Printer Friendly

El pontificado de Juan Pablo II y su tiempo.

Resumen: Tratamos aqui sobre la huella en el tiempo de Juan Pablo II, Karol Wojtyla, y la de su tiempo en el. Evocamos en primer lugar el contexto historico para luego centrarnos en nuestra propuesta de interpretacion de su accion. Para conseguirlo de forma sintetica hemos recurrido a dos soluciones: concentrarnos en la relacion de Juan Pablo II con el acontecer historico de nuestro propio mundo, el occidental, yen los sucesos que marcaron los primeros anos de pontificado. Trataremos de interpretar su actividad partiendo de una premisa sobre la relacion entre tradicion e innovacion y en tres grandes escenarios: las cuestiones doctrinales, el triunfo de la secularizacion y la violencia politica. Finalmente, consideraremos una medida que nos parece el centro de su accion pastoral: el impulso de una nueva evangelizacion de dimension efectivamente mundial.

Palabras clave: Juan Pablo II, Karol Wojtiwa, Historia del siglo XX, Secularizacion, Politica y religion.

Abstract: We will consider the trace of John Paul II, Karol Wojtyla, in time and that of his time in him. We will, first of all, recall the historical context and then focus on our proposal to interpret his action. To achieve this in a synthetic way, we have recourse to two solutions: we will concentrate on the relationship of John Paul II with the historical events of our own world--the Western world--and on the events that marked the first years of his pontificate. We will try to interpret his activities by starting from a premise on the relationship between tradition and innovation in three great scenarios: doctrinal questions, the triumph of secularization, and political violence. Finally, we will assess a measure that seems to be the center of his pastoral action: the impulse of a new evangelization with a truly global extent.

Keywords: John Paul II, Karol Wojtyla, Twentieth Century History, Secularization, Politics and Religion.

The Pontificate of John Paul II and his Times

LOS TIEMPOS

La Iglesia catolica tiene el record de pervivencia institucional en el tiempo. Eso deberia bastar para que mereciera una especial atencion por parte de los historiadores. Su paradojica relacion con lo temporal, que al mismo tiempo le es propio y ajeno, es un eco actual del misterio de la encarnacion divina en el hombre Jesus de Nazaret. Como El, la Iglesia ha suscitado y suscita mas preguntas de las que somos capaces de responder. Si consideramos la historia el recuerdo del uso de la libertad que han hecho los que nos precedieron en el tiempo, una buena manera de indagar sobre el pasado de esa misteriosa realidad divino-humana es detenernos a examinar los cambios suscitados en la Iglesia por los inevitables relevos de quienes la forman en el tiempo. Entre ellos, sin duda, los Papas tienen un protagonismo particular y en el siglo XX hay uno que concita unanimidad al senalar la intensidad de su huella: Juan Pablo II, Karol Wojtyla. Se han cumplido en 2018 cuarenta anos del inicio de su largo e intenso pontificado, y puede resultar oportuno reflexionar sobre su huella en el tiempo y las trazas que cabe detectar en el de los tiempos que le toco vivir. Ese es el proposito de este articulo, en el que nos ocuparemos en primer lugar del contexto historico para luego centrarnos en nuestra propuesta de interpretacion de su accion. Inevitablemente, debemos ser reductivos. Hemos elegido dos maneras principales de conseguirlo: concentrarnos en la relacion de Juan Pablo II con el acontecer historico de nuestro propio mundo, el occidental, y en los sucesos que marcaron especialmente los primeros anos de pontificado. Somos conscientes de la amputacion que esto significa en una persona cuya accion tuvo relieve mundial en sentido literal, quiza el mayor relieve mundial de su siglo. Pero tambien es verdad que los anos finales del siglo XX todavia eran de predominio de lo occidental y que fueron los del triunfo del modelo de su cultura frente al desafio de la alternativa marxista implantada en la Union Sovietica y su imperio y difundida desde el. Tambien nos consta que nada mejor que el final para iluminar el conjunto de una vida, pero tambien lo es en buena medida que los primeros anos del pontificado sirven para percatarse de cual fue el programa propuesto. Nos permitimos, pues, la licencia de no atender tanto a los anos finales y de mirar desde Occidente, en la esperanza de que, con todo, nuestra opcion permita ajustamos a una extension razonable sin perder fuerza en nuestro intento: tratar de entender en que se nos manifiesta hijo de su tiempo Juan Pablo II y como contribuyo a transformarlo.

En Occidente, los anos setenta fueron escenario de la culminacion de un gran cambio y tambien de la constatacion del final de un cierto modelo de vida. En Francia se ha impuesto denominar les trente glorieuses a los anos que van del final de la Segunda Guerra Mundial hasta mediados de los 70 (1). En el ambito occidental fueron anos vividos con la expectativa de conquistar cada dia un mundo mejor, confirmada, o casi, por los hechos cotidianos (2). No faltaron dificultades, pero abundaron los exitos: la recuperacion economica europea, especialmente el milagro aleman, realizada con una ayuda de los Estados Unidos que tendia a olvidarse, fue un exito innegable. Europa occidental era, a finales de los sesenta, un conjunto de democracias liberales, de sociedades del bienestar en las que la creciente justicia e igualdad social parecian haber dejado atras los peores demonios de los ultimos cien anos. Todo esto habia ido acompanado de otro interesante fenomeno paralelo y en parte causa del descrito: el final del dominio colonial del mundo por parte de los europeos. Los Estados Unidos le habian puesto esta condicion al Reino Unido en 1941 antes de entrar siquiera en la guerra. La firma de la Carta del Atlantico habia supuesto la aceptacion publica de los britanicos de que su modelo de relacion con el mundo debia cambiar, de que el modelo colonial debia ser abandonado (3). Justamente, ese nuevo planteamiento era uno de los ingredientes que permitio que las relaciones entre los europeos se transformaran pasando gradualmente de la competencia a la colaboracion.

Incluso en el ambito internacional las cosas habian cambiado hasta el punto de rozar el milagro. La reconciliacion francoalemana era un hecho: los sangrientos enfrentamientos vividos en el nucleo carolingio de Europa parecian cosa pasada, y Japon se habia convertido en una democracia a la occidental asimilada al conjunto mundial (4). En el Viejo continente se trabajaba en consolidar un proyecto europeo comun de gran atractivo. Incluso los britanicos llamaban a la puerta de las Comunidades Europeas creadas en los cincuenta con afan de entrar en ese nuevo club que simbolizaba la paz, la prosperidad y el exito de la nueva Europa, llamada Europa de los seis: Francia, Italia, la Republica Federal de Alemania, Belgica, los Paises Bajos, y Luxemburgo. Por dos veces, la Francia de De Gaulle habia dicho que no a las pretensiones britanicas, pero De Gaulle habia dimitido a finales de los sesenta, y habia creado asi una nueva oportunidad de ampliacion del Mercado Comun.

Casi nadie recordaba dos aspectos que quedaban en la sombra de la historia y como al margen del exito vivido. Primero, que se estaba viviendo esa nueva tendencia como consecuencia de la atenuacion de la competencia colonial del mundo: los europeos ya no eran imperialistas, al menos no declaradamente. Segundo, que la mitad de Europa estaba como secuestrada por un regimen muy alejado del exito occidental: los paises comunistas eran el contrapunto del exito del oeste, ?o eran quiza un modelo alternativo de exito, como sostenian los partidos comunistas?

Pero la autocomplacencia en el exito, si se dio, fue solo un espejismo. Los ultimos anos sesenta fueron testigos de una convulsion inesperada y algo desconcertante: los jovenes, especialmente los universitarios, habian organizado sonoras protestas que cuestionaban la vigencia del sistema politico y social imperante. Inspirados por ideologias izquierdistas radicales, situadas mas alla del socialismo y el comunismo con asiento en los parlamentos, planteaban una alternativa en la linea del anarquismo individualista. La revuelta de mayo del 68 en Francia habia sido la estrella de la rebelion. Parecia haber quedado en nada politicamente, pero en realidad habia triunfado su impugnacion de los modos de vida, especialmente en materia sexual, que estuvo en la raiz de la transformacion social mas importante de occidente en el siglo XX: la disociacion de sexualidad y procreacion (5).

Las protestas y las corrientes contraculturales fueron una seria senal de advertencia con importantes consecuencias, pero tendian a considerarse anomalias que el sistema intentaria controlar. Entre los efectos mas dramaticos estuvo el nacimiento de movimientos terroristas de oposicion a las democracias: las Brigadas Rojas en Italia, la Baader-Meinhof o Red Army Faction en Alemania, el IRA y los grupos armados unionistas en Irlanda del Norte, etc. Otra "anomalia" que parecia apuntar en distinto sentido era el crecimiento del consumo de drogas entre los jovenes. Joseph Ratzinger ha interpretado el factor comun que ligaba estas dos tendencias que todavia marcan la historia europea: eran dos atajos para alcanzar un paraiso al que no sabia llegar la sociedad de consumo que lo prometia, sociedad que vivia en democracias que terroristas y drogadictos coincidian en considerar hipocritas y falsificadas (6).

