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Elementos de la futura reforma de la curia romana prevista por el papa Francisco.

Resumen: Actualmente se prepara la tercera reforma de la curia romana posterior al Concilio Vaticano II. La ley que regula la curia, la const. Pastor Bonus, ha sido ya reformada en diversas ocasiones y el papa Francisco no solo ha previsto una nueva legislacion, sino que ha expresado tambien algunos criterios basicos. La reforma afectara a la organizacion de los dicasterios y, sobre todo, a los metodos de trabajo y la participacion de diversas personas. Al mismo tiempo, hay importantes cuestiones implicadas aqui, como son la relacion de los obispos diocesanos con la curia, la posicion de los obispos titulares y un mayor reconocimiento de la participacion de fieles laicos en los dicasterios.

Palabras clave: Curia romana, papa Francisco, Pastor Bonus, Congregaciones, Potestad de regimen.

Abstract: The third reform of the post-Vatican II Roman Curia is currently underway. Pastor Bonus, the law governing the Curia, has already been amended several times and Pope Francis has not only proposed new legislation, but has also set out some basic criteria. The reform is to affect the organization of Dicasteries and, above all, working methods and the participation of various people. At the same time, important issues arise here, such as the relationship between diocesan bishops and the Curia, the position of titular bishops, and greater recognition of the participation of lay faithful in the Dicasteries.

Keywords: Roman Curia, Pope Francis, Pastor Bonus, Congregations, Power of Governance.

Issues in the Future Reform of the Roman Curia Planned by Pope Francis

1. TERCERA REFORMA POSTERIOR AL CONCILIO VATICANO II

La reforma de la curia romana es una tarea que no ha de considerarse definitiva. Fue propiamente el papa Sixto V el que, en el siglo XVI, instituyo la curia romana como un conjunto organico de colegios compuestos por cardenales, segun las caracteristicas que hoy nos resultan familiares (1). A partir de aquel gran acto legislativo, practicamente todos los papas modernos reformaron parcialmente la curia (2). De todos modos, las reformas globales, es decir, de todos los dicasterios, han sido mucho menos frecuentes. Tras la legislacion de Sixto V solo hubo otra mas de caracter general: la de san Pio X en 1908, que inspiraria la legislacion al respecto del CIC de 1917 (3). Es facil concluir, por tanto, que se ha dado una aceleracion en el movimiento reformador en las ultimas decadas. En efecto, los principios del Concilio Vaticano II han tenido tales consecuencias que bajo su inspiracion se han realizado ya dos reformas globales de la curia, la de Pablo VI y la de Juan Pablo II, y vamos camino de una tercera. Es decir, tres reformas generales en apenas medio siglo.

Es cierto que la reforma de Pablo VI de 1967 habia nacido ya con cierto aire de provisionalidad, puesto que, por ser entonces muy reciente la clausura del Concilio, se pensaba que aquella necesitaria ser revisada a la luz de las reformas posconciliares. De ahi que muy pronto, ya en 1972, empezara a trabajar una comision de la Santa Sede para preparar la puesta al dia de la Regimini Ecclesiae Universae (4).

La necesidad de una tercera reforma posconciliar es un proposito del papa Francisco desde que fue elegido para la sede de san Pedro. No puede olvidarse aqui que en los ultimos anos del pontificado de Benedicto XVT se dieron una serie de circunstancias y hechos, que evidenciaron algunos desajustes y fallos de coordinacion en el funcionamiento ordinario y extraordinario de algunos dicasterios. Se explica asi que aquel proposito del papa Francisco haya sido ampliamente compartido por muchas personas en la Iglesia y tambien en el seno de la curia romana.

La decision de proceder a una reforma de la curia fue confirmada oficialmente el dia 28 de septiembre de 2013. En aquella fecha se publico el quirografo por el que el Papa quiso instituir un Consejo de cardenales como ayuda para el gobierno de la Iglesia universal. En el texto del documento figura como mision principal del nuevo Consejo la de <<estudiar un proyecto de revision de la constitucion apostolica Pastor Bonus sobre la curia romana>> (5).

2. REFORMAS Y MODIFICACIONES DE LA CONST. <<PASTOR BONUS>>

La ley pontificia que regula actualmente con caracter general el fundamento, organizacion y criterios de actividad de la curia romana es la const, ap. Pastor Bonus (PB), promulgada por Juan Pablo II en 1988 (6). Desde aquel ano, la ley de Juan Pablo II ha sido completada por distintas reformas parciales e incluso derogaciones de algunas de sus disposiciones.

Ya el propio Juan Pablo II reformo la Pastor Bonus por lo que se refiere a los Consejos Pontificios de la curia romana. Segun la redaccion original de la Pastor Bonus, los Consejos pontificios eran doce; pero pasaron a ser once tras la promulgacion del motu proprio Inde a Pontificatus, de 25-11-1993, ya que esta ultima norma establecio la integracion del Consejo Pontificio para el Dialogo con los No Creyentes en el Consejo Pontificio para la Cultura (7).

Pero la mayor parte de estas reformas parciales de la Pastor Bonus tuvieron lugar durante el pontificado de Benedicto XVI (8). Se pueden recordar, por una parte, la creacion de nuevos dicasterios y la fusion de otros; por otra parte, ciertas reordenaciones de competencias: algunas de ellas han exigido una reforma de la Pastor Bonus.

Desde 2005 la competencia sobre la dispensa de las obligaciones sacerdotales ha pasado de la Congregacion para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos a la Congregacion para el Clero (9).

El 4-I-2006 fue publicado un rescripto ex audientia del Secretario de Estado por el que se comunico la voluntad pontificia de reordenar la competencia del nombramiento de obispos, ya que en esta materia son varios los dicasterios de la curia competentes: la propia Secretaria de Estado, la Congregacion para los Obispos, la de las Iglesias Orientales e incluso la Congregacion para la Evangelizacion de los Pueblos (10).

El 2-VI-2009 Benedicto XVI promulgo el motu proprio Ecclesiae unitatem, por el que integro la Comision Ecclesia Dei dentro de la Congregacion para la Doctrina de la Fe. La Comision Ecclesia Dei habia sido constituida por Juan Pablo II en 1988, con el fin de facilitar el regreso a la plena comunion catolica de los miembros de la Fraternidad fundada por el obispo Marcel Lefebvre. El acto de Benedicto XVI, integrador de esta Comision pontificia en la Congregacion para la Doctrina de la Fe, supuso una reforma de PB, art. 55 (11).

Un ano mas tarde, el 21-IX-2010, fue promulgado el motu proprio Ubicumque et semper, mediante el cual Benedicto XVI instituyo un nuevo dicasterio: el Consejo Pontificio para la Nueva Evangelizacion, con funciones promotoras de lo que en sentido propio asi se denomina (12).

Una reordenacion de competencias canonicas tuvo lugar el 30-VIII-2011. Benedicto XVI promulgo entonces el motu proprio Quaerit semper (13). Mediante esta ley, el Papa encomendo al Tribunal de la Rota romana la competencia exclusiva para las causas de matrimonio rato y no consumado y las relativas a la nulidad de la sagrada ordenacion. Como estas competencias correspondian hasta entonces a la Congregacion del Culto Divino y Sacramentos, el motu proprio de

Benedicto XVI derogo los arts. 67 y 68 de la Pastor Bonus y modifico su art. 126. Benedicto XVI establecio el 30-VII-2012, mediante el motu proprio Pulchritudinisfidei, la integracion de la Comision pontificia de los Bienes Culturales de la Iglesia en el Consejo Pontificio para la Cultura (14).

Con el mota proprio Ministronim institutio, de 16-I-2013, Benedicto XVI transfirio la competencia sobre los seminarios desde la Congregacion para la Educacion Catolica a la Congregacion para el Clero, salvando la competencia de la Congregacion para las Iglesias Orientales (15). Esta determinacion ha supuesto la reforma y abrogacion de algunos articulos de la const. Pastor Bonus (16).

En la misma fecha de 16-I-2013 fue publicado tambien el motu proprio de Benedicto XVI Fieles per doctrinam (17). Supuso una nueva reordenacion de competencias, en este caso sobre la catequesis, que fue transferida de la Congregacion para el Clero al Consejo Pontificio para la Nueva Evangelizacion. Este motu proprio deroga PB art. 94, como consecuencia de la nueva distribucion de competencias que establece en la curia. Ademas, tiene interes por lo que se refiere al ejercicio de la potestad de regimen por parte de los dicasterios. En efecto, el art. 3 [seccion] 2 del motu proprio Fieles per doctrinam reconoce expresamente la nueva potestad del Consejo Pontificio para la Nueva Evangelizacion para dar normas sobre la ensenanza de la catequesis y tiene tambien potestad de dar actos administrativos en el ejercicio de sus facultades de vigilancia y aprobacion (art. 3 [seccion][seccion] 3 y 4 del moto proprio). La determinacion es importante porque es discutida la posibilidad general ordinaria de que los Consejos pontificios, y no solo las Congregaciones de la curia, puedan ser titulares de la potestad de regimen (18).

Las reformas de la curia no terminaron con Benedicto XVT. El papa Francisco ha tomado una serie de decisiones que afectan especialmente al ambito de la administracion economica de la curia. Entre otras decisiones, recuerdo la institucion del llamado Consejo de Economia, asi como de la Secretaria de Economia, a traves del mota proprio Fidelis dispensator et prudens, de 24-II-2014 (19). El Consejo tiene la mision de supervisar y controlar la actividad administrativa y financiera de los dicasterios de la curia y de los entes vinculados con la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano; mientras que la Secretaria de Economia es instituida como dicasterio para llevar a cabo el control y la vigilancia de la curia y de los entes mencionados, segun los criterios establecidos por el Santo Padre y el Consejo de Economia. Esta Secretaria esta presidida por un cardenal prefecto que colabora con el Secretario de Estado y es asistido por un secretario general.

Estas previsiones de Fidelis dispensator et prudens fueron completadas por un nuevo motu proprio mediante el que Francisco transfirio, el 8-VII-2014, la seccion ordinaria de la llamada Administracion del Patrimonio de la Sede Apostolica a la nueva Secretaria de Economia (20). Este acto supuso la modificacion de PB, arts. 172 y 173 y la abrogacion de sus arts. 174 y 175.

Hay que mencionar aqui tambien la reforma de la organizacion informativa de la Santa Sede a traves de un motu proprio del papa Francisco publicado el 27-VI-2015. Mediante esta norma sin titulo oficial pero que de acuerdo con la costumbre podemos denominar L'attuale contesto comunicativo, ya que esas son las primeras palabras de la version oficial en italiano (21), el papa Francisco instituyo la Secretaria de Comunicacion como nuevo dicasterio de la curia romana. Se trata de una nueva Secretaria, distinta de la Secretaria de Estado e independiente de otros dicasterios como las Congregaciones, los Consejos pontificios y los servicios administrativos que en la Pastor Bonus se llaman Officia. La institucion de la nueva Secretaria supone la <<integracion y gestion unitaria>> de los entes de la Santa Sede que tienen que ver con la comunicacion, pero, por el momento, no son suprimidos ni fusionados en el nuevo dicasterio. En particular, el Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales (PB, arts. 169 y 170) sigue existiendo aun como dicasterio especial dentro del organigrama de la curia, aunque dependa ahora de la nueva Secretaria, como el resto de las personas y organizaciones que se ocupan de la comunicacion en la Santa Sede (cfr. arts. 1 y 2 del motu proprio). El art. 1 de la norma da a entender que en un futuro proximo se procedera a la integracion definitiva de estos entes en la Secretaria. Esta nueva ley del papa Francisco nada dispone acerca de las relaciones de la nueva Secretaria con otros dicasterios, ni siquiera con la Secretaria de Estado, de modo que segun la letra de la norma viene a ser un dicasterio que depende directamente del Papa.

Finalmente, el pasado 22 de octubre el papa Francisco anuncio la creacion de un nuevo dicasterio de la Santa Sede. Segun un comunicado de la oficina de prensa del Vaticano, el Papa informo a los obispos reunidos con ocasion de la asamblea ordinaria del Sinodo para la familia en estos terminos:

<<He decidido instituir un nuevo dicasterio con competencia sobre laicos, la familia y la vida, que sustituira al Consejo Pontificio para los laicos y el Consejo Pontificio para la familia, y al que estara vinculada la Pontificia Academia para la Vida>>.

Se informaba tambien en aquella ocasion de que el Papa ha constituido una comision especial que preparara un proyecto con las competencias canonicas del nuevo dicasterio. El proyecto sera sometido a la discusion del Consejo de cardenales, que se celebrara en el mes de diciembre (22).

3. CRITERIOS DEL PAPA FRANCISCO QUE INSPIRARAN LA NUEVA REFORMA DE LA CURIA

Cada reforma de la curia romana refleja la influencia de la personalidad y los criterios de gobierno del Pontifice que la impulsa. Esto sucede con mayor motivo cuando se trata no de una reforma menor o de algunos dicasterios, sino de otra que pueda afectar al conjunto de la curia. Por eso interesa detenerse en algunos pensamientos del papa Francisco que podran inspirar la proxima reforma.

3.1. La entrevista de 19-IX-2013

El propio Pontifice se refirio a la reforma de la curia en el curso de una amplia entrevista concedida al director de la revista La Civilta Cattolica (23). Podemos recordar ahora algunas afirmaciones de aquella entrevista. Los criterios expresados entonces por el Papa se mueven en un nivel general, sin entrar logicamente en el detalle de la reforma anunciada. Ademas, solo despues de escuchar al Consejo de cardenales que le asesora especificamente sobre la materia, el Papa tomara las decisiones definitivas.

De entrada, el papa Francisco es muy consciente de la necesidad de la colaboracion y la consulta colegial. Tras referirse a su experiencia como provincial de los jesuitas en Argentina y mas tarde como arzobispo de Buenos Aires, el papa Francisco advierte del peligro del autoritarismo y confirma la importancia de la escucha. En este sentido hay que promover dos aspectos: por una parte, la sinodalidad, no solo con la mera convocatoria periodica de sinodos, sino procurando que esas consultas sean flexibles, reales y no meramente formales; por otra parte, la colegialidad consultiva, expresada en los consistorios y grupos de cardenales al estilo del Consejo instituido para la reforma de la curia y compuesto hasta el momento por nueve personas (24).

Otra apreciacion general es que las reformas estructurales no tienen una importancia decisiva sino relativa. Son mas importantes la actitud, preparacion y espiritu de servicio de las personas que trabajan en la curia que la reforma misma. Esto no quiere decir obviamente que no sea importante o incluso necesaria la nueva organizacion, sino que no cabe confiar exclusivamente en ella, como si bastara para resolver los problemas de la curia. El Papa dice que <<las reformas organizativas y estructurales son secundarias, es decir, vienen despues. La primera reforma debe ser la de las actitudes>> (25). Este criterio general referido a la vida cristiana bien puede ser aplicado a la reforma de la curia romana. Ademas, puede tener diversas aplicaciones respecto a la formacion y motivacion tanto de los miembros de los dicasterios como tambien de los oficiales que trabajan en ellos. De este modo no deberia desatenderse en una reforma de la curia la cuestion del espiritu con el que se trabaja en los dicasterios, de manera que podrian organizarse periodicamente encuentros, cursos de especializacion y actualizacion y, como no, ejercicios espirituales ofrecidos a los miembros y oficiales; es decir, un verdadero plan de formacion y actualizacion de los conocimientos y actitudes de esas personas.

?Cual es la naturaleza del conjunto de organismos que forman la curia romana? El Papa no duda en afirmar aqui, aunque no lo mencione expresamente, un viejo principio de la doctrina social catolica; es decir, el principio de subsidiariedad, cuya aplicacion al ejercicio del gobierno en la Iglesia no deberia plantear reservas, ni contraponerse al principio de comunion, como si resultaran incompatibles. En efecto, <<los dicasterios romanos estan al servicio del Papa y de los obispos: deben ayudar tanto a las Iglesias particulares como a las Conferencias episcopales. Son mecanismos de ayuda (...). Los dicasterios romanos son mediadores, no intermediarios ni gestores>> (26).

Con estas palabras, mas que a un simple deseo de descentralizacion, se esta invocando en realidad un sabio criterio de subsidiariedad, de modo que la instancia <<superior>> o central (en este caso, la curia romana) no deberia limitar en exceso ni absorber lo que responsablemente puede y debe ser asumido por los obispos en las Iglesias particulares y por las conferencias episcopales en algunos supuestos.

Cabria anadir, por mi parte, que la curia romana, ademas de ayudar al Papa y a los obispos, es y debe ser inseparablemente una instancia de servicio a los fieles en general, considerados individualmente o en cuanto miembros de institutos y asociaciones. Los fieles tienen derecho a ser bien atendidos cuando se dirigen a los dicasterios o pueden resultar afectados por un acto administrativo de la curia. La audiencia al interesado, las pertinentes comunicaciones, la motivacion de las resoluciones, la lucha contra las dilaciones injustificadas, la consideracion del silencio administrativo como situacion verdaderamente excepcional y no deliberada, el despacho de los asuntos en un tiempo razonablemente breve, el aprovechamiento de las posibilidades de las nuevas tecnologias: todos estos aspectos son elementos precisos de cualquier administracion moderna, que deberian estar presentes tambien en el trabajo de la curia romana.

Por fin, otro aspecto que no deja de tener relevancia en nuestra materia es la insistencia del papa Francisco en un mayor reconocimiento del papel de la mujer, no solo en la sociedad civil sino tambien en la Iglesia; dicho con sus palabras, <<es necesario ampliar los espacios de una presencia femenina mas incisiva en la Iglesia>> (27). Pienso que esta afirmacion no es irrelevante para la curia romana, puesto que puede llevar a valorar mas a fondo la seleccion y promocion de los fieles que trabajan en los dicasterios. Todavia mas, el Papa plantea esta cuestion de algun modo cuando afirma: <<el genio femenino es necesario en los lugares en los que se toman las decisiones importantes. Afrontamos hoy este desafio: reflexionar sobre el puesto especifico de la mujer incluso alli donde se ejerce la autoridad en los diversos ambitos de la Iglesia>> (28). Aqui se plantea indirectamente la cuestion del alcance y limites de la participacion de fieles laicos y de consagrados no clerigos en los colegios de la curia romana. Volvere sobre esto mas abajo.

3.2. El discurso a la curia romana de 22-XII-2014

Ademas de la entrevista a la revista Civilta cattolica, se puede recordar aqui el discurso del papa Francisco a la curia romana del 22-XII-2014, en el que como preparacion para la Navidad, invito a un examen de conciencia a sus colaboradores de la curia y senalo algunas enfermedades que pueden afectar especialmente a esas personas en sus tareas habituales (29). Sin citarlas todas, se puede destacar, en positivo, que el Pontifice senalo la necesidad del control y supervision adecuada de las tareas, sin sentirse heridos por esa supervision (<<Una curia que no se autocritica, que no se actualiza, que no trata de mejorarse, es un cuerpo enfermo>>); la importancia del adecuado descanso y de la preparacion espiritual para desarrollar las distintas actividades; no cerrarse ante las novedades y a iniciativas distintas de las previstas o planificadas ordinariamente. Advertia especialmente el papa Francisco en aquella ocasion de la necesidad de una adecuada coordinacion entre los que trabajan en los dicasterios, para promover la colaboracion mutua y el espiritu de equipo, el sentido pastoral, la sobriedad y la templanza, la lealtad frente al peligro de la murmuracion, del carrierismo y del afan de poder (30).

4. OTRAS ASPIRACIONES Y PROPUESTAS SOBRE EL TRABAJO Y LA ORGANIZACION DE LA CURIA

Vista la necesidad y la voluntad papal de ir a una reforma de la curia, lo que se esta planteando tambien es obviamente su contenido y alcance. Aqui se puede considerar una cuestion previa; a saber: si la reforma ha de suponer un planteamiento nuevo del fundamento y caracteristicas de la organizacion curial o mas bien se trataria de perfeccionar lo que ya existe, a partir, sobre todo, del modelo regulado en la const. Pastor Bonus (31). Segun las informaciones de que se dispone, no se esperan cambios radicales en la organizacion de la curia, aunque si lo suficientemente importantes para justificar una reforma global que incorpore, ademas, las reformas de esos ultimos anos y que ya hemos descrito.

4.1. Subsidiariedad, trabajo coordinado en equipo

Se ha propuesto con frecuencia que la reforma de la curia suponga una mayor descentralizacion a favor de las Iglesias locales; aunque mas adecuado seria invocar el principio de subsidiariedad, que es mas familiar a la doctrina y praxis de la Iglesia que la simple descentralizacion de competencias. Ademas, la descentralizacion tiene un sentido dinamico, no depende solo de las reformas de estructuras y se invoca de manera distinta segun las circunstancias locales. Por ejemplo, las Iglesias de buena parte de los paises africanos tienen una mayor disponibilidad para recibir las ayudas de personas y financieras, que en gran parte son encauzadas precisamente a traves de la Santa Sede (32). En otros casos, quizas se perciba la necesidad del reconocimiento de una mayor autonomia y responsabilidad que tambien es caracteristica de la subsidiariedad, cuando hay personas y medios materiales para ejercer las responsabilidades. Esta variedad de circunstancias locales hace dificil concebir la descentralizacion de competencias como una solucion general. Desde luego, siempre sera necesario facilitar la participacion de los obispos, puesto que la reforma de la curia no se refiere exclusivamente al auxilio al Papa (aunque si principalmente), sino que implica tambien e inseparablemente el servicio a las Iglesias particulares de todo el mundo (33).

Otra cuestion sobre la que hay amplio consenso al plantear la reforma de la curia es la siempre necesaria coordinacion del trabajo y actividad de los dicasterios. Ya los obispos se habian referido a ello expresamente en el Concilio Vaticano II (34). Asimismo, la coordinacion administrativa fue una de las columnas sobre la que se asento la reforma de la curia romana por Pablo VI y tambien ha sido un criterio ampliamente desarrollado en la const. Pastor Bonus. En efecto, ademas de establecerse la necesaria coordinacion entre los distintos dicasterios a la hora de tratar concretas competencias, se dispone con caracter general la comunicacion mutua en la preparacion de documentos generales, el examen conjunto de los asuntos que son competencia de varios dicasterios, e incluso la posible constitucion de comisiones interdicasteriales permanentes (35). Tambien se establece en la Pastor Bonus la reunion de los cardenales presidentes de los dicasterios, por mandato del Papa y varias veces al ano, para coordinar los trabajos (36).

Si la coordinacion es siempre necesaria en una organizacion administrativa de las caracteristicas de la curia romana, la experiencia reciente la hace todavia mas importante. En los ultimos lustros no han faltado casos que han revelado escasa comunicacion en el trabajo de los dicasterios, informacion insuficiente, ausencia de una verdadera coordinacion interna del trabajo de la curia (37). Es necesario saber, ante todo, quien tiene responsabilidades especiales de coordinacion del trabajo ordinario, a quien se informa y quien controla el cumplimiento de lo que ha sido encomendado por el Papa o admitido a estudio en el dicasterio correspondiente (38). Es claro que las tareas de coordinacion interna de los dicasterios exigen una solida estructura comunicativa interna y externa, ad intra y ad extra. Las reformas recientes, ya mencionadas, acerca de la organizacion de los medios de comunicacion de la Santa Sede pueden ir en esta direccion.

Para promover la coordinacion se ha propuesto la institucion del oficio de un moderador de la curia, al estilo del que ya esta previsto por el CIC para las curias diocesanas; es decir, una persona que bajo la autoridad del Papa y de modo exclusivo, dirija la tramitacion de los asuntos administrativos y cuide de que el personal de la curia romana cumpla sus cometidos (39). En realidad, esa tarea podria ser desempenada ya por el Secretario de Estado, aunque el problema de este oficio es que la dedicacion a la coordinacion administrativa de la curia no es su tarea exclusiva, sino que ha de hacerse compatible con la asistencia directa al Romano Pontifice en altas responsabilidades de la Santa Sede. En cualquier caso, recaiga o no especialmente sobre el Secretario de Estado esa funcion, la necesidad de una buena coordinacion en el trabajo ordinario de los dicasterios es especialmente necesaria en las circunstancias actuales.

4.2. En particular: la posicion de la Secretaria de Estado

La const. Pastor Bonus confirmo la transformacion sufrida por la Secretaria de Estado con las reformas del beato Pablo VI. En efecto, a partir de Pablo VI la Secretaria de Estado llego a ser bastante mas que una secretaria papal, que habia sido su papel historico segun las reformas modernas de la curia (40). Desde Pablo VI, el Secretario de Estado ha tenido amplias facultades de direccion y coordinacion de la curia bajo la dependencia del Papa. Salvando las distancias, que son muchas, se puede evocar la funcion de un primer ministro en dependencia del presidente, al estilo del sistema institucional frances, es decir, un sistema en el que las funciones del presidente no son meramente representativas sino tambien de alta direccion y gobierno efectivo de la republica (41).

Durante la preparacion de la Pastor Bonus, se discutio la posibilidad de limitar de algun modo esa funcion coordinadora de la Secretaria de Estado, ya que condicionaba de hecho la autonomia de los demas dicasterios y la posibilidad de que sus prefectos acudieran directamente al Santo Padre. A pesar de que la Pastor Bonus redujo un tanto sus amplias facultades, por lo que se refiere a las funciones de coordinacion, el Secretario de Estado se ocupa de favorecer las relaciones con los dicasterios, sin perjuicio de su autonomia, coordina sus trabajos y le corresponde, ademas, con caracter general, una competencia residual sobre las materias no atribuidas a otros dicasterios (42). Con todo, la Pastor Bonus sustituyo en cierta medida el poder coordinador del Secretario de Estado por la intervencion personal del Papa, al estilo de la prevista por el art. 22 (43), y tambien reconocio la iniciativa de los propios jefes de los dicasterios sin la mediacion necesaria del Secretario de Estado (cfr. PB, art. 21). Es decir, la legislacion de Juan Pablo II mantuvo la funcion coordinadora de la Secretaria de Estado, pero la sometio a controles, limitando las expresiones tan amplias que se encontraban en la legislacion de Pablo VI.

No sabemos todavia la orientacion definitiva de la reforma que actualmente se prepara: si se mantendra la funcion coordinadora de la Secretaria de Estado, o bien sera potenciada o, al contrario, dejara de asumir esa tarea, convirtiendose sin mas en la secretaria papal, pero dejando el protagonismo a las Congregaciones de la curia, cuyos prefectos se entenderian directamente con el Papa a traves de las audiencias ordinarias. Esta ultima posibilidad parece improbable. Sea lo que fuere del futuro de la Secretaria de Estado o papal, la necesidad de una instancia coordinadora interna es tan clara que no podran faltar en la futura reforma precisiones sobre el sujeto, alcance y expresiones concretas de la coordinacion administrativa de la curia romana. La proxima reforma podra ayudar a que las cosas mejoren en este aspecto.

4.3. Posicion del Consejo de cardenales asesor del papa Francisco

Aparte de las referencias a dicasterios concretos, como la Secretaria de Estado, se puede recordar tambien que en estos anos no han faltado propuestas de un <<aligeramiento>> de la curia, sobre todo para fusionar o agrupar dicasterios con caracteristicas comunes, reformar otros e incluso suprimir algunos de ellos. Estas cuestiones han estado en la agenda del Consejo de cardenales que ha venido asesorando al Papa, segun las informaciones que se han ido publicando en los ultimos anos. Se considera que de este modo se ahorrarian esfuerzos personales y recursos materiales que actualmente gestiona la curia y se facilitaria una mayor descentralizacion a favor de las diocesis.

Precisamente, una de las cuestiones que habria que plantearse es el encuadramiento organico de ese Consejo de cardenales, instituido por el papa Francisco el 28 de septiembre de 2013 como ayuda para el gobierno de la Iglesia universal. Como recorde al comienzo de este estudio, en aquella fecha se publico el quirografo por el que el papa Francisco quiso establecer el Consejo como colegio estable. Por lo tanto, sera necesario estudiar el engarce estructural del Consejo de cardenales con la curia romana y, concretamente si quedara integrado en ella, o bien seguira desempenando una funcion de asesoramiento al Papa independientemente de la curia. En cualquier caso, este Consejo deberia tener una denominacion mas precisa que la de <<Consejo de cardenales>>, para diferenciarlo de otras instituciones colegiales de la Santa Sede. Hay ya, segun las normas de la const. Pastor Bonus, un Consejo de cardenales (<<para el estudio de los problemas organizativos y economicos de la Santa Sede>>: PB, art. 24 y 25), con competencias en parte semejantes a las del nuevo Consejo instituido por el papa Francisco. Ademas, aquel Consejo de cardenales es, a la vez, un subgrupo dentro de otro colegio consultivo mayor, que es precisamente el Colegio de los cardenales. Sin llegar a la ingeniosa denominacion escogida por los medios de comunicacion (que se refieren al Consejo del papa Francisco bajo la denominacion de G-9), seria conveniente elegir un nombre apropiado. Quizas podria valer alguno de los nombres siguientes: Consejo auxiliar de cardenales (Auxiliare Cardinalium Consilium), Consejo pontificio auxiliar (Pontificium Auxiliare Consilium), Consejo especial de cardenales (Speciale Cardinalium Consilium), Consejo extraordinario de cardenales (Extraordinarium Cardinalium Consilium), Consejo papal (Papale Consilium), etc.

El nuevo organismo no es provisional ni ocasional, sino que esta llamado a tener una condicion permanente. El hecho de que haya sido instituido por un acto pontificio oficialmente publicado va en esta direccion. Por tal motivo, parece que deberia ser regulado en las normas de la proxima ley de la curia romana. Podria ser mencionado como un Consejo permanente asesor del Papa distinto de los dicasterios, con el que el Papa se reune periodicamente, tambien para tratar problemas generales que afecten al funcionamiento de la curia romana. En todo caso, este Consejo mantendria su funcion meramente consultiva y asesora del Santo Padre, sin capacidad normativa propia, a diferencia de las Congregaciones.

La posicion del Consejo de cardenales (G-9) planteara algun problema, ya que, el hecho de que este compuesto por personas que en su mayor parte no trabajan en la curia es una ventaja, pues permite un examen menos dependiente del ambiente romano; pero tiene la desventaja de que puede faltar a los miembros un conocimiento suficiente de la curia, y ademas la verificacion de sus propuestas es menos eficaz que si aquellos estuvieran permanentemente en Roma (44).

4.4. Aligerar la organizacion y reducir el numero de dicasterios

Entre los autores, una propuesta muy clara es la de Kurt Martens, que considera <<demasiado complicada>> la estructura administrativa actual de la curia romana (45). En este sentido se pregunta si no sera mejor prescindir de la distincion actual entre Congregaciones, Consejos pontificios, Officia y <<otros organismos e instituciones>> (PB, arts. 180-182) de la curia. Segun el autor, podria reducirse el numero de dicasterios conservando tan solo las Congregaciones como titulares del poder administrativo, mientras que los Consejos pontificios podrian ser transformados en Congregaciones (46). Esta propuesta afecta tambien a la organizacion judicial de la curia en algun aspecto, pues el propio autor, para promover una mejora en la distincion de poderes administrativos y judiciales, plantea una reforma del Tribunal de la Signatura Apostolica. En efecto, la Signatura es actualmente un dicasterio <<hibrido>>, en cuanto que es a la vez tribunal de casacion, consejo de Estado y ministerio de justicia (47); segun Martens, seria mejor que el Consejo Pontificio para los Textos Legislativos se transformara en una Congregacion que heredase el poder administrativo que actualmente corresponde a la Signatura Apostolica (48).

Estas propuestas tienen interes en el caso del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, por su caracter especializado en la aplicacion del derecho canonico; sin embargo, son mas problematicas para los demas Consejos de la curia, que tienen un caracter predominantemente pastoral y una configuracion que quizas no se integraria bien en el perfil estructural de las Congregaciones, al menos segun se conocen tradicionalmente. Quizas seria mejor plantearse la supresion de algunos Consejos pontificios o su agrupacion/fusion con otros dicasterios.

Como ya hemos recordado, no han faltado en el pontificado de Juan Pablo II ni de Benedicto XVI ejemplos de reforma, agrupacion e incluso supresion de algunos dicasterios de la curia. Sin embargo, ahora se quiere ir mas alla y se presentan puntos de reflexion y propuestas concretas. Del mismo modo que con la reforma de Juan Pablo II uno de los elementos mas caracteristicos fue la ordenacion de los Consejos pontificios, actualmente esta categoria de dicasterios sufrira probablemente importantes reformas. Algunos pasos se han dado ya, como por ejemplo la institucion del Consejo y de la Secretaria de economia y tambien de la Secretaria de comunicacion, como ya mencionamos mas arriba. Se ve que el modelo de la <<secretaria>> configura un tipo de dicasterio con especial proximidad al Romano Pontifice y a sus colaboradores mas cercanos; una suerte de nucleo central dentro del organigrama de la curia que estaria atendido por los mas estrechos colaboradores del Papa, al estilo de lo que ya ocurria con la Secretaria de Estado. De este modo, habra que hablar en adelante de secretarias en plural, ademas de las Congregaciones, los Tribunales, los servicios administrativos con las caracteristicas de los Officia (PB, arts. 171-179) y los Consejos pontificios.

Precisamente la figura de los Consejos pontificios, un tipo de dicasterio especialmente promovido en el marco de la Pastor Bonus, parece estar llamada ahora a un replanteamiento. En efecto, se han estudiado en estos anos posibles agrupaciones de Consejos y algunos cambios en la configuracion de otros. Es la ocasion de hacer balance sobre la utilidad y razon de ser de estos dicasterios, que en su mayor parte realizan funciones de promocion y coordinacion pastoral para ayuda de las diocesis y de todos los fieles. Se ha hablado mucho en especial del Consejo para los Laicos. No han faltado propuestas que piden configurarlo como una nueva Congregacion de la curia, que asuma las funciones que ya le corresponden (algunas comportan el ejercicio de la potestad de regimen administrativa: dir. PB, art. 134) y otras nuevas; ademas, este Consejo podria integrar y asumir las funciones que hoy realiza el Consejo Pontifico para la Familia.

Como ya he senalado, la decision final del papa Francisco ha consistido en establecer un nuevo dicasterio que agrupe, en efecto, las competencias de los Consejos pontificios de los Laicos y de la Familia. De todos modos, no se ha publicado todavia el documento definitivo y por lo tanto no se sabe todavia con certeza si el nuevo dicasterio sera una Congregacion o adoptara otra forma estructural.

Tambien se ha planteado unificar en un solo dicasterio las funciones que hoy desempenan los Consejos pontificios de Justicia y Paz, Cor Unum, Pastoral de los emigrantes y Pastoral de los profesionales de la sanidad. Tambien se trabaja en integrar en un solo dicasterio las entidades que tienen que ver con la promocion de la cultura (49).

No tiene mucha razon de ser, en cambio, la propuesta de agrupar en un solo dicasterio todos aquellos entes que se ocupan de un modo u otro de la administracion de la justicia, ya que concretamente los tribunales tienen una metodologia propia que reclama no solo la suficiente autonomia de gestion, sino tambien la independencia respecto de otros dicasterios, que eventualmente, ademas, puedan estar sujetos a control en sus actividades. La agrupacion de tribunales y dicasterios que se ocupan de la justicia en la Iglesia, puede llevar a confundir la actividad administrativa con la estrictamente judicial y comporta el peligro de que se confundan las actividades de gestion y control dentro de un mismo dicasterio (50).

En el campo de las reformas de las estructuras de la curia, siempre cabe mejorar y profundizar en la distincion entre las funciones o poderes administrativos y judiciales, asi como garantizar la exclusion de la potestad legislativa de la curia romana, a no ser por delegacion del Papa. Tambien sera buena cosa reflexionar mas a fondo sobre la posicion canonica de la Congregacion para la Doctrina de la Fe, de manera que centre su actuacion en la colaboracion con el magisterio pontificio y en la promocion doctrinal, que son sus cometidos principales. En estos anos hemos sido testigos de varias actuaciones de la Congregacion para la Doctrina de la Fe en tareas de gobierno y tambien en el ejercicio de la potestad judicial. Quizas se haya producido un oscurecimiento de su tarea principal, que es la promocion de la doctrina catolica de fe y costumbres en todo el mundo (PB, art. 48), al actuar frecuentemente como organo con capacidad normativa e incluso como verdadero tribunal de la Sede Apostolica (51). ?Como coordinar la importancia de la Congregacion para la Doctrina de la Fe con el criterio de la igualdad de los dicasterios entre si, que recoge PB, art. 2 [seccion] 2, de forma que no esten subordinados unos a otros?

5. LAS PERSONAS QUE TRABAJAN EN LOS DICASTERIOS

En las reformas de la curia no son suficientes las determinaciones sobre las reformas estructurales. Es tambien necesario precisar diversos aspectos sobre el estilo del servicio curial y las condiciones de participacion en la actividad de los dicasterios. Un tema interesante en las circunstancias actuales es como se regularan los criterios de seleccion y pertenencia de los miembros de los dicasterios y de los oficiales que trabajan a su servicio. En realidad, el aspecto de los oficiales viene detallado por el Reglamento general de la curia romana, cuya version ultima es del ano 1999 y no parece que vaya a ser reformado pronto (52).

5.1. El sacramento del orden y la adscripcion a los dicasterios

Por lo que se refiere a los requisitos para formar parte de los dicasterios como miembros, han tenido lugar reformas de cierto alcance en las ultimas decadas. Me refiero tambien a la cuestion de si los miembros de los dicasterios han de recibir el orden sagrado. En la historia reciente de la curia se ha dado un proceso gradual de ampliacion de las posibilidades de adscripcion. En un primer momento, la condicion de miembro dejo de estar reservada a los cardenales y la posibilidad fue reconocida, con el Vaticano II y las normas de Pablo VI, en favor tambien de representantes de los obispos diocesanos (53). El segundo paso que tuvo lugar fue la normativa de san Juan Pablo II, que establecio en la Pastor Bonus dos normas de cierta trascendencia historica: por una parte, que la presidencia de los dicasterios no sea reservada necesariamente a los cardenales, sino que pueda ser encomendada a arzobispos sin el cardenalato; por otra parte, y esto es mas importante todavia, la const. Pastor Bonus admitio que clerigos y otros fieles, distintos de los cardenales y obispos, puedan ser miembros de los dicasterios. La verdad es que la expresion concreta de esta ultima posibilidad ha sido poco clara e incluso titubeante (54). Sin embargo, a mi juicio fue ya un progreso el reconocimiento de la posible participacion en los dicasterios, como miembros, de fieles que no han recibido el sacramento del orden (55).

Quizas haya llegado el momento de dar un paso mas y reconocer con mas claridad que en la Pastor Bonus la posibilidad de que laicos y consagrados, tanto varones como mujeres, puedan ser miembros a pleno titulo de los dicasterios, sin excluir las Congregaciones y sin distinguir entre miembros propiamente dichos y otros que no lo son, ya que este criterio no tiene justificacion canonica clara (56). Ademas, en la dinamica de la colegialidad los protagonistas no son los fieles considerados de manera individual, sino la voluntad conjunta corporativa, formada tras el debate y las correspondientes votaciones. El funcionamiento de la curia es ordinariamente colegial, aunque cabe mucho margen de mejora en la expresion de la colegialidad en el trabajo ordinario de la curia.

No se oculta que el reconocimiento mas claro y amplio de la participacion de fieles no ordenados debera ser aplicado con prudencia y con realismo, a la vista de que, sobre todo en el caso de laicos casados, la dedicacion profesional al dicasterio debera ser compatible con sus obligaciones familiares, con exigencias salariales normalmente mas altas que las habituales en la curia y con necesidades de contratacion indefinida menos compatibles con la movilidad y temporalidad de los cargos de la curia que se desea ultimamente (al menos para los sacerdotes) (57).

5.2. La cuestion de los obispos titulares en la curia romana

En conexion con lo que vengo tratando sobre una participacion mas abierta en los dicasterios de la curia romana, se encuentra la cuestion de los obispos titulares; es decir, de los que no son obispos diocesanos ni equiparados con ellos, por carecer de clero y pueblo encomendados a su cuidado pastoral, como ocurre, en cambio, en las diocesis o entidades semejantes.

Es tradicional una amplia presencia de obispos en los dicasterios, distintos de los obispos diocesanos, aunque tambien estos ultimos pueden formar parte de los dicasterios como miembros, sobre todo a partir de los deseos expresados por los padres del Concilio Vaticano II en el decr. Christus Dominas n. 10, donde se planteo la necesidad de una participacion amplia en los dicasterios de la curia de los obispos que rigen Iglesias particulares. El hecho mismo de esta peticion del Concilio y de la posterior ampliacion de la presencia de obispos diocesanos como miembros de los dicasterios, son indicativos del deseo del Vaticano II de que la tradicional presencia de obispos titulares en la curia fuera bien entendida o incluso reorientada. En efecto, la curia romana esta al servicio inmediato del Papa, pero forma parte tambien de su razon de ser el servicio a las Iglesias particulares, al clero y al pueblo de las distintas diocesis, ayudando al Papa en su ministerio principal de unidad y comunion (58).

La posicion y razon de ser de los obispos titulares no han dejado de ser cuestionadas a lo largo de la historia de la Iglesia. A pesar de las discusiones (por ejemplo, durante la celebracion del Concilio de Trento), la figura del obispo titular es aceptada en la vida de la Iglesia como ayuda al Romano Pontifice (arzobispos y obispos de la curia romana, legados pontificios en las diversas naciones, determinados obispos con funciones interdiocesanas) o a los obispos diocesanos (especialmente con la figura del obispo auxiliar).

La participacion de obispos titulares en la curia romana es tradicional, ?pero es necesaria?; o mejor: ?es conveniente en las circunstancias actuales un numero tan amplio de obispos titulares en la curia y en la diplomacia pontificia? Planteada en terminos de necesidad, la respuesta es negativa, puesto que el Papa puede contar con colaboradores en el gobierno que no hayan recibido la ordenacion episcopal. En realidad, la presencia de obispos titulares en la curia responde a razones de conveniencia. Se considera conveniente que el episcopado sea, de hecho, es decir, segun la praxis de los nombramientos, un requisito para los cargos mas importantes de la curia romana; de lo contrario, seria mas dificil la recepcion de las decisiones en las diocesis. Si es un arzobispo quien se dirige al presidente de una conferencia episcopal o a un obispo diocesano, tendra mas facilidad de acceso y persuasion que si se tratara de un <<simple>> presbitero, por no hablar de un laico. Y eso, aunque por hipotesis ese presbitero estuviera al frente de un dicasterio de la curia y actuara con potestad vicaria del Papa. Son aspectos de la sociologia eclesiastica que en ocasiones recuerdan los fenomenos de corporativismo profesional que existen en la sociedad civil.

Segun la praxis tradicional de la curia romana, la promocion al oficio superior comporta a determinados niveles la recepcion del episcopado. Un presbitero que es nombrado para determinados oficios de la curia o de la diplomacia pontificia, pronto recibe la consagracion episcopal. Cuando ese proceso se prolonga a lo largo de sucesivas promociones se da (objetivamente) la denominada carriera curial.

Es un proceso de promocion que tiene sus caracteristicas propias, costumbres y peculiaridades. Hay unas reglas del juego, unas tradiciones que vienen en algunos casos de siglos atras. Sin embargo, es un proceso que mereceria revision. Mucho se hizo en este sentido despues del Concilio Vaticano II con la simplificacion de las distinciones honorificas de la curia romana. Fue tambien un paso adelante la novedad establecida por la const. Pastor Bonus de que la presidencia de cualquier dicasterio de la curia ya no este reservada a los cardenales (59). De todos modos, pienso modestamente que todavia hay que superar innecesarias inercias y mentalidades de sabor estamental.

Hay ademas una seria cuestion subyacente bajo esta problematica: me refiero al peligro de instrumentalizar el sacramento del orden en beneficio de la promocion administrativa. ?Sera necesario insistir en que el episcopado no es una dignidad honorifica sino un sacramento, como expreso nitidamente el Concilio Vaticano II? (60) La funcion radical del episcopado es la presidencia de las Iglesias particulares e, inseparablemente, la participacion en el Colegio episcopal, que sucede al Colegio apostolico. Por la tradicion del episcopado monarquico y la realidad constitucional de las Iglesias particulares <<en las cuales y desde las cuales existe la Iglesia catolica una y unica>> (Lumen gentium, n. 23), los obispos diocesanos no estan al mismo nivel que los obispos titulares, ya que estos ultimos no se apoyan en la base constitucional, teologica y canonica, que es propia de aquellos (61).

En efecto, el episcopado es un sacramento, el grado supremo del sacramento del orden, que habilita para el servicio en la Iglesia, de acuerdo con la mision canonica que se reciba. Quizas la proxima reforma de la curia podria reconocer que algunos dicasterios de la curia pudieran ser presididos por presbiteros.

5.3. Mejorar la seleccion y formacion de los miembros y oficiales

A la vista de algunas experiencias negativas (62) se ha reflexionado bastante en los ultimos anos sobre la necesidad de cuidar y precisar bien las condiciones de idoneidad y acceso a los puestos de oficiales y colaboradores de la curia. Ya la Pastor Bonus y el Reglamento General de la curia romana regulan algunas exigencias generales de competencia y preparacion (63). Ademas, hoy se consideran importantes algunas condiciones de caracter general.

Ante todo, la buena seleccion de los candidatos al trabajo en la curia. Los candidatos deben proceder de distintos paises, de acuerdo con la universalidad e internacionalidad de la Iglesia catolica (64). Escribe monsenor Arrieta que <<no es facil encontrar la persona justa para el puesto justo en la curia romana: es precisa una cuidadosa seleccion, las autocandidaturas han de ser examinadas con extrema cautela, y los buenos candidatos dependen de las posibilidades, pero tambien de la sensibilidad de los obispos diocesanos>> (65). Ademas, las condiciones de seleccion tienen que ver con la necesaria lealtad en el servicio a la Santa Sede y los compromisos particulares de honradez y austeridad de vida, discrecion y silencio de oficio, profesionalidad en el desempeno de las tareas de la curia, asi como las exigencias de actualizacion y formacion permanente. Sin olvidar al mismo tiempo que las tareas de la curia reclaman una adecuada formacion doctrinal religiosa y espiritual, pues se trata de un servicio directo a la Iglesia y al Romano pontifice. Esto supone, por ejemplo, la posibilidad de momentos de oracion en comun y la organizacion de ejercicios espirituales en los que se participe libremente.

Las cuestiones de preparacion y debida puesta al dia de los empleados, no son meros ideales sino que se valoran cada vez mas en administraciones de cierta complejidad, pues tienen que ver con las motivaciones de los trabajadores y la promocion de la finalidad comun (incentivos economicos, productividad, programas de capacitacion en academias competentes, cursos de formacion permanente, viajes, congresos, actualizacion profesional, conocimiento de idiomas). No se ve por que algo cada vez mas desarrollado en las organizaciones empresariales y en las administraciones publicas no deba ser especialmente cuidado, dentro de las posibilidades existentes, y si fuera el caso con financiacion especifica, cuando se trate de la curia romana. Ahora bien, para los que trabajan en la curia romana se dan exigencias todavia mas profundas, a causa de las caracteristicas y finalidad del trabajo al servicio de la Santa Sede (66). Esta realidad peculiar debe inspirar hondas y rectas motivaciones en los oficiales y demas colaboradores de la curia y en las personas que dirigen los trabajos de los dicasterios. En el fondo, parece claro que la mejora o incluso el cambio de actitud en las personas es el elemento mas importante para el futuro de las organizaciones, mas aun que el mero cambio de las estructuras (67).

Ademas de estos criterios de orden general, en los ultimos anos se han valorado otras propuestas para mejorar el trabajo de las personas en la curia. Se propone un mejor aprendizaje del trabajo en equipo y de la colegialidad, lo cual es importante en la curia, porque los dicasterios trabajan como instituciones colegiales, verdaderos colegios, sin perjuicio de la potestad pontificia y de las facultades de presidencia y representacion de los jefes de los dicasterios. Precisamente la figura del prefecto o jefe del dicasterio no consiste en un superior jerarquico del resto de los miembros del coetus, sino mas bien en un primus inter pares, un primero entre iguales, como expresan la Pastor Bonus y el RGCR al delinear el procedimiento de trabajo conjunto (68). En el trabajo colegial es especialmente necesario evitar el personalismo autoritario y ejercitarse en actitudes de libre opinion, dialogo y voto personal y responsable para configurar la voluntad corporativa, que son experiencias caracteristicas del trabajo conjunto en los colegios de la Iglesia. Seguramente hay margen para mejorar en estos aspectos tan importantes del trabajo colegial ordinario en los dicasterios.

Una de las propuestas para mejorar el trabajo de la curia es la de reafirmar la temporalidad de los encargos. Son planteamientos de caracter general, pero aun hay aspectos y dificultades que estudiar. Asi, se han propuesto periodos de tiempo limitados para el trabajo en los dicasterios (?seis anos, diez como maximo?), para evitar que se prolongue indefinidamente, casi toda la vida hasta la jubilacion (69). Esta propuesta tiene como fin facilitar una renovacion de los empleados y poner coto al carrierismo, que se considera tradicionalmente una tentacion que afecta a los oficiales de la curia: subir puestos en la escala administrativa con el fin de adquirir mayor prestigio y poder, un tanto al margen quizas del espiritu de servicio cristiano. Ademas, de esta manera las diocesis se verian beneficiadas y estarian mejor dispuestas a ofrecer personas a la Santa Sede que, despues de un tiempo de servicio en Roma que desde el primer momento fuese considerado temporal y no indefinido, regresaran a sus lugares de origen. De todas formas, aplicar radicalmente el criterio del servicio estrictamente temporal y sin posibilidades de renovacion del plazo de nombramiento, perjudicaria la profesionalidad del servicio a la Santa Sede, que es un valor que tambien se quiere defender. Es mas dificil la formacion intensa y permanente para el servicio a la curia cuando la persona va a trabajar en los dicasterios unos pocos anos.

En conclusion, la proxima reforma de la curia romana afecta a personas y estructuras. Sin desconocer la oportunidad de una reforma estructural, mas importantes seran las medidas que faciliten un mejoramiento en el trabajo ordinario colegial de los dicasterios. Tanto la debida coordinacion de las actividades como los requisitos de capacidad, seleccion y participacion de los colaboradores del Papa, son cuestiones que podran facilitarse a traves de la reforma de la const. Pastor Bonus.

DOI 10.15581/016.111.271-299

RECIBIDO: 13 DE ENERO DE 2016 / ACEPTADO: 26 DE FEBRERO DE 2016

Antonio VIANA

Profesor Ordinario de Organizacion Eclesiastica

Facultad de Derecho Canonico. Universidad de Navarra

aviana@unav.es

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(1) Cfr. SIXTO V, const, ap. Immensa Aetemi Dei, 22-1-1588, en Bullarium Romanum, ed. Taurinensis, VIII (1863) 985-999.

(2) Cfr. K. MARTENS, <<Curia romana semper reformanda. Le developpement de la curie romaine avec quelques reflexions pour une reforme eventuelle>>, en Studia canonica 41 (2007) 96.

(3) Cfr. Pio X, const, ap. Sapienti Consilio, 29-VI-1908, AAS 1 (1909) 7-19.

(4) Cfr. J. I. ARRIETA <<Presupposti organizzativi della riforma della curia romana>>, Ius Ecclesiae 27 (2015) 39. La REU fue promulgada por Pablo VI el 15-VIH-1967: AAS 59 (1967) 885-928.

(5) El texto instituyeme en AAS IOS (2013) 875-876.

(6) JUAN PABLO II, const, ap. Pastor Bonus, 28-VI-1988, AAS 80 (1988) 841-912.

(7) Vid. AAS 85 (1993) 549-562.

(8) Cfr. L. LORUSSO, <<Le modifiche di Benedetto XVI alla costituzione apostolica <<Pastor Bonus>>: un ponte verso ulteriori riforme>>, en Iura orientalia 10 (2014) 67-83, 69 ss. especialmente.

(9) De todos modos, la Congregacion para el Culto Divino y los Sacramentos sigue ocupandose de la dispensa de los impedimentos y de las irregularidades, tanto para recibir como tambien para ejercer el orden sagrado. Vid. las referencias ibid., 70, donde Lorusso cita disposiciones de la Secretaria de Estado de 21-VI-2005 y 28-XII-2007.

(10) Vid. SECRETARIA STATUS, Rescriptum ex audientia, 4-I-2006, AAS 98 (2006) 65 y 66.

(11) BENEDICTO XVI, m. p. Ecclesiae unitatem, 2-VI-2009, AAS 101 (2009) 710-711.

(12) BENEDICTO XVI, m. p. Ubicumque et semper, 21-IX-2010, AAS 102 (2010) 788-792. La nueva evangelizacion se refiere propiamente a la situacion de crisis de la vida cristiana en muchas personas, familias y ambientes sociales de paises de antigua tradicion catolica, que precisamente por eso necesitan la predicacion del evangelio, en algunos casos como si fuese necesario empezar de nuevo la tarea: cfr. ibid., 244-247.

(13) En AAS 103 (2011) 569-571.

(14) Vid. AAS 104 (2012) 631-632. La Comision pontificia de los Bienes Culturales de la Iglesia habia sido instituida por Juan Pablo II el 25-III-1993, mediante el m. p. Inde a pontificatiis: AAS 85 (1993) 549-552.

(15) En AAS IOS (2013) 130-135.

(16) Concretamente, han sido modificados los arts. 93, 94, 112 y derogado el art. 113.

(17) AAS 105 (2013) 136-139.

(18) Hay razones historicas que permiten afirmar que la capacidad de la curia romana para dar normas administrativas debe reservarse a la Secretaria de Estado y a las Congregaciones. Los Consejos pontificios son herederos de los Secretariados previstos al poco de celebrarse el Concilio Vaticano II, que siempre se limitaron a ser instrumentos de promocion apostolica y pastoral, pero sin potestad de regimen. A mi juicio, los Consejos pontificios no deberian publicar normas administrativas generales excepto por delegacion del Papa. En caso contrario se podria dar, precisamente por la naturaleza predominantemente de fomento pastoral que tienen los Consejos pontificios, un excesivo protagonismo de ellos en la curia romana, lo que derivadamente llevaria a situaciones confusas para los destinatarios de las normas en las Iglesias particulares. Pienso que no hay base en PB para afirmar la potestad normativa de los Consejos pontificios; otras normas, como el art. 125 [seccion] 1 del Reglamento General de la curia romana (30-IV-1999, en AAS 91 [1999] 629-687), que reconoce que <<los dicasterios>> pueden dar decretos generales ejecutivos e instrucciones, deben interpretarse referidos mas bien a las Congregaciones. Ese mismo art. 125 [seccion] 1 del RGCR reconoce ademas que esa capacidad solamente es posible dentro del ambito de competencia de cada dicasterio, y es precisamente lo que debe discutirse en el caso de los Consejos pontificios: que tengan potestad ordinaria vicaria para dar normas administrativas. Notese que la curia romana no es un complejo organico indiferenciado. Ademas de la distincion entre los tribunales apostolicos y los demas entes, la Secretaria de Estado y las Congregaciones tienen un peso especifico por su historia, praxis y normas propias. Que los dicasterios sean juridicamente iguales entre si (PB, art. 2 [seccion] 2) no significa que su potestad tenga el mismo alcance, sino que no estan subordinados unos a otros, a no ser por relaciones de coordinacion.

(19) AAS 106 (2014) 164-165.

(20) Vid. AAS 106 (2014) 618-620.

(21) Seguimos la version en italiano de www.vatican.va del 27-VT-2015, que en aquella fecha no incluia versiones en otros idiomas, ni siquiera en latin.

(22) Cfr. la informacion en el comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede correspondiente al 22-X-2015 (en www.vatican.va).

(23) La entrevista fue publicada en internet el 19-IX-2013, por varias revistas de la Compania de Jesus. Cfr. n. 3918 (2013) 449-497, de La Civilta Cattolica y n. 1379 de la Revista Razon y Fe, en www.razonyfe.org.

(24) <<A decir verdad, en mi experiencia de superior en la Compania no siempre me he comportado asi, es decir, haciendo las necesarias consultas, y eso no ha sido bueno. Al principio mi gobierno como jesuita tenia muchos defectos (...). Mi manera autoritaria de tomar decisiones creo problemas (...). Con el tiempo he aprendido muchas cosas (...). Sucedia que como arzobispo de Buenos Aires convocaba cada quince dias una reunion con los seis obispos auxiliares y varias veces al ano con el Consejo presbiteral. Se planteaban preguntas y se daba espacio a la discusion. Esto me ha ayudado mucho a tomar las mejores decisiones, y ahora escucho a algunas personas que me dicen: <<no consulte demasiado y decida>>. Pero creo que la consulta es muy importante. Por ejemplo, los Consistorios, los Sinodos, son lugares importantes para hacer verdadera y activa esta consulta. Sin embargo, es necesario hacerlos menos rigidos en cuanto a la forma. Quiero consultas reales, no formales>>: ibid., 457 y 458.

(25) Ibid., 462.

(26) Ibid., 465.

(27) Ibid., 466.

(28) Ibid., 467. El Papa ha insistido en esta misma idea en el n. 103 de su exh. ap. Evangelii gaudium, de 24-XI-2013.

(29) El texto del discurso en www.vatican.va, dentro de la seccion de los discursos pontificios.

(30) El papa Francisco insiste mucho, en el discurso citado, en la necesaria lealtad y honradez de los miembros y oficiales de la curia: <<de esta enfermedad [se refiere a la murmuracion] ya he hablado muchas veces, pero nunca suficientemente: es una enfermedad grave, que comienza simplemente con una conversacion y se aduena de la persona, haciendo que se convierta en "sembradora de cizana" (como Satanas), y en muchas ocasiones en "asesina a sangre fria" de la fama de los propios colegas y hermanos. Es la enfermedad de las personas cobardes que, al no tener el valor de hablar directamente, chismorrean por detras. San Pablo advierte: "Hacedlo todo sin murmuraciones ni discusiones para que seais irreprochables e inocentes" (Filipenses 2, 14-18). Hermanos, !evitemos el terrorismo de los chismes!>>.

(31) Asi, Th. VON Mitschke COLANDE, <<Uberlegungen zur Reform der romischen Kurie>> (agosto 2013), en www.wir-sind-kirche.de/files/1998_ueberlegungen-zur-Kurie-de.pdf (16 paginas) es partidario de una reforma que no este basada en los criterios de la Pastor Bonus; por el contrario Arrieta, con mejor criterio a mi juicio, es partidario de que la reforma se base en la ley de Juan Pablo II, al menos como punto de partida: J. I. ARRIETA, <<Presupposti organizzativi>>, 40.

(32) J. I. Arrieta, <<Presupposti organizzativi>>, 44 y 45, hace notar que cerca de la mitad de las diocesis estan bajo la jurisdiccion de la Congregacion para la Evangelizacion de los Pueblos. Otro ejemplo que pone el autor de ejercicio de una suplencia, correspondiente al principio de subsidiariedad, es la centralizacion de la jurisdiccion sobre los delieta graviora a favor de la Congregacion para la Doctrina de la Fe y otros dicasterios con facultades especiales del Papa, centralizacion cuya conveniencia ha sido ampliamente reconocida.

(33) El Concilio Vaticano II recuerda que los dicasterios de la curia romana realizan sus tareas <<en nombre y bajo la autoridad del Romano Pontifice, para bien de las Iglesias y servicio de los sagrados pastores>>: decr. Christus Dominas, n. 9.

(34) Cfr. decr. Christus Dont mus. n. 9.

(35) Cfr. PB, arts. 58 [seccion] 2, 61, 73, 78, 92, 94, 96, 103, 120, 137, 144, 147, 161, 168, 169 [seccion] 2, 181 [seccion] 3; PB, arts. 17 y 21.

(36) Cfr. PB, art. 23.

(37) Recordemos en este sentido el llamado caso Williamson, obispo de la Fraternidad de San Pio X, consagrado por Marcel Lefebvre, excomulgado en 1988 y finalmente absuelto el 21-1-2009 por un decreto de la Congregacion de los Obispos con potestad delegada por Benedicto XVI. Pocos dias antes de la publicacion del decreto, el obispo Williamson habia hecho unas declaraciones inaceptables a una television sueca, en las que cuestionaba abiertamente el holocausto judio durante la Segunda Guerra Mundial y que provocaron un gran escandalo en todo el mundo. El hecho de que coincidieran las declaraciones con el levantamiento de la excomunion provoco duros ataques contra Benedicto XVI. Hasta tal punto fue asi que, con fecha de 10-III-2009, el papa Benedicto XVI dirigio una carta a los obispos catolicos en la que lamentaba la falta de apoyo y comprension que habia encontrado en algunos obispos, pero no dejaba de reconocer, al mismo tiempo, errores cometidos por personas al servicio de la Santa Sede: cfr. BENEDICTO XVI, Carta a los obispos de la Iglesia catolica sobre la remision de la excomunion de los cuatro obispos consagrados por el arzobispo Lefebvre, 10-III-2009. El texto de la carta en www.vatican.va, en la seccion de cartas de Benedicto XVI.

(38) Refiriendose quizas a su experiencia en la curia romana, escribe el cardenal Coccopalmerio: <<Non e pio accettabile che ciascuno si ritenga un'isola, che ciascuno ignori gli altri, che ciascuno vada per la sua strada. E necessaria una conoscenza reciproca e una coordinazione delle attivita>>: E COCCOPALMERIO, <<Spunti di riflessione sulla curia romana>>, Iura orientaba 10 (2014) 64.

(39) Cfr. c. 473 [seccion][seccion] 2 y 3 del CIC. Sobre esta propuesta cfr. F. COCCOPALMERIO, <<Spunti di riflessione>>, 62.

(40) Cfr. K. Martens, <<Curia romana semper reformanda>>, 100 ss.

(41) Cfr. aqui los arts. 19-28 de la Regimini Ecclesiae Universae, en comparacion con el c. 263 del CIC de 1917. Cito el caso de Francia porque, como se sabe, el beato Pablo VI admiraba especialmente la cultura de aquel pais y quizas se inspiro en su sistema politico para la reforma de la Secretaria de Estado.

(42) Cfr. PB, art. 41 [seccion] 1.

(43) <<Por mandato del Sumo Pontifice, los cardenales que presiden los dicasterios se reunen varias veces al ano para examinar las cuestiones de mayor importancia, para coordinar los trabajos y para que puedan comunicarse noticias y pedirse opiniones>>.

(44) Sobre esta cuestion, cfr. M. Graulich, <<La curia romana e l'urgenza di assicurare consultazioni reali e non solo formali>> (entrevista con L. Gerosa), Veritas et ius 10 (2015) 55.

(45) Cfr. K. Martens, <<Curia romana semper reformando>>, 114.

(46) << ... eleves a la dignite de congregations>>, dice el autor ibid., 114. En realidad, las Congregaciones no forman una categoria superior, ya que todos los dicasterios son canonicamente iguales entre si y no hay subordinacion mutua entre ellos (cfr. PB, art. 2 [seccion] 2); con todo, es cierto que las Congregaciones tienen una importancia especial en la curia romana, porque a traves de ellas se ejerce la potestad administrativa vicaria, en nombre del Papa. Martens senala tambien la posibilidad de que sean transferidas a las Congregaciones que ya existen las funciones actuales de los Consejos pontificios: ibid., 114.

(47) Cfr. ibid., 113, citando a G rochole wski.

(48) Cfr. ibid., 113.

(49) Cfr. para estas cuestiones, S. ROSSANO, <<Brevissimi cenni circa la costituzione apostolica Pastor Bonus e possibili prospettive future>>, Iura orientaba 10 (2014) 131-132.

(50) Cfr. J. I. Arrieta, <<Presupposti organizzativi>>, 50. En el mismo sentido, M. Graulich, <<La curia romana>>, 57.

(51) Cfr. A. Viana, <<Sobre el recto ejercicio de la potestad>>, 537-540; Idem, <<Riflessioni sull'annuncio della riforma della curia romana>>, Veritas et Ius 8 (2014) 45-66.

(52) SECRETARIA de Estado, Rescriptum ex audientia: Regolamento Generale della Curia Romana, 30-IV-1999, AAS 91 (1999) 629-687.

(53) En el decr. Christus Dominas n. 10 el Vaticano II expreso el deseo de que algunos obispos diocesanos participaran como miembros en los dicasterios de la curia. Mediante el m. p. Pro comperto sane, de 6-VIII-1967 (AAS 59 [1967] 881-884), el beato Pablo VI organizo la incorporacion de obispos diocesanos a las Congregaciones: ademas de los cardenales, se nombrarian un total de siete obispos diocesanos en cada Congregacion (diez en el caso de la Congregacion de religiosos), seleccionados segun su competencia especifica y sus lugares de procedencia. Esta disciplina fue incorporada al texto de la Regimini Ecclesiae Universae, art. 2 [seccion] 5, y paso a la Pastor Bonus, arts. 3 [seccion] 1 y 7, pero sin limitar el numero de obispos diocesanos por cada Congregacion.

(54) Cfr. A. VIANA, <<La participacion de fieles laicos en la potestad de los dicasterios de la curia romana>>, en M. Blanco et al. (eds.), Ius et iura. Escritos de derecho eclesiastico y de derecho canonico en honor del profesor Juan Fornes, Granada 2010, 1109-1122, y con caracter general: Idem, <<El problema de la participacion de los laicos en la potestad de regimen. Dos vias de solucion>>, Ius Canonicum 54 (2014) 603-638.

(55) Ademas de los arts. 3 y 7 de la Pastor Bonus, puede recordarse aqui el n. 9 de su amplio preambulo. Tras mencionar la participacion de cardenales y obispos en la curia, se menciona alli la colaboracion de presbiteros y otros fieles: <<En efecto, son llamados a la curia romana presbiteros diocesanos de todo el mundo que, en su condicion de participes del sacerdocio ministerial, estan estrechamente unidos con los obispos; religiosos, presbiteros en su mayor parte, y religiosas, que conforman su vida de maneras diversas a los consejos evangelicos para aumentar el bien de la Iglesia y dar un testimonio singular ante el mundo; tambien son llamados laicos, varones y mujeres, que en virtud del bautismo y de la confirmacion desempenan una mision apostolica propia. Esta union de diversas fuerzas hace que todos los ordenes de la Iglesia, al posibilitar la labor pastoral de la curia, ayuden mas eficazmente al Sumo Pontifice, unidos a su ministerio. De ello tambien resulta con claridad que este servicio conjunto de todos los ordenes de la Iglesia no encuentra parangon en la sociedad civil, y que su colaboracion se ha de prestar con verdadero espiritu de servicio, para imitar y seguir la diaconia del mismo Cristo>>. Conviene recordar ademas que ya el Concilio Vaticano II, en el decr. Christus Dominus n. 10, habia expresado el deseo de que en la curia romana <<se escuche mas a los laicos que se distingan por su piedad, su ciencia y experiencia, de forma que tambien ellos tengan su cometido conveniente en las cosas de la Iglesia>>.

(56) Cfr., por lo que se refiere a la presencia de mujeres en los dicasterios actualmente muy escasa, las opiniones de S. Demel, <<Las mujeres se ponen en cabeza, !ahora incluso en la curia romana!>>, Concilium 353 (2013) 761-772.

(57) Cfr. aqui, J. I. Arrieta <<Presupposti organizzativi>>, 53 ss.

(58) Cfr. PB, proem., nn. 9 y 10, y art. 1.

(59) Cfr. PB, art. 3 [seccion] 1, que admite la figura del arzobispo presidente.

(60) <<Ensena, pues, este santo sinodo que en la consagracion episcopal se confiere la plenitud del sacramento del orden, llamada en la practica liturgica de la Iglesia y en la ensenanza de los santos padres sumo sacerdocio, cumbre del ministerio sagrado>>: const. Lumen gentium, n. 21.

(61) Remito aqui a las voces <<Obispo titular>> y <<Oficio capital>>, que he escrito para el Diccionario General de Derecho Canonico, Pamplona 2012, voces <<Obispo titular>> y <<Oficio capital>>, vol. V, 655-660 y 684-686, respectivamente.

(62) Cfr. Th. VON Mitschke Colande, <<Uberlegungen zur Reform>>, 6: (<<Glaubwurdigkeit und Legitimation>>).

(63) Cfr. PB, arts. 7 (para los miembros), 8 (consultores), 9 (oficiales); RGCR, arts. 12 ss.

(64) Cfr. PB, art. 9; RGCR, art. 13 [seccion] 3.

(65) J. I. Arrieta, <<Presupposti organizzativi>>, 53.

(66) Ademas del discurso del papa Francisco de 22-XII-2014, ya citado, pueden tenerse en cuenta aqui PB art. 33, y su anexo II, que fue publicado con el texto oficial de PB bajo el titulo: <<los colaboradores de la Sede Apostolica en cuanto miembros de una comunidad de trabajo de la que tratan los arts. 33-36>>. Dentro de ese anexo se incluye el texto de una epistula de san Juan Pablo II <<acerca del significado del trabajo prestado a la Sede Apostolica>>, de 20-XI-1982. Cfr. tambien, en este sentido, el <<Messaggio del Santo Padre al presidente del Governatorato dello Stato della Citta del Vaticano in occasione della elevazione alla dignita episcopale del segretario generale>>, 15-X-2013, en www.vatican.va, en el archivo de <<mensajes pontificios>>.

(67) Cfr. K. MARTENS, <<Curia romana semper reformando>>, 115.

(68) Cfr. PB, arts. 3 [seccion] 1, 11; RGCR, arts. 112-117, 131. De todos modos, habria que distinguir la funcion del prefecto cuando preside la sesion plenaria u ordinaria del dicasterios y cuando <<gobierna el dicasterio, lo dirige y representa>> (PB, art. 4) habitualmente y en las reuniones del congreso (RGCR, arts. 118-120), ya que en estos casos el prefecto es mas que un primus inter pares.

(69) La cuestion de la limitacion temporal de los cargos en la curia ya fue prevista por el art. 2 [seccion] 5 de la Regimini Ecclesiae Universae de Pablo VI para los miembros y secretarios de las Congregaciones, aunque no para los prefectos expresamente. En el art. 5 [seccion] 1 de la Pastor Bonus se dice que tambien los prefectos son nombrados para un quinquenio, asi como los secretarios, oficiales mayores y consultores de los dicasterios; todos los miembros cesan en el cargo a la muerte del Romano Pontifice y en cuanto al limite de edad, esta es de setenta y cinco anos para los jefes de los dicasterios y los secretarios, y de ochenta anos para los demas miembros (PB, arts. 6 y 5 [seccion] 2). Cfr. aqui tambien SECRETARIA DE ESTADO, Rescriptum ex atidientia: Disposizioni sulla rinuncia dei Vescovi diocesani e dei titolari di uffici di nomina pontificia, 5-XI-20I4, AAS 106 (2014) 882-884.
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Title Annotation:OTROS ESTUDIOS
Author:Viana, Antonio
Publication:Ius Canonicum
Date:Jun 1, 2016
Words:13016
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