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El valor de la declaracion de las partes en el proceso de nulidad.

Resumen: Se estudian los principales tipos de declaracion judicial de las partes (confesiones y declaraciones) desde dos puntos de vista complementarios: a) su valor legal como medio de prueba; b) su relevancia para la adquisicion de la verdad de los hechos por parte del juez. Bajo el primer aspecto se propone el cuadro de la evolucion normativa y conceptual desde el CIC de 1917 hasta el MP Mitis Iudex (2015), senalando los pasos de la creciente estimacion normativa de esas declaraciones como medio de prueba. El segundo aspecto, de su importancia para el conocimiento efectivo de lo acontecido, se trata en el contexto del nuevo processus brevior instituido en el citado Motu proprio, del cual se ilustran los rasgos principales. Se termina poniendo en relacion la declaracion de las partes con cada una de las circunstancias <<que pueden permitir tratar la causa ... a traves del proceso mas breve>> mencionadas en la Ratio procedendi (art. 14 [seccion] 1) del Motu proprio.

Palabras clave: Mitis Iudex, Causas de nulidad, Proceso matrimonial, Instruccion, Prueba, Confesion judicial, Declaracion de las partes, Processus brevior.

Abstract: This article addresses the main types of declarations by parties (judicial confessions and declarations), considering them from two complementary points of view: a) their legal status as a form of proof; and b) their significance in the process whereby the judge ascertains the truth of the facts. Regarding the first point, a framework of normative and conceptual evolution from the 1917 CIC to MP Mitis Iudex (2015) is outlined, noting the increasing normative value of such declarations as a form of proof. Given its relevance to an effective understanding of this development, the second point is addressed in the context of the new processus brevior instituted in the aforementioned Motu Proprio, describing its main features. The article concludes by considering the declaration of parties in relation to each of the circumstances <<that can allow a case ... to be handled by means of the briefer process>>, mentioned in the Ratio procedendi (art. 14 [seccion] 1) of the Motu proprio.

Keywords: Mitis Iudex, Marriage Nullity Cases, Marriage Process, Instruction, Proof, Judicial Confession, Declaration of Parties, Processus brevior.

The Value of the Declaration of Parties in the Nullity Process

1. INTRODUCCION

En su discurso a la Rota del ano 2016 el Papa decia a los jueces que <<cuando la Iglesia, a traves de vuestro servicio, se propone declarar la verdad sobre el matrimonio en el caso concreto, para el bien de los fieles, al mismo tiempo tiene siempre presente que quienes, por libre eleccion o por infelices circunstancias de la vida', viven en un estado objetivo de error, siguen siendo objeto del amor misericordioso de Cristo y por lo tanto de la misma Iglesia>>.

Verdad y misericordia son inseparables, no alternativas: se distinguen y se implican mutuamente. Aclarar y declarar la verdad sobre los matrimonios fallidos, y por consiguiente sobre el remedio que puede caber en cada situacion, es de por si una obra de misericordia. Me gusta que el Papa Francisco haya indicado la verdad como objeto propio e inmediato del ministerio judicial, como dando a entender que fundamento y justificacion de toda decision es antes que nada el esclarecimiento de los hechos sobre los que recae. Por decirlo brevemente: el razonamiento in iure mas elaborado y profundo sera convincente en cuanto se proyecte sobre hechos que puedan razonablemente considerarse historicos, o sea sucedidos in casu.

De aqui la relevancia de la instruccion de la causa1 2.

Esta es una investigacion reglada en la que el instructor, dentro de los medios y facultades que le ofrece la ley, procura averiguar los hechos relevantes para la solucion del problema juridico planteado. Los resultados son siempre un conjunto de datos, mas o menos comprobados, entramados entre si, que constituyen el caso. Solo teoricamente se puede imaginar un proceso cuya instruccion de como resultado, por decir asi, solo un hilo y no un tejido.

Y aqui entra el tema que se me ha asignado dentro del conjunto de este Simposio: el valor procesal de la declaracion de las partes, tema que considerare en dos aspectos en realidad inseparables:

--el valor probatorio que segun la ley puede el juez atribuirle;

--su importancia instructoria en orden al conocimiento de los hechos sobre los que debe recaer la decision (3).

Cualquier reflexion sobre las pruebas, su funcion y su apreciacion por el juez, ha de estar iluminada y matizada por los principios que rigen esta actividad al menos en las causas de nulidad de matrimonio: el de libre valoracion de las pruebas y el de certeza moral (c. 1869 CIC17, c. 1608 CIC). Estan intimamente imbricados de manera que simul stabunt et simul cadebunt. Son tambien expresion de la independencia del juez, no de la ley sino en la aplicacion de la ley al caso (4).

2. EVOLUCION NORMATIVA DEL VALOR PROBATORIO DE LA DECLARACION DE LAS PARTES

Como para cualquier otro medio de prueba, el valor judicial de la declaracion de las partes, quiere decir el valor que segun la ley el juez puede atribuirle, no que deba. La ley puede--y solo hasta cierto punto--limitar ese valor, pero no imponerlo (salvo en casos de objetiva evidencia); hay una dimension subjetiva en la valoracion judicial de las pruebas que de algun modo las situa fuera de cualquier tasacion legal.

En este marco, las declaraciones de las partes han adquirido, en general y en las causas de nulidad, una mayor relevancia y peso que en el pasado, evolucion normativa que ilustra esquematicamente (5) el siguiente cuadro comparativo:
CIC 1917--Lib. IV          Provida Mater          CIC 1983--Lib. VII

Tit. IX. De                  De partium              Tit. IV. De
interrogationisbus          depositione          probationibus--Cap.
partibus in iudicio                                  I De partium
faciendis                                          declarationibus

Can. 1742.             Art. 110.--Lite          Can. 1530.--Iudex ad
[seccion] 1. Iudex     contestata,              veritatem aptius
ad emendam             instructor partes        eruendam partes
veritatem facti        interroget, delato       interrogare semper
quod publice           ipsis iureiurando ad     potest, immo debet,
interest ut extra      normam can. 1744, ab     ad instantiam partis
dubium ponatur,        actore incipiendo,       vel ad probandum
debet partes           nisi gravis ratio        factum quod publice
interrogare.           aliud suadeat.           interest extra dubium
                                                poni.
[seccion] 2. In
aliis casibus
potest unum ex
contendentibus
interrogare non
solum ad instantiam
alterius partis,
sed etiam ex
officio, quoties
agitur de
illustranda
probatione adducta.

[seccion] 3.
Interrogado partium
fieri a iudice
potest in quovis
stadio iudicii ante
conclusionem in
causa; post
conclusionem in
causa servetur
praescriptum can.
1861.

Can. 1743.             Art. 111. Iudici         Can. 1531
[seccion] 1. Iudici    legitime in              [seccion] 1. Pars
legitime               terroganti partes        legitime interrogata
interroganti partes    respondere tenentur      respondere debet et
respondere tenentur    et fateri veritatem,     veritatem integre
et fateri              nisi agatur de           fateri.
veritatem, nisi        delicto ab ipsis
agatur de delicto      commisso (can. 1743      [seccion] 2. Quod si
ab ipsis commisso.     [seccion] 1).            respondere
                                                recusaverit, iudicis
[seccion] 2. Si        Art. 112. Si pars        est aestimare
pars legitime          legitime interrogata     quid ad factorum
interrogata            respondere recuset,      probationem exinde
respondere             quanti facienda sit      erui possit.
recuset, quanti        haec recusatio,
facienda sit haec      iudicis est aestimare
recusatio, utrum       (cfr. can. 1743
iusta sit, an          [seccion]2).
confessioni
aequiparanda,
necne, iudicis est
aestimare.

[seccion]3....

Tit. X. De             Art. 113.--              Can. 1533. Partes,
probationibus--Cap.    [seccion] 1. (...)       promotor iustitiae et
I. De                  [seccion] 2. Si          defensor vinculi
confessione partium    utraque pars             possunt iudici
                       matrimonium              exhibere articulos,
                       accusaverit, aut         super quibus
                       pars conventa            pars interrogetur.
                       respondent se nihil      Can. 1534. Circa
                       opponere accusationi,    partium
                       instructor, etiam ex     interrogationem cum
                       officio, caute           proportione
                       inquirat de              serventur, quae in
                       rationibus ob quas       cann. 1548,
                       ambae in accusatione     [seccion] 2, n.
                       concordent aut non       1, 1552 et 1558-1565
                       dissentiant.             de testibus
                                                statuuntur.
                       [seccion] 3. Itidem,
                       quum ex coniugum
                       responsione oriatur
                       collusionis suspicio,
                       veritas subtilius
                       perquirenda est
                       etiam, si opus
                       fuerit, per testes
                       ex officio
                       inducendos.

Can. 1750. Assertio                             Can. 1535. Assertio
de aliquo facto,                                de aliquo facto,
in scriptis aut                                 scripto vel ore,
oretenus ab una                                 coram iudice
parte contra se et                              competenti, ab
pro adversario                                  aliqua parte circa
coram iudice, sive                              ipsam iudicii
sponte, sive iudice                             materiam, sive sponte
interrogante                                    sive iudice
peracta, dicitur                                interrogante, contra
confessio                                       se peracta, est
iudicialis.                                     confessio iudicialis.

Can. 1751. Si                                   Can. 1536. [seccion]
agatur de negotio                               1. Confessio
aliquo private et                               iudicialis unius
in causa non sit                                parris, si agatur de
bonum publicum,                                 negotio aliquo
confessio                                       private et in causa
iudicialis unius                                non sit bonum
partis, dummodo                                 publicum, ceteras
libere et                                       relevat ab onere
considerate facta,                              probandi.
relevat alteram ab
onere probandi.                                 [seccion] 2. In
                                                causis autem quae
                                                respiciunt bonum
                                                publicum, confessio
                                                iudicialis et
                                                partium
                                                declarationes, quae
                                                non sint
                                                confessiones, vim
                                                probandi habere
                                                possunt, a iudice
                                                aestimandam una
                                                cum ceteris causae
                                                adiunctis, at vis
                                                plenae probationis
                                                ipsis tribui nequit,
                                                nisi alia accedant
                                                elementa quae eas
                                                omnino corroborem.

Can. 1753.             Art. 116. Confessio      Can. 1537. Quoad
Confessio sive         extraiudicialis          extraiudicialem
scriptis, sive         coniugis, quae           confessionem in
oretenus, ipsimet      adversus matrimonii      iudicium deductam,
adversario aut         valorem pugnet,          iudicis est,
aliis extra            prolataante              perpensis omnibus
iudicium facta,        matrimonium              adiunctis, aestimare
dicitur                contractum, vel post     quanti ea sit
extraiudicialis:       matrimonium, sed         facienda.
eaque in iudicium      tempore non suspecto,
deducta, iudicis       probationis
est, perpensis         adminiculum
omnibus rerum          constituit a iudice
adiunctis,             recte aestimandum.
aestimare quanti
facienda sit.

                                                Can. 1538. Confessio
                                                vel alia quaevis
                                                partis deciaratio
                                                qualibet vi caret, si
                                                constet earn ex
                                                errore facti esse
                                                prolatam, aut vi
                                                vel metu gravi
                                                extortam.

Can. 1752. Pars,       Art. 117. Depositio      Can. 1679. Nisi
aliquid confessa       iudicialis coniugum      probadones aliunde
in iudicio, non        non est apta ad          plenae habeantur,
potest contra          probationem contra       iudex, ad partium
confessionem suam      valorem matrimonii       depositiones ad
venire, nisi aut       constituendam.           normam can. 1536
in continenti hoc                               aestimandas, testes
faciat, aut probet                              de ipsarum partium
confessionem ipsam                              credibilitate, si
vel carere                                      fieri potest,
conditionibus in                                adhibeat, praeter
can. 1750                                       alia indicia et
expressis vel                                   adminicula.
errori facti esse
adscribendam.

CIC 1917--Lib. IV        Dignitas connubii       CIC 1983--Mids Iudex

Tit. IX. De                 Tit. VII. De          Art. 3. De causae
interrogationisbus         probationibus           introductione et
partibus in iudicio        --Cap. II De             instructione
faciendis                 probationibus in
                       specie--1. De partium
                          declarationibus

Can. 1742.             Art. 177. Iudex ad
[seccion] 1. Iudex     veritatem aptius
ad emendam             eruendam partes
veritatem facti        iterrogandas curet
quod publice           (cfr. can. 1530).
interest ut extra
dubium ponatur,
debet partes
interrogare.

[seccion] 2. In
aliis casibus
potest unum ex
contendentibus
interrogare non
solum ad instantiam
alterius partis,
sed etiam ex
officio, quoties
agitur de
illustranda
probatione adducta.

[seccion] 3.
Interrogado partium
fieri a iudice
potest in quovis
stadio iudicii ante
conclusionem in
causa; post
conclusionem in
causa servetur
praescriptum can.
1861.

Can. 1743.             Art. 178. Pars
[seccion] 1. Iudici    legitime interrogata
legitime               respondere debet et
interroganti partes    veritatem integre
respondere tenentur    fateri. Quod si
et fateri              respondere
veritatem, nisi        recusaverit, iudicis
agatur de delicto      est aestimare
ab ipsis commisso.     quid ad factorum
                       probationem exinde
[seccion] 2. Si        erui possit (cfr.
pars legitime          cann. 1531; 1534;
interrogata            1548 [seccion]2).
respondere
recuset, quanti
facienda sit haec
recusatio, utrum
iusta sit, an
confessioni
aequiparanda,
necne, iudicis est
aestimare.

[seccion]3....

Tit. X. De
probationibus--Cap.
I. De
confessione partium

Can. 1750. Assertio    Art. 179. [seccion]
de aliquo facto,       1. Ad normam can.
in scriptis aut        1535, assertio
oretenus ab una        de aliquo facto,
parte contra se et     scripto vel ore,
pro adversario         coram iudice
coram iudice, sive     competenti, ab aliqua
sponte, sive iudice    parte circa ipsam
interrogante           iudicii materiam,
peracta, dicitur       sive sponte sive
confessio              iudice interrogante,
iudicialis.            contra se peracta,
                       est confessio
                       iudicialis.

                       [seccion] 2. Attamen
                       in causis nullitatis
                       matrimonii confessio
                       iudicialis
                       intellegitur
                       declarado qua pars,
                       scripto vel ore,
                       coram iudice
                       competenti, sive
                       sponte sive iudice
                       interrogante, asserit
                       proprium factum
                       adversus matrimonii
                       validitatem.

Can. 1751. Si          Art. 180. [seccion]
agatur de negotio      1. Confessiones et
aliquo private et      aliae partium
in causa non sit       declarationes
bonum publicum,        iudiciales vim
confessio              probandi habere
iudicialis unius       possunt, a iudice
partis, dummodo        aestimandam una cum
libere et              ceteris causae
considerate facta,     adiunctis, at vis
relevat alteram ab     plenae probationis
onere probandi.        ipsis tribui nequit,
                       nisi alia accedant
                       elementa probatoria
                       quae eas omnino
                       corroborent (cfr.
                       can. 1536,
                       [seccion]2).

Can. 1753.             Art. 181. Quoad
Confessio sive         partium
scriptis, sive         extraiudiciales
oretenus, ipsimet      confessiones adversus
adversario aut         matrimonii
aliis extra            validitatem et alias
iudicium facta,        earundem
dicitur                declarationes
extraiudicialis:       extraiudiciales in
eaque in iudicium      iudicium deducias,
deducta, iudicis       iudicis est,
est, perpensis         perpensis omnibus
omnibus rerum          adiunctis, aestimare
adiunctis,             quanti eae sint
aestimare quanti       faciendae (cfr.
facienda sit.          can. 1537).

Can. 1752. Pars,       Art. 180 [seccion] 2.    Can. 1678 [seccion]
aliquid confessa       Nisi probadones          1. In causis
in iudicio, non        aliunde plenae           de matrimonii
potest contra          habeantur, iudex ad      nullitate, confessio
confessionem suam      partium depositiones     iudicialis et partium
venire, nisi aut       aestimandas testes       declarationes,
in continenti hoc      de ipsarum partium       testibus forte de
faciat, aut probet     credibilitate, si        ipsarum partium
confessionem ipsam     fieri potest,            credibilitate
vel carere             adhibeat, praeter        sustentae, vim plenae
conditionibus in       alia indicia et          probationis habere
can. 1750              adminicula (cff.         possunt, a iudice
expressis vel          can. 1679).              aestimandam perpensis
errori facti esse                               omnibus indiciis et
adscribendam.                                   adminiculis, nisi
                                                alia accedant
                                                elementa quae eas
                                                infirment.


En la comparacion de estos textos se suelen contraponer un antes y un despues, tanto que se puede hablar aqui tambien como de un giro, de una conversion, de una superacion de prejuicios acerca de las declaraciones de las partes. El antes estaba caracterizado por una cierta desconfianza prejudicial que llevaba a suponer tendencial falsedad en el interesado, quien buscaria a toda costa llevar el agua a su molino; lo que en terminologia forense se expresaba constatando cuan facile est pro se mentiri ya que nemo contra se agere censetur (6)--, motivo por el cual estaban excluidas como medio de prueba, aunque la jurisprudencia nunca lo entendio asi (7). Hoy esta actitud de sospecha aprioristica seria inadmisible; ha sido sustituida por lo que viene a llamarse optimismo antropologico tipico del cristianismo que rezuma del Evangelio (curiosamente recondito; tardia pero felizmente descubierto en la epoca del politically correct), en virtud del cual cambian las tornas, ahora se da por sentado que cualquier declarante en juicio dice en principio la verdad, o al menos no miente y esto lo hace creible. Pero son cosas diferentes. Lo que esta en juego, el objeto directo de la prueba, son los hechos causa de nulidad no la probidad del declarante.

Diversos comentarios podrian hacerse sobre esta reversion pendular que incide particularmente sobre el valor de las declaraciones de las partes. Buena parte de la doctrina, tras dar la bienvenida al cambio de actitud, procura recuperar una cierta 'normalidad' advirtiendo que ello no significa la ingenua aceptacion acritica de cualquier afirmacion que provenga de las partes (8) y tanto menos atribuirle tal valor de prueba que haga innecesaria cualquier otra verificacion procesal (9). Como muchos otros, tambien pienso que el respeto y confianza que merecen todas las personas implicadas en un proceso, las partes entre ellas, se compaginan con la conocida regla de experiencia nemo sibi index (10). Por lo mismo que no se puede ni debe ser testigo en causa propia (11), las declaraciones de las partes no son testimonios, son alegaciones o confesiones, siempre supuesto el contradictorio.

Quiza estas y otras perentorias afirmaciones de los aforismos clasicos han de ser tomadas no tanto bajo el aspecto moral como el sicologico, el de la asuncion de la experiencia en la memoria. A este proposito se pregunta Zuanazzi <<sotto l'aspetto psicologico, era dawero ingiustificata la diffidenza di ieri? E del tutto gratuita la fiducia odierna? Non c'e dubbio che anche nella dichiarazione delle parti puo essere turbata l'estensione della memoria e soprattutto la sua fedelta per tutti quei meccanismi e quelle influenze affettive di cui abbiamo parlato. E c'e anche di piu. Per forza di cose ciascuno dei contraenti, indipendentemente dall'essere attore o convenuto, tende a salvaguardare la propria immagine mediante meccanismi di difesa (inconsapevoli) o misure di sicurezza (coscienti). Soprattutto l'orgoglio--come si e detto--ha il potere di trasformare il ricordo. Le persone che hanno molto amor proprio non solo dimenticano cio che e spiacevole al loro sentimento dell'io, ma trasformano anche a proprio favore cio che esse o altri hanno detto o fatto. Questa falsificazione del ricordo si produce piu facilmente quando due soggetti, come accade nel processo contenzioso, entrano in conflitto ed entrambi assumono atteggiamenti di attacco e di difesa, con accuse e colpevolizzazioni reciproche>> (12).

La inevitable carga de subjetividad de las declaraciones no significa que se les deba negar todo valor, significa mas bien que en principio no bastan. Como dice Arroba Conde, una cosa es <<que la verdad subjetiva de cada parte sea insuficiente>> y otra que carezcan de ningun valor (13).

Por otra parte al juez no le interesa directamente saber si una persona le esta mintiendo, sino si le esta diciendo la verdad objetiva. No es identico el significado de verdadero o falso cuando se aplica a una persona que cuando se aplica a un dicho o afirmacion, en el primer caso puede ser ante todo una calificacion moral que no cabe en el segundo. Se pueden decir cosas falsas siendo sinceros, <<non basta che un individuo sia psichicamente normale e in buona fede perche la sua deposizione sia veritiera>> (14); <<es innegable--dice Del Amo--que sobre los hechos de su matrimonio y de su vida conyugal a los esposos no le falta de ordinario ciencia; pero tambien es verdad que, tratandose de hechos que tanto les afectan y que tanto dependen de su conducta, siempre les sera dificil dejar de ser parciales>> (15). Se trata en principio de la mas directa y completa narracion del caso, que aunque adolezca de cierta subjetividad interesada, sera tanto mas digna de credito en cuanto sea corroborada por otros elementos del sumario.

Por mi parte estimo arriesgado entender que el cambio de actitud de que venimos hablando equivalga a una inversion de presunciones: el verbo presumir en este campo podria tener a lo mas un sentido coloquial (16). Me parece que el punto de equilibrio entre los distintos planteamientos que caben en relacion con las declaraciones de las partes se resume en verificacion, comprobacion: sea cual sea el valor que de entrada se les atribuya se ha de intentar al menos reunir otros elementos de prueba que de algun modo las avalen, sostengan o desmientan (17); volviendose a poner de manifiesto la relevancia de la actividad instructoria.

a) En el Codigo de 1917

El CIC 17 como se ha visto, incluia entre las pruebas solamente la confesion de las partes; no asi las otras declaraciones (18), de que se ocupaba inmediatamente antes, en el interrogatorio judicial de las partes que podia hacerse incluso antes de la litis contestatio (cc. 1742-1746). Era preceptivo <<ad eruendam veritatem facti quod publice interest ut extra dubium ponatur>>, potestativo en los demas casos (c. 1742), con su cortejo de juramento y obligacion sub poena de decir la verdad. Se resalta su interes para la averiguacion de los hechos, pero no se puede decir que no tuvieran ningun influjo en el animo del juez, ni siquiera ningun peso de prueba; de hecho la negativa a declarar quedaba explicitamente a la estimacion del juez, que podia interpretarla como una confesion (c. 1743 [seccion] 2).

El concepto de confesion del viejo Codigo presupone un verdadero contradictorio, la existencia de partes opuestas en sus posiciones e intereses, entre las cuales surte efectos, pues la entiende como assertio de una parte contra se et pro adversario (CIC 17 c. 1750), siendo consecuencia tipica de la judicial que releva a la otra parte de deber probar el hecho confesado cuando no esta en juego el bien publico, mientras la extrajudicial queda a la libre valoracion del juez dentro del conjunto de las pruebas; sin particular normativa para las causas matrimoniales. Separandose del concepto codicial de confesion, la jurisprudencia habla ya de confessio o testimonium de la parte pro y contra matrimonii valorem; de esta ultima se afirma que no tiene valor de prueba, pero puede servir de adminiculo para confirmar otras pruebas, e incluso servir como prueba de un hecho puramente interno a la parte (19).

b) La Provida Mater

La Instruccion Provida Mater (15--VTII-193 6) (20) incluye la declaracion judicial de los conyuges entre las pruebas, colocandola tras la contestacion de la litis (arts. 110-117) aunque decide que no es apta adprobationem contra valorem matrimonii constituendam (art. 117). Lo que no quiere decir que no tuvieran ningun valor, como tal vez alguien podria pensar (21), sino que se les negaba valor de prueba plena contra la validez. El mismo Pompedda, mientras afirma que el art. 117 de la Provida Mater <<ha dominate tutta la prassi anteriore al vigente Codice>> (22), reconoce que el principio alli fijado no impidio la introduccion de otros criterios y practicas, corrientes hasta el punto que--anade--aparte casos excepcionales, <<la presunzione contenuta nel piu volte citato art. 117 della Provida Mater, non e stata recepita dalla giurisprudenza rotale>> (23). De la misma opinion es Ripa quien observa como <<sotto la vigenza del Codex de 1917 e delia Provida Mater, sia stato spesso, benche non sempre, disatteso il divieto di attribuire un qualche valore probatorio alie dichiarazioni delle parti awerse alia validita del matrimonio>> (24).

La Instruccion preve concretamente el litisconsorcio activo o que la parte demandada simplemente no se oponga; en tal caso insta al juez a en indagar los motivos de semejante concordancia, con particular finura si sospecha posible colusion entre las partes (art. 113 [seccion][seccion] 2 y 3).

c) El Codigo de 1983

El Codigo vigente si se ocupa, y en primer lugar, de las declaraciones de las partes como medio de prueba, distinguiendo entre confesiones y otras declaraciones. La definicion de lo que es confesion judicial (c. 153 5) coincide con la del c. 1750 del CIC 1917 salvo que ahora basta que sea una assertio contra se peracta, no es preciso que sea pro adversario. Parece que se tiene menos presente el contradictorio y mas la prevalencia de las causas matrimoniales; sin embargo la eficacia tipica de la confesion judicial sigue siendo la misma: relevar a las otras partes del onus probandi alli donde no este por medio el bien publico (c. 1536 [seccion] 1).

Cuando si lo esta (c. 1536 [seccion] 2), como es el caso de las causas matrimoniales, tanto la confesion enjuicio como las demas declaraciones de las partes tendran el valor probatorio que el juez prudentemente les atribuya dentro del conjunto instructorio; pero--se anade--no pueden alcanzar fuerza de prueba plena si no son confirmadas enteramente por otros elementos. El c. 1679, sobre las causas matrimoniales, reune unas y otras bajo el concepto de partium depositiones, y precisa que el juez al estimarlas se sirva en lo posible de testigos de credibilidad de las partes (que no son lo mismo que los testimonios indirectos, del parroco por ejemplo, que se reciben por escrito y muy sucintos), junto con los demas indicios y adminiculos resultantes, si estos por si solos no constituyen prueba bastante.

Esta es una de las novedades que introdujo el Codigo presente, haciendose eco del magisterio del Vaticano II, de la jurisprudencia rotal y de buena parte de la doctrina: la declaracion de las partes puede ser un medio de prueba principal, con frecuencia decisivo, en la ordenacion procesal vigente como veremos.

d) La Dignitas connubii

La Instruccion Dignitas connubii (25) aporta dos novedades interesantes para la doctrina. La primera (art. 179) se refiere a lo que se entiende por confesion judicial, que si en general sigue consistiendo en la admision ante el juez de un hecho contrario al propio interes (c. 1535), en las causas matrimoniales intellegitur el aserto de parte de un hecho propio contrario a la validez del vinculo (26).

No se trata, al menos directamente, de la pretension de cambiar el concepto (27), si bien no faltan voces que asi lo entienden y en verdad que se da pie para ello (28), sino de la constatacion de un uso del termino que se ha extendido en el foro matrimonial. Cabe dudar que caiga en la potestad de ningun legislador cambiar el significado de un concepto juridico tan venerable como el de confesion judicial, menos aun si no lo es. Si asi no fuera, no se ve por que entonces no se puede extender la posibilidad de 'confesar' contra vinculum a otros sujetos como el metum incutiens o el dolum patrans, sean o no parte en el proceso, pues admiten hechos propios (29).