Para terminar con la panoramica de aquellos tiempos, debemos recordar que los anos setenta vivieron la culminacion de la politica de equilibrio entre los bloques dentro de la Guerra Fria. El estilo Nixon-Kissinger fue aceptado, con numerosas reservas, por los sovieticos de la era Breznev, obligados en parte por la presion que suponia la apertura de una nueva relacion estadounidense con una China tan comunista como antisovietica. Los sovieticos supieron sacar buen partido de la voluntad de acuerdo mostrada por los norteamericanos.

Los logros se median por la firma del tratado SALT I, el camino hacia el final de la guerra en Vietnam, y--en Europa--la celebracion de la conferencia de Helsinki y la firma de su acta final. La iniciativa de los socialistas alemanes con la Ostpolik no era ajena a la aceptacion de una vieja reivindicacion sovietica: la celebracion de una conferencia sobre seguridad en Europa con la participacion sovietica. La meta de la URSS era conseguir la salida de los americanos del continente europeo y la creacion de un sistema de seguridad regional controlado por ellos. Su sueno se habria cumplido si los Estados Unidos hubieran sido excluidos de la reunion, pero debieron conformarse con su presencia. Con todo, el Acta final trajo consigo ventajas importantes para los sovieticos, que vieron confirmado el statu quo europeo de posguerra y su dominio sobre media Europa, sin renunciar a ampliarlo al resto del continente. Ahora bien, parecian convencidos de que debian cambiar de estrategia para conseguirlo: la presion no habia conseguido buenos resultados. El caso de Checoslovaquia en 1968 era un penoso recuerdo de la limitacion de su influjo incluso dentro del <<telon de acero>>. Habia que buscar otro camino de acercamiento, por la via de la confluencia, mas amable en las formas, pero no menos ambicioso en el objetivo, que seguia siendo dominar Europa y extender el comunismo sovietico por el mundo. En Africa los avances de los setenta fueron impresionantes, y en America la llegada al poder en Nicaragua de los sandinistas en 1979 era mas que prometedora.

En Europa, el Acta final de Helsinki reconocia los derechos sovieticos y creaba el marco de relaciones confiadas que convenia a su nueva estrategia. La unica contrapartida habia sido la aceptacion de los acuerdos conocidos como la tercera cesta, la de los derechos humanos, en la que tanto habian insistido los representantes franceses y los del Vaticano durante la negociacion. Los sovieticos lo consideraron un asunto menor y el tiempo demostraria lo equivocados que estaban al respecto (7).

LOS CAMBIOS DE LOS SETENTA

En Europa, los anos setenta fueron los de la primera ampliacion de las Comunidades Europeas. Cuando ceso el veto frances, el Reino Unido, Irlanda y Dinamarca ingresaron en el Mercado Comun en 1973. Era la constatacion de un exito, pero tambien la de una limitacion: lo economico era casi lo unico que se integraba, junto a algunos asuntos nucleares. Era una Europa de mercaderes, pero se construia con la esperanza de conseguir mayor integracion politica. Desde luego, la caracteristica democratica de sus socios se entendia inseparable de la pertenencia al club y de la forma de entender su futuro.

Como una confirmacion de esa idea llegaron algunos cambios en los paises del sur de Europa que no eran hasta entonces democracias: Portugal, Espana y Grecia.

En Portugal los sucesos fueron dramaticos: se vivio una revolucion impulsada por elementos comunistas en el ejercito, y el pais estuvo a punto de convertirse en el primer miembro comunista de la OTAN. La alarma norteamericana llego a tal punto que Kissinger propuso a Franco que Espana interviniera militarmente en Portugal, algo que el ya anciano general espanol desestimo (8). La situacion consiguio encarrilarse en Portugal, que evoluciono hacia una democracia con un fuerte partido socialista y un partido comunista tambien fuerte pero controlado. Era el ideal para muchos de los analistas norteamericanos y europeos: buscar un punto medio entre el modelo comunista y el capitalista, un lugar de socialismo aceptable que sirviera para prevenir el comunismo. Ese habia sido el intento de la administracion Roosevelt en los compases finales de la guerra con la busqueda de <<gobiernos Benes>> para las naciones liberadas, y ahora se pensaba lo mismo o algo muy parecido, a pesar del poco glorioso final de Benes en Checoslovaquia. En Grecia, tambien en 1974, el regimen de los coroneles cayo y se produjo una pronta democratizacion de la mano de Constantinos Karamanlis.

Tras la muerte del general Franco en 1975, Espana vivio un proceso de democratizacion similar, muy denso y exitoso. Antes de las primeras elecciones se produjo la legalizacion del partido comunista, y la Union de Centro Democratico gano las primeras elecciones y goberno hasta 1982 con una orientacion reformista frente a una oposicion dominada por los socialistas (9).

Incluso a los partidos comunistas parecio afectarles el triunfo de la idea democratica en los setenta. El eco de la represion en Checoslovaquia en 1968 tuvo consecuencias entre algunos militantes comunistas, que a veces abandonaron el partido o bien manifestaron su desconfianza hacia las directrices de Moscu. La consecuencia fue la aparicion del llamado eurocomunismo en paises como Italia, Francia o Espana. Era un comunismo que se presentaba como compatible con la democracia liberal. No sabemos exactamente que pensaba de el Moscu, pero da la impresion de que no lo miraba con malos ojos y que encajaba bastante bien en su cambio de linea de accion hacia un modelo mas suave.

En definitiva, la democracia habia salido fortalecida de la crisis de los primeros setenta, primero politica, pero tambien economica como consecuencia de la crisis petrolera provocada por la guerra del Yom Kippur. El sistema demostraba una solidez mayor que en 1929, cuando una crisis similar habia alejado de la democracia a la mayoria de los europeos. Con todo, desde el punto de vista sovietico, daba la impresion de que el capitalismo estaba en sus ultimos momentos, mientras la influencia de la URSS seguia creciendo hasta alcanzar su maximo historico.

TIEMPOS DE SECULARIZACION

Hemos mencionado antes la presencia de representantes vaticanos en la Conferencia de Helsinki, lo que nos recuerda que la accion diplomatica es una de las dimensiones de la presencia de la Iglesia catolica en el mundo y en Europa. Pero, ciertamente, no es la mas importante: la Iglesia es una organizacion compuesta por hombres y con una estructura externa reconocible y una accion institucional, pero es, ante todo, una realidad trascendente que influye de manera muy especial en sus fieles en todos los paises en una dimension que precede a la politica y a cualquier dinamica social. Los anos que nos interesan estuvieron marcados por la recepcion del Concilio Vaticano II y lo que se ha llamado la crisis catolica que fue asociada a ese proceso. Entre sus efectos mayores estuvieron una disminucion acelerada del numero de sacerdotes y religiosos en Europa occidental, con la consiguiente crisis de las estructuras eclesiasticas, una crisis de identidad doctrinal especialmente intensa en algunos paises y ambientes, y una desorientacion importante de los fieles que vieron cuestionadas doctrinas y comportamientos que hasta entonces se habian presentado como modelos (10).

La cuestion era interna pero tambien consecuencia de dinamicas ajenas a la Iglesia, y mas antigua de lo que a veces se reconocia. Era una nueva edicion de la crisis modernista vivida a principios de siglo, un episodio mas de la impugnacion de las creencias sobrenaturales por parte de una sociedad ebria de sus logros materiales que los extrapolaba hasta el infinito denegando cualquier valor a lo que no fueran exitos tangibles: cientificos, economicos o tecnicos. De alguna manera, era la culminacion de una utopia de signo capitalista tan atea como la comunista: la solucion de todos los problemas humanos era cuestion de analisis cientifico y organizacion. Cualquier otra cosa no era mas que palabreria (11).

Esa solucion tecnocratica no era dificil de impugnar, era una construccion mecanica, burocratica y sin alma, contra ella se habian levantado en parte los rebeldes de 1968, pero la respuesta que ellos daban como alternativa a la utopia capitalista era la anarcocomunista, no una vuelta a consideracion religiosa alguna: eso era, para utopicos de uno y otro signo, una realidad pasada. Los cristianos habian quedado, asi, como naufragos en medio de la cultura contemporanea que los rechazaba en nombre de sus principios y de su pretendido exito.

La salida que encontraron algunos cristianos fue buscar la alianza con grupos que consideraban compatibles con sus afanes: intentaron una puesta al dia de su religion por medio de una adaptacion a los criterios mundanos que habian triunfado. Para la mayor parte, el materialismo del capital era, de forma mas evidente, incompatible con sus sentimientos religiosos, asi que la preferencia por los movimientos izquierdistas se convirtio en predominante. El movimiento de dialogo entre cristianos y marxistas era la punta de lanza de esta solucion. Se inicio con el encuentro de Salzburgo en 1965, justo despues del Concilio, y continuo con los de Chiemsee (RFA, 1966) y el de Marianske Lazne (Checoslovaquia, 1967), todos ellos aprobados por el Vaticano para perplejidad de los obispos de regiones que vivian bajo persecucion comunista (12). La URSS habia detectado una posibilidad de aproximacion a los movimientos catolicos desde tiempo atras a traves de ideales compartidos, como por ejemplo el pacifismo. Pero ahora se le habia abierto una via de influencia de mucha mayor amplitud que le permitiria hacer de los movimientos catolicos un vector de penetracion comunista en paises de Europa occidental y de America Latina especialmente. Con ironia se ha dicho a veces de ellos que no quisieron ser los ultimos cristianos y fueron los ultimos marxistas (13).

Pero para muchos catolicos, y cristianos en general, si el mesianismo celestial era sustituido por uno terrenal al alcance de la mano, la religion, reducida asi a politica o a mercado, perdia casi completamente su interes. La consecuencia logica fue un acelerado abandono de la practica religiosa y una creciente secularizacion de las estructuras sociales conquistadas por las nuevas modas. La television desempeno un importante papel al difundir estas ideologias, que predominaban entre los profesionales de la comunicacion todavia mas que entre la poblacion en general. El nuevo dios era el consumo, y sus predicadores los agentes de publicidad, que se cuidaban de mostrar el camino hacia el paraiso material de la forma mas atractiva posible. El bienestar material precisaba un complemento sentimental anadido que llegaba por dos vias: la liberacion sexual, que prometia placer sin limites, y un difuso sentimiento solidario que estaba garantizado por las convicciones izquierdistas por las que cada uno se autoproclamaba defensor de un mundo mas justo y solidario. Para los momentos de descontento se disponia del derecho a la protesta. Todo ello quedaba en manos del Estado providencia y de un mercado bien provisto (14).

Es significativo que esta tendencia materialista y de crisis interna de la religion, se viviera por igual en las democracias y en algunas dictaduras: no hay muchas diferencias en este sentido entre la Espana de Franco, la Italia de la Democracia Cristiana o la Francia de la Va Republica. Quiza un cierto desfase cronologico, pero poco mas.

Esta presion cultural y social coloco a la religion en una posicion marginal en la vida social y politica; tendio a convertirla en una especie de herencia del pasado con fecha de caducidad que parecia mas bien proxima. En resumen, cabria decir que se habia consolidado la idea de que creencias y practica religiosa eran elementos irrelevantes a finales del siglo XX: no influian ni influirian en el mundo que se estaba construyendo.

UN PAPA POLACO ANTE UN CATOLICISMO EN CRISIS

La eleccion de Juan Pablo II el 16 de octubre de 1978 supuso la llegada a la sede de Roma de un obispo polaco que miraba la historia reciente de la Iglesia y el continente con ojos muy distintos de sus homologos occidentales. En el ambiente eclesiastico posconciliar occidental habia prevalecido la idea de que el gran error de la Iglesia frente al mundo moderno habia sido su empeno por mantener vivo el pasado. Ese intento de restauracion catolica habria sido la gran equivocacion: se habia perdido la oportunidad de dialogar con el mundo moderno y de abrirse a sus logros y, con ello, se habria perdido el tren del progreso vivido en tiempos recientes en cultura, ciencia, sociedad y politica. Habia llegado el momento de sellar una alianza con la modernidad, de reinventar el cristianismo para mostrarlo al propio tiempo. Esto genero una especie de obsesion por romper con el pasado como condicion necesaria para alcanzar la autenticidad evangelica. El efecto de desconexion con el legado anterior genero un vacio doctrinal y pastoral de efectos devastadores. Innovar no es nada facil, pero pretender hacerlo sin tener en consideracion los frutos de las innovaciones vividas en el pasado es casi sinonimo de entregarse a la imitacion. Eso fue en buena medida lo que sucedio: los medios eclesiasticos se entregaron a la busqueda de mesianismos seculares que imitar. Entre ellos, el socialismo marxista era la moda intelectual mas extendida y la que mas militancia concitaba, por lo que no es extrano que fuera la preferida.

Este tipo de opciones generaba una division en la Iglesia que parecia no tener remedio. La idea de la rebeldia y la innovacion transgresora como modo de progresar parecia extenderse mas y mas hasta hacer casi ingobernable la milenaria institucion. Pablo VI, recientemente canonizado, un hombre que a muchos les habia parecido el mejor preparado en siglos para ejercer el pontificado, se habia sentido incapaz de ejercer su funcion en medio de una confusion creciente. Weigel lo resume asi: <<en 1978, la situacion en la Iglesia catolica era tensa y enconada: iba a la deriva en Roma y vivia en la agitacion en el resto del mundo>> (15). En Francia, el historiador Jean Delumeau habia publicado en 1977 un libro con un titulo que habla por si solo: Le christianisme va-til mourir? (16) Salvo para quienes pensaban que, por fin, habia llegado la hora de la revolucion en la Iglesia, la perspectiva no era nada luminosa.

En esas circunstancias se produjo la eleccion como Papa de Karol Wojtyla. Juan Pablo II coloco como primera piedra de su pontificado su llamada a superar los miedos y a abrir las puertas a Cristo. Fue muy explicito en la homilia que pronuncio en la misa de inauguracion de su pontificado:

<<!Hermanos y hermanas! !No tengais miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad! (...)

>>!No temais! !Abrid, mas todavia, abrid de par en par las puertas a Cristo!

>>Abrid a su potestad salvadora los confines de los Estados, los sistemas economicos y los politicos, los extensos campos de la cultura, de la civilizacion y del desarrollo. !No tengais miedo! Cristo conoce "lo que hay dentro del hombre". !Solo El lo conoce!

>>Con frecuencia el hombre actual no sabe lo que lleva dentro, en lo profundo de su animo, de su corazon. Muchas veces se siente inseguro sobre el sentido de su vida en este mundo. Se siente invadido por la duda que se transforma en desesperacion. Permitid, pues,--os lo ruego, os lo imploro con humildad y con confianza-- permitid que Cristo hable al hombre. !Solo El tiene palabras de vida, si, de vida eterna!>> (17)

Para lo que a nosotros nos interesa, el miedo a no encajar en las ideologias contemporaneas era uno de los que quedaban fuera de su consideracion y era el que atenazaba a algunos cristianos de Occidente. Una de las grandes novedades del planteamiento del Papa polaco era que tomaba la iniciativa con entera naturalidad en su deseo de difundir el mensaje del Evangelio, sin preocuparse de si eso resultaria agradable o no a los poderes mundanos constituidos o a las modas dominantes.

El modo como se puso a la tarea supuso una transformacion impresionante de la forma de ejercer la tarea del papado, hasta llegar a afectar a la manera de entender su misma mision. Por primera vez en la historia, un Papa se convirtio en un predicador efectivamente mundial del mensaje evangelico, y fue escuchado hasta los confines del mundo. Las estadisticas, aunque no sirvan para hablar de la esencia de su trabajo, resultan apabullantes.

Fue el segundo pontificado mas largo de la historia, 26 anos y medio (9.665 dias). Al ejercerlo, recorrio mas de 1 millon doscientos cuarenta mil kilometros, es decir, mas de tres veces la distancia de la tierra a la luna o mas de 30 veces la vuelta al mundo. Se entrevisto con 1.600 jefes de Estado o de gobierno. Visito 140 paises, 1.022 ciudades. Se dirigio a audiencias de todas las clases sociales en los ambientes y lenguas mas variados: utilizo mas de cuarenta lenguas en sus alocuciones, que suman mas de 19.000 discursos. Pero eso no le alejo de sus deberes como obispo de Roma, como luego veremos. La recopilacion de sus ensenanzas ocupa 56 volumenes en gran formato. Comprenden 14 enciclicas, 38 cartas apostolicas y 13 exhortaciones pastorales. A sus audiencias acudieron mas de 17 millones de personas. En fin, puede afirmarse que ha sido el hombre mas visto en directo: alrededor de 250 millones de personas lo vieron personalmente, y son dificilmente calculables los que lo vieron por los medios de comunicacion. Que esto sucediera a finales del siglo XX no era ninguna sorpresa, que ocurriera con un Papa es algo muy relevante.

Este comportamiento contrastaba especialmente con el estado de opinion que se habia generalizado en el mundo occidental. Suele ponerse el ejemplo de Pablo VI en Francia para entender como habian cambiado las cosas. Su figura se convirtio en habitual protagonista en las informaciones de la prensa, con una apreciacion positiva en los anos del Concilio Vaticano II, que fueron tambien los de la consolidacion de la seccion de religion en la prensa diaria y en algunas revistas de informacion general. Fue asi hasta 1968, cuando promulgo la enciclica Humanae Vitae. A partir de entonces se termino el romance de la prensa francesa con el papado, y una nueva vision critica comenzo a arrojar sombras primero, y a someter a un regimen de silencio despues, al Papa de Roma.

Ciertamente, el mundo del que venia Juan Pablo II facilitaba su nuevo tipo de mirada y actitud activa, llena de iniciativa y alejada de cualquier complejo, tan diferente de la que se habia difundido entre muchos catolicos de la Europa libre. Es importante notar que, cuando escribimos entre muchos, es porque no debe entenderse que ocurriera asi entre todos. Es mas, una de las primeras tareas que debio abordar el nuevo Pontifice en Europa occidental debio ser la atencion a las intensas divisiones generadas por la crisis postconciliar entre los catolicos.

Uno de los ejemplos mas dramaticos, probablemente paradigmatico, era la Iglesia en Holanda. Habia sido una comunidad modelo de fidelidad, de dinamismo y de vida misionera, pero la aplicacion del Concilio la habia dividido y habia provocado un proceso de secularizacion acelerado que amenazaba con destruirla. Pablo VI habia intentado de varias maneras poner remedio a la situacion sin conseguirlo. Antes de cumplir un ano en el cargo, Juan Pablo II convoco un sinodo particular de obispos holandeses, que se celebro a comienzos de 1980 (18). El Papa se dedico sobre todo a escucharlos y les alento, al comienzo y al final de la reunion, a acometer unidos su labor de pastores. La asamblea culmino con un documento esperanzado y una llamada a trabajar unidos. Los resultados practicos fueron muy escasos. La crisis de la autoridad episcopal, la division entre los prelados, y el progresivo dominio de la vida eclesial por parte de clerigos y laicos radicalizados, dejaron poco sitio a la recuperacion. Los laicos integrados en las estructuras eclesiasticas, que recibian su salario de ellas, estuvieron entre los mas radicales y con frecuencia limitaron y hasta impidieron el ejercicio de autoridad alguna a los obispos. Era su idea de la democratizacion, y tambien la realidad de la aparicion de una nueva burocracia interna en la Iglesia llamada a tener un protagonismo importante durante decadas, que todavia no ha sido estudiado. En la practica, la vida de la Iglesia holandesa siguio languideciendo en las decadas siguientes. La herida demostraba ser profunda.

No hubo mas sinodos especiales para otros paises europeos, aunque si se convocarian para el conjunto de Europa. Juan Pablo II siguio adelante con su magisterio ordinario, y con su programa de viajes apostolicos para llevar su mensaje, lo mas directamente posible, a los fieles y a sus pastores. La atencion prestada a Europa occidental en sus primeros anos de pontificado fue significativa. Entre 1978 y 1989 realizo 105 desplazamientos, de los cuales 61 fueron visitas pastorales en Italia y 44 viajes fuera de ese pais. De esos 44, 21 le llevaron fuera de Europa, 3 a Polonia y 18 a destinos de Europa occidental, sin duda la region mas atendida en estos anos (19).

Por paises, debemos distinguir entre Italia y el resto de Europa occidental. En efecto, las cifras italianas testimonian una dedicacion intensisima, la mayor de toda la historia del papado. En los primeros 18 anos de pontificado Juan Pablo II realizo 127 visitas pastorales por toda Italia, a 250 sedes episcopales y el mismo numero de parroquias de la diocesis de Roma. Recorrio alli mas de 72.000 kilometros. Fuera de ese pais, el mas visitado hasta 1989 fue Francia, 4 veces, seguido por la Republica Federal de Alemania, Suiza, Austria y Espana, donde viajo en dos ocasiones. Visito una sola vez Portugal, Reino Unido, Paises Bajos, Belgica y Luxemburgo, Liechtenstein, Noruega, Islandia, Finlandia, Dinamarca y Suecia. En definitiva, despues de Italia el nucleo carolingio europeo y Espana fueron el centro de su dedicacion.

REFERENCIAS PARA UN NUEVO RUMBO

John Lewis Gaddis, autor de referencia en historia de las relaciones internacionales durante la Guerra Fria, ha escrito:

<<El Papa habia sido actor antes de convertirse en sacerdote, y su retorno triunfante a Polonia en 1979 revelo que no habia perdido ninguna de sus habilidades teatrales. Pocos guias de su epoca se le igualaban en la capacidad de usar palabras, gestos, exhortaciones, rechazos, incluso bromas, para mover los corazones y las mentes de los millones que lo vieron y escucharon. Al mismo tiempo, un individuo unico, mediante una serie de desempenos dramaticos, estaba cambiando el curso de la historia. Esto en un sentido era apropiado, porque la Guerra Fria misma era una especie de teatro donde las distinciones entre ilusiones y realidad no eran siempre evidentes. Presentaba grandes oportunidades para que los grandes actores desempenaran grandes papeles.

>>Estas oportunidades no se volvieron plenamente evidentes, sin embargo, hasta principios de los anos ochenta, pues fue solo entonces cuando las formas materiales del poder, en las que los Estados Unidos, la Union Sovietica y sus aliados habian derrochado tanta atencion durante tanto tiempo -las armas y misiles nucleares, las fuerzas militares convencionales, los establecimientos de inteligencia, los complejos industriales militares, las maquinas de propaganda-, empezaron a perder su potencia. El verdadero poder descansaba, durante la decada final de la Guerra Fria, en dirigentes como Juan Pablo II, cuyo dominio de intangibles -de cualidades tales como la valentia, la elocuencia, la imaginacion, la determinacion y la fe--les permitia exponer disparidades entre lo que la gente creia y los sistemas bajo los cuales la Guerra Fria habia obligado a que vivieran. Las brechas eran mas flagrantes en el mundo marxista-leninista, al grado de que cuando fueron cabalmente reveladas no hubo manera de cerrarlas, como no fuera desmantelando el comunismo mismo, y con ello concluyendo la Guerra Fria>> (20).

Si esta apreciacion sirve para comprender la evolucion de las relaciones internacionales en la epoca y como influyo en ella la presencia y la accion de Juan Pablo II, nos parece igualmente valida, si no mas, aplicada a su modo de gobierno de la Iglesia. El nuevo Papa no introdujo solo algunas medidas, sobre todo cambio los terminos en que se pensaba la situacion, y contribuyo asi a una transformacion sin precedentes que contribuyo de manera sustancial a modificar el final del siglo XX en la historia general y en la de la Iglesia. Para sustentar esta afirmacion, proponemos acercarnos a su replanteamiento del problema a traves de una premisa, tres grandes escenarios de cambio y una medida que nos parece que esta en el centro de todo su gobierno.

La premisa tiene mucho que ver con el modo de entender la historia, la vida y la posteridad. Podriamos resumirla con esa reductiva e ironica sentencia: donde no hay tradicion, hay imitacion. El saber y el hacer humanos viven de la tradicion y la innovacion. Pero si se rompe con la tradicion, ademas de perder toda la herencia, se pierden muchas oportunidades de investigacion, con el peligro de volver a descubrir el Mediterraneo. Juan Pablo II habitaba con seguridad el terreno del que conoce la importancia de la tradicion y de la innovacion y su mutua necesidad. Tenia una ventaja historica de partida: no procedia de un pais en el que se hubiera vivido un momento que consideraran canonico de relacion entre realidades temporales y eclesiasticas y, mucho menos, pensaba que el momento presente, el tiempo que el vivia, fuera la culminacion de innovaciones que habian dado con la solucion antes siempre ignorada. Al contrario, su vida habia contemplado una continua contradiccion entre su esperanza y una realidad que se resistia a reflejarla aqui y ahora. Pero no le importaba, sabia que trabajaba hoy para manana, con la esperanza en el mas alla, y que asi seria siempre. Le interesaba cambiar el presente y aprendia cuanto podia del pasado.

El primer gran escenario de cambio eran las cuestiones doctrinales. La crisis religiosa del siglo XX tenia mucho que ver con el postulado de una razon autosuficiente que despreciaba los datos de fe sobrenatural. De ahi habia surgido la teologia liberal protestante que habia conducido a una secularizacion de la fe. En la practica, eso llevaba a que las creencias no estuvieran ya en manos del pueblo creyente con sus pastores como ultimos garantes de su pureza. Las creencias debian ser analizadas y avaladas por academicos, teologos, filologos, filosofos o historiadores, que eran sus interpretes validos. La dependencia del mundo academico y sus gentes se volvia absoluta. Pero en el mundo academico pocas verdades son seguras, por definicion, todas deben ser revisadas, ese es el oficio del estudioso. El problema es que ahi no cabe la fe sobrenatural si no es como excepcion o como dato ajeno a la razon.

Juan Pablo II proponia desde el primer momento otro planteamiento: la cultura era fundamental en toda la vida social, tambien para las creencias, pero la cultura era algo mas amplio que la vida academica, y la doctrina algo mas que las opiniones de los teologos, que eran solo un factor mas en la profundizacion y la transmision de la fe. La vida de los fieles era al menos tan importante como la teologia, seguramente mas. El Papa lo mostraria pronto con su insistencia en presentar la vida de los santos ante el pueblo y, a ser posible, santos proximos en el tiempo, que hablaban a nuestra epoca con su testimonio de fe. Y tambien con la importancia que concedia a la vida espiritual en general y a la religiosidad popular en concreto. Este concepto de cultura, mas amplio y menos elitista, aparecia como un cauce para superar la aporia cultural en la que se habia entrado con la crisis modernista, el debate posconciliar y los efectos del supremacismo racionalista en la vida de la Iglesia.

En sus viajes, Juan Pablo II mantuvo reuniones con teologos en casi todos los paises. La acogida no solia estar entre las mas entusiastas que se le prodigaban, alguna vez fue francamente hostil, por ejemplo, en ambientes germanohablantes, pero el pontifice no cejo en su empeno por mostrar su interes por la Teologia y por hacerla con sentido de fe. Junto a esta actitud estuvo su interes por encontrarse con otros cientificos, con escritores y con gentes del mundo de la cultura. Era un recordatorio de que, aislada de esos elementos, la fe no podia vivir, pero tampoco podria aportar nada si no mantenia sus senas de identidad (21).

Su mensaje cultural fue especialmente intenso en Francia, donde recordo una y otra vez la importancia que para el entero mundo catolico tenia la cultura religiosa de ese pais y animo a no desistir en el empeno por cultivarla, a no desesperar del trabajo de sus componentes propios, a no abandonarse a una dinamica secular por miedo a ser excluidos de los ambientes intelectuales descreidos. Juan Pablo II era un gran admirador de la cultura francesa, y sus reiteradas visitas al pais galo estaban motivadas por este deseo de recuperar el genio frances, de convencerlos para que no se abandonaran y volvieran a tomar la iniciativa a la vez como creyentes y como pensadores:

<<Esta nacion, [Polonia,] de la cual yo soy hijo, no es extrana para vosotros. Sobre todo en los periodos mas dificiles de su historia, ha encontrado en vosotros el apoyo de que tenia necesidad, los principales formadores de su cultura y los portavoces de su independencia. No puedo dejar de recordarlo en este momento. Hablo de ello con gratitud... Hoy, en la capital de la historia de vuestra nacion, quisiera repetir estas palabras que constituyen vuestro titulo de orgullo: Hija primogenita de la Iglesia. (...)

>>Y, al repetir este titulo, quisiera adorar con vosotros el misterio admirable de la Providencia. Quisiera rendir homenaje al Dios vivo, que, actuando en los pueblos, escribe la historia de la salvacion en el corazon del hombre.

>>Esta historia es tan vieja como el hombre. Se remonta incluso a su "prehistoria", se remonta al comienzo. Lo que Cristo dijo a los Apostoles: "Id, ensenad a todas las naciones...", lo habia confirmado a lo largo de la historia de la salvacion, y a la vez ha anunciado esta etapa particular, la ultima etapa. (...)

>>Asi, pues, para concluir, permitidme preguntaros:

>>Francia, hija primogenita de la Iglesia, ?eres fiel a las promesas de tu bautismo?

>>Permitidme preguntaros:

>>Francia, hija de la Iglesia y educadora de los pueblos, ?eres fiel, para el bien del hombre, a la alianza con la sabiduria eterna?>> (22).

Otro importante gesto en este escenario fue la reiterada llamada para trabajar junto a el en Roma al arzobispo de Munich, Cardenal Joseph Ratzinger. El prelado aleman habia sido catedratico de Teologia, perito conciliar, y era una de las mentes mas brillantes de la Teologia. Recurrir a el para ponerlo al servicio de la doctrina catolica era una apuesta decidida por el rigor teologico, y una muestra de confianza en el quehacer de los teologos, concretamente de los del mundo germanohablante, que tanta influencia habian tenido en la epoca conciliar y seguian teniendo en el debate posterior. La tarea de Ratzinger al frente de la Congregacion para la Doctrina de la Fe y su ininterrumpido dialogo teologico con Juan Pablo II fueron una de las senas de identidad del pontificado, y una de las mayores aportaciones de la Iglesia europea a este.

El segundo escenario que propongo considerar es el triunfo de la secularizacion en la vida social y politica. Dios habia sido desterrado de las sociedades opulentas poco a poco, casi insensiblemente, y habia sido sustituido por los nuevos dioses: el dinero, la seguridad, el bienestar y el placer. Era el triunfo del afan de poder como norma ultima de la organizacion de la vida publica y del placer en la vida privada, combinados en las dosis mas altas posibles. La actitud del Papa ante el nuevo culto era de impugnacion sin paliativos de la mentira que suponian. Sin trascendencia, los hombres no serian otra cosa que esclavos de los nuevos dioses que ellos mismos fabricaban con sus sofisticados procedimientos tecnologicos o financieros. Todavia mas, su discurso a las naciones ricas que abandonaban sus habitos cristianos por disfrutar de los bienes del mundo insistia en que sin Jesucristo el hombre no podia ser plenamente hombre. Quienes perdian ese horizonte se degradaban por debajo de lo humano. Su catequesis sobre la teologia del cuerpo, desarrollada durante estos anos, y una de las mas elaboradas de su pontificado, era una respuesta detallada y elocuente a la hipersexualizacion y a otros degradantes efectos de la llamada revolucion sexual que seguia expandiendo sus efectos (23).

Habia aqui una llamada a un nuevo humanismo que se concretaba en la defensa de la vida, especialmente de los mas debiles, en todas sus etapas y en la primacia del ser sobre el tener. Era lo contrario del complejo de inferioridad que paralizaba a algunos ante el exito de las sociedades materialistas. El paraiso del consumo, las vacaciones pagadas y sofisticadas, el sexo facil y el vientre satisfecho eran denunciados como un espejismo que no era ningun logro sino una degradacion.

La alternativa propuesta era una vida que supiera ser humana de verdad porque descubriera las riquezas aportadas por Cristo, sobre todo el amor a Dios y a los demas y la vida pacifica y plena que nace de esa armonia con el Creador y las demas criaturas. Y eso estaba al alcance de la mano, era cuestion de buscarlo en la vida ordinaria, de mostrarlo como asequible con una pastoral cercana, con una practica sacramental frecuente, y con una presentacion atractiva de las realidades religiosas. Gran parte de esa leccion la dio el Papa con ejemplos graficos como su cuidado cercano de las parroquias romanas o de la Iglesia en Italia. Ahi podia volcarse inmediatamente con mayor frecuencia, y ahi dio algunas de las lecciones de lo que luego denominara la <<nueva evangelizacion>> de Europa: se trataba de buscar a los fieles y presentarles la fe de maneras variadas, compartiendo con ellos encuentros, ratos de adoracion eucaristica, procesiones o peregrinaciones, acudiendo en publico a confesar y confesarse, etc. En definitiva, Juan Pablo II aplico en Roma lo que habia hecho en la diocesis de Cracovia, adaptandolo a la nueva situacion: acudir en busca de sus feligreses para escucharles, hablarles de Dios y orar juntos. La temperatura de la vida religiosa crecio, y los obispos italianos fueron sumandose a la nueva dinamica en lugar de lamentar la deriva secularista que habia ido ganando a algunos fieles. El mensaje era claro: la respuesta a la secularizacion no era justificarla, sino renovar la evangelizacion. La practica de la fe se incremento en Italia en estos anos (24).

El caso espanol era, en este ambito, igualmente significativo. Espana estaba construyendo su democracia justo en el momento de la eleccion de Juan Pablo II. Los cambios que habia vivido la sociedad espanola en los anos sesenta y setenta eran muy intensos: el pais se habia modernizado economicamente y habia crecido de forma impresionante. Estaba tambien mas abierto a las influencias exteriores, llegadas a traves de modas difundidas por los medios de comunicacion y por la corriente creciente de turistas que visitaban el pais. No pocos obispos vivieron esos tiempos preocupados por desconectar la Iglesia de la anacronica dictadura franquista en sus ultimos anos. Lo consiguieron, y lo consideraron un gran logro. No era pequeno, pero al mismo tiempo la sociedad espanola vivia un proceso de secularizacion que impulsaba un creciente materialismo en las costumbres con la consiguiente baja en la practica religiosa. A eso se sumo la aguda crisis que la Iglesia vivio tras el Concilio Vaticano II. Los seminarios casi se vaciaron y la identidad catolica comenzo a buscar nuevas referencias, a veces tomadas del mundo de la politica antifranquista o del sindicalismo. El efecto fue un proceso de secularizacion y desafeccion de los espanoles respecto a la Iglesia extraordinariamente acelerado. El pontificado de Juan Pablo II fue el momento de repensar las prioridades de la Iglesia en Espana y de volver a poner la mirada en la evangelizacion, mas alla de las maniobras politicas. Los viajes de Juan Pablo II a Espana y las multitudes que congrego sirvieron para convencer a los obispos en primer lugar de la oportunidad de ese cambio que se dejo notar poco a poco en los planes pastorales, aunque la deriva secularizadora siguiera dominando el panorama cultural (25).

El tercer gran escenario que queremos traer a colacion es el de la violencia politica. En algunos ambientes intelectuales europeos, especialmente en Alemania, habian nacido teorias de matriz marxista que cuajaron en las llamadas teologias de la liberacion. Se trataba de una secularizacion de la esperanza cristiana que trataba de poner remedio, por una via rapida y eficaz, a las graves injusticias sociales que se vivian en muchos paises del mundo no desarrollado, especialmente en America Latina. Por esta via se llego a la justificacion de la insurreccion armada y no fueron pocos los sacerdotes y religiosos o religiosas que se convirtieron en guerrilleros creyendo encarnar asi un cristianismo realmente comprometido. Una cierta justificacion de la violencia se habia dado tambien entre algunos eclesiasticos frente a movimientos terroristas como el IRA en Irlanda del Norte o ETA en Espana (26). De fondo estaba la cuestion de la legitimidad de la violencia como liberadora de la opresion politica, o incluso como deber moral para luchar contra la injusticia, importada de autores marxistas. Lo habia advertido ya Pablo VI en la Octogesima adveniens:

<<Seria ilusorio y peligroso llegar a olvidar el intimo vinculo que los une radicalmente, aceptar los elementos del analisis marxista sin reconocer sus relaciones con la ideologia, entrar en la practica de la lucha de clases y de su interpretacion marxista dejando de percibir el tipo de sociedad totalitaria a la cual conduce este proceso>> (27).

Una primera inflexion del discurso fue la denuncia por parte de Juan Pablo II de la injusta persecucion sufrida por muchos cristianos en los paises comunistas. Esto era una novedad importante ya que era una realidad silenciada ordinariamente en los medios de comunicacion y en muchos ambientes eclesiasticos. No fueron infrecuentes denuncias de la vulneracion de los derechos humanos por parte de organizaciones cristianas que omitian sistematicamente hablar de lo que ocurria en los paises comunistas (28). La mera presencia de un polaco en la catedra de San Pedro suponia una nueva orientacion de los focos de la atencion publica hacia ese pais y su contexto. Cuando irrumpio el sindicato independiente Solidaridad y comenzo la represion de las huelgas que promovian los trabajadores, la simpatia occidental, especialmente en algunos paises, llevo a la creacion de movimientos de apoyo a los polacos, por ejemplo en ambientes catolicos franceses. El riesgo de intervencion sovietica en Polonia en diciembre de 1980 se vivio de forma dramatica, y aunque la resistencia mas seria la presentaran los Estados Unidos, a esas alturas los paises de Europa occidental comenzaban a cambiar su manera de hablar de lo que sucedia tras el telon de acero y a mostrarse solidarios con los disidentes en una medida desconocida hasta entonces. La actitud firme y pacifica de los catolicos polacos, sostenida por el Papa, era una leccion importante de como enfrentarse a la opresion y de si era legitimo o no el recurso a la violencia.

Los pronunciamientos del Papa frente a quienes legitimaban la violencia fueron inequivocos, a veces encendidos, pero, otra vez, fue su ejemplo, esta vez de forma dramatica, el que supuso un aldabonazo definitivo en este terreno. El atentado contra su vida del 13 de mayo de 1981 obro como una suerte de encarnacion simbolica del sufrimiento de las victimas de las persecuciones religiosas y de la violencia en general. La imagen de su sotana blanca ensangrentada era un argumento dificil de rebatir para quienes pretendian darle lecciones de compromiso con la causa de la justicia. Sus denuncias del uso ilegitimo de la violencia tuvieron desde entonces un nuevo sello de autenticidad y una marca de identificacion con los que la padecian que influyo sin duda en la perdida de fuerza del atractivo que esas doctrinas radicales tenian entre algunos cristianos.

EL PROPOSITO

Partir de la tradicion, mejorarla y construir una cultura de raiz cristiana, fomentar un nuevo humanismo trascendente frente a la deshumanizacion secularista, una cultura en que cuerpo y espiritu se valoraran adecuadamente, fomentar la erradicacion de la violencia y el odio en la vida politica y social. Eran tres importantes lecciones en tres campos significativos. Todo esto se tejia en torno a la gran iniciativa que Juan Pablo II proponia: trabajar unidos para difundir el Evangelio. Sus mensajes, formulados de formas muy diversas, apuntaban a ese proposito bien definido: recuperar la conciencia de la identidad cristiana y de la mision evangelizadora. Lo formulo de forma diafana durante su primera visita a Espana en 1982 en Santiago de Compostela. Comenzo con una apelacion al pasado que es muestra de que entendia por raices cristianas de una sociedad:

<<La historia de la formacion de las naciones europeas va a la par con su evangelizacion; hasta el punto de que las fronteras europeas coinciden con las de la penetracion del Evangelio. Despues de veinte siglos de historia, no obstante los conflictos sangrientos que han enfrentado a los pueblos de Europa, y a pesar de las crisis espirituales que han marcado la vida del continente -hasta poner a la conciencia de nuestro tiempo graves interrogantes sobre su suerte futura--se debe afirmar que la identidad europea es incomprensible sin el cristianismo, y que precisamente en el se hallan aquellas raices comunes, de las que ha madurado la civilizacion del continente, su cultura, su dinamismo, su actividad, su capacidad de expansion constructiva tambien en los demas continentes; en una palabra, todo lo que constituye su gloria>> (29).

A continuacion, trazo una descripcion del presente que era un deseo de formular en positivo aquellos aspectos que constituian las riquezas de Europa:

<<Y todavia en nuestros dias, el alma de Europa permanece unida porque, ademas de su origen comun, tiene identicos valores cristianos y humanos, como son los de la dignidad de la persona humana, del profundo sentimiento de justicia y libertad, de laboriosidad, de espiritu de iniciativa, de amor a la familia, de respeto a la vida, de tolerancia y de deseo de cooperacion y de paz, que son notas que la caracterizan>> (30).

Era la constatacion de unas riquezas, pero tambien la formulacion de un deseo. Europa, siguio diciendo, es el continente que mas ha contribuido al desarrollo del mundo, tanto en el terreno de las ideas como en el del trabajo, en el de las ciencias y las artes, pero Europa vive un momento dificil.

Europa estaba dividida, en primer lugar, en el ambito civil, y lo estaba, precisamente por el impacto de las ideas secularizadoras, tanto de la utopia comunista como de la consumista:

<<Marcada por las consecuencias de ideologias secularizadas, que van desde la negacion de Dios o la limitacion de la libertad religiosa, a la preponderante importancia atribuida al exito economico respecto a los valores humanos del trabajo y de la produccion; desde el materialismo y el hedonismo, que atacan los valores de la familia prolifica y unida, los de la vida recien concebida y la tutela moral de la juventud, a un "nihilismo" que desarma la voluntad de afrontar problemas cruciales como los de los nuevos pobres, emigrantes, minorias etnicas y religiosas, recto uso de los medios de informacion, mientras arma las manos del terrorismo>> (31).

Pero con ser danina esa division civil, todavia era mas grave la que afectaba al ambito religioso. Europa estaba dividida:

<<No tanto ni principalmente por razon de las divisiones sucedidas a traves de los siglos, cuanto por la defeccion de bautizados y creyentes de las razones profundas de su fe y del vigor doctrinal y moral de esa vision cristiana de la vida, que garantiza equilibrio a las personas y comunidades>> (32).

En definitiva, la apostasia contemporanea era la mas grave enfermedad del continente, y a curarla apuntaba su discurso con una llamada urgente y solemne:

<<Por esto, yo, Juan Pablo, hijo de la nacion polaca que se ha considerado siempre europea, por sus origenes, tradiciones, cultura y relaciones vitales; eslava entre los latinos y latina entre los eslavos; Yo, sucesor de Pedro en la Sede de Roma, una Sede que Cristo quiso colocar en Europa y que ama por su esfuerzo en la difusion del cristianismo en todo el mundo. Yo, Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal, desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: vuelve a encontrarte. Se tu misma. Descubre tus origenes. Aviva tus raices. Revive aquellos valores autenticos que hicieron gloriosa tu historia y benefica tu presencia en los demas continentes. Reconstruye tu unidad espiritual, en un clima de pleno respeto a las otras religiones y a las genuinas libertades. Da al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios. No te enorgullezcas por tus conquistas hasta olvidar sus posibles consecuencias negativas. No te deprimas por la perdida cuantitativa de tu grandeza en el mundo o por las crisis sociales y culturales que te afectan ahora. Tu puedes ser todavia faro de civilizacion y estimulo de progreso para el mundo. Los demas continentes te miran y esperan tambien de ti la misma respuesta que Santiago dio a Cristo: "lo puedo">> (33).

Pienso que estas palabras resumen el proposito central del magisterio de Juan Pablo II para Europa occidental, y para el cristianismo en general, especialmente para el de larga raigambre historica. Lo que se propuso en cada pais que visito o en cada encuentro con los obispos, especialmente en tierras de tradicion cristiana amenazadas por la secularizacion, fue despertar la conciencia de la vocacion evangelizadora. Si se descubria esa mision, se comprenderia que era preciso cambiar y se pondrian medios para conseguirlo. Ese proposito proyectado en el futuro, cargado de sentido de servicio a la humanidad, era la clave de la idea que este pontifice tenia de Occidente, de Europa, de la Iglesia y del porvenir.

Esa busqueda de la unidad para trabajar en la mision comun reconocia las heridas de las divisiones historicas y procuro aliviarlas como forma de andar el camino. Sus encuentros ecumenicos, especialmente en Suiza, en Inglaterra, en Alemania o en los paises nordicos, fueron un ejemplo de esa busqueda de una union recuperada a base de recordar la historia compartida y, sobre todo, el proposito que a todos incumbia: dar a conocer a Cristo al mundo.

Era especialmente consciente de que su ministerio estaba encaminado a perseguir esa meta: las divisiones religiosas solo podrian superarse en la unidad de la fe y esta pasaba por la de la Iglesia, que se construia en la Eucaristia y en torno a Pedro. En este terreno los pequenos avances estuvieron acompanados de la llegada de nuevos problemas, como el cisma de los tradicionalistas de Lefebvre, o el fracaso del acercamiento a los anglicanos. Parecian los mas proximos al entendimiento doctrinal, sin embargo, la ordenacion de mujeres, consecuencia de preferir criterios sociologicos de actualidad a datos de fe y tradicion, comenzada en Estados Unidos, se extendio al Reino Unido en estos anos, constituyendo un nuevo obstaculo en el camino hacia la unidad.

Su llamada a la unidad religiosa no alcanzo solo a catolicos y cristianos, lo intento tambien, especialmente, con los judios, y tendio puentes con los musulmanes, con una intuicion que hoy dia parece profetica. Sus visitas a sinagogas, su encuentro con musulmanes en Marruecos o la visita a la mezquita de los Omeyas, la Gran Mezquita de Damasco, su intento frustrado de visitar en Irak como tierra de origen de Abraham para subrayar origenes comunes, son ejemplos bien ilustrativos. Por fin, los encuentros interreligiosos de oracion por la paz son muestra de hasta donde llego en su empeno (34).

Con todo, el texto de su discurso de 9 de noviembre en Santiago de Compostela, deja claro que la division que mas le preocupaba era la apostasia catolica. Cuando miraba el viejo continente su meta era recuperar el vigor de la fe en muchos corazones hasta rehacer su alma. Es decir, en terminos historicos le preocupaba el mal actual, el de la hora presente. Esta idea estaba en el centro de su ensenanza: la fidelidad a Cristo era el camino para encontrar solucion a los problemas que enfrentaba Occidente. Si los cristianos no aportaban su fe, no se alcanzarian soluciones duraderas. Y esto no era una cuestion de conquista de la sociedad o restauracion catolica, era una cuestion de servicio, de contribuir a solucionar los problemas del momento. Contra lo que afirmaba el secularismo, la fe no era el problema sino ingrediente imprescindible para resolverlo.

CONCLUSION

Juan Pablo II encontro a su llegada al pontificado un catolicismo acomplejado, dividido y desesperanzado. El fervor del dialogo con el mundo contemporaneo parecia haber terminado en una claudicacion ante la secularizacion que demandaba ese mundo.

El nuevo Papa veia de otra forma los terminos del problema y planteo un desafio muy distinto. La secularizacion amenazaba con construir un mundo inhumano en el que el tener prevalecia sobre el ser. Era preciso devolver la esperanza al hombre y, en esa tarea, los cristianos debian estar en primera linea. Para conseguirlo era necesario que se empenaran en una nueva evangelizacion, lo que requeria previamente una reevangelizacion de la Iglesia misma. Habia que detener la apostasia. Para hacerlo, habia que recordar a los cristianos lo que sus creencias aportaban para solucionar los problemas contemporaneos, y eso precisaba que los pastores hablaran de Dios y no de teorias sociologicas, politicas o economicas. La esencia de las soluciones cristianas no estaba en las ciencias ni en las tecnicas sino en la fe. Contra la secularizacion, se precisaba demostrar la validez de la fe para buscar las soluciones a los problemas humanos en todo tiempo, tambien en el tercer milenio.

El mensaje del Papa fue escuchado unas veces y otras no. Pero su presencia y accion cambiaron el panorama mundial. Su cambio de perspectiva mostro a muchos lo que antes no acertaban o no se atrevian a ver. Antes de el la secularizacion era el futuro y la religion debia contentarse con su puesto en el pasado. Con el, la religion volvio a aparecer en la plaza publica como elemento esencial de la vida de los hombres, determinante para el futuro. El pontifice polaco genero en la Iglesia una importante renovacion que convive desde entonces con las ruinas dejadas por la intensa destruccion que ha experimentado a finales del siglo XX. Es dificil prever que efecto tendra todo esto en el futuro, pero parece que el simil evangelico de la semilla arrojada en el campo es quiza la mejor forma de aproximarnos a lo que el trabajo de Juan Pablo II puede haber supuesto para su propio tiempo.

RECIBIDO: 26 DE DICIEMBRE DE 2018 / ACEPTADO: 7 DE FEBRERO DE 2019

Pablo PEREZ LOPEZ

Universidad de Navarra. Facultad de Filosofia y Letras

Pamplona. Espana

ID ORCID 0000-0002-2224-7472

paperezlo@unav.es

DOI 10.15581/006.51.1.129-157

Bibliografia

ALCALA, M., Historia del sinodo de los obispos, Madrid: BAC, 1996.

ANDRES-GALLEGO, J. y PAZOS, A. M., La Iglesia en La Espana Contemporanea. 2. 1936-1998, Madrid: Encuentro, 1999.

BORGWARDT, E., A New Deal for the World, Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 2005.

BOSC, U., CLEMENT, O. y LE GUILLOU, M.-J., <<La Crise de Mai: Essai de Discernement Cretien>>, Foi et Vie 3 (1968) 3-13.

BRINKLEY DOUGLAS G. y FACEY-CROWTHER, D. (eds.), The Atlantic Charter, Basingstoke, Hampshire, R.U.: Palgrave Macmillan, 1994.

DELUMEAU, J., Le christianisme va-t-il mourir?, Paris: Hachette, 1977.

DZIWISZ, S., Una vida con Karol. Conversacion con Gian Franco Svidercoschi, Madrid: La Esfera de los Libros, 2007.

FOURASTIE, J., Les trente glorieuses: ou la Revolution invisible de 1946 a 1915, Paris: Fayard, 1979.

GADDIS, J.-L., Nueva Historia de La Guerra Fria, Mexico: Fondo de Cultura Economica, 2011.

JUAN PABLO II, Varon y mujer: teologia del cuerpo, Madrid: Palabra, 1995.

KUBY, G., The global sexual revolution. Destruction of freedom in the name of fredom, Kettering, OH: LifeSite, 2015.

LOWE, K, Continente salvaje. Europa despues de la Segunda Guerra Mundial, Barcelona: Galaxia Gutenberg-Circulo de Lectores, 2012.

LUKACS, J., A New Republic. A History of the United States in the Twentieth Century, New Haven, Conn.: Yale University Press, 2004.

MIKRUT, J. (ed.), La Chiesa cattolica e il comunismo: in Europa centro-orientale e in Unione Sovietica, San Pietro in Cariano (Verona): Gabrielli Editori, 2016.

PATTERSON, J. T., Grand Expectations: The United States, 1945-1914, New York: Oxford University Press, 1997.

PAYNE, S.-G. y PALACIOS, J., Franco, Barcelona: Planeta, 2014.

PELLETIER, D., La Crise catholique. Religion, societe, politique en France (19651918), Paris: Payot, 2002.

PEREZ LOPEZ, P., <<La chienlit c'est lui! De Gaulle ante mayo de 1968>>, Arbor 194 (787) a428. https://doi.org/10.3989/arbor.2018.787nl001.

PEREZ LOPEZ, P., <<Cincuenta anos de la revolucion final>>, Nuestro Tiempo 698, abril-junio 2018, 104-111.

POWELL, CH.-T., Espana en democracia, 1975-2000, Barcelona: Plaza y Janes, 2001.

RATZINGER, J., Un tournant pour l'Europe? Diagnostics et pronostics sur la situation de l'Eglise et du monde, Paris: Flammarion-Saint-Augustin, 1996.

RICCARDI, A., Giovanni Paolo II. La Biografia, Torino: San Paolo, 2011.

SIRINELLI, J.-F, Mai 68. L'evenement Janus, Paris: Fayard, 2008.

SOUTOU, G.-H., La Guerre de Cinquante Ans. Les Relations Est-Ouest, 1943-1990, Paris: Fayard, 2001.

SUHARD, E., Essor ou declin de l'Eglise, Perpignan: Editions Artege, 2018.

VILADRICH, P. J. y ESCRIVA-IVARS, J. (dirs.), Teologia del cuerpo y de la sexualidad. Estudios exegeticos para una teologia biblica del cuerpo y de la sexualidad de la persona humana, Madrid: Rialp, 1991.

WEIGEL, G., Biografia de Juan Pablo II: testigo de esperanza, Barcelona: Plaza & Janes, 1999.

WEIGEL, G., Juan Pablo II. El Final y el principio, Barcelona: Planeta, 2011.

ZORGBIBE, Ch., Histoire de la construction europeenne, Paris: Presses Universitaires de France, 1993.

* Este articulo ha contado con el apoyo de la financiacion del Gobierno de Espana y del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) a traves del proyecto <<Perfiles del centro politico (1976-1986)>>, Ref.: HAR2016-75600-C2-1-P.

(1) FOURASTIE, J., Les trente glorieuses: ou la Revolution invisible de 1946 a 1975, Paris: Fayard, 1979.

(2) <<Grand expectations indeed lifted the mood of August 1945. Americans, having fought to win the war, expected to dominate the world order to come. Although worried about a return of economic depression, they had reason to hope that wartime prosperity would continue. The enemies had been defeated; the soldiers and sailors would soon return', families would reunite; the future promised a great deal more than the past. In this optimistic mood millions of Americans plunged hopefully into the new postwar world>>. PATTERSON, J. T., Grand Expectations: The United States, 1945-1974, New York: Oxford University Press, 1997, 8.

(3) BORGWARDT, E., A New Deal for the World, Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 2005. Tambien BRINKLEY DOUGLAS, G. y FACEY-CROWTHER, D. (eds.), The Atlantic Charter, Basingstoke, Hampshire, R.U.: Palgrave Macmillan, 1994.

