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Entre la ley y la practica. La intervencion de los comandantes de la Guardia Nacional en los procesos electorales (provincia de Buenos Aires, 1876-1900).

Between the law and practice. National Guard's commandants intervention in the electoral processes (province of Buenos Aires, 1876-1900)

Introduccion

"Me doy cuenta querido Lucio de lo dificil que es poder llevar la accion de la autoridad en la vasta extension territorial de la Provincia, por mejor voluntad que todos tengamos y por mas esfuerzos que hagamos para llenar nuestros deberes".

El fragmento citado pertenece a una carta que el presidente de la Nacion, Luis Saenz Pena, envio el 31 de mayo de 1894 a Lucio V. Lopez, quien hasta un mes atras habia sido interventor nacional de la provincia de Buenos Aires. La misma fue redactada luego de haberse regularizado la situacion institucional bonaerense, trastocada por la renuncia del gobernador Julio Costa y por las revoluciones radicales y civico-nacionales de julio-agosto y septiembre de 1893. Con cierto grado de decepcion, Saenz Pena reconocia a Lopez que, "por la efervescencia de las pasiones", no habia sido apreciada la libertad de accion que se habia dejado a los partidos en las elecciones que habian transcurrido en los meses de febrero de 1894 (1).

Por ese entonces, los caudillos electorales personificaban las "pasiones" en "efervescencia" que dominaban los comicios en los municipios de la campana bonaerense. Natalio Botana definio a estos personajes como actores politicos de los cuales los jefes de los partidos dependian para ganar una eleccion en los espacios locales. Si bien su rol de mediadores no derivo del ejercicio de cargos institucionales, podian ocupar puestos claves en los municipios, como los de comisarios de policia, jueces de paz y jefes de registro civil (1977, p. 186). Pese a que habian desempenado un papel clave en los procesos electorales de las decadas de 1860 y 1870, los comandantes de la Guardia Nacional no integran dicha lista. Recientemente, Leonardo Hirsch ha sumado a este elenco a terratenientes, oficiales del Ejercito de Linea y comandantes de la Guardia Nacional, aunque sostiene que los contemporaneos reconocian que los comicios de la decada de 1890 en la provincia ya no eran protagonizados por "maquinas de guerra" organizadas para tomar las mesas receptoras de votos (2016, pp. 469-471).

El principal factor que se ha utilizado para explicar este cambio es la ley nacional de elecciones de 1877. Como ha senalado Flavia Macias, a partir de entonces, la presencia de la Guardia Nacional fue formalmente limitada en la vida electoral, tanto por la anulacion del requisito de estar enrolado en la misma para poder emitir sufragio, como por la explicita prohibicion de que los guardias nacionales movilizados pudiesen votar (2014, p. 181; 2016, p. 251). Hasta la reforma de 1877, los ciudadanos que pretendian empadronarse y votar debian presentar la papeleta de enrolamiento firmada por el jefe del regimiento o batallon que integraban. Ello no solamente dejaba la capacidad de voto librada al arbitrio de los jefes de milicias, sino que daba a estos la posibilidad de "fabricar" papeletas falsas, otorgarlas a quienes no correspondia y realizar otras maniobras denunciadas en la epoca. A su vez, la Guardia Nacional representaba un mecanismo de organizacion, captacion y control de las personas y del territorio, de manera que el papel de los comandantes fue decisivo en los comicios, especialmente en la campana, al nivel de ser considerados "maquinas electorales" (Heras, 1954a, 1954b; Sabato, 1998; Navajas, 2014; Macias, 2014, 2016).

Por otro lado, el lugar subordinado que, desde 1880, se le otorgo a la Guardia Nacional frente al Ejercito de Linea pudo contribuir con la asignacion de un rol periferico o nulo a los comandantes en los procesos electorales. Diversos historiadores han planteado que la derrota de las milicias bonaerenses en los combates del mes de junio y la consecuente promulgacion de la ley No 1072--sancionada por el Congreso de la Nacion el 20 de octubre--, que prohibia a las provincias formar cuerpos militares, fueron consideradas condiciones elementales para justificar el monopolio de los medios organizados de coercion. A partir de ese entonces, se implementaron una serie de reformas que buscaron fortalecer al Ejercito de Linea y subordinar la Guardia Nacional de las provincias para quitarles el poder sobre ella a los gobernadores, requisito indispensable para imponer la superioridad coactiva del Estado nacional. Sin embargo, ello no implico la desaparicion de las milicias, que pervivieron bajo la jurisdiccion de los gobernadores (Botana, 1977; Oszlak, 1982; Forte, 2000; Sabato, 2008; Quinterno, 2014; Guembe, 2015; Codesido, 2016).

En este trabajo pretendemos vincular los dos campos tematicos resenados y los aportes que desde ellos se han realizado para plantear ideas alternativas a las descriptas y--con nuevas evidencias y otras preguntas--reconstruir, evaluar y redefinir el rol que los comandantes de la Guardia Nacional tuvieron en los procesos electorales que se llevaron a cabo en la campana bonaerense durante el ultimo cuarto del siglo XIX. ?Que tan efectivas fueron las leyes de elecciones de 1876 (provincial) y de 1877 (nacional) para coartar la intervencion de estos actores en las votaciones que se llevaron a cabo en el territorio provincial? ?La formalidad de aquellas se vio correspondida con las practicas que se desarrollaban en el terreno electoral de la campana bonaerense? La definicion de esta estrategia de analisis parte de la necesidad de complejizar el estudio de las practicas electorales mas alla de lo que disponen las leyes de las camaras nacional y provincial y los decretos del gobierno al respecto. (2) Creemos oportuno atender las situaciones provinciales y revisar las particularidades institucionales de cada una de ellas que pudieron llegar a influir en los procesos electorales. En particular, para la provincia de Buenos Aires, nos referimos al fin de la frontera militar con los indigenas y a las reformas de gobierno que, en la decada de 1880, condujeron a una redefinicion de las autoridades que ejercieron el gobierno local. ?Estas reformas constituyeron un elemento disruptor para redefinir el peso politico de los actores que intervinieron en las elecciones desde ese entonces? ?Pudieron, incluso, ser mas determinantes que las leyes antes mencionadas para limitar la participacion de los jefes de la Guardia Nacional en los comicios? Este trabajo pretende brindar nuevos indicios sobre las practicas electorales y los hombres que participaron en las acciones tendientes a lograr el triunfo de una determinada agrupacion politica, como asi tambien generar aportes para estudiar la Guardia Nacional en las decadas finales del siglo XIX.

Estos temas han sido abordados por la historiografia argentina en distintos niveles de profundidad y complejidad. Los procesos electorales de la segunda mitad del siglo XIX fueron objeto de numerosos y variados abordajes. Disponemos de trabajos que se abocaron a reconstruir las formas en que se desarrollaron las elecciones y, a traves de ello, a resaltar el caracter "fraudulento" de las mismas (Heras, 1954a, 1954b; Ortega, 1963; Tjarks, 1963; Chiaramonte, 1971; Botana, 1977; Poggi, 2001; Barba, 2004); los que procuraron determinar quienes y que porcentaje del padron votaba, la participacion popular en los comicios, el rol de los clubes electorales y sus dirigentes, las formas de movilizacion en las ciudades y en la campana (Sabato & Palti, 1990; Sabato, 1998; Gonzalez Bernaldo de Quiros, 2001; Hirsch & Santos, 2013; Cucchi, 2014; Canciani, 2017a); los que examinaron las leyes, las reformas electorales y las discusiones que en torno a ellas se produjeron en el Congreso Nacional y en la Legislatura bonaerense (Miguez, 2012; Navajas, 2014; Hirsch, 2016) y, finalmente, aquellos que analizaron las elecciones como una expresion de la ciudadania decimononica en relacion con las milicias republicanas y la Guardia Nacional (Bonaudo, 2003; Sabato, 2008, 2014; Macias, 2014, 2016); entre otros.

En lo que respecta a la Guardia Nacional, se ha incrementado la produccion historiografica referente al periodo comprendido entre 1852 y 1880, (3) pero existen pocos trabajos para los anos posteriores a este ultimo, por lo que su devenir institucional en las decadas finales del siglo XIX y la primera del siglo XX ha sido mas enunciado y formulado que investigado en profundidad. Disponemos de trabajos que, preocupados por analizar la modernizacion del Ejercito, su participacion politica y el origen y la consolidacion de un "poder militar" en el siglo XX, abordaron a la Guardia Nacional como una fuerza subsidiaria del Ejercito regular (Rouquie, 1981, 1984; Forte, 2000, 2003); los que recurrieron a su estudio con la intencion de buscar los antecedentes de la conscripcion y del servicio militar obligatorio (Allende, 1959; Jaunsaras, 1996; Guembe, 2015); los que repasan la organizacion, la distribucion y la fuerza efectiva de la Guardia Nacional en Argentina y las disposiciones de enrolamiento, movilizacion e instruccion de los ciudadanos que debieron brindar su servicio de armas (Comando en Jefe del Ejercito, 1972); quienes examinan la legislacion nacional que determino su funcionamiento (Soprano, Guembe & Laleff Ilieff, 2012); los que analizan los mecanismos y las formas de resistencia de las provincias ante el despojo de las funciones militares a las que las sometio el Estado nacional a partir de 1880 (Quinterno, 2014) y aquellos que realizaron un trabajo interpretativo "a ras del suelo", con el proposito de estudiar el rol de los comandantes de la Guardia Nacional en los espacios rurales, su relacion con otras autoridades civiles de la campana y la conformacion de poderes locales en el marco de la construccion y consolidacion de los Estados provinciales (Moroni & Espinosa Fernandez, 2007; Canciani, 2017b).

Las leyes electorales de 1876 y 1877 y los comandantes de la Guardia Nacional

Como han demostrado Sabato (1998), Navajas (2014) y Macias (2014, 2016)--entre otros autores--, la ley de elecciones nacionales del 10 de octubre de 1877 implico un cambio formal importante en el modo en que los jefes de la Guardia Nacional se relacionaban en los procesos electorales con los ciudadanos que integraban los regimientos y batallones bajo su mando, ya que anulo el requisito de estar enrolado en la misma para poder votar. Ademas, la ley establecio una serie de disposiciones tendientes a reducir el papel de los comandantes en los sufragios. El articulo 59 prohibia la citacion de las milicias desde el dia de la convocatoria de la eleccion hasta que esta haya tenido lugar, como asi tambien la presencia de armamentos de tropa o cualquier otra ostentacion de fuerza armada en el dia de la recepcion del sufragio. En contraposicion, solo la mesa receptora de votos podia disponer de una fuerza policial para garantizar el cumplimento de la ley. El articulo 60 prohibia que los jefes, comandantes u oficiales del Ejercito de Linea o de la Guardia Nacional pudieran permanecer en el recinto donde se llevara a cabo la eleccion mas tiempo del necesario para votar y, menos aun, dirigir grupos de ciudadanos durante la misma y hacer valer la influencia de sus cargos para coartad la libertad del sufragio. El articulo 61 disponia que las fuerzas provinciales o nacionales que se encontrasen en el lugar de la eleccion debieran permanecer acuarteladas durante el tiempo que esta durase. Y, finalmente, el articulo 62 atacaba el poder electoral de los comandantes al prohibir la emision del voto de los sargentos, cabos y guardias nacionales movilizados. (4)

En la provincia de Buenos Aires, la ley de 1877 rigio los procesos electorales nacionales, mientras que la ley electoral sancionada por el Senado y la Camara de Diputados provincial el 16 de octubre de 1876--que fue promulgada por el gobernador Carlos Casares siete dias mas tarde--reglamento los comicios en los cuales se definian los integrantes de la Legislatura, los electores de gobernador y vicegobernador y los municipales (Hirsch, 2016, pp. 446-447). Esta ley provincial reemplazo a la sancionada el 3 de septiembre de 1864, en la cual se establecia que en la inscripcion de los ciudadanos en el Registro Electoral debia constar "el cuerpo de la Guardia Nacional en que estuviere[n] enrolado[s], o las excepciones legales que le[s] comprendan para no estarlo". (5) En cambio, la de 1876--al igual que la nacional del ano siguiente--no preveia este requisito para poder ejercer el derecho a voto. No obstante, mantuvo ciertas prohibiciones que pretendian poner limites a la participacion de los comandantes en las elecciones. Mientras que la ley de 1864 prohibia absolutamente la ostentacion de fuerzas militares y la citacion de milicias en los dias de votacion (articulo 60), la de 1876 disponia que ningun empleado civil o militar que tuviese a sus ordenes alguna fuerza armada o de policia podria hacer reuniones o citaciones para influir en las elecciones (articulo 74) y prohibia la ostentacion de fuerzas militares en los dias de la votacion, aunque las autoridades de la mesa receptora de votos podrian solicitar auxilio de la fuerza publica para hacer cumplir la ley (articulo 75). (6)

Como vemos, si bien las leyes de 1876 y 1877 eliminaron el requisito de estar enrolado en la Guardia Nacional para poder inscribirse en el Registro Electoral y la segunda, en particular, prohibio la citacion de las milicias desde la convocatoria a elecciones, el resto de los articulos que estan destinados a poner fin a la participacion de los comandantes y de los guardias nacionales movilizados en las votaciones se limitan al dia en que estas se llevarian a cabo. No obstante, la intervencion de los jefes milicianos en los procesos electorales no se reducia a movilizar hombres para torcer la votacion en favor de uno u otro candidato el dia del comicio, por el contrario, comenzaba mucho antes.

El 20 de julio de 1883, el comandante de la Guardia Nacional de Moron, Juan del Bueno, presentaba su renuncia al gobernador Dardo Rocha, alegando que queria trabajar en beneficio de la candidatura a gobernador que sostenia su partido para las elecciones que se llevarian a cabo el 5 de diciembre de ese ano. En la solicitud--redactada cuatro meses antes de la votacion--, esgrimia que, para llevar adelante dicho proposito, el empleo que desempenaba podria representar un obstaculo, a la vez que queria evitar que quienes profesaran ideas politicas contrapuestas tuvieran un motivo valido para censurar su proceder en los trabajos electorales. Pese a estos argumentos, Rocha no aceptaria la renuncia, al afirmar que el puesto de comandante militar no era incompatible con la manifestacion publica de sus ideas politicas, siempre que no ejerciera presion sobre los ciudadanos. Argumentaba que dicho cargo era "una simple comision, que no restringe ni limita sus derechos de ciudadano y que en consecuencia no lo coarta en el ejercicio de sus derechos politicos". (7) De esta forma, dejaba abierta la posibilidad para que el jefe miliciano pudiese llevar a cabo los trabajos electorales en Moron y, al mismo tiempo, ejercer su funcion. Diferente resulto la situacion del comandante de Monsalvo (Maipu), quien el 30 de noviembre de 1883, a cuatro dias de la votacion, renunciaba a su puesto por haber sido designado escrutador titular para los comicios que se desarrollarian en el partido. Consideraba que ambos puestos eran incompatibles, por lo que decidio resignar el primero. (8)

Pero, las fuentes no siempre muestran tal compromiso etico en las acciones de los comandantes. Participaron en los trabajos electores que se realizaban con mucha anticipacion al dia de la votacion y directamente en el comicio, contrariando las leyes electorales vigentes y exponiendose a sufrir las penas dispuestas por las mismas para tales casos. (9) A continuacion, examinaremos algunos episodios que se situan en el ultimo cuarto del siglo XIX, una vez sancionadas y promulgadas las leyes de 1876 y 1877.

La eleccion a gobernador de 1877 y la campana de Tejedor a la presidencia

El 2 de diciembre de 1877, se llevaria a cabo la votacion para decidir los electores del gobernador que sucederia a Carlos Casares en 1878. Uno de los comandantes mas criticados por su activa participacion politica en favor del Partido Republicano fue el jefe de la Guardia Nacional de Junin, Ataliva Roca. Las quejas de algunos vecinos del pueblo llevaron a que, en el mes de julio, el juez de paz Javier Luna labrara un sumario para investigar las acciones de Roca. Luego de haberle tomado declaracion a siete individuos que habian sido apresados por orden de este ultimo, Luna llego a la conclusion de que los mismos habian sido arrestados por profesar ideas politicas opuestas a las del comandante, por lo cual ordeno a Roca que los dejara en libertad. Sus actividades no se habian reducido a intimidar opositores, pues tomo un rol muy activo en la conformacion del Comite Republicano en Junin, que apoyaba la candidatura a gobernador de Aristobulo del Valle. Ademas, segun afirmaban sus detractores en el distrito, no podian competir en el terreno electoral con los recursos que Roca disponia, quien--segun decian--tenia "grados y ponchos patrios para dar por votos; doscientos remington a su disposicion y un calabozo para los que no vota[ra]n por el o los suyos". Pese a que el fiscal que intervino en el expediente recomendo la suspension de Ataliva Roca en el cargo de comandante de la Guardia Nacional, la resolucion que tomo el gobernador Casares, el 24 de noviembre, se redujo a ordenar al comisario Pedro Naon la confiscacion de las armas que este jefe tenia a su disposicion hasta que finalizara la eleccion. (10)

Para el mismo proceso electoral, aunque a poco menos de un mes de la votacion, las autoridades del Comite Conciliacion de Ranchos denunciaban ante el juez de paz Pastor Villanueva que el comandante de la Guardia Nacional Juan Cabrera y el capitan Narciso Pereyra--que tambien se desempenaba como alcalde de cuartel--habian iniciado y llevado a cabo los trabajos electorales para los proximos comicios. Ademas, alegaban que ejercian presion sobre los ciudadanos que dependian de su autoridad, por lo cual abusaban de su posicion. Tal queja demando la respuesta del comandante Cabrera que, en una carta dirigida a Casares, refuto tales acusaciones. Sostenia que las mismas eran infundadas, ya que la movilizacion de algunos guardias nacionales se habia efectuado para recolectar caballos "patrios" y de marca desconocida en el partido y que si hubiera querido utilizar la jefatura de la Guardia Nacional como un instrumento electoral habria aceptado la renuncia interpuesta por algunos oficiales de su regimiento que se fundamentaban en las pretensiones que estos tenian de trabajar por las ideas politicas que defendian aquellos que lo imputaban. (11) En vista de esta acusacion, tres dias mas tarde, el juez de paz Villanueva solicito al ministro de Gobierno, Vicente Quesada, la suspension de la recoleccion de caballadas en el partido, dada la proximidad de la votacion. Advertia que tal actividad, en el contexto de un proceso electoral, podria hacer suponer a los vecinos que el comandante tenia intenciones de presionarlos ante la disputa que se avecinaba, sobre todo porque este ultimo conocia que los pocos animales que reunian aquellas caracteristicas en Ranchos ya habian sido remitidos a la frontera poco tiempo atras. (12)

Las elecciones para diputados provinciales que se celebraron el 30 de marzo de 1879 tambien dejaron registro de la intervencion de los jefes milicianos. El 5 de marzo, un grupo de vecinos de Dolores, miembros del Partido Autonomista, solicitaban al gobernador Carlos Tejedor el reemplazo del comandante de la Guardia Nacional por un ciudadano que profesara sus ideas o que fuera "de notoria imparcialidad en las cuestiones politicas de la actualidad" para favorecer la libertad del sufragio. Planteaban que el juez de paz y el comandante, Felipe Aristegui, pertenecian al mitrismo y alegaban que, mientras el primero les garantizaba imparcialidad, el segundo--que ademas se desempenaba como secretario del Partido Nacionalista de Chascomus--era un "partidista exaltado" que participaba "de un modo directo y visible" en las disputas politicas que se iniciaban, que les auguraban una lucha desfavorable contra el poder oficial en Dolores. (13) En este comicio, tambien se registraron intervenciones directas en la votacion. El 1 de mayo, el juez de paz Monsalvo (Maipu), Ernesto Madero, informaba al ministro de Gobierno, Santiago Alcorta, que el comandante militar, Jose Lastra, se habia presentado en las elecciones del 30 de marzo dirigiendo un grupo de ciudadanos que votaron, junto con el, por la lista conciliada. (14) En ambos casos, las cartas fueron archivadas sin respuesta por el gobierno provincial y los comandantes implicados continuaron ejerciendo funciones de mando en la Guardia Nacional, al menos, hasta 1880, pese a las penalidades que, para esos casos, preveian las leyes de 1876 y 1877. Mientras que Lastra oficiaba de comandante del partido de Vecino a inicios de 1880 (cf. infra), Aristegui lo seria de Chascomus en el mes de junio, participando de forma activa en el reclutamiento de hombres para engrosar las fuerzas portenas en la revolucion. (15)

Por su parte, las votaciones que se llevaron a cabo durante 1880 para elegir diputados nacionales (1 de febrero), renovar la Legislatura provincial (28 de marzo) y designar los electores de presidente y vice-presidente (11 de abril) se vieron afectadas por una fuerte intervencion politica de los comandantes de la Guardia Nacional desde mediados del ano anterior. Carlos Tejedor, en su carrera hacia la presidencia, conocia la necesidad de contar con jueces de paz y comandantes militares que siguieran sus ordenes y, por ello, designo en esos cargos a individuos que le respondieran. Desde Bragado, el 24 de agosto de 1879, Esteban Labarriere informaba a Julio Roca que el gobernador "ha[bia] estado llamando, uno por uno, a todos los Jueces de Paz y Comandantes de la Campana, afin de preguntarles si eran Tejedoristas o Roquistas", con el proposito de ratificar en el cargo a los primeros y reemplazar a los segundos. (16) Ademas, Tejedor procuro tener de su lado a caudillos locales con suficiente poder como para movilizar recursos y hombres en favor de su causa. Con respecto al comandante de Pergamino, Pedro Bengolea, Honorio Acevedo le informaba a Dardo Rocha: "es el tipo de caudillo popular, reune siempre cuarenta o cincuenta amigos que lo siguen sin otro vinculo que la simpatia que les inspira, ahora con el cargo de comandante [...] seria una potencia". (17)

Sin embargo, Tejedor tambien debio lidiar con figuras que desde la jefatura de la Guardia Nacional le disputaron poder a nivel local. Una vez mas, la presencia del comandante de Junin, Ataliva Roca, despertaba resquemores ante cada eleccion. El 23 de agosto de 1879, Luis Saavedra le escribia a Martin de Gainza para pedirle que fuese relevado de su cargo: "mientras los paisanos vean a Roca en posecion siempre han de temer y esto hara que no vengan contra el, que tanto los ha hecho sufrir con las continuas movilizaciones", afirmaba. Pocos meses atras, Roca habia recurrido a la tribu de Coliqueo para utilizarla como un "elemento electoral" a su servicio, ya que hizo inscribirla en el Registro Civico y situo a parte de ella en las chacras que circundaban el pueblo. (18)

En los primeros dias de enero de 1880, Santiago Pilotto informaba a Dardo Rocha que en la zona del Tuyu se habian desarrollado carreras de caballos con el proposito de atraer al "paisanaje". La reunion que se habia producido en la estancia "Victoria Grande" (partido de Vecino) habia contado con la participacion de mas de 500 personas y, el 4 de enero, la concurrencia se habia dirigido a la estancia "Miraflores", donde tambien se habian desarrollado grandes carreras, organizadas por el comandante de la Guardia Nacional del partido, Jose Lastra, y luego pasaron a "Los Bueyes", otro establecimiento de la zona. Por su parte, el coronel Benito Machado, que habia sido designado por Tejedor, el 2 de septiembre de 1879, jefe de la 10a Circunscripcion de la Guardia Nacional de Campana, andaba recorriendo el sur bonaerense haciendo "trabajos de importancia". El 27 de diciembre se encontraba en Balcarce y al dia siguiente presidio una reunion tejedorista en el Juzgado de Paz. En la misma, habria expresado que tenia que partir el dia 29 para Loberia y despues seguir a Tres Arroyos, Juarez y Tandil. Segun Pilotto, la gente reunida, que se buscaba aumentar de forma constante por medio de carreras de caballos y juegos, se pensaba utilizar en un momento determinado o en la votacion del 28 de marzo de 1880. (19)

Esta ultima en particular, en el partido de Ayacucho, se llevo a cabo en un clima de fuerte violencia. Benito Machado, por los conciliados, y Hortensio Miguens, por el autonomismo "puro", tuvieron un rol central en los sucesos. Mientras que el primero era el jefe de la Circunscripcion de la Guardia Nacional que integraba ese partido, el segundo era un vecino propietario con destacada presencia politica y militar alli. En el dia de la eleccion se produjo un enfrentamiento a tiros entre sus hombres. Mientras que, para la prensa autonomista, Machado--al frente de la Guardia Nacional--habia sido el culpable de iniciar los disparos contra la gente que acompanaba al primero y de apresar a simpatizantes y dirigentes "puros"; el interventor electoral provincial, en cambio, indicaba que todo habia comenzado con una discusion en la mesa electoral, cuando Miguens pretendio ser fiscal sin estar inscripto en el Registro. Ademas, afirmaba que encontraron armas de fuego en la casa de un roquista local, que provenian del gobierno nacional y que los primeros tiros habrian salido de la misma (Sabato, 2008, p. 102).

Si bien Tejedor obtuvo la totalidad de los electores a presidente y vicepresidente en los comicios del 11 de abril en Buenos Aires--y en Corrientes--, no fue asi en el resto del pais. En los combates del 20 y 21 de junio, la Guardia Nacional y las milicias provinciales fueron derrotadas por las fuerzas que respondian al presidente Nicolas Avellaneda, lo que determino la renuncia de Tejedor a la gobernacion y la intervencion nacional de la provincia, que fue presidida por el general Jose Maria Bustillo.

Comandantes, elecciones y reformas de gobierno para la campana en la decada de 1880

Desde mediados de 1880, Dardo Rocha se beneficio con la reorganizacion de las jefaturas locales de la Guardia Nacional que se produjo durante la intervencion de Bustillo, ya que constituyeron un pilar importante sobre el cual se edifico su candidatura a gobernador en el interior de la provincia de Buenos Aires. Asi lo explico Carlos D'Amico una decada mas tarde:

"Mientras los ejercitos se ocupaban en combatirse, [Rocha] se ocupaba en dominar la provincia por medio de expediciones de amigos y partidarios suyos, que armados en el Parque nacional, iban a los pueblos sucesivamente, y en [su] nombre [...] echaban abajo a las autoridades locales, nombraban otras, reunian la Guardia Nacional, le reconocian por jefe, y se comprometian a sostener su candidatura para gobernador de la Provincia" (1952, p. 187).

Sin embargo, ello no implico que Rocha ejerciera un dominio politico indefinido y absoluto sobre los jefes milicianos que, ano tras ano, designaba o ratificaba en sus cargos. El 6 de febrero de 1882, Ramon Varela informa al gobernador que el comandante Kelly habia traicionado la palabra que le habia dado de apoyar a los candidatos rochistas en Monte para las elecciones que se habian producido el dia anterior. Ante la imposibilidad de celebrar la votacion, a causa de la ausencia de algunos integrantes de la mesa escrutadora, Varela persuadio a las autoridades que si habian concurrido para que las mismas se llevaran a cabo. Para ello, esperaba contar con el apoyo de Kelly, "a fin de que arreglara esta dificultad", ya que los escrutadores presentes respondian al comandante. Sin embargo, nada de eso sucedio. En su informe al gobernador, Varela finalizaba diciendo que este ultimo seria el unico que les presentaria oposicion en las elecciones de marzo y que "en vez de tener un amigo y companero de causa en el Comandante, tenemos un enemigo falso y traidor a nuestra causa". (20)

El 12 de mayo de 1882, desde Moreno, Manuel Saavedra advertia al gobernador que el comandante militar Apolinario Acosta, junto con el juez de paz, trabajaban en favor del grupo pellegrinista para las elecciones. (21) No obstante, cuatro meses mas tarde, Acosta respondia a estas acusaciones ratificando sus convicciones politicas y criticando el accionar de Saavedra. Afirmaba en su descargo a Rocha: "siendo comandante de este Partido devo de velar segun mi conciencia siempre por los intereses del partido politico que patrocina V.S.". Finalmente, agregaba que tenia muy bien organizados los "elementos" necesarios para triunfar en los comicios que se aproximaban. (22) En terminos similares a los de Saavedra, desde Las Flores, el 21 de agosto, Alcides Piagen le informaba que, llegado el momento electoral, no seria extrano que ese partido le fuera su mayor parte opositor, "mucho mas desde que el Comandante Militar [...] debe todo lo que es a Arauz, y que por su poca ilustracion ha hecho siempre, hace y hara lo que Arauz le ordene". Ademas, el comandante habia nombrado como capitan encargado de la Mayoria del regimiento a un joven espanol sin representacion entre los guardias nacionales ni antecedentes, el cual podrian manejar a su gusto con fines electorales. (23)

Tambien, hemos registrado documentacion en la cual no observamos comandantes militares implicados en procesos electorales, sino vecinos de un determinado municipio solicitando al gobernador la designacion de jefes de la Guardia Nacional esgrimiendo, entre otros, argumentos politicos. El 13 de octubre de 1882, un grupo de propietarios, comerciantes e industriales de Las Conchas le propusieron a Dardo Rocha la designacion del segundo jefe del regimiento de la Guardia Nacional, Pascual Martinez, como comandante militar de ese partido, ante la muerte de Fermin Montes de Oca, quien se desempenaba en ese puesto. Justificaban su pedido diciendo que Martinez era amigo personal del anterior comandante y, sobre todo, profesaba las mismas ideas politicas. (24) Mas explicito fue el referente rochista de Dolores, Santiago Pilotto, quien en el mes de septiembre de 1883 recorrio algunos pueblos del centro-sur bonaerense con miras de recolectar informacion valiosa para las votaciones que decidirian los electores de gobernador y vice. Su paso por Ayacucho le habia permitido saber que el comandante militar Alday tenia poco peso politico y electoral propio, ya que "si conserva[ba] algunos gauchos (muy pocos) e[ra] por la Comandancia", motivo por el cual le recomendaba que se aceptase su renuncia y entregase la jefatura local de la Guardia Nacional a otro hombre que dispusiera de mayores recursos para la contienda electoral que se avecinaba. (25)

En este contexto, pese a la vigencia de la ley nacional No 1072 de 1880 que prohibia a las provincias formar cuerpos militares, en diciembre de 1882 el gobernador Dardo Rocha tuvo en consideracion dos borradores de un proyecto de organizacion de la Guardia Nacional de la provincia, que buscaba convertirla en "un elemento poderoso, un ejercito regular que debe moverse como maquina a las ordenes del Gobierno". El proyecto apuntaba a que los comandantes estuviesen preparados y en condiciones de "reunir la Guardia Nacional en un momento dado". A traves de ello, el gobierno pretendia hacer "cesar la influencia de los caudillos que aun queda[ba]n en la campana". Se argumentaba: "no debe haber mas caudillos que los funcionarios publicos. La G. N. debe reunirse no por la influencia y el prestigio de fulanos o sutanos sino al llamado del comandante militar y este al del gobierno". El proyecto demuestra la intencion que este ultimo tenia de hacer de la institucion una solida fuerza militar y politica que pudiera responder a sus ordenes. Al mismo tiempo, de que se constituyera en un elemento poderoso para terminar con la influencia politica que algunos caudillos territoriales aun mantenian en la campana bonaerense, al proyectarse una cadena de mando que se iniciaba en el Inspector General de Milicias--designado por el gobernador--y culminaba en los oficiales de las companias que conformaban los regimientos y batallones. (26)

Sin embargo, el proyecto no tuvo curso favorable. El fin de los conflictos politico-militares de las decadas previas y el cierre de la frontera militar con los indigenas conllevaron al fin de las demandas de contingentes o partidas de guardias nacionales por parte de los jefes militares y, como consecuencia, cayeron en desuso los instrumentos de control social asociados al desorden que generaba el reclutamiento (Miguez, 2003, p. 36; Codesido, 2016, p. 342). A partir de la gobernacion de Carlos D'Amico se implementaron una serie de reformas administrativas que relegaron de forma progresiva a los comandantes militares y perdieron una parte considerable de sus atribuciones y poderes que hasta ese entonces habian tenido (Canciani, 2017b, pp. 18-20). (27)

La Ley Organica de Municipalidades, sancionada el 16 de marzo de 1886, redujo las facultades de los comandantes de la Guardia Nacional. Establecio que la administracion de los intereses y servicios locales de los partidos quedaria a cargo de las municipalidades, cuyos miembros serian nombrados por eleccion popular directa. Cada partido formaria una Municipalidad, la cual se constituiria de dos departamentos con atribuciones, deberes y facultades definidas: el Ejecutivo, a cargo del intendente, y el Deliberativo, compuesto por un Concejo. El intendente quedo a cargo de la administracion local y del cumplimiento de las ordenanzas y disposiciones que dictase el Concejo, aunque podia proponer medidas a este ultimo. Todas las oficinas, los empleados y los establecimientos del Municipio quedaron bajo su dependencia. Por su parte, el Concejo Deliberativo recibio la atribucion de hacer el enrolamiento de la Guardia Nacional, resolver sobre las excepciones y formar los contingentes que fuesen requeridos. Finalmente, los partidos sin pueblos o con centros de poblacion inferiores a mil habitantes debian ser administrados por una Comision Municipal, compuesta por un presidente y cuatro vocales nombrados por el gobierno. (28) En linea con ello, una normativa provincial del 21 de noviembre de 1887 establecio los modos en que los jefes de la Guardia Nacional deberian colaborar con el enrolamiento. A partir de entonces, solo serian encargados de citar a los ciudadanos, "por medio de publicaciones en los diarios y por carteles colocados en parajes frecuentados", y de asistir al acto para firmar las papeletas y llevar el registro correspondiente. No obstante, en aquellos partidos regidos por Comisiones Municipales, el enrolamiento continuaria siendo realizado por los comandantes de la Guardia Nacional y en La Plata por los jefes de los regimientos y batallones. (29)

El gobierno nacional tambien tomo medidas en esta direccion. El 5 de septiembre 1887, decreto que las plazas del Ejercito de Linea que no fueran cubiertas con enganchados y destinados se remontaran con guardias nacionales designados mediante un sorteo hasta completar las 8.188 dispuestas por el presupuesto. (30) La provincia de Buenos Aires debio proveer 221 hombres para el ano siguiente, que serian reclutados entre todos los partidos de la campana, de acuerdo a la cantidad de hombres en edad militar que estos tuvieran. (31) A diferencia del periodo anterior, donde los mecanismos de reclutamiento de los contingentes no estaban definidos de forma precisa y el procedimiento solia dejarse al arbitrio del jefe del regimiento, se determino que el sorteo se realizara por batallon o regimiento y se designara a cada cuerpo un numero de soldados en terminos proporcionales al que tuviera enrolado. En la campana y los pueblos, el procedimiento debio ser presidido por un jurado integrado por el jefe del regimiento o batallon, el jefe militar del Departamento, el administrador de Rentas o de Correos y dos vecinos sorteados entre los diez mayores contribuyentes que estuviesen exceptuados de integrar el contingente (Guembe, 2015, p. 261).

Finalmente, en este contexto de reformas, no debemos pasar por alto a la Policia. Por medio de un decreto del 8 de junio de 1878, se reestructuro la Policia Rural de la provincia de Buenos Aires en doce secciones y se le dio una nueva organizacion y distribucion del personal en la decada siguiente (Sedeillan, 2005). Diez dias mas tarde, se sancionaron las instrucciones a que debian sujetarse las comisarias de campana, por lo cual se escindieron definitivamente las funciones policiales del cargo de juez de paz. En estas se detallaba que la Policia Rural seria ejercida por el comisario, aunque debia obedecer las ordenes de los jueces de paz de su seccion. Finalmente, el 13 de diciembre de 1880, se promulgo la ley que reorganizo toda la Policia bonaerense y, con ello, se definio su estructura y funcionamiento, convirtiendose en dos jurisdicciones diferenciadas (Di Gresia, 2014, pp. 152-156). De esta forma, el ejercicio y el control de la fuerza publica, como mecanismos de regulacion social, comenzaron a ser depositados en agencias estatales cuyos rasgos mas notables pretendian ser su organizacion y profesionalidad, separandolas de aquellas esferas que hasta ese momento las habian concentrado (Berardi, 2013, p. 231).

Los comandantes mantuvieron algunas facultades, como proponer subjefes, oficiales y ayudantes de los regimientos y batallones que estaban a su cargo y promover su separacion en caso de que no cumplieran con sus dictamenes; solicitar vestuarios para los guardias nacionales bajo sus ordenes y armas, municiones y demas elementos para la Comandancia; administrar los escasos recursos que esta tenia; comunicar los nombres de los infractores a las leyes de enrolamiento y de quienes se hubieran fugado luego de haber sido designados para integrar los contingentes; informar a la Inspeccion General de Milicias sobre las altas y bajas de los ciudadanos de sus unidades; elevar consultas y pedidos de los milicianos y organizar los entrenamientos de manejo de armas (Canciani, 2017b, p. 21).

El impacto de los cambios institucionales que hemos mencionado se observan en algunos registros de elecciones municipales en la campana. A mediados de mayo de 1886, varios vecinos de Magdalena advertian al gobernador D'Amico que dos oficiales de Policia, a nombre del 2 comisario Manuel Lavin, reunian gente en la proveeduria del puerto para tratar cuestiones referentes al proximo comicio municipal. Los acusaban de abusar "de su posicion oficial para desviar la opinion de este vecindario y obtener la preponderancia oficial que desean mantener en todos los actos electorales". (32) El 10 de junio de 1886, un grupo de 290 vecinos de Benito Juarez escribieron al gobernador para informarle sobre las "irregularidades e infracciones de las leyes vigentes" que se habian producido antes de la votacion. Afirmaban que las autoridades municipales, el comandante militar y todos los empleados de la Municipalidad y del Juzgado de Paz estaban haciendo publicamente trabajos electorales, para lo cual se habian reunido en un hotel a vista de todos para proclamar la lista de candidatos a municipales. (33) A continuacion, examinaremos el comportamiento de las autoridades de la campana en las elecciones que se desarrollaron en febrero de 1894.

1894: elecciones durante la intervencion nacional de Lucio V. Lopez

Una vez derrotadas las revoluciones radicales y civico-nacionales que se produjeron en la provincia de Buenos Aires entre julio y agosto de 1893, asi como el segundo intento de menor impacto protagonizado por algunos radicales entre septiembre y octubre, el interventor nacional Lucio V. Lopez convoco a elecciones para febrero y marzo de 1894. La Union Civica Nacional (UCN), la Union Civica Radical (UCR) y la Union Provincial (UP) comenzaron entonces los trabajos electorales (Hirsch & Santos, 2013, p. 109).

Los primeros comicios se llevaron a cabo el 4 de febrero para elegir diputados nacionales. Para esa ocasion, relevamos algunos casos de autoridades locales implicadas en las votaciones. El 30 de enero de 1894, el intendente de General Lamadrid, Alfredo Fernandez, escribia a Lucio V. Lopez con motivo de solicitarle la designacion de un comisario de Policia imparcial y un comisionado para que fiscalizara las elecciones. Segun decia, el referente politico local Lopez Osornio le habia asegurado que ganaria las elecciones, "sino puede a buenas lo haria a malas", y para ello contaba con todo el apoyo del personal policial, que habia sido seleccionado por su influencia en el gobierno. Ademas, argumentaba que la mesa escrutadora estaba conformada por personas de su circulo: un cunado y dos mayordomos de sus estancias. (34) El 2 de febrero, el jefe de la Policia Provincial, coronel Julio Dantas, informaba al interventor Lopez sobre las medidas preventivas que habia tomado para garantizar que las mismas se desarrollasen en orden. A Azul habia enviado un teniente y 15 agentes de la carcel de Sierra Chica que se pondrian a disposicion del comisario de alli y a Laprida un inspector con una partida de refuerzo. Ademas, habia reemplazado a los comisarios de Moron, Brandsen, Salto, Arrecifes, San Fernando, San Vicente, 9 de Julio y Lincoln. (35) En otra carta que carece de fecha, el vecino de Coronel Suarez, Miles Pasman, daba cuenta a Lopez sobre los enfrentamientos que se habian producido durante las elecciones efectuadas en ese partido, de las cuales la UCN habia resultado victoriosa. De acuerdo a su informacion, el referente local Mariano Hernandez habia rodeado el pueblo con el proposito de no dejar entrar gente opositora a emitir su voto, llegando, incluso, a hacer fuego sobre todo grupo radical y de la UP que se avistaba. Pasman denunciaba que Hernandez habia contado con la colaboracion de la Policia de Suarez y con el favor del coronel Dantas, quien--ademas de ser su pariente-- habia sido el comandante militar designado por Lopez para organizar la movilizacion de la Guardia Nacional y reprimir el segundo levantamiento radical en el sur bonaerense iniciado el 24 de septiembre. (36)

Con motivo de las votaciones para electores a gobernador y vice, que se debian celebrar el 25 de febrero, hemos registrado mas denuncias. El dia 21, el intendente de Lamadrid volveria a solicitar a Lopez la designacion de un comisario imparcial, a fin de evitar los sucesos que mencionamos mas arriba. (37) Sin embargo, Fernandez no habria recibido la ayuda solicitada, pues afirmaba: "la eleccion esta vez la hemos hecho bajo la imposicion mas violenta del caudillaje, tolerada con toda complacencia por la policia". Denunciaba que los hombres dirigidos por Lopez Osornio amedrentaron a las autoridades de la mesa y que hasta un oficial de Policia lo habia amenazado con meterlo preso al momento en que fue a entregar el registro de los ciudadanos habilitados para votar. Finalizaba su descargo al interventor, diciendo: "es imposible tener elecciones limpias aqui sin policia imparcial". (38) El dia 22, Franco Ayerza informaba a Lopez que el coronel Benito Machado se habia presentado en Ayacucho, vestido con uniforme militar y acompanado por dos asistentes, a intimidar a los radicales de ese partido. (39) El dia 23, desde Lincoln, el coronel Hilario Lagos telegrafiaba a Lopez diciendo que las autoridades locales, apoyadas por la policia, hostilizaban y perseguian descaradamente a civicos nacionales y radicales. Le solicitaba un inspector con fuerzas de Linea para garantizar la votacion. (40) El dia 25, el presidente del comite de la UP de Arrecifes informaba al interventor que un grupo de mitristas, con el comandante de la Guardia Nacional a la cabeza, habian desalojado de las mesas a partidarios de su agrupacion y a los escrutadores, apoderandose de las mismas con anuencia de la Policia. (41) El presidente del comite local de la UCR, Eduardo Bonorino, escribia a Hipolito Yrigoyen en terminos similares. Decia que el comandante contaba "con elementos de accion reclutados en la capital federal para ganar las elecciones por las buenas o las malas". Se referia a soldados licenciados que, dirigidos por el, formaron cantones en varias casas situadas en puntos estrategicos, "para poder de esta manera herir sin temor de ninguna especie". El dia 26, el general Francisco Bosch--uno de los principales dirigentes de la UP--fue acusado conjuntamente por los delegados de la UCR y de la UCN de recorrer el pueblo de Marcos Paz "en son de guerra, sin permitir sufragar sino a aquellos que la hacian por la lista vacuna" y para ademas "dar lugar a que sufragara la tropa de linea [que lo acompanaba], la cual se componia de 40 hombres del 2 de caballeria y 15 hombres de la escolta del general". En su defensa, un correligionario de Bosch, afirmaba que durante aquel comicio de Marcos Paz no habia habido "nada que parezca a exhibicion de elementos militares, ni a soldados de linea, sino amigos del senor general Bosch y a peones de su establecimiento de campo y gente solamente del partido". Por su parte, los civicos nacionales de Ramallo denunciaron que los radicales habian llevado hombres de la Capital Federal y, conducidos por el ex teniente de Linea Sagastizabal, habian sido "contratados para las elecciones" (Hirsch, 2016, pp. 469-470). El dia 27, 24 vecinos de Mar del Plata denunciaban al interventor que el intendente, Felix Camet, habia abandonado la ciudad durante dos semanas para recorrer las zonas rurales con el fin de hacer "trabajos electorales", valiendose de amenazas y sobornos para sumar votos a la UCN. Advertian que habia sido apoyado por el juez de paz, los alcaldes y los empleados municipales. (42)

Pese a que los comandantes de la Guardia Nacional fueron perdiendo protagonismo en los procesos electorales de finales del siglo XIX, al compartir acciones con otras autoridades y caudillos o, incluso, verse subordinados a estos actores, seguimos registrando casos en los que los jefes milicianos intervinieron activamente en la politica local y en el terreno electoral. El 4 de julio de 1898, una veintena de guardias nacionales y vecinos de Canuelas solicitaban al gobernador de Buenos Aires, Bernardo de Irigoyen, el reemplazo del comandante militar, esgrimiendo una serie de factores. Entre los mas relevantes, sostenian que "ha[bia] entregado incondicionalmente la G.N. al Senor Intendente Municipal, Don Pedro M. Mozotegui, caudillo politico de esta localidad, que a cargo de la Mayoria, [la] explota[ba] [...] en veneficio de su Partido politico" y concedia permisos para faltar a los ejercicios doctrinales a los guardias nacionales que le eran afectos. (43) El 28 de ese mismo mes, el presidente del Comite de la UCR de General Belgrano, Benito Martinez, elevaba una queja al ministro de Gobierno sobre lo que consideraba "procederes abusivos e ilegales" del comandante militar, Ciriaco Alegre, quien prevalido de su autoridad, se ocupaba de hacer politica apresando a los guardias nacionales que no compartian sus ideas. Sin embargo, Alegre nego esos cargos, al afirmar que jamas habia realizado indicaciones politicas a ninguno de sus subalternos. Mas alla de ello, el 22 de agosto, el gobierno de Buenos Aires decidio relevarlo de la comandancia. (44) Por ultimo, el 23 de noviembre de 1899, cuatro vecinos de Arrecifes telegrafiaban al ministro de Gobierno para informarle que el comandante militar de ese partido, Antonio Sanches, andaba "intimando descaradamente a los guardias nacionales que se niegan acompanarlos en las proximas elecciones Municipales". (45)

Consideraciones finales

En este articulo analizamos el rol que tuvieron los comandantes de la Guardia Nacional en los procesos electorales que se llevaron a cabo en la campana bonaerense durante el ultimo cuarto del siglo XIX. Tomamos como punto de partida la ley de elecciones de 1876, sancionada por la Legislatura provincial, y la ley de 1877, aprobada por el Congreso Nacional, que intentaron redefinir algunas practicas electorales que regian, al menos, desde 1863. En particular, nos propusimos evaluar si los articulos de estas leyes que concernian a la participacion de los jefes de la Guardia Nacional en los comicios pudieron coartar, de forma efectiva, la intervencion de estos ultimos en los procesos electorales que se llevaron a cabo en la campana bonaerense. O, dicho de otra manera, examinar si la formalidad de las leyes de 1876 y 1877 se vio correspondida con las practicas en el terreno electoral.

La nueva legislacion anulo el requisito de estar enrolado en la Guardia Nacional para poder inscribirse en el Registro Electoral y, posteriormente, votar. Ademas, prohibia la citacion de las milicias desde el dia de la convocatoria de la votacion hasta que esta haya tenido lugar; la ostentacion de fuerza armada durante la recepcion del sufragio; que los jefes, comandantes u oficiales de Linea o de la Guardia Nacional pudieran permanecer en el recinto donde se llevara a cabo la eleccion mas tiempo del necesario para votar; que dirigieran grupos de ciudadanos durante la misma y hacer valer la influencia de sus cargos para coartad la libertad del sufragio y, finalmente, que pudiesen votar los sargentos, cabos y guardias nacionales movilizados. Por lo tanto, la mayor parte de las disposiciones prohibitivas se limitaron a los dias en que se llevarian a cabo las votaciones y, solo parcialmente, no de forma determinante, atentaron contra las estrategias que los comandantes podian poner en practica para intervenir en los procesos electorales que se iniciaban mucho antes de la emision del sufragio.

A partir de estas consideraciones, analizamos la eleccion para gobernador de 1877 y la campana de Tejedor a la presidencia en 1879/1880, algunas de las que se desarrollaron durante la gobernacion de Dardo Rocha y aquellas que se produjeron durante la intervencion de Lucio V. Lopez en el mes de febrero de 1894. Estos casos nos permitieron corroborar que las nuevas disposiciones de 1876 y 1877 no resultaron suficientes para poner fin a la intervencion de los comandantes de la Guardia Nacional en los procesos electorales del ultimo cuarto del siglo XIX. Su injerencia era muy variada y se observa en diferentes situaciones previas a los comicios: la intimidacion y el arresto de ciudadanos que no profesaban sus ideas politicas y que no aceptaban acompanarlos a las votaciones, hacer ostentacion de las armas que disponian en la comandancia, organizar actividades recreativas--como carreras de caballos y juegos--para reunir el "paisanaje" y seducirlos a votar por la lista que patrocinaban, recorrer los partidos de la campana promoviendo candidatos y recomendar al gobierno provincial el nombramiento de oficiales subalternos adictos, entre otras. Al mismo tiempo, pese a que se exponian a sufrir las penas previstas por las leyes, participaron activamente en las votaciones a traves de diversas acciones. Dirigieron grupos de ciudadanos hacia las mesas, desalojaron de estas a votantes de otros partidos para solo permitir el voto de los propios, militarizaron los alrededores de los pueblos para intentar controlar el ingreso de votantes de las areas rurales e hicieron uso de armas de fuego para evitar que los opositores pudieran sufragar. Por lo tanto, observamos cierta continuidad con las practicas electorales que se desarrollaron en la provincia de Buenos Aires con anterioridad a la sancion de las leyes de 1876 y de 1877 y, por lo tanto, un impacto limitado de estas ultimas en el poder electoral de los comandantes.

Sin embargo, tal continuidad fue acompanada de una serie de cambios que se perciben con mayor nitidez desde mediados de la decada de 1880 y que se profundizan en la de 1890. Si bien en diciembre de 1882 el gobernador Rocha tuvo en agenda un proyecto que buscaba reorganizar la Guardia Nacional bonaerense y reformular las funciones y potestades de sus comandantes para limitar el poder de los caudillos locales, la Ley Organica de Municipalidades de 1886, sancionada durante la gobernacion de D'Amico, redujo las facultades de los jefes milicianos en favor del Concejo Deliberativo e instituyo al intendente como la nueva autoridad ejecutiva en los municipios. Ademas, en 1887, se profundizaron algunas de estas medidas al delimitar el procedimiento y el lugar que los comandantes tendrian en los enrolamientos y en la formacion de los contingentes. Con anterioridad, en 1880, la Policia Rural, los comisarios y subcomisarios con sede en los partidos bonaerenses se convirtieron en actores claves al concentrar parte de las atribuciones que, hasta ese entonces, habian ejercido los jueces de paz.

Planteamos que estas reformulaciones institucionales, posibilitadas por el fin de la frontera militar con los indigenas en 1879, provocaron un cambio en el equilibrio del poder politico local en los municipios de la campana bonaerense y conllevaron a la redefinicion de los actores que intervinieron en las practicas electorales, como asi tambien en sus modus operandi. Las votaciones que van desde mediados o finales de la decada de 1880 hasta el 1900 registran la participacion de estas nuevas autoridades que, por momentos, acompanaron a los comandantes, los enfrentaron o denunciaron y, en otros casos, los subordinaron ante su creciente capacidad de influir en los procesos electorales. Las votaciones de diputados nacionales y de electores para gobernador y vice de febrero de 1894 representan un claro indicio del lugar que los oficiales y comisarios de la Policia detentaban en los comicios, como asi tambien las elecciones municipales reflejan la injerencia de los intendentes, que respondian mejor a las necesidades que imponia la nueva realidad en la cual la frontera con los indigenas y las demandas constantes de contingentes de guardias nacionales habian dejado de ser parte de la cotidianeidad de las familias bonaerenses.

En fin, a lo largo de este trabajo argumentamos que, si bien la ley electoral provincial de 1876 y nacional de 1877 redujeron formalmente el campo de accion de los comandantes de la Guardia Nacional en las elecciones, en la practica las votaciones del ultimo cuarto del siglo XIX siguieron registrando la pervivencia de procedimientos y estrategias que, al menos desde 1863, implementaban estos jefes milicianos en la campana de Buenos Aires. Por lo que, a nuestro entender, las mencionadas leyes tuvieron un impacto mas limitado del que generalmente se les ha asignado, siendo un elemento necesario, pero no suficiente para terminar con las practicas descriptas. Si bien no desconocemos el significativo cambio que represento para la legislacion eliminar el requisito que obligaba a los ciudadanos estar enrolados en la Guardia Nacional para poder emitir su voto, sostenemos que el principal factor que afecto las competencias electorales de los comandantes fueron las reformas de gobierno implementadas durante la decada de 1880, que otorgaron altas cuotas de poder en los municipios a los intendentes y a los comisarios y oficiales de Policia. No obstante, aquellos no fueron completamente segregados de los procesos electorales finiseculares del interior bonaerense, como tampoco los caudillos territoriales requeridos en cada votacion.

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Notas

(1) Archivo General de la Nacion (AGN), Sala VII, Fondo y Coleccion de los Lopez, leg. 2387, doc. 6785.

(2) En este argumento, retomamos el planteo expuesto por Miguez (2012) para analizar la reforma de 1912, en el cual considera que la ley "Saenz Pena" por si misma no basta para explicar el cambio de regimen politico en 1916, que habria derivado de procesos mucho mas complejos y de larga data que exceden a la misma.

(3) Para balances relativamente recientes, remitimos a Canciani (2012) y Macias & Sabato (2013).

(4) Registro Nacional de la Republica Argentina de 1874 a 1877, t. VII, p. 670.

(5) Consultada en http://www.gob.gba.gov.ar/intranet/digesto/PDF/00416.pdf el 20/07/2018.

(6) Consultada en http://www.gob.gba.gov.ar/intranet/digesto/PDF/ley1067.pdf el 20/07/2018.

(7) Archivo Historico de la Provincia de Buenos Aires (AHPBA), Inspeccion General de Milicias, ano 1883, leg. 2, exp. 107.

(8) AHPBA, Inspeccion General de Milicias, ano 1886, leg, 4, exp. sin numerar.

(9) La ley de elecciones provincial de 1876 disponia que serian destituidos de su cargo y multados con 5.000 o 10.000 pesos en caso de encontrarse culpables. Por su parte, la ley nacional de 1877 penaba a los infractores del articulo 59 con 300 pesos fuertes de multa o, en su defecto, con un mes y medio de prision y a los que trasgredieran el articulo 60 con 200 pesos fuertes o un mes de prision.

(10) AHPBA, Ministerio de Gobierno, ano 1877, leg. 21, exp. 1098.

(11) AHPBA, Ministerio de Gobierno, ano 1877, leg. 20, exp. 1070.

(12) AHPBA, Ministerio de Gobierno, ano 1877, leg. 21, exp. 1074.

(13) AHPBA, Inspeccion General de Milicias, ano 1879, leg. sin numerar, exp. 219.

(14) AHPBA, Ministerio de Gobierno, ano 1879, leg. 5, exp. 262.

(15) AGN, Sala VII, Museo Historico Nacional, Archivo Martin de Gainza, leg. 55, doc. 9243. En 1884, Felipe Aristegui ejercio la comandancia de la Guardia Nacional de Chascomus (AHPBA, Inspeccion General de Milicias, ano 1884, legajo sin numerar, exp. 31) y, en 1885, la 7a Subinspeccion de la Guardia Nacional de la Provincia de Buenos Aires, integrada por los partidos de Navarro, Lobos, Monte, Ranchos, Brandsen, Magdalena, Rivadavia, Chascomus, Biedma y Castelli (Coleccion de leyes y decretos militares concernientes al Ejercito y Armada de la Republica Argentina de 1810 a 1896 [CLDM], t. III, pp. 146-148).

(16) AGN, Sala VII, Archivo Julio Roca, leg. 1236. Esteban Labarriere a Julio Roca, 24/08/1879.

(17) AGN, Sala VII, Archivo Dardo Rocha, leg. 222. Honorio Acevedo a Dardo Rocha, 25/08/1879. Pedro Bengolea ocuparia la comandancia de la Guardia Nacional de Arrecifes en 1881 y 1884 (AHPBA, Inspeccion General de Milicias, ano 1884, legajo sin numerar, exp. 67).

(18) AGN, Sala VII, Coleccion del Museo Historico Nacional, Archivo de Martin de Gainza, leg. 54, doc. 9002.

(19) AGN, Sala VII, Archivo Dardo Rocha, leg. 222. Santiago Piloto a Dardo Rocha, 6/01/1879. Pese a la fecha que figura en el encabezado, creemos que esta carta corresponde al 6 de enero de 1880. Pudimos determinarlo al comparar su contenido con el de las otras cartas que Pilotto envia a Rocha el 23 y 24 de diciembre de 1879.

(20) AGN, Sala VII, Archivo y Coleccion Dardo Rocha, leg. 232. Ramon Varela a Dardo Rocha, 6/02/1882.

(21) AGN, Sala VII, Archivo y Coleccion Dardo Rocha, leg. 232. Manuel Saavedra a Dardo Rocha, 12/05/1882.

(22) AGN, Sala VII, Archivo y Coleccion Dardo Rocha, leg. 232. Apolinario Acosta a Dardo Rocha, 10/09/1882.

(23) Arauz era el referente local de la fuerza politica que patrocinaba la candidatura de Antonino Cambaceres. AGN, Sala VII, Archivo y Coleccion Dardo Rocha, leg. 232. Alcides Pagen a Dardo Rocha, 21/08/1882.

(24) AGN, Sala VII, Archivo y Coleccion Dardo Rocha, leg. 179. Vecinos de Las Conchas a Dardo Rocha, 13/10/1882.

(25) AGN, Sala VII, Archivo y Coleccion Dardo Rocha, leg. 233. Santiago Pilotto a Dardo Rocha, 26/09/1883.

(26) AGN, Sala VII, Archivo y Coleccion Dardo Rocha, leg. 181.

(27) Las reformas de gobierno de la decada de 1880 tambien afectaron a los jueces de paz. En ese ano, perdieron sus atribuciones de policia a causa de la reorganizacion de esta fuerza, que dio lugar a dos jurisdicciones diferenciadas (cf. infra). A su vez, la ley No 1730, del 8 de diciembre de 1884, determino que, desde el 1 de enero del ano siguiente, las funciones politicas y administrativas, que hasta ese momento ejercian los jueces de paz, serian desempenadas por los presidentes de las Municipalidades. De esta forma, los jueces de paz desempenarian funciones exclusivamente judiciales, como agentes de los jueces y tribunales superiores de justicia (Di Gresia, 2014, pp. 152-158).

(28) Consultada en http://www.gob.gba.gov.ar/intranet/digesto/PDF/ley1810.pdf, el 21/07/2018. El 11 de febrero de 1881, el gobernador Dardo Rocha habia dispuesto que quedasen bajo la potestad de las Municipalidades los examenes medicos a los guardias nacionales que solicitaban su excepcion al servicio activo. AHPBA, Ministerio de Gobierno, ano 1881, exp. 1200. f. 11.

(29) CLDM, t. III, pp. 246-247. Decreto del gobierno de Buenos Aires, 21 de noviembre de 1887.

(30) CLDM, t. III, pp. 225-227. Decreto del gobierno nacional, 5 de septiembre de 1887.

(31) AHPBA, Ministerio de Gobierno, ano 1889, leg. 13, exp. 1129.

(32) Al ser consultados por las autoridades dispuestas para averiguar las denuncias, ratificarian de forma parcial sus dichos, por lo que no se levantaron cargos contra los acusados. AHPBA, Ministro de Gobierno, ano 1886, leg. 8, exp. 668.

(33) AHPBA, Ministro de Gobierno, ano 1886, leg. 8, exp. 655.

(34) AGN, Sala VII, Fondo y Coleccion de los Lopez, leg. 2386, doc. 6582.

(35) AGN, Sala VII, Fondo y Coleccion de los Lopez, leg. 2386, doc. 6591.

(36) AGN, Sala VII, Fondo y Coleccion de los Lopez, leg. 2386, doc. 6588.

(37) AGN, Sala VII, Fondo y Coleccion de los Lopez, leg. 2386, doc. 6674.

(38) AGN, Sala VII, Fondo y Coleccion de los Lopez, leg. 2386, doc. 6701.

(39) AGN, Sala VII, Fondo y Coleccion de los Lopez, leg. 2390. Franco Ayerza a Lucio Lopez, 22/02/1894.

(40) AGN, Sala VII, Fondo y Coleccion de los Lopez, leg. 2390. Hilario Lagos a Lucio Lopez, 23/02/1894.

(41) AGN, Sala VII, Fondo y Coleccion de los Lopez, leg. 2390. Francisco [ilegible] a Lucio Lopez, 25/02/1894.

(42) AGN, Sala VII, Fondo y Coleccion de los Lopez, leg. 2386, doc. 6705.

(43) AHPBA, Ministro de Gobierno, ano 1899, leg. 3, exp. 280.

(44) AHPBA, Ministro de Gobierno, ano 1898, leg. 15, exp. 1924.

(45) AHPBA, Ministro de Gobierno, ano 1899, leg. 12, exp. 1474.

Leonardo Canciani

Centro de Estudios Sociales de America Latina

Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, Argentina

leonardo_canciani@hotmail.com

Recibido: 12 de julio de 2018 | Aceptado: 5 de octubre de 2018 | Publicado: 4 de enero de 2019

https://doi.org/10.24215/23468971e073
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Author:Canciani, Leonardo
Publication:Trabajos y Comunicaciones
Date:Jan 1, 2019
Words:12207
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