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Entre la escena y el publico: algunas ideas de Valle-Inclan sobre teatro. a proposito de un articulo olvidado (1903).

Desde hace muchos anos se ha procurado profundizar en las ideas de don Ramon del Valle-Inclan acerca del teatro. Las fuentes documentales de los conceptos dramaturgicos vallein-clanianos han sido muy variadas, pero en general secundarias o indirectas, prioritariamente entrevistas, referencias halladas en otros autores, comentarios en epistolario, etc. Pero rara vez se ha localizado un texto escrito por el propio autor donde reflexione sobre los diferentes ambitos del mundo teatral. La fortuna y, por supuesto, la investigacion, nos deparan, al fin, un articulo donde el dramaturgo gallego expone algunas de sus ideas escenicas (1).

"Los teatros ingleses", aparecido en las paginas de Heraldo de Madrid en 1903, es un texto temprano, de un periodo en el que don Ramon aun no puede ser considerado como autor teatral, pero si como hombre del mundo de la farandula. En 1903 Valle tan solo habia escrito una pieza escenica, Cenizas, estrenada en funcion benefica en 1899, y sin trascendencia posterior. Esto no quiere decir que el escritor modernista que epataba a la sociedad burguesa madrilena del cambio de siglo anduviese muy alejado del ambito escenico, todo lo contrario.

Valle-Inclan y el teatro entre 1896 y 1905

Se podria afirmar que el momento en el que Valle-Inclan inscribe su nombre como dramaturgo espanol no fue el 12 de diciembre de 1899, cuando un grupo de escritores y actores amigos del autor llevaron a la escena del teatro Lara Cenizas, sino el 25 de enero de 1906, fecha en la que se estreno con cierto exito en el teatro de la Princesa El marques de Bradomin. Esta comedia romantica, que en principio no era un texto original, sino un ejercicio al que don Ramon estaba ya bastante acostumbrado, la adaptacion dramatica de un texto suyo previo (fundamentalmente de Sonata de otono), sirve de punto de arranque a su discontinua carrera como dramaturgo. A este estreno le seguirian los de Aguila de blason, en 1907, La cabeza del dragon y Cuento de abril, en 1910, Voces de gesta, en 1911, La marquesa Rosalinda, en 1912, y El embrujado, en 1913. A partir de este momento se produciria un amplisimo parentesis en el que, salvo por el caso anecdotico del estreno de El yermo de las almas por Margarita Xirgu en 1915, sin la participacion del autor, Valle-Inclan se aparto radicalmente del mundo de la escena hasta 1924, ano en el que retorna a los teatros con el estreno de La cabeza del Bautista. Pero todo esto solo representa su faceta como dramaturgo, no su actividad teatral.

Cualquier iniciado en Valle sabe que su interes por el mundo del teatro iba mucho mas alla de su labor como autor escenico. No habia ningun aspecto del ambito teatral que no le atrajese, y lo cierto es que ejercio a lo largo de su vida diversas funciones en el universo de la farandula. Posiblemente, la mayor nomina de actividades teatrales de don Ramon la encontramos en el periodo previo a su accion como escritor dramatico. En la decada que precedio a la premiere de El marques de Bradomin encontraremos a un Valle-Inclan actor, director, figurinista, adaptador, asesor literario, traductor e incluso peluquero. Solo hubo una actividad que tuviese que ver con el orbe escenico que no ejercio: la de critico teatral.

Debe reflexionarse sobre el escaso conocimiento que tenemos de la biografia de Valle-Inclan, y como es necesario profundizar en ella para entender mejor sus actitudes literarias. Aqui se van a presentar una serie de actividades teatrales de nuestro autor que eran hasta hoy desconocidas y que, aunque solo sea como valor de inventario, nos muestran a un escritor que pese a no ejercer como autor dramatico, era ya lo que podemos entender como un hombre de la escena.

El primer dato que poseemos del escritor y su relacion con el entorno escenico ya lo ofrecia Romero Tobar (25), cuando, en 1896, se anuncio que don Ramon habia concluido "una obra de sabor local", escrita en colaboracion con su amigo Camilo Bargiela, titulada Los molinos del Sarela y que seria estrenada en el teatro Maravillas de Madrid (2). Y no se volvio a saber de esta pieza, pues no se estreno ni, por supuesto, se publico.

Valle-Inclan, no obstante, en estos momentos se inclinaba sobre todo por desarrollar una carrera interpretativa (3). Por ello, en 1898 solicitaba del gran don Benito Perez Galdos su ayuda para encontrar hueco en alguna compania dramatica:
   Mi querido amigo y maestro:

   Desde hace mucho tiempo, acaricio la idea de dedicarme
   al teatro, como "actor", para lo cual he estudiado un
   poco, y creo tener algunas disposiciones. Pero usted
   sabe las dificultades con que aqui se tropieza para todo.
   Necesito el apoyo de una Gran Autoridad, y ruego a
   usted que me preste el suyo, recomendandome a
   Carmen Cobena, a Emilio Thuillier y a Donato Gimenez
   --empresa nueva y flamante que acaba de tomar "La
   Comedia". Si usted echa mano a toda su respetabilidad,
   ya se que la recomendacion de usted sera para ellos un
   "hukase" (sic). (4)


Pronto tuvo la ocasion de iniciarse en lo que el consideraba su "vocacion": apenas un mes despues de redactar esta carta, se anunciaba su debut en el traje de actor:

con el estreno de La comida de las fieras coincidira otra novedad. Valle-Inclan, el conocidisimo escritor que ha probado con la pluma tener mucho y muy original talento, se apercibe para demostrar sus cualidades de actor. En La comida de las fieras desempena uno de los principales papeles el celebrado autor de Epitalamio. ("Gacetillas teatrales. Una comedia nueva y un nuevo actor", El Globo, Madrid, 16 de octubre de 1898, 2)

Bien es cierto y conocido que su participacion en este estreno, aceptablemente recibida por la critica (5), habia sido facilitada por su amigo Jacinto Benavente, quien no solo lo incluye en la nomina de actores que escenificaron su ultima obra, sino que crea para el un papel a la medida, tan a la medida que Teofilo Everit no es otra persona que el mismo Valle-Inclan.

Parecia un buen principio y, por ello mismo, conseguia pronto algo de lo que solicitaba de Perez Galdos: entra en la compania de Carmen Cobena, Thuillier y Donato Gimenez. Para algunos biografos de Valle, esta carrera de interprete se frustro por culpa del incidente que en julio de 1899 tuvo con Manuel Bueno, a consecuencia del cual perdio el brazo izquierdo. Pero ni mucho menos se debio a eso. Su segunda participacion escenica supuso la frustracion de tal actividad, pues una vez integrado en una compania profesional, y aunque aun debiese hacer papeles de meritoriaje, era dificil que la critica no se fijase en el. Era un actor novel, sin lugar a dudas, pero un escritor ya bien conocido y, sobre todo, un personaje terrible de la sociedad madrilena del fin de siglo. Su papelito como Marques de Stauska en la adaptacion de Los reyes en el destierro, de Alphonse Daudet, en version de Alejandro Sawa, estrenada en el teatro de la Comedia el 21 de enero de 1899, destruyo sus posibilidades como actor para el futuro. La critica fue cruel especialmente con don Ramon, sobredimensionando su mala interpretacion y achacandole practicamente todo lo malo de la produccion, aunque el suyo fuese un simple papel de relleno:

El senor Valle-Inclan, que en La comida de las fieras debuto con aplauso, como "joven decadente", no tuvo anoche buena fortuna. En su corto papel de marques y heroe fue muy reido y estuvo a punto de estropear el buen exito de la obra. (Jose de Laserna, "Los teatros. Comedia. Los reyes en el destierro", El Imparcial, Madrid, 22 de enero de 1899, 3)

De los demas, solo hay que decir, lamentandolo, que el senor Valle-Inclan sufrio las consecuencia de haberse encargado de un papel fuera de sus condiciones de actor. (R. Blasco, "Comedia. Los reyes en el destierro", La Correspondencia de Espana, Madrid, 22 de enero de 1899: 2)

Los demas actores --a excepcion del senor Valle-Inclan, a quien el publico trato severamente--, fueron con justicia aplaudidos. (Zeda [Francisco Fernandez de Villegas], "Veladas teatrales. Teatro de la Comedia. Los reyes en el destierro", La Epoca, Madrid, 22 de enero de 1899, 1) (6)

Tras este varapalo, no sabemos si por temor del novel actor, o por desinteres de las companias dramaticas, don Ramon no volvio a ser solicitado para participar en ningun elenco.

La unica noticia que conocemos de su relacion con la escena previa a la perdida de su brazo fue el apunte de que traduciria una obra del dramaturgo noruego y premio Nobel Bjornstjierne Bjornson (7). No era la primera ocasion en la que Valle aparecia como traductor de textos dramaticos, pues ya en 1898 se habia anunciado que el autor gallego traduciria Interior, de Maeterlinck, para el grupo Teatro Libre que creaba Jacinto Benavente en el teatro de la Comedia (8).

Tras la perdida del brazo izquierdo, Valle reaparece en el mundo escenico pero con unas funciones muy distintas: como disenador de vestuario, atrezista e, incluso, peluquero en el montaje que de La fierecilla domada, de Shakespeare, hizo un grupo de escritores en el teatro de Carabanchel (9).

A principios del siglo XX se inicia una fase de la actividad escenica de Valle-Inclan que tuvo una cierta relevancia y que no dejo de granjearle un puntual exito, reconocimiento y no sabemos si dinero. Fue esta la adaptacion de textos tanto teatrales como narrativos a la dramaturgia contemporanea, a veces en colaboracion con Manuel Bueno. El caso mas famoso fue el de Fuente Ovejuna, de Lope de Vega, para la compania de Maria Guerreo y Fernando Diaz de Mendoza, que supuso la primera colaboracion de don Ramon con los reyes de la escena espanola de la epoca (10). Esta obra fue un exito reconocido no solo por la critica de forma unanime, sino tambien por el publico, que no se conformo con las representaciones que se hicieron a partir de su estreno el 26 de octubre de 1903, sino que pudo ver su reestreno --con nueva version de Valle y Bueno, distinta de la de octubre-- el 6 de enero de 1904, asi como una segunda produccion interpretada por los alumnos del Conservatorio dirigidos por Diaz de Mendoza en febrero de 1904. Posteriormente la compania Guerrero-Mendoza la llevaria a Barcelona, donde se estreno el 15 de julio de 1904 en el teatro Novedades.

Pero con anterioridad Valle-Inclan, muy aficionado a anunciar proyectos que luego no lleva a cabo, ya proclamaba otra adaptacion de una comedia lopesca, El anzuelo de Fenisa (11), al mismo tiempo que llevaba a Granada una adaptacion de la obra de Alfred de Musset Andrea del Sarto, donde la estrena Ricardo Calvo el 3 de febrero de 1903. En este debut de don Ramon como adaptador no conto con la colaboracion de Manuel Bueno, y por lo que narran las resenas e informaciones de aquella premiere, se llevo a la escena con cierta premura y sin los ensayos precisos para su exito. Esto podria justificar que no conozcamos mas representaciones de esta obra por parte de la compania de Calvo (12).

Y el mismo mes de octubre en que estrenaba triunfalmente su adaptacion de Fuente Ovejuna, anunciaba un trabajo similar con otra obra de Lope. En este caso, Peribanez, version que en esta ocasion prepararia tambien con Manuel Bueno para el actor Morano (13).

Sin lugar a dudas el caso mas famoso de adaptacion frustrada fue el de la novela de Benito Perez Galdos Marianela, historia ya conocida y de la que, incluso, se llego a anunciar su estreno en 1905 en el teatro de la Princesa (El Pais, Madrid, 28 de septiembre de 1905, 3). Este fue el ultimo caso de refundicion de un texto ajeno por Valle-Inclan. No obstante, entre la de Fuente Ovejuna y esta frustrada de Marianela, don Ramon aun hubo de preparar y estrenar otras dos adaptaciones.

Manuel Bueno anunciaba en una fecha muy temprana, en 1902, que estaba trabajando con Valle-Inclan en la version espanola de La embustera de Alphonse Daudet:

La senora Cobena de Oliver ha tenido la bondad de aceptar un arreglo de La Embustera, de Alfonso Daudet, que hemos aderezado, con la pulcritud compatible con nuestras escasas fuerzas literarias, el senor Valle-Inclan y yo. Consta de tres actos y gustara, seguramente, porque es de Alfonso Daudet, y Daudet no era rana. (Manuel Bueno, "Lo que escriben los autores. Manuel Bueno", Heraldo de Madrid, 11 de octubre de 1902, 1).

Sin embargo, la obra desaparece como si Carmen Cobena la hubiese guardado y olvidado en un cajon. Pero no fue asi, pues algo mas de un ano despues estrenaba la obra en el teatro Cervantes de Malaga el 2 de enero de 1904, parece ser con un gran exito (14). Tal debio ser, porque la actriz aun llevaria la obra por diversas plazas espanolas, pues se vio en Oviedo, el 21 de mayo, en Gijon el 4 de junio, en Aviles el 13 de junio, y en Valencia en octubre de 1904, que tengamos noticia, aunque no llego a Madrid.

El ultimo caso de adaptacion escenica elaborada por Valle-Inclan del que se conserva informacion es la traduccion, adaptacion y reduccion de la obra de Alfred de Musset No hay burlas con el amor, obra que quedo en un acto para formar parte del programa de una velada de teatro frances que se celebro en el Espanol el 14 de mayo de 1904 (15). Lo cierto es que con este postrer trabajo de adaptador Valle se granjeo de nuevo la estima de la critica, que aprecio en su labor sus muy altas cualidades literarias, aunque algun critico no dejo de exponer veladamente que el triunfo no fue lo rotundo que debiera y que, por ello, don Ramon se nego a salir al escenario pese a que el telon se levanto en varias ocasiones como reclamo a su presencia:
   Valle-Inclan tiene sobrado talento para haber comprendido
   que el triunfo no paso de un exito de cortesia.
   Algo mas merecian, en verdad, la obra, el poeta y el distinguido
   arreglador.

   Yo estoy seguro de que este trabajo de Valle-Inclan,
   notable por muchos conceptos, conseguira al fin imponerse
   como merece (16).


Deberia extranarnos que Valle-Inclan, en todos estos anos, no anunciase ningun texto original, teniendo, como se ha visto, una inclinacion tan notable hacia el mundo de la farandula. Y, en efecto, dio diversas noticias de la escritura de piezas teatrales que, desconocemos el motivo, no llegaron ni a las tablas ni a la imprenta. A menos tenemos noticia que en este periodo, ademas de la obra de "sabor local" Los molinos del Sarela, presento otros dos proyectos dramaticos mas.

Nos remontamos a 1902. En aquel entonces se anunciaba que la compania comico-dramatica de Francisco Garcia Ortega, que fue la encargada de estrenar en 1910 Cuento de abril, se hacia con la gestion del teatro de la Alhambra de Madrid, y con un ambicioso plantel de estrenos, con obras de Benavente, Dicenta, Abati, Arniches, Vital Aza y otros. Entre esos otros esta Valle-Inclan. En una primera nota de prensa que editan La Epoca (12 de octubre), El Pais y El Liberal (14 de octubre), solo se apunta el nombre de nuestro autor. Pero en otra version posterior, aparecida en La Correspondencia de Espana del 16 de octubre, se puntualiza que de Valle-Inclan cuenta con dos obras: Una aventura de Richelieu y Leon Leonie (sic), ambas de tres actos. Por supuesto, ninguna de ellas llego a la escena, y ni siquiera sabemos si a la escritura. De Una aventura de Richelieu no volvio a saberse, pero, sorprendentemente, la segunda comedia entres actos de titulo algo extrano, vuelve a aparecer en las noticias teatrales dos anos despues. Hablando del teatro en provincias, el Heraldo de Madrid informa que la compania del actor Miguel Munoz iba a gestionar el escenario del teatro de la Princesa de Valencia, y como casi era habitual, muestra el catalogo de textos que se podrian ver a lo largo de esa temporada. Dentro de un amplio listado, reaparece, ahora con el titulo corregido, Leone Leoni de Valle-Inclan ("El teatro en provincias. Munoz en Valencia", Heraldo de Madrid, 13 de octubre de 1904, 2).

Este repaso, a falta de nuevas informaciones que amplien o completen las aqui ofrecidas, nos muestra una importante actividad del escritor en torno al mundo de la escena espanola a lo largo de una decada, que ha sido obviada incluso en pretendidas biografias exhaustivas, y sin que nuestro autor aportase practicamente ningun texto original. Lo que no se le puede negar a aquel Valle-Inclan, entonces eminentemente narrador (pensemos que en este periodo ademas de escribir la mayor parte de sus cuentos y novelas cortas, redacta y publica las cuatro Sonatas y Flor de santidad), es que en gran medida su interes personal y profesional se volcaba hacia el teatro.

Valle-Inclan: impresiones sobre el teatro

Cuando el 28 de abril de 1903 el Heraldo de Madrid publica el articulo "Los teatros ingleses" de Valle-Inclan, este acababa de regresar de Granada, donde habia presentado su version de la primera obra de Musset que se decidio a arreglar, Andrea del Sarto, y posiblemente estaba ya trabajando en la adaptacion, con Manuel Bueno, de Fuente Ovejuna. A su vuelta de la ciudad andaluza Valle da a conocer su coleccion de novelas cortas Corte de amor, que presentaba El Imparcial el 9 de marzo, ofreciendo un fragmento de "Augusta", e intenta integrarse en el mundo de la prensa colaborando en diversas cabeceras, como con su participacion en un concurso de El Liberal (17), y entregando textos a diversos diarios de centro izquierda, como El Evangelio, donde edita un relato que mas tarde incorporara a Flor de santidad ("Cuentos de todos colores. Historia milenaria", 22 de marzo de 1903), El Globo, para el que va a escribir unos articulos que, desde el primero que edita, generaran una agria polemica con el poligrafo Francisco Navarro Ledesma (18), y para Heraldo de Madrid, para el que redacta unas cronicas que tienen mas de textos narrativos que de ensayisticos (19). Se puede estimar como poco para dos meses, pero teniendo en cuenta la escasa frecuencia de textos originales de Valle en la prensa, y menos todavia de escritos de caracter efimero como eran los articulos, podemos considerar que fue un momento de importante intensidad creativa de don Ramon, porque, al margen de estas publicaciones, Valle esta redactando la Sonata de estio, asi como cuentos que luego recogera en 1905 en Jardin novelesco.

Podria parecer que al final de la polemica con Navarro Ledesma Valle-Inclan se habia cansado de escribir este tipo de trabajos efimeros, y que decidia centrarse en la creacion literaria, pues no se conocia otro escrito ensayistico hasta que a finales de agosto se edita "El Modernismo en literatura", en Album Iberoamericano, revision de su articulo "El Modernismo", de 1902, y ya en diciembre ofrece en Alma Espanola su afamadisima "Autobiografia". Pero las paginas de Heraldo. aun nos reservaban una sorpresa, un nuevo articulo, y por lo que se vera mas adelante, verdaderamente excepcional. No es de extranar que quienes habiamos revisado las paginas de este diario por tales fechas no localizasemos dicho texto hasta ahora, pues la pagina en la que se incluyo es de una composicion sencillamente delirante y el articulo de muy dificil localizacion. En la misma se reproducen nada menos que catorce fotografias-retratos de un conjunto de profesores italianos (Cervello, Lombroso, Bossi, Mantegazza, Sergi, Baccelli, etc.), coleccion de imagenes acompanada de sus respectivos pies explicativos, que, ademas, no tienen sentido porque en la pagina no hay ninguna informacion que se refiera a ellos. Sorteando este conjunto de fotografias, que crean una dificultad extraordinaria de composicion de los textos, se recogen hasta siete articulos muy variados, que van desde uno firmado por el Dr. A. Munoz titulado "En la Embajada de Italia", que tiene la posicion privilegiada de abrir la pagina, hasta un absurdo analisis sobre los apellidos de los parlamentarios. Entre este caos, serpentea el articulo "Los teatros ingleses", que ocupa un pequeno fragmento de la primera columna (comprimido entre dos fotos, arriba y abajo, y otra a la derecha que adelgaza la columna de texto a la mitad), y continua en la segunda columna con la mala suerte de que a su final topa, a media altura, con la foto del profesor Cervello, que ya le habia robado la mitad de la columna en el fragmento de la izquierda, y que fuerza al tipografo a poner la firma de don Ramon en letras de un cuerpo minusculo, aunque en negritas, que la hace casi ilegible.

Es de suponer que esta insercion de un texto de Valle-Inclan, en la segunda plana (teniendo en cuenta que sus dos cronicas anteriores habian aparecido en la primera pagina del diario, y con firma bastante legible, dando la relevancia debida a la categoria literaria de don Ramon) y en medio de ese desorden tipografico, con una firma casi invisible, no debio sentar nada bien al gran autor, y puede justificar facilmente que el narrador gallego abandonase por unos meses las paginas de Heraldo de Madrid, y que no entregase la supuesta continuacion del articulo, tal como prometia el numero romano "I" que abre su escrito.

El articulo de Valle-Inclan se inicia al modo de recension de un libro recientemente publicado: menciona al autor y el libro del que va a tratar (Jorge Bourdon y Los teatros ingleses [Les theatres anglais]). Encarece la calidad del escritor para valorar en mayor medida la obra, continua con una breve exposicion del contenido del libro, que cierra con una conclusion mas que rotunda. Y aqui se acaba la resena de la obra. El resto del texto es una disquisicion personal de don Ramon sobre los teatros ingleses, sobre el caracter de los ingleses, sobre los males de la raza anglosajona, y sobre los modos y costumbres de la escena espanola en comparacion con la inglesa.

Es bien evidente que Valle realiza un ejercicio de pura imaginacion cuando se encamina a retratar salas, tipos de escenificacion, actitudes del publico, modelos de textos representados y comodidades de los locales teatrales ingleses, pues su conocimiento de tales condiciones era absolutamente nulo, salvo por lo que hubiese leido en la obra de Georges Bourdon. Pero el autor gallego no arranca con una estimacion "personal" del estado del mundo escenico britanico, sino con una generalizacion un tanto gratuita del pueblo ingles:
      Los ingleses conservan en el teatro ese estado de
   contradiccion intima y permanente, que constituye todo
   el fundamento del caracter nacional.

      Es ya cosa muy vieja la observacion acerca del doble
   aspecto del caracter ingles: ese pueril respeto de la tradicion,
   unido a su pasion de progreso.


A un buen conocedor de la obra y pensamiento de don Ramon del Valle-Inclan no hace falta que se le recuerde la especial inquina que don Ramon siempre mostro por el pueblo anglosajon. Es mas, puede que reconozca que en este ano de 1903 escribe tambien Sonata de estio, donde se encuentra, acaso, el mas duro zarpazo que diera a dicho pueblo, y nada mas comenzar la novela:
   Cierto que viajaba por olvidar, pero hallaba tan novelescas
   mis cuitas, que no me resolvia a ponerlas en
   olvido. En todo me ayudaba aquello de ser inglesa la
   fragata y componerse el pasaje de herejes y mercaderes.
   !Ojos perjuros y barbas de azafran! La raza sajona es la
   mas despreciable de la tierra. Yo contemplando sus
   pugilatos grotescos y pueriles sobre la cubierta de la
   fragata, he sentido un nuevo matiz de la verguenza: La
   verguenza zoologica. (20)


No hay en el articulo una expresion tan lacerante e injuriosa contra la nacion inglesa, pero si un tratamiento despreciativo, en ocasiones insultante: "pueblo de los crueles egoismos".A pesar de estos prejuicios hacia los britanicos, don Ramon se decanta por describir y elogiar la situacion de la actividad teatral inglesa, asi como las actitudes del publico ingles con respecto a tales espectaculos. Por supuesto, hay mucho de mixtificacion, pues el escritor gallego tiene un desconocimiento personal de la realidad teatral inglesa, y sin embargo la describe como si fuese espectador habitual de sus producciones. Ademas, don Ramon no era un conocedor de la literatura inglesa, ni contemporanea ni historica, salvo, acaso, de la obra de Shakespeare. Por eso se abona al topico de los gustos literarios anglosajones, y describe los gustos de tal publico con unos tintes excesivamente topicos: "escucha con lagrimas en los ojos las historias de ninos perdidos y de mujeres abandonadas". En definitiva, identifica una especie de literatura de folletin en sus aspectos mas lacrimogenos, convertida en el melodrama teatral de tanto exito en la escena europea, con el gusto privilegiado del espectador de las islas britanicas.

Pero tras tales arremetidas contra el ser ingles, inicia un analisis de sus "bondades" y progresos en el arte teatral, que atribuye sobre todo a su alto nivel de exigencia, y con ello ofrece una nueva imagen de este pueblo rigido en todos los aspectos, tanto en la vida como en el teatro. Surge la palabra "exigencia"; exige que se represente con "prolija verdad", "no consiente olvido de un detalle"; en definitiva, "son inflexibles, lo mismo en el teatro que en la vida." Es decir, es un publico que reclama un tipo de escenografia e interpretacion realista.

Si el libro de Bourdon analiza la situacion de los teatros ingleses, y realiza una comparacion con la de las salas francesas, Valle-Inclan se decanta por realizar una estimacion entre las disparidades de los conceptos dramaturgicos britanico y espanol. Establece una diferencia de categorizacion del valor del teatro entre ingleses e ibericos. Para los primeros, "el teatro constituye un placer suntuoso, nunca una distraccion improvisada", algo que "acusa entre nosotros", pues en Madrid se va al teatro "cuando no tenemos otra cosa mejor que hacer". La gran discrepancia esta en que en Inglaterra se iba a ver espectaculos porque eran lugares "de reunion amable y cordial, con todo el confort, toda la elegancia y todas las comodidades". La fantasia de don Ramon llega al punto de estimar que dicho espacio social "es un salon donde el espectador es acogido como si fuese un gran senor invitado por otro gran senor". Parece que para el escritor la diferencia de grado esta en la educacion del publico y en los modos "modernos":
      Se habla a media voz, con una discrecion del mejor
   tono, como si se asistiese a un espectaculo ofrecido en la
   galeria de algun lord opulento, amante de las artes, de
   la literatura y de las recitaciones. Esas tres palmadas
   con que se anuncia la continuacion del espectaculo en
   nuestros teatro madrilenos hace ya muchos anos que no
   resuenan en los teatros ingleses. Recordaban demasiado
   las practicas de las barracas de feria


Sin embargo, lo mas interesante del articulo lo deja Valle-Inclan para sus ultimos parrafos. Aqui el autor se centra en lo que mas le interesa, que no es lo social ni los habitos teatrales, sino lo tecnico. Ya anunciaba en las primeras lineas de su trabajo que lo que hacia superior a la escena britanica frente a la del resto del mundo era el altisimo nivel de exigencia tecnica de ese publico con respecto a los "detalles" en la interpretacion y la decoracion. Ahora lo reitera y lo maximaliza: "La superioridad del teatro ingles hallase todavia mas determinada en la sorprendente perfeccion con que se representan algunas obras". La tecnica, para Valle, es mas trascendental de lo que en general se estima frente a la capacidad de los actores o a la formacion del publico:
      El autor dramatico podria hallar en Francia o en
   Italia mejores interpretes, y un publico mas intelectual;
   pero en ninguna parte hallaria, como en Inglaterra,
   directores de escena que supiesen dar apariencias tan
   reales a los suenos de su imaginacion.


Don Ramon valora lo que en ese momento, en Espana, practicamente se desprecia y casi ni existe: la direccion escenica. Acostumbrados a que sean los primeros actores propietarios de las companias los que se encargaban, en lineas generales, de hacer las simples indicaciones de los movimientos escenicos, con lo cual no existia de facto tal direccion salvo en casos muy concretos, como el inestimable trabajo de Adria Gual en Barcelona:
      Harto se que los grandes actores y los criticos de
   renombre tienen por cosa secundaria, y hasta merecedora
   de desprecio, lo que aqui llamamos <<tramoya>>.

      Convengamos, sin embargo, que el gran publico no
   participa de semejante opinion, y que los autores dramaticos
   y los empresarios tampoco.


No se nos oculta que hay un latigazo de Valle contra los grandes actores-dictadores de la escena nacional, estilo Guerrero-Mendoza, apoyados por los criticos que no hacen otro ejercicio que la loa continua y ditirambica de estos personajes. Don Ramon, no obstante, se declara "eclectico", y prefiere la interpretacion de "las comedias con aquella ingenuidad barbara con que eran representadas hace doscientos anos en el Corral de la Pacheca". Bien es cierto que tal comentario no es otra casa que una especie de rebrote de su orgullo hidalgo y despreciativo de lo mundano, pero al mismo tiempo una sentencia contra el modo de representar en la escena con "ese constante quiero y no puedo que todos hemos visto y deplorado en nuestros mejores teatros". Frente a esta insuficiencia del entramado farandulesco espanol, el teatro ingles valora como cosa esencial la "tramoya", es decir, todo aquello que envuelve al texto y al trabajo del interprete: "Constituye un arte". Para ratificar sus palabras, empleara como conclusion de su articulo unas palabras de uno de los grandes hombres del teatro frances, Paul Porel, que estima que el valor de la produccion dramatica no esta solo en la calidad de lo material en el escenario --decorados, atrezzo, vestuario, etc.--, sino en la "expresion simbolica" que permita "esparcir en la sala el alma de la obra, invisible y presente...".

En el momento en que redacta este articulo, Valle esta mas que imbuido en el mundo del simbolismo: los principios escenicos que marcan autores como Maeterlinck, directores franceses como Porel, o criticos como Bourdon son los mimbres basicos en los que don Ramon fundamenta su concepcion de los valores teatrales que deben pretenderse y lograrse. Pero es un error considerar que Valle-Inclan los mantuvo a lo largo de su vida. Mucho vario su concepcion del espectaculo teatral, acaso dejo de creer en esta especie de "universalizacion" del hecho teatral, y como contrapunto a estos conceptos que el escritor gallego defendia a principios del siglo XX, veamos otros que expone cuando su experiencia dramaturgica ya es mas que amplia, y que, como este articulo de 1903, han permanecido olvidados hasta este momento

En 1928, en un banquete homenaje al novel dramaturgo Alejandro MacKinlay, Valle pronuncia un discurso que, por fortuna, algun diario reprodujo al menos en lo esencial. En aquel entonces, la conceptualizacion que tenia a principios del siglo XX del teatro habia variado mucho para el autor gallego, aunque no deja de estimar que lo que el llamaba "tramoya" siga siendo esencial en la practica del hecho teatral:

Esta bien que en los paises del Norte se suprima la decoracion; pero no en Espana, pais de luz fuerte, de luminosidad; en aquellos paises la religion se encierra en un templo de paredes desnudas; en Espana se echa a la calle en procesiones fastuosas, llenas de color y de teatralidad. Por eso, nuestro teatro exige mucha decoracion. Nuestros clasicos exponen las ideas y las pasiones en escenarios llenos de variedad y de aparato. Con Ibsen nos aburrimos y, ademas, nos quedamos sin el goce de la decoracion. ("El banquete a Mac-Kinlay", La Libertad, Madrid, 15 de mayo de 1928, 5).

LOS TEATROS INGLESES

I (21)

Jorge Bourdon (22) acaba de publicar un libro muy interesante, que se titula Los teatros ingleses (23). Bourdon es quizas el extranjero con mayor autoridad entales materias. Durante mucho tiempo dirigio en Paris el Odeon (24), y desde hace cuatro anos estudia la organizacion de los principales teatros de Europa, comisionado por el Ministerio de Instruccion Publica y Bellas Artes.

Las Memorias escritas dando cuenta de sus observaciones versan sobre los puntos siguientes:

I. La interpretacion y el decorado.

II. La organizacion de la tramoya y el alumbrado.

III. La disposicion de la sala.

IV. La constitucion de las companias y la educacion de los actores.

V. El numero y variedad de las obras representadas y las relaciones de los autores con las Empresas (derechos de autores, etcetera.) (25).

De las observaciones hechas por Jorge Bourdon, los teatros ingleses aparecen como los primeros del mundo (26).

Los ingleses conservan en el teatro ese estado de contradiccion intima y permanente, que constituye todo el fundamento del caracter nacional.

Es ya cosa muy vieja la observacion acerca del doble aspecto del caracter ingles: ese pueril respeto de la tradicion, unido a su pasion de progreso. Sus diputados se tienden en los escanos de la Camara de los Comunes, y deliberan con el sombrero puesto, lo que no deja de ser muy comodo y muy moderno; pero en cambio los ujieres llevan un traje medioeval y pelucas blancas. De esa manera se ofrece un desagravio a los manes de los antepasados.

En el teatro, los ingleses se divierten con relatos pueriles, propios para conmover colegialas; rara vez piden cosa de mas alcance literario. Ese pueblo de los crueles egoismos escucha con lagrimas en los ojos las historias de ninos perdidos y de mujeres abandonadas. Exige, en cambio, que tales cuentos sean representados con prolija verdad, y no consiente el olvido de un detalle en aquello que se relaciona con la caracterizacion de los actores o con la decoracion. Los ingleses tienen el gusto de los detalles, y en este respecto son inflexibles, lo mismo en el teatro que en la vida.

Para los ingleses, el teatro constituye un placer suntuoso (27), nunca una distraccion improvisada, como acusa entre nosotros.

En Madrid vamos al Espanol (28) cuando no tenemos otra cosa mejor que hacer, y en Londres el ir a Haymarket es siempre el resultado de un proyecto largamente deliberado en familia. Los teatros son un lugar de reunion amable y cordial, con todo el confort, toda la elegancia y todas las comodidades que son caracteristicas de la vida en Inglaterra. El teatro es un salon donde el espectador es acogido como si fuese un gran senor invitado por otro gran senor. Se habla a media voz, con una discrecion del mejor tono, como si se asistiese a un espectaculo ofrecido en la galeria de algun lord opulento, amante de las artes, de la literatura y de las recitaciones. Esas tres palmadas con que se anuncia la continuacion del espectaculo en nuestros teatros madrilenos hace ya muchos anos que no resuenan en los teatros ingleses. Recordaban demasiado las practicas de las barracas de feria, y han sido proscritas para siempre. Un timbre discreto, que vibra en los pasillos, y la luz que amengua en la sala, bastan para advertir que la comedia continua y para interrumpir todas las conversaciones.

La superioridad del teatro ingles hallase todavia mas determinada en la sorprendente perfeccion con que se representan algunas obras.

El autor dramatico podria hallar en Francia o en Italia mejores interpretes, y un publico mas intelectual; pero en ninguna parte hallaria, como en Inglaterra, directores de escena que supiesen dar apariencias tan reales a los suenos de su imaginacion. Harto se que los grandes actores y los criticos de renombre tienen por cosa secundaria, y hasta merecedora de desprecio, lo que aqui llamamos <<tramoya>>.

Convengamos, sin embargo, que el gran publico no participa de semejante opinion, y que los autores dramaticos y los empresarios tampoco. Yo confieso que soy eclectico. Creo que aqui, en Espana, valdria mas representar las comedias con aquella ingenuidad barbara con que eran representadas hace doscientos anos en el Corral de la Pacheca. Seria esto mucho mas artistico que ese constante quiero y no puedo que todos hemos visto y deplorado en nuestros mejores teatros. Pero la tramoya, como es comprendida en los teatros de Londres, es cosa muy diferente. Constituye un arte. M. Porel (29), uno de los directores de escena mas celebrados, decia alla por el ano 1900, presidiendo una sesion del Congreso de las Artes teatrales (30):

"No basta, para dar vida material a una obra dramatica, la decoracion diestramente pintada y un vestuario mas o menos rico, mas o menos autentico. Yo nunca me preocupe de que fuese la escena una imagen fiel de la verdad, sino de darle una expresion simbolica, adecuada al caracter de los personajes que aparecian viviendo en ella. Si la escena fuese una evocacion de la realidad, bastaria con los pintores y los atrezzistas para conseguir este objeto; pero es preciso crear el ambiente, dar alma y voz a la decoracion, hacer de ella un personaje vivo e imponente al espiritu de los espectadores; es preciso esparcir en la sala el alma de la obra, invisible y presente ..."

Ramon del Valle-Inclan.

Heraldo de Madrid, 28 de abril de 1903, 2 (31).

OBRAS CITADAS

Baroja, Pio. "Litterature et Beaux-Arts. Chronique espagnole". L'Humanite Nouvelle, Paris, III, tomo II, volumen V (1899): 265-66.

Charle, Christophe. "Des artistes en bourgeoisie. Acteurs et actrices en Europe occidentale au XIXe siecle". Revue d'Histoire du XIXe Siecle 34.1 (2007): 71-104.

D'Ors, Miguel. "Dos estancias de Valle-Inclan en Granada, y una de Antonio Machado, con noticias de dos adaptaciones perdidas (Andres del Sarto y Musotte)". Revista Hispanica Moderna 50.1 (junio 1997): 205-13. Posromanticos, modernistas, novecentistas (Estudios sobre los comienzos de la literatura espanola contemporanea). Sevilla: Renacimiento, Iluminaciones 10, 2005. 95-109.

Gago Rodo, Antonio. "1903, Manuel Bueno y Valle-Inclan adaptan Fuente Ovejuna". Valle-Inclan y el Fin de Siglo. Congreso Internacional. Santiago de Compostela, 23-28 de octubre de 1995. Ed. L. Iglesias Feijoo, M. Santos Zas, J. Serrano Alonso y A. de Juan Bolufer. Santiago de Compostela: Universidad, 1997. 447-74.

Romero Tobar, Leonardo. "La actividad teatral valleinclanesca anterior a 1900". Revista de Bachillerato 2 (abril-junio 1977): 25-32.

Serrano Alonso, Javier. "<<Solo, altivo y pobre>>. La polemica modernista de Valle-Inclan con Francisco Navarro Ledesma (1903)". "Ramon del Valle-Inclan". Moenia. Revista Lucense de Linguistica & Literatura 12 (2006 [2007]): 129-56. Ed. J. Serrano Alonso y A. de Juan Bolufer.

Valle-Inclan, Javier y Joaquin. Exposicion Don Ramon Maria del Valle-Inclan (1866-1898). Santiago de Compostela: Universidade de Santiago de Compostela, 1998.

JAVIER SERRANO ALONSO

Universidad de Santiago de Compostela

NOTAS

(1.) Para Jesus Rubio Jimenez, que ademas de buen amigo, es un sabio.

(2.) Noticia original en Faro de Vigo, 17 de julio de 1896, posteriormente retomada por Heraldo de Madrid, 20 de julio de 1896, y El Globo, Madrid, 21 de julio de 1896.

(3.) Debia ser noticia entre la profesion literaria de aquel entonces la voluntad de Valle-Inclan, porque ya en marzo de este ano Enrique Gomez Carrillo le desaconsejaba el paso a las tablas, animandole a que se centrase en su carrera literaria. Vid. "Paris. Dia por dia". La Vida Literaria, Madrid, 17 de marzo de 1898.

(4.) Carta fechada en Madrid, el 5 de septiembre de 1898 (apud Valle-Inclan 38).

(5.) No se va a profundizar aqui sobre este hecho de la vida artistica de don Ramon, pero al menos es conveniente ejemplificarlo, y que mejor que con las palabras de alguien que nunca estimo en nada al escritor gallego, Pio Baroja, quien afirmaba que "Un type litteraire porte a la scene par Benavente dans La comida de las fieras, c'est celui du jeune homme decadent, represente a la perfection, l'annee derniere, au theatre de La Comedia, par Ramon del Valle-Inclan, un ecrivain moderniste aussi, pour qui l'auteur avait ecrit le role" (Baroja 266).

(6.) Tras las resenas, la prensa analizo mas a fondo la regular acogida que recibio la obra y que en principio casi todos achacaban a la interpretacion de Valle-Inclan, algo no muy comprensible teniendo en cuenta que su papel era mas que breve. El Indiscreto profundizaba en el asunto de la siguiente manera:
   Y como antes, al hablar de Lara y de la Pino, hice mencion al
   teatro de la Comedia, no quiero que se me quede en el cuerpo
   un petit affaire, que fue anoche comidilla salpimentada en
   circulos y saloncillos. Hablose de la interpretacion que habia
   tenido Los reyes en el destierro en el teatro de la calle del
   Principe.

      Y comentando las manifestaciones de una parte del publico,
   cuando se presento en escena el senor Valle-Inclan, censurabase
   a la direccion artistica y al autor de la obra [Sawa] por
   haber repartido el papel de marques de Stauska al novel y
   celebrado actor, muy aplaudido en La comida de las fieras,
   como lo sera en otras obras, pero que carece du physique de
   l'emploi, para caracterizar el citado personaje.

      Yo presencie, mirando por un agujero del telon, el reparto
   de papeles de Los reyes en el destierro.

      Y se adjudico el papel de marques de Stauska al senor
   Valle-Inclan por disposicion terminante del autor de la obra, a
   pesar de las observaciones que hizo Emilio Thuillier, director
   artistico de la Comedia.

      El derecho del autor en este punto es indiscutible, y Eusebio
   Blasco, que ha escrito y repartido muchas obras, que ha
   jugado en Paris con el rey Milano y le ha visto algunas veces
   ligeramente beodo, puede dar fe de ello, si se demandase su
   testimonio.

      Huelga, pues, aquello de que la "Direccion le ha hecho un
   flaco servicio con exponerle a las iras de un publico medio
   monarquico que no pudiendo atacar la revolucionaria comedia,
   se cebo en las infelices victimas del reparto." ("Detras del
   telon. Siguen los canonazos". El Liberal, Madrid, 23 de enero
   de 1899, 3)


Solo Jose Arimon, en la resena que edito El Liberal, Antonio Palomero en Heraldo de Madrid, y el critico L. B. de El Nuevo Pais, obviaron la participacion e interpretacion de Valle-Inclan, y resolvieron la parte de la interpretacion con generalizaciones del tipo "la obra estuvo bien representada y puesta en escena con gran cuidado" (Palomero, "Cronicas teatrales. Comedia. Los reyes en el desierto". El Nuevo Pais, Madrid, 22 de enero de 1899, 2). Frente a estas actitudes, y en respuesta a la nota de El Indiscreto, el diario conservador La Epoca inserta otra al dia siguiente donde culpabiliza inequivocamente al escritor metido en lides de actor:
      Con motivo de las muestras de desagrado que dio el publico en la
   Comedia a uno de los interpretes de Los reyes en el destierro, los
   periodicos hablan de una cuestion teatral interesante, la del
   reparto de papeles en las obras que se representan. Parece esto
   cosa baladi, y no lo es ciertamente, porque un mal reparto puede
   influir mucho en la acogida desfavorable de la obra.

      A un mal reparto se atribuye con fundamento el fracaso a que
   antes aludiamos. El senor Valle-Inclan, que tan bien encajaba en el
   papel de joven decadente de La comida de las fieras, no podia
   adaptarse bienal personaje de Los reyes en el destierro. No ha
   podido ser otra la causa de aquel desagrado.

      Se decia que el reparto de la obra habia sido hecho por la
   empresa de la Comedia, y no es cierto. El reparto fue hecho por el
   mismo autor de la obra, por el senor Sawa. (...)

      En el reparto de las obras deben tenerse en cuenta las aptitudes
   especiales de los actores, hasta sus condiciones fisicas. Un papel
   que no encaja bien en las facultades de un actor, aunque el actor
   tenga verdadero talento, puede destruir en su comienzos una carrera
   que pudiera ser brillante. ("Cuestion teatral". La Epoca, Madrid,
   24 de enero de 1899, 3)


Como ultima curiosidad, fue esta una de las ocasiones en las que coincidieron Valle-Inclan y Josefina Blanco, que interpretaba un papel masculino, el de Guillermo, principe heredero.

(7.) Se anuncia en "Cronica teatral". La Vida Literaria, Madrid, 4 de junio de 1899.

(8.) En Antonio Palomero, "Cronica. Teatro Libre". El Nuevo Pais, Madrid, 30 de diciembre de 1898, 2. El asunto de la traduccion de Interior por Valle-Inclan reapareceria con alguna frecuencia en las noticias teatrales de la prensa. Casi un ano despues una revista barcelonesa informaba de que Valle "arregiaria" este texto simbolista para el Teatro Artistico de Benavente, grupo que luego estreno Cenizas ("Onadas". Atlantida, Barcelona, 108, 7 de octubre de 1899, 13), y cuando se anuncio la premiere del texto valleinclaniano, se afirmo que Interior se estrenaria en una segunda sesion tras la puesta en escena del drama de don Ramon ("Diversiones publicas". La Epoca, Madrid, 2 de noviembre de 1899, 3).

(9.) Como autor del vestuario lo presenta la resena de El Globo: "los trajes, preciosos y de gran efecto. Valle-Inclan, el delicado estilista, autor de tantas paginas hermosas, llevo su complacencia hasta el extremo de caracterizar a los interpretes de la obra shakespiriana, con el buen gusto en el peculiar" ("Literatos actores, !El acontecimiento!". El Globo, Madrid, 11 de septiembre de 1899, 2); y como attrezista y peluquero lo hace Iznajar, aunque no explica como pudo realizar esta ultima labor con un solo brazo: "El hijo del gran actor Vico (Antonio) dirigio la escena habilmente, y el actor y literato Valle-Inclan actuo de peluquero y attrezista" (Iznajar, "Fiesta de literatos. La fierecilla domada". La Epoca, Madrid, 11 de septiembre de 1899, 3).

(10.) Contamos con un amplio y documentado estudio acerca de esta adaptacion en el trabajo de Antonio Gago Rodo.

(11.) Da noticia de ello Caramanchel (Ricardo Catarineu), quien afirma que "Manuel Bueno y Valle-Inclan han entregado tambien un arreglo de El anzuelo de Fenisa, de Lope", tambien para Maria Guerrero ("Cosas de teatros". La Correspondencia de Espana, Madrid, 3 de febrero de 1903, 2).

(12.) Este estreno lo estudio Miguel d'Ors. Es muy de destacar que lo que no complacio al publico granadino fue el trabajo de los interpretes, pero si el trabajo del escritor gallego, a quien se "hizo salir a escena (...) bastantes veces y se le aplaudio bastante", porque, en definitiva, "el dialogo esta escrito con correccion y buen gusto literario", segun el resenista V., "Teatro. Andres del Sarto". El Defensor de Granada, 4 de febrero de 1903, 2.

(13.) "Los senores Bueno y Valle-Inclan han entregado al primer actor Morano una refundicion de la famosa comedia de Lope de Vega Peribantez", "Seccion de noticias". El Imparcial, Madrid, 25 de octubre de 1903, 3.

(14.) Segun se narra en "Espectaculos. Provincias. La embustera". Heraldo de Madrid, 5 de enero de 1903, 3. En el mismo tono se expresan, mas por extenso, las resenas del estreno que editaron los dos periodicos de Malaga: "Espectaculos publicos. Teatro Cervantes". El Popular, Malaga, 3 de enero de 1904, 3, y "Teatro Cervantes". La Union Mercantil, Malaga, 3 de enero de 1904, 3.

(15.) Al texto de Musset le acompanaron una comedia en un acto titulada Los obreros, arreglada por Ricardo Catarineu y Juan Jose Cadenas, y El juglar, de Theodore de Banville, preparada por Camilo Bargiela y Ramon de Godoy (vid. "De teatros. Madrid. Espanol", El Pais, Madrid, 8 de mayo de 1904, 3, y otras noticias en El Liberal, Madrid, 12 de mayo de 1904, 3, Heraldo de Madrid, 12 de mayo de 1904, 3, El Pais, Madrid, 13 de mayo de 1904, 3, y El Imparcial, Madrid, 14 de mayo de 1904, 1).

(16.) Caramanchel (Ricardo Catarineu), "Teatro Espanol. Tres estrenos". La Correspondencia de Espana, Madrid, 15 de mayo de 1904, 3, al margen de resenar sin pudor un trabajo suyo --recordemos que es el adaptador de la primera de las obras escenificadas--, tiene el valor de reconocer que los verdaderos triunfadores de la noche no fueron ni el ni Valle-Inclan, sino Bargiela y Godoy con su refundicion de la obra de Banville. Otras resenas, no obstante, se muestran elogiosas con la labor valleinclaniana, como Jose de Laserna, "Les theatres. Theatre Espagnol. Les ouvriers. Ou ne badine pas avec l'amour. Gringoire". El Imparcial, Madrid, 15 de mayo de 1904, 2; Arimon, "Teatro Espanol. Tres estrenos". El Liberal, Madrid, 15 de mayo de 1904, 3, quien afirma que Valle "no obtuvo, en verdad, el buen exito que obra tan primorosa merecia"; Leon Roch, "Los estrenos. En el Espanol". La Epoca, Madrid, 15 de mayo de 1904, 1-2, nos aclara la razon de ese menguado exito: "Por temor quizas a que las dilatadas escenas de la comedia de Musset resultaran de peso, Valle-Inclan redujo mucho la labor del insigne poeta y presento la obra casi comprimida: de haber sido mas respetuoso, el exito hubiera resultado completo y no de respeto para Musset y de cortesia para Valle-Inclan"; P., "Por los teatros. Espanol". El Pais, Madrid, 15 de mayo de 1904, 3, explica que el demerito no es tanto de don Ramon como del formato de la velada, que tuvo la "necesidad, al comprimir la obra, de suprimir muchas escenas, que servian para justificar entradas y salidas, que en el arreglo resultan inexplicables"; y, finalmente, el colaborador de Valle-Inclan en labores refundidoras, Manuel Bueno, "Informacion teatral. Eugenio Manuel, Alfredo de Musset y Teodoro de Banville, en el teatro Espanol", Heraldo de Madrid, 15 de mayo de 1904, 3, quien mas que juzgar el trabajo de su amigo, se centra en la figura de Musset, aunque no puede obviar al adaptador, y a el dedica el siguiente parrafo: "Un prosista ilustre, el mas afamado de nuestros escritores jovenes, ha hecho una reduccion castiza, graciosa y elegante de la obra del poeta frances y ha conseguido que este fuese honrado anoche en el primer teatro de Espana en categoria."

(17.) En concreto, en el de cronicas, para el que redacta "Un retrato", que no recibe premio alguno pero consigue el "honor" de ser recomendado para su publicacion, cosa que ocurre el 7 de febrero de 1903.

(18.) Aunque en principio solo escribe dos textos, "Concurso de criticas" (2 de abril) y "Una leccion" (6 de abril), se ve forzado a insertar en el mismo diario otros dos mas, "Y asi sucesivamente ..." (14 de abril) y "Para terminar, !Estoy desolado!" (16 de abril). Sobre todo este asunto, asi como para acceder a las reproducciones de los textos de esta disputa, vease Serrano Alonso.

(19.) Son estas publicaciones "Cronica. Tres viejas", del 27 de marzo, y "Cronica. Judios de carton", del 10 de abril. Esta ultima seria utilizada al ano siguiente para redactar un episodio de la Sonata de primavera.

(20.) Sin embargo, tal parrafo no fue escrito de esta forma en 1903. Si leyesemos la primera edicion de la novela, lo que encontrariamos seria lo siguiente: "Cierto que viajaba por olvidar, pero hallaba tan novelescas mis cuitas, que no me resolvia a ponerlas en olvido. En todo me ayudaba aquello de ser inglesa la fragata y componerse el pasaje de herejes y mercaderes." (Sonata de estio. Madrid: Imprenta de Antonio Marzo, 1903, 21). Si estudiamos la evolucion de esta novela a traves de sus ediciones, podemos situar el momento en el cual Valle-Inclan introdujo estas expresiones tan insultantes: fue en la cuarta edicion (Madrid: Perlado, Paez y Cia., Imprenta Helenica, Opera Omnia VI, 1913, 15-16), pues en la tercera edicion (Barcelona: F. Granada y Cia., 1907, 15-16) no se encuentra tal insercion.

(21.) Pese a que Valle-Inclan numera este articulo como si fuese a darle continuidad, no hubo una segunda entrega.

(22.) Georges Bourdon (Vouziers, Ardennes, 5 de enero de 1868-Paris, 1938) fue un prestigioso periodista y escritor frances, colaborador de publicaciones como La Revue Bleue o Le Figaro, ademas de critico teatral de Comoedia. Junto con Lugne-Poe fundo en 1886 el Theatre des Escholiers, uno de los mas importantes proyectos dramaticos del siglo XIX europeo. Fue autor de varios libros como Le theatre grec moderne (Paris: Editions de La Revue d'Art Dramatique, 1892), En ecoutant Tolstoi. Entretiens sur la guerreet quelque autes sujets (Paris: Librairie Charpentier et Fasquelle, 1904), o L'enigme allemande (Paris: Plon-Nourrit, 1913). Por otro lado, Bourdon es una figura historica para el periodismo frances al ser uno de los primeros presidentes del Syndicat National des Journalistes (SNJ), organizacion fundada en 1918, entre 1922 y 1938, y creador en 1926 de la Federation Internationale des Journalistes (FIJ).

(23.) Les theatres anglais. Paris: E. Fasquelle, Bibliotheque Charpentier, 1903, con prefacio de Edwin O. Sachs. Con anterioridad a su edicion en libro, edito ya fragmentos en la Revue de Paris, en 1900 (volumen VII, tomo 1, jan-fevr. 1900).

(24.) En realidad era director de escena del teatro y adjunto del verdadero director, que era Paul Ginisty, desde 1896.

(25.) Bourdon plantea estos propositos en la Nota que precede al cuerpo de su estudio, y se encuentran en las paginas XIII-XIV.

(26.) Antes de publicar Les theatres anglais, Bourdon edito un estudio comparativo entre los teatros ingleses y los franceses, "Staging in the French and English Theatres". Fortnightly Review, 71, enero de 1902, 154-69. Tanto en el articulo como en el libro, Bourdon no establece que los teatros ingleses sean los mejores del mundo; tan solo que los ingleses son superiores a los franceses.

(27.) Se puede afirmar que el desarrollo espectacular del teatro ingles se produjo en la segunda mitad del siglo XIX, de forma paralela a su soberbia revolucion industrial. Asi lo estima Bourdon en Les theatres anglais, cuando realiza un estudio comparativo de la situacion de los teatros ingleses en este medio siglo: a mediados del XIX habia en Gran Bretana 247 salas de espectaculos, mientras que en 1899 ya se contabilizaban unos tres mil espacios, con 1.252.000 espectadores anuales (cfr. Charle 73, nota 4).

(28.) El teatro Espanol de Madrid se puede considerar como el espacio escenico mas antiguo de Espana. Sus origenes se encuentran en un corral medieval en el que se realizaban pequenos espectaculos. En el siglo XVI era el famoso Corral de la Pacheca, que posteriormente mencionara Valle. Este corral era alquilado ocasionalmente por las Cofradias de la Soledad y de la Pasion. En 1582 se construyo, sobre el y con caracter ya estable, el Corral del Principe, que empezo a funcionar en 1583. Sufrio diversas ampliaciones en el siglo XVII, momento en el cual ya cabian unos quinientos espectadores. Fue derribado en el siglo XVIII para construir en su lugar el Coliseo del Principe, concluido por Ventura Rodriguez, inaugurandose en 1746. Con el paso del tiempo sufrio diversos incendios que lo destruyeron en varias ocasiones. En 1850 paso a llamarse Teatro Espanol por dedicarse fundamentalmente a dramaturgos nacionales. En el estrenaria don Ramon, en 1933, su tragedia de aldea Divinas palabras.

(29.) En el original, Valle-Inclan escribe erroneamente "Povel". Se refiere a Paul Porel (Paul Desire Paufouru, llamado Paul Porel) (Saint-Lo, Manche, 1843-Paris, 1917). Actor y director de escena. Estreno obras de los mas importantes autores de la Francia del siglo XIX: Daudet, Goncourt, Zola, George Sand, Halevy, etc. Secaso con la famosa actriz Gabrielle Charlotte Rejane, de la que se divorcio en 1905. Fue, especialmente, gestor de varios de los mas importantes teatros de Paris. Dirigio el Theatre de l'Odeon de 1884 a 1892, considerado como el segundo teatro de Francia. Renuncio posteriormente a dirigir el primero, la Opera de Paris. Creo el Eden-Theatre, al que cambio el nombre por Grand-Theatre. Fue director del teatro Vaudeville, en el boulevard des Capucines. A partir de 1898 fue director de la Opera-Comique, y de 1904 del Nouveau-Theatre. Publico, con Georges Monval, L'Odeon. Histoire administrative, anecdotique et litteraire du second theatre francais. Paris: A. Lemerre, 1876, 2 vols.

(30.) Se refiere al Congres International d'Art Theatral, que bajo la presidencia de Adolphe Aderer, se celebro en Paris entre el 27 y el 31 de enero de 1900. Valle-Inclan toma el dato del propio libro de Bourdon, Les theatres anglais, 318-19.

(31.) Este trabajo se inscribe en el Proyecto de Investigacion "La obra de Valle-Inclan: estudios y ediciones criticas" (HUM2007-62588), subvencionado por la DGICYT y Fondos FEDER.
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Author:Serrano Alonso, Javier
Publication:Anales de la Literatura Espanola Contemporanea
Date:Jun 22, 2010
Words:10241
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