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El reino chanca.

The Chanca Kingdom

Los chancas

En el ano 1548, por orden del clerigo don Pedro de La Gasca, se hizo la segunda visita del senorio Chanca, cuya trascripcion de los puntos mas importantes aparece en la no tan larga provision de deposito de encomienda concedida a Diego de Maldonado el Rico, vecino del Cusco. Contiene los toponimos realmente completos de sus pueblos, aldeas y patronimicos de sus curacas. El cronista Gutierrez de Santa Clara ya habla de la existencia del "pueblo de Andahuailas" en plenas guerras civiles de Gonzalo Pizarro (1550, I: 186). Despues agrega "provincia de Andaguaylas", senorio de chancas (Ibid 1550, III: 211). En este asentamiento, por ser bajo, no nevaba, pero si en las alturas de la misma etnia.

Calvete de Estrella la titula asiento, a 40 leguas del Cusco y a cinco de la cuesta de Lucanas-Andamarcas (1567; 299-300, 361-362, 404).

"Provincia de Uranmarca" la titula Antonio de Vega (1600: 89). Estaba a siete leguas al sur de Vilcas, orillando el camino real. En esta distancia se atravesaba el rio Vilcas, llamado asi por estar cerca de estos aposentos. Tenia su puente de bejucos. En los aposentos de Uranmarca vivian mitmas solamente (Cieza 1553: 436). Iguales informes encontramos en el Inca Garcilaso (1609, V: 175).

Otro autor especifica: "Los chancas, que es la nacion que poseia el valle de Andahuaylas" (Acosta 1590: 200), dividida en dos mitades: Anan y Lurin (Guaman Poma 1615: 1073 [1083]). "Provincia principal, treinta leguas del Cusco, que se llama Andahuaylas" escribe Las Casas (1561: 655). Andahuaylas "es otra provincia" anota Pedro Pizarro (1571: 221). "Provincia de los Chancas" le nombra Gregorio de Cisneros (1597: 90). "Provincia de Andahuaylas" prorrumpe Antonio de Vega (1600: 89). "Naciones ... de Chancas y Hancohuallu" pergena. Garcilaso de la Vega, el que le asigna de 16 a 17 leguas de espacio, dandoles el adjetivo de gente rica y en extremo belicosa (1609: 135). Anca Uallo Chanca o Anco-Uallo es como le designa Guaman Poma (1615: 85, 293-294), denominacion que la usa en el mismo sentido Pachacuti Yanqui (1613: 239). Vazquez de Espinosa se limita a formular "provincia y nacion" (1630: 509-1479). El valle de Andahuaylas estaba muy bien proveido de bastimentos agro-alimenticios, razon por la cual la consideraban importante para la guerra (Lopez de G.1552: 270). Era el quinto valle mas bello del Tahuantinsuyo (Cobo 1653, II: 71).

La provincia de Andahuaylas comenzaba donde acababa los dominios del senorio Tanquigua. Seguia 31 leguas y terminaba en el rio y puente de Pachachaca, entre el tambo de Cochacajas y el pueblo de Abancay, perteneciente este al senorio Quichua o Quechua. Su clima en lo principal es calido; pero tiene comarcas frias y otras templadas, conforme a las alturas y hondonadas hechas por la naturaleza. Produce maiz, papas y legumbres, frutas y buenos pastos. Al pie del pueblo de Andahuaylas pasa un arroyo que suele traer grandes avenidas en el verano, causantes de algunos danos. En esa parte carecia de puentes. Ademas, por el norte de su territorio corria un rio navegable que le servia de foso y muralla con las etnias de la selva de la otra banda: es el Apurimac (Anonimo 1700?: 241).

La palabra chanca tiene varias acepciones. Un linguista especialista en lenguas andinas (Urbano 2008) ha descubierto que es una palabra de diversa pronunciacion y significado, lo que dificulta la interpretacion de esta onomastica. Un cronista dice que "por alla arriba" llaman Chancas a las que en el Cusco les dicen conopas o huasicamas, propiamente sus dioses lares o penates guardianes de las casas familiares. Las hacian de piedra en forma humana y de diversos colores y tamanos. Todo producto agricola tenia su conopa trasmitida por herencia entre los sucesores o parientes.

Oliva es mas claro: en el septentrion, expone, son conopas, en el Cusco son chancas, dioses lares o penates al que tambien denominan Huasicamayoc: mayordomo o dueno de la casa. Son idolos de diversas materias y figuras, aunque de ordinario de algunas piedras particulares y pequenas que exhibian algo de singular o notable en el color y figura. Lo reverencian y mochan con gran delizadeza para que mediante su favor y amparo tuvieran muchas cosechas y descanso. Las heredan de padres a hijos, aunque el preferido era el hijo mayor de la unidad domestica; las vestian como a munequitas (1631: 134-135). Los chancas o amuletos recibian veneracion y adoracion, y hasta sugerian e insinuaban para que otros hicieran lo mismo (Del Prado, 1613: 194). Chanca es "poleo", es enmaranado, y otro lado: ajado. Chanca es por igual el cascajo, la graba y gofio o harina gruesa de maiz: cazabe, relacionado con chanca, o sea, machacado, triturado. Chanca es asimismo postre de chuno, veleidad y capricho, machacado y triturado, pierna, muslo (Urbano 2008: 217). Es sugerente como entre los varios nombres que daban al dios ordenador Apo Con Ticsi Wirakuchan, uno de ellos es Chanca Wiracuchan (Molina 1575: 48).

Empero, Chanca--o cunchur--constituia la palabra que mas usaban para indicar a los idolillos de piedra nombrados conopas, es decir amuletos, que los evangelizadores de los siglos xvi y xvii solian semejarlas a los penates o lares de los antiguos romanos (Arriaga 1621: 35 / Avendano 1649: 147). Era de propiedad familiar, por lo que lo guardaban en el interior de sus chozas, pudiendo transferirlo como herencia. Lo consideraban un pequeno oraculo para comunicarse con los dioses mayores llamados Apu o Jircas o Wamanis que moraban en el interior de las cumbres principalmente cubiertas con nieve. Para lograr esto lo lanzaban al cerro, como si arrojaran dados. Segun la senal interpretaban el significado, pero siempre terminaban llorando como acostumbraban en sus actividades rituales. Le hacian sacrificios para alcanzar y/o conservar la buena salud, las excelentes cosechas, la abundancia de ganado (Annua de 1571. Polia 1999: 199).

La palabra Chanca. Como se vio, es una onomastica runashimi, que vertida al castellano es tambien muslo o pierna entera o cuarto de pierna; pero al posponerle zapa, ni, o zzanzzani significa persona que camina bamboleandose o temblando y hasta saltando (GH 1608: 94). Tambien existe en aymara con el significado de hilo de fibra de camelido y de otras cosas (Bertonio 1612: 1a Pte 265 / 2a Pte 77). En el primer caso se trata de una exonimia impuesta no como sobrenombre glorioso, sino un hilarante apodo endilgado por los opositores.

La huaca Auqui-Chanca, de los Huachus y mitmas Yauyos en Chocorvos simbolizaria "pierna del principal"; si hubieran pronunciado chanca-auqui querian decir "principe chanca o del pais de los chancas". Cuniavillca, su hijo, seria cerro ardiente, o mas propiamente "cerro colorado" (Del Prado 1613:183).

Saliendo del Cusco, antes de llegar al pais Chanca o ya dentro de el, un cronista enumera una serie de naciones que, es increible que pudiesen haber tenido esta categoria. Son Tacmara, Quinualla, Curampa y Cochacassa--donde un Inca mando hacer un gran deposito--, que fueron conquistados con gran facilidad por ser de poca gente. Luego menciona "la gran provincia de Antahuaylla" (Garcilaso 1609: 135). Aqui se percibe otra confusion del cronista cusqueno, ya que las cuatro primeras poblaciones a las que alude, concretamente formaron parte del senorio Chanca en condicion de curacazgos menores o secundarios. En cuanto a Andahuaylas no hay sospecha que fue la capital del, alguna vez, poderoso senorio Chanca, tan venido a menos ulteriormente de ser derrotados por los incas.

El mismo cronista Garcilaso sostiene que se componia de "diversas naciones", entre ellas Hancohuallu, Utunsulla, Uramarca, Uillca y otras, cada cual jactanciosas por proceder de distintos prestigiosos ancestros o pacarinas: manantiales, lagunas, colinas altas, cavernas etc. Cada "nacion" de estas tenia por dios a los que adoraron sus padres con ofrendas y sacrificios (1609: 135). Lo que dio motivo para que no pocos historiadores del siglo XX imaginaran que conformaron una gigantesca federacion, aglutinando naciones desde Vilcashuaman, Chalcos y Soras, hasta Andahuaylas; e incluso Ancara. Fue una fiebre que atribuia filiacion Chanca a todo vestigio de ceramica en dicho ambito. Por cierto que tales elucubraciones emanaban no de la historia mitica incaica, sino de las paginas fabuladas por Garcilaso de la Vega. Ancoayllu o Ancohuallo fue el curaca de Lurinchanca en la epoca de Pachacutec, y nada mas.

Sulla y Utunsulla--segun Garcilaso--fueron dos "provincias" al poniente de Vilcas, hacia la costa, de inmensa poblacion, en cuyos territorios existian otras muchas "naciones de diversos nombres, unas de mucha gente y otras de poca", con un total de 40.000 vecinos. Los incas los conquistaron despues de largos meses de escaramuzas, pero al fin los redujo. Tenian minas de plata y azogue (1609: 136). Aqui hay exageracion, se trata de recuerdos o de imaginaciones mezclados referentes a comarcas internas de otros curacazgos desperdigados. Al hablar de vetas de azogue esta remitiendonos al senorio Ancara (Huancavelica), y al escribir de Utunsulla, se refiere a Atunsulla, espacio que es mencionado por Lopez de Velasco, al hablar de las minas de oro, plata y cobre en el senorio Chocorvo (1630, II: 74-75). Bien que existia otro Atunsulla, menos notable que, durante la colonia, fue convertido en estancia ganadera del distrito de Totos en la provincia de Tanquigua o Cangallo, a 3.918 msnm (Stiglich 1922: 124). En un distinto folio de los Comentarios reales aparecen, como aliadas de los chancas las "naciones" Hanchohualu (Ancohuallu), Uramarca, Uillca y Untunsulla (Garcilaso 1609: 175). No se ha ubicado ni demostrado la efectividad de la etnia y "provincia de Sulla". Enseguida repasemos acontecimientos mas concretos de la historia mitica forjada, archivada y sustentada por los propios chancas.

Su pacarina o punto de su origen politico-social, lo fijaron ellos mismos en el lago de Choclococha, de donde afirmaban haber emergido sus primeros ancestros, lago ubicado en el senorio de Chocorvos (Chucurpu/Castrovirreina), del cual, siendo ya numerosos, salieron y se desplazaron poco a poco hasta esblecerse en Andahuaylas (Antaguailla). Tal aseveracion anuncia que no se sentian oriundos de la referida provincia de Andahuaylas. A similitud de Lambayeque, Chimu e Incas conservaban la memoria de haber venido de fuera, de muy lejos. Consecuentemente, de conformidad a su singular historia legendaria no se originaron ni evolucionaron en Antahuayla. A esta arribaron ya transformados y adelantados, con ambiciones guerreristas de expansion y dominio territorial. Es el concepto que aceptaron para no desdibujar lo que ellos pensaban y creian, incentivados por las narraciones de sus antepasados.

Como etnia con identidad propia ya existia desde antes de los incas, se forjo luego de la caida del Imperio Wari o Huari (cfr Montesinos 1642: 20, 23, 24). El senorio Chanca, efectivamente, hace su aparicion ulteriormente de la desestruturacion del imperio Wari, en el siglo xi d. C. Segun sus propias tradiciones, procedian de las alturas de Chucurpu (Chocorvos / Castrovirreina actual, a suroeste de Huancavelica), pues situaban su pacarina o lugar de origen en el lago de Choclococha, a 4.950 metros sobre el nivel del mar. A dicho palude lo sacralizaron, teniendolo por improfanable, lo consideraban su templo principal para sus adoraciones y sacrificios (Cieza 1553: 436). Sin embargo, tambien hay otro cronista que anade ser descendientes del feroz puma, por lo que lo reverenciaban y rendian pleitesia y hasta lo ostentaban como divisa; en su bien calendarizadas festividades mas solemnes e importantes. Se vestian con las pieles de tan fiero felino para mostrar bravosidad (Garcilaso 1609: 135 / Repetido por Vasquez de Espinosa 1630: 74).

De modo que es incierto el dato dejado por Garcilaso en el sentido que los chancas se gloriaban de descender de un puma o leon americano, al cual lo adoraban antes de comenzar sus grandes festejos rituales, ideologia que lo materializaban disfrazandose 24 de ellos de felinos, ocasiones en la que los hombres se cubrian con el pellejo y metian su cabeza en la del puma. Escena que el mismo Garcilaso lo presencio en la fiesta el Santisimo Sacramento en el Cusco (1609: 135). La primera parte de este informe debe ser el producto de la interpretacion del citado autor, ya que en el antiguo Peru no existio la idea del totem o animal progenitor. Pero la segunda parte no, por cuanto asegura haber presenciado dicha coreografia, muy comun en el espacio andino.

Lo hiperbolico del mito es que salieron de la citada laguna "mil millones" de chancas, aparte de mujeres, viejos y ninos. Su apocuraca ya era Anca Uallo que tuvo el proposito de ser Inca, cuya vida cronologicamente coincidio con la de Manco Capac, primer gran senor del Cusco, quien le presento y dono a su hermana Topa Uaco para sellar una alianza intercambiando esposas; pero esta mujer guerrera sin ocultar su condicion de Uarmi-Auca (mujer guerrera, ?lesbiana?), engano y asesino al caudillo y capitan Anca Uallo (Guaman Poma 1615: 85). ?Como descifrar este informe? 1 Que la poblacion chanca fue numerosa; 2 que constituyo una etnia con pretensiones imperiales por considerarse vinculada al precedente Estado Huari; 3 que cronologicamente coincidiria con el desplazamiento de los primeros incas al Cusco; 4 que chancas e incas fueron naciones fuertes, que llegarona intercambiar esposas para limar enfrentamientos, bien que dicho plan fracaso por ser la mujer cusquena un instrumento para desaparecer al jefe chanca.

De acuerdo a los caudillos que los dirigian, rememoraban a Uscovlca de Anan Chanca y a Ancovilva de Lurin Chanca; aunque que es verdad que a su ejercito lo tenian organizado en tres divisiones, lo que anuncia que entre ellos funcionaba la dualidad en la vida social y la triparticion en las actividades guerreras.

Tuvieron muchos combates con etnias comarcanas, todas ganadas por ellos, aduenandose pasajeramente de mas curacazgos alejados de su centro nuclear (Las Casas 1561: CCL-655).

De alli, estos aguerridos pastores de altura de habla quechua, obligados por alteraciones climaticas y aspiraciones politicas se vieron forzados a salir y migrar multitudinariamente siguiendo el curso de las aguas del rio Pampas, comandados por dos capitanes: Asto Huaraca y Apo Huayco, jefes de cada una de sus mitades o sayas duales.

Se desplazaron llevando todos lo que pudieron: semillas, ganado y enseres, es que ya no pensaban retornar. Pasaron por Paucaray o Paucara, un asentamiento frio en una sierra flanqueada por intrincados roquedales, ubicado a tres leguas de Parcos (18 kilometros) al sur de Acobamba del senorio Ancara. Ahi pararon mucho tiempo, pues alli nacio y crecio el lider que iba a llevar el mismo nombre de su principal deidad: Uscovilca, quien, maduro ya, iba a ser el fundador del poderio Chanca (Betanzos 1551).

Llego la fecha que todos partieron de Paucaray, La gente de esta etnia tenia conciencia de constituir una de las grandes naciones, un Estado con poder. Por eso --en Paucaray mismo--el jefe Usco Vilca, adulto ya, reunio a sus guerreadores para planificar la campana e instauracion del Estado Chanca (cfr Betanzos 1551: VI, X), cuando los grupos incas estaban administrados por Huiracocha. Indudablemente fue un pueblo guerrero, muy valeroso en su tiempo. Salieron para conquistar muchas naciones, buscaban nuevas tierras para fundar y poblar con el objetivo de eternizar su nombre. Cuando arribaron a la entonces dilatada provincia de Andahuaylas, poblada por la extensa nacion Quichua, la invadieron y conquistaron; por ser de buen clima y de tierras fertiles para la agricultura y ganaderia, asentaron alli su habitacion. (Sin imaginarse que iban a ser derrotados algun dia del futuro en Ichumanba), prosiguieron hasta que por fin encontraron el suelo y los microclimas que anhelaban en un paraje nombrado Chuquipampa, en el que establecieron su asiento, pero con la intencion de seguir avanzando (cfr Cieza 1554 a: 192-193). Como se ve, escogieron un espacio relativamente cercano al valle del Cusco, donde la etnia Inca iba en camino con miras a la formacion de otro Estado conquistador (Vazquez de Espinosa 1630: 509).

Se posesionaron, pues, de gran parte del perimetro occidental del senorio Quichua, nacion muy antigua, para lo cual tuvieron que pelear y descalabrar a los antiguos ayllus con quienes chocaron alli. Los Anan y Lurin Quichuas, al percatarse de las consecuencias que se les venia encima, se pusieron a punto de combate. Decididos unanimemente concluyeron sobre lo justo de resistir con beligerancia hasta dar muerte a quienes asaltaban sus territorios. Salieron por una abra rumbo a la surena etnia Aymara. En tanto los mismos chancas tambien se acercaban a ellos. Una vez frente a frente sus dirigentes dialogaron algunas veces sin lograr avenencia alguna. El corolario fue una denodada batalla. La victoria parecia no alcanzarla el uno ni el otro, pero al final los quechuas fueron derrocados por completo y los cautivos tratados con crueldad, pues dejaban sin vida a todo quien caia en sus manos, sin perdonar a criaturas, ninos, ancianos ni invalidos.

Capturaron a las mujeres quichuas para convertirlas en sus criadas y conyuges secundarias. Asi los chancas se ensenorearon de mas de la mitad del pais Quichua, poniendolo bajo su dominio (cfr Cieza 1554 a: 192-193) hasta la epoca de Pachacutec, quien les consintio como duenos y senores de la espaciosa provincia de Andahuaylas. Como se advierte los chancas ganaron por fuerza de las armas, echando, arrinconando y estrechando a los antiguos pobladores quechuas al este de su provincia; les quitaron muchos terrales, hasta les constrineron a que les dieran mitayos; los trataban cual conquistadores tiranos (Garcilaso 1609: 135). Tales acaecimientos debieron iniciarse entre fines del siglo xii y comienzos del xiii, en las decadas contemporaneas a la derrota de los puquinas y desplazamiento de los incas de Taipicala rumbo al Cusco; pero la invasion de los chancas al senorio Quichua, tal como lo acabamos de ver, fue enseguida del regicidio de Yahuar Huacac y cuando ejercia el mando el tristemente celebre Inca Urcon (cfr Cieza 1554 a: 192-193). A todo esto hay que aceptarlo como hechos acaecidos, y no totalmente mitologicos como han propugnado ciertos estudiosos.

