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El renacer de Alejandria en el siglo XIX a La Luz de los observadores Hispanicos.

THE REBIRTH OF ALEXANDRIA IN THE NINETEENTH CENTURY IN THE LIGHT OF HISPANIC OBSERVERS

A lo largo del siglo XIX Egipto se convierte, no solo en un destino turistico, sino tambien en un lugar de paso hacia el extremo Oriente, Y V primero por tierra a traves del istmo de Suez, a partir de 1869, por el canal, un camino que acortaba el tiempo y el uso de los carburantes en los desplazamientos a China y Filipinas. En este contexto, y con las mejoras economicas de esta provincia otomana realizadas por Muhammad Ali y sus descendientes (1), podemos encontrar toda una serie de textos en espanol realizados por diplomaticos, comerciantes, viajeros (2), periodistas o peregrinos que, dentro del viaje a Tierra Santa, hacian un alto en Egipto. A partir de ese corpus textual y sin dejar de lado las referencias de manuales de historia o geografia, enciclopedias (3) y atlas, podemos recuperar las imagenes sobre Alejandria recreadas por nuestros antepasados del mundo del espanol.

Uno de los primeros en llegar, en 1806, fue Domingo Badia, Al Bey, en un momento muy cercano a la retirada de las tropas de Bonaparte de Egipto y un ano mas tarde en que Muhammad Ali habia sido reconocido por Estambul como gobernador de Egipto, iniciandose de esta manera una nueva fase en esta provincia otomana bajo el mando de este soberano y sus descendientes los jedives. Badia, como muchos otros, hace un breve resumen de esta ciudad, centrandose en su fase ptolemaica y romana, de la cual quedaba muy poco: [...] la columna de Pompeyo, los obeliscos de Cleopatra, las cisternas, catacumbas y algunas columnas enteras o hechas pedazos, esparcidas aqui y alla, son los restos de su antiguo esplendor". (4) Este viajero muestra asi su desencanto ante el hecho de encontrar una poblacion de cinco mil habitantes, de todos los colores, naciones y cultos, pero con un comercio moribundo y mal abastecida de agua.

A pesar de todo, Alejandria conservaba una presencia europea: "La calle de los Francos no desdiria de cualquier gran ciudad de Europa, y no es la unica de esta clase que se halla en Alejandria". (5) Posteriormente, sin embargo, afirma que las calles no estaban empedradas y que las casas no tenian ventanas, sino celosias. Segun este observador, la poblacion era local: "La masa principal de los habitantes de Alejandria se compone de arabes, es decir, de hombres generalmente ignorantes y groseros; pero lejos de ser indociles y malos con los cristianos, les sirven aun y sufren sus caprichos e injusticias como si fueran esclavos". (6) La explicacion que da a esta extrana actitud reside en que, tras la ocupacion napoleonica y el intento de invasion de los ingleses, se habian dado cuenta de la superioridad de los europeos en lo referente a las artes militares, la ciencia o el pensamiento politico.

Esta situacion cambia cuando, gracias a las buenas relaciones del Imperio Otomano con la Europa liberal, esta considera el paso por el istmo de Suez como una forma de llegar al extremo Oriente. Uno de los primeros en dar testimonio es el comerciante Domingo Ortiz de Zarate en 1846, que afirma que por entonces habia dos hoteles situados en la Plaza de los Consules, la cual era de aspecto europeo por el tamano y estilo de los edificios: "pero en saliendo de la plaza no se ve mas que una ciudad de moros, con calles estrechas y casas de mucha elevacion, con ruines ventanas de empolvadas celosias, de un aspecto melancolico y triste [...]". (7) La Plaza de los Consules se convertira en el corazon de la ciudad, el lugar donde vivia y trabajaba la colonia europea, principalmente griegos e italianos y los diplomaticos, como el consul de Espana, Annibal Petrachi. Domingo Ortiz de Zarate nos describe a la familia de este italiano, aportandonos asi un bello retrato de una sociedad levantina en una ciudad abierta al Mediterraneo:

"El consul espanol nos ofrecio su casa cuando le fuimos a presentar los pasaportes y al dia siguiente tuvimos el gusto de ir a visitarlo tres espanoles y la senorita dona Rosa Mier. Nos recibio en un magnifico salon con sofas de muelles forrados de cerda de una vara de ancho prolongados por todo el recinto. Una alfombra de Persia cubria el suelo, y grandes espejos, brunidas mesas y un soberbio piano contemplaban el adorno de tan bella estancia. El consul, su senora y familia nos salieron a recibir a la puerta de la sala y apenas nos sentamos, se prepararon dos esclavas que nos sirvieron cafe y la pipa turca: las tazas de cafe eran de porcelana de China muy pequenas, sin platillo, metidas en su filigrana de plata. La mujer del consul es turca y estaba sentada en el sofa a su usanza con las piernas cruzadas, el atavio y la magnificencia turca, que daba a su hermosura oriental un singular realce. Se hallaba vestida con un gracioso turbante, un collar de perlas en su blanco cuello, chaqueta o corpino ajustado de terciopelo azul turqui bordado de oro y punal con el puno de diamantes en la cintura. La bella turca hablaba el italiano y en ese idioma suplico a la nina Rosa Mier que cantase alguna cosa, y deseosa de complacerla, se sento al piano, toco un rato y canto en seguida algunas canciones espanolas". (8)

Diez anos mas tarde, los comentarios de un abogado leridano, Diego Joaquin Ballester, dan testimonio de que Alejandria ha adquirido un cierto grado de bienestar, con cafes, hoteles, peluquerias, ruinas de interes turistico y un ferrocarril con el cual se podia desplazar a El Cairo por el modico precio de 150 reales en segunda clase. El tren salia a las nueve de la manana y tras una parada de media hora para almorzar a orillas del Nilo, llegaba a su destino a las tres y media de la tarde. Ese mismo viajero senala que, como en muchas otras ciudades de Oriente, habia servicios postales franceses, ingleses, austriacos y turcos. (9)

Hay que tener en cuenta que en Alejandria estaba la bolsa del algodon que se cultivaba en el delta del Nilo y el puerto desde donde se expendia esta materia textil, especialmente a partir de la Guerra Civil de Norteamerica (1861-1867) en que los mercados europeos se aprovisionaban del algodon egipcio cuando dejaron de llegar las remesas norteamericanas. El diplomatico espanol Antonio Bernal de O'Reilly llego en 1864, dejando constancia de lo que era una ciudad en plena expansion economica. En ese momento Alejandria era una encrucijada entre Europa y el lejano Oriente orientada hacia el norte del Mediterraneo. Asi, Antonio Bernal dice que los hoteles no eran gran cosa y eran caros, y cita los nombre de ocho: Abat, de Europa, Peninsular, Oriental, Victoria, Nordy de Inglaterra. (10)

Segun este diplomatico, los turistas, colonia extranjera y comerciantes podian divertirse en toda una serie de cafes cantantes, restaurantes y en dos teatros, el Rossini y el Zizinia, que costaba 16 duros el palco o 10 reales la entrada: "[...] lo que no impide que este siempre concurrido y lleno de mujeres hermosas, luciendo ricos brillantes con profusion, sobre todo las griegas, que deslumbran al mirarlas; desplegando a cual mas un lujo de trajes que nos transporta insensiblemente a las solemnidades mayores de Paris, de Madrid, de Londres o de Viena. (11)

La principal diversion de Alejandria eran los paseos, especialmente los jardines de Rosetta, el canal de Mahmudieh que a lo largo de 78 kilometros unia el Nilo con Alejandria y la Plaza de los consules, con dos hileras de arboles formando dos paseos laterales y un salon central dotado de dos fuentes de ancha taza a cada extremo. Para facilitar el transito habia dos calles espaciosas para los coches de caballos y dos plazas para estacionar los carruajes. En esta plaza se encontraban la mayoria de los hoteles, consulados, iglesias y la banca, (12) permitiendo al observador entrar en contacto con una sociedad alejandrina cada vez mas cosmopolita:

"Alli se mezcla el domino negro, que representa el hahbarrach o manto con que se cubren las coquetas levantinas; el de color de rosa, el encarnado, el azul y el violeta de las hijas de Egipto y Stambul; el blanco, como vestales, de las de Siria, con las tocas de las beatas y hermanas de la Caridad. Todos los ropajes y trajes mas vistosos del Oriente aparecen entre el austero capuchino; el padre franciscano de Tierra-Santa; el negro balandran del misionero; el carmelita y el dominico, procedentes de Manila, que conservan sus habitos, permitidos entre los moros pero no entre nosotros cristianos [... ] el modesto y escualido frac negro; la rabicorta chaqueta a la tudesca o italiana; el plaid escoces y el makfarlain britanico que pulula en todas partes". (13)

La inauguracion del canal de Suez en 1869 atrajo el interes de los invitados al evento, como el espanol Jose de Castro, que afirma que la poblacion de Alejandria era de 200.000 habitantes. (14) Juan de Dios de la Rada, dos anos mas tarde, aporta la misma cifra senalando que habia pasado de 6.000 a principios del siglo XIX a los 200.000, de los cuales 5.000 eran extranjeros. (15)

Dos profesores de la Universidad de Santiago que estuvieron en Alejandria en 1875 aportan tambien toda una serie de datos sobre la importancia de esta ciudad como puerto comercial, en el que en 1872 recalaron 2.953 barcos, de ellos, 526 vapores correos, principalmente ingleses, franceses y austriacos, y 2.400 buques mercantes. El valor de las importaciones se estimaba en casi seiscientos millones de piastras, y el de las exportaciones, en 1.330.483.809 piastras, explicando que la piastra equivalia a 67 centimos de real. (16) Se exportaron principalmente algodon, azucar, trigo, datiles, cafe, linaza, gomas, marfil, madreperla y lana, y se importaron productos manufacturados, maderas y alimentos. Segun los datos que les proporcionaban, los banqueros de Alejandria disponian de un capital de 1.500.000.000 reales en las diferentes plazas europeas y entre 1865 y 1875 se habia exportado por valor de 5.200.000.000. En aquel momento habia en Alejandria 37 fabricas de tejidos de algodon, y otras de seda, de tapices y perfumerias, al margen de los mercados tradicionales. (17)

Estos mismos observadores se sorprenden por la cantidad de instituciones de educacion, muchas de ellas de origen europeo. Aparte de las publicas, existian las privadas y las Escuelas de los Hermanos de la Doctrina Cristiana, las de las Hermanas de la Misericordia, el pensionado de los Padres de San Vicente de Paul y las confesionales para los coptos, los griegos, los protestantes y, la mas curiosa de todas, "!hasta una de los francmasones!". (18) Muchas de las instituciones tenian tambien hospitales, como las Hijas de San Vicente de Paul o las Diaconisas de Kaiserwerth, las cuales aceptaban a todo tipo de paciente, independientemente de su credo, como el hospital civil o el militar. Por ultimo, estos observadores senalan que Alejandria estaba comunicada con todo el mundo a traves del The English Telegraph Company; de una compania nacional de telegrafos y de barcos, no solo con el Mediterraneo, sino con el Adriatico, el Negro, el Rojo, el Golfo Persico, el oceano Indico o Japon.

