Printer Friendly

El socialismo romantico en el Rio de la Plata (1837-1852).

HORACIO TARCUS, El socialismo romantico en el Rio de la Plata (1837-1852), Buenos Aires, Fondo de Cultura Economica, 2016, 384 pp. ISBN 978-987-719-110-3

Esta obra de historia intelectual constituye una valiosa novedad historiografica en nuestro continente. Su lectura representa en muchos sentidos un espejo activo para investigar los origenes de los socialismos romanticos en los paises andinos, centroamericanos y caribenos, y para realizar balances historiograficos mas criticos y exigentes acerca de este topico insuficientemente estudiado o mal tratado. Es un libro erudito, al tiempo que claro y ameno. Nos lleva a recuperar escenarios, tramas y redes en Paris, Buenos Aires, Montevideo, Santiago de Chile y otras ciudades de mayor o menor envergadura. En la primera mitad del siglo xix, los nodos que tramaban la malla de relaciones socialistas transatlanticas estaban representados por figuras prominentes que vivian su tiempo de madurez intelectual y politica, salvo Henri saint simon (1760-1825), fallecido unos anos antes de su recepcion rioplatense. sus coetaneos, en cambio--Charles Fourier (1772-1837), Hugues-Felicite Robert de Lamennais (1782-1854), Etienne Cabet (1788-1856), Barthelemy-Prosper enfantin (1796-1864) y Pierre-Henri Leroux (1797-1871) entre otros--, dejaron sentir sus ideas por medio de sus discipulos y sus publicaciones, insertos en un complejo circuito internacional de relaciones. No escapa a este pormenorizado registro el viaje y la residencia de echevarria en Paris.

Subrayaremos dos hitos politicos: el reinado de Luis Felipe I, que dio inicio a las jornadas de lucha obrera en 1830 y la represion de abril de 1834 y la revolucion de 1848. entre los dos primeros, el faccionalismo saintsimoniano dejo sus huellas en las diferentes publicaciones, asi como las deserciones oportunistas inducidas por el clientelismo monarquico, agudamente resenadas por Tarcus. Tampoco faltaron los viajes: el de Leroux a Belgica, el de Flora Tristan--la mujer mesias--al Peru, y el de enfantin a egipto, entre otros. El giro absolutista de abril de 1834 potencio el exilio de los socialistas romanticos franceses. Nuestros protagonistas resentian el peso autoritario del rey que habia asumido el poder cuatro anos antes: la censura periodistica, la represion dirigida tanto contra las sociedades mutualistas de obreros y artesanos como contra los integrantes de la Liga de los Derechos Humanos y las organizaciones socialistas. Dicho exilio acelero la diseminacion de sus ideas al encontrar un terreno fertil en varias ciudades del continente. Esto provoco que un discurso mas universalista ganara posiciones a favor de la unidad entre Occidente y Oriente.

En tal contexto se dio el encuentro intergeneracional de ideas entre los socialistas franceses y los jovenes intelectuales rioplatenses, asi como la dialectica cultural de la recepcion a tiempo o destiempo, a traves de sus obras y las de sus discipulos migrantes o desterrados. Hubo espacios de sociabilidad letrada relevante para tal fin: el salon literario, los gabinetes de lectura, las librerias, las tertulias. Espacios de sociabilidad y tejido de redes intelectuales tan importantes como los cumplidos por las revistas y periodicos de orientacion socialista. Las ideas del socialismo romantico que se cribaron en esos espacios no estaban fuera de lugar, fueron encontrando sus modos criollos de enunciacion y resignificacion. Tarcus recuerda la metafora de la "mirada estrabica" de Esteban Echevarria, por permitir cierta simbiosis entre la recepcion de los idearios socialistas franceses y las raices y problemas nacionales. Echevarria preanuncio lo que mas tarde seria un reclamo intelectual disidente y descolonizador martiano al escribir: "Hay que tener un ojo puesto en la inteligencia europea y el otro en las entranas de la patria".

Algo similar sucedio con la recepcion del ideario italiano de Mazzini entre su Joven Italia y su Joven Europa, segun el registro puntual del autor que no olvida a Garibaldi. La constitucion de la Joven Argentina, a mediados de 1838, la refrenda bajo el lema "Asociacion; Progreso; Fraternidad; Igualdad; Libertad; Dios, centro y periferia de nuestra creencia religiosa". Esta entidad, liderada por Echevarria, Alberdi y Gutierrez, proponia "la fusion de todas las doctrinas progresistas en un solo centro unitario".

El autor precisa con claridad meridiana su norte (p. 68):
Nuestro foco estuvo puesto en los usos que ciertos actores locales
hicieron de las doctrinas del socialismo romantico para pensar lo que
identificaban como problemas (sea el poder de los caudillos, las
guerras civiles, la organizacion estatal centralista o el
individualismo de la sociedad mercantil) y para intervenir sobre ellos,
conforme su respectiva colocacion, sus intereses y sus necesidades en
un campo local de recepcion.


Propone, y lo consigue, una biografia colectiva de la nueva intelectualidad posindependentista, que fue beneficiaria del programa educativo de Rivadavia, quien facilito el encuentro y convergencia de jovenes promesas de la capital y de las provincias.

Los actores integrantes de este grupo pertenecieron a la generacion del 37, integrada por Juan Bautista Alberdi (1810-1884), Esteban Echevarria (1805-1851), Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888), Vicente Fidel Lopez (1815-1903), Juan Maria Gutierrez (1809-1878), Manuel Jose Quiroga Rosas (1814- 1844), entre muchos otros. Jovenes intelectuales avidos de futuro y compromiso social o politico. Gracias al proceso de recepcion conosurena, quedaron adscritos en las filas del socialismo romantico, corriente plural de pensamiento y accion que tuvo como inicial centro de gravedad las ciudades de Paris y Burdeos, y que vivia los ritmos y cauces de su internacionalizacion y reelaboracion, los cuales se acrecentarian con sus viajes y destierros. La circulacion de ideas socialistas, gracias a diferentes publicaciones, venia borrando las fronteras. Coadyuvaron a favor de dicho emprendimiento libreros, editores, traductores, viajeros, exiliados y lectores, los cuales en sentido amplio constituyen tambien una categoria de "traductores". El sustrato que nutrio dichos flujos de ideas y personas no fue ajeno al desarrollo de la segunda revolucion industrial, en particular en los campos de la comunicacion y el transporte.

El arco temporal de la investigacion historica cubre en profundidad un ciclo ideologico politico que abarca tres lustros. Fue el tiempo de los profetas, como lo llamo Tarcus, recuperando la caracterizacion de Paul Benichou, al cual podemos llamar, quiza con mas propiedad, tiempo de los visionarios socialistas. Se desprende de la lectura del libro que los socialistas romanticos, en su lenguaje, simbolos y ritos abiertos o hermeticos, configuraron la ambiguedad de la primera forma de la politicidad de la izquierda rioplatense: un tanto religiosa, otro tanto secular. Fueron suscitadores del derecho a la futuricion y al cambio--mas moral que politico--de los ordenes injustos y de los lastres coloniales. Su confrontacion con los representantes y autoridades del clero fue mas coherente que la librada frente al absolutismo y liberalismo elitista. Su fraseario replicante y transgresor logro establecer algunos vasos comunicantes con los artesanos, obreros, artistas e intelectuales pequeno burgueses, asi como la convergencia de conceptos caros a los socialistas romanticos europeos: categorias nativas como "la familia argentina", "el color de Mayo", "el pensamiento de Mayo". En el mismo camino se inscribio la reconversion de la Joven Argentina en Asociacion de Mayo (1846), la cual fue algo mas que organica. Nativizar su identidad, recrear las raices republicanas y decir e imaginar la nacion acusaba un acentuado tono romantico, mientras que su deseo y proyecto de futuro colectivo era portador de un inconfundible sello socialista.

El socialismo romantico era en definitiva una sintesis a pesar de sus contradicciones. Promovio la educacion, la edicion de impresos y la lectura como pivotes de su mision moderna y civilizadora. es necesario subrayar el hecho de que la emocionalidad del socialismo romantico rioplatense asumio contornos juvenilistas, comunitarios, transfronterizos, insumisos. Quiroga Rosas escribio con esclarecedor sentimiento: "todos los argentinos son uno en nuestro corazon". Por otro lado, la emocionalidad puede significar formas negativas, como asco y odio frente al otro cultural, proyectando la segunda emocion al negado, aun si se trata de un nativo. Sarmiento escribio en 1844: "por los salvajes de America siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar [...] Su exterminio es providencial y util, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeno, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado". Pasion libertaria, justiciera, propia de la "familia argentina" real e imaginaria; amor a la humanidad, a la patria, al projimo, al oprimido, al paria. Sin embargo, el indigena--o "malon"--quedaba excluido, negado y revestido de fuerza irracional, como lo recordo esteban echevarria anos mas tarde en La cautiva.

Tiempo breve, intenso y fecundo en ideas y acciones politicas de los integrantes de dicha generacion intelectual; aunque tambien afectado por momentos de censura, persecucion, carcel, destierro y no pocos reveses, disensos, deserciones y contratiempos.

Los cortes cronologicos estan razonadamente justificados: 1837, ano que por primera vez se enuncio publicamente el vocablo socialista en un periodico platense, y al cierre, 1852, tras la derrota militar del presidente argentino Juan Manuel Rosas, la promulgacion constitucional y las nuevas bases de la institucionalizacion estatal y cultural, con las que se inauguraba un nuevo ciclo historico en el que los socialistas romanticos--en su pluralidad y marco intergeneracional--pudieron manifestarse bajo nuevos moldes. El autor coincide con varios estudiosos del socialismo frances en que fue Leroux el primero en usar el termino socialismo, al mismo tiempo que subraya que a solo cuatro anos de distancia ingresa al habla y pensamiento politico argentinos.

Preside la escritura de Tarcus un esclarecedor paratexto. Nos referimos al epigrafe tomado del Shakespeare (1864) de Victor Hugo, alusivo a la oleada reaccionaria y conservadora de la Europa monarquica e imperial, que estigmatizaba simultaneamente al romanticismo y al socialismo. El escritor frances, figura mayor del romanticismo social, destaco en el libro citado que la heterogeneidad signo por igual al romanticismo y al socialismo, acentuandose por sus respectivas polisemias.

En la misma direccion, Tarcus explora y analiza con detalle el proceso en que las variantes ideologicas se fueron manifestando, tanto en Francia como en los paises sudamericanos estudiados. El corpus de la obra esta bien estructurado e hilvanado. La introduccion configura una bien meditada propuesta teorica y metodologica de caracter interdisciplinario, y logra desembarazarse de la camisa de fuerza del canon interpretativo de la historia del socialismo, para lo cual recuso, a partir de sus probadas debilidades, las tesis de Federico Engels acerca del proceso historico del socialismo. La division dicotomica entre socialismo utopico y socialismo cientifico fue publicada entre los anos 1876 y 1878 en las paginas del periodico socialista Vorwarts. El autor realiza un balance critico y defiende la caracterizacion del socialismo romantico como la mas consistente y esclarecedora. Su tesis al respecto merece ser evocada (p. 29):
Su rasgo distintivo fue su doble oposicion: por una parte, eran
criticos del absolutismo politico y religioso, ante el cual erigian la
bandera de la libertad. Pero al mismo tiempo lo eran de la Modernidad
capitalista regida por el individualismo competitivo y egoista, ante la
cual levantaban las banderas de la igualdad social y la fraternidad
humana. La critica del absolutismo hacia modernos a nuestros
socialistas romanticos y los empujaba hacia el futuro venturoso que
anunciaban, mientras que la critica del individualismo capitalista los
empujaba hacia el pasado, a la busqueda de valores colectivos
premodernos y formas de vida comunitaria que recuperar.


Es motivo de reflexion y disenso la ultima premisa, y merece algo mas que un matiz. La busqueda de valores comunitarios en el pasado no supone que las formas y estructuras comunitarias antiguas hayan sido necesariamente precapitalistas. En la misma direccion, pueden recuperarse, desde su contemporaneidad, modeladas por las nuevas formas de division y cooperacion obrera fabril que configuro la segunda revolucion industrial y su reinvencion bajo el arropamiento de falansterios y comunas. La propia etnografia socialista y anarquista decimononica registro la existencia de microsociedades no capitalistas. Reclus dejo elocuente rastro de ello, y no fue el unico.

El socialismo romantico revelo ademas la tension ideologica y practica entre el dogma, la razon y los rostros de su emocionalidad colectiva. ?Que tan moderno era realmente uno de los polos de esta incomoda contradiccion a la que no le faltaban mediaciones?

Le siguen al estudio introductorio tres capitulos y un brevisimo acapite de conclusiones. El autor en el primer capitulo: "Del lado de aca. El socialismo romantico en la generacion del 37", centro su analisis en el proceso argentino bajo el regimen autoritario de Juan Manuel de Rosas durante los anos de 1835 a 1852, sin descuidar el analisis del experimentado por sus pares y mentores en la ciudad de Paris, entre la crisis del movimiento saintsimoniano y la emergente figura de Pierre Leroux.

Destacaremos el interes en documentar el papel jugado por las revistas, tanto romanticas como socialistas: Revue de Paris, Revue de Deux Mondes, Le Globe, Revue Encyclopedique, Revue Sociale, L'Eclaireur. Pasa luego a precisar la relevancia que tuvieron los periodicos y las revistas socialistas argentinas: La Moda, animada por Alberdi entre septiembre de 1837 y abril de 1838; El Zonda, dirigido por Sarmiento y Quiroga Rosas durante dos meses del ano de 1839. Completa esta auscultacion hemerografica la consulta de Le Messager Francais y El Iniciador en el segundo y tercer capitulos. Merece elogiarse el esfuerzo de indagacion hemerografica de Tarcus en bibliotecas sudamericanas y europeas, considerando las escasas y no siempre completas colecciones locales, minimamente atenuadas por tres ediciones en facsimile. La historia intelectual y cultural durante las ultimas dos decadas ha puesto en la agenda academica estudios particulares o comparativos sobre revistas o periodicos, principalmente del siglo xx. Una revista o un periodico de izquierda tambien dice la epoca, las tramas intelectuales y politicas, las redes, la configuracion de busquedas y problemas, sus proyectos y sus suenos. Tarcus en este libro ha ingresado con buena mirada sobre sus particulares expresiones decimononicas transfroren-tizas. De otro lado, sus esfuerzos por rescatar las publicaciones periodicas por medio del CEDINCI, entidad de la cual es director, es meritoria, al abrirla a consulta publica e integrarla al patrimonio cultural letrado con mejores signos. Dicho acervo trasciende los contornos de una hemerografia nacional generada por las clases y minorias subalternas.

El segundo capitulo, "El intermezzo. Entre Buenos Aires y Montevideo", ilustra una zona liminar que borro las fronteras y garantizo la reproduccion y reelaboracion de ideas, a pesar de la censura rosista y el exilio argentino. No fue la censura argentina una excepcion, como lo recuerda el autor cuando refiere la represion de 1845 en Chile bajo el regimen de Bulnes. Sobresale el rescate de un debate fundacional del socialismo romantico librado el ano de 1847 entre Esteban Echevarria y Pedro de Angelis.

El tercer capitulo, "Del lado de alla. El socialismo romantico en la Nueva Troya", registra las ondas expansivas de las guerras civiles de los caudillos nacionales y las de los paises conosurenos, para centrarse en Montevideo como el nuevo polo de irradiacion ideologica del socialismo romantico. Un hito lo constituye el debate acerca de las orientaciones de la filosofia contemporanea de Alberdi con Salvador Ruano, el cual tenia una implicancia formativa s universitaria. Se rescatan figuras intelectuales desconocidas o poco conocidas, como Marcelino Pareja o Jean-Baptiste Eugene Tandonnet. El primero fue introductor del legado de Sismondi, activo colaborador de La Abeja del Plata y autor de una obra interesante y polemica, Consideraciones generales sobre el lujo (1837), publicada por entregas en las paginas de su revista. El segundo, inmigrante frances ilustrado y difusor del pensamiento de Charles Fourier y sus falansterios por medio del vocero de la colonia francesa: Le Messager Francais, en 1842. Su debate con Jose Rivera Indarte, y su cercania y dialogo con Domingo Faustino Sarmiento, a pesar de sus diferencias politicas, sorprenden por su novedad y aporte.

Cierra el libro con un brevisimo y sustancioso epilogo y un valioso inventario de fuentes consultadas. El primero preanuncia que el primer socialismo romantico, que cierra su ciclo en 1852, tuvo un protagonista importante pero olvidado: Manuel J. Quiroga Rosas. Se subraya que al final del periodo se fueron haciendo visibles las mudanzas ideologicas de Alberdi y Sarmiento hacia el liberalismo. Anuncia que la segunda etapa del socialismo romantico se llevara adelante bajo una representacion social e intelectual ampliada, la cual enfrentara nuevos desafios, resintiendo en el terreno de las ideas la emergencia y el desarrollo por un lado del realismo, y por el otro, del anarquismo.

En conclusion, de la estimulante lectura de este libro se desprenden dos faltantes y algunas derivas de investigacion a ser asumidas por otros investigadores. En la obra, no obstante, las coordenadas propias del romanticismo y de las vertientes fourieristas y neosansimonianas, la cuestion de la mujer como representacion, presencia o ausencia, es debilmente mencionada. Algo similar sucede con la mirada acerca del 48 europeo. Aprecio de muy buen grado una deriva que me toca. Tarcus ha fundamentado la existencia de un corredor del socialismo romantico que enlaza Buenos Aires, Montevideo y Santiago de Chile, que obviamente hermana a las nuevas generaciones y me invita a expandirlo. Otras fuentes nos sugieren que ese mismo corredor se extendio al Peru gracias a la residencia del uruguayo Juan espinosa y al destierro de los chilenos Francisco y Manuel Bilbao. este flujo de personajes e ideas convergio parcialmente con la red nativa que enlazaba al peruano Pascual Cuevas, desterrado en Chile, y al limeno enrique Alvarado con los hermanos Bilbao. De otro lado, el eje Peru-Francia parece haberse bifurcado regionalmente, entre el limeno Jose Casimiro Ulloa, refugiado en Paris y adscrito al circulo mas cercano de Lamennais y el viaje del puneno Juan Bustamante.

Ricardo Melgar

Universidad Nacional Autonoma de Mexico
COPYRIGHT 2019 El Colegio de Mexico, A.C.
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2019 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Melgar, Ricardo
Publication:Historia Mexicana
Date:Apr 1, 2019
Words:3159
Previous Article:Economia, obras publicas y trabajadores urbanos. Ciudad de Mexico: 1687-1807.
Next Article:Genero, ciencia y politica. Voces, vidas y miradas de la arqueologia mexicana.

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters