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Entre Freud y Marcuse: algunas perspectivas metapsicologicas y criticas sociales en torno a la nocion de represion.

Between Freud and Marcuse: some metapsychological and social perspectives around the notion of representation.

Entre Freud et Marcuse: certaines perspectives metapsychologiques et critiques sociales, autour la notion de repression

Entre freud e marcuse: algumas perspectivas metapsicologicas e criticas sociais em torno da nocao de repressao

Introduccion

Desde la decada de los anos 20, varios de los pensadores de La Escuela de Frankfurt se sienten seducidos por las teorias psicoanaliticas de Freud. Uno de ellos, fue Erich Fromm, quien considero que descubrimientos como el inconsciente, los estudios sobre la neurosis y la teoria de los suenos, eran claves para entender diferentes fenomenos de la sociedad. Tal fue el impacto de estos elementos, que el mismo Fromm los acepta como enfoques dinamizadores de su propia obra (92).

Por otro lado, Horkheimer y Adorno, encaminan los elementos teoricos de Freud a pensar las reconditas contradicciones sociales del hombre contemporaneo. Y por su parte, Marcuse fetichiza a Freud, pues lo considera como: "un profeta de la identidad y la reconciliacion" (Jay, 1986. p, 184). Sin desvincularse de Freud, Marcuse explora la obra de otro psicoanalista de la epoca, Wilhelm Reich, y encuentra en sus trabajos referentes que avivaran su propia obra. El primer paso de Marcuse es estudiar y senalar las debilidades argumentativas de la obra de Reich, entre ellas: "la incapacidad de Reich para distinguir entre distintos tipos de represion le impedia ver la dinamica historica de los instintos sexuales y de su fusion con los impulsos destructivos (Jay, 1986. p, 185). Es asi, como en Eros y Civilizacion, Marcuse no solo plasma los elementos esenciales de la obra de Freud, sino que tambien realza lo ausente del trabajo de Reich, al diferenciar por un lado, las formas disimiles de la represion; y por otro, el sofocamiento de la sociedad producto de la anulacion pulsional. De esta forma, se piensa a la represion como aquella que refuerza el control, la cosificacion, y la desviacion libidinal hacia las condiciones previamente dispuestas por el principio de realidad.

Como consecuencia de ello, el filosofo aleman presupuesta una sociedad en la que el sujeto, sometido bajo las condiciones del mundo represivo, no puede emitir una felicidad que transgreda dicho mundo, puesto que "se trata de una alegria planificada y desarrollada en los limites de lo permitido. Bajo este contexto, la felicidad lograda es inofensiva, de ninguna manera atenta contra el orden existente" (Entel, A., Lenarduzzi, B., & Gerzovich. D, 1999. P. 36). Sin embargo, la imaginacion parece ser el unico vestigio que se encuentra al margen del principio de realidad, pues en cuanto a liberacion pulsional se refiere, ella le pertenece de por si al principio del placer.

Con todos estos referentes nace el interes de este trabajo, que se enfoca, en analizar la represion partiendo de sus cimientos originarios. Para tal proposito, se hace uso de la metapsicologia freudiana, enfocandola bajo el espectro del proceso de represion filogenetica y ontogenica; luego, desde un analisis critico-social, se resalta como la represion, se ha superpuesto en la sociedad para trastocar los espacios de la sexualidad, el trabajo y el ocio. Este esquema teorico, permite pensar el momento en que la represion basica empleada para fijar la cultura, fue desdoblada para excederse y convertirse en un instrumento poderoso de enajenacion, util a un sistema de produccion cosificador. Por tanto, el objetivo de este trabajo es examinar este problema, integrando la metapsicologia freudiana con la teoria critico social de Marcuse. Todo ello conduce a vislumbrar una sociedad moderna, donde, del principio actuacion, deriva un principio de rendimiento que agudiza la cosificacion y somete a la libido al antojo de sus condiciones.

Pulsiones humanas: exigencias represivas

En plena lucha por la vida, la represion se ha constituido en la piedra angular que sostiene el edificio de la civilizacion. Laurent (2002) advierte que la represion busca alejar todo lo que es incompatible con el consciente, o sea, cualquier fuerza pulsional que pueda resultar danina a la propia supervivencia humana. La pulsion nace al interior del cuerpo y sobre el cuerpo pueden caer acciones sociales restrictivas que lleven al sujeto a la contencion pulsional. De ahi que se derive, la capacidad del hombre para transformar su propia naturaleza a partir de la desviacion de esta energia desbordante. Esto es posible por medio de la coaccion moral, social o laboral producto del constante cavilar del hombre sobre una completa metamorfosis del sistema de valores: "El cambio en el sistema de valores vigente puede ser definido provisionalmente como sigue: < de: satisfaccion inmediata, placer, gozo (juego), receptividad, ausencia de represion> a: < satisfaccion retardada, restriccion del placer, fatiga (trabajo), productividad, seguridad>" (Marcuse, 1968, p.26). De esta forma, se constituye el fin originario de la represion que, es el de prolongar la vida y sostener las reglas que mantiene en cohesion a la cultura.

Es aqui, donde nace el concepto de represion basica, percibiendose como aquella <<modificacion>> de los instintos necesarios para la perpetuacion de la raza humana. Es determinante indicar que sin las--modificaciones de las pulsiones, (93)--el individuo seria incapaz de encajar en la sociedad civilizada. No obstante, las represiones (94) han consolidado el itinerario de la supervivencia humana; y al mismo tiempo sugieren un mundo regulado por la prohibicion normalizadora. Sin embargo, lo anterior no deja exento pensar momentos rutilantes que cedan el protagonismo a la liberacion pulsional. Aunque en primer juicio, esto pueda interpretarse como retroceso a la barbarie. Conforme a ello, la represion estimula la imanacion entre sujeto y cultura, y se confabula como ordenanza maxima de la civilizacion. Un escenario opuesto a lo descrito, pernotaria un universo nefasto, donde los sujetos sucumben ante su propia naturaleza profana. Por este motivo, la frecuente restriccion de las pulsiones, la organizacion propia y en grupo, cimientan la cultura y favorecen la avenencia entre los hombres:

Pero, !cuan impensable, cuan miope en todo caso aspirar a una cancelacion de la cultura! Solo quedaria el estado de naturaleza, que es mucho mas dificil de soportar. Es verdad que la naturaleza no nos exigia limitar en nada nuestras pulsiones, las consentia; pero tiene su modo, particularmente eficaz, de limitarnos: nos mata, a nuestro parecer de una manera fria, cruel y despiadada, y acaso a raiz de las mismas ocasiones de nuestra satisfaccion. Justamente por esos peligros con que la naturaleza nos amenaza nos hemos aliado y creado la cultura, que, entre otras cosas, tambien debe posibilitarnos la convivencia. Y por cierto la principal tarea de la cultura, su genuina razon de existir, es protegernos de la naturaleza. (Freud, 1979e, p. 15)

En ausencia de la cultura, el estado de naturaleza prevaleceria como amenaza potencialmente pavorosa; pues es en esta etapa, la desconfianza, el egoismo y la intranquilidad, constrinen la base de la coexistencia humana:

Si dos hombres desean una misma cosa que no puede ser disfrutada por ambos se convierten en enemigos; y para lograr su fin, que, es principalmente, su propia auto conservacion y, algunas veces solo su deleite, se empenan en destruirse y someterse mutuamente. (Hobbes, 2009, p. 114)

En este paraje, la cultura provee los adminiculos necesarios para que el hombre introyecte la represion, y con ella doblegue su espiritu impetuoso. Asi es como nace y se entrana la represion basica, aqui el hombre ya no tiene otra salida que permanecer sujeto al dominio de sus pulsiones, y en un gesto proclive, el individuo acepta la cultura y todo lo con ella acaece.

Ahora bien, no hay que pasar por alto que, en la contienda represiva, no todo termina con la represion basica, a la suma de este tipo de contencion, Marcuse formula el concepto de represion excedente. Este tipo de represion es de caracter social politico y economico y esta encargada de preparar una cuota de control adicional por medio del sistema de control predominante. Marcuse tambien resalta que, cualquier virada de energia destinada a la conservacion del clan familiar patriarcal monogamico, o para el control publico sobre la existencia privada del individuo, son ejemplos de represion excedente (Marcuse, 1968). Este tipo de represion a diferencia de la represion basica, busca perpetuar el progreso de la civilizacion bajo el control de instituciones que representan el dominio (Rocha, 2014). Sin embargo, dicha perpetuacion de la civilizacion no seria posible sin la esencia que fundamente a la represion misma. Tal esencia emerge de soslayar la libre gratificacion pulsional. Solo en la carestia de la satisfaccion, el sujeto logra internalizar los codigos culturales encargados de disminuir el placer. Este proceso recibe el nombre de principio de "la escasez (Lebensnot, ananke) que le ensena al hombre que no puede gratificar libremente sus pulsiones, que no puede vivir bajo el principio del placer" (Marcuse, 1968, P. 29).

Historicamente, la escasez ha trastocado las funciones sociales, dirigiendo la energia pulsional hacia actividades productivas que consumen la mayor parte de la vida del hombre. Por ejemplo, en algo tan antiguo como el trabajo, el sujeto desvia la gratificacion, sacrifica el placer, e inmediatamente reconoce que el declive de sus pulsiones lo ha conducido a un aceptable padecimiento doloroso "por la duracion del trabajo, que ocupa practicamente la existencia entera del individuo maduro, el placer es <<suspendido>> y el dolor prevalece" (Marcuse, 1968, p. 46). Por este camino, se llega a la conclusion de que no solo el principio de realidad aparece para permear la estructura psiquica del sujeto, sino que desde las entranas del sistema de control disuade el principio del placer. Siendo latente la forma, como el individuo logra asumir una realidad mas segura pero aflictiva.

Proceso de represion social e individual

En el anhelo de una existencia tolerable, el hombre se ve obligado a acallar su naturaleza destructiva con el aplacamiento de sus pulsiones. A este proposito sirve la represion basica. El problema es que pronto este tipo de contencion es rebasada por controles excedentes. Es asi, como la supremacia de las fuerzas exogenas se impone para avasallar a Eros; y Eros al no poder imponer sus condiciones desbordantes, fracasa. Bajo esta perspectiva, es de resaltar dos momentos esenciales de la contencion: 1) La represion social desde su origen arcaico 2) La represion Ontogenetico como control individualizado.

Represion social originaria: filogenesis

Marcuse integra a su reflexion, el analisis que Freud realiza sobre la elucidacion del nacimiento cultural a partir del relato de la Horda Primitiva. Este relato narra como el jefe del clan, subvenciona la cultura con la implantacion de leyes y codigos que garantizaran la armonia de la comunidad. El fin de tal ordenanza no es unicamente controlar a los miembros de la tribu sino tambien monopolizar el placer. De ello resulta, un sistema social impuesto por el padre que acapara los mejores privilegios, las mejores hembras y los mas suculentos alimentos. Dicha posicion privilegiada del regente causa disgusto en los machos jovenes del clan, despertando en ellos deseo, envidia y celo. Todos estos apetitos y emociones impulsan a los hijos a gestar la idea de sublevacion, que al final, cesa en el macabro asesinato del padre. Entonces, en ausencia de un poder firme y temido, la decadencia se apodera del clan, y con ella, el pavor se apodera de los salvajes.

Ante el caos, estos hombres intentan justificar su desdicha con la idea de que el fenecido ha desatado un castigo sobrenatural sobre el pueblo. Como resultado de este acontecimiento, aparece el sentimiento de culpa, y con el, la intencion de purificar el pecado por medio de ritos totemicos. Segun Freud (1980), el sentimiento de culpa, restablece el orden fundado por el padre primitivo. Este fenomeno es altamente relevante, pues en el, la integracion del sentimiento de culpa y represion es llevada a cabo. En este punto es importante acentuar, que este relato es transcendental para Marcuse, pues cuando el padre acapara todos los placeres para si mismo, ya con esta accion ha rebasado la represion necesaria para la perpetuacion de la raza. Pues su sistema represivo, no solo esta destinado a la perpetuacion del grupo sino que tambien a la perpetuacion de su propio poder; poder al cual el padre primigenio le suma el dominio excedente.

La relevancia del sentimiento de culpa en Eros y Civilizacion

El sentimiento de culpa fue esencial al momento introyectar la represion y la seguridad vital. Por esta razon, en Eros y Civilizacion, Marcuse, sin desfigurar la procedencia del relato de la Horda Primitiva, enfatiza el momento de la rebelion del grupo en contra del padre como reclamo del placer en favor del clan. Esta demanda es un desafio de Eros a la represion excedente, a pesar de que al final triunfa Eros, el costo de su victoria es muy alto.

Como bien se sabe, este hecho coloco en riesgo la preservacion de la vida: sin restricciones los machos fuertes y vigorosos comenzaron a luchar peligrosamente entre si por el mando de la tribu, a tal punto que sus propias vidas se hacen insoportables. Este escenario cambia, cuando los hermanos reflexionan sobre su decadente situacion, a sabiendas de que el nuevo mundo,--engendrado a raiz del parricidio--, no es nada hospitalario. Por ello sopesando la situacion intentan recuperar la cultura y la cohesion del grupo: "Consecuentemente, en un sentido estricto la civilizacion empieza solo en el clan de los hermanos, cuando los tabues, autoimpuestos ahora por los hermanos en el poder, utilizaron la represion en nombre del interes comun de conservar al grupo como conjunto" (Marcuse, 1968, p.69). Para los hermanos, la vida sin restricciones es mas dolorosa; de ahi, el anhelo de volver a la contencion; pero no sin antes haber padecido en conjunto el sentimiento de culpa. Este fenomeno fue el encargado de restituir la norma:

El suceso psicologico decisivo que separo clan de hermanos de la horda original es el desarrollo del sentimiento de culpa. El progreso mas alla de la horda original--y por tanto la civilizacion--presupone el sentimiento de culpa: lo introyecta en los individuos, y asi mantiene las principales prohibiciones, contenciones y retrasos en la gratificacion de los que la civilizacion depende. (Marcuse, 1968, p.69)

Ahora, bien, en torno a la perspectiva del relato de la Horda Primitiva, el sentimiento de culpa no solo incorpora la presencia de la prohibicion, sino tambien evoca el recuerdo del amor y odio que sentian los victimarios por su padre. Para los miembros del clan, el padre (monopolizador de privilegios) encarna la figura de tirano (odio), sin embargo el es la garantia de la supervivencia (amor) sobre quien se sostiene las bases biologicas y sociologicas de las que depende la Civilizacion (Marcuse, 1968). En definitiva, fue el sentimiento de culpa el que redime la supervivencia y el orden del clan; de ahi en adelante, en sinergia con la represion, ambos custodiaran la civilizacion hasta nuestro dias. Ademas, es necesario resaltar que el sentimiento de culpa va mas alla de ser un simple complice de la represion; tambien representa el simbolo del padre primigenio que vence a la muerte. Una vez es reinstaurada la represion: el padre sobrevive en los ritos de adoracion, donde los pecadores se arrepienten para luego seguir pecando, mientras los padres que ostentan el poder mantienen las represiones que permiten la preservacion de su poder y la correspondiente organizacion del grupo (Marcuse, 1968). Hoy en dia, el desenlace de estos hechos son susceptibles de rastreo historico, se pueden encontrar conexiones de esa logica represiva en mecanismos de restriccion soportados en las instituciones historicas de dominio; el trabajo en la sociedad industrial avanzada es un ejemplo tangible de ello.

Represion individual: Ontogenesis

La represion no viene solo del seno social, tambien es producto de un proceso individual. De ahi que el proceso ontogenetico se encuentre intrinsecamente relacionado con el nivel filogenetico. Juntos tienen el mismo punto de encuentro en el factor represivo, cuyo predominio irrumpe en todos los espacios de la experiencia humana. Esto conlleva a que la existencia este alimentada de sucesos traumaticos directamente encadenados a la restriccion y contencion del placer. Para comprender adecuadamente este proceso represivo es necesario apoyarnos de los componentes metapsicologicos de Freud, por eso en un primer momento, se resaltan las instancias del aparato psiquico: Ello, Yo, Superyo. En un segundo momento, se describe el vinculo que existe entre complejo de Edipo y represion Ontogenetica.

En relacion al primer momento, la primera instancia por describirse es el--Ello--, Freud en ella retrata el motor del comportamiento humano, considerandolo la parte mas primitiva de la psique; su fuerza pulsional inconsciente, indisolublemente gobierna el principio del placer. En esta instancia psiquica, la busqueda perenne por la satisfaccion, puede ser vista como un proceso primario capaz de liberar de modo rapido la excitacion del sujeto. Su inherencia al gozo la hace perniciosa e incapaz de racionalizar lo que es conveniente para la autoconservacion humana. Su peligrosidad mora en exigencias impulsivas agresivas que brotan desde interior del cuerpo al exterior. De no ser interrumpidas asentarian un riesgo altamente nocivo para el sujeto y su entorno. A consecuencia de ello, se presenta una instancia reguladora que, dentro un marco represivo, racionalizara los impulsos eroticos y agresivos canalizandolos en actividades disimiles que no afectaran la subsistencia del individuo: esta instancia es denomina--Yo--. El Yo, abriga el control en las funciones motoras, percepciones y parte intelectiva del sujeto, adaptandolas a las condiciones del principio de realidad. Para lograr la consumacion de esta adaptacion, el Yo debe rezagar el placer y tomar todas las presiones del Ello para cenirlas a los mandatos del Super Yo. Esta ultima instancia emerge cuando el Yo interioriza las normas sociales y culturales incentivadas desde la infancia por padres y educadores. La introyeccion refleja la presencia viva de valoraciones morales individuales. Solo ante la fractura de la conviccion moral, aparecere el debilitamiento de la conciencia expresado en actitudes de remordimiento y verguenza.

Es asi, como el aparato psiquico impele el acto represivo de la siguiente forma: el Yo ofrenda la renuncia de lo pulsional al Superyo, el Ello es represado y el Superyo se impone presentando a un sujeto agradable a la sociedad. A pesar de la represion, la tension entre yo y ello jamas desaparece, en varias circunstancias la fuerza intempestiva del Ello no logra ser domesticada por su opuesto.

La tension entre Yo y Ello: permutacion de fuerzas psiquicas

La tension entre Ego e Id puede ser entendida a partir del intercambio y predominio de las fuerzas psiquicas. En el Yo y el Ello, el psicoanalista austriaco, resalta un simil que retrata a un jinete (Yo) que tiene que enfrentarse a una fuerza corpulenta, el caballo (Ello). Cuando el jinete emprende el control sobre el caballo, intenta que su fuerza prevalezca siempre direccionandolo a donde el desea; pero no siempre es asi, si el jinete desea permanecer sobre el caballo, en ocasiones no le queda otro camino que desfallecer ante la fuerza del animal para dejarse conducir por donde este quiere ir: ante una fuerza tan corpulenta la restriccion fracasa. De la misma forma que pasa con el jinete, el Yo suele ceder a la voluntad del Ello como si fuera la propia. La diferencia entre uno y otro es que el jinete lo intenta con sus propias fuerzas, mientras que el Yo lo hace con las fuerzas que toma prestadas del superego (Freud, 1984b). Debemos entonces comprender que el aparato psiquico supone la permanente tension entre Yo y Ello. Al ser el Ello una estructura latente y viva, siempre busca retornar para hacerse presente en el Yo. Dicho retorno significa, volver a la historia prohibida y sombria que padecieron los hermanos de la horda primitiva. En este caso, el retorno a lo reprimido se hace memoria del pasado, para hacerse huella inconsciente en el presente.

La represion ontogenica en el Complejo de Edipo

En el marco de la represion ontogenetica, el complejo de Edipo se desarrolla en la etapa infantil del hombre; todo ocurre en los primeros anos de vida cuando el nino experimenta y da rienda suelta a emociones de amor, temor agresividad, celos y animadversion. Esta condicion se desvanece cuando el infante aprende a constrenir las pulsiones eroticas. Freud amplia esta explicacion al exponer el complejo como un proceso previo temprano de identificacion afectivo con el padre, y de objeto erotico con la madre. En la psicologia de las masas y analisis del yo, Freud (1984) describe de la siguiente forma, lo previo al Complejo de Edipo: el nino manifiesta interes hacia el padre cuando su deseo lo conduce a identificarse con el. Este proceso de identificacion hace que el infante ideologice tanto a su progenitor que, sin coaccion alguna, le apetezca ser como el en todas las dimensiones posibles. Para Freud (1984), esta conducta es varonil por excelencia, nada tiene que ver con una actitud pasiva o femenina hacia el padre; sin embargo, durante este proceso, el nino es envuelto simultaneamente en otra relacion psicologicamente opuesta; cuando, como objeto libidinoso, emplaza su deseo sexual hacia la madre:

Ambos coexisten un tiempo, sin influirse ni perturbarse entre si. Pero la unificacion de la vida animica avanza sin cesar, y a consecuencia de ella ambos lazos confluyen a la postre, y por esa confluencia nace el complejo de Edipo normal. El pequeno nota que el padre le significa un estorbo junto a la madre; su identificacion con el cobra entonces una tonalidad hostil, y pasa a ser identica al deseo de sustituir al padre tambien junto a la madre. Desde el comienzo mismo, la identificacion es ambivalente; puede darse vuelta hacia la expresion de la ternura o hacia el deseo de eliminacion. (Freud, 1984, p. 99)

Este complejo resulta ser trascendental en el desarrollo psicosexual humano, el individuo, en este caso el nino, experimenta atraccion erotica hacia el padre del sexo opuesto, y la correspondiente identificacion de querer ser como el padre se invierte como deseo de supresion. Esta transmutacion es normal, aunque Freud advierte que, si la fijacion sexual no se transmuda traeria complicaciones en la edad adulta. Uno de estos inconvenientes puede darse cuando el nino no muda su objeto de fijacion erotica y conserva la misma sujecion hasta la pubertad, verbigracia:

La genesis de la homosexualidad masculina es, en una gran serie de casos, la siguiente: El joven ha estado fijado a su madre, en el sentido del complejo de Edipo, durante un tiempo y con una intensidad inusualmente grande. Por fin, al completarse el proceso de la pubertad, llega el momento de permutar a la madre por otro objeto sexual. Sobreviene entonces una vuelta {Wendung} repentina; el joven no abandona a su madre, sino que se identifica con ella; se trasmuda en ella y ahora busca objetos que puedan sustituirle al yo de el, a quienes el pueda amar y cuidar como lo experimento de su madre. (Freud, 1984, p. 102)

Para Freud este destino psiquico puede corroborarse repetidas veces en diferentes sujetos, siendo atrayente la manera como el individuo evita transmutar su fuerza pulsional a otro objeto erotico. El punto de llegada de este suceso es la identificacion del sujeto con el objeto erotico no mudado. Ahora bien, el conflicto necesita superarse y todo inicia cuando el nino comienza a inhibir y sublimar las aspiraciones que no corresponden a las normas generadas por el principio de realidad: el profuso acervo de emociones del sujeto en sus primeros anos de vida da origen al complejo y cobra relevancia dentro del campo filogenetico y ontogenetico. Esto se hace evidente, cuando el espejo ancestral del parricidio primitivo refleja la rivalidad del nino ante el padre; y por otro lado, se hace ostensible en el instante en que el nino incorpora el deseo incestuoso por la madre. La superacion del complejo de Edipo, ocurre cuando la fuente de remordimiento interno del sujeto emana en sentimiento de culpa, e introyecta el arbitrio de la represion, todo con el fin de purgar las transgresiones consumadas. Por esta razon, Freud (1980) resalta que, preceptos como el de no matar al padre y no cometer incesto, reciprocamente coinciden con las dos contravenciones del mito griego: 1. El asesinato del padre. 2. El maridaje con la madre.

Ahora bien, es de resaltar que Marcuse encuentra una situacion simil, tanto en el relato heleno como en la descripcion psicoanalitica freudiana, pues cualquier sujeto sometido a una represion pulsional insignificante seria incapaz de forjar una conducta compatible con su principio de actuacion95 *; lo que podria generar sutiles o dificiles trastornos psicologicos en la personalidad del sujeto. Por esta razon:

"Marcuse no se conformara, sin embargo, con este saber proveniente de la psicologia, sino que ira mas alla integrando esta reflexion metapsicologica con un presupuesto de caracter marxista: la esencia historico-social de las manifestaciones humanas. Este es el sentido de la pregunta marcusiana por el significado de la represion psiquica--filo y ontogeneticamente abordada--en el contexto del principio de realidad determinado por la epoca contemporanea, marcada a su vez por instituciones, formas de organizacion del trabajo, modos de propiedad sobre los medios de produccion, valores y normas morales, etc." (Rocha, 2014, p. 31)

Critica social

En esta parte, veremos como la critica de Marcuse se inmiscuye en plano social. La represion es una herencia arcaica que ha mutado en tiempos presentes, introyectandose de diferentes formas. Una de esas formas es el trabajo, el cual ha permeado nuestra realidad apoderandose de nuestra energia y gratificacion casi de por vida. Sin embargo, fuera del tiempo de labor, el ocio tambien es controlado, este ya no nos permite reinventarnos, puesto que el se encuentra determinado por las condiciones del principio de realidad. Asi pues, Marcuse pone en evidencia una idea interesante: a pesar de que el trabajo ampare nuestras necesidades vitales, esto no encubre la represion padecida por las falsas necesidades.

Represion social: acercamiento al presupuesto marxista del trabajo

El trabajo, originalmente fue una herramienta disenada para relacionar al hombre con la naturaleza, hecho para sustentar el desarrollo, transformacion y autorrealizacion humana. Las nuevas generaciones experimentan los beneficios de la cultura; solo que para conquistarlos el hombre debe ofrendar un sacrificio circunscrito en la restriccion de sus propias pulsiones. En este apartado se resaltara este fenomeno desde la perspectiva del trabajo como expresion sublimadora, enajenada e imposibilitada de potestad docta. Es por ello, que en el comienzo historico del trabajo las funciones del hombre eran consideradas actividades personales: el trabajo era una actividad libre, expresion sana de facultades fisicas y mentales que garantizaban la subsistencia humana. Sin embargo, esto cambia en la sociedad contemporanea, especialmente en la etapa industrializada, cuando la alienacion cobra poder dentro del trabajo. Se puede ilustrar lo dicho si resaltamos que en la etapa primigenia del hombre, el trabajo era un fin en si mismo, era una expresion placentera y genuina de la humanidad; mientras que en la etapa industrializada el deleite de la labor se convierte en trabajo forzado y enajenado:

En este proceso de actividad genuina, el hombre se desarrolla, se vuelve el mismo; el trabajo no es solo un medio para lograr un fin el producto, sino un fin en si, la expresion significativa de la energia humana; por eso el trabajo es susceptible de ser gozado. (Fromm, 1962, p.30).

Para Marx, el trabajo en su primera etapa, representaba gozo. Para el hombre era su propia disciplina sometida a la relacion activa entre el y la naturaleza, con la cual desarrollaba libremente sus energias fisicas y mentales. Sin embargo, hoy esto ha cambiado, debido al avance industrial, el hombre es obligado a abandonar su papel dinamico y vivo en el trabajo para asumir un papel pasivo y enajenado (96). Como consecuencia de esta transmutacion, el hombre experimenta inmensas sensaciones de malestar. Es por eso, que en la etapa industrial el individuo es esterilizado de sus energias intelectuales y fisicas, para ser sustituidas por extenuantes y fatigosas horas de trabajo. Ante tal escenario, Marx (1962) dice que la genuina satisfaccion del hombre se halla en su tiempo de ocio (97), fuera de este, solo encuentra, represion, inmolacion, sufrimiento y mortificacion. Sin embargo esto no significa que el tiempo de ocio escape de ser regulado, administrado y provisto de los controles del sistema social. Marcuse acentua que con la transferencia de poder tambien coexiste transferencia de responsabilidad que: "exime al individuo de ser una persona autonoma: en el trabajo y en el tiempo libre, en sus necesidades y satisfacciones, en su pensamiento y en sus emociones" (Marcuse, 1985, p.140). No obstante, es de resaltar que el ocio no simboliza la liberacion de la enajenacion laboral. La inaccion representa para el sujeto no mas que una pausa embelesada, que una vez terminada, brinda continuidad al desgaste de energia fisica e intelectual.

Por tanto, el hecho de subsistir no solo constrine al sujeto, sino que tambien lo obliga a padecer circunstancias precarias, dadas a ser sobrellevadas bajo condiciones ajenas: si un individuo desea mejorar su condicion, debe hacerlo bajo las imposiciones del aparato, y su estricto aprovechamiento depende las necesidades acusadas por el mismo (Marcuse, 1985). Es por ello que el control del ocio esta destinado a la relajacion mental y fisica del sujeto; una vez recargada su energia, el individuo estara listo para que la mayor parte de su brio sea sisado en las prestezas cotidianas del trabajo. Dentro de este contexto, trabajo y ocio terminan por asociarse para ser distintas caras del mismo fenomeno social represivo, siendo esta manifestacion el mas claro ejemplo de control radical vivido para orientar y descargar la energia psiquica y fisica en conductas y fines predeterminados.

El ocio como fenomeno industrial

Recapitulando la idea paradojica de Marx que abrevia, como el ocio ha sido inhabilitado de la condicion universal de favorecer el desarrollo de las aptitudes intelectuales del hombre para pasar a ser una cuantia de cambio comercial. Esto ultimo cobra especial relevancia en la sociedad industrial avanzada, la cual concibe al ocio como un tiempo de recreo abastecido y catalizado por la industria del entretenimiento. Esto quiere decir que tanto en el trabajo como en la diversion se asientan mecanismos de sujecion frecuentemente confabulados a beneficiar el aparato de dominio. Como consecuencia de dicha circunstancia, el control se hace total, propiciando la completa administracion de la vida del sujeto en espacios laborales y de esparcimiento; esta mutua inmiscucion conduce a que el sistema obtenga optimos beneficios productivos y de paso suspenda la aparicion de mecanismos de liberacion ante la realidad represiva del sujeto. Podemos, entonces aqui considerar, la dificultad de concebir sujetos autonomos dentro un contexto que no solamente determina la gubernamentalidad del trabajo sino que tambien alcanza la industria del entretenimiento (Marcuse, 1985). La importancia de esta industria radica en administrar el ocio para contener al individuo el mayor tiempo posible dentro los parametros del sistema de control.

Aun mas, y siendo realmente innegable: si el individuo, en su tiempo libre potenciaria su autentico desarrollo intelectual, le seria menos complejo juzgar el caracter negativo de su condicion represiva; de esta forma, hallaria mecanismos de sublevacion que abatirian las regulaciones excedentes y opresivas del principio de actuacion vigente.

Como puede observarse la organizacion de la sociedad comparece en la fluctuacion de las formas historicas de dominio (principio de actuacion), en este principio se condensa la pesadez del control sobre el individuo, naciendo aqui el desvio de las energias libidinales que, una vez bifurcadas dispone al trabajador para ser explotado en contextos deplorables:

Bajo el dominio del principio de actuacion, el cuerpo y la mente son convertidos en instrumentos del trabajo enajenado; solo pueden funcionar como tales instrumentos si renuncian a la libertad del sujetoobjeto libidinal que el organismo humano originalmente es y desea ser (Marcuse, 1968, p.57).

Sin embargo, es necesario resaltar que el principio de actuacion tambien tiene plena correlacion con el tiempo de ocio del trabajador. En ese espacio, el sujeto se auto avala como ser libre de toda coaccion; lo que lo conduce a deducir tal idea, es el impulso quimerico de elegir y dilapidar su tiempo de recreo a su deleite. Lo que particularmente acaece, es que el sujeto se aleja de tal hecho, dado que este tiempo es regulado y determinado por los negocios y la politica (Marcuse, 1993). De este modo, la industria del ocio se convierte en una actividad lucrativo encargada de regular los escasos lapsos de entretenimiento del individuo, destruyendo asi su capacidad inventiva y autonoma: "El ocio esta basado en el consumo controlado por las industrias comerciales, implica, no solo una perdida notable de libertad, sino tambien de espontaneidad y creatividad" (Cuenca, 2014.p. 58).

Considerada tal anulacion, nos encontramos que esta no se ostenta sola, sino que es acompanada de insinuaciones perniciosas que se propagan eficientemente por medio del motor publicitario; del cual arraiga en el sujeto el exceso del consumo y la satisfaccion de parvedades prolijas. El problema que Marcuse encuentra en todo ello, radica en que las necesidades impuestas por el aparato industrial, dificilmente le permiten al sujeto distinguir entre necesidades trascendentes e innecesarias. Todo se debe a la dificultad de encontrar criterios para diferenciarlas, dado que las necesidades falsas se presentan como si fuesen urgentes, necesarias y vitales (Marx, 1962).

Para Marcuse, dichas necesidades seran impulsadas en la sociedad industrial avanzada por medio de la publicidad libidinosa de mercancias, abruptos aparatos motorizados y con esteticas falaces de supermercado (Marcuse, 1993). De este modo, la propagacion publicitaria se confabula con la mercancia presentandola como necesidad vital, util para ser disfrutada por el sujeto en tiempos de ocio. Para conseguir amplia fruicion de los productos del mercado, el oprimido comparece ante una vida atribuida de represiones y sacrificios. Solo con dicha carga, la persona obtiene el capital que le permitira adquirir bienes y servicios que disfrutara solamente en su tiempo libre. Este fenomeno es detectado por Marcuse, y retrata en el, a un ser alienado que falsamente asiente su libertad en el hecho de elegir entre una variedad de productos, creyendo que le ofrecen autentica libertad, sin pensar que lo que verdaderamente sopesa es la ampliacion de los espacios de control:

Escoger libremente entre una amplia variedad de bienes y servicios no significa libertad si estos bienes y servicios sostienen controles sociales sobre una vida de esfuerzo y de temor, esto es, si sostienen la alienacion. Y la reproduccion espontanea, por los individuos, de necesidades superimpuestas no establece la autonomia; solo prueba la eficacia de los controles (98) (Marcuse, 1993, p.38).

Si las formas predominantes de control cristalizan y ocupan todo el espacio de la vida del hombre, entonces: ?que alternativas de libertad tendria la humanidad y de donde provendrian tales facultades?

Libertad pulsional: fantasia y perversion

Sabemos bien que para Freud la instauracion del principio de realidad significo un proceso racional que introdujo consigo el acto civilizador del ser humano. Por su parte, Marcuse (1968) no pasa por alto el hecho vital y necesario de este principio, pues este destrona las pulsiones para dar paso a funciones racionales que suspenden el gozo del placer para instalaren la vida del hombre una moral capaz de distinguir entre lo nocivo y lo util.

Es de destacar, tambien, la forma como del interior del principio de realidad emergen practicas normativas y pedagogicas que ensena al hombre a relegar su propio pasado sub-historico de genero (filogenesis). Este suceso se constituye en emblema latente de toda cultura que obliga a contener la fuerza pulsional para ser sublimada en actividades provenientes del momento predominante de control (principio de actuacion). A pesar del exito de esta sustitucion, el principio del placer no queda del todo infecundo, pues en el una actividad mental queda a su merced:

Con la introduccion del principio de la realidad una manera de actividad mental fue aislada; se le dejo fuera de la experimentacion de la realidad y permanecio subordinada tan solo al principio del placer. Esta manera de actividad es llamada fantasia (das Phantasieren), empieza a funcionar en los juegos infantiles y despues, afirmandose bajo la forma del sonar despierto, abandona su dependencia de los objetos reales (Marcuse, 1968, p. 137).

La fantasia, se constituye, entonces, en un proceso mental independiente, capaz de superar, en cierta medida, una sofocante realidad antagonica. Se trata de entrever con ella dos momentos decisivos de la liberacion psiquica: a) las perversiones con funcion libidinal. b) las perversiones exentas la funcion libidinal.

a) Las perversiones, al estar asociadas con la fantasia intentan desentranar las prohibiciones eroticas, constituyendose en manifestaciones que retan los controles externos de la sexualidad. Sin un puesto privilegiado en la cultura, las depravaciones, remanentes, yacen en secreto dentro las lugubres fauces del tabu. Por tanto, el fundamento ultimo de estos preceptos radica en desafiar las prohibiciones, aunque esto colateral conlleve a que sean detestadas y aborrecidas dentro del plano social. Ahora bien, es el paraje contencioso del principio de realidad, quien etiquetara estas expresiones como terrorificas y monstruosas (Marcuse, 1968). Para tomar un ejemplo de atenuacion pulsional: las culturas primitivas han encontrado en la monogamia, la forma de canalizar la fuerza libidinal, dado que en esta practica la sexualidad se puede controlar y reducir a fines procreativos. Sin embargo, la instalacion de la organizacion monogamica en la cultura, no implica que la subyugacion de la sexualidad quede primariamente puesta al servicio de la de reproduccion, al contrario: "el contenido primario de la sexualidad tiene la funcion de obtener placer de las zonas del cuerpo; esta funcion solo subsecuentemente es puesta al servicio de la reproduccion" Freud (como se cito en Marcuse, 1968). Como consecuencia de esta organizacion social de la sexualidad, Marcuse coincide con Freud al afirmar que dentro de la cultura, cualquier expresion erotica que no se encauce a la preparacion de la funcion procreativa sera desaprobada y calificada como perversion.

A pesar del inmenso contenido negativo dentro del plano social, las perversiones pueden invocar por medio de las fantasias, acciones de insubordinacion creciente de liberacion; desligando justamente del sujeto las exigencias provenientes del control institucional: "Las perversiones expresan asi la rebelion contra la subyugacion de la sexualidad al orden de la procreacion y contra las instituciones que garantizan este orden" (Marcuse, 1968, p.59). Ahora bien, las perversiones al estar conexas con el placer, pueden irrumpir secretamente o no dentro del orden social. El sadismo, por ejemplo, es descrito por Marcuse como una tendencia llena de impulsos y comportamientos llevados a actos reales que involucran tener placer, al ejercer sufrimiento fisico y psicologico, o humillacion a la victima. En el sadismo sexual, las relaciones libidinales, la agresion, el sufrimiento y la verguenza sexual se basan en el comun consentimiento, y sus practicas al despertar satisfaccion no connotan crueldad, estas perversiones son liberaciones de la represion social.

b) Por otra parte, es menester senalar que las practicas crueles del sadismo no siempre parten del consentimiento mutuo, ni resultan beneplacitas para la victima, si estas provienen de condiciones inhumanas:

La funcion del sadismo no es la misma en una relacion libidinal que en las actividades de los SS. Las formas inhumanas, compulsivas, coactivas y destructivas de estas perversiones parecen estar ligadas con la perversion general de la existencia humana en una cultura represiva, pero las perversiones tienen una sustancia instintiva distinta de estas formas; y esta sustancia puede expresarse muy bien a si misma en otras formas compatibles con la normalidad en la alta civilizacion (Marcuse, 1968, p.190).

Las formas inhumanas de estas perversiones parecen estar ligadas con el auge de normalidad restrictiva de la cultura (99); dentro de ella, ha nacido el sadismo libidinal como el no libidinal y como perversiones se resiste a ser doblegadas. El exito de estas depravaciones radica en haberse manifestado dentro del principio de realidad sin restriccion alguna (Marcuse, 1968). Por tanto, las perversiones significan una evidente liberacion de la libido y de la agresion, son un salto entre una fantasia anulada que desublima la represion para hacerse real en contextos sexuales y sociales.

A modo de conclusion: cosificacion en tiempos actuales

La civilizacion pone las bases de su estructura en la renuncia pulsional. Para alcanzar este proposito, el hombre debe imponerse el principio de realidad, que para Freud sera el encargado de afianzar y mantener el orden de la civilizacion. En este mismo contexto, y por su parte, Marcuse instala el concepto de principio de actuacion, con el fin de describir la forma historica concreta que toma el principio de realidad; el cual esta especialmente contenido en las formas e instituciones de dominio. Segun esta logica, podriamos afirmar que el principio de actuacion, al estar ligado a la represion excedente; juntos, inmediato fortalecen las bases de la cosificacion. En este sentido, la conservacion humana, como objetivo primario de la represion, es sobrellevada de represion basica a represion excedente. A mi entender, un ejemplo de este tipo de represion llevada al campo de la cosificacion, es muy bien identificado por Marx cuando denota como el ser humano enajenado es transformado en mercancia.

Para contextualizar esta idea, examinemos nuestra sociedad contemporanea. Verbigracia es el eslogan empresarial que a menudo escuchan muchos trabajadores: nadie es indispensable en esta organizacion, refleja lo poco que importan las condiciones de bienestar humano de las personas, es la cosificacion hecha frase; y lo que con ella verdaderamente se pretende decir, es que si el trabajador, no se adapta las condiciones enajenantes y represivas, entiendase esto como: carga de trabajo imprevisto, exceso de horas de trabajo, igual remuneracion a mano de obra cualificado y no cualificada, tratos despectivos, sumados a los malos salarios; surgira, entonces, otro trabajador que ocupara su lugar bajo el mismo espectro de obediencia incuestionable y de anuencia silenciosa. Esta es la manera como actuan muchos burgueses para individualizar al trabajador y despojarlo de su subjetividad. El beneficio desprendido de este fenomeno es producir, sumar rentabilidad, y sostener asi, el principio de rendimiento. (100) Dentro el marco de este principio, a las instituciones productoras, poco les importa la subjetividad, el hombre es solo un objeto transaccional, un simple objeto de alquiler.

Pero la cosificacion no termina en este punto. No basta con que el trabajo absorba la fuerza corporal y mental del trabajador. En el espacio de ocio, dice Marcuse, el sujeto es hostigado por la industria publicitaria induciendolo a consumir productos innecesarios. Dicho consumo superfluo termina absorbiendo el capital del trabajador, caudal que con esfuerzo consiguio en el perenne sufrimiento de su cotidianidad. Puede afirmarse entonces, que para el capitalista, el trabajador no es solo un objeto mercantil que vende su fuerza de trabajo, sino que tambien representa un objeto con poder adquisitivo capaz de obtener otros objetos: el sujeto no percibe, como la industria lo ha inducido a obtener sus productos, y mucho menos como esta lo ha convertido en un bien para su propio consumo.

En dicho contexto y tomando un ejemplo: sujetos con salarios jugosos se hacen presas faciles del mercado bancario, al aprobar el analisis financiero de la entidad, esta les brinda la apertura de una cuenta de deposito que a postumo sera acompanada de creditos jugosos; en la mayoria de ocasiones, dicho aval es dificil de rechazar porque ellos en si mismo no solo venden suenos, estabilidad y futuro, sino que tambien llevan a la dilapidacion de esa solvencia en mercancias innecesarias que, asociadas con la publicidad libidinosa y las falsas necesidades, terminan por disparar el impulsivo consumo de artefactos tecnologicos de ultima generacion, productos de esteticas milagrosas, desodorantes, bebidas, y otras mercancias que prometen cumplir falazmente con la mejora del status de vida del sujeto. Esta es la razon por la que la relacion libidinal con la mercancia ha sido el medio dispuesto por muchas industrias publicitarias para impulsar dentro del mercado un producto en concreto.

Cuando de estetica falsa de supermercado se trata, es de apreciarse como el mercado capta en tiempos de ocio a consumidores inadvertidos; solo basta con encender la caja magica de entretenimiento cotidiano para encontrarse con comerciales libidinosos que convidan al consumo frivolo. Estos comerciales presentan el producto de multiples formas, el mas comun es el que ostenta a un hombre perseguido por un enjambre de mujeres, el motivo: el hombre aplico en su cuerpo una fragancia que funciona como feromona irresistible al sexo opuesto. Todo esto se confabula para sugestionar a espectadores ingenuos que suponen que una simple esencia desodorante actua como hechizo magico, capaz de atraer inexplicablemente a una multitud de mujeres tentadas por cualquier hombre que use tal producto. El objetivo es enfilar consumidores que rendiran culto y postuma dependencia al producto, este escenario tiene nombre propio, y Marcuse lo rotula dentro del contexto del fetichismo de la mercancia: "Con el capital, los ordenadores y el saber-vivir, llegan los restantes <<valores>>: relaciones libidinosas con la mercancia, con los artefactos motorizados agresivos, con la estetica falsa del supermercado" (Marcuse, 1993, p.8).

En resumen, la presencia de una relacion libidinal del hombre con el producto, es perceptible cuando la aglomeracion de mercancias aumenta la satisfaccion del consumidor, o cuando los artefactos motorizados agresivos subliman la energia libidinal hacia la acometividad de la maquina (101). Marcuse senala que: "la manipulacion de la estructura instintiva es una de las palancas mas importantes para la explotacion y la opresion en la sociedad del capitalismo tardio." (Jurgen Habermas, Karl Popper, Ralf Dahrendorf y otros, 1993, p.38)

Todo esto conlleva a una era industrial exacerbada donde la patologia crece en la falsa sensacion de libertad, donde se crea un sujeto que supone independencia en la capacidad de elegir y consumir entre una variedad de productos del mercado. Pero lo que en realidad aqui se confina es la cosificacion del hombre y la idolatria al sistema mercantil representados en un nuevo tipo de esclavitud sublimada:

Los esclavos de la sociedad industrial desarrollada son esclavos sublimados, pero son esclavos, porque la esclavitud esta determinada no por la obediencia, ni por la rudeza del trabajo, sino por el status de instrumento y la reduccion del hombre al estado de cosa. Perroux Francois (como se cito en Marcuse, 1993, p. 63).

Referencias

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Edwin Augusto Correa-Cetina (91)

(90) Recibido: 10/4/2018. Aprobado: 4/09/2018 Este articulo es producto de una investigacion.

(91) Mg. en Filosofia Contemporanea. Universidad de San Buenaventura Bogota-Colombia. Contacto: eacorrea@academia.usbbog.edu.co

(92) Sin embargo, es de resaltar que Fromm fue acusado por los freudianos ortodoxos de abandonar las teorias psicoanaliticas de Freud. Ante tal acusacion escribe Fromm: "Decir que porque rechace la teoria de la libido he renunciado al freudismo es una declaracion muy drastica posible solo desde el punto de vista del freudismo ortodoxo" (Jay, 1986. p, 156).

(93) Las modificaciones de los instintos en los seres humanos permiten pensar la represion de la pulsion, que los convierte en si mismos y los separa de las bestias. Esta fue la introyeccion de la opresion en el ciclo irremediablemente cerrado de la naturaleza. (Cfr. Horkheimer & Adorno, 1994, p. 120)

(94) Las represiones no solamente estan constituidas para el desarrollo de la civilizacion, sino tambien para el desarrollo interior. Freud resalta que existe un cumulo de exigencias pulsionales que vienen desde interior y asi como las excitaciones del mundo exterior, ejercen en este caso el efecto de unos traumas, en particular si son solicitadas por ciertas predisposiciones, por tanto, ante el desamparado del yo, este se defiende, al desarrollar intentos de escape: represiones y mecanismos de defensa como esfuerzos de desalojo que mas tarde resultan desacordes al fin y significan unas limitaciones prolongadas para el desarrollo posterior.

(95) Lo novedoso del pensamiento de Marcuse respecto a la teoria de Freud, es la formulacion del principio de actuacion. Segun el pensador aleman este principio es la forma historica concreta que toma el principio de realidad. Este principio esta especialmente contenido en las formas e instituciones de dominio vigentes.

(96) Dice Fromm (1962): "Marx, se va referir con el termino activo a todo lo relacionado a la funciones de las actividades libres del hombre, ejemplos de ello es el trabajo en sus origenes y las funciones naturales de comer, beber y procrear. Por otra parte el termino pasivo va muy bien acunado al termino enajenacion, como algo ajeno, que no le pertenece, a la actividad como sufrimiento", (p.33).

(97) Por otra parte es conveniente hacer una breve distincion entre ocio y tiempo libre, ya que estos conceptos no son lo mismo para Marx. Marcuse (1985b) escribe: "El tiempo libre de Marx no es un tiempo de ocio, pues la realizacion del individuo completo no es una cuestion de ocio. El tiempo libre pertenece a una sociedad libre, y el tiempo de ocio a una sociedad represiva" (pp. 38-39).

(98) En la satisfaccion de acumular mercancias se respalda la falsa libertad, pues esta impone condiciones de consumo, que a costa de esfuerzo, solo benefician la produccion: "Es asi como la libertad acaba equiparandose con esa tosca satisfaccion que no es mas que la propia necesidad de perpetuacion del sistema que nos determina con el poder adquisitivo de cada uno o con la capacidad de cada cual de maximizar sus beneficios en el mercado" (Lopez, 2000, p. 3).

(99) Marcuse acentua: "entre mas intensa la represion mayor es la agresividad. El progreso de la civilizacion vendra acompanado de una pulsion destructiva" (Lopez, 2000, p. 3).

(100) "El principio del rendimiento es la "forma especifica del principio de realidad en la sociedad moderna". Mientras el principio de realidad es un principio valido para toda sociedad, constituido por el conjunto de valores y normas que rigen el comportamiento de los individuos en una sociedad dada, el principio de rendimiento es el principio propio de las sociedades industriales, es un principio de realidad centrado en la eficacia, el productivismo y la capacidad de sostener con exito la competencia con el otro, la lucha por la vida" (Diaz, 2007, p. 32).

(101) La agresion que proviene de la represion es encauzada sin restriccion hacia objetos del mercado que garantizaran la satisfaccion del individuo. Esta sublimacion no represiva: "implica una nueva idea de razon placentera, puesto que la racionalidad dominante, y su principio de rendimiento, han provocado un cambio substancial en el principio del placer" (Lopez, 2000, p. 5).
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Author:Correa-Cetina, Edwin Augusto
Publication:Quaestiones Disputatae
Date:Jul 1, 2018
Words:9413
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