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En los margenes de un topico poetico: el passerulus alicaido de Filippo Buonaccorsi (Callimachus Experiens).

Este estudio sobre el poema "De passere Silviae/Fanniae" del humanista italiano, polaco de adopcion, Filippo Buonaccorsi, alias Callimachus Experiens (1437-1497) (1), sigue a una serie de otros que he redactado con el fin de estudiar el impacto y los diferentes modos de aproximacion en la poesia humanistica europea de un tema de tradicion clasica, el epicedio de un ave domestica. Aunque en esta ocasion, el poeta deliberadamente desvia su foco de atencion del tema principal de este topico--la muerte del ave -, no por ello renuncia a tenerlo como principal referencia para la composicion de su poema.

Epicedio o epitafio, hablar de un poema a la muerte de un ave domestica en la poesia humanistica del Renacimiento es hablar de Catulo. Si bien el verones no es el [TEXT NOT REPRODUCIBLE IN ASCII] de este tema poetico, llamado a lograr amplia repercusion en la literatura europea, si es, antes que sus precedentes en la poesia helenistica (2) y que sus epigonos en la poesia romana de la Edad de Plata (3), el modelo por antonomasia asociado durante el Renacimiento a la redaccion de un poema a la muerte de una mascota. Ya en la Antiguedad, Catulo y el passer Lesbiae, el gorrioncillo juguete de su amada, se hallaban indisolublemente vinculados. Pero desde entonces el derrotero del texto de Catulo sufrio diversos avatares. Tras perderse su rastro durante la Edad Media, el hallazgo del liber Veronensis a principios del s. XIV hace que sus poemas circulen de nuevo, pero todavia un siglo despues no se conocen en la misma medida que otros autores que no habian sufrido el hiato medieval (4). Con todo, la cada vez mejor comprension del texto favorecio una mas amplia distribucion del poemario, que se vio beneficiado por una mas calida acogida de parte de los admiradores de la literatura clasica ya en la primera mitad del s. XV (5).

Catulo, pues, acabara siendo uno de los principales veneros de imitacion humanistica: de su breve poemario, junto a los poemas de asunto osculatorio, seran favoritos los carmina 2 y 3 del pajarito--en lo cual debio influir su posicion inaugural en el libro -, asociados a la poesia de tema erotico de la epoca (6). Por otra parte, la controversia suscitada por Poliziano en cuanto a su posible ambiguedad sexual (Miscellanea, Florencia, 1489) (7), aumento de modo exponencial su fama e, independientemente de la aceptacion de esta tesis, muchas de sus imitaciones humanisticas --y en esto Marcial tuvo mucho que ver--incorporaban esta simbologia en diferente medida, desde la equivoca ambiguedad a la franca obscenidad. Por otro lado, el epicedio de la avecilla, por su tematica luctuosa, renueva en pleno Renacimiento el atractivo medieval de los epitafios--dedicados, entre otros, a animales -, perfectos para ilustrar la indole democratizadora de la muerte; ademas, de los dos poemas catulianos al passer, es el mas comprensivo, pues alberga en su estructura (en la laudatio del difunto) al otro poema sobre el pajarito vivo (c. 2) (8). Asi, gorriones y tambien palomas, tortolas y jilgueros, metaforas de ternura erotica, transitan con frecuencia por las paginas de la poesia erotica neolatina, comparsas del sensual atrezo que adorna a la persona amada del poeta.

Una manera de rodear la cima e inevitable comparacion con el referente clasico, o de soslayar la reiteracion del topico cuando empieza a sentirse como algo trivial, o de, en fin, abordarlo de un modo creativo, es introducir "variaciones sobre el mismo tema". Ya hemos visto en estudios previos como los humanistas se esfuerzan en ensayar variationes de distinto signo y grado: eligiendo "sinonimos" para el ave difunta--el estornino, la urraca, etc. -; o acentuando diversas perspectivas de acercamiento al topico, como la del epitafio frente a la del epicedio; o ensayando otras nuevas como el tratamiento no erotico (el dueno del pajarillo es el poeta y, en ocasiones, ni rastro queda de la amada) o incluso la de la parodia (9).

1. De "de passere Silviae" a "de passere Fanniae" de Filippo Buonaccorsi

Otro modo que desarrollan algunos poetas para emular creativamente este tipo de poemas consiste en introducir cambios todavia mas radicales en la propia circunstancia que rodea al ave, "contaminandola" con otros topicos poeticos disponibles en el repertorio de la elegia amorosa, como el de la enfermedad o la muerte de la amada. Es el caso del poema que nos ocupa: se trata en el de un pajarillo, no difunto, sino al que solo le ronda la muerte de un modo muy vago. El humanista italiano Calimaco Experiente inventa un poemita, al modo catuliano, sobre un pajaro que, apenado por la enfermedad de su duena, preferiria compartir su destino, por fatal que fuese. Y conviene subrayar que esta breve pieza "de passere" no es una mas en la produccion poetica de Buonaccorsi: su interes se acrecienta, si se tienen en cuenta varias consideraciones.

La primera version del poema, titulada "de passere Silviae", aparece registrada entre las composiciones de sus Epigrammatum libri duo, coleccion de poco mas de doscientos ejemplares redactados en Roma en torno a 1460-68, entre los que predominan epigramas y poemitas en falecios (10). Del caracter general de la poesia de Calimaco en esta etapa romana nos informan los numerosos poemas metaliterarios que salpican la coleccion: en ellos el poeta insiste en calificar sus composiciones de lusus, ioci y, sobre todo, nugae (tres veces en el primer libro, diez en el segundo), terminos con los que se situa deliberadamente en la estela ideologica del poemario menor de Catulo y en la de su principal epigono en la poesia romana, Marcial (11). Ya en esta coleccion, en abrumadora mayoria composiciones breves de menos de diez versos, destaca el "de passere Silviae" por su relativa extension: es uno de los pocos ejemplares que alcanzan o superan los veinte versos. Por otro lado, hay que senalar que en esta obra el personaje de Silvia (a veces, Silviella) no pasa de ser anecdotico, a pesar de la intencion--fallida, poco verosimil--por parte de Calimaco de erigirla a deshora en la persona de la amada de su primer poemario (12).