(4) Para la situacion de posguerra puede verse Lowe, K., Continente salvaje. Europa despues de la Segunda Guerra Mundial, Barcelona: Galaxia Gutenberg-Circulo de Lectores, 2012. Un buen tratado sobre la historia de la recuperacion y el camino hacia la unidad en ZORGBIBE, Ch., Histoire de la construction europeenne, Paris: Presses Universitaires de France, 1993.

(5) Sobre mayo de 1968 hay tina sintesis muy valiosa de SIRINELLI, J.-F., Mai 68. L'evenement Janus, Paris: Fayard, 2008. Sobre los efectos en materia de costumbres sexuales, cfr. el interesante trabajo de KUBY, G., The global sexual revolution. Destruction of freedom in the name offredom, Kettering, OH: LifeSite, 2015. Pueden verse tambien nuestros trabajos <<La chienlit c'est lui! De Gaulle ante mayo de 1968>>, Arbor 194 (787) a428. https://doi.org/10.3989/arbor.2018.787nl001; y <<Cincuenta anos de la revolucion final>>, Nuestro Tiempo 698, abril-junio 2018, disponible en http://www.unav.es/nuestrotiempo/es/temas/cincuenta-anos-revolucion-final.

(6) RATZINGER, J., Un tournant pour l'Europe? Diagnostics et pronostics sur la situation de l'Eglise et du monde, Paris: Flammarion-Saint-Augustin, 1996, 15-19.

(7) SOUTOU, G.-H., La Guerre de Cinquante Ans. Les Relations Est-Ouest, 1943-1990, Paris: Fayard, 2001, 549 y ss. GADDIS, J.-L., Nueva Historia de La Guerra Fria, Mexico: Fondo de Cultura Economica, 2011, 164-167.

(8) PAYNE, S.-G. y PALACIOS, J., Franco, Barcelona: Planeta, 2014, edicion Kindle pos. 10246.

(9) POWELL, Ch.-T., Espana en democracia, 1975-2000, Barcelona: Plaza y Janes, 2001.

(10) Cfr. el analisis para Francia de pelletier, D., La Crise catholique. Religion, societe, politique en France (1965-1918), Paris: Payot, 2002. Una interesante aproximacion contemporanea a algunas de esas corrientes, en BOSC, U., CLEMENT, O. y LE GUILLOU, M.-J., <<La Crise de Mai: Essai de Discernement Cretien>>, Foi et Vie 3 (1968) 3-13.

(11) El problema habia sido ya detectado y analizado por algunos desde la posguerra. Puede verse el analisis, recientemente publicado por su actualidad en la carta pastoral publicada por el cardenal arzobispo de Paris Emmanuel Suhard en 1947: SUHARD, E., Essor ou declin de l'Eglise, Perpignan: Editions Artege, 2018. Suhard senala la necesidad urgente de una nueva evangelizacion y los dos obstaculos que hay que evitar para no errar en el camino: las interpretaciones modernista o tradicionalista de la Iglesia en lugar de comprender su misterio como una prolongacion del de la Encarnacion del Verbo.

(12) ALCALA, M., Historia del sinodo de los obispos, Madrid: BAC, 1996, 379.

(13) Cfr. MIKRUT, J. (ed.), La Chiesa cattolica e il comunismo: in Europa centro-orientale e in Unione Sovietica, San Pietro in Cariano (Verona): Gabrielli Editori, 2016.

(14) Una interesante perspectiva de estos cambios en los Estados Unidos puede verse en LUKACS, J., A New Republic. A History of the United States in the Twentieth Century, New Haven, Conn.: Yale University Press, 2004, 289 y ss.

(15) WEIGEL, G., Juan Pablo II. El Final y el principio, Barcelona: Planeta, 2011, 429.

(16) Paris: Hachette, 1977.

(17) Homilia en el comienzo de su pontificado, Plaza de San Pedro, 22 de octubre de 1978. http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/homilies/1978/documents/hf_jp-ii_hom_ 19781022_inizio-pontificato.html, consultada el 10-10-2018.

(18) ALCALA, M., op. cit., 190-205.

(19) RICCARDI, A., Giovanni Paolo II. La Biografia, Torino: San Paolo, 2011, 221-242.

(20) GADDIS, J.-L., op. cit., 173.

(21) <<La Iglesia suiza, al igual que las de Alemania y Austria, permaneceria como una de las mas refractarias a Juan Pablo II durante todo su pontificado>>. WEIGEL, G., Biografia de Juan Pablo II: testigo de esperanza, Barcelona: Plaza & Janes, 1999, 642.

(22) <<Homilia del Santo Padre Juan Pablo II durante la misa celebrada en el aeropuerto de Le Bourget, Domingo, 1 de junio de 1980>>. http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/homilies/1980/documents/hf_jp-ii_hom_l 9800601 _parigi-francia.html, consultado el 10-10-2018.

(23) JUAN PABLO II, Varon y mujer: teologia del cuerpo, Madrid: Palabra, 1995. VILADRICH, P. J. y ESCRIVA-IVARS, J. (dirs.), Teologia del cuerpo y de la sexualidad. Estudios exegeticos para una teologia biblica del cuerpo y de la sexualidad de la persona humana, Madrid: Rialp, 1991. Cfr. tambien KUBY, G., op. cit.

(24) DZIWISZ, S., Una vida con Karol. Conversacion con Gian Franco Svidercoschi, Madrid: La Esfera de los Libros, 2007, 107 y ss.

(25) <<Todo lo concerniente a la nueva evangelizacion que habia pedido Juan Pablo II a la Iglesia espanola en 1982, fue puesto sobre el tapete [en los anos de la presidencia de la Conferencia Episcopal de Angel Suquia], Concretamente se aprobo un plan de accion pastoral titulado precisamente Impulsar una nueva evangelizacion (aprobado por la Conferencia Episcopal en febrero de 1990), un plan de formacion para los seminarios menores (abril de 1991), otro para los medios de comunicacion social (mayo de 1992)...>>. ANDRES-GALLEGO, J. y PAZOS, A. M., La Iglesia en La Espana Contemporanea. 2. 1936-1998, Madrid: Encuentro, 1999, 245.

(26) El 20 de abril de 2018, tras conocerse el comunicado en que la banda terrorista ETA reconocia en parte el dano causado, se publico un comunicado titulado <<Los obispos de Navarra, el Pais Vasco y Bayona ante la declaracion de ETA>> firmado por los prelados de esas diocesis en el que se leia: <<La Iglesia ha recibido de Jesucristo la vocacion a ser instrumento de paz y de justicia, de consolacion y de reconciliacion. A lo largo de todos estos anos, muchos de los hombres y mujeres que conforman la Iglesia han dado lo mejor de si mismos en esta tarea, algunos de forma heroica. Pero somos conscientes de que tambien se han dado entre nosotros complicidades, ambiguedades, omisiones... por las que pedimos sinceramente perdon>>, https://diocesisvitoria.org/ 2018/04/los-obispos-de-navarra-el-pais-vasco-y-bayona-ante-la-declaracion-de-eta/ (consultado el 3-10-2018).

(27) Carta apostolica Octogesima adveniais, n. 34, AAS 63 (1971) 424-425. Citado en CONGREGACION PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Instruccion sobre algunos aspectos de la "teologia de la liberacion", 6VIII-1984, VII, 7. http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_19840806_theology- liberation_sp.html, consultado el 10-10-2018.

(28) <<Lo que habia expuesto el CMI [Consejo Mundial de las Iglesias] a graves criticas era la politica, concretamente la relacion Este-Oeste y sus vinculos con la politica del Tercer Mundo. El hecho de contar con miembros de la ortodoxia rusa, y las actitudes de la direccion de Ginebra, por lo general acomodaticias, habian provocado que el Consejo Mundial apenas se propunciara sobre la persecucion de los crisitanos en los paises comunistas. La asamblea de 1983 en Vancouver no habia condenado la invasion sovietica de Afganistan y por si fuera poco habia aprobado una resolucion que era todo un modelo de como establecer una equivalencia moral entre la ocupacion sovietica de ese pais y el apoyo occidental a la resistencia afgana>>. WEIGEL, G., Biografia de Juan Pablo II: testigo de esperanza, Barcelona: Plaza & Janes, 1999, 640-641.

(29) Acto europeo en Santiago de Compostela discurso del papa Juan Pablo II. Martes 9 de noviembre de 1982. https://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/speeches/1982/november/documents/hfjp-ii_spe_19821109_atto- europeistico.html. Consultado el 10-10-2018.

(30) Ibid.

(31) Ibid., n. 3.

(32) Ibid.

(33) Ibid., n. 4.

(34) Una valoracion muy grafica de estos hechos y su significado en DZIWISZ, S., op. cit., 210 y ss.; 217-222; y 224-227.
COPYRIGHT 2019 Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2019 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Perez Lopez, Pablo
Publication:Scripta Theologica
Article Type:Ensayo
Date:Apr 1, 2019
Words:13028
Previous Article:Cierre de una iglesia como lugar de culto: consideraciones juridico-pastorales.
Next Article:Lectio divina: un modo antiguo y actual de orar con la Sagrada Escritura.
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters