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El poblamiento de La Gavia en el contexto del final de la Edad del Hierro en la Comunidad de Madrid. Actuaciones arqueologicas en La Gavia III.

The settlement of La Gavia in the context of the end of the Iron Age in the Community of Madrid. Archaeological activities in La Gavia III

Sumario: 1. Introduccion. 2. Estructuras documentadas. 3. Materiales arqueologicos. Producciones ceramicas. 4. Materiales arqueologicos. Metales. 5. Materiales arqueologicos. Ecofactos. 6. Cronologia. 7. Conclusiones. La Gavia III y el poblamiento de La Gavia en el contexto del final de la Edad del Hierro en la Comunidad de Madrid.

1. Introduccion

A finales del ano 2010 y comienzos de 2011 se realizo una actuacion arqueologica en el entorno del Cerro de La Gavia, en virtud de los trabajos de evaluacion de la afeccion a los restos arqueologicos de la obra civil de construccion de plataforma para incremento de capacidad en las lineas de Alta Velocidad entre Madrid y Levante (tramo Atocha-Torrejon de Velasco), realizada por la empresa Aldesa Construcciones S.A. Las actuaciones arqueologicas se llevaron a cabo en tres sectores diferenciados en una linea paralela al curso del rio Manzanares de unos 23-25m de ancho.

En esta zona se vienen realizando hallazgos arqueologicos desde que 1919 suscitara el interes de prehistoriadores como Hugo Obermaier, Paul Wernert y Jose Perez de Barradas (Perez de Barradas 1924: 16-20). Las investigaciones sobre el Paleolitico iran poniendo de relieve la importancia de los vestigios de otras epocas y asi en los anos 30 ya se menciona la presencia de ceramicas pintadas, estampillas y romanas (Fuidio 1934: 14), y el yacimiento aparece como un ejemplo de los "castros" de la provincia de Madrid (Perez de Barradas 1935: 228). En 1980 la Edad del Hierro ira cobrando protagonismo entre las investigaciones de la Prehistoria madrilena, y en esa decada aparecen estudios sobre las colecciones ceramicas que se habian venido recogiendo en los anos anteriores en el cerro (Priego 1980: 93-112). La Gavia sera una referencia constante desde entonces en las publicaciones sobre la Edad del Hierro (Blasco et al. 1980; Valiente 1987: 121-133; Blasco y Barrio 1991), hasta que finalmente en 1999-2000 se realice una excavacion arqueologica en extension (Quero et al. 2005; Morin y Urbina 2013).

Estas excavaciones sirvieron para definir el yacimiento como uno de los recintos amurallados que son relativamente frecuentes entre los escarpes yesiferos de los valles fluviales del centro peninsular (Urbina 2000 y 2012). Los materiales descubiertos permitieron establecer una cronologia desde mediados del siglo IV a.C. hasta practicamente el cambio de Era. Uno de los aspectos mas novedosos que entonces se puso de manifiesto, junto a la constatacion de la pervivencia del habitat en un recinto amurallado hasta fechas tan tardias, sera la existencia de dos recintos habitados fuera de los limites del poblado, uno de ellos extramuros (recinto B) y otro alejado ya casi 1km del cerro (recinto C). Este hecho ponia de relieve que el habitat en estos momentos era mucho mas complejo de lo que se venia suponiendo y que desde luego no se limitaba estrictamente al recinto defendido de cerros y espolones (Morin et al. 2007). Las actuaciones en la vega del rio Manzanares (Gavia III) que aqui damos a conocer de forma resumida, abundan en la complejidad de estos habitats, al tiempo que nos permiten observar la evolucion de un antiguo enclave indigena ya bajo el influjo de Roma en el periodo republicano.

El poblado del cerro de La Gavia se levanta sobre uno de los espolones yesiferos de la margen izquierda del valle del rio Manzanares, que en esta zona pueden alcanzar una altura de hasta 40m sobre las tierras de la vega. En los ultimos anos, como fruto del crecimiento de la ciudad de Madrid, el cerro y sus alrededores se ha visto afectado por diversas obras, entre ellas la construccion de las lineas de ferrocarril de los trenes de Alta Velocidad Madrid-Barcelona y Madrid-Sevilla y la carretera M-45, que han alterado drasticamente su morfologia original. La actuacion arqueologica de La Gavia III se realizo entre el cauce de rio y los escarpes yesiferos separados por una franja de terrenos aluviales de 150m de ancho. La traza de la obra discurre paralela al cauce de agua, practicamente a los pies del cerro de La Gavia. La superficie total excavada es algo inferior a los 600x23 m y solo representa muy parcialmente el espacio que debio ocupar este asentamiento, que podemos considerar como la misma unidad de poblacion que la situada en la cima del cerro.

2. Estructuras documentadas

El area arqueologica denominada Gavia III comprende tres sectores diferenciados y separados entre ellos: Sector I.--Desde el P.K. 107+080 al 107+200, Sector II.--Desde el P.K. 107+340 al 107+420 y Sector III.--Desde el P.K. 107+480 al 107+680. Los restos mas relevantes de la Edad del Hierro aparecieron en el Sector II, que se encuentra casi bajo el viaducto de la M-45. Por lo que respecta al Sector I, se localizaron diversas estructuras negativas correspondientes a una ocupacion de epoca islamica (siglos IX-X), entre las que aparecieron algunos materiales ceramicos de la Segunda Edad del Hierro. En el Sector III se documentan de nuevo un aserie de estructuras negativas con materiales islamicos asociados, entre los que se hallan algunos fragmentos de cocina y sigillatas de finales del siglo Id.C.

De entre los restos hallados en La Gavia III destacan, como deciamos, los hallados en el Sector II correspondientes a la Segunda Edad del Hierro. Se trata de una barriada que ha llegado a nosotros parcialmente conservada, ya que se halla muy afectada por las labores agricolas, lo cual dificulta su correcta interpretacion. A diferencia del espacio urbano del poblado hallado en la cima del cerro, en la vega se documentan estancias que parecen conformar unidades distintas a las de una vivienda, con grandes espacios vacios y estancias de gran tamano, o en todo caso viviendas de morfologia muy diferente a las localizadas dentro del recinto amurallado.

