campesinos, la naturaleza es mas que un simple espacio en donde producen platano, yuca, cacao y maiz, y que utilizan para promover iniciativas ambientales. <<La Selva>> o <<El Monte>> tienen la capacidad de manifestar resentimientos y castigar a quienes los explotan de manera indiscriminada (75). Varios campesinos de la zona consideran que cada finca debe mantener un espacio de selva vacia de cultivos, o dejar una proporcion de las cosechas solo para que los animales de la selva se puedan alimentar. No hacerlo ocasionaria una serie de represalias por parte de la selva que pueden ir desde las sequias y las plagas hasta la exterminacion de sus cultivos por accion de los micos y los loros (76):
   Nosotros, sobre todo los mas j'ovenes, estamos proyectando
   a la vereda como un lugar para la conservacion,
   como un refugio de los animales que por alla estan
   explotando, matando, acabando. Inclusive, los animales
   saben y perciben quienes les hacen dano. Los animales
   antes se le acercaban a uno, pero desde que los
   cazan y los matan ellos huyen y evitan el contacto con
   el ser humano. Ellos buscan lugares donde se puedan
   refugiar. Nosotros ya hemos tumbado ese pedazo de
   bosque en donde los animalitos comian, [pero] lo que
   hacemos es dejar unas cuantas matas para que ellos
   tambien puedan alimentarse, porque si no lo hacemos
   ellos se van y pueden darse muchas plagas (77).


Testimonios como este sugieren que las representaciones y relaciones que tienen varios campesinos con su entorno se desmarcan de las percepciones institucionales que los estereotipan como depredadores de la naturaleza con la que mantienen relaciones estrictamente utilitarias y de sobreexplotacion. Este tipo de argumentos que Velez ha analizado en profundidad en esta region de estudio muestra que las transacciones materiales y simbolicas que tienen los campesinos con la selva configuran formas alternativas de conservacion que coexisten con aquellas <<tecnicas>> que promueven los expertos de la conservacion. sin embargo, no se trata solamente de un proceso de coexistencia entre las logicas ambientales estatales y campesinas como si fueran cada una independiente de la otra; por el contrario, encontramos toda una serie de pliegues y relaciones entre ellas que se articulan de maneras diferenciales en las cotidianidades de los campesinos y que operan a traves de las resignificaciones que ellos hacen de las iniciativas ambientales institucionales. En otras palabras, existe una compleja amalgama de logicas de conservacion que operan simultaneamente, se pliegan densamente y hacen que sus limites se tornen difusos. Uno de los habitantes de la vereda senalaba al respecto: <<El ecoturismo nos permitira evitar la tala de palos. Asi no tendremos que tumbar tanto para nuestros cultivos y no afectamos a la selva y a los animalitos. [...] Ademas evitariamos los problemas con la CDA>> (78). El ecoturismo se convierte entonces en un escenario que les posibilita a aquellos campesinos, con una postura sensible a este tipo de iniciativas, gestionar los riesgos que surgen de las politicas ambientales y de las acciones reciprocas que mantienen con la selva (79).

Aunque las politicas publicas hagan de la conservacion ambiental un imperativo legal en un lugar como este, los pobladores adaptan su significado para atribuirle una doble connotacion: no deja de ser un imperativo pero es uno que, bajo las nuevas reglas de juego, embarga la posibilidad de mejorar las condiciones de vida. La conservacion deviene, de ese modo, en una suerte de imposicion que hay que asumir con esperanza y creatividad porque les permite replantear las representaciones que de ellos hacen las instituciones y saberes expertos como ilegales y depredadores, legitimarse ante las instituciones para proteger sus territorios, y gestionar los riesgos que existen en las relaciones simbolicas y materiales con la selva.

Conclusiones

Este articulo abordo las complejidades que reviste la produccion de espacios, poblaciones y subjetividades en el marco de iniciativas de conservacion ambiental en zonas de frontera. En particular, expuso la transformacion en la manera en que las politicas publicas describen espacios y poblaciones para justificar estrategias especificas de intervencion en un escenario regional como el Guaviare. La aproximacion contextual y diacronica a los discursos que modulan en alto grado la agenda estatal nos permitio mostrar los mecanismos de agregacion, simplificacion y estandarizacion a los que, segun scott (80), apelan los estados para hacer legibles espacios y poblaciones. Las transiciones que sugieren pares de oposicion tales como colono/campesino, civilizador/ depredador, tierra baldia/area protegida o legal/ ilegal que hemos descrito revelan contextualmente como se materializan esos mecanismos de legibilizacion de los que habla scott.

En otro nivel, resulta pertinente destacar como las tensiones sociales en torno a la conservacion ambiental que se pueden rastrear en las areas protegidas que recientemente se han superpuesto a las fincas de campesinos en la region del Guaviare, que ganan en densidad cuando se les historiza. simultaneamente, el reconocimiento de los diferentes posicionamientos de los actores locales, que suelen resumirse en la categoria de <<comunidad>>, matiza los acuerdos y tensiones que los atraviesan y que inciden en como despliegan su agencia para hacer frente a los riesgos ineditos que les atribuyen a las politicas de conservacion. A pesar de la incertidumbre que a muchos les ha supuesto transitar de la condicion de colono hacia la de campesino alineado con los principios de conservacion estatal, esta resulta ser fundamentalmente una estrategia productiva de gobierno (81). Este asunto lo podemos ilustrar con las palabras de un campesino de la region: <<La conservacion nos ha afectado mucho pero a la vez algunos le han sacado provecho. Es que no podemos olvidar que la conservacion debe estar de la mano con la barriga>> (82).

Sostuvimos tambien que la produccion de los espacios y poblaciones a traves de politicas, funcionarios y saberes expertos esta indisolublemente ligada a la produccion de subjetividades. El analisis de esos tres niveles de produccion indica un abordaje multidimensional a las formas que toman los conflictos socioambientales que emergen de manera <<silenciosa>> pero inexorable en la vida cotidiana de pobladores que, como en el estudio de caso abordado, corren el riesgo de perder sus tierras por cuenta de la proteccion del medioambiente. Tanto las comunidades que se convierten en objeto de control politico bajo pretextos de conservacion, como los funcionarios que ejecutan los programas y politicas ambientales se articulan en redes de relaciones de poder en las que opera una permanente negociacion que impacta las concepciones sobre el si mismo, la comunidad, el estado y la naturaleza, creando espacios heterogeneos y complejos de interaccion. Los testimonios aqui evocados demuestran que la gestion y el desarrollo de las politicas ambientales a traves de diferentes programas de conservacion no tienen una determinacion mecanica ni estructural sobre la vida de los campesinos. En nuestros dias, el capitalismo neoliberal, asi como sus tecnologias de gobierno, alteran la vida cotidiana y las dimensiones mas intimas de nuestra experiencia. Sin embargo, las transformaciones introducidas por las instituciones y las fuerzas estructurales asociadas al mercado y al capital no acontecen de manera determinante porque siempre queda un margen para la incertidumbre, la creatividad y la resistencia.

doi: 10.11144/Javeriana.mys19-39.ecsa

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* Fecha de recepcion: 2 de febrero de 2015

* Fecha de aprobacion: 6 de abril de 2015

* Disponible en linea: 30 de agosto de 2015

Carlos Del Cairo

Pontificia Universidad Javeriana

(Bogota, Colombia)

cdelcairo@javeriana.edu.co

Ivan Montenegro-Perini

Pontificia Universidad Javeriana

(Bogota, Colombia)

i.montenegro@javeriana.edu.co

Este articulo se deriva de los resultados parciales de dos investigaciones llevadas a cabo en anos recientes con poblaciones rurales del municipio de san Jose del Guaviare (Del Cairo, 2012 y Montenegro-Perini, 2014). La investigacion de Carlos Del Cairo se desarrollo con el apoyo financiero de la Pontificia Universidad Javeriana, la Escuela de Antropologia de la Universidad de Arizona y el Russell E. Train Education for Nature Program. La investigacion de Ivan Montenegro-Perini (2014) se desarrollo en el marco del proyecto "imperativos verdes y subjetividades ambientales campesinas en tres regiones de Colombia (Montes de Maria, norte del Cauca y noroccidente amazonico)", financiado por la Vicerrectoria de investigacion de la Pontificia Universidad Javeriana (Proyecto id 5433).

(1) El articulo se complementa con los resultados parciales publicados en Carlos Del Cairo; Ivan Montenegro-Perini y Juan Velez, <<Naturalezas, subjetividades y politicas ambientales en el noroccidente amazonico: Reflexiones metodologicas para el analisis de conflictos socioambientales>>, Boletin de Antropologia 48 (2014): 13-40.

(2) Lefebvre, La produccion del espacio, 83.

(3) Scott, Seeing like a State.

(4) Scott, Seeing like a State, 82. De manera convergente, Didier Fassin senala que las politicas publicas producen enunciados y actos sobre la cultura de aquellos a quienes se dirigen para transformar posteriormente sus representaciones y practicas y permitirles a los individuos una vida mejor. Las politicas instituyen una marcacion de alteridad con los ciudadanos a los que se dirigen, en la que las practicas de los sujetos suelen clasificarse como disfuncionales y, por lo tanto, las convierten en objetos de intervencion que deben ser corregidos. Vease: Didier Fassin, Faire de la sante publique (Paris: Editions de l'Ecole des Hautes Etudes en Sante Publique, 2005).

(5) La nocion de conflictos socioambientales silenciosos se articula con la nocion de despojo <<silencioso>> o <<cotidiano>> que ha ido tomando forma con el trabajo de investigacion de nuestros colegas del Centro de Estudios en Ecologia Politica (ceep). Ver, por ejemplo, Jefferson Jaramillo; Natalia Londono y Gina Sanchez, <<Agroindustria azucarera y finca tradicional en el norte plano del Cauca (Colombia). Perspectivas historicas y claves etnograficas>> en este volumen, y Diana Ojeda et al., <<Paisajes del despojo cotidiano: acaparamiento de tierra y agua en Montes de Maria>> (2015), articulo en revision.

(6) Arun Agrawal, Environmentality: Technologies of Government and the Making of Subjects (Durham: Duke University Press, 2005).

(7) Aunque el tema de la incorporacion de comunidades indigenas es un asunto sustancial en la configuracion regional del Guaviare, en este articulo nos concentraremos en el caso particular de las comunidades campesinas. Para una exposicion detallada de la configuracion historica del territorio del Guaviare que involucra las formas de asimilacion y estereotipacion de poblaciones indigenas, vease Carlos Del Cairo, <<Elementos para una historia social y cultural del territorio Guabiari>>. Virajes 2, no. 1 (2002); Carlos Del Cairo, <<Sobre salvajes, civilizados y territorios ausentes: Estructuras de larga duracion en la colonizacion de las selvas orientales de Colombia>>, Novum 24 (2001).

(8) Sin embargo, en un nivel mucho mas localizado, a contrapelo de las iniciativas de poblamiento que ignoraban los derechos territoriales de las comunidades indigenas de la region, desde mediados del siglo XX se rastrean algunas preocupaciones de funcionarios estatales especializados en asuntos indigenas por definir y legalizar de algun modo las tierras de los indigenas, para proteger sus derechos territoriales en medio de las presiones y vejaciones de las que eran objeto por cuenta de los flujos de colonizacion. Esta postura se puede identificar, por ejemplo, en algunas cartas firmadas por Gregorio Hernandez de Alba, director de la Division de Asuntos Indigenas del Ministerio de Gobierno en la decada de los sesenta, en las que conminaba a las autoridades locales a definir los limites y titular tierras a indigenas. La postura de Hernandez de Alba, un pionero de la antropologia en Colombia, contrasta con la linea dominante en las politicas publicas de la epoca que promovian la colonizacion para civilizar tierras y gentes de los territorios de frontera sin reparar en la vulneracion de derechos que representaba esa estrategia para las poblaciones indigenas. Ver: Carta de Gregorio Hernandez de Alba CO.AGN.SR.60A.30.20.4.1 Folio 62.

(9) La colonizacion de las tierras baldias arrecio luego de que en 1973 se concretara el Pacto de Chicoral, un acuerdo que hicieron las elites latifundistas y politicas del pais para estimular institucionalmente la colonizacion y frenar, de ese modo, los procesos de reforma agraria y de <<recuperacion>> de tierras que hacian muchos campesinos e indigenas de los Andes y valles interandinos.

(10) Carlos Del Cairo, <<Construcciones culturales de la alteridad en una frontera de colonizacion amazonica>>, en Fronteras, Territo rios y Metaforas, ed. Clara Ines Garcia (Medellin: Hombre Nuevo Editores, 2003).

(11) La colonizacion <<espontanea>> no debe pensarse simplemente como una migracion voluntaria de los campesinos del interior del pais; por el contrario, responde a condiciones estructurales de marginalidad, discriminacion, violencia y pobreza: desde la decada de 1930 se implemento una serie de politicas agrarias que beneficiaba a los empresarios del campo y afectaba las condiciones socioeconomicas de los campesinos. Por ejemplo, las reformas constitucionales para administrar el sector agrario, asociadas con la Ley de Tierras y la Ley 100 de 1944, entre otras, generaron condiciones desiguales entre empresarios y campesinos. Mientras el empresariado agrario se favorecio con esas leyes, muchos campesinos fueron expulsados de tierras en manos de ganaderos y propietarios de la naciente agroindustria. Algunos migraron hacia los centros urbanos o hacia nuevos frentes de colonizacion, otros se vieron obligados a vender su fuerza de trabajo en la incipiente agroindustria nacional. Vease: Dario Fajardo, Espacio y sociedad. Formacion de las regiones agrarias en Colombia (Santafe de Bogota: Corporacion Araracuara, 1993); Henry Salgado, <<El campesinado de la Amazonia colombiana: Construccion territorial, colonizacion forzada y resistencias>> (Tesis doctoral, Universidad de Montreal, 2012).

(12) Entre 1946 y 1965, los gobiernos de turno desplegaron una persecucion sistematica a comunistas y liberales que dejo mas de 200 mil personas asesinadas y 800 mil sin hogar, la gran mayoria de ellos campesinos. Durante los gobiernos de Ospina Perez (1946-1950) y Laureano Gomez (1950-1951) la representacion dominante sobre los enemigos en las esferas de gobierno y en los sectores conservadores de la sociedad estaba anclada en los <<izquierdistas revolucionarios>> que promulgaban la lucha de clases, y en los liberales influenciados por ideas comunistas. Estas percepciones se tradujeron en persecuciones y masacres sistematicas de campesinos en numerosas zonas rurales del pais a manos de sectores oficialistas de las fuerzas militares y de grupos armados privados financiados por las elites terratenientes. Vease Salgado, <<El campesinado>>.

(13) Alfredo Molano, Selva adentro. Una historia oral de la colonizacion del Guaviare (Bogota: El Ancora, 1987).

(14) Este tambien fue emblematico en la colonizacion de la Amazonia brasilena que impulsaron las dictaduras militares en la segunda mitad del siglo XX. Vease: Susanna Hecht y Alexander Cockburn, The fate of the forest. Developers, destroyers and defenders of the Amazon (London: Verso, 1989).

(15) Donny Meertens, <<Mujer y colonizacion en el Guaviare (Colombia)>> Colombia Amazonica 3, no. 2 (1988); Beatriz Lopez y Hernan Rincon, Sistemas agroforestales tradicionales en el Guaviare. Evaluacion biofisica y socioeconomica de algunos casos en el area de colonizacion (Bogota: Tropenbos, 1999).

(16) Una experiencia similar fue la colonizacion dirigida del Caqueta en el piedemonte de los Andes, que fue financiada con recursos del Banco Mundial y tampoco garantizo el acompanamiento efectivo de las instituciones estatales a los colonos. Vease: Geert Van Vliet, <<Le pilotage aux confins mouvants de la gouvernance. (Economie, ecologie, politique et regulation en Amazonie Colombienne, 1975-1990)>> (Tesis Doctoral, Universite de Paris 1, 1997). Documento no publicado.

(17) El dri es una estrategia de intervencion rural que organismos multilaterales como la Organizacion de las Naciones Unidas para la Alimentacion y la Agricultura (fao) y el Banco Mundial empezaron a promover con fuerza en el sur global a partir de la decada de los setenta. Estas agencias incorporaron el paradigma de las necesidades basicas para materializar las estrategias y metas del desarrollo en los sectores rurales de los paises mas pobres del mundo. Vease: Vernon Ruttan, <<Integrated Rural Development Programmes: A Historical Perspective>>, World Development 12, no. 4 (1984).

(18) Ruttan, <<Integrated Rural Development Programmes>>.

(19) Fundarse es <<una expresion que viene del verbo fundar, y con ella el campesino colonizador hace referencia a que debe comenzar de nuevo a construir no solo su casa y su predio, sino tambien su comunidad. Es una referencia a la reconstruccion territorial>>. Salgado, <<El campesinado>>, xii.

(20) Debido a factores como la baja produccion, la falta de conocimiento de los ciclos productivos amazonicos y los altisimos costos de transporte.

(21) Dario Fajardo, Territorios de la agricultura colombiana (Bogota: Universidad Externado de Colombia: 2009), 87.

(22) Ideam, Zonas de Reserva Forestal. Ley 2e de 1959. Atlas tematico (Bogota: Ideam-Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Te rritorial, 2005).

(23) Republica de Colombia, <<Decreto 1926 de 1975 por el cual se dicta el regimen administrativo y fiscal de las Intendencias y Comisarias>>, Diario Oficial [Bogota], 11 de Junio, 1976.

(24) Luis Acosta, Guaviare. Puente a la Amazonia (Bogota: Corporacion Araracuara, 1993); Luis Pinzon, Informe de avance a diciembre 31 de 1996 a la propuesta final del Gobierno Nacional a comunidades movilizadas del departamento del Guaviare (San Jose del Guaviare: Instituto Colombiano de la Reforma Agraria, 1997). Documento no publicado.

(25) Un indicador de esta situacion es que en 1979 el Guaviare tenia una planta de 114 funcionarios estatales, vease: Proradam, La Amazonia colombiana y sus recursos (Bogota: Proyecto Radargrametrico del Amazonas-Proradam, 1979), 384. Antes de ese momento, los misioneros catolicos a cargo de la educacion y los pocos miembros de las fuerza publica, eran los agentes institucionales que mantenian una presencia constante y significativa en la localidad. Vease: Jorge Restrepo, ed., Forjadores del Guaviare. Relatos sobre la conformacion del Departamento (Bogota: Secretaria de Cultura y Turismo del Guaviare-Universidad Pedagogica Nacional, 2009).

(26) Se les denomino asi a aquellas unidades territoriales insulares y fronterizas del pais que historicamente tuvieron una esporadica presencia estatal; se dividian en intendencias y comisarias. Estuvieron vigentes hasta 1991 cuando se transformaron en <<nuevos departamentos>>.

(27) Heriberto Tarazona, Construyendo Agenda 21 para el Departamento del Guaviare: una construccion colectiva para el Desarrollo Sostenible de la Amazonia colombiana (Bogota: Instituto Amazonico de Investigaciones Cientificas-Sinchi, 2007), 41-42.

(28) Proradam, La Amazonia colombiana.

(29) Por ejemplo, el coordinador de las Fuerzas Militares de Colombia ante Proradam argumentaba que en esta region habia <<una ausencia casi total de informacion de todo tipo>> y Proradam llenaria ese vacio con informacion cientifica que despejaria la <<incognita>> de si la Amazonia era o no <<la reserva futura de Colombia>>. Vease, Alvaro Herrera, <<Proyecto radargrametrico del Amazonas, sus metas y su proyeccion en la economia nacional>>, Boletin de la Sociedad Geografica de Colombia 107, no. xxix (1975): 12. http:// www.sogeocol.edu.co/documentos/pro_radarm.pdf (consultado el 15 de noviembre de 2014).

Iniciativas similares ocurrieron en otras regiones del pais que resultaban estrategicas para el Estado en virtud de sus particularidades ecologicas. En la epoca en que Proradam y la COA iniciaron labores en la Amazonia, el gobierno holandes tambien financio el <<Proyecto Desarrollo Integral Agricola Rural (diar)>> en la region del Pacifico, que estuvo vigente entre 1979 y 1989. Vease: Hieke Wijbenga, <<The unexpected impacts of the DIAR Project>> (Tesis de Maestria, Wageningen University, 2008). Documento no publicado.

(30) Fernando Franco, <<La Corporacion Araracuara y la colonizacion cientifica de las selvas ecuatoriales colombianas>>, Colombia Amazonica edicion especial (2006): 1-22.

(31) En un hecho posterior, la figura de las Zonas de Reserva Campesina que se regulan por la Ley 160 de 1994 abre la posibilidad al reconocimiento de formas culturales de relacionamiento de los campesinos con su entorno, como parte del componente de <<recomposicion social>> del campesinado en zonas de frontera. Vease: Instituto Sinchi, <<Las zonas de reserva campesina: un instrumento para el desarrollo humano sostenible>> (Bogota: Instituto Sinchi, 1995). No obstante, el relacionamiento de los colonos o campesinos-colonos con el entorno amazonico aun hoy sigue siendo un asunto de disputa en las politicas publicas.

(32) Para una comparacion mas detallada de la produccion comparativa de poblaciones colonas e indigenas en la perspectiva de Proradam, vease: Carlos Del Cairo, <<Environmentalizing Indigeneity: A Comparative Ethnography on Multiculturalism, Ethnic Hierarchies and Political Ecology in the Colombian Amazon>> (Tesis Doctoral, The University of Arizona, 2012). Documento no publicado. Ahora bien, esta diferenciacion retorica que oponia colonos a indigenas en algunos documentos institucionales contrastaba con otros programas institucionales que promovian la asistencia tecnica para los indigenas, para estimularlos a que incrementaran su produccion.

Vease: Hugo Burgos y Gonzalo Pesantez, <<Plan nacional indigenista de Colombia: 1966-1969>>, America Indigena xxvii, no. 4 (1967).

(33) En general, los discursos ambientales contemporaneos suelen representar a los indigenas como los guardianes de la naturaleza. Se les considera poseedores de una <<etica ambiental>> forjada por su cercania a los ecosistemas que los rodean y a los que se vinculan por medio de un complejo sistema de creencias y practicas que resultan apropiadas con los principios occidentales de conservacion. Sin embargo, varios autores han senalado las limitaciones, dificultades y paradojas que embarga una representacion totalizante como esa. Vease: Peter Wade, <<Los guardianes del poder: biodiversidad y multiculturalismo en Colombia>>, en Conflicto e (in) visibilidad. Retos en los estudios de la gente negra en Colombia, ed. Eduardo Restrepo y Axel Rojas (Popayan: Universidad del Cauca, 2004); Alcida Ramos, <<The Hyperreal Indian>>, Critique of Anthropology 14, no. 2; Rita Laura Segato, <<Identidades politicas/ alteridades historicas: una critica a las certezas del pluralismo global>>, en La nacion y sus otros. Raza, etnicidad y diversidad religiosa en tiempos de politicas de la identidad (Buenos Aires: Prometeo, 2007); Beth Conklin y Laura Graham, <<The shifting middle ground: Amazonian Indians and eco-politics>>, American Anthropologist 97, no. 4 (1995).

(34) Fajardo, Espacio y sociedad.; Dario Fajardo, <<Fronteras, colonizaciones y construccion social del espacio>>, en Frontera y poblamiento: Estudios de Historia y Antropologia de Colombia y Ecuador, ed. Chantal Caivallet y Ximena Pachon (Santafe de Bogota: Ifea-Sinchi-Universidad de Los Andes, 1996). Este ciclo opera de manera similar al de sociabilidad-ruptura-sociabilidad propuesto por Jose Gonzalez, Actores de la colonizacion reciente en la Amazonia colombiana (Santafe de Bogota: Cinep-Cifisam-Vicariato Apostolico de San Vicente del Caguan, 1994).

(35) Maria Clemencia Ramirez, Entre el Estado y la guerrilla: identidad y ciudadania en el movimiento de los campesinos cocaleros del Putumayo (Bogota: Instituto Colombiano de Antropologia e Historia-Colciencias, 2001), 48.

(36) Ramirez, Entre el Estado y la guerrilla.

(37) La Ley 30 de 1986 criminalizo a los campesinos cultivadores de la coca y entre sus efectos se cuenta el incremento de las acciones militares en zonas de produccion de cultivos de uso ilicito, especialmente en aquellas donde se presumia la cohabitacion de guerrilleros, narcotraficantes y campesinos. Vease: Daniel Ruiz, <<Campesinos entre la Selva, invasores de reservas>>, Tabula Rasa 1 (2003); Ramirez, Entre el Estado y la guerrilla.

(38) PDA, Alternativa Guaviarense no. 1 (San Jose del Guaviare: Proyecto de Desarrollo Alternativo en el Guaviare, 1993), 3.

(39) Esta situacion sugiere la necesidad de matizar los sentidos locales que asumen categorias de agregacion y estandarizacion poblacional como la de <<colono>> o <<campesino>>, ya que tienen varias connotaciones que dependen del contexto particular en el que se enuncian. En la region, la categoria de colono suele usarse para diferenciarse de la de indigena; este uso implica un nivel de racializacion: es frecuente que personas en la region se autodenominen <<colonos>> por su condicion de <<blancos>> en oposicion a los <<indios>>, asi no hayan hecho parte de los procesos de colonizacion. Esto se potencia, por ejemplo, con eventos de importancia regional como el Festival de las Colonias, que se celebra desde la decada de los ochenta, y que con la categoria de <<colono>> reivindica el origen diverso de los habitantes del Guaviare y su efecto positivo en la conformacion identitaria de la region. Vease: Del Cairo, Environmentalizing Indigeneity e Ivan Montenegro-Perini, <<El ecoturismo en juego: procesos de neoliberalizacion, tecnologias de gobierno y agencias campesinas en Playa Guio, Guaviare>> (Trabajo de grado, Pontificia Universidad Javeriana, 2014). Documento no publicado. Sin embargo, algunos pobladores en veredas como Playa Guio cada vez son mas reticentes a autonombrarse como colonos por las implicaciones negativas que se le asocian y que, como sucede con la categoria de <<campesino cocalero>>, embarga una doble connotacion negativa en otros registros: sujeto ilegal y depredador del medioambiente por cultivar coca. Vease: Juan Velez, <<Entre la selva y el estado: Politicas publicas medioambientales, comunidades campesinas y practicas cotidianas en la Amazonia noroccidental colombiana>> (Trabajo de grado, Pontificia Universidad Javeriana, 2015). Documento no publicado.

(40) Los mecanismos de produccion sostenibles que promulgaba el PDA en la decada de los noventa, como los agroforestales y los silvopastoriles, no tuvieron gran impacto principalmente porque sus beneficios economicos no eran equiparables a los de los cultivos de coca. Sin embargo, en la decada de 2000 la aparicion de los planes de manejo ambiental y otras figuras normativas de la misma naturaleza reformulo la percepcion hacia estos mecanismos. Varios campesinos de la region hoy en dia tienen agroforestales, silvopastoriles e incluso otras iniciativas ambientales que responden a unas circunstancias sociopoliticas particulares. Como lo veremos mas adelante, el discurso ambiental con todas sus practicas, programas y politicas se convirtio en un escenario de riesgo para los campesinos porque se constituia en un detonador de posibles situaciones de desalojo de tierras de aquellos que no se plegaban a las pautas ambientales. No obstante, al mismo tiempo se convierte en un escenario potenciador de nuevas oportunidades para los campesinos porque les permite transformar las representaciones que de ellos hacian las instituciones y funcionarios como depredadores del medioambiente e ilegales, y gestionar nuevas alternativas de vida hacia el futuro. Lo que en unas circunstancias historicas fue concebido como un fracaso, en otras se convierten en alternativas para reproducir lazos sociales con el territorio. Hay una amalgama de formas sobre como estas iniciativas ambientales se han aplicado en las distintas circunstancias socioeconomicas y politicas en el Guaviare, que repercuten de maneras disimiles en las vidas de las poblaciones. Este punto se desarrollara posteriormente en el articulo.

(41) Entre los expertos no hay consenso sobre la estimacion de cual de los dos factores (la deforestacion o la fumigacion) es mas lesivo para el medio ambiente. Por ejemplo, mientras que Davalos, Adriana Bejarano y Leonardo Correa (vease: <<Disabusing cocaine: Pervasive myths and enduring realities of a globalised commodity>>, International Journal of Drug Policy 20 [2009]) sostienen que la intensificacion de las fumigaciones tiene a lo menos una correlacion con la expansion de la colonizacion cocalera, Keith Solomon et al. (vease: <<Coca and Poppy Eradication in Colombia: Environmental and Human Health Assessment of Aerially Applied Glyphosate>>, en Review of Environmental Contamination and Toxicology 190 [2007]) consideran que las fumigaciones desestimulan la expansion de cultivos y evitan una mayor deforestacion que aquella que ocasiona el uso del glifosato.

(42) Carlos Zorro, <<Politicas de desarrollo alternativo en Colombia (1982-2009)>>, en Politicas antidroga en Colombia: exitos fracasos y extravios, ed. Alejandro Gaviria y Daniel Mejia (Bogota: Universidad de los Andes, 2011).

(43) Gobiernos recientes posicionaron la idea segun la cual las drogas ilicitas tambien son un factor de degradacion ambiental. Inclu so, con el gobierno de Alvaro Uribe (2002-2010) la estrategia en materia de la lucha contra las drogas resalto los vinculos entre este tipo de economia ilicita y asuntos como el terrorismo, el medioambiente y la defensa de los derechos humanos. El siguien te fragmento del discurso de Alvaro Uribe en la xv Cumbre sobre Cambio Climatico, que se celebro en Copenhague en 2009, ilustra esta asociacion: <<El narcoterrorismo destruye la selva, empieza a introducir desequilibrios ambientales. Cuando viene la utilizacion de los precursores quimicos para transformar las hojas de coca en cocaina, entonces se contamina el suelo, los pequenos rios, los grandes rios, se asesina la fauna, se asesina la flora y finalmente el negocio criminal asesina al ser humano>>. Vease: Sandra Borda, <<La politica multilateral colombiana de drogas durante las dos administraciones de Uribe: hacia el activismo prohibicionista en una era de distencion>>, en Politicas antidroga en Colombia: exitos fracasos y extravios, ed. Alejandro Gaviria, y Daniel Mejia (Bogota: Universidad de los Andes, 2011).

(44) El area fue declarada de sustraccion como resultado de las negociaciones entre el Gobierno y los campesinos en el marco de un exodo campesino que se movilizo a la localidad de San Jose del Guaviare en 1986. Los campesinos, ademas de exigir la desmilitarizacion de la zona y una solucion efectiva y permanente de los problemas que padecian en terminos de salud, comunicacion, infraestructura, violencia y de insercion al mercado nacional, tambien le solicitaron al Gobierno que cediera parte de la Zona de Reserva de la Amazonia para legalizar sus predios y desarrollar sus economias basadas en la agricultura y la ganaderia. Fue mediante los Acuerdos 21 de 1971 y el Acuerdo 31 de 1987, expedidos por la Junta Directiva del Instituto Nacional de los Recursos Naturales Renovables y del Medio Ambiente (Inderena), que se aprobo la realizacion de sustracciones de la Reserva Forestal. Vease: Cindap-CDA, Documento Proyecto Comanejo Serrania de La Lindosa (San Jose del Guaviare: Corporacion para el desarrollo sostenible del norte amazonico, 2008). Documento sin publicar.

Anos despues, a traves del articulo 2 de la Resolucion 521/1998 se precisaron y definieron los linderos de las areas sustraidas de la Zona de Reserva Forestal de la Amazonia.

(45) Julio Del Cairo, <<Una experiencia comunitaria y participativa de conservacion y ordenamiento socioambiental en La Serrania de La Lindosa>>, en Ecologia politica de la Amazonia. Las profusas y difusas redes de la gobernanza, ed. German Palacio Castaneda (Bogota: ilsa Ecofondo Universidad Nacional, 2010); Cindap-CDA, Documento Proyecto Comanejo. Es importante senalar que en el departamento del Guaviare existen otras figuras normativas ambientales tales como parques naturales nacionales y resguardos indigenas. Estas figuras no se abordaran en este articulo porque no tienen implicaciones concretas en el caso de estudio.

(46) El Escudo Guyanes es el unico corredor biologico que conecta a la zona Andina, la Orinoquia y la Amazonia, y es considerado un espacio de gran diversidad de especies vegetales y animales endemicas que forman ecosistemas particulares.

(47) UAESPNN, Plan de Manejo Parque Nacional Natural Sierra de la Macarena (San Juan de Arama, Meta: Unidad Administrativa de Parques Nacionales de Colombia Direccion Territorial Amazonia Orinoquia, 2005), 14. http://www.parquesnacionales.gov.co/PNN /portel/libreria/pdf/PlandeManejoMacarena.pdf (consultado el 10 de octubre de 2014).

(48) La categoria de preservacion debe ser entendida como <<la accion encaminada a garantizar la intangibilidad y la perpetuacion de los recursos naturales>>. Vease Cindap-CDA, Documento Proyecto Comanejo.

(49) Cindap-CDA, Documento Proyecto Comanejo.

(50) Carlos Del Cairo, Ivan Montenegro-Perini y Juan Velez, <<Naturalezas, subjetividades y politicas ambientales en el noroccidente amazonico: Reflexiones metodologicas para el analisis de conflictos socioambientales>>, Boletin de Antropologia 29 no. 48 (2014).

(51) Ivan Montenegro-Perini, El ecoturismo en juego; Ivan Montene gro-Perini, <<El ecoturismo ?una alternativa o una amenaza?: politica publica ambiental, procesos de neoliberalizacion y agencias campesinas en una zona de frontera agricola en Colombia>>, Po nencia presentada en el Congreso Latinoamericano de Ecologia Politica (Santiago: Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile-ENTITLE--Red Europea de Ecologia Politica, Marie Curie, 2014). Documento no publicado.

(52) Los trabajos de Ivan Montenegro-Perini, <<El ecoturismo en juego>> y <<El ecoturismo ?una alternativa o una amenaza?>> profundizan sobre estos procesos en la region.

(53) David Harvey, <<La acumulacion por desposesion>>, El nuevo imperialismo (Madrid: Akal, 2007).

(54) Como acontece de manera similar en otras zonas del pais, e incluso a nivel internacional, los conflictos socioambientales asumen formas variadas segun los contextos socio-historicos en donde se presenten. No obstante, los imperativos de conservacion ambiental suelen resultar convergentes con las logicas del capital y con estrategias de privatizacion y mercantilizacion. Vease: Noel Castree, <<Neoliberalising nature I: the logics of de- and re-regulation>>, Environment and Planning A 40, no. 1 (2008); Rosaleen Duffy, <<Neoliberalising Nature: Global networks and ecotourism development in Madagascar>>, Journal of Sustainable Tourism 16, no. 3 (2008); Paige West y James Carrier, <<Ecotourism and Authenticity: Getting away from it all?, Current Anthropology 45, no. 4 (2004); James O'Connor, Causas naturales. Ensayos de marxismo ecologico (Mexico: Siglo XXI, 2001); Harvey, La acumulacion por desposesion.

(55) Campesino de Playa Guio, Playa Guio, entrevistado por autor, 3 de agosto, 2013.

(56) Campesino de Playa Guio, Playa Guio, entrevistado por autor, 3 de agosto, 2013.

(57) El comanejo es una categoria de manejo colaborativo en la cual participan las diferentes partes afectadas de una estrategia o proyecto. En el caso concreto de la Serrania de La Lindosa, el comanejo se convirtio en una estrategia <<para la transformacion de conflictos ambientales en la ZPSL>>. Vease: Julio Del Cairo, <<Una experiencia comunitaria>>, 498.

(58) El Plan tenia diferentes estrategias para la consecucion del objetivo planteado. Primero, una estrategia de ordenamiento territorial que zonificaba el sector del municipio de San Jose del Guaviare y determinaba <<las areas de conservacion, recuperacion y produccion en sus diferentes categorias de uso (permitidos, complementarios, restringidos y prohibidos)>> Vease: Del Cairo, <<Una experiencia comunitaria>>, 495. Segundo, una estrategia de produccion sostenible que sirviera para implementar un proceso de establecimiento de agroforestales, silvopastoriles, ganaderia semiestabulada, proyectos ecoturisticos y parcelas rotacionales de autoconsumo. Esto permitiria la transformacion progresiva de los modelos productivos de los campesinos hacia un modelo economicamente rentable y ambientalmente sostenible. Vease: Cindap-CDA, Documento Proyecto Comanejo. Finalmente, una estrategia de gobernabilidad que fungiera las bases de articulacion entre <<los diversos sectores comunitarios, economicos, politicos e institucionales y la concertacion y actuacion conjunta y complementaria en espacios de construccion permanente>>. Vease: Del Cairo, <<Una experiencia comunitaria>>, 495.

(59) Campesino de Playa Guio, entrevistado por Ivan MontenegroPerini, 21 de agosto, 2013.

(60) El auge del ambientalismo, sus practicas, sus instituciones y las leyes que los sustentan podrian ser considerados nuevos riesgos potenciales de despojo a los que se enfrentan poblaciones concretas que no responden a las exigencias y canones normativos sostenidos por la conservacion ambiental. Ademas se presentan como riesgos de despojo legales, es decir, sustentados y justificados desde las leyes. En el caso de Colombia se podrian ras trear estudios sobre articulaciones entre conservacion ambiental, neoliberalismo y despojo <<legal>> en Diana Ojeda, <<Green pretexts: Ecotourism, neoliberal conservation and land grabbing in Tayrona National Natural Park, Colombia>>, Journal of Peasant Studies 39, no. 2 (2012); Diana Bocarejo, <<Deceptive Utopias: Violence, Environmentalism, and the Regulation of Multiculturalism in Colombia>>, Law & Policy 31, no. 3 (2009); Kiran Asher y Diana Ojeda, <<Producing nature and making the state: Ordenamiento territorial in the Pacific lowlands of Colombia>>, Geoforum 40 (2009).

(61) Mecanismos de produccion considerados amigables con el medioambiente por los programas institucionales.

(62) Campesino de Playa Guio, Playa Guio, 3 de septiembre, 2013.

(63) Del Cairo, Montenegro-Perini y Velez, <<Naturalezas, subjetividades>>.

(64) Del Cairo, Montenegro-Perini y Velez, <<Naturalezas, subjetividades>>.

(65) Michel Foucault, Nacimiento de la biopolitica: curso en el College de France (1978-1979) (Mexico y Buenos Aires: Fondo de Cultura Economica, 2007) y Robert Fletcher, <<Ecotourism discourse: challenging the stakeholders theory>>, Journal of Ecotourism 8, no. 3 (2009).

(66) Agrawal, Environmentality: Technologies of Government.

(67) Agrawal, Environmentality: Technologies of Government.

(68) Agrawal, Environmentality: Technologies of Government; Nikolas Rose, <<?La muerte de lo social? Re-configuracion del territorio de gobierno>>, Revista Argentina de Sociologia 8 (2007); Tania Murray Li, The will to improve (Durham: Duke University Press, 2007); Michel Foucault, Nacimiento de la biopolitica.

(69) Montenegro-Perini, <<El ecoturismo en juego>>.

(70) Campesino de Playa Guio, entrevistado por autor, Playa Guio, agosto 21, 2013.

(71) La evidencia etnografica sugiere que las acciones de autovigilancia que promovian las politicas ambientales ocasionaron frecuentes roces entre vecinos de veredas. En Playa Guio, por ejemplo, el hecho de que algunos de los campesinos se negaran a implementar estrategias de conservacion resulto ser una fuente de tensiones con aquellos que apostaron al ecoturismo como alternativa a la coca.

(72) James O'Connor, Causas naturales.

(73) Habitante de Playa Guio, entrevistado por autor, Playa Guio, 13 de julio, 2013.

(74) Campesino de Playa Guio, entrevistado por autor, Playa Guio, 3 de septiembre, 2013.

(75) Del Cairo, Montenegro-Perini y Velez, <<Naturalezas, subjetividades>>.

(76) Velez, <<Entre la selva y el Estado>>.

(77) Habitante de Playa Guio, entrevistado por autor, Playa Guio, 13 de julio, 2013.

(78) Campesino de Playa Guio, entrevistado por autor, Playa Guio, 31 de julio, 2013.

(79) Para profundizar sobre la articulacion de las cotidianidades campesinas con las estrategias de gobierno ambiental en el Guaviare, ver Montenegro-Perini, <<El ecoturismo ?una alternativa o una amenaza?>>.

(80) Scott, Seeing like a State.

(81) Agrawal, Environmentality: Technologies of Government; Nikolas Rose, <<?La muerte de lo social?>>; Murray Li, The will to improve; Foucault, Nacimiento de la biopolitica.

(82) Habitante de San Jose del Guaviare, entrevistado por autor, Playa Guio, 25 de julio, 2013.
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Author:Del Cairo, Carlos; Montenegro-Perini, Ivan
Publication:Memoria y Sociedad
Date:Jul 1, 2015
Words:17991
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