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Emilio Kouri, Un pueblo dividido. Comercio, propiedad y comunidad en Papantla, Mexico.

Emilio Kouri, Un pueblo dividido. Comercio, propiedad y comunidad en Papantla, Mexico, Mexico, El Colegio de Mexico/Fondo de Cultura Economica, 2013, 454 p.

"Asiyo canto mi cancion perfumada Semejante a una joya hermosa A una turquesa brillante, una esmeralda resplandeciente Mi himno florecido en la primavera."

Asi cantaban los aztecas, y a esta cancion que florece en marzo, con la primavera, nos acerca el excelente libro de Emilio Kouri, que, desde su introduccion, nos muestra como transformar un proyecto de tesis (la reforma agraria mexicana, importante, pero global) en un objeto de estudio no tan espectacular (la historia de un pueblo), pero unico, singular, por la presencia de la vainilla, ese fruto aromatico que inspira las canciones perfumadas de los aztecas.

En su introduccion, Kouri dialoga con John Womack, quien hace la historia de unos campesinos que no querian cambiar y por eso hicieron la Revolucion; Kouri, por su parte, afirma que se ocupa de hacer la historia de como cambio un pueblo mexicano. Esa mutacion se propone no desde el fraccionamiento impuesto desde arriba por las fuerzas del Estado, sino desde abajo, tomando en cuenta los contextos ecologicos, socioeconomicos, demograficos y culturales. Para el autor, se trata del "primer analisis detallado de privatizacion de tierras de un pueblo de Mexico" (p. 20). Aunque en realidad su estudio se inserta en una tradicion de analisis que otros autores ya han efectuado antes que el (Menegus, Knowlton, Schenk), lo significativo, a mi juicio, es el contexto y su escala, como voy a tratar de explicar en seguida.

En el primer capitulo, nos explica con detalle el cultivo y el comercio de la vainilla, sus variedades, sus condiciones climaticas, su florecimiento anual en primavera, su cultivo silvestre, su asociacion con el cacao, su cultivo indigena y su beneficio criollo, sus destinos comerciales (Francia hasta 1880 y luego Estados Unidos). En fin, el autor, despues de mostrarnos las enormes ventajas de contar con una biblioteca como la Widener, donde esta todo lo que se ha escrito sobre la vainilla y que Kouri resume en cuarenta formidables paginas, nos dice que este fruto es, por razones botanicas, comerciales y gustativas, comparable a la plata, no solo en apariencia, sino tambien en valor (p. 64).

Sin duda, esto que era cierto para comerciantes de Papantla como Fontecilla, no lo es tanto cuando uno mira en el siguiente capitulo que apenas genera la construccion de un pueblo como Papantla, el cual nada tiene de comparable con los reales mineros. Kouri nos dice que su iglesia era una fabrica grande y maciza con un humilde techo de tejas y sin campanarios propios. La plaza central tenia un aspecto solitario, melancolico y sombrio o, por mejor decir, lugubre y aterrador, por su inmediacion al cementerio, ademas de que en ninguna parte habia visos de simetria urbana alguna (p. 89).

Alli, entonces, Kouri comienza con los cambios de escala. Para que hacer la historia de un pueblo como este, cuando lo verdaderamente importante sucede en otro lugar, en la cuenca del Tecolutla. El autor, como el cartografo-aeronauta que describia Bauregaurd, busca una representacion espacial a partir del razonamiento y la recopilacion de datos multiples:

Esto exige mucho tacto, me atreveria a decir de imaginacion ya que se trata de pintar a la naturaleza no como se presenta ante nuestros ojos, sino como se ofrece al razonamiento y al pensamiento, mas aun, como la pueden percibir, durante algunos instantes, esos aeronautas lanzados en las mas altas capas del aire. (Costa de Beaurgard, 1817, citado en Massimo Quaini, "Identita professionale e pratica cognitiva dello spazio: il caso dell'ingegnere cartografo nelle periferie dell'Imperio napoleonico", en Quaderni Storici, vol. xxx, num. 3 [90], 1995, diciembre, 1995, p. 692)

Kouri, en efecto, desde lo alto de las nubes y de las cordilleras volcanicas, nos muestra un paisaje dominado por la Sierra Madre oriental, su punto de partida obligatorio. Describe el paisaje, su administracion, su clima y su agricultura, su vegetacion, su poblacion caracterizada por una enorme dispersion y una debil densidad, apenas 10 habitantes por kilometro cuadrado, en 1871, lo cual incide en un exceso de tierras y en la carencia de conflictos por un recurso abundante hasta el ultimo tercio del siglo xix, donde apenas existen unos cuantos espanoles (15 familias en 1760), que no forman haciendas ante la falta de minas y de trabajadores. Alli, entonces, el autor comienza a introducir una serie de tesis polemicas que acompanan el libro en cada uno de sus apartados. En este caso, la falta de conflictos por la tierra y la ausencia de una descompresion agraria entre 1810 y 1880, ya que en Papantla ni siquiera hay compresion.

