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El palimpsesto frente la historia y el canon novelistico en La Insolita Historia de la Santa de Cabora de Brianda Domecq.

Brianda Domecq elige sagazmente la tactica del palimpsesto, con toda su intencionalidad estetica y politica, lo cual le permite evidenciar un perfil de narracion marginal y a la vez crear una novela que se sobrepone por su aliento y diseno a los relatos novelisticos con los que establece un juego tenso de intertextualidades: Tomochic (1893-1906) de Heriberto Frias (1870-1925) como texto primordial, y la presencia de otro palimpsesto en el trasfondo, entre Los sertones (1902) de Euclides Da Cunha (1866-1909) y La guerra delfin del mundo (1981) de Mario Vargas Llosa (1936-).

El palimpsesto al ser una modalidad de escritura que se anota a lo largo del reves de un texto primordial cobra un sentido de clandestinidad, de discurso suplementario, por lo que resulta una estrategia narrativa muy oportuna para la expresion de la voz femenina, de ordinario sometida a inscribirse en el margen de los textos monologicos. El palimpsesto es conocido como manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura borrada artificialmente. La principal escritura borrada es Tomochic, que se hace presente desde los primeros parrafos, y es un texto que provoca una reaccion de rechazo a tal grado que La insolita historia se estructura como contratexto de aquel. En "La insolita historia de una novela" Brianda Domecq reconoce que la version que de Teresa hace Tomochic es una critica ligera y un agravio, lo cual la motivo a entender y hacer patentes las complejas contradicciones de Teresa Urrea, la protagonista: "Teresa no era de las que se dejan criticar ni insultar facilmente y Frias, para ser franca, ha hecho justamente eso" (165). En un segundo plano aparecen aludidos y eludidos artificial y artisticamente los textos de La guerra delfin del mundo y Los sertones, que amplian las resonancias y la significacion de La insolita historia. Toril Moi encuentra en la tactica (palimpsestica) de oponerse y adaptarse a los modelos literarios androcentristas una forma profundamente feminista, incluso distingue una fundacion y tradicion universal de escritura de mujeres:
   Desde Jane Austen y Mary Shelley, hasta Emily Bronte y Emily
   Dickinson las mujeres han escrito obras literarias que, en cierto
   sentido, son como palimpsestos, obras cuyas superficies ocultan y
   oscurecen niveles de significacion mas profundos, menos accesibles
   (y menos aceptables socialmente). Asi, estas autoras alcanzaron una
   dificil meta: una autoridad literaria autenticamente feminista.
   (73)


En La insolita historia el palimpsesto es un ejercicio estetico de la postmodernidad, porque atiende al texto original, al origen de los hechos historicos y porque cuestiona todo prestigio de originalidad. Tal actitud Linda Hutcheon la reconoce como:
   La parodia es una forma perfectamente postmoderna, en algunos
   sentidos, porque paradojicamente ambas incorporan y desafian
   aquello que parodian. Tambien obligan a una reconsideracion de la
   idea de origen u originalidad que sea compatible con otras
   interrogaciones postmodernas y de los supuestos del liberalismo
   humanista. (11)


La significacion de palimpsesto y parodia postmoderna en La insolita historia se aclaran no tanto porque sea una version satirica de Tomochic, sino debido a que tambien es un profundo cuestionamiento de dos fines de siglo frente al supuesto humanismo liberal moderno del porfiriato y del neoliberalismo de nuestra modernidad, como anverso y reverso, respectivamente.

Brianda Domecq oportunamente teje el diseno de su texto monumental aprovechando el reverso de la trama de la novela Tomochic de Heriberto Frias. Es el reves en cuanto al tono tragico del asunto de Eros vs Polis y sus resultados de Tomochic, su vision de la masacre y el frustrado enamoramiento de Miguel Mercado y Julia. En contraparte, Domecq utiliza una compleja entonacion que va desde el testimonio y denuncia al dramatismo del trasunto historico y de los conflictos sicologicos de los protagonistas, hasta la sutil ironia, la constante parodia y lo carnavalesco a partir de la concepcion y ejecucion de la novela bajo un diseno polifonico. Tomochic es una novela tradicional (realista con visos naturalistas), premoderna en el sentido expuesto por George Lukacs. En contrapunto, La insolita historia coincide con la tradicion mexicana de la postmodernidad. Domecq se reconoce dentro de una tradicion escriturai femenina de mas de cuatro decadas, a partir de los textos de Rosario Castellanos (Mujer que publica 87) y se considera parte de una generacion fundacional en la literatura mexicana escrita por mujeres: "Estamos sentando precedente; nuestras hijas y nietas literarias no tendran que partir de cero" (Mujer que publica 25). Aunque Domecq en sus ensayos reiteradamente problematice y parodie las periodizaciones literarias, simpatiza con las tendencias postboom y postfeministas. Se debe entender el postboom como Elzbieta Sklodowska reconoce esta multidireccional tendencia, como un "mosaico de textos, buscando la produccion de significado en relacion a los precursores, en el espacio del paisaje textual marcado por la conflictiva coexistencia de impulsos de ruptura y continuidad, de rechazo y absorcion" (173). Domecq escribe su novela en el reverso de muchos precursores, especialmente en el de Tomochic donde Teresa era personaje de mencion, presente por ausencia, en cambio en La insolita historia es eje focal, nucleo narrativo y los enfrentamientos en Tomochic se vuelven una noticia, simples referentes al fantasma, se privilegia lo novelesco por encima de lo epico, lo privado sobre la esfera de lo publico, la herstory se evidencia ante la history, y finalmente lo ficcional sobrepasa a lo historico.

Con respecto al valor contestatario de la novela de Frias, John Brushwood advierte que "realmente solo una imaginacion desenfrenada podia descubrir secretos militares en Tomochic, pero no es dificil encontrar algunas dudas graves sobre la estabilidad del regimen" (179). Si por una parte, no revela secretos militares o cae en traiciones de estado, por otra parte denuncia los tratos arrogantes hacia los serranos, los actos de pillaje de la soldadesca y sobre todo la extrema crueldad del ejercito al torturar y ejecutar a los bravos tomochitecos. En anadidos interpolados en la edicion de 1906 aparecian juicios justificando la masacre: "Y Miguel reconocia otra vez que la Suprema Autoridad Nacional habia cumplido con su deber sofocando de golpe, a sangre y fuego, aquella rebelion, por la ferrea mano del general Diaz" (194). Hay repetidas protestas contra el abandono politico, educativo, eclesiastico, contra los abusivos impuestos sin ofrecer ningun servicio a cambio, contra lo que llama lugubre e insolente caciquismo politico. Como en toda literatura clandestina hay ambiguedades, si por un lado se plantean las denuncias ya mencionadas, al mismo tiempo insiste en apologias recurrentes de las razones de la campana por el riesgo de contagio de la locura tomochiteca en el cuerpo nacional y la potencial catastrofe de la sangre derramada inutilmente (26, 143).

Algunos criticos como Brushwood parten del presupuesto de que "Tomochic era una pequena aldea indigena del Norte de Mexico, habitada por un punado de obstinadas personas" (179). Esta fue en su tiempo la interpretacion oficialista gubernamental de que era un poblacho de indios, de esta manera se minimizaba o justificaba la represion violenta y la amanada version porfirista del hecho.

Frias aclara que los tomochitecos eran criollos y no indigenas, lo cual dejaba sin argumentos positivistas darwinistas al gobierno federal: "Y era lo mas extrano que no constituian una tribu barbara. No eran indigenas, sino criollos. Sangre espanola, sangre arabe, de fanatismo cruel y de bravura caballeresca, circulaba en aquella raza maravillosa tarahumara y andaluza" (26). Aunque en rigor al ser mezcla de las razas mencionadas, mas que criollos debio Frias identificarlos como mestizos. La insolita historia coincide con Tomochic, en este aspecto contestatario al reconocer Frias la expresion racial de los tomochitecos como criollos, los describe altos barbados como su lider Cruz Chavez: "tenia el cabello, el bigote y la barba negros; la tez blanca" (222).

A pesar de su titubeante ideologia, Tomochic fue la novela mas perseguida del siglo XIX mexicano. Por esta razon, Frias fue enjuiciado por alta traicion, difamacion y otros cargos (Brown 38-46). Es para su tiempo y para la tradicion novelistica mexicana la voz de lo clandestino.

La perspectiva de Brianda Domecq constituye la contraimagen de Tomochic, su estrategia se basa en aprovechar los aspectos contestatarios, pero sobre todo en recuperar las omisiones y silencios de Frias en torno a este misterioso personaje historico de Teresa Urrea "la Santa de Cabora", para recobrarla como protagonista novelesca y al mismo tiempo mantener una tactica de borronear, entremezclar, inventar marcas y trazas de autenticidad y de verismo. Su intencion inicial es develar las contradicciones en que cae Frias al describirla. Utiliza la novela misma para cuestionar aquel primer relato, cuando reclama en voz de La Investigadora:
   ?Como compaginar esas descripciones excelsas con frases como
   aquella pobre muchacha histerica, epilepsia pacifica, aquella ilusa
   criatura toda nervios? Desde ese momento se sintio poseida de una
   curiosidad malsana que le comia las entranas. Se convirtio en rata
   de biblioteca, en polilla de archivo, en oreja de anecdotas e
   historias increibles, en sabueso de pistas perdidas. (11)


Otro contradibujo ademas del papel protagonico y estructural de Teresa es la relacion de antipodas de los testigos narradores: el subteniente Miguel Mercado y La Investigadora. La manufactura psicologica y estetica de los personajes protagonistas y secundarios en Tomochic son elaborados por contraste, planos, estaticos y predecibles, los de Domecq solidos y constantes en su evolucion psicologica, mas complejos y pluridimensionales en su significacion existencial e ideologica. En cuanto a la trama La insolita historia elige seguir la jornada de autodescubrimiento de Teresa y sus desencuentros, a la inversa de Tomochic que destaca lo epico, donde los hechos guerreros son centrales y predominantes, asi como las vicisitudes de los acontecimientos exteriores. El elemento toral entre ambas novelas es el diseno diametralmente opuesto de la tonalidad ironico-parodica de La insolita historia, la inclusion de la estetica de lo fantastico y la interpretacion de mundo que de ello derivan.

Sin duda, la entonacion funciona como punto de inflexion entre ambas novelas y es lo que las separa en dos entidades opuestas. Para Brianda Domecq la estetica de la parodia es un lente para leer y escribir el mundo, lo que ella misma resume en la siguiente formula: "me faltaba hablar del espacio del humor donde nuestros textos suelen confirmar que si nos reimos es porque la cosa va en serio" (Mujer que publica 65). Esta actitud estetica de Domecq se articula al contexto de la escritura feminista mexicana y directamente a quien ella misma considera una de sus fundadoras: Rosario Castellanos (1925) en su ensayo "La liberacion del amor" (1973), quien recomienda a las mujeres mexicanas "entrar a la casa de la risa, resulta una experiencia siempre saludable el ver nuestra imagen reflejada en los espejos deformantes" (Mujer que publica 265). Este sentido del humor al que alude Domecq ofrece un amplio espectro de niveles humoristicos desde la fina ironia hasta el carnaval extremo. La insolita historia se envuelve deliberada y beligerantemente en una atmosfera carnavalesca, como un malicioso guino de como iniciar la lectura y como concluir la interpretacion desde el desenlace. Se justifican el "Introito" y el "Epilogo," que subvierten el tono del resto de la novela de aparente diseno balzaciano. El "Introito," la parte inicial de la Santa Misa (acto liturgico nuclear del catolicismo) es en La insolita historia una accion de desconocimiento y expulsion de la posible entronizacion de Teresa como santa universal y tambien queda denegada su admision a la Gloria. Como en la estetica del carnaval, el "Introito" nos prepara para un mundo al reves: lo de arriba hacia abajo y lo de dentro hacia fuera, inversion, subversion y reversion. Representan la farsa de un dios y un arcangel que revisan torpe y burocraticamente el ingreso al paraiso de Teresa, su solemne juicio particular. Gabriella De Beer, con respecto a la parodia, la encuentra ligera y divertida, no transgresora y ambigua: "El sentido del humor subyacente, combinado con un toque de malicia, hace a su obra ligera y entretenida, aun cuando el tema sea dificil y serio" (149). De Beer propone una lectura que reduce los multiples significados de la parodia domecquiana a un ligero entretenimiento, y no advierte que en esta novela la forma es ya el contenido; se desatiende su intencionalidad y minimiza su riqueza interpretativa. La novela se centra en el sentido y funcion del carnaval segun lo describe Julia Kristeva:
   La estructura carnavalesca es como la huella de una cosmogonia que
   no conoce la substancia, la causa, la identidad fuera del vinculo
   con el todo que solo existe en la relacion y por la relacion. La
   supervivencia de la cosmogonia carnavalesca es antiteologica (lo
   que no quiere decir antimistica) y profundamente popular. Permanece
   como substrato a menudo desconocido o perseguido de la cultura
   occidental oficial a todo lo largo de su historia. (14)


Desde el "Introito" queda establecido que la novela sera lo insolito de las curaciones sin dios, sin "el todo" y sin restauracion de un orden, sin revelaciones teologicas, misticas o de autodescubrimiento, ni siquiera de sus causas, sus consecuencias. Es un hacer prodigios sin saber, es un poder en manos de otros: La Huila, Lauro Aguirre, John van Order, etc. La divinidad de quien deberia provenir a Teresa la potestad de curar es un dios equivoco, fallido; acepta que comete errores, que puede ser enganado por sus creaturas: "No me suena. A ver, trae la lista de santas; a lo mejor se me colo una por ahi sin darme cuenta. !Ya hay tantas!" (8). Es una deidad ignorante e indolente con respecto a los humanos y su historia: "?A como andan alla abajo?" (9). Es un dios falocratico, misogino, intolerante. Reconoce que una mujer no vale si no tiene una genealogia, ni un lugar de procedencia, y menos si se la inventa, como lo hacen con su virginidad y sus martirios. Sugiere que su real genealogia arroja que es no solo "no santa, sino es una bastarda" y con eso concluye el introito: "Maria Rebeca quien pario a la puta de Cayetana, quien pario a Teresa llamada "de Cabora" (9). Lo "insolito" queda claro que no es lo sobrenatural, sino lo ahistorico, lo ageografico, lo no hagiografico de una mujer desplazada a la acro no topi a y a la "no persona" dentro de una cultura patriarcal.

La mayor parte de la critica literaria de La insolita historia se ha concentrado en analizar la trayectoria de Teresa, bajo un enfoque dialectico, lo cual ha reducido esa lectura de la novela a un juego de oposiciones binarias, al cumplimiento de un bildungsroman, al arribo a un estado de evolucion interior y de integracion social, propio de epistemologias doctrinarias neomarxistas o neoliberales. Gabriella De Beer percibe la novela bajo este acercamiento dicotomico, cuando propone:
   Teresa, producto de la lujuria y la inocencia, del conquistador y
   la conquistada, pasa la vida buscando su legitimidad, su propio yo,
   su autodeterminacion. Y aun cuando logra sus objetivos: que don
   Tomas la reconozca como su hija, su devocion para con los debiles y
   los enfermos, su participacion en la revolucion en nombre de la
   justicia social, la dominacion completa sobre su padre, y la
   apropiacion de roles masculinos, Teresa duda de su propio triunfo y
   permite que sus emociones la hagan tomar decisiones erroneas,
   llevandola, en consecuencia a la soledad. (147)


En realidad Teresa en la novela nunca se propone conscientemente un proyecto de subjetivacion, apropiacion o emancipacion de lo masculino con un final dominio sobre las fuerzas patriarcales. Teresa no se autopercibe como un sujeto epico, sino como una heroina problematica en el sentido que describe Lukacs en su Teoria de la novela, un personaje que falla en la incesante busqueda de lo inmanente y que no es ya entonces sino un trasfondo, un decorado; su voz se vuelve simple "acompanamiento; ha perdido su autonomia, no es sino la proyeccion captable por los sentidos, de lo esencial, es decir, de la interioridad" (57). En efecto, Teresa en su "segunda muerte", desde donde finalmente se recupera a si misma fragmentariamente, en un lapso semiconsciente antes de morir, reconoce su existencia como fallida, sin una explicacion ontologica o racional de sus poderes curativos, sin una certeza de su identidad sino como un proyecto utopico incumplido:
   Cuando pudo calmarse un poco juro solemnemente tres cosas: la
   primera, no separar las piernas jamas; la segunda, alejarse al
   monte cada vez que le tocaba la luna para que ningun hombre la
   oliera; y la tercera, nunca, nunca casarse ni tener hijos. Solo
   cuando se acordo de ello el dia de su segunda muerte comprendio que
   no habia cumplido con ninguna de las tres. (77)


En La insolita historia Teresa solo parcialmente es duena de su albedrio, se presenta dependiente de las empresas y voluntades de alguien mas (La Huila, Lauro aguirre, Cruz Chavez). No es una lideresa, sino una imagen, un instrumento, un totem para mantener la fe en la lucha de los yaquis, los politicos antiporfiristas y los tomochitecos. Es Cruz Chavez quien da fe a Teresa como virtud sobrenatural y como confianza en ella misma, de nuevo hasta en los confines irracionales de lo mistico, como santa es manipulada por Cruz Chavez, el lider tomochiteco que la confundia, la perturbaba, la atemorizaba y ejercia una poderosa fascinacion sobre ella: "--?Por que tienes miedo, Teresita? ?No es cierto que tu haces lo imposible? Si te hemos visto y nos han dicho. Nosotros creemos en ti y la fe obra milagros ?no es cierto? Si uno cree con todo el corazon en algo y lucha porque suceda, puede suceder ?no es cierto? ?No lo sabes tu tambien, Teresa?" (224). Cruz Chavez, al confirmar la fe de Teresa, parece cuestionarla, y aprovecha para reforzar y dirigir su actitud. En el siguiente dialogo se revela como un manipulador de la imagen de Teresa, como si se tratara de un fetiche necesario para mantener la fidelidad de los serranos bajo su mando: "Entonces, eso es todo lo que pido. Dejanos creer en ti, acompananos en espiritu y acepta ser nuestra Santa. De vez en cuando mandanos tus pensamientos y tus palabras; yo sabre interpretarlos para bien de mi pueblo. No te pido mas" (224).

La novela astutamente va sembrando fisuras, silencios, reticencias como el pasaje anterior, donde Cruz sugiere a Teresa un papel pasivo, distante y mudo; en cambio, se reserva para el el rol de interprete, exegeta y profeta con, sin o a pesar de Teresa. No hay compromiso por la justicia social de los desfavorecidos, la novela propone que la relacion con Cruz Chavez era una influencia negativa, que le causo una reaccion enfermiza: "Teresa se creyo curada; fue tal el alivio que se prometio nunca volver a sentir aquello" (227). Aunque halagaba su vanidad el sentirse venerada por los tomochitecos, Teresa los consideraba como un mal sueno: "contra el gobierno de don Porfirio. Tomochic ... la pesadilla" (227). La que Gabriella De Beer llama "devocion por los debiles" de parte de Teresa es muy cuestionable, ya no se puede soslayar el enojo que le causo el hecho de que publicaran su foto coronada como reina de los yaquis. Mas tarde, una vez instalada en Nogales, Arizona la empezaron a frecuentar indigenas fronterizos mexicanos a quienes fueron retirando de las inmediaciones de su casa y llevando a lotes baldios para que no estorbaran y poder rehacer su vida con las pocas familias decentes de la ciudad, con quienes empezaba a ser una celebridad (301, 302). Teresa, aun cuando goza de cierta fama binacional, lo es como un vehiculo publicitario, un logo mercantil, un pastiche politico en manos de Lauro Aguirre y de su padre. Recuerdese el grato asombro que causo Aguirre a la santa cuando:
   Un dia llego y llamo aparte a Teresa. Sin decir nada le puso una
   pesada bolsa en la mano. La joven lo miro sorprendida.

      --Mil ciento veinticinco dolares con setenta y cinco centavos--le
   anuncio, sonriendo--. Se vendieron mas de 1500 fotografias por todo
   el estado. Eres famosisima, mi querida Teresa. (303)


Finalmente no es revolucionaria, porque no se trato de una revolucion, sino de un alzamiento de unos doscientos serranos, quienes no promovian ningun programa politico a imponer, a pesar de los esfuerzos de Aguirre por darles direccion ideologica y de usarlos en su favor. Los de Cruz Chavez se levantaron contra el gobernador que les intento despojar de una imagen piadosa de la iglesia de Tomochic y contra los impuestos federales, alentados por supersticiones finiseculares apocalipticas. La lectura de Elizabeth Rodriguez comparte con De Beer la vision idealizada de Teresa a quien reconoce como "lidereza mistico politica" (Rodriguez 45). Rodriguez agrega que la novedad de "la santa" estriba en su condicion de modelo para la contemporaneidad: "En el caso de la novela en cuestion, Domecq en vez de reconstruir una heroina mitica nacional, reconstruye humanamente a una nueva heroina para el publico actual" (53). La misma Teresa de La insolita historia no tenia una ideologia precisa sino una enconada lucha contra los doctores, curas y contra el dictador Diaz, fundada en razones mas personales que ideologicas. Aguirre ocultaba a Teresa las razones politicas y economicas que tenia Diaz para evitar alzamientos en las serranias, bastaba con dejarle la imagen de que era el demonio panoptico, que era la bestia apocaliptica, que era enemigo del bien y la virtud, y que manejaba la emotividad de Teresa a base de imagenes vacias (225, 7). Se debe considerar de mayor interes novelistico e ideologico esta denuncia que hace Domecq de como la hegemonia masculina ha utilizado como treta de exclusion y dominio el ocultar informacion politica y a cambio nutrir a la mujer con simbolos y emociones irracionales. Michel Foucault establece que saber es poder y que una tactica de sumision de las masas durante los gobiernos omnimodos del siglo XIX era desideologizar al pueblo, desacreditar la actividad politica presentandola corrupta, como un contagio, asi que los politicos aceptaban la mision de ensuciarse para mantener al cuerpo social lejos y a salvo de este mal necesario (127). Durante el porfiriato, ademas del descredito y la censura de la politica tradicional, se elimina el aspecto doctrinario al declararla una ciencia, manejada por la elite intelectual de "Los cientificos". Al mismo tiempo la dictadura de Diaz se presentaba como un gestor administrativo bajo el conocido lema de: "mucha administracion y poca politica". Es exactamente la actitud paternalista y manipuladora que adopta Aguirre con Teresa, manteniendola al margen de la comprension y accion politica. A pesar de que la Teresa Urrea historica era un poderoso influjo mediatico, Vanderwood senala que se escribian articulos sobre ella todos los dias y que Teresa recibia diariamente mas de cien interrogatorios escritos, para lo cual tuvieron que habilitar a una persona como secretaria para darles respuesta (The Power of God 178). Vanderwood subraya el sigilo del gobierno, ya que fue enviado un peloton de militares federales a vigilar los eventos en los alrededores de Cabora durante 1890-1891; sin embargo, aclara que no resulta una presencia desestabilizadora, aunque para el gobierno de Sonora y para el federal significaba un riesgo de ruptura de la paz social de la region (178). En consonancia con este retrato historico, en la novela Teresa no presenta ni el perfil de conspiradora ni el de organizadora de movimientos sociales contra la dictadura; mas bien su imagen se expone aprovechada por otros para crear esa nocion de desestabilizadora social.

Domecq refuerza esta intencion de no desmesurar la dimension de Teresa hacia la pura milagreria, mejor aun se mantiene a Teresa como personaje de novela de la modernidad, dentro de cierta mediania protagonica, historiografica, lo cual se hace evidente al disminuir la magnitud de curandera prodigiosa a nivel regional, cuando en realidad, segun documenta Paul Vanderwood, alcanzo fama internacional en los Estados Unidos, Puerto Rico, Europa y Sudamerica, desde donde llegaban por miles a Cabora (170).

La imagen novelistica de Teresa no es la de una curandera tradicional mestiza como la describe Aurora Levins Morales, debido a que no cumple con una mision trascendente de recuperar y mantener la memoria de las historias subalternas de su genero y su condicion sociocultural (25), relacion que no sucede en Teresa porque por una parte, en ocasiones no recuerda haberlo hecho ni la forma de como realizo ciertas curaciones, siempre desconocio la naturaleza y origen de su poder curativo. Es presentada no como mediadora, sino destino y causa de todo. Lo que practica es una conducta de narcisismo hedonista, contrario a la autorrenuncia ascetica de la santidad. En La insolita ...:
   Empezo a padecer hambre de lo maravilloso. Nada de lo que conocia
   era comparable con las vibraciones del misterio que ella compartia,
   experimentaba y ejercia. Llego a fastidiarse de lo rutinario y se
   sorprendia deseandoles enfermedades terribles a las personas para
   poder ejercer de nuevo el milagro y sentir aquello que la
   trascendia pero, tambien, la elevaba por encima de los demas. (148)


Se revela a Teresa reconociendo que la fe ingenua de la gente era lo que mantenia el misterio y posibilitaba el milagro, por lo que decide motivar esa creencia centrada en ella y continuar su mecanica de poder sobre sus creyentes. Es decir que curaba sin saber por que, como, para que y sin fe. Aunque se afirma que la sabiduria curanderil fue aprendida de La Huila, se hace la enfatica diferenciacion de que La Huila era bruja, no curandera herbolaria y asi aclara la voz narradora: "Sin embargo, se entrego instintivamente a los suministros de la bruja-curandera anciana que bamboleaba de aqui para alla como un enorme zopilote mas a punto de engullirla que de curarla" (18). Finalmente el sentido altruista de las curaciones de Teresa se descubre cuando nos enteramos que habia acumulado una gran cantidad de dinero, producto de las cuotas o dadivas recibidas y de escapularios y otros fetiches de la santa pagados por sus fieles pacientes. Por el servicio burocratico de sus milagros teatralizados para una compania medica recibe $10,000, que generosamente dedica a la construccion de la clinica que llevara su nombre. Ese tiempo se dedica al estudio cientifico de sus curaciones y de la medicina; es decir, paso de curandera herbolaria y prodigiosa a un perfil cercano a la medicina cientifica, la cual combatia ardientemente durante su residencia en Cabora. No obstante esta trayectoria de contradicciones, Teresa como curandera no tiene conciencia de ser memoria (que como propone Levins Morales) para historizar las identidades con el fin de revelar los mecanismos de poder y las condiciones presentes de opresion, y resistencia, con nombres reales (25).

Teresa decide identificarse con una clase dominante dejando atras su origen materno, que sufria condiciones de abuso y explotacion del patriarcado burgues rural mexicano. Aunque tampoco se ajusta al caracter de la curandera historiadora que propone Levins Morales: "parte de la tarea de la curandera historiadora es la diagnosis. Necesitamos preguntarnos que tipos de historia imperial causaron el mayor dano, cuales mentiras son el cimiento de nuestro colonizado sentido de nosotros mismos" (27). A pesar de que el transcurrir de Teresa como curandera carece de esta conciencia diagnostica, no obstante gracias a su trayectoria personal cumple al poner en evidencia las fuerzas hegemonicas que la alienaron: el influjo de la brujeria y la magia ancestrales de La Huila, la persecucion o asecho del gobierno dictatorial de Diaz y el Obispo Herculano de Sonora, su indeterminacion ante el discurso de la religion tradicional, el fanatismo finisecular de Chavez, ante el de Aguirre y sus propias doctrinas espiritistas. Al residir en el imperio estadounidense se desvelan las fuerzas enajenantes de la politica convertida en mercadotecnia y capital economico. Su prodigio se ve transformado a espectaculo circense como propaganda industrial; es ahora una farsa rentable, pasa de ser la santa, el espiritu puro, a puro cuerpo, que registra en una competencia de belleza en que gana, experimenta una maternidad distante y finalmente se recupera desde su soledad, para civilmente trabajar por los derechos de la salud de Clifton, Arizona. En sintesis, no es la conciencia de Teresa la que narra su periplo, pero es suficientemente elocuente para transparentar las tacticas de control y sancionamiento que confronto y sobrevivio o sobremurio para contarlo (no como diagnosis, sino como novela), el dia de su Segunda muerte, como sustitucion, como revelacion de una verdad, es la develacion de otra imposibilidad de Teresa de ser razon, poder politico, guerra emancipadora, economia prospera, historia fundacional de pueblos, por no ser tiempo, ni memoria, por ser reducida a sombra:

Mis iguales, asi me lo ensenaron, nada tuvieron que ver en el desarrollo de la ciencia, ni escribieron los suenos de nuestros ancestros, ni lucharon por el poder, ni les preocupo el sentido de la libertad, ni participaron del arte ... hombres, hombres y fechas, reinos abolidos y una misma sombra silenciada, embarazada, arrinconada con ninos y perros en tiempo de guerra, prostituida en la riqueza y solo reconocida en la voluntad cancelada: mujeres habituadas a la prision cotidiana ... ?A que puedo aspirar si mi sexo carece de historia? (Mujer que publica 29)

La estructura de La insolita historia revierte la de Tomochic no solo por los elementos antes senalados: tonalidad, trama, personajes, sino a causa del manejo del concepto de historia, que es otro eje extraordinario de parodizacion. Frias publica la obra con el titulo !Tomochic! Episodios de campana. Relacion escrita por un testigo presencial. Domecq incluye en los terminos "la insolita historia" una aparente voluntad de verismo y de revelacion de secretos, como lo hace Frias. Sin embargo, lo "insolito" resulta ser su concepcion de historia, que no es la history como metodo racional objetivo de comprobacion de sucesos determinantes para una comunidad, apoyados en la acumulacion y comprobacion de fuentes y recursos bibliograficos. En contraste, La insolita historia presenta una intrahistorizacion (1) focalizada desde la conciencia femenina historica, como pretexto para narrarla desde la metodologia irracional novelistica de lo sobrenatural, la intuicion, la imaginacion, los monologos de conciencia y la estetica de lo fantastico. Vale la pena insistir que la novela tiene como falsos articuladores el punto de fuga de los estados de inconciencia de Teresa (la segunda muerte de Teresa) y el caos mental de la investigadora. Domecq reelabora la ideologia de la herstory desde una postura postfeminista que expone claramente:

Me senti poseida; repetia una y otra vez: "Olvidada, olvidada, totalmente olvidada, ?como es posible?" y comprendi que escribiria un libro; ella me lo dijo: una novela, porque las mujeres olvidadas solo podemos reencarnar mediante la ficcion: hace tiempo que la Historia nos cerro las puertas y el Tiempo se ocupo de borrar nuestras huellas. (Mujer que publica 167)

El anterior postulado expresa su filosofia de la historia, una epistemologia dialogica desde la optica de las mujeres y para seducir con el arte a favor de la conciencia humana y sus derechos fundamentales. Efectivamente es mediante lo fantastico que Teresa reencarna en La Investigadora, que desempena el papel del lector/a. La estetica de lo fantastico es ya una especie de palimpsesto con respecto a lo real empirico, como lo senala Antonio Risco, quien propone que lo fantastico en la literatura tiene dos elementos fundamentales, un caracter irracional y una intencion de desdibujar el correlato cultural cronotopico: "es aquel elemento anecdotico que emborrona las senales de su propio referente. Es decir, en cuanto una historia literaria pierde coherencia y se hace irracional, ha aparecido lo fantastico" (cit. en Camps Perarnau 10).

Brianda Domecq en La insolita historia coincide con la vision postmoderna de Metahistory de Hayden White, a quien ella menciona en sus ensayos de ciencia humana de la cual constantemente desafia su certidumbre, su autoridad, su equidad, objetividad y justicia. Expone White que la historia se ha desarrollado sobre el dibujo o diseno de los paradigmas literarios de la novela decimononica, lo que cuestiona su pretendida objetividad cientifica de percepcion, argumentacion, entramado, entonacion, recursos narrativos y estrategias linguisticas, que impactan en la explicacion de la realidad (1-6). Como corolario de lo anterior, advierte que las razones para usar una perspectiva de la historia en lugar de otra son finalmente esteticas o morales, en lugar de ser epistemologicas (7). Las rigurosas y extensas investigaciones de Brianda Domecq en torno al fenomeno de Teresa (casi dos decadas) no dieron por resultado una simple historizacion de la novela o novelizacion de la historia, sino que posibilitaron un proceso mas complejo y ambiguo. Lo que hace indistinguible, inseparable de las dos categorias en La insolita historia, por un lado, es el recurso metahistorico de La Investigadora, quien nos muestra las estructuras y andamiajes historiograficos que van perdiendo credibilidad a medida que se transforma su busqueda academica en romeria religiosa, en personaje novelesco; por otro lado, simultaneamente, el creciente relato de Teresa y su presencia iluctuante entre individua historica, creacion novelesca y sinecdoque de la enciclopedia femenina. El discurso metahistorico fallido desarticula tambien a los convencionalismos de mimesis y verosimilitud de la novela tradicional, convirtiendola en una metanovela indiferenciable de su entramado inverso, la metahistoria. Algunos aspectos que utiliza Domecq para ficcionalizar, deshistorizar, descontextualizar y dejar la novela en la textualidad, ademas de La Investigadora (diseno, funcion y trayectoria), son: referencias historiograficas entrecomilladas, pero sin autor, sin referencia, juegos de intertextualidad, parodia, palimpsesto, personajes y pasajes omitidos, inventados, apocrifos, hiperbolicos, adulterados o simplemente Accionales. El relato se amplia en el territorio de la novela dialogica: da validez a los discursos historicos y narrativos mas desfavorecidos como la leyenda, el chisme, la cronica, el pasquin, las postales, las cartas, lo fantastico, lo onirico. Mitifica lo silenciado y lo desconocido dentro de lo historico, deshistoriza lo oficial, desmitifica lo legendario, nos da como restaurado lo que jamas existio, y lo noveliza todo.

Un ejemplo patente de como la historia asimila de la pura invencion novelistica de La insolita historia (estructura, entonacion y lenguaje) es el caso que refiere Domecq a Emily Hinds:

Pero lo mas extraordinario, un historiador mexicano, Ruben Osorio, escribe el ultimo libro sobre la masacre de Tomochic [Tomochic en llamas] y cita mi novela. Cita como fuentes historicas, documentos y partes y relaciones de hechos que yo hago en mi novela, que son inventados. !Eso es sensacional! Alli esta. ?Donde esta la raya? ?Donde esta la linea divisoria entre la realidad y la ficcion? (Mujer que publica 55)

Las marcas de lo llamado real y lo ficcional forman en La insolita historia el palimpsesto mayor, en que se borronean mutuamente, a tal grado que provocan una lectura no univoca, sino equivoca, discontinua y plurisignificativa. Brianda Domecq confirma a Gabriella De Beer estos afortunados entrecruzamientos y contaminaciones a favor de su novela:
   La estructura del libro es historica. Toda la vida de Teresa y los
   hechos fundamentales son reales. Lo que no es historico es la
   elaboracion del argumento. Hay personajes secundarios o terciarios
   que son totalmente ficticios. El personaje de la Huila parece que
   si existio, pero todo el desarrollo que hago de ese personaje es de
   mi propia cosecha. (159)


Paul Vanderwood (The Power of God 169) ha descrito algunos aspectos biograficos de La Huila, que coinciden con el texto de La insolita historia quiza complementados con la novela, pero en este momento es innecesario e inutil separar hechos y ficcion; lo que es destacable es la evidencia de la falibilidad de lo historico como certeza y la verdad humana de lo novelesco, que defiende Domecq en los planteamientos de sus ensayos y que ejemplifica en el transcurrir de la historiadora, en su papel de coprotagonista. La Investigadora es una antinomia de la historia, conocida con ese fraudulento adjetivo, lo es por ocupacion pero no por su vocacion, metas, metodos y planes, desempeno y resultados. Aparece habilitada, urgida como novelista para narrar lo irracional, lo imposible, lo extralogico, lo imaginario, es nuestra postmodernidad extraviada en si misma, incapaz de conocer y de diferenciarse de lo premoderno. Anda en busca de su personaje, que resulta ser ella misma. Es una apropiacion novelistica de la teoria de Irigaray en Speculum; plantea la escritura como un espejo invertido, una imitacion parodica de los modelos masculinos (otra forma de palimpsesto). Toril Moi comenta el acercamiento de Irigaray (no en forma expresa) como otro ejercicio del palimpsesto:
   No puede pretender estar escribiendo en una especie de reino puro
   fuera del machismo: si hemos de interpretar su discurso como algo
   distinto de un balbuceo incomprensible, tiene que copiar el
   discurso del hombre. El discurso femenino solo se puede leer entre
   lineas, entre las lineas de su pantomima. (145)


Domecq juega entrelineas con lo biografico y la invencion estetica en pasajes y detalles novelisticos. Reconoce Vanderwood que el segmento narrativo de la caida de Teresa del caballo es invencion novelistica, lo cual es un recurso muy afortunado porque permite hacer coincidir las dos caidas: la de Teresa y la de La Investigadora como sus primeras muertes y prepara el desenlace con la interseccion de las mismas personajes ahora con implicaciones de reencarnacion, suplantacion, desdoblamiento, cumplimiento de un ciclo magico o de apertura a la locura, a la zona de la otredad, de lo fantastico o de lo estrictamente novelesco postmoderno. Le da el pretexto para deshacerse de La Investigadora y concentrarse en Teresa en un primer plano, hasta reaparecerias y desgravitar el final. La caida es un descenso arquetipico al inconsciente colectivo, donde al romperse la nocion de tiempo y cuerpo se encuentra Teresa con La Investigadora, a un siglo de distancia: "Pero lo negro no es sustancia ni sentido y perdieron los limites del cuerpo y del tiempo; el cosmos infinito del mas alla se junto con otro cosmos que desde siempre traian en su fuero interno y que se desdoblaba tirado por el hilo de un aliento imperceptible" (150). En este juego de perspectivas, homenaje y transgresion a "La noche boca arriba" de Julio Cortazar, convierte a Teresa en personaje de ficcion al convivir en la misma dimension de La Investigadora. Linda Hutcheon reconoce en este procedimiento una expresion del pastiche postmoderno, afirma que es el corazon de la similitud y es la desautorizada transgresion de las convenciones (67). En La insolita historia es un procedimiento narratologico constante imitar formulas canonicas y luego desgastarlas, desdibujarlas, reorientarlas a una ideologia propia.

Dentro de esta estetica, no sigue el modelo novelistico del bildnngsroman tan comun en el realismo decimononico, con el cual se mimetiza aparentemente para en forma certera ironizado como modelo canonico de novela tradicional promotora de las doctrinas positivistas y de los gobiernos liberales del XIX. Su estetica esta mas bien en tenso e irreverente dialogo con el canon anterior a la generacion de Domecq: los novelistas del Boom. En "Postneonismo marginal" protesta por los criterios androcraticos del Boom que no incluyo escritoras, esteticas que decide imitar y transgredir, convertir en un interminable pastiche de intertextos, desde un punto de vista subalterno: "habia que tomar las riendas de la propia marginalidad, colocarse dentro del espacio orillado y ofrecer por vez primera nuestra vision desde siempre tangencial" (Mujer que publica 55). La critica no siempre ha comprendido esta solida postura ideologica. Maria Dolores Bolivar analiza a Teresa como escenario de una jornada interior, una aventura arquetipica llena de contradicciones, que se resuelve en una trayectoria de bildungsroman con resoluciones epifanicas: "se propone la interrelacion del genero y del tiempo de manera que el personaje de Teresa Urrea se construye a traves del viaje intermitente de lo historico a lo mitico, de lo real a lo magico de modo que en ambas instancias se coincide con la constitucion de un personaje que pasa de la ignorancia al conocimiento, del silencio a la palabra, de la muerte a la vida" (98). Considero que la lectura de La insolita historia queda incompleta si se le reduce a dilemas que ademas se resuelven en valores absolutos como "el conocimiento" y "la palabra".

La misma Teresa al final de su vida en una carta a Mariana confiesa su indefinicion, su vida suspendida en la indecibilidad novelesca de la modernidad:
   ?Te acuerdas como me ilusiono este viaje porque pense que
   encontraria las respuestas que siempre he buscado? Ahora me rio. En
   verdad, no encontre nada, por lo menos nada que no sabia antes. No
   hay respuestas. Lo que somos lo define la vida misma y scilo en
   ella nos podemos ver reflejadas. Y ?yo? He sido de todo un poco: un
   poco santa, un poco virgen, un poco casada, un poco enamorada, un
   poco ilusa, un poco revolucionaria, un poco visionaria. ?Que soy a
   fin de cuentas? (372, 373)


La reaccion ante la fallida busqueda de los absolutos es la risa, "ahora me rio", que es la mueca con que inicia y concluye la novela. La insolita historia nos advierte con un epigrafe de Borges sobre la imposibilidad de la certidumbre del conocimiento y sus efectos: "El agnostico es un individuo que no cree en la certidumbre del conocimiento, pero que puede jugar con las posibilidades, puede tejer hipotesis que sean encantadoras o terribles" (7).

El acto de incluir ese epigrafe de Borges es un guino a desolidarizarse con la solemnidad de la historia, con su sentido de veracidad, y de certidumbre. Jorge Portilla en La fenomenologia del relajo propone esta actitud de suspension de la seriedad, la autoridad o de un valor como expresion identitaria nacional, y asi define el proceso:
   En la unidad de un mismo acto se encuentran: en primer lugar, un
   desplazamiento de la atencion; en segundo lugar, una toma de
   posicion en que el sujeto se situa a si mismo en una
   desolidarizacion del valor que le es propuesto; y, finalmente, una
   accion propiamente dicha que consiste en manifestaciones exteriores
   del gesto o la palabra, que constituyen una invitacion a otros para
   que participen conmigo en esa desolidarizacion. (18)


Tanto el Epigrafe como el Introito contienen como actos iniciales esa invitacion a desolidarizarse con la solemnidad, con la autoridad y la univocidad de una verdad literaria. En la definicion del agnostico que da Borges incluye los terminos de "juego" "encantador" "terrible". Es una relacion dialogica con el titulo, la certidumbre de la historia y lo terrible o ludico de lo insolito. Se debe tomar en cuenta la teoria de Domecq en torno a los epigrafes expresada en un ensayo en que los llama "Los plagios amorosos" o tambien: "actos de amor intertextual" (Mujer que publica 137). Domecq explica las causas de su placer de la escritura como un juego de intertextos en franco desafio al canon y lo monologico: "Una de las razones es que todo escritor esta tentado a plagiar los aciertos de otro y el epigrafe es una forma amorosa y honesta de hacerlo" (138). Es clara la estetica novelistica polifonica al develarse mas que en un texto dilematico, en uno indecidible, como ella agrega: "Algunos textos los he escrito casi como parafrasis, plagiandome el estilo narrativo de alguien profundamente admirado" (139). El acto de apropiacion de textos borgianos y su huella en La insolita historia es algo mas que un entretenimiento escriturai, es una forma de inscribirse como mujer que escribe en el reves de las paginas del Boom latinoamericano y ofrecer su vision de mundo al respecto. Borges en "El milagro secreto" establece la suspension de un instante para reconstruir una vida del protagonista que ante el peloton de fusilamiento puede concluir en su conciencia la obra dramatica anhelada. El dibujo de La insolita historia esta trazado sobre este y muchos otros textos del Boom como Cien anos de soledad de Gabriel Garcia Marquez en que ante el paredon el Coronel Aureliano Buendia recuerda un siglo. En La insolita historia ante su segunda muerte Teresa recordaria ... lo que leemos y que es un poco mas de cien anos desde el nacimiento de Teresita a su reencarnacion en La Investigadora, con la diferencia de que Teresa en esa instancia fallidamente epifanica no consigue explicarse a si misma, ni lo vivido: "aquel sueno en el que sono el dia de su segunda muerte cuando entre suenos sonaba que sonaba el sueno de toda su vida" (379), porque realmente vivio muchas vidas tres veces treintaitres, fue un ser escindido, fragmentario y disperso, por lo cual no se puede dar la unidad de accion, de intencion, de identidad, de juicio, de lo existencial; solo permanece lo fluido, lo plural. Teresa fue un transito multidireccional y sin clara conciencia: de hija bastarda a hija dilecta, curandera milagrosa, santa, virgen, casada, conspiradora, reina, amante, madre, bella, traidora, famosa, paria, ambiciosa y altruista. El protagonista de "El milagro secreto" muere con la conviccion de haber entendido su naturaleza y destino ontologico y de haber cumplido con ambos. Teresa muere despues de haber fracasado en todos sus proyectos existenciales, sin haber encontrado explicaciones para sus poderes sobrenaturales. La relacion entre Teresa y su padre son un pastiche de la relacion que mantenian don Manuel Bueno Martir de Unamuno con Dios y con su pueblo. Don Tomas nunca creyo a Teresa pero justifico su vida junto a ella, queria creer pero no podia y hacia creer a otros para justificar su vaciedad de simbolo hueco: "nunca habia aceptado lo sobrenatural en ella, tampoco fue capaz de aceptar lo netamente humano" (374). En esa ambiguedad se disolvio la vida y la muerte de Teresa. Es esta compleja fluidez el gran acierto de la novela de Domecq.

La Investigadora es un acto de transgresion a la autoridad de la escritura, es la metaficcion que muestra las estructuras novelisticas provocando el distanciamiento brechtiano y la intencion de romper la mimesis y crear la reflexion de un texto como artefacto con la conciencia del lector como coautor. La Investigadora es un elemento distractor, destensador de la tension dramatica de una novela tradicional, es como en la farsa de Pirandello una Teresa y otros personajes en busca de autora. Es otra suerte de palimpsesto en donde la historiadora empieza siendo el reves de Teresa y acaba por ser su relevo. De igual forma Teresa empieza por ser una sombra en la conciencia de la historiadora y termina por suplantar su voz, su memoria, su conciencia, su novela. Es como si Teresita Urrea le solicitara el rescate de su intra o infrahistoria y exigiese su inclusion en el texto historico oficial. El hecho de que esta narradora oficial (o por lo menos de oficio) no puede discriminar la voluminosa e inconsistente informacion acumulada en torno a Teresa y de pronto se ve mas fascinada por la imagen legendaria, por el perfil novelistico de Teresita Urrea y su feminidad cotidiana, por su subversiva insustancialidad.

En un sentido amplio, la novela es la marginalidad mexicana del porfiriato en busca de autor/idad. Con intencion semejante sube Teresita Urrea al trono de Dios Padre para reclamar visibilidad y reconocimiento, busca que le confirmen su categoria de "santa" que gozaba en los valles de Sinaloa y las sierras de Chihuahua. Teresa Urrea es la metonimia misma de la mujer que busca la confirmacion de un discurso de autoridad para existir, en este caso la Historia, para ser incluida en La insolita historia funciona como un inter texto femenino de Aura (1962) de Carlos Fuentes, La Investigadora es como un Felipe Montero, el protagonista historiador que es contratado por Consuelo para ordenar una historia familiar y que de pronto se descubre desdoblado, alienado por la identidad de su objeto historico: el General Llorente. En forma semejante Teresa se posesiona de la conciencia de La Investigadora hasta reencarnar en ella. En Aura como en La insolita historia al centro del laberinto esta el otro yo, el pasado ancestral, el mito de la eterna Regeneracion y la muerte. Ambas novelas son relecturas del arquetipo de la Malinche. Aura simboliza esa mecanica de la conciencia mexicana de fascinacion y temor ante el influjo centroeuropeo del Imperio y sus secuelas, y en La insolita historia es Teresa que cede bajo el empuje sutil y atroz de la cultura norteamericana. Es la Malinche manipulada tanto por la burguesia como por sociedades perifericas nacionales para propositos particulares, usada tambien por las fuerzas del imperio extranjero de la industria medica y porque concluye su vida sirviendo a un pais ajeno. Es una expresion postmoderna de la Coatlicue, como subvertidora del sistema, madre de la noche, de la muerte y contradictoriamente dispensadora de la vida y de la salud, mediante la magia y la ciencia. Si Aura trama una finisima ironia de mitos paganos, judeocristianos que no restauran, que fracasan, La insolita historia se inicia y se disuelve en una narrativa polifonica y una textura de parodia de otros textos androcentricos y de su propio diseno novelistico.

La novela de Brianda Domecq se inscribe en otro juego de palimpsestos. En la intencion y en su estructura narrativa se puede contemplar el andamiaje de las dos novelas: Los sertones de Euclides Da Cunha y La guerra del fin del mundo de Mario Vargas Llosa, las cuales posibilitan extender un interminable juego de simetrias entre dos acontecimientos historicos profundamente semejantes: la rebelion de Canudos en el nordeste brasileno y de las de Tomochic en las sierras nortenas mexicanas de Chihuahua y los desiertos de Sonora, ambas ocurridas a fines del siglo XIX y que concluyeron con el exterminio de las ya mencionadas comunidades, bajo la represion brutal de los ejercitos de los gobiernos federales brasilenos y mexicanos.

La insolita historia es a Tomochic lo que es La guerra delfin del mundo a Los sertones; ambas son una relectura del alzamiento de fanaticos religiosos mesianicos, a traves de la respectiva version testimonial novelistica en cada caso. Vargas Llosa y Domecq aprovechan estos intertextos para cifrar reticentes comentarios a los fenomenos politicos de nuestros dias. Por una parte, Vargas Llosa recurre a hacer frecuentes alusiones al Sendero Luminoso para remarcar las semejanzas con la rebelion de Canudos en el nordeste de Brasil. Por su parte, Brianda Domecq tambien incluye el comentario social de los sucesos contemporaneos al focalizar la novela desde el personaje narrador de la periodista e historiadora ubicada en 1987.

Toda descripcion de la extrema pobreza de las ruinosas rancherias en torno a la Cabora actual, presentadas en contraste con el esplendor del siglo anterior, son un patetico cuestionamiento de las revoluciones del siglo XX, su supuesto desarrollo agrario, economico y social. Se descubre el fin del XIX (pretendidamente moderno), con sectores de la sociedad viviendo en un anacronico feudalismo y bajo una dictadura porfiriana panoptica y omnimoda. Entre la dictadura personal de Porfirio Diaz y la del PRI, el historiador Charles Hale encuentra similitudes: "En ambos casos advertimos la existencia de un poderoso mito politico, el mito del liberalismo en los anos noventa y el mito de la Revolucion Permanente ahora. De este modo, en ambos casos, el debate y las propuestas de reforma surgieron desde dentro del establishment, desde el interior de la elite intelectual" (424). Los gobiernos postrevolucionarios cambiaron la dictadura personal de Diaz por la dictadura de un solo partido politico y un presidencialismo cesarista (PNR, PRI), en ejercicio absoluto del poder por mas de setenta anos. La insolita historia acerca de la Ciudad de Mexico contemporanea, ofrece una vision ruinosa, anonima, de perros y ninos famelicos, de bardas grafiteadas aun por nombres de candidatos a diputados olvidados. La conexion entre ambos siglos esta en la pregunta: "?En esto acabo la revolucion de Lauro Aguirre?" (12). El hecho de permitir transparentar el otro lado del palimpsesto de la capital decadente, abandonada en el tiempo, es un acto importante, debido a que tradicionalmente en la novelistica mexicana se ha tomado a la Ciudad de Mexico como sinecdoque del progreso y la modernidad.

Brianda Domecq en su ensayo "Postneonismo marginal", insiste en la exclusion que la postmodernidad ha hecho de la mujer mexicana, cuando afirma: "La postmodernidad vive en otras latitudes y tengo la impresion de que no le han informado de que al margen de su Historia esta el Tercer Mundo y al margen de este, estamos las mujeres, como siempre, mirando la realidad por encima del hombro del hombre" (Mujer que publica 53). El hecho de mirar el mundo clandestinamente, de espaldas, "por encima del hombro del hombre", hace legitima esta tactica femenina de recurrir al palimpsesto como forma de expresion. El texto de Brianda Domecq mira por encima del hombro de Vargas Llosa desde el espacio de lo suplementario marginal. En ese mismo sentido de "mirar la realidad por encima del hombro del hombre", se justifica el que Brianda Domecq confronte su novela al palimpsesto de Vargas Llosa, para reclamar visibilidad en la historia canonica de la literatura, predominantemente androcentrista. En el mismo ensayo protesta ante esta omision de la critica literaria: "Las mujeres, claro esta, brillamos por nuestra ausencia, doblemente marginadas, al margen del margen, por decirlo de alguna manera" (53). Despues del anterior reclamo estetico y politico de Brianda Domecq, debe destacarse el premeditado distanciamiento que La insolita historia busca con respecto a los textos ya hegemonicos hispanoamericanos de los ultimos cuarenta anos. Asi, la diierencia esencial entre el palimpsesto de Vargas Llosa y el de Brianda Domecq es que el de Vargas Llosa se articula y se separa del de Da Cunha, de acuerdo al recurso de la ironia. En cambio, Brianda Domecq recurre al juego novelistico de la parodia postmoderna en la direccion que Linda Hutcheon en A Poetics of Postmodernism ha definido, la funcion ideologica de la parodia postmoderna como fundamentalmente contradictoria y desestabilizadora de las convenciones esteticas y epistemologicas, de la modernidad por ello evidenciadora de las contradicciones de la vida contemporanea. Agrega que cuestiona el progreso basado en lo racional y las formas puras (65, 66). Esta es la intencion ideologica de la novela de Brianda Domecq y este es el sentido y funcionamiento de su estructura novelistica.

Seymour Menton ha reconocido las semejanzas entre Los sertones y La guerra del fin del mundo, a la que considera "la mejor novela de Mario Vargas Llosa" (66). Menton senala que los profetas en la obra de Euclides Da Cunha no presentan antecedentes, en contraste con la estrategia de Vargas Llosa que rompe ese misterio creado por la desinformacion en torno a los lideres de la rebelion de Canudos (68). Lo mismo sucede en Tomochic que los datos en torno a Teresa Urrea son casi inexistentes en la primera edicion (1893), y que se incluyen breves inserciones hasta la version de 1906. En La insolita historia se ofrece antecedentes abundantes venidos de diarios, textos historiograficos, pero todos mezclados con otros adulterados e inventados, de una manera que resultan indistinguibles los elementos Accionales y los historicos. Escribe en el reves fantastico, la disolucion de lo real y viceversa. Hay extranas semejanzas entre La guerra y Tomochic en cuanto a que El Periodista y Miguel Mercado son jovenes testigos oculares de un alzamiento de fanaticos religiosos mesianicos de tierras nortenas, abandonadas por el gobierno federal, y exterminadas por sus fuerzas militares. Estos mismos personajes estructurales delatan las crueldades de la represion del ejercito y de un gobierno dictatorial. Miguel Mercado y El Periodista concuerdan intelectualmente con las ideologias progresistas del positivismo, aunque emocionalmente empaticen con los rebeldes. El hecho de que El Periodista y Mercado se enamoren de aldeanas insurgentes (Jurema y Julia, respectivamente) significa en Tomochic la imposibilidad de una alianza con esa seductora cultura ancestral, no hay negociacion con la barbarie. En cambio, Jurema rescata entre la ruinas de Canudos al Periodista y se besan apasionados, Jurema es el pueblo y su memoria que se da visibilidad a traves del Periodista. Aunque esta escena no deja de tener valor ironico, pareciera una iconografia popular de amor romantico, que triunfa sobre la muerte y la destruccion, sobre todo si se contrasta con el cinico atrevimiento del triangulo sexual del Baron de Canabrava con su esposa y su esclava. En un primer plano las novelas de Vargas Llosa y Domecq reaccionan contra la vision positivista naturalista de Los sertones y Tomochic. Pero en La insolita historia es un proceso mas complejo a causa de que La Investigadora se infauia del estado mitologico prepositivista, de la barbarie misma iconizada en Teresa. Ironicamente, la misma Teresa se desplaza en sentido contrario, al someter gradualmente sus poderes sobrenaturales a los manoseos de la politica, a mecanismos del capitalismo "civilizador" y acaba por ajustar su perfil de curandera magica al de investigadora cientifica positivista en el hospital de Clifton. Hay otro juego intertextual que es el personaje del anarquista extranjero Galileo Gay con el forastero Lauro Aguirre, y ambos intentan apoderarse del alzamiento para su propio prestigio y ejercicio de poder personales. No hay en La insolita historia un personaje politicamente "camaleonico" como lo define Menton, mediador eclectico y pragmatico, ni que sirva de voz autorial, en ciertos momentos.

Se debe subrayar que La insolita historia va mas alla del sentido de La guerra al establecer una relacion dialogica, en cuanto a El Periodista y La Investigadora, como personajes focalizadores, estructurales y vehiculos de tempo y tonalidad narrativa. El Periodista y La Investigadora, asi ironicamente se nombran para mantener en la anonimia y la generalizacion a personajes protagonicos. En ambos casos son adjetivos equivocos porque ambos fallan a su ocupacion y a su mision de informar, explicar y juzgar objetivamente, debido a que como anota Menton, El Periodista va perdiendo los lentes, las plumas de ganso y sus apuntes sobre los hechos, reduciendose a una vision miope y una memoria infiel. De La Investigadora nos enteramos en el parrafo final que extravio su portafolios con documentacion en el avion, al iniciar la jornada. Por eso los documentos recordados por ella no tienen autor, ni bibliografia; son voces fragmentadas, mistificadas, dispersas, son pastiches, referencias con referentes borrados, carecen de autor/idad. Los dos personajes de ambas novelas sirven de conciencias focalizadoras, de personajes estructurales. El Periodista permite una exposicion de rigor logico, causa y efecto, aunque admite cierta duda de su certeza. En cambio, La Investigadora es un eje estructural que se colapsa y desaparece, dejando paso a otra textualidad. Impide que el lector se identifique emocionalmente con ella y con el mundo que transmite, no solo sabotea la mimesis, sino que mantiene la conciencia en el lector de que lee un artefacto. Aunque la desaparicion de La Investigadora permite la mimesis con Teresa y con otros personajes, las llamadas al relajo, a desolidarizarse con lo serio (vidas y destinos), ya ha sido astutamente diseminadas. La insolita historia se divide en dos hemisferios distintos casi opuestos en cuanto a tonalidad, tempo, articulacion coordinada de segmentos narrativos, frente al fragmentarismo, yuxtaposicion de planos espaciales y temporales en el fluir de la conciencia de La Investigadora. El toque y efecto final es que ambas mujeres (La Investigadora y Teresa) son una misma conciencia atemporal, aespacial, una misma novela palimpsesto, con sus dos dibujos contrarios en tension heteroglosica. En fin, se puede afirmar que el material de elaboracion del Periodista es la ironia y el de La Investigadora es la parodia postmoderna. El Periodista busca conocer, entender y transmitir un asunto belico, un fenomeno social. La Investigadora primero es buscada por Teresa. Al olvidar el portafolios se le despoja de las herramientas para reunir, organizar y publicar un conocimiento racional de los de hechos historicos, le queda la fascinacion irracional hacia Teresa como su concepcion, creacion personal, va tras ella para inventarla y para en ella reinventarse. Si El Periodista y La Investigadora representan el papel del lector, El Periodista introduce la desconfianza hacia la omnisciencia del narrador decimononico realista/naturalista y hacia la credibilidad y autoridad de la escritura como documento. La Investigadora exige al lector un mayor distanciamiento, requiere su coautoria para gestar con ella a Teresa y escribir la novela y luego descreer de todo porque la autora/investigadora acaba en el manicomio y lo narrado es desde el estado de subconsciencia de la agonia de Teresa.

El portafolios de La Investigadora es un parodico Aleph borgeano, que no devela el sentido nuclear de la unidad cosmica, sino la mas indeterminable pluralidad. En Borges el Aleph es un descubrimiento epifanico. En cambio, el portafolios de la historiadora se extravia antes de la aventura, se diluye la conciencia de la realidad y de lo fantastico, se desautoriza la certeza, la autentificacion de la verdad y se opta por otra empresa la busqueda del espacio para inventar a Teresa en el discurso ficcional.

Otra discrepancia en las cosmovisiones de Vargas Llosa y Domecq estriba en la intencion y aliento epico del primero y la privilegizacion de la intrascendencia de lo domestico femenino y del espacio estrictamente novelistico en el texto de Brianda Domecq. Un fenomeno extraordinario en La insolita historia es la intertextualidad reducida a pastiche hasta llegar a ser un diseno estructural. Es evidente la presencia de textos, especialmente del Boom latinoamericano y de otros iconos del vanguardismo convertidos en expresiones gastadas, neutralizadas por un sentido de parodia. Fredric Jameson en "Postmodernism, or the Cultural Logic of Late Capitalism" (1984) establece que el pastiche es la ridiculizacion de la imitacion, la considera una suerte de parodia negra o neutra, y para el, es un acto de canibalismo a la deriva contra todos los estilos del pasado, es una obra con alusiones estilisticas hechas al azar (53-92).

En esta novela, Teresa Urrea no se propone como la piedra angular, sino como el punto de fuga de toda una zaga ideologica de la femineidad mexicana. En este sentido es la contraimagen femenina de Cien anos de soledad, texto al cual se debe tanto como homenaje y transgresion. Se reutilizan las inolvidables prolepsis narrativas de Cien anos de soledad, para retomar el curso del relato y destacar la naturaleza fantastica de la novela. Sin embargo, se repite esta tecnica proleptica hasta desgastarla y hacerle perder el efecto de asombro y maravilla: "El dia de su segunda muerte, Teresa recordaria ..." que son la primera oracion de los capitulos: II/I (13), XIV/I (114), XVIII/I (141), IV/I (175), XVTII/II (280), etc. Tal vez la intencion de Brianda Domecq es la de convertir estos topoi garciamarquecianos en pastiche, entendidos como una referencia cliche, desprovistos del referente del sentido original. Como consecuencia se cuestiona el prestigio estetico de estas estrategias narrativas y se trastoca su valor canonico.

Entre otros aspectos garciamarquecianos neutralizados en La insolita historia que merecen destacarse estan: la naturaleza hiperbolicamente ludica de sus personajes que vacilan entre lo inocente y lo escatologico, entre la miniatura y lo descomunal; atmosferas suspendidas entre lo mimetico, lo sobrenatural y lo fantastico, entre lo poetico y lo carnavalesco. El gusto por lo hiperbolico se hace un recurso narrativo previsible en las descripciones de la bonanza del rancho de los Urrea y en los momentos de su mina. El portafolios es el contrapunto de los manuscritos de Melquiades, y contiene el pasado de una estirpe, que a su vez es una suerte de adivinacion del futuro de La Investigadora (escriba y lector). Aunque el contenido del portafolios se dispersa como un elemento estructural narrativo, no es por ultimo descifrado en una verdad epifanica como el de Melquiades, sino finalmente extraviado y no es reclamado, por lo que no revela o descifra, sino que es fuente de confusion.

La formula analitica que propone Seymour Menton, en seis rasgos, para La nueva novela historica de Latinoamerica, describiria sumariamente el perfil de La insolita historia dentro de esta abundantisima produccion novelistica latinoamericana. 1) "Subordinacion de la reproduccion mimetica de la historia": se han demostrado en este estudio, las tacticas que usa Domecq para romper con la mimesis. Ademas plantea el curso historico como ciclo de un mito fallido, pero aun posible e impredecible. 2) "La distorsion consciente de la historia mediante omisiones, exageraciones y anacronismos": los silencios y las hiperboles en La insolita historia han hecho indeterminable la certeza historica y lo fantastico a tal grado que su invencion ha convencido de documento bibliografico a academicos de la historia. 3) "La ficcionalizacion de personajes historicos": lo son la mayoria, aunque su interes humano y valor estetico deriva de su dimension ficcional. 4) "La metaficcion o los comentarios del narrador sobre el proceso de creacion": en La insolita historia se inventa una coprotagonista, La Investigadora, para hacerse cargo de adulterar hasta lo apocrifo la historiografia acumulada. 5) "Reconoce los juegos de intertextualidad segun las perspectivas de Gerard Genette y Julia Kristeva": en La insolita historia se ha estudiado en relacion palimpsestica con algunas novelas nucleares del Boom: Aura de Fuentes, Cien anos de soledad de Garcia Marquez, La guerra del fin del mundo de Vargas Llosa, "El milagro secreto" y "El aleph" de Borges, asi como reves de Tomochic de Frias, Los sertones de Da Cunha y otros arquetipos literarios y culturales tanto mexicanos como universales. 6) "Los conceptos bajtinianos de lo dialogico, lo carnavalesco, la parodia y la heteroglosia": se han usado tanto a lente bajtiniana, como kristeviana del carnaval, agregando la vision fenomenologica del relajo ante la solemnidad propuesta por el mexicano Jorge Portilla. La insolita historia empieza siendo la cara oculta del dibujo ya canonico de Tomochic, sin embargo, a partir de los silencios y de las alusiones del texto de Frias, empieza a conformarse como una novela que resulta de mayor dimension, de mayor aliento y de mayor alcance, tanto en lo ideologico como en lo artistico. De manera que Tomochic queda como una simplista referencia arqueologica de los hechos, como un ingenuo trazo esquematico de novela; en fin aparece a nuestros ojos como el reves, y el texto de Brianda Domecq, dibujo mas acabado, queda como el mural definitivo sobre este pasaje historico.

Brianda Domecq al recurrir al modelo narrativo del palimpsesto de Los sertones y La guerra delfin del mundo, consigue que La insolita historia vaya mas alla del sentido de La guerra al establecer una relacion dialogica, en cuanto a El Periodista y La Investigadora, como personajes focalizadores, estructurales y vehiculos de tempo y tonalidad narrativas. Elige la estetica de la parodia postmoderna como contraste con el dibujo realista con trasfondo ironico de La guerra de Vargas Llosa en que se cuida la textura de la verosimilitud y la credibilidad historica de lo narrado. Domecq en cambio opta por lo novelistico como discurso para rescatar lo historico, con todo tipo de juegos de intertextualidad, de acciones, personas y atmosferas de lo fantastico; se decide por la hibridacion generica y discursiva del carnaval y por las texturas de la parodia negra y del pastiche, con todas sus consecuencias.

Teresa concentra en si misma las ambiguedades del resto de los personajes, y esas indeterminaciones la aclaran y desdibujan como en un diseno de palimpsesto. Gravita en el cruce de fronteras entre el dominio de lo publico y lo privado, promueve ideas magicas, animistas sincretizadas con creencias catolicas heterodoxas, supersticiosas y apocalipticas en las que no cree, efectua milagros que no entiende, actos de poder sin causa, ni consecuencia. Auspicia una rebelion que no comprende y acaba por no interesarle, por el cual es secuestrada y reducida a imagen mercadotecnica en manos de Aguirre. Es la manifestacion arcaica de una practica de magia y curanderismo ancestrales inspirada y oficiada por mujeres (Huila y Teresa respectivamente), que repudia la medicina institucional a la que sirve sus ultimos anos alienada por la industria medica transnacional y despues dirigida por un doctor norteamericano. Teresa Urrea es, en lo etnico, la expresion de un mestizaje bastardo e irresuelto, esposa interracial, madre de dos ninas mexico-americanas. Es hija del patron y de una sierva suya. Su bastardia es signo de identidad, de cierto distanciamiento ante la peonada y de condenacion moral y exclusion de la sociedad y de la moral urbana. En lo humano es una entidad amenazada por la epilepsia y simultaneamente animada por una intensa condicion erotica y espiritual. El personaje de Teresa Urrea alcanza en esta novela no solo el nivel de legendario sino el de arquetipo; es la Antigona moderna en un mundo sin dioses, de seres humanos solos, en un espacio cancelado para lo epico y, por lo tanto, irremediablemente novelistico. Por una parte confirma la deliberada decision de la escritora de revertir esos esquemas en los que predomina la voz androcentrica, para evidenciar en contraste, a partir de lo femenino todo el lado oscuro, ignorado, restringido y sometido de la realidad mexicana, por medio del dialogo con el cuerpo, con lo erotico, con las ideologias espiritas, con el mesianismo finisecular, con la resistencia ancestral indigena, con un estado social de ilegalidad, ante el influjo alienante de la cultura norteamericana. La insolita historia desarticula los patrones de valoracion de lo real, de lo historico, de la razon, del progreso y de los demas discursos en los que se funda la cultura androcentrica del siglo XIX y los fundamentos de la historia mexicana del XX.

Mario Martin Flores

SAN DIEGO STATE UNIVERSITY

Nota

(1) La personalidad de un pueblo, su psicologia y sus gentes frente al concepto canonico de historia. Para una ampliacion del concepto de intrahistoria, fenomeno acunado por Miguel de Unamuno, v. En torno al casticismo, 1996.

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Author:Flores, Mario Martin
Publication:Bilingual Review
Article Type:Critical essay
Geographic Code:1MEX
Date:Sep 1, 2012
Words:11882
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