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Emocion, racionalidad y saberes indigenas en los mecanismos de democracia participativa: el caso de la consulta indigena en Chile/Emotions, Rationality and Indigenous Knowledge in the Mechanisms of Participative Democracy: The Case of Indigenous Consultation in Chile/Emocao, racionalidade e saberes indigenas nos mecanismos de democracia participativa: o caso da consulta indigena no Chile.

Introduccion

En Chile, la ratificacion en el ano 2008 del Convenio 169 de la Organizacion Internacional del Trabajo (OIT)--primer instrumento juridico de derecho internacional que protege los derechos fundamentales de los pueblos indigenas--representa un hito importante en materia de politica indigena. Un nuevo escenario politico y juridico se abria en un pais donde las comunidades y pueblos indigenas han vivido una larga historia de dominacion, marginacion y exclusion. A traves del convenio, los pueblos indigenas fueron reconocidos como sujetos de derechos especificos que debian ser considerados en la toma de decisiones (Bellier, 2007). La consulta previa y la participacion, derechos que constituyen la piedra angular del convenio, implican un cambio de paradigma en el ejercicio historico del poder del Estado sobre los pueblos indigenas, tal como lo expresa James Anaya, relator especial sobre los derechos de los pueblos indigenas de la Organizacion de las Naciones Unidas (ONU): "[...] el deber de los Estados de celebrar consultas con los pueblos indigenas en los procesos de decisiones que los afectan tiene por objeto poner fin al modelo historico de exclusion del proceso de adopcion de decisiones con el objeto de que en el futuro las decisiones importantes no se impongan a los pueblos indigenas" (Anaya, 2009, p. 16).

El estudio de los procesos institucionales y sociales, participativos e interculturales, es relevante en tanto plantea el problema de la dominacion (historica) del Estado chileno sobre los pueblos indigenas y, de forma mas general, permite abrir uno de los temas mas importantes de la sociologia politica: el de la desigualdad social frente a la participacion politica. Este articulo interrogara la capacidad de ciertos dispositivos, asociados a la idea de democracia participativa y a los derechos de los pueblos indigenas, de transformar dichas logicas de poder. ?En que medida y de que manera los procesos de consulta indigena permiten incluir a los pueblos indigenas en la deliberacion politica sobre tematicas que los afectan directamente? Y, mas especificamente, ?que tipo de registro argumentativo se utiliza en dichos espacios de debate? ?Es posible que la participacion de indigenas en tales instancias los conduzca a poner entre parentesis el sentimiento de rebelion que resulta de la dominacion y a aceptar las reglas institucionales de la deliberacion? O, por el contrario, ?dichos dispositivos no serian mas bien un espacio de expresion de emociones vinculadas a la injusticia social propia de la historia de los pueblos indigenas? Estas son las interrogantes que el presente articulo intenta esclarecer. Nuestra hipotesis es que los actores de la consulta indigena movilizan diferentes registros argumentativos y que las emociones desempenan un papel fundamental en estos dispositivos. Por una parte, si las intervenciones de los actores indigenas deben adaptarse a ciertas exigencias formales del espacio institucional de participacion, tambien es cierto que la expresion de ciertas emociones y el conocimiento manifestado en materias particulares (juridicas, tecnicas o metodologicas) tienden a contrarrestar las asimetrias de poder propias del proceso de toma de decisiones.

Asi pues, este articulo busca describir y analizar un proceso particular de consulta indigena que pretende garantizar los derechos indigenas en Chile. Nos enfocamos en la implementacion del derecho a consulta previa, libre e informada (Convenio 169 de la OIT, articulo 6[grados]) a traves de un proceso clave de consulta indigena desarrollado por el Estado: la 'consulta de la consulta'. Este proceso, denominado Mesa de Consenso, fue creado en el ano 2013, durante el primer gobierno de Sebastian Pinera, con el fin de coelaborar, junto con los pueblos indigenas, la reglamentacion para la aplicacion de dicho convenio.

A partir de un enfoque empirico, este estudio busca, por una parte, mostrar la manera en que los dispositivos de consulta indigena someten a los participantes indigenas a ciertas reglas mas o menos explicitas, exigiendo de ellos cualidades particulares, como el manejo de instrumentos juridicos o la capacidad de adaptarse a ciertos modelos especificos de comportamiento. Por otra parte, mostraremos que algunas conductas, reacciones y emociones expresadas por los participantes indigenas ponen en tela de juicio el marco 'racional' prescrito por los actores gubernamentales.

La investigacion se realiza desde un enfoque cualitativo y una etnografia de la participacion que incorpora un momento central de observacion y de descripcion de los cuales proceden los analisis (Cefa'i, Carrel, Talpin, Eliasoph & Lichterman, 2012) para estudiar el proceso de consulta previa indigena mencionado. Cabe senalar que las reuniones de la Mesa de Consenso fueron filmadas. (1) Por consiguiente, las fuentes audiovisuales constituyen un instrumento de analisis fundamental del estudio. En efecto, los videos permiten apreciar la dinamica deliberativa y las relaciones de poder en la Mesa de Consenso al entregar informacion detallada sobre los discursos, comportamientos e interacciones entre los participantes. El analisis de los videos se complemento con entrevistas semiestructuradas realizadas a actores clave del dispositivo de consulta (delegados indigenas, funcionarios y observadores). Estos testimonios permitieron precisar el proceso de negociacion de la Mesa de Consenso y esbozar un perfil sociologico de los participantes.

El articulo se divide en siete apartados. En primer lugar, se presenta el marco teorico sobre 'democracia participativa' y se discuten los distintos enfoques en torno a la participacion y deliberacion que sustentan nuestra reflexion. En segundo lugar, se ofrece el contexto en el que comienza a regularse e implementarse la consulta previa a los pueblos indigenas en Chile. Un tercer apartado describe la espacialidad del dispositivo de consulta, para luego, en un cuarto aparte, abordar el encuadre emocional de este. En un quinto apartado se trata la proscripcion de emociones y la racionalizacion del debate. Luego, se analiza como se utiliza la indignacion como recurso tactico. Finalmente, se estudia la relacion entre emocion, cultura y afirmacion etnica en el dispositivo de consulta indigena.

1. Discusion teorica

Este articulo se enmarca en la discusion teorica sobre democracia participativa y, mas especificamente, en el debate actual sobre democracia y emociones. Hoy en dia la exigencia de debate publico con respecto a la definicion del interes comun constituye un componente ineludible de la accion politica. Desde hace ya varias decadas que se multiplican en diferentes partes del mundo dispositivos que tienen como objetivo asociar a la toma de decision politica una pluralidad de actores, mas alla de aquellos comunmente habilitados para decidir en el marco de los gobiernos representativos. Consejos de barrio, dialogos ciudadanos, presupuestos participativos, sondeos deliberativos, entre otros, son compuestos por un conjunto de actores publicos cada vez mas numerosos (Blondiaux & Fourniau, 2011). El concepto de democracia participativa designa, pues, el conjunto de mecanismos y dispositivos que buscan asociar a los ciudadanos 'comunes' al proceso de toma de decision publica, lo que permite reforzar el caracter democratico del regimen politico (Blondiaux, 2008).

Los procesos de consulta previa, libre e informada a los pueblos indigenas son un mecanismo participativo acorde a los derechos reconocidos a estos pueblos en varios instrumentos de derecho internacional (2) y constituyen un buen ejemplo de las dinamicas asociadas a la democracia participativa. En efecto, la consulta indigena puede ser entendida como un "dispositivo participativo" (3) en cuanto pretende incluir a los pueblos indigenas en la deliberacion de las tematicas que los afectan directamente. Mas especificamente, el Convenio 169 de la OIT sobre pueblos indigenas y tribales establece en su articulo 6[degrees] que los gobiernos deben "consultar a los pueblos interesados, mediante procedimientos apropiados y en particular a traves de sus instituciones representativas, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente".

Mientras, el articulo 7[grados] precisa:
Los pueblos interesados deberan tener el derecho de decidir sus propias
prioridades en lo que atane al proceso de desarrollo, en la medida en
que este afecte a sus vidas, creencias, instituciones y bienestar
espiritual y a las tierras que ocupan o utilizan de alguna manera, y de
controlar, en la medida de lo posible, su propio desarrollo economico,
social y cultural. Ademas, dichos pueblos deberan participar en la
formulacion, aplicacion y evaluacion de los planes y programas de
desarrollo nacional y regional susceptibles de afectarles directamente.


En la esfera academica, se han difundido teorias y modelos explicativos y normativos en torno a la democracia deliberativa (Girard & LeGoff, 2010) que proponen una definicion procesal y discursiva de la legitimidad, la cual reside a la vez en la naturaleza de la autoridad y en la manera en que ella se produce (Manin, 1985). Esta perspectiva analitica apunta a fundamentar de mejor forma la decision politica relacionando esta ultima con un proceso de argumentacion racional que debe resultar de un proceso deliberativo inclusivo y equitativo, donde todos los ciudadanos estan invitados a participar y a cooperar libremente (Sintomer & Blondiaux, 2002). Sin embargo, dicho ideal deliberativo se confronta, en la practica, a las preguntas referidas a la "injusticia historica" (Ivison, 2010) y a la desigualdad estructural. Sobre este tema, la corriente feminista ha destacado las dimensiones practicas, corporales y relacionales de las interacciones para demostrar como dicho ideal reproduce los fenomenos de dominacion en funcion del sexo en politica (Sanders, 1997; Fraser, 1990) y excluye a los publicos mas desfavorecidos (Mansbridge, 1991; Young, 2010). En ese sentido, los dispositivos de participacion pueden, paradojicamente, reproducir las asimetrias de poder al esconder detras del consenso un llamado al consentimiento (Mouffe, 1999), al imponer un grado de formalizacion (Traini, 2015) y de reglas de conducta dentro de dichos espacios deliberativos o participativos (Talpin, 2006) o, mas aun, al obviar formas mas ordinarias, personales o informales de socializacion de puntos de vista (Carrel, 2013).

Dentro de este contexto teorico, las emociones, entendidas a partir de una definicion que integra multiples componentes como procesos cognitivos, una activacion fisiologica, una expresion motriz, un sentimiento subjetivo, asi como predisposiciones para la accion (Petit, 2009), han sido poco abordadas o tratadas solo de manera tangencial e indirecta por los estudios sobre democracia participativa (Traini & Blondiaux, 2018). Efectivamente, cuando se trata de politicas participativas, las expresiones de emociones se esbozan a partir de otras interrogantes relacionadas con la exclusion de los publicos mas desfavorecidos (Mansbridge, 1999; Young, 2000), de la relacion entre conflicto y participacion (Blondiaux, 2008), o a traves del estudio de las convenciones que fuerzan a los actores a intervenir en los espacios de deliberacion neutralizando sus emociones y movilizando conocimientos particulares (experticia juridica, tecnicas de comunicacion y metodologias participativas, entre otras) (Traini & Blondiaux, 2018; Traini, 2014, 2015; Mazeaud & Nonjon, 2018). Nuestro proposito es, pues, utilizar las herramientas de los distintos enfoques antes descritos y profundizar el analisis de la dimension emocional de las politicas participativas, del papel esencial de las emociones y de las formas en que se movilizan, prescriben y proscriben en el interior de un dispositivo particular de democracia participativa: la consulta indigena en Chile.

2. El contexto de la consulta indigena en Chile

En marzo de 2008, Chile ratifico el Convenio 169 sobre pueblos indigenas y tribales de la OIT, principal instrumento coercitivo de proteccion y promocion de derechos de los pueblos indigenas. En la actualidad, el concepto de libre determinacion se considera un elemento clave del convenio que permitira a los pueblos asumir la administracion de sus instituciones y economia, rescatando y reafirmando sus practicas culturales para hacer frente a las diversas formas de discriminacion y opresion generadas desde y por los Estados y los mercados. En opinion de Christian Sanhueza:
La consulta es un mecanismo especial de participacion por el cual se
manifiesta la autodeterminacion de los pueblos. De tal modo que el
derecho, en el caso de los pueblos indigenas, y el deber, en el caso
del Estado, de realizar la consulta previa emana de la libre
determinacion y de los principios conexos de democracia y soberania
popular y aunque el convenio no lo expresa literalmente, si establece
los mecanismos de participacion, consulta y autogestion (2013, p. 224).


La ratificacion del convenio era una de las demandas que los pueblos indigenas mantenian desde el regreso de la democracia, a fines de la decada de los ochenta, y que los gobiernos de la concertacion se comprometieron a satisfacer, aunque tardaron mucho tiempo en hacerlo. Si bien es cierto que el Estado de Chile ha emprendido esfuerzos con miras a cumplir con la obligacion asumida ante la comunidad internacional y los pueblos originarios al ratificar el Convenio 169 de la OIT, especificamente en lo que dice relacion con la implementacion de la consulta indigena en el marco de la evaluacion de proyectos con impacto ambiental (Leppe, 2015; Urrejola, 2016), el Estado aun no dispone de mecanismos acordes con los estandares impuestos por los organismos internacionales en materia de implementacion del convenio (Contesse, 2012; Olea, 2013). En Chile se ha discutido mucho sobre el alcance de la consulta (Olea, 2013), lo que se liga, entre otras cosas, al reconocimiento constitucional de los pueblos indigenas, tematica que se ha impulsado en diversas ocasiones sin alcanzar acuerdos. La realizacion de consultas efectuadas por el Estado de Chile a partir de 2009 tambien ha estimulado la discusion sobre el alcance de la consulta. Las consultas indigenas llevadas a cabo por el Estado son procesos con significativas diferencias interpretativas y practicas que ponen de manifiesto la aplicacion de criterios diversos al momento de implementar las consultas (Urrejola, 2016). Ademas, el principio de buena fe y el requisito de buscar el consentimiento previo, libre e informado han sido vulnerados en reiteradas ocasiones por el Estado en el transcurso de la implementacion del convenio (De Cea & Peralta, 2018; De Cea & Fuentes, 2016).

El proceso de implementacion, es decir, las transformaciones normativas y administrativas en materia de participacion y consulta indigena en los asuntos publicos que los afectan, ha sido progresivo y complejo. En primer lugar, la ratificacion del convenio acontecio luego de 17 anos de tramitacion parlamentaria, lo que se explica por diferencias interpretativas respecto del alcance del convenio (Fuentes & De Cea, 2017). Ademas, el proceso de reglamentacion de la consulta no estuvo exento de criticas y ambiguedades. La primera etapa de este proceso fue la promulgacion inconsulta del Decreto 124 (4) del Ministerio de Planificacion (Mideplan) en 2009, durante el primer gobierno de Michelle Bachelet. La falta de legitimidad de origen de este decreto resulto en su derogacion y posterior reemplazo por dos reglamentos sucesivos y complementarios: el Decreto Supremo 40 del Ministerio del Medio Ambiente, que regula los procesos de consulta indigena dentro del Sistema de Evaluacion de Impacto Ambiental (SEIA); y el Decreto Supremo 66 del Ministerio de Desarrollo Social, que regula el procedimiento de consulta indigena en la institucionalidad chilena. (5) Con respecto al Decreto Supremo 40, varios autores concuerdan en que este ultimo fragiliza los derechos de participacion de los pueblos indigenas por diferentes incompatibilidades con el derecho internacional (Bellier, Cloud & Lacroix, 2017; Urrejola, 2016). En tanto, el Decreto Supremo 66 se construyo en el marco del proceso 'consulta de la consulta', denominado Mesa de Consenso, creado en el ano 2013 durante el primer gobierno de Sebastian Pinera, con el objetivo de elaborar junto con los pueblos indigenas la reglamentacion para la aplicacion del Convenio 169. Es sobre este ultimo dispositivo que centraremos nuestra atencion.

La Mesa de Consenso cuenta con la participacion de los siguientes actores: el sector indigena, compuesto por 46 delegados indigenas de las distintas regiones del pais; el sector gubernamental, compuesto por 25 funcionarios de diferentes ministerios; los garantes del proceso (observadores de la ONU y del Instituto Nacional de Derechos Humanos); asesores juridicos de los representantes indigenas; y, ademas, el mediador encargado de conducir el debate. Cabe destacar que diversas organizaciones indigenas se opusieron y se restaron de participar en dicha instancia, lo que puso en tela de juicio la representatividad del sector indigena (INDH, 2013). La Mesa de Consenso se llevo a cabo entre los meses de marzo y julio de 2013, a lo largo de nueve sesiones plenarias de trabajo con una duracion de 2 o 3 dias, a las cuales se sumaron las reuniones de las dos comisiones de trabajo creadas durante el transcurso del proceso: la Comision Tecnica de los Pueblos Indigenas, que reunia unicamente al sector indigena, y la Comision Mixta de Trabajo entre el gobierno y los pueblos indigenas. Fueron en total mas de 30 sesiones de trabajo. En cuanto al desarrollo general de la dinamica deliberativa de la Mesa de Consenso, esta puede esquematizarse sobre la base de dos fases principales: la primera fase de 'discusion', entre la primera y la cuarta sesion, seguida de la fase de 'consensos', a partir de la quinta sesion, cuyo objetivo era explicitar los acuerdos o desacuerdos respecto de la redaccion de los articulos del reglamento de consulta. Asi pues, el reglamento contiene medidas que se acordaron junto con el Estado y los pueblos indigenas, pero tambien articulos que no fueron objeto de un consenso; en particular, aquellos articulos referidos a las medidas susceptibles de afectar directamente a los pueblos y a las consultas sobre los proyectos de inversion en tierras y territorios indigenas.

3. La espacialidad del dispositivo de consulta indigena

El dispositivo llamado Mesa de Consenso se caracteriza por una espacialidad particular que instala, orienta y define fisicamente la discusion. En primer lugar, en el diseno fisico de la Mesa destaca la presencia de dos actores centrales y polarizados: los representantes del gobierno y de los pueblos indigenas. Los participantes estan sentados alrededor de una mesa en forma de U, donde se encuentran frente a frente los dirigentes indigenas y los funcionarios del gobierno. En el punto de union de la mesa esta sentado el presidente del sector indigena junto con algunos delegados indigenas. Dos actores que no intervienen directamente en el dialogo estan situados fuera de la mesa principal: los observadores (especialistas en temas de derechos humanos), que dan prueba de la legitimidad del proceso, y los asesores de los pueblos indigenas como garantes de la igualdad del proceso. Por ultimo, el mediador circula de pie dentro del espacio conformado por la disposicion de las mesas. La disposicion semicircular de las mesas supone un valor moral asociado a la union, a la igualdad y a la idea de concordia. Al mismo tiempo, la disposicion frente a frente pretende favorecer la discusion y la confrontacion de los puntos de vista. Antes de desarrollar dicha ambivalencia, detengamonos en como la configuracion del espacio deliberativo da cuenta de una espacialidad que predefine la discusion. Efectivamente, el espacio fisico en el cual se desarrolla la Mesa de Consenso no se ajusta necesariamente a las experiencias de dialogo de los pueblos indigenas. Por un lado, en su dimension subjetiva, el espacio de la Mesa de Consenso designa un espacio 'institucional' y 'occidental'. La ausencia de rituales de apertura o de cierre propias de los pueblos indigenas, o la falta de elementos tradicionales en el interior de la sala, son un primer indicio. Por otro lado, en su dimension fisica, la escenografia oculta la especificidad del debate. La decoracion del recinto no refleja el hecho de que mas de la mitad de los participantes son indigenas. La Mesa de Consenso se desarrolla en grandes salones de hoteles situados en el centro de la ciudad de Santiago, decorados de manera 'neutral'. Con la excepcion de una bandera del pueblo mapuche desplegada en ciertos momentos por el presidente del sector indigena, la decoracion es impersonal: manteles y muros blancos, material visual y sonoro (computadores, microfonos y proyector), jarras de agua y dulces. En definitiva, la escenografia de la Mesa de Consenso refleja que las modalidades del procedimiento fueron exclusivamente definidas por una de las partes (el gobierno). Es decir, el punto de partida del proceso participativo (definicion del lugar, fechas y formato de las reuniones, etc.) no fue participativo, ya que los indigenas no fueron incluidos en dicha fase. Evidentemente, este espacio fisico impone ciertas obligaciones, ademas de ciertos recursos personales, y anuncia una relacion de poder y una participacion desigual.

4. El encuadre emocional de la Mesa de Consenso

Al analizar la Mesa de Consenso es posible observar como los representantes del gobierno prescriben una cierta emocionalidad dentro del dispositivo de consulta indigena. Cabe mencionar que uno de los principales obstaculos para llevar a cabo los procesos de esta consulta en Chile es la desconfianza historica de los pueblos indigenas hacia el Estado chileno. A este recelo se suma la presion economica mas reciente por explotar los recursos naturales que se encuentran en territorios indigenas. La reticencia y el escepticismo ante dichos mecanismos de consulta son muy fuertes, tanto asi que los indigenas declaran desde un inicio sentirse decepcionados. "Nos han enganado durante siglos", manifiesta, por ejemplo, un delegado indigena al comenzar la Mesa de Consenso, y agrega: "?Por que este engano no se reproduciria una vez mas aqui?". Efectivamente, la relacion entre el Estado chileno y los pueblos indigenas esta atravesada por una historia de conflictos (matanza etnica, ocupaciones del territorio y despojo de riquezas, entre otros) (CVHNT, 2003) y de promesas gubernamentales incumplidas. Todo esto sostenido por un dispositivo ideologico y juridico de dominacion que ha perpetuado las injusticias hacia estos pueblos. Esta memoria esta fuertemente arraigada en los delegados indigenas y, en consecuencia, tambien esta presente dentro del dispositivo de consulta, tal como lo muestra la siguiente intervencion: "De manera general, quisiera decir que estamos redactando el decreto de la Convencion 169, que reconoce los derechos de los pueblos indigenas. El reglamento debe, por lo tanto, asegurar la proteccion y el ejercicio de esos derechos y no disfrazar juridicamente la violacion de los derechos. Efectivamente, en Chile el despojo a los pueblos indigenas ha sido juridicamente disfrazado" (delegado indigena, Mesa de Consenso, abril de 2013).

En dicho contexto, la realizacion de la 'consulta de la consulta' es anunciada por representantes del gobierno como una manera de remediar la "deuda historica" que mantiene el Estado con los pueblos indigenas. A traves de dicha instancia, se invita a los indigenas a dejar de lado el resentimiento y a tomar una actitud mas "positiva" y "constructiva" acorde con la voluntad del gobierno de "desarrollar una nueva relacion con los pueblos indigenas" (6) basada en la participacion. Recordemos que el gobierno chileno se habia confrontado en el pasado, con el advenimiento de la democracia en 1990, a la cuestion de las injusticias historicas perpetradas durante la dictadura militar. Las acusaciones de violacion de los derechos humanos durante la dictadura son una problematica que ha atravesado todo el proceso de democratizacion del pais. La principal respuesta a la violencia de la dictadura ha sido la politica del perdon (Lefranc, 2002), instaurada principalmente a traves de medidas de reparacion y de comisiones de verdad y reconciliacion (Lira & Morales, 2005; Loveman & Lira, 2002, 2005). Si el perdon no es un tema relevante de la Mesa de Consenso, el tema de la deuda historica como alternativa para terminar con la violencia de Estado si lo es. Por lo tanto, el problema de las injusticias historicas vividas por los pueblos indigenas no se aborda unicamente a traves del tema de la redistribucion o de la reparacion, sino mas bien a traves de una suerte de promocion de valores como la cohesion social, el respeto, el dialogo y, en consecuencia, de la democracia (Ivison, 2010). El gesto politico consistiria en 'reparar' las injusticias historicas por la via de la deliberacion, lo que puede interpretarse como un intento por instaurar una nueva relacion de igualdad al permitir la participacion de los pueblos indigenas en la construccion de normas respecto de temas que los afectan directamente. En otras palabras, la respuesta del gobierno al tema de la deuda historica es la democracia y, mas precisamente, la democracia participativa. Mas alla del debate sobre la legitimidad etica de dicha respuesta, que no abordaremos aqui, cabe preguntarse sobre el alcance practico de esta.

Por otra parte, los procedimientos del dispositivo de consulta contienen requerimientos que exigen que los delegados indigenas adopten estados emocionales especificos. Se desprende una cierta concepcion de la participacion, que supone que los indigenas deben demostrar su capacidad de adoptar disposiciones emocionales determinadas, indispensables para su inclusion en el debate. Por ejemplo, los agentes del gobierno y el moderador destacan el orgullo que significa contribuir a la elaboracion de una norma que concierne directamente a los pueblos indigenas y que es acorde al interes de toda la sociedad chilena. Mediante la exaltacion de este sentimiento de satisfaccion por participar en tal labor, los miembros del gobierno buscan el compromiso de los delegados indigenas con un dispositivo que no deja de ser incierto. Del mismo modo, el director de la Conadi (7) presenta esta instancia como un "momento historico" e invita al publico a comprometerse, a "trascender e ir mas alla de la contingencia", dandole asi una "carga moral" a su mision. Los delegados del gobierno, ademas de poner en perspectiva el procedimiento de consulta, destacan el trabajo efectuado. Por ejemplo, el moderador felicita a los participantes por el compromiso demostrado: "Un gran trabajo ha sido realizado desde el mes de agosto del ano pasado. He leido las propuestas y quisiera felicitarlos. Han tomado en serio este trabajo". Por su parte, el jefe de la Unidad de Asuntos Indigenas del Ministerio de Desarrollo Social (Mindes) destaca en multiples ocasiones los avances de la Mesa de Consenso e incentiva a los participantes a aplaudir y expresar su satisfaccion por el trabajo realizado cada vez que concluyen un acuerdo. Estas felicitaciones presentes a lo largo de las reuniones contribuyen a la construccion de un estado emocional considerado positivo para la deliberacion.

La intencion de hacer de la Mesa de Consenso una instancia pacifica tambien se observa en ciertos mecanismos para garantizar modos de cooperacion consensual. Por ejemplo, la presencia de un moderador es uno de los factores que intenta orientar la discusion hacia el consenso. A lo largo de las sesiones de trabajo, el moderador construye su rol vinculandolo a las ideas de conciliacion e independencia, y declara estar presente para "ayudar al buen desarrollo de la discusion". Ademas, sus comentarios dan cuenta de su intencion de acercar las diferentes posiciones, como: "Lo que escucho de las diversas opiniones manifestadas no es una diferencia de fondo"; "Vamos a cerrar esta discusion aqui y enfocar todas nuestras energias para redactar los articulos". Del mismo modo, sus gestos (poner la mano detras de su oreja para mostrar que esta escuchando) o sus movimientos circulares en la sala muestran su intencion de integrar los distintos puntos de vista en el debate. Por ultimo, el moderador desarrolla a lo largo de sus intervenciones un discurso sobre las propiedades de la conversacion (escucha, apertura y empatia, etc.) que favorecerian la construccion de un consenso.

5. Proscripcion de emociones y racionalizacion del debate

Mas alla del objetivo principal de la Mesa de Consenso (elaborar el reglamento de consulta indigena), se abordan diversos problemas a lo largo de las discusiones: la representatividad del mundo indigena; la metodologia del dispositivo; los problemas vinculados al desarrollo de proyectos de inversion; las dificultades del gobierno para aplicar los procesos de consulta; o la relacion espiritual de los indigenas con el territorio. De este modo, la discusion desborda el mero marco de la elaboracion de los articulos del reglamento de consulta. Una suerte de inventario de los problemas derivados de la consulta indigena va tomando forma a la largo del debate. Sin jerarquia aparente, los testimonios, las manifestaciones de enojo o tristeza, los argumentos tecnicos, juridicos o empiricos se entrelazan para esclarecer segun perspectivas diversas el tema de los derechos de los pueblos indigenas. Sin embargo, los discursos 'racionales' y 'tecnicos' se imponen sobre otros registros argumentativos. Los miembros indigenas de la Mesa de Consenso adoptan los terminos y categorias de la administracion para explicar su situacion y sus problemas. Efectivamente, los delegados indigenas construyen sus intervenciones sobre la base de argumentos juridicos y, mas especificamente, haciendo referencia al derecho internacional y, en particular, a comentarios del relator especial sobre los derechos de los pueblos indigenas de las Naciones Unidas o a directrices de la OIT. Un ejemplo de esta retorica experta es una intervencion del presidente del sector indigena de la Mesa de Consenso, quien se refiere a las Naciones Unidas para explicar su argumento:
[...] le pediria al gobierno que no hablara tanto en funcion de lo
politico, sino que mas bien en funcion de lo juridico. Echo de menos
esa discusion. Los juristas entienden plenamente que estamos hablando
sobre un instrumento juridico, nuestros pueblos, nuestros dirigentes
han entendido tambien con una enorme capacidad y, ademas, nuestros
asesores estan aqui para la conversacion juridica. De lo contrario,
estamos en un lenguaje demasiado politico. Y creo que la idea de esto
es otra. [...] pongo la atencion en eso. Estamos hablando del lenguaje
que estan usando los Estados, las Naciones Unidas, etc., y esos
debieran ser los argumentos y no tanto la emocionalidad que puede
surgir de ambas partes. Gracias (delegado indigena, Mesa de Consenso,
marzo de 2013).


Esta intervencion, en donde al discurso experto se suma un llamado al orden, muestra como los participantes indigenas de la Mesa de Consenso han interiorizado las reglas institucionales de la deliberacion. El presidente del sector indigena insta a los participantes para que utilicen una argumentacion juridica y, al mismo tiempo, realiza una distincion respecto de los estados de animo mas adecuados para alcanzar un consenso. Con esta intervencion, el delegado indigena presenta la exigencia de formalizacion del debate como un requerimiento proveniente del sector indigena y no como una consecuencia del encuadre burocratico del dispositivo.

Por su parte, los agentes del gobierno tambien buscan instaurar una discusion sujeta al marco juridico, a una aproximacion pragmatica que permita la aplicacion 'objetiva del convenio aportando elementos 'concretos' para la toma de decisiones. La voluntad del gobierno es elaborar el mejor reglamento posible, es decir, 'eficaz' y 'racional', lo que tiende a reducir el ejercicio deliberativo a una dimension esencialmente 'tecnica'. Citemos, por ejemplo, la discusion sobre el articulo "Organos a los que se aplica el presente reglamento". Los pueblos indigenas sostienen que las municipalidades deben ser incluidas en dicho articulo, a lo cual se opone el gobierno. En un intercambio denso de argumentos y contraargumentos, un miembro del gobierno hace referencia a las obligaciones que se desprenden de una lectura correcta de la Constitucion, antes de concluir con estas palabras: "Es, pues, por razones juridicas y constitucionales, que el gobierno considera que no es posible incorporar las municipalidades en el presente reglamento". (8)

En definitiva, la argumentacion juridica aparece como una condicion necesaria de la participacion. Sin embargo, esta no es utilizada de la misma manera por los dos sectores de la Mesa de Consenso. Para los agentes del gobierno, los argumentos juridicos son adoptados en pos de un objetivo preciso: realizar un procedimiento administrativo. Para los miembros indigenas de la Mesa de Consenso, este tipo de discurso tecnico es adoptado para defender sus derechos segun los estandares internacionales. La utilizacion de un lenguaje burocratico, supuestamente tecnico y diplomatico, no descarta, sin embargo, expresiones emocionales que alimentan dinamicas conflictivas.

6. La indignacion como recurso tactico

Si los delegados indigenas de la Mesa de Consenso adoptan las reglas de la participacion institucional, no abandonan necesariamente el sentimiento de indignacion que esta, por lo demas, intimamente ligado a su reivindicacion politica. En efecto, el hecho de ajustarse a las exigencias de los dispositivos participativos para integrarse mejor dentro de ellos no descarta en ningun caso formas de involucramiento y de apropiacion de los dispositivos en cuestiones distintas de aquellas prescritas por los agentes del Estado. El conflicto, la violencia y los simbolos tambien constituyen un recurso para estos lideres paradojicos, que elaboran un lenguaje hibrido--tecnico, emocional y politico--para influir en el debate. El delegado indigena aparece asi bajo la figura de lo que llamaremos el 'participante resistente', es decir, aquel que respeta el juego institucional y, al mismo tiempo, se subleva contra la intolerancia, la arrogancia y la usurpacion historica; combate lo que siente como una impostura gubernamental; se impone para ennoblecer al indigena; y maneja diversas formas de expresion para afirmarse en tanto sujeto politico de derecho.

El enojo es el primer signo de resistencia tenaz de este lider paradojico. Esta emocion contribuye a la dinamica de desborde del encuadre institucional de la participacion combatiendo lo que le imponen. Frente a las situaciones de crisis que alimentan el clima de conflicto, el sector gubernamental opta generalmente por la via del silencio. El mutismo de los agentes del gobierno frente a las invectivas de los indigenas llama la atencion, mas aun dada la virulencia de estas. Interrogados sobre esta opcion por el silencio como respuesta a los ataques de algunos delegados indigenas, los miembros del gobierno sostienen en entrevista personal: "Hay que dejarles tiempo para desahogarse" o "es un momento de catarsis". El hecho de evocar tal generalizacion teorica--la catarsis--supone una funcion benevola de la expresion de las emociones. Las manifestaciones emocionales aparecen, en consecuencia, como una fase de la participacion que permitiria a posteriori entrar en el meollo del tema. El silencio toma aqui una dimension pragmatica en tanto deja la via libre a los indigenas para liberar sentimientos de agresividad, de colera o de frustracion que se consideran opuestos a la deliberacion. Sin embargo, las interpelaciones ofensivas no estan confinadas a un momento de catarsis; traducen mas bien los esfuerzos de los indigenas por tomar el control de la deliberacion tanto en su forma como en el fondo. En efecto, las emociones como la indignacion o el enojo se expresan en diversos momentos del proceso, lo que contribuye a sobrepasar los lincamientos fijados por la institucionalidad.

En primer lugar, los discursos y posturas emocionales ligados a la colera resultan determinantes en el proceso deliberativo. Surgen automaticamente en aquellos momentos en que se discute sobre temas particularmente dificiles. Es el caso, por ejemplo, de la discusion sobre el reglamento referido a la evaluacion del impacto medioambiental, que concierne particularmente a los pueblos indigenas en la medida en que define su participacion y los mecanismos de consulta en los casos relacionados con el desarrollo de proyectos de inversion. Cuando surge esta tematica en la Mesa de Consenso, algunos indigenas presentes plantean como condicion para seguir dialogando la anulacion de este reglamento y rechazan por completo toda discusion sobre su contenido. Ademas, en esta estrategia para impedir que se aborden ciertos temas, algunos delegados indigenas optan por retirarse de la Mesa antes de que finalice. De la misma manera, el tema de la exclusion de las municipalidades de los organos a los cuales debe aplicarse el reglamento en discusion provoca algunas amenazas de retiro de la Mesa. El momento mas algido del proceso se vive en el transcurso de la sexta sesion, durante la cual se discuten tres articulos particularmente dificiles ("medidas administrativas", "afectacion directa" y "proyectos de inversion"), sobre los cuales no se vislumbra ningun tipo de consenso. Para el jefe de la Unidad de Asuntos Indigenas, se trata de un momento crucial del dispositivo, que no solo revela los desacuerdos mas importantes, sino que tambien pone de manifiesto los limites del mandato que los funcionarios presentes en la Mesa de Consenso disponen para efectivamente poder negociar. Al reconocer estos limites, los funcionarios del gobierno generan una fuerte exasperacion en el sector indigena, provocando la mayor crisis de la Mesa de Consenso. Todos los delegados indigenas toman la palabra y expresan su enojo, su frustracion y su rechazo con respecto a la posibilidad de seguir participando de un proceso de dialogo que se limite a redactar un informe en lugar del reglamento. La vulnerabilidad de la Mesa alcanza su culmen. Varios delegados indigenas declaran el fin de las negociaciones... Los agentes del gobierno tratan a toda costa de salvar la situacion, de esclarecer los 'malos entendidos' y de evitar el abandono masivo por parte de dirigentes indigenas de la Mesa, lo que marcaria un desenlace fatal para esta ultima. La intervencion del ministro de Desarrollo Social, con quien los delegados indigenas negocian nuevas condiciones para continuar el dialogo, permite sobrepasar el impasse. Este episodio, durante el cual el conflicto es aparente, no solo deja en claro cuales son los temas mas controvertidos, sino que tambien devela las estrategias de negociacion. El conflicto es movilizado aqui por los indigenas para poder tener peso en la deliberacion. Las manifestaciones de enojo e indignacion son particularmente fuertes cuando se tratan tematicas relacionadas con intereses fundamentales y sobre las cuales parece imposible ponerse de acuerdo. Asi, las amenazas, interpelaciones ofensivas y requerimientos diversos actuan como mecanismos de presion para imponerse en la negociacion. Por consiguiente, el conflicto seria un recurso usado por los indigenas con ese mismo fin. Formas de expresion 'menos civiles' aparecen como un mecanismo que tiene por objetivo derribar las barreras del statu quo y forzar a los grupos dominantes a escuchar (Mansbridge, 1999). Dicho de otra manera, la oposicion intensa permite al sector indigena acceder a una posicion de fuerza relativa, al restablecer de alguna forma una mayor simetria en la discusion.

En segundo lugar, ciertas expresiones emocionales dan cuenta del esfuerzo de los participantes indigenas por tomar las riendas del procedimiento deliberativo. Los delegados indigenas buscan imponerse en el debate movilizando ciertas competencias metodologicas, es decir, sobre las formas, las modalidades y las condiciones de la participacion. Asi, por ejemplo, frente a la ambiguedad metodologica del dispositivo, el sector indigena exige un 'debate sobre el debate' (Fourniau, 2001) y formula criticas y propuestas sobre la forma de este ultimo. Efectivamente, los delegados indigenas discuten el calendario de trabajo y proponen los tiempos y los temas por tratar que consideran mas importantes. Ademas, disputan la animacion y la moderacion del debate. Algunas manifestaciones de desconfianza y enojo, y acusaciones de desprecio alimentan las criticas contra la metodologia empleada. Por ejemplo, el recelo expresado contra el moderador hace que su papel se vea disminuido. A medida que transcurre el debate, el moderador se limita a solo dar la palabra y sus funciones de regulacion y moderacion de la negociacion se agotan. Asi, cuando el moderador le dice al sector indigena: "Tienen que tener buena fe y confiar en el gobierno", un representante indigena responde: "La buena fe... [risas] hace 130 anos que los indigenas tenemos buena fe... !Ya basta!". La ironia y la exasperacion incrementan la desconfianza hacia el moderador, lo que es, a su vez, una manera de expresar una desconfianza mas general hacia el dispositivo en si mismo. A esta desconfianza se suman las acusaciones por parte de delegados indigenas contra los agentes del gobierno respecto de actos que consideran muestras de desprecio. Asi, el intercambio argumentativo entre los dos sectores es constantemente interrumpido por interpelaciones destinadas a autorregular ciertos comportamientos que son juzgados como irrespetuosos. Por ejemplo, un delegado indigena critica a los miembros del gobierno por su actitud durante las discusiones que juzgan insolente:
Quisiera destacar el hecho de que mientras nosotros [pueblos indigenas]
abordamos un tema, ustedes [gobierno] estan enviando mensajes, se rien,
tuitean y se hacen los tontos. Les pido un poco de seriedad en estos
momentos de discusion. Le pido al senor A. [...] !No hemos venido a ver
como se rien de no se que tonteria! (delegado indigena, Mesa de
Consenso, marzo de 2013).


Paralelamente, otros delegados indigenas expresan su dolor, su tristeza y su impotencia en relacion con diversos actos realizados por el Estado de Chile que perjudican a los pueblos indigenas. Con este tipo de discurso, los indigenas hablan "con el corazon" (9) y ponen enfasis en las emociones que reflejan su desesperacion frente a la inmovilidad de la posicion gubernamental en ciertos momentos de la discusion. Por ejemplo, cuando el sector gubernamental expresa su oposicion tajante a la inclusion de las municipalidades como organos a los que se le aplica el reglamento, el sector indigena expresa sentimientos de dolor y frustracion.

La expresion de este tipo de emociones se produce tambien a traves de referencias a las injusticias historicas sufridas por los pueblos indigenas. Asi, las 'emociones morales', como la indignacion, estan presentes en el dispositivo en cuestion. Este tipo de emocion supone la elaboracion de un juicio moral que permite establecer que el comportamiento de un tercero transgrede aquel que, en general, debiese esperarse (Traini, 2017). La movilizacion de este registro del sufrimiento no es exclusiva de los dispositivos de la consulta indigena. Al recordar las injusticias, las violaciones de los derechos humanos y la represion ejercida por el Estado en su contra, los delegados indigenas retoman un discurso construido por el movimiento indigena y oficializado en el informe de la Comision Verdad Historica y Nuevo Trato con los Pueblos Indigenas (CVHNT, 2003). El hecho de revelar el sufrimiento esta directamente ligado a la obligacion politica de remediarlo, lo que se traduce en la idea de "deuda historica" (Foerster, 2001).

En definitiva, la colera, la indignacion, la ironia y las acusaciones de desprecio son una manera para los delegados indigenas de manifestar su voluntad de transformar una relacion de fuerzas asimetricas. En ese sentido, la expresion de emociones contribuye a alimentar dinamicas de resistencia asociadas a un repertorio etnico de la protesta.

7. Emocion, cultura y afirmacion etnica en el dispositivo de consulta indigena

Los delegados del sector indigena tienden a construir su argumentacion haciendo referencia a experiencias individuales y/o colectivas. Este recurso discursivo se presenta como un mecanismo para transmitir a los agentes del gobierno hasta que punto el reglamento en discusion podria tener consecuencias concretas y tangibles en la vida de los pueblos indigenas. Asi, a traves de argumentos ilustrados con testimonios personales y relatos de experiencias cotidianas, los delegados indigenas plantean que son ellos quienes mejor conocen la realidad de la vida y de la cultura de los indigenas. Se trata, en definitiva, de favorecer la comprension de la cosmovision indigena en personas no necesariamente familiarizadas con ese universo cultural. La idea subyacente es que los funcionarios enriquezcan el conocimiento de las particularidades indigenas, lo que podria llevarlos a adoptar una actitud mas empatica y benevolente. De ahi que algunos delegados indigenas traten de establecer un vinculo especifico entre sus problemas en tanto indigenas y las reacciones emocionales. Sin embargo, estos relatos tienen un importante componente emocional, y justamente esas demostraciones emocionales son desvalorizadas por la contraparte, ya que no concordarian con la manera 'correcta y 'democratica de expresarse en este tipo de discusiones. "Las declaraciones emocionales no corresponden", senala el jefe de la Unidad de Asuntos Indigenas del Mindes. A esta proscripcion de las emociones, se suman descalificaciones de las intervenciones de ciertos delegados indigenas juzgadas como "apasionadas" por el sector gubernamental, tal como se observa a continuacion:
Estamos tratando de llegar a acuerdo de manera razonable. No a traves
de la pasion, de lo que yo quiero, lo que me da pena, o lo que
desearia. Estamos tratando de ponernos de acuerdo a traves de razones.
Esto es: un ejercicio democratico en donde la decision que se tome de
consenso tiene que estar razonada. Nosotros estamos dando argumentos
que entendemos no estan siendo rebatidos. Y la gracia de este ejercicio
es que quede en evidencia si hay argumentos o no para sostener una
postura frente al tema (delegado gubernamental, Mesa de Consenso, marzo
de 2013).


Esta intervencion muestra como se descalifican las expresiones 'emocionales' para descartar todas las formas de argumentacion que no esten en consonancia con el registro tecnico que los agentes del gobierno dominan. Estos juicios evidencian la 'violencia simbolica que los funcionarios ejercen sobre los pueblos indigenas (Boccara & Bolados, 2008), lo que se inscribe en una dimension mas amplia de la lucha politica. El Estado ejerce asi una dominacion sobre los pueblos indigenas, dado que los funcionarios no integran el peso de la historia ni las estructuras sociales asimetricas y los estados emocionales que resultan de ellas.

Por otra parte, la narracion de los indigenas--como aquella de los 'habitantes' o 'vecinos' de los dispositivos de participacion ciudadana que se expresan utilizando un saber que proviene del uso, es decir, fundado en la experiencia (Nez, 2015)--toma la forma retorica del enraizamiento y del testimonio (Talpin, 2010). Sin embargo, aunque basada en experiencias personales y en relatos de la vida cotidiana, la narracion de los indigenas es, ante todo, una narracion connotada de referencias culturales; de ahi que el discurso emocional este intimamente ligado al factor etnico. Y, desde esa perspectiva, este tipo de narracion aparece como un recurso utilizado por el sector indigena para posicionarse con mas fuerza dentro de un dispositivo que no los favorece, tal como lo muestra la siguiente intervencion de un delegado indigena luego de que el jefe de la Unidad Indigena del Mindes proscribiera las 'declaraciones emocionales':
Senor M. A.: usted nos dijo que somos emocionales, le voy a explicar un
poquito, quiza voy a ser latera. Pero nosotros somos mapuche, la
palabra lo dice, mapu-che, gente de la tierra, amamos nuestra tierra,
nuestro aire, nuestros arboles y nuestras aguas, somos amantes de todo
nuestro territorio. Entonces tambien somos emocionales. Porque cuando
nosotros nos damos cuenta que hacen leyes a las espaldas de nosotros
[...] ese es el dolor que tenemos, si somos emocionales es porque
amamos nuestra tierra (delegado indigena, Mesa de Consenso, marzo de
2013).


Las emociones aparecen aqui de la mano con la identidad cultural. La relacion sentimental que se tiene con la tierra y, de manera mas general, con el territorio se define desde una perspectiva etnica. En otras palabras, las intervenciones indigenas dan cuenta de una construccion intelectual que establece una relacion afectiva y sagrada de los indigenas con su territorio y con la necesidad de proteger las zonas que hasta la fecha han escapado de la conquista economica o militar y de la urbanizacion (Bellier, 2007).

Por otra parte, la movilizacion de un 'saber indigena', es decir, de un conocimiento sobre las comunidades, los rituales y los sistemas de representacion tradicionales, se transforma en un "capital cultural" (Boccara, 2011) que puede ser utilizado por los delegados indigenas para ejercer influencia o poder dentro del dispositivo. Una de las cuestiones en juego es entonces la de desplegar y hacer valer este saber particular de y sobre los indigenas para alcanzar sus objetivos, lo que, por lo demas, implica la construccion del indigena como un sujeto de derecho y la contestacion de la subordinacion.

Prueba de lo anterior es que, en primer lugar, algunos mapuches se situan en una posicion de saber sobre su propia cultura en desmedro del discurso impuesto por la sociedad dominante (la de los wingka) que ha prevalecido por largo tiempo en la definicion de lo que son los indigenas. Este conocimiento autoctono se demuestra, por una parte, al denunciar la vision despectiva que se tiene de los indigenas, tal como lo muestra la siguiente intervencion:
No crean que nosotros, por venir de una cultura distinta, no entendemos
lo que significa 'capital', 'inversion', 'acumulacion de riqueza'. Lo
entendemos perfectamente porque la mayor cantidad de riqueza que
ustedes acumulan y que acumula vuestra sociedad sale de nuestros
territorios (delegado indigena, Mesa de Consenso, marzo de 2013).


Y, por otra parte, al revelar la ignorancia de los wingka sobre lo que creen conocer. Asi, el mismo delegado indigena agrega:
Queremos que los organismos responsables hagan el ejercicio, no
solamente tecnico, sino tambien de encontrar, de entender, hagan el
ejercicio de educarse, de entender que un menoco para nosotros es
tremendamente importante, que el rio que venia curvo y lo hicieron
recto practicamente privo de nociones espirituales a toda la comunidad
del Valle de Liucura (delegado indigena, Mesa de Consenso, marzo de
2013).


Ademas, al declarar lo que es la cultura mapuche, los delegados indigenas ponen al gobierno en situacion de debilidad, y destacan al mismo tiempo su arrogancia y el hecho de que los indigenas tambien tienen ensenanzas que entregar, lo que queda de manifiesto en la siguiente intervencion: "Le voy a dejar a mi lonko la palabra porque no creo que nosotros seamos los unicos que debemos intervenir. Ellos son nuestras autoridades y tienen mucho que ensenarnos y nosotros tenemos tambien mucho que aprender de ellos. Sean mas humildes, sean mucho mas... dire mas humanos, si no, no nos vamos a entender, !no nos vamos a entender! Eso tenganlo por seguro" (delegado indigena, Mesa de Consenso, marzo de 2013).

El desafio es afirmar que el discurso legitimo sobre los indigenas les pertenece. El conocimiento de y sobre los indigenas es, pues, una cuestion clave (de reconocimiento y de valoracion) para los actores indigenas y, al mismo tiempo, un elemento en construccion y, por ende, de confrontacion.

Por ultimo, la referencia a los conocimientos indigenas de los delegados indigenas no solo responde a una estrategia de afirmacion de la identidad etnica, sino tambien a una estrategia para incidir dentro de la Mesa de Consenso.

El discurso de los delegados indigenas esta construido sobre la base de una narracion de testimonios, de practicas y de experiencias indigenas. Este discurso basado en un saber indigena no busca, sin embargo, delimitar este ultimo. Los delegados indigenas no profundizan sobre sus conocimientos ancestrales o sobre las caracteristicas especificas de su identidad, pese a ser incitados por los agentes del gobierno. Efectivamente, se observa que los indigenas de la Mesa de Consenso son reticentes a exponer y profundizar sus conocimientos, privilegiando un discurso sobre la identidad "culturalmente audible" y "politicamente mas eficaz" (Albert, 1997) que tiende a la homogeneizacion, mas alla de las distintas etnias, paises y continentes. Por ejemplo, los delegados indigenas priorizan en sus intervenciones un discurso fundado en la constatacion de la diferencia, tal como se pone de manifiesto en la siguiente intervencion:
[... ] nosotros venimos de dos patrones culturales distintos y, por lo
tanto, de dos ordenamientos juridicos distintos. El ordenamiento
juridico, la vision de mundo, de vida, de la espiritualidad, el
ordenamiento del medio, el paisaje, y todo lo que tiene que ver con la
llamada contaminacion del medio en que vivimos son diferentes (delegado
indigena, Mesa de Consenso, marzo de 2013).


Dicha diferencia se describe a traves de nociones que tienen mas posibilidades de ser comprendidas por un auditorio amplio. Sin embargo, esto se hace en desmedro de una explicacion, por ejemplo, sobre las especificidades de la cultura mapuche. Asi, se observa como un delegado indigena se asegura de transmitir el mensaje de la diversidad cultural por medio de nociones genericas como 'orden juridico', 'medio ambiente' y 'espiritualidad' a partir de un referente comun. Al respecto, Kohler (2004) constata en su estudio sobre los pataxo del Monte Pascal (extremo sur de Bahia, Brasil) que, si bien el discurso etnico tiene por vocacion ser mediatizado, y, por lo tanto, transmitido, tiene que someterse a ciertas reglas retoricas, a ciertos criterios que lo hagan entendible y, sobre todo, politicamente eficaz.

En resumen, los delegados indigenas priorizan el discurso legal (a traves del registro de los derechos colectivos, tal como analizamos anteriormente) y el discurso (global) que asocia los indigenas a la proteccion del medio ambiente. Por lo tanto, este discurso no profundiza en las particularidades de la realidad social indigena, que son a priori menos reconocibles por los distintos publicos, basandose mas bien en un discurso "estereotipado" (Kohler, 2004), construido sobre una alianza entre etnia y ecologia, con el fin de aumentar las posibilidades de influenciar e incidir en la negociacion.

Por ultimo, si bien el discurso etnico puede entenderse como un recurso politico dentro de un dispositivo creado por el gobierno, la pregunta que prevalece es como dicha diferencia cultural es aprehendida por los interlocutores gubernamentales y por la sociedad en general. El nodo de la problematica actual es que los dispositivos de participacion en los cuales se involucran los indigenas movilizan contenidos que no son solo identitarios (tambien son de naturaleza tecnica, cientifica, social o politica); sin embargo, el termino etnicidad, mediante el cual son entendidos, esconde dicha dimension. En otras palabras, si la distincion entre saberes tecnicos (referidos al lenguaje de la administracion y a las herramientas juridicas) y saberes indigenas (referidos a la cosmovision de los pueblos indigenas) resulta interesante para nuestro analisis, esta no es absoluta: los saberes indigenas tambien son saberes tecnicos y en los saberes tecnicos o juridicos tambien subyace una vision de mundo. Es sobre esta ultima reflexion que se profundiza en materia de saberes indigenas en la actualidad.

Conclusiones

En conclusion, a partir del analisis de la dinamica deliberativa del dispositivo de consulta indigena denominada Mesa de Consenso, se desprenden cuatro aprendizajes principales.

En primer lugar, los delegados de la Mesa utilizan un 'conocimiento tecnico' que se observa en el empleo de un registro administrativo y de herramientas juridicas. Si bien es cierto que dichos conocimientos son generalmente utilizados por los funcionarios del gobierno, los delegados indigenas tambien movilizan el lenguaje de la administracion en pos de la defensa de los derechos de los pueblos indigenas.

En segundo lugar, los participantes demuestran habilidades en relacion con el manejo de las emociones en tanto buscan prescribir estados emocionales que predispongan a ciertas acciones (deliberar y crear consensos, etc.). Ademas, en el caso de los delegados indigenas, la expresion de ciertas emociones, como la colera, la indignacion o la ironia, actua como mecanismo para contrarrestar una relacion de fuerzas asimetricas dentro del dispositivo de consulta.

En tercer lugar, el 'conocimiento indigena adquiere particular importancia en este tipo de dispositivo. Sus saberes se refieren a la vision de mundo de las sociedades llamadas indigenas y de su historia de interaccion con el entorno natural. Se trata de un conocimiento construido a partir de las tradiciones culturales y de modos de vida especificos sustentado en el idioma, en las interacciones sociales, en la relacion con la naturaleza y en la espiritualidad, todo ello reunido en un discurso politico-cultural. Es a partir de este conocimiento especifico que se funda la participacion de los indigenas en este tipo de dispositivos y sobre el se apoyan los indigenas para incidir en la toma de decisiones.

En cuarto y ultimo lugar, los actores indigenas alternan diferentes registros de argumentacion en funcion de la situacion (tema en discusion, composicion de la contraparte y momento de la negociacion, etc.). Asi, si bien el lenguaje tecnico tiende a imponerse en este tipo de dispositivo institucional, el analisis muestra que los actores indigenas utilizan otro tipo de recursos (el lenguaje experto, la narracion de experiencias personales, los testimonios de la vida cotidiana y las referencias historicas) en los cuales la emocion adquiere un lugar preponderante. Asi pues, la palabra, los afeaos y la experiencia tienen cada uno su lugar en el dispositivo de consulta y participan desde diferentes angulos en la construccion de un sujeto de derecho digno en su diferencia.

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MATILDE SPOERER (*)

Articulo recibido: 30 de septiembre de 2018

Articulo aprobado: 22 de febrero de 2019

Doi: http://dx.doi.org/10.12804/revistas.urosario.edu.co/desafios/a.7288

Para citar este articulo: Spoerer, M. (2019). Emocion, racionalidad y saberes indigenas en los dispositivos de democracia participativa: el caso de la consulta indigena en Chile. Desafios, 37(2), 267-299. Doi: http://dx.doi.org/10.12804/revistas.urosario.edu.co/desafios/aJ288

(*) Doctora asociada, Universite Paris 1 Pantheon-Sorbonne, Centre Europeen de Science Politique. Correo electronico: Matilde.Spoerer@etu.univ-parisl.fr, mspoerer@yahoo.fr. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9145-5646

(1) El gobierno estuvo a cargo de garantizar el registro audiovisual, realizado por un servicio especializado contratado por la Unidad de Asuntos Indigenas del Ministerio de Desarrollo Social.

(2) En particular, el mencionado Convenio 169 de la OIT (1989) y la Declaracion de Derechos de los Pueblos Indigenas (2007).

(3) Siguiendo a Guillaume Gourgues (2012, p. 5), comprendemos por 'dispositivo participativo' el conjunto de tecnicas e ingenierias destinadas a articular la participacion (el mayor numero de participantes) y la deliberacion (la mayor calidad del debate) de la poblacion en el marco de la toma de decision colectiva, presentandose asi como tentativas de equilibrio entre estas dos nociones.

(4) El Decreto Supremo 124 reglamenta los procesos de consulta indigena a partir de los articulos 6 [grados] y 7 [grados] del Convenio 169 y del articulo 34 de la Ley Indigena 19253.

(5) El Decreto Supremo 66 regula el procedimiento de consulta indigena en virtud del articulo 6 [grados], numeral 1, letra a) y numeral 2 del Convenio 169 de la OIT.

(6) Jefe de la Unidad de Asuntos Indigenas del Ministerio de Desarrollo Social, Mesa de Consenso, marzo de 2013.

(7) La Corporacion Nacional de Desarrollo Indigena es la institucion estatal a cargo de la tematica indigena en Chile.

(8) Delegado gubernamental, Mesa de Consenso, marzo de 2013.

(9) Delegado indigena, Mesa de Consenso, julio de 2013.
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Author:Spoerer, Matilde
Publication:Revista Desafios
Date:Jul 1, 2019
Words:11512
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