Pero aun merece mayor atencion este "de passere" por ser uno de los solo 26 poemas que Calimaco juzgo dignos de "rescatar", revisar e incluir en la segunda fase de su obra, desarrollada una vez afincado en Polonia (13). Alli a partir de 1469-70 compone una coleccion de poesia, los Carmina, integrada por el Fannieton--un liber elegiarum en torno a la figura de Fannia Swentocha -, que ira completando a lo largo de dos decadas con otras poesias de ocasion hasta alcanzar una suma de 189 (entre las que de nuevo aparece ocasionalmente el nombre de Fannia o Fanniella) (14). En esta segunda coleccion, en su mayoria elegias al modo properciano y, por tanto, de mayor calado y extension que los epigramas del poemario romano, el "de passere Silviae", con ligeras variantes textuales, pasa a intitularse "de passere Fanniae". A pesar de que el personaje de la Swentocha parece tener mayor consistencia biografica (15) que la evanescente Silvia, este mero trasvase nominal evidencia que se trata de un tema poetico divorciado de circunstancia biografica alguna, un ensayo literario sobre un ejemplar conspicuo de la tradicion de la literatura romana.

Las que siguen son las dos versiones editadas (16) del texto "de passere" de Calimaco, a las que acompano de su traduccion al castellano.
epigr. 2, 8, de passere Silviae

Quot fletus moriens Catullianus,
Tot risus habeat, iocos, cachinnos
Vivens passerulus meae puellae.
Nam cum sit solitus sua valente
Hera perpetuum melos movere            5

Et mecum cavea libens iocari
Ac parvo digitos fricare rostro,
Nuper non caput hinc et inde versat,
Non aegram dominam canens salutat,
Sed maestus cavea silet, quiescit.     10
Illinc non pedibus nec ore pendens
Torquetur dominae dolore passer
Maeretque immeritum notasse febrem
Vultum, purpureo prius colore,
Qui vicit roseae deae quadrigas.       15
Crudeles superos miser vocaret,
Si linguis volucrum daretur usus,
Quo possent hominum referre voces.
Tam bella domina nefas carere
Ducit passerulus morique mavult        20
Et tegi pariter sepulcro in uno.

carm. 56, de passere Fannie

Quot fletus moriens Catullianus
Tot risus ciat et iocos subinde
Vivens passerulus mee puelle.
Nam cum sit solitus sua valente
Hera per varios modos canore            5
Concentus premere ac levare vocis,
Mecumque ex cavea libens iocari,
At parvo digitos fricare rostro,
Nunc caput minime hinc et inde versat
Non egram dominam canens salutat,       10
Sed mestus cavea silet, quiescit,
Illinc non pedibus nec ore pendens,
Torquetur domine dolore passer
Meretque immeritum notasse febrem
Vultum qui rosee dee quadrigas          15
Vincebat rutilo prius colore;
Crudeles superos miser vocaret
Si linguis volucrum daretur usus
Quo possent hominum referre voces,
Tam bella domina nephas carere          20
Ducit passerulus morique mavult
Et tegi pariter sepulchro in uno.


El pajarito de Fania
   Cuantas lagrimas al morir suscito el pajarito de Catulo, otras
   tantas alegrias y juegos despierte en vida el gorrioncillo de mi
   nina.

   Pues, solia, cuando gozaba de salud su ama, entonar un canto sin
   cesar y, fuera de su jaula, a su aire, conmigo jugueteaba
   restregando su pequeno pico entre mis dedos. Ahora su cabeza apenas
   se yergue de un lado a otro, ni saluda con su canto a su duena
   enferma, sino que alicaido calla, dentro de su jaula, quieto, sin
   colgarse por las patas o del pico.

   Al pajaro le atormenta el dolor de su duena y le apena que una
   inmerecida fiebre haya marchitado unas mejillas que antes vencian
   con el rubor de su color a la cuadriga de la rosada Aurora. De
   crueles tildaria a los dioses el desdichado, si se concediese a la
   lengua de las aves la facultad de modular palabras como las de los
   hombres. Considera intolerable el gorrioncillo el verse privado de
   tan hermosa duena: prefiere la muerte y ser sepultado junto a ella
   en un sepulcro comun.


2. Analisis literario

2.1. Prologo: Passerulus meae puellae

Ya en el verso inaugural del poema nos topamos con una inequivoca declaracion de intenciones de Calimaco (...fletus moriens Catullianus ... passerulus meae puellae): la de situarse con su "de passere" tras la estela poetica del epicedio de Catulo al pajarillo de su nina. Obviamente, el llanto aludido aqui es el que derrama por la muerte de su pequena mascota la puella de ojitos hinchados del final del c. 3 de Catulo. Este llorado passer Catullianus presenta una serie de rasgos diferenciadores: es un pajaro de corta envergadura, apropiado para la camara domestica y los ratos de ocio y asociado a la esfera del amor; al mismo tiempo, es imagen simbolica de parte de las senas poeticas (brevedad, encanto) del programa literario de los poetae novi en su adaptacion y acomodo en Roma de la poesia alejandrina de epoca helenistica. No hay que olvidar que Buonaccorsi elige como seudonimo literario el de Callimachus, principal exponente de esta escuela. Catullianus no designa al dueno del passer, sino al poeta que inmortalizo al prototipo de este pajaro en dos de sus poemas: el passer catuliano, si existio, pertenecia a la puella de los cc. 2 y 3, que todos identifican con la Lesbia del resto de su poemario.

Una vez instalado en este lugar, una bateria de recursos estilisticos, de metrica, sintaxis, morfologia y vocabulario se superponen en los tres primeros versos para afianzar el horizonte de expectativas frente al que debe situarse el lector ante este ejemplar "de passere".

Lo mas inmediato es la extension del poema (tres o cuatro versos mas que el original de Catulo) y la eleccion del endecasilabo falecio, el esquema metrico de los dos referentes catulianos. Asi tambien procede Marcial en su poema a la perrita Issa de Publio (cf. Mart. 1, 119). La eleccion de otra metrica para este tipo de imitaciones, como en el caso de Ovidio (el distico elegiaco) o de Estacio (el hexametro), implica abordar el tema tambien desde otra perspectiva, retoricamente mas amplia y enfatica, y hasta cierto punto un deseo de afirmacion de la idiosincrasia del emulador al enfrentarse al reto de imitar un poema ya ampliamente reconocible, vertiendolo en otro ritmo para asi medirse sin desventaja de partida frente a los logros del autor de referencia.

El sintagma Catullianus ... passerulus meaepuellae apunta, pues, certeramente al asunto del poema: va a tratar del "pajarito de mi nina, un pajarito como el de Catulo", esto es, como el que el de Verona recordo en sus dos celebres poemas, pero sobre todo se alude al gorrion que inmortalizo en el trance de su muerte (cf. moriens). El establecimiento inicial de la relacion entre las dos aves en terminos de comparacion (Quot ... tot ...) antitetica (moriens ... vivens) incide en esta declaracion de homenaje a Catulo, pero al mismo tiempo anticipa la novedosa perspectiva desde la que Calimaco aborda su tributo: el pajarito de su nina no esta muerto (cf. vivens), por lo que el lector todavia ha de esperar a conocer cuales son los terminos exactos que aun asi hacen posible la equiparacion de las dos mascotas.

La adicion a la palabra-clave catuliana (passer) del sufijo diminutivo--ulus actua--ahora a nivel morfologico--de refuerzo de la relacion con Catulo (cf. c. 24, 1, O qui flosculus es Iuuentiorum), pues son de sobras sabidas su aficion y maestria en el manejo de los diminutivos (recordemos que en las ultimas lineas del poema de referencia, se acumulan los morfemas diminutivos: bella, bellum, miselle, puellae, turgiduli, ocelli).

Por otro lado, abundan en estos primeros falecios vocablos de reminiscencias catulianas. La palabra fletus (passim en Catulo), clave por ser el primer sustantivo en el primer verso, nos retrotrae al ultimo del c. 3 de Catulo, donde hallamos flendo, pero sobre todo retoma el titulo que se le dio convencionalmente a este epicedio en las primeras ediciones humanisticas, Fletus passeris Lesbiae. Tambien el vocablo griego cachinnos--que adquiere carta de naturaleza poetica en el texto catuliano -, junto con las raices etimologicas de iocos y risus, nos llevan al ambiente festivo de la poesia de Catulo: c. 13, 5, ... sale et omnibus cachinnos; c. 31, 14, ridete quidquid est domi cachinnorum; c. 56, 1-3, O rem ridiculam, Cato, et iocosam,/ dignamque auribus et tuo cachinno!/ ride.; cf. et c. 64, 273 ... plangore cachinni. En la reelaboracion de este falecio para su adaptacion al corpus poetico dedicado a Fannia (Tot risus habeat, iocos, cachinnos > Tot risus ciat et iocos subinde), el poeta prescinde de la palabra cachinnos, quizas porque su caracter onomatopeyico y su enfasis significativo ("risotada, carcajada") la situan fuera de lugar en este contexto--las gracias del animal harian brotar una sonrisa mas bien.

Por otra parte, la antitesis tematica moriens-fletus / vivens-iocos recuerda no solo la estrecha vecindad de los dos poemas catulianos, el c. 2 al pajarito en vida y el c. 3 a su muerte, sino tambien, en el segundo de ellos, el contraste entre la laudatio funebris del ave cuando, vivo, entretenia a su duena (3, 6-10) y su vision post mortem en el Orco, que provoca el llanto de la muchacha (3, 11-18).

2.2. Laudatio passeris

La fuerte contraposicion entre el gozo de la vida (ante), cauce de expresion para la laudatio funebris del finado, y el duelo de la muerte (nunc) que, segun acabamos de ver, determina tanto la disposicion y orden de los dos poemas catulianos, como la estructura interna del segundo de ellos, resulta adaptada en los siguientes versos calimaqueos a las diferentes circunstancias de su pajarito vivo: el disfrute de la vida y sus placeres (ante) cuando se gozaba de salud (valente hera) frente a la depresion animica (nunc) que provoca la enfermedad (aegra domina). El pajarito es un espejo en el que se reflejan los movimientos del alma de su duena y el narrador, que, en el tercer verso, por la inercia de la formula catuliana meae puellae, se nos presentaba como el enamorado de la muchacha, se convierte tambien, o bien en beneficiario subsidiario de la alegria compartida (mecum) entre mascota y duena, o bien, cuando la enfermedad de la muchacha arrastra a su mascota a la depresion, sufre la merma de sus placenteros juegos con el pajarillo.

Tambien a modo de laudatio, dos de las actividades del ave calimaquea, fuera de la jaula, son resaltadas, una y otra parangonables con las del gorrion catuliano en el regazo de Lesbia (por tanto, fuera de la jaula: cf. c. 2, 2, in sinu; c. 3, 8, nec sese a gremio illius mouebat): la alegria de su canto (cf. c. 3, 10, ad solam dominam usque pipiabat), por un lado, y los juegos y picotazos que comparte con el poeta, por otro (cf. c. 2, 2-4).

La primera de ellas, la alusion al canto, presenta indicios de reescritura para la segunda version del poema, de modo que el nuevo texto duplica el falecio de la primera version (cf. Hera perpetuum melos movere > Hera per varios modos canore/ Concentus premere ac levare vocis). Como en el caso de cachinnos, el poeta ha preferido potenciar el vocabulario latino sustituyendo la palabra griega melos, casi ausente en los principales poetas romanos, por canore, ampliamente atestiguada en ellos.

En cuanto a la segunda actividad del pajarito calimaqueo, el anhelo de Catulo por compartir con el pajarillo de su nina (cf. c. 2, 9, tecum ludere sicut ipsapossem) los juegos y picotazos de que ella disfrutaba con su mascota (cf. c. 2, 2-4, quicum ludere .../ cuiprimum digitum dare appetenti/ et acris solet incitare morsus) aqui se ha consumado (Mecumque ex cavea libens iocari,/ At parvo digitos fricare rostro). Un deseo cumplido que, sin embargo, se ha visto imprevistamente abortado.

2.3. Signa aegritudinispasseris

La enfermedad de la amada, que la expone a un riesgo cierto de muerte--en ocasiones, consumado -, es un tema habitual en la poesia elegiaca amorosa latina (cf. Prop. 2, 28; Tibul. 3, 10 y 3, 17; et passim), a veces justificada como castigo divino o por los celos que alguna diosa siente de la hermosura de la joven. En este caso, a Calimaco le basta con usar este topico como contaminatio tematica para su tratamiento diferencial del tema "de passere" y nada dice de las causas o naturaleza de la dolencia (17). Lo que interesa es que la enfermedad fisica padecida por la duena (aegram dominam) se contagia al animo de su mascota, como denota el cambio brusco en el comportamiento habitual de esta. Antes que los sintomas fisiologicos de la enfermedad del ama, el poeta describe los indicios de la enfermedad sicologica del pajarillo, por lo que sabemos mas de esta que de aquella: la causa es el "contagio" animico de la enfermedad de la duena y su naturaleza, por tanto, sicologica. Los graciosos pasatiempos que habian caracterizado al ave en la laudatio de los versos previos se ven ahora, uno a uno, revertidos antiteticamente por efectos de la depresion: su canto de saludo se apaga (non canens ... salutat; silet) y sus juegos cesan (non ... versat, quiescit). En fin, la melancolia (maestus) consume al pajarito, cabizbajo y alicaido, sin ganas de salir del interior de su jaula. Todavia hay un pasaje que sugiere un eco catuliano: Nunc caput minime hinc et inde versat (cf. c. 3, 9, ... circumsiliens modo huc modo illuc).

2.4. Signa aegritudinis puellae

Hasta el momento, el narrador ha presentado al lector el resultado de su observacion objetiva de la conducta del animal y ha deducido, logicamente, que el cambio radical en su estado de animo ha de relacionarse con la enfermedad de su duena.

A partir de esta segunda mitad del texto, el poemita adquiere un sesgo diferente, un tono mas melodramatico, el estilo se eleva y el punto de vista se difumina hasta confundirse mascota y amante. Inesperadamente, el poeta se convierte en interprete subjetivo de los sentimientos (torquetur, maeret), intenciones (vocaret) y hasta pensamientos (ducit) del pajaro, al que, si le niega por simple evidencia la facultad de expresion oral, no parece negarle ni la capacidad de sentir ni, lo que es mas sorprendente, la de pensar.

Siempre segun la exegesis del poeta, en esta segunda seccion, el pajarillo, como un enamorado, simpateticamente, como si compartiesen un solo espiritu, se hace solidario del dolor de su domina (palabra que al mismo tiempo designa a la duena de la mascota y a la duena del corazon de su amado; cf. Ov. am. 2, 3, 1 y 8, 28). Como un enamorado, sufre el ave por la perdida de belleza de su duena, provocada por los estragos de la enfermedad. Como un enamorado, el pajaro, con una expresion galante que su filiacion epica convierte en casi inapropiada (18), hace sobrepujar el color encendido del semblante de su ama--ahora apagado por la fiebre--al de la mismisima diosa de la Aurora. Por si el conocido topico del parangon de la belleza de la amada con la de alguna diosa, frecuente en la poesia alejandrina y elegiaca romana, no fuese suficiente (cf. Prop. 2, 2; Tibul. 3, 8; Apul. met. 4, 96, 22-97, 3; et passim), podriamos apuntar otra posible reminiscencia de Catulo a traves de su traduccion del celebre poema de Safo sobre los sintomas del amor: mientras que la poetisa de Lesbos imagina que quien acompana a su amada goza de un placer tal que lo asemejan a los dioses, en Catulo, como aqui en Calimaco, lo hace superarlos (c. 51, Ule mi par esse deo uidetur, Ule, si fas est, superare diuos).

Por otro lado, aunque entre los sintomas de la enfermedad de Fannia se hallen la fiebre y la palidez (dos de los que integran los signa amoris del morbo erotico), su dolencia debe ser ajena a la del sindrome amoroso, pues el contexto sugiere que se trata de una afeccion que la imposibilita para el amor y la situa en riesgo de muerte.

2. 5. Imposibilidad de hablar

Una simple exclamacion de dos palabras (Crudeles dei!) bastaria para que el pajaro pudiese expresar su rabia por lo injusto de la enfermedad de su duena y hasta esto se niega explicitamente al pajarillo. Idea tanto mas llamativa cuanto que todo humanista sabe que no siempre se les niega a estos "pajaros literarios", justo en este tipo de poemas, una capacidad de hablar como la de los hombres. Al menos, cuando se trata de pajaros parlantes (19): el epitafio que clausura la elegia de Ovidio al papagayo de Corina lo firma el propio difunto, declarando asi su propia facultad oral (am. 2, 6, 61-62, COLLIGOR EX IPSO DOMINAE PLACVISSE SEPVLCRO./ ORA FVERE MIHI PLVS AVE DOCTA LOQVI) (20). Pero por lo general dos son el numero de palabras al alcance de las dotes imitativas de estas aves: con dos palabras postreras se despide de su duena este mismo papagayo (Ov. am. 2, 6, 48, ... Corinna, uale!), mientras que el lorito de Estacio (silv. 2, 6, 29-30, ille salutator regum nomenque locutus/ Caesareum..) repetiria breves formulas de saludo, como consta que sabian hacer otros (cf. Mart. 14, 73: ... Caesar haue!; cf. et el coruus salutator de 14, 74, la pica salutatrix de 7, 87, 6 o la loquaxpica de 14, 76; et AP 9, 562; cf. et Plin. nat. 10, 117) (21).

Pero en la tradicion de poemas a la muerte de un ave, los ejemplares de Catulo y Ovidio senalan dos alternativas a sus futuros emuladores: la extraordinaria capacidad parlante de algunas de ellas determina su adscripcion a la tradicion ovidiana, pero otros pajarillos, menos competentes oralmente, con cuyas gracias despiertan el afecto de sus duenos, solo admiten la asociacion con Catulo: es el caso del gorrioncillo calimaqueo, cuya actividad fonadora se reduce a un sencillo canto (que hace las veces del saludo--cf. Salutat--de sus mas dotados rivales).

2.6. Epilogo: Deseo de muerte en comun con su duena

Los tres versos de la clausura del poema comienzan (Tam bella domina.), a modo de constatacion del tributo realizado por Calimaco, con otro explicito cliche catuliano (cf. 3, 15, tam bellum mihipasserem ...) y cierra la estructura anular, como eco de los tres primeros versos prologales, la repeticion de las dos palabras-clave passerulus y--sinonimo de la puella del v. 3 -, domina. Contienen estos versos la idea de que la muerte de la amada arrastraria a la del pajarillo, incapaz de tolerar la vida sin su duena, como el amante de Prop. 2, 28, 4222, idea completada con la del sepulcro comun de los enamorados. El pajarillo, devoto de su domina, aparece ya casi identificado, mera persona interpuesta, con el poeta enamorado de la puella, que, a modo de seruus amoris, comparte la domina con el avecilla.

La mencion del sepulcro, tumba o tumulo, con o sin epitafio, es frecuente en los poemas a mascotas ya desde la poesia alejandrina y, sobre todo, desde que Ovidio integra el epitafio del difunto en su epicedio del papagayo de Corina (cf. pasaje citado; cf. et Mart. 7, 87, 8, luscinio tumulum si Telesilla dedit). Entre muchos otros, ya con la mencion final de la tumba habia atestiguado Meleagro de Gadara el dolor de una muchacha por la muerte de una liebre, en exceso mimada y a la que solia tener en su seno (Ap. 7, 207, 7-8): "Y mi cuerpo enterro junto al lecho, de modo que siempre/ contemple ella entre suenos mi tumba cercana" (23).

El pajarito de Calimaco expresa su deseo, llegado el caso, de compartir el fatal destino de su duena y descansar, como dos amantes inseparables, bajo la misma losa. ?Recordaba Buonaccorsi la leyenda del aguila de la ciudad de Sesto de la que se hace eco Plinio (nat. 10, 18)? En aquella ciudad un monumento recordaba el piadoso gesto del ave, que habia preferido inmolarse en la misma pira donde ardia el cadaver de la muchacha que la habia criado, a la muerte de esta.

3. ?Ambiguedad erotica del "de passere Silviae/Fanniae"?

Antes de finalizar, no quiero dejar pasar la ocasion de sugerir una posible interpretacion erotica de este poema. Aludi antes a la interpretacion maliciosa que Poliziano, al reflexionar sobre Mart. 11, 6, 14-16, habia hecho aflorar para el passer Catulli como un simbolo falico, tesis propiciada, ademas, por la innata fogosidad (salacitas) de los gorriones (que, por otro lado, alentaba el doble sentido sexual que algunos de los nombres de estos y pajaros similares--passer, strutheum, turtur, titus -, podian tener en el vocabulario popular) (24). Aunque las Miscellanea de Poliziano vieron la luz anos despues de la composicion del "de passere Silviae", un experto conocedor y emulador de Marcial como Calimaco--y como ciertamente Pontano cuarenta anos antes que Poliziano--estaria al tanto del empleo ambiguo o declaradamente obsceno que el bilbilitano habia hecho del pajarito de Catulo en varios de sus epigramas (cf. Mart. 11, 6 et 7, 14).

En mi opinion, al menos parte del poema de Calimaco se presta a ser entendida tambien en este doble sentido. Me refiero, claro, a la descripcion de los devaneos del pajarillo con el poeta cuando la duena, plena de salud (sua valente hera), no se halla incapacitada para el disfrute del juego amoroso. Se dice entonces del pajarillo que, fuera de su jaula, con el poeta solia de buena gana jugar restregando su pequeno pico entre sus dedos (Mecumque ex cavea libens iocari,/ At parvo digitos fricare rostro). Si el primero de estos falecios--con las palabras libens iocari -, no tuviera ya suficiente carga erotica, la presencia del verbo fricare hace saltar todas las alarmas, pues es el vocablo que se emplea coloquialmente para la practica de la masturbatio o digitatio, frecuentemente asociado tambien a otras practicas sexuales de estimulacion manual (25). El propio Calimaco se sirve de este contundente vocablo en algunos de sus escasos epigramas abiertamente obscenos (26). Por otro lado, podria haber espoleado la inspiracion de Calimaco un poema como este de Pontano a una paloma, ciertamente atrevida (am. 1, 5, 27-31): Vt, cum te roseo ore suaviatur/ Rostrum purpureis premens labellis,/ Melli tam rapias iocosa linguam,/ Et tot basia totque basiabis/ Donec Hectare fluant liquores.

Si aceptamos en este sentido el innuendo de los versos calimaqueos, los que siguen, que, como consecuencia de la incapacidad erotica de la muchacha doliente, describen la atonia del pajarito alicaido y cabizbajo dentro de su jaula, sin asomar siquiera la cabeza, sin ganas de saludo, quieto en su carcel, sin colgarse de los pies ni con el pico, serian todavia mas elocuentes. El frecuentisimo uso de caput para designar la "cabeza" (glans) del miembro viril parece dibujar ahora un caso de abatimiento sexual provocado por extension de la enfermedad de la domina, similar--aunque debido a otras causas--al que describe Marcial en 11, 46, 3-4: truditur et digitis pannucea mentula lassis/ nec leuat extinctum sollicitata capul (27).

4. Conclusion

En fin, se acepte o no esta ultima sugerencia, en la que el pajarillo deviene mera prolongacion o apendice del cuerpo masculino, lo que si es evidente en el poema de Calimaco es que el passerulus no deja de ser un satelite del larvado deseo del amante, satelite que gravita en torno a la domina, duena del corazon, la voluntad y hasta el destino de ambos, mascota y poeta. Las claves de esta imagen son el final del c. 2 de Catulo, donde el poeta ansia compartir con el gorrioncillo sus ratos de ocio con Lesbia, los epitafios helenisticos de animales, donde la imagen del sepulcro sella los lazos que atan a duena y mascota, e incluso elegias como la de Ovidio al anillo de Corina (am. 2, 15), en la que el de Sulmona fantasea eroticamente con metamorfosearse en la sortija que estrecha el dedo de su amada, desarrollando un conocido topico de la poesia erotica griega, por el que los poetas desean convertirse en objetos del entorno intimo de la amada (una flor, un rollo de papiro, un soplo de aire, un ave)28. Y como anillo al dedo se ajustan al deprimido protagonista de nuestro poema las palabras del erudito ingles Robert Burton cuando se refiere a las causas de esta enfermedad en The Anatomy of Melancholy (1621):
   Entre las cuales, la perdida o muerte de amigos puede disputarse el
   primer lugar. Muchos estan melancolicos--como bien observa Vives -,
   tras una fiesta, un encuentro feliz o algun entretenimiento
   agradable [...], o si se les deja solos o sin empleo o
   entretenimiento, o les faltan sus companeros habituales. [...] Si
   la separacion de los amigos, la sola ausencia, puede producir unos
   efectos tan violentos, ?que hara la muerte, cuando deben estar
   separados eternamente [...]? Es un tormento tan grave que les quita
   el apetito, el deseo de vivir, extingue todos sus placeres [...]".
   (29)


En fin, el "de passere Silviae/Fanniae" es, pues, un perfecto ejemplar en la tradicion clasica de los poemas dedicados a aves domesticas, con el que Calimaco muestra su maestria para homenajear a un clasico admirado, al tiempo que nos brinda una pieza llena de encanto, que, a pesar de estar tejida, casi a modo de centon, con ideas ya elaboradas en la poesia grecolatina, no deja de ser original en su nueva distribucion humanistica. A sabiendas de ello, Filippo Buonaccorsi trato con especial mimo su invento; primero, en su etapa romana, dedicandole una extension mayor que la mayoria de sus composiciones contemporaneas, y, luego, en sus anos polacos, eligiendolo y sometiendolo a una leve reescritura para brindarselo a la Fannia protagonista de su libro de elegias. Con esta pieza singular, se alinea con otros poetas italianos, como Maffeo Vegio y Giovanni Pontano, pero tambien Strozzi padre y otros, en la intencion de rendir tributo a Catulo con un poema en torno a un ave domestica, que al tiempo que declara inequivocamente su filiacion literaria y su gran conocimiento de la literatura antigua, explora nuevas sendas poeticas. Las propias de un poeta, que como el Calimaco cuyo nombre adopto, no se conforma con seguir caminos trillados.

MANUEL A. DIAZ GITO

Universidad de Cadiz

manuel.diazgito@uca.es

* Recebido em 27-12-2013; aceite para publicacao em 06-03-2014.

** Trabajo realizado en el seno del Proyecto de Investigacion del Plan Nacional de I+D FFI2012-31097 y del Proyecto de Excelencia de la Junta de Andalucia P09-HUM-4858.

(1) Cf. G. C. GARFAGNINI (a cura di), Callimaco Esperientepoeta epolitico del '400, Firenze, 1987. H. B. SEGEL, "From San Gimignano to Cracow: The Extraordinary Career of Filippo Buonaccorsi, Alias Callimachus", en idem, Renaissance culture in Poland: the rise of Humanism, 1470-1543, Cornell University Press, 1989, pp. 36-82.

(2) El merito de la invencion de los epitafios de mascotas se atribuye a Anite de Tegea. Cf. A. S. F. GOW-D. L. PAGE (edd.), The Greek Anthology. Hellenistic Epigrams, 2 vols, Cambridge, 1965, II, pp. 89-104. El libro VII de la Antologia Palatina reune esta clase de epitafios (AP 7, 189-194 y 197-216): de interes para Catulo, destaco de Anite el llanto de una nina por la muerte de un saltamontes y una cigarra (AP 7, 190); de Timnes, el epitafio de un pajaro amado por las Gracias (AP. 7, 199); y de Meleagro, el dolor de una joven por la muerte de su liebre, mimada en su seno (AP. 7, 207).

(3) Era bien conocida la elegia funebre de Ovidio al papagayo de Corina (am. 2, 6), pero no lo eran otros poemas como el de Estacio (silu. 2, 4, a la muerte del papagayo de Atedio Melior; cf. et MART. 1, 7 y 7, 14), que no fue conocido hasta las primeras ediciones y comentarios de las Silvas (c. 1475), practicamente desconocidas en la Edad Media; cf. P. M. CLOGAN, "The Renaissance commentators on Statius", en A. DALZELL-CH. FANTAZZI-R. J. SCHOECK (edd.), Acta Coventus NeoLatini Torontoniensis, New York, 1991, pp. 273-279.

(4) Hasta la edicion de M. Sabellico (1497) no se separo en dos lo que desde la editio princeps (Venecia, 1472) se percibia como un unico poema sobre el passer. Las ediciones aldinas (1501 y 1515) de G. Avanzi pasan por ser el primer progreso sustancial en la comprension del texto catuliano. Cf. J. HAIG GAISSER, Catullus and His Renaissance Readers, Oxford, 1993, pp. 1-23; R. J. TARRANT, "Catullus", en L. D. Reynolds (ed.), Texts and Transmission, Oxford, 1983, pp. 43-45.

(5) Desde los primeros intentos de imitacion de L. Bruni (c. 1405-15) y C. Landino (1443-4) hasta las recreaciones de poetas "catulianos" de la 2.a mitad del Quattrocento como G. Pontano, M. Marullo, T. V. Strozzi o Buonaccorsi, cuyos testigos tomaron los poetas de la siguiente generacion: J. Sannazaro, E. Strozzi, S. Macrin, J. Secundus, J. du Bellay ... Cf. M. SCOTTI, "La presenza di Catullo, Tibullo e Properzio nella letteratura italiana" en G. Caballo-P. Fedeli-A. Giardina (edd.), Lo spazio letterario di Roma antica, 5 vols, Roma, 1993, IV, pp. 114-116.

(6) Cf. el cap. "Kisses and Sparrows" de HAIG GAISSER, op. cit., pp. 233-254. Tambien Calimaco rinde tributo a esta tematica en varios poemas (epigr. 2, 49; Carm. cc. 41 y 50 "de suavio Fannie", etc. 61).

(7) Cf. HAIG GAISSER, op. cit., pp. 75-78. Defienden la tesis de POLIZIANO GIANGRANDE, "Catullus' sparrow, Martial, Juvenal and Ovid", Latomus, 43.4, 1984, 861-868 y E. THOMAS, "Sparrows, hares, and doves: a Catullian metaphor and its tradition", Helios, 20, 1993, 131-142; la refuta H. D. JOCELYN, "On Some Unnecessarily Indecent Interpretations of Catullus 2 and 3", American Journal of Philology, 101, 1980, 421-441. Cf. et R. W HOOPER, "In Defence of Catullus' Dirty Sparrow", Greece & Rome, 32, 1985, 162-178.

(8) En De imitatione de B. Ricci (1545) se ilustra el caso de imitacion directa del c. 3 de Catulo con el "Lusus 43, in obitum Borgetti catuli" de A. Navagero, que se puede leer en: B. W SWANN, Martial's Catullus. The reception of an Epigrammatic Rival, Hildesheim-Zurich-New York, 1994, pp. 108-109. Durante los ss. XV y XVI, epitafios y poemas de mascotas--caballos, perros, pajaros se multiplican sin que siempre sea posible saber si mas alla del topico literario se trata de un animal real (cf. A. MURRY WILSON, An anthology of neo-latin 'dog'poems, Cheadle Hume, 1998). Finalmente, la parodia "Ad Catulli versus parodia Henrici Stephani de morte ebriosissimi cuiusdam iuuenis" de H. Estienne (1528-1598), en Parodiae morales (1575)--vid. en J. HAIG GASSIER, op. cit., p. 264 -, supone ya una quiebra en la sinceridad biografica del topico, asumido ya como tal.

(9) Cf. M. A. DIAZ GITO, "Poesia elegiaca de Calvete de Estrella: poema a la muerte de un pajarito", en J. M. Maestre-J. Pascual-L. Charlo (eds.), Humanismo y Pervivencia del Mundo Clasico III. Homenaje a A. Fontan, 5 vols., Alcaniz, 2002, III, pp. 1005-1022, "Interpretaciones humanisticas de un topico clasico: el poema a la muerte de un ave (I): el "Epitaphium Parrochini sturni" de Maffeo Vegio", Calamus renascens, 2, 2001, 181-198, "Interpretaciones humanisticas de un topico clasico: el poema a la muerte de un ave (y II): la "Sturni Deploratio" de Giovanni Pontano", Calamus renascens, 3, 2002, 57-81 y "La cage vide: regrets pour la mort d'un oiseau domestique de l'Antiquite a la Renaissance", Cahiers Internationaux de symbolisme, 116-118, 2007, 39-54.

(10) Pocas composiciones se aventuran por otros esquemas metricos o, excepcionalmente mas ambiciosas, invaden ya el campo de la elegia y exploran la poesia subsiguiente de Calimaco (cf. 2, 143, un epicedio en 169 hexametros).

(11) D. COPPINI, "Tradizione classica e umanistica nella poesia de Callimaco Esperiente", en G. C. Garfagnini, op. cit., pp. 119-149.

(12) Resulta forzado que Calimaco en su penultimo epigrama se despida de ella en tales terminos (cf. 2, 156, 1-2: "Iam satis incasto lusisti, Silvia, plectro./ Hic sit lascivis finis ineptiolis..."), cuando solo protagoniza un breve poema de dos disticos entre los 58 del primer libro (1, 17) y hay escasamente una decena en torno a ella entre los 157 del segundo libro (cf. 2, 8, 54, 58, 59, 64, 80, 83, 129, 138, 139 y 156; en algunos Silvia apenas es mencionada).

(13) Cf. L. CASARSA, "La ricerca poetica di Callimacho", en G. C. Garfagnini, op. cit., pp. 151-168, esp. p. 160.

(14) Puesto que esta vez la persona literaria de Fannia si ocupa un lugar central en el Fannietum, se erige como la amada del liber elegiarum de Calimaco, hasta el punto de que la pareja queda vinculada en el propio epitafio imaginado por el poeta (cf. 10, 51, 52: "Callimachus iacet hic peregrini cultor amoris,/ Fannia cui tumulum fecit et exequias"). El paso de la poesia erotica inspirada por Fannia--despues de su boda con otro, cf. 31, "epythalamium Fannie ac Musei"- hacia proyectos literarios mas graves se anuncia en la elegia 27 ("Namque ego, tam levibus depulsis pectore curis,/ Iamdudum a studio nobiliore vocor!...") y se consuma en la 32. A partir de aqui el resto de la coleccion varia de formato (mas epigramas que elegias, otros esquemas metricos) y de asunto (circunstanciales, epitafios, religiosos, a los reyes y otras personalidades, etc); todavia hay poemas dedicados a Fannia, entre ellos, rescatados de la coleccion romana, el "de passere Fannie" y el c. 65 "in picturam Fannie", pero no queda rastro de Silvia.

(15) De Fannia Swentocha apenas se sabe, aunque se la ha querido identificar con Franciszka Swietoszanka o Anna Ligezina; ni si era de noble o humilde cuna, pues para ambas hipotesis ofrece Calimaco argumentos: la presenta alguna vez como una tabernera y, por otro lado, la intentar emparentar con un caballero de la corte de Ladislao III, cf. H. B. Segel, art. cit. p. 51.

(16) Cf. C. F. KUMANIECKI, Ph. Callimachi (F. Buonacccorsi), Epigrammatum libri duo, Wratislaviae-Varsaviae-Cracoviae, 1963 et F. Sica, Callimachi Experientis (Philippi Bonacccorsi) Carmina, Napoli, 1981. Cf. et L. PIETROWIC, "Philippi Callimachi carminum in editorum particula", en K. Morawski, Stromata in honorem Casimiri Morawski Cracoviae, MCMVIII, pp. 43-47; el aparato critico que presenta cotejando dos manuscritos (D: Vaticani 2869; E: Barberini 1731) induce a pensar que hay otra version del poema, pues no muestra las variantes entre las dos versiones editadas en lo que respecta a los vv. 14-15 del "de passere Silviae".

(17) Al tratarse de una pieza rescatada de la coleccion redactada en Roma, el poeta ni siquiera aprovecha la ligera rescritura a la que la somete para relacionarla con algun otro poema de la coleccion elegiaca de la etapa polaca, donde Fannia padece ciertos problemas de salud, como la elegia 13 "in reuma Fannia dolente oculos"

(18) Aunque el adjetivo roseus es usado cuatro veces por Catulo (aplicado a papillae y labella entre otros), hay que relacionar el sintagma de Buonaccorsi con un cliche virgiliano (cf. Verg. Aen. 6, 535 ... roseis Aurora quadrigis) que retoma un epiteto homerico (cf. Hom. Il, 9 707, Od. 2, 1 et passim, [TEXT NOT REPRODUCIBLE IN ASCII]); cf. et Ov. am. 1, 13, 10, purpurea ... manu (de la Aurora) y comparese con la expresion calimaquea purpureo... colore.

(19) Cf. Gregorio Tifernate, "In Psittacum" ("Psittacus Adriacas ex Indis vectus ad ora/ Vt domini lusus delitiaeque foret/ Occidit, auditas ita promptus reddere voces/ Vt credi posset non volucris sed homo"), en P Gregorii Tipherni... Opuscula..., Argentoraci, 1509. El catalogo "cientifico" de aves parlantes de Plinio (nat. 10, 117-125) destaca al papagayo (psittacus) y a la urraca (pica), pero tambien recoge noticias de otras aves imitadoras: el tordo (turdus), el estornino (sturnus), el ruisenor (luscinia), el cuervo (coruus) y la corneja (cornix); cf. et Apul. Flor. 12. En el catalogo "poetico" de Estacio (silu. 2, 4, 16-23) se enumeran la corneja (Phoebeius ales), la urraca, la perdiz, la golondrina/ ruisenor (quae Bistonio queritur soror orba cubili) y el estornino.

(20) Macrobio deja constancia de varios pajaros obsequiados a Octaviano, adiestrados en reproducir un texto de mayor complejidad: un mensaje de felicitacion por su victoria en Accio (Macr. sat. 2, 4, 29-30).

(21) Las breves expresiones de saludo y despedida eran la especialidad de este tipo de aves parlantes, como resume el papagayo mencionado en el Carmen de filomela (Anth. 762, 31-32: "psittacus, humanas depromit uoce querelas/ Atque suo domino chaere sonat uel aue"; cf. et Petron. 28, 9 et Mart. 7, 87, 6).

(22) E. BREGUET, "In una parce duobus: Theme et cliches", en Hommages a L. Hermann, Bruxelles, 1960, pp. 205-214.

(23) [TEXT NOT REPRODUCIBLE IN ASCII]. Trad. de M. FERNANDEZ GALIANO, Antologia Palatina (Epigramas helenisticos), Madrid, 1978, p. 425.

(24) Cf. J. N. ADAMS, The Latin sexual vocabulary, London, 1982, pp. 31-33. Cf. Enea Silvio Piccolomini, Chrysis, 155-156: "Sed veni, mi columbe, mi passerule,/ Mi turtur, mi galle! Quid agis?".

(25) Cf. ADAMS, op. cit, pp. 161-162 et 208-209 y MONTERO CARTELLE, El latin erotico. Aspectos lexicos y literarios, Sevilla, 1991, pp. 187-189 et 160-161. Algunos testimonios de autores humanistas: Nicodemo Folengo (1454-56), epigr. 70 "de Matthaea et Ermo Androgynis", "Matthaeam fricat Ermus, atque utrunque/ Inguen quisque gerit: quis ergo crissat?"; Panfilo Sasso (1450-1527), epigr. 34, 13-14, "Non pathicum tractare femur lumbosque fricare/ Cum sua Baianis corpora purgat aquis".

(26) Cf. epigr. 2, 109, 9-10, "Hanc tu basiolis teres duobus/ Aut linguae minima fricatione"; carm. 95, 3-6, "Amplexus tribus assibus locantes/ Quarum multiplici fricatione/ Cunnus laxior est olentiorque/ Quam merde volucrum rapaciorum".

(27) Si quisieramos cargar tintas en la metafora falica del pajarito, se podria apuntar las distintas connotaciones y sugerencias que pueden adquirir palabras como: cavea ("jaula"); parvo rostro, ore (passeris) equivalen al os humanum, sinonimo del ambiguo caput, cf. ADAMS, op. cit, p. 212, n. 1); pendens (relacionado etimologicamnete con pensilia membra ("testiculos"); non pedibus nec ore pendens (?imagen falica en estado de reposo?); non versat (relacionado etimologicamente con uertex (glans).

(28) Cf. P. MURGATROYD, "Genre and themes in Ovid Amores 2.15", Echos du Monde, 28, 1984, 15-22; J. C. MCKEOWN, Ovid: Amores. Text, prolegomena and commentary in four volumes, Leeds, 1998, vol. III, pp. 316-318.

(29) Trad. de A. SAIZ HIDALGO, en A. Manguel (prologo y seleccion de), Robert Burton. Anatomia de la melancolia, Madrid, 2008, pp. 183-184.
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Title Annotation:I COMMENTATIONES
Author:Gito, Manuel A. Diaz
Publication:Euphrosyne. Revista de Filologia Classica
Date:Jan 1, 2014
Words:7232
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