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Elogio de la belleza.

Salvador Elizondo

FARABEUF O CRONICA DE UN INSTANTE

Mexico, El Colegio Nacional, 2015, 216 pp.

[ILUSTRACION OMITIR]

En las primeras semanas de diciembre ocurrio un espectaculo "inquietante", pense cuando vi las fotografias que mostraban algunas calles de la ciudad de Mexico al anochecer. La palabra que tantas veces utiliza Salvador Elizondo se fundio con el resplandor rojizo, naranja tal vez, que alumbraba la avenida Juarez y otras mas. La irradiacion provenia de un gran anuncio adosado a los puestos de periodicos: Farabeuf, decia y, bajo la palabra, el ideograma liu. La primera sensacion que me produjeron esas fotografias era acompanada por una sola palabra: "?Recuerdas?"

Otra fotografia, apenas vislumbrada hace muchisimos anos, me habia provocado una turbacion inolvidable, en el sentido estricto de la palabra. Pero, aun mas que la imagen que todos recordamos al pensar en Farabeuf, lo que indujo en mi el efecto de una descarga electrica, y sin embargo duradera, fue la extrana mixtura de las sensaciones que se desprendian de un libro cuya fotografia atroz de un supliciado chino se reunia en mi cerebro con la cadencia de unas palabras que daban el tempo exacto para que el doctor Farabeuf concluyera su paso cansino por la escalera y, mientras lo hacia, unas gotas de luz ambarina, un tintinar metalico de lumbre, anunciaban, casi en camara lenta, la caida de tres monedas, la muerte de una mosca, el I Ching, el deslizamiento de una tablilla de ouija, la textura viscosa de una estrella de mar o la imagen esplendida y al mismo tiempo turbia de Melanie Dessaignes. Ese nombre --que utilice sin fortuna como seudonimo en cientos de concursos literarios a partir de entonces--aparecio claramente dibujado ante mis ojos cuando vi las fotografias de la avenida Juarez. En un solo instante se volvio presencia, y no tuve que hacer un esfuerzo para "recordar ese momento en el que cabe, por asi decirlo, el significado de toda tu vida", segun reza uno de los motivos centrales de la novela.

Tal vez a Elizondo le gustaria saber que en mi, y en tantos mas, puede verificarse la teoria que intento explicar a unos estudiantes que deseaban saber como habia escrito Farabeuf o la cronica de un instante. Con el fin de escribir mi tesis de licenciatura--dedicada a Farabeuf y Moriras lejos, de Pacheco--lei cuantos apuntes encontre sobre el principio del montaje, "el principio dialectico del universo en el que el choque de dos cosas produce una tercera", explica Elizondo en "Genesis de Farabeuf", el texto con el que abre la edicion que El Colegio Nacional publico recientemente para celebrar el cincuenta aniversario de la novela. Entonces yo no sabia que eso, precisamente eso, era la matriz de la poesia. "Cuando escribi Farabeuf no conocia el efecto poetico", dice Elizondo y no le creo, pero lo encontro en Poe, asi como la importancia de "la conjuncion de imagenes que producen una tercera imagen".

Siguiendo ese proposito, hojeo al mismo tiempo Farabeuf y los Diarios, publicados por el FCE hace unos meses, y ambas ediciones me producen un efecto, si no "poetico", si sensible: un estremecimiento que nace de la contemplacion azarosa de algo extraordinario. En ambos libros, Paulina Lavista realiza los prologos y por ella sabemos la historia de estas ediciones. En el caso de Farabeuf, por ejemplo, la participacion de Mariana Elizondo, a quien "debemos que en esta edicion pueda conocerse el manuscrito original de Farabeuf" y otras particularidades que hacen de 2015, y gracias al empeno de Lavista, el ano de Elizondo. Ya he hablado de los Diarios en otro sitio y aqui me parece necesario senalar la notable labor de los editores de Farabeuf, en particular de Alejandro Cruz Atienza, director editorial. Sin resquemor lo digo: es la edicion mas hermosa que alguien pudo imaginar, convertida en un objeto lujoso, no por su costo, si por su belleza. En una caja forrada de tela roja, donde aparecen los nombres de Elizondo, Farabeuf y el ideograma liu, se incluyen dos volumenes y un pliego de papel. El primero de ellos contiene la "Genesis" de la que hablaba, la novela misma y quince textos sobre ella, cuyos autores van de Octavio Paz a Alejandro Toledo, pasando por Gabriel Zaid, Michele Alban, Mariana Elizondo, Adolfo Castanon, Guillermo Sheridan, Pablo Soler Frost, entre otros. El segundo volumen de la caja es una asombrosa iconografia de Elizondo, pero tambien de Farabeuf y sus fuentes: una joya del diseno. Por ultimo, el amplio pliego senala "Ocho vistas del manuscrito original" y al desdoblarse nos muestra la reproduccion de sendas paginas del cuaderno donde Elizondo escribio, dibujo, imagino Farabeuf.

En "Las palabras", texto incluido en los Diarios, leo: "Todos los elementos del universo contribuyen a la nostalgia de nuestra disolucion porque esa mirada del verdugo, solo a traves de la cual el caos nos es comprensible como un elemento del orden ficticio que nos permite entendernos de cierta manera con la realidad, sabe mirar mas hondo que nuestros ojos y sabe descubrir en nuestra posibilidad de aniquilacion la trampa de la realidad, la certeza de la nada." Pienso entonces en Paz, quien decia que la unica manera de vencer a la muerte era a traves de la forma. "El olvido es mas tenaz que la memoria", parece responder Elizondo, en una de las frases mas recordadas de Farabeuf. Pero esa frase es apenas el inicio de un ritual, de una invocacion que nos susurra: contra el olvido, solo la forma, la belleza de la forma, puede rescatarnos y esa fue la tentativa de Elizondo en toda su obra.

Nada de eso dije treinta anos atras en mi tesis, quiza porque entonces no lo sabia o porque no era importante. La horrenda creatura que engendre concluyo muy oronda que ni Farabeuf ni Moriras lejos eran novelas del nouveau roman, ni goticas, aunque compartian algunos de sus principios. Un ano de mi vida utilice para escribir esas dos lineas estupidas, pero nunca pude decir que era Farabeuf.

"Huye de la palabra belleza, palabra prohibida", me dicen cuando pregunto como se llama ahora eso que mi generacion aun reconocia sin verguenza pero empezaba a temer nombrarla como categoria estetica: no en su sentido cosmetico, sino como una construccion armonica aun entre lo horrendo, lo dispar, lo aparentemente caotico; un sentido matematico de la elegancia por el aprovechamiento exacto de los recursos artisticos, narrativos: poeticos.

Con real temor abri las paginas de Farabeuf--"?Recuerdas?"--y comence a leerlo con la misma congoja que nos asalta cuando vamos al encuentro, muchos anos despues, de algo o alguien a quien hemos amado intensamente. Y ahi estaba, no con el desdoro de un eco sino como algo vivo, el latido turbador de su belleza incorruptible.

MALVA FLORES (ciudad de Mexico, 1961) es poeta, narradora y ensayista. Su ultimo libro es La culpa es por cantar (Literal Publishing/Conaculta, 2016).
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Title Annotation:Farabeuf o cronica de un instante
Author:Flores, Malva
Publication:Letras Libres
Article Type:Resena de libro
Date:Feb 1, 2016
Words:1248
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