A pesar de las descripciones de los observadores espanoles en las que Alejandria aparece como una extension de Europa, la realidad era mas compleja de la que exponen sus testimonios, existiendo profundas diferencias entre los europeos, sus protegidos y la poblacion local. Dichas diferencias no eran solo economicas, sino tambien legales, existiendo todo un complicado entramado de administracion de justicia con tribunales mixtos, egipcios y el papel de los consules. La situacion no tardo en explotar con la revuelta de Urabi en 1882, un oficial del ejercito egipcio formado en la Universidad de Al Azhar en El Cairo, harto de las arbitrariedades de las potencias y de la ineficacia del jedive. De esta manera, y en el marco de un Imperio Otomano que habia visto como se independizaba la mayoria de los Balcanes tras la guerra ruso-turca de 1877-1878, se rebelo contra el monarca proponiendo una vuelta a los valores tradicionales islamicos y una distancia con Europa. Ante esta reaccion nacionalista, en la cual se ponia en cuestion el papel del soberano y sus reformas modernizadoras, Francia e Inglaterra no tardaron en unir sus fuerzas, enviando su flota a Alejandria en mayo de 1882. Alli exigieron la dimision de Urabi y su posterior exilio. La situacion, lejos de calmarse, derivo en violentos ataques a intereses europeos en la ciudad y el posterior bombardeo de la misma por parte de la flota britanica el 17 de julio, quedando la hermosa Plaza de los consules reducida a escombros. (19) Los lectores espanoles pudieron estar al tanto de estos acontecimientos a traves de los periodicos como La Epoca de Madrid, que se hizo eco de lo que se denominaba "la cuestion de Egipto", como una parte de la "cuestion de Oriente". Logicamente, este diario liberal toma un partido contrario a los valores imperialistas: "El Egipto para los egipcios, con salvaguardia para los intereses europeos". (20) Poco despues, los lectores de La Epoca se encontraron en la portada la cronica "Los sucesos de Alejandria" con noticias de la revuelta. (21) Estas noticias interesaban bastante en Espana, no tanto por la suerte de los alejandrinos, sino por la situacion del canal de Suez, via utilizada para ir a Filipinas. Por eso, el hecho de que el dia 16 la situacion estuviera controlada fue considerada una buena noticia para los intereses nacionales. (22) Sin embargo, la presencia britanica estaba vista con suspicacia, especialmente por Alemania e Italia, al no quedar claro hasta cuando tenian pensado permanecer en Egipto y si habian actuado al margen del derecho internacional.

Lo cierto es que, poco despues, hicieron su aparicion tropas alemanas con el objeto de proteger su hospital, y norteamericanas, interesadas en crear un consulado en Alejandria. (23) Dias mas tarde Francia envio 15.000 hombres procedentes de Tunez, Argelia y Toulon al mando del general Thomassin, Italia, cinco acorazados, y "Espana, a pesar del lamentable estado de nuestra marina, ha enviado algunos buques, y se hacen preparativos para poner en movimiento el mayor numero posible de barcos de guerra". (24) Con la derrota de las tropas de Urabi en septiembre, el sultan de Estambul termino por aceptar una ocupacion militar britanica que, paradojicamente, reconocia la soberania otomana de Egipto.

Euardo Toda Guell llego a Alejandria poco despues, en 1884. Por lo que cuenta este diplomatico, la ciudad se iba recuperando, existiendo una colonia de 50.000 cristianos, los cuales vestian a la europea, y un puerto visitado anualmente por dos mil barcos cuyas operaciones de importacion y exportacion ascendian a quinientos millones de pesetas. (25) Este mismo autor cuenta la sublevacion de Urabi, el desembarco ingles y los cien millones de pesetas de indemnizacion que se fijaron. (26)

Una version similar de los hechos se puede encontrar en el tomo primero del Diccionario Enciclopedico Hispano-Americano, fechado en 1887, el cual dedica tres paginas y un plano a Alejandria. Efectivamente, Alejandria resurgio de sus cenizas en poco tiempo. Asi, segun la version francesa de la guia Baedeker de 1914, se podia llegar alli en barco desde los principales puertos mediterraneos, como Marsella, Napoles, el puerto del Imperio Austro-Hungaro de Trieste o Estambul, que enlazaba Alejandria con el Mar Negro, Rusia y Rumania. Esta misma guia aporta las direcciones de diez hoteles, cafes, restaurantes, cervecerias, bares, librerias, hospitales, tiendas de material fotografico, teatros, iglesias, y las de los consulados de Francia, Inglaterra, Alemania, Austria-Hungria, Dinamarca, Belgica, Grecia, Italia, Paises Bajos, Suecia, Rusia y Estados Unidos.

Todo desplazamiento se realiza condicionado por los conocimientos previos que tenemos del espacio que vamos a conocer, Por eso, a menudo, cuando llegamos al punto de destino se produce un desencanto, ya que suele ocurrir que lo que encontramos no tiene nada que ver con lo que esperabamos. En el caso de Alejandria dicho conocimiento es, basicamente, historico, al estar ligado a tres personas cuyo recuerdo perdura en nuestras mentes: Alejandro, Marco Antonio y Cleopatra. En estas circunstancias, se comprende que la mayoria de los viajeros hagan un resumen historico de la ciudad. Uno de los mas completos es el de Juan de Dios de la Rada, un importante intelectual de la segunda mitad del siglo XIX que fue el encargado de la memoria de la expedicion de la fragata Arapiles en 1781. De la Rada empieza por el principio (332 a. C.), cuando Alejandro, tras conquistar Memfis, encontro este puerto frecuentado por marinos griegos y fenicios. Este enclave era una especie de bastion que impedia el acceso a Egipto a los extranjeros. Alejandro se dio cuenta de su estrategica situacion y mando a Dinocrates la construccion de la ciudad y un puerto nuevo que, junto con el viejo, el lago Mareotis y la isla de Faros configuraban la costa alejandrina. Mas tarde los Ptolomeos continuaron las obras, dotandola del famoso Faro, una de las siete maravillas del mundo. De la Rada se basa en la obra de Estrabon para la descripcion de la ciudad en el ano 24 a. C.: una calle de 35 metros de ancho atravesaba la ciudad de E. a O., lugar del emplazamiento de palacios, templos y otras magnificas construcciones, siendo cruzada por otra similar que iba del lago de Mareotis al puerto. Alejandria no era solo una ciudad comercial, sino un centro cultural con numerosos templos, la celeberrima Biblioteca y el no menos importante Museo, la primera academia del mundo que sento las bases de la Escuela de Alejandria, donde se daban cita filosofos, retoricos y gramaticos. Hay que tener en cuenta de que pocas ciudades pueden enorgullecerse de haber dado su nombre a un tipo de verso, en este caso, el alejandrino.

Siguiendo con la memoria cientifica de este observador espanol, en el ano 204 a. C. Polomeo Epifanes busco el apoyo del Senado romano contra las ambiciones de los reyes de Siria y Macedonia. Esta alianza permitio a Cesar desembarcar en el ano 47 a. C. con una tropa de 4.000 hombres con el pretexto de favorecer a Cleopatra en su lucha contra su hermano Ptolomeo XIV, y la consiguiente perdida de la Biblioteca pasto de las llamas. Sin embargo, Cleopatra supo afianzarse en el trono, reconstruyo la Biblioteca y logro que le fueran transferidos los fondos de la de Pergamo, 200.000 volumenes que se colocaron en el Serapeum. De esta manera acababa con su rival y se convertia en la capital de la memoria.

Alejandria se convirtio en el segunda ciudad del Imperio Romano, con una poblacion de 300.000 habitantes, de los cuales muchos eran judios. Es mas, logro mantener su esplendor hasta el siglo VII en que las tropas del califa Omar encontraron "[...] 4.000 palacios, otros tantos banos publicos, 400 circos o plazas para regocijos populares y 12.000 jardines". (27) A partir de ese momento la ciudad entra en una fase de decadencia: por una parte, se interrumpen las relaciones comerciales con los arabes, por otra, se abre una nueva ruta hacia las Indias doblando el cabo de Buena Esperanza.

Para Juan de Dios Rada en el siglo XIX y todavia para muchos de nosotros Alejandria no seria lo que esa si no hubiera sido el espacio donde tuvo lugar la historia de amor entre Cesar, Cleopatra y Marco Antonio. De hecho esta tan presente en las mentes de los observadores, que raro es el texto que no lo es dedica, al menos, varios parrafos. El diplomatico y arqueologo Eduardo Toda y Guell lo hace con buena parte del capitulo IV de su A traves del Egipto (1889). La historia comienza en el 52 a. C., ano en que muere Ptolomeo Filopator, dejando el cetro a su hijo Dionisio, Como este era menor de edad, su hija Cleopatra fue nombrada regente, y la ciudad de Roma, ejecutora testamentaria de su ultima voluntad. Segun nos cuenta nuestro diplomatico, se trataba de una mujer de armas tomar:

"Educada en la desgracia, pero imbuida desde nina en las ideas de predominio, de tener a sus pies el mando, de ser Reina en los palacios y Diosa en los templos, para realizar estas locas aspiraciones no se detuvo ante la falta, ni ante el escandalo, ni ante el mismo crimen. A la muerte de su padre, le falto tiempo para intrigar contra su hermano que debia ocupar el trono, y aun oso alzarse en armas, pero vencida en el primer encuentro escapo a Siria en busca de un auxilio, que el consul romano JULIO CESAR le vendio a cambio e sus caricias". (28)

Cesar, en una evidente prueba del amor que le profesaba, logro acabar con su molesto hermano y ademas elimino a otro que, en un momento dado, podria haber reclamado sus derechos sucesorios, para asi sentarla sobre lo que Eduardo Toda llama "el carcomido trono de los faraones. Por si fuera poco, tuvieron un hijo, al cual le dieron el nombre de Cesarion: Y no satisfecha aun la ambicion de CLEOPATRA, cuando supo que su amante gobernaba el mundo, fue presurosa a Roma para compartir con el sus glorias, pensando dar a su hijo la herencia del futuro imperio, y recibir ellos los honores supremos de la divinidad". (29) Sin embargo, Cesar esta vez fue capaz de resistirse sus encantos y la devolvio a Egipto, jurando ella vengarse por la afrenta cometida. Poco despues, tras la confusion reinante con el asesinato de Julio Cesar y la posterior guerra civil, Egipto quedo en sus manos. Cuando el triunviro la llamo al orden para que diera explicaciones de su rebeldia, esta salio triunfante: "El general ilustre en cien batallas, indomito caudillo de las legiones romanas, que en aquella epopeya era ya un heroe digno de ocupar despues la pluma de PLUTARCO, no pudo luchar contra la Reina egipcia, arrodillada a sus plantas, llenos los ojos de lagrimas, muda pero elocuente en su silencio, no implorando perdon, solo atenta a infiltrar en el heroe el rayo ardiente de su amor y la lascivia que despedian sus pupilas, cada vez que levantaba los rosados parpados". (30)

Marco Antonio la siguio a Alejandria, en donde se abandonaron a las pasiones en un palacio decorado con obeliscos y esfinges traidos de Heliopolis y Karnac y pasaron el invierno del ano 441. Mas tarde, aprovechando los exitos militares de Marco Antonio, levanto el santuario de Ermouthis para rendir culto a su imagen simbolizada por una diosa del panteon osiriano. Octavio Augusto, viendo las maquinaciones de la amante de Marco Antonio, declaro la guerra a Egipto y les derroto en Actio. Tras la derrota, como es sabido, cuando Cleopatra se entero de la noticia de que Octavio entraba triunfante en Alejandria, se suicido con un aspid. (31)

Cleopatra para nuestros viajeros del XIX es basicamente eso, una hermosa mujer con un ansia de poder desmedida y una soberbia tal, que le induce a convertirse en diosa, retar a Roma, seducir a Cesar y a Antonio y acabar poniendo fin a su vida. Eduardo Toda lo deja muy claro al final del capitulo: "!Como fascina lo pasado! De tanta ostentacion y fastuoso poder, nada queda. Ni siquiera cuido OCTAVIO de enterrar el cuerpo de CLEOPATRA". (32)

Alejandria conservaba muy poco de su pasado en el siglo XIX: la necropolis, muy bien descrita por Juan de Dios de la Rada, las catacumbas, al columna de Pompeyo y las agujas de Cleopatra. Estos dos ultimos monumentos se convirtieron en una atraccion turistica, estando presentes en la mayoria de los textos. Un buen ejemplo de ello son Jose Maria Fernandez Sanchez y Francisco Freire Barreiro, dos profesores de la Universidad de Santiago que peregrinaron a Tierra Santa en 1875 pasando tambien por Alejandria, que nos han dejado una buena descripcion de los dos monumentos acompanada de sendos grabados. Asi, dicen que la columna es un monolito de granito rojo de 22 metros de alto, 9 de circunferencia y 3 de diametro, a la que se anadia un capitel corintio de 5 metros y 30 de superficie. Estos autores aportan la inscripcion en griego, con una nota a pie de pagina con la traduccion: "Pompeyo, gobernador de Egipto, erigio este monumento al santisimo autocrata, al protector de Alejandria, Diocleciano el invencible". (33) Posteriormente aclaran que el Pompeyo en cuestion no era el rival de Cesar, sino un gobernador en tiempos de Diocleciano (284-305), el cual habia ido a Egipto a perseguir a los cristianos. A dicha columna se encaramaron los sabios de Bonaparte y, segun nuestros profesores, un grupo de catorce turistas ingleses habian tenido la humorada de acceder por medio de cuerdas y poleas.

Por lo que respecta a las agujas de Cleopatra, las definen como dos obeliscos de granito rojo de Siena: uno, de 21 metros, se mantenia erguido, mientras que el otro, caido en tierra tras el terremoto de 1303, era de 19 metros, con un diametro en su base de poco mas de 2metros. Ambos procedian de Heliopolis, donde los habia erigido Tutmosis III (1508-1493 a. C.) y de donde fueron llevados a Alejandria el 13 a. C., es decir bastante despues de la muerte de Cleopatra, para colocarlos en le Caesareum. Los catedraticos fueron de los ultimos en verlos en Alejandria, ya que Ismail baja los regalo, uno a Nueva York, el otro a Londres (este ultimo lo pudieron ver en una segunda ocasion en la parada que hizo en el puerto de Ferrol el barco que lo transportaba). (34) Muhammad Ali habia of recido una de las agujas a Francia y otra a Gran Bretana. Sin embargo, Francia prefirio quedarse con un obelisco de Luqsor, que desde 1836 adorna la plaza de la Concordia de Paris. Fue precisamente el efecto causado por este monumento en Paris el que hizo que los ingleses pidieran un obelisco en 1876. Un ano mas tarde el monumento, en un barco que no podia llamarse de otra forma que Cleopatra, dejaba el puerto de Alejandria remolcado por el Olga rumbo a Londres. Tras dos escalas en Argel y en Gibraltar, cuando ya estaban en aguas del golfo de Vizcaya, una tempestad hizo que se rompieran las amarras del Cleopatra, que quedo solo y a la deriva. Cuando ya se le daba por perdido con su preciada carga, los ingleses se enteraron por la prensa que habia aparecido en Ferrol el 16 de octubre. Finalmente, remolcado por dos barcos de vapor pudo llegar a Londres, en donde el obelisco fue erigido en el Tamesis, entre los puentes de Waterloo y Carring Cross. (35)

El viaje del otro obelisco fue menos accidentado, pero su salida provoco el rechazo de los alejandrinos y de los arqueologos, que veian como la ciudad quedaba desprovista de los restos de su pasado. El jedive Ismail se lo habia prometido a los Estados Unidos durante los fastos de la inauguracion del canal de Suez en 1869. Diez anos mas tarde decidieron llevarselo y el 20 de julio de 1880 era erigido en el Parque Central de Nueva York. El 9 de octubre tuvo lugar una ceremonia masonica seguida por unos nueve mil miembros de las logias neoyorquinas, antes de la inauguracion oficial, el 22 de enero siguiente, de lo que fue llamado "el monumento mas antiguo del Nuevo Mundo". Pero la historia no termina aqui: como en Washington no habia ningun monumento conmemorativo de Georges Washington, las logias masonicas se mostraron muy interesadas en erigir un obelisco al que fuera el primer presidente de los Estados Unidos en lo que se denominaria "el monumento masonico mas grande del mundo", y asi decidieron instalar en 1885, frente a la Casa Blanca, un obelisco de 169 metros de alto, una estructura de cemento recubierta de marmol blanco, equipada interiormente con una escalera y un ascensor a vapor.

Recibido: 22.03.13--Aceptado: 29.04.13

Referencias bibliograficas

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(1) F. Robert Hunter, Egypt under the Khedives, 1805-1879: from Housebold Governement to Modern Bureaucracy, Cairo 1999; Robert Mantran: Histoire de l'Empire Ottoman, Poitiers 1984; Strandford & Ezel Shaw, History of the Ottoman Empire and Modern Turkey, vol. II: Reform, Revolution and Republic, the Rise of Modern Turkey 1808 1975, Cambridge 1977.

(2) Carlos Garcia-Romeral Perez, Bio-Bibliografia de Viajeros Espanoles (Siglo XIX), Madrid 1995; Lily Ltvak, El Ajedrez de Estrellas, cronica de los viajeros espanoles en el siglo XIX por paises exoticos (1800-1913), Barcelona 1886.

(3) Diccionario enciclopedico hispano-americano, Barcelona 1887-1898; ap. I, 1898-1899, ap. II, 1907-1910.

(4) Domingo Badia, Viajes por Marruecos, Tripoli, Grecia y Egipto, Palma de Mallorca 1994, p. 234.

(5) Badia, o. c., p. 234.

(6) Badia, o. c., p. 235.

(7) Domingo Ortiz de Zarate, Viaje por el Istmo de Suez desde China a Europa, Manila 1848, p. 53.

(8) Ortiz de Zarate, o. c. p. 55.

(9) Diego Ballester, Viatge a Terra Santa, Egipte i Turquia (1857), Lerida 1999. p. 120.

(10) Antonio Bernal de O'Reilly, Viaje a Oriente, en Egipto, Madrid 1876, p. 85Viaje a Oriente, en Egipto, Madrid 1876, p. 85.

(11) Bernal de O'Reilly, o.c., p. 91.

(12)Bernal de O'Reilly, o.c., p. 86.

(13) Bernal de O'Reilly, o.c., p.87.

(14) Jose Castro Serrano, Novela del Egipto, Madrid 1870, p. 87.

(15) Juan de Dios de la Rada Delgado, Viaje a Oriente de la fragata de guerra Arapiles, Barcelona 1876-1783, vol. 3, p. 187.

(16) Jose Ma. Fernandez Sanchez-Francisco Freire Barreiro, Santiago, Jerusalen, Roma. Diario de una peregrinacion a estos y otros santos lugares, Santiago 1880, p. 470.

(17) Fernandez Sanchez-Freire Barreiro, o. c., pp. 523-524.

(18) Fernandez Sanchez-Freire Barreiro, o. c., p. 524-525.

(19) M. E. Yapp, The Making of the Moderrn Near East 1792-1923, London: Logman 1987, pp. 223-225.

(20) La Epoca, 11 de julio de 1882.

(21) La Epoca, 14 de julio de 1882.

(22) La Epoca, 16 de julio de 1882.

(23) La Epoca, 17 de julio de 1882.

(24) La Epoca, 24 de julio de 1882.

(25) Eduardo Toda Guell, A traves del Egipto, Madrid 1889, pp. 13-14.

(26) Toda Guell, o.c., pp. 21-22.

(27) Toda Guell, o. c., p. 185.

(28) Toda Guell, o. c., p. 61.

(29) Toda Guell, o. c., 61.

(30) Toda Guell, o. c., p. 64.

(31) Toda Guell, o. c., p. 69.

(32) Toda Guell, o. c., p. 69.

(33) Fernandez Sanchez-Freire Barreiro, o. c., p. 486.

(34) Fernandez Sanchez-Freire Barreiro, o. c., pp. 498-500.

(35) Robert Sole, Le grand voyage de l'obelisque, Paris 2004, pp. 213-217.

Correspondencia: PABLO MARTIN ASUERO. direst@cervantes.es Phd Universidad del Pais Vasco. Director Instituto Cervantes en Estambul. Direccion postal Tarlavasi Bulvari, Zambak Sokak 25. CP 34435 Estambul.
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Author:Asuero, Pablo Martin
Publication:Byzantion Nea Hellas
Date:Jan 1, 2013
Words:5838
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