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El secreto de Teilhard.

El 10 de abril de 1955, el dia de Pascua, muere en New York Teilhard de Chardin. Habia nacido el 1 de mayo 1881 en Sarcenat de Auvergne, Francia. Entre esas dos fechas, todo un universo vio progresivamente la luz para el. A 50 anos de la muerte de este jesuita paleontologo, visionario y mistico, ofrecemos un trazado breve de su trayectoria para sugerir la inmensidad de esta vida que aun sigue enriqueciendonos *.

Novicio jesuita ya en la plenitud de su juventud --a los 18 anos--, Pierre Teilhard se convertira en la segunda mitad de su vida, y en nombre de la ciencia, en un trashumante del planeta. Se lo vio partir por lo menos diez veces desde Europa a China, su obligada patria de adopcion. Diez veces regresa, ya sea directamente por Suez, o por el contorno oceanico de la tierra. Atraviesa el Pacifico por lo menos cinco veces desde China a San Francisco, y lo mismo el Atlantico, de Nueva York a Paris o en sentido contrario. En 1931, como miembro de la Expedicion amarilla, penetra en el corazon de la Mongolia meridional y en el desierto de Gobi, sin perjuicio de que ya antes se habia embarcado dos veces en el Transiberiano, en el cual se acerco al norte de Eurasia. Mas tarde visitara tambien las Indias, Birmania, Java y, hacia el fin de su vida, Sudafrica adonde lo convocan sus amigos, grandes sabios, en razon de su competencia de geologo, demostrada por mas de un centenar de intercambios cientificos. En los barcos que le abren las rutas del mar y del mundo, podemos verlo, como el dice de Dios, "inclinado sobre el Espejo de la "Fierra para alli descubrir los rasgos de su belleza" (VI, 57) (1).

Teilhard ve esta tierra primero como geologo. Nacido al pie del Puy-de-Dome, en una casa dominada por un horizonte marcado por volcanes del Primario, no se dedico como Pascal a realzar mediciones barometricas, sino que fue un nino fascinado por la "solidez" y la "consistencia" (XIII, 26). El "hierro" fue para el el primero de los simbolos. La guerra de 1914-1918 transformo en diluvio de muerte ese "hierro" que el nino sostenia en su mano.

Muy pronto no seran las trincheras donde agonizan los hombres los que lo hagan pensar, sino los grandes sitios arqueologicos cuaternarios. Alli, nuestra naciente humanidad fortuitamente dejo craneos y miembros de hombres fosilizados. Es en China, en Chu-Ku-Tien, donde asiste puntual a la cita pre-historica con el Sinantropo. Estamos en 1929. En las cercanias de Pekin se encuentran confirmadas, a unos 600.000 anos de nosotros, la infancia asiatica de la humanidad y las huellas de las primeras fogatas de la historia. Estos descubrimientos, lejos de relativizar la importancia del hombre en la naturaleza, son para Teilhard el signo del arraigamiento de la humanidad en la historia del universo v de la vida.

Y puesto que nos encontramos hoy en plena evolucion cultural, y que nos sentimos tan perplejos frente a la misma, ?por que ver en Teilhard solo a aquel que posee todas las respuestas, y no mas bien a alguien que ha llegado tan lejos en su reflexion sobre el hombre y su evolucion y sobre Cristo, que todavia hoy puede aportarnos enormemente por su inspiracion?

EL HOMBRE DE LA EVOLUCION PARA TEILHARD

"Desde Galileo --escribe-- podria parecer que bajo la influencia creciente de las fuerzas combinadas de la invencion y la socializacion, el hombre hubiese perdido toda posicion privilegiada en el Universo. Pero helo ahi en via de volver a encabezarlo, no mas en la estabilidad sino en el movimiento, tampoco ya en calidad de centro sino bajo forma de flecha del mundo en crecimiento. Neo-antropocentrismo no de posicion, sino de direccion de la evolucion" (III, 349). Recordemoslo a que titulo y con que consecuencias.

En La rodilla de Lucia, su ultimo libro, Coppens nos recuerda que hay una "historia natural de la humanidad". No solo cultural sino tambien natural. Por su parte, como astrofisico, Reeves pudo decir que "somos polvo de estrellas". !Y eso ademas en primer lugar! Sin embargo, el hombre asi entendido es aquel que ha cruzado el Rubicon del pensamiento gracias al "paso de la reflexion", es decir, como lo comenta Teilhard, "al poder de replegarse sobre si mismo y tomar posesion de si mismo como un objeto dotado de consistencia y de valor particular. Y tampoco solo conocer sino conocerse, ni solo saber sino saber que uno lo sabe." (I, 181). Por lo tanto, no es posible para Teilhard que tal grandeza termine en la pura y simple desaparicion de su beneficiario, como seria el caso de la hipotesis de un "universo que continuaria actuando laboriosamente en la espera consciente de la muerte absoluta. Seria entonces un mundo estupido, un monstruo del espiritu, por no decir una quimera. Por lo tanto el mundo lleva en si mismo [debe portar en si mismo] la garantia de un exito final puesto que admite en si el pensamiento. Un universo no podria ser solo simplemente temporario ni de evolucion limitada. Necesita por estructura emerger en lo absoluto." (VI, 450).

Deberia estar mas fundamentado este rechazo del absurdo hecho por Teilhard, lo que no es posible en el marco de este breve articulo. Pero la necesidad de hacerlo responde a la necesidad de trabajar, como dice Claude Guillebaud, a favor de la "refundacion del mundo" En efecto, para Teilhard era necesario "refundar" o aun mas sencillamente fundar la dinamica de la evolucion. Esta lo conduce a redescubrir un Dios cuyo toque creador conlleva la evolucion. Capaz de desear, de sostener, de acompanar desde el interior los efectos cosmicos y planetarios de los atomos, de las celulas, de los vivientes y finalmente, de los hombres. A este Dios Teilhard lo llama Omega, ultima letra del alfabeto griego. De este modo quiere senalar la originalidad enteramente singular de un tipo de presencia, de funcion y de identidad divina, que compete a un Dios que los cristianos confiesan que se ha encarnado.

LA CRISTOLOGIA DE TEILHARD

Por su encarnacion, Cristo no solo entra en relacion con el pecado para destruirlo, sino ante todo con la identidad del hombre en el Universo que Dios quiere afiliar (cf. San Pablo, Efesios 1, 2-6). Es por eso que Cristo para Teilhard, siendo "el Redentor no ha podido penetrar en la consistencia del Cosmos, ni fusionarse en la sangre del universo, sin antes fundirse en la materia para renacer a continuacion. La pequenez de Cristo en su cuna y las pequeneces mucho mas grandes que precedieron su aparicion entre los hombres, no son solo una leccion moral de humildad, son primeramente la aplicacion de una ley de nacimiento y consecutivamente el signo de un poderio definitivo de Jesus sobre el mundo. Porque Cristo se inoculo en el mundo como un elemento del mismo, El ya no es separable del crecimiento del mundo; esta tan incrustado en el mundo visible que no seria posible arrancarlo sin remover los fundamentos mismos del universo." (IX, 89). Por lo tanto la Encarnacion es sobre todo una incorporacion de Dios a la realidad del mundo, que implica la del hombre, para asegurar a este y al mundo la significacion de la cual ni uno ni el otro pueden dispensarse, visto el amor que es Dios.

Para llegar a las raices del hombre y no solo del universo, Cristo quiso asumir los recovecos de la Historia, de ahi que "no nos escandalicemos tontamente por las innumerables esperas que nos ha impuesto el Mesias. Hacian falta nada menos que las labores anonimas y aterradas del hombre primitivo, y la extendida belleza egipcia, y la espera inquieta de Israel, y el perfume lentamente destilado de los misticos orientales, y la sabiduria cien veces refinada de los griegos, para que sobre la raiz de Jese y de la humanidad la flor pudiera abrirse. Todas estas preparaciones eran cosmica, biologicamente necesarias para que Cristo plantara su pie sobre la escena humana y para que todo su trabajo estuviera maduro para el despertar activo y creador de su alma, en cuanto esta alma humana era escogida para animar el universo. Cuando Cristo aparecio en los brazos de Maria, el acababa de elevar el mundo". La Encarnacion es una toma de conciencia, operada por Cristo que descendio a lo mas profundo de la tierra hasta la misma muerte. "Al sufrir en si mismo la muerte individual y morir santamente la muerte del mundo, Cristo logro un cambio total de nuestras visiones y temores. Vencio la muerte. Le confirio fisicamente el valor de una metamorfosis v con El, y por ella, el mundo ha penetrado en Dios (IX, 90). Esta metamorfosis es nada menos que la Resurreccion.

Teilhard piensa que "a menudo pretendemos ver la Resurreccion como un evento apologetico y momentaneo, como una pequena revancha individual de Cristo sobre la tumba. Se trata de 'algo muy diferente v mucho mas que eso. Es un acontecimiento cosmico. Marca la efectiva posesion que Cristo toma de sus funciones de Centro universal [...] que se extiende hasta los cielos despues de haber tocado las profundidades de la tierra. Cuando, frente a un universo que se revela a nosotros de manera cada vez mas vertiginosa, nos asustamos ante el peso siempre creciente de energia y gloria que debemos depositar sobre el Hijo de Maria para tener el derecho de continuar adorandolo, pensemos entonces en la Resurreccion." (LX, 92). La Resurreccion es en verdad el sello de Dios en una humanidad de muerte que se transforma, gracias a El, en humanidad de vida. Por lo tanto, "decir, sin exageracion, que la objetividad y el criterio esencial de la ortodoxia cristiana se resume en ese punto unico: mantener a Cristo a la medida v en la cabeza de la Creacion. Por inmenso que se descubra "al mundo, la figura de Cristo resucitado ha de cubrir el mundo. Desde San Juan y San Pablo, esta es la regla fundamental de la teologia" (X, 222).

Esto supone por tanto un desplazamiento de la reflexion sobre la encarnacion, desde el solo pecado que hay que destruir, hacia una finitud por transfigurar. Esto no significa que este desplazamiento borre el pecado. Pero ese pecado debe comprenderse al interior de una condicion humana que busca en el mundo el polo absoluto del cual no se puede eximir ... El mensaje cristiano se lo revela v es este mensaje el que configura, para Teilhard, aquello que se puede llamar su mistica.

LA MISTICA DE TEILHARD

La mistica de Teilhard comporta un programa que puede reducirse a tres verbos que el aprecia y por los cuales define las condiciones de la felicidad: centrarse, descentrarse v sobrecentrarse. (2) "Centrarse" en si mismo, con el fin de existir en el mundo como individuo y no dispersarse en el como mero vapor de agua. "Descentrarse", para llegar a ser si mismo, gracias al amor del otro, entregado y recibido. "Sobrecentrarse" en alguien mas grande que uno, para consumar en nosotros la Humanidad. Pascal, hablando de manera velada de lo infinito del hombre, ha dicho cota una sobriedad genial "que el hombre supera al hombre". Ahora bien, aquel que supera al hombre sin destruirlo es evidentemente Cristo.

Hacia el fin de su vida, Teilhard nos describio el Rostro de Cristo en una oracion admirable: "Senor de la Consistencia y de la Union, cuya senal de reconocimiento y la esencia son el poder crecer indefinidamente (3), sin deformacion ni ruptura, en la medida de la misteriosa Materia de la cual tu ocupas el Corazon y controlas en ultimo termino todos los movimientos" (XIII, 20).

Este era para Teilhard "el secreto de la Tierra". Era a la vez el secreto de su vida y debia ser a sus ojos el secreto de la Iglesia a la cual guardo fidelidad su vida entera, pese a las crueles, in justas y continuas incomprensiones. Estas habrian podido agriar para siempre un corazon menos generoso y detener un espiritu menos seguro que el suyo. Pero a sus ojos, "a la Verdad le basta aparecer una sola vez, en un solo espiritu, para que nada pueda jamas impedirle invadir e inflamar todo". (XIII, 117). Estas lineas datan del 15 de marzo de 1955, apenas un mes ante de su muerte.

Incapaces de adivinar cuales fueron los ultimos sentimientos de Teilhard, podemos al menos presentar la interpretacion que el mismo hizo del deber de morir, treinta anos antes en su libro El medio divino: "Mientras mas se incrusta y es incurable el mal en el fondo de mi carne, mas puedes ser Tu a quien yo abrigo en mi como principio amante, activo, de depuracion y desprendimiento. Mientras mas se abre ante mi el futuro como un precipicio vertiginoso o un pasaje oscuro, si me aventuro en el sostenido en tu palabra, mas puedo tener confianza dc perderme y hundirme en Ti". (IV, 95).

Estas frases aclaran lo que tire la verdadera mistica de Teilhard que puede fundar la nuestra. Nos dicen como pudo haber ser sido su muerte acaecida en el New York el 10 de abril de 1955, dia de Pascua, fiesta de la Resurreccion. Se cumple este ano el quincuagesimo aniversario de su muerte, ocasion en que conviene reavivar el recuerdo de este renombrado jesuita.

ALGUNOS DATOS DEL ITINERARIO CIENTIFICO DE TEILHARD

1881 Nace en Auvergne, Sarcenat, Francia.

1912 Teilhard trabaja en el laboratorio de paleontologia del Museo de Historia natural de Paris.

1919-20 De vuelta a Paris despues de la guerra, obtiene tres certificados de licencia en ciencias naturales.

1922 Doctorado en Ciencias.

1923 Primera estadia en China. Estudia la historia de los mamiferos de la China del Norte.

1923 Trabaja sobre los yacimientos de fosiles de Chu Ku Tien.

1931 Teilhard demuestra que el "Hombre de Pekin", el Sinantropo, era faber, es decir practicaba la talla de piedras y conocia el uso del fuego.

1931-2 Participa en Expedicion Amarilla, organizada por Haardt-Citroen.

1935-38 Expediciones cientificas en india y Birmania.

1940 Con otro jesuita crean el Instituto geobiologico de Pekin.

1950 Elegido como miembro de la Academia de Ciencias de Francia.

1951-3 Participa en Sudafrica en las excavaciones de yacimientos de fosiles del Australopitecus.

1955 Sucumbe a una crisis cardiaca el dia de Pascua, a los 74 anos.

* Este articulo fue publicado en la revista Jesuites de France, 2005, y el evoca en gran medida el contenido de un libro del autor que aparecera este ano editado por Lessius: La Primaute du Christ chez le Pele Teilhard de Chardin.

(1) Todas las citas de este texto estan sacadas de la edicion Oeuvres de Pierre Teilhard de Chardin, Editorial Seuil, Paris, publicadas entre 1955 a 1976, numeradas de I a XIII

(2) Pierre Teilhard de Chaldin, Surle Bonheur, Paris, Seuil, 1966.

(3) Es decir, desarrollar su "superficie de contacto" con nosotros, en la medida en que la humanidad crece y que el mando tambien lo hace.
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Title Annotation:Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955)
Author:Martelet, Gustave
Publication:Mensaje
Article Type:Biografia
Date:Mar 1, 2005
Words:2676
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