En el extremo meridional y a pesar de la fuerte alteracion que han sufrido algunas de las estructuras, se puede apreciar la existencia de un gran espacio delimitado por un muro de mayor grosor, transversal a la traza de la obra en su extremo septentrional y otro al sur, al que se adosan diversas estructuras (ambito 5). El espacio asi acotado tiene un ancho de unos 15m y una longitud desconocida por extenderse mas alla de la traza de la obra. Dentro de el, las distintas habitaciones parecen distribuirse en torno a un espacio cuadrado de unos 7x7m (habitacion 5), que parece funcionar a modo de patio o distribuidor en torno al cual se alinean una serie de estancias cuadradas de 4x4m y otras rectangulares de unos 3,5x6m. En concreto, en la parte septentrional en torno al patio, se dispone un estancia cuadrada en el centro y a sus lados dos rectangulares, en cada de las cuales se conservan restos de un hogar, en un caso en posicion central y con fragmentos de ceramica como solera y en el otro en una de sus esquinas, mientras que la estancia cuadrada aparece un receptaculo delimitado por piedras en una de sus esquinas exteriores y en el muro divisorio con el supuesto distribuidor aparece amortizada una meta de molino domestico de cereal.

Todo el ala Este se encuentra muy alterada por lo que la ausencia de muros delimitadores podria deberse a posteriores efectos antropicos, o en caso contrario podriamos estar ante la entrada al conjunto.

En la parte occidental apenas se conservaban estructuras salvo la esquina noreste de la misma. Ademas de un hoyo con relleno entre el que se documentan varios fragmentos de ceramicas islamicas, hay que destacar la presencia de algunas grandes lajas de caliza que parecen los restos de un pavimento que debio existir por toda la estancia. Es estas una caracteristica exclusiva de este ambito, ya que en el resto del area excavada los pavimentos suelen estar constituidos por una capa de tierra apisonada. En la parte en donde no se conserva o no existio este pavimento, aparecen los restos de una oquedad rellena con abundante grano quemado, asi como numerosos fragmentos de adobes o tierra igualmente quemada. Mas semillas, adobes quemados y trozos de carbones se esparcen en torno los restos de lo que debio ser algun tipo de silo con alzado de adobes. Junto a ellos se constata la presencia de uno de los mayores conjuntos ceramicos encontrados en el yacimiento, aunque todos ellos muy fragmentados y afectados por el fuego. Estos fragmentos corresponden a pequenos recipientes de servicio como cuencos y caliciformes pintados, por lo que no parece que nos encontremos en un area exclusiva de almacenamiento, sino cercana al lugar de transformacion del grano en harina y el servicio de los alimentos o sala de tratamiento de cereal.

Entre los restos hallados en el distribuidor o estancia central merece la pena destacar la presencia de una fibula de bronce de tipo omega, con seccion romboidal y remate cilindrico, del tipo 35.1a de R. Erice (1995: lam. 67-71) que la fecha en el siglo I a.C., o de anillo abierto tipo B.2 de Gonzalez Zamora (1999: 402 y ss.) que las ubica a mediados de dicha centuria.

Al norte del muro que delimita este conjunto de estructuras, se abre un espacio vacio dominado por una estructura rectangular de adobes muy afectada por el fuego, lo que ha permitido su conservacion. En el lado Norte se conservan los restos de algunos zocalos de piedra entre los que son notorias las manchas negruzcas con acumulos de carboncillos y los restos ocres de tierra quemada.

En medio de este espacio vacio se levanta un edificio de recias paredes de tierra totalmente rubefactadas por efecto del incendio que afecto a toda la zona. Tiene unas medidas aproximadas de 4m de longitud y 2m de anchura y presenta un pilar central de forma cuadrangular. La entrada se halla hacia el sur, en una de las paredes cortas, que tiene un grosor de hasta 80cm. El conjunto de la estancia es robusto, con poco espacio interior en relacion al grueso de sus paredes. Toda ella se encuentra muy afectada por un fuego que, ajuzgar por el color de la tierra y su grado de compactacion, debio alcanzar muy altas temperaturas. Podriamos estar ante algun tipo de horno aunque no hay que descartar otros usos.

Cortando un poco el pilar central de este edificio aparece una cavidad ovalada practicada sin duda cuando se encontraba ya amortizado. Dentro de ella se hallo la parte superior de un molino rotatorio de mano, de granito. El agujero central es muy grande, de unos 12cm de diametro, asi como toda la pieza que alcanza los 50cm de diametro y que a su vez es bastante plana, con paralelos en los molinos ibericos del levante peninsular mas que en los posteriores romanos (Alonso 1999). Se debio depositar en el agujero una vez rota.

Al noroeste del edificio de quemado se conservan los restos de 3 estructuras circulares formadas por una corona de piedras, similares a las de los zocalos de los muros, con un diametro interior en torno a 1,1m, rellenas de pequenos cantos y guijarros entre tierra apisonada. En la mejor conservada este relleno presenta una potencia de 20cm de grosor que es el mismo de la hilada de piedras del anillo exterior. Llama la atencion la ausencia de indicios de fuego a simple vista, a pesar de que la forma de la estructuras invita a interpretarlas como hogares o bases de hornos, y de hecho una estructura identica hallada dentro de un estancia fue interpretada como horno de pan en el poblado de alicantino de El Oral (Abad y Sal 1993: lam. XIII.2)

Todos este espacio fue amortizado y cubierto por una capa de tierra entre la que se encontraron numerosos fragmentos ceramicos que corresponden al momento final de la ocupacion de la Edad del Hierro, aunque las estructuras con ellos relacionadas han desaparecido por completo. Ello dificulta mas, si cabe, la interpretacion de las estructuras circulares y el edificio quemado. La presencia de molinos y el deposito de granos antes comentado, podrian relacionar los restos con actividades de procesamiento del cereal, y asi tal vez las estructuras circulares podrian ser la base de unos depositos de cereal a modo de graneros familiares, aunque estructuras similares (Gast y Sigaut 1985). En algun otro yacimiento de la Comunidad de Madrid se encontraron espacios con fuertes evidencias de fuego, granos quemados, molinos rotatorios y machones y fragmento de paredes de adobe o tapial quemados. Hablamos del yacimiento de Fuente de la Mora, en Leganes (Vega et al. 2007). Parece como si no fuera demasiado extrano encontrar ambientes relacionados con el tratamiento del cereal afectados por el fuego, no sabemos si por el hecho de que los propios granos fueran un material propicio a quemarse, o bien porque los procesos a los que era comunmente sometido aumentaban el peligro de incendio. Esos procesos se relacionan con el tostado de los granos, metodo que favorece su conservacion o el malteado para la fabricacion de cerveza. El malteado consiste en es dejar que los granos germinen sumergiendolos en agua y despues secarlos rapidamente mediante aire caliente. Son pocos las referencias que existen sobre el proceso de obtencion de cerveza de la cebada en la Edad del Hierro a pesar de que numerosos fuentes indican su existencia, Hace anos se interpreto una estructura para este fin en el yacimiento albaceteno de El Amarejo (Broncano y Blanquez 1985).

Otra posibilidad que se puede barajar es que se tratara de un alfar. En el castro de Las Cogotas, en Avila, se hallaron los restos de unas estructuras extramuros que se interpretaron como las dependencias de un alfar. Entre ellas desatacamos la que se interpreta como pileta con recios muros de adobe, la base del horno circular y el obrador en donde una piedra similar a la que interpretamos como parte de un molino rotatorio, fue alli interpretada como la base del torno (Ruiz Zapatero y Alvarez Sanchis 2005). Lamentablemente, parte de estas identificaciones no estan exentas de dificultades en Las Cogotas, y nada en el material ceramico, investigado hasta el momento, de La Gavia III sugiere de la existencia de un alfar.

Hacia el este se desarrollan de nuevo estructuras de tendencia cuadrangular y rectangular, afectadas por diversos agentes de modo que ha llegado a nosotros muy fragmentadas. Tienen en comun unos suelos de tierra apisonada con evidentes signos de la accion del fuego, asi como diversos acumulos de materia organica igualmente quemada. En algunos casos, se pueden observar los restos de muros de adobe conservados por la accion del fuego, lo que nos habla de la posibilidad de que existieran mas estructuras construidas con este material que al no haberse quemado no es posible diferenciar, y podria ser la explicacion de la existencia de este espacio que aparece a nuestros ojos vacio.

En el norte se pueden distinguir dos estancias rectangulares conectadas, y un pasillo al otro lado: En el centro de la estancia mayor se encuentran los restos de un hogar. Mas al este, se abre un nuevo espacio muy alterado.

En conjunto, los restos de estructuras hallados en este sector II no son facilmente encuadrables dentro de una tipologia urbana como sucedia con los de la cima del cerro, bien es verdad que el area excavada es menor y peor su estado de conservacion. Aqui no se aprecia la presencia de agrupaciones regulares de estancias identificables como viviendas y la repeticion de estos modulos, como es usual en la cima del cerro. Las estancias de tendencia cuadrada y rectangular, asi como la posible agrupacion en un vivienda de gran tamano y de planta similar, recuerdan el ambiente encontrado en el cercano yacimiento de Santorcaz (Ruiz Zapatero et al. 2012 y Baquedano et al. 2007). Tampoco parece existir la dependencia de las estancias de un eje viario, sino que la disposicion de las estructuras es mucho mas variada. Existen numeroso indicios de espacios y estructuras mas facilmente identificables con actividades artesanales o de transformacion que con verdaderas viviendas, un poco en consonancia con lo documentado en la barriada extramuros el Cerro de la Gavia (sector B). Con todo, la muestra es demasiado pequena para establecer categoricamente esas diferencias.

3. Materiales arqueologicos. Producciones ceramicas

La mayoria de los materiales arqueologicos hallados son ceramicos. Los mayores volumenes se recogen en los estratos que cubren las estructuras, espacialmente en la parte norte del Sector II. Se encuentran muy fragmentados evidenciando un abandono paulatino o al menos no traumatico del lugar, y a la vez una fuerte alteracion postdeposicional, especialmente debida a las labores agricolas. Los restos ceramicos hallados en contextos primarios son escasos e igualmente fragmentados. Entre ambos conjuntos no existen diferencias sensibles en las proporciones de los distintos tipos ceramicos, por lo que es de suponer que el lapsus de tiempo entre unos y otros es pequeno. Es probable que tras el incendio de parta de las estructuras estas fueran amortizadas pero que el uso posterior del espacio fuera muy corto, incluso podriamos suponer que el propio incendio se debiera a un estado de abandono o semiabandono del lugar.

En la UE 2000 que podemos considerar como la capa superficial que cubre a todo el Sector II, se recogieron 1.326 fragmentos ceramicos realizados a mano y a torno para cocina, no selectos, de tamanos medianos, y 878 de mayor tamano, correspondientes a tinajas y grandes ollas, reductoras, 758 realizados a torno (131 de ellos, grises), no selectos, de tamanos medianos, y 947 de pequeno tamano, pertenecientes a tinajillas, caliciformes, cuencos y escudillas.

Por lo que respecta a los primeros, se contabilizan 52 bordes rectos de tinajas reductoras, 2 de cazuelas, 45 bordes vueltos de grandes ollas reductoras, 19 de bordes engrosados con molduras, baquetones y hombros marcados, 9 de bordes vueltos y cuellos con molduras, 20 bases 10 de ellas planas, y el resto con pies anulares y umbilicadas, de ollas y 32 bases planas con ligero talon de tinajas reductoras, 11 galbos de tinajas estampilladas con triangulos, eses, circulos, espigas, equis y zetas, una tinaja reductora con estampillas en damero y borde recto que rebasa la pared al ext. e int., otra tinaja reductora con borde engrosado y hombro marcado, una tinajilla reductora con borde subtriangular, tinajas reductoras con borde recto saliente, tinajas reductoras con bordes vueltos, tinaja reductora con borde triangular y hombro marcado, tinaja reductora con borde engrosado redondeado, una olla reductora con borde engrosado de seccion cuadrada y otras ollas reductoras con borde vuelto. Amen de 50 fragmentos de tejas curvas.

Se documentan asimismo, 9 fragmentos de vasijas a mano: galbo con mamelon de perforacion horizontal, borde indicado de cuenco semiesferico, alisado, bordes indicados de cuencos de paredes finas, alisados, bordes indicados ligeramente engrosados, de cuencos de paredes finas, alisados y borde indicado de cuenco semiesferico con pared gruesa, alisado. Todos ellos pueden encuadrarse dentro del periodo del Bronce Final/Hierro I. Constituyen la unica evidencia que poseemos sobre la existencia de un asentamiento de estos momentos en el lugar.

Por lo que respecta a los productos a torno de pastas oxidantes y superficies cuidadas, se encuentran numerosos fragmentos de bordes con labios vueltos de pequenas ollas de cocina, bordes engrosados pico de anade caidos, bordes pico de anade de tinajillas pastas anaranjadas, tal vez algunas pintadas con la pintura perdida, borde pico de anade de tinajilla engobe naranja con lineas en negro, borde engrosado de paredes rectas, bordes pico de anade y vueltos, tinajillas y caliciformes, borde redondeado de tinajilla, bordes pico de anade y vueltos de tinajillas y caliciformes, bordes vueltos de tinajillas y caliciformes, grises, borde vuelto con pared recta con ondulaciones y bandas en rojo, bordes vueltos de caliciformes con hombro marcado y lineas en rojo vinoso, bordes vueltos o con pestana de cuencos con lineas en rojo junto a borde, galbos curvos de urnas ovoides, bordes con pestana de escudillas, borde redondeado curvado al interior de pasta anaranjada de cuenco con bandas en rojo, lineas junto a borde y 1/4 de circulos, cuencos con banda roja al int. y ext., escudillas de bordes redondeados, abiertos o rectos, galbos de escudillas con superficies alisadas y bandas rojo al int.(23 fragmentos), escudilla con base pie, dos bandas rojo al ext., quemado, y engobe anaranjado, bases umbilicadas (9) y con pies anillados (12), base de pie alto de copita, bordes vueltos de ollitas alisadas en negro y gris, bordes vueltos de caliciformes grises de paredes finas y alisadas, bordes redondeados y apuntados de escudillas grises, dos galbos grises con decoracion a ruedecilla, dos galbos de cuello de caliciforme con cenefa con incisiones diagonales en hombro, 65 galbos pintados con decoraciones geometricas: bandas, lineas, 1/4 circulos, etc.

Destacamos finalmente fragmentos de tonel, un borde trilobulado de jarra, borde ala horizontal tal vez de un kalathos, borde de cuello estrecho de botella, asas de 0,6, 1, y 2cmO, un borde recto abierto con linea y 5 lineas perpendiculares de vasija pintada de tradicion indigena, 4 bordes abiertos de cuencos con barniz rojo al ext., y 4 bordes apuntados rectos de cuenquitos de barniz rojo, y 38 pintadas de tradicion numantina, de pasta blanca con engobes salmon y decoraciones geometricas.

En los rellenos de las estructuras del extremo norte del area se recogen medio millar de fragmentos ceramicos y en el estrato que las cubre casi un millar, entre los que se pueden destacar mas de un centenar pertenecientes a varios toneles, asi como dos fragmentos de borde de anfora Dressel 1. Se documenta ademas una fibula de tipo omega a la que faltan los remates, pero que podria encuadrarse dentro del tipo 35.1.a.1, de Erice (1995), con aro de seccion circular e inicio de los remates muy delgado, encuadrada en epoca republicana. Por su parte Gonzalez Zamora las incluye dentro de los tipos B.1 y B.2 de acuerdo a la longitud de los terminales, correspondiendo los primeros mas cortos a epoca pre-sertoriana y los segundos entre el 100-75 a.C.

La mayor concentracion de recipientes a torno de toda la excavacion se localiza en la UE 2131, en el extremo suroccidental del Sector II, junto al agujero (2066) en donde se hallaron abundantes granos de cereal quemados. Se trata de un conjunto fuertemente alterado por el fuego, en el que predominan los bordes de caliciformes y bases con pies anillados de cuencos decorados con bandas y lineas en rojo. Todas las decoraciones mencionadas presentan caracteristicas de los momentos finales del la Edad del Hierro, que podemos resumir en la presencia de bandas rojas hacia la mitad de los recipientes, a menudo delimitadas por lineas negras e incluso con lineas negras en el centro de la banda, y engobes marron claro o anaranjados combinados con bandas rojo, con superficies alisadas en los cuencos. Estas caracteristicas anticipan los esquemas decorativos que heredaran las ceramicas denominadas "pintadas de tradicion indigena", de las que se han hallado algunos fragmentos aislados.

Una de las caracteristicas mas destacadas de este yacimiento, en cuanto a las producciones ceramicas se refiere, es la presencia de las producciones que podemos denominar genericamente como numantinas o Meseta Norte. Se trata de recipientes con pastas blancas o amarillentas, que suelen llevar un engobe o aguada que varia del marron claro al anaranjado y del color carne al salmon. Sobre esta aguada se suelen disponer motivos pintados con trazos finos en color rojo oscuro que puede llegar al negro. Los temas se pueden reducir a sencillas lineas o dobles lineas, como vemos en numerosos fragmentos de caliciformes de gran tamano, que presentan una linea bajo el borde y otra u otras dos marcando el arranque de la curvatura del hombro. Como en el caso de los caliciformes de tipo iberico, las bases pueden ser con pie anillado, o umbilicadas. En otros recipientes mas pequenos, como cuencos, escudillas e incluso caliciformes, se pueden complicar los motivos decorativos, incluyendo pequenos circulos concentricos, acompanados de melenas, y series de ondas que se disponen bajo el borde. Son frecuentes los galbos con baqueton sobre el que se dispone una banda roja delimitada por lineas negras y a ambos lados sendas series de ondas. No se han hallado ejemplares con decoraciones figuradas.

Este tipo de productos son caracteristicos de yacimientos como Numancia desde la segunda mitad del siglo II a.C. hasta mediados del I a.C. Tambien estan presentes en yacimiento abulenses como en Las Cogotas y otros del ambito vacceo como Pintia. Aunque los porcentajes en cada UE son pequenos, casi igualan a los de las producciones grises, muy por encima de los barnices rojos, y su proporcion es constante en todos los contextos, a diferencia de lo que ocurria en lo alto del cerro, donde se hallaron ejemplares mas vistosos con decoraciones figuradas, pero con proporciones menos representativas. Sin duda, estos tipos ceramicos anaden una peculiaridad propia a los conjuntos ceramicos de finales de la Edad del Hierro del Sureste de Madrid, ya que parecen estar igualmente representados en yacimientos cercanos como el de Santorcaz, y por el contrario no se documentan al Sur del Tajo. Los influjos o la presencia de producciones propias del ambito celtibero, se confirma con la presencia de una bola de barro de las llamadas "canicas" que tan frecuentes son en yacimientos como Numancia.

Por ultimo, nos referimos a los productos de importacion entre los que ya hemos mencionado la presencia de algunos cuencos y escudillas del llamado barniz rojo punico que no superan la decena de ejemplares. En diversos contextos del Sector I y II han aparecido fragmentos de anfora que pueden adscribirse al tipo Dressel 1, procedentes de la region tirrenica, con pastas campano-etruscas, o las grecoitalicas tardias. En todo caso, con cronologias de mediados del II a mediados del I a.C., que se complementan con las fechas que se barajan para las ceramicas de tipo numantino. Tambien destacan un borde de botella o askos pintado en negro y una base con pie y decoracion a ruedecilla interior de barniz negro, que podria englobarse dentro de las producciones b-oides de Cales, con cronologia del 130-120/90-80 a.C.

4. Materiales arqueologicos. Metales

En toda el area II se recogieron numerosos fragmentos amorfos de hierro y escorias, ademas de varios clavos. Aunque es comun la presencia de hierro en los poblados tardios de la Edad del Hierro, el volumen hallado en La Gavia III no es desdenable, de modo que no se puede descartar la existencia de alguna pequena herreria o fragua. A diferencia de un alfar que podia surtir con sus productos a muchos poblados, las fraguas debieron ser mas abundantes y es probable que casi en cada poblado existiese una, aunque el registro arqueologico ha sido parco hasta el presente en la constatacion de este tipo de estructuras.

Por ejemplo, en la UE 2000 se hallaron 50 fragmentos amorfos de hierro y de escorias, 4 pequenos fragmentos de seccion redonda y uno de 22cm que podria ser moderno, varios fragmentos de anilla con hembrilla de 5cmO, de seccion gruesa de 1cm, y otros de cuchillo con hoja de 10cm largo conservado, ancho maximo de 4cm, con el remache de hierro para alojar el mango. Podria tratarse de un punal de mango biglobular, aunque la hoja es muy estrecha para la norma en este tipo de punales, y ademas los bordes exteriores son rectos, teniendo la hoja una planta de triangulo isosceles, cuando es comun que en estas armas las hojas sean mas anchas y tengan un ligero estrechamiento en el centro. En bronce, dos fragmentos esfericos pequenos, uno rectangular de 2x2x1cm, un remache y una lamina de 1cm doblada en forma de gancho, ademas de una fibula de pie vuelto de La Tene, de la Serie III de Gonzalez Zamora (1999), de puente fundido y arco peraltado. En concreto de la serie III.3.1.2. que este autor describe como: con remate principal en un semibicono ... retenido entre collarines. Es un producto abundantisimo delfinalsertoriano ... Fibulas frecuentisima en las estaciones carpetanas tardias:Muela de Taracena, Santorcazy Fosos de Bayona (p.270). En concreto el ejemplar de La Gavia tiene paralelos muy proximos en las fibulas no 375 y 76 de Muela de Tracena y 477 de Yeles, del catalogo de este autor, quien les da una cronologia de mediados del siglo II al 70 a.C.

En total se encontraron 4 fibulas, dos de ellas de las llamadas de Omega y otras dos de de pie vuelto o La Tene, de la Serie III, de puente fundido y arco peraltado. Este tipo de fibulas es un producto abundantisimo en el periodo sertoriano de la primera mitad del siglo I a.C. asi como en las estaciones carpetanas tardias: Muela de Taracena (Guadalajara), Santorcaz y Fosos de Bayona (Madrid), etc. (Gonzalez Zamora 1999).

Finalmente comentamos 4 monedas halladas igualmente en los niveles superficiales. Se trata de ases, uno de ellos con busto viril a la derecha en el Anverso y Reverso con Jinete con lanza, a la derecha, de imposible lectura. Otro corresponde a un As de CESE (KESE), Tarragona, con Anv/ Cabeza viril con manto a dcha. y letra R. Rev/Jinete con palma a dcha. y debajo leyenda en caracteres ibericos KESSE (-esse). Este ejemplar seria de finales del s. II a.C. Con la leyenda iberica kese. Una tercera corresponde a otro As de Celse (Velilla del Ebro, Zaragoza). Anv/Cabeza viril a dcha. con 2 delfines y leyenda CEL. Rev/ Jinete con palma a dcha. y debajo, sobre linea, CELSE (o KELSE) en caracteres ibericos, de mediados de siglo I a.C. La ultima moneda corresponde a un As con proa de galera en el reverso. En el anv/ busto de Jano Bifronte. Periodo Republicano, acunado en Roma. En funcion de su peso debio ser acunada entre 169 y 158 a.C, Se trata de uno de los primeros tipos monetales emitidos por Roma (1).

5. Materiales arqueologicos. Ecofactos

En las actuaciones arqueologicas modernas no se concibe una excavacion si no va acompanada de una serie de analiticas que deberian considerarse obligadas dentro de los protocolos de recogida de restos arqueologicos. En la actuacion de La Gavia III concretamente, se realizaron estudios de fosfatos, materia organica, antracologicos, palinologicos, carpologicos, de fitolitos, de psuedomorfos, faunisticos, antropologicos, de malacofauna, de industria litica y de radiocarbono.

El espectro polinico se encuentra claramente dominado por Cichorioideae (Asteraceae liguliflorae o compuestas con ligulas). En menor medida aparecen las familias Asteraceae tubuliflorae y Cardueae. Se trata de familias exclusivamente herbaceas, muy frecuentemente anuales, que pueden desarrollar praderas. Es habitual que en suelos alterados antropicamente se comporten como ruderales. Tambien crecen bien en terrenos cultivados o baldios como plantas arvenses. Asi pues, estos taxones debieron constituir un paisaje abierto, con una cobertura vegetal escasa y una diversidad baja.

La gran mayoria del resto de taxones identificados son fundamentalmente anemofilos y grandes productores de polen. Es el caso de Pinus. Este taxon, que ha sido identificado tanto politicamente como en el analisis antracologico, debio ser abundante en los alrededores del yacimiento y representa una vegetacion de tipo regional e incluso extraregional. Los valores bajos de sus porcentajes nos indican una senal lejana. Lo mismo ocurre, aunque en menor medida debido a su menor produccion polinica, con Chenopodiaceae/Amaranthaceae. Dado el caracter abierto del paisaje es probable que Chenopodiaceae/Amaranthaceae y Poaceae si tuvieran cierta importancia en las inmediaciones de la zona de estudio. Las quenopodiaceas son plantas ruderales, a menudo nitrofilas, que proliferan facilmente en lugares donde se produce actividad humana.

Por lo que respecta a los restos de carbones, se hallaron en dos estratos grandes concentraciones, de los cuales se han podido identificar tan solo la mitad de ellos, que en todos los casos corresponden al genero pinus. Debe tratarse de los restos de unos postes quemados utilizados para edificacion, aumentando los datos sobre el empleo de este tipo de madera que ya se tenian del poblado del alto del cerro.

Los restos carpologicos analizados se centraron especialmente en el conjunto de granos quemados de la UE 2066, con 2612 semillas carbonizadas de trigo (Triticum sp.), de diferentes especies, dominando el tipo aestivum/ durum. Tambien se han recuperado 1081 fragmentos parciales de Triticum sp. Mucho menos representada, ha aparecido la cebada: 9 semillas carbonizadas del genero Hordeum. El tipo dominante en La Gavia III (T. aestivum/ durum) esta mejor adaptado que otros a las duras condiciones mediterraneas, sobre todo a la sequedad prolongada del suelo. Se documentaron ademas algunas semillas de herbaceas, entre las cuales Rumex es un genero amplio muy bien representado en la Peninsula Iberica. Todas sus especies son herbaceas y requieren una elevada humedad edafica, que a menudo encuentran en bordes de rios o acequias de zonas antropizadas, ya que muestran un caracter fuertemente nitrofilo (1).

La amplia presencia de triticum aestivum durum constrasta con la de cebada desnuda (hordeum vulgare/nudum: 10.000 semillas) detectadas en un deposito del poblado del cerro. Al tratarse de depositos usualmente quemados in situ, es frecuente que se trate de conjuntos monoespecificos, de modo que hay que tener precauciones a la hora de establecer consideraciones generales sobre la extension de una u otra especie en los repertorios generales de un yacimiento.

Por lo que se refiere a la fauna, predominan aqui tambien las especies domesticas, principalmente las ovejas y las cabras, que constituirian la cabana ganadera tipica de estas regiones todavia hoy. La estrategia de explotacion de estos animales parece orientarse, sin embargo, a la optimizacion de la carne ya que hay pocos adultos y predominan los individuos juveniles y subadultos. Tal vez la poca amplitud de la muestra sea la responsable de esta caracteristica. El vacuno seria la segunda cabana en importancia aunque a mucha distancias de los ovicaprinos. Los restos de cerdo tampoco son muy abundantes, con animales tambien jovenes, al parecer utilizados para el aprovechamiento de su carne. Los equidos son bastante marginales y dentro de ellos los caballos muy escasos, estando mejor representado el asno. Se evidencia tambien aqui la presencia del perro, asi como de la gallina.

Entre las especies cinegeticas, cuya presencia representa pequenos porcentajes en el conjunto de la muestra, destacan, como en el poblado de la cima del cerro, el ciervo, conejos y liebres. Tambien esta presente el tejon y la perdiz,junto con la grulla (3).

6. Cronologia

Como ya hemos indicado, todos los indicios apuntan hacia un abandono paulatino del emplazamiento, de modo que solo se dejaron en el aquellos fragmentos de vasijas, adornos y herramientas que ya eran inservibles. Los conjuntos ceramicos que hemos descrito anteriormente correspondientes a los niveles superficiales del yacimiento, pueden encuadrarse en la primera mitad del siglo I a.C., tal vez dentro del primer cuarto. Los fragmentos de anforas asi como los del plato campaniense remiten a momentos en torno al cambio del siglo II al I a.C., y en una horquilla del 140 al 70 a.C. pueden encuadrarse asimismo las fibulas encontradas. El as de Cesse entraria tambien dentro de ese periodo, y el de Celse tal vez unos anos mas tarde. Por lo que respecta al ejemplar de Jano y Proa su acunacion es mas temprana, de mediados del siglo II a.C.

Se tomaron dos muestras para analisis radiocarbonicos, una de fragmentos tierra quemada (294870) y el otro de las semillas de trigo de la UE 2066 (294871). Se obtuvieron estos resultados:

Beta 294870: 60 [+ o -] 40 BC Cal 160 40BC a 1sigma y Cal 190BC-10AD a 2 sigma.

Beta 294871: 160 [+ o -] 40 BC Cal 390 350BC y a Cal 290-220BCa 1sigma y Cal 400200BC a 2 sigma.

La Muestra 294870 que proporciona una fecha de 60 BC y se va a 160-40BC a 1sigma, entre dentro de la horquilla cronologica en la que pueden encuadrar la mayoria de los materiales arqueologicos. La segunda de las muestras: 294871 ofrece resultados mas antiguos. La procedencia y caracteristicas del material con el que se realizo el analisis radiocarbonico, invitan en principio a suponer una calibracion mas fiable. La calibracion a 1 sigma ofrece dos intervalos: 390-350 y 290-220 a.C. Si tomamos el segundo nos acercamos mas a la fecha de acunacion del as de Jano y la Proa. De todos modos el intervalo de tiempo entre la fecha en la que pudo quemarse el cereal y el momento del abandono: mediados del siglo III a mediados del II a.C. y mediados del I a.C., nos parece demasiado largo por todas las consideraciones que hemos expuesto anteriormente.

7. Conclusiones. La Gavia III y el poblamiento de La Gavia en el contexto del final de la Edad del Hierro en la Comunidad de Madrid

La localizacion del poblado del Cerro de la Gavia se realizo hace anos, aunque solo tras la intervencion de 1999-2000 (Quero et al. 2005) fue posible su correcta valoracion e inclusion dentro de los recintos amurallados carpetanos caracteristicos de los valles fluviales de las provincias de Madrid y Toledo, caracterizados por entones en otro estudio sobre la comarca de la Mesa de Ocana (Urbina 2000). El poblado se puede enclavar por tanto dentro de la tipologia de recintos amurallados de la IIa Edad del Hierro de espolon con foso y barrera, en este caso en pleno valle fluvial y aprovechando los escarpes yesiferos, como otra veintena de ejemplos hoy conocidos en estas regiones. Se trata de un enclave de pequeno tamano (1Ha) similar, por ejemplo, al toledano de Plaza de Moros (Urbina 2012). Estos recintos comienzan su andadura a lo largo del siglo IV a.C. como se ha dicho hace tiempo (Urbina 2000: 212 y ss.). Las ceramicas aticas de La Gavia correspondientes a los niveles mas antiguos no hacen sino corroborar estas fechas.

Pero los paralelismos con otros lugares conocidos acaban ahi, ya que los recintos B, C y Gavia III investigados en los alrededores del poblado, no tienen de momento paralelos, probablemente mas debido al hecho de la falta de investigaciones que de su inexistencia. Es extremadamente dificil encontrar en la bibliografia sobre el final de la Edad del Hierro en el Peninsula Iberica investigaciones que profundicen mas alla del propio yacimiento nuclear, sin duda por los grandes costes que ello conlleva, pues los presupuestos generalmente apenas alcanzan para investigar una pequena parte de los poblados, y la localizacion precisa de estructuras en sus inmediaciones suele ser ardua y costosa. Es por ello que la oportunidad que ofrecen ciertas obras como es el caso de las presentes, hay que verlas como una oportunidad de investigacion arqueologica que no se daria de otro modo (Morin et al. 2012).

El barrio B exterior al foso a septentrion del poblado de La Gavia, las estructuras del sector C a poco menos de 1km del poblado, ya situadas en pleno paramo, y la gran barriada o extension del poblado localizado a los pies del cerro en plena vega del Manzanares: Gavia III, completan una realidad mucho mas compleja de la que se venia presuponiendo para estos enclaves. Este hecho es crucial ya que nos obliga desde el mismo momento de su conocimiento, al detallado examen de los alrededores de cualquier otro poblado de caracteristicas similares, pues ahora sabemos que es mas que probable la existencia de otras evidencias arqueologicas que el mero nucleo central. En ese sentido las investigaciones de La Gavia han abierto las puertas a una nueva concepcion del espacio humano de la Segunda Edad del Hierro en el centro peninsular.

Otro de los aspectos quejuzgamos mas relevantes son las fechas de abandono del poblado amurallado, si bien en realidad, ambas condiciones van de la mano. Hasta no hace mucho era comun pensar que la vida en este tipo de recintos no se prolongaria mas alla del periodo de guerras comprendido entre la llegada de los cartagineses y la conquista de estas tierras por los romanos: 220-179 a.C. La presencia de materiales romanos en algunos de estos recintos fortificados: Valderretamoso (Ciruelos), Sotomayor (Aranjuez) se ha desligado del habitat indigena suponiendo la existencia de vacios temporales en la ocupacion de estos lugares, como ocurre por ejemplo en Titulcia o la propia Toledo, donde se levantaran despues ciudades romanas. Muchos de estos recintos debieron ser destruidos a comienzos del siglo II, tal y como sucedio con Aebura, Dipo, Certima, Alce, etc. Otros, no obstante, se debieron rendir sin que el asentamiento fortificado fuera derruido ... escribiamos hace anos uno de nosotros (Urbina 2000: 238 y ss.). La propia morfologia de estos habitats, aprovechando cerros testigos, peninsulas y espolones y delimitando el espacio por medio de murallas, parecia sugerir la nuclearizacion del espacio y anular la posibilidad de un habitat extramuros. Aunque desde finales de los 90 documentamos en prospeccion un espacio ocupado al exterior de la barrera de Plaza de Moros (Urbina 2000 y 2012), al estar dentro del recinto de la peninsula en donde se levanta el yacimiento, era dificil no ligarlo directamente al recinto amurallado. La constatacion de una pervivencia del poblamiento mas alla de los periodos belicos del siglo II a.C. en La Gavia, abria la puerta a la posibilidad de la existencia de habitats fuera de los recintos amurallados, algo que se constato en aquella misma intervencion arqueologica (Quero et al. 2005).

Los descubrimientos de La Gavia III vienen a matizar y complementar aun mas estos aspectos, mostrando el modo en que la romanizacion se va imbricando poco a poco sobre comunidades indigenas sin necesidad de que estas abandonen sus habitats originales. En este sentido los hallazgos de la Gavia muestran un camino bien diferente a los de un lugar relativamente cercano y contemporaneo como el Llano de la Horca en Santorcaz (Baquedano et al. 2007 y Ruiz Zapatero et al. 2012). Este yacimiento lo consideramos hace anos como un ejemplo de los nuevos enclaves creados o auspiciados por Roma, como la plasmacion urbana de los primeros intentos de reorganizar un territorio ya bajo la orbita romana (Urbina 2000: 238 y ss.). Otros casos de funcion similar aunque de morfologia diferente serian los del Cerro del Gollino (Santos, et. al. 1998) en Corral de Almaguer (Toledo), o incluso el de Fosos de Bayona, identificada con la ciudad indigena de Kontrebia Karbica (Gras, et. al. 1984). Siempre hemos mantenido que Fosos de Bayona no se corresponde con un habitat indigena tipico de la Segunda Edad del Hierro. La existencia en sus alrededores de los recintos fortificados del Cerro de los Espejares y Cerro Sopeta o Castillejo, no hacen sino confirmar esa impresion. Su cronologia con inicios en el siglo III, asi como su momento de abandono son bastante coincidentes con los del Llano de la Horca, por lo que no seria extrano que respondiesen a fenomenos similares. Todos estos habitats de origenes tardios, con morfologia en llano, de extensiones mucho mayores que las usuales para los asentamientos indigenas, deben estar relacionados de uno u otro modo con los acontecimientos belicos de fines del siglo III-inicios del II a.C., y su florecimiento con los inicios de la dominacion romana.

Probablemente despues de las campanas belicas de la decada de 180 a.C., y desde luego tras el impulso que debio suponer para estas regiones el acuartelamiento de los ejercitos que combatian en Numancia, (cif. 135 a.C. Apiano, Ib.83) el recinto en la vega de Gavia III debio crearse y prosperar. A mediados del s. II el Sur del Tajo es un territorio adherido totalmente a los romanos. La propia Roma aparecera ahora como garante de los grupos carpetanos del Tajo, como expresa la campana de Luculo contra los vacceos (Apiano, Ib.51) y las posteriores correrias de Viriato por estas tierras. Ha pasado una generacion desde las campanas belicas del 179 a.C. en un periodo de paz instaurado tras los acuerdos de Graco. Tiempo mas que suficiente para sea visible un aumento de la poblacion, que tambien pudo deberse en parte a la llegada de gente desde algun otro lugar de las cercanias. En cualquier caso el crecimiento poblacional parece notorio, asi como el incremento de las actividades de transformacion o del desarrollo de pequenas industrias ahora mas demandadas, como la alfareria, la herreria, el mayor consumo de grano, tal vez incluso un pequeno cambio en el patron de utilizacion de los animales domesticos con ovejas y cabras sacrificadas mas jovenes para aprovechar su carne.

La creciente presencia romana en la zona no es ajena a este desarrollo, pero todavia las pautas de vida y sus senas externas pueden considerarse plenamente indigenas. La romanizacion, por tanto, se va introduciendo en la forma de vida nativa muy paulatinamente, afectando en primer lugar al aumento de los objetos exoticos que llegan en mayor cantidad debido a un florecimiento general de las redes comerciales regionales. Poco despues se observa un aumento de procedencias diversas entre los bienes de consumo, y finalmente llegamos al comercio directo de productos latinos y el cambio de patrones de asentamiento. Pero en la Gavia aun no se han dado esos ultimos pasos, aun el comercio directo es escaso, mucho menor que lo es por entonces en otros lugares, especialmente aquellos nucleos que desde un tiempo vienen funcionando como nodos del nuevo orden que va imponiendose, como lugares centrales de un incipiente ordenamiento territorial auspiciado por Roma, cual parece ser el caso del Llano de la Horca, donde los postreros habitantes mas que los ultimos carpetanos (Zapatero et al. 2012) habria que considerarlos como los primeros romanos.

Esa romanizacion que se extiende lentamente como una mancha de aceite, abre las comunicaciones. Y este es otro de los aspectos importantes a resaltar de las investigaciones arqueologicas en La Gavia. Sorprendentemente, en las excavaciones de1999-2000 se puedo comprobar el gran peso que tenian los productos alfareros propios de la Meseta Norte entre sus conjuntos ceramicos, por entonces practicamente desconocidos en estas tierras al sur del Sistema Central (Morin y Urbina 2012). Mas tarde, han ido apareciendo estas mismas ceramicas bien conocidas en los ambitos tardios celtiberos y vacceos en otros lugares como Santorcaz, Fuente de la Mora e incluso Toledo. La ausencia de estas producciones al sur del Tajo nos hace plantearnos por el momento hasta que punto un rio puede llegar a constituir una frontera mas solida que una cadena montanosa. Tambien debiera ser motivo de reflexion para todos aquellos defensores de unos grupos etnicos prerromanos para los que nunca se ha halladojustificacion textual en las fuentes (antes al contrario) ni documental entre los conjuntos arqueologicos. Hemos asistido en los ultimos anos a una proliferacion del uso de terminos como "carpetano" empleado sin discriminacion para calificar todo lo que se encuentre dentro de un territorio definido de antemano por investigadores modernos, llegando al absurdo de hablar de ceramicas carpetanas, estructuras carpetanas e incluso hornos carpetanos Los conjuntos ceramicos de La Gavia, por hablar de los restos mas abundantes hallados en los yacimientos, asi como los de Santorcaz (Mariens et al. 2009), tienen numeroso puntos de coincidencia con los de necropolis del Duero como Pintia (Sanz y Velasco 2003), consideradas vacceas, o las celtiberas del valle del Ebro, por ejemplo Segeda (Burillo et al. 2007), que las que se puedan establecer con otros lugares mas cercanos y considerador "carpetanos" como Plaza de Moros en Villatobas (Urbina et al. 2004).

El antiguo recinto amurallado de La Gavia continuo siendo el nucleo habitacional principal: alli se encuentran en mayor medida los productos mas lejanos como las ceramicas campanienses y de barniz rojo, mientras que el asentamiento de la vega debio funcionar mas como un barrio artesanal en el que las pequenas industrias podian convivir con las viviendas de aquellos que ya no cabian en el antiguo recinto. El enclave fue declinando paulatinamente al tiempo que nuevos nucleos situados en lugares mas acordes con las nuevas rutas y los nuevos intereses agricolas se debian ir desarrollando en los alrededores. Hacia la mitad del siglo I a.C. La Gavia debio ser ya un lugar casi fantasma.

http://dx.doi.org/10.5209/CMPL.58481

NOTAS

(1.) Estudio numismatico ha sido realizado por P. Guerra.

(2.) Los estudios palinologicos, antracologicos y carpologicos fueron realizados por:

(3.) Estudio faunistico ha sido realizado por J. Yravedra.

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Recibido: 03-01-2017

Aceptado: 30-07-2017

Dionisio Urbina Martinez

d.urbina@ayahoo.com

Jorge Morin de Pablos

Audema S.A.

jmorin@audema.com

Leyenda: Figura 1. Fotografia aerea o plano general del lugar de realizacion de los trabajos con planimetria de los 4 sectores excavados.

Leyenda: Figura 2. Fotografia aerea de los restos encontrados en el sector II.

Leyenda: Figura 3. Planimetria del Sector II.

Leyenda: Figura 4. Piedras de diferentes molinos halladas en La-Gavia III

Leyenda: Figura 5. Fragmentos de vasijas quemadas recuperadas en la UE 2131, junto al acumulo de granos de trigo.

Leyenda: Figura 6. Ceramicas de la UE 2031 con elementos de importacion y 2131 (vasijas quemadas junto a la concentracion de granos).

Leyenda: Figura 7. Algunos de los utiles y herramientas de hierro recuperadas en el Sector II.

Leyenda: Figura 8. Fibulas halladas en La Gavia III.

Leyenda: Figura 9. Monedas halladas en los niveles superficiales de Gavia III.

Leyenda: Figura 10. Semillas de trigo de la UE 2066.
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Author:Urbina Martinez, Dionisio; Morin de Pablos, Jorge
Publication:Complutum
Article Type:Ensayo
Date:Jan 1, 2017
Words:9764
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