Ya en la provincia de Andahuayllas, los chancas aparecen solidamente comandados por un par de caudillos guerreros, tipo sinchis o jefes militares que se consideraban hermanos, uno y otro caracterizados por su bizarria y decision conquistadora. Tenian por nombre Uscouilca y Ancouilca que, despues de haber cruzado por Quinua (Guamanga), Chalco y Sora se apoderaron del valle de Andahuayllas. Uscouilca, de mayor rango, estaba considerado como el jefe principal. Reordenaron sus sayas o mitades (parcialidades), la primera denominada Ananchanca siguio bajo la jefatura de Uscouilca, mientras que Ancouilca continuo manejando a los Lurinchanca: es decir, los chancas de arriba y los chancas de abajo. Pero estos murieron y sus cadaveres embalsamados; por haber sido muy invencibles y muy acatados, los ananchacas y lurinchancas convirtieron a sus cuerpos disecados en bultos divinizados, verdaderos iconos para transportarlos consigo en las campanas presentes y futuras. La fuerza de su pensamiento atribuia a esas momias el triunfo en sus expediciones. Por sobrenombre a Ancouilca le pusieron Ancoallo (Sarmiento 1572: 231). Sus sucesores prosiguieron poniendose sus apelativos.

Ciertos datos sostienen que los chancas confiaban en el oraculo de Huancarrama, al noreste de su territorio; huaca que sostuvo alguna vez, que Inca Roca no era el verdadero senor del Cusco, pese a lo cual vencio con facilidad a varios curacas en sus propias tierras, entre ellos a los de Huancarama y Andahuaylas (Montesinos 1642, XVIII: 82).

Los chancas dejados por Uscuvilca en la provincia de Andahuaylas, ya en los tiempos de Huiracocha Inca, habian aumentado de manera cuantiosa, al punto de reputarse invictos, sin parangon en el mundo (andino). Por eso determinaron proyectarse mas alla; dentro de esas miras estaba muy bien calculada la invasion y captura del Cusco. Para esto eligieron dos sinchis: Astoguaraca y Tomayguaraca, el primero de Anan y el otro de Urin para que se desempenaran en dicha empresa y jornada. Asi las cosas, los valientes guerreros se pusieron en marcha al Cusco, hasta introducirse en la llanura de Ichupampa, cinco leguas al oeste de la gran llacta. Ahi permanecieron algunos dias atemorizando la comarca y ultimando las tacticas de la espectacular invasion al Cusco (Sarmiento 1572: 231.232).

Aqui es el momento de aclarar como ha habido intenciones de alterar la geografia de los Chancas. No se sabe que interes movio a algunos para atribuirles capciosa y erroneamente la posesion y control de las etnias o provincias que en su tiempo estuvieron en lo que ahora son los departamentos de Apurimac, Ayacucho y Huancavelica (vgr Garcilaso 1609: lib IV, cap. 15. Lib V, cap XIX). Todo lo cual es una falsedad redonda. Felizmente otro cronista, lejos de las pasiones y muy cercano a la objetividad si logro recoger lo veridico, atribuyendoles unicamente la provincia de Andahuaylas (Cobo 1653, II: 73). A Garcilaso le han repetido y/o copiado docenas de escritores. Este lo hizo con el proposito de magnificar en numero a los chancas, opositores del curacazgo del Cusco que, por entonces, configuraba un pequeno senorio o capaccuracazgo. Como estos--de poca gente--vencieron en los enfrentamientos, quedaron enaltecidos por su audacia y heroicidad favorecida, decian, por la ayuda del Con Ticsi Wirakuchan o el Sol. Inventaron mitos para intercalarlos en la verdadera historia oficial incaica, con su correspondiente propaganda y difusion que perdura hasta hoy.

Aqui la parte mas importante de sus nuevas posesiones es que estaban en Andahuaylas y Vilcaparo. En la primera continuaron divididos en dos mitades: Anan y Lurin. Alli se organizaron en 56 pueblos, dos de ellos quichuas de Vilcaparo (Huarillane y Tororo). La Chanca aparece como provincia fraccionada en Anan y Rurin (Lurin), cada una con su capital y cacique mayor, esas cabeceras tenian por nombre Layohuacho (ahora San Pedro de Andahuaylas) y el segundo Pomahuacho (San Jeronimo y Talavera). Su poblacion ascendia a muchos millares de habitantes, que vivian en una provincia muy ensanchada con muchos pastos para la crianza de bastante ganado domestico y silvestre. Sus poblaciones y caserios aparecian bastante diseminados.

Pocas demarcaciones geograficas del mundo andino tienen un cumulo de condiciones favorables que la han hecho famosa. Como aserto de su antiguedad estan los lugares eponimos de Curamba, Huancarama, Uranmarca y Suntur, en lo principal el ultimo, cuya existencia se remonta a epocas anteriores a los incas, sin que estos la hayan abandonado en ningun momento durante el Tahuantinsuyo. En segundo lugar, es zona agricola de gran potencialidad, sobre todo para los tuberculos. La provincia permanece encerrada por una parte en los tres lados de un cuadrilatero fluvial, por cuyo cuarto lado es una subcordillera fria, situada alli como para darle a la provincia todos los climas deseables, desde los mas suaves a los mas rigurosos: un paraiso de microclimas. De manera que nada le faltaba de lo deseable. La llacta misma de Andahuaylas, tan mentada en los anales chancas, es de excelente clima que jamas llega a hacerse rigido en invierno ni sofocante en el verano, en una situacion pintoresca a 3.017 msnm, es tan hermosa y florida que abunda de frutos y otros recursos para la vida. Nada les faltaba por alli. Llueve bastante en las temporadas de aguas (Calvete 1567, IV: 7 / Stiglich 1922: 50). En lo que incumbe a los andenes de Curamba ahora se sabe que fueron construcciones especialmente para fundir y obtener plomo no argentifero durante el incario, manufacturando piezas como vasos por ejemplo. Hay ausencia de huayras y tocochimbos y de minerales de menas de plata en el sitio (Brooks 2012: 204-206).

Tiene quebradas amplias, muy largas y sanas donde jamas caen heladas. A 12 kilometros esta la laguna de Pacucha, un lugar de los mayores encantos de la naturaleza. Poseia la cantidad suficiente de habitantes, sin la penuria de necesitar ninguna otra gente para su constante funcionamiento agricola y ganadero y para cualquier otra artesania por grande y dificil que hubiese sido. Los pastos de Pampachiri, en la margen derecha del rio Soras, gozaban de prestigio por brindar inverna abundante para llamas y alpacas. Pampachiri, al sur de la etnia, quedaba a dos dias de camino para arribar a Andahuaylas. En los rios Pampas, Pachachaca y Apurimac tenian el suficiente caudal de aguas para soportar, de bajada, la navegacion en balsas, facil para contactarse con los pueblos extranjeros del norte. Ademas, de los tres rios caudalosos que la vivifican, el pais Chanca gozaba de otros no menos importantes, como el Soras, uno de los brazos principales del Pampas; tambien el Andahuaylas, que forma el delicioso, florido y hermoso valle, pocos lugares reunen tantos embelesos como este donde se alza la moderna ciudad. El Quishuarani es el rio mas alejado de los centros poblados. Aparte, posee quebradas amplias, muy largas y sanas por donde jamas hay heladas. Sus aldeas y caserios estaban convenientemente diseminados. El ramal de los Andes que penetra en Andahuaylas alcanza hasta las bocas del Pachachaca y del Pampas; y es el mismo que desprende otras cadenas de cerros de menor importancia, aunque si lo suficiente elevadas como para impedir el facil despegue del territorio oriental de Andahuaylas, por lo que los calidos valles cercanos a los grandes rios solo eran atendidos por unidades domesticas. Huancarama, ubicada al este, era una zona muy habitada, entre el Pampas y el Pachachaca, comprende sublimes quebradas tributarias de uno y otro. Ongoy se ubica al norte del pais Chanca y al sur del Pampas en el rodeo que hace cuando va rumbo norte-este. Es duena de la importante quebrada de Ongoy, que desciende del Huamburqui y cae al Pampas, aunque propensa al paludismo, sus sementeras de papas se perdian por las heladas, distaba 11 leguas de Andahuaylas. Vale tambien mencionar a Chincheros, ubicado en la parte mas occidental de Andahuaylas, con moradores muy entendidos en la construccion de puentes colgantes. El del rio Pampas, en este sitio es antiquisimo, de transito obligado para los caminantes por el capacnan de los incas. Dicho puente era como la puerta de control entre Andahuaylas y Sora. Chincheros tenia terrenos muy fertiles, pero castigados por las heladas; su clima calido en las hondonadas enfermizas permitia el cultivo de frutas y aji. Estaba a 11 leguas de Andahuaylas (Paz Soldan 1877 / Stiglich 1922: 50, 156, 204, 325).

Existian minas de oro en Huallarripa, de las mas renombradas del Peru (Palomino 1549, ii: 9).

Por ser una de las naciones mas guerreras, sus centros poblados, aunque muy diseminados, los erigieron en sitios reputados por ellos estrategicos, es decir, en las alturas y laderas de la cordillera. Salvo el lugar de Andahuaylas, en el que si dieron paso a una llacta. Sentian mucha atraccion por las construcciones circulares techadas con boveda falsa y de varillas que sostenian techumbre de paja-ichu; y menos por las cuadrangulares y rectangulares, todas con muros de piedra y barro modelo pirca, con cercos defensivos. Para determinados edificios utilizaban piedras seleccionadas que dan apariencia homogenea a las superficies de las paredes exteriores e interiores. Los restos que subsisten no muestras inmuebles que sugieran haber sido templos ni barrios residenciales de elite. Por el contrario, la integridad exhibe a una sociedad parigual o indistinta. Su ceramica es burda, tecnicamente poco perfeccionada. Sus herramientas agricolas, de molienda, raspadores, lascas y armas son de piedra; usaban cuchillos de obsidiana o quishpi. (Gonzalez Carre 2002: 546-547).

A las cinco reparticiones internas de la nacion Quechua, y a otras vecinas, las tenian rendidas, comportandose ante ellas con dureza y tirania (cf. Garcilaso, 1609, lib. IV: 145).

En general la etnia Chanca comprendia 16 populosos ayllus divididos en dos sayas: Anan y Rurin o Urin, habitaban por lo menos en 56 aldeas nativas, o sea solamente de chancas. Los Anan-Chanca con su cabecera en Andahuaylas, fundada por Uscovilca; en tanto los Lurin-Chancas con su cabecera en Uranmarca, fundada por Ancovilca (Sarmiento 1572: 163 ed 1943).

Otros pueblos chancas eran Utunsulla; mientras que Chalcumarca y Suramarca fueron fortalezas de Anco Huallo en Andahuaylas, famoso general (Vazquez de E. 1630: 510-1481).

Se ha conservado el listado de los 16 clanes y de sus 62 centros poblados, pero los dos documentos examinados no permitan enumerarlos por sayas o mitades, por separado. Veamoslo en orden como quedo conformada la wamani o provincia Chanca durante las postrimerias del imperio de los Incas:

1 Chuquicondor-Lapa, senor el pueblo de Layohuacho. 2 Lombo, senor del pueblo de Pomahuacho. 3 Condor-Suca, senor del pueblo de Guamanilla. 4 Asto, senor del pueblo de Zapacalla. 5 LLacta-Conas, senor del pueblo de Ongoro. 6 Guasco, senor del pueblo de Bambamarca. 7 Guncho, senor del pueblo de Quevilla. 8 Sulcaguaman, senor del pueblo de Cacacha. 9 Tomay Nampa, senor del pueblo de Chuayapo. 10 Maras Guama, senor del pueblo de Caquesamarca, es inga. 11 Orozo, senor del pueblo de Guayaconil, [es] chachapoya. 12 Pacovilca, senor del pueblo de Pacocha. 13 Yanas, senor del pueblo de Guatara. 14 Chontaya, senor del pueblo de Orcomalca. 15 Allauca, senor del pueblo de Yslana. 16 Coyca e otro Mayma, senores del pueblo de Pocollo, son quichuas. 17 Guaman Vilca, senor del pueblo de Gualguayo. 18 Tubanaypa, senor del pueblo de Cochabamba. 19 Alcailla, senor del pueblo de Chuquibamba. 20 Chochuma, senor del pueblo de Guarillone, son quichuas. 21 Abaca, senor del pueblo de Cocas, son yungas. 22 Cancache, senor del pueblo de Sillueque. 23 Canas, senor del pueblo de Yanama. 24 Ynda, senor de Todoro, son quichuas. 25 Nava Hastu, senor del pueblo de Aymayba. 26 Suca, senor del pueblo de Chuchumbe. 27 Guamanlaya, senor del pueblo de Bambamalca. 28 Guaraca, senor del pueblo de Chocpalla. 29 Guasco, senor del pueblo de Queca. 30a Quilli Changas, senor del pueblo de LLamay. 31 Muyacondor, senor del pueblo de Chupuisguacho. 32 Guachaca, senor del pueblo del pueblo de Pupuca. 33 Magula, senor del pueblo de Pomachaca. 34 Curatomay y Tomay Condor, senores del pueblo de Nidaba 35 Lengare, senor del pueblo de Quenoavilca. 36 Queque Hasto, senor del pueblo de Laracalla. 37 LLacaguabeis, senor del pueblo de Opibacho. 38 Guascopachua, senor del pueblo de Tulpo. 39 Chuquillapas, senor del pueblo de Midaquechua. 40 Ala, senor del pueblo de Ococho. 41 Quiquimalca, senor del pueblo de Tiquillo. 42 Maqui, senor del pueblo de Maguey--Camalla. 43 Quichuy, senor del pueblo de Cachi. 44 Viscasana, senor del pueblo de Chiliceni. 45 Sulla, senor del pueblo de Capatcalla. 46 Chocollo, senor del pueblo de Cola. 47 Larcho (?), senor del pueblo de Chuquillampa. 48 Qulencha, senor del pueblo de Aychica. 49 Suca, senor del pueblo de Chiara. 50 Guachovilca, senor del pueblo de Paracaya. 51 Chueco, senor del pueblo de Chacana. 52 Hasto y Lapa, senores del pueblo de Loroya. 53 Changa Guasco, senor del pueblo de Suya. 54 Curasica senor del pueblo de Yanapisco (Yanapillo?). 55 Guacharondo y Magula, senores del pueblo de Chumbichallanga. 56 Chuquicamaca, senor del pueblo de Guayana. 57 Paucar, senor del pueblo de Omamaca, son orejones. 58 Caluacuri y Sevmda, senores del pueblo de Vilcabamba. 59 Moygua, senor del pueblo de Apcara, es orejon. 60 Aocasibi, senor del pueblo de Chuca, es orejon. 61 Guachaca, senor del pueblo de Aymaras, "son mytimaes de los aymaras que se dice soso". 62 Chauca Quiyaruyo y Tucuyrico, Hurcoguaranga, es orejon, senores del pueblo de Moyomarca y Chabilbamba (Francisco Pizarro. Cusco, 15-IV-1539. Provision de deposito. AGI. P-93).

Con todo, la fuente anterior no contiene informacion completa. Omiten a la "parcialidad de los Caxamarcas", mitmas reubicados en la comarca de Cocharcas, a 40 leguas del Cusco y a 20 de Quinua (Huamanga). Tales caxamarcas estaban administrados por el curaca Chuquisulca. Precisamente Sebastian Quimichi, hijo de Lope Martin y Luisa Asto, pertenecientes a este ayllu, fue quien introdujo en el pequeno pueblo de Cocharcas el culto a la Virgen de Copacabana (Montesinos 1642, II: 138).

Conocemos los nombres de sus ayllus agrupados en Anan y Lurin, pero es todavia imposible saber cuales de esos centros poblados catalogados anteriormente pertenecerian a cada mitad. En una relativamente tardia revisita de 1604, despues de mas de 32 anos de las reducciones toledanas que causo una enorme dispersion de unidades domesticas para concentrarlas en pocos pueblos, y cuando el atuncuraca principal de toda la provincia y de la parcialidad de Anansaya, era don Apo Leon Guasco; mientras que don Luis Tomay Guaraca era ansimismo cacique principal de la parcialidad de Urinsaya"; aparte de "otros muchos caciques y mandones e indios destos pueblos sujetos a los susodichos", lo que vale decir, curacas de ayllus y muchos mandones. Por entonces Anansaya, carecia de segunda-persona, solo tenia un curaca principal don Leon Apo Guasco, por titulo otorgado por el virrey don Luis de Velasco, y por ser sucesor en el cargo de su padre legitimo don Diego Guasco. El resultao fue el siguiente:

A). Parcialidad de Anansaya Chancas: 1 Ayllu Guasco, con sus unidades domesticas repartidas en San Pedro de Andahuaylas y en todos los demas pueblos de la provincia. Por entonces su cacique don Lazaro Condor Guacho, con titulo del virrey don Luis de Velasco, habia muerto hacia cuatro meses. Por no haber dejado hijos legitimos, sino apenas a uno de sus abuelos, don Carlos Tupa Guassco, residente en el pueblo de San Jeronimo, que tenia hijos legitimos mayores y aptos para la sucesion, de 25 anos de edad y habilidades: don Jeronimo Tapa Guasco, don Francisco Guana Guasco y don Juan Guanacuasco, y otros cuatro hijos menores de 20 anos. El que gobernaba este ayllu entonces era don Diego Auqui Guasco, hijo legitimo de don Lazaro, cacique difunto. 2 Ayllu Malma, a cargo de su cacique don Martin Acua Malma Viera, que paraba libremente en el pueblo de San Pedro de Andahuaylas, lo cual, afirmaban, lo aceptaba el virrey marques de Canete. 3 Ayllu Moros, del cacique don Diego Guachorondo, hijo legitimo de don Luis Guachorondo, que fue cacique por titulo del virrey don Luis de Velasco. 4 Ayllu Pachacarua del curaca don Pablo Quiquin Carbas, ya viejo, por lo que el cargo lo ejercia un hijo legitimo suyo por titulo del virrey marques de Canete. 5 Ayllu Abras, del cacique don Felipe Tiquilla Cuntor, sobrino del difunto don Felipe Penaupas, que lo fue. Lo poseia por titulo del virrey don Luis de Velasco. 6 Ayllu Inga o Ingale, del cacique don Diego Sibi Paucar, "de la dicha parcialidad de Hanansaya". Estaba ya anciano, pero con un hijo legitimo para sucederle. Lo poseia por titulo del virrey don Martin Enriquez. Unas veces le llaman Inca y otras Incale. ?Son palabras pertenecientes a la cultura chanca neta, o acaso tenian algo que ver con ciertos mitmas procedentes del Cusco? 7 Ayllu Chinchaysuyo, con el cacicazgo vacante por fallecimiento del titular don Juan Capcha Guaman. Este dejo un hijo legitimo y homonimo, de 30 anos de edad. Gosaba de la aceptacion de todos los caciques principales de los demas ayllus para otorgarle el titulo respectivo, pues tenia habilidad para ser curaca de ayllu. En este caso tambien hay que hacer la misma pregunta anterior, por cuanto Chinchaysuyo era una etnia al oeste del Cusco, ?serian mitmas? 8 Ayllu Yunga, a cargo del cacique don Pedro Islache por muerte de don Martin Islache. La sucesion directa y legal le correspondia a don Juan Islache. Pero erar menor de 20 anos, edad que ya lo habilitaba para tomar el cargo legitimamente.

B). Parcialidad de Lurinsaya Chancas. A cargo, toda ella, del curaca principal don Luis Tomay Guaraca Tenia los ayllus siguientes: 1 Ayllu Guaraca con su curava el mencinado don Luis Tomay Guaraca por titulo del marques de Canete, y sucesion legitima de su difunto tio don Cristobal Chanca Tomay Guaraca. 2 Ayllu Guachaca, don Juan Alca, menor, hijo legitimo de su homonimo el difunto don Juan Alca, mas o menos de edad de 12 anos, por lo que en su reemplazo ejercia don Luis (Tomay Guanaca) por titulo del virrey don Luis de Velasco expedido en 1601. 3 Ayllu Yanas del difunto curaca don Pedro Nabin Asto. Debia sucederle un hermano suyo, legiimo, don Grabiel Nabin Asto, de 14 a 15 anos de edad, quien en efecto debia gobernar cuando alcanzazara su mayoria; mientras tanto lo haria un cacique-gobernador interino, don Andres Aycagualca, con autorizacion del corregidor. 4 Ayllu Capac-Asto, del que fue curaca don Antonio Asto ya difunto. Su hijo legitimo llamado tambien don Antonio Asto, de 15 anos de edad. Por su minoria fue designado cacique-gobernador don Luis Guasco por titulo el virrey don Luis de Velasco. 5 Ayllu Matma a cargo del curacaca don Gaspar Auquirima, ya viejo y con hijo legitimo nombrado don Marcos Auquirima, de 30 anos de edad, a quien le ayudaba a gobernar su padre. 6 Ayllu Anta-Quichua, a cargo del curaca don Juan Asto. Por su muerte goberno su hijo don Lazaro que asimismo murio; quedo su hijo legitimo, menor de 12 anos llamado don Juan Capa. Por lo tanto, en el inter, gobernaba su tio Felipe Asto Caquia, sin titulo del corregidor ni del virrey. En el pueblo de Turpa se desempenaba como gobernador de este ayllu de Anta-Quichua don Baltasar Caquia Guarca por provision del virrey don Luis de Velasco, aunque don Felipe era sobre todo el gobernador. 7 Ayllu Vilcaporo, tuvo como cacique a don Diego Cayca, que murio dejando dos hijos legitimos que le sucedieron, el mayor don Juan Apyca de 26 anos de edad, inhabil para gobernar, en cambio el otro, don Francisco Coyo, ya con los requisitos para asumir el cargo, conforme lo manifestaron los otros curacas de ayllus. 8 Ayllu Yunga, del que era cacique don Francisco Yacha Are, pero sin titulo del corregidor ni del virrey, pese a reunir los requisitos de ley, entre ellos haber sido hijo legitimo de su padre don Francisco Yacha (Agustin Arce de Quiroz 1604. Visita de la provincia de Andahuaylas (AR.Cusco).

La presente nomenclatura muestra como los componentes de la etnia Chanca estaban localizados al este del Pampas; divididos en dos mitades o sayas: Todos estos asentamientos humanos paraban distribuidos en dos sayas o mitades: Anan y Urin. Los datos que han sobrevivido permiten senalar cuales conformaban cada sector. Sabemos que los atuncuracas de Anan Chanca eran los Apo Guasco con mando en toda la provincia, mientras que el principalazgo de Urinsaya estaba en poder de los Tomay Huaraca con mando solo en su respectiva mitad. El ayllu Guasco ocupaba el primer rango, ya que siempre empezaban los censos o empadronamientos por el. Hubo ayllus que vivian en punas frias, como las de Pampachiri (con los ayllus Anta y Mayo); y otros en los valles de clima mas benigno, como en Talavera y San Jeronimo de Cazama o Casania (Arce de Quiroz: 1604: 42r-42v, 48r. ARC. Cusco).

Los chancas de los valles ocupaban San Pedro de Andahuaylas, San Jeronimo de Casania, La Asuncion de Talavera, Andarapa, Cascabamba: de clima yunga o templado, estaba muy poblado y tenia prestigio por ser extraordinariamente maicero. Fue la razon para que en 1560 se prohibiese que fueran a mitar a las frias minas de Atunsulla (o Xunsulla) que, si bien de clima sano, de todas maneras difiere de los anteriores. Les permitieron, sin embargo, poder viajar para trocar sus productos (Polo de Ondegardo 1561: 459). El valle de Andahuaylas, de clima templado, favorecia la abundancia de maizales; pobladisimo de habitantes y de camelidos (Lizarraga 1605: 533).

Los chancas de las punas vivian en San Cristobal de Pampachiri, Santiago de Guayana, La Concepcion de Cachi, Santiago de Huancaray, Uripa, Ongoy, Guancarama, Ocobamba y Cayara--y posiblemente Chinchero--. En la jurisdiccion de Cachi estaban los terrenos de Tanquigua, con 48 habitantes, en el anexo de Chillisana. Tambien se visito a "los indios chancas" mitmas del repartimiento o provincia de de Huanta (Parixa).

En Andahuayla la nacion chanca alcanzo gran extension territorial y enorme poblacion, adquirio mas renombre y notabilidad. Su prestigio se calibra porque, aparte de su capac o rey, tenia sus capitanes o jefes de guerra celeberrimos por su valor: Mallma, Rapa, Yanavilca, Teclovilca, Guaman Huaraca, y Tomay Huaraca. El rey era Usco Vilca (Betanzos 1551: cap. VI), que jugaron roles decisivos en la restauracion del imperio de los Incas.

Tan amplio territorio con numerosos asientos poblados, por decision de sus jefes y necesidad de todos se comunicaban entre unos y otros. Para eso adquirieron un gran conocimiento practico, una experiencia a toda prueba, para abrir senderos y trochas. Citaremos un ejemplo: la via de Andahuaylas a Chincheros, de 10 leguas y de un dia para su recorrido; a Pumacahuanca, 12 leguas tambien en un dia de caminata; a Ninabamba, siete leguas en un dia de viaje; y al navegable Apurimac, 10 leguas en un dia de trote (Carlos Fry 1889, II: 86).

Los chancas disfrutaban de un enclave de coca en el calido valle de Mayocmarca (o Mayonmarca o Mayun-Marca, en la region Antisuyo) al este de Quinua (Huamanga), en tierra yunga de cocales, es decir, calida y humeda, unida al senorio de Quinua gracias a un camino tan excelente que tenia la categoria de capac-nan (Mendoza 1552: 197r passim / Guaman Poma 1615: 902, 1074 (1084). Hasta alli, cruzando el rio Vilcas, caminaban los chancas, con la categoria de advenizos o mitmas, a sembrar, cuidar y coger hojas de coca (Division del obispado del Cuzco. 1614. AGI. E-C 503 / AGL. A V: 13). De ahi la sacaban encestada para llevarla a sus pueblos. En el mismo perimetro estaban los cocales de Sintihuayla, pero a estos no tenian acceso los chancas, pertenecia por entero a los de Quinua (cf. Ribera de Chavez 1586; 110). No se sabe si el enclave de Mayocmarca es de data preinca, o si estos les permitieron; pero lo cierto es que de dicho cocal les fue despojado por el corregidor de Huamanga, agregandolo a su territorio en calidad de anexo, so pretexto de estar mas cerca a el. Lo administraba designando un teniente de corregidor (Lopez de C. 1630: II: 73 / Tambien en A 1: 264). En la colonia le cambiaron de nombre, llamandole Anco, al cual --para llegar--se hacia preciso el desplazamiento de 20 leguas caminando por la provincia de Huanta (120 kilometros). En dicho valle poco a poco se erigieron cinco pueblos: Anco, Anchihuay, Rapi, Chinquintilca y Chunguy, los cuales--si bien de temple frio--gozaban de frutos de la selva por tener sus habitantes algunas heredades en ella. Por entonces ya no solo cultivaban coca, sino cana de azucar, platanos, paltas, chirimoyas, guayabas, pinas, naranjas, limones, maiz y algunas hortalizas. Su terreno fertil tambien servia de habitat a viboras, culebras y alacranes, cosa comun en la montana. El nombre de Mayocmarca lo conservo hasta fines del siglo xvii. Se cuenta que sus habitantes se retiraron a otros pueblos ahuyentados por los jaguares (Bueno 1767: 70).

Es un error de ciertos autores que propugnan que el dominio Chanca abarco los que ahora son los departamentos de Huancavelica, Ayacucho y parte del de Apurimac. Hasta se ha inventado la categoria "Confederacion Chanca". Se han habituado a considerar e identificar como Chanca a toda ceramica tecnologicamente pobre recogida en dichos departamentos. Producto de este furor es una incontable cantidad de "sitios chancas" desde Angaraes a Andahuaylas (Gonzalez Carre 1979, 1992). Es un lapsus que debe acabar, porque en los espacios de tales circunscripciones departamentales, por entonces, florecian otras etnias, entre ellas la Chanca, Huachu, Chocorvo. Parixa o Parisha, Quinua, Tanquigua, Chalco-Soras, Lucanas, etc.

Son territorios que, con anterioridad, habian pertenecido a la zona nuclear del Imperio Wari, al que los mismos antepasados de los chancas pertenecieron, pero es evidente que destruido dicho Estado, no supieron aprovechar todos los adelantos cientificos y tecnologicos, por eso no han dejado llactas grandes ni chicas bien planificadas, tampoco aposentos palaciegos, ni barrios residenciales. Sus pequenos asentamientos urbanos las mas de las veces dispersos, ubicados en las faldas y cimas de los cerros, denuncian el estado de beligerancia permanente, pero no internamente entre ellos mismos, sino preparados para rechazar cualquier agresion de las etnias colindantes. Tal fue el devenir cotidiano en el espacio andino durante el Intermedio Tardio.

Radicados en el territorio de la provincia de Andahuaylas, poco a poco se organizaron, hasta que Uscovilca y otros adalides, entre estos Ancovilca, conformaron un reino perfecto de acuerdo a los patrones economicos, sociales, politicos y religiosos andinos, heredados, no cabe porque dudarlo, del destruido imperio Wari. Asi por ejemplo, estaban configurados en dos mitades (Ananchanca y Lurinchanca), cada cual con su respectivo jefe o atuncuraca. Incluso conservaban los nombres de los caudillos que los guiaron en su peregrinaje o emigracion: Uscovilca, lider de Ananchanca, y Ancovilca, de Urinchanca: representantes de una diarquia guerrera y politica de origen divino. A los cadaveres de sus fundadores los guardaban momificados, cual oraculos y protectores de su nacion, por eso las conducian en andas en la totalidad de sus expediciones.

En Andahuaylas racionalizaron admirablemente su vida con un habil control de los pisos ecologicos, desde los bajos y calidos valles interandinos hasta las frias punas de las alturas. Inclusive alcanzaron a tener enclaves de cocales en la selva (Lopez de C. 1630). En su nuevo habitat montaron todo un Estado, cuyo territorio lo ensanchaban por los cuatro puntos cardinales en forma incesante mediante invasiones y conquistas con tanto exito como de la etnia Inca afincada en el Cusco. Posteriormente, en sus expediciones guerreras llevaban consigo el cuerpo disecado de su caudillo Uscovilca. Los chancas nunca olvidaron el nombre de siete adalides suyos, gracias a cuya tactica y estrategia dilataron sus posesiones en diferentes periodos: 1 Mallma y Rapa, que incursionaron por el oeste de Condesuyo; 2 Yanavilca y Teclovilca, que invadieron el Antisuyo, 3 Tomay Huaraca y Astohuaraca, que atacaron el Cusco; y 4 Huaman Huaraca, que negocio la cobarde rendicion del inca Huiracocha y de su hijo Urcon.

Sus productos son faciles de descubrir al leer la tasa tributaria anual de 1552, firmada por fray Jeronimo de Loayza por encargo de La Gasca, practicamente la primera que les impuso el gobierno colonial. 1 Seis mil pesos de oro de 450 maravedies cada uno, o su equivalente en oro puro. 2 Trecientos vestidos de lana, 150 de cumpi y 150 de awasca. 3 Dos panos o reposteros de pared de 4 varas de caida y 5 de traves; 6 cojines vacios; 12 capotes; 50 costales con sus sogas; 12 mantas; una "algodonera" de 3 varas de largo y 2 de ancho, todo de lana; se trata de bolsas para coger y beneficiar el algodon, separado el vellon de la simiente (DRAE 1791: 53). 4 Mas 50 trajes de cumbi y 50 de awasca. 5 Ocho arrobas de lana. 6 Cien llamas, mas 200 de ganado para comer. 7 Doce arrobas de sebo. 8 Ciento cincuenta pares de perdices al ano. 9 Un arrelde de pescado por semana, salvo en cuaresma que debia ser de dos arreldes semanales. El arrelde contenia cuatro libras (DRAE: 99). 10 Mil doscientas fanegas de maiz al ano. 11 Trecientas fanegas de papas al ano. 12 Cuatro fanegas de aji. 13 Algunas frutas si la hubiere. 14 Cuatrocientos pares de alpargatas al ano de cabuya, mas 100 de algodon, 50 costales con sus guascas, 50 sogas para lazos de cinco brazas cada una, y de jaquimas con sus cabestros y cinchas con sus latigos de cordeles y sueltas. De cada cosa de estas 8 y 300 pares de ojotas. Todo de cabuya. 15 De madera: 50 bateas anuales, las seis grandes y las demas pequenas, mas seis sillas. 16 Tablas: 60 maderos anuales de 25 pies de largo cada una; 40 tablas de tres varas de largo. 17 Veinticinco cargas de carbon al mes. 18 Sesenta cestos de coca por cada mita, de las tres existentes al ano. 19 Ciento cincuenta fanegas de maiz y 30 de trigo. 20 Quince cargas de carbon. 21 Tejas en cantidad segun la necesidad del encomendero, con tierra dada en el Cusco, etc. (Mendoza 1552: 184-188). En esta tasa figuran cosas traidas e impuestas por los espanoles para que aprendiesen los chancas: 267 aves de Castilla cada cuatro meses; 50 huevos semanales, si bien en Semana Santa, aumentaba a 120; 159 fanegas de trigo; 25 sirvientes cada que el encomendero estuviera en Andahuaylas; 30 trabajadores para la guarda de sus ganados. Llama la atencion que no les impusieran tributos en coca, pues los chancas la cultivaban en sus chacras enclavadas en Mayocmarca en los Andes de Huanta (Ibid: 197r passim / Tasa autorizada por La Gasca. Lima, 30-X-1550. AGI. P-93).

Ya se reporto que sus casas, como todas de la altura andinas, son de planta circular, paredes de piedra, pirca y techumbre conica, de paja-ichu, con puertas muy bajas y angostas, carentes de ventanas, caracteristicas de la totalidad de las casitas de altura del ambito andino para defenderse de la frialdad nocturna (Cieza 1553: 436). Sus alfares no tienen nada de finura ni estetica, como acontece en todas las etnias serranas de su tiempo.

Su peinado distintivo, exclusivo de los chancas, consistia en traer los cabellos largos entrenzados menudamente puestos unos cordones de lana que les venia a caer por debajo de la quijada (Cieza 1553: 436).

Sus danzas las ejecutaban en plazas hechas especialmente para eso. Vestian mantas y camisetas de lana. Sus funerales y enterramientos no diferian de las etnias colindantes. Creian en la inmortalidad del alma, a la que llamaban xoingon--shongo o songo: corazon-(Cieza 1553: 436). A los cuerpos difuntos de sus curacas los enterraban con mujeres vivas y alguna ropa y tesoros. Un testigo ocular de lo que ocurrio al fallecer un curaca, cuenta que escogieron una mujer joven para que fuese al Upaymarca o mundo de las almas, con la finalidad de servirle, para eso le pusieron unas ollas pequenas para puchero, cucharas, aji y otras cosas para hacerle sus alimenos. La vistieron muy bien a su modo; y cargada de pucheritos la llevaron a una pena para despenarla. Temerosa de hacerse mil pedazos, la arrojaron, pero cayo viva, salvo una herida no mortal en la frente (Cabredo 1600: 77-78).

Pese a tanto respeto por sus curacas, se sabe que, por lo menos una vez, envenenaron a uno de ellos, a instancias de los celos de una de sus mujeres (cf. Cabredo 1600: 74). Los jefes practicaban la poliginia con hasta dos y tres esposas, a veces repudiaban a su mujer principal. Los chancas consultaban a adivinos, estos les obligaban a comer carne cruda, beber sangre y propinar veneno para matar a los curacas, quienes en tal estado nombraban a su sucesor. Precisamente en cierta ocasion una shaman determino dar muerte a un curaca chanca, impulsada por el ansia de que su marido entrase en su lugar a heredar el curacazgo. Llevo la ponzona en la mano derecha para echarla en un vaso que portaba en la izquierda; pero turbandose cambio las manos y la dio a su marido que estaba destinado al curaca, y lo mato. No se detuvo en su intento danino, y dio otro vaso al curaca, que tambien sucumbio (Cisneros 1597: 90-91, 92,94. / Vega 1600).

Los chancas tenian sus huacas propias. Sus divinidades principales eran dos: I En lugar preferencial, Uscovilca, perteneciente a Anan-Chanca. La representaban en una estatua de piedra a manera de hombre vestido con ropaja ornado con tocapus, un modelo propio de los chancas. Su santuario estaba en el pueblo de Andahuaylas. II En segundo termino, Ancovilca, huaca de Lurin-Chanca, tambien una efigie petrea en un templo respectivo; y al que acostumbraban conducirlo consigo por donde quiera que iban (Albornoz 1582: 28). Ambas efigies sustituian a sus cadaveres momificados.

Al parecer, tanto Uscovilca como Ancovilca, en figuras de menor tamano, los colocaban en un altar casero, delante de un brasero en el que quemaban sebo; la sangre de los cuyes sacrificados la asperjaban por todo el aposento, acompanado con su bebida o chicha. Esta huaca tenia ganado en las punas, de su propiedad; muchas mujeres solteras se ocupaban en su servicio, hilando para ofrendarle. Acudian a reverenciarlo mucha gente. Era un idolo heredado de padres a hijos (Cabredo 1600: 76-77).

Tenian sacerdotes y shamanes de ambos sexos, expertos en su oficio. Al fallecer lavaban al cuerpo yerto; lo velaban toda la noche, bebiendo lo conducian al entierro, vestido el difunto con ropa nueva, le ofrecian comida y cada ano renovaban la misma ofrenda. A los cuerpos de sus progenitores los guardaban en cuevas y entierros antiguos. Les sacrificaban al iniciar el sembrio en sus chacras echando chicha en el suelo de la parcela. Al chispear creian que las almas de sus antepasados padecian sed y hambre; arrojaba maiz, papas, chicha y otras comidas en el fuego para que comieran y bebieran. En Huancaraimi el culto principal era a los muertos momificados o malquis. De este modo tambien sacrificaban durante las enfermedades. Adivinaban con cuyes y aranas (Luis de Teruel. En Arriaga 1621: 83-84).

Tenian adivinos, estos les instaban a comer carne cruda, beber sangre de animales, reverenciar al Rayo. Adoraban al Sol, Luna y Estrellas, les ofrecian sacrificios de animales a nombre de si y de parientas nacidas de pies, consideradas hijas del Rayo, por eso le ofrendaban a la criatura matando dos animales. Una mujer quito la vida a tres criaturas por orden del sacerdote. Habia feminas shamanas que curaban con harina de maiz y sangre de llamas que manaba por un costado; lo metian en un costalillo de harina para darle al enfermo en medio de oraciones especiales. En un pueblo chanca, castigado por un huayco que arrastro parte del poblado y luego cayo un Rayo que quemo un edificio, desde entonces no se acercaban al lugar siniestrado, abandonaban sus casas quienes sufrian este tipo de accidentes (Cabredo 1600: 70, 72-74).

Tambien hay informes que hablan de las afamadas huacas llamadas Auqui-Chanca y su hijo Cuniavillca, conocidos y venerados en un circuito muy amplio: Chocorvos, Acoria, Sullcamarca, Cordoba, Carachapampa, Sancos y Lucanas, es decir, desde Chocorvos y Ancara a Lucanas. Venian a adorarlos desde remotisimos lugares, incluso del Cusco. Les hacian su fiesta en cuatro oportunidades al ano, las cuatro con gran veneracion y solemnidad, suntuosos regocijos y danzas, ritos y ceremonias. Una de aquellas festividades coincidia con la aparicion en el firmamento del Hemisferio Sur, de la constelacion de las Siete Cabrillas (Oncoy); otras en los dias de Corpus Christi, Navidad y Semana Santa. Es que en el espacio andino, cada nacion aseguraba tener su huaca principal llamado Cuncahuacas, cual patron de los pobladores. Pero cada ayllu y parcialidad, adoraba a otras huacas particulares que le decian Ayllu-Huaca. Por su lado, cada jefe de familia o unidad domestica, cual mayorazgo, poseia otras divinidades nombradas Chancas, Mayhuas, Canllamas, Ingas y Pichiges. Las heredaban por sucesion los primogenitos, quienes los entregaban a la hora de su muerte con muchas protestaciones (orden firme de ejecutar), exhortaciones y ceremonias (Del Prado 1613: 183-184).

En el pueblo de Andahuaylas los Chanca sustentaban un oraculo (?Uscovilca?) a cargo de sacerdotes y sacerdotisas, los cuales le interrogaban para recibir respuestas, a las que nadie negaba validez. Le pedian que vaticinara incluso quienes iban a ser los ganadores de las batallas el mismo dia del choque, aun a 200 y 300 leguas de distancia; contestaban inmediatamente. Tambien predecian el porvenir de las personas (Gutierrez de SC 1550, I: 332).

En la provincia de Conchucos, por donde fugaron 6.000 chancas a la selva, con la precipitacion de la escapatoria, abandonaron a su huaca (Uscovilca?) un gran idolo en figura de persona al que los conchucanos dieron el nombre de Chanca. Le dedicaron una nina de 14 anos, edad admitida para casar a las chicas, en la presente situacion la mas hermosa nacida entre ellos, con quien decidieron matrimoniarla. La llevaron sus padres y curacas para efectuar la ceremonia del connubio entre la efigie y la nina. A la boda ritual concurrio la totalidad del pueblo con quien la desposaron celebrando la festividad durante tres dias con grandes expectativas de sacrificios y consumo de chicha, bebida ceremonial y de prestigio por antonomasia. Por intermedio de la adolescente conyuge ofrecian sus sacrificios, por considerar de gran suerte y estima hacerla a traves de ella, por creerla mas acepta a su divinidad. Por haber sido desposada con la huaca estaba obligada a guardar virginidad, realmente fue investida como sacerdotisa. La miraban con suma reverencia, superior y sagrada. Estaba sometida a muchas restricciones de tabu o prohibiciones (Arriaga 1621: 26, 36-37). Llego a tan suprema estimacion esta linda doncella, que por su mano ofrecian algun sacrificio, lo tenian por gran felicidad, considerandose bienaventurados, por estimar que configuraba el rito mas propiciatorio y mas acepto el realizado ante y a traves de la consorte del dios Chanca. Guardaba perpetua castidad, asi lo prometia ella misma el dia del desposorio con el idolo. La acataban y obedecian como a ministra de la citada divinidad, realmente quedaba con la investidura de sacerdotisa. La veneraban como a cosa divina (Calancha 1638: 473).

Otro rito conocido de los antiguos chancas lo realizaban en el interior de sus propias casas. Sacrificaban a un idolo o huaca de piedra en figura humana, vestido con un tocapu, o mejor dicho, adornos pertenecientes a las vestiduras de los sapaiancas; asimismo llevaba un cuchullauto, propio igualmente de la cabeza de los senores incas, sin duda replicas del bulto de Uscovilca. La figura estaba colocada en un altar y en su delante un bracero alimentado con sebo; derramaban la sangre de cuyes, asperjaban todo el aposento con chicha. Asi llevaban a cabo su ritual. Para esa huaca tenian 300 carneros, y muchas mujeres solteras dedicadas a su servicio, quienes hilaban para su idolo (Gregorio de Cisneros 1597: 95. En Antonio de Vega 1600). Contaban que en un pueblo de las alturas, subitamente salio de debajo de un cerro un aluvion, arrasando parte de la poblacion. Con un rayo se quemo su mejor huaca o edificio con todo lo que estaba adentro. De conformidad a sus creencias ya no debian volverla habitar, la tapiaron y empezaron a hacer otra construccion. Sucedio en un pueblo al que los extirpadores bautizaron con el nombre de San Francisco (Ibid.: 93).

Finalmente, con respecto a sus creencias magico-religiosas hay mas informes valiosos. Ya se expreso que rendian culto al Rayo, Sol, Luna y estrellas con sacrificios de animales no solo en beneficio propio sino en provecho de otros; hubo una mujer shaman que dio muerte a tres criaturas y a otra recien nacida de una de sus parientas. Lo hizo despues de consultar con un chaman que le aseguro ser hija del Rayo, motivo por el cual le ofrecieron la criatura por medio de ella, inmolaron asimismo dos animales en medio de ritualidades especificas (Ibid.: 90-91, 92,94).

En relacion a capac-huchas se conoce como una muchacha, cuando se produjo la muerte de un curaca chanca, la escogieron para que fuese a la otra vida a servirle; por lo tanto debia llevarle unos chamillcos o chamelicos y cucharas con aji y otros productos para cocinarle y guisar sus alimentos. Vistieron a la moza muy bien, acompanandola de pucheros la llevaron a una pena a borde de un rio, para despenarla. Desde luego que las referidas muchachas a veces sentian mucho malestar ante estos sacrificios, al ver el peligro de la muerte ante los ojos, convencidas de terminar hechas pedazos. Se dice que alguna vez cayo viva una de ellas al fondo del precipicio, aunque lastimada en la frente hacia el ojo derecho (Ibid.: 98).

Entre sus practicas utiles sabian conservar la memoria de los sucesos empleando piedras (piedrezuelas), tambien con el recurso de cordeles y nudos de colores diferentes (quipus), en los que incluso conservaban el recuerdo biografico de las obras y hechos de sus antepasados. Los pastores, mientras apacentaban a su ganado, con una piedra y un palillo en la mano refrescaban la retentiva de las oraciones aprendidas, aplicandose a este ejercicio con constancia y consuelo (Ibid.: 93, 94-95).

El reino Chanca, por lo menos hasta 1438, ano de su reves, participaba de estructuras sociales, politicas y economicas similares a las demas "naciones", incluso semejantes a las incas.

Sus instituciones politicas, la organizacion de sus guerreros no presentaban diferencias notorias al confrontarlas con las de los cuscos. Lo mismo podemos decir de sus estructuras ideologicas y tecnicas de expansion y conquista, etcetera (Betanzos 1551: cap. VI).

Los chancas, en las primeras decadas del siglo XV, fecha en la que proyectaban y planificaban su expansionismo, se complacian de contento al conocer que todos los senorios y reinos ubicados en lo que ahora son los departamentos de Ayacucho y Apurimac, mas el norte de Arequipa (Condesuyos), los reputaban como a decididos y valientes guerreros. En el lapso de 1430-1440 se preparaban para intervenir en los paises de los ayarmacas y de los Incas, y enseguida lanzarse contra collas-puquinas, lupacas y demas etnias de localizacion intermedia. Por entonces los del Cusco estaban gobernados por Inca Urcon, si bien a este continuamente lo asesoraba su decrepito padre Huiracocha, retirado en Calca.

Eligieron como capitan general a Ancohuallo, valeroso hombre, y por maeses de campo a los dos hermanos Tumay Huaraca y Asto Huaraca. Los demas curacas prosiguieron como caudillos y capitanes de sus parcialidades. A toda diligencia fueron en demanda de sus propositos (cf. Garcilaso 1609: 145).

Esta vez los chancas avanzaron con fuerza hasta parar en la orilla izquierda del Apurimac, realizando sacrificios a sus divinidades para vencer. Su general Asto Huaraca los aguijoneaba para proseguir hasta culminar la alta empresa en la que se encontraban comprometidos, sin temblar ante nadie, y peor frente a esos incas del Cusco que pretendian espantar con sus orejas largas y mitos de origen divino. De vencerlos, obtendrian un opulento botin, ademas de cientos de mujeres hermosas con quien holgarse. Los guerreros chancas, emocionados por la oratoria de su jefe, solo atinaron a responder positivamente y con alegria (Cieza 1554 a: 219).

Los autores de esta expansion, los que realmente espoleaban, fueron tres curacas principales de tres grandes subdivisiones de la nacion Chanca, debajo de cuyo nombre se incluian muchas sayas y mitades. 1a Hancohuallo, mozo de 26 anos; 2a Tumay Huaraca y 3 a Asto Huaraca: una triarquira de dirigentes estrategas; los dos ultimos hermanos y deudos del primero (Garcilaso 1609: 145). En las antiguas fortalezas chancas de Challcumarca y Uranmarca, es donde estuvo Hancohuallu los dias postreros de su reinado (Ibid.: 187-188).

La alta direccion militar chanca combino sus expediciones en la siguiente forma: 1 A los jefes guerreros Mallma e Irapa, al mando de la tercera parte de los efectivos militares, los encamino para que conquistaran las naciones del Condesuyo "hasta donde gente no hallasen que conquistar pudiese"; los alento para el triunfo prometiendoles plena libertad para apropiarse de los despojos y botines de la guerra. 2 A los capitanes Yanavilca y Ticliovilca, con la otra tercera porcion de guerreros los enrumbo al Antisuyo con el encargo expreso de no pasar por el Cusco, sino a una distancia de 10 leguas de ella (50 kilometros); es evidente ansiaba los pastizales, rebanos y cocales. 3 El supreno jefe Chanca, que se hacia llamar con el mismo nombre de su divinidad, meditaba reservar para si la invasion y conquista de lo el consideraba la zona medular, acompanado con dos capitanes y los guerreros que sobraban. El corolario de tan gigantesca campana, como se deja colegir, debia ser la constitucion de un Estado a imagen y similitud del imperio Huari, pero ya no con este nominativo, sino el de imperio Chanca, con el gran capac Usco Vilca a la cabeza. Por lo visto, este lider decidio pues capitanear el mismo, para obligar a Huiracocha a aceptar su capitulacion, quien se preciaba de su poderio y gran desarrollo cultural (Betanzos 1551: 101, 103, 116-117). Aunque tambien tenia sus miradas dirigidas al Collasuyo que, como las otras regiones, era extensa y rica, casi toda con mas simpatia hacia el Cusco (cf. Gutierrez SC 1550, III: 211).

Los triunfos de los dos primeros batallones fueron increiblemente espectaculares, pues lograron conquistar y anexar Condesuyos; avanzaron 50 leguas mas alla de Charcas (300 kilometros), es decir, hasta Chichas. Lo mismo sucedio con la segunda expedicion, la cual invadio triunfalmente el Antisuyo, llegando victoriosamente hasta las fronteras de los chiriguanos. Asi aseguraban las tradiciones y leyendas narradas por cusquenos y chancas en el siglo xvi (Betanzos 1551: 116-117).

Usco Vilca, como es de esperar, emprendio su marcha y ataque al Cusco con la otra tercera fraccion de su ejercito. Al llegar al valle de Jaquijaguana, los habitantes de este lugar los aceptaron, y como muestra de su oferta adoptaron el peinado de los chancas, entrenzandose los cabellos. Lo demas son incidentes ampliamente conocidos. Pensaron que Cusco ya caia bajo su poder (ibid).

Las evidencias dejadas por los cronistas del siglo xvi, presentan al eximio guerrero y heroe Usco Vilca como un gran visionario chanca que ansiaba conquistar todos los reinos y senorios andinos para configurar un poderoso Estado imperial. Y desde este angulo con mas fortaleza que el de los incas, cuyo diminuto senorio, gobernado entonces por el debil Huiracocha y por su corrupto hijo Inca Urcon, no daba muestras de pretensiones expansionistas hasta ese momento (Espinoza Soriano 1987: cap. 3).

Por ir tan victoriosos y triunfantes estuvieron seguros y a punto de ganar la guerra y ser senores del futuro imperio andino, por cuanto desde su salida no perdian los combates y alianzas (Vazquez de Espinosa 1630: 509, 510).

El Cusco cayo ante los chancas comandados por Uscovilca. Pero la rendicion no fue posterior a una derrota belica, sino enseguida de un requerimiento de sumision pacifica, preferida en los conquistadores andinos, hecha por el caudillo chanca por intermedio de una embajada. El inca Huiracocha se rindio y decidio ser vasallo de Uscovilca. Los chancas habian, pues, vencido, parecia que nadie seria ya capaz de resistir su poder y prestigio. Sin embargo, los ayllus del valle del Cusco, en especial los Inca, mientras los embajadores chancas retornaban llevando el mensaje a Uscovilca, decidieron ocultar su desacierto, retirandose al penol de Jaquijaguana. De todas maneras les resulto penoso ver la entrada triunfal de los chancas al Cusco (Betanzos 1551: 104). Sin embargo, ahi fue cuando surgio la figura egregia del principe Inca Yupanqui (el futuro Pachacutec), que opto por libertar a su etnia ya rendida al vigor Chanca. Decidio combatir a sangre y fuego, hasta vencer o morir para reconquistarla. Excelentes colaboradores se aprestaron a ayudarle: Vica Quirao, Apo Mayta y Quilliscacha Urco Guaranga. Lo extraordinario fue que pudo convencer a los senorios vecinos, ubicados a tres leguas a la redonda del Cusco (18 kilometros) para que se plegaran a los incas en una lucha cuerpo a cuerpo contra el invasor y conquistador Chanca (Betanzos 1551: VI, VII). Hasta consiguieron la ayuda de los canas y canchis en calidad de alquilados o mercenarios; con estos el principe aumentaba sus posibilidades de vencer (Ondegardo 1561: 132). Por fin llego al Cusco el auxilio de por lo menos tres senorios de la region Arequipa, uno de ellos los Yumina que, establecido ya el imperio, Pachacutec los elevo al estatus de incas de privilegio, con orejeras. El contraataque fue tremendo. Los victoriosos chancas resultaron desbaratados, en tanto que los desvalidos incas acabaron triunfantes. Pero la fortuna les fue adversa al enfrentarse con el principe, quien no solo freno el expansionismo Chanca, sino que los destruyo para siempre con crueldad para los vencidos, hasta obligarlos a aceptar el vasallaje, aunque al final, despues de visitarlos en sus provincias los honro restituyendolos en sus estados (curacazgos), despues de sus desdichas (Vazquez de E. 1630: 509,510-1479). El reino Chanca se desintegro, y volvio a ser lo que fue antes: un senorio, pero esta vez un senorio vasallo del imperio de los Incas que, justo, se constituyo gracias al fracaso chanca. Fue una gesta epica para ambos contrincantes. Usco Vilca, jefe de los Anan y autoridad suprema a de la etnia Chanca, fue tomado prisionero y muerto en la batalla del Cusco.

Los otros escuadrones chancas que habian obtenido tantos triunfos sobre los contisuyos, chichas y antisuyos-chiriguanos, y que retornaban radiantes cargando los trofeos del exito arrebatados a sus victimas. Pero fueron avisados del desastre de sus colegas en la batalla del Cusco (Betanzos 1551: VII). Ni se imaginaban que pronto iban a ser vencidos totalmente en Ichubamba, situado en Condesuyos.

Los chancas descalabrados por los incas en el llano de Omachilliguas, fugaron con tantisimo apuro que daban la impresion de haberse convertido en condores. Desde entonces los chancas recibieron el sobrenombre de condorguachos (Albornoz 1582: 26). Por lo tanto, no es nada raro que esta ave fuera una de sus protectores, por ellos venerada, aunque para los incas constituia una frase peyorativa, relacionada con la lujuria, la suciedad, las malas palabras y la deshonestidad en general (GH 1608: 55, 169). Con este suceso queda demostrado que en la ideologia chanca, ellos tenian el poder de la licantropia, lo que vale decir, la omnipotencia de trasmutarse en aves, esta vez en vulturidas, para poner a salvo sus vidas.

Vencidos en tan brava y sanguinolenta colision, el principe Pachacutec Capac Inca Yupanqui vencio y prendio a los hermanos chancas, con muerte de muchos de los suyos. Y se hizo senor de los pueblos, entre ellos de la provincia de Andahuaylas; ajusticio a los mencionados hermanos; puso guarniciones en la tierra anexada, y enseguida volvio a la llacta del Cusco, donde fue recibido triunfalmente (Gutierrez de SC 1550; III: 211). De los craneos de sus enemigos muertos mando hacer mates para beber (Murua 1616. I: 48).

Despues de descansar muchos dias el inca en Andahuaylas, ordeno sepultar a los cadaveres para evitar que la podredumbre fomentara pestilencias y matara gente como en oportunidades anteriores. Dispuso sacrificios en homenaje a Wiracuchan y al Sol. Aviso a todos los gobernadores de la ventaja alcanzada sobre los contrincantes. Repartio el despojo entre sus soldados y decreto que en el Cusco se concentraran los curacas principales de los senorios amigos para que viesen su entrada triunfal, con el justo premio y recompensa a los leales y castigo a los desleales. Las intenciones de los incas fueron tremebundas, no solo castigarlos, sino --mas que todo--escarmentarlos bajandoles la moral y socavandoles todo rezago de autoestima que todavia les pudiera quedar.

La fiesta guerrera y ritual por este triunfo fue escalofriante. En lo tocante a la derrota Chanca existen informes espeluznantes. Acto seguido, luego de distribuir los despojos entre sus soldados, con la prevencion que le caracterizaba, penso que en el Cusco estarian ya esperando los senores de las provincias vecinas, aguardando su ingreso triunfal, evento que ansiaban ver, sobre todo el premio dado a los leales y el castigo a los derrotados.

Poniendo en accion antiguos elementos culturales de las altas civilizaciones andinas, el inca no omitio nada. Con tal objetivo el gentio comun chanca salio caminando delante, profiriendo a voces: !"Viva muchos anos tan buen rey!". Seguian las trompetas de caracolas y los tambores grandes, dos instrumentos que solamente aparecian para ser oidos mezclados a esos clamores populares. Apenas dejaban de tocar de cuando en cuando para que la gente oyese aquellos griterios que se acaban de citar. De inmediato 2.000 soldados en orden de combate con sus respectivos capitanes e insignias oficiales de sus jerarquias. Iban gloriosamente engalanados con las cabezas muy adornadas, opulentos tocados y placas como medallas en los pechos, relucian con muchas plumas de diversos colores; tratandose de los jefes portaban enormes patenas de oro en los pechos y espaldas. Mientras que los soldados las traian de plata, metal habido entre los despojos de los rendidos. Llevaban en medio y a trechos seis tambores en figura de hombres hechos de los pellejos de los curacas y capitanes chancas mas distinguidos en la batalla; les habian arrancado la piel estando vivos para llenarlos de aire. Venian representando muy al vivo a sus duenos, con palillos atados a sus dedos, tanendo con ellos en la barriga momificada, todo como simbolo de vilipendio. En ultimo lugar venia convertido en tambor el gran senor chanca de la provincia de Andahualas, muerto en la batalla. Al son de un enorme estruendo musical marchaban 4.000 soldados. Detras iban muchos curacas y capitanes cautivos. Proseguian otros soldados y tras estos otros seis tambores como los primeros. Tambien conducian las efigies de sus divinidades.

A la postre de los cautivos, se veia el otro gran curaca Chanca (Lurin) que capturaron vivo en la batalla, lo traian desnudo y con las manos atadas atras como los demas prisioneros, en una anda alta de maderos muy mal preparados, para que ignominiosamente fuera visto por las multitudes. Iban alrededor de aquella anda seis tambores confeccionados con las pieles de parientes suyos, con los que le iban haciendo son. Alli caminaba una tropa de pregoneros que incesantemente vociferaban que, de aquella manera, se intimidaba a los capaccuracas o apucuracas (reyes) que se obstinaban contra la etnia Inca; otros gritaban dando a conocer las acciones negativas cometidas por los chancas. Las trompetas y tambores con su desmedido y tremebundo estruendo causaban horror y espanto. Seguian a esta procesion 3.000 orejones opulentamente vestidos, adornados con diversidad de plumajes; otros entonaban el haylli o canto de la victoria, sucesos de la batalla, animo y valor del rey vencedor. Tras se desplazaban 500 doncellas hijas de senores principales, muy bien vestidas con guirnaldas de flores en las cabezas, ramos en las manos y cascabeles en los tobillos, vocalizando canciones y bailando a compas de las proezas del inca. A continuacion aparecian muchos senores principales delante de las andas del inca quitando o simulando retirar las piedras y pajas del camino, y otros echando flores. Despues aparecia el inca con gran majestad, imponencia y pompa en sus andas de madera fina y llana, forrada con laminas de oro; el asiento y peana donde posaba y ponia los pies, si totalmente de oro puro, muy labrado de diversas figuras. A los lados dos senores muy principales, de la familia real, que se iban mudando con dos quitasoles de plumas, muy bien obrados y muy elegantes traidos del Antisuyo cual tributo al inca. Guarnecian los tirasoles y los palos, unas planchuelas de oro de 24 quilates y esmeraldas. Servian estos tirasoles de palio, y le llamaban achigua. Empunaba el inca en la mano derecha una estolica de oro; en la siniestra una vara de las que decian recibio del Sol. En la cabeza una borla mascapaicha de lana colorada muy fina que le cenia la frente y pendia de una guirnalda de oro lindamente labrada. Los encargados de portar las andas eran 200 senores, mudandose a trechos de ocho en ocho. A estos seguian algunos de la casta real y algunas pallas muy adornadas, traian en andas. Como remate venian 30 senores de la casa del inca y de su Consejo, tambien en andas. Los quipucamayos conservaron en sus memoriales de que fueron tantos los runas que se hallaron en esta festividad de triunfo, que cubrian todos los altos y llanos de la redonda de la llacta del Cusco, que a grandes voces clamaban la valentia del vencedor y vituperaban la veleidad de las derrotadas chancas. Con el integro de este acompanamiento entro el inca a la ciudad del Cusco, dio vuelta a toda ella. Llego a la plaza del Coricancha, mando abrir los pechos para sacar los corazones de los cautivos, con la finalidad de quemarlos y esparcir las cenizas por los aires. Sin perdida de tiempo penetro al templo; y postrado en el suelo dijo en voz alta una oracion al Wiracuchan. Acabado dicho acto, calcinaron los sacrificios fuera del templo, donde siempre tuvieron un altar dedicado para esto, que sirvio esta vez para 10 dias continuos (Montesinos 1642: 95-98).

En el Cusco fueron retenidos muchisimos chancas en calidad de arrestados, entre ellos el gran caudillo Anco Ayllu o Anco Huallo (Sarmiento 1572: 242). Por lo menos 6.000 chancas, con sus mujeres e hijos, fueron retenidos en el Cusco para asimilarlos al ejercito imperial con el fin de proseguir las expedicones conquistadoras por el norte (Ribera de Chavez 1586, I: 203). Una hermana de Anco Huallo fue tomada como esposa secundaria por Capac Yupanqui, para, mediante este enlace sellar una forzada paz y entendimiento (Cabello Balboa 1586: 314-316).

Una vez triunfantes los incas, les hubiera sido muy facil castigar a los de Jaquijaguana por el apoyo dado a los chancas, pero no fue asi. Pachacutec les perdono, les obligo a reestablecer su antiguo senorio y luego a aceptar las disposiciones de los vencedores, pues --para ganarlos a su causa--les dio el rango de incas de privilegio, con orejeras. De ahi que les constrineron a trasquilarse la cabeza entre ellos mismos, a imitacion de los incas, que siempre llevaban el pelo corto (Betanzos 1551: 1a Pte. Cap X: 44).

Debilitados los chancas politica y militarmente, hay que suponer que los incas los perseguirian para doblegarlos en su propio territorio. Llegadas las tropas a la provincia de Andahuaylas, envio a los chancas el consabido requerimiento para someterlos y callarlos de modo definitivo. Los curacas realizaron una junta, donde surgieron pareceres diversos. Unos opinaron sobre lo indiscutible de su derrota, lo que les apremiaba para su anexion en el Imperio. Otros reclamaron lo contrario, porfiados en no reconocer senorio ajeno, impropio de tan valerosos guerreros, mas bien enunciaban nuevos proyectos para reiniciar sus conquistas y no hacerse subditos del Inca, pues aun les quedaba valor para resistir antes de aceptar tanta vileza. Varios dias pasaron en estos debates, hasta que al final decidieron, por consejos de sus oraculos, seguir resistiendo. Lo cual sabido por el inca acordo ingresar a la provincia de Antahuaylla antes de que restauraran su osadia, confiados en sus victorias antiguas. La presencia del inca los amedrento, resuelto como estaba a no seguir soportando tanta pertinacia y rebeldia. Los chancas al ver el numeroso ejercito imperial, entre los cuales venian cientos de quechuas y otras naciones enemistadas con los chancas, disminuyeron su soberbia y decidieron aceptar el yugo de los incas, mas por temor a las armas y evitar la venganza de sus enemigos. Pero el descontento y rencor no lo perdieron tan facil ni brevemente (cf. Garcilaso 1609: 135). De alli prosiguio "a la otra provincia que llaman Uramarca", un remanente Chanca, pequeno en territorio pero poblado de gente brava y guerreros consumados que se resistia con gallardia, sin mostrar blandura ni atractivo por los incas. Segun Garcilaso, al fin, con mucho disgusto y pesar los de Uramarca se supeditaron. De alli los guerreros del inca prosiguieron a "la provincia y nacion llamada Hancohuallu y Uillca", es decir, Lurinchanca; pero ese Vilcas, a que hace alusion Garcilado de la Vega es, evidente, una inventiva de dicho cronista, por cuanto Vilcas era de filiacion Tanquigua, que los incas iban a conquistar muy pronto (1609: 135-136).

En esta segunda expedicion, Pachacutec persiguio pues a los chancas hasta sujetarlos por completo. Mato a todos los lideres y senores de la nobleza chanca que le parecio que podian tratar de resurgir; todo lo hacia para apuntalar su poderio. De nuevo puso curacas y senores de su mano, hijos de los que fueron victimados en las batallas, de los primeros que prendio y degollo en los encuentros iniciales. Acabado esto paso a la conquista de Lucanas y Soras (Murua 1616: 46).

Claro que la derrota chanca precipito el estrechamiento de su territorio, ya que el permitido por los incas fue menor del que habian logrado echando a los quichuas.

Con su descalabro termino su poderio belico y politico, por cuanto fue subyugado al Estado inca, pero no acabo su articulacion etnica, sus ayllus y sayas continuaron en la provincia de Andahuaylas. Hasta le sacaron cientos de unidades domesticas para enviarlos como mitmas a Ancara para constituir una nueva provincia (Huancahuanca, Jatunhuayllay, Uchuhuayllay, Congalla y Julcamarca). Ulteriormente, conforme avanzaban las conquistas cusquenas, prosiguieron las deportaciones chancas: en primer lugar a Zurite, en las proximidades del Cusco. Otro grupo a Pampaconga de las punas de Huarocondo. A otros los afincaron en San Jeronimo de Chacabamba, aledano a Guamampalpas en el occidente del Cusco. Otro grupo a Parisha (Huanta). Un cuarto grupo fue trasladado a Copacabana para el servicio religioso del Sol y Luna. Pero la cantidad de chancas verdaderamente cuantiosa fue la obligada a caminar rumbo al sureste del senorio Ancara, en tanta cantidad que alli constituyeron un senorio autonomo. Finalmente se ha detectado otro grupo, si bien pequeno, en Macaji en la sierra del Chimborazo, al sur de Quito (Julian Santillana 1012: 84).

El gobierno inca mando levantar aposentos y almacenes. En Andahuaylas mismo dispuso la ereccion de un tambo que seria el intermedio entre Curamba y Uramarca. El tambo de Andahuaylas debia estar atendido por mitayos procedentes de "Andahuaylas, Oponguache, Chuquicocha, Vilar Puraychita, que son pueblos" (Vaca de Castro 1543: 144). Ordenanza que fue cumplida por los espanoles.

Los mismos incas decretaron la reconstruccion, en la colina de Sondor (Suntur) un complejo edificio de siete recintos, mas 10 en Pucacorral, mas cuatro callancas en Bandorcancha y un intihuatana en Muyumuyu, no solamente asociados a la red vial del capacnam, sino tambien a sitios ricos en metales preciosos: minas de oro en las inmediaciones del lago Pachucha y Andahuaylas, cuyas fundiciones debieron estar en el cerro de Huayhuaca. La zona en referencia tambien esta rodeada de bancos de arcilla, piedra y arena. Sondor es uno de los principales monumentos eponimos del Horizonte Inca ubicado en la ruta que enlazaba al Cusco con Vilcashuaman. Sondor fue realmente un lugar fortificado para observar el valle de Cotahuacho. Esta orientado de oeste a este. De alli acondicionaron un camino a Curamba. Abrieron canales para traer agua (Perez et all 303). En el mismo pueblo de Andahuaylas habilitaron un tambo a cargo de los chancas del dicho lugar y pueblos de Oponguanche, Chuquicocha, Villarpuraychita (Vaca de Castro 1543: 444).

De haber ganado ellos en la guerra e instaurado su hegemonia imperial en los Andes, la marcha de la historia habria sido bastante igual, por la sencilla razon de que en la sierra las estructuras sociales y economicas eran similares. Solamente en los reinos y senorios costenos, de Nasca a Huancavilca, variaban sus modos de produccion.

El vigoroso ejercito inca, entre los cuales iba un escuadron de de 6,000 chancas, fueron quienes conquistaron Soras y Lucanas. Iba comandado por los generales Inca Yupanqui y Guayna Yupanqui, hijos secundarios de Pachacutec, llevaban como consejero militar a otro hermano de ellos, llamado Auqui Yupanqui (Cabello 1586: 314).

En lo referente a los soras ya se anoto que Huayna Capac al hacer una inspeccion ocular para constatar la condicion en que se encontraban las momias y estatuas de los sapaincas que gobernaron al pais, descubrio que la de Pachacutec, su abuelo, necesitaba mas servicio, Por eso mando que los soras, lucanas y chancas de Andahuaylas fueran los yanaconas para el asistimiento de ese bulto disecado, por haber sido las primeras provincias que este gran senor conquisto y domino en su vida (Betanzos 1551, I: XLI: 183).

En seguida de haber descansado en aquellos soldados algun tiempo, la alta jerarquia inca planifico otra expedicion por la misma ruta hacia el Chinchaysuyo. Pachacutec Inca Yupanqui dispuso que la capitanearan sus dos hermanos secundarios ("bastardos"): Guayna Yupanqui y Capac Yupanqui, este ultimo en calidad de general. Por igual Apu Ynca Yupanqui, hijo de Inca Yupanqui. Como consejero en asuntos de guerra fue Apoc Ququiyupanqui, aunque secundario asimismo, el mayor del grupo. Todos con muchisimo armamento y un aparatoso ejercito reforzado con renovados escuadrones que debian incorporarse en la ruta conforme se desplazaban al norte (Cabello 1586: 314-315).

Pero ocurrio algo muy caracteristico en el espacio andino, dispuso que en este ejercito fuera Anco Huallo, el lurinchanca que habia quedado preso en el Cusco despues de la derrota de sus guerreros en Cusco e Ichupampa. Por entonces Capac Yupanqui, para reforzar los lazos de dominacion con tacticas de reconciliacion y tranquilidad, habia aceptado y tomado como esposa a una mujer lurinchanca, hermana de Anco Huallo. Este, por entonces, siempre andaba acongojado, imaginando como liberarse; lo hacia con tanto disimulo y arte que los cuscos llegaron a imaginar que ya lo tenian ganado como hermano ceremonial, por lo que se fiaban de el. El corolario fue que Pachacutec determino nombrarlo capitan de los 6.000 chancas detenidos en el Cusco, para que fueran incluidos en el ejercito expedicionario. No era nada insolita tal figura por ser costumbre inveterada en los Andes tal hecho, y porque cada nacion participante en las conquistas llevaba como capitan a un jefe de su etnia, por considerar que ellos sabian mandar mejor a su gente por conocer mas a fondo sus costumbres. Anco Huallo ante tal oferta, se avino dos veces y ofrecio sus servicios por considerar que llegaba el momento de efectivizar su deseo. No oculto su alegria ante el encargo y nombramiento que le otorgaba Pachacutec; prometio llevar a cabo grandes hazanas como hombre conocedor de las naciones chinchaysuyanas que iban a conquistar. El mismo sapainca repartio armas para emplearlas en la guerra: de oro para los generales, y de otros metales para los de rango menor. Les exhorto la valentia y anuncio los premios que recibirian al retorno. A Capac Yupanqui le ordeno avanzar solamente hasta el rio Yanamayo, frontera septentrional de la nacion Atun-Guayllas, donde debia poner los mojones imperiales y dejar instalado en los caminos el sistema de chasquis o postas para ser avisado dia a dia de las ocurrencias; despues de dejar buenas guarniciones militares de mitmas debia regresar al Cusco sin incumplir esta disposicion (Sarmiento 1572: 242-243).

Como se advierte, entre sus efectivos militares conducian a los animosos y orgullosos 6.000 chancas, capitaneados por Anco Huallo, todavia satisfechos por la campana anterior en Parcos. Caminaban bajo la ejida de su divinidad tutelar encarnada en una efigie. En esta expedicion reestructuraron y dejaron bien planificada la llacta de Vilcashuaman, acabaron la ereccion del suntuoso templo al dios Sol, dos acllahuasis, un tambo, callancas, un ushno, aposentos reales, etc. Como los de la etnia Quinua (Guamanga) se opusieron y armaron para desacatar a los cuscos, se parapetaron en una fortaleza natural aparentemente inexpugnable que, en la defensa de unos y ataque de otros, costo demasiada sangre, aunque vencio el coraje y porfia de los incas; escarmento u allano la tierra de los quinuas (Cabello 1586: 314-315).

Reemprendieron el avance rumbo al norte, en cuya marcha los exitos se sucedian unos tras otros. Cuando llegaron a la fortaleza de Orcucollac, en los alrededores de la provincia de Parco o Parcos (Parisha-Lauricocha), realmente cerca de este lugar (Huanta), los naturales ya estaban en pie de defensa, dentro de su fortaleza listos para la resistencia, los cuscos arremetieron dos veces, sin suerte. El tercer acometimiento toco a los chancas, quienes aprovecharon la circunstancia para demostrar que seguian siendo mas intrepidos que los cuscos. Determinaron capturar el fortin, o de lo contrario morir. Con tal pensamiento dirigieron su intencion contra las cercas para atacarlas hasta perecer de ser posible. Como los parcos sitiados de percataron de las intenciones de los chancas, aparte de estar cansados de la ya larga resistencia, se sintieron desfallecidos. Fue entonces el momento, en plena mitad del combate, que las orgullosas chancas se arrojaron dentro de los muros con tanto denuedo que hicieron una mortal carniceria cortando las gargantas de los acorralados parcos. Cuando los orejones de Anan y Urincusco y sus tropas entraron ya no encontraron opositores a quienes degollar. Los parcos fueron vencidos en una colision violenta, en la que destacaron los chancas capitaneados por Anco Huallo. Lo hicieron tan bien que quedaron dignificados, aventajando a los demas guerreros de la expedicion expansiva, incluso al batallon de orejones incas. Tal hecho genero un profundo sentimiento de malestar y desilusion entre estos, que sus capitanes apenas lo podian disimular. Pronto enviaron mensajeros a Pachacutec Inca Yupanqui, que permanecia en el Cusco. El supremo gobernante, ofuscado y entristecido por lo ocurrido, no por la conducta loable exteriorizada por los chancas, sino por el descredito de los Anan y Urin Cuscos, no le quedo mas opcion que disimular su indignacion y angustia ante el desagrado causado por la deshonra experimentada por los guerreros de su nacion, en contraste al merito de los chancas con su indiscutible triunfo. Sospecho que iba a ser el reinicio de la soberbia y rearme psicologico-militar con graves consecuencias. Astutamente medito mucho para dictar actos de venganza, castigo y exterminio para acabar con la zozobra de que los chancas recobrasen su poder de mando, dejando a los cuscos en condicion de infelices. Despues de tanto cavilar trazo un plan estrategico de futuro exterminio de la integridad de Chancas comandados por Anco Huallo. No quizo aceptar que los chancas aventajaran en esfuerzo, brio y gloria a los cuscos, con el riesgo de ser mas honrados que los demas (Cabello 1586: 313-324).

Al norte, al Chinchaysuyo, a lugares rodeados por atuncuracazgos o naciones que defendian su libertad, Pachacutec envio un mensajero al general Capac Yupanqui, con la orden contundente de desaparecer a los chancas que caminaban tan lozanos y orgullosos de su comportamiento en la fortaleza de Urcucolla en Parcos. El corolario fue autorizar al capitan general Capac Yupanqui para que este ordenara la matanza general de los chancas que operaban en el ejercito imperial, para lo cual debia aprovechar determinadas batallas o toma de alguna fortaleza dificultosa, colocandolos en la delantera y en lo mas peligroso, para que muriesen o por lo menos quedasen apocados, o cualquier otra ocasion para liquidarlos. Debia colocarlos en forma tal que en las combates fueran los primeros en ser muertos por los guerreros de las etnias atacadas que defendian sus libertades; y de no funcionar esta maniobra, los mismo orejones y demas cuscos los atacaran briosamente, de tal manera que no quedase ni uno que difundiera esa noticia por ninguna parte (Cabello 1586: 314-315). De incumplir esta orden, la sentencia recaeria sobre Capac Yupanqui. Cuando llego el mensajero a media noche para evitar sospechas, relato la disposicion de Pachacutec en el interior de su tienda o carpa de dormir, lo hizo delante de la hermana del capitan Chanca, que era una de las esposas secundarias de Capac Yupanqui, en cuya cama yacia, por lo que pudo escuchar lo que se tramaba. Con la preocupacion de salvarlos, salio como mejor pudo del aposento o carpa de campana de Capac Yupanqui para encaminarse en pos de su hermano, quien se sorprendio ante tan ingrata novedad con las mas encarecidas y sentimentales palabras para salvarse del dano inminente que les venia. Ella dio aviso a su hermano en forma sigilosa, con lo que velozmente dejo de ser un absoluto secreto militar. La mencionada hermana de Anco Huallo, con gran esmero velaba por la salud y vida de su hermano y de los de su nacion, supo aprovechar las facilidades que gozaba en el acceso y movimiento en el campamento de los cuscos. Enterados los jefes chancas, para escapar de la muerte que les esperaba, desesperados decidieron huir a toda prisa una noche, escapando del campamento de carpas levantado en el tambo de Huaraz. Anco Huallo, quien invariablemente tenia en mente el ansia de la liberacion de sus connacionales, frente a tan angustiante noticia sintio mas prisa para poner en accion lo que planeaba; con prudencia y animosidad soporto la ira. Con el pretexto de ejercicios de combate, llamo a sus capitanes, subalternos y mas notables de su tercio. Se valio de un momento en que ningun cusco ni forastero le oyera ni mirara, para con frases elocuentes y agraciadas, comunicarles lo que se tramaba contra la vida de ellos. Sus alocuciones exaltaron la furia y crueldad de Pachacutec y los incito a que lo siguiesen en una fuga sigilosa y heroica. La aceptacion fue unanime, todo sin bullicio ni alboroto para salir del servicio de un sapainca tan ingrato. Prosiguio la marcha hacia el norte, hasta arribar al tambo de Guaraz (Huaraz), al septentrion de Huanuco y sur de Guayllas. De modo que estando el ejercito en pleno descanso en una noche, caminaron por en medio del enorme campamento compuesto por innumerables guerreros pertenecientes a todas las naciones hasta ese momento conquistadas por los incas, sin que el servicio de guardias se pudiera dar cuenta. Aqui, a la media noche, sin el menor rumor y bullicio, con rapidez los chancas--hombres, mujeres y ninos--se juntaron y apinaron, formando un solo cuerpo salieron del gran campamento inca sin que Capac Yupanqui pudiera escuchar nada. Cuando algunos pelotones imperiales se dieron cuenta del movimiento creyeron que sus capitanes y generales preparaban algo en silencio; mientras que otros de etnias no cusquenas utilizaron la calma reinante para ponerse de pie y seguir a la totalidad de Chancas que escapaban comandados por Anco Huallo, colmados de nostalgia por abandonar voluntariamente su patria chanca (Andahuaylas); realmente les siguieron otros escuadrones pertenecientes a diversas naciones, lo que indica que cientos de soldados servian contra su voluntad. Ya en la madrugada recien pudieron percibir la sagacidad y astucia con que salieron los chancas; corrieron a detenerlos, pero fueron muertos por los que fugaban. Asi llegaron a la "provincia" de Atunguayllas (hoy Huaylas). Al amanecer, los cuscos quedaron desenganados, se dieron cuenta del mal resultado de sus maniobras, pues los chancas ya estaban a distancia muy avanzada, no les pudieron dar alcance. Al pasar por Guayllas, precisamente, sus habitantes se imaginaron que arribaban los incas, por lo que salieron a recepcionarlos pacificamente.

Pero como pusieron al descubierto lo que sucedia, los chancas hirieron y mataron a cuantos pudieron. Todavia los chancas fueron informados, ilusoriamente, que el sapainca y su capitan general los perdonarian y readmitirian apaciguadamente. Esperaron algunos dias, y al no sentirse seguros, tomaron todo los alimentos y ropajes que les fue posible de la citada provincia de Guayllas para lograr abastecimientos, gracias a lo cual la muchedumbre prosiguio su escapatoria por caminos abruptos y montuosos. Al pisar el ambito de Conchucos, cansados por la celeridad de la evasion y peso de la estatua del dios Chanca, la abandonaron. Doblaron al este, atravesaron la cordillera interpuesta entre Huaylas y Collay (sur de Chachapoyas); se internaron hasta llegar a la tierra denominada Hanamayllo y Ruparrupa (Motilon, Saposoa, Lamas), a donde los incas, aunque los buscasen, no los iban a poder descubrir. Se sabe que, con increible enojo, el mismo capitan Inca con sus guardas y centinelas los siguio con mucha fogosidad con la intencion de pasarlos a cuchillo. En efecto, Capac Yupanqui los persiguio, sin nunca mas alcanzarlos; su furia y diligencia fue impracticable porque la vehemencia era mayor en los que huian. Cuando pudo darles vista estaban en partes por donde ninguna via podia dar acceso a ellos. En Huaraz, por consiguiente, se escabulleron algunos miles de chancas. Se asegura que se estacionaron entre los rios Pacay y Cocama o Huallaga, cerca del Motilon y Saposoa. Capac Yupanqui, por su lado, tomo otros rumbos de expansion y conquista para congraciarse con su hermano el sapainca. Mientras tanto otros miles de chancas continuaron en Andahuaylas, considerada su "patria"; controlados por mitmas de guarnicion siguieron conservando sus formas de vida, prologando sus usos y costumbres. (Sarmiento 1572: 242-243 / Cabello 1586: 314-316 / Murua 1616, I: cap. 21 / Calancha 1638: 473).

En su fuga a la montana iban sujetando todas las naciones que topaban hasta encontrar en aquella region tierras fertiles, ricas y a proposito, donde se establecieron. Decian que se detuvieron en las riberas de una gran laguna, con grandes poblaciones en su circuito, muy extendidas. La corte y cabecera resulto ser en Casas Blancas, muy poblada. Se cuenta que siguieron conquistando y fundaron un senorio. Se convirtieron en leyenda y mito. Contaban que como descendientes de un leon feroz, al que adoraban por divinidad, lo adoptaron como senal heraldica, en sus fiestas se ponian sus pieles (Vazquez de E. 1630: 510-1480).

Capac Yupanqui, ya sin efectivos chancas, pero de todas maneras bien apertrechadas de guerreros y armas, prosiguio al norte hasta Caxamaca, Despues de sus victorias retorno al Cusco para celebrar el triunfo. Pero Pahacutec no los premio ni remunero con nada por sus trabajos, mejor dicho no hubo redistribucion de bienes ni de prisioneros. Mas bien Pachacutec exteriorizo su descontento de que su hijo y heredero no hubiese disfrutado de la honra, y de que Capac Yupanqui se hubiese excedido en las conquistas territoriales; Si bien esto era el pretexto, la autentica causa de su desaprobacion se apuntalaba por haber descuidado en dirigir la mortandad de los chancas. El corolario fue la pena de muerte para sus hermanos Capac Yupanqui y Guayna Yupanqui. Al sapainca no le importaron las criticas de sus allegados (Cabello 1586: 317-318).

El colmo de la audacia de los desconsolados guerreros incas fue volver al Cusco cargados de prisioneros y despojos. Pachacutec Inca Yupanqui salio al camino para entrar todos a la ciudad triunfando, como si la victoria hubiese sido el resultado de la fuerza y tactica militar de los cuscos (ibid: 313-324).

El Estado imperial con su capital en el Cusco, invento un suceso excepcional para castigar la fuga chanca de Huaraz, venganza que debian experimentarla los sobrevivientes de Andahuaylas. Para eso tergiversaron y enganaron, valiendose de la magia y religion, intransigentes para no desdibujar la imagen del Estado Inca. Al respecto hay un episodio digno de ser anotado. Se refiere que un militar inca llamado Sinchi Roca que persiguio a los agoreros, dejando con vida solo a los adivinos de la guerra y secretos militares. Consulto con ellos sobre el "rey chanca" de Andahuaylas, de quien, pese a estar ya vencido, se tenia serias sospechas de su lealtad. Los auruspices, enseguida de sus actos ceremoniales, contestaron que estaban rebelados, por lo que se les debia atacar y obligarles a la sujecion, pues los pronosticos anunciaban cruentas batallas pero en la que se ganaria.

Envio espias, los cuales informaron que el descontento de los chancas de Andahuaylas no estaba originado por el poderio de los incas, sino porque sus oraculos les afirmaban que los sapaincas no eran legitimos senores o reyes, por lo que no se les debia obediencia. Por eso el Inca convoco gente formando un grueso ejercito bien proveido de armas y viveres. Se encamino con un general de satisfaccion en direccion a Andahuaylas, hasta parar en un lugar donde le llegase un chasqui con nuevas ordenes. Envio mensajeros al nuevo curaca Chanca, manifestandole su preocupacion por haber quebrantado la lealtad manifestada por sus antecesores por confiar en las respuestas de sus oraculos. Todavia les remarco reconocer como dioses al Sol y Luna, de quienes descendia el sapainca, verdaderos senores de la Tierra. Le advirtio no perturbar la paz con derramamiento de sangre; de deponer sus decisiones les perdonarian lo acontecido. Pero la contestacion del gran curaca Chanca fue que ya tenia su ejercito listo, en lo cual habia gastado mucho para resistir al que le queria quitar la libertad. Ante tan fuerte respuesta mando el sapainca un desplazamiento lento, poco a poco meditaba acudir el mismo con suficientes refuerzos. Asi se llevo a cabo. Los batallones se enfrentaros en los altos de Andahuaylas, una legua antes de llegar al pueblo. Los chancas eran todavia muchos, tantos que causaron temor a los incas. Pero el sapainca, volvio a revivir la alucinacion anterior, en la que, segun el, se le aparecio en suenos el Sol que le mandaba dar batalla con la seguridad de la victoria, garantizandole con la entrega de tres varas doradas y cinco piedras cristalinas con una honda magica. Alentados los soldados, tocaron sus trompetas y tambores con estruendo tal que parecia temblar la tierra. El sapainca se puso sobre las trincheras y disparo las tres varas; colocada una piedra cristalina en la honda la tiro con todo brio a sus enemigos. Los soldados hicieron lo mismo. Se trabo una sangrienta batalla que duro muchas horas sin conocer triunfo por ninguna de las partes. El numero de cadaveres estorbaba el movimiento de los vivos.

Entonces el inca uso otro ardid notable; al entrar la noche trato de hacer una retirada bien concertada en la oscuridad. Por un lado dejo bastantes soldados escondidos. A los chancas les parecio que escapaban por lo que fueron en seguimiento desordenado. El inca volvio sobre ellos hallandolos confundidos; masacro a muchos de la vanguardia; simultaneamente salieron los emboscados para cogerlos por las espaldas. Dejaron sin vida y apresaron a un sinnumero de chancas. Fue preso un capitan y otros muertos, mientras el rostro del Inca resplandecia de felicidad (Montesinos 1642: 93-95). Con maquinaciones de este tipo, premeditaban demoler la moral y prestigio chanca, opacandolos en lo posible, plan que los incas lograron en grandisima parte, con el plan de "sojuzgarlos para siempre". Es justamente el factor para que, hasta hoy, los descendientes de los chancas, manifiesten su discrepancia contra los incas del Cusco.

Tal fue la version oficial sobre exaltada por los jefes incas, bien que los allegados a la politica imperial sabian que estos estaban alegres de que los guerreros chancas hubiesen fugado y desaparecido, para atenuar la preocupacion que experimentaban ante el congenito caracter valeroso de los perdedores. Pachacutec inquirio los pormenores de esa fuga, y de la manera en que quedaba la provincia de Andahuaylas y las otras hasta Huaraz. Al enterarse que todo estaba controlado, entro en calma, dispuso que un hermano suyo y dos mas del consejo fueran bien guarnecidos a visitar los ayllus chancas disimulando su proceder con blandura y mansedumbre, con el objetivo de aquietar los animos de los chancas conmovidos por la fuga de Hanco Huallu. Efectivamente empadronaron las sayas y ayllus, incluso inspeccionaron las antiguas fortalezas chancas de Challcumarca y Uramarca, en las cuales estuvo Hanco Huallu los dias postreros de su reinado (Garcilaso 1609: 186-187).

Pasado y sosegado lo pertinente a la fuga de los chancas y acabada la visita se volvieron al Cusco hasta olvidarse de la citada huida. Para seguir repoblando la destruida provincia de Andahuaylas trasladaron a multitudes de mitmas, en esta oportunidad en cantidad de 10.000 unidades domesticas con el designio de reemplazar a los muertos en Yahuarpampa, deportados y escapados. Como jefes o curacas procuraron designar a incas de privilegio, para llenar los vacios dejados por los fallecidos y exilados senores chancas de su ex reino (ibid: 187). En el Cusco, concomitantemente, los incas desataban un intenso sistema de reorganizacion politica, economica y social.

La provision firmada por La Gasca aclara que los incas les pusieron mitmas de control compuestos por orejones del Cusco en cuatro lugares, en uno de los cuales residia un tucuyrico o espia-inspector; quichuas en tres sitios, aymaras, hasta se habla de mitmas tan lejanos como es de Chachapoyas. En lo pertinente a los dos pueblos denominados Yungas, uno en Anan Chanca y otro en Lurin Chanca, se trata de sus enclaves de cocales y otros productos de clima calido en el valle de Mayocmarca.

En efecto, apenas se han encontrado documentos indicadores de la presencia de un grupo de mitmas Chachapuyas que fueron enviados para cumplir trabajos concretos en el tambo de Uramarca y en Huancarama. Tambien hubo mitmas traidos de Guayacundo y Guayllabamba (Vaca de Castro 1543: 444), por igual de Tanquigua. Los chachapoyas en las punas de Huancarama fueron distinguibles hasta fines del siglo XIX.

Aparte de cientos de chancas que fueron desterrados a Parisha (Parija-Huanta), Ancara, Quispicanchi, Copacabana, etcetera, y enrolados para incrementar las tropas del imperio. Precisamente un papel de 1705 manifiesta "los indios chancas del repartimiento de Guanta, provincia deste nombre" (BNL. B14775).

Los Chancas mitmas residentes en Quispicanchi fueron ubicados en el paraje que desde entonces recibio el nombre de Antahuailla. Intervenian en la festividad del Situa (agosto), estos recibian de ciertos corredores unas antorchas para pasarlas a los mitmas de Huayrapacha (Molina 1575: 38). Este Antahuaylas al que se refiere Molina es al que los espanoles primero llamaron Andahuaylas la Pequena o Chica y despues Andahuaylillas al sur del Cusco.

Otros cientos de chancas, a su vez, fueron deportados por diversos lugares. Se cita un repartimiento denominado Ancoayllo y Ayanque en Urcosuyo de Cavana y Cavanilla [Lampa]; puede que se trate de algun grupo chanca desterrado por alli (AGL / Miranda 1581: 130. P I / Lopez de C. 1630, II: 87).

En Nunoa--Orcosuyo del Collao: Atuncolla--se menciona en la visita toledana de 1573 la existencia del "repartimiento de Hancoayllo". Al parecer de 80 tributarios o unidades domesticas lurinchancas desterradas como mitmas (Miranda 1583a: 153).

Por documentos fidedignos conocemos de la existencia de un "pueblo" llamado Chanca que puede ser un lugar de mitmas. No sabemos el sitio preciso, pero estuvo, en algun lugar de la jurisdiccion del Cusco. En la visita general encontraron 47 tributarios, ocho viejos, 54 muchachos y 103 mujeres. Total: 212 personas. Pertenecian a la encomienda de Gomez de Tordoya, Pedro Vasquez de Vargas, dona Francisca de Robles y Juan Fernandez Valenzuela que tenia una parte de estos chancas y otros de Micha, Chuchupilca y Uchubamba. Las 47 tributarias chancas pagaban su tributo con 235 pesos de plata ensayada y marcada: los 164 y medio en plata y lo restante en 23 fanegas de maiz y 18 fanegas de trigo a peso y medio cada cual, y 62 aves de Castila a tomin cada una. No tenian curaca, pero si pensiones de 49 pesos para el sacerdote doctrinero, 29 para el justicia y protector, 14 pesos para la comunidad y 86 para los encomenderos (Miranda 1583b: 191).

Aparte, decidieron enviar mitmas chancas hacia mas lugares: un grupo a la etnia Tanquigua. Se mencionan siete asentamientos de mitmas chancas en Ancara o Angaraes (Ribera de Chavez 1586, I: 203 /1965), a 250 kilometros de Andahuaylas. Otro ayllu de Chancas a Zurite, cerca al Cusco; otros en las punas de Huarocondo, en el poblado de Pampaconga, este ultimo a 150 de Andahuaylas. Mas mitmas al occidente del Cusco, en San Jeronimo de Chancabamba, junto a Huamampalpa. Y otros mitmas chancas trasladados a Macaji en el Chimborazo, al norte de Tumebamba (Santillana 2002, II: 563).

Lustros despues, durante el regreso de Huayna Capac, ulteriormente de la derrota definitiva de los Caranquis al norte de Quito, al ingresar a la provincia de los Chancas, para escarmentar, impuso mas sanciones a los culpables de la presunta conspiracion (Montesinos 1642: 124).

Finalmente, anos mas tarde, al caminar unos guerreros incas por la provincia de Andahuaylas, habitat de la nacion Chanca, estos fueron llamados"traidores", sobrenombre que les duro hasta inicios del siglo xvii. Al decir chancaruna siempre anadian auca, que justo quiere decir alevoso, aunque tambien es tirano, fementido, guerrear y dar batalla: tantas cosas en una palabra sola (Garcilaso 1609: 182). Asi desprestigiaban los incas a sus opositores, usando la historia mitica que tanto les agradaba fabricar a su favor. Es tangible, entre chancas e incas no hubo lazos de simpatia.

La sujecion de los incas les atajo para siempre sus buenas andanzas; de senores de vasallos pasaron a ser tributarios del soberano cusqueno. Fue el germen para que aumentara su inquina heredada de sus padres (Ibid: 145).

Pero en la historia verdadera, los chancas fueron celebres como guerreros, agricultores y pastores. No obstante su derrota inflingida por los incas, alcanzaron a ser convertidos en mito y leyenda. Se invento que conquistaron algunos senorios vecinos; fraguaron relatos para hacer creer que ensancharon sus dominios, por lo que poco a poco fueron entrando a tierras mas lejanas, como a las afamadas de Contisuyo y la misteriosa Tucaysuyo. A las que rindieron, prosiguiendo adelante para asolar a quienes resistian; que dominaron la provincia de Collasuyo y llegaron hasta los rusticos, belicosos e invencibles chiriguanos, a los que vencieron despues de algunos choques agresivos, los hicieron sus vasallos dejando guarniciones y gobernadores al igual de lo realizado en la etnias anteriores. Enseguida dieron vuelta con la ilusion de conquistar el Cusco (Montesinos 1642: 25).

(Bastante se ha escrito--noveladamente--con el proposito de probar la presunta suposicion de haber existido "la confederacion Chanca" con diversidad de lenguas y etnias en un espacio que--se dice--pudo haberse extendido desde la provincia de Aimaraes --departamento de Apurimac--por el sur, hasta el lago Choclococha en el noroeste, de modo que habria incluido la cuenca del rio Pampas en Ayacucho con prolongaciones hasta el valle de Chincha; aunque hay otros autores que lo dilatan por el norte hasta el area Huanca--sur del departamento de Junin--, con el agregado de que se confedero con una etnia imaginariamente llamada Pocra. Sin embargo, nada de esto ha sido dable demostrar con veracidad, incluso la existencia de la "nacion Pocra" es fruto de de la ilusion del inca Garcilaso).

Cuando el pacificador don Pedro de La Gasca estaba en Jauja aguardando a la gente de Lima, Trujillo y Quito para marchar contra Gonzalo Pizarro, se informo que 23 arcabuceros del rebelde, comandados por Pedro de Bustinza habian arribado al pueblo y tambo de Andahuaylas, en el que capturaron al curaca Guasco, simpatizante de los realistas (Calvete 1567, IV: 404). Sin embargo, al cruzar 15 arcabuceros leales al rey capitaneados por Mercadillo y Lope Martin, al encontrar preso al curaca de los chancas, lo hizo soltar. Con todo, los ayllus chancas se encontraban contrariados por los danos recibidos el dia de la batalla. Por ejemplo al llegar los espanoles gonzalistas sublevados a Guancaray, pueblo de la etnia Chanca, habian rancheado e incendiado casas, pirguas de maiz y otros bastimentos (El Palentino 1571, I: 219-220 / II: 32).

La Gasca envio soldados realistas a Andahuaylas para entretener y animar a los curacas de aquella provincia, para que no se doblegaran ante la nueva de aquella victoria de Gonzalo Pizarro; pues quien tenia por entonces el apoyo de los curacas tenia a los runas cargueros, chasquis o correos y abastecimientos. De caer en poder de Gonzalo Pizarro, el ejercito del rey al pasar por esa comarca y provincia, sufriria gran trabajo y riesgo de padecer hambre (Calvete 1567, IV: 405).

Los chancas con su apucuraca Apo Uasco, unidos estos con efectivos allauca-huanucos presididos por Martin Guaman Malque de Ayala, derrotaron al rebelde Francisco Hernandez Giron en la batalla de Gunca-Cocha, junto a Ora-Yaoma. Mas tarde los huancas capitaneados por Apo Alanya Chuquillanqui, acabaron capturandolo en Xauxa (Guaman Poma 1615: 409 (411, 433 (435).

En el treceno de 1540 a 1553 su curaca mayor tenia, en efecto, el nombre de Guasco (Cieza 1553: 436). En la cedula de encomienda firmada por el virrey don Antonio de Mendoza, en 1552, se refiere "a vos don Diego G[u]asco, cacique, e a los demas principales e indios e mytimaes vuestros sujetos, que al presente soys e despues de vos sucedieren y estuvieren en el repartimiento epueblo de andahuaylas". Son frases que senalan que no se trata de mitmas de enclave, sino de adscritos que quedaron bajo el mando del capaccuraca Chanca (AGI. P-93).

Sirvieron muy bien al gobierno colonial. Particularmente cuando el licenciado don Pedro de La Gasca fue con el ejercito real contra Gonzalo Pizarro; trabajaron y consumieron muchos bastimentos y cargadores (Vazquez de E. 1630: 510-1480).

Cuando fue creado el corregimiento de la provincia de Andahuaylas, en 1565, lo dividieron en seis repartimientos: Andahuaylas, Guancarama, Cayara, Ongoy, Oripa y Ocobamba (Lopez de C. 1630, II: 93). En el corregimiento funcionaban cuatro tambos reales: Andahuaylas, Uranmarca, Pincos y Cochacajas (La Carrera 1610: 122r). Por entonces, el senorio Chanca de Andahuaylas estaba ya muy resquebrajado, por cuanto cada repartimiento entregado a un encomendero espanol, este lo administraba economica y socialmente como cosa propia, transgrediendo las leyes por cierto. Las tierras que fueron el Estado Inca y de las divinidades fueron declaradas realengas, es decir propiedad del rey de Espana, aptas para cederlas a los hispanos interesados en instaurar haciendas, estancias y fincas. Se inicio el colonialismo hispano.

Los espanoles le llamaron Andahuaylas la Grande, para diferenciarla de Andahuaylas la Pequena, una reduccion al sur del Cusco, ahora denominado Andahuailillas. Andahuaylas la Grande fue encomienda de Diego Maldonado el Rico. Le sucedio su mujer dona Maria Francisca de Guzman. En 1575 durante el virrey Toledo ya la disfrutaba el encomendero don Jeronimo de Figueroa. Fue empadronado por el visitador Juan de Palomares, fundador de las reducciones chancas. Se aclaro que por la "tasa vieja" rentaba 10.404 pesos ensayados. Ahora el citado virrey le quito la mitad, es decir, 5.202 pesos. El mismo Toledo muy pronto puso la etnia Chanca en la Corona Real el 6 de septiembre de 1579 con los demas repartimientos de la misma provincia, con lo que el antiguo curaca principal recobro su prestigio, aunque supeditado al corregidor y al doctrinero. Los tributos los recaudaba la Caja Real Cusco, para enviarlos a Lima, y de aqui a Espana (Toledo 1575; 78 / Miranda 1583b: 115 / La Carrera 1610: 122r).r

Los chancas fueron empadronados o visitados en 1573, ano en que fueron planificadas sus reducciones o pueblos. Los censadores encontraron 5.330 tributarios. Los 3.201 de la parcialidad de Ananchanca y los 2.109 de Lurinchanca. Mas 2.428 viejos; 661 muchachos de 17 anos abajo; 14.811 mujeres de toda edad. Total: 28.848 personas: 17.088 ananchancas y 11.752 lurinchancas. Cada saya o mitad tenia 10 curacas, mejor dicho, 20 senores (Miranda 1583b: 115). Como se advierte, todavia sumaban miles de habitantes.

En cuanto a Cayara mismo, el tercer repartimiento, quedan algunos datos mas. Tenia 3,203 individuos, de los cuales 303 eran tributarios, reducidos en cuatro pueblos: San Pedro de Cayara, Santiago de Mollebamba, San Marcos de Uchubamba y San Juan de Recche. 2 Uripa con 1.961 habitantes, de los cuales 315 con la categoria de tributarios reducidos en el pueblo de Villa de San Pedro de Toro. 3 Ongoy, con 1922 pobladores, 326 de ellos tributarios reducidos en dos pueblos: Nuestra Senora de Ongoy y Santiago de Visibamba. Y 4 Ocobamba, con 1.721 habitantes, 285 de ellos tributarios reducidos en el pueblo de igual nombre (Miranda 1582a: 169). Total de personas: 8.807 habitantes. Sumados a los anteriores ascendian a 42.077 pobladores repartidos en 10 ayllus y dos sayas. Hay que considerar que tales cifran aparecen en 1583, lo que anuncia que en la era del Tahuantinsuyo facilmente sumarian 150.000 personas, que moraban en una extension de 7.419 kilometros cuadrados aproximadamente.

La tasa senalada fue: 1) 5.310 pesos de oro quintado y marcado de 22 quilates y medio cada uno; en plata ensayada y marcada equivalia a 6.637 pesos y medio. 2) 1.325 piezas de ropa de awasca, por mitades de varon y mujer, valuada cada pieza en dos pesos de plata ensayada y marada: montan 5.650 pesos. 3) 300 llamas o "carneros de la tierra" de ano y medio para arriba, a 2 pesos y medio de plata ensayada cada uno, totalizaba 750 pesos. 4) 100 pacos de dos anos y medio para arriba, a peso y dos tomines de plata cada uno; rentaban 125 pesos. 5) 1.185 fanegas de maiz a un peso de plata la hanega; rendia 1.185 pesos. 6) 120 fanegas de trigo a un peso y dos tomines de plata la fanega, montan 400 pesos de dicha plata. 7) 400 fanegas de papas a cuatro tomines plata cada hanega, redituaba 200 pesos. En suma, toda la tasa anualmente se elevaba a 21.240 pesos de plata ensayada y marcada. La division matematica muestra que cada chanca tributario entregaba, en promedio, 4 pesos de plata ensayada y marcada (Miranda 1583b: 115).

Los egresos ascendian: 1) 4.400 pesos de palta ensayada y marcada: 4.000 en plata y 460 fanegas de maiz, 160 de trigo y 80 de papas para el salario de ocho clerigos doctrineros, a razon de 550 pesos cada uno. 2) 260 pesos de plata ensayada y marcada para la fabricacion de la iglesia de la cabecera. 3) 500 pesos de plata para el hospital provincial. 4) 200 pesos de plata para la fabrica de las otras iglesias de la provincia. 5) 1.000 pesos de plata para el salario del justicia y defensores de naturales. 6) 1.052 para salario de los curacas. Suma total: 7.212 pesos de plata ensayada y marcada. Sobraban 9.292 pesos y 4 tomines que los chancas pagaban en plata, 2.480 pesos y 4 tomines. Restaban 6.636 y 4 tomines ensayados que valian los 5.310 pesos de oro fino que entregaban los chancas, convertidos a plata ensayada a 25% de interes. De los 5.310 pesos que montaba la ropa, ganado y demas cosas pagados en especies, figuraban los 4.910 pesos. Lo sobrante en oro, plata y especies sumaba, reducido a plata ensayada, 14.028 pesos ensayados y marcados enviados a la Corona Real (Ibid: 115-116). Proseguian disfrutando de su enclave de coca en la Montana.

En la visita toledana no le dieron el nombre de Chanca, sino el de "corregimiento y provincia de Andahuaylas", en el compendio del padron no los registraron censados por sayas o mitades, sino en conjunto, arrojando la suma de 5.330 tributarios y 28.840 exonerados. Total 34.170 habitantes, concentrados en 13 pueblos: San Pedro de Andahuaylas la Grande, San Jeronimo de Casana, Nuestra Senora de Talavera de la Reina, San Juan Evangelista de Guancaray, Santiago de Guancaray, San Juan Bautista de Turpo, San Francisco de Chillana, San Sebastian de Cota, Santo Domingo de Ulcay, San Miguel de Charamba, Santiago de Guayana, Nuestra Senora de las Nieves de Onamarca y San Cristobal de Pampachiri (Miranda 1582a: 168-169). Ulteriormente se formaron San Francisco de Churisana, Santiago de Ulcayba y San Miguel de Chacaracha, ubicados en torno de cuatro leguas desde el nucleo de su reduccion. Tambien San Felipe y Santiago de Pomacocha, estos dos en distancia de dos leguas (Arce de Quiroz: 1604: 42r-42v, 48r. A, H. Cusco. Seccion Andahuaylas).

En 1603 los pueblos de la provincia de Andahuaylas fueron numerados asi: San Pedro de Andahuaylas, San Jeronimo, Nuestra Senora de Talavera, San Juan de Turpo, San Cristobal de Pampachiri--"que es en la puna"-. Humamarca, Guayana, Vecaybacuy, Cola, Churicana y Cache (Arce de Quiroz 1603: 161r -107r).

En 1604 Andahuaylas seguia con su estatus de "pueblo Cabecera" de "toda" esa provincia, o sea, que dicha categoria no la perdio en el curso del virreinato (Ibid: 40r).

No obstante que los espanoles prefirieron, desde un comienzo, llamarle oficialmente provincia de Andahuaylas, lo cierto es que en la onomastica campesina prevalecio el gentilicio "Chancas de Andahuaylas". Esto ya es percibido desde tiempos antiguos, por ejemplo en la retasa del 17 de mayo de 1618, en que contaron 3.130 tributarios, de los cuales sacaban para la mita de Huancavelica 250 mitayos, aunque en dicho ano fueron rebajados a 200 (AGI. L-39).

Un expediente de 1614 adjudica al corregimiento o provincia de Andahuaylas los siguientes pueblos, ya con la categoria de cabezas de doctrina: 1 San Pedro de Andahuaylas la Grande. 2 San Jeronimo. 3 Talavera. 4 Huancaray y sus anexos Turpo y Huancaray el Chico, separado este ultimo por el rio mayor en distancia de dos leguas. 5 Colay y su anexo Chulicana en un ambito de dos leguas. 6 Guayana o Huayana y sus anexos Ulcay, Guanacha y Curampa en un espacio de tres leguas. 7 Pampachiri y sus anexos Omamarca y Pomacocha en un ambito de tres leguas. 8 Guancaroma y su anexo Cotarma en un espacio de cinco leguas. 9 Oncoy con sus anexos Piscobamba, Omaca y Ocobamba, en una distancia de cinco leguas. 10 Oripa y sus anexos Cayara, Cocharca, Lollepampa y Uchupampa en distancia de seis leguas. 11 A lo que hay que agregar su enclave de Mayocmarca, valle de cocales, ubicado al este del senorio de Quinua o Guamanga. Por entonces las doctrinas de Oncoy y Oripa estaban cargadas y obligadas a pagar a varios vecinos de San Juan de la Frontera de Huamanga, por lo que entraba a ellas el alcalde de la Hermandad de esta ciudad; de ahi que el obispo de esta diocesis opino que lo anexaran a su jurisdiccion (Division del obispado del Cuzco. 1614. AGI. E-C 503).

En la primera mitad del XVII se enumeran los pueblos de Andahuaylas, San Jeronimo, Talavera y Mayomarca; Guancarac y Tierpo (sic); Colay y Chulicana; Guayana, Vilcay, Huanichacarampa, Pampachiri, Omamarca y Pomacocha, Guancarama y Cotarma; Oncoy, Piscobamba, Omaca, Yocobamba; Oripa, Cayara, Cocharca, Mollepampa, Yuchupampa (Division de los obispados 1616: 146. P 11). En las fuentes hay carencia de homogeneidad en el listado de los pueblos y doctrinas. Puede ser el resultado de reacomodos y reformas permanentes, a solicitud de los propios interesados campesinos, o quien sabe por conveniencia de los obispados y vicarias.

Otra fuente senala los seis repartimientos de Guancarama, Andahuaylas, Cayara, Ongoy, Oripa y Ocobamba (Vazquez de E. 1630: 654). Documentos de 1628, 1720, 1820, 1826 y 1830 suministran los siguientes valiosos informes para su ordenamiento geografico:

1 Repartimiento de Andahuaylas o repartimiento de Chancas del Valle:

A) Pueblo de Andahuaylas, doctrina, elevada ya a la categoria de villa. Sus ayllus: I Yunga, con 37 tributarios originarios. II Anansaya-Cuncataca, con 58 tributarios. III Huaraca, con 34. IV Yranec o Yanec, con 37. V Huachaca.

Pueblo de Quinoaran: I el Ayllu Quinoaran, con 20 tributarios originarios. II La hacienda Capacalla con 6 tributarios.

B) La Asuncion de Talavera: I "en la una banda del pueblo" los ayllus Anansaya con 49 tributarios; y II en la otra el ayllu Lurinsaya con 13 tributarios. III "En la otra banda del pueblo, el ayllu Aranjuez con 89 tributarios. IV El ayllu Cacacha con 69 tributarios. V Haciendas: Tarabamba, anexo de Talavera, con 15 tributarios; hacienda Pichapuquio con 12 tributaros; pueblo de Cascababa, anexo de Talavera, con 106 tributarios.

C) Pueblo y doctrina de San Jeronimo de Casana o Casania. Sus ayllus: I Anansaya con 49 tributarios. II Ayllu Lurinsaya con 69. III Puna de Chuquicancha, con 2. IV Estancia de Argama con 2. Y hacienda La Laguna.

Pueblo de Pucucha, anexo de San Jeronimo. Sus haciendas: Cocharacau con 15 tributarios, Toczama con 13, Chuspibamba con 4, Antacachi y Bellavista con 8.

Pueblo de Andarapa, anexo de San Jeronimo: Sus ayllus: I Anansaya y II Lurinsaya. III Estancia de Caycabamba. IV Haciendas de Huanqui, Chontaca, Cotahuacho, Humaca y Pacalla. 2 Reparimiento de Cayara

Pueblo de Nuestra Senora de Cocharcas, cabecera de doctrina, con 14 tributarios originarios. Pueblo de Cayara, anexo, con 12 tributarios originarios.

Pueblo de Casabamba, con 4 tributarios originarios. Pueblo de Uranmarca, con 12 tributarios originaros.

Hacienda de Huancahuacho.

Pueblo de San Jose de Maranmoc, con 12 tributarios originarios.

Hacienda de Pariabamba, con 5 tributarios. 3 Repartimiento de Chincheros y Oripa, cabeza de doctrina:

Pueblo de San Juan de Chincheros, con 16 tributarios. La hacienda de Tayahuasi con 5 tributarios.

Pueblo de San Pedro de Uripa, anexo, con 196 originarios.

4 Repartimiento de Santiago de Ocobamba, cabeza de doctrina:

Pueblo de Ocobamba. Sus ayllus: Anansaya y Lurinsaya, los dos con 82 tributarios Pueblo de Piscobamba, anexo, con 37 tributarios originarios. Sus haciendas: Socos con 10 tributarios, Ranracancha con 4, Carguayaco con 23, Sarahuarcay con 25, Condormarca con 2, Posocoy con 1, Sachapuna con 3, Casacancha con 3 y Picus con 13 (Barrionuevo--Pierola 1836: 137r-161v).

Andahuaylas distaba de Chincheros 10 leguas, vencidas en un dia de caminata (50 kilometros / Fry 1889: 86).

5 Repartimiento de Ongoy:

Pueblo de Ongoy, cabeza de doctrina. Sus haciendas: Chacabamba con 32 tributarios originarios, Mozobamba con 23, Toruro con 2 y Pomachuco con 2 (Barrionuevo--Pierola 1836: 162r-179r).

6 Repartimiento de Chancas de las Punas:

A) Pueblo de La Concepcion de Cachi, cabeza de doctrina, con 53 tributarios originarios.

Pueblo de Chullisana, anexo, con 25 tributarios originarios. Le pertenecia la Hacienda de Tanquigua, con 48 habitantes (AGN. Contaduria 41: 178r).

Estancia de Yaurec con 8. Hacienda de Cascabambilla con 2.

Pueblo de Capca, anexo, con 47 tributarios originarios.

Sus haciendas: Cola con 8 originarios y Tanquigua con 4 forasteros.

B) Pueblo de Santiago de Huancaray, cabeza de doctrina, con 70 originarios..

Sus haciendas: Yuncaybamba, con 6 originarios; Mollepata con 1,

Pueblo de San Juan Evangelista, anexo Huancaray, con 58 originarios.

Su hacienda de Cancayllo con 2 originarios. Pueblo de San Juan Bautista de Turpo, anexo de Huancaray, con 21 originarios.

C) Pueblo de Guayana, cabeza de doctrina, con 10 originarios.

Pueblo de San Francisco de Chacrapampa, anexo, con 18 originarios.

Pueblo de San Francisco de Chiara, con 67 originarios.

D) Pueblo de San Cristobal de Pampachiri, cabeza de doctrina.

Ayllu Mayo Anansaya con 70; ayllo Anta con 29. Las estancias: Llatopampa con 7; Escahuaca con 1; Huancacocha con 3.

Condorilla con 3; Concoma con 9.

Pueblo de Pomacocha, anexo, con 42 originarios.

Estancia de Huacollani, con 3.

Pueblo de Humamarca con 32 originarios.

Sus estancias: Puculluga con 1, y Huayllapucro con 1 (ibid: 179v-256rr).

7 Repartimiento de Huancarama:

Pueblo de Huancarama, cabeza de doctrina.

Sus ayllus: Sancosirca con 24 originarios; ayllu Quinua Guasaura con 13;

Ayllu Anco Curamba con 49; Ayllu Chachapoya con 22, y ayllu Paucar con 2.

Estancia de Matapuquio, con 19 originarios.

Haciendas Colpa con 32: Yaramay con 8; Santiago con 10; Pati con 3;

Pomachaca con 8; Carguacagua y Aguayuque con 1. Hacienda de Pincos y estancia de Caviro, las dos juntas con 3 originarios

Pueblo de Quishuara, anexo de Huancarama, con 27 originarios (Ibid: 256v-290r. / Castro 1628 / Arce de Quiroz 1604: 40r, 42r, 42v, 48r / Rivero y Linaje 1714: 32r-35v. / Anonimo 1720-1739: 65 / Corregidores del Cusco 1732-1733: 249-250, 255r-266r / AGN Contaduria Leg 41.-1826: 148r, 157r, 148r-157r, 178r / BNL B14 .

En una aldea llamada Curamba, proxima a Zurite, provincia de Anta, donde se levanta un monumento antiguo (Stiglish 1922: 324), estaba el "repartimiento de Curamba", que por otro nombre le llamaban Cataguacho. La visita general arrojo 506 tributarios, 165 viejos, 720 muchachos y 1.753 mujeres. Total: 3.044 habitantes con seis curacas. Producian maiz, elaboraban ropa de awasca de hombre y mujer. Su tasa sumaba 2.500 pesos de plata al ano (Miranda 1583b: 207).

Para completar este apartado, vamos a citar algunas referencias documentales concernientes a esta demarcacion. En 1714 la provincia de Andahuaylas la Grande figura con 7 asentamientos poblados: l cinco pueblos: San Pedro de Andahuaylas, Ocobamba, Ongoy, Guancarama y Chinchero, mas los dos asientos de San Jacinto de Chacabamba y pago de San Lorenzo de Moyobamba (Rivero y Linaje 1714: 32r-35v, 46r, 172r).

En 1732-1733 se apunto que Andahuaylas la Grande tenia cinco repartimientos: "Partido del Valle", Ongoy, Juancarrama, Cayara y Paruro (sic). (Corregidores de los terminos del Cuscco: 1732-1733: 249v-2504; 285r.266r).

Finalmente, en el censo de 1830 todavia se constata la vigencia del sistema de repartimientos. Respecto a la provincia de Andahuaylas, el empadronador oficial dejo un libro voluminoso, en cuyas paginas figuran:

1 Repartimiento de Andahuaylas, distante de Ayacucho 36 leguas. Sus ayllus: Yunga, Anansaya, Cuncataca, Guaraca, Cianeca y Huachaca. Pueblo de Quinoaran. Hacienda Capaccalla.

2 Ayllu Anansaya de esta banda del pueblo de Talavera, distrito perteneciente al primer repartimiento. Ayllu Lurinsaya de esta banda. Ayllu Aranjuez de la otra banda del mismo pueblo de Talavera. Ayllu Ccacacha de la otra banda del mismo pueblo. Haciendas de Tarababa y Moyabamba. Pueblo de Cascabamba, anexo de Talavera.

3 Ayllu Anansaya del pueblo de San Jeronimo, doctrina de este nombre. Ayllus Anansaya y Lurinsaya. Pueblo de Pucucha. Haciendas de Argama, La Laguna, Cocharacan, Toczama, Chuspibamba. Y Chitacachi o Bellavista. Pueblo de Andarapa, anexo de San Jeronimo. Ayllu Anansaya del pueblo anterior. Asiento de Cayabamba. Haciendas de Huanqui, Cotahuacho, Umaca y Pacalla.

4 Repartimiento de Cayara. Pueblo y doctrina de Nuestra Senora de Cocharcas. Pueblos de San Pedro de Cayara, Casabamba, Uchubamba, Yllanmarca y San Juan de Maraimoc, Haciendas de Huamanhuacho, Pariabamba y Tajahuari. Pueblo de San Pedro de Uripa, anexo de Chincheros. Sus cuatro ayllus: Collana, Caihua, Chinchaysuyo y Mascca. Por ser pocos estaban ya unificados, no separados.

5 Repartimiento. Pueblo y doctrina de Santiago de Ocobamba. Ayllus Anansaya y Lurinsaya, ya unidos por ser de escasa gente. Pueblo de Piscobamba. Haciendas de Socos, Ranracancha, Carhuayaco y Sarahuacoy, Huayobamba, Condormarca, Posocoy, Sachapna, Caracancha y Picus.

5 Repartimiento, pueblo y doctrina de Ongoy. Haciendas Chacababa, Mozobamba, Pomachuco. Hato de Tururo.

6 Repartimiento. Pueblo y doctrina de Cachi. Pueblo de Chullisana. Estancia de Yauric. Haciendas de Cascabambilla.

Pueblo de Capaca, anexo de Cachi. Haciendas Cota y Tanquigua.

7 Repartimiento y doctrina de Santiago de Huancaray. Haciendas de Yuncaybamba y Mollepata. Pueblo de San Juan evagelista, anexo. Hacienda de Huancayllo. Pueblo de San Juan Bautista de Turpo.

8 Repartimiento de los Chancas de las Punas. Pueblo y doctrina de Guayana. Pueblo de San Miguel de Chocrampa, pueblo de San Francisco de Chiara.

9 Repartimiento de Chancas de las Punas. Pueblo y doctrina de San Cristobal de Pampachiri. Sus ayllus: Amancaya, Anta del mismo pueblo. Estancias de LLatepampa, Escahuaca, Huancacocha, Condorillo y Conconia.

Pueblo de Pomacocha. Estancia de Huamallani. Pueblo de Humamarca, anexo de Pampachiri. Estancia de Pacollunga.

10 Repartimiento del pueblo y doctrina de Huancarama. Ayllu Sancoserca, Quichua-Huasaura del indicado pueblo. Ayllu Anco-Curamba. Ayllu Chachapoya. Ayllu Paucar del pueblo de Huancarama. Estancias de Matapuquio, Colpa, Yamachay, Paucar y su estancia de Cabira, Santiago, Pati, Pacchani, Pomachaca Carhuacachua y Aguanerque.

Pueblo de Quishuara, anexo del repartimiento de Huancarama (AGN. Lima. H4-1737).

EL DOCUMENTO

Cedula del marques concediendo en deposito a Diego Maldonado la encomienda de Ananchanca y Urinchanca y otros pueblos mas en las provincias de Chinchaysuyo, Collasuyo y Andesuyo (Cuzco, 15 de abril de 1539)

El marques don Francisco Pizarro, adelantado e capitan general e gouernador por Su Majestad en estos reinos de La Nueua Castilla llamada Piru. &. Hauiendo respecto que vos Diego Maldonado, vecino de la cibdad del Cuzco, sois uno de los primeros conquistadores destos reinos e que conmigo pasaron a la conquista e poblacion dellos e que bien haueis servido a Su Majestad en la pacificacion e conquista de los indios con vuestras armas y caballos a vuestra costa, padeciendo muchos trabajos e peligros. Y asimismo, siendo alcalde en esta dicha cibdad, servistes como persona celosa del seruicio de Su Majestad. E despues os hallastes en el cerco desta cibdad y levantamiento que los indios hicieron. Y sservistes en todo, hasta tanto que la tierra se torno a reducir al seruicio de Su Majestad, haciendolo tan bien como todo hijodalgo lo debe hacer.

E porque es bien que seais por vuestros servicios ratificado, en nombre de Su Majestad vos deposito, segun que agora lo habeis tenido e poseido, y hasta tanto que se hace el repartimiento general, el cacique prencipal de Andaguaylas con todos sus caciques e prencipales que son en Hananchangais y Orinchanga, con los quichuas de Cilcapoco, que son los siguientes:

--Chuquicondor Lapa, senor del pueblo de Sayoguacho.

--Y otro que se dice Lombo, senor del pueblo de Pomiguancho.

--Y otro que se dice Condor Suca, senor del pueblo Guamamylla.

--Y otro que se llama Asto, senor del pueblo Capacalla.

--Y otro que se dice Llacta Conas, senor del pueblo Oncoro.

--Y otro que se dice Guasco, senor del pueblo de Bambamalca.

--Y otro que se dice Guncho, senor del pueblo Guevilla

--Y otro que se dice Dulcaguaman, senor del pueblo Ercacha.

--Y otro que se dice Tomay y Nanpa, senor del pueblo Guayapo.

--Y otro que se dice Maras Guama, senor del pueblo Eaque e Amares. Es Inga.

--Y otro que se dice Orozo, senor de Guayaonillo. (Es) Chachapoya.

--Y otro que se dice Pocovillca, senor de Pacocha.

--Y otro que se dice Yanas, senor del pueblo Guatara.

--E otro que se dice Sutaya, senor del pueblo Oramarca.

--E otro que se dice Allauca, senor del pueblo Yslana.

--Y otro que se dice Coyca, otro Mayma, senor del pueblo Pocollo, son quichuas.

--Y otro que se dice Guaman Vilca, senor del pueblo Gualgayo.

--Y otro que se dice Tubianaypa, senor del pueblo Cochabamba.

--Y otro que se dice Albruca, senor de pueblo Chuquibamba.

--Y otro que se dice Chochuma, senor del pueblo Gurullana // Son quichuas.

--Y otro que se dice Apaca, senor de pueblo de Cocas. Son yungas.

--Y otro que se dice Cancacha, senor de Sillueque.

--Y otro que se dice Canas senor de Yanama.

--Y otro que se dice Ynda, senor de Totora. Son quichuas.

--Y otro que se dice Navi Hasto, senor del pueblo de Aymayba.

--Y otro que se dice Suca, senor Chuchumb.

--Y otro que se dice Guamamlapa, senor del pueblo de Bambamalca.

--Y otro que se dice Guaraca, senor del pueblo de Chopalla.

--Y oro que se dice Guasco, senor del pueblo de Queca.

--Y otro que se de Qullichanchas, senor del pueblo de Llamay.

--Y otro que se dice Naupa Condor. Senor del pueblo de Chupuis Guacho.

--Y otro que se dice Guachaca, senor del pueblo de Pupuca.

--Y otro que se dice Magula, senor de Pomachaca.

--Y otro Curytomay, y otro que se dice Tomay Condor, senores de Midapa.

--Y otro que se dice Llangare, senor del pueblo de Quenoavilla.

--Y tro que se dice Queque Hasto, senor del pueblo de Laracalla.

--Y otro que se dice Llacaguavis, senor del pueblo de Opibacho.

--Y otro que se dice Guasco Pachua, senor del pueblo de Tulpo.

--Y otro que se dice Chuquillapar, senor del pueblo Midaquecua.

--Y otro que se dice Ala, senor del pueblo Ococho.

--Y otro que se dice Quiquimalca, senor del pueblo Tiquillo.

--Y otro que se dice Maqui, senor del pueblo Magua y Camalla.

--Y otro que se dice Quiqui, senor del pueblo de Caci.

--Y otro que se dice Viscasasa, senor del pueblo de Chilicani.

--Y otro que se dice Sulla senor del pueblo de Capicalli.

--Y otro que se dice Chocollo, senor del pueblo Gola.

--Y otro que se dice Lapacho, senor del pueblo Chuquillanca

--Y otro que se dice Qullucha, senor del pueblo de Aychica.

--Y otro que se dice Suca, senor del pueblo Chiara.

--Y otro que se dice Guacho, senor del pueblo de Paravaya.

--Y otro que se dice Guasco, senor del pueblo de Paracaya.

--Y otro que se dice Chuaco, senor del pueblo de Chacana.

--Y otro que se dice Hasto y otro Lapa, senores del pueblo Coroya.

--Y otro Changa Guasca, senor del pueblo Suya.

--Y otro que se dice Curosica, senor del pueblo Yanapiaco.

--Y otro que se dice Guacharondo y Magula, senores del pueblo Chunllanga.

--Y otro que se dice Chuquicamaoa, senor del pueblo de Guayana.

--Y otro que se dice Sibo Paucar, senor del pueblo Omamarca. Son orejones.

--Y otro que se dice Calvacuri y otro que se dice Sevum, senores del pueblo Vilcabamba.

--Y otro que se dice Moygua, senor del pueblo Alcaraycay. Es orejon.

--Y otro que se dice Toca, senor del pueblo Patubi.

--Y otro que se dice Ahoca Sibi, senor del pueblo Chuca. Es orejon.

--Y otro que se dice Guachaca y su pueblo Aymaras, que son mitimaes de los Aymaras, que se dice Soso.

--E otro que se dice Chauca Quiyaruro y otro que se dice Tucuyrico, que se llama Horcoguaranga, es orejon, senores de pueblo de Mayamarca y Canibamba.

--Y ansimiesmo os deposito en la provincia de Chinchaysuyo el cacique Cayo Yupanqu, senor del pueblo Parco.

--E otro prencipal del dicho pueblo de Parco, que se dice Mazozo.

--E otro que se dice Mayta Yupanqui y otro Callacana, senores de pueblo Patete.

--Y otro prencipal que se dice Chuquillanqui, que es guanca, y otro que se llama Cubilica, que es yauyo, senores del pueblo Guancabanba.

--Y otro que se dice Guamancagua, senor del pueblo Quebancha.

--Y otro que se dice Guaraca, senor del pueblo Yanaca, son chancas, con las mamaconas e indios yungas de Sondor, que son en Limatambo con ciento cincuenta indios.

--Y mas los deposito en la prouincia de Collasuyo el cacique Pariguana, senor del pueblo de Guaman.

--Y otro principal que se dice Paucar, senor del pueblo de Guascarquiguar.

--E otro que se llama Vichocamache, senor del pueblo Picoy.

--E otro que se dice Yana Yangue, senor del pueblo Coras.

--E otro prencipal que se dice Ococha, senor de pueblo de Quiepe.

--E otro que se llama Harosco, senor del pueblo de Marpa.

--E otro que se llama Paro, senor del pueblo Soyba. Con doscientos y sesenta indios de los mitimaes sus subjetos wue le hace comida doquier que esten.

--Y asimiesmo seos deposita en la prouincia de Andesuyo cuarenta indios en la mitad de los pueblos de Omachondal, y el prencipal de Matoalpa.

--Y otro que se dice Pomamalca.

--Y otro prencipal que se dice Sulcanavi, senor del pueblo Oyomayo, con los caciques que agora son o de aqui adelante fueron, porque la otra mitad estan depositados en Pedro de los Rios.

Todos los cuales dichos caciqes e pueblos e prencipales que agora son o de aqui en adelamte fueren subjetos al dicho Andaguaylas y a los otros demas caiques contenidos en esta cedula, para que dellos os sirvais conforme a los mandamientos reales, con tanto que dejeis a los caciques sus mujeres e hijos e los otros indios para su servicio como Su Majestad manda.

Fecha a quince dias del mes de abril de mil e quinientos e treinta e nueue anos. El Marquez. (AGI, Patronato 93.--Sevilla).

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RECIBIDO: 16/09/2017

APROBADO: 16/10/2017

Waldemar Espinoza Soriano

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

< waldemar_espinozas@hotmail.com >

Leyenda: Casa chanca con techumbre litica de forma conica. Casa chanca. Notese la forma del techo y el dintel (Proande).

Leyenda: Localizacion de los senorios chanca, quichua, aymaraes, cotanera, omasayo y yanahuara.

Leyenda: El senorio chanca, ubicado al norte de los senorios quichua y aymaraes, ahora region apurimac.
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Author:Espinoza Soriano, Waldemar
Publication:Investigaciones sociales
Date:Jan 1, 2017
Words:25115
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