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El regionalismo atacameno entre dos crisis economicas, 1930-1955.

[...] Ha sonado al fin en todos los confines de nuestra region las trompetas que anuncian el final de nuestra tradicional paciencia. Ha llegado el momento en que todo Copiapo debera alzar su voz de protesta, sin distincion ni credos, edades ni nacionalidades; y que logre llegar en formas de un eco justiciero a la Casa de Gobierno, que sordo e impavido, no ha escuchado el constante clamor que desde largos anos, viene lanzando nuestro sufrido pueblo.

No pedimos por el mero deseo de molestar, sino que pedimos algo justo y lo que corresponde a Copiapo como parte integrante del territorio Chileno [...] (1).

"Proclama del Cabildo Abierto de Copiapo".

J. Ferghmann.

El Dia, 28 de enero de 1951.

La provincia de Atacama represento desde mediados del siglo XIX uno de los casos mas emblematicos de desarrollo del regionalismo en Chile. Ubicada en ese entonces en el extremo norte del pais, la sociedad copiapina se constituyo para la historiografia chilena en una "sociedad de frontera", con un marcado posicionamiento anti-centralista (2). Tras la conclusion de la Guerra del Pacifico, Atacama perdio su caracter de hito limitrofe norte y sus funciones administrativas como lugar de transito hacia el Peru, las cuales fueron reservadas desde entonces a la nueva provincia de Tarapaca. En este contexto, las repercusiones de la Guerra del Pacifico y la larga crisis experimentada por la mineria cuprifera desde la decada de 1870, impactaron de un modo decisivo sobre la configuracion identitaria de Atacama (3).

En el primer cuarto del siglo XX, la Constitucion de 1925 y las reformas administrativas de la dictadura de Ibanez volvieron a fortalecer el centralismo estatal. La implementacion de agencias de apoyo y fomento sectorial, la creciente concepcion planificadora del Estado y la consolidacion del modelo de desarrollo hacia adentro reforzaron en la practica el control y la capacidad de decision del centro administrativo sobre las provincias del Norte Chico o Tradicional (4). Parafraseando a Esteban Valenzuela, la nueva "domestificacion de territorios" (5) que promovio el centralismo politico desde la Constitucion de 1925 tuvo en la provincia de Atacama una larga trayectoria de desencuentros y de sentimiento anticentralista.

En efecto, desde los anos treinta y la primera mitad de la decada de 1950, Atacama asistio a un conjunto de criticas regionalistas--reales o aparentes--que justificaron campanas de movilizacion social y la organizacion de encuentros sectoriales de las fuerzas productivas de la provincia que demandaron desde apoyo a la mediana y pequena mineria hasta la urgencia de bienes de subsistencia (6). Para los actores locales, el centralismo fue el responsable directo y lejano de todos los males regionales, los cuales se expresaron en vicios administrativos, invisibilidad de la realidad provincial y las innumerables controversias sobre las politicas de fomento productivo. Con ocasion de la visita del Presidente de la Republica Gabriel Gonzalez Videla a la ciudad de Copiapo en mayo de 1947, la editorial del semanario EL Dia exponia el malestar regionalista: "[...] Nosotros dijimos no hace mucho tiempo que la Provincia de Atacama no figuraba en el mapa de Chile para los hombres de Gobierno, porque para ellos el Norte Chico termina en Coquimbo y el Norte Grande comienza en Antofagasta [...]" (7).

No obstante lo anterior, detras de estas criticas regionalistas subsistia un fenomeno economico y social mas complejo. La protesta y reivindicacion regionalista atacamena de la decada de los anos treinta y cuarenta se inscribieron temporalmente en el marco de dos crisis economicas y politicas de caracter integral a nivel nacional, teniendo como telon de fondo un escenario internacional de prolongada inestabilidad. En este sentido, los anos treinta inauguraron un punto de cierre y apertura de un nuevo proceso social, economico y, por ultimo, de las formas de hacer politica donde el Estado se constituyo en el regulador y asignador de los recursos economicos. Por otra parte, la primera mitad de los anos cincuenta hizo evidentes en Chile, al igual que en America Latina, los problemas de estancamiento e inflacion del modelo de desarrollo centrado en la industrializacion sustitutiva de importaciones (8). En definitiva, entre los anos treinta y cincuenta a nivel regional y nacional el pais asistio a un proceso de modernizacion y potenciamiento de las labores del Estado cuyas caracteristicas mas relevantes fueron el ensayo de grandes proyectos e iniciativas productivas con resultados contradictorios. En el contexto internacional, las perturbaciones y desequilibrios del comercio internacional provocados por la Segunda Guerra Mundial y la posguerra se expresaron en la realidad atacamena en complicaciones para la provision de bienes de consumo basico, combustible y maquinarias (9).

En este trabajo sostenemos como hipotesis tentativa que los anos de 1930 hasta mediados de los cincuenta del siglo XX constituyeron para la sociedad copiapina un periodo de estancamiento tanto productivo como social, de provincializacion de la politica, y de una creciente dependencia de las politicas publicas para su desenvolvimiento general. Dicho proceso de estancamiento no fue solo una consecuencia del impacto de la "gran depresion" sobre la zona, sino el desenlace de un periodo de larga decadencia que se genero en la decada de 1870.

Se trato de una etapa en que la principal actividad economica regional--la mineria--se oriento fundamentalmente a la exportacion y el resto de las actividades productivas locales complementaron a la mineria o se derivaban de esta. Atacama, otrora zona de vanguardia de movimientos politicos de avanzada, se convirtio paulatinamente en un area que genero demandas al Estado para lograr algun tipo de alivio para su compleja situacion (10). A partir de ese momento, los partidos y organizaciones politicas de la provincia, las formas de hacer politica y los actores locales se transformaron crecientemente en dependientes del aparato publico del cual se demando por "asistencia" estatal, asumiendo una situacion clientelar con notorios rasgos de subordinacion frente a las politicas centralistas.

Paradojalmente, durante el marco temporal de este trabajo (1930-1955), Atacama asistio a una creciente movilizacion gremial minera y conflictividad social que estuvo radicada principalmente en el ambito urbano, donde los sectores sociales emergentes--sectores medios, mineros y de servicios--desarrrollaron un conjunto de actividades de protesta, tal como lo retrataron la periodicidad de congresos y convenciones mineras que abogaron sostenidamente por el fomento y estabilidad del sector productivo. Asimismo, se articularon y surgieron "frentes de defensa regional" que expresaron un tipo de constructo politico que combino tres elementos: a) campanas de reivindicaciones colectivas para trasladar a las autoridades sus demandas; b) un repertorio flexible de accion politica para llevar a cabo sus aspiraciones que incluyeron la conformacion de asociaciones, concentraciones publicas, declaraciones publicas; c) finalmente, manifestaciones publicas de valor, unidad y compromiso con la causa regionalista (11). Este tipo de movilizaciones sociales se propusieron renovar las formas de hacer politica en Atacama y las relaciones con el centralismo estatal; sin embargo, terminaron al igual que las organizaciones gremiales mineras, demandando auxilio al Estado para lograr algun tipo de alivio a la compleja situacion provincial.

?Que caracteristicas de continuidad y cambio tuvieron en la provincia de Atacama la creciente movilizacion gremial minera y conflictividad social? ?Cuales fueron las condiciones materiales en que se desenvolvieron los actores locales atacamenos vinculados a la mineria y otras actividades?, son algunas de las interrogantes que intenta explorar este trabajo, insertando a la provincia de Atacama en un marco de perturbaciones economicas y sociales desde los anos treinta, el impacto de la Segunda Guerra Mundial y el proceso de modernizacion capitalista bajo la direccion del Estado.

Las fuentes revisadas en este articulo comprenden el Boletin de la Sociedad Nacional de Mineria, volumenes de Ministerio del Interior y el Ministerio de Obras Publicas que recogen informes de gobernadores e intendentes de Atacama. Asimismo, revision de la prensa local, en especial El Atacameno y El Dia. Metodologicamente se ha privilegiado cualitativamente la variable de continuidad y cambio en la situacion de la mineria cuprifera y su industria, los actores locales que participaron en organizaciones sociales reivindicativas.

LOS ANOS DIFICILES DE LA ECONOMIA ATACAMENA, 1932-1952

Como destacaramos, la decada de 1930 constituyo un epilogo para la larga fase de estancamiento y decadencia economica que se genero desde finales de la decada de 1870 en las provincias de Atacama y Coquimbo. En efecto, el Norte Chico debio soportar el fuerte impacto de la recesion internacional de 1929 a 1932, que echo por tierra el reordenamiento productivo que se habia intentado implementar a partir de 1927 en el sector minero con la creacion de la Caja de Credito Minero (CACREMI). Los efectos devastadores de la recesion se hicieron sentir sobre una realidad productiva minera ya muy resentida. Al finalizar los anos treinta la produccion minera se mantuvo a duras penas, cuestion que se expreso en problemas tan complejos como el desempleo, las migraciones y atraso productivo, cuestion que sumada a las sequias recurrentes terminaron consolidando un patron economico contradictorio que empujo a muchos de sus actores al camino de la desesperacion.

Dos decadas mas tarde, al exponer la situacion economica y social de las provincias del Norte Chico o Tradicional en el Senado de la Republica el ano 1967, la Senadora comunista por Atacama y Coquimbo, Julieta Campusano Chavez, resumia la permanencia de las imagenes y sensaciones de estancamiento y larga agonia regional al senalar que:

"[...] la poblacion de esas provincias vive acosada, angustiada, desde hace anos, por problemas muy graves, que apenas le permiten sobrevivir, sin que se vislumbre una solucion de fondo, un cambio efectivo, de proporciones, que signifique revitalizar una region que viene sufriendo agonia lenta desde 1931 [...]" (12).

Al estallar la Segunda Guerra Mundial en Europa, la pequena y mediana mineria nacional se vio enfrentada a una severa crisis comercial. La inestabilidad del mercado internacional del cobre forzo a los medianos y pequenos mineros, junto con la Sociedad Nacional de Mineria (SONAMI), al acuerdo de un convenio de fijacion de precios y compra de la totalidad de la produccion del mineral cuprifero. El convenio se firmo legalmente con la Metals Reserve Company de Washington el dia 26 de enero de 1942 (13). Para la mineria chilena, en especial los yacimientos localizados en Atacama, el acuerdo represento la compra de casi la totalidad del cobre producido, cuestion que fue un alivio momentaneo en un cuadro de inestabilidad del precio internacional del cobre.

Con todo, tanto la SONAMI como sus representados del Norte Chico o Tradicional quisieron evitar repetir el clima de inestabilidad de un precio del cobre deprimido en la coyuntura 1918-1919, cuestion que rondo muchas veces en la memoria de los mineros nacionales. Lo anterior explica los innumerables esfuerzos a nivel central y regional por extender la vigencia del convenio, precios y compra de la produccion de cobre, el cual aseguraba la subsistencia de la mediana y pequena mineria nacional. En este sentido lo expresaba el periodico El Atacameno:

"[...] A pesar de que las compras han disminuido respecto a los anos anteriores, y de que han sido rebajado los precios, la situacion de la mineria chica se mantendra estable hasta el 31 de julio proximo, fecha en que caduca nuevamente el contrato de prorroga. [...] Aunque en los circulos oficiales no se ha informado nada al respecto, se tiene entendido que hay interes para llegar a una nueva prorroga [...] lo que aseguraria la produccion de la pequena mineria, por lo menos hasta fin de ano [...]" (14).

En el discurso de inauguracion de la convencion minera de Ovalle, diciembre de 1941, en pleno desarrollo del conflicto belico internacional, el presidente de SONAMI Hernan Videla Lira (15) sostenia:

"[...] Los obstaculos que se derivan de la guerra europea, para el debido desenvolvimiento de la produccion nacional, hacen mas necesaria y urgente la accion de los organismos estatales, en cuanto ellos han de servir para proteger a los trabajadores e industriales chilenos [...]" (16).

Concluida la Segunda Guerra Mundial, el clima de inseguridad retorno. Innumerables delegaciones parlamentarias, autoridades provinciales, asociaciones gremiales, grupos de industriales mineros, empleados y trabajadores ligados a la industria cuprifera concurrieron en distintas ocasiones a Santiago a dialogar con las autoridades administrativas sectoriales y parlamentarias en cada momento que la eventualidad del termino del convenio de fijacion de precios y compra de la produccion del mineral rojo parecia acercarse.

"[...] Una delegacion de empleados obreros de las minas de Chagres se encuentra en Santiago gestionando las medidas del caso para enfrentar la dificil situacion que debera producirse el 31 del actual con motivo de la paralizacion total de las faenas de ese mineral.

La Compania minera pondra fin a sus actividades en esa fecha por conclusion del contrato del Metals Reserve Company [...]" (17).

Junto a lo anterior, reforzaban el clima de alarma por la viabilidad de la mineria pequena y mediana la tendencia a la disminucion en las compras por parte de la Caja de Credito Minero y el bajo nivel productivo del sector. En este marco, la region percibio como un duro golpe a los intereses mineros que el Departamento de Compras de la Caja de Credito Minero decretase que desde el 1 de Agosto de 1945 las Agencias compradoras adquirieran cobre de una ley minima de 9%. Esta determinacion significo en la practica la paralizacion de un importante numero de faenas en Atacama, especialmente de aquellas que trabajaban con una ley de 6 1/2% (18).

En efecto, durante la decada de los anos cuarenta la pequena y mediana mineria aporto en promedio al total de la produccion de cobre nacional un 19,1%. Entre 1940 y 1946 el porcentaje de participacion de la mineria nacional disminuyo desde un 4,3% hasta un 0,7% el ano 1946, precisamente cuando los precios del mercado internacional del cobre hicieron practicamente dificil cubrir los altos costos de explotacion (19). En estas condiciones de precariedad, la tendencia estructural de la pequena y mediana mineria fue recibir subsidios a traves de tipos de cambio favorables y exenciones tributarias. El objetivo de estas operaciones de salvataje solo permitieron la continuidad en las operaciones de la industria minera regional, evitando un tema sensible y sombra permanente para los trabajadores: La desocupacion (20).

Todas estas complicaciones, sumadas a los historicos bajos niveles de participacion de la produccion de cobre de la denominada mineria chilena tuvo como efecto empujar a los actores locales al nacionalismo economico de la epoca y la organizacion en distintas formas de asociacion colectivas. En efecto, los actores sociales de la provincia y, muy especialmente, el mundo de la pequena y mediana mineria debatieron intensamente todas las operaciones de salvataje al sector minero provenientes desde el Estado. Si bien sus demandas terminaron convirtiendose en tributarias de los programas estatales de fomento, esto no implico la desaparicion de las expresiones de la sociedad civil Atacamena. Por el contrario, surgieron o bien se fortalecieron una serie de instancias de asociacion gremiales y civiles que debatieron regularmente sobre un conjunto diverso de operaciones de fomento estatal a la realidad productiva del Norte Chico o Tradicional.

En un marco de crisis y estancamiento de la principal actividad productiva regional--la mineria del cobre--, los distintos actores sociales y mineros tuvieron la capacidad de articular demandas con un fuerte componente sectorial, identificando al Estado como instrumento para estabilizar la actividad minera y solucionar el cuadro de postracion de la provincia (21). Paradojalmente, el comportamiento y la calidad de las organizaciones gremiales y sociales que emergieron desde la provincia de Atacama desde finales de la decada de los treinta y el transcurso de los anos cuarenta se caracterizaron por importantes contrastes: la tendencia a la fragmentacion y su posicion clientelar con notorios rasgos de subordinacion frente a las politicas centralistas.

ENTRE EL GREMIALISMO MINERO, LA CRISIS DE SUBSISTENCIA Y LA MOVILIZACION SOCIAL

En el clima de crisis economica regional que describimos, comunes fueron las voces que se levantaron, desde diversos grupos de interes sectorial de las provincias, solicitando acciones y medidas concretas para enfrentar los efectos de la crisis economica durante toda la decada de 1930 y 1940. En la mayoria de los casos, las demandas se dirigieron hacia las autoridades provinciales y nacionales, tal como describio el Boletin de Minas y Petroleo al informar sobre la presentacion de industriales mineros de la provincia de Coquimbo a la Intendencia regional.

"[...] Senor Intendente:

Los obreros y los industriales mineros de esta provincia, abajo suscritos venimos por intermedio de US, a presentar a S. E. el Presidente de la republica, el reclamo y reforma de la legislacion minera, que mas adelante exponemos [...]

[...] Tome tambien usted en cuenta usted que el mercado agricola de esta provincia esta desquiciado y anulado por la para de las salitreras y la enorme cantidad de obreros cesantes que se han traido a esta region, hacen la vida y el sostenimiento de ellos muy dificil.

?Que diria el pais si por intermedio del ministerio de agricultura se hubiera obtenido un decreto ley por el cual se gravaran con un 30% todos los cereales producidos por los hacendados chilenos?

Hacemos la comparacion de los agricultores para hacer resaltar a usted lo injusto de las disposiciones vigentes con respecto a la mineria del oro [...]" (22).

En plena fase de recesion y crisis de 1929 y 1932, las denuncias de abandono y desamparo a la situacion productiva en las regiones del Norte Chico o Tradicional no se hicieron esperar. En este sentido, el periodico El Atacameno destacaba:

"[...] El descenso violento y crecido del precio del cobre acaecido ultimamente no ha preocupado ni siquiera la atencion de la prensa de la capital.

Ni una sola frase de conmiseracion siquiera. La indiferencia mas musulmana se cierna en torno del minero en desgracia [...] Duele lo mas hondo observar este contraste de actitudes que se ven producir frente a la crisis del agricultor y del minero"

Ojala, que nuestro gobierno, advertido en lo que valen nuestros reclamos tienda sus miradas al desastre doloroso que se opera en esta provincia y haga llegar hasta aqui, sin mas tardanza, su mano patriotica y bienhechora [...]" (23).

En un clima de escasez de la moneda extranjera y desempleo creciente, el gobierno devaluo el peso, tomo control monopolico de la comercializacion del oro metalico y estimulo el empleo en los lavaderos de oro existentes en el pais. El abandono de las minas de cobre fue creciente, reviviendose antiguas minas de oro; "los mineros del cobre se transformaron en mineros de oro", reforzando los rasgos de dualidad en el trabajo cuando los tiempos dificiles lo imponian. Asi la pequena y mediana mineria se transformo en un sistema gigante de pirquen, con el gobierno como habilitador (24).

Por otra parte, en la decada de 1930 Atacama comenzo a sufrir los efectos de la falta de combustibles tanto para las labores de explotacion mineras y las actividades cotidianas de la ciudad de Copiapo. En palabras de la editorial de El Atacameno

"[...] Hace algun tiempo que nos estamos preocupando desde estas columnas, de la situacion especial que significa para las faenas mineras la restriccion en la cantidad de bencina que se necesita para la movilizacion de camiones a los centros de explotacion [...] A esta restriccion que en si ya es un problema, debemos agregar ahora la falta absoluta de combustible en que se ha encontrado la ciudad, por carecer de autorizacion las bombas locales, de las empresas petroleras, para que puedan empezar a vender la cuota del mes de diciembre [...]" (25).

Con el objetivo de enfrentar las dificultades descritas en las provincias de Atacama y Coquimbo, el "Plan de Accion Inmediata para la Mineria", elaborado en 1939 por la CORFO, intento consolidar un vasto programa de inversiones en minas y fundiciones para ambas provincias, ademas, de suministrar prestamos para asegurar la continuidad de las labores en las minas de cobre, oro y plata (26). No obstante lo anterior, en los anos cuarenta la actividad minera en Atacama continuo languideciendo. Las noticias de paralizacion de faenas, falta de fondos para caminos (27) y dificultades para la continuidad de las actividades productivas de las ciudades provinciales se transformaron en temas de frecuente informacion en la prensa local y comunicacion recurrente de las autoridades locales al poder central. En telegrama de Julio de 1945, el Alcalde de Copiapo se quejaba indicando "[...] permitome presentar usia inconcebible descuido dejar nuestra zona sin bencina ya cercano a veinte dias. Suplicamos usia sirvase arbitrar medidas tendientes salvar desesperada situacion [...]" (28).

La escases de combustible para las faenas mineras y agricolas no tardaron en despertar los temores de la opinion publica local, los empresarios panaderos y el comercio. De acuerdo a las noticias de prensa, panificadores y comercio detallista "[...] tienen en sus manos contratos, por entrega de harina pendientes que los molineros no han podido despacharles, por falta de fletes, por que no hay vapores que transporten este elemento de primordial consumo [...]" (29). La situacion que destacamos, empujo a copiapinos residentes en Santiago a la formacion de un organismo colectivo que intento sensibilizar a la opinion publica de la capital sobre las carencias de los atacamenos, iniciativa que no tuvo mayores repercusiones (30).

En abril de 1946, la escases de articulos alimenticios se intensifico en la ciudad de Copiapo, al extremo que el comisariado departamental de subsistencia y precios implemento un plan de restriccion y distribucion de Azucar para la poblacion. Este tipo de medidas desperto fuertes reclamos en las organizaciones locales, al punto que solicitaron la renuncia del Intendente Regional por fallas "[...] en el peso exacto (del Azucar), privilegios a determinadas personas, perdida de tiempo por parte de duenas de casa, atropellos mientras se hace "cola", etc [...]" (31). Las presiones y acusaciones de la sociedad copiapina terminaron con la salida del Intendente regional Luis Marre y su reemplazo por el socialista Albino Pezoa Estrada (32).

El clima de protesta tuvo oportunidad de reactivarse con motivo de la visita del Presidente de la Republica, Don Gabriel Gonzalez Videla a Copiapo el 18 de mayo de 1947. El matutino El Dia expresaba con dureza un mensaje directo a Gonzalez Videla,

"[...] Ahora el primer mandatario de la nacion viene a colocar la primera piedra para la futura Fundacion Nacional de Minerales [...] Frente a este hecho, decimos al Exemo., senor Gonzalez Videla, que es absolutamente imposible instalar faenas de trabajo [...] por falta de alimentos.

Vuestra excelencia no debe pensar que porque a su mesa se le sirvio pan, te, aceite, arroz, etc., el pueblo dispone en estos momentos de esos articulos de vital consumo para subsistir [...]

No hay fondos para construir el cuartel de Carabineros [...] No se destinaron fondos para reparar los locales escolares, danados con el terremoto de agosto de 1946

La ciudad esta expuesta a ser arrasada el dia menos pensado por los incendios, por la falta de agua potable [...]

Se dicto una ley para construir el edificio para la Escuela Normal, pero, hasta hoy no se reciben los fondos para comenzar la obra [...]" (33).

En estas hostiles condiciones, no causo extraneza la suspension de parte de las actividades oficiales que realizaria el Presidente Gonzalez Videla; entre ellas, el tradicional recorrido por establecimientos educacionales, visita a reparticiones publicas, participacion en audiencias populares y reuniones con organizaciones sociales de Copiapo y otras ciudades de la provincia.

Junto con los temores que desperto la falta de articulos de primera necesidad (pan, azucar, carne, etc), de combustible y del agotamiento de la principal actividad productiva regional (la mineria cuprifera), continuo la amenaza de los desempleados regionales. En efecto, segun informaba el Intendente de Atacama al Ministerio del Interior, "[...] [El] Inspector Provincial del Trabajo informame que existen setenta obreros cesantes consecuencia [de] crisis minera. Piden medios necesarios [con el] fin [de] irse al norte [en] busca de trabajo. Ruego Us decirme se habria posibilidad [de] enganche [al] norte [...]" (34).

Las dificiles condiciones de la poblacion tanto de Copiapo como del interior de la provincia no dejaban de sucederse. Con titulares como "sitiados por el hambre", los medios de comunicacion intentaron describir lo que llamaron "[...] el drama que viven cientos de hogares (y que) adquiere dia a dia pavorosos caracteres [...]" (35).

La crisis y decadencia de la economia atacamena fueron expresion de cambios en el rumbo de la economia nacional, los cuales resultaron de las alteraciones ocurridas en el comercio internacional producto del impacto de la Segunda Guerra Mundial y la postguerra. La revista especializada Panorama Economico destaco que uno de los hechos mas notorios y de mayores alcances fue la transformacion del comercio exterior y la balanza de pagos nacional, las cuales estuvieron marcadas por la pasividad y fuerte incremento del valor de las importaciones.

"[...] De un indice construido sobre la base de veintidos productos principales de nuestras importaciones se desprende que, entre los anos 1938 y 1945, sus precios, en precios de seis peniques en oro, aumentaron en promedio, en un 120%. En el mismo periodo, el valor total de los productos basicos considerados, aumento en un 144%, de lo cual se deduce que aproximadamente, el incremento en cantidad de esas importaciones solo fue del orden del 10% [...]" (36).

En opinion de autoridades politicas, parlamentarias, empresariales y tecnicos de la epoca, la existencia de mercaderias a nivel nacional al concluir la Segunda Guerra Mundial estuvieron marcadas por la estagnacion. En este sentido, Sergio Vergara argumentaba en Panorama Economico que, "[...] el habitante de Chile dispuso en 1945 de una parcela de articulos alimenticios inferior a la que disponia en 1939 [...]" (37).

En un marco nacional e internacional marcados por la inestabilidad es que importantes sectores de la sociedad copiapina, bajo un discurso regionalista, rearticularon movimientos gremiales mineros y movimientos sociales de defensa contra la situacion de crisis regional y critica al centralismo estatal. Desde 1934 y hasta 1953 el debate sobre los problemas productivos y la larga agonia de la mineria del cobre en las provincias de Atacama y Coquimbo cobro renovado impulso; materializandose en numerosas instancias de encuentro sectorial productivo en torno a la problematica de la industria minera. Los Congresos y Convenciones de mineria se sucedieron constantemente y cada uno de ellos, sin excepcion, tuvo siempre como rasgo central el analisis sobre las dificultades y desafios del fomento estatal a la industria minera. Los Congresos y Convenciones mineras desarrolladas fueron:

1. Congreso Mineria de Copiapo, 1934.

2. Congreso Mineria de Copiapo, 1937

3. Ecos de la Convencion Minera de Ovalle: celebrada en los dias 7, 8 y 9 de diciembre de 1941,

4. V congreso nacional de Mineria, La Serena, abril 1943.

5. Instituto de Ingenieros de Minas de Chile, 1a convencion (1944)

6. Instituto de Ingenieros de Minas de Chile, 2a convencion, La Serena (1945)

7. Congreso Nacional de la Federacion Industrial Minera, 26 de Abril. La Serena. 1947.

8. Convencion nacional de asociaciones mineras, La Serena, 1949.

Primera Convencion regional de la pequena mineria: realizada en Copiapo los dias 8,9 y 10 de Diciembre de 1950.

9. Primera Convencion Nacional de la Pequena Mineria: realizada en Copiapo los dias 30-31 de enero y 1o de febrero de 1953.

Ahora bien, ?Como explicar la organizacion de estos encuentros de caracter gremial en las provincias del Norte Chico o Tradicional? En primer lugar, los congresos y convenciones de mineria se transformaron en eventos de debate y discusion de la situacion de la pequena y mediana mineria de las provincias de Atacama y Coquimbo con el objetivo de articular propuestas para el fomento de la actividad minera. Asimismo, posibilitaron la convergencia y participacion de los distintos actores politicos, gremiales y tecnicos vinculados con la actividad minera. En este sentido, parlamentarios de las provincias, funcionarios regionales, delegados del Instituto de Ingenieros de Minas, personal tecnico de CACREMI y, posteriormente CORFO, participaron activamente de estas instancias de discusion. En la ceremonia de inauguracion del Congreso Minero de Copiapo del ano 1934 se manifestaba que:

"[...] El espiritu que domino en los organizadores del torneo fue dar a este gran amplitud y a traer a el a los profesionales e industriales mineros y a todas aquellas personas directamente vinculadas a la mineria [...] tanto las Municipalidades, Autoridades Administrativas, Asociaciones y Comites Mineros, Companias, Industriales y Vecinos de las diferentes poblaciones, participaron entusiastamente en su realizacion y contribuyeron en todo sentido a su mejor exito [...]" (38).

En tercer lugar, mediante estos encuentros el mundo de la mineria del Norte Chico logro posicionar un dialogo formal con el Gobierno central; destinatario directo de las conclusiones que alli se acordaron. Como planteara el presidente de la Asociacion Minera de Copiapo, Don Luis Cereceda, en el Congreso Minero de esa ciudad el ano 1937,

"Convencidos de que contribuimos efectivamente al bienestar nacional, pretendemos que nuestros problemas son tambien del pais y es con ese espiritu que queremos hacer llegar a los Poderes Publicos la expresion de nuestras necesidades, los deseos de una parte considerable de la poblacion del pais que lleva una vida precaria, sujeta a factores extranjeros desfavorables y a una constante incomprension interior" (39).

Una cuarta dimension interesante de destacar en estos encuentros fue la apropiacion de un lenguaje tecnico para representar demandas y peticiones de alivio para la industria minera nacional. En el marco de la politica industrial que comenzo a implementarse desde finales de la decada de 1930 en el pais, los pequenos y medianos mineros debieron adoptar un discurso tecnocratico que reemplazo la tradicional exposicion de demandas reivindicativas. En otras palabras, los mineros tuvieron que apropiarse de un debate tecnico en consonancia con la necesidad de planificacion que exigia el esfuerzo industrial del pais.

Probablemente el Congreso Minero de Copiapo del ano 1937 resulto, en terminos de propuestas, la instancia regional mas exitosa; pues logro instalar dos temas centrales en el debate sobre la mineria nacional en las proximas dos decadas: El problema de una fundicion nacional y la creacion de un Ministerio de Mineria. En el acto de apertura del Congreso Minero de 1937, el Presidente de la Sociedad Nacional de Mineria, Hernan Videla Lira, en su discurso inaugural sintetizaba sus aspiraciones sobre un Ministerio de Minas evaluando el accionar administrativo del Estado en el periodo,

"[...] mientras la labor administrativa que se relaciona con nuestra industria se encuentre dispersa, a cargo de diferentes y pequenas oficinas, nunca podremos esperar que el Estado confeccione un plan de conjunto, y emprenda tareas que ya asumen caracter imprescindible. Es necesario refundir en un organismo bien estructurado y con facultades precisas los diversos servicios fiscales relativos a la mineria, cuya accion adolece hoy de vacios y ausencias. Solo de esta manera es posible pensar que el Estado apoye y proteja nuestro trabajo en proporcion a sus rendimientos y legitimo derecho.

Corresponde a los Poderes publicos el determinar la forma en que deben ejercerse las funciones administrativas; pero en todo caso ellas deben ser adecuadas a un sistema que facilite el desarrollo de la produccion, y que atienda a los requerimientos tecnicos de esta [...]" (40).

Asimismo, conforme se institucionalizaron estas instancias de asociacion gremial se fue configurando un discurso que apunto al desarrollo de economia regional, la formulacion de politicas publicas de fomento y una opcion favorable al nacionalismo economico de la epoca. En un contexto de inestabilidad economica para la actividad minera, provocada por las crecientes dificultades en los terminos de intercambio de los precios de cobre que implico la Segunda Guerra Mundial y la Posguerra en las provincias del Norte Chico o Tradicional, los actores provinciales adhirieron con fuerza a lo que Marcelo Carmagnani denomino el programa o "ideologia" de las capas medias que emergio desde la decada de 1920. Lo central del programa o "ideologia" de las capas medias fue el desarrollo de la industria nacional, sin mayores especificaciones, y el intervencionismo del Estado en el campo economico (41). El Congreso Nacional de la Federacion Industrial Minera en La Serena, del 26 de Abril de 1947, incluyo en su convocatoria la urgencia y tarea de la "Industrializacion del pais [y el] Aumento de la produccion" (42).

No obstante lo anterior, los anos de 1947 y hasta 1953 marcaron una etapa de inflexion y ruptura en los encuentros de mineria en las provincias de Atacama y Coquimbo. En efecto, la fundacion en 1947 en Copiapo de la Asociacion de Pequenos Industriales Mineros de Atacama y de la Asociacion de Pequenos Mineros de Inca de Oro en 1949 significaron en la practica la division de intereses entre la mediana y pequena mineria nacional. En este sentido, la "Primera Convencion Regional de la Pequena Mineria" celebrada en diciembre de 1950 declaro que "[...] la Asociacion de Pequenos Industriales Mineros de Atacama debe declarar enfaticamente que su organizacion es completamente independiente de la Sociedad

Nacional de Mineria y que nada tiene que ver con las Asociaciones Mineras locales dependientes de ella [...]" (43).

Esta distancia expreso la insatisfaccion de la Pequena Mineria con las instituciones de fomento y apoyo estatal, a quienes relacionaron con el diseno de medidas ajenas a la "verdadera proteccion economica". Desde esta perspectiva, la primera convencion de los pequenos mineros manifesto que,

"[...] Desde el ano 1934 se han efectuado tanto en Copiapo como en La Serena, Vallenar y Santiago diversas convenciones organizadas todas por la Sociedad Nacional de Mineria o bajo su egida. Todas estas convenciones contaron como convencionales a gran numero de funcionaros de la Caja de Credito Minero, por lo tanto carentes de la independencia moral necesaria para enfocar y tratar de solucionar los problemas de los Pequenos Mineros [...]" (44).

La profundizacion de los contrastes entre pequenos y medianos mineros continuo en la primera mitad de los anos cincuenta. Con ocasion de la "Primera Convencion Nacional de la Pequena Mineria" de 1953, el presidente de la Asociacion de Pequenos Industriales Mineros de Atacama, David Jimenes Gibson, explicito el origen y contexto de las diferencias, senalando que

"[...] Nuestras relaciones con las Asociaciones de la Medina y Gran Mineria fueron cordiales hasta el 27 de marzo de 1952, fecha en que quedaron resentidas a raiz de una desafortunada intervencion del Ingeniero senor Fernando Benitez, Vicepresidente de la Sociedad Nacional de Mineria [...] En esa ocasion el senor Benitez emitio conceptos falsos y despectivos en contra de todas las Asociaciones de Pequenos Mineros, asegurando antojadizamente que estas Asociaciones estaban organizadas con fines meramente politicos, con lo que en lugar de unir, dispersabamos a las fuerzas mineras [...]" (45).

Las opiniones que destacamos expresaban las profundas diferencias entre pequenos y medianos mineros respecto de quienes recibian los beneficios del fomento estatal en las provincias del Norte Chico o Tradicional. Efectivamente, los sectores de la mediana mineria tuvieron la capacidad de establecer contactos fluidos con las autoridades administrativas regionales de fomento; articulando redes de apoyo con politicos locales y el Estado. En este contexto, los pequenos mineros consideraron que respecto a la solucion de sus aspiraciones y demandas se encontraron con "[...] empleados incomprensivos de las Agencias Compradoras de Minerales y de otras dependencias [...]" (46).

De esta manera, al comenzar la decada de 1950 el conjunto de la comunidad minera de Atacama termino sumido en la fragmentacion de sus organizaciones gremiales. Tanto pequenos y medianos mineros continuaron abogando soluciones a la situacion de postracion de la mineria. Las diferencias se encontraban en el tipo y distribucion de los beneficios del auxilio estatal. Paradigmatico resulto que una de las demandas mas sentidas de los sectores de la Pequena Mineria en la Convencion de la pequena mineria de 1953 fuera el abastecimiento de herramientas, maquinarias y utiles; y, especialmente, Avio obligatorio para el funcionamiento de las pequenas pertenencias mineras (47).

?Como entender las demandas de las comunidades mineras mas pequenas? Al finalizar la decada de 1940, las provincias del Norte Chico asistieron a la paralizacion de una gran cantidad de minas de cobre, no por razones vinculadas al precio internacional, sino porque el tipo de cambio era muy bajo (48). Los mineros al perder sus expectativas de rentabilidad abandonaron los trabajos o explotaron lo que ya estaba preparado hasta agotarlo. En 1950, el alza del precio del oro en el mercado interno llevo a muchos mineros a preferir la explotacion de los yacimientos de ese mineral. En condiciones de crisis economica las comunidades mineras fueron absolutamente vulnerables y en tiempos dificiles los mineros se vuelven a la mineria del oro, al mismo tiempo que participan del auxilio estatal en condiciones de sobrevivencia y solicitando medidas de apoyo que no hicieron sino perpetuar sus atrasadas practicas productivas.

La larga fase de estancamiento y decadencia de la actividad minera en Atacama repercutio crudamente en el abastecimiento de bienes de subsistencia, insumos y combustible tanto para el transporte y la incipiente industria local. En el contexto de un preocupante panorama, los actores locales fueron empujados a la constitucion de frentes de defensa provincial y la recuperacion del discurso regionalista. En efecto, el 25 de julio de 1945 en el local de la Sociedad de choferes de Copiapo surgio el "Comando Unico Pro Defensa de Atacama". Esta accion colectiva expreso un constructo politico que articulo campanas de reivindicacion colectivas para trasladar a las autoridades las necesidades provinciales. Utilizando un repertorio flexible de accion politica, convoco en reiteradas ocasiones a la comunidad local a concentraciones publicas que buscaron la manifestacion de valor, unidad y compromiso con la causa regionalista.

Como describe la editorial del Diario El Dia al conmemorar el primer aniversario del comando,

"[...] el Comando Unico nacio de la desesperacion que mostraban Nicanor Diaz Rodriguez, Presidente del Sindicato de la Construccion, quien se quejaba que nadie se preocupara de la construccion de la Poblacion Juan Godoy y, Bruno Humbser Valenzuela, Presidente de la Sociedad de Choferes Atacama, quien se quejaba de la falta de bencina, neumaticos, etc. [...]" (49).

En palabras de sus organizadores, este referente debia constituir un espacio de trabajo y union cuya expresion fuese un comando integrado por delegados de las mas variadas instituciones, asociaciones y ciudadanos de la region. En este sentido, la nueva asociacion curso invitaciones para recibir delegados o representantes desde las asociaciones mineras de Atacama, Comercio, Junta Local Agraria, Asociacion de Contadores, Union de Profesores de Chile, seccion Copiapo, Sociedad de Invalidos, Sociedad de Obreros, Sociedad de Union de Obreros, Sociedad de Peluqueros, Sociedad Union Ferroviaria, Sociedad de la Construccion, Panificadores, Asociacion de Comerciantes Minoristas, Lavanderas, Caja Seguro Obrero, Consejo Provincial de la CTCH, Sociedad de Agricultores de San Fernando, Sindicato de empleados Particulares, Prensa Director de El Amigo del Pais", Director de El Atacameno, corresponsales de revistas, etc (50).

En este marco, la editorial del Diario El Atacameno sintetizaba el alcance y rol que el Comando de Defensa de Atacama venia asumir en la coyuntura de agonia y decadencia sistemica de la provincia de Atacama,

"[...] Desde mucho tiempo, nuestro diario ha estado clamando en estas mismas columnas, la insuficiencia de la accion individual desarrolladas por las autoridades, que se ha traducido en una sistematica estagnacion, un visible retroceso que afecta a todos los pueblos de Atacama y en especial al de Copiapo. En frecuentes articulos de prensa se ha establecido la constante eliminacion de las necesidades vitales de nuestra provincia, eliminacion por cierto injusta e inmerecida [...]

Hemos reclamado tesoneramente la falta de un trabajo colectivo, organizado, capaz de remplazar la accion individual y aislada, pero casi siempre hemos podido comprobar la subsistencia del espiritu aislacionista, indiferente y derrotista que tanto nos ha perjudicado [...] se ha iniciado el desarrollo de una importante accion colectiva. Nos referimos al movimiento organizado del Comando Unico de Defensa de Atacama [...]" (51).

Organizado el frente de defensa regional, en el Directorio del Comando destacaron reconocidas personalidades copiapinas que reforzaron desde un comienzo la aspiracion de una organizacion social de amplio espectro, inclusivo y que integrara a todos los sectores productivos y economicos de la provincia. Se trato de un frente que emergia "sin egoismo y personalismo", como declaraban sus inspiradores. Entre las figuras locales que asumen la gestion inicial del directorio del Comando de Defensa de Atacama, junto a los ya mencionados Bruno Humbser y Nicanor Diaz, se encontraban Luis Cordero (Presidente Regional Radical y Miembro de la Asociacion Minera de Copiapo), Valentin Bustamante, Carlos Porcile, Humberto Astorga, Carlos Ralph y Eduardo Torrealba.

Constituido el Comando, en reuniones que prosiguieron durante los meses de julio y agosto de 1945, los delegados deliberaron respecto del rol a cumplir de esta organizacion en el marco de lo que denominaron la "grave crisis" economica y social por la que atravesaba la region. En sus palabras, habia que "estudiar y discutir los problemas mas urgentes" (52) y, por tanto, definieron los que consideraron los temas mas acuciantes e inmediatos de la realidad local del momento:

"[...]

1. Revision del problema minero.

2. Revision por la tarifa de consumo por energia electrica, que en opinion de los delegados Copiapo sufria la tarifa mas alta de Chile.

3. Solicitar a la Direccion General de Abastecimientos de Petroleos la intervencion en el registro de empresa para el racionamiento de gasolina, a fin de efectuar este en forma equitativa.

4. Creacion de la Facultad de ingenieria de Minas, elevando a la categoria de Universidad Industrial a la Escuela de Mineria de Copiapo.

5. Solicitar del senor Ministro de Obras Publicas el levantamiento de la linea ferrea que pasa por la calle Carreras.

6. Solicitar de la Direccion General de Abastecimientos que como una de las medidas de emergencia se prohiba el transito de automoviles particulares en general.

7. Llamar a concurso para un afiche que caracterice al movimiento del Comando Unico y el cual se repartira en Santiago principalmente [...]" (53).

La sintesis de las demandas regionales que realizo desde un comienzo el Comando Pro Defensa de Atacama expuso un cuadro de estagnacion sistemica que manifiesta la precaria situacion de escasez tanto de articulos de primera necesidad como de insumos para el desarrollo de las actividades productivas y comerciales. Para la editorial de El Atacameno, El Comando Pro Defensa de Atacama represento la posibilidad de una accion colectiva capaz de enfrentar los "graves peligros [que] amenazan la supervivencia de las actividades de la industria minera regional" (54).

Como destacamos, una de las acciones recurrentes en las estrategias de trabajo del Comando consistio en la convocatoria a concentraciones publicas en salones y la via publica, momento donde se formalizaron y consensuaron el compromiso con la causa regionalista. Ejemplo de lo que comentamos fue el acto publico de agosto de 1946, donde "[...] las instituciones gremiales, sindicales, mineras, comerciales, politicas, culturales y deportivas de Copiapo, [se hicieron] eco de la aflictiva situacion economica por la que atraviesa nuestra historica y viril provincia de Atacama [...]" (55).

Utilizando constantemente la tribuna de la prensa local, expresaron en innumerables ocasiones la urgencia y situacion dramatica de lo que consideraron la profundidad de la crisis regional. La evaluacion del Comando de Defensa de Atacama expresaba que,

"[...] La falta de bencina en esta provincia es la ruina mas honda que nos puede amenazar. No es un hecho circunstancial, para la capital de Atacama, sentir la escasez o verse privada de algunos articulos de primera necesidad, o restringida de ciertos elementos que paralizan automaticamente la produccion industrial, como sucede con la falta de bencina para la mineria y la agricultura [...] los perjuicios a la industria y al comercio, y a las familias todas, es irreparable y profundo ya que nos mantiene postergados de los recursos vitales para el funcionamiento general de nuestras actividades [...]" (56).

El Comando en sus propuestas de solucion para la critica situacion economica y social de Atacama termino, al igual que las organizaciones gremiales mineras, demandando auxilio al Estado para lograr algun tipo de alivio para su compleja situacion. Las soluciones que propuso el frente regional estuvieron marcadas por un sentimiento anticentralista, responsable directo de todos los males regionales.

"[...] Debemos defender contra viento y marea la construccion de la Fundacion Nacional en Paipote, poniendo nuestros pechos de acero contra los dardos envenenados de los centralista santiaguinos que con osadia pretenden que se construya la Fundicion en el puerto de San Antonio [...] Todos los habitantes de este heroicos y culto pueblo, ya sean comerciantes, mineros, agricultores, proletarios, empleados, deportistas, estudiantes, mujeres y ninos, concurran en masa a esta gran concentracion, para demostrar a nuestras autoridades y Chile entero, que Atacama esta despierta y dispuesta a luchar por su engrandecimiento y bienestar [...]" (57).

En el marco descrito, el Comando manejo un discurso simple, pero, efectivo. Alejado de las explicaciones tecnicas sobre la crisis de la mineria y mas interesado en la denuncia del abandono regional y la falta de abastecimiento. El mensaje regionalista que desplego recurrentemente apelo a una mision historica, un pasado atacameno glorioso y heroico que exigia de las autoridades administrativas provinciales y nacionales la solucion y bienestar de todos los actores provinciales. Asi lo exponia la editorial del periodico El Dia, que al conmemorar el primer ano de vida del Frente de Defensa Atacameno, resaltaba:

"[...] El Dia celebra con jubilo la labor que esta cumpliendo el Comando Unico Pro Defensa de Atacama, felicita a sus incansables dirigentes y hace votos, porque la mision impuesta voluntariamente encuentre siempre la mas amplia comprension y el mas efectivo apoyo de toda la ciudadania sincera, honrada y patriota, que desea que Copiapo se levante pronto sobre sus ruinas y Atacama vuelva a ser prospera y respetada ante la faz de Chile [...]" (58).

Nucleo central de sus denuncias fueron la escasez de articulos de subsistencia de la poblacion atacamena. "[...] los problemas que nos afectan grandemente, tales como la falta de gasolina, harina, parafina y subido precio de los articulos de primera necesidad [...]" (59). Asimismo, al igual que sus contemporaneas organizaciones gremiales, el Comando reivindico la causa del nacionalismo economico que se expreso en su decidido apoyo a la construccion de la Fundicion Nacional Paipote.

En contraposicion, el compromiso con la causa regionalista empujo a los actores vinculados al Comando a la desconfianza en los partidos politicos presentes en la region. En respuesta a la solicitud de la Junta Central Radical de la Provincia de Atacama que solicito su inclusion en puestos de direccion del Comando de Defensa, la respuesta fue la confirmacion de una postura apolitica,

"[...] El Comando Unico ha sido y anoche quedo confirmado su deseo de mantenerse como organismo apolitico pero solamente en el orden ideologico, por cuanto en la discusion tambien quedo establecido que el Comando hacia politica al preocuparse de los asuntos de interes publico, pero politica constructiva, que mira la solucion de los problemas tanto solo desde el punto de vista regional y nacional

[...] al Comando puede llegar toda persona que se interese por el adelanto local o que tenga ideas que aportar para la mejor solucion de sus problemas; en este sentido se ha mantenido tribuna libre permanentemente [...]" (60).

En definitiva, la motivacion central del referente social fue el estado de abandono y postracion en que se encontraba Atacama en la decada de los cuarenta y, fundamentalmente, su rechazo a cualquier forma de clientelismo que subordinase los intereses provinciales a la imposicion del Estado, los partidos politicos y las asociaciones gremiales de caracter interregional, como los partidos politicos y las organizaciones gremiales de caracter nacional, como SONAMI. Las criticas a los Congresos y Convenciones mineras se explicaron por la percepcion de que estas instancias favorecian intereses esencialmente partidistas ajenos a la realidad atacamena.

"[...] Mucha gente que piensa en Copiapo ya se ha dado cuenta que los famosos Congresos Mineros se realizan solo con fines politicos y constituyen unas mascaradas en las que se bailan al son que toca Don Hernan (Videla Lira) [...] Nosotros, los verdaer0os mineros, creemos que el Comando Unico es la organizacion que mejor representa y defiende los intereses de esta provincia y que mas ha hecho por el desarrollo de la mineria [...]" (61).

No obstante la sintonia y apoyo que desperto el Comando de Defensa de Atacama en la sociedad copiapina entre 1945 y 1947, sus acciones colectivas, reuniones y concentraciones fueron paulatinamente perdiendo regularidad y convocatoria. La inmovilidad de sus campanas de reivindicacion regionalista posibilitaron la aparicion de otros frentes de defensa regional que intentaron retomar la tarea del progreso de Atacama. Un caso de lo que comentamos correspondio a la constitucion del "Centro de Progreso de Atacama" (CPA). Organizado en abril de 1949, sus objetivos fueron implementar un "frente de progreso para Copiapo" (62) que incorporo las demandas de su predecesor (Comando Pro Defensa de Atacama), pero que impuso como nueva accion colectiva la creacion de los "Cabildos Abiertos" que cumplieron el objetivos de formalizar e institucionalizar los espacios de discusion y acuerdo para enfrentar los problemas regionales. En palabras de su presidente Carlos Ralph, los objetivos del CPA fueron exponer "[...] los principales problemas cuya solucion dependen del Supremo Gobierno y que dicen relacion con el progreso de nuestra zona y, en especial de nuestra ciudad, [...], desprovisto de toda tendencia partidista o sectaria [...]" (63).

Las demandas del CPA fueron dirigidas al gobierno en tematicas sensibles para la poblacion copiapina, tales como: tarifas electricas, plan de obras publicas y ornato de la ciudad, cesantia obrera, situacion de la mineria regional y la Fundicion Nacional Paipote. En rigor, la intermitencia en el accionar publico del Comando Pro Defensa de Atacama, su desaparicion y posterior conformacion del Centro de Progreso de Atacama, mostraron que fuera del ambito provincial las campanas y la movilizacion social regionalista tuvieron un impacto limitado.

En definitiva, los frentes de defensa de Copiapo usaron el discurso regionalista como mecanismo de unidad y movilizacion; pero, enfrentados a generar soluciones para la situacion economica y social de la provincia, terminaron solicitando auxilio y apoyo estatal sin terminar de cuestionar el centralismo politico. Ambos frentes de accion regional que revisamos no terminaron por renovar las formas de hacer politica en Atacama. Las elites locales, fuertemente golpeadas por larga fase de estancamiento y decadencia economica provincial no pudieron romper la situacion clientelar frente a la "asistencia" estatal y las politicas centralistas

A MANERA DE CONCLUSION

Como hemos intentado demostrar, los anos de 1930 hasta entrados 1950 constituyeron para la sociedad copiapina un periodo de continuidad en la larga fase de decadencia economica que hundia raices desde la decada de 1870. Se trato de una etapa en que todos los sectores productivos, sociales y politicos de la provincia asistieron a un estado de estancamiento y modernizacion frustrada cuyos efectos se hicieron sentir sensiblemente en el desabastecimiento de articulos de primera necesidad y la falta de insumos para el desarrollo productivo y el comercio.

En efecto, las criticas regionalistas justificaron la organizacion de convenciones de mineria, campanas civicas, constitucion de comandos o frentes de defensa que debatieron cotidianamente las acciones de salvataje y fomento a la mineria desde el poder central. Asimismo, este periodo fue tambien un momento de masificacion de la discusion sobre el futuro de la provincia de Atacama. En este sentido, el sentimiento anticentralista o la critica regionalista, ampliaron no solo el marco de temas a debatir, sino que tambien la diversidad de movimientos y asociaciones locales. No obstante, este debate y organizacion genero otra consecuencia no deseada para los actores locales: la fragmentacion de las organizaciones gremiales y la escasa posibilidad de la elite regional para superar la situacion de "provincializacion" de la politica. El protagonismo que habia detentado la provincia en cuestion durante el siglo XIX no solo decayo notoriamente en el segundo cuarto del siglo XX, sino que casi desaparecio definitivamente.

Entre los actores locales y el Estado, a traves de las agencias publicas encargadas de materializar el fomento a la industria minera, se desarrollo una relacion compleja. Por diversas razones los organismos publicos no lograron satisfacer plenamente las demandas, lo que se tradujo en desencanto local. Paradojalmente, el desencanto copiapino y las expresiones de movilizacion social no lograron transformar el tipo de relaciones de las provincias del Norte Tradicional con el centralismo, terminando por profundizar la provincializacion de las demandas y las formas de hacer politica local. En definitiva, tanto los actores locales gremiales como las organizaciones sociales de defensa regional de la provincia de Atacama en su conjunto, terminaron relegadas a una situacion clientelar dependiente del auxilio estatal y en el contexto de la persistencia de la crisis economica regional en los anos cuarenta en una condicion de sobrevivencia.

Como en todo proceso historico, las fuerzas en conflicto que nos propusimos estudiar generaron contradicciones regionales que no lograron ser resueltas, manteniendose por largo tiempo el status quo a favor del centralismo estatal. En algun sentido de lo que intentamos senalar en este articulo se puede extraer de las conclusiones del "Plan Operativo Anual" para las provincias de Atacama y Coquimbo del ano 1971. Dicho informe al examinar los antecedentes generales de la zona y del comportamiento economico, destacaba que desde las decadas de 1930 y 1940 ambas provincias continuaron fielmente el modelo de desarrollo hacia fuera. En otras palabras, la estructura productiva regional estuvo fundamentalmente destinada a exportar y el resto de las actividades economicas locales complementaban a la mineria o se derivaban de esta "[...] en ultimo termino, el patron se mantiene y la mineria aun con altibajos continua siendo el sector de mayor dinamismo en la region; el proceso de industrializacion nacional no ha alterado la estructura regional [...]" (64).

Recibido: 02 de septiembre de 2013

Aprobado: 22 de enero de 2014

(1) El Dia, Copiapo, 28 de enero de 1951.

(2) Entre los autores que han revisado las caracteristicas de la sociedad copiapina, revisar Maurice Zeitlen, The civil wars in Chile (Or the burgeois revolutions that never were) (Princeton: Princeton University Press, 1984); Cristian Gazmuri, El "48" chileno. Igualitarios, reformistas, radicales, masones y bomberos (Santiago: Editorial Universitaria, 1998); Joaquin Fernandez Abara, "Anticlericalismo, regionalismo y movilizacion social. El motin antiarzobispal de Copiapo en 1853", Revista de Historia, ano 18, num. 18-9 (2008-2009); Larissa Adler Lomnitz y Ana Melnick, La cultura politica chilena y los partidos de centro. Una explicacion Antropologica (Mexico: Fondo de Cultura Economica, 1998); Timothy Scully, Los partidos de centro y la evolucion politica chilena (Santiago: Cieplan-Notre Dame, 1999).

(3) Para un examen de las repercusiones de la crisis de la mineria del cobre en las provincias de Atacama y Coquimbo ver Luis Ortega Martinez, "Del auge a la crisis y la decadencia. La mineria del cobre entre 1875 y 1925". En, Luis Ortega Martinez Milton Godoy Orellana, Hernan venegas Valdebenito (Eds.), Sociedady mineria en el Norte Chico, 1840-1930 (Santiago: Academia de Humanismo Cristiano--Universidad de Santiago de Chile, 2009)

(4) A lo largo del siglo XX "Norte Chico" fue la denominacion que recibieron los territorios comprendidos por el antiguo Departamento de Chanaral por el Norte y el de Illapel por el sur. A comienzos de la decada de 1950, la Geografia Economica de Chile de la CORFO consagro la expresion "Norte Chico". Desde una perspectiva historiografica y en linea con los resultados del proyecto Fondecyt 1095107: "Contextos, actores y espacios para una redefinicion del Norte Chico, 1925-1975. Una propuesta de analisis regional", consideramos esta denominacion como inadecuada tanto desde el punto de las delimitaciones fisicas del territorio, como desde las practicas economicas y culturales que han desarrollado por ya mas de tres siglos sus habitantes en la construccion de su "vida economica". Optamos por denominar Norte Tradicional a la zona comprendida entre el rio Copiapo y la Cuesta El Melon. En la delimitacion del espacio fisico concluimos que en atencion a los antecedentes productivos y los procesos sociales que se verificaron se trato de un espacio que compartio, en terminos generales, rasgos y experiencias numerosas e importantes, con las particularidades que se experimentaban en cada valle y en donde la intensidad de la relacion agricultura-mineria fue un factor decisivo, si no determinante.

(5) Esteban Valenzuela, Alegato historico regionalista (Santiago: Coleccion Estudios Sociales, Ediciones Sur. 1999).

(6) Para una revision de las demandas, testimonios y reflexiones de los actores locales de las provincias del Norte Tradicional, vease el articulo de Eduardo Lopez, "El Norte Chico o Tradicional en la encrucijada: actores regionales, crisis economica y fomento estatal en las decadas de 1920 y 1930", Espacio Regional. Revista de Estudios Sociales vol. 1, num. 8 (2011).

(7) El Dia, Copiapo, "Escuche Excelencia", 18.05.1947.

(8) Vease, Osvaldo Sunkel y Pedro Paz, ElSubdesarrollo Latinoamericano y la Teoria del Desarrollo (Mexico: Editorial Siglo XXI, 1970); Victor Bulmer-Thomas, La historia economica de America Latina desde la Independencia (Mexico: Fondo de Cultura Economica, 1998); Oscar Munoz Goma, "Esperanzas y frustraciones con la industrializacion en Chile: una vision de largo plazo". En, Paz V. Milet (Coord.), Estabilidad, crisis y organizacion de la politica. Lecciones de medio siglo de historia chilena (Chile: FLACSO, 2001).

(9) Para una revision de la influencia de la Segunda Guerra Mundial y la posguerra, vease: Adolfo Dorfman, La industrializacion en la America Latina y las politicas de fomento (Mexico: Fondo de Cultura Economica. 1975); Bulmer-Thomas, La historia economica de America...; Rosemary Thorp, Progreso, pobreza y ex clusion. Una historia economica de America Latina en el siglo XX (New York: Banco Interamericano de Desarrollo Union Europea, 1998).

(10) Para una revision de los procesos de modernizacion economica de la sociedad copiapina en el siglo XIX, vease Luis Ortega y Pablo Rubio, "La guerra civil de 1859 y los limites de la modernizacion en Atacama y Coquimbo". Revista de Historia Social y de las Mentalidades. Ano X, Vol. 2, (2006): 11-39.

(11) Al respecto, vease Charles Tilly y Lesley J. Wood, Los movimientos sociales, 1768-2008. Desde sus origenes a facebook (Barcelona: Editorial Critica, 2009) y Sydney Tarrow, El Poder en movimiento. Los movimientos sociales, la accion colectiva y la politica (Madrid: Alianza Universidad, 1997).

(12) Senado; Sesion Ordinaria 34a, 23.VIII.1967. Julieta Campusano (Coquimbo, 31 de mayo de 1918--Santiago, 11 de junio de 1991). Politica, miembro del Partido Comunista. Senadora en dos periodos, entre 1965 y 1973. Diputada entre 1961 a 1965.

(13) Joaquin Fermandois et al, Historia Politica del Cobre, 1945-2008 (Santiago: Ediciones Centro de Estudios Bicentenario, 2009), 11.

(14) El Atacameno, Copiapo, 26 de junio de 1945.

(15) Hernan Videla Lira. (Santiago, Chile, 19 de mayo de 1903--Buenos Aires, Argentina, 22 de septiembre de 1982). Empresario industrial, minero y politico chileno del Partido Liberal. Senador en representacion de la Segunda Agrupacion Provincial de Atacama y Coquimbo, por tres periodos consecutivos entre 1941 y 1965. Presidente del Senado en dos ocasiones, la primera, entre el 28 de noviembre de 1958 y el 31 de mayo de 1961; y la segunda entre el 31 de mayo de 1961 hasta el 10 de octubre de 1962.

(16) Ecos de la Convencion Minera de Ovalle. 7, 8y 9 de diciembre de 1941 (Santiago:Talleres Graficos La Nacion, 1942), 20.

(17) El Atacameno, Copiapo, 2 de julio de 1945.

(18) Ibid, 23 de julio de 1945.

(19) Instituto de Economia Universidad de Chile. La Economia de Chile en el Periodo 1950-1963 (Santiago: Editorial del Pacifico, 1964).

(20) Instituto de Economia de la Universidad de Chile, Desarrollo Economico de Chile, 1940-1956(Santiago: Editorial Universitaria, 1956).

(21) Adolfo Ibanez Santa Maria, "Paipote. Donde se fundieron la mineria y el Estado moderno". En Juan O'Brien (Ed.), Fundicion y Territorio. Reflexiones historicas sobre los origenes de la Fundicion Paipote (Santiago: ENAMI, 1992), 118.

(22) Boletin De Minas y Petroleo. Junio 1932.

(23) El Atacameno, Copiapo, "El Abandono de los Mineros". 30 de abril de 1930

(24) Leland R. Pederson, La Industria Minera del Norte Chico (Santiago: Ril Editores, 2008).

(25) El Atacameno, Copiapo, "Las faenas mineras y la bencina", 06 de diciembre de 1933.

(26) Plan de Accion Inmediata para la Mineria (Santiago: Departamento de Mineria, CORFO, Imprenta Universo S. A., 1939).

(27) El Atacameno, Copiapo, "Mayores fondos para caminos", 07 de agosto de 1945.

(28) Telegrama del Alcalde de Copiapo, Humberto Rivera Medina, dirigida al Ministrrio del Interior, Copiapo 12 de julio de 1945. Archivo Nacional Historico, Ministerio del Interior, Fondo Oficios, Vol. 11661, documento 1730.

(29) El Atacameno, Copiapo, "Pan y bencina", 10 de agosto de 1945.

(30) Ibid, "Concentracion de copiapinos en Santiago", 14 de agosto de 1945.

(31) El Dia, Copiapo, "Que el Gobierno cambie al Sr. Intendente de Atacama", 24 de abril de 1946.

(32) Ibid, "Atacama tiene nuevo Intendente", 21 de julio de 1946.

(33) Ibid, "Escuche Excelencia", 18 de mayo de 1947

(34) Intendente de Atacama Luis Marre al Ministro del Interior, Copiapo 24 de julio de 1945. Archivo Nacional Historico, Ministerio del Interior, Fondo Oficios, Vol. 11662, Telegrama N1 224.

(35) El Dia, Copiapo, "Sitiados por el hambre", 03 de agosto de 1947.

(36) Revista Panorama Economico, num. 1--Ano I, (1947), 5.

(37) Ibid, 8. Sergio Vergara Vergara, Subgerente del Banco Sudamericano, profesor de Economia Politica en el Colegio de los Padres Alemanes, autor del libro Decadencia o recuperacion: Chile en la encrucijada (Santiago: Gutenberg impresores S.A., 1945).

(38) Congreso Minero de Copiapo, 1934.

(39) Discurso de Luis Cereceda C., Presidente de la Asociacion Minera de Copiapo. "Conclusiones del Congreso Minero de Copiapo, 1937. BSNM. Ano LIII, Vol. 2, 1937. p. 1593

(40) Discurso de Hernan Videla Lira, "Conclusiones del Congreso Minero de Copiapo, 1937". BSNM. Op. Cit. p. 1597.

(41) Marcello Carmagnani, Estado y sociedad en America Latina, 1850-1930 (Barcelona: Editorial Critica, 1984), 215-216.

(42) El Dia, La Serena, 24 de abril de 1947.

(43) Primera Convencion Regional de la Pequena Mineria. Copiapo, 8-9 y 10 de Diciembre de 1950. p. 6

(44) Idem.

(45) Primera Convencion Nacional de la Pequena Mineria, Copiapo 30-31 de enero y 1 de febrero de 1953 (Santiago de Chile: Imprenta Nacional del Nino, 1953), 10.

(46) Ibid, 9.

(47) Idem.

(48) Hernan Danus, Cronicas Mineras de Medio Siglo, 1950-2000 (Santiago de Chile: Ril Editores, 2007), 66-67. Asimismo, Leland R. Pederson, La Industria Minera del Norte Chico..., 294.

(49) El Dia, Copiapo, 25 de julio de 1946.

(50) El Atacameno, Copiapo, 24 de julio de 1945.

(51) Ibid, 2 de agosto de 1945.

(52) El Atacameno, Copiapo, 31 de julio de 1945.

(53) Ibid, 2 de agosto de 1945

(54) Ibid, 02 de agosto de 1945.

(55) Ibid, 16 de agosto de 1945.

(56) Ibid, 10 de agosto de 1945.

(57) Ibid, 16 de agosto de 1945.

(58) El Dia, Copiapo, 25 de julio de 1946.

(59) El Atacameno, Copiapo, 22 de agosto de 1945.

(60) El Dia, Copiapo, 18 de diciembre de 1946.

(61) Ibid, 23 de febrero de 1947.

(62) Ibid, 25 de abril de 1949.

(63) Ibid, 28 de mayo de 1949.

(64) Plan Operativo Anual, 1971. III Region Atacama--Coquimbo. Oficina de Planificacion Nacional. Marzo 1971. pp. 2-3.

EDUARDO LOPEZ BRAVO

FERNANDO PAIRICAN PADILLA **

* Esta comunicacion es fruto del proyecto FONDECYT 1095107: "Contextos, actores y espacios para una redefinicion del Norte Chico, 1925-1975. Una propuesta de analisis regional".

** Eduardo Lopez Bravo, Programa de Doctorado en Estudios Americanos (IDEA), Universidad de Santiago de Chile,

E-mail: eduardolopezbr@usach.cl; Fernando Pairican Padilla, programa de Magister en Historia de Chile, Universidad de Santiago de Chile. E-mail: fernandopairican@gmail.com
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Author:Lopez Bravo, Eduardo; Pairican Padilla, Fernando
Publication:Tiempo historico
Date:Dec 1, 2013
Words:11378
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