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Entre las crisis globales y los contextos locales. Elementos para una introduccion a la antropologIa economica.

BETWEEN GLOBAL CRISES AND LOCAL CONTEXTS. ELEMENTS FOR AN INTRODUCTION TO ECONOMIC ANTHROPOLOGY

ENTRE AS CRISES GLOBAIS E OS CONTEXTOS LOCAIS. ELEMENTOS PARA UMA INTRODUCAO A ANTROPOLOGIA ECONOMICA

LA ANTROPOLOGIA ECONOMICA SE CONSOLIDO como subdisciplina antropologica a mediados del siglo pasado, y hasta la decada de los setenta fue espacio de debates intensos e influyentes que marcaron la formacion de varias generaciones de antropologos (1). Sin embargo, la subdisciplina perdio protagonismo en las ciencias sociales durante varias decadas. En Latinoamerica, y particularmente en Colombia, la antropologia economica ha sido poco explorada, aunque muchos temas de investigacion recurrentes en la agenda de las ciencias sociales podrian beneficiarse del uso de sus teorias y perspectivas. En general, las relaciones disciplinares entre la economia y las ciencias sociales en Colombia han sido dificiles y poco productivas. Economistas y cientificos sociales se acusan mutuamente de falta de rigor o de sentido critico, y pocas veces se resuelven a debatir en terminos que no se excluyan entre si.

La antropologia economica, junto con otras subdisciplinas como la historia, la sociologia o la geografia economicas, intenta precisamente mediar en esta oposicion en apariencia irreconciliable, y en este proceso ofrecen valiosas posibilidades analiticas y metodologicas. Este numero de Antipoda es una excelente oportunidad para explorar estas posibilidades en el contexto de una reactivacion por el interes en la antropologia economica, que ha respondido--entre otros factores--a las ultimas crisis financieras globales, como puede verificarse en el volumen de publicaciones y eventos academicos que se han dedicado al tema en los ultimos anos. Con este fin, quisiera proponer algunas coordenadas que nos ayuden a identificar los temas y preguntas principales de este campo de estudio, asi como sintetizar sus desarrollos historicos, para ponerlos al servicio de problemas contemporaneos.

Para la estructura expositiva de este articulo he decidido usar como introduccion el contexto de las recientes crisis economicas globales, a partir de las cuales se han articulado viejos y nuevos problemas de la antropologia economica, como el debate sobre las formas de definir y medir el desarrollo economico. A continuacion, tras la necesidad de dar un contexto a los debates actuales, propongo una breve historia de la subdisciplina. Este esquema historico de desarrollos de la antropologia economica me da la oportunidad de abordar, en un tercer momento, el problema de su singularidad teorica y metodologica; alli propondre pensar en las preguntas por el origen y la definicion del valor, y por los arreglos morales en torno a la vida economica como las principales formas de integracion de los debates en antropologia economica.

Finalmente, con el fundamento de estos tres contextos (el coyuntural, el historico y el teorico) perfilare algunos de los principales retos de la antropologia economica actual, en particular el estudio del capitalismo global, el desarrollo inequitativo y las nuevas alternativas socialistas. Intentare ubicar estos y otros problemas en Latinoamerica, y en especial en Colombia, sugiriendo por supuesto la especificidad de sus economias, actualmente presionadas por fenomenos como la desindustrializacion, la reprimarizacion y el extractivismo (Herreros y Duran, 2011), y que al mismo tiempo enfrentan los retos globales arriba senalados.

LA CRISIS DE 2008

En 2008 se hizo visible en los medios globales de comunicacion una serie de desfalcos financieros que venian teniendo lugar desde hacia varios anos en el mercado bursatil, sostenidos en la excesiva confianza en la autorregulacion de los mercados. Este exceso de confianza puede interpretarse, en el ambito ideologico, como prueba de la hegemonia de la doctrina del libre mercado, que el celebre economista Milton Friedman (1962) declaro invencible, en la decada de 1960. En particular, los fraudes en el sistema de creditos hipotecarios iniciaron una recesion en el sector inmobiliario que trascendio rapidamente a otros sectores economicos, primero en Estados Unidos y luego en el sistema global asociado a la economia estadounidense (Barth, 2009).

Aunque la recesion no puede entenderse como un hecho aislado ni coyuntural, y tiene causas estructurales e historicas, muy pronto, sin embargo, la cobertura mediatica dio a esta serie de fenomenos el sonoro apelativo de "crisis de 2008" y emparento el evento con hitos de la historia economica como la "Gran Depresion de 1929". De inmediato, la atencion de la opinion publica se centro en la crisis, y muchos se interesaron por sus causas y consecuencias. La industria academica, como no podia ser de otro modo, se sincronizo rapidamente con estos intereses y promovio numerosos estudios desde diversas disciplinas, para intentar explicar o conjurar la crisis. En parte, este renovado interes quiza respondio tambien al impacto que tuvo la crisis sobre un sector academico compuesto en su mayor parte por clases medias, quienes han visto recortados de modo sistematico los beneficios que pudo ofrecer una economia boyante en Estados Unidos y Europa.

Este estado de cosas facilito la creacion de cierto consenso academico que hoy, cuatro anos despues, puede parecernos apresurado. Tal consenso dictaba que la crisis nos habria hecho conscientes de la arbitrariedad, precariedad y supuesta fragilidad del sistema capitalista imperante. Muchos economistas moderadamente criticos se volvieron contra las ideas de Friedman e hicieron un llamado a fortalecer los controles del Estado sobre los mercados, a castigar la especulacion financiera y, en fin, a no confiar en la proverbial "mano invisible" de la que hablo Adam Smith. Un buen ejemplo de esta tendencia es la serie de textos recogidos en el volumen Time for a Visible Hand. Lessons from the 2008 World Financial Crisis, editado por Joseph Stiglitz et al. y publicado en 2010. Incluso, hubo en estas y otras proclamas cierta autocomplacencia, cierto tono de reproche, casi una exigencia de desagravio para el triunfalismo neoliberal post-1989.

