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El pensamiento teologico de Joseph Ratzinger.

Resumen: El nucleo central de la teologia de Joseph Ratzinger es Cristo, presente en la Escritura y en la liturgia, y su relacion con la Iglesia y con Maria. Entre los pilares teologicos y ontologicos de su pensamiento, se encuentra la persona y el significado que para ella tienen el amor, la verdad, la belleza y la esperanza. Para el anuncio del mensaje cristiano, Ratzinger insiste tanto en la fe como en la razon y de la relacion entre ambas se deduce su idea sobre la teologia, la catequesis y la predicacion. Finalmente, en lo que se refiere a la mision, resultan interesantes las afirmaciones de Ratzinger sobre el ministerio y la Eucaristia (con importantes consecuencias para la teologia ecumenica), la creacion, las religiones y la relacion de la Iglesia con el mundo.

Palabras clave: Cristo, Iglesia, Eucaristia, Verdad, Amor.

Abstract: The core of Joseph Ratzinger's theology is Christ, present in the Holy Scriptures and liturgy, and His relationship with the Church and Mary. Among the theological and ontological pillars of Ratzinger's thought, it is worth mentioning the person and the meaning of concepts such as love, truth, beauty and hope for that person. In view of the announcement of the Christian message, Ratzinger focuses on both faith and reason. Thus, bis ideas on theology, catechesis and preaching are based on the relationship between those concepts. Finally, as regards to mission, it is important to highlight Ratzinger's statements about ministry and Eucharist (with relevant consequences for ecumenical theology), creation, religion and the relationship of the Church with the world.

Keywords: Christ, Church, Eucharist, Truth, Love.

The Theological Thought of Joseph Ratzinger

Estas paginas recogen una sintesis de algunos estudios historico-teologicos sobre el pensamiento de Joseph Ratzinger (1). La metodologia con que se aborda ahora sera mas sistematica, positiva y descriptiva. En estas lineas pretendemos exponer las ideas centrales del pensamiento teologico de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, y apreciar la perspectiva unitaria e integradora presente en sus ideas, tal como lo han propuesto algunos autores actuales (2). Los distintos temas de la teologia de Ratzinger se estructuran en torno lo que hemos llamado el centro y los <<pilares>> de su pensamiento, a los que se une la vertiente practica y mas pastoral, presentes en las categorias no excluyentes del anuncio y la mision. En estos grupos se podrian incluir otros tantos temas, aunque el desarrollo y la exposicion de los temas que aqui se ofrecen pretende poder explicar la intrinseca unidad que se da en el pensamiento del teologo aleman. Mientras Murphy apela a la inner consistency de sus escritos, Hahn afirma que Ratzinger <<no es tanto un pensador sistematico, sino mas bien sinfonico>> (3).

1. CENTRO

Empezamos pues por los principios teologicos o, mejor dicho, teandricos. El cristocentrismo presente en tantos autores del siglo XX que asimilara el mismo concilio Vaticano II, ocupa un lugar determinante tambien en el pensamiento de Joseph Ratzinger. En este sentido podemos decir que constituye un nucleo principal. Al estar Cristo presente en la Palabra y en los sacramentos (en especial, en la Eucaristia), el teologo aleman presta especial atencion a la liturgia y a la Escritura. Una parte importante de sus desarrollos iran en esta linea. Pero ademas quiere resaltar el vinculo existente entre Cristo y la Iglesia, y entre esta y Maria. Ella no solo sera la madre de Dios, sino tambien la <<primera ereyente>> y la <<primera Iglesia>>. De esta forma, Ratzinger desarrollara una vision unitaria --sin confusion ni separacion-- entre eristologia, eclesiologia y mariologia.

A. Cristo (4)

La vision integradora de Ratzinger esta presente en este punto. Respecto a la figura de Cristo, propone una <<cristologia espiritual>>, en la que se unen ontologia y soteriologia, teologia de la cruz y de la encarnacion, cristologia, pneumatologia y eclesiologia. No podemos separar --en la persona de Jesucristo-- su ser de su mision: el que es verdadero Dios y verdadero hombre, se ha encarnado, ha muerto y resucitado para salvarnos y liberarnos del pecado. La historia de la salvacion incluye de esta forma tanto la theologia crucis (pasion y muerte de Cristo) como la theologia gloriae derivada de la doctrina de la encarnacion del Hijo de Dios. Queda resuelto de esta forma el dilema propuesto por Lutero y desarrollado por parte de la teologia protestante, en la que solo pretendia desarrollar la primera, obviando la segunda.

Para Ratzinger, no caben tales dicotomias, sino que han de ser consideradas con una vision amplia y profunda del misterio del Hijo de Dios hecho hombre. En este sentido, tampoco tendrian razon de ser las oposiciones entre Cristo y el Espiritu (que es tambien el <<Espiritu de Cristo>>: Ef 4,4) o --como veremos-- entre Cristo y la Iglesia. Sin embargo, la dialectica mas conocida se encontrara entre Cristo y Jesus, entre el Cristo de la fe y el Jesus de la historia (Bultmann). La fe cristologica de los primeros siglos habia confesado que Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre. Esta identidad en la persona (divina) de Jesucristo servira de piedra-clave para articular todas estas perspectivas teologicas, de las que la divinidad del Hijo constituye su propio fundamento. En el Jesus de Nazaret (2007-2012), Ratzinger recuerda una y otra vez tal condicion divina de Jesucristo, hasta el punto de convertirlo en el objetivo principal de su obra. En el momento actual en que cristologias y jesuologias no acaban de encontrar una solucion al problema de Jesus, Ratzinger propone recordar la divinidad de Jesucristo como un elemento central de la propuesta cristiana, sea esta de la confesion que sea.

Frente a un <<Jesus si, Cristo no>>, el teologo aleman recuerda la complementariedad entre ambos. Esta confesion de la divinidad de Jesucristo y de la centralidad de su salvacion podria ser tambien un interesante punto de encuentro ecumenico. Para esto se requiere superar la fractura entre el Jesus historico y el Cristo de la fe --sigue diciendo Ratzinger--, y defender el homousios y la divinidad de Jesucristo definidos en Nicea (325) y III Constantinopla (680-681). La cristologia calcedoniana presenta tambien aqui una importancia decisiva, con la defensa de la unidad de sustancia o persona y la distincion de naturalezas. Esta terminologia sigue teniendo su utilidad y actualidad, ademas de lograr un dificil equilibrio entre ambas naturalezas. Ratzinger recuerda como consecuencia la centralidad de la figura salvifica de Cristo, en la que hay que reafirmar su caracter unico de mediador en la salvacion. Solo el salva, porque es tambien Dios; si no, no podria salvar ni divinizar. No es sin mas un profeta o un genio religioso como podrian serio Buda, Confucio o Mahoma, ni un avatar mas de la divinidad como Krisna: es el Hijo de Dios, hecho hombre <<por nosotros>> y <<para nuestra salvacion>>, como confiesa el credo. Jesus de Nazaret tendra una <<singularidad y unicidad irrepetible>>, y solo el puede ser mediador y redentor. Con estas premisas, la busqueda del rostro de Cristo culmina en la ultima obra teologica del actual Benedicto XVI.

B. La liturgia (5)

Junto con el estudio de la Biblia, Ratzinger empezo por la liturgia. E incluso antes: el mismo recuerda como al lado de la razon, la liturgia era uno de los refugios contra la persecucion nacionalsocialista. Siguio entonces dos caminos para encontrar a Dios: la inteligencia y la belleza de la celebracion. La liturgia no es tan solo una evocacion nostalgica, sino que constituye un punto de partida de su pensamiento, ya desde la lectura en 1946 de El espiritu de la liturgia (1918) de Guardini. Es mas, Ratzinger piensa que la misma comprension de la Iglesia debe nacer de la liturgia. Si Jesucristo se hace realmente presente en la celebracion de la Eucarisua, esta se constituye en el origen de la Iglesia. Sera una ekklesia, una reunion en torno a la Palabra y al cuerpo y la sangre de Jesucristo. En la linea de la eclesiologia eucaristica, Ratzinger piensa que la Eucaristia hace la Iglesia.

La liturgia ocupa asi un lugar central y prioritario en su pensamiento, como lo fue en el mismo Vaticano II. La biografia de nuestro teologo resulta elocuente en este sentido. Tras haber sido un decidido y a la vez critico seguidor del movimiento liturgico, Ratzinger celebro la incorporacion de este a la doctrina conciliar de la Sacrosanctum concilium (1963). El hecho de que fuera este el primer documento aprobado por el concilio lo considero siempre un hecho altamente significativo, tambien para la doctrina conciliar. La liturgia es lo primero, el centro, el corazon. Respecto a la teologia liturgica, Ratzinger sostiehe que la celebracion eucaristica no es solo una cena de comunidad (como recordaron en su dia los protestantes), sino que sobre todo contiene la misma muerte y resurreccion de Cristo: actualiza toda la pascua del Senor. La dimension sacrificial de la Eucaristia y su concepcion como memorial de la pascua del Senor forman parte esencial de la comprension del misterio eucaristico.

Por eso es fiesta y sacrificio al mismo tiempo. En El espiritu de la liturgia (2000) Ratzinger profundizo en la dimension cosmica de la liturgia --y no solo en la historica--, asi como en su entrana cristologica y trinitaria. La liturgia surge del mismo Dios, pero se hace asequible a la humanidad, integrandose en la historia y en el mundo. Constituye asi tambien el centro de la creacion y del universo. En este sentido, le concede una gran relevancia y centralidad a la vida liturgica. De hecho, la existencia cristiana consiste en desempenar a la vez el oficio de Marta y de Maria, las hermanas de Lazaro: trabajar como Marta, y rezar y contemplar como Maria. A su vez, pronto Ratzinger apreciara incoherencias en la aplicacion de la reforma liturgica conciliar. Al teologo aleman le parecia que, en ocasiones, faltaba una comprension profunda de lo que se celebra en la liturgia, es decir, un sentido del misterio que aparece, por ejemplo, en las liturgias orientales.

La liturgia debe expresar de modo claro el misterio que contiene, y sera por tanto necesaria una toma de conciencia de la profundidad y dignidad de lo que ocurre en cada celebracion liturgica. En este sentido, propone Ratzinger un nuevo <<movimiento liturgico>>, como el que tuvo lugar en las mejores teologias europeas en la primera mitad del siglo XX. Cristo y la celebracion de su misterio pascual han de ocupar de verdad el centro de la vida de la Iglesia. Para el no puede haber falsas contraposiciones, por ejemplo, entre la participacion activa de todos los fieles con el ars celebrandi en el que se ha ejercitar el celebrante. La celebracion no sera un lugar para que el ejercite sus dotes de improvisacion; no es un show o un happening, repite una y otra vez. El centro de la celebracion es Cristo, no el sacerdote. En este sentido --como deciamos--, Ratzinger no oculta su afinidad en la linea desarrollada por la teologia y la espiritualidad ortodoxas, donde la liturgia ocupa un lugar central.

C. La Escritura (6)

En este caso, la afinidad y la cercania se encuentran con el mundo protestante. La Escritura es tambien una de las continuas, necesarias y obligadas referencias del pensamiento de Joseph Ratzinger. Afirma que es el <<centro de sus estudios teologicos>>. Formado en el metodo historico-critico, el teologo aleman insiste en la necesidad de un contexto hermeneutico enraizado en la fe de la Iglesia, que ayude a comprender el texto biblico en su totalidad. Destaca tambien la unidad entre Biblia e Iglesia, palabra de Dios y pueblo de Dios. Constituyen asi dos pilares concentricos: la Iglesia es el hogar, el habitat, el entorno hermeneutico donde vive y es comprendida la Palabra en toda su plenitud con la asistencia del Espiritu (cfr. DV 12). Ratzinger reivindica tambien el nexo existente entre exegesis y teologia, Palabra y dogma, antiguo y nuevo testamento y, en fin, Revelacion, Escritura y tradicion. Esta vision integradora es lo que el llama la <<hermeneutica de la fe>>, que parte de la <<hermeneutica historica>> pero no se queda en ella, sino que va mas alla, para hacerse con la verdad revelada en su totalidad.

Por eso, junto a los descubrimientos de la exegesis y la critica contemporaneas, Ratzinger acude a la lectura de los padres de la Iglesia y de los santos, segun el, los mejores interpretes de la Escritura. El habitual esquema personalista de la teologia ratzingeriana es empleado ahora para explicar el fenomeno de la Revelacion. Nos encontramos pues ante una lectura plural, en la que entran en juego las diferentes interpretaciones, si bien existe una sola partitura para todos: la Escritura. Unidad y pluralidad deben encontrarse en toda lectura de la Biblia. Toda interpretacion sera valida en la medida en que ofrezca una lectura en armonia con toda la Escritura (Antiguo y Nuevo testamento) y con toda la fe de la Iglesia a lo largo de los siglos (unidad entre dogma y Escritura o, lo que es lo mismo, la analogia entre la fe y la Escritura). Se rechaza asi la doctrina luterana de la sola Scriptura. Junto a la Escritura se encuentran la Iglesia, es decir, la fe contenida en el credo y la tradicion transmitida en los escritos de los Padres. Sin embargo, esta partitura de la Revelacion es comun a todos los interpretes. La Escritura presenta una prioridad sobre la Iglesia: esta se encuentra subordinada y al servicio de aquella.

La habitual perspectiva integradora de Ratzinger se hace tambien presente en este campo, donde intenta darle a la exegesis contemporanea no solo validez y carta de ciudadania, sino tambien vision de totalidad. Frente una exegesis puramente historica y filologica, el que mas adelante sera presidente de la Pontificia comision biblica insistia tambien en la necesidad de la razon y de la fe para completar esta vision. Por un lado, es necesario someter a critica el propio metodo hermeneutico y ver los presupuestos filosoficos que se encuentran tras el. Es la critica del metodo, la necesidad de criticar la critica. Tanto el metodo historico-critico como la exegesis bultmaniana requieren una reflexion, un analisis de sus propios presupuestos filosoficos. Entonces la Escritura sera para todos los cristianos, y la Biblia se convertira en <<un libro abierto>> para todos ellos: en el libro de toda la Iglesia. En este sentido, sera significativo --por ejemplo-- la propuesta contenida en el Jesus de Nazaret, en el que se unen el Jesus historico con el Cristo de la fe y, en definitiva, la fe con la razon y la historia. Ratzinger aprovecha todos los descubrimientos razonables y cientificos de la exegesis moderna, armonizada con una lectura mas espiritual presente en los padres de la Iglesia.

D. La Iglesia (7)

La Iglesia constituye otro de los focos de la reflexion teologica de Ratzinger, asi como uno de los nucleos de su pensamiento. Se trata logicamente de un elemento concentrico, alrededor del gran nucleo central que es Cristo. Los padres de la Iglesia decian que Cristo es el sol, mientras la Iglesia es la luna, la cual refleja la luz del sol. Asi se da, en primer lugar, una mutua complementariedad entre Cristo y la Iglesia, en la que esta continua la accion de Cristo. Frente al <<Cristo si, Iglesia no>> repetido por parte de la teologia (especialmente de origen protestante), Ratzinger pronuncia un decidido <<Cristo si, Iglesia tambien>>. Cristo y la Iglesia constituyen dos nucleos concentricos --deciamos--, pues la Iglesia no es otra cosa que el cuerpo y la esposa de Cristo. Como el concilio, antepondra la dimension vertical y sobrenatural (capitulo I de la Lumen gentium). La eclesiologia de Ratzinger es en primer lugar una <<eclesiologia teologica>>, que supera toda vision meramente sociologica y horizontal, y procede de la Trinidad a la humanidad. La Iglesia sera el pueblo de Dios, como ha recordado y ensenado el Vaticano II; pero no hemos de olvidar el origen divino --en las misiones de Cristo y del Espiritu-- de la Iglesia.

De esta forma, la Iglesia sera sobre todo y en primer lugar el pueblo de Dios. El modelo eclesiologico que propone Ratzinger no es otro que el de la teologia de los padres sobre la Iglesia, que tiene a su vez --como es logico-- una firme fundamentacion en la Escritura (sobre todo en la doctrina paulina del cuerpo mistico de Cristo, actualizada por los desarrollos romanticos de la Escuela de Tubinga). Asi, las categorias de pueblo de Dios y cuerpo de Cristo resultan para Ratzinger complementarias: las dimensiones misterica y sacramental se funden en su eclesiologia eucaristica de comunion. La Iglesia es misterio y sacramento de comunion. Aqui conecta con la eclesiologia eucaristica que el teologo aleman habia aprendido de san Agustin y de los estudios historico-teologicos de Henri de Lubac. La Iglesia es el pueblo de Dios que vive del cuerpo y de la palabra de Cristo; por eso es tambien ella cuerpo (mistico) de Cristo. Junto a la matriz sociologica y sacramental de la Iglesia, Ratzinger --de nuevo en logica sintonia con la Constitucion dogmatica sobre la Iglesia-- recordara tambien la dimension teologal y cristologica de la Iglesia. Esto es lo que el llama la <<visibilidad de la ventana>>, que siempre remite a una realidad ulterior, que no es otra que el mismo Cristo.

La Iglesia presenta sus dimensiones cristologica y pneumatologica (Cristo es el fundador y el fundamento; el Espiritu es su alma), a la vez que sus respectivas condiciones sacramental y carismatica, humana y divina a la vez. Asi ocurre en la misma Eucaristia, apariencia de pan y vino que contiene el cuerpo y la sangre de Cristo. Esta vision teologico-sacramental incluye no solo la Eucaristia y los demas sacramentos, sino tambien la apostolicidad representado en las instancias del primado, la colegialidad episcopal y el ministerio sacerdotal. Seria esta la dimension horizontal, simultanea y fundamentada en la vertical. Asi, la Iglesia es tambien apostolica y, por tanto, contara con las complementarias instancias del primado y la colegialidad, de la Iglesia universal y las Iglesias particulares o locales. Localidad y globalidad se unen en la Iglesia: la Eucaristia no solo depende del obispo, sino que tambien pertenece a la Iglesia universal. Ademas, junto a la Palabra y los sacramentos, se da tambien el ministerio como elemento de unidad. Este presenta un fundamento cristologico y pneumatologico, y permanece inseparable de la episcopalidad y la apostolicidad de la Iglesia. Seran pues estos los elementos divino-humanos constitutivos de la communio eclesial: la Palabra, los sacramentos y el ministerio (sacerdotal, episcopal y petrino).

E. Maria (8)

Es bien conocida la distancia de Ratzinger a la devocion mariana tradicional en tiempos del concilio. Por eso, su profundizacion en este campo sera fruto de una larga reflexion. La mariologia constituye otro de los campos en los que Ratzinger realiza una profundizacion critica, para devolverle tambien el lugar que le corresponde dentro de la teologia. A pesar de no dejar de ser este un aspecto controvertido, tambien por sus implicaciones cristologicas, quiso acercarse a el con una perspectiva biblica y teologica. Siguiendo las aportaciones del cardenal Josef Frings (1887-1978) en el aula conciliar, Ratzinger intentaba mediar entre ambos extremos. El teologo aleman buscaba un equilibrio entre el cristocentrismo propio del movimiento liturgico y el devocionalismo mariano, presente tambien en la sensibilidad actual. Pretendia asi resolver los modelos cristotipico y eclesiologico, que se midieron mutuamente durante el Vaticano II. Procedio asi a la sintesis. La vinculacion de Maria con Cristo resulta evidente por su maternidad y por ser la primera creyente, la mejor cristiana, la discipula mas cercana a Cristo, con la peculiaridad de que la naturaleza humana de Cristo procede de su propia madre.

Maria es tambien <<la primera Iglesia>>, como repite Ratzinger. Si Cristo y la Iglesia no pueden permanecer separados, tampoco en ambito mariologico debe presentar esta escision un tanto artificiosa entre Jesus, su Iglesia y su propia madre. En su concepcion teologica, el debate conciliar en torno a la <<cuestion mariana>> dejo en su teologia una profunda huella. Acudia asi a los ultimos capitulos de la Constitucion conciliar sobre la Iglesia (VII-VIII). El que Mana se pusiera en relacion con la parte mas importante de la Iglesia --la escatologica, la de los santos--, contenida en el ultimo capitulo de la Lumen gentium, constituye para el teologo aleman un hecho significativo. La figura de Mana resulta asi inseparable de la Iglesia de Cristo: ocupa un lugar eminente en la parte mas importante de esta, la Ecclesia in patria. Por esta situacion privilegiada, Ratzinger realizo en los anos setenta del siglo pasado una profundizacion tambien en sede teologica en torno al misterio de Maria. Procede entonces a una indagacion biblica y teologica sobre la figura de Maria en sus raices veterotestamentarias como Hija de Sion. Maria forma parte tambien del pueblo de Israel, con el que se da una continuidad salvifica, a la vez que es la primera en el nuevo pueblo de Dios, la Iglesia.

La unidad entre antiguo y nuevo testamento, entre Israel y la Iglesia vuelve aqui a hacerse presente, como en tantos otros puntos. Llevado por su espiritu de introspeccion teologica, somete al analisis y a la critica tambien los dogmas marianos, para ver si en estos existen excesos devocionalistas o sentimentales. El teologo Ratzinger ofrece una explicacion del titulo de la Inmaculada concepcion y del dogma de la Asuncion a partir de la liturgia, los textos biblicos y las categorias relacionales, siempre en relacion con la figura de Cristo y con su mision salvifica. Y ve la continuidad que existe entre los titulos marianos y la unica mediacion de Cristo. Al relacionar la figura de Maria con la cristologia, le concedera tambien un lugar en la historia de la salvacion: tendra un sitio (secundario y subordinado) en la soteriologia. Ella sera la medianera en el Mediador. La Hija de Sion, la madre de Dios es la <<primera Iglesia>> y la <<madre de todos los creyentes>>, porque toda su eficacia corredentora procede de su <<si>> pronunciado ante Dios, y a su estrecha colaboracion con la mision redentora de su Hijo, tal como se aprecia en la escena de las bodas de Cana (cfr. Jn 2,1-12).

2. PILARES

Tras las premisas teologicas, abordamos ahora los principios antropologicos y ontologicos. Dentro del <<humanismo de la encarnacion>> que propone Ratzinger, van a destacar tambien las realidades antropologicas, asumidas junto a la naturaleza humana de Cristo. En primer lugar, la instancia de la persona va a ser uno de estos principios, una de las categorias fundamentales de la teologia ratzingeriana. En continuidad con su propio origen divino, la persona guardara unos intimos e intrinsecos vinculos originarios con el amor y la verdad, la belleza y la esperanza. En efecto, amor, verdad y belleza seran los tres principales pilares sobre los que se fundamenta la nocion de persona, al mismo tiempo que prolonga la existencia terrena en la eternidad. El entonces teologo de Ratisbona le presto especial atencion a la escatologia, que considera tambien un campo de prueba para sus conocimientos teologicos y antropologicos. No hemos de olvidar tampoco que la segunda de sus enciclicas verso precisamente sobre la esperanza, mientras que la primera abordaba el amor y la tercera, la verdad del amor.

A. La persona (9)

El <<principio persona>> lo recibe Ratzinger como herencia desde su primera formacion filosofica y teologica, a partir del intimismo de san Agustin, el existencialismo de Jaspers y Heidegger y la filosofia del dialogo de Martin Buber. Desde un primer momento, se mostro un ferviente partidario del personalismo y existencialismo de principios del siglo XX. El concepto de persona ira asi mas alla de una mera convencion linguistica o intelectual, para convertirse en un principio estructurante de su propio pensamiento. Sera por eso algo mas que una imposicion del pensamiento moderno, pues lo toma prestado de una genealogia anterior: la teologica. La instancia personal constituye, a juicio de Ratzinger, una propuesta de origen cristiano y, mas en concreto, a partir de la doctrina sobre la Trinidad y las dos naturalezas de Cristo. A partir de esta nueva realidad revelada (<<Dios es persona>>, escribira Ratzinger, Trinidad de personas), tendra lugar un desarrollo teologico y antropologico en clave personalista.

Esta idea cristiana de Dios como persona y trinidad de personas reune en si misma tanto la unidad como la multiplicidad. Dios es uno y distinto al mismo tiempo: la pluralidad forma parte de la Trinidad. Como consecuencia, tambien en la persona humana se conjugan ambas instancias: lo uno y lo multiple. El pluralismo y el reconomiento de la legitima diversidad presentan tambien un origen teologico. Otra consecuencia de la concepcion personal de Dios es que tambien la persona humana -a imagen y semejanza de Dios (cfr. Gn 1,27)--tendra un rostro y un nombre: no sera un mero numero sino que se encuentra firmemente anclada en el amor y la verdad. El Dios revelado en Jesucristo es una comunion de personas unidos por el amor y la verdad; Jesucristo es el Logos eterno encarnado, muerto y resucitado por amor. Por tanto, la persona humana se encuentra firmemente arraigada en los principios del amor y la verdad. De ellos procede y a ellos esta llamada. Ahi estan su origen y su fin, tal como se encuentran <<encarnados>> en el mismo Dios. La persona presentara un origen ontologico, una vinculacion originaria con el amor y la verdad.

Asi, en Jesucristo encontramos la encarnacion de la verdad y el amor, de los principios complementarios de razon y relacion; del Logos que se hace dialogos, quien se encarna, muere y resucita por amor. Al ser Cristo imagen perfecta del Padre, se constituye en el modelo perfecto para la persona humana, creada <<a imagen y semejanza>> de Dios (cfr. Gn 1,27). Cristo es el modelo de toda persona, habia dicho el Vaticano II al afirmar que <<Cristo revela el hombre al hombre>> (cfr. GS 22). El misterio de la cruz y la resurreccion de Cristo suponen asi la explicacion mas profunda al enigma de la existencia humana. <<Soy yo, pero no solo yo>>, repetira Ratzinger con ecos paulinos (cfr. Gal 2,20). La identificacion con Cristo dara lugar a una nueva dimension para la persona. Del <<yo>> y el <<Tu>> pasaremos ahora al <<nosotros>> de la Iglesia, la Wir-Struktur, como suele repetir Ratzinger aludiendo a la terminologia propia de la filosofia del dialogo. Asi, nos encontramos con un momento trinitario formado por el <<Nosotros>> de Dios Padre, Hijo y Espiritu; un momento cristologico, en el que el <<yo>> de la persona humana se encuentra con el Tu de Jesucristo; y un momento eclesial, en el que ese encuentro multiple crea el <<nosotros>> de la Iglesia. La estructura personal e interpersonal explican de esta forma toda la dinamica de la salvacion humana.

B. El amor (10)

La primera enciclica se titulo Dios es amor (2005). Desde un temprano 1946 el joven Ratzinger manifestaba su interes por este tema, al traducir precisamente esa quaestio disputata de Tomas de Aquino. Por otra parte, acabamos de ver como el teologo aleman insiste de modo continuo a lo largo de toda su obra -sobre esto no cabe la menor duda- en la indisoluble union entre amor y verdad. Como indica Koch con una formula feliz, <<la verdad sin amor es cieg>>, no puede ver; el amor permite esa perspicacia, esa vision en profundidad de la realidad. Por el contrario, <<el amor sin verdad se encuentra vacio>>, y degenera en la arbitrariedad o en el puro sentimentalismo. Para poder crecer, el amor ha de dar con su logos. Esta resulta ser ya una leccion de primera hora, cuando Ratzinger empieza a leer a sus primeros maestros: Agustin, Tomas, Buenaventura, Guardini ... Sin embargo, el tema le acompanara a lo largo de todo su itinerario intelectual. En su primera enciclica, Ratzinger-Benedicto XVI explicara por que el amor es posible en este mundo cruel ...

Nada mas llegar a la sede de Pedro, Benedicto XVI realizaba una profundizacion sobre la naturaleza del amor humano y cristiano, y en torno a los conceptos de eros y agape, para afrontar despues el principal aserto teologico <<Dios es amor>> (1 Jn 4,16). Una de las primeras consecuencias sera la preminencia del amor de Dios: el nos ama y por eso nosotros podemos amar. Sera un amor <<prestadora>>: solo podemos amar de modo pleno en el amor de Dios, con el mismo corazon de Cristo. Esto impide que exista una fractura total entre eros y agape, entre amor humano y amor divino, como sostuvo en su momento el exegeta luterano Nygren. Existe por el contrario -afirma Ratzinger--una intercomunicacion y una circularidad entre ambos. Es mas, el eros humano ha de estar-tambien presente en la misma caridad cristiana. Podriamos decir -con un santo del siglo XX- que <<Dios es tambien carino>>, afecto humano, como una de las consecuencias directas de la doctrina de la encarnacion y del misterio pascual. El amor, el carino, el afecto humano no quedan recluidos en el ambito de lo meramente humano, separado e inaccesible a lo divino.

Frente a la acusacion de Nietzsche de que el cristianismo habria quitado la alegria de vivir en el amor, el papa aleman proponia una <<revolucion del amor>>. El amor es posible en este mundo cruel, pero el eros -anade- necesita ser purificado y convertirse asi en verdadero agape, seguira afirmando Benedicto XVI. Requiere un acrisolamiento que elimine todas los egoismos e impurezas presentes en nuestro corazon. No todo amor vale, sino que tiene ser un amor mejor, mayor, mas limpio. Entonces nuestro amor humano se ira asemejando cada vez mas a ese amor divino, que constituye la misma esencia de Dios. El eros puede convertirse entonces, poco a poco, en agape; tras este proceso de purificacion, el amor humano se ira asimilando cada vez mas al amor de Dios. A partir de aqui el papa analizaba en que consiste esa caridad cristiana, cuya mas alta cumbre la constituye la santidad. Esta no es otra cosa que amor puro, amor total. Por eso a la santidad podemos llegar al acceder al mismo Dios, fuente de todo amor, por medio de la accion, la oracion y la adoracion. La verdadera caridad cristiana supone pues un reflejo del amor de Dios en este mundo, tal como afirmaba la primera carta de san Juan. Y Maria es el mejor ejemplo de ello.

C. La verdad (11)

La tercera enciclica (2009) versa sobre la verdad del amor: caritas in veritate. La <<cuestion de la verdad>> es uno de los temas que han estado de modo continuo en boca del teologo Ratzinger, ya desde sus primeros escritos teologicos. Sus origenes se remontan a Agustin, Tomas, Buenaventura, Newman y Guardini. El cristianismo es la religion del amor y la verdad, por la inseparabilidad que existe entre ambas instancias en Dios. Verdad y amor son principios complementarios, que han de ser tambien buscados por cada persona. Necesitamos <<el amor en la verdad>> y <<la verdad en el amor>>, el logos del amor, para alcanzar la verdadera libertad. La verdad hace libres (cfr. Jn 8,32). Con la mentira, perdemos nuestras raices en el ser. La pura libertad no libera si no esta orientada hacia lo verdadero. Por eso la denuncia de Ratzinger de la <<dictadura del relativismo>>, justo antes de ser elegido obispo de Roma, correspondia a esa defensa de la verdad que llevaba haciendo tantos anos. A la vez suponia un discurso profetico sobre una de las prioridades necesarias para que el mundo fuera de verdad libre.

Por el contrario, la negacion de la verdad hace caer en un totalitarismo, en la <<dictadura del relativismo>>. El vinculo existente entre verdad y libertad supone una de las premisas para entender esta decidida defensa. Estudio la relacion entre verdad, libertad y culturas. Por un lado, la libertad necesita raices, es decir, un asidero firme que le evite caer en la pura arbitrariedad. La cultura y el ser humano vendrian a ser como un arbol: con las ramas abiertas a los cuatro vientos de la libertad, pero que ha de tener tambien unas raices profundas en el ser y la realidad. El teologo aleman ha encontrado este vinculo entre verdad y libertad a traves del concepto de conciencia: esta sera capaz de dar con esa dificil pero posible verdad. Ratzinger propone asi toda una <<teologia de la libertador>>, en cuyo centro esta la persona de Cristo como cumbre del ser humano. En este sentido se muestra plenamente optimista y defiende el derecho de la verdad a encarnarse en las distintas culturas: tambien estas podian acceder a esta verdad liberadora. La verdad ha de incidir en cada cultura: al no ser esta algo estatico ni cerrado, podra dejarse moldear por aquella. La verdad sera siempre incisiva: como en el fruto del sicomoro --dira citando un texto de san Atanasio--, realiza una pequena incision, un corte que la mejora.

La posibilidad de conocer la verdad por medio de la razon y la conciencia, esta (tambien en su vertiente practica) proporciona al ser humano la esperanza de poder crecer en libertad. Aqui media el concepto de anamnesis o el recuerdo de las verdades primordiales. La verdad garantiza la libertad de todos. Una libertad sin raices es siempre victima del huracan producido por el mas fuerte. Asi, la verdad sera accesible tanto para la inteligencia humana como expuesta por la fe cristiana. Ratzinger tiene a bien recordar la fundamentacion teologica de la verdad. En este sentido, la religion supone tambien una garantia para la etica y el conocimiento. De hecho, ambas --fe y razon-- proceden de la misma fuente, que les conduce hacia una misma meta. Juan Pablo II hablaba de estas dos alas que nos permiten llegar a la verdad (cfr. Veritatis splendor, n. 1). Al tener un mismo origen, puede ser una gran oportunidad para que todas ellas --la fe, la razon, las culturas-- encuentren la luz y la libertad en Cristo. De ahi su referencia al pascaliano etsi Deus daretur en un mundo dominado no solo por el multiculturalismo, sino tambien por el agnosticismo y el relativismo. Lo mas seguro para todos es vivir como si Dios existiera, decia Pascal a sus amigos ateos.

D. La belleza (12)

Ratzinger se ha mostrado siempre como un enamorado de la belleza. El arte y la belleza son otros puntos de partida de su pensamiento, tambien por motivos biograficos. Sus <<tres grandes maestros>> --Agustin, Tomas, Buenaventura-- tenian en gran consideracion la dimension estetica. Un teologo sin sensibilidad por el arte y la belleza --anadia Ratzinger-- puede resultar peligroso. Para el, el pulchrum nunca sera un <<transcendental olvidado>>. Desde su mas tierna infancia, se acerco a la musica y al arte, tambien como fuente de conocimiento. De hecho, el mismo recordaba como --frente a la violencia del regimen nacionalsocialista-- habia dos refugios que le llevaban a Dios y defendian la fe: la razon y la belleza presente en las celebraciones liturgicas. Razon y belleza se complementan pues mutuamente, afirma Ratzinger, en contra de un prolongado romanticismo estetico que quiere reducir lo artistico al campo de los sentidos y los sentimientos. El arte que nos propone pues el teologo bavaro es un <<arte mayor>>, con cabeza y corazon, ideas y sentimientos. La unitotalidad de la persona se manifestara tambien de este modo en ambito estetico.

Es logico ademas que su pasion por la musica clasica ocupe un lugar destacado en sus reflexiones. No solo sera una cuestion de gusto personal, sino que le otorgara tambien al arte una dimension revelativa. La obra de arte sera tambien una epifania del ser, un lugar donde se manifiestan la verdad, la bondad y la belleza. Ha insistido tambien en la unidad de estos transcendentales tambien antropologicos. Por eso le concede a la musica sacra y liturgica un lugar muy destacado, en la que la gloria a Dios debe ser central y prioritaria. El protagonismo del artista debe quedar en un lugar discreto, pues cuando se habla de arte sacro o liturgico, la prioridad se la lleva siempre la alabanza a Dios. Asi, segun Ratzinger, no todo arte --ni siquiera todo arte religioso-- servira para ocupar un lugar en la celebracion liturgica. El teologo bavaro exige en primer lugar perfeccion tecnica, asi como la inspiracion necesaria para que ese arte lleve de verdad a Dios. En este sentido, Ratzinger se muestra mas cercano al simbolismo del romanico y del arte bizantino, que a la expresividad y figuratividad del arte renacentista y barroco, al parecerle los primeros mas simbolicos.

Ratzinger insiste en que existe la necesidad de que la belleza acompane el culto en templos e iglesias. Sobre la arquitectura religiosa, el teologo bavaro afirmaba que han de ser casas de Dios construidas por hombres, por lo que han de constituir tambien moradas de la belleza. Casa de Dios y hogar para que las personas se encuentren con Dios. Los edificios religiosos cristianos han de ser tanto templo como sinagogas, dice evocando el mundo judio: tanto lugares para el sacrificio y como para la predicacion. Tiene muy claro que la Iglesia necesita del arte; de hecho, afirma que, en la actual sociedad un tanto esteticista, la belleza presente en el arte cristiano y en la vida de los santos podria ser el principal agente de evangelizacion. Ve ademas la belleza como una verdadera necesidad humana --una <<forma superior de conocimientos>>--que a su vez remite al origen, al mismo Dios. Por eso tambien la suma belleza terrenal sera la de Cristo, <<el mas hermoso entre los hijos de los hombres>> (Sal 44[45),3]. Sera esta una belleza <<traspasada>>, crucificada, muerta y resucitada. La busqueda de toda belleza alcanza su punto culminante en la belleza de Cristo, capaz de asumir incluso el dolor y la muerte para convertirlo en la gloria de la resurreccion.

E. La esperanza (13)

Benedicto XVI mantiene tambien la unidad con otras de las dimensiones de la vida que se proyecta hacia el futuro. La segunda enciclica se titulaba Spe salvi (2007), <<salvados por la esperanza>> (cfr. Rom 8,24). Su interes por el mas alla venia sin embargo de mucho antes. En escatologia que habia elaborado en los anos setenta del siglo anterior, Joseph Ratzinger pretendio elaborar una disciplina biblica e historica, critica y creyente a la vez. Aplico el metodo teologico en general al problema del futuro y del mas alla. Intentaba asi reunir en primer lugar las instancias aparentemente contradictorias de historia, metafisica y escatologia. Sobre este tema habian discutido los teologos a lo largo de dos siglos: sobre si la atencion al pasado, nos ha de hacer olvidar del presente y, sobre todo, del futuro. Ratzinger piensa que la eternidad los engloba a todos a la vez, y que la perspectiva cristiana ha de ser participe de esta vision supratemporal. A partir del termino historia salutis, el teologo aleman llegaba a la dimension ontologica del ser cristiano: no todo podia ser puro devenir salvifico. La salvacion es historia y ontologia a la vez. La historia de la salvacion actua en el presente, en el hoy en que vive cada creyente. En este sentido, se manifiesta critico tambien frente al mito del progreso. No todo va a mejorar por el mero hecho de cambiar: el pasado tiene tambien su valor en el presente, a la vez que necesita su actualizacion en cada momento de la historia.

El futuro ha de estar anclado en el pasado, el presente y, sobre todo, en la eternidad. Asi, el <<principio esperanza>> (Prinzip Hoffnung) es algo real, pero --para Ratzinger-- debe pasar por la persona de Jesucristo, en quien se unen todas estas dimensiones; es mas, el reino se identifica con su misma persona. Recupera pues las categorias de progreso, futuro y esperanza, pero siempre con el necesario enraizamiento ontologico en la eternidad, deciamos, y con un firme fundamento cristologico. El futuro es Cristo y su resurreccion gloriosa, recuerda Ratzinger frente a las numerosas utopias terrenales: <<Mi reino no es de este mundo>> (Jn 18,36). Algo de eternidad debe quedar en el interior de cada salvado, que supondria la culminacion de un proceso de transformacion en Cristo resucitado. Esta cristificacion-divinizacion tendra tambien lugar de modo pleno --si nuestra libertad lo permite-- en el momento de la muerte. No sera este un proceso <<automatico>>, y ajeno a nuestra libertad. En este sentido, el aprecio de los existencialistas hacia esta irrenunciable dimension de la persona, ha de mantenerse tambien durante y despues de la muerte. La libertad decide sobre el futuro, al mismo tiempo que se abandona --sin desaparecer ni disolverse-- en la misericordia de Dios.

La vida eterna es fruto de la justicia y la misericordia de Dios, asi como de nuestra libertad. Por eso segun Ratzinger la escatologia --libertate adiuvante--debe ser sobre todo <<teologia de la resurreccion>>, pues en este acontecimiento historico se encuentra la clave de toda nuestra vida futura. Ontologia, escatologia e historia de la salvacion confluyen de modo unico en la resurreccion de Cristo. El se identifica con el reino de Dios y, de este modo, la escatologia supera toda utopia. Es algo mas que ella, y ademas real, profundamente real. De igual manera el teologo bavaro reivindico la actualidad del concepto de alma inmortal --que habia sido puesta en duda por considerarlo demasiado filosofico--, sin renunciar a sus propios desarrollos personalistas. Segun el, este concepto constituye la explicacion mas coherente de los acontecimientos post mortero. Incluso no sera tampoco descabellado hablar de anima separata, antes de la definitiva resurreccion de la carne. Al hablar de eternidad y resurreccion, de cielo, infierno y purgatorio, Ratzinger mantiene el habitual esquema dialogal, personalista, comunitario, cristologico y trinitario.

3. ANUNCIO

Una vez vistos los principios teologicos, antropologicos y ontologicos del pensamiento de Ratzinger, afrontamos a continuacion la dimension practica, es decir, lo que se refiere a la accion de la Iglesia y de los cristianos en el mundo. Al logos sigue el ethos, y a la <<ortodoxia>>, la <<ortopraxis>>, solia repetir nuestro autor. En primer lugar, nos referiremos al anuncio del nombre de Jesucristo, dentro y fuera de la Iglesia. Para llegar a la fe, es preciso que Jesucristo sea anunciado. Esta difusion de la fe hara necesario asumir el reto de la razon, que no solo es un viejo tema del teologo Ratzinger sino tambien uno de los temas-estrella de su pontificado. A lo largo de su vida academica y pastoral, el cardenal Ratzinger se ha ocupado de igual modo del lugar que ocupa la teologia dentro de las ciencias, y de su relacion con la cultura y la mision de la Iglesia. Junto a esto, a un nivel mas amplio, le ha concedido gran importancia a la catequesis y a la predicacion, como momentos en los que la doctrina llega a la mayoria de los cristianos. Sin embargo, como iremos viendo, Ratzinger recuerda tambien que el nombre de Jesucristo ha de estar presente tambien en otros ambientes, en otros circulos mas amplios: en toda la cultura y la sociedad.

A. La fe (14)

La fe es el fundamento. Para saber como anunciar mejor a Jesucristo en el mundo actual, Ratzinger lo primero que hace es estudiar en que consiste la fe en general y el acto de fe de cada creyente en particular. En primer lugar, el profesor bavaro aplica sus conocidos principios personalistas a la naturaleza del acto fe, donde las categorias de persona, razon y relacion encuentran una profunda unidad. La fe nace de la confianza (recuerdese aqui la fe fiducial de Lutero), pero transciende el puro ambito afectivo para llegar al intelectual, a la misma razon. Es mas, la fe es una relacion que se establece entre Jesucristo y cada creyente, por la que se crea un ambito de confianza que da lugar a una confidencia, a una verdadera relacion personal que lleva a una revelacion igualmente personal y comunitaria al mismo tiempo. El acto de fe es pues una relacion (privilegiada) que genera un conocimiento, igualmente privilegiado. De esta forma, aparecen unidas en el ambito del acto de fe las categorias de amor y verdad, confianza y conocimiento, relacion y razon.

?Que es entonces la fe? Es un acto que llega hasta el centro de la persona, sigue afirmando Ratzinger. Aqui podemos apreciar el transfondo existencialista de su pensamiento, en el que la unitotalidad de la persona desempena un papel importante. La fe implica asi a toda la persona: ideas, etica, sentimientos. Es un acto que abarca la totalidad de la persona, todas sus facultades y dimensiones. Sin embargo, al mismo tiempo nos recuerda tambien que no podemos quedamos sin mas en su estructura antropologica, sino que hemos de llegar hasta la dimension teologal, que es el origen de toda la estructura antropologica del acto de fe. Por eso a la fe se le puede y se le debe llamar tambien don, gracia, regalo por parte de Dios. Es este su principal origen. Esta prioridad o primacia de la accion divina resulta determinante, y por eso es una virtud infusa o teologal: es decir, infundida o donada por Dios. Es este el principio: una llamada de Dios que requiere despues una respuesta inteligente y libre por parte nuestra (Wort-Antwort). Resulta pues evidente el esquema dialogal y personalista en este ambito. La iniciativa la lleva Dios: la fe es sobre todo un don que puede ser acogido.

La fe es por eso un encuentro entre dos libertades: la de Dios y la de cada creyente. La fe es, en primer lugar, escucha, respuesta humana a la iniciativa amorosa de Dios que se revela. Por otro lado, la libertad con la que la persona acepta la fe no es ajena a la gracia. La fe es debida ante todo a otra Persona (al Otro) que sale a mi encuentro, penetra en mi y hace que me abra. Su secreto radica en pronunciar un <<tu>>, que me lleva a pronunciar un <<si>> a Dios en Jesucristo. Nos movemos ahora de nuevo, como se puede apreciar, dentro de las categorias de la filosofia del dialogo. La fe penetra en lo mas personal e intimo --razon y corazon, etica y conocimiento--, pero a la vez nos introduce en la comunidad de Jesucristo, es decir, en la Iglesia (es lo que Ratzinger llama la Wir-Struktur: la estructura del nosotros). Aqui entramos pues en la dimension eclesial, social o comunitaria del acto de fe: es un stehen que lleva al ver-stehen: el estar en la Iglesia que lleva a comprender lo que esta nos ensena, lo que Cristo nos ha revelado. Y tal como afirma Pablo en el capitulo sexto de la Epistola a los romanos, la fe se encuentra en relacion con el bautismo. A la comunidad creyente de la Iglesia se accede por medio del bautismo, de modo que resulta facil advertir que el primer sacramento de la iniciacion cristiana forma parte de la fe y de esa comunion en la que encontramos a Jesucristo. La fe sera en fin un acto teologal (Dios da la fe), personal e interpersonal (a traves de un encuentro con Jesucristo), eclesial y sacramental: se recibe en la Iglesia por medio del bautismo.

B. La razon (15)

Es este uno de sus primeros temas de su investigacion y una de las referencias continuas en sus escritos como papa: el encuentro entre misterio y racionalidad. El teologo aleman nos recuerda la necesaria armonia entre fe y razon, tal como sugirio Pablo en el discurso en el Areopago de Arenas (cfr. Hch 17,16-34). Segun Ratzinger, el <<dios desconocido>> podria ser el Dios de los cristianos, y el Dios de los filosofos puede identificarse con el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Supuso este un intento y una busqueda, no sin riesgos, de los primeros filosofos cristianos. Los origenes de la Iglesia son pues netamente racionales, como puede advertirse en los escritos de Justino, Clemente de Alejandria y los padres de la Iglesia en general. Mas que el credo quia absurdum de Tertuliano, nos encontramos con el credo ut intelligam, intelligo ut credam de Agustin. La fe requiere una comprension, contiene siempre un momento racional. En el acto de fe existe ese momento y esa dimension racionales, los cuales constituyen una instancia irrenunciable de toda verdadera fe.

Sin la vision de la razon no puede haber un verdadero acto de fe. La fe lo unico que hara es permitir ver mas y mejor lo que la misma razon ya nos ofrece, aunque sea en un claroscuro, entre la niebla, podriamos decir. Es una segunda luz, tal vez mas poderosa, que se une a esa primera luz (imprescindible) de la razon. No es esta sin embargo una exclusiva del cristianismo, sino que otras religiones deben promover la armonia entre misterio y racionalidad, como se aprecia en el judaismo y testimonia la traduccion griega de los LXX. Ratzinger ha buscado siempre (recuerdese el encuentro con Habermas, en 2004) el entendimiento entre razon y religion. Es mas, razon y religion han de curarse de sus respectivas <<patologias>>, afirmaba en pleno acuerdo con el filosofo aleman: la razon ha de impedir que la religion degenere y caiga en el fanatismo y el fundamentalismo; la religion ha de evitar tambien que la razon pruduzca monstruos, como algunos surgidos en la modernidad. Junto a indudables logros de la razon ilustrada, aparecen tambien como efectos colaterales no deseados Auschwitz, Hiroshima o Chernobyl, por poner tan solo algunos ejemplos recientes.

Ratzinger introduce de igual manera la dimension relacional en la razon, tal como hizo en su estudio del acto de fe: el cogito sera antes que nada un cogitor, un ser pensado antes por Alguien. La razon es tambien una via de apertura, un punto de relacion. Por eso Ratzinger propone un concepto de razon nuevo. En esto se muestra plenamente ambicioso, pues quiere revisar la historia del pensamiento desde la Ilustracion hasta nuestros dias. En efecto, esta no debe ser esta una razon pura, matematica, meramente tecnica o instrumental, sino que ha de ser una razon universal, <<ampliada>> y abierta. Debe mostrarse disponible al arte, a la etica, a la religion e incluso a los mismos sentimientos. Es esta una nueva razon -mas posmoderna que antimoderna, decia Kasper--, que puede tambien mostrarse en armonia con la fe cristiana. Es esta la gran apuesta de Ratzinger: una nueva razon que dara lugar a una <<nueva Ilustracion>>, analoga a otras anteriores, pero evitando caer en sus errores. La razon en fin ha de estar abierta a su propio fundamento: a ese Logos que es tambien persona y amor, y que da sentido a todas las cosas. Como consecuencia, se encuentran intimamente unidos, logos y agape, razon y relacion, verdad y amor en Cristo y el Espiritu, fundamento de toda verdad, de toda capacidad racional y de toda posibilidad de amar.

C. La teologia (16)

?Que es la teologia?, se ha preguntado tambien nuestro autor. Joseph Ratzinger ha dirigido de modo claro e introspectivo su interes al quehacer del teologo. Habia varios motivos que le movian a hacerlo. En primer lugar, por su condicion de especialista en la materia; en segundo lugar, por su condicion de pastor, la cual le ha proporcionado una atalaya que le ha permitido ver la teologia no solo en Centroeuropa o en los paises desarrollados, sino tambien en todo el mundo. En este sentido, Ratzinger presenta una vision amplia y <<globalizada>> que le permite reflexionar sobre la actividad del teologo y la mision que tiene dentro de la Iglesia y en relacion con la cultura secular. ?Para que sirve la teologia?, sera pues la pregunta que afronta. Como resulta logico a partir de las premisas anteriores, Ratzinger entiende la teologia como fe pensada, como una ciencia racional; por eso, esta doble instancia de la fe y la razon seran igualmente necesarias. La teologia sera un desarrollo de la dimension racional de todo acto de fe, una actividad critica y creyente al mismo tiempo: critica porque nace de la razon, creyente porque requiere ese continuo ir y venir a lo que Ratzinger llama la <<fe de los sencillos>>. La teologia tiene tambien por tanto esa funcion <<democratica>> de servir a toda la fe de toda la Iglesia.

Al mismo tiempo, la teologia reivindicada por Ratzinger presenta varias dimensiones: es ciencia, praxis y sabiduria a la vez. Ciencia por ser rigurosamente racional y especulativa y, por tanto, por servirse del metodo filosofico; praxis porque supone tambien un saber practico, centrado en la vida misma. La dimension sapiencial ha de estar tambien presente en la ciencia sobre Dios y sobre el mundo visto desde Dios. Tal conocimiento practico y especulativo a la vez bebera de la Biblia en primer lugar, y crecera en la Iglesia. La Biblia sera el <<alma de la teologia>> (DV24), mientras la Iglesia sera el hogar en la que esta crecera. Serian pues como los dos nucleos concentricos a partir de los cuales evoluciona el saber teologico: la Escritura y su casa, la Iglesia. Frente a un desarrollo puramente intelectual de una disciplina que es tambien academica, Ratzinger propone una teologia que presta tambien un servicio eclesial. Es la dimension pastoral.

Para esto la teologia ha de ser racional, cientifica y eclesial: ha de crecer en la Iglesia y, dentro de ella, ha de volver para prestar sus mejores servicios. De esta forma, ofrecera tambien su contribucion al mundo y a la cultura actuales. En fin, junto a las mencionadas fuentes de la Escritura y la Iglesia, la ciencia sobre Dios y el mundo se acerca tambien con gran respeto y atencion a la liturgia y a los testimonios de los Padres. Son tambien fuentes de gran interes, que le aportan una sintonia y un equilibrio que requiere todo saber reologico. Para Ratzinger, la leccion de la historia resulta de igual modo definitiva: esta magistra vitae podra ser tambien magistra theologiae. El saber teologico tendra en gran consideracion no solo las aportaciones de la historia, sino tambien las exigencias del lenguaje, las experiencias de los santos e incluso la belleza del arte cristiano. La formulacion linguistica y conceptual de los misterios, la belleza complementaria al amor y la verdad, asi como las experiencias de Dios que puedan tener los santos convertiran a esta ciencia en una verdadera sabiduria. El teologo debera ser tambien hombre de oracion, para conseguir que esta sea tambien una <<teologia arrodillada>>, y no un mero saber erudito o academico. En fin, toda teologia --segun Ratzinger-- ha de ser ciencia iluminada, sabiduria participada: ha de procurar ser a su vez la ciencia de Cristo y la sabiduria del Espiritu (cfr. 1 Cor 2,1-5).

D. La catequesis (17)

Junto a la naturaleza y el metodo de la teologia, el prefecto Ratzinger constataba casi a diario los problemas de la catequesis en la Iglesia, por lo que se ocupo de ella con especial atencion y detenimiento. No es un tema pues propio de su teologia, aunque si una de sus principales ocupaciones como arzobispo y prefecto. Antes de contribuir a la redaccion del Catecismo de la Iglesia catolica (1986-1997), Ratzinger se habia referido a la <<crisis de la catequesis>, a principio de los anos ochenta del siglo pasado. Realizaba en primer lugar un analisis critico de la situacion. En primer lugar, retomaba Ratzinger las condiciones de toda verdadera catequesis, que ha de estar en intimo contacto con la Escritura y la teologia, a la vez que advertia sus evidentes diferencias. La catequesis es tan solo una sintesis de las verdades fundamentales de la fe, puesta al servicio de todos los cristianos. Por eso ha de huir tanto de un biblicismo radical y unilateral, como del convertir la fe en una especie de gnosis: en un conocimiento abstruso al que tan solo pueden acceder los iniciados o los iluminados. La catequesis es un ministerio mas que la Iglesia ofrece a todos los creyentes.

La condicion universal de la fe impone un propio estilo expositivo, por lo que no se puede convertir en una especulacion teologica privada. La historia de los anos inmediatamente posteriores al concilio Vaticano II propiciaron una ocasion historica para la redaccion de un nuevo catecismo, que recogiera tambien lo mejor de la teologia y del magisterio recientes, tal como habia hecho con anterioridad el concilio de Trento. Sera este el catecismo del Vaticano II, en el que el prefecto Ratzinger contribuyo de modo muy intenso. La situacion revuelta del primer posconcilio, con algunos intentos de catecismos locales no siempre en sintonia con todas las ensenanzas de la Iglesia, no habian permitido llevar a cabo esta mision. La ocasion la brindo el sinodo extraordinario de 1985, en el que un arzobispo africano pidio este instrumento de evangelizacion. Juan Pablo II acogio la iniciativa, a pesar de las dificultades evidentes para elaborarlo en los tiempos borrascosos del primer posconcilio. El trabajo de redaccion, armonizacion y puesta en comun del nuevo catecismo quedo bajo la direccion del cardenal Ratzinger, por expreso deseo de Juan Pablo II. Resulto un trabajo inmenso, que pocos consideraban posible.

Al final, ese trabajo fue concluido en 1992 y, en 1997, pudo ser ofrecida la editio typica --la traduccion al latin-- de este subsidio para la evangelizacion, en la que se contenian algunas pequenas correcciones. Al igual que los catecismos redactados por Lutero y por Trento, el del Vaticano II se apoya en los <<cuatro pilares>> de la fe, la moral, la liturgia y la oracion. En terminos mas teologicos, podriamos decir que los puntos de este catecismo se estructuraban en torno al credo, los mandamientos, los sacramentos y el padrenuestro. De esta forma, se ofrecian las principales pautas sobre el creer, el vivir, el celebrar y el orar. A la vez, el cristocentrismo y el lugar del catecismo respecto a la Revelacion --o mas en concreto, a la Escritura-- sera una de las continuas insistencias del coordinador Ratzinger. Segun el, ambos libros --la Biblia y el catecismo- han de mostrar su mutua complementariedad pastoral, cada uno en su propio ambito. Por ultimo, le fue tambien encomendada al prefecto Ratzinger la coordinacion de la redaccion de un compendio de ese mismo catecismo, que fue llevada a cabo justo antes del fallecimiento del papa polaco.

E. La predicacion (18)

Ratzinger ha prestado tambien a la predicacion una detenida atencion desde los anos setenta del siglo pasado. Junto con la liturgia y el ministerio, esta constituye uno de los lugares en que Cristo se hace presente en la Iglesia, segun recuerda tambien la Confesion de Augsburgo (1530), una sintesis de la fe que ofrecieron los protestantes, quienes han desarrollado sobre todo esta dimension de la predicacion, en detrimento incluso de los sacramentos. El desarrollo de esta dimension resulta pues evidente. Ratzinger le concede tambien gran importancia, tal como se puede apreciar en sus propias homilias. Como predicador, sabra alternar los conceptos con los simbolos, las palabras con las imagenes, el lenguaje racional con el poetico y emocional. Ademas, la reflexion de Ratzinger sobre la liturgia pone en primer lugar las bases para que tal predicacion refleje la voz de Cristo en la Iglesia. El principio cristologico y sobrenatural sera pues una de las premisas de su modo de entender la predicacion. Esta ha de expresar en palabras humanas la misma palabra de Dios.

La Biblia, la Iglesia -como ambito de lectura de la palabra de Dios-- y el dogma constituyen tres puntos de referencia claros para el predicador. Dogma y predicacion han de estar intimamente relacionados, repetia el teologo aleman. Ratzinger descendera sin embargo al detalle, a la hora de analizar los modos de exponer la fe cristiana. La predicacion ha de hablar sobre todo de Dios, y no de meros asuntos humanos. Barth afirmaba que, para predicar hoy en dia, habia que sostener la Biblia en una mano, y el periodico en la otra. La predicacion ha de estar enraizada tambien en el momento presente. Pero los nucleos tematicos esenciales de la predicacion son --segun el teologo bavaro-Cristo y la Trinidad: la predicacion ha de ser pues en primer lugar trinitaria y cristologica, a la vez que la dimension personalista no ha de ser un principio lejano, distante y abstracto. La categoria personal le dara una concrecion, una proximidad e incluso un calor muy especiales. Al mismo tiempo, sigue afirmando Ratzinger, en todo ejercicio de la predicacion ha de darse una continua referencia a la liturgia y a la historia, como enraizamiento concreto del kerigma cristiano.

Esto le puede proporcionar por un lado altura y profundidad, a la vez que un simultaneo anclaje en el tiempo y en la eternidad. La moral cristiana debe aparecer de igual manera en la predicacion, sigue recordando nuestro autor, sin caer en moralismos unilaterales. Constituyen ademas otros temas imprescindibles en las homilias la creacion como origen del logos de todas las cosas, esto es, del significado y sentido inscritos en la misma naturaleza. <<En el principio era el Logos ... Todo fue hecho conforme a el ... Y el Logos se hizo carne>> (Jn 1,1.3.10). Son estos los temas recurrentes en su pensamiento: Dios creador, la ley natural, la razon humana. La predicacion ha de dirigirse de este modo tambien a la existencia concreta de cada cristiano. Debe mantener asi vigente la llamada a la conversion, junto con la referencia a las parabolas ensenadas por el mismo Jesus y la experiencia --enriquecedora para toda la Iglesia- de los santos. Y no solo por concrecion. El cristocentrismo sera en fin una de las formulas para el exito de toda predicacion, la cual --concluye-- debe nacer del encuentro con Dios en Jesucristo, y llevar al encuentro con el y con su mismo amor.

CONCLUSIONES

En la teologia de Joseph Ratzinger vemos pues una sintesis madura de los logros alcanzados por los movimientos biblico, liturgico, patristico y ecumenico de los anos anteriores al concilio Vaticano II, asi como de la mejor teologia del siglo XX. En su pensamiento teologico, los principios de la Escritura y la liturgia, la persona y la Iglesia, la razon y la teologia de los Padres (algunos de ellos re-descubrimientos muy recientes) ocupan un lugar central y estructural.

Para la <<nueva evangelizacion>> resulta indispensable no solo la profundizacion en la propia fe, sino tambien el coraje de la razon, asi como la busqueda de la verdad y de un amor verdadero. En este recorrido, hemos podido ver que, a pesar de no poderse ver la teologia de Joseph Ratzinger como un proyecto sistematico --en el sentido habitual que tiene este termino--, si que lo podemos considerar como un desarrollo organico, sinfonico y unitario de su reflexion sobre la fe y la doctrina cristiana. Todo gira en torno a los mencionados conceptos de amor, verdad y belleza, presentes en la persona de Jesucristo.

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SCHONBORN, C., <<Papst Benedikt XVI. uber "Schopfung und Evolution">>, Theologische Beitrage 40 (2009/3) 211-218.

SCHUSLER FIORENZA, F., <<From theologian to pope: A personal view Back, past the public portrayals>>, Harvard divinity bulletin 33 (2005/2) 56-62.

STAGLIANO, A., Madre di Dio. La mariologia personalistica di Joseph Ratzinger, Cinisello Balsamo: San Paolo, 2010.

VERWEYEN, H., Joseph Ratzinger-Benedikt XVI. Die Entwicklung seines Denkens, Darmstadt: Wissenschaftliche Buchgesellschaft, 2007.

VIGNINI, G., Joseph Ratzinger-Benedetto XVI. Una guida alla lettura, Citta del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana, 2010.

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RECIBIDO: 15 DE SEPTIEMBRE DE 2011 / ACEPTADO: 2 DE ABRIL DE 2012

Pablo BLANCO

Facultad de Teologia. Universidad de Navarra

Pamplona. Espana

pblanco@unav.es

(1) Recogidos en BLANCO, P., La teologia de Joseph Ratzinger. Una introduccion, 2 ed. Madrid: Palabra, 2011, 427 pp.; alli se contienen las referencias a las obras de nuestro teologo asi como bibliografia secundaria, a las que remito. Un intento de sintesis anterior, que ahora corrijo, se encuentra publicado como <<The theology of Joseph Ratzinger. Nuclear ideas>>, Theology today 68 (2011/2) 153-173; tr. cast.: <<La teologia de Joseph Ratzinger. Temas centrales>>, Revista catalana de teologia 36 (2011/1) 257-281; tr. it.: <<La teologia di Joseph Ratzinger. Argomenti centrali>>, Rivista teologica di Lugano (2011/2) 255-275.

(2) Veanse por ejemplo: BOEVE, L., <<Introduction. Joseph Ratzinger: his life, work and thought>>; MANNION, G., <<Preface. Mapping a theological journey>>, en BOEVE, L. y MANNION, G., The Ratzinger Reader, New York: T&T Clark, 2010, 12; BOEVE, L., <<"La vrai reception de Vatican II n'a pas encore commence". Joseph Ratzinger, Revelation et autorite de Vatican II>>, en ROUTHIER, G. y JOBIN, G. (dirs.), L'autorite et les Autorites. L'hermeneutique theologique de Vatican II, Unam Sanctam, Nouvelle Serie 3, Paris: Cerf, 2000, 13-50; puede verse tambien en esta misma linea: KRANING, W., <<Einleitung>>, en IDEM (Hg.), Ich glaube, Leipzig: 1979, 13, donde habla mas bien de una messianische Theologie siempre coherente con sus principios; SCHUSLER FIORENZA, F., <<From theologian to pope: A personal view Back, past the public portrayals>>, Harvard divinity bulletin 33 (2005/2) 56-62; KOMONCHAK, J. A., <<The Church in crisis: Pope's Benedict theological vision>>, Commonweal (3-6-2005), 11-14; GUTIERREZ, C., <<Presupuestos de la teologia de J. Ratzinger>>, Ecclesia (2007/2) 215-216; ROWLAND, T., La fe de Ratzinger. La teologia del papa Benedicto XVI, Granada: Nuevo Inicio, 2008, passim; CASALE, U., <<Introduzione>> a Fede, ragione, verita e amore. La teologia di Joseph Ratzinger. Un'antologia, Torino: Lindau, 2009, 51, n. 112.

(3) HAHN, S. W., Covenant and Communion. The Biblical Theology of Pope Benedict XVI, Grand Rapids: Brazos Press, 2009, 16; cfr. MURPHY, J., Christ our joy. The theological vision of Pope Benedict XVI, San Francisco: Ignatius, 2008, 10. En estas paginas, nos citaremos solo la bibliografia secundaria, pues la primaria ya se encuentra en los mencionados estudios.

(4) Para la bibliografia de Ratzinger, puede verse: BLANCO, P., La teologia de Joseph Ratzinger, 383-401; para la bibliografia secundaria 384, n. 4; cfr. tambien: HOFMANN, P., Benedikt XVI. Einfuhrung in sein theologisches Denken, Paderborn-Munchen-Wien-Zurich: Ferdinand Schoningh, 2009, 101-113, 139-143; BOEVE, L., <<Christ, humanity and salvation>>, en BOEVE, L. y MANNION, G., The Ratzinger Reader, 65-75; KOCH, K., Das Geheimnis des Senfkorns. Grunzuge des theologischen Denkens ron Papst Benedikt XVI., Regensburg: Pustet, 2010, 23-26, 58-59, 146-158, 244-250; VIGNINI, G., Joseph Ratzinger-Benedetto XVI. Una guida alla lettura, Citta del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana, 2010, 29-41; RICHI ALBERTI, G., <<Dios y hombre en un bocado>>, en IDEM (ed.), Jesucristo en el pensamiento de Joseph Ratzinger, Madrid: Facultad de Teologia <<San Damaso>>, 2011, 13-17; CARBAJOSA, I., <<Jesucristo, cumplimiento de la historia de Israel>>, ibid., 41-67; SODING, T., <<Jesucristo segun el nuevo testamento>>, ibid., 69-75; SEQUERI, P., <<Jesucristo, el testigo fiel>>, ibid., 97-113; URIBARRI BILBAO, G., <<Jesucristo, el Hijo. La clave del "yo" de Jesus>>, ibid., 115-153; DE NAVASCUES BENLLOCH, P., <<Jesucristo, fuente de agua viva>>, ibid., 157-187; IZQUIERDO, C., <<Jesucristo, el redentora>>, ibid., 189-213; DEL POZO, G., <<Jesucristo, nuevo Adan: unidad de la teologia y unidad de los hombres>>, ibid., 215-283; BUENO DE LA FUENTE, E., <<La alegria de un amor hasta el extremo. Coordenadas de Jesus de Nazaret de J. Ratzinger>>, Burgense 52 (2011/2) 445-463.

(5) Cfr. BLANCO, P., La teologia de Joseph Ratzinger, 59-80; 60, n. 8; RAUSCH, T. P., Pope Benedict XVI. An introduction to his theological vision, New York-Mahwah: Paulist Press, 2009, 121-139; HOFMANN, P., Benedikt XVI. Einfuhrung in sein theologisches Denken, 92-98; MANNION, G., <<Liturgy, catechesis and evangelitation>>, en BOEVE, L. y MANNION, G., The Ratzinger Reader, 225-229; ROWLAND, T., Benedict XVI. A guide for perplexed, New York: Continuum, 2010, 25-47; KOCH, K., Das Geheimnis des Senfkorns, 26-28, 127-145.

(6) Cfr. BLANCO, P., La teologia de Joseph Ratzinger, 82-100; 83, n. 8; BOEVE, L., <<Theological fundations: revelation, tradicion and hermeneutics>>, en BOEVE, L. y MANNION, G., The Ratzinger Reader, 13-18, 33-37, 42-45; ROWLAND, T., Benedict XVI. A guide for perplexed, 45-70; VIGNINI, G., Joseph Ratzinger-Benedetto XVI. Una guida alla lettura, 19-28; LOPEZ MARTINEZ-VARGAS, J., <<Joseph Ratzinger y la hermeneutica de la Sagrada Escritura en la Iglesia>>, Revista teologica limeme 45 (2011/1) 65-84; SANCHEZ NAVARRO, L., <<La lectura eclesial de la Escritura>>, en RICHI ALBERTI, G. (ed.), Jesucristo en el pensamiento de Joseph Ratzinger, 21-38.

(7) Cfr. BLANCO, P., La teologia de Joseph Ratzinger, 101-123; 102, n. 4; HOFMANN, P., Benedikt XVI. Einfuhrung in sein theologisches Denken, 64-79; MANNION, G., <<Understanding the Church>>, en BOEVE, L. y MANNION, G., The Ratzinger Reader, 81-118; IDEM, <<Teaching and authority: dimensions of magisterium>>, ibid., 179-223; KOCH, K., Das Geheimnis des Senfkorns, 28-36, 98-126, 255-265.

(8) Bibliografia ratzingeriana en BLANCO, P., La teologia de Joseph Ratzinger, 287-303; bibliografia secundaria en 288, n. 2; CASALE, U., <<Introduzione>> a Fede, ragione, verita e amore. La teologia di Joseph Ratzinger. Un'antologia, 44-45; STAGLIANO, A., Madre di Dio. La mariologia personalistica di Joseph Ratzinger, Cinisello Balsamo: San Paolo, 2010; DE FIORES, S., <<Presentazione>>, ibid., 7-22.

(9) Cfr. BLANCO, P., La teologia de Joseph Ratzinger, 125-139; 126, n. 6; SCHMIDBAUR, H. C., <<Teologia ascendente o teologia discendente? Joseph Ratzinger e Hans Urs von Balthasar di fronte a Karl Rahner>>, en LANZETTA, S. M. (ed.), Karl Rahner, un'analisi critica. La figura, l'opera e la ricezione teologica di Karl Rahner (1904-1984), Siena: Cantagalli, 2009, 256-258; CASALE, U., <<Introduzione>> a Fede, ragione, verita e amore. La teologia di Joseph Ratzinger, 38-39; STAGLIANO, A., Madre di Dio. La mariologia personalistica di Joseph Ratzinger, 61-78.

(10) Sobre este tema, puede verse: BLANCO, P., La teologia de Joseph Ratzinger, 187-210; 191, n. 11; HOFMANN, E, Benedikt XVI. Einfuhrung in sein theologiches Denken, 123-128; ROWLAND, T., Benedict XVI. A guide for perplexed, 71-92; KOCH, K., Das Geheimnis des Senfkorns, 14-16, 38-41, 98-126, 266-275; VIGNINI, G., Joseph Ratzinger-Benedetto XVI. Una guida alla lettura, 9-18; SANCHEZ DE LA CRUZ, C., Don y gratuidad. Claves para la teologia moral, Madrid: U.P. Comillas, 2011.

(11) Para las fuentes, vease BLANCO, P., La teologia de Joseph Ratzinger, 174-187; bibliografia secundaria en 174, n. 2; cfr. tambien VODERHOLZER, R., <<La fede che libera la ragione>>, en AZZARO, P. (ed.), Joseph Ratzinger. Opera omnia. Invito alla lettura, Citta del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana, 2010, 77-79; SANCHEZ DE LA CRUZ, C., Don y gratuidad. Claves para la teologia moral, 26-49; TREMBLAY, R., <<Jesucristo, fuente de la vida moral>>, en RICHI ALBERTI, G. (ed.), Jesucristo en el pensamiento de Joseph Ratzinger, 285-303.

(12) Cfr. BLANCO, P., La teologia de Joseph Ratzinger, 39-59; 39, n. 5; ARNOLD, J., <<Nuchterne Trunkenheit in liturgicis--eine evangelische Antwort auf Joseph Ratzingers Theologie der Liturgie>>, en VODERHOLZER, R. (Hg.), Der Logos-gema[sz]e Gottesdienst. Theologie der Liturgie bei Joseph Ratzinger, Regensburg: Pustet, 2009, 96-101; PRA[sz]L, K., <<Psallite sapienter. Joseph Ratzinger und seine Schriften zur Kirchenmusik>>, ibid., 278-299; CAVAGNINI, M., <<Ut in omnibus glorificetur Deus. Una riflessione sullo stato di fatto della Musica Sacra in Italia e qualche considerazione che ci auguriamo utile anche fuori dell'Italia>>, ibid., 332-352; ROWLAND, T., Benedict XVI. A guide for perplexed, 25-47.

(13) Ver fuentes en BLANCO, P., La teologia de Joseph Ratzinger, 263-286; bibliografia secundaria en 263, n. 4; HOFMANN, P., Benedikt XVI. Einfuhrung in sein theologiches Denken, 130-136; BOEVE, L., <<Christ, humanity and salvation>>, en BOEVE, L. y MANNION, G., The Ratzinger Reader, 72-75; ROWLAND, T., Benedict XVI. A guide for perplexed, 71-113; KOCH, K., Das Geheimnis des Senfkorns, 49-56, 276-279; VALLIN, P., <<Jesucristo, el eskathon>>, en RICHI ALBERTI, G. (ed.), Jesucristo en el pensamiento de Joseph Ratzinger, 305-345.

(14) Cfr. BLANCO, P., La teologia de Joseph Ratzinger, 141-156; CASALE, U., <<Introduzione,, a Fede, ragione, verita e amore. La teologia di Joseph Ratzinger, 57-58; BOEVE, L., <<Theological fundations: revelation, tradicion and hermeneutics>>, en BOEVE, L. y MANNION, G., The Ratzinger

Reader, 28-33; IDEM, <<Chirst, humanity and salvation>>, ibid., 51-79; ROWLAND, T., Benedict XVI. A guide for perplexed, 114-128; VODERHOLZER, R., <<La fede che libera la ragione>>, en AZZARO, E (ed.), Joseph Ratzinger. Opera omnia. Invito alla lettura, 19-51.

(15) Cfr. BLANCO, P., La teologia de Joseph Ratzinger, 158-172; 157, n. 5; WEIMANN, R., <<Glaube und Vernunft im Denken Joseph Ratzingers>>, Forum katholische Theologie 26 (2010) 58-69; MULLER, K., <<Die Vernunft, die Moderne und der Papst>>, Stimmen der Zeit 227 (2009/5) 291-306; COLOGNESI, P., <<Benedikt XVI. Die Wiederentdeckung der Weite der Vernunft>>, Spuren 5 (2006/9) 11-15. Sobre la superacion del racionalismo y la <<correccion del dogma por la historia>>, puede verse: HAHN, S. W., Covenant and Communion, 30-34, 82-83, 116-123; BOEVE, L., <<Theological fundations: revelation, tradicion and hermeneutics>>; MANNION, G., <<Preface. Mapping a theological journey>>, en BOEVE, L. y MANNION, G., The Ratzinger Reader, 18-21; HOFMANN, P., Benedikt XVI. Einfuhrung in sein theologisches Denken, 31-36, 49-64, 81-85; ROWLAND, T., Benedict XVI. A guide for perplexed, 114-128; KOCH, K., Das Gebeimnis des Senfkorns, 159-161.

(16) Cfr. MOLNAR, P. D., <<Can Theology be Contemporary and True? A Review Discussion>>, The Thomist 52 (1988), 534-535; KAES, D., Theologie im Anspruch von Geschichte und Wahrheit. Zur Hermeneutik Joseph Ratzingers, pro manuscripto, St. Ottilien: 1997: Dissertationen. Theologische Reihe, Bd 75, 57, 59; puede consultarse tambien mi ensayo Joseph Ratzinger. Vida y teologia, Madrid: Rialp, 2006; <<?Que es la teologia? Vida y teologia en Joseph Ratzinger>>, Roczniki Teologii Dogmatycznej 56 (2009) 79-116.

(17) Veanse las fuentes ratzingerianas en BLANCO, P., La teologia de Joseph Ratzinger, 337-352; bibliografia secundaria en 338, n. 4; O'CALLAGHAN, J. F., <<A new catechism for an old tradition>>, Homiletic and pastoral review 109 (2009/4) 58-65; HOFMANN, P., Benedikt XVI. Einfuhrung in sein theologisches Denken, 117-119; MANNION, G., <<Liturgy, catechesis and evangelitation>>, en BOEVE, L. y MANNION, G., The Ratzinger Reader, 229-233,240-256.

(18) Cfr. BLANCO, P., La teologia de Joseph Ratzinger, 245-262; 245, n. 4; MATENA, A., <<Theologie und Verkundigung: Die Gleichnisse>>, en HOPING, H. y SCHULZ, M. (Hg.), Jesus und der Papst. Systematische Reflexionen zum Jesus-Buch des Papstes, Freiburg-Wien-Basel: Herder, 2007, 77-81; CASALE, U., <<Introduzione, a Fede, ragione, verita e amore. La teologia di Joseph Ratzinger, 44; HOFMANN, P., Benedikt XVI. Einfuhrung in sein theologisches Denken, 113-117.
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Title Annotation:ESTUDIOS
Author:Blanco, Pablo
Publication:Scripta Theologica
Date:Aug 1, 2012
Words:14143
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