Por otra parte no es la unica 'corruptela' terminologica que se va introduciendo y que con el tiempo podria desde luego cambiar el significado del concepto; tambien es hoy corriente llamar testimonio a escritos memoriales, informes o atestados de probidad o credibilidad y otras declaraciones escritas que no constituyen lo que en derecho se entiende precisamente por testimonio, o sea las actuaciones resultantes del examen del testigo segun las normas procesales (cc. 1558-1571). Lo mismo sucede con llamar apelacion automatica al envio ex lege de las actas y sentencia de primera instancia al tribunal superior, etc.

Sea lo que fuere, el art. 180 [seccion] 1 DC, como correspondiente al c. 1536 [seccion] 2, deja el valor de las confessiones et aliae partium declarationes a la estimacion del juez en el conjunto de las circunstancias de la causa (30); advirtiendo ([seccion] 2) que no se les atribuya el valor de plena prueba nisi alia accedant elementa probatoria que eas omnino corroborent. Y aqui incide la segunda novedad que introduce la Instruccion en nuestro tema y la doctrina subraya, es decir: la calidad de probatoria que deben tener esos alia elementa que corroboren la declaracion de las partes, para que pueda hacer prueba plena. Ripa relata con detalle el quisquilloso itinerario redaccional de este anadido con el que se pretendia <<evitare gli abusi di una lettura troppo liberal dell'articolo>> (31); Ortiz senala que tal vez la precision no era necesaria en cuanto la doctrina en general asi venia interpretando el c. 1536 [seccion] 2; entiende que <<il giudice cerca di raggiungere la certezza necessaria valutando le dichiarazioni giudiziali delle parti insieme ad altre prove ed elementi probatori>>; cuando de ese conjunto no le resultase la prueba suficiente (nisi probationes aliunde plene habeantur) entonces recurrira a otros indicios, adminiculos y en lo posible a testimonios de credibilidad (32).

e) El Mitis Iudex

El Motu proprio Mitis Index avanza todavia en la atribucion de valor probatorio a las declaraciones de las partes precisamente en las causas matrimoniales de nulidad, al formular en sentido positivo la posibilidad de que hagan prueba plena y reducir las posibilidades de que no la puedan hacer. Se pasa del vis plenae probationis ipsis tribui nequit, nisi alia accedant elementa quae eas omnino corroborent del c. 1536 [seccion] 2 (en vigor para las demas causas que afectan al bien publico), al vis plenae probationis habere possunt ..., nisi alia accedant elementa quae eas infirment del nuevo canon 1678 [seccion] 1 (para las causas matrimoniales); pero permaneciendo siempre en el terreno de la posibilidad en el que se inscriben los principios de libre valoracion de la prueba y de certeza moral, o sea, dejando la cosa a la estimacion del juez perpensis omnibus indiciis et adminiculis, dentro del conjunto de las actuaciones procesales, entre las cuales se contara en cuanto sea posible y necesario con testigos de credibilidad.

Asi las cosas y segun como se mire, se podria decir que todo sigue practicamente como antes (33) o bien recalcar que el Motu proprio ha significado un reconocimiento importante del valor de la declaracion de las partes (34). A mi entender ambas posiciones tienen su parte de verdad: el nuevo canon facilita al juez persuadido de la verdad de las afirmaciones de las partes la motivacion in facto de la sentencia; si por el contrario no le bastan esas declaraciones para llegar a la certeza de la nulidad tendra que explicar por que las considera insuficientes; y como dice G. Boni, <<risulta comunque assai diverso dovere cercare conferme ovvero attestare l'assenza di smentite>> (35). Si se trata en cambio de determinar como el juez puede alcanzar la certeza necesaria, es claro que esta debe buscarse--como siempre--en todas las actuaciones instructorias, que por escasas que fueren dificilmente se limitaran a unas declaraciones perfectamente univocas, siempre habra otros elementos al menos de hecho.

En la creciente estima procesal de la declaracion de las partes ha influido seguramente el deseo de resolver las llamadas nulidades de conciencia, situaciones en las que la razon de la nulidad es un hecho o acto ocurrido en lo intimo del sujeto, que esta convencido de la nulidad de su matrimonio pero no puede demostrarla en juicio, en el sentido de que su sola declaracion no basta. A ellas se referia explicitamente, antes de la promulgacion del CIC, la Familiaris consortio, al hablar de <<los que han contraido una segunda union en vista a la educacion de los hijos, y a veces estan subjetivamente seguros en conciencia de que el precedente matrimonio, irreparablemente destruido, no habia sido nunca valido>> (n. 84) (36).

La Carta de la Congregacion para la Doctrina de la Fe, sobre la recepcion de la comunion eucaristica por parte de los fieles divorciados que se han vuelto a casar (37), haciendose eco precisamente de este pasaje sobre las nulidades subjetivas, afirma que <<es necesario discernir a traves de la via del fuero externo establecida por la Iglesia si existe objetivamente esa nulidad matrimonial>>; en vista de lo cual, recuerda como <<la disciplina de la Iglesia, al mismo tiempo que confirma la competencia exclusiva de los tribunales eclesiasticos para el examen de la validez del matrimonio de los catolicos, ofrece actualmente nuevos caminos para demostrar la nulidad de la anterior union, con el fin de excluir en cuanto sea posible cualquier diferencia entre la verdad verificable en el proceso y la verdad objetiva conocida por la recta conciencia>> (n. 9) (38). Seguramente la mas alta valoracion procesal de que goza hoy la declaracion de las partes abre posibilidades mayores a la solucion de estos casos dramaticos. Al mismo tiempo no seria bueno olvidar que la persuasion de los protagonistas de la nulidad ab origine de su matrimonio es necesariamente subjetiva, nacida precisamente a raiz del fracaso de aquel, su certeza moral no es aquella que el juez debe alcanzar, por lo que este no debera limitarse a ser el simple tramite por el que la intima conviccion de las partes de subjetiva deviene objetiva; el juez no es un simple notario ni puede hacer certeza moral suya la certeza moral de las partes por la mera y sincera declaracion judicial de estas.

Despues de este breve recorrido por la historia legal de la declaracion judicial de las partes en los procesos matrimoniales, creo interesante observar que, de un modo u otro, todos los textos distinguen conceptualmente entre confesion y otras declaraciones de las partes (39), pero no atribuyen a ninguna de ellas un mayor o menor valor de prueba, mas bien las equiparan, dejando unas y otras a la estima del juez dentro del conjunto de los resultados de la instruccion (40). Y en verdad que en las causas matrimoniales al menos, con frecuencia no sera facil calificar de confesion una afirmacion de parte; se reconocen hechos, cuya calificacion juridica pertenece al juez y no siempre sera inmediata y evidente. Desde luego es mas bien academico pensar que alguien confiesa algo en terminos tecnicos, rotundos e inequivocos (41), lo normal es que el interesado se exprese de forma que sus afirmaciones puedan encontrar su sentido genuino dentro del entero interrogatorio y aun del sumario. A su vez, el hecho confesado no siempre sera el objeto directo de la prueba; pueden confesarse hechos que parcialmente contribuyan a esclarecer la verdad historica. Por ejemplo, seria confesion (aunque por otras razones no alcance su efecto tipico), si quien dice haber excluido la prole, declara que uso a tal fin medios contraceptivos objetivamente inadecuados o sin pervicacia; o si el supuesto simulador declara que estaba enamorado de la otra parte; o que fue esta la que tomo la decision de interrumpir la convivencia; o que esta se produjo por motivos totalmente ajenos a dudas o remoras prenupciales.

En todo caso una cosa es que las deposiciones de las partes puedan hacer prueba plena y otra cosa es que la hagan de por si: que obtenidas y fiables, ya no sean necesarias mayores o ulteriores indagaciones a traves de otros medios de prueba; si asi fuera es claro que raramente se encontrarian alia elementa que las puedan confirmar o desmentir, ni otros indicios o adminiculos con los que contrastarlas (MI c. 1678 [seccion] 1). Me parece plausible la opinion de Moneta segun la cual no es util ni conveniente que la ley (c. 1536 [seccion] 2) hable de prueba plena con referencia a las deposiciones de las partes, sino que podria limitarse <<a prescrivere che le confessioni e le altre dichiarazioni giudiziarie delle parti "vim probandi habent, a iudice aestimandam una cum ceteris causae adhmctis">> (42).

Por su parte Ortiz, afirma que la posibilidad de decidir una causa sobre la base de la sola declaracion de las partes puede darse <<eccezionalmente en el processo ordinario, non invece nel processus brevior. Da una parte perche il can. 1683 riserva la procedura piu breve per le cause nelle quali "ricorrano circostanze di fatti e di persone sostenute da testimonianze e documenti, che non richiedano una inchiesta o una istruzione piu accurata e rendano manifesta la nullita" il che presuppone che oltre le dichiarazioni ci sono altri elementi probatori che giustificano il ricorso alia procedura abbreviata. Ma soprattutto e la stessa natura delle cose ad escludere tale possibilita: le dichiarazioni delle parti possono sostenere da sole la certezza del giudice che non e riuscito ad ottenere altre prove, il che comporta implicitamente un'istruttoria piu complessa di quella essenziale prevista per il processus brevior>> (43).

A este fin, los criterios del c. 1572 para la valoracion de los testimonios, pueden tener aplicacion adecuada en la evaluacion de la deposicion de las partes. El juez por tanto tendra en cuenta la condicion y honradez de la persona (y aqui entran los testigos y atestados de fama y credibilidad), si habla de ciencia directa o de relato, la coherencia, constancia y seguridad con que hace su declaracion, si en fin esta es verosimil y confirmada o no por los testigos y demas elementos de prueba.

3. LA RELEVANCIA DE LA DECLARACION DE LAS PARTES PARA LA ADQUISICION DE LA VERDAD

Entramos asi en el segundo tema sobre el que quisiera detenerme: la importancia real de las declaraciones de las partes en orden al conocimiento de los hechos sobre los que debe recaer la decision. <<Valorar los relatos de las partes no es solo conocer y apreciar su eficacia directa e inmediata respecto a la formacion de la certeza necesaria para que el juez dirima la controversia; sino tambien tomar de esas declaraciones, examinadas y criticadas con diligencia, todo cuanto contribuya a concretar los limites de la controversia, y recoger en ellas los indicios que surjan y que puedan ser utiles para elegir los medios de prueba pertinentes en orden a obtener certeza de la verdad historica de los hechos controvertidos>> (44).

Independientemente del valor que la ley procesal haya dado a la declaracion de las partes como medio de prueba en el pasado, es indudable que la misma ley la ha considerado siempre un recurso imprescindible para el establecimiento de la verdad; el CIC 17, aunque no la estima prueba formal (como no sea confesion), considera en cambio importante el examen de las partes, que sistematicamente precede al Titulo De probationibus. El juez puede hacer e iterar ese interrogatorio en cualquier momento (tambien de oficio): debe hacerlo para aclarar algo que afecta al interes publico, puede hacerlo a instancia de parte o de oficio, no como prueba--se decia--sino para completar o dilucidar una prueba presentada (c. 1742 CIC 17). La doctrina considera util interrogar a las partes antes de comenzar la recogida de pruebas, pues ellas mismas son fuente de prueba: las deducciones de defensor del vinculo y sobre todo del juez, las conclusiones de los peritos, etc. tendran como punto de partida los dichos de las partes.

La Provida Mater (1936) pide que el juez examine a las partes, empezando por la actora, inmediatamente despues de la litis contestatio (art. 110).

El Codigo vigente, pues que ya la considera prueba en si, mantiene la facultad del juez de interrogar a las partes ad veritatem aptins eruendam, y el deber de hacerlo para probar un hecho cuya aclaracion es de interes publico (c. 1530).

Al deber del juez de interrogar, corresponde siempre el de las partes de veritatem (integre) fateri; la renuencia de alguna de ellas a responder sera estimada libremente por el juez en orden a la prueba de los hechos (c. 1743 [seccion] 2 CIC 17, Provida Mater, art. 112, c. 1531 [seccion] 2 CIC). Senales todas estas de la utilidad y prestancia que tiene por si misma la declaracion de las partes para la instruccion de las causas matrimoniales, asunto que quisiera abordar en relacion con el reciente proceso mas breve introducido por el Mitis Index.

4. EL PROCESSUS BREVIOR

Este proceso constituye, junto a la supresion de la doble conforme y a la consagracion del juez unico, un punto principal de una reforma que por su radical novedad, caracteristicas y pretensiones, no exentas de ambiguedades y paradojas, necesariamente tenia que suscitar perplejidad en quienes estan llamados a actuarla y a estudiarla (45). Las posiciones doctrinales oscilan entre el entusiasmo y la critica mas o menos abierta (46), quedando entre ambos amplio espacio a la acogida, la moderacion, al contraste entre los defectos de lo de antes y las virtudes de lo nuevo, al acatamiento, tal vez arrimado al repliegue de un categorico iusum quia iustum a un mas modesto iustum qnia insum, que al cabo tambien con unos alicates se puede clavar un clavo.

Paralelamente la naturaleza judicial del proceso es discutida. Algunos, mediante el recurso a argumentos autorreferenciales, la sostienen simplemente porque asi lo dice el proemio del Mitis Index, atribuyendo valor magisterial o performativo a afirmaciones de orden tecnico-juridico (47). Otros consideran que la simplificacion obrada en aras de la celeridad lo acerca mucho a un procedimiento administrativo, si no lo ha convertido en tal.

Desde luego la naturaleza administrativa o judicial de un procedimiento no se decide en base a declaraciones a priori sino a la realidad; pero hay un no se que de excusatio non petita que presta el flanco a las criticas. Otra cosa es que no siendo el derecho matematico exista una zona gris que da margen a la discusion cientifica (48); asi C. Pena califica este proceso como judicial, declarativo, especial y sumario en cuanto limitado en su alcance cognitivo (49); Arroba Conde lo dice <<Processo extra-ordinario, a cognizione sommaria>> que <<non altera la sostanza del Giudizio: rimane infatti Processo Giudiziale>> (50); Del Pozzo considera que, junto al tribunal diocesano ordinario, constituye <<un'altra istanza di giustizia sommaria ma estremamente qualificata non professionalmente ma autoritativamente>> (51). Pinto afirma que se trata de un proceso breve sobre el que <<bisogna evitare i termini "sommario" e "amministrativo">> (52); Moran Bustos considera una premisa <<la naturaleza declarativa de los procesos judiciales de nulidad de matrimonio>> y pone de relieve las exigencias de esta afirmacion, entre ellas el uso verdaderamente extraordinario del proceso brevior (53); Boni, en cambio, despues de estudiar detenidamente sus caracteristicas, concluye que se trata mas bien de un proceso admnistrativo (54).

El desarrollo de los acontecimientos dira hacia donde propende el sistema mas alla de las intenciones. Criterio de discernimiento seran la seriedad y pericia con que se lleve a cabo la instruccion, la cuenta en que se tenga la jurisprudencia a la hora de aplicar la ley matrimonial, la solidez de los motivos que sustenten las decisiones.

La rubrica del Codigo (Lib. VII, P. III, Tit. I, Cap. I, Art. 5) lo llama processu matrimoniali breviore coram Episcopo, denominacion de origen que la doctrina ha acogido sin dudar. Mas ya el IV Criterio fundamental y seguidamente los canones lo llaman solo proceso mas breve; lo que parece mas conforme a la realidad, siendo patente la ausencia del Obispo (55): no se trata de un proceso que tenga lugar coram episcopo (56) o sea dirigido por el, y menos de una episcopalis audientia como se podria imaginar (57). En el se turnan tres agentes de la actividad judicial: Vicario, instructor y en fin el Pastor, quien se hace presente solo al final, concluida la causa (si hubiera conclusio), para decidir en base a los autos y defensas que pueda haber y a los datos y valoraciones que le proporcionen el instructor y el asesor, a los que consultara (58) tal vez escuchandolos. De modo que el Obispo ademas de ex actis probablemente decidira ex auditis, tanto en lo que se refiere a los hechos como a su calificacion juridica. Si luego sera el mismo quien personalmente redacte la sentencia o el decreto del caso, es algo que establecera la praxis, posibilidades caben varias y en general los autores preven y admiten que puede encargarlos al Vicario, al instructor o al asesor aunque los firme el (59).

Sin duda es un avance que el Obispo conozca mas de cerca y decida en persona algunas causas que afectan a su grey (60); no puede sin embargo decirse que este proceso mas breve sea un alarde de inmediatez judicial: precisamente en esto contrasta con el contencioso oral (cc. 1656-1670), donde vige la unidad instructor-juez (61) y del que se han tomado incluso a la letra no pocos preceptos. En cuanto a celeridad tampoco el oral va la zaga del brevior, sobre todo en los plazos para la sentencia.

De otra parte, el ya citado IV[grados] Criterio fundamental del Mitis Index, al anunciar la institucion de este proceso precisa que esta pensado como via a seguir <<en los casos en que la acusada nulidad del matrimonio este sostenida por argumentos particularmente evidentes>> (62).

Argumentos evidentes que se sustancian en el concurso de circunstancias de personas y hechos, expuestos, breve, integra y claramente en la demanda que: a) sean facilmente (brevemente) demostrables, en cuanto sostenidas de tal guisa por <<testimonios o documentos>> que no sea menester <<una investigacion o instruccion mas precisa>> (63); b) que ademas <<hagan manifiesta la nulidad>> (c. 1683, 2, cfr. c. 1684).

La preliminar apreciacion de ambos requisitos corresponde al Vicario (64), sea a instancia de las partes (o de una con el consentimiento de la otra), que presentan ya la demanda de acuerdo con lo dispuesto en el c. 1684, sea de oficio, porque vislumbra la evidencia de la nulidad en una demanda corriente y entonces procurara la adhesion de la otra parte (RP art. 15).

Al discernir que una causa debe tramitarse por lo breve el Vicario esta implicando al Obispo mismo llamandolo a juzgarla (c. 1676 [seccion] 2), lo que hace pensar que al tomar esa clase de decisones debe atender ademas a las indicaciones del Prelado (65).

Ahora bien, cuando el Vicario establece que se siga este procedimiento, fijando al tiempo la quaestio decidendi, esta ya haciendo un juicio sobre el fondo de tal cuestion favorable a la nulidad, asi como sobre la suficiencia de los indicios aportados con la demanda. Se tratara quiza solo de una suposicion (cfr. c. 1676), pero que es determinante, tambien de la instruccion (66), sobre todo si la realiza el mismo Vicario.

Existen otros juicios preliminares en ambito canonico, civil, penal o internacional, que versan normalmente sobre la admisibilidad del pleito; juicios que cuando son favorables dejan intacta la question de fondo y cuando son negativos declaran la pretension manifiestamente infundada, no manifiestamente fundada como parece suceder en nuestro caso; siempre motivando lo decidido (67). En proceso brevior mas bien se trata de declarar in limine litis la manifiesta solidez de la pretension actora (68), dadas las circunstancias.

Se comprende pues que la definicion de la causa no competa al mismo Vicario que ya la ha prejuzgado en cierto modo, eso pondria en entredicho la naturaleza judicial del proceso; se entiende asimismo la opinion de quienes piensan que este atajo solo debe usarse en casos muy claros, cosa que la misma ley parece decir (69).

No habiendo todavia suficiente experiencia, la doctrina, conectando la praxis procesal vigente con el nuevo proceso, ha tratado de establecer teoricamente que capitulos de nulidad podrian ser sustanciados por el proceso breve y cuales no, por requerir en principio una investigacion mas compleja de lo que permiten el caracter y los plazos senalados para su instruccion.

Por este camino, se han excluido las causas por incapacidad (c. 1095), salvo que junto con el escrito de demanda se aporten documentos medicos que <<pueden hacer inutil adquirir una pericia de oficio>> (RP art. 14 [seccion] 2) (70); tambien se puede pensar en circunstancias de hecho o documentos de otro tipo que--independientemente de los documentos clinicos--hagan inutil la pericia (condenas por violencia, alcoholismo, drogadiccion, ludopatia) (71).

Tambien hay autores que de entrada excluyen otros vicios o defectos de consentimiento, en cuanto su gestacion intima hace su prueba mas compleja y delicada de lo que permite la instruccion del brevior.

Con todo, se observa que si la reforma del Mitis Index se propone simplificar y agilizar los procesos matrimoniales (72), y es opinion comun que a tal efecto responde la novedad del proceso breve, seria una paradoja que luego esta via quedase reservada a pocos casos y estuviera vedada para tratar los motivos de nulidad que se aducen con mayor frecuencia. La ley reserva este proceso a casos de nulidad evidente, pero la preclusion a priori de determinados capitulos no parece adecuada, considero con Ferrer <<que cualquier causa de nulidad puede ser objeto del proceso abreviado, porque lo importante no es la causa en si, sino los indicios de prueba existentes>> (73); lo propio sera pues atisbar al menos esa evidencia caso por caso, a partir del escrito de demanda y sus anejos: aunque todavia escasos, los datos parecen apuntar que se estan tratando por la via breve todos los capitulos de nulidad. Las circunstancias enumeradas en el la Ratio procedendi, art. 14 [seccion] 1 no parecen excluir a priori ningun motivo de nulidad, mientras que el [seccion] 2 del mismo art. podria interpretarse en el sentido de excluir las causas de incapacidad que requieran el recurso a la pericia.

La instruccion

La decision del Vicario de que se siga el proceso mas breve afecta, como dije, a la instruccion; pues a mas de formular el dubium puede designarse a si mismo como instructor de la causa; en todo caso le compete nombrar al instructor y al asesor, decidir quienes deben participar en ella: en definitiva que pruebas se podran intentar y el momento o momentos en que deben realizarse.

Siguiendo el surco del contencioso oral se propone aqui tambien, salvadas las distancias, la recogida de las pruebas <<en lo posible en una sesion>> (c. 1686).

La idea me parece peregrina e ingenua, incluso aunque se tratara de una precision ulterior del concepto probationes qnae statim a indice colligi possint del c. 1684, 2, entendiendo por estas aquellas que el Vicario estime posible realizar en la sesion ante el instructor, en la cual se supone con no poco optimismo que estaran presentes todos los que el Vicario haya decidido, con base en la demanda, <<que deben participar>> (c. 1685). Parece desconocerse la dificultad que entrana reunir a varias personas, por lo menos en ciudades de cierto tamano como suelen ser las sedes episcopales; la experiencia autoriza a preveer un alto numero de ausencias y deserciones.

Tal como se leen, los canones de este proceso no dejan espacio a la proposicion de pruebas; no ya a las partes que necesariamente han de estar de acuerdo en los terminos de la peticion (74) y habran propuesto las pruebas oportunas75, sino al Defensor del vinculo que se supone es la parte procesal llamada a objetar en juicio la nulidad demandada, cuya intervencion en la instruccion parece reducirse a proponer puntos para el interrogatorio de partes y testigos (RP art. 17). Ciertamente, recibida la demanda y al ser oido in limine (c. 1676 [seccion][seccion] 1 y 2), habra podido sugerir al Vicario la actuacion de ciertas pruebas; pero no parece que pueda proponerlas en forma ni exigir que se realicen, y menos a la vista de lo actuado en la sessio una. Asi las cosas, cabe preguntarse por la naturaleza del proceso.

En todo caso, tan drastica simplificacion del procedimiento estara en proporcion a la facilidad de adquisicion de pruebas y a la contundencia de estas en favor de la nulidad; asimismo, la brevedad y estrechez del periodo instructorio deberian ser compensadas por la intensidad y profundidad de la instruccion, lo que requiere prepararacion, experiencia y seriedad en el instructor, que debe gozar de la autonomia suficiente para realizar eficazmente tan delicada labor; por lo que no debe ser considerado un mero ejecutor del mandato recibido del Vicario; aunque parezca haber razones para sostenerlo, su mision no deberia cenirse a recoger solamente aquellas pruebas que el Vicario haya establecido como de inmediata adquisicion por demas, a ser posible, en una sola sesion (c. 1684, 2).

No se me alcanza por que no puede ir recogiendo las pruebas (no solo documentos, sino testimonios y declaraciones) dentro del termino que va del decreto de litis contestatio c. 1685 (76) hasta el momento de la unica sessio, incluidas aquellas de cuya existencia haya tenido noticia mientras tanto, siempre en lo posible en el termino de 30 dias senalado. Para esto seria suficiente que tenga mandato bastante a tenor del c. 1428 [seccion] 3.

Del Pozzo la califica la sessio una de concentracion instructoria, viendo en esa <<il chiaro intento di procedere alia raccolta possibilmente in un'unica udienza e comunque in un arco temporale molto ristretto>> de todas las pruebas (77). No le falta optimismo al estimar que la concomitancia de conyuges (y testigos) en esa unica sesion <<garantisce non solo la dichiarazione di entrambe le parti ma l'eventuale riscontro incrociato (in caso di contraddizioni o divergenze) e le tempestive integrazioni o chiarimenti. Anche le testdmonianze possono quindi giovarsi della contestualita e degli apporti degli ashanti ... sono in grado di incentivare il valore e l'efficacia dei dati raccolti>> (ibid.) y anade en nota que <<in base al principio di economicita globale dell'azione il "tutti, tutto e subito" permette di fare le cose prima, meglio e piu armonicamente>> (78).

Aun cuando sucediera efectivamente asi (puede igualmente suceder lo contrario: depende de en que terminos se produjera la ruptura), el hecho de que se haya separado la instruccion de la decision (a diferencia del proceso oral), y entre ambas tenga que mediar una verbalizacion sintetica (RP art. 18 [seccion] 2), hace que toda la eventual riqueza y vivacidad de esta nueva forma de instruccion se quede en el instructor, pero no pase al decidente de modo inmediato; otra cosa es el relato que el mismo instructor pueda luego hacer al Obispo cuando lo consulte.

No es dificil imaginarse una instruccion judicial ideal con todos los interesados presentes o a disposicion del instructor, realizada en una unica sesion dirigida por el, con varias audiencias en la que intervienen sucesivamente las partes, los testigos, los tecnicos, etc. Pero resulta mas dificil pensar en una suerte de mesa redonda a la que llegan y en la que se enfrentan las partes y los testigos. Cuando menos no creo que de ello pueda resultar mas claridad y certeza transmisibles al obispo en breve sintesis.

5. PROCESO MAS BREVE Y DECLARACION DE LAS PARTES

De la confesion y las declaraciones de las partes se ocupa el c. 1678 [seccion] 1 en el contexto general de los procesos de nulidad de matrimonio, pero los canones que pergenan el proceso mas breve no se refieren a ellas en particular. En teoria no es en este proceso donde las declaraciones de las partes deberian tener mayor protagonismo, visto que uno de los requisitos para tratar una demanda por esa via breve es que concurran en ella circunstancias de hecho o de personas, apoyadas en testimonios y documentos, que sin mayores indagaciones o detalles hagan manifiesta la nulidad (c. 1683, 2) (79). Las pruebas de esas circunstancias seran accesibles inmediatamente al juez (instructor) y los documentos iran adjuntos al libelo (c. 1684, 2), el cual es a la vez peticion, declaracion y alegato, indicacion y aportacion de pruebas.

Con todo, se intuye que muchas vece esas pruebas inmediatas resultaran en buena parte del requisito de litisconsorcio activo, que se manifestara en las declaraciones sustancialmente concordes de las partes, prueba que por definicion entrara en la instruccion de los procesos breves, y que sera el vehiculo mas apto para apurar efectivamente la realidad y alcance de esa concordia (80).

Y cabe preveer que dadas las la celeridad y las reducidas posibilidades indagatorias que la ley pretende para estos procesos, esas deposiciones tendran un valor importante; por lo pronto para corroborar y explicar con mas detalle esa exposicion breve, integra y clara de los hechos que debe contener la demanda escrita (cff. c. 1684, 1).

De la proposicion concorde de la causa se desprende que ambas partes sean examinadas por el instructor en la sesion prevista. No hay desde luego ninguna norma que lo imponga expresamente, ni podria, pero es logico entender incluidas a las partes entre <<todos aquellos que deben participar>>, a quienes debe citar el Vicario segun el c. 1685. El conocimiento preliminar de que una de las partes no participara activamente (aunque consienta en la accion), creo seria motivo para disuadir al Vicario de elegir el proceso breve, salvo fuerte evidencia contraria.

Con todo, la ausencia de una parte de la sesion probatoria no supone necesariamente que deba renunciarse al proceso breve. Sin duda debilita las razones para su uso, pero depende de que parte se trate y de la causa petendi. Es mas--digamos--llevadera la ausencia de la parte que se limito a consentir en la demanda de la otra y no esta mayormente implicada en el motivo de la nulidad, ni en su demostracion; aunque, como dice Del Pozzo, empana no poco el supuesto interes conjunto en la nulidad y sus motivos; y la justificacion de las menores garantias que comporta este proceso (81). La ausencia en cambio de quien tomo la iniciativa y pidio la prosecucion de la causa segun el rito abreviado, compromete ulteriormente las ya escasas posibilidades de obtener pruebas suficientes para acoger la demanda con la certeza requerida, y la misma naturaleza del procedimiento.

Como ya se ha dicho la calidad de la instruccion es la unica posibilidad para una decision justa. Por la estrechez de tiempo y la limitacion de pruebas, el instructor debe esmerarse en todo lo referente a la sesion unica y dentro de esta a la audiencia de las partes.

Las condiciones en que esta se realiza en el processus brevior requieren, en primer lugar del Vicario pero luego del instructor, una competencia juridica y humana notables. Como dice Bianchi aunque la norma no exija particulares titulos academicos y baste una preparacion humanistica, el buen cumplimiento de los cometidos que se asignan al instructor y al asesor, hace muy aconsejable la adecuada competencia juridica de ambos (82). Arroba Conde da por supuesto que son <<tecnici, con i quali il Vescovo e obbligato a consultarsi prima di decidere: l'Istruttore e l'Assessore>> (83).

Teniendo en cuenta los datos de la eventual investigacion pastoral o prejudicial (RP arts. 2-5) vertidos en el proceso (84), el instructor debe aparejar la audiencia de las partes con esmero, identificando bien los hechos relevantes a partir del escrito de demanda y los documentos anejos; preparando las preguntas y las posibles replicas de manera que en lo posible se despejen dudas, se aclaren incoherencias, se precisen detalles, se complete el cuadro del asunto (85). Todas las partes pueden proponer las cuestiones sobre las que deseen verse el interrogatorio, pero toca al instructor hacerlas propias, integrarlas en el conjunto y formular concretamente las preguntas de modo que sean pertinentes y adecuadas (cfr. cc. 1534, 1564). Para lo cual, con la delicadeza de quien sabe estar revolviendo en los protagonistas recuerdos seguramente dolorosos, no se limite a someterlos a cuestionarios elaborados por otros, ni se contente de contestaciones generales o vagas, sino trate de establecer las circunstancias de personas, lugares, momentos, etc.; esto requiere iniciativa y autoridad, de manera que el interrogatorio trascurra ordenadamente, sea esclarecedor y resulte lo mas viva posible la reconstruccion de los hechos.

Concretamente la declaracion de las partes no puede limitarse a la confirmacion, en forma de interrogatorio, de cuanto ya afirmado en la demanda: seria un remedo de instruccion incapaz de esconder la deriva hacia un expediente de jurisdiccion voluntaria. Se trata mas bien de apurar, a partir del material ya adquirido, aquellos puntos que puedan conducir a una decision justa y ponderada. Caracteristica peculiar de este proceso es que las partes puedan asistir al examen de las otras y de los testigos, salvo que las circunstancias aconsejen al instructor otro proceder (RP art. 18 [seccion] 1). Con estas premisas, el instructor debera sopesar en cada caso si es adecuado o no que cada parte asista al examen de la otra. En principio no lo considero oportuno; no ya por la posible colusion sino por el riesgo de que debiendo interrogar a una parte en presencia de la otra, alguna de ellas se cohiba, se inhiba o se limite a confirmar sin mas detalles lo que haya oido decir antes a la otra, eludiendo de este modo la interpelacion directa y perdiendose la oportunidad de contrastar siquiera minimamente las versiones de ambas. Si fuera necesario siempre podra carearlas a la vista de las respuestas que hayan dado por separado.

Entre los datos subjetivos importantes a recabar de cada parte dos me parecen importantes. Uno seria en que modo y ocasion le surgio la duda sobre la validez o llego a la persuasion de la nulidad de su matrimonio: situacion personal, sucesos, encuentros y reflexiones que le condujeron a esas conclusiones. El otro son los motivos que le han empujado a pedir la nulidad. El instructor debe tratar de apurar si solo busca aclarar y tranquilizar su conciencia, si obra tambien empujada por el deseo de contraer nuevas nupcias canonicas, o si el que mas bien tiene interes en aclarar la situacion y su conciencia es el tercero con quien ahora mantiene el actor una relacion afectiva, o los parientes de este o de ambos; si la prosecucion o la interrupcion de esta relacion depende del resultado del juicio, etc., aparte posibles repercusiones economicas. Si se ha llevado a cabo la investigacion prejudicial o pastoral es probable que se tenga noticia de alguno de estos datos, se trata de adquirirlos en el proceso, si es necesario con mayor detalle.

Verbalizacion y autos

La declaracion de las partes, como cualquier otra declaracion procesal, debe verterse en autos sumariamente pero con la precision necesaria para que pueda servir a la decision del juez; tarea en la que instructor y notario colaboraran cada cual segun su oficio (RP 18 [seccion] 2). Como dice Del Pozzo, <<il testo delle dichiarazioni, come riferito, deve essere succintamente ma esaurientemente verbalizzato>> (86).

Entiendo que una diferencia principal entre un sumario judicial y un expediente administrativo es precisamente la viveza del uno frente a lo descarnado del otro. Una causa matrimonial es una infeliz andanza humana, para decidir la cual el juez debe enfrentarse con personas concretas de determinada condicion, temperamento, personalidad y entorno, que suelen ser decisivos en relacion al motivo de nulidad aducido. Mantener su naturaleza judicial en verdad, mas alla de las palabras, requiere hacer lo posible para que la causa llegue viva al Obispo que la juzga. La pertinencia y resumen de las respuestas (de las partes y de los testigos) no deberia eliminar su naturaleza de respuestas, esto es contestaciones a preguntas incisivas, adherentes al escenario del caso (87).

Circunstancias que pueden permitir el proceso mas breve y declaracion de las partes (RP art. 14 [seccion] 1)

La declaracion de las partes pueden tener una particular relevancia en la apreciacion de alguna de las circunstancias indicadas en el art. 14 [seccion] 1 de las RP.

La enumeracion es ejemplificativa y heterogenea, lo que ha hecho temer (o desear) a mas de uno que se estuvieran constituyendo nuevos capitulos de nulidad, mas o menos conectados con los existentes (88). No parece que sea asi. Saliendo al paso de las varias perplejidades el Sussidio applicativo explica que <<queste circostanze di fatto non sono nuovi capi di nullita>>, se trata mas bien <<di situazioni che la giurisprudenza ha da tempo enucleato come dementi sintomatiti di invalidita del consenso nuziale, che possono essere facilmente comprovate da testimonianze o documenti di pronta reperibilita. Esse possono presentare, in certi casi, una tale valenza fattuale da suggerire con evidenza la nullita del matrimonio>> (89). Tampoco son presunciones legales, al menos no todas. Su utilidad puede variar mucho segun las demas circunstancias de cada caso: tiempo transcurrido, litigiosidad entre las partes pasada y presente, etc. En general, por uno u otro motivo, no han sido bien acogidas por la doctrina (90).

El problema es que el c. 1683, 2 habla de circunstancias de facil e inmediata demostracion que hagan manifiesta la nulidad, mientras el art. 14 RP citado habla tambien de circunstancias en presencia de las cuales se puede proceder por el rito mas breve. ?Son las mismas? (91) La cosa dista de ser lineal y complica aun mas la de por si confusa consecutio temporum--por asi decir--del proceso brevior, donde en aras de la rapidez han desaparecido los tiempos tecnicos (92). A mi en tender se trata de circunstancias que, si se demuestran (y en casos esto sera facil), podrian hacer manifiesta la nulidad o al menos ser serio indicio de ella (93); mas no siempre ni por si solas, por lo que habra que distinguir bien la presencia y prueba de alguna o mas de estas circunstancias y la presencia y prueba del motivo o motivos de nulidad invocados (c. 1676 [seccion] 5); con todo hay que reconocer que en ciertos casos habra una relacion bastante directa entre ambas cosas.

En otros casos solo estaremos ante un desplazamiento del problema, que ahora se situa en una circunstancia anterior, que hay que demostrar y podria ser indicio del capitulo de nulidad invocado.

En verdad parece que lo que el legislador ha querido decir es que si en la investigacion prejudicial o pastoral (RP arts. 2-5) aparece clara (demostrada o casi) alguna de las circunstancias que enumeran la Reglas procesales (art. 14), se puede en principio recurrir al proceso brevior, si bien depende de cual de esas circunstancias se trate pues son muy distintas unas de otras. Y siguiendo el recorrido logico seria mas convincente poner esas circunstancias, cuando aparecen en la investigacion previa, no tanto en relacion con el c. 1683, 2 cuanto con el c. 1684, es decir con el escrito de demanda.

A nosotros nos interesa el valor que la declaracion de las partes puede tener en relacion con estas circunstancias, por lo que nos detendremos brevemente en cada una de ellas.

Asi, la falta de fe (quid probandum) <<que puede generar simulacion>> o error determinante, podria ser facil de demostrar en base a las declaraciones de las partes corroboradas por testimonios, testigos y otras pruebas inmediatas (p. e. no haber hecho la primera comunion, ni estar confirmado, no haber cursado religion en el colegio, etc.). Estas circunstancias tal vez faciles de constatar, serian a su vez prueba de la circunstancia (la falta de fe) que se considera facil de demostrar (sin una instruccion mas honda) y que permitiria el recurso al breviore porque podria dar lugar a simulacion o error. Pero de posse ad esse non valet illatio, por lo cual la falta de fe (a demostrar) no hace manifiesta ni siquiera una causa simulandi proxima grave y menos la simulacion que podria haber ocasionado, pero que no necesariamente causa: en realidad seria solo un indicio, cuyo influjo en el consentimiento hay que indagar (94): no es manifiesto; porque la falta de fe puede significar desde ausencia de practica o increencia respetuosa a oposicion o rechazo explicito o incluso hostil.

Al examinar a las partes, el instructor procurara por tanto ir mas alla del simple 'no creia', 'no practicaba' o 'no queria saber nada', para averiguar las actitudes y manifestaciones habituales de esas negaciones; por ejemplo: si alguna vez acompanaba a la otra parte a algun acto religioso, como fue que acepto casarse por la Iglesia, como siguio la catequesis preparatoria, etc. Si se trata de un no catolico habria que indagar como acogio las cautelas, licencias o dispensas relativas al caso.

La brevedad de la convivencia, facil de probar, es siempre un indicio fuerte de que algo no andaba bien desde antes, pero no causa de nulidad. La doctrina se pone la cuestion de lo que deba entenderse por brevedad, cosa que debe estimar el Vicario, no todo tiene que estar reglado (95). La declaracion de las partes servira para apurar los motivos tanto de la boda como de esa rapida crisis, su antecedencia y eventual incidencia en el consentimiento (incapacidad, dolo, error en cualidad, etc.); se trata aqui de conocer objetivamente la veloz evolucion hacia la ruptura mas que de atribuir culpas, por lo que parece aconsejable el examen separado de las partes.

De facil e inmediata demostracion es asimismo el aborto, que obviamente se provoca para impedir el nacimiento de un hijo en ciernes. Habra que interpretar el para impedir la procreacion como 'signo de la exclusion de la prole' (caput nullitatis), lo cual no siempre corresponde: hay que demostrar en juicio la intencion simuladora antenupcial, que el recurso al aborto no hace evidente. La declaracion de cada parte habra de esclarecer p.e. la aversio prolis no sobrevenida y sus causas, constancia en el uso de medios anticonceptivos, reaccion ante la noticia del embarazo, iniciativa y propuesta, motivos y decision de abortar, medios usados, etc.; asimismo confrontarse con los demas elementos de prueba, en concreto con declaraciones extrajudiciales que den a conocer la actitud inicial de las partes en relacion a la eventual descendencia.

La obstinada permanencia en una relacion extraconyugal al tiempo de la celebracion manifiesta (es en si) claramente una exclusion del bonum fidei, superada la pretension de que esta exista solo si el simulador se reserva un verdadero ius (96). Lo que no parece inmediato es su facil demostracion en todo caso; el examen atento de las partes, especialmente la llamada confesion, en si suspecta, puede ser un medio importante para verificar la existencia y perneada de una infidelidad no episodica en torno al periodo nupcial. Se atisba aqui la particular, novedosa formulacion legal de un supuesto de exclusion del bonum fidei (91).

No sucede igual con las varias circunstancias cuya ocultacion intencional seria indicio de nulidad por dolo. La Regla procesal enumera a mi entender circunstancias facilmente demostrables, objetivamente susceptibles de perturbar la vida conyugal gravemente, que podrian tambien explicar la brevedad de la vida conyugal; pero que no constituyen motivos de nulidad diferentes al dolo definido en el c. 1098, pues entiendo que no se intenta aqui de ampliar ese capitulo de nulidad abandonando la distincion entre casarse con dolo y por dolo. Esa ocultacion, que la RP parece atribuir a una de las partes en dano de la otra (y no a tercero), ademas de ser dolosa, debe reunir las otras caracteristicas de este supuesto legal: intencion, finalidad, eficacia. La declaracion judicial de las partes, tanto de la reticente como de la que sufrio el engano, sera medio de prueba imprescindible para apreciar esos elementos, asi como la reaccion de esta tras descubrirse enganada, la eventual demora entre ese descubrimiento y la introduccion de la causa, etc. En estos casos parece aconsejable el examen separado de las partes.

El haberse casado por un embarazo imprevisto o por una razon totalmente ajena a la vida conyugal puede ser ciertamente indicio de insuficiencia del consentimiento, que habra de ponerse en evidencia en alguna de sus formas previstas: inmadurez, simulacion, falta de discrecion; pero no dice de por si relacion a una causa de nulidad concreta, ni lo es en si segun el derecho positivo (98); ademas puede adquirir matices culturales notables. Al apreciar la concurrencia de estas circunstancias el Vicario habra ya decidido, a partir de la demanda, el caput concreto del cual son manifestacion. Se entiende que se trata del motivo principal y prevalente de las nupcias, pues a la formacion del consentimiento concurren diferentes motivaciones que no se excluyen entre si. Es sabido p. ej. que el embarazo--imprevisto, desde luego--puede motivar la anticipacion responsable y consciente de la boda a la que ya estaba orientada la relacion, para dar al nasciturus una familia regular, o puede acontecer en el seno de una convivencia more uxorio. Aparece evidente la importancia y delicadeza de la labor del instructor al examinar a las partes, tratandose como se trata de un elemento subjetivo del consentimiento (finis operantis).

En muchos casos la violencia fisica solo podra ser acusada por la victima, tal vez 'confesada' por el agresor; entiendo aqui no ya la violencia durante la boda (pues seria evidente que no hubo tal), sino a la ejercida por asi decir como causa contrahendi, para convencer-obligar a uno casarse, no con amenazas sino por vias de hecho. Ha de indagar el instructor en este caso sobre el momento, el modo, duracion, efectos, la reaccion del que la padecio cuando se sintio seguro, etc. A su vez es dificil que no haya dejado secuelas exteriores: trazas corporales visibles, auxilios medicos, denuncias despues retiradas, desahogos con intimos, etc.; que podrian servir para corroborar la deposicion de las partes.

6. CONCLUSION

La declaracion de las partes es desde siempre un elemento importante del que raramente se puede prescindir en la instruccion procesal, particularmente de las causas matrimoniales, en las que siempre se entremezclan elementos subjetivos e intimos que solo el protagonista puede desvelar. Su calidad de prueba, afirmada legalmente a partir del CIC en vigor, se ha venido a anadir a su relevancia para la adquisicion procesal de hechos pertinentes para la decision. De otra parte, el interes que obviamente las mismas partes tienen en la causa requiere un especial esmero en la preparacion y desarrollo de su examen judicial por parte del instructor. Esto se hace aun mas perentorio en el processus brevior, donde las garantias procesales (de las partes y del interes eclesial) se ven drasticamente comprimidas en aras de la evidencia de una nulidad, que se considera a priori facil y velozmente demostrable.

Si los medios que esta reforma del proceso matrimonial ha dispuesto para imprimir a este mayor celeridad y proximidad institucional sean ademas aptos para dirimir las causas conforme a verdad y justicia, es algo que la experiencia ira revelando, sugiriendo al tiempo las posibles oportunas rectificaciones y mejoras de un sistema tan novedoso.

El autor de estas lineas tiene la impresion que lo que el MP Mitis Index ha introducido no es una reforma: ha abierto un proceso de revision de los juicios matrimoniales dentro del amplio panorama de la pastoral familiar, que exige ir mas alla de los interrogantes y disquisiciones sobre los flecos tecnicos que han podido quedar sueltos, para preguntarse sobre el papel y la utilidad que puede tener un diagnostico juridico sobre matrimonios muertos. Tal vez se trate mas de procurar que nazcan y vivan, de prevenir, que no de consolar resolviendo que no nacieron nunca, porque en el fracaso de cualquier union hay siempre algo que nacio y que muere. O tal vez se trate de asumir que entre matrimonio y familia no existe una relacion univoca, causal y necesaria: nacen cada vez mas familias que no estan fundadas en el matrimonio legal.

Con todo, estoy convencido de que en este panorama al derecho corresponde un papel tan importante como limitado, que no es otro que el suyo de establecer lo justo en las relaciones humanas dentro de la sociedad, sea para un caso sea para muchos, con las tecnicas y metodo que le son propios. En el caso de la Iglesia, esto ha de procurarse de manera coherente con la doctrina y mision que le han sido confiadas.

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(1) <<Quizas todo este flagelo tiene un nombre extremadamente generico, pero en este caso tragicamente verdadero, y es egoismo. Si el egoismo gobierna el reino del amor humano, que es precisamente la familia, lo envilece, lo entristece, lo disuelve. El arte de amar no es tan facil como comunmente se cree. No basta el instinto para ensenarlo. La pasion mucho menos. El placer tampoco>> (G. B. MONTINI, Carta pastoral a la archidiocesis ambrosiana al comienzo de la Cuaresma de 1960). [Nota del original].

(2) <<L'esito dell'istanza non dipende dalla ragionevolezza delle argomentazioni addotte quanto soprattutto dalla efficacia e stringenza delle allegazioni probatorie>> (M. DEL POZZO, Il processo matrimoniale piu breve davanti al Vescovo, Edusc, Roma 2016, 169).

(3) Vid. M. J. ARROBA CONDE, Relacion entre las pruebas y la comprobacion de la verdad en el proceso canonico, Anuario de Derecho Canonico 1 (abril 2012) 1 1-36; P. BIANCHI, Il servizio alla verita nel processo tnatrimoniale, Ius Canonicum 57 (2017) 83-104.

(4) Mantiene toda su actualidad sobre este tema el Discurso de PIO XII a la Rota de 1942, en especial nn. 3-5: AAS 34 (1942) 338-343, tambien en btcaah.

(5) Para una exposicion detallada del origen e iter de estos textos que presentamos, J. LLOBELL, La genesi dei disposti normativi sid valore, probatorio delle dichiarazioni delle parti: il raggiungimento del principio della libera valutazione delle prove, en S. GHERRO (cur.), Confessione e dichiarazione delle parti nelle cause canoniche di nullith matrimoniale, Padova 2003, 99-145 (tambien en btcaev); A. RIPA, La novita mancata, Lateran University Press, Citta del Vaticano 2010.

(6) Segun el caso. Por ejemplo en los de dolo, metus o simulacion, al causante se le podria aplicar el aforismo nemo auditurpropriam turpitudinem allegans-, de ahi que se le negara incluso legitimacion activa.

(7) Baste como muestra el valioso volumen de L. DEL AMO, Interrogatorio y confesion en los juicios matrimoniales, Eunsa, Pamplona 1973, 594 pp.

(8) <<Bisogna sottolineare che interpretazioni ingenue e superficiali del can. 1678 [seccion] 1 non giovano all'accertamento de la verita e, se malintese, rischiano di condurre impropriamente alia "autocertificazione" delia nullita>> (M. DEL POZZO, Il processo ..., cit., 182 y nota 49).

(9) Cabe preguntarse en efecto, si este evangelico optimismo tiene igual aceptacion en las causas penales, en particular sobre ciertos delitos mas graves.

(10) Nemo index in propria causa. Tomado de R. DOMINGO (dir.), Principios de derecho global, ThomsonAranzadi, Pamplona 2003, 154.

(11) Nullus idoneiis testis in re sua intellegitur (D. 22-V-10); ni a favor ni en contra. Ibid., 178.

(12) G. ZUANAZZI, Psicologia e psichiatria nelle cause matrimmiali canoniche, LEV, Citta del Vaticano 2006, 292-293.

(13) M. J. ARROBA CONDE, Relacion entre las pruebas y la comprobacion de la verdad en el proceso canonico, Anuario de Derecho Canonico 1 (abril 2012) 27, nota 60.

(14) G. ZUANAZZI, Psicologia epsichiatria ..., 293.

(15) Interrogatorio y confesion ..., cit., 4.

(16) De lo contrario habria que determinar el hecho incierto que se presume y el cierto que funda la presuncion. Parece injustificado, cuando menos ocioso, seguir recurriendo a testigos y testimonios de probidad y credibilidad como hace la ley: si se presumen ?a que buscar atestados? (cfr. L. DEL AMO, Inteirogatorioy confesion ..., cit., 418-419).

(17) Como dice C. Pena, <<aun partiendo de la presuncion de veracidad del declarante, es deber del juez valorar cuidadosamente la confesion judicial ... para lo cual debera contrastar la misma con las restantes pruebas ... puesto que en las causas matrimoniales es facil que el declarante no recuerde los hechos con objetividad. Asi, puede pasar que, tras el fracaso conyugal, el conyuge retrotraiga--inconscientemente--al periodo antenupcial una voluntad contraria al matrimonio mismo que en su momento realmente no existia ...>> (Matrimonio y causas de nulidad en el derecho de la Iglesia, Universidad Pontificia Comillas, Madrid 2014, 209).

(18) Salvo las causas de impotencia e inconsumacion (CIC 17 c. 1975).

(19) A. Ripa, cita varias sentencias en este sentido, si bien interpreta que ese valor adminicular solo lo tenia si era favorable al vinculo, cosa que las sentencias citadas no dicen (La novit'a mancata ..., cit., 71-73).

(20) Promulgada por Decreto de la S. Congr. de Sacramentos: AAS (1936) 313-372.

(21) Tal vez olvidando que la cuestion en estos juicios es an constet de nullitate y no utrum validus sit an non, el matrimonio en causa.

(22) M. F. POMPEDDA, Studi di diritto procesmale canonico, Giuffre, Milano 1995, 203.

(23) Ibid., 207, cfr. 203-208. Cita como ejemplos las c. Mattioli de 24 de marzo del 1956, c. Felid de 2 de abril de 1957, entre otras, en las que la declaracion de las partes fue prueba principal.

(24) La novit'a mancata ..., cit., 75-82. Cita abundante jurisprudencia posterior a 1936. Parece pues que il divieto no era tan radical como este y otros autores estiman.

(25) Aparte problemas antecedentes sobre su valor normativo, la vigencia de esta Instruccion tras el Mitis Index es discutida y en la practica de no facil determinacion. Desde luego no parece compatible con la afirmacion de que el Motil proprio efectua una 'refundacion' (o algo por el estilo) del procesal matrimonial. Lo que no empece su valor pedagogico. Vid. JAVIER OTADUY, El principo de jerarquia normativa y la Instruccion Dignitas connubii, Ius Canonicum 46 (2006) 59-97; E. BAURA, II valore normativo dell'Istruzione Dignitas Connubii, en P. A. BONET--C. GULLO (cur.), II giudizio di nullita matrimoniale dopo l'Istnizione <<Dignitas Connubii>>. Parte prima: i principi, LEV, Citta del Vaticano 2007, 185-211; M. DEL POZZO, L'organizzazione giudiziaria ecclesiastica alia luce del m. p. <<Mitis index>>, Stato, Chiese e pluralismo confessionale 36/2015 (23 novembre 2015) 1 (www.statoechiese.it).

(26) De <<equivoco terminologico>> lo califica A. Ripa, que describe y el origen y discute el alcance de este aserto en La novit'a mancata ..., cit., 9 (nota 14) y 202-207.

(27) De ser asi, desde el escrito de demanda hasta la declaracion de las partes estariamos ante un mar de confesiones judiciales; por no hablar del concepto paralelo de confesion extrajudicial que seria logico deducir.

(28) Si se tiene en cuenta que existe <<la tendenza ad attribuire aprioristicamente e formalisticamente, valore di prova piena alie dichiarazioni delle parti "pro nullitate vinculi">>, presumiendo en quien las hace tal rectitud que exigiria un credito indubitado (J. LLOBELL, La genesi dei disposti..., cit., 144).

(29) A fuer de precisos seria idealmente mas adecuado considerar confesion la admision de hecho pro validitate, o mas bien contra optatam nullitatem-, aunque lo que hace el legislador, dejar al juez la valoracion de cualquier resultado del examen de las partes, parece lo mejor. Lo que no creo seria logico es afirmar que en las causas matrimoniales no puede hablarse propiamente de confesion para luego formular una acepcion tan impropia de la misma que exige sea contra vinculum. Vid. nota 76.

(30) En definitiva, dice M. A. Ortiz, esta disposicion puede simplificar las cosas: <<tutte le dichiarazioni delle parti sono appunto dichiarazioni, non confessioni se non nel senso improprio dell'art. 179 [seccion] 2, confessioni queste alie quali non si puo dare una forza diversa del resto delle dichiarazioni>> (La forza probatoria delle dichiarazioni delle parti nelle cause di nullit'a di matrimonio, en H. FRANCESCHI--M. A. ORTIZ, Venta del consenso e capacita di donazione, Edusc, Roma 2009,409; Idem, La certezza morale ..., cit., 6/22).

(31) La novit'a mancata ..., cit., 209-218. Mas adelante considera el inciso <<forse pleonastico e potenziale fonte di equivoci>> (ibid., 224-225).

(32) M. A. ORTIZ, La forza probatoria ..., cit., 410-411.

(33) Para P. Moneta <<il nuovo canone, piu che una novita sostanziale, introduce un cambiamento di prospettiva che conferma ed awalora le posizioni piu aperte gia assunte dalla precedente dottrina>> [La dinamica processuale nel M.P. <<Mitis Index>>, Ius Ecclesiae 28 (2016) 53, nota 11], J. Llobell, estima asimismo que la novedad no es tan grande como aparenta, <<poiche entrambi gli impianti normativi, nella pur loro evidente dissomiglianza testuale, richiedono condizioni applicative analoghe>> [Alcune questioni comuni ai tre processi per la dichiarazione di nullita del matrimonio previsti dal M.P. <<Mitis Index>>, Ius Ecclesiae 28 (2016) 29]. P. Toxe, expresa bien esta perspectiva diciendo que <<le nouveau canon 1678 [seccion] 1 CIC, ne dit pas vraiment autre chose, meme s'il le dit autrement>> (La reforme des proces en nullite de maria ge en Droit canonique latin selon le motu proprio Mitis Iudex Dominus Iesus, en C. DOUNOT--F. DUSSAUBAT (dirs.), La reforme des procedures des nullites de mariage. Un etude critique, Artege Lethielleux, Paris 2016, 110. P. Bianchi, asimismo entiende que a pesar de la puesta en positivo del nuevo can. 1678 [seccion] 1 <<una analisi credo pacata delle condizioni previste circa la possibilita che esse acquisiscano valore di prova piena porta a concludere che la relativa disciplina non e mutata di molto>> (II servizio alia verita ..., cit., 100).

(34) Asi C. Pena, considerando insuficiente el uso hecho hasta ahora de las posibilidades abiertas por el CIC, saluda el cambio como encoiniable insistencia <<del motu proprio Mitis Index en esta cuestion, con la presentacion "en positivo" de esta eficacia en el nuevo can. 1678, 1>> [El nuevo proceso <<breviore coram episcopo>> para la declaracion de la nulidad matrimonial, Monitor Eclesiasticus CXXX (2015) 576]. M. A. Ortiz, condivide esta opinion en cuanto que <<Pena ritiene che MI ha esplicitato una previsione presente nella legislazione precedente, anche se poco esplorata>> M. A. ORTIZ, Le dichiarazioni delle parti e la prudente valutazione della loroforza probatoria, en H. FRANCESCHI --M. A. ORTIZ (cur.), lus et matrimonium II. Temi processuali e sostanziali alia hue del Motu Proprio Mitis Index Dominas Iesus, Edusc, Roma 2017, 239.

(35) La recente riforma del processo di nullita matrimoniale. Problemi, criticita, dubbi (parte terza), Stato, Chiese e pluralismo confessionale 11/2016 (21 marzo 2016) 29.

(36) San Juan Pablo II, Exhortacion Apostolica Familiaris consortia (22-XI-1981), AAS 74 (1982) 81191.'

(37) Del 14 de septiembre de 1994, AAS 86 (1994) 974-979.

(38) Nota 18 del original: <<cfr. Codigo de Derecho Canonico, cann. 1536 [seccion] 2 y 1679 y Codigo de los canones de las Iglesias Orientales, cann. 1217 [seccion]2 y 1365, acerca de la fuerza probatoria de las declaraciones de las partes en dichos procesos>>. El texto citado parece confundir recta conciencia con conciencia verdadera.

(39) Llobell estima que en las causas matrimoniales no puede hablarse de confesion pues no existe, dice, la posibilidad de declarar contra si (J. LLOBELL, I processi matrimonian nella Chiesa, Edusc, Roma 2015, 206-207; Idem, La genesi dei disposti ..., cit., 143-144, tambien en btcaev p. 43); tal vez porque situa inmediatamente la cuestion en el plano moral, centrandola sobre el hecho clave a probar: la nulidad culpablemente causada. Pero ni todas las nulidades provocadas lo son culpablemente (lo que ademas solo interesa relativamente), ni los unicos hechos confesables son la simulacion el engano o la violencia. Es cierto, sin embargo,--como dice el mismo autor--que hay que situarse en el interes procesal (real, no formal) del que confiesa, para calibrar si la afirmacion es realmente contra se o en favor propio; p. e., si el demandado confiesa que simulo tal vez lo que esta simulando es su condicion de demandado, que en tal caso seria puramente formal; para que fuera confesion tendria que verificarse su real oposicion a la declaracion de nulidad.

(40) Cfr. J. M. SERRANO RUIZ, Confessione e dichiarazione delle parti nella giurisprudenza della Rota, en S. Gherro (cur.), Confessione e dichiarazione delle parti nelle cause canoniche di nullita matrimoniale, Padova 2003, 150-152; que tambien considera equivoca la distincion entre confesion y declaracion de las partes en estas causas.

(41) Expresiones tales como: exclui la prole, me reserve ser o no fiel, cometi dolo, amenace, etc. mas bien serian poco convincentes.

(42) Processo di nullita, matrimonio e famiglia nell'attuale dibattito sinodale, Stato, Chiese e pluralismo confessionale 8/2015 (7 marzo 2015) 18 (www.statoechiese.it). L. del Amo proponia ya lo mismo pero dando por descontado que no podia hacer prueba plena (Interrogatorioy confesion ..., cit., 416).

(43) M. A. ORTIZ, Le dichiarazioni delle parti ..., cit., 258.

(44) L. DEL AMO, Inteirogatorio y confesion ..., cit., 267. Al ilustrar profusamente la utilidad, fines y caracteristicas del examen de las partes, senala el de la inmediacion: oir el relato de los hechos directamente de los protagonistas y no a traves de escritos de terceros (ibid., 27-32).

(45) Vid. entre otros G. BONI, La recente riforma del processo di nullith matrimoniale. Problemi, criticita, dubbi (obra en tres partes, citada en la Bibliografia).

(46) Tal vez anonima, como el autor que escribe bajo el pseudonimo EBED-MELEK, Breves remarques sur le Motu Proprio <<Mitis Judex>> du Pape Francois, http://www.verites-catholiques.fr/mitis-judexcommentaire-ebed- melek/.

(47) Aunque no se refiera explicitamente al proceso mas breve, se suele citar el parrafo del proemio: <<Quod fecimus vestigia utique prementes Decessorum Nostrorum, volentium causas nullitatis matrimonii via iudiciali pertractari, haud vero administrativa, non eo quod rei natura id imponat, sed potius postulado urgeat veritatis sacri vinculi quam maxime tuendae: quod sane praestant ordinis iudiciarii cautiones>>. Mas nadie se extiende en explicar como es que la rei natura no impone el proceso judicial, mientras si lo exige tutelar al maximo la verdad del sacro vinculo. ?Sera algo asi como non nullitatis sed veritatis causal ?O quiere decir que por su naturaleza la 'cosa' podria ser resuelta con una cierta discrecionalidad constitutiva (oikonomia), pero que ello no apuraria la verdad sobre la existencia del vinculo? ?O sera mas bien que la tutela de esa verdad es requerida por la naturaleza de la cosa?

(48) Por ejemplo, en que medida se puedan en principio considerar garantizados el contradictorio, la defensa y la imparcialidad del juez, requisitos elementales del proceso, cuando este se confia a un unico juez, tecnicamente no cualificado, asistido--si lo es--por dos asesores quiza igualmente ayunos de derecho (uno de los cuales debe de instruir el proceso en una unica sesion), cuyas decisiones raramente seran sometidas a revision; con posible asignacion discrecional de patronos a las partes. Por no inquirir la medida en que se pueden considerar tuteladas la verdad y la indisolubilidad del vinculo confiadas a un defensor con limitados recursos procesales y no mayor preparacion juridica. ?Puede un juez ser imparcial si no es algo experto en derecho? ?Puede serlo el instructor? ?Se respeta el derecho a la defensa si no se puede elegir el propio patrono?

(49) C. PENA, El nuevo proceso <<breviore coram episcopo>> para la declaracion de la nulidad matrimonial, Monitor Eclesiasticus CXXX(2015) 589-591.

(50) M. J. ARROBA CONDE, Le <<Litterae motu proprio datae>> sulla riforma dei Processi di nullita matrimoniale: prima analisi, Apollinaris 88 (2015) 565.

(51) M. DEL POZZO, L'organizzazione giudiziaria ..., cit., 9.

(52) P. V. PINTO, La riforma del processo matrimoniale per la dichiarazione di nullita, L'Osservatore Romano, 8 settembre 2015, http://www.osservatoreromano.va/it/news/la-riforma-del-processomatrimoniale-la-dichiarazi#.

(53) C. M. MORAN BUSTOS, El proceso <<brevior>> ante el Obispo diocesano: requisitos procesales y sustantivos de un proceso que ha de ser extraordinario, RGDCDEE 41, mayo (2 016) 7; IDEM, Retos de la reforma procesal de la nulidad del matrimonio, Ius Canonicum 56 (2016) 28.

(54) G. Boni, La recente reforma ..., cit., (parte seconda) 64-76.

(55) Que del Pozzo, explica con razones practicas de brevedad, y por <<l'impossibilita di esigere un coinvolgimento tanto oneroso per l'ufficio capitale>> (Il processo matrimoniale ..., 171, nota 9).

(56) Salvo un uso de coram talmente versatil que equivalga a decir que el super rato es un procedimiento ante el Papa por el hecho de que decide el.

(57) Tanto menos de una vuelta a los primeros siglos de la Iglesia, aunque el parangon pueda ser literariamente legitimo. Lo que se pide al Obispo es que en general procure que los fieles no vean las estructuras de la Iglesia como algo lejano y para eso que actue personalmente tambien en materia judicial, concretamente en ciertos asuntos de nulidad de matrimonio, cuando la nulidad parezca pri?na facie facil de constatar. Ya SAN JUAN PABLO II, en su ultimo Discurso a la Rota (25-1-2005) decia: <<ho piu volte ricordato Yessenziale rapporto che il processo ha con la ricerca delia verita oggettiva. Di cio devono farsi carico innanzitutto i Vescovi, che sono i giudici per diritto divino delle loro comunita. E in loro nome che i tribunali amministrano la giustizia. Essi sono perianto chiamati ad impegnarsi in prima persona per curare l'idoneita dei membri dei tribunali, diocesani o inter diocesani, di cui essi sono i Moderatori, e per accertare la conformita delle sentenze con la retta dottrina. I sacri Pastori non possono pensare che l'operato dei loro tribunali sia una questione meramente "tecnica" della quale possono disinteressarsi, affidandola interamente ai loro giudici vicari (cfr. CIC, cann. 391, 1419, 1423 [seccion] 1)>> [AAS (2005) 164-166], tambien en btcaah; cursiva original. El Papa Francisco cita este mismo texto en su sentencia de 13 de julio de 2017, n. 3.

(58) P. MONETA, La dinamica processuale nel M.P. <<Mitis Index>>, Ius Ecclesiae 28 (2016) 57-58.

(59) Me refiero a la redaccion material, se supone que la decision la toma el Obispo, su certeza moral no puede ser la de otro; cfr. J. LLOBELL, El ejercicio personal de la potestad judicial del Obispo diocesano. Algunas consideraciones preliminares al M.P. <<Mitis index>> y al M.P. <<Mitis et Misericors>>, RGDCDEE 41 (2016)21.

(60) C. Pena considera que este proceso <<presupone de algun modo una especial vinculacion y cercania entre los fieles que piden la nulidad y el Obispo diocesano que va a resolverlo>> (El nuevo proceso ..., cit., 575). Cercania que las nuevas reglas de la competencia no siempre facilitan.

(61) Quiza la razon sea la escasez de tiempo del Prelado para seguir el caso desde el principio, aunque bien mirado y segun las previsiones legales no deberian ser tantos los casos de nulidad evidente, ni tanto el tiempo que requieran si la instruccion se completa en una sesion.

(62) Se alude como precedente o modelo inspirador al proceso documental, en el que la nulidad se deduce cierta y directamente de documentos irrefutables (c. 1688).

(63) Un parametro objetivo en esta apreciacion seria ponderar si esas pruebas pueden realizarse, segun lo que establecen los cc. 1685 y 1686, en no mas de 30 dias y en una sola sesion.

(64) Dejo aparte los interrogantes sobre quien sea este Vicario.

(65) E. Napolitano sugiere que sea el Obispo quien reciba el escrito de demanda y lo trasmita al Vicario <<in questo modo, al Vescovo diocesano verrebbe data anche la possibilita di svolgere la funzione pastorale e di conoscere i fedeli della propria Chiesa che vivono l'esperienza di un precedente matrimonio fallito e chiedono la dichiarazione di nullita ... L'incontro con le parti, o almeno con una di esse, renderebbe anche piu sereno il vescovo diocesano nel caso in cui, trattandosi di un processus brevior, dovra emettere la sentenza ... poi, potrebbe valutare insieme al proprio vicario giudiziale la possibilita di ammettere il libello e, nel caso, indicare che tipo di procedura seguire anche se, secondo il can 1676, [seccion] 2, spetta al vicario giudiziale stabilire se "la causa debba trattarsi con il processo ordinario o con il processo piu breve">> [Il processus brevior nella Lettera Apostolica motu proprio datae Mitis Iudex Dominus Iesus, Monitor Ecclesiasticus CXXX (2015) 557-558]. Pero en este caso el procedimiento deviene una suerte de proceso oral quasi administrativo: no es pensable que habiendo el Pastor decidido--oidas las partes--por la via brevior, vaya luego a definir el caso solo ex actis (c. 1687 [seccion] 1). Y es que, como digo, el proceso brevior nace con el prejuicio de partida de que la nulidad existe y es manifiesta (o facilmente probable); lo que equivale a una presuncion de nulidad, que solo unos resultados instructorios claramente adversos podra destruir. Por lo mismo es oportuno que el Obispo no intervenga personalmente en la investigacion prejudicial o pastoral, asi interpreto RP arts. 2 y 3; si lo hubiera hecho se deberia seguir la via ordinaria; lo mismo vale para todos los demas que intervengan en dicha investigacion-, deben abstenerse de participar en el proceso (cfr. J. LLOBELL, Alcune questioni comuni ..., cit. 27; G. BONI, La recente rifonna ..., cit. [parte terza], 59-60).

(66) C. Pena, advierte que el Vicario, al decidir sobre el uso del proceso mas breve <<debe evitar tanto el peligro de prejuzgar la causa como el de admitir sin base suficiente un proceso extrarordinario>>, que requiere para su utilizacion <<que las circunstancias concurrentes y la prueba aporta da con la demanda haga patente la nulidad>> (El nuevo proceso ..., cit., 578). Del Pozzo senala como <<l'evidenza delia nullita non coincide con il semplice fumus boni iuris o la possibile fondatezza della pretesa, implica una convinzione plausibile e positiva. Non si richiede owiamente la certezza o persuasione circa la nullita, ma la presenza di segnali o indizzi convincenti. La valutazione del Vicario giudiziale si fermera logicamente a livello di parvenza o impressione ... Non si richiede insomma un giudizio preventivo e sommario ma un filtro o vaglio prudente e attendibile>> (Il processo matritnonialepiu breve ..., cit., 137). Por su parte Ebed-Melek se pregunta <<pourquoi charger l'instructeur de recueillir les preuves (canon reforme 1686) alors que le dossier est cense avoir pu etre suffisamment etudie auparavant par les enqueteurs et par le vicaire judiciaire pour que ce demier ait ete capable de decider que la cause suivra la procedure breve! Comment pouvoir prendre cette decision sans avoir eu en mains non seulement une indication des elements de preuve ... mais ces elements eux-memes!>> (Breves remarques ..., cit., F).

(67) No faltan ejemplos de formalismo en el juicio de admisibilidad, por ej. ante la Corte Europea de Derechos Humanos donde con frecuencia se deciden en la misma sentencia la admisibilidad y el fondo de la querella.

(68) En realidad los requisitos o cualidades que el c. 1684 impone a la demanda de proceso mas breve podrian extenderse a todos los casos, combinando los cc. 1676 y 1684, de modo que el Vicario al examinar cualquier escrito de demanda juzgue la posibilidad de que se cumplan las circunstancias del c. 1683 e intente sea completado en los terminos del art. 15 de las RP, de modo que pueda decidir la sustanciacion de la causa segun el rito mas breve y sugerir al Obispo avocar su tramitacion o al menos la decision.

(69) Vid. las extensas reflexiones de C. M. MORAN BUSTOS, El proceso <<brevior>>..., cit.

(70) Entiendo por tales diagnosticos y pronosticos, informes o tratamientos que demuestren la incapacidad; no creo en cambio que lo sean los examenes, informes o pericias realizados con miras al proceso (p.e. durante la investigacion prejudicial). Parece logico que sea el Vicario, quien a la vista de los documentos presentados decida a la vez la suficiencia de los mismos y la tramitacion o no de la instancia por el rito abreviado.

(71) El caso es que se tramitan por esta via causas de incapacidad, aunque desconozco las circunstancias en que son admitidas. Tal vez, en casos, seria posible realizar una buena pericia de oficio en los 30 dias de 'plazo' para la sesion unica; pero a menos que concurran otros elementos parece que se trataria de la reduccion ad breviorem de un proceso normal.

(72) Proemio.

(73) J. FERRER ORTIZ, Valoracion de las circunstancias que pueden dar lugar al proceso abreviado, Ius Canonicum 56 (2016), 167.

(74) Aunque quepan matices, discrepo en principio de los posibilismos interpretativos del inciso del c. 1683, 1[grados] <<con el consentimiento del otro>>, pues no creo que se pueda presumir y menos suplir. En este sentido, C. Pena, El nuevo proceso ..., cit., 576-577; quien sin embargo considera que en algunos casos podria haberse admitido la conformidad tacita de la otra parte (ibid., 579). M. J. Arroba Conde, considera que el acuerdo de las partes incluye no solo la ratio petendi sino que deben ser <<concordi suifatti storici posti a fondamento del motivo di nullita, in modalita tale da assicurare una versione concorde e coerente>> (Le <<Litterae motu proprio>> ..., cit., 566); asimismo P. Moneta estima que el consentimiento debe ser claro y seguro (La dinamica processuale ..., cit., 46-49).

(75) La iniciativa que se atribuye al Vicario sobre la instruccion, por cuanto deseable, debe compadecerse con el derecho a la accion de los interesados que incluye sea los motivos de pedir que la proposicion de pruebas; aunque podria entenderse que, en aras de la celeridad, renuncian momentaneamente a esta facultad, que recuperan integra si la causa es deferida a la via ordinaria. A. Zambon, considera que si no bastan las pruebas aportadas con la demanda, o a lo sumo hasta los tres dias anteriores a la sesion unica, se deberia ir a la via ordinaria (II motu proprio Mitis Iudex Dominus Iesus. Prima presentazione, http://www.ascait.org/sites/default/files/ MID_Presentazione_2015-11-09%20(1).pdf).

(76) Tratando tal vez de superar un formalismo con otro de nueva generacion, parece correcto decir que en los procesos de nulidad no hay objeto litigioso sino un hecho a demostrar sobre el que los conyuges pueden o no estar de acuerdo. Es claro que si fuera asi tampoco habria confesion proprie dicta. Pero lo es tambien que contra la presuncion legal de validez, el actor tiene interes y pide una declaracion de nulidad, no de mera ciencia ni simplemente de verdad. Esta desde luego es importante, como base de la nulidad a declarar, pero no es el objeto principal del proceso ni el objetivo del actor, quien desea que su verdad (o persuasion) sea la verdad y por eso acciona, y el demandado la suya cuando quiere se afirme non constare. El proceso sera todo lo institucional que se quiera pero no es un equipo de investigacion dirigido por el juez ni mucho menos. Podran todos contribuir a la verdad si contribuyen, pero cada cual propone la suya y dice hela aqui o esta alli. Suele citarse a este proposito el Discurso de Pio XII a la Rota del ano 1944 [AAS (1944) 281-290, tambien en btcaah], que es moral, no dogmatico o metafisico, ni se debe confundir el finis operis con el operantis, ni honradez con imparcialidad, aunque no se opongan necesariamente.

(77) M. DEL POZZO, 11 processo matrimoniale piu breve davanti al Vescovo, Edusc, Roma 2016, 171.

(78) Ibid., nota 10.

(79) Parece incuestionable que ni la evidencia de la nulidad ni la inmediata disponibilidad de las pruebas pueden deducirse a su vez de la mera las declaracion de las partes; <<rimane quindi escluso che possa essere considerata come prova adeguata a consentire l'adozione del processo breve la sola dichiarazione delle parti>> (P. MONETA, La dinamica procesmale ..., cit., 52).

(80) <<Il contenuto della fase probatoria nel processo abbreviato ... sara costituita (rectius costituito) prevalentemente dalle deposizioni. L'assistenza dei coniugi garantisce non solo la dichiarazione di entrambe le parti ma l'eventuale riscontro incrociato (in caso di contraddizioni o divergenze) e le tempestive integrazioni o chiarimenti>> (M. DEL POZZO, IIprocesso matrimoniale piu breve ..., cit., 171).

(81) Segun las circunstancias se podria dudar que se haya constituido parte cuando en realidad se ausenta del proceso, p.e. si se hubiera limitado a firmar la demanda sin siquiera conocer bien su contenido.

(82) P. BIANCHI, Lo svolgimento del processo breve: la fase istnittoria e di discussione della causa, en REDAZIONE DI QUADERNI DI DIRITTO ECCLESIALE (a cura di), La riforma dei processi matrimoniali di Papa Francesco, Ancora, Milano 2016, 69-70.

(83) M. J. Arroba Conde, Le <<Litterae motu proprio>> ..., cit., 566, cfr. 569, nota 56. Parece atribuir a esta consulta un efecto sanador de la eventual impericia del Obispo.

(84) Sobre la naturaleza de esta investigacion y los problemas que suscita, C. M. FABRIS, Indagine pregiudiziale o indagine pastorale nel Motu proprio Mitis Iudex Dominus Iesus. Novita normative e profiliprobletnatici, Ius Ecclesiae 28 (2016) 479-503.

(85) <<Per esempio,--continua Bianchi--alie parti potranno essere chieste precisazioni su fatti storici di importanza indiziaria per la causa, oppure chiarimenti sul punto di causa, come l'esatto momento della formazione di una intenzione contraria a una proprieta o a un elemento essenziale del matrimonio ...>> (ibid., 75).

(86) Il processo matrimoniale ..., cit., 179-180.

(87) La RP 18 [seccion] 2 representa un ideal de sumarizacion que no se si es compatible con que no se pretenda mayor preparacion juridica a quienes estan llamados a realizarla.

(88) Se ha ocupado ampliamente M. ALENDA, ?Nuevas causas de nulidad matrimonial canonica? El sentido del art. 14 [seccion] 1 de las reglas de procedimiento contenidas en la Carta Apostolica Mitis Iudex Dominus Iesus, RGDCDEE 40 (2016) 59 pp.

(89) TRIBUNALE APOSTOLICO DELLA ROTA ROMANA, Sussidio applicativo del Motu pr. Mitis Iudex Dominus Iesus, Citta del Vaticano, gennaio 2016, 32, cursiva original. Cito como se suele este documento, de autoria y valor inciertos, que se atribuye de hecho a la Rota Romana.

(90) Entre otros E. PETERS, A second look at Mitis, especially at the new fast-track annulment process, Blog: In the Light of the Law; M. DEL POZZO, Il processo matrimoniale ..., cit., 139; J. FERRER ORTIZ, Valoracion de las circunstancias ..., cit.; G. BONI, La recente reforma ..., cit., (parte seconda) 15-19.

(91) A. Bunge, parece estimarlo asi cuando al hablar de las circunstancias del c. 1286, 2[grados] (que hacen evidente la nulidad) comenta <<sera normalmente la investigacion pastoral o prejudicial de la que se hablo antes, la que permitira identificar estas circunstancias, de las que las Reglas de procedimiento nos presentan un elenco indicativo (cfr. Reglas de procedimiento, art. 14 [seccion] 1.)>>, y poco mas adelante advierte <<que ninguna de ellas por si misma es indicacion suficiente de la posibilidad de aplicar el proceso mas breve ante el Obispo, sino solo en tanto y en cuanto hagan efectivamente evidente la nulidad, que puede demostrarse con testimonios o pruebas documentales de inmediata adquisicion. Es entonces, la evidencia de la nulidad y la facilidad de su prueba, ademas del consentimiento de ambas partes, la que permite la aplicacion del proceso mas breve ante el Obispo>>. (Presentacion del nuevo proceso matrimonial, conferencia, 11 noviembre 2015, publicada online en http://www.awbunge.com.ar/Nuevo-Proceso-Matrimonial.pdf, p. 17). Pero si la nulidad es evidente es porque ya esta probada, no que sea facil de probar: caso en el cual al Obispo corresponde confirmar y sentenciar con su autoridad lo que el Vicario ha juzgado evidente in limine. En esta dinamica surge de nuevo el interrogante sobre la utilidad de la instruccion.

(92) Una conjetura de secuencia es la que expongo esquematicamente a continuacion: 1) Las partes en alguno de los modos previstos describen detalladamente su caso en la demanda y afirman que concurren circunstancias (las que enumera RP art. 14 u otras) que hacen evidente la nulidad (algo que casi siempre afirma el demandante). 2) Otrosi dicen que esos hechos son de tal forma facil y velozmente demostrables, con documentos (que aportan) y testimonios (que indican), que no hace falta una indagacion mas larga y precisa. 3) El Vicario a la vista del escrito de demanda, de los documentos y demas propuestas de prueba aportados, juzga si es probable que sea asi y decide si se debe seguir el rito abreviado o no. 4) Si la decision es positiva se procede a la instruccion en los terminos del decreto de los cc. 1676 [seccion] 2 y 1685, o sea limitada en los plazos y en las garantias procesales. 5) Con los resultados obtenidos el Obispo declara la nulidad o bien defiere la causa al proceso ordinario. Segun esta interpretacion, el proceso brevior podria intentarse en muchos casos: aunque la defensa del vinculo no parece bien garantizada, la evidencia liminar y la certeza que se exigen podrian suplir esta tara, aparte la eventual apelacion.

(93) J. Ferrer Ortiz, siguiendo el Sassidio applicative (p. 32), considera las circunstancias del art. 14 RP ejemplo de las que hacen manifiesta la nulidad del c. 1683, 2[grados]; pero concluye que tanto el art. 14 RP como el Sussidio son 'soluciones' que crean mas problemas de los que tratan de resolver (Valoracion de las circunstancias ..., cit., 160 y 167). En el mismo sentido R. RODRIGUEZ-OCANA, Comentario al c. 1683, en AA. VV., Codigo de Derecho Canonico. Edicion anotada (Addenda), Eunsa, Pamplona 2016.

(94) A menos que se considere la falta de fe como causa en si de nulidad en ciertas circunstancias; el Discurso del Papa a la Rota de 2017 (btcaah) pone en relacion verdad, amor y fe, subrayando como su carencia, cultural y personal, pueden influir en la celebracion de un valido matrimonio. Pero esto no es lo que dicen las Reglas Procesales de que nos estamos ocupando.

(95) M. ALENDA, ?Nuevas causas de nulidad..., cit., 17-23.

(96) Ibid., 31-32.

(97) Relevante a mi juicio, aunque no se trate aun de un capitulo de nulidad autonomo.

(98) Entiendo que, como la fe, un minimo de afectio coniugalis se requiere para contraer valido matrimonio y quiza esta circunstancia apunta a ello: cff. nota 94.
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Author:Martin de Agar, Jose Tomas
Publication:Ius Canonicum
Date:Dec 1, 2017
Words:19523
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