La crisis, sin embargo, puede interpretarse tambien de otro modo: no como un fracaso, sino como una victoria neoliberal. Como anota Fabricio Cabrera: "en muchos casos estas crisis logran ser aprovechadas por algunos sectores, en otros son incluso creadas por sectores estrategicamente situados con miras a 'administrarlas'" (2011: 17). Ambas interpretaciones, en todo caso, senalan la necesidad de examinar criticamente la economia, en particular desde las ciencias sociales, y es en este contexto donde especialidades como la antropologia economica cobraron protagonismo en el panorama academico.

Cabe anadir, sin embargo, que la produccion en el campo de la antropologia economica ha sido constante durante las ultimas decadas, aunque no haya sido, como ahora, visible para un publico mas amplio. Para atestiguar la constancia y coherencia del trabajo en el campo esta, por ejemplo, la Society for Economic Anthropology, que desde 1980 patrocina reuniones anuales y publicaciones especializadas, o la revista Research in Economic Anthropology, fundada en 1978 por George Dalton, un cercano colaborador de Karl Polanyi, y activa desde entonces. En particular, en la ultima decada hay algunas referencias importantes que vale la pena senalar como antecedentes de la actual reactivacion del campo.

La primera de estas referencias es el libro de Stephen Gudeman The Anthropology of Economy: Community, Markets and Culture, publicado en 2001; este libro recoge las principales reflexiones teoricas de Gudeman, quien permanecio activo durante las decadas de menor produccion de antropologia economica, las de 1980 y 1990. Hasta la aparicion de esta obra habia pasado mucho tiempo sin que se presentara un panorama amplio de la subdisciplina, que ademas arriesga una teoria general, partiendo de la categoria de "base" economica, que Gudeman ha perfeccionado desde entonces. Con este impulso, varios estudiosos del campo que venian desarrollando un trabajo sostenido, aunque marginado por el mainstream academico, se dieron a la tarea de presentar las bases y los desarrollos de la antropologia economica a una nueva generacion de cientificos sociales; entre estos esfuerzos se destacan Economies and Cultures: Foundations of Economic Anthropology, de Richard Wilk y Lisa Cligget (2007), y Economic Anthropology, de Chris Hann y Keith Hart (2011). Tal vez el principal acontecimiento editorial y academico de este proceso fue la aparicion, en 2005, de un handbook de antropologia economica, dirigido por James Carrier, en el que se incluyeron textos de varios autores que han sido centrales en la reactivacion del campo, entre ellos los propios Hann y Hart, asi como el polemico David Graeber (hoy ampliamente reconocido), el mismo Stephen Gudeman, Susana Narotzky, Don Robotham, uno de los principales impulsores de la revitalizacion, tambien, del marxismo; incluso Sutti Ortiz, quien publico cuarenta anos antes en el clasico Themes in Economic Anthropology, editado por Raymond Firth (2004 [1967]).

Precisamente, a raiz de la crisis de 2008, los editores del handbook vieron la oportunidad de lanzar una segunda edicion, ampliada y actualizada, en la que se incluyo una seccion entera llamada "The crisis", con articulos de Michael Blim, Horacio Ortiz, de nuevo Keith Hart, entre otros. El propio Carrier (2012) postula en la introduccion a esta segunda edicion que la crisis dio un nuevo aire a la antropologia economica. El mismo comentario puede hallarse en el prologo a The Human Economy (2010: 1), otro handbook, esta vez no estrictamente antropologico, aunque la mayoria de sus colaboradores son antropologos. En dicho prologo los editores (Jean-Louis Laville, Antonio Cattani y, si, Keith Hart) advierten sobre la necesidad de "repensar" la economia despues de la crisis de 2008, que supuestamente probaria el fracaso de las teorias economicas hegemonicas.

Estas convicciones no estaban lejos de las de la opinion publica ilustrada, e incluso dieron lugar a movimientos como "Occupy Wall Street", al que se unieron publicamente varios intelectuales. Es en este ambiente academico y politico que aparece el ya citado Economic Anthropology (2011), un libro sobre el que precisamente dice Bill Maurer (2012), en una resena convenientemente titulada "Occupy economic anthropology", que mas que un trabajo academico es un trabajo politico. Y tiene razones de sobra para decirlo, pues Hann y Hart dedicaron, por ejemplo, un capitulo a la reflexion sobre la alternativa socialista en el mundo contemporaneo. El propio Maurer comenta, de un modo quiza demasiado agudo como para suponerlo un elogio, que "uno puede detectar que Hann y Hart han sido influidos por 1968, mas que por 2008" (458).

Sin duda, hay una fuerte relacion entre este libro y el anterior proyecto de Keith Hart, The Human Economy; incluso, parece revelarse un programa de trabajo que seguramente tendra nuevas entregas. Maurer sintetiza esta relacion con contundencia: "si Economic Anthropology es la teoria, The Human Economy es la practica". Por ahora, y para dimensionar mejor los debates que recogieron estas producciones influidas por la crisis de 2008, quisiera dejar de lado por un momento esta tension entre teoria y practica y ofrecer una historia sintetica de la antropologia economica, para luego identificar algunos problemas contemporaneos, de interes para la subdisciplina, y proponer algunas formas de aproximarse a ellos.

BREVE HISTORIA DE LA ANTROPOLOGIA ECONOMICA

Como ya he anotado, para muchos estudiosos la crisis de 2008 hizo patente la necesidad de retomar el trabajo sobre la antropologia economica, entendida como la perspectiva mas inclusiva para pensar en las posibilidades economicas. Esto nos remite de nuevo a la importancia de la disciplina en la concepcion de una "economia humana" que se interese por la satisfaccion de todas las necesidades, no solo por aquellas que puede cubrir el mercado: tambien los bienes publicos, la educacion, la seguridad, el medioambiente, y por "cualidades intangibles como la dignidad, que no pueden ser reducidas a indicadores economicos" (Hann y Hart, 2011: 8).

En este proceso de concebir una economia (mas) humana, es necesario permanecer alerta sobre los peligros de sobreextender el principio de los mercados; una leccion que nadie expondria mejor, aun hoy, que Karl Polanyi. En la mayor parte de la literatura sobre antropologia economica se hace explicita la enorme deuda que esta tiene con Polanyi, y en particular con su teoria de la imbricacion [embeddedness] entre economia y sociedad. De alli que la historia de la subdisciplina usualmente distinga como referente principal el debate clasico entre formalismo y sustantivismo, entre las decadas de 1940 y 1970, momento que algunos autores (Hann y Hart entre ellos) han llamado "la edad de oro de la antropologia economica".

Aunque es comun senalar el citado debate como un hito, podria no ser precisamente una "edad de oro", pues se trato de una discusion agotadora en la que se contrastaron las posiciones en disputa, a tal punto, que amenazo con hacerse bizantina. En todo caso, se trato de un momento clave para la subdisciplina en la conformacion de los debates contemporaneos. Con este presupuesto, a continuacion propongo una clasificacion historica, muy esquematica, marcada por un antes y un despues del debate formalista-sustantivista.

El antes

Antes incluso de la consolidacion de la antropologia economica, o de la antropologia y la economia como disciplinas singulares, pueden senalarse algunos antecedentes importantes de sus respectivas formaciones. En principio, habria tres momentos generales: el Mundo Antiguo, en el que la economia seria entendida como administracion domestica; el medieval, en el que se abririan debates sobre la propiedad y el origen del valor; y la economia politica de los siglos XVIII y XIX, en la que tomarian importancia problemas como la division del trabajo y las leyes del mercado. En este tercer momento--la economia politica--, puede hablarse ya de una antropologia economica incipiente, expresada, por ejemplo, en el interes que Karl Marx mostro por la economia precapitalista, especialmente en los Grundrisse (2005 [1857]).

Los inicios de la antropologia economica propiamente dicha estarian marcados por el trabajo etnografico de figuras como Franz Boas o Bronislaw Malinowski, quienes se interesaron por los regimenes de intercambio en sociedades consideradas primitivas. De algun modo, este interes por "otras" economias distintas del capitalismo hegemonico, que ya avanzaba globalmente a inicios del siglo pasado, constituye el corazon mismo de la antropologia economica; es en estos contrastes, oposiciones e hibridaciones donde se revela la importancia de su perspectiva.

El principal aporte de estas etnografias habria sido la postulacion de dos categorias, el kula (Malinowski) y el potlatch (Boas), para designar tipos de intercambio singulares que retan la hipotesis de la generalizacion del mercado capitalista. El kula, por una parte, designa un complejo sistema de intercambio de objetos aparentemente sin mucho valor (principalmente collares y brazaletes), en el que participan cientos de personas en un ciclo de navegacion que cubre unas dieciocho islas en al area de Trobriand, en Papua-Nueva Guinea. Los objetos que se intercambian en el kula son valorados por su antiguedad y por la red de personas que los han poseido y entregado. Malinowski estudio este tipo de intercambios en la decada de 1910 y concluyo que, lejos de limitarse al paradigma economico de "decisiones racionales" y maximizacion de beneficios, respondian a la reproduccion de la autoridad politica, a las relaciones de parentesco y a las jerarquias sociales, al tiempo que creaban el contexto social necesario para el intercambio de otros bienes.

El potlatch, por otro lado, designa un ritual de ofrenda de diversos bienes y trueque de otros, practicado por varias comunidades indigenas en la costa del Pacifico estadounidense y canadiense. Para Boas, quien lo estudio en la decada de 1880, el potlatch es un sistema de redistribucion directa de la riqueza; tan es asi que incluye en algunos casos la destruccion de bienes que se consideran superfluos o excesivos para las necesidades de la comunidad, aunque esta misma destruccion este asociada al estatus de quien sacrifica lo que de otro modo podria beneficiarlo. Una practica que, sin duda, reta la limitada imaginacion economica del paradigma neoclasico.

Quien consolidaria teoricamente estos hallazgos etnograficos seria Marcel Mauss (2000 [1924]), al proponer una teoria general del don que intentaba explicar las logicas sociales del intercambio mas alla de supuestos economicos como la maximizacion de la utilidad o la llamada accion racional. Para Mauss, el kula y el potlatch son ejemplos de "economias del don", en las que la reciprocidad es mas importante que la eficacia o la generacion de plusvalia. Es tal vez a partir del trabajo de Mauss que empieza a perfilarse la pareja conceptual que en la siguiente seccion postulare como central en la antropologia economica: el valor y lo moral; por cuanto las economias del don subrayan la produccion social del valor y la imposibilidad del intercambio sin un acuerdo sobre su definicion, pero tambien sin un acuerdo sobre las premisas morales que ubican a los sujetos del intercambio en posiciones sociales especificas.

A partir de estos trabajos pioneros, las aproximaciones antropologicas a la economia asumieron un papel critico, en particular respecto del etnocentrismo latente de las categorias de analisis economico:
   Los ejemplos del kula y el potlatch, reconocidos como modelos
   etnograficos, dieron lugar a descripciones de instituciones
   semejantes por parte de la antropologia, a las cuales, mas alla de
   reinterpretaciones recientes y criticas a algunos postulados, debe
   reconocerseles el impacto que produjeron para el tratamiento de las
   cuestiones economicas en antropologia. Significaron, tal vez, un
   llamado de atencion en torno a la viabilidad de los conceptos de
   escasez, necesidad, utilidad, etc. que de alguna manera articulaban
   (y en parte lo hacen aun) las concepciones predominantes en la
   teoria economica. (Trinchero y Balazote, 2007: 81)


En efecto, el impacto de la descripcion del potlatch se tradujo en la negacion del principio economico de la escasez como fundamento del valor, tesis fundamental de David Ricardo y sus discipulos, y dio lugar a interpretaciones arriesgadas sobre la funcion social (y economica) del derroche, como las propuestas por Georges Bataille (2007 [1976]). El kula, por su parte, afirmo la importancia del valor simbolico en el intercambio, y la posibilidad de intercambios no economicos (al menos no en el sentido de la economia neoclasica). Finalmente, al recoger estas dos categorias etnograficas y proponer una economia del don, Mauss inicio un trabajo de zapa en los cimientos de los modelos de la utilidad individual y recupero las tesis de Emile Durkheim sobre la solidaridad (mecanica u organica) como principio de la vida social.

El debate formalismo-sustantivismo

En La gran transformacion (1944), Karl Polanyi defiende la hipotesis de un cambio radical en la vida economica a partir del ascenso del capitalismo: su abstraccion de la vida social. Este proceso implicaria el desplazamiento del interes por las situaciones concretas de produccion e intercambio, en favor del estudio de modelos formales pretendidamente generales. La creciente legitimidad de tales modelos no haria mas que naturalizar los supuestos de la economia neoclasica (de nuevo: la accion racional, el individualismo metodologico, la maximizacion de recursos). En abierta oposicion a esta tendencia, y retomando a Mauss (2000 [1924]), Polany (1944) invoco aspectos de las economias domesticas o de pequena escala, como la tendencia a la reciprocidad y la redistribucion. Las ideas de Polanyi fueron recibidas y propagadas por un conjunto de autores posteriormente llamados "sustantivistas".

El sustantivismo es tal vez la corriente de pensamiento paradigmatica del interes antropologico en la economia, pues hace enfasis en la importancia de la diferencia cultural en el analisis economico: la imbricacion de la que habla Polanyi imposibilita (o al menos dificulta) las generalizaciones formales (y las morales, tambien), y senala el camino de la etnografia (Gemici, 2008). Sin embargo, es el formalismo condenado por Polanyi el que realmente convoca a la antropologia y a las ciencias sociales en general a pensar en terminos economicos, de modo que pudiera darse un debate informado en un campo ya constituido y, de hecho, hegemonico. Al menos esa es la posicion de Melville Herskovits (1940), abanderado del formalismo, quien defiende la posibilidad de aplicar la teoria economica moderna en el estudio de sociedades premodernas; una idea que no estaba muy lejos de experiencias etnograficas como la de Raymond Firth (1939), quien ya habia descrito la vida economica de los Tikopia a partir de la teoria de la eleccion racional.

Es con el debate entre formalistas y sustantivistas que la antropologia se ofrece como una herramienta reflexiva para la economia, necesaria por cuanto los metodos economicos "han conducido a la negacion sistematica de la historicidad de sus categorias" (Trinchero y Balazote, 2007: 12). Esta reflexividad se ha expresado comunmente, o bien cuestionando la teoria dominante ofreciendo ejemplos contrastantes, o bien, como propone Raymond Firth, ayudando a afinarla:
   Puede arguirse que la relacion a veces postulada como disgregacion
   entre la economia y la antropologia es de la misma naturaleza que
   la relacion entre la economia y la historia economica. Cuando el
   antropologo o el historiador aplica un test institucional empirico
   a proposiciones economicas teoricas, puede encontrar que las
   proposiciones mismas necesitan ser ampliadas o modificadas,
   especificando con mayor precision las condiciones en que operan.
   (2004 [1967]: 14)


Esta preocupacion por las condiciones de reproduccion de las logicas economicas fue compartida por un movimiento de la teoria economica relativamente ajeno al debate entre formalismo y sustantivismo, e incluso a la antropologia economica en su conjunto. Se trata del grupo formado en la London School of Economics y la Universidad de Cambridge, alrededor de figuras como Piero Sraffa (1960), quien intento rehabilitar la economia politica de Adam Smith, Karl Marx y, particularmente, David Ricardo, ante la avanzada hegemonica de la economia neoclasica. Precisamente, en esta tradicion, denominada a veces "neorricardiana", en dialogo con la antropologia social britanica de la decada de 1930, se formaron antropologos como Stephen Gudeman, quien todavia hoy tiene un importante ascendiente en el campo.

Hay que subrayar, por ultimo, que muchos autores que participaron inicialmente en el debate formalismo-sustantivismo, incluidos Clifford Geertz (1963) y Marshall Sahlins (1972), decidieron, cuando la antropologia economica perdio protagonismo en la segunda mitad de la decada de 1970, decantarse por el analisis de la cultura en cuanto sistema simbolico.

El despues

Precisamente, con el ascenso de la antropologia simbolica y de la etnografia reflexiva, en el contexto del llamado giro culturalista, la antropologia economica fue relegada por algun tiempo a focos locales que no trascendieron con facilidad las fronteras nacionales, como el marxismo frances encabezado por Maurice Godelier y Claude Meillasoux (Seddon, 1978), o bien fue subsumida en movimientos intelectuales para los cuales no fue, sin embargo, central. Este ultimo es el caso del feminismo, que mantuvo precisamente una posicion critica frente al marxismo, por considerar que este difundia una definicion restringida de la reproduccion social, obviando, por ejemplo, la importancia de la economia domestica (Narotsky, 2004: 224); en este empeno, la critica feminista amplio el campo del analisis antropologico de la economia.

Por otro lado, la decada de 1980 vio el avance del llamado nuevo institucionalismo, una escuela de analisis economico que compartia ciertos presupuestos, si no de la antropologia, al menos de las ciencias sociales, en particular, el interes por el capital social y, en general, la genesis social del valor (North, 1986). La nueva economia institucional, que de algun modo tomo el relevo del formalismo, llego incluso a hacer merecedores del Premio Nobel de Economia a Douglass North y Robert Fogel, en 1993.

En la decada de 1980 tambien tomo forma una subespecialidad de la antropologia economica que puede denominarse "antropologia del dinero", interesada especialmente en la formacion del valor. El referente imprescindible de este empeno es el volumen Money and the Morality of Exchange, editado por Jonathan Parry y Maurice Bloch (1989). Pero el mayor volumen de investigaciones y publicaciones se concentro en la antropologia del consumo: autores como Daniel Miller (1987), Arjun Appadurai (1991 [1986]) y Mary Douglas y Baron Isherwood (1990 [1974]) dirigieron sus intereses hacia las practicas de consumo, adivinando alli aspectos mas cercanos a las predominantes teorias posmodernas y culturalistas, como la fragmentacion institucional o la capacidad de agencia individual. En esta transicion del examen de sistemas de produccion e intercambio a sistemas de consumo se mantuvieron, sin embargo--con nuevos terminos--, debates clasicos de la antropologia economica; por ejemplo, la oposicion entre mercancias y regalos subrayada en la influyente obra de Appadurai (1991 [1986]) no dista mucho de las ideas de Mauss, e incluso de la oposicion general entre forma y sustancia. Es asi como, de un modo sutil e interesante, el mismo giro cultural que de algun modo eclipso los avances de la antropologia economica cumplio tambien con las expectativas del sustantivismo mas radical.

Esta breve resena historica podria complementarse con una interesante propuesta de Hann y Hart (2011): presentar los hitos de la antropologia economica tambien en clave de "tradiciones nacionales": la alemana, la britanica, la estadounidense y la francesa. Esta perspectiva nos permite ademas reparar en la evidente concentracion de esta produccion intelectual en Europa y Estados Unidos. Para contrarrestar un poco este desequilibrio, seria necesario revisar la agenda contemporanea de la antropologia economica y las subdisciplinas mas asociadas a ella; valga decir: la antropologia politica, la historia economica, la geografia economica y la antropologia del desarrollo. En todos estos casos, tanto los problemas de estudio como los movimientos intelectuales y los investigadores pertenecen cada vez mas al sur global.

Esto no es del todo inesperado teniendo en cuenta que la actual economia global esta crecientemente dominada por las economias asiaticas, mientras que las latinoamericanas, e incluso las africanas, emergen con dinamismo. De nuevo, la llamada crisis de 2008, que habria tenido sus mayores efectos en Europa y Estados Unidos, sirve como punto de referencia de estas transformaciones.

La utilidad de este recuento historico reside, entre otras cosas, en la oportunidad que brinda para identificar fenomenos de largo plazo de interes para la antropologia economica, asi como constantes teoricas y metodologicas que permitan fortalecer el campo, pues la ausencia de teorias y metodos propios ha sido precisamente una de las criticas mas insistentes que se le han hecho, a pesar del esfuerzo de trabajos como el volumen de articulos editado por Jean Ensminger (2002) sobre los debates teoricos mas desarrollados en la subdisciplina.

A proposito de la necesidad de examinar la singularidad del cuerpo teorico de la antropologia economica, a continuacion explorare rapidamente una propuesta inicial: dar centralidad a los conceptos generales del valor y lo moral.

UNA NOTA SOBRE LA SINGULARIDAD TEORICA Y METODOLOGICA

Si los debates teoricos y metodologicos de la antropologia economica tienen aspectos singulares que los distinguen y los hacen necesarios en el campo ampliado de las ciencias sociales, es posible que los conceptos generales del valor y lo moral constituyan el eje mismo de tal singularidad. En mi opinion, han sido las preguntas sobre el origen y las transformaciones del valor, y la tension entre solidaridad y egoismo, las que han guiado la mayor parte de investigaciones en el campo. Puede afirmarse que la mayor parte de la antropologia economica influida por Karl Marx ha regresado a las preguntas fundamentales sobre el valor que se hacen en El capital; por ejemplo, la pregunta por la definicion misma de "mercancia" ha guiado la discusion sobre las tensiones acerca de lo que puede (o debe) intercambiarse o no, y como. Estas decisiones entranan numerosas disputas por la legitimacion de juicios morales y concepciones culturales particulares sobre el intercambio. La antropologia economica ha desarrollado diversas herramientas teoricas para estudiar estos procesos de integracion o exclusion de bienes y personas en lo que se ha convenido en llamar "esferas de intercambio". Estas esferas son espacios sociales en los que imperan acuerdos, provisionales o no, sobre las logicas y los contenidos del intercambio; cada una excluye por definicion los terminos del intercambio en otras esferas (Sillitoe, 2006). Asi, por ejemplo, nuestras ideas sobre el intercambio de favores entre familiares difieren de aquellas que guian nuestras acciones en el regateo de mercancias en un mercado popular. Mas aun: algunos bienes pueden declararse exentos de participar en regimenes de intercambio en un espacio social particular; es el caso de ciertos objetos sagrados, o colectivos; y esta exencion puede servir tambien para dimensionar el valor de aquello que si se intercambia (Kopytoff, 1991).

Por otro lado, la antropologia economica influida por Emile Durkheim ha estado mas interesada por los acuerdos morales que garantizan los intercambios economicos y disuaden del uso de la violencia para apropiarse de recursos. Para Mauss, por ejemplo, el intercambio debe estudiarse como un tipo de "contrato" que solo es posible bajo el supuesto de unas obligaciones solidarias. Mas alla, como anotan Wilk y Cliggett (2007), la teoria economica surge en Europa como una filosofia moral. En este sentido, las discusiones protoeconomicas promovidas por Thomas Hobbes todavia tienen eco en los debates sobre la naturaleza social del individuo, asi como las de Jean-Jacques Rousseau. No en vano, Adam Smith, considerado el principal precursor de la teoria economica moderna, se intereso tanto en asuntos morales (2004 [1759]) como en asuntos economicos.

Pero tambien influyentes trabajos contemporaneos replican la centralidad de estas categorias. Es el caso de las investigaciones de David Graeber (2001) sobre la nocion de valor, o la propuesta de Stephen Gudeman (2001) de entender la antropologia economica a partir de la tension comunidad-mercado, en donde los acuerdos morales posibilitan la homogeneidad de la comunidad, mientras que la legitimidad del valor hace posible el mercado. Una de las principales implicaciones de la perspectiva moral es la concepcion del intercambio como un sistema de relaciones entre personas por intermedio de las cosas. El mercado, aun siendo una ficcion (no es observable, como si lo son los intercambios concretos), es una ficcion activa: cumple un rol de referente moral y cognitivo.

Este enfasis se debe a Mauss, en el sentido de que son las relaciones que causan o expresan, y no las cosas en si mismas, las que constituyen el centro de las practicas economicas:
   My account rejoins a Maussian perspective in that I see innovation
   as creating relations between people through things. The
   relationship between people as mediated by things--whether in the
   market or in community, whether via capital or the base--is the
   stuff of economy. (Gudeman, 2001: 147)


Luego, sobre la singularidad metodologica, vale la pena insistir en la importancia de combinar la etnografia con la historia economica y de dar perspectiva geografica a ambas, en especial en lo referente a la integracion de observaciones locales y globales, de modo que se eviten simultaneamente la exotizacion y las alusiones abstractas a "flujos globales".

La preocupacion por delimitar los metodos de la antropologia economica queda bien ilustrada en la propuesta de Caroline Dufy y Florence Weber (2009 [2007]) de pensar en una "etnografia economica"; una propuesta de cuno sustantivista, por cuanto afirma que la etnografia ayudaria a objetivar las abstracciones economicas, de modo que puedan examinarse posteriormente a la luz de teorias antropologicas o de las ciencias sociales. En todo caso, no se trata simplemente de hacer etnografia de temas economicos, o con preguntas economicas.

Por ultimo, cabe anotar una clave tanto teorica como metodologica: la integracion de las esferas comunmente opuestas de lo economico y lo cultural. Es necesario superar la dicotomia que Viviana Zelizer (2005: 20-35) llamo "teoria de los mundos hostiles", que opone la esfera economica--en donde reinarian el dinero y el interes--a una esfera cultural idealizada--en la que reinarian la solidaridad y los valores simbolicos--. Sobre esta integracion fundamental entre economia y cultura escribe Kirsten Simonsen:
   [...] culture (as the production of meaning) and economy (as
   meaningful practices) are inseparable. Economic activities should
   therefore not be set in opposition to extra-economic cultural and
   social forces but be understood as just one category of social
   relations, much as kinship and religion. (2001: 50)


La antropologia economica esta llamada a dar forma a esta integracion, como afirman Wilk y Cliggett (2007: 42-46), al perfilar la articulacion entre tres modelos basicos del pensamiento economico: el primero, el modelo social, se expresa particularmente en la economia politica y se concentra en el poder y las instituciones; el segundo, llamado modelo moral, hace enfasis en la conducta y en el sentido; un tercer modelo, el modelo individual (self-interested), supone la libertad, la autonomia y la competitividad "natural" del sujeto. Este ultimo es el modelo que ha hecho carrera en la economia liberal. La tarea de la antropologia en su relacion con la teoria economica consiste en problematizar sus tendencias mas formalistas y abstractas. La cultura es un contexto que cuestiona las hipotesis de autodeterminacion economica y enriquece las aplicaciones concretas de las cuestiones morales que subyacen a todo el conjunto. La antropologia tiende a ampliar el concepto de cultura mas alla de los limites de "la produccion de sentido" comunmente aceptados, de manera que los modelos senalados arriba no deben entenderse como excluyentes, sino como un todo organico: la cultura seria la sintesis de los hechos sociales, individuales y morales (Wilk y Cliggett, 2007: 46).

LA ANTROPOLOGIA ECONOMICA HOY (Y AQUI)

Mas alla de estos debates, interesan los campos en los que podrian ser utiles las lecciones historicas de la antropologia economica, en especial algunos de los grandes problemas de nuestro tiempo, como el desarrollo desigual o inequitativo, la alternativa socialista y el capitalismo global.

Sobre el desarrollo inequitativo pueden invocarse las principales tesis de la antropologia del desarrollo, muy cercana a la antropologia economica, en particular la denuncia del colonialismo sostenido ideologicamente en la empresa desarrollista, y la consecuente "invencion del tercer mundo" (Escobar, 1996). Al respecto, vale la pena anotar que, si la antropologia economica no ha tenido protagonismo en la academia latinoamericana, si lo han tenido subdisciplinas muy cercanas en sus intereses, como la antropologia politica y la del desarrollo. Tal vez esto pueda explicarse por la importancia que han tenido para el sur global marcadores como el "subdesarrollo", y la necesidad de examinarlos criticamente.

Aunque el problema del desarrollo no sea estrictamente economico, ni el campo economico se agote en el debate sobre el desarrollo, la produccion academica de ambas subdisciplinas ha estado fuertemente ligada, al menos en la academia estadounidense, como lo comprueba el handbook de Marc Edelman y Angelique Haugerud (2005), que reune a muchos autores clave, la mayoria de los cuales ha contribuido tambien en el relanzamiento de la antropologia economica. Alli se publico el articulo ya clasico de Jean Comaroff y John Comaroff sobre el "capitalismo milenarista", en el que se relaciona la expansion cultural de la ideologia neoliberal con dos fenomenos contemporaneos: la catastrofe ambiental asociada a la mala gestion de recursos naturales, y la nueva division global del trabajo, cuyo modelo inequitativo se sostiene en la presion demografica.

Sobre la alternativa socialista, hay que subrayar que ideologicamente ha influido sin duda en la historia de la antropologia economica (tanto Mauss como Polanyi, para no ir mas lejos, declararon y defendieron al socialismo como su filiacion politica), y, por lo tanto, vale la pena considerar sus propias lecciones historicas. Con este fin, pueden distinguirse tres momentos: el socialismo hasta 1989, el postsocialismo en la ex-Union Sovietica y Europa del este, y el reformismo socialista actual en paises como China, Vietnam y Cuba. Sobre este ultimo momento recae la atencion de Hann y Hart (2011), quienes se concentran en la descripcion del caso chino, que les parece ejemplar, por cuanto ha logrado integrar eficazmente capitalismo y socialismo; es decir, que ha logrado integrar la produccion eficaz de plusvalia (el valor) con diversos modelos de redistribucion (lo moral).

Las posibilidades de exito de las economias de tendencia socialista habrian aumentado con la crisis financiera del "Primer Mundo", como demostraria el resurgimiento latinoamericano en una decada marcada por el giro hacia la izquierda de la mayor parte de sus gobiernos nacionales. Sin embargo, el sistema-mundo (Wallerstein, 1976) consolidado moviliza multiples y poderosas resistencias, especialmente asociadas a la division global del trabajo y la explotacion de recursos, y a los arreglos financieros entre organizaciones multilaterales, corporaciones multinacionales y Estados. Asi, uno de los problemas centrales para la economia contemporanea es la llamada "financializacion (2)", que para algunos autores corresponde a la actual forma historica del capitalismo (Arrighi, 1994), y cuyo estudio desde las ciencias sociales sigue siendo limitado.

De alli que el tercer campo de interes contemporaneo sea el estudio del capitalismo global. Un campo que reta a la disciplina antropologica, por cuanto recusa la tendencia al exotismo y llama a estudiar la cotidianidad de un capitalismo heterogeneo y deslocalizado. Un buen ejemplo de las posibilidades etnograficas en este campo es el interes por las redes sociales y las practicas culturales del mundo financiero, desde el trabajo pionero de Ellen Hertz (1998) sobre la bolsa de Shanghai hasta el trabajo de Karen Ho (2009) sobre la cultura institucional de Wall Street, o el de Emil Royrvik (2011) sobre el modo en que se hacen negocios en las corporaciones multinacionales.

Actualmente, es de particular interes la transicion del capitalismo nacional al mundial, que seria una nueva expresion de la ampliacion historica de la economia domestica: hacia el feudo, el pueblo, la ciudad, el Estado, el mundo; una ampliacion que implica siempre la recomposicion de los regimenes de propiedad, produccion e intercambio. Y una transicion que estaria senalando el mismo camino de la transicion demografica: Asia (Arrighi, 2007). Mas alla de donde se concentran la poblacion y la fuerza de trabajo, puede pensarse tambien en donde se concentran los recursos ecologicos y minero-energeticos. Ese camino conduce tanto a Africa como a Latinoamerica.

A partir de esta idea, quisiera aprovechar para llamar la atencion sobre algunos posibles campos de aplicacion de la antropologia economica en la Colombia contemporanea. En todo caso, es necesario anotar que la antropologia economica en Latinoamerica se ha interesado especialmente por las relaciones entre campo y ciudad, las dinamicas de la migracion, el desarraigo y la reconfiguracion cultural de lo rural en lo urbano. En este sentido, ha estado muy cerca de la antropologia rural, y solo en los ultimos anos se ha enfrentado a contextos como el capitalismo financiero. Asi, la llamada "crisis de 2008", que sirvio de escenario para la reactivacion de la subdisciplina en Estados Unidos o Europa, no ha tenido el mismo efecto en Latinoamerica o en Colombia, en donde, en efecto, ha tenido impactos, pero su estudio se ha relegado tras la urgencia de tratar el despojo violento de tierras, la expansion de monocultivos o la explotacion minera indiscriminada en el contexto, como he anotado ya, de la llamada reprimarizacion de la economia.

Todo ello tiene implicaciones en la recomposicion de las prioridades de inversion estatal, en las infraestructuras viales e industriales, y, por supuesto, en los conflictos por la propiedad de la tierra. Actualmente avanzan diversas investigaciones con perspectiva antropologica en este campo, y pueden senalarse algunos precedentes inmediatos centrados en los impactos de la economia minera en la division social del trabajo y los lazos comunitarios y familiares, ya sea en las minas de esmeraldas de Boyaca (Parra, 2006) o en las minas de carbon de La Guajira (Puerta, 2010).

Sin embargo, muchos de estos problemas estan directa o indirectamente asociados con la creciente financializacion de la economia. Es el esquema global de produccion y distribucion del capital el que presiona por la reprimarizacion de la economia latinoamericana. En Colombia, mientras el sector agricola produce ganancias minimas para los trabajadores, muchas de las empresas mas grandes del pais son entidades financieras, y obtienen ganancias extraordinarias; solo el sector de creditos crece a un ritmo del 6% anual (Portafolio, 2013).

En este panorama financiero hay ademas sectores de credito y esquemas de inversion informales (e incluso ilegales), que crecen tambien a un ritmo sostenido. Asociado a la informalidad y la ilegalidad esta el estudio de fenomenos locales que niegan la supuesta homogeneizacion global de la racionalidad economica. Existen, por ejemplo, visiones y versiones andinas sobre la riqueza y la acumulacion que son objeto de investigacion etnografica; algunas sociedades rurales pueden mostrar formas de interaccion con aspectos del capitalismo que seria preciso estudiar etnograficamente, como anota Fabricio Cabrera, quien agrega que no deberian sorprender las creencias en guacas, piramides y otras "ilusiones economicas", cuando "en los medios de comunicacion se ven constantemente referencias a la existencia de inmensas fortunas y a estilos de vida opulentos, casi inimaginables, que no parecen estar relacionados con ningun proceso de trabajo como aquel que muchas gentes enfrentan en su dia a dia" (2011: 19).

Tal vez esta linea de analisis ya habia sido planteada de algun modo desde los estudios de Michael Taussig (1993 [1980]) sobre la oposicion entre ciertas formas precapitalistas de fetichismo y el moderno fetichismo de las mercancias. Por supuesto, tambien puede pensarse en las multiples formas de interrelacion, cooptacion, fusion de estos modelos, que no son necesariamente excluyentes, como han demostrado nuevas etnografias sobre la accion empresarial de algunas comunidades indigenas y campesinas. Margarita Serje y Roberto Pineda (2011), por ejemplo, han mostrado como ha sido la integracion conflictiva de los indios pastos a modelos economicos cooperativos en el crecientemente competitivo mercado de la leche.

El estudio de sectores informales de la economia, especialmente urbanos, desde una perspectiva antropologica, o con enfoques diferenciales (de genero o raza), ha ganado constancia en varios paises de la region. En Peru, Rodolfo Masias (2003) ha seguido las trayectorias y estudiado los imaginarios economicos de pequenos y medianos empresarios, y su articulacion con ideologias economicas imperantes. En Mexico, Sandra Alarcon (2008) ha examinado la articulacion entre comerciantes informales y pauperizados con redes globales de comercio y nuevas formas de tercerizacion laboral. En Colombia, sin embargo, este tipo de estudios continuan en una etapa diagnostica, comunmente cuantitativa y mas cercana a la sociologia economica, como puede notarse en el estudio de Noelba Millan, Luz Prada y Jorge Renza (2008) sobre la importancia del genero en el trabajo informal, en el que se resenan diversos trabajos sobre la insercion y las condiciones laborales de las mujeres desde 1996.

La tension entre bienes publicos y privados tambien sugiere numerosos escenarios de analisis. La ampliacion de las formas de propiedad privada y privatizacion de la administracion de recursos publicos ha impulsado diversas investigaciones sobre la apropiacion del patrimonio cultural en el mercado (Montenegro, Chaves y Zambrano, 2010) o sobre la propiedad en disputa de recursos naturales y conocimientos tradicionales, como ha mostrado Shane Greene (2006) a proposito de la pretension de algunas multinacionales de patentar productos botanicos como la ayahuasca. Una variante de estos temas que resulta de especial interes para la antropologia economica es el problema de las definiciones del valor y los conflictos culturales que conllevan; es el caso de la aparente inconmensurabilidad entre las concepciones sobre la explotacion del petroleo y la nocion de bien comun entre los indigenas U'wa y la multinacional petrolera Oxy (Uribe Botero, 2005). Tambien puede resultar de interes, en la actual coyuntura, la legislacion de los regimenes pensionales, y en general el problema de la concepcion estatal (y privada) de la seguridad social, la administracion de recursos publicos y los procesos de privatizacion en sectores como la salud y la educacion.

Y, por supuesto, estan los tres temas globales en los que he insistido: si se trata de desarrollo inequitativo, Colombia es uno de los cinco paises mas desiguales entre los que tiene informacion el PNUD; si hablamos de alternativas socialistas, el contexto latinoamericano esta tensionado por proyectos politicos que van desde el movimiento indigenista en Bolivia hasta el "bolivariano" en Venezuela; finalmente, si se trata de los efectos de la economia global, Colombia ha entrado de lleno en la politica de los llamados "tratados de libre comercio".

Esta breve enumeracion me reafirma en la conviccion de que una escuela de antropologia economica en Colombia podria aportar una perspectiva muy valiosa al estudio de estos y otros fenomenos. Si las ciencias sociales, y en particular la antropologia, dejan de ocuparse, y con rigor, de asuntos economicos, son responsables de dejar en libertad la difusion de un neoliberalismo irreflexivo.

La antropologia economica ha querido articular las preguntas abstractas por el origen y la reproduccion del valor, mas propias de las ciencias economicas, con las preguntas concretas por los acuerdos morales de las comunidades, mas propias de las ciencias sociales. Al tiempo, esta articulacion hace posible que las escalas global y local encuentren puntos de contacto; si el interes por las crisis financieras de la actual literatura academica anglosajona tiene algo en comun por el interes latinoamericano en fenomenos como la reprimarizacion de la economia, es precisamente porque ambos movilizan cuestiones que han sido centrales para la antropologia economica.*

DOI: http://dx.doi.org/10.7440/antipoda17.2013.06

Articulo recibido: 1 de marzo de 2013 | aceptado: 16 de septiembre de 2013 | modificado: 27 de septiembre de 2013

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MAURICIO MONTENEGRO RIVEROS **

Universidad de los Andes, Bogota, Colombia

m.montenegro 121@ uniandes. edu. co

** Magister, Estudios Culturales, Universidad Nacional de Colombia; Doctorando en Antropologia, Universidad de los Andes, Bogota, Colombia.

* El presente articulo se deriva del trabajo como investigador visitante en temas de antropologia economica en el Graduate Center de la City University, Nueva York.

(1) Agradezco a Michael Blim, en el Graduate Center de CUNY, y a Friederike Fleischer y Fabricio Cabrera, en la Universidad de los Andes, a quienes debo muchas de las referencias bibliograficas e ideas sobre el estado y las posibilidades de la antropologia economica.

(2) Suele llamarse asi a la caracteristica del capitalismo avanzado segun la cual los mercados financieros dominan sobre los sectores industrial y agricola, pues generan mayor plusvalia con menores inversiones de capital y trabajo.
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Author:Montenegro Riveros, Mauricio
Publication:Revista Antipoda
Date:Jul 1, 2013
Words:9545
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