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El problema de la identidad en Las ratas de Jose Bianco.

1. Las ratas: la "prehistoria de un crimen"

En Las ratas, leemos las "paginas ineditas" escritas por Delfin Heredia, en las que relata, despues de muchos anos, la historia de su familia y ciertos acontecimientos ocurridos durante su adolescencia. Desde el principio, el personaje-narrador subraya que el relato autobiografico que escribe permanecera siempre inedito: "Estas paginas seran siempre ineditas. Sin embargo, para escribirlas necesito pensar en un lector, en un hipotetico lector, que se interese en los hechos que voy a relatar. Necesito tomar las cosas desde el principio" (Bianco, Las ratas 17).

Ya en la primera pagina, Delfin menciona el hecho central del relato: "Julio se habia suicidado" (Las ratas 13), el cual remite al ultimo capitulo (XV), donde se narra ese desenlace. Los hechos que se cuentan al principio de la obra--aquellos producidos a raiz de la muerte de Julio--y que le sirven de introduccion, son como el epilogo de la trama principal, la cual culmina justamente en la muerte de Julio Heredia, su medio hermano.

El primer capitulo, de los quince que consta la novela, representa, no tanto la introduccion de lo que sigue, sino un desenlace anticipado. El relato se encuentra subordinado no solo al momento en que Delfin escribe sus recuerdos sino, ademas, al momento en que comienza el primer capitulo. Como observa Borges en una de las primeras resenas sobre esta novela (publicada en la revista Sur, 1944), el tema de Las ratas "es la prehistoria de un crimen, las delicadas circunstancias graduales que paran en la muerte de un hombre" ("Jose Bianco: Las ratas" 271).

De manera analoga a como sucede en su otra novela corta, Sombras suele vestir, en Las ratas, una vez que finaliza la lectura, el lector se ve obligado a revisar lo leido, puesto que este final contradice la afirmacion hecha por Delfin en el primer capitulo: el "suicidio" es en realidad un crimen, Delfin envenena a su medio hermano. Esta es la verdad constantemente postergada por el personaje-narrador. Como dice Lucas Mertehikian: "Las desviaciones que el lector crea advertir en el medio son solo eso: senuelos que Bianco deja aqui y alla para dar las pistas de una segunda (y necesaria) lectura." (1)

Pero mientras en Sombras suele vestir el acontecimiento central--la muerte del personaje principal, Jacinta--, solo nos sera revelado al final, en Las ratas la muerte de Julio Heredia es un dato que el lector ya conoce desde el comienzo mismo de la novela. De manera que si en Sombras suele vestir los hechos estan envueltos por una serie de pequenos enigmas que ocultan un enigma mayor, en Las ratas la muerte de Julio se nos presenta como algo explicito, todo esta dado como una realidad concreta, sin fisuras. Solo al final sabremos que la muerte de Julio ha ocurrido de forma muy distinta de como nos la ha relatado Delfin. Este termina el primer capitulo con las siguientes palabras:

En ese drama de familia, me imaginaba a mi mismo como un personaje secundario a quien le han confiado funciones de director escenico. Creia ser el unico en conocer realmente la pieza. Estaba en posesion de muchas circunstancias mas o menos pequenas, y de algun hecho, no tan pequeno, quiza decisivo, cuya importancia escapaba a los demas. (Las ratas 15)

El protagonista-narrador admite, por tanto, que oculta al lector cierta informacion que al final sera decisiva para conocer el verdadero significado del presunto "suicidio" de Julio. (2) El hecho de que la mencion inicial de la muerte de este como tal suicidio, no cobre hasta el final de la obra su valor de desenlace anticipado y de elemento que requiere la reinterpretacion de los hechos, significa que, al igual nuevamente que Sombras suele vestir, el trabajo principal de interpretacion, por parte del lector, se pone en movimiento tardiamente, aunque sin estar sometido al proceso de intensa ambiguedad que caracteriza a esa otra obra.

En Las ratas, al ser un relato autobiografico, la instancia narrativa solo puede asumirse en la primera persona del personaje-narrador, Delfin Heredia. En el segundo capitulo, este "revela" su identidad al lector y se refiere de inmediato a su genealogia familiar:

Me llamo Delfin Heredia. En mi, como en todos los hombres, se acumulan tendencias heredadas. Por eso, al hacer en este capitulo una historia sucinta de mi familia, hablare de otros Heredia que han nacido o muerto antes que yo, pero que aun subsisten en mi, puede decirse, bajo su forma mas negativa. Hablare de sus defectos, de mis defectos. Sera una manera de condenar la raza para salvar al individuo, de librarme de unos y otros a la vez, de hacerlos morir--irrevocablemente. (Las ratas 17)

Las generaciones parecen repetir un destino que va divergiendo a lo largo de los anos. La declaracion de Delfin plantea, de entrada, el tema de las relaciones familiares, en tanto medio que posibilita una cierta vision irreal del mundo. Tal como senala Hugo Beccacece:
   Las historias de Jose Bianco en las que estan tan intimamente
   mezcladas lo fantastico con el amor y la sangre [el parentesco],
   responden en verdad a una profunda y compleja investigacion sobre
   la identidad. Si toda existencia es repeticion de un destino
   familiar, si la libertad se limita a una mera variacion sobre temas
   ya dados, la irrealidad campea sobre toda la vida. (18)


Segun esto, al "investigar" en su historia familiar, Delfin se adentra en un ambito en el cual el individuo se interroga sobre los enigmas del yo. (3) Delfin se propone, en sus paginas autobiograficas, hablar de sus defectos y de los de su familia como una manera de actualizar ese dialogo con los rasgos comunes transmitidos a traves de la sangre, que se traduce a la vez en una especie de fascinacion magica y de rechazo disgregador. Este conflicto de identidad supone la puesta en escena del mecanismo de atraccion-repulsion, (4) caracteristico en la obra de Bianco.

Si Delfin evoca a sus fantasmas familiares no es para contarnos una historia que concuerde con la verdad de los hechos, ni por la escrupulosa relacion de sus "tendencias heredadas": habla de ellos para "hacerlos morir--irrevocablemente." Podria decirse, pues, que esta "profunda y compleja investigacion sobre la identidad" notada por Beccacece, obedece en Las ratas a una permanente repeticion de los latentes conflictos del yo.

2. Los conflictos del yo y las leyes de la herencia

Los hechos principales que relata Delfin tienen lugar cuando este cuenta catorce anos, dentro de un marco espacial y temporal preciso: Buenos Aires, 1916, es decir, durante los anos de la Primera Guerra Mundial. El padre de Delfin, Antonio Heredia, que ejercia entonces la profesion de abogado, tuvo en su juventud inclinaciones artisticas; estudio pintura en Francia y regreso a su pais con un baul lleno de lienzos, entre ellos un autorretrato, el cual cobrara mas adelante decisiva influencia en la percepcion de lo real y de lo imaginario por parte del protagonista-narrador. Al regresar de Europa, Antonio Heredia trajo igualmente consigo a un hijo natural de diez anos de edad, Julio, alrededor del cual se suceden los acontecimientos centrales de la novela.

Las relaciones de Delfin con su madre son mas bien complejas. En ocasiones siente una cierta atraccion fisica por ella, en otras, la juzga de manera severa (atraccion-repulsion):

Por entonces no me gustaba oir hablar de mi madre. En una ocasion, al sorprenderla a solas despues de la muerte de Julio, la encontre tan abrumada y deshecha, con esa expresion de falsa dulzura que la tristeza pone en los rostros, que no pude hacer un gesto o articular una palabra de consuelo. (...) Y yo ajustaba mi conducta a la actitud de mi madre, trataba de "ser afectuoso con ella" facilitando su juego, apartandome de su camino, dirigiendole estrictamente la palabra, con el cuidado de un actor que se esfuerza en no turbar la armonia del espectaculo y se limita a dar la replica en el momento convenido. (Las ratas 14-15)

Pero en el tiempo presente de la narracion, Delfin necesita de su madre para "hacerle preguntas sobre el pasado" (23), lo que indica que, en sus paginas autobiograficas, la distancia temporal impone una necesaria oscilacion de perspectivas, en lo que respecta a la interpretacion del pasado. Los acontecimientos son registrados a traves del punto de vista de Delfin, pero su testimonio esta sometido a la incertidumbre de un silencio (5) que determina la comprension de la historia, y en el que el personaje-narrador adjudica a su madre no poca responsabilidad: "Mi madre insiste en que estos recuerdos han perdido sobre ella todo poder nocivo, quiere seguir hablando. Pero yo la obligo a callar" (25).

El personaje de Isabel, hermana mayor de Antonio Heredia y tia de Delfin, esta descrito con algunos rasgos tenebrosos, ya que tenia "un rostro de fantasma" (Las ratas 20). Sin embargo, quizas sea este "fantasma" el personaje mas preciso de la novela. Isabel pertenece al ambito del poder economico, religioso y familiar, a la manipulacion de la conducta, a la norma social. Asi parece reconocerlo Delfin cuando se refiere mas adelante al "mundo de Isabel, ese mundo afirmativo, temerario, allegado a la magia, donde las cosas parecian autenticas por el solo hecho de hallarse en el incluidas" (20). Llama la atencion que aquello que representa Isabel este concebido como "allegado a la magia": es posible ver en esto una alusion a la relatividad de toda verdad--las cosas siempre "parecen" autenticas--y al hecho de que Isabel es el sosten material y espiritual de la familia Heredia, algo asi como un talisman que ejerce una influencia benigna o maligna. En tal sentido, es bueno destacar que el abuelo de Isabel, tambien llamado Delfin Heredia, fue protegido y educado por religiosos (franciscanos), proclamandose siempre amigo de la Iglesia, pero en determinada epoca fue el verdadero autor de sueltos anonimos apoyando iniciativas anticlericales. Esta relatividad--o ambiguedad--de la verdad se traduce, en cierto modo, en un constante juego de equivocos que tiene como fin enmascarar la duplicidad del yo, conducta que se repite en el Delfin narrador.

La trama gira en torno a estos personajes, los miembros de la familia Heredia. Pero hay ademas otros personajes: Cecilia Guzman, amiga de la madre de Delfin, que se hospeda durante un tiempo en su casa y que sera objeto del deseo tanto de Delfin como, principalmente, de Julio, y Claudio Nunez, maestro de piano de Delfin. Son personajes marginales, aunque la presencia de Cecilia Guzman da lugar a un hecho que sera decisivo en el desenlace de la novela (cuando sus amores con Julio son descubiertos por la madre de este).

Delfin nos cuenta su etapa de "iniciacion" a la vida y se centra en el momento en que el adolescente, como hemos dicho, tiene catorce anos, dentro de una experiencia artistica determinada: la musica. Delfin estudia piano y en esa epoca prepara la dificil Sonata en si menor de Franz Liszt. A traves de la musica se opera una compleja identificacion Delfin / Julio, lo cual significa un patente desajuste en la logica del discurso narrativo. Pero la musica refleja asimismo cierto estado, en el que el individuo se "disgrega" en lo que se podria llamar su "nada esencial," es decir, en una nocion de origen que anula cualquier otra nocion de realidad; dice Delfin: "Despues de todo, lo que buscamos en la musica es una representacion del cosmos antes que el hombre exista, una pequena orgia de infinito" (Las ratas 78). De este modo, el elemento musical parece desempenar el papel de introductor de reflexiones y cuestionamientos en torno al origen de un orden reconocible. Al preguntarse por ese orden, Delfin esta de algun modo adentrandose en un ambito donde es posible la manifestacion de lo otro o, como senala Victor Bravo, donde "las diversas manifestaciones de lo otro desprenden al ser de las certezas de lo real y lo sumergen en ese transito entre lo real y lo irreal, entre lo subjetivo y lo objetivo que es la incertidumbre" (17).

Delfin busca en la musica una cierta "representacion" de lo originario que es, asimismo, una investigacion en los enigmas del mundo y una persistente incertidumbre de hallarse sometido a un extranamiento frente a ese mundo configurado. Y no olvidemos que quien realiza esta busqueda es un adolescente: el tiempo de la adolescencia es el de la fabulacion, la ensonacion, la transgresion de lo racional. En una ocasion Julio le ha dicho que la musica es "enemiga del pensamiento" (Las ratas 64). Cuando toca la Sonata de Liszt, Delfin se situa justo ante lo otro, porque a traves de la comunicacion musical se ha revelado el enigma de ese otro: su medio hermano, que es tambien el mismo, desdoblado o reflejado en el otro (el conflicto de la sangre, o del parentesco, indicado ya por Beccacece).

En el capitulo XIII, Delfin hace un viaje en tren para conocer la casa que le servira de albergue durante las vacaciones de verano; despues de conversar con dos sacerdotes jesuitas, intenta leer un libro: "Quise leer, pero al cabo de un momento observe que en los cristales de la ventanilla se reflejaba el vacio rosado de la lampara, un brazo, la mano, el libro. Entonces, armandome de valor, resolvi mirarme a la cara. Soy Delfin Heredia, pense. No lo puedo negar" (Las ratas 90). El problema de la identidad se plantea aqui con toda su carga subversiva de sentido. En tanto narracion en primera persona, el protagonista-narrador de Las ratas indaga hasta tal punto sobre las oscilaciones del yo, que acaba siempre "de cara" ante las incertidumbres que esto provoca, lo cual se constituye como centro de un circulo vicioso al cual todo nos devuelve. El acto de mirarse al espejo para reafirmar la propia identidad ("Soy Delfin Heredia, pense. No lo puedo negar"), guarda cierta analogia con la organizacion misma del texto, en el sentido de que el Delfin narrador tambien es un personaje creador en la medida en que redacta el relato, y nos lleva a preguntarnos, por ende, si esa creacion no es tambien una forma de ilusion o irrealidad. Tal conflicto del yo encontrara su momento de inflexion cuando Delfin Heredia se identifique con un cuadro: el ya mencionado autorretrato de su padre, que es tambien una equivoca duplicacion de la imagen de su medio hermano Julio. (6)

Las leyes de la herencia, a fuerza de repetirse y de postularse como obsesiva interrogacion sobre el yo y sus relaciones con la esfera de lo real, terminan siendo invadidas por lo irreal, lo que da pie a la recreacion de una realidad nueva, o a la realidad que conviene al imaginario de Delfin. Como senala Beccacece: "De esa sensacion de irrealidad que produce la herencia, la repeticion de un destino, solo puede liberarnos el artista que a traves de su obra recrea un nuevo orden que trasciende las normas biologicas y sociales" (18). Para Delfin, por consiguiente, la imagen del destino--"Por un momento hice mias esas hipoteticas ventajas que podia ofrecerme el destino" (Las ratas 36)--remite a las fuerzas incomprensibles que condicionan la percepcion del mundo y a la irrealidad ultima que representa "la caducidad de las cosas humanas" (13), segun palabras del protagonista-narrador.

3. Las ratas como metafora del mal

La imagen de las ratas no es ajena a todo esto. Segun su significado simbolico, la rata se halla en relacion con la enfermedad y la muerte, y se le asimila tambien al demonio, esto es, al mal (vease Cirlot 382). "Las ratas me atraian" (Las ratas 43), dice Delfin, declaracion que refleja de algun modo la atraccion que siente el adolescente por el mundo de Julio, ese mundo tan ajeno a su sensibilidad, ya que Julio es un cientifico que hace experimentos bioquimicos con las ratas (oposicion arte/ciencia), y que en ultima instancia estara imbuido de enfermedad (moral) y muerte (producida esta mediante el crimen, es decir, un acto que podemos situar bajo el signo del mal). "El mal--senala Bianco--da frutos sorprendentes. Puede ser fecundo en el buen sentido de la palabra, extraordinariamente fecundo" (Bianco, Ficcion y reflexion 151). La identificacion Julio/ratas cabe verla de este modo como la representacion de aquello que ejerce una atraccion turbia, equivoca, prohibida, y que induce a la transgresion del orden establecido. (7) Delfin nos presenta esta identificacion bajo una apariencia inocente: "Sacaba [Julio] de los estantes rata por rata y las iba pesando sucesivamente en una balanza. Las ratas lo conocian. Julio se permitia jugar con ellas, entreabrirles la boca con el indice curvado para que en el asentaran sus largos colmillos: nunca lo mordian" (Las ratas 43).

Pero en la escena final de la obra, el "suicidio" de Julio esta precedido por el mismo acto de pesar las ratas, y "anunciado" luego por una rata que se escapa del laboratorio y atraviesa el jardin. Asi como la presencia de las ratas no hace mas que recalcar la sombria atmosfera moral de la familia Heredia, sobre todo a raiz de las relaciones de los dos hermanos con la madre, la rata que se escapa del laboratorio de Julio cumple su cometido como "mensajero" de la muerte.

En el episodio del crimen no se narra ni la muerte del personaje en si, ni el momento en que bebe el vaso de limonada que contiene el veneno: el anomalo recorrido de la rata da a conocer ese hecho y senala al acto transgresor de Delfin (el crimen) como punto culminante del proceso de "desrealizacion," llevado a cabo mediante el "suicidio" del otro. En este sentido, las ratas suponen tambien el anuncio constante de la transgresion, que se cifra en enfermedad y muerte y en imagen indeleble del mal. Las ratas traduce, pues, el ejercicio de la transgresion como medio para negar una legalidad incapaz de afrontar el indisoluble misterio de las cosas.

Por otra parte, cabe afirmar que ratas son tambien los miembros de la familia Heredia, cuyos conflictos--envidias, antagonismos, rencores ocultos--no son mas que los signos equivocos de "ese mundo familiar cerrado, cargado de insinuados desdoblamientos del protagonista," tal como observa Susana Zanetti (73). Segun este planteamiento, la novela se lee como la cronica de la crisis y de las turbias contradicciones de una familia. Bianco se refiere a ella en los siguientes terminos:

Cuando aparecio Las ratas, muchos encontraron una correspondencia manifiesta entre los personajes de la novela y el laboratorio donde el hermano mayor hace experimentos con ratas y venenos. Yo no presentaba una familia, decian, sino un grupo de personas que vivian juntas y que no estaban vinculadas por lazos afectivos de orden comun, sino por secretas aversiones mas o menos disimuladas. ?Pero que otra cosa podia esperarse de la institucion de la familia en la actual sociedad burguesa? Etc., etc. (Torres-Fierro 405)

El acto transgresor de Delfin (el crimen) se constituye igualmente como una negacion de esas aversiones y antagonismos, que sustentan en lo fundamental el "mundo afirmativo" de Isabel. Dicho acto, aun mas, hace que prevalezca finalmente lo que siempre ha estado oculto tras esa legalidad impuesta por la tia, pues esa rata que transpone la frontera del jardin y entra en la casa representa tambien la trayectoria de la conducta de Julio, la cual significa la impugnacion del sistema de valores sostenido por Isabel (desafio a la autoridad de la tia, relaciones ambiguas con la madre, el hecho de ser hijo natural). De ahi que Delfin imagine a ambos formando "una especie de Pieta monstruosa," y se refiera al desconcierto de la tia, "sin saber que hacerse del cadaver del sobrino que le han colocado en el regazo, vacilando entre arrojarlo lejos de si o abjurar de sus convicciones" (Las ratas 14).

4. Conclusion: el problema de la identidad como transgresion de lo real

Si Julio transgrede con su conducta los codigos sociales y morales que sustentan a los Heredia, su medio hermano Delfin, al identificarse con su el, transgrede no solo esos mismos codigos, sino que transgrede tambien el concepto de verdad y el concepto de realidad, "corrige" en cierto modo el determinismo del destino. Pero el personaje de Julio, al decir de Pezzoni, "es pura metonimia: es aquello que se quiere poseer y no se puede o no se quiere poseer. Es lo definitivamente dicho que no puede o no debe formularse. Por eso se lo mata" ("El autor que elegia a sus lectores" 5). En tanto figuracion subjetiva o imaginaria, Julio solo puede llegar a ser para su medio hermano Delfin el "verdadero Julio," mediante el reconocimiento y negacion del otro que se escenifica dentro de su conflictivo imaginario, porque como dice Beccacece: "La fantasia tiene tanta realidad que puede provocar la muerte" (15).

Al final de esta sugestiva novela queda insinuada otra de las insistentes ambiguedades del relato: no sabemos que sucede despues del crimen, como evoluciona realmente la personalidad del adolescente asesino. Nos basta con citar las palabras de Bianco en las que se refiere a The turn of the screw (1898), la genial novela de fantasmas de Henry James que nuestro autor tradujo como Otra vuelta de tuerca: "El lector queda en libertad de adoptar la hipotesis que le plazca. Pero, en cierto sentido, pierde toda libertad: ya nunca podra sustraerse a la horrible fascinacion de una historia sombria, tragica, diabolica, a la vez que luminosa, brillante, poetica" (Las ratas 37).

Digamos, por ultimo, que el problema de la identidad y la repeticion del destino en Las ratas de Jose Bianco nos informan de esa "horrible fascinacion" por la irrealidad que acecha tras las convenciones y certezas de aquello que aceptamos normalmente como realidad. O como dice, para finalizar, Lucas Mertehikian: "Asi narra Bianco: con una distancia marcada que le permite una mirada extranada del mundo, nunca ingenua y casi perversa, pero honesta con la idea de que tambien la literatura puede producir sus propias verdades."

Notas

(1) Andres Ibanez senala por su parte que los libros de Bianco "estan llenos de equivocos y sutilezas y tienen la forma de complicados laberintos mentales."

(2) Enrique Pezzoni senala que "es el protagonista quien demora el dato revelador, quien al enganarse, nos engana" ("Jose Bianco" 89).

(3) "Quien trata de desentranar--dice Beccacece--las leyes de la herencia, como Bianco, se esta preguntando por la propia identidad. Mas aun, se pregunta ?que es la realidad? ?Un individuo solo puede ser el mismo una vez que se ha desembarazado del pasado?" (18).

(4) E. Pezzoni alude a "su sinuosa ambiguedad, sus inquietantes sugerencias, tan equivocas (tanto en el nivel de los acontecimientos, como en el de las estrategias para contar y como en el de las atracciones-repulsiones que unen y apartan a los personajes)" ("El autor que elegia a sus lectores" 5).

(5) Sobre este concepto vease Rosalba Campra, "Los silencios del texto en la literatura fantastica."

(6) A este respecto, conviene recordar la presencia de retratos y autorretratos en la literatura occidental, ejemplificada en El retrato de Dorian Gray (The Picture of Dorian Gray, 1891), de Oscar Wilde.

(7) A proposito de esto observa J. G. Cobo Borda: "Nitida y a la vez compleja, en esta novela cada expresion se ahonda y un silencio, musical y compacto, recorre las frases, dilatando su resonancia: ?crimen por celos?, ?confrontacion entre la biologia y la musica, entre el hombre de ciencias y el artista?, ?o la acumulacion, danina, en un solo cuerpo, de multitud de fracasos heredados, que estallan, salvando al individuo y condenando a la raza?" (71).

Bibliografia

Beccacece, Hugo. "Estudio preliminar." En: Bianco, J. Paginas de Jose Bianco seleccionadas por el autor. Buenos Aires: Celtia, 1984. 11-31.

Bianco, Jose. Las ratas / Sombras suele vestir. Buenos Aires: Siglo XXI, 1973.9-102.

__. Ficcion y reflexion. Mexico: Fondo de Cultura Economica, 1988.

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Borges, Jorge Luis. "Pagina preliminar." En: Bianco, J. Ficcion y reflexion. Mexico: Fondo de Cultura Economica, 1988. 9-10.

__. "Jose Bianco: Las ratas." En: J. L. Borges en Sur (1931-1980). Buenos Aires: Emece, 1999. 271-274.

Bravo, Victor. Los poderes de la ficcion. Caracas: Monte Avila Editores, 1993.

Campra, Rosalba. "Los silencios del texto en la literatura fantastica." En: Morillas, Enriqueta, ed. El relato fantastico en Espana e Hispanoamerica. Madrid: Quinto Centenario, 1991. 49-73.

Cirlot, Juan Eduardo. Diccionario de Simbolos. Barcelona: Labor, 1992. Cobo Borda, Juan Gustavo. "El juego de las transparencias. La prosa de Jose Bianco." Revista de la Universidad de Mexico (2005): 65-78. Ibanez, Andres. "Los ojos y las sombras de Jose Bianco." ABC, 9 de marzo de 2013.

Matamoro, Blas. "Jose Bianco: El teatro del viento." Letras Libres 42 (2002): 38-45.

Mertehikian, Lucas. "La mirada perversa." Clarin, 19 de octubre de 2011.

Pezzoni, Enrique. "Jose Bianco." En: Orgambide, P. y R. Yahni, eds. Enciclopedia de la Literatura Argentina. Buenos Aires: Sudamericana, 1970. 88-89.

__. "El autor que elegia a sus lectores." Pagina, 17 de mayo de 1992, suplemento "Primer Plano."

Torres-Fierro, Danubio. "Conversacion con Jose Bianco." En: Bianco, J. Ficcion y reflexion. Mexico: Fondo de Cultura Economica, 1988. 399-407.

Zanetti, Susana. "La transparencia de Jose Bianco." Quimera 66-67 (1986): 70-73.

[Received 27 May 2013; accepted 10 July 2013]
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Author:Li, Luisa Suh-ching
Publication:Fu Jen Studies: literature & linguistics
Date:Sep 1, 2013
Words:4163
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