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El placer de escribir: las novelas de Emma de la Barra.

La obra de las escritoras argentinas no ha sido estudiada en profundidad en los tratados generales de historia de la literatura, y en el caso particular de Emma de la Barra, o Cesar Duayen, las referencias aparecen solo para destacar una de sus novelas: Stella, la primera que ella dio a conocer en 1905 con notable exito. Para sus libros posteriores la critica tuvo sus reservas y su obra, a pesar de no ser vasta, se difundio mas por la via de las publicaciones periodicas y por los caminos del folletin, que por las antologias y ediciones academicas.

Sin embargo, los analisis que surgen de estudios biograficos y los que refieren especialmente a la escritura de genero muestran a una mujer preocupada por ingresar al mundo publico a traves de las letras, que pinta con naturalidad las caracteristicas de los grupos sociales que ella conocia por su propia pertenencia, por lo que la consideracion que ella inscribe en la primera novela, subtitulada "de costumbres argentinas," puede extenderse al resto de sus libros publicados.

Su obra mas popularmente reeditada fue Stella, de la que tambien se realizo una version cinematografica en 1943, cuando la autora aun vivia. De los libros de su autoria, esta novela es la mejor analizada. No obstante, si se buscan los ejes que utilizo a lo largo de sus libros, puede verse la recurrencia a los temas intimistas, donde todo el exito esta en manos de los personajes femeninos. Esta es la intencion del presente trabajo: buscar en la obra editada de Emma de la Barra las estrategias literarias a las que la autora recurria para "arriesgarse" a entrar en el monopolico mundo de los escritores.

El corpus analizado es incompleto, porque algunas novelas no han sido guardadas en los repositorios publicos dadas sus ediciones populares y quizas, su escasa tirada. Y, aunque aun es posible adquirir alguna de ellas en las librerias de antiguo, las editadas durante su vejez cayeron en el olvido. He preferido, ante tales inconvenientes, poner el acento en lo que se considera la obra mas conocida: cuatro libros que fueron firmados con el mismo seudonimo y que, con distintas dedicatorias, la autora fue escribiendo a lo largo de su vida. Tres de ellos son novelas, que siempre titulo con nombre de mujer: Stella (1905), Mecha Iturbe (1906) y Eleanora (1933) y el cuarto es un libro de lectura para ninos: El Manantial (1908).

Para conocer el desarrollo de su literatura, he recorrido varias biografias que coinciden en senalar que la autora tuvo una vida intelectual muy interesante puesto que la escritura no ha sido el unico ambito en el que se destacara, aunque si el campo en el que ella pudo mostrarse publicamente. Fue una tipica mujer de su grupo social, de las que aunque con talento suficiente como para desempenarse a la par de los hombres, guardaba el lugar que una "dama portena" se debia a si misma y a su entorno social. Segun sus contemporaneos, tenia una voz "magnifica," que habia aprendido a manejar con soltura, y de modo anecdotico se recuerda que al escucharla, "el maestro Mililotti levantaba las manos en alto, exclamando: "Si Emita fuera al teatro, que Patti ni que Patti"" (Tobal 77).

Como era una mujer de la aristocracia portena de fines del siglo XIX, estuvo en contacto con la vida politica de la Argentina en el momento de plena conformacion de las instituciones estatales. Ella vivia rodeada de hombres publicos, dedicados a la politica, al periodismo, a la ciencia y tambien, a las actividades agropecuarias. A todos los personajes que ella creo, fue poniendoles algo de lo que observaba cotidianamente y para que su voz intima fuera escuchada, creo en la ficcion seres a los que les surgian sentimientos en otros timbres, los de las voces sustitutas de su genero, que aprovecho para desaprobar la situacion de mujer argentina de su clase, de sumision economica, profesional e incluso intelectual, en particular de aquellas cuyo talento podia llegar a destacarse, pero que socialmente estaban relegadas a una actuacion de segundo plano.

Aunque sus escritos fueron un poco posteriores a esa epoca y pocas veces se los haya asociado con los circulos literarios finiseculares, buena parte de su obra puede ser ubicada en las conclusiones que se reservan para la generacion del 80, porque transmite "un estado espiritual sutil y refinado" que no se emparienta directamente con el romanticismo ni el naturalismo, sino que, como la mayor parte de los escritos que "prodigan manchas, cuadros, donde junto a la ironia y a la fuerza, a la nota exquisita, suele asomar un sentimentalismo de buena ley (21, 22 y 23) refieren a experiencias de vida.

A pesar de las trabas impuestas desde el otro genero y desde su propia situacion social, Emma de la Barra quiso decir cuanto sabia y demostrar que podia estar a la altura de las circunstancias literarias en las que vivio. Quiso, ademas, decirse mujer y argentina, para lo cual solia incluir en sus novelas algunas pinceladas de folklore y escenarios de la vida rural. Ademas, sin una deliberada intencion de vanidosa seduccion por lo extranjero sino como testimonio de sus propios recorridos, introduce en sus novelas sutiles relatos de viaje, que de no haber sido publicados de ese modo, podrian haber conformado un genero aparte en su obra, y que se considera disperso en publicaciones variadas, tales como epistolarios y quizas articulos periodisticos. Las dos caracteristicas, tan propias en toda la escritura de fines del XIX, se filtraron en su obra y le valieron el calificativo de "balzaciana por todos sus costados (Gonzalez Arrilli Vol.X 3667, subrayado del autor) que la historia le regalo mucho despues de que su imagen apareciese retratada por la fotografia, la caricatura y aun por la publicidad de su tiempo, para acompanar el inigualable suceso de su entrada al paraiso de las letras. Circunstancia para la cual ella corrio el riesgo de quedar excluida del ambiente social, en el que se movia: "?Como iba a atreverme a firmar una novela? !Que esperanza! Era exponerme al ridiculo y al comentario ... (Mizraje 167).

El sagaz ingreso al mundo literario</p> <pre> Nos creen ustedes tan incapaces a nosotras las mujeres de las cosas serias Alejandra a Maximo, Stella (1905) </pre> <p>Emma de la Barra pone en boca del personaje femenino de &ella al mediar su relato, las palabras que, quizas inconscientemente, hubiese deseado pronunciar a menudo en el mundo tan masculino de Cesar Duayen en el que ella se movia. Esas palabras refieren en el texto al mundo de los negocios, que obviamente esta identificado en la novela como propio de los varones, no asi a la literatura o a la escritura que es el circulo en el que Emma se destacara con su creacion. Y si acaso mientras escribia, haya sospechado que seria aceptada por sus colegas escritores jamas imagino el exito que alcanzaria su obra en la tranquila Buenos Aires de 1905 ni la trascendencia internacional que su trabajo habria de conseguir y que en corto tiempo la pondrian en boca del mundo literario nacional e internacional, tal como se puede notar en los terminos que acompanan la edicion de 1910 de Angeles en acecho, en la Biblioteca Internacional de Obras Famosas, publicada conjuntamente en Londres y Buenos Aires, con la colaboracion de autores de la talla de Menendez y Pelayo, Zola, Unamuno, etc., donde se la menciona como "la mas celebrada novelista de Sud America" (1)

Contadas autoras han sido incorporadas en las historias de la literatura del siglo XX a la par de sus contemporaneos. Solo en las dos ultimas decadas se perciben algunos cambios en la insercion de mujeres en las antologias decimononicas y en las generales sobre literatura argentina. Esto ha ocurrido, tal vez, como una concesion a la aparicion de estudios de genero que se intensificaron en el campo historico y que asumieron que las fuentes escritas por mujeres debian ser consideradas al mismo nivel que las que tradicionalmente se trabajaban en ese campo. Tambien la literatura rescato del olvido obras y autores que habian sido editadas a fines del XIX y que no fueron analizados en profundidad, incorporando de ese modo estudios y publicaciones referidas al papel de la mujer en la escritura, que colocaron en la escena a prosistas y poetisas.

Las escritoras, en general, recibieron un tratamiento apartado del resto de las obras literarias y el rescate de sus escritos llego en manos de biografos y criticos como obras ajenas al corpus general. Era de ordinario, tambien, considerarlas vinculadas especificamente a un genero, por ejemplo la novela o la poesia. Sin embargo, estudios acerca del periodismo en la Argentina del siglo XIX han demostrado que la participacion de la mujer en las letras ha sido extensa durante todo ese tiempo y ha permitido su incorporacion a la vida publica, aunque no a la civica, mediante una voz distinta a la de entonces (Masiello, ver Introduccion). A pesar de sus esfuerzos y de haber publicado sus libros aun antes que los varones, muchas escritoras de destacada actuacion en este ambito, como Juana Manso, Juana Manuela Gorriti o Eduarda Mansilla--por citar solo algunas como ejemplo de vasta obra--, no son integradas en el contexto literario como verdaderas profesionales.

Entonces, cuando se conoce la novela Stella en 1905, en edicion anonima por primera vez y bajo el seudonimo de Cesar Duayen en las ediciones posteriores el suceso de estas impresiones se convierte un hito en la produccion novelistica nacional por la aceptacion instantanea que tuvo en Buenos Aires, como senala Maria Gabriela Mizraje y en "nuevo estimulo para las que ya estaban en las lineas impresas," en palabras de Ricardo Rojas (Mizraje 157, Rojas Vol.VIII 384). Incluso, la novela trasciende la frontera nacional, para hacer llegar su influencia a autoras noveles como Gabriela Mistral, que utiliza el nombre de uno de los personajes femeninos como seudonimo en sus propias presentaciones y que con el tiempo, dedica a Cesar Duayen, precisamente su poema "La oracion de la maestra" (1925). (2)

En consecuencia Emma de la Barra es insoslayable en esta insercion y su obra interesa tanto a biografos como a criticos. Y si acaso el exito de su primera novela fue llamativo, la posteridad no reconocio su fama por mucho tiempo, quizas porque los circulos literarios de entonces hubiesen deseado que Cesar Duayen existiera realmente en cuerpo de varon y no como un artilugio de mujer, escritora, periodista y suficientemente culta como para enfrentar a varios de sus colegas en las letras argentinas. Asi parece suponerlo Carlota Garrido de la Pena, --en una reflexion extemporanea al suceso de libreria-cuando escribe en 1938: "Recuerdo aqui, el exito clamoroso que alcanzo la novela Stella de Emma de la Barra de Llanos. De ella se hicieron varias ediciones rapidamente agotadas, pero cuando su autora, a favor del resultado promisor publico su segunda obra Mecha Iturbe, los senores criticos se alarmaron de veras, viendo aparecer en la liza una nueva Corina, y entonces, como se desteje una blonda primorosa, asi deshicieron con sus juicios lapidarios la nueva novela de la inspirada mujer." (3) Esta es obviamente una mirada femenina, pero evidencia que ser escritora en un mundo de hombres literatos era todo un desafio. Basta con revisar los diarios de la epoca para obtener solo registros de reuniones literarias de hombres, de encuentros en cafes y de agasajos a autores extranjeros en los que la mujer practicamente no participaba, salvo que se tratara de un banquete donde podian asistir para acompanar a sus maridos. Tambien lo evidencia la posicion del comentarista del diario La Nacion, cuando expone que Stella es la "revelacion completa de una novelista que habia circulado fuera del ambiente(La Nacion, 23--9-1905, 8).

Por otra parte, el uso del seudonimo masculino fue uno de los artilugios mas practicados por las autoras, tanto en la literatura nacional como en Europa. En particular, Emma pudo haber motivado su decision de adoptar una identidad masculina guiada por las francesas, en especial por Guy de Chantepleure (4) autor/a de Novia de abril, publicada por la Biblioteca de La Nacion en 1904, obra que segun Joaquin Castellanos habia sido traducida por Emma, precisamente antes de escribir Stella(Cf. Caras y Caretas No 365, 9-1905).

Asi, pues, Emma de la Barra sorteo los caminos de las viriles ediciones portenas y pudo lograr un reconocimiento publico que tal vez ella deseara mas literario. Su obra fue "noble pero dulzona" al decir de Giusti y probablemente, cuando se develo el misterio de la autoria, se desestimaron bastante sus calidades literarias y su libro fue calificado como una novela destinada a mujeres, a la manera de los folletines que se publicaban en los diarios y revistas de la epoca (5), situacion para entonces generalizada en todos los paises, tal como se registra en la historia de la lectura en Francia: "Para los editores de la epoca, el publico femenino era ante todo un consumidor de novelas (Lyons, 482). La aparicion de colecciones destinadas a la difusion de novelas para mujeres, prosiguen los autores, "pretendian crear un halo de respetabilidad, asegurando tanto a los compradores masculinos como femeninos que sus contenidos eran aptos para el publico sensible."

Emma de la Barra no caracteriza su obra mas que como costumbrista, y no pretende intencionalmente ocupar el lugar al que su obra llega. Sin embargo, delinea en Stella y al menos en la siguiente, Mecha Iturbe, siluetas de personajes femeninos que merecen ser estudiados porque plantean algunas caracteristicas sobre la mujer, su educacion y su papel en la sociedad, que ponen de manifiesto una sutil critica a lo que ella acostumbraba a ver en su entorno y, en cierto modo pone en cuestion el lugar de su genero en la vida portena.

La "extranjeria" de los personajes femeninos

Aunque Emma de la Barra no abarca todos los tipos sociales sino que pinta aquellos con los que ha estado toda la vida ligada, propone en sus novelas una mirada ajena a lo habitual cuando categoriza como distantes el mundo de los hombres y las mujeres. Justamente, las palabras extractadas en el acapite refieren a la comun y frecuente descalificacion de las actividades publicas de las mujeres, posicion a la que eran afectos los varones portenos.

En Stella, que subtitula Novela de costumbres argentinas, vuelca su mirada a la aristocracia nacional, sin ahorrarse detalles acerca de las modas, rutinas y manias de ambos sexos, guiada por las personas que la rodeaban. El ambiente de la cosmopolita Buenos Aires aparece desde el comienzo, en la descripcion de la Avenida Alvear y se manifiesta a lo largo de todas las imagenes urbanas que la autora expone marcando los rasgos del progreso con detalles precisos que se inscriben en los dialogos de los personajes, por ejemplo en la jornada del Hipodromo Nacional, en el capitulo X.

Para lograr su vision ficcional utiliza ciertas estrategias que le permiten enajenarse de su propia vida y no dejar al descubierto a las personas reales que pudieran verse reflejadas en el contexto recreado. La sociedad en la que ella se movia se trasluce en todos los ambientes que describe, tanto los urbanos como los rurales y como lo hace suponer el subtitulo, puede ser considerada como "...uno de los factores del conflicto novelesco" (Enciclopedia Literatura ... 198), lo que la hace muy audaz para comienzos del siglo XX.

Para situar al lector en el conflicto de las diferencias en el primer capitulo utiliza una "carta" escrita a la manera de testamento, donde el emisor, Gustavo Fussler, solicita al tio materno el amparo para sus hijas en el caso de que los hielos que solia investigar terminaran con su vida. De partida, pone distancia entre las caracteristicas de Argentina y de Noruega: "El caracter, la educacion, las ideas de nuestros dos paises son tan diferentes como sus latitudes" (S. 19).

La autora recreara despues, a personajes diversos sobre el escenario de Buenos Aires de fines del XIX y utiliza sujetos extranjeros para marcar lo ajeno al genero femenino en ese mundo. Asi, en el personaje principal, Stella y en su hermana Alejandra -- personaje no tan secundario en la trama--, ella pone dos elementos importantes. En la nina enferma, que no podra resistir con facilidad los climas fuertes del norte europeo la autora propone una especie de heroina romantica, que compromete sus sentimientos con todos los personajes que la rodean. Utiliza muchas veces este recurso a lo largo de la novela para mostrar la presencia de un angel sobre la tierra, que redimira a todos los que esten cerca de ella o recurran a su auxilio, ya sean ninos o grandes que no saben o no pueden manifestar sus emociones.

Por otra parte, en Alejandra Fussler senala a la mujer deseable, integra, poco comun en las tierras del Plata. Es en la caracterizacion de esta mujer en la que propone sentimientos propios de mujer intelectual, donde se encuentran algunos rasgos que podrian ser considerados autobiograficos, ya que Alejandra "heredaba dotes de su padre," un navegante noruego, al igual que Emma habia hechos trabajos periodisticos, que continuaban con el oficio de su padre Federico de la Barra. En sus descripciones de la relacion Gustavo-Alejandra Fussler ella traduce su propia experiencia: "Gustavo transmitio a su hija Alejandra ... no solo su naturaleza sana y vigorosa, sino tambien su conformacion moral e intelectual: su gran cerebro y su vasta alma." No solo destaca las cualidades masculinas recibidas, sino las adquiridas, siempre en la confrontacion de generos. "... No tuvo nunca amigas, pero tuvo amigos; los amigos de su padre, sabios, artistas, escritores, entre los cuales no habia uno solo que no sobresaliera del nivel comun ..." (S. 47 y 48). Cuando Emma abandona las descripciones de la familia Fussler y su vida europea, ingresa al mundo de Buenos Aires y vuelve a la carga con la distincion entre las mujeres y en el capitulo VI, Alejandra busca "poner en practica su resolucion: ganar su sitio y el de su hermana en aquella casa" (S. 74) dedicandose a la educacion de los ninos de la casa, que hasta entonces habian sido instruidos por Miss Mary, una institutriz inglesa. Luego extiende sus ensenanzas al perfeccionamiento del ingles, del frances y del dibujo entre sus primas y, casi inmediatamente, se ocupa de la correspondencia y los libros comerciales de la familia. En palabras de Francine Masiello: "De la Barra recuerda la trama de una de las novelas latinoamericanas mas leidas del siglo XIX al tomar el argumento de Maria (1867) de Jorge Isaacs, como punto de partida. Ella feminiza el rol del protagonista de Isaacs en tanto que este vuelva de Europa para poner orden a la casa grande. De la Barra tambien crea un personaje destinado a controlar la familia. (Masiello, Voces ... 41). Para reafirmar este personaje, de la Barra masculiniza en el lenguaje los rasgos de Alejandra, cuando refiere la facilidad de comunicacion que ella tiene con los hombres de la familia. En sucesivas descripciones propone estas cualidades para su personaje: "Emilio ... habia tenido tiempo de descubrir toda la superioridad de su prima ... Hizo de la joven que lo deslumbraba, su amigo, su maestro y su consejero" y continua: "Los yernos tenian para con ella atenciones excepcionales. El doctor veia un interlocutor digno de su importancia. Alberto, gran conocedor, adivinaba ... a la mujer elegante y seductora que habia sido y seria despues" (S. 76 y 77).

Cuando Emma de la Barra es ya una mujer de mas de setenta anos, vuelve a publicar y utiliza nuevamente la extranjeria como recurso. La revista El Hogar cobija su obra; primero edita el cuento "El beso aquel," en setiembre de 1932 y luego, su novela Eleonara, en 1933. En esta obra, cuyo escenario varia notablemente si se la compara con Stella, puesto que la mayor parte de la novela transcurre en un condado de Inglaterra donde la protagonista, venida de Argentina, presa de una situacion muy dificil para sobrevivir, es protegida por un matrimonio de la aristocracia que la "adopta" por su gran parecido fisico y espiritual con una hija muerta tragicamente. Naturalmente, la estrategia de la extranjeria se modifica. La argentina Eleonora, con ascendientes belga e italiano de fuerte peso en su personalidad, es la que se convierte en viejo secretario de lord Barrington, segun el mismo la presenta a su sobrino: "--Alberto --le dijo, acompanada su palabra por esa sonrisa joven, casi infantil que lo caracteriza-: aqui te presento a mi "viejo secretario," de quien acabo de hablarte a proposito de mi obra, pues es tambien mi colaborador." (E. 76). Como lo habia hecho en Stella, la autora traslada los calificativos referidos a la joven mujer, al genero masculino. Ella ocupa el lugar del otro, o bien, esta a la misma altura del varon. Asi lo reafirma en las paginas subsiguientes, donde Eleonora disputa con Alberto de Raleigh, las preferencias del paternal Barrington, utilizando frases tales como: "ponga usted mucho cuidado porque somos rivales," para avanzar, en los capitulos siguientes en una amistad entre ambos personajes con el fin de trabajar a favor de la eleccion de Barrington como representante en el parlamento ingles por el condado. La campana popular, de atencion de la gente pobre sera disenada y cumplida por Eleonora, quien comienza, al principio a escondidas de sus protectores, a recorrer y ayudar a las personas con pocos recursos, incluso con ropas que ella misma habia tejido y pasando por alto las diferencias religiosas (su evidente catolicismo) que tenia con el pais anglicano. La ficcion es casi una premonicion de comportamientos de otra mujer argentina, un tiempo despues de escrita esta obra, quien logra el exito de su protector y companero acercandose al pueblo necesitado en un escenario diferente.

Una vez logrado sus objetivos, Eleonora volvera a su pais para resolver su vida amorosa, pendiente desde que ella fuera a Europa y motivo de la soledad de su juventud. Despues de un exitoso exilio, que supera gracias a su inteligencia, sus encantos y su gran bondad, ella encontrara la solucion a sus conflictos romanticos.

En ninguna de las novelas la autora considera situaciones intransigentes, generadas en el idioma o en costumbres diferentes, como obstaculos para sus personajes extranjeras. Quizas su propia capacidad para conocer varios idiomas y su experiencia en los circulos sociales europeos la hacian simplificar tales circunstancias. Los inconvenientes de la "extranjeria" generalmente se trasforman en atributos de talento en sus personajes femeninos, que se convierten en el foco de atencion del resto de las personas. Los rechazos provienen, en general de otras mujeres y estan ligados al desarrollo del romance que aparece en estas dos novelas.

La profesionalidad de la mujer

Hacia 1875, cuando la familia de la Barra estaba estableciendose en Buenos Aires, la publicacion de escritos de mujeres en las revistas esta en pleno auge. La aparicion de La Ondina del Plata (1875) y de La Alborada del Plata (1877), por ejemplo, es una muestra de que las revistas son un buen vehiculo para la transmision de posiciones nuevas con respecto a las actividades de la mujer, sobre todo respecto a aquellas que no se anclaban solo en el hogar y el cuidado de sus hijos. Por un lado, las revistas femeninas incorporan el reclamo de la instruccion primaria para las ninas, pero tambien fomentan la discusion de otros temas que preocupaban a las mujeres de entonces, como ser ampliar sus derechos de participacion social y delinear incipientes argumentos feministas. Para Auza, estudioso del periodismo femenino, las revistas contribuyen a que el rol social de la mujer se planteara en campos mas abiertos que los tradicionales. Aunque no todas coinciden en una emancipacion total de los hombres, sin embargo, discuten sobre las posibilidades y el talento que muchas mujeres pueden tener para las profesiones liberales, la actividad publica y, fundamentalmente por "la difusion de la literatura y en despertar en la mujer apetencia y gusto por este tipo de produccion intelectual" (Auza 34).

Al mismo tiempo, la predica a favor de la carrera normalista esta presente en boca del presidente Avellaneda y en las acciones de Sarmiento para poner en funcionamiento el mayor numero posible de escuelas normales para maestras. Asimismo, se hacen cada vez mas frecuentes las conferencias sobre temas relativos a la educacion de la mujer (6) y se ponen a punto de las primeras leyes de instruccion primaria, desde la de 1875 de la provincia de Buenos Aires en adelante hasta 1884, ano de la promulgacion de la Ley 1420, normas que promueven la presencia de ambos sexos en las aulas argentinas.

Toda esas experiencias que la autora ve desarrollarse a su alrededor le permiten definir en la ficcion algunas mujeres distintas. Por un lado, la estrategia de la extranjeria le sirvio a Emma de la Barra para mostrar la diferencia de educacion entre las mujeres portenas y las europeas, pero debe subrayarse que en aquellas tambien reconoce la importancia que tiene el trabajo realizado por mujeres, fuera del hogar. Asi refiere Alejandra las caracteristicas de su pais en un dialogo que se sostiene en la mesa familiar del domingo y alude especialmente a los empleos que les eran propios a las mujeres danesas: "--?Y la sociedad? ?Y las mujeres?- pregunto Alberto, con un aire de decir--: !Si se parecen a usted! .../-- iOh! no son centros de alegria y de elegancia ciertamente sus ciudades. Pueblo pobre, de vida dificultosa, la mujer coopera en el trabajo del hombre, y su influencia ha penetrado en todas partes. Las casas bancarias, las oficinas de registros y correos, estan amuebladas con un confort envidiable: es que sus empleados son mujeres./-- ?Ejerce alli la mujer, ya, algunas profesiones liberales?-- pregunto el solemne doctor./-- Todas. Las practicantes y las enfermeras de los hospitales, por ejemplo, son ninas que estudian medicina y la ejercitaran mas tarde." (S. 81)

En Mecha Iturbe, Emma de la Barra no solo amplia el grupo social incluido en la trama, trasladando las escenas principales de la novela hacia los grupos de la industria naciente, sino que afirma con mas fuerza la idea de la mujer profesional. Muchos de sus personajes todavia pertenecen a la aristocracia, pero tambien se introduce en el ambito de las clases trabajadoras y sus necesidades. Mas alla de los personajes parecidos a los de Stella, mujeres preocupadas por sus encantos como casaderas, cultivadoras del buen vestir y de los viajes, insiste en las mujeres que tienen una profesion. Asi por ejemplo cuando describe a Hellen Buklerc vuelve a usar la estrategia de la extranjeria de sus padres y una educacion europea: "... Nieta de artistas italianos e hija de un sabio finlandes, unia a la complejidad de estas herencias, una naturaleza abierta para recibir de la vida todas sus indicaciones elevadas./Los anos de su adolescencia y los primeros de su juventud, habialos pasado en la casa de su abuelo, en Londres, donde este residia y gozaba de una reputacion de pintor de positivo merito./Mostraba ella una gran vocacion por la escultura, en la cual se inicio con aplausos de sus maestros, pero la muerte de su padre, acaecida en Buenos Aires, ... la obligo a dedicarse a una profesion mas segura y productiva./'He estudiado el cuerpo humano en la academia, lo estudiare en el hospital,' dijose y se hizo medico" (M.I. 43).

La insistencia en la mujer profesional, en este caso el enfasis esta puesto en la medicina, dirige la mirada de la escritora a muchas acciones mas a lo largo del libro: Hellen opera sola por primera vez a un ciego y le devuelve la vista (M.I. 58 y 59), atiende a una moribunda obrera enferma de tuberculosis (M.I. 82 y 83), y finalmente corona su profesionalidad, operando junto a su maestro Marco --pero con entera responsabilidad-- a Emilia, la madre de su futuro esposo y le devuelve la vision que ella, aunque joven, habia perdido por su diabetes (M.I. 164). Una hermana de Hellen, Beatriz, dibuja los planos de las maquinarias en la fabrica y los planos de las casas de los obreros y otra se ocupa de la caja del establecimiento (M.I. 53 y 54). Las pinceladas sobre el personaje Hellen recuerdan a mujeres tales como Fenia Chertkoff, que se dedicaba a la escultura y estudio en Europa, o a Cecilia Girerson y Elvira Rawson, que se destacaron en la medicina en la decada de 1890. Sin embargo, Emma puso mucha discrecion en los personajes femeninos cuando se trataba de la actividad publica o politica, ya que ninguno de sus personajes alcanza trascendencia mas alla de los ambitos familiares y aparecen siempre junto a sus maridos o a sus padres.

Otra mirada tiene en El Manantial (1908), libro que la autora dirige al publico infantil, identificado en la dedicatoria con "los ninos de mi tierra," pero que conserva toda la estructura de una novela. Cuando caracteriza a la mujer de profesion utiliza el personaje de Martha Cummins, la abnegada maestra que se establece en Los Cardos para educar a los ninos de esa desolada tierra entre "el mar y la pampa" (E.M. 18 a 24), dejando de lado "una catedra en una de las escuelas normales de la capital" para "dar impulso a la educacion y a la instruccion en el partido. Me causaba una pena tan grande ver tal caudal de inteligencia natural perdida, el cual serviria unicamente para hacer mas temible la vagancia, que durante varios anos he costeado premios para los muchachos que asistieran y se distinguieran en las clases. De ellos muchos saben leer, algunos han llegado hasta el cuarto grado; pero nadie se ha ocupado de educarlos, es decir, de ensenarles a distinguir el mal del bien y de formarles una moral" (E.M. 24), segun los terminos del director saliente. En este caso, la protagonista es argentina, pero su ascendencia es inglesa y emparienta a la maestra con fundadores de una colonia en la provincia de Santa Fe.

En ciertos personajes secundarios, la autora introduce algunos recursos no tan profesionales del que se apropian las mujeres para su subsistencia. Por ejemplo, dictar lecciones de piano, practica que sin alejarlas de sus casas o bajo la proteccion de un estrecho circulo social, si ellas iban a otro domicilio, contribuian a solventar magras economias domesticas y no las alejaba del cuidado de sus hijos. Asi lo hace en dos casos diferentes: en la madre de la maestra en El manantial y en La sufrida hermana de Eleonora, las dos novelas en las que el medio social no aristocratico de las protagonistas influye poderosamente en sus posiciones economicas.

En todas sus obras Emma de la Barra escoge mujeres arquetipicas de su epoca. La eleccion de la extranjeria o, mas bien, del mestizaje entre argentinos y europeos, muy a tono con la elite a la que pertenecia le permite hacer una descripcion de las costumbres de su tiempo, pero desde un punto de vista que no se habia desarrollado en novelas anteriores, tales como La Bolsa de Julian Martel o Sin Rumbo de Eugenio Cambaceres, como para citar apenas algunas de las obras que pintaban la vida de la ciudad y de su gente, desde la mirada masculina frecuente en la literatura finisecular. Las novelas de Emma de la Barra, de factura despareja en cuanto a estilo, intentan marcar una percepcion nueva en el mundo literario de comienzos del siglo XX, que en su momento paso inadvertido y que sera desarrollada en las decadas siguientes por otras escritoras. Ella inaugura "lo que podriamos llamar novela de muje(166. El subrayado es de la autora).

Ya he senalado que los folletines entusiasmaban mas a las lectoras que a los hombres. Sin embargo, en el caso de Stella, el anonimato de la primera impresion no daba lugar a pensar solo en un destino femenino, tal como le atribuye Bonet en su analisis: "Stella brindaba esa verdad velada y ese clima. Por eso, es licito afirmar que su triunfo se lo dieron las mujeres, las mujeres de la clase culta, porque no es bocado para el vulgo "municipal y espeso"" refiriendose especialmente al sesgo de realismo que sostiene la novela a la que definira como crepuscular y anfibia, mezcla de romanticismo y realismo, a la manera de "Balzac, de Stendhal, de Dickens, de Fernan Caballero (Bonet 312). Al parecer, y dado el apoyo para la publicacion que le dio su marido de entonces, Julio Llanos, la primera novela se presumia escrita por un hombre. En Stella, la autora alude a personajes politicos, a literatos, a musicos, a cientificos de entonces con la misma naturalidad con que lo hacian sus colegas. En general, cuando nombra a algun personaje real lo hace para "destacarlo" por las obras realizadas, la presencia en los espectaculos o la influencia de aquel en el mundo porteno. Muy por el contrario, en los personajes masculinos de la ficcion, especialmente en los de su entorno social, ella carga numerosos defectos: la apatia frente a la participacion politica, el desden por el trabajo, la hipocresia de la vida social portena, mas ligada al hipodromo y a los clubes que a la produccion y a las inversiones.

En el capitulo XXIII, cuando Alejandra y Maximo se reencuentran, despues de la muerte de Stella, ella le cuenta todos los detalles de su trabajo de "administradora" de los bienes de su tio. Para poder allanar los problemas planteados por su primo Enrique, un jugador empedernido, Alex se habia ocupado de atender desde el usurero hasta los tramites bancarios, solo con la ayuda y la complicidad de su primo mayor, para que su tio no enfermera a causa de los disgustos. Para salir de la catastrofica situacion ella canjeo su cuadro de Corot por la suma de dinero que necesitaban y solo recibio la maledicencia de las mujeres por su acto de generosidad, que aunque desconocido por todos, era poco comun en su epoca. Y se lo dice claramente a Quiros: "... Entre ellas y yo no puede haber nunca amistad; y aunque la hubiera, ?pueden devolverme lo que me han quitado? ?Podrian pretender borrar de los otros lo que les han permitido sospechar? ... No, Maximo; en esos otros quedara siempre el recuerdo de mis ligerezas, como caritativamente querran los mejores llamar a lo que, si hubiera existido, llamaria yo corrupcion moral, indignidad, traicion; siempre seria yo para esos otros la extranjera, la parienta pobre que seduce al hijo de la casa, que seduce al novio de la prima cuyo techo la cobija, para hacerse una situacion y una fortuna ... "(S. 371)

En Mecha Iturbe, en cambio, los personajes masculinos de importancia son hombres integros, ocupados en sus profesiones y tambien en la politica y la produccion. Esos hombres son, tambien muy companeros de las mujeres con talento. En Pablo pondra al ingeniero que funda un verdadero pueblo industrial en Itahu y a la vez, un politico que se preocupa por las leyes que protegen a los obreros. En el personaje de Marco pone al medico brillante, reconocido internacionalmente por sus estudios, preocupado por la salud y el bienestar de la gente, profesor de prestigio y, a la vez, generoso con su familia y sus amigos. Marco es quien conduce a una medica, que habia sido discipula suya, a operar sola, a lucirse por si misma en el ejercicio de su profesion. Aqui parece inspirarse en los hombres y mujeres del socialismo argentino, que reunen caracteristicas semejantes a las que la ficcion propone en los personajes mencionados, tales como Jose Ingenieros o Juan B. Justo.

En Eleonora la autora tambien asimila intelectualmente al personaje masculino y al femenino. A pesar que el joven lord ingles tiene una fortuna incalculable, ha viajado por todo el mundo y conoce a la realeza y la nobleza de toda Europa, la relacion con la mujer se establece como una correspondencia entre pares. Si se tiene en cuenta que el personaje femenino no ha pertenecido a ninguna aristocracia, ni por ascendencia, ni por matrimonio, se vera tambien una ampliacion del campo social que Emma de la Barra utilizaba como escenario. En la novela Stella, las referencias a personas reales permiten establecer el momento de las escenas con precision, se citan reyes, principes, presidentes. En cambio, en Eleonora las referencias son genericas, y las describe asi: "Los animales, victimas hasta entonces de las escopetas mas famosas del reino, entre las cuales no falto la de Su Majestad el rey, viven a sus anchas en el bosque, sin ser importunados "para referirse a la visita que este hara a Barrington House y lo mismo propone para los otros personajes: "Las mismas noticias me transmiten tambien los nombres y titulos de quienes preparan el asalto. Los hay hombres prominentes en el gobierno, en las camaras, en los partidos politicos de diferentes matices, en la Corte, en la sociedad elegante. Vendran con sus senoras, madres, hijas o hermanos" (E. 62 y 63, respectivamente).

Sin embargo, es en los personajes femeninos en los que la autora se detiene y cuida los detalles, las descripciones, los sentimientos y las pasiones. La clasificacion de mujeres distintas entre si aparece en todas las obras de Emma y generalmente identifica a las que toman decisiones importantes con el otro genero, ya por su talento para resolver situaciones economicas, ya por el manejo autonomo que pueden hacer de sus ingresos o herencias. Y, normalmente por la fuerza moral que ellas tienen para enfrentarse al mundo femenino de las calumnias, de la maledicencia o los desplantes que suelen hacerle sus congeneres. De cualquier modo, no todos sus personajes son totalmente estereotipados, sino que se matizan, mas que nada segun la posicion social que ocupan. Y cuando alguna de ellas queda sola, por orfandad o viudez, aparecen las relaciones mas intimas y solidarias entre mujeres. En general, Emma de Barra utiliza rasgos de fraternidad, de proteccion maternal y de apegos afectuosos para mostrar los sentimientos femeninos.

La maternidad (im)posible

Emma de la Barra no tuvo hijos de ninguno de sus dos maridos y por eso, ya en su vejez reconoce como hijas a sus libros a los que habia dado nombre de mujer, lo que, segun destaca Mizraje en el analisis, "hace de la metafora remanida de las obras como hijas algo mucho mas intimo y hasta necesario, extenso en las imagenes y casi diria mas literal, algo como solo una escritora--y no un escritor-- podia hacer." Y cita de la entrevista que sirve de fuente: "... Stella, Mecha Iturbe y Eleonora, son las hijas espirituales que Dios no quiso darme en la realidad. Yo misma las he creado, se imaginara como las quiero ..." (Mizraje 167).

Todas estas hijas, en especial las que ella inviste de caracteristicas comunes a su propia vida, le permiten a la novelista ir deshilvanando sus experiencias con respecto al arte, la musica, los libros y, en general, todo lo que puede significar el desarrollo intelectual de una mujer. En algunos casos, incorpora su propia critica y valoracion de las actitudes de las portenas que no hacian nada por cultivarse, ni siquiera prepararse para educar a sus hijos. En su primera novela, identifica a las madres, por un lado, con las "matronas" portenas, en las que reconocia "una pasion: la maternal ... terror servil por el "que diran"; pasion absoluta, ciega, llena de debilidades y de transigencias por todo aquello que paso por sus entranas" (S. 65).

En otro sentido, la hermana mayor asume el papel maternal cuando la madre biologica muere. Tal el caso de Alejandra Fussler con su hermana Stella en la novela homonima, o el de Martha, la mayor de las Wenner, en Eleonora. En ambas, el instinto maternal es innato y aparece asociado a sacrificios personales e intimos que los personajes hacen porque es su deber.

Describe, tambien madres de buena posicion economica que, al sufrir la perdida de sus fortunas personales por malos manejos de sus maridos se vuelven mujeres activas, que se ocupan de criar solas a sus hijos a traves de alguna ocupacion, generalmente en el mismo ambito de su clase como damas de compania o cuidando enfermos y personas mayores y, para esos casos, muestra tanto rasgos de natural solidaridad entre las mas generosas hasta los actos rayanos en la esclavitud, entre las mas avaras. Tal es el planteo del personaje de Emilia Martinez, abandonada en Europa por su marido, en el primer caso, que conoce a otra mujer en el barco. "Desde entonces estableciese una amistad estrechisima entre la abandonada joven y la madre de Marco, Margarita Millares, viuda de Silas, excelente senora, comunicativa y servicial, poseedora de una gran fortuna y madre, ademas de una hija mujer. Cuando pisaron el puerto, los que habia reunido el azar formaban una sola familia. / Alquilo Emilia una casita vecina a la de Margarita, y en ella espero a su hijo. Las dos amigas, reunidas, cosian y tejian, preparando las ropas del nino que se acercaba." (M.I. 11-12). Y por el otro, el de la madre de Mecha, quien al enviudar "... sin el caracter ni la preparacion necesarios para la ensenanza o los empleos, conocio la via dolorosa de la irrespetuosidad y la humillacion de mujer bonita en busca de trabajo," hasta que fue a cuidar al padre de Lucinda de Millares, "... viejisimo y enfermo. La .joven, por el temor de verse ... separada de su hijita, acepto agradecida una proposicion a soportar las impertinencias de un maniatico grunon y grosero .... " y a la muerte de ese hombre, se dedico a todos los cuidados de los hijos de Lucinda. (M.I.32)

Hay, tambien, en Stella, una pequena anecdota que es bastante significativa acerca de actitudes hacia una madre soltera, durante la estadia de Alejandra en el campo. Una muchacha joven, habia sido seducida por el hijo del patron, que luego la habia abandonado junto a su bebe. Una tia del muchacho, acostumbrada a la beneficencia, fue a auxiliarla por mediacion del cura del pueblo, pero sin "tacto ni discrecion," "Dolores se nombro, aconsejo, pregunto, moralizo, creyendo buenamente que todas las palabras bien intencionadas penetran en los pechos doloridos" (S. 271), por lo que no pudo prestar ayuda alguna, y es finalmente reemplazada por la dulzura y el carino de Alex, que levanta al nino desarrapado en sus brazos y le habla a la madre con cordura, consiguiendo asi un trato: a cambio de trabajos domesticos, el nino y ella tendrian para comer y subsistir. Vale recordar que la autora participaba, en obras de beneficencia con asiduidad (Tobal 75), lo que le otorgaba un conocimiento de las actitudes de ambas partes: los que reciben y los que dan. En este caso, no ahorra criticas a la intolerancia de los que dan. A proposito del personaje Dolores, en oportunidad de presentarlo, habia utilizado argumentos tales como "soltera, mistica, angelical, quien al perder muy joven a su novio se retiro del mundo, consagrandose a Dios, y a hacer beneficios y caridades," es decir, una mujer muy piadosa en comparacion con una de sus hermanas, Micaela, que "era la personificacion de la prima Bette de Balzac" (S.77), para la que reserva varios epitetos negativos.

Finalmente, hay un ultimo tipo de maternidad que Emma de la Barra introduce en sus obras. Es la que se identifica con su propia experiencia de madre ficcional. Para ello, utiliza "adopciones intelectuales," la de las mujeres que a falta de hijas o hijos biologicos, se convierten en protectoras y formadoras, en general de "hijas" a las que transmiten todo lo que ellas saben y materialmente poseen. En la novela Mecha Iturbe, incluso utiliza esta estrategia casi como una cadena. Y lo notable es que es una actitud de madres hacia hijas que tienen sus propias madres biologicas, pero que reciben la sobreproteccion permanente de esas mujeres que llenan su soledad con ninas ajenas. Asi, desde muy pequena Mecha jugaba con Esperanza Millares, la mas pequena de la familia, a la que llamara "hija" en distintas circunstancias de su vida y, a su vez sera amparada por Lola de Arco, mujer de salud debil, a quien prestaba cuidados la mama de Mecha. "El corazon hambriento de la espanola encontraba en aquella criatura, que bien parecia haber recibido un hada, como Cendrillon, todos los dones, donde saciarse. Sonabala salida de si misma, tanta analogia habia entre las dos: tanto orgullo de raza, tanto espiritu menospreciador por todo lo que no fuera de su clase" (M.I. 39). Y logro su empeno con creces, puesto que, anos despues de su muerte, cuando Mecha tenia diecisiete anos el viudo de Lola se caso con la jovencita y la llevara a vivir a Europa, ingresando de esta manera a "la casa de la familia Alcantara" y "a la alta sociedad," lo que le valio a Mecha, ademas, la dicha de encontrarse con un medio hermano, que se dedicaba a la diplomacia en Londres y pedira un traslado a Madrid, para estar cerca de ella. Por su parte, cuando ella tiene que demostrarle a Esperanza su amor de madre, lo hara renunciado a sus sentimientos mas intimos por el hombre que ella ama, con el que no coincide socialmente, ya que el es un medico preocupado por la salud de los mas pobres y ella permanece en el lugar de la nobleza recibida por su matrimonio. Mas alla de los escarceos amorosos entre Marco Millares y Mecha Iturbe mientras ella pasa una temporada en Argentina, el prefiere la serenidad y calma de la pequena Esperanza, con quien se casara a pesar de la diferencia de edad y de que el, sin poder reconocerlo hasta el tragico final de la novela, sintiera que su pasion por la mujer que habitaba en Mecha Iturbe era real.

Cuando el matrimonio viaja a Europa, es Mecha quien los recibira en su casa. "Marco llego con Esperanza a Madrid despues de haber llenado, con todo el brillo de su talento, su mision, alojandose en el departamento principesco destinado para ellos en la lujosa mansion de los duques del Riesgo. / Hermosa, fresca, mas gruesa y mas mujer encontro Mecha a su hija; y a Marco mas jovial y mas placido, reflejando el bienestar que lo inundaba." Panorama que la puso en situacion de ocultar "el aniquilamiento de su alma sellada, profundamente honesta y pura en su renunciacion" (M.I. 196 y 197) y de atender sus asuntos personales como siempre.

En sintesis, de la esterilidad biologica hace posible una maternidad plena en actos afectuosos, renuncias instintivas, carinos prodigos y todas aquellas diligencias que puedan promover el bienestar de sus hijas adoptivas. Una maternidad que se escribe en los rasgos de esas mujeres que eligen serlo, a favor de otras a las que conciben mentalmente, tal como ella hizo con sus libros.

Contar los lugares recorridos y las nostalgias criollas

Emma de la Barra no compilo sus relatos de viajes, lo que no significa que no haya desarrollado este genero tan propio de su tiempo. La diferencia con otros escritores y escritoras es que ella los incluye como partes de las novelas. En todas, los personajes femeninos se trasladan de los lugares donde habian nacido a otros. Hay viajes cortos o nacionales, como el de Martha Cummins en El Manantial, hacia el trabajo de maestra con el tren que va corriendo las fronteras de los conocimientos a medida que avanza marcando trazos en la piel verde de la llanura. Hay, tambien viajes larguisimos, como los de Gustavo Fussler, por los hielos antarticos y articos que tienen como objeto el conocimiento cientifico pero que afectan el destino de los viajeros y de quienes los rodean.

Es en las novelas en donde hay que buscar las "paginas de viaje" de Emma de la Barra, pues las verdaderas estan dispersas o incluidas en su epistolario, que se sabe muy vasto pero dificil de reconstruir (Gonzalez A. 3668). Para no abundar en citas precisas, remito al capitulo IV de Stella, en el que se describe un periplo europeo de la familia Fussler, que incluye Grecia, Roma, Francia y Espana, caracterizando en cada lugar las actividades mas usuales y los rasgos de la gente y sus habitos de comida, de cultura, de entretenimientos.

Por otra parte, Emma de la Barra evoca, al menos en tres de los libros analizados, las costumbres de la tierra argentina. En el capitulo XIV de Stella el paisaje rural es protagonista. No solo se detiene en la descripcion de la estancia: el parque, la casa -que tambien recorre en su copiosa coleccion de obras de arte-, sino que pinta la reunion de "dos centenares de hombres de campo," de gauchos que se habian juntado para las elecciones. Al acercarse Maximo con Alex y los ninos, ellos ofrecen su canto y su baile, que interesan a la muchacha y a los ninos. La autora introduce rimas y payadas dedicadas al patron para sostener la situacion escenica, tal como lo retorna solo en un pasaje de Eleonora, cuando la muchacha acosada por noticias de Argentina, que le exigian tomar la decision de volver, entonaba una cancion nativa. "Ahora estaba ahi, siempre con ella, ahi en el jardin la cancion exotica, expresiva y triste:/"Arbol de mi esperanza / vidalita,/no te me quiebres,/ Porque los huracanes / vidalita/se van y vuelven." (E. 163).

En El Manantial, la escuela que atiende Martha Cummnins esta en un pequeno pueblo y, salvo por la cercania del mar, todas las descripciones refieren a costumbres de los lugarenos y de los paisajes agrestes, donde los ninos de la escuela van descubriendo el conocimiento. Como este libro estaba destinado a ninos, la autora le puso titulo a sus capitulos y utilizo, al igual que en Stella, la inclusion de "cuentos" dentro del texto. En el libro infantil los cuenta la maestra, en cambio, en Stella los recuenta Alex a los ninos, como anecdotas de su padre. Son cuentos moralizantes, que llevan a los escuchas a reflexionar sobre actos de otros y compararlos con los propios, muy al estilo de Corazon, tan en boga por ese tiempo. Pero tambien son cuentos cargados de conocimientos cientificos, como en el relato de "Ayer y Hoy" que destina para mostrar los progresos de Pasteur contra la rabia, la importancia del ferrocarril para ahorrar tiempo en las emergencias, historias que la maestra cuenta a sus ninos para motivarlos a conocer el progreso; el efecto asi parece indicarlo: "Luego, queriendo poner ellos algo de su parte, anadieron: "Tambien debe tenerse en cuenta el gran auxilio del telegrafo, el telefono y el ferrocarril en la curacion de La Nena ... Si, si, no hay duda: !es una gran ventaja para nosotros haber nacido mas tarde! ... Evidentemente, son grandes hombres los inventores. ?Por que no serio tambien nosotros? ... Lo pensaremos ... Hoy estamos de fiesta; vamos a jugar." (E.M.73). Tambien, con el nombre de Neneta, Emma de la Barra introduce el cuento de la Sirenita, cuando la maestra lo cuenta a sus ninos en la playa donde estaban paseando, y quizas esta sea una de las primeras traducciones conocidas en Argentina de su original. Otro nexo entre El manantial y Stella esta en el relato de un paseo en "barca," donde son los pescadores los que narran sus experiencias a los ninos. En ambos libros la autora aventura en fragiles embarcaciones a adultos y ninos para que gocen de la naturaleza y de la pesca.

Emma, la de letra larga y pareja

A pesar de los infructuosos intentos por comprar los manuscritos de Stella que un enigmatico aviso aparecido en La Prensa en 1905 puso en vilo para hacer conocer al anonimo autor, esos originales no fueron conocidos por el publico. No obstante, el "autografo notable" de Cesar Duayen que cierra la tarjeta de agradecimiento que Emma de la Barra envia a los fabricantes de Vino Quinado Trinchieri, que estos le habian obsequiado por su exito editorial, muestra su caligrafia y la hace reconocible a quienes como Gonzalez Arrili (Vol.IX 3095, Vol.X 3668) pudieron acceder a notas y cartas escritas de puno y letra por la autora.

Sin embargo, solo esa novela fue exitosa y las demas, sin caer en el olvido no pudieron ocupar el popular sitio en que la fama coloco a la autora a comienzos de siglo. Algunas dificultades pueden haber surgido de su escritura impetuosa que no le permitio corregir sus escritos y hacerlos mas adecuados a la lectura. Tanto en Mecha Iturbe como en Eleonora, la gramatica se presenta desnaturalizada por el uso de verbos pronominales, de una forma arcaizante e inadecuada, porque el pronombre ha sido incorporado al verbo: dijole, formose, leiale, gritoles, habianse, etc, son apenas unos pocos ejemplos de lo que la autora utiliza en abundancia, en una gramatica que era mas apropiada a una nota periodistica que a un texto literario. Tal vez, el conocimiento de otros idiomas, que se aprecia tambien en sus novelas por el uso de frases o estrofas sobre todo en frances y en italiano, provocaba ciertos errores en la escritura que luego no corregia para la publicacion.

En una sola novela, Eleonora, la autora utiliza la estructura narrativa del "diario." La protagonista lo expone asi: "Una de tantas noches, concluida de escribir la carta diaria a su hermana, se le ocurrio, a falta de un amigo, contarle al papel las impresiones de su dia. La ocurrencia hizo costumbre en ella, despues necesidad imperiosa de la que no pudo en adelante desprenderse." (E.65). Esta estrategia reflexiva aparece solo en esta novela como recurso de escritura-refugio. En realidad, todo lo que se lee luego es la descripcion de la preparacion de la fiesta y de los dias de caza en Barrington House, donde lo destacable como situacion reflexiva es una frase corta donde Eleonora se define: 'nunca te tuviste por tan pueril, coqueta y pretenciosa, impresionable Eleonora. Femina al fin ... !Y tan femina! / Quiza por serio tanto veo extenderse en este papel un lindo reguero de tinta escurrida de las palabras que la contenian, descolorida por la lagrima fugaz que la ha mojado, cayendo sobre ella desde mis ojos. Lagrimas de gratitud para quienes me hacen dulce la vida"(E.7071). Y esto puede ser calificado como una definicion de la escritura de mujer en todo lo editado por Emma de la Barra.

Lo cierto es que una de las pocas veces que fue entrevistada ella comento: "Escribo cuando siento necesidad de hacerlo, con verdadero deleite, como quien se proporciona a si mismo un regalo" (7)

Apendice

En 1905, la revista Caras y Caretas publica una caricatura de Emma de la Barra que reproduzco a continuacion.

Por simple curiosidad, realice una busqueda sobre los libros de Emma de la Barra que se hallan en repositorios cuyos catalogos pueden ser consultados on-line. Los resultados de esta busqueda estan sintetizados en la tabla que aparece a continuacion, ordenada cronologicamente segun los datos bibliograficos que constan en las respectivas fichas. Asimismo, se agregan los datos recogidos manualmente en las Bibliotecas de la ciudad de Rosario que conservan obras de esta autora.</p> <pre> Libro

Fecha Editorial Stella

1905 Buenos Aires. Maen 4a 627 p.

Edicion /sic: Moen/ Stella

1905 Buenos Aires. Moen 629 p. 18 cm

8a Edicion 10o Edicion Stella 1906 Buenos Aires, J. Cuneo 2 p.l, 480 p. 18 cm Mecha Iturbe 1906

Buenos Aires. Maucci 3 p.1., 526 p. 21 cm. hermanos El manantial 1908 Buenos Aires, Angel 263 p. Estrada y Cia, editores Stella, Biblioteca de la 1909 Buenos Aires, La Nacion, 399 p., 17 cm. Nacion Stella (novela de costumbres 1909 Barcelona, Maucci argentinas) 391 p. 21 cm.; prologo de Edmundo de Amicis; ilustracion de Pasos. Angeles en acecho s.f.

Londres- Buenos Aires Biblioteca Internacional de ?1910? obras famosas v. 24 p. 11853-61 Mecha Iturbe, novela [1926]

Buenos Aires, A. argentina, reedicion, 1908- Martinez 1926 3 p.l., [9]-247 p. 19 cm Eleonora [1933?]

Buenos Aires. Editorial 157 p. 19 cm.

Tor Stella (novela de costumbres [1937?] [Santiago de Chile] argentinas) 311 p. 19 cm. Zigzag Stella, novela Ed. Definitiva [1938] Buenos Aires, Editorial 286, [2] p. 23 cm.

Sopena Stella (novela de costumbres [1943]

Buenos Aires, Editorial argentinas) prologo de

Sopena argentina, s.r.l Edmundo de Amicis.191, [1] p. 23 cm. La dicha de Malena 1943 Buenos Aires Eleonora

1944 Buenos Aires. Nueva 491 p. 18 cm.

Coleccion Femina Mecha Iturbe

s.f. Buenos Aires, Editorial 18 cm., 206 p.

Tor Mecha Iturbe s.d. Buenos Aires, s.n. 526 p. Stella Prologo de E. 1985 Buenos Aires, D'Amicis, 20 cm. 397 p. Hyspamerica Libro

Lugar Stella Bibliotheque Nationale de 627 p. France, Paris Stella 629 p. 18 cm Biblioteca Argentina Juan

Alvarez, Rosario

Biblioteca Nacional del Maestro, Buenos Aires Stella Biblioteca Nacional Argentina 2 p.l, 480 p. 18 cm Biblioteca del Congreso,

EEUU Mecha Iturbe Biblioteca del Congreso, 3 p.1., 526 p. 21 cm. EEUU

Biblioteca Argentina Juan

Alvarez, Rosario /18 cm./

Biblioteca Nacional del Maestro, Buenos Aires El manantial Biblioteca pedagogica Eudoro 263 p. Diaz, Rosario

Biblioteca Nacional del

Maestro, Buenos Aires Stella, Biblioteca de la Biblioteca Nacional Argentina Nacion, 399 p., 17 cm. Stella (novela de costumbres

Biblioteca Nacional, Espana argentinas) 391 p. 21 cm.; prologo de Edmundo de Amicis; ilustracion de Pasos. Angeles en acecho

Biblioteca Argentina Juan Biblioteca Internacional de

Alvarez, Rosario obras famosas v. 24 p. 11853-61 Mecha Iturbe, novela

Biblioteca del Congreso, argentina, reedici6n, 1908-

EEUU 1926 3 p. 1., [9]-247 p. 19 cm Eleonora

Biblioteca del Congreso, 157 p. 19 cm. EEUU Stella (novela de costumbres Biblioteca del Congreso, argentinas) 311 p. 19 cm. EEUU Stella, novela Ed. Definitiva Biblioteca del Congreso, 286, [2] p. 23 cm. EEUU Stella (novela de costumbres Biblioteca del Congreso, argentinas) prologo de

EEUU Edmundo de Amicis.191, [1] p. 23 cm. La dicha de Malena

Cit. en la obra de Gabriela

Mizraje. Tambien aparece en el

catalogo de la Biblioteca del Concejo de Mujeres, Rosario, pero la obra esta perdida. Eleonora Biblioteca Argentina Juan 491 p. 18 cm. Alvarez, Rosario Mecha Iturbe

Coleccion Particular 18 cm., 206 p. Mecha Iturbe

Biblioteca Nacional Argentina 526 p. Stella Prologo de E. Biblioteca Nacional, Espana D'Amicis, 20 cm. 397 p. Coleccion Particular </pre> <p>Bibliografia

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Stella, Buenos Aires, Hyspamerica, 1985.

Mecha Iturbe, Buenos Aires, Editorial Tor, s.f.

El manantial, Buenos Aires, Estrada, 1908.

Eleonora, Buenos Aires, Nueva Coleccion Femina, 1944.

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Fotografias

Las fotografias utilizadas fueron extraidas de Carasy Caretas No 366, Octubre 7 de 1905. La primera acompana a la publicidad de Quinado Trinchieri y es gentileza de la Biblioteca del Consejo de Mujeres de Rosario; la segunda fue publicada en el mismo numero y es gentileza de la Biblioteca del Museo Historico Provincial Julio Marc, Rosario.

Ambas instituciones reciban mis mayores agradecimientos que deseo extender a la escritora Angelica Gorodischer, por el prestamo de invalorables libros de su biblioteca personal.

Notas

(1) Angeles en acecho es el segundo capitulo del libro Stella, publicado en la Biblioteca Internacional, donde la autora es presentada con toda la gloria que correspondia a una escritora que habia sido prologada y traducida por Edmundo de Amicis en 1908. Cf. en Tomo XXIV, Sociedad Internacional, Londres--Buenos Aires, 11853.

(2) Gabriela Mistral utiliza el nombre de Alejandra Fussler, personaje de Stella, para presentarse a un concurso, tal como lo consigna Pedro Pablo Zegers en Gabriela Mistral, Maestra Cronologia de sus cargos y experiencias docentes "En sus primeras publicaciones Gabriela Mistral intenta varios seudonimos para autodenominarse. A veces se firma con su nombre y dos apellidos, introduciendo variantes, como "Lucila Godoy y Alcayaga", en otras ocasiones emplea los nombres "Alma", "Soledad", "Alguien", "Alejandra Fussler", "Gabriela Mistral" y "X". En 1908 ya utiliza el seudonimo con el que alcanzaria la fama del Premio Nobel: Gabriela Mistral.," confrontar en http://cervantesvirtual.com/portal/bnc/mistral/gabriela.htm La dedicatoria a Cesar Duayen esta incluida en la Antologia Poetica publicada por la editorial Castalia, bajo el No 226 de Clasicos Castalia.

(3) Garrido de la Pena, Carlota, Mis recuerdos. Rosario, La Cervantina, 1935, 54. Carlota Garrido senala en esta obra que Emma y Gabriela Mistral se habian conocido en Europa.

(4) Guy de Chantepleure fue el seudonimo que Jeanne Violet (1875-19 ...) utilizo para hacer conocer su obra, --en su mayoria novelas y libros infantiles--, que aun re reeditan. En la Biblioteca de la Nacion se publicaron tambien otros titulos de la misma autora: Mi conciencia vestida de rosa, 1903 y compartiendo el libro con Pierre Mael, Simples amores; El castillo durmiente, 1903.

(5) "Esta novela es muy importante porque inaugura toda una serie de folletines con la misma tematica." CE Wolf, Ema y Saccomanno, Guillermo El Folletin. Buenos Aires, 1972, Centro Editor de America Latina, p. 86.

(6) Mizraje, G., op. cit. 23. "Asi, las conferencias de Dorotea Laserre, en torno de "La instruccion de la mujer" o "Los derechos y deberes politicos de la mujer" en 1872."

(7) Ib., 3667. El autor refiere a una entrevista hecha por El Hogar, XXVIII, 1194, 2 de setiembre de 1932, cit. por Mizraje, que lamentablemente no he podido consultar de primera mano.

Norma Alloatti

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Author:Alloatti, Norma
Publication:Confluencia: Revista Hispanica de Cultura y Literatura
Article Type:Ensayo critico
Date:Sep 22, 2004
Words:11470
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