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Eloy Tejero, El evangelio de la casa y de la familia.

Eloy Tejero, El evangelio de la casa y de la familia, <<Coleccion Historia de la Iglesia>>, Eunsa, Pamplona 2014, 292 pp., ISBN 978-84-313-3017-0

Como es bien sabido, Eloy Tejero, en la actualidad profesor honorario de la Facultad de Derecho canonico de la Universidad de Navarra, ha prestado siempre en sus investigaciones historico-juridicas una especial atencion a contenidos de hondo calado teologico y eclesial. Esto se aprecia claramente tanto en la obra objeto de este comentario como en su anterior monografia (?Imposibilidad de cumplir o incapacidad de asumir las obligaciones esenciales del matrimonio? Historia, jurisprudencia, doctrina, normativa, magisterio, interdisciplinariedad y psicopatologia incidentes en la cuestion, Pamplona 22007).

Si su estudio sobre el c. 1095 estaba guiado por un neto tratamiento juridico-canonico, El evangelio de la casa y de la familia --aun mostrando las implicaciones juridicas que suponen para la vida de la Iglesia la Encarnacion del Hijo de Dios y el paso de la Antigua a la Nueva Alianza--podria ser descrito como un estudio mas bien historico, de tipo eclectico; mas cercano a la eclesiologia y teologia espiritual que al derecho canonico.

El autor acota mediante un interrogante el objetivo principal de esta obra: <<siendo la casa, la familia y el matrimonio realidades existentes en la historia, antes del cristianismo, ?permanecieron inmutadas, despues de que Cristo se encamo y cambio el curso de la historia, o repercutio tambien en esos ambitos institucionales el orden nuevo originado a partir de la encamacion del Verbo de Dios?>> (p. 15).

Casa, familia, matrimonio. Ambitos estos, como se puede facilmente apreciar, nucleares en la vida y mensaje cristianos. Y sin embargo, el autor destaca el hecho de que la significacion religiosa de la casa, del matrimonio y de la familia haya quedado silenciada no solo por los historiadores del derecho de Grecia y de Roma --mas centrados en aspectos civiles como la patria potestas, el derecho de sucesiones o instituciones similares--, sino tambien --y esto es lo mas incomprensible--por teologos, canonistas e historiadores de la Iglesia, que apenas se han cuestionado sobre la incidencia de la novedad cristiana en estos ambitos institucionales.

Para afrontar esta cuestion, la obra hace un detallado estudio del termino <<casa>> apoyado en abundantes fuentes grecorromanas y judeocristianas. En este marco se encuadran posteriormente las consideraciones respectivas sobre la familia y el matrimonio.

Pero una primera advertencia fundamental se refiere al mismo concepto de <<casa>>. En efecto, como se pone bien de relieve en el capitulo I, en la cultura grecorromana el oikos y la domus no se referian primariamente al edificio de piedra, sino a la comunidad familiar en su sentido mas amplio, es decir, a la comunidad de personas dependientes de su cabeza, solidariamente unidas por el vinculo religioso de los dioses tutelares de la familia (divi parentum, lares, penates, genios ...).

Y esta misma dimension nuclear, comunitaria y cultual, se aprecia en la bayt hebrea (capitulo II), con una diferencia importante. Y es que mientras que en el mundo grecorromano no se conocia la proyeccion del culto domestico fuera de la intimidad del hogar, los judios compartian un mismo culto monoteista al Dios de la <<casa>> de Abrahan y de la <<casa>> de Israel.

En este contexto se entiende que el matrimonio tuviera un profundo sentido religioso, mas alla de los ritos que pudieran celebrarse en concomitancia con las nupcias. Y esto tanto en el mundo grecorromano --donde esta institucion aseguraba la descendencia, que traia el reconocimiento social al paterfamilias y su felicidad mas alla de la muerte--, como en el judio, donde el sentido divino del matrimonio se veia aquilatado por la ordenacion divina del matrimonio originario y su relacion con la dimension esponsal de la union de Dios con su pueblo.

La significacion de estas relaciones domesticas en el mundo antiguo y, en parte, tambien sus dinamicas, se ven profundamente modificadas por la Encarnacion del Verbo divino (capitulo III). Las consecuencias son multiples.

Desde un punto de vista teologico, se aprecia un desplazamiento en la conexion entre sacerdocio y casa, bien diferente a la del mundo grecorromano: para los cristianos no es el paterfamilias quien ostenta el sacerdocio, sino Cristo, en cuanto que ha sido constituido como Hijo en la Casa de Dios. En ese mismo ambito, las relaciones paterno-filiales en la casa son el presupuesto imprescindible para comprender la revelacion del misterio de la Trinidad.

Por otra parte, la religion de Israel rectifico el politeismo del mundo grecorromano con la afirmacion de un Dios creador del mundo y del hombre. Pero este avance no se tradujo en la consideracion de cada israelita como hijo de Dios, sino que esta denominacion se referia solo al entero pueblo de Israel. La revelacion de Cristo como el Hijo del Padre impregno la religion cristiana de un profundo sentido filial y fraterno.

Y es precisamente a partir de estos presupuestos que la misma existencia cristiana contiene un hondo significado domestico: llamado desde la eternidad por vocacion divina a conocer y amar al Padre, a identificarse con el Hijo y a comunicar con el Espiritu Santo, el cristiano esta convocado a extender sus lazos afectivos y solidarios--propios del nucleo familiar--a toda la comunidad cristiana bajo la forma de caridad.

Desgranando una a una las multiples facetas religiosas relacionadas con el ambito domestico, el autor insiste en que si se quieren asimilar las claves basicas del hombre, de la familia y de la sociedad, no solo en el mundo grecorromano y judio, sino tambien de la revelacion cristiana, debe prestarse una atencion particular a la religion de la casa, que esta en la base de los mas variados aspectos del regimen domestico.

Por las contundentes afirmaciones que contiene, cito a continuacion un pasaje de la obra: <<Si tenemos en cuenta que la mentalidad de nuestro tiempo ha reducido el significado de la casa, hasta referirlo exclusivamente al edificio habitaculo de la familia, podremos comprender por que la teologia de hoy, ignorando la consideracion de la casa de Dios que somos nosotros--en linea con la estructura personal especifica de la comunidad de personas integradas en la casa--, solo ha tomado en consideracion el concepto casa, en su sentido de edificio, para extraer, de su significacion simbolica, ciertos datos teologicos de utilidad para un mejor conocimiento de la Iglesia. Pero ese planteamiento, que tambien es el que encontramos en las ensenanzas del Vaticano II sobre la Iglesia [vid. p.ej. LG 6], no solo ignora la significacion religiosa de la comunidad de personas integradas en la casa, caracteristica del mundo greco-romano, para dar por supuesto que su orden constitutivo solo se asentaria en un derecho natural secularizado, sino que deja tambien olvidado el profundo significado domestico de la religion judia, y, lo que es mas grave, la inmensa mayoria de los datos de la Revelacion cristiana, que acabamos de exponer, sobre la dimension teologica de la casa de Dios que somos nosotros>> (pp. 156-157).

En los dos ultimos capitulos el autor se apoya en abundantes textos novotestamentarios para reflejar la importancia de las casas en la accion evangelizadora de Jesus y en la primera implantacion de la Iglesia.

Al hilo de estas reflexiones el autor destaca dos aspectos de gran relieve. Por una parte, una aportacion tipicamente cristiana: la libertad religiosa. Asi es, la difusion del cristianismo propicio que muchos cabezas de familia se convirtieran y, con ellos, por lo general y de acuerdo con la mentalidad judia, toda su casa. Pero esto no siempre fue asi, puesto que siguiendo la libertad ensenada por Cristo, la conversion a la fe del paterfamilias no conducia necesariamente a la del resto de la familia. Los problemas mas graves, sin embargo, se sucedian cuando era otro miembro de la familia, distinto del paterfamilias, quien se con vertia. Ambos supuestos dieron lugar al fenomeno de la disension religiosa dentro de una misma casa, algo desconocido en la cultura de la epoca hasta ese momento.

Por otra parte, el cristianismo contribuyo de una manera esencial a la mayor dignificacion de la mujer, aspecto este pocas veces resaltado en su verdadera dimension. Frente a las patentes desigualdades entre varon y mujer presentes en el Derecho romano en el ambito familiar, aspecto este tambien compartido por la legislacion mosaica, la moral cristiana establecio un deber de fidelidad reciproco; y la ensenanza paulina sobre la santidad del matrimonio como simbolo del amor de Cristo a su Iglesia (cff. Ef 5,25) elevo a esta institucion natural a su dignidad mas alta.

Fue, por tanto, en el ambito de la casa donde la primera generacion cristiana logro el progresivo reconocimiento de la comun dignidad del varon y de la mujer, en cuanto a los derechos y deberes inherentes a su relacion conyugal, tanto de los ciudadanos como tambien de los esclavos.

En fin, el autor muestra en esta obra un amplio dominio de los textos biblicos y de la mas antigua tradicion cristiana, y con ellos presenta un interesantisimo desarrollo doctrinal sobre las importantes dimensiones cristianas presentes en el <<evangelio de la casa y de la familia>>.

Joaquin SEDANO
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Author:Sedano, Joaquin
Publication:Ius Canonicum
Article Type:Resena de libro
Date:Dec 1, 2015
Words:1651
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