En el tercer capitulo, el autor hace una entrada impactante: "La noche del 9 de febrero de 1880 un espanol llamado Francisco Naveda Somarriba fue asesinado en Papantla ...". A partir de esta entrada, nos explica la economia de la vainilla y uno se da cuenta de que la entrada es, mas bien, un recurso narrativo, pues el capitulo temporalmente se consagra al periodo anterior a 1880, y muestra una sociedad en conflicto, cuando hasta el momento no los hay; se ocupa de un personaje, cuando el actor es local y regional, pero resulta muy util porque da cuenta de algo que el autor despliega con mucha maestria: el conocimiento indicial. Indicios como el testamento del comerciante muerto son utilizados para reconstruir las relaciones socioeconomicas de una region (p. 136).

Si el paradigma indicial ha dado la vuelta al mundo con los trabajos de Ginzburg, Kouri nos muestra en forma exhaustiva las posibilidades de reconstruir procesos mediante estos indicios; aun asi, me parece que, a menudo, lo indicial y lo general tienen problemas para comunicar. En efecto, en este capitulo se observa con detalle que los comerciantes espanoles obtuvieron enormes beneficios con la venta del producto, mientras que los cultivadores totonacos estaban mas preocupados por ser labradores independientes y solo veian la vainilla como un complemento de la milpa y el bosque (p. 158). En este periodo, la vainilla incremento sus promedios anuales de produccion en los siguientes rubros: entre 1760 y 1800, el promedio anual fue de 1 000 a 1 300 kg; entre 1800 y 1830, se incremento a 2 067 kg, para, finalmente, entre 1830 y 1870, multiplicarse a mas de 5000 kg. Alli, el autor calcula que, en 1869, Papantla producia de 5 000 a 6 000 kg en una superficie de 1 000 ha, lo cual apoya su tesis en torno a la abundante oferta de tierras (p. 143). Si en el canton existen cerca de 100 000 ha de tierras, apenas se ocupaba uno por ciento en el cultivo comercial de la vainilla; por tanto, no existiria presion sobre la tierra. Esto generaria una lectura positiva donde las comunidades campesinas de Papantla se estudian como islas de armonia que conviven con el cultivo comercial de la vainilla, sin grandes alteraciones. Nada es menos cierto. Kouri, en esa revision de las tesis clasicas, sostiene que la expansion de la vainilla provoco tensiones en la comunidad. Estas tensiones son materia de sus siguientes capitulos.

Al desaparecer la propiedad comunal, la capacidad productiva de los vainilleros mexicanos se incremento: de entre 15 000 y 16 000 kg en 1870, paso a entre 50 000 y 70 000 kg en 1890. Responsables de este incremento fueron los mercados estado unidenses, que sustituyeron a los franceses, asi como la expansion de la superficie consagrada al cultivo y del desarrollo de las comunicaciones, la transportacion maritima y las relaciones financieras.

El auge vainillero incidio, desde luego, en la transformacion de la propiedad comunal, que antes se usaba para practicar una agricultura itinerante de roza, tumba y quema, en una nueva organizacion que diera paso a la propiedad privada. La solucion, en Papantla, fue la formacion de conduenazgos. Bajo la ley de julio 1874 se establecio que:

En los lugares en donde se presenten graves inconvenientes para la division de los terrenos de comunidad, en tantas fracciones en cuantos sean los agraciados, podra el Ejecutivo [...] autorizar el repartimiento en lotes que comprendan a determinado numero de duenos. (p. 209)

Se trata de:

* Companias privadas propietarias de tierras en las que cada condueno es propietario de un porcentaje de las tierras.

* Son propietarios de acciones que representan un porcentaje de la propiedad y no generan derechos exclusivos sobre una porcion de tierras.

* Asi se forman 23 conduenazgos, 3 fundos legales (Papantla, Cabezas y San Pablo) y un ejido.

En la asignacion de tierras comunales, Kouri observa que la leyenda de la comunidad como isla de armonia se desdibuja; en su lugar, aparece otra donde, "a diferencia de lo que los estudiosos de la historia de Papantla de finales del siglo xix han supuesto, con frecuencia la asignacion de las tierras comunales no fue producto de un ejercicio colectivo de toma de decisiones ni el reparto real fue especialmente equitativo" (p. 205).

A finales de 1878, existian 4 360 conduenos en 23 grandes lotes, con 48 sitios de ganado mayor equivalentes a 84 000. La desamortizacion, que, desde 1826, habia comenzado a aplicar el Congreso del Estado con muy modestos resultados, alcanzaba, por fin, cincuenta anos despues, fuertes repercusiones. La estructura de la propiedad se modifica y el autor nos muestra un nuevo mapa agrario lleno de imprecisiones, pero donde los margenes del Tecolutla se acompanan por congregaciones mas bien modestas en tamano, mientras que en la parte central y meridional del canton aparecen enormes conduenazgos. La condicion para ser parte de esos 4 360 conduenos no lo fue ni la etnia ni la raza, sino el lugar de nacimiento y una legislacion maleable a los intereses de los comerciantes.

En el quinto capitulo, el autor nos narra "La experiencia del conduenazgo", que se revela como una epoca de rapidas y profundas transformaciones. La vida en las antiguas tierras del pueblo ya no era como antano, sino que repentinamente suben los impuestos, surgen reglas de uso de la tierra mas restrictivas, y, tambien, excluyentes y codiciosos duenos no indigenas, apoderados con una enorme capacidad de decision sobre los conduenazgos. Las relaciones comerciales erosionan las antiguas relaciones sociales que aseguraban la reproduccion social de cultivadores dispersos, de milperos itinerantes que viven "los anos enteros en sus milpas y no vienen a oir misa, sino unicamente en las festividades mayores" (p. 85). Estos profundos y rapidos cambios generan revueltas como la de Antonio Diaz Manfort, a finales de 1885, y la de las rancherias de Chote y Mesillas, dos anos despues.

Con esto, entramos a la parte final del trabajo, en cuyo ultimo capitulo, "Division y rebelion", detalla como, a finales de 1897, luego de 10 anos de incertidumbres y conflictos y a pesar de dos grandes rebeliones, los 17 grandes lotes de Papantla se habian dividido en aproximadamente 3 500 terrenos particulares. Los beneficiarios de esta division fueron un grupo de notables: los comerciantes de origen extranjero, los caciques indigenas, y los funcionarios de la administracion, sin importar su origen. En todo caso, la division de la propiedad genera una importante exclusion de los habitantes originarios, los totonacos, pero tambien nos sirve como un mirador para estudiar la relacion entre derechos de propiedad y crecimiento economico.

En efecto, ahora sabemos, gracias a los estudios de Elinor Ostrom, que el acceso y la reglamentacion de los bienes comunales no necesariamente impiden el crecimiento economico, sino que, en ocasiones, lo fomentan. Entre la tesis de Hardin, de que cada individuo con acceso libre y gratuito a los pastos comunes inevitablemente nos lleva a la sobreexplotacion y, por tanto a la destruccion, y la de Ostrom, quien muestra que un uso ilimitado y destructivo no existe casi nunca, sino que, por medio de regulaciones, de instituciones, las comunidades pueden administrar eficazmente sus bienes, los historiadores nos hemos inclinado por mostrar casos de estudio precisos. Alli contrastamos a los clasicos y sus representaciones con los estudios empiricos.

En el caso de Papantla, observamos como los cambios en la reglamentacion para acceder a la propiedad generan un crecimiento economico sostenido de la produccion y de las exportaciones de vainilla. Las importaciones anuales promedio estadounidenses son un buen indicador. De 11 300 kg en 1870, se elevan a 51 300 kg en 1880, luego a 83 770 en 1890. En la transicion entre la propiedad comunal y los conduenazgos, el incremento es notable, pero lo es mas aun con la division de la propiedad, ya que, de 1900 a 1904, se exportan 176 247 kg y la cifra se duplica entre 1905 y 1909.

En ese mirador, los cambios en el acceso a los derechos de propiedad son un buen indicador de que la propiedad plena genera sistemas economicos mas eficientes. Sin embargo, con esta reflexion voy a terminar esta resena. El crecimiento economico, apenas perceptible en la primera mitad del siglo xix, aseguraba una simbiosis entre las comunidades totonacas y los migrantes que venian atraidos por el olor de la vainilla. Como se transforman estas relaciones simbioticas y como se altera el paisaje son temas que se desprenden de la obra.

Si los indicios que nos da Emilio Kouri son ciertos, el paisaje vainillero no ocupaba mas de unas 20 000 ha en su epoca de auge, al finalizar el siglo xix. ?Que pasa, entonces, con las 70 000 restantes?, ?como inciden cultivos como la cana de azucar y el cafe en la ocupacion y el aumento de la frontera agricola?, ?como se transforma el paisaje con la ganaderia y la tala de los bosques? Aunque algunas de estas cuestiones se tratan, es mucho lo que un cambio de escala podria ofrecer aun al analisis de Kouri. Alli, nos parece mas pertinente la escala que el autor elige cuando introduce la cuenca como unidad de analisis. Solo el estudio de los seis sistemas fluviales--de las tierras altas y las bajas--y de la agricultura milpera y la comercial nos puede ayudar a hacer esa historia desde abajo que el autor propone. Con ello saldremos de las dudas que los paradigmas indiciales aun no logran resolver y que la documentacion desprende cuando observamos--por ejemplo, en archivos franceses--que, en 1906, el valor de la produccion de azucar (12 600 000) y de cafe (12 500 000) triplica el valor de la de vainilla (4 600 000), y casi dobla la del maiz (8 600 000). (1) Alli encontramos que la vainilla se produce, sobre todo, en San Rafael, y en esto hay algo que nunca queda claro en el trabajo: en la relacion entre estos dos grandes productores, San Rafael y Papantla, ?que parte de la vainilla veracruzana se produce en cada uno de estos espacios regionales? Aunque se asume que las % partes vienen de Papantla, segun lo estima Fontecilla, hay tambien indicios fuertes de que se producia mas en San Rafael. Si estos indicios son abundantes en las fuentes francesas, como es logico, lo que sorprende es que Kaerger, el agronomo aleman, tan citado por Friedrich Katz en materia agraria, que recorre los campos mexicanos en 1900 para hacer un estudio de sus sistemas agrarios, prefiere visitar Misantla y afirma que alli el cultivo se lleva a cabo mejor que en Papantla, pues se practica la polinizacion artificial, con mayores rendimientos. Es entonces muy probable que sea Misantla y no Papantla el principal productor de la vainilla. Pero, aun concediendo que solo una tercera parte se produzca en San Rafael, esto libera, por lo menos, un tercio de la superficie agricola destinada al cultivo de este producto en Papantla, y, por tanto, creemos que el analisis de cuenca nos daria una respuesta acerca de los usos y las presiones sobre la superficie agricola.

Tambien el cambio de escala serviria para explicar por que en cantones cercanos a Papantla, aunque los totonacos no se dedicaban al cultivo de la vainilla, el proceso de desintegracion de los conduenazgos y de acaparamiento de la tierra por algunos cuantos beneficiarios es semejante en las dos regiones. Por ejemplo, al norte del rio Cazones, Myrna Santiago documenta la formacion de conduenazgos como consecuencia de la ley de 1874 y luego su desintegracion tambien como resultado de la aplicacion de la ley de 1889, donde senala la formacion de 2 020 lotes individuales. No queda claro como, si en Papantla la disolucion del conduenazgo obedece a logicas locales y transnacionales, pero no a presiones del gobierno y sus intentos por imponer la legislacion estatal y nacional (p. 234), los procesos son semejantes en cantones vecinos donde no se cultiva la vainilla y donde la hacienda tiene una presencia importante. En este caso, la familia Herrera o los Sainz-Trapaga sustituyen a los Tremari, los Fontecilla, los Vidal y los Tiburcio. Siguiendo a Domingo Gallego, no solo hay que tomar en cuenta lo ambiental y lo institucional en el estudio de los comunales, sino tambien el papel de la identidad de la comunidad y la construccion colectiva de objetivos y prioridades. Si las condiciones institucionales y ambientales son parecidas al norte y al sur del rio Cazones, lo que aparece muy diferente es la identidad local, la cual, en un caso, se fundamenta en agrosistemas donde la milpa y la ganaderia pueden incidir en la formacion de una identidad comunal, mientras que, en el otro, la plantacion de vainilla sustituye a la ganaderia. ?Como explicar, entonces, que, ante identidades diferentes, las respuestas sean parecidas?

Me parece que aqui se abren algunas perspectivas de analisis de este libro, joya hermosa como la vainilla, tan importante por lo que nos narra, como por las dudas y perspectivas que origina.

ALEJANDRO TORTOLERO VILLASENOR

ORCID.ORG/0000-0002-6492-0688

Universidad Autonoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa Departamento de Filosofia

tortoleroalejandro@yahoo.com

(1) Archivo Historico del Ministerio de Asuntos Extranjeros, Paris, Orsay, Etat de Veracruz, 1908.
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Author:Tortolero Villasenor, Alejandro
Publication:Signos Historicos
Date:Jul 1, 2019
Words:3197
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