Printer Friendly

El placer de la virtud en el universo moral de Francis Hutcheson.

De acuerdo con la lectura que Alasdair MacIntyre (1) realiza de la etica expuesta por los sentimentalistas escoceses, Francis Hutcheson recoge y sistematiza el legado de su maestro Lord Shaftesbury y se constituye en la encrucijada de la que parten dos caminos: el emprendido por Thomas Reid y Dougald Stewart, que aceptan las tesis centrales de la etica y de la teologia de Hutcheson pero rechazan su epistemologia, y el camino recorrido por David Hume y Adam Smith, quienes aceptaron y corrigieron la epistemologia de Hutcheson al tiempo que rechazaban su teoria de los principios morales. Si MacIntyre esta en lo cierto, la lectura de los textos de Hutcheson resulta imprescindible para comprender la filosofia moral de Adam Smith, en la que se hallan elementos conceptuales comunes con Hutcheson--benevolencia, virtud, felicidad--que toman en el autor una direccion nueva. En este marco de referencia se situa el presente articulo, dedicado a Francis Hutcheson, que pretende arrojar luz sobre los conceptos de quien fuera el maestro Smith.

A diferencia de lo que ocurre en los textos filosoficos contemporaneos dedicados a tratar de la virtud, en los autores clasicos, incluyendo en estos a Francis Hutcheson, resulta imposible plantear el tema de la virtud sin relacionar este concepto con el de naturaleza humana. Para esos autores, los clasicos, cualquier analisis que pretenda arrojar luz sobre las cuestiones propias de la moralidad debe empezar por un estudio atento de la naturaleza humana, interesandose por lo que en ella haya de propio, singular y perfectible. Solo en algunos de esos mismos autores encontramos un elemento mas, la referencia de la naturaleza humana de un creador. En realidad, la relacion de causalidad entre creador y naturaleza humana no sirve, en sentido estricto, para definir la virtud, pero ofrece una justificacion del punto de partida de la definicion, es decir, del ser humano. Este es el caso de Francis Hutcheson quien parte de la observacion de la naturaleza humana para esclarecer los entresijos de la moralidad y afirma que la estructura interna del ser humano es debida a su creador. En la definicion de virtud que Hutcheson ofrece no se recurre a la idea de Dios; es mas bien la relacion intersubjetiva la que sirve para determinar que es y que no es una conducta virtuosa; ahora bien, los terminos en que Hutcheson plantea la definicion de virtud serian imposibles sin que hubiera afirmado una tendencia benevolente en la naturaleza humana; esa inclinacion configura al ser humano y como punto de partida es determinado por su creador. Lo que podriamos llamar 'el elemento social' de la definicion de virtud hay que buscarlo en una naturaleza cuya tendencia 'natural' es ser benevolente. Cambiese la perspectiva conceptual de la naturaleza humana y tendra que cambiarse tambien la definicion de virtud. Bernard Mandeville, sin ir mas lejos, cuya optica de la naturaleza del hombre no le lleva a compartir el optimismo de la escuela sentimentalista escocesa, define la virtud (autentica) de acuerdo con su concepto egoista del ser humano, y se ve en la obligacion de explicar por que el concepto social de virtud contiene una gran dosis de ataque contra los intereses de la misma esencia del ser humano. Si para Hutcheson la naturaleza sociobenevolente del hombre es la clave para entender la definicion de 'virtud', para Mandeville, la educacion interesadamente sociobenevolente a la que es sometido el ser humano lleva a tener que definir la virtud en terminos naturalmente egoistas y naturalmente antisociales. En ambos casos existe un punto de partida inevitable al que vincular y desde el que definir el concepto de virtud, esto es, la naturaleza del hombre.

Los dos ejes basicos de los que Hutcheson se sirve para explicar la moralidad humana son la tendencia natural a buscar la felicidad propia y la tendencia, tambien natural, a procurar la felicidad ajena. En la introduccion de su obra Illustrations on the Moral Sense, el autor afirma: "En el siguiente discurso, felicidad denota una sensacion placentera de cualquier clase, o un estado continuado de tales sensaciones (...). Tales acciones, en tanto que tienden a procurar la felicidad del agente se llaman, por decirlo brevemente, privadamente utiles. (...) Los actos que procuran la felicidad de otro pueden llamarse publicamente utiles" (2).

Existen tendencias naturales, fines determinados por esas tendencias, actos desplegados para conseguir los fines y valoraciones de los actos propios y ajenos. Cada uno de esos elementos, tendencias, fines, actos y valoraciones es analizado bajo la doble perspectiva de lo personal y lo social, y la conclusion de Hutcheson es en todos los casos la misma: lo Publickly useful constituye el fundamento de la moralidad.

La virtud en tanto que cualidad poseida

Hutcheson despliega todas las consideraciones acerca de la virtud a partir del concepto de benevolencia asimilado al de virtud en muchos de sus textos (3). La benevolencia es una de las inclinaciones (affections) que conforman la naturaleza humana. Las inclinaciones, disposiciones naturales que no pueden ser directamente ensenadas, determinan los fines a los que el ser humano tiende. Hutcheson divide en dos la naturaleza de esos fines: fines que se refieren al bien particular, que es la felicidad, y fines relativos al bien de los demas. Al igual que ocurre con la inclinacion a buscar la propia felicidad, que, como inclinacion natural, no es objeto de eleccion, tampoco lo es la inclinacion desinteresada, porque constituye una parte de la naturaleza humana. Como afirma el autor (4), la misma Causa que determina que busquemos nuestra propia felicidad determina que nos interesemos por el bien ajeno. De acuerdo con el punto de partida de Hutcheson, los elementos primarios de la moralidad pertenecen a la esencia de las affections en su calidad de indicadores de fines, en tanto que los fines son el motor de la actividad del agente moral. El segundo elemento de la moralidad que hace factible el fin es la razon, con cuya intervencion se ponen los medios necesarios para alcanzar el fin propuesto por las inclinaciones: "?Que es la razon sino esa sagacidad que tenemos en la persecucion de cualquier fin? El fin ultimo propuesto por la mayoria de moralistas es la felicidad del agente mismo, y ciertamente esta determinado a perseguirlo por instinto. Ahora bien, ?no podria otro instinto hacia lo publico, o bien de los demas, ser propiamente un principio de virtud como lo es el instinto hacia la felicidad privada? (5).

En el texto citado aparecen dos de las ideas mas recurrentes en el pensamiento de Hutcheson: la insistencia en la existencia de una inclinacion natural por la que el hombre busca el bien de los demas al modo como se interesa por el suyo propio, y el protagonismo secundario ofrecido a la facultad racional cuando se trata de exponer los anclajes de la moralidad. Para Hutcheson no existen razones que por si mismas muevan al agente a actuar; en todos los casos hay que presuponer inclinaciones anteriores que apunten el fin; la razon propondra, entonces, los medios mas convenientes para alcanzarlo: "Nuestro sentido moral y las afecciones determinan nuestro fin, pero la razon debe buscar los medios" (6).

El interes por la felicidad ajena o benevolencia es el origen de la accion desinteresada; tanto la tendencia como la accion reciben el nombre de virtud (7): "(...) toda Virtud emana del Amor hacia las Personas, o de cualquier otro Afecto igualmente desinteresado (...) Debe existir cualquier otro Motivo aparte del Amor a uno mismo, o Interes, que nos incline a las Acciones que llamamos Virtuosas ' (8).

La virtud es presentada, en parte, como algo constitutivo de la naturaleza, como una disposicion natural, aunque, por otra parte, esta disposicion pueda ser reforzada por la educacion y un trabajo continuado sobre ella, de tal forma que pueda constituir un caracter moralmente virtuoso: "Pero la Virtud misma, o las buenas disposiciones de la Mente, no son directamente ensenadas o producidas por Instruccion; deben ser implantadas originalmente en nuestra Naturaleza, por su gran AUTOR; y despues reforzadas y confirmadas por nuestro propio Cultivo" (9).

La posibilidad de la educacion moral se asienta sobre la base de una inclinacion natural a los actos virtuosos; desde el punto de vista de Hutcheson, la educacion moral pule la naturaleza, pero no crea en ella una tendencia inexistente, como se afirma en las tesis de Bernard de Mandeville. La educacion moral no va contra la naturaleza del individuo porque, para Hutcheson, Dios ha puesto en ella un interes tan natural en la felicidad ajena como la preocupacion que cada persona tiene por la felicidad propia. Con la educacion solo se cultiva, no se crea.

Como ya se ha indicado, las inclinaciones o affections son la causa inmediata de las acciones. La bondad o maldad de esas disposiciones y de los actos que originan depende estrictamente de su referencia a un ser racional. Asi, todo acto considerado moralmente bueno o malo procede de una inclinacion hacia agentes racionales, del mismo modo que un acto religioso es considerado como tal solo si procede de una inclinacion hacia Dios. Por tanto, cualquier acto que nazca de una inclinacion cuyo objeto no sean los demas o Dios, no puede ser ni moralmente bueno o malo, ni religioso. Las disposiciones, naturales o adquiridas, que nos capacitan para procurar el bien de los demas, son llamadas 'buenas', y buenos son tambien los actos que emanan de esas disposiciones (10). Para Hutcheson, lo que determina que las llamadas virtudes cardinales sean cualidades a las que pueda considerarse virtudes es su capacidad de causar el bien ajeno y su procedencia de una inclinacion dirigida hacia los demas: "Por tanto, esas cuatro Cualidades, comunmente llamadas Virtudes Cardinales, tienen este Nombre, porque son Disposiciones universalmente necesarias para promover el Bien publico, y denotan Afecciones hacia los Agentes racionales; de otro modo no habria virtud en ellas" (11).

La Prudencia, por ejemplo, es una cualidad que si solo se utilizara para promover el interes privado no podria ser considerada una virtud (12).

En la medida en que el beneficio ajeno, real o intencional, intentado por un agente moral sirve para calificar una cualidad como virtud, Hutcheson ha introducido el concepto cuantitativo en la definicion de virtud. Cuando el criterio para determinar que una cualidad es una virtud es, pongamos por caso, la capacidad de esa cualidad de perfeccionar la naturaleza de su poseedor, la referencia a lo cuantitativo no tiene cabida. Atendiendo al hecho de que los demas son mas de uno y que el agente moral debe decidir que acto realizara, el numero mas o menos grande de beneficiados por su actuacion determinara el grado de la virtud, puesto que la proporcion de virtud de un acto estara necesariamente en relacion con el numero de personas en las que ese acto genere felicidad: "(...) a igualdad en los Grados de Felicidad esperados de un Acto, la Virtud se halla en proporcion al Numero de Personas a las que la Felicidad se extiende; (y aqui la Dignidad, o la importancia moral de las personas, puede compensar el Numero) (...)" (13).

El 'sentido de la virtud' guia los pasos del agente moral cuando se trata de escoger entre posibles actos que son comparados por sus cualidades morales. Frente a actos que generan el mismo grado de felicidad, la virtud es proporcional al numero de personas a las que afecte dicha felicidad, teniendo en cuenta que la dignidad o la importancia moral de las personas puede compensar la razon numerica. El caracter virtuoso es definido por su capacidad de actuar por amor al projimo (14) y de procurar el bien publico a traves de la actuacion: "Lo que constituye propiamente un Caracter virtuoso, no es un cierto movimiento accidental de Compasion, Afeccion natural o Gratitud; sino una Humanidad fijada, o Deseo de Bien publico a los que puede extenderse nuestra Influencia (...)" (15).

La Benevolencia supone que la intencion del agente moral esta puesta en el bien ajeno y que las consecuencias del acto, beneficiosas para los demas, no pueden ser reducidas a medios para conseguir el interes personal: "Nunca llamamos benevolente a este Hombre que, de hecho, es util a los demas, pero que, al mismo tiempo, procura su propio Interes, sin deseo alguno de o placer en el Bien de los demas" (16).

Sin embargo, el acto continua siendo de benevolencia en el caso de que se persiga el bien propio con la intencion de causar el bien del conjunto o se persiga el bien propio con la finalidad de hacerse mas capaz de producir el ajeno (17): "(...) en ambos Casos, el Motivo de Benevolencia concurre con el Amor a uno mismo a la hora de encaminarlo a la Accion" (18).

En definitiva, la mejor manera de conseguir los fines propios es preocuparse por la felicidad de los demas; buscar el beneficio de la comunidad revierte en poder conseguir los fines propios:"(...) es a traves de los Actos que son publicamente utiles como podemos promover nuestro propio Fin" (19).

La virtud en tanto que cualidad aprobada

Toda la consideracion de Hutcheson sobre la valoracion de los actos cambia la perspectiva de la reflexion moral para situarla en la que ofreceria un espectador de los actos de otro. La cuestion aqui no es determinar cual de los actos a nuestro alcance es moralmente superior, sino analizar que cualidad poseen los actos de otro para que despierten en mi un sentimiento de aprobacion o de censura. El centro de reflexion se mueve desde el agente moral como protagonista de la decision a la valoracion que realiza cualquier miembro de la comunidad que recibe las consecuencias de la actuacion de otro. En realidad, todo miembro de la comunidad ejerce ambos papeles, y gracias a esa doble actuacion el bien publico y el bien particular pueden que dar entrelazados. Si imaginamos una extrana situacion en la que alguien, a la hora de tomar una decision, tuviera que considerar siempre el bien de una comunidad a la que no pertenece, seria dificil defender la idea de que el bien privado puede armonizarse con el bien de la comunidad, salvo que por 'comunidad' entendamos la de todos los seres racionales, comunidad esta de la que no podriamos excluir a nuestro agente moral. Sin embargo, aunque los actos virtuosos procedan de la inclinacion natural a la benevolencia, lo cierto es que esta se concreta en aquellos pocos a los que nuestra area de influencia se extiende, y esos pocos suelen pertenecer a nuestra misma comunidad.

El sentido moral (moral sense) es, dice Hutcheson, "(...) una determinacion de nuestras mentes de recibir las ideas simples de aprobacion o condena, que proceden de los actos observados (...)" (20). Sin voluntad expresa, el sentido moral, universal y anterior a cualquier clase de educacion, nos hace sensibles a determinados aspectos de los actos observados convirtiendose por ello en condicion de posibilidad de la valoracion moral. Sin sentido moral, no cabria hablar de moralidad: "Si no hubiera habido sentido moral en esta naturaleza, no habria habido percepcion de la moralidad" (21), puesto que gracias a esa facultad percibimos de forma diferente lo que es ventajoso, bueno o malo. Junto a la capacidad de valoracion moral, el moral sense otorga la objetividad necesaria para que la valoracion se haga con independencia de los intereses del que juzga. Por el sentido moral aprobamos los actos con independencia de que estos nos favorezcan o no. Sin esa facultad solo seriamos capaces de aprobar lo que mas favoreciera a nuestro interes sin prestar atencion a la virtud. Los actos que aprobamos resultan de utilidad para los demas, pero no siempre resultan de utilidad para el que los aprueba. La inclinacion de benevolencia permanece activa en la valoracion del sentido moral, impidiendo que se produzca la aprobacion solo en el caso de un interes particular. Aprobamos un acto cuando se presenta como un acto de benevolencia, un acto que procede del amor hacia los demas, fracase o no en su intento de conseguir el bien ajeno (22). Los actos que el sentido moral aprueba, propios o ajenos, son los que mas favorecen a los agentes racionales: "(...) podemos ver que actos nos recomendaria para su eleccion nuestro sentido moral, como los mas perfectamente virtuosos, viz., como aquellos (actos) que parecen tener la tendencia mas universal e ilimitada a la mas grande y mas amplia felicidad de todos los agentes racionales a los que nuestra influencia puede extenderse" (23).

Los actos de esas caracteristicas tienen una forma 'amable' (lovely form) (24) y bajo ese aspecto se presentan y afectan al sentido moral del agente moral. La capacidad de distinguir entre la virtud y el vicio es posible por la constitucion del agente racional y tambien porque la virtud es, de suyo amable, y el vicio, odioso. La facilidad con que se puede discernir entre la virtud y el vicio hace posible la felicidad, solo alcanzable a traves de la busqueda de la virtud.

El bien moral es una cualidad aprehendida en las acciones que causa en el observador la aprobacion de la accion y el amor hacia el agente. La inclinacion hacia el bien propio y el bien ajeno presente en la naturaleza humana da paso a la aprehension de la bondad moral de los actos: "En este Tratado, la palabra bondad moral, denota nuestra idea de alguna cualidad aprehendida en las acciones, que procura aprobacion, acompanada del deseo de felicidad para el agente. El mal moral denota nuestra idea de una cualidad contraria que mueve a la condena o al desagrado. Aprobacion y condena son probablemente ideas simples, de las que no puede decirse nada mas" (25).

Si la bondad moral es esa cierta cualidad que se da en las acciones, el ser humano es afectado por ella a traves del sentido moral. El fundamento de la aprobacion que un acto obtiene del sujeto que lo observa deriva de la utilidad de ese acto para con los demas. Para Hutcheson, la valoracion de un acto no nace de una determinacion voluntaria ni de un analisis racional. El que valora se encuentra 'sintiendo' que lo que observa, por su cualidad, ha despertado en el un sentimiento que se concreta en la aprobacion del acto o en su condena. Este sentir es, no obstante, un sentir guiado por la comprension racional de lo que se observa. El sentimiento nace al abrigo de lo que se va entendiendo, y el sentimiento que va emergiendo es de una clase u otra de acuerdo con las consecuencias utiles que tenga el acto observado. Racionalidad y sentimiento no se mezclan pero Hutcheson los supone dependientes. Quien no entendiera lo que ve o lo malinterpretara correria el riego de sentir de modo 'no pertinente' a la verdad factica, pero sentiria de acuerdo con la interpretacion erronea. La moralidad es una cuestion de sentimiento, pero sin la comprension de los hechos el sentimiento no tiene lugar. Claro esta que si despues de entender lo que sucede no tuvieramos una facultad como el sentido moral, lo entendido no podria ser objeto de valoracion moral y la indiferencia ante lo que perjudica o beneficia a otros seria la actitud natural.

A diferencia de lo que ocurre con el bien moral, que aprobamos con independencia de como nos afecte, la calificacion de 'bien natural' o de 'bien util' queda reservada para todo aquello que procura placer de un modo inmediato o mediato. El placer proporcionado por ambos bienes es buscado por interes o amor propio, puesto que su valoracion no puede ser mas que subjetiva, a diferencia de lo que ocurre con el bien moral cuya bondad no es medida por una referencia subjetiva. Por eso, dice Hutcheson, sentimos de forma diferente frente al virtuoso y frente al que posee bienes materiales. Solo el primero es capaz de despertar la aprobacion (de los actos) y el amor (hacia el agente) del observador. La virtud aprehendida en el agente moral despierta el sentimiento de aprobacion, de estima o de admiracion y, en consecuencia, la buena voluntad hacia su persona, pues estimamos que la cualidad aprobada por el sentido moral esta en el agente, y en el es una perfeccion y un honor (26).

El fundamento de la aprobacion de un acto es la utilidad del acto para con los demas y no con respecto al que actua o al que observa. Por eso la benevolencia es el fundamento de la valoracion moral.

Conclusion

La felicidad--sensacion placentera de cualquier clase--se consigue a traves de la virtud. Hutcheson afirma que la inclinacion a buscar la felicidad ajena se resuelve en la mas elevada felicidad personal. A traves de la realizacion de actos publickly useful promovemos nuestros propios fines (27). El autentico placer no nace del beneficio obtenido cuando se procura la felicidad ajena, sino de ser conscientes de nuestro amor desinteresado por los demas: "(...) este verdadero Placer esta fundado en nuestro ser consciente del Amor desinteresado hacia los demas, como la Fuente de nuestras Acciones" (28).

"(...) La Benevolencia--dice Hutcheson--supone un Ser capaz de virtud" (29). Y esta es una afirmacion que ilustra perfectamente el pensamiento del autor. Pone en relacion la naturaleza, a traves de la referencia a la inclinacion natural de benevolencia, y la actuacion motivada por la inclinacion benevolente, moral, es decir, virtuosa. La afirmacion de Hutcheson vendria a dar la razon a los que, como Curtis (30), hallan diferencias entre el concepto de benevolencia y el de virtud a pesar de que, en algunos casos, Hutcheson los utiliza como sinonimos. Al mismo tiempo, la afirmacion de Hutcheson hace depender la moralidad de nuestro interes por los demas. Si la unica inclinacion natural propia del ser humano fuera la egoista, la moralidad, entendida como interes por el bien ajeno, tendria un origen esencialmente social, sin base natural (31). La benevolencia se manifiesta en una actuacion que procura la felicidad de los demas, actuacion virtuosa, moral, siendo esta la unica via para conseguir la felicidad propia.

La virtud, en la perspectiva de Hutcheson y todavia mas en la de Smith, se define por la relacion de cada ciudadano con los demas, si bien en el caso de Smith la benevolencia no va a ser propiamente la forma de la virtud; he aqui una de las diferencias con su maestro. La virtud se 'externaliza' y se concreta en un juego de relaciones externas que son reflejo de una determinada constitucion natural.

Bibliografia

Obras de Francis Hutcheson

Hutcheson, Francis (1971), Illustrations on the Moral Sense. Correspondence between G. Burnet and F. Hutcheson, Peach, Bernard (ed.), Harvard University Press, Cambridge.

Hutcheson, Francis (1990), Collected Works, Fabian, Bernhard (ed.), Georg Olms Verlag, Hildesheim, vol. 1.

Aldridge, Alfred Owen (1946), "A Preview of Hutcheson's Ethics", Modern Language Notes, vol. 40, pp. 153-161.

Curtis Swabey, William (1943), "Benevolence and Virtue", The Philosophical Review, vol. 52, n 5, pp. 452-467.

Elton, Maria (2008), "Moral Sense and Natural Reason", The Review of Metaphysics, vol. 62, pp. 79-110.

Elton, Maria (2009), "La racionalidad practica en Hutcheson", Anuario Filosofico, vol. XLII, n1, pp. 35-64.

Frankena, William (1955), "Hutcheson's Moral Sense Theory", Journal of the History of Ideas, vol. 16, n 3, pp. 356-375.

Hope, Vincent M. (1989), Virtue by Consensus, Clarendon Press, Oxford.

Jensen, Henning (1971), Motivation and the Moral Sense in Francis Hutcheson's Ethical Theory, Nijhoff, La Haya.

MacIntyre, Alasdair (1988), Whose Justice? Which Rationality?, Duckorth, Londres.

Norton, David (1985), "Hutcheson's Moral Realism", Journal of the History of Philosophy, vol. 23, pp. 397-418.

Sprague, Elmer (1954), "Francis Hutcheson and the Moral Sense", Journal of Philosophy, vol. 51, pp. 794-800.

Strasser, Mark Philip (1987), "Hutcheson on the Higher and Lower Pleasures", Journal of the History of Philosophy, vol. 25, n 4, pp. 517-531.

Taylor, William Leslie (1965), Francis Hutcheson and David Hume as Predecessors of Adam Smith, Duke University Press, Durham.

Winkler, Kenneth P. (1985), "Hutcheson's Alleged Moral Realism", Journal of the History of Philosophy, vol. 23, n 2, pp. 179-194.

Margarita Mauri *

* Margarita Mauri es profesora de Filosofia en el Departamento de Filosofia Teoretica y Practica de la Universidad de Barcelona (mauri@ub.edu).

(1) MacIntyre, A. (1988).

(2) Peach, B. (1971). La traduccion, como en el resto de las citas, es nuestra. En este caso, se han adaptado los signos de puntuacion a la lengua espanola.

(3) W. Curtis Swabey expone las razones por las que, pese a parecerlo, ambos terminos no son sinonimos. Vease Curtis Swabey, W. (1943).

(4) Hutcheson, F. An Inquiry Concerning Moral Good and Evil, Sect. II, III.

(5) Hutcheson, F. An Inquiry Concerning Moral Good and Evil, Section. III, XV. La cursiva es del autor.

(6) Hutcheson, F. Correspondence, 12/19, June 1725.

(7) "Cada Accion, aprehendida como moralmente buena o mala, procede siempre de alguna Afeccion hacia los Agentes racionales; la llamemos Virtud o Vicio, es o como una Afeccion, o como una Accion resultado de ella". Hutcheson, F. An Inquiry Concerning Moral Good and Evil, Section II, I.

(8) Hutcheson, F. An Inquiry Concerning Moral Good and Evil, Section II, VI. La cursiva es del autor.

(9) Hutcheson, F. An Inquiry Concerning Moral Good and Evil, Section VII, II.

(10) Hutcheson, F. An Inquiry Concerning Moral Good and Evil, Section III, X.

(11) Hutcheson, F. An Inquiry Concerning Moral Good and Evil, Section II, I.

(12) Hutcheson, F. An Inquiry Concerning Moral Good and Evil, Section II, I.

(13) Hutcheson, F. An Inquiry Concerning Moral Good and Evil, Section III, VIII.

(14) "(...) la Persona que imaginamos perfectamente virtuosa, actua de forma inmediata por Amor a los demas". Hutcheson, F. An Inquiry Concerning Moral Good and Evil, Section V, IV.

(15) Hutcheson, F. An Inquiry Concerning Moral Good and Evil, Section III, XIV. La cursiva es del autor.

(16) Hutcheson, F. An Inquiry Concerning Moral Good and Evil, Section II, III.

(17) Hutcheson, F. An Inquiry Concerning Moral Good and Evil, Section III, V.

(18) Hutcheson, F. An Inquiry Concerning Moral Good and Evil, Section III, V.

(19) Hutcheson, F. Illustrations, Section I.

(20) Hutcheson, F. An Inquiry Concerning Moral Good and Evil, Section I, VIII.

(21) Hutcheson, F. Illustrations, Section I.

(22) Hutcheson, F. An Inquiry Concerning Moral Good and Evil, Section III, I.

(23) Hutcheson, F. An Inquiry Concerning Moral Good and Evil, Section III, VIII. La cursiva es del autor.

(24) Hutcheson, F. An Inquiry Concerning Moral Good and Evil, Preface.

(25) Hutcheson, F. An Inquiry Concerning Moral Good and Evil, Introduction.

(26) Hutcheson, F. An Inquiry Concerning Moral Good and Evil,Section I, VIII.

(27) Hutcheson, F. Illustrations, Section I.

(28) Hutcheson, F. An Inquiry Concerning Moral Good and Evil, Section III, XV.

(29) Hutcheson, F. An Inquiry Concerning Moral Good and Evil, Section II, IV.

(30) Vease nota 3.

(31) En ese caso, la moralidad iria contra la tendencia natural a buscar solo la propia felicidad. En Mandeville, para quien la educacion moral recibida de la sociedad forma al hombre contra su propia naturaleza egoista, lo virtuoso (el interes altruista) es antinatural, mientras que el vicio (el interes egoista) resulta ser lo mas natural.
COPYRIGHT 2010 Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2010 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Mauri, Margarita
Publication:Revista Empresa y Humanismo
Date:Jun 1, 2010
Words:4769
Previous Article:Adam Smith como filosofo politico y moral: un debate abierto.
Next Article:Vanidad.

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters