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El nuevo derecho de la vida contemplativa segon la Constitucion Apostolica Vultum Dei quaerere: una posible lectura.

Sumario: 1. Introduccion. 2. Seccion expositiva. 3. Seccion dispositiva. 4. Consideraciones generales. 5. Conclusion.

1. INTRODUCCION

La nueva constitucion apostolica sobre la vida contemplativa femenina, Vultum Dei quaerere (1) es uno de los frutos del ano dedicado a la vida consagrada, y que puede ser considerada como una especie de sintesis tras un complejo iter de reflexion sobre la vida contemplativa, anunciado ya en 2014 en una entrevista (2) por el cardenal Braz de Aviz, prefecto de la Congregacion para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostolica (de ahora en adelante, Cong IVC). Uno de los momentos mas importantes de este recorrido fue la sesion de la plenaria de esta Congregacion, que tuvo lugar en noviembre de 2008.

El texto tiene un valor extraordinario desde dos puntos de vista. En primer lugar, porque se trata de la primera constitucion apostolica del Papa Francisco sobre la vida consagrada, texto que aparece despues de un largo espacio de silencio sobre la cuestion de la vida contemplativa--recuerdese que la ultima constitucion apostolica se remonta a la Sponsa Christ (3) de Pio XII en (1950)--; en segundo lugar, porque el documento ha sido elaborado con la intervencion de las religiosas contemplativas, a traves de un cuestionario enviado a todos los monasterios--federados y no federados--, para que pudiesen intervenir directamente sobre cuestiones relacionadas con su forma de vida (4).

Sin embargo, es necesario precisar mejor el alcance del mismo, pues lo que de un modo superficial ha sido etiquetado como una intervencion revolucionaria, hasta el punto de desnaturalizar y comprometer irreparablemente esta forma de vida, o como una nueva definicion de esta especial vocacion, hasta el punto de hablar de una refundacion de la vida contemplativa, debe sin embargo entenderse como una intervencion necesaria dentro de aquel proceso general de adaptacion promovido por el Concilio Vaticano II y exigido especificamente con la expresion accommodata renovatio del Decreto Perfectae caritatis (5) y mejor formulado posteriormente por la exhortacion apostolica postsinodal Vita consecrata de (1998), con la feliz expresion "fidelidad creativa" (6).

Es, precisamente, en este proceso general de adecuacion al espiritu del Vaticano II en el que debe ser acogida, ante todo, la publicacion de esta nueva constitucion, que busca reemplazar un texto preconciliar desconocedor del <<intenso y fecundo camino que la Iglesia misma ha recorrido>> y que por consiguiente, no corresponde con la realidad actual de este particular sujeto eclesial y de sus instancias, en comparacion con las "nuevas condiciones socio-culturales" (VDq 8).

Pienso ademas, que es precisamente la especificidad de la vida contemplativa la que pide esta intervencion. Efectivamente, es su particular estatus, cincelado entre autonomia especial y tipica sujecion, el que ha postulado la nueva constitucion como expresion de la atencion y dependencia particular de la autoridad eclesial. La vida contemplativa, desde siempre entendida como illustriorportio gregis Christi (7), es un "don inestimable e irrenunciable" (VDq 8), suscitado y guiado por el Espiritu, que necesita de una especial solicitud por parte de la Iglesia, como bien establece el c. 674 del CIC al describir su posicion eclesial: <<in Corpore Christi mystico praeclaram semper partem obtinent>>.

Las dimensiones fundamentales de esta especial consagracion, tal y como se desprenden de la nueva constitucion, deben, por tanto, ser entendidas desde la perspectiva de la especial guia y acompanamiento de la autoridad eclesiastica.

2. SECCION EXPOSITIVA

El documento consta de una primera parte descriptiva de los elementos fundamentales de la vida contemplativa y, a continuacion, de 14 articulos de caracter dispositivo.

En la parte descriptiva resaltan los elementos esenciales de esta consagracion, que posteriormente son objeto de discernimiento y revision, y que explican realmente toda la riqueza de la tradicion monastica elaborada a partir de la <<primitiva experiencia individual de las virgenes consagradas a Cristo>>, como fruto espontaneo de la sequela Christi, que da lugar a un estado definitivo y, finalmente, a la constitucion de un verdadero ordo monachorum reconocido y regulado por la Iglesia, <<que empezo a acoger la profesion de virginidad publicamente emitida>> (VDq 5).

Los doce temas sobre los que la Vultum Dei quaerere invita a reflexionar expresan como en un collage lo propio de esta forma de vida: formacion, oracion, palabra de Dios, eucaristia y reconciliacion, vida fraterna en comunidad, autonomia, federaciones, clausura, trabajo, silencio, medios de comunicacion y ascesis.

En realidad, estos elementos ya se encuentran en la constitucion apostolica Sponsa Christi como dimensiones fundamentales y unificadoras de la vida contemplativa en cuanto que <<debe conservarse como algo firme e inviolable lo que siempre estuvo en vigor segun la mente de la Iglesia, a saber: que todos los monasterios de Monjas deben profesar canonicamente, siempre y en todas partes, la vida contemplativa como su fin primario y principal>> (SpC 28).

Una vida contemplativa canonica que en los parrafos sucesivos viene delineada por votos solemnes, clausura papal--dentro de la cual se distingue entre mayor y menor, diferencia esta no basada en criterios de mayor o menor valor, sino en atencion a las necesidades modernas--, uniones y federaciones y, finalmente, el trabajo y el apostolado monastico.

A estas dimensiones se referiran las instrucciones aplicativas de la Sponsa Christi, es decir la de la Sagrada Congregacion para los Religiosos, Interpraeclara (8), publicada dos dias mas tarde de la constitucion; las normas de 1953 de la misma Congregacion dirigidas a los delegados para la preparacion de los estatutos de las federaciones--Consapevole--(9); la instruccion Veinte seorsum (10), de 1969, de la Sagrada Congregacion para los Religiosos e Institutos Seculares; y, por ultimo, la instruccion de la Cong IVC, Verbisponsa" de 1999, publicada tras la exhortacion postsinodal de Juan Pablo II Vita consecrata.

La constitucion Vultum Dei quaerere no introduce nuevas dimensiones, sino que las explicita nuevamente. Sin embargo, la precedencia que se otorga en la presentacion de estos elementos es novedosa y orientativa. En efecto, al decidir comenzar con la formacion, se quiere resaltar la centralidad de esta dimension, considerada como prioritaria, continua y permanente, y por ello, se le debe prestar una particular atencion ya desde el discernimiento, huyendo de la tentacion del numero y de la eficiencia y valorando, en cambio, la persona concreta y la vida dentro del monasterio.

En el centro de la vida contemplativa se situa la prioridad de la vida espiritual modulada por la oracion, la palabra de Dios, la vida sacramental, la ensenanza del magisterio de la Iglesia, la vida fraterna en comunidad y el carisma de los fundadores (cfr. VDq 18).

Tambien el trabajo, el silencio, la ascesis, y los medios de comunicacion --percibidos generalmente como signos de la revolucion del Papa Francisco--son, en realidad, dimensiones ya recurrentes y comunes en la tradicion monastica. Sin embargo, en la Vultum Dei quaerere estos elementos son actualizados con criterio prudencial de acuerdo a la realidad y necesidades actuales, invocando siempre un gran sentido de vigilante discernimiento y atencion. Por eso, el trabajo tiene que ser educativo en relacion con el adecuado equilibrio entre confianza y responsabilidad cotidiana, <<entre la quietud de la contemplacion y el esfuerzo en el servicio>> (VDq 32); el silencio tiene sentido como "espacio a la acogida" (VDq 33); la ascesis tiene su sentido en cuanto que libera de la mundanidad (cfr. VDq 35); y los medios de comunicacion <<pueden ser instrumentos utiles para la formacion y la comunicacion>> (VDq 34).

3. SECCION DISPOSITIVA

A continuacion de los elementos fundamentales se situa la seccion dispositiva, que consta de 14 articulos. En los dos primeros articulos el Romano Pontifice quiere declarar el caracter vinculante de la constitucion, con la consiguiente abrogacion de los textos normativos precedentes (art. 1) y la indicacion de los sujetos pasivos de la norma: la Cong JVC y <<los monasterios femeninos de vida contemplativa o integralmente contemplativa, federados o no federados>> (art. 2).

Las dimensiones que requieren mas atencion son la autonomia de los monasterios, las federaciones y la clausura. Y ello porque configuran una forma especifica en la vida contemplativa y porque son cuestiones en las que se pueden apreciar con mayor claridad la novitas de esta constitucion.

La autonomia de los monasterios, canonicamente definida como sui iuris, supone una afirmacion positiva de una personalidad juridica plena, con una definicion tipica de autoridad. De hecho, en un monasterio sui iuris el superior es superior mayor, de hire. Pero tambien tiene un contenido en sentido negativo, es decir, de no dependencia de otra autoridad, en contraste con los monasterios alieni iuris, bajo la dependencia de otros. En un monasterio sui iuris la vida se desarrolla bajo la autoridad de un superior reconocido como propio, <<sub proprii Moderatoris regimine et cura>> (c. 613).

Esta autonomia, canonicamente reconocida al monasterio y confirmada como instrumento para favorecer la estabilidad y la unidad--y que no debe entenderse ni como independencia ni como aislamiento-, tiene que ser ratificada en modo especifico: <<a la autonomia juridica ha de corresponder una real autonomia de vida>> (art. 8 [seccion] 1).

Desde Sponsa Christi--y tambien ahora en Vultum Dei quaerere--siempre se ha requerido una correspondencia entre la autonomia de iure--que es reconocida a los monasterios--y una autonomia de facto--que debe ser confirmada por la vida misma de los monasterios-.

Sin embargo, si en Sponsa Christi esta correspondencia partia de la perspectiva de la autonomia de los monasterios como una realidad de facto, <<la cual es mas bien un hecho recibido que un punto impuesto por el derecho>> (art. VII [seccion] 2.1), ahora Vultum Dei quaerere--aun pidiendo igualmente esta correspondencia- parte del de iure--la autonomia canonicamente atribuida-, que espera la confirmacion de una autonomia real, garantizada por el de facto. Por esta razon, el texto presenta una esmerada determinacion de esta autonomia, delineandola con diversos y concretos requisitos que deben ser evaluados con una vision de conjunto: una verdadera autonomia mostrada por un numero minimo de hermanas, una necesaria vitalidad y transmision del carisma, una capacidad real de formacion y de gobierno, una vida liturgica fraterna y espiritualmente digna, una presencia significativa en la Iglesia local y una estructura conveniente; en definitiva, una posibilidad real de subsistencia (cfr. art. 8 [seccion] 1).

La complejidad y relevancia de esta autonomia real se deduce del sistema de evaluacion previsto por la constitucion, para la que el juicio no puede definirse de acuerdo a criterios predeterminados y homologados, o mediante otras opciones dejadas a opiniones individuales, sino que se requiere mas bien una intervencion especifica--determinada ad hoc--, de acuerdo a un proceso complejo, coral y progresivo. El iter se abre con la constitucion de una comision por parte de la Cong IVC, compuesta por el ordinario, la presidenta de la federacion, la asistenta federal y la abadesa o priora del monasterio. La comision debe llevar a cabo--in primis--un proceso de evaluacion y de acompanamiento para revitalizar el monasterio, incluso mediante la afiliacion a otro monasterio o a otros ya federados, con formas especiales de tutela por parte de la federacion y de la presidenta con su consejo. Ese proceso puede llevar tambien a la supresion del monasterio (cfr. art. 8 [seccion][seccion] 2-3).

En materia de ereccion y supresion de un monasterio sui iuris, el Codigo establece una reserva general en favor de la Santa Sede. Por lo que respecta a la ereccion, se requiere su intervencion (12); mientras que para la supresion esta intervencion se entiende de modo exclusivo, dejando a la Congregacion la decision ultima sobre el destino del monasterio (13).

La autonomia del monasterio no es solo aquella justa autonomia de vida que la Iglesia reconoce a todos los consagrados, establecida por el c. 586, sino una forma especial de esta, (4). El c. 586 cualifica la autonomia de la vida consagrada mediante el empleo del adjetivo iusta y del verbo agnoscitur, para explicitar su naturaleza antecedente a cualquier formalizacion canonica. La autonomia reconocida es justa porque es inherente a la naturaleza misma de la vida consagrada, expresion del proprium juridico que solo puede ser positum por la lex, pero no concedido. Ademas, dicha autonomia no es ni atribuida ni permitida, sino reconocida por su propia naturaleza, como un derecho nativo de esta forma particular de vida cristiana.

Esta autonomia ordinaria, establecida para toda vida consagrada y destinada principalmente a conservar integro su patrimonio (cfr. c. 578), viene reconocida por los textos normativos: <<es un derecho del monasterio, que por su naturaleza es autonomo>> (VSp 25). Y corresponde a los ordinarios del lugar conservar y defender tal autonomia, reconocida a cada uno de los institutos de vida consagrada (cfr. c. 586 [seccion] 2). De esta fundamental autonomia de cada monasterio se sigue una independencia mutua y sustancial entre monasterios, que no debe ser coartada por ninguna forma de consociatio.

Sponsa Christi, en su art. VII, introdujo la novedad de las federaciones que, <<sin derogar a la necesaria autonomia y sin que se debilite en algun modo el vigor de la clausura, o se dane al recogimiento de la vida monastica y a su severa disciplina>> (SpC 33), fueron propuestas por la Sede Apostolica como proteccion contra el peligro de la total separacion y como ayuda para una mas autentica y regular fidelidad a la vida contemplativa.

Es interesante hacer notar que lo que Sponsa Christi solo recomendaba --valde commendantur--, ya desde sus normas de aplicacion--instr. Inter praeclara--es considerado como necesario--necessariae aestimentur--y, por ello, continuamente encarecido y facilitado. En estas normas, aun quedando generalmente intacta la autonomia de los monasterios, se previo tambien una comun sujecion, establecida posteriormente por los estatutos de las federaciones, que puede dar lugar a verdaderas transferencias de competencias, con posibles derogaciones, por tanto, a esta autonomia. La intencion de estas normas de no querer lesionar ni oponerse a la natural autonomia de los monasterios fue, por otra parte, bien explicitada por un sistema de condiciones, por las cuales, en todo caso, se debe mantener la autonomia del monasterio, al menos en su esencia, y las derogaciones a la misma solo seran posibles por causas graves y siempre contando con el consentimiento previo de cada uno de los monasterios.

Las aperturas innovadoras de Sponsa Christi crearon un clima de sutil desconfianza y disidencia, con las cuales tuvo que lidiar la Sagrada Congregacion para los Religiosos mediante las directivas para la preparacion de las federaciones --Consapevole--, de 15 de diciembre de 1953. Estas normas estaban dirigidas a los delegados, con el objetivo de indicarles el procedimiento y los modos de intervencion. Se invitaba a los delegados a observar estas normas con cautela y respeto, en dependencia de la Sagrada Congregacion, como primer y ultimo referente, manteniendo los vinculos con los ordinarios a los que los monasterios estaban sujetos, pero tambien interpelando a los propios monasterios a participar activamente en la elaboracion de las federaciones y en la redaccion de sus estatutos.

Estas disposiciones procuraron con especial interes confirmar tanto la constitucion Sponsa Christi como sus normas; y no pretendieron establecer una obligacion estrina de formar parte de una federacion, sino solo recomendarlo para el verdadero bien de los monasterios.

La resistencia a la fundacion de federaciones, tal y como estas habian quedado configuradas en 1953, llevo a una nueva interpretacion, en primer lugar a la luz del decreto Perfectae caritatis n. 22 (15) que promovio su ereccion pro rei Opportunitaten despues, segun el c. 582 del CIC 83 que, al referirse de modo sobrio a las federaciones, afirma de modo indirecto su pacifica existencia; y, sobre todo, a la luz de Vita consecrata n. 59 (16) y de la instruccion Verbi sponsa, que retomaron el camino de la promocion de las federaciones, considerandolas como instituciones que deben ser favorecidas--fovenda sunt--.

Del analisis de estos documentos se percibe como, a pesar de que las federaciones son promovidas y mejor definidas en sus fundamentos--entre formacion y sostenimiento de una cultura contemplativa, entre reorganizacion y mutuo apoyo economico--, la adhesion a ellas se plantea como una eleccion libre y regida por los estatutos aprobados por la Santa Sede, y nunca contra la autoridad interna de los monasterios individuales.

Siempre bajo la forma de un apoyo a la total autonomia monastica, Verbi Sponsa establecio--para aquellos monasterios no realmente autonomos e inmersos en circunstancias particularmente graves--la posibilidad de pedir a la presidenta de la federacion que con su consejo identificase una solucion adecuada para aquellas comunidades que no fuesen capaces de obrar en modo libre, independiente y responsable, con la participacion tambien del ordinario, y trasladar su gestion a la Santa Sede.

Si bien Sponsa Christi y sus normas atribuyeron a las federaciones la funcion de una legitima limitacion a la autonomia de los monasterios hasta llegar a prever la figura atipica y excepcional de un gobierno centralizado, con Verbi Sponsa se llevo a cabo una nueva remodelacion, limitando la funcion potestativa de las federaciones--y de modo particular la de su presidenta--y, al mismo tiempo, valorizando su funcion de sostenimiento y actualizacion.

La ultima evolucion de las federaciones se produce con la const. Vultum Dei quaerere, que considera la necesidad de favorecerlas y multiplicarlas, de modo que todos los monasterios han de formar parte de una federacion, ya que estas son reconocidas como estructuras importantes de comunion y ayuda entre quienes comparten el mismo carisma.

Del excursus historico que se acaba de presentar, se puede afirmar que lo que surgio como una posibilidad--una eleccion por parte de algunos monasterios--, ahora se convierte en una necesidad para todos los monasterios, mas alla de que sean asociaciones, congregaciones o sean independientes; y mientras que en el pasado tenian que pedir permiso a la Santa Sede para acceder a una federacion, ahora ese mismo permiso se debe pedir--y solo por razones especiales y con el voto de todo el capitulo--para no pertenecer a una federacion (17).

En la actualidad, la funcion de la Santa Sede sigue siendo crucial no solo en la fase de la ereccion de la federacion y aprobacion de sus estatutos, sino tambien en todas aquellas acciones de supervision y autoridad necesarias para su desarrollo (18). Es, por tanto, tarea de la Cong IVC indicar los elementos para la configuracion de las federaciones, establecer las modalidades mas adecuadas para garantizar su constitucion, el intercambio entre las monjas y la puesta en comun de los bienes materiales, asi como las competencias de la presidenta y de su consejo. Para promover un verdadero clima de comunion y colaboracion, corresponde tambien a la Congregacion favorecer y aprobar --tambien juridicamente--la asociacion de los monasterios con la correspondiente Orden masculina, o las confederaciones, o la constitucion de comisiones internacionales de diversas Ordenes. Es a partir de este complejo sistema de aprobacion y reserva, que las federaciones adquieren un caracter de personas juridicas publicas, de derecho pontificio, conforme a las normas del derecho canonico.

La actual organizacion de la vida contemplativa se plasma en 166 federaciones, 47 asociaciones y 5 congregaciones monasticas femeninas, aunque todavia quedan muchos monasterios y ordenes que no estan federados: <<in verita alcune di queste resistenze sono frutto o di preconcetti ancora presenti o di esperienze fallimentari del passato, ma cio non giustifica l'abbandono del progetto federale, anche perche dove rettamente realizzato ha portato frutti copiosi di bene per le comunita e per le singole monache>> (19).

La dimension ultima y mas importante de esta forma de vida consagrada es la clausura, bien establecida por el Codigo como una institucion comun para toda la vida religiosa, que se debe vivir en todas las casas religiosas y que todos los religiosos deben observar, si bien adaptada al caracter y a la mision de cada instituto, y determinada por el derecho propio de cada instituto.

A partir de esta clausura comun (cfr. c. 667 [seccion] 1), se establecen disciplinas diversas de clausura: una mas estricta, para los monasterios de vida contemplativa (c. 667 [seccion] 2); otra papal, para los monasterios de monjas de vida integramente contemplativa y segun las normas dadas por la Sede Apostolica; y otra constitucional, para los restantes monasterios de monjas (c. 667 [seccion] 3).

Vultum Dei quaerere representa el mismo tetragrama entre clausura comun y las tres modalidades reservadas a las comunidades de contemplativas: papal, constitucional y monastica, llamando monastica a la que el Codigo denomina "mas estricta", y especificandola como aquella que permite asociar a la funcion primaria del culto divino, formas diversas de acogida y de hospitalidad.

Es digna de resaltar la declaracion final del numero dedicado a la clausura (cfr. VDq 31), en donde se establece que en una misma Orden se podran observar modos diferentes de clausura, y que esto no debe ser considerado como un peligro o impedimento, sino mas bien una riqueza en vistas a la comunion.

Ciertamente la clausura es una institucion venerable--cuyos vestigios se encuentran ya en las primeras experiencias de la vida consagrada bajo la forma de la virginidad consagrada---(20), perteneciente a la tradicion canonica mas rica, objeto desde siempre de gran atencion en la reflexion y en la legislacion eclesiastica; pero tambien es cierto que sus modalidades fueron diferentes, en atencion al carisma y a los tiempos. Se trata, por tanto, de una institucion profundamente modelada por la historia y, precisamente, en su evolucion historica se puede apreciar una doble trayectoria: por una parte, poco a poco, se fueron detallando cada vez mejor los fundamentos teologicos y espirituales de la clausura y su naturaleza esencial para la vida contemplativa; pero, al mismo tiempo, tambien se fueron legitimando adaptaciones y renovaciones a la luz de las tradiciones y de la historia individual de cada monasterio, en atencion a sus condiciones reales y tambien en dialogo con las instancias eclesiales y las necesidades autenticas del mundo contemporaneo.

La continua tension entre fidelidad a los elementos fundamentales de esta institucion y la necesidad de adaptarla al propio carisma, se aprecia tambien en los documentos desde Sponsa Christi hasta Vultum Dei quaerere, pasando por Venite seorsum, Vita consecrata y Verbi Sponsa.

Es emblematica la regulacion de la clausura en Sponsa Christi, donde aparece bien reflejada la doble motivacion de la clausura, es decir, como vinculo definitivo con la vida contemplativa y la castidad asumida de forma solemne, pero tambien en conexion con la sabia y vigilante solicitud de la Iglesia. Al mismo tiempo, el documento no teme proponer una aplicacion diferenciada de la clausura. Las modalidades dejan intactas sus notas connaturales, distinguiendose en atencion al sujeto y a la calificacion. Por ello, es mayor la clausura mas rigida, prevista para los monasterios donde se emiten votos solemnes y se practica solo la vida contemplativa; y menor aquella donde no se observa una vida exclusivamente contemplativa, donde se pueden emitir tambien votos simples, con una clausura mitigada y acomodada a las modernas necesidades.

Ya desde Sponsa Christi se declara la naturaleza de condicion necesaria que tiene la clausura pontificia como garantia de una vida contemplativa canonica, como condicion indispensable que confiere estabilidad a este estatus; pero, al mismo tiempo, esta antigua institucion se libera de su vinculo necesario con los votos solemnes, superando tambien los limites de una unica y exclusiva forma canonica.

Aquello que fue considerado durante muchos anos como un vulnus a la estabilidad de la vida contemplativa, queria en realidad promover una mayor responsabilidad entre los monasterios, para que la clausura expresara realmente la propia tradicion, aquella riqueza que el Codigo concreta en naturaleza, fin, espiritu, caracter y sanas tradiciones del instituto (cfr. c. 578), es decir, aquel entero patrimonio que debe ser observado y custodiado por todos a traves del derecho propio.

La misma intencion de tutela y adaptacion se encuentra en la reflexion sobre la vida consagrada y su mision en la Iglesia y en el mundo de la exhortacion apostolica postsinodal Vita consecrata, de Juan Pablo II, y, especialmente, en la instruccion Verbi Sponsa. Este documento, tras haber explicado el significado de la clausura en clave trinitaria y eclesiologica, segun su dimension de union con Cristo Esposo y su dimension ascetica, la situa como fundamento de esta forma especial de consagracion, como ayuda segura para vivir la propia vocacion, como tutela del carisma fundacional de los monasterios y, por tanto, como un componente fundamental para mantener la adhesion a los pilares del carisma original, para manifestar y realizar la completa dedicacion de las monjas, como <<el signo, la proteccion y la forma de la vida integramente contemplativa>> (VSp 10).

Para Verbi Sponsa, la renovacion se desarrolla inseparablemente unida a la autenticidad y a la fidelidad: <<el cometido, la responsabilidad y el gozo de las monjas consiste en comprender, custodiar y defender con firmeza e inteligencia su especial vocacion>> (21).

Vultum Dei quaerere sigue la misma perspectiva cuando en su art. 10 exige a cada monasterio un serio discernimiento, respeto por la propia tradicion y fidelidad a las propias constituciones a la hora de determinar la clausura propia que se desea abrazar.

Es muy interesante observar como en este camino de gran confianza y libertad de eleccion, la vida contemplativa no queda totalmente a disposicion de las monjas, precisamente porque la vida consagrada es un don divino hecho a la Iglesia y, por la aprobacion, es reconocida como persona publica en la Iglesia. Por ello, la Iglesia esta llamada a recibirla como don--no como produccion propia--y a custodiarla como patrimonio suyo (cc. 574-575).

La eleccion de la forma de clausura tiene, por tanto, que ser aprobada por la Santa Sede. En primer lugar, porque ese depositum de costumbres y santidad, que ahora ya pertenece a la tradicion eclesial, debe ser una opcion entre las formas ya previstas de clausura; en segundo lugar porque, aun respetando las particulares tradiciones y carismas especificos, la clausura debe ser modelada segun el sensus ecclesiae en el que es acogida y del cual no puede separarse; y, por ultimo, porque debe ser observada segun el derecho propio, pero en armonia tambien con la disciplina canonica.

4. CONSIDERACIONES GENERALES

De la lectura de la Vultum Dei quaerere emergen ciertas consideraciones generales sobre un texto que se percibe necesario para la tutela y promocion de esta forma de especial consagracion, pero tambien para su sano asentamiento dentro de la comunidad eclesial.

El primer merito de esta constitucion es su proposicion de caminos de renovacion, preservando a la vida contemplativa de incertezas y confusiones respecto a su identidad. Al concluir el Concilio Vaticano II e inaugurarse el proceso de renovacion de la vida religiosa, se produjo entre sus miembros una situacion de incertidumbre y ambiguedad, situacion que debio ser afrontada por la autoridad eclesiastica mediante documentos que reafirmaran su identidad religiosa (22).

El Codigo de Derecho Canonico de 1983 fue basilar, puesto que puso como fundamento de esta forma de vida la consagracion, concebida como nueva categoria de comprension de todo el sujeto eclesial que anteriormente era sumariamente sintetizado por el CIC 17 bajo el titulo general <<de religiosis>>.

Parece que la Vultum Dei quaerere ha sido prudente al prevenir el peligro de posibles desviaciones, proponiendo una renovacion a partir de unos fundamentos bien delineados y detallados, desde una vision integral y armonica, ya desde el numero 12 del documento hasta las conclusiones dispositivas. Tambien ha sabido afrontar de modo sereno cuestiones actuales y concretas, remarcando la necesidad de una vida consagrada totalmente para la gloria de Dios y, al mismo tiempo, totalmente en la Iglesia y en el mundo, para su edificacion y salvacion (cfr. cc. 573-574), como confirmacion de ser una realidad vital incardinada en la historia.

Otro gran merito del documento es el anclaje del propium de esta forma de vida en la contemplacion, como se aprecia ya desde el subtitulo: <<sobre la vida contemplativa femenina>>. Ha sido esencial focalizar lo especifico de esta vida no en su institucion especifica, ni en su oculta fecundidad apostolica (23), ni en su atipica condicion juridica entre autonomia y sujecion, ni en el intimo ligamen con la Iglesia, sino en su ordenacion ad Deum (24). El texto devuelve a la vida contemplativa su patrimonio esencial, ese carisma que todos deben custodiar con fidelidad (cfr. c. 578).

Otro merito es el continuo reenvio a las especificidades propias de los monasterios. El texto es claro y preciso al definir las notas esenciales de esta forma de vida, pero al mismo tiempo recurre constantemente a expresiones como "propias tradiciones monasticas", "diferentes familias carismaticas", "derecho propio". Esta continua referencia al proprium, interpela a un discernimiento atento y responsable ante elecciones legitimas justificadas a la luz del patrimonio propio, desligado de cualquier valoracion arbitraria y libre para configurarse de acuerdo a sus condiciones reales.

Los espacios de atencion al propio patrimonio previstos en la constitucion rememoran los principios (25) de peculiaridad (26) y corresponsabilidad (27), identificados por el coetus para la redaccion del CIC 83--para la parte III del libro II--, quedando, de esta manera, en el cauce de la renovacion normativa que alcanzo a toda la vida consagrada.

Por otra parte, algunos puntos permanecen sin resolver y, por lo tanto, quedan sujetos a valoraciones perniciosas. Pienso, no obstante, que estos nudos pueden deshacerse facilmente a la luz de las normas integradoras a las que a menudo hace referencia la constitucion, normas que, sin embargo, estan todavia en fase de redaccion, y que seran de gran utilidad para que la interpretacion y aplicacion de la Vultum Dei quaerere sea recta y fructifera.

Entre otros aspectos, no queda bien definida la naturaleza de la clausura, e incluso han surgido ya sobre la constitucion algunos comentarios simplificadores que consideran la clausura como simple ley canonica, una inevitabilidad historica o un condicionamiento cultural. Una interpretacion reductiva de este tipo desautorizaria toda aquella rica tradicion que considera la clausura como perteneciente a la sustancia de la vida contemplativa, entre sus cimientos constitutivos, un fundamento asumido por toda vida contemplativa, incluso elegido por algunas ordenes o institutos contemplativos como un cuarto voto que expresa el carisma recibido, al cual se debe responder con un vinculo definitivo, con una <<promesa deliberada y libre hecha a Dios de un bien posible y mejor>> (c. 1191 [seccion] 1) pero, sobre todo, de un bien querido. Por tanto, no se vive la clausura porque una ley asi lo establezca, sino porque pertenece a la naturaleza de la vida contemplativa; a la ley solo le corresponde declarar los efectos del vinculo, que lleva en si mismo las consecuencias establecidas por el derecho universal y particular, pero sobre todo, contiene sus propias consecuencias, como lo confirma la expresion <<lleva consigo>>--secumfert--en referencia a los efectos de los otros elementos fundantes de la vida consagrada (cfr. cc. 599-600).

Otro riesgo podria afectar a la funcion de las federaciones. Su aplicacion demasiado invasiva e incisiva podria uniformar esta forma de vida, eliminando la especificidad del sui iuris y colocando asi la vida contemplativa al mismo nivel que un instituto religioso ordinario. No se trata aqui de un problema en terminos de una observancia ilicita o erronea de la vida religiosa--ya que el sistema dialectico entre autoridades generales y particulares esta previsto por la normativa canonica, de acuerdo a legitimos dinamismos de subsidiariedad-, sino que podria implicar una desnaturalizacion de esta vida religiosa, asumida segun una forma especifica y particular.

En estas paginas se ha puesto de manifiesto el gran acierto de haber escogido la dimension contemplativa como punto esencial de esta forma de vida; ahora bien, subrayo la necesidad de que esta venga mejor concretada, de forma que se haga evidente lo especifico contemplativo--entre los aspectos carismaticos e institucionales--de esta forma de vida consagrada. La dimension contemplativa, en efecto, pertenece a toda la vida consagrada, como ya se ocupo de ratificar la Sagrada Congregacion para los Religiosos y los Institutos Seculares con el documento La dnnension contemplativa de la vida religiosa, de 1980, dirigido indistintamente a todos los religiosos, tanto de vida activa como contemplativa.

Incluso cabe decir que si la contemplacion es algo propio de toda vida cristiana, con mayor motivo lo es de la vida religiosa. Ello queda evidenciado por la posicion sistematica del c. 663, que trata de la vida contemplativa, y que el legislador quiso situarlo entre las obligaciones y derechos de los institutos religiosos y de sus miembros, estableciendo asi la contemplacion como un compromiso, y no como una eleccion posible solo para algunos institutos. La contemplacion queda asi calificada, en terminos inequivocos como <<primer y principal deber de todos los religiosos>> (c. 663 [seccion] 1).

Una ultima cuestion se refiere a la naturaleza de esta constitucion, que presenta la estructura de una ley marco, pues reenvia en tantas ocasiones a intervenciones puntuales y singulares. Si, por una parte, esto subraya la gran confianza de la Iglesia hacia este sujeto eclesial, confianza que se espera fructifique en un proceso de mayor responsabilidad por parte de todas las contemplativas, por otra parte, preocupa la posibilidad de caer en un particularismo dificil de justificar y gestionar, con el riesgo de una fragmentacion que debilite las condiciones reales de la vida contemplativa.

5. CONCLUSION

La constitucion Vultum Dei quaerere expresa plenamente el liderazgo del pontificado del Papa Francisco. Se trata de un texto capaz de <<iniciar procesos mas que de poseer espacios>> (28). Parece ser un punto de partida, mas que un punto de llegada, para iniciar caminos de renovacion, impulsados por el deseo de una mejora en esta especifica vocacion que redunde en un mayor bien para todo el pueblo de Dios.

La constitucion promueve, ademas, un procedimiento de acuerdo a una eclesiologia de la armonia, en la que la imago Ecclesiae propuesta es la del prisma, para una realidad de Iglesia poliedrica y variada (29), en la que la catolicidad va configurandose cada vez mas en terminos de <<tener el sentido de la plenitud, de la totalidad, de la armonia de la vida cristiana, rechazando siempre las posiciones parciales, unilaterales, que nos cierran en nosotros mismos>> (30).

En ultima instancia, se trata de una palabra de esperanza--mas alla de todo optimismo ingenuo--(31) para la vida contemplativa y, a traves de ella, para toda la vida consagrada, en un tiempo en que--al son de estadisticas, proyecciones y lecturas eclesiologicas mas o menos iluminadas--esta muy extendida la opinion de una pronta desaparicion de esta forma de especial consagracion, haciendo caso omiso, entre otras cosas, al magisterio mas actual que reconoce la vida consagrada como un elemento irrenunciable y caracteristico, que pertenece indiscutiblemente a la vida y a la santidad de la Iglesia desde los comienzos y que, por eso, no podra faltar nunca en la Iglesia como expresion de su misma naturaleza (32).

RECIBIDO: 22 DE DICIEMBRE DE 2017 / ACEPTADO: 26 DE FEBRERO DE 2018

Simona Paolini

Professore aggiunto

Pontificia Universidad Antonianum. Roma

simonapaolini.fmgb@gmail.com

DOI 10.15581/016.115.010

(1) Francisco, Const. Ap. Vultum Dei quaerere, 29-vi-2016, AAS 108 (2016) 835-861. De ahora en adelante, VDq.

(2) Cfr. L'Osservatore Romano, 2-viii-2014, 8.

(3) Pio XII, Const. Ap. Sponsa Christi, 21-XI-1950, AAS 43 (1951) 5-21. De ahora en adelante, SpC.

(4) Cfr. J. R. Carballo, Vultum Dei quaerere. Per crescere nella fedelta creativa e responsabile, Citta del Vaticano 2017, 17-18.

(5) Concilio Vaticano II, Decr. Perfectae caritatis, 28-X-1965, AAS 58 (1966) 702-712.

(6) Juan Pablo II, Ex. Ap. Vita consecrata, 25-III-1996, AAS 88 (1996) 37. De ahora en adelante, vc.

(7) Ciprianus, Opuscula. De habitu virginum 3, en PL 4, 455.

(8) Sacra Congregatio de Religiosis, Instr. Inter praeclara, 23-XI-1950, en E. lora (dir.), Enchiridion della Vita consacrata: dalle Decretali al rinnovamento post-conciliare (385-2000), Bologna 2001, 1250-1263.

(9) Sacra Congregatio de Religiosis, Dirett. Consapevole, 15-XII-1953, en ibid., 1426-1431.

(10) Sacra Congregatio pro Religiosis et Instituto Saecularibus, Instr. Venite seorsiim, 15VIII-1969, AAS 61 (1969) 674-690.

(11) Congregatio pro Instituto Vitae Consecratae et Societatibus Vitae Apostolicae, Instr. Verbi Sponsa, 13-V-1999 (de ahora en adelante, VSp), en Enchiridion della Vita consacrata..., cit., 3402-3448.

(12) <<Para erigir un monasterio de monjas se requiere ademas la licencia de la Sede Apostolica>>: c. 609 [seccion] 2. La cursiva es nuestra.

(13) <<Corresponde a la Sede Apostolica la supresion de un monasterio de monjas autonomo, observando lo que prescriben las constituciones respecto a los bienes>>: c. 616 [seccion] 4.

(14) Sobre la peculiaridad de la autonomia de los monasterios sui iuris escribio Paciolla, subsecretario de la Cong IVC, un importante articulo: S. Paciolla, llmonastero autonomo tra potenzialita e limiti, Sequela Christi 42 (2016) 278-295.

(15) <<Cuando se crea ello oportuno, y previa la aprobacion de la Santa Sede, los Institutos y Monasterios autonomos promuevan entre si: federaciones, si de alguna manera pertenecen a una misma familia religiosa; uniones, si tienen iguales constituciones y costumbres, y estan animados del mismo espiritu, principalmente si son demasiado pequenos; y asociaciones, si se dedican a identicas o semejantes actividades externas>>.

(16) <<Como el mismo Sinodo ha subrayado, se han de favorecer tambien las Asociaciones y Federaciones entre monasterios, recomendadas ya por Pio XII y por el Concilio Ecumenico Vaticano II, especialmente alli donde no existan otras formas eficaces de coordinacion y de asistencia, para custodiar y promover los valores de la vida contemplativa. En efecto, tales agrupaciones, salvando siempre la legitima autonomia de los monasterios, pueden ofrecer una ayuda valida para resolver adecuadamente problemas comunes, como la oportuna renovacion, la formacion tanto inicial como permanente, la mutua ayuda economica y la reorganizacion de los mismos monasterios>>.

(17) Vease, por contraste a las nuevas disposiciones, SpC art. 7 [seccion][seccion] 2, 3, 4, 6; VSp 27-28.

(18) Especialmente a traves de la figura del asistente religioso: <<Es cometido del Asistente: procurar que en la Federacion se conserve o acreciente el espiritu genuino de la vida enteramente contemplativa de la propia Orden; colaborar con espiritu de servicio fraterno en la guia de la Federacion y en los problemas economicos de mayor importancia y contribuir a una solida formacion de las novicias y de las profesas>>: VSp 28.

(19) O. Pepe, Le federazioni dei monasteri. Fra presente e futuro, Sequela Christi 42 (2016) 327.

(20) El Concilio III de Cartago (397) titulaba el c. 33 bajo la rubrica <<de custodia sacrarum virginum>>, estableciendo que las <<sacrae virgines>> debian vivir en el monasterio <<ut simul habitantes, invicem se custodiant, ne passim vagantes>> 0. D. Mansi, Sacrorum Conciliorum nova et amplissima collectio, vol. 3, Graz 1960-1962, col. 885). En la regla mas antigua para monjas, escrita por Cesario de Arles con ocasion de la fundacion del monasterio de San Juan de Arles (512-534), ya desde el inicio se establece la norma general de la clausura, especificando que <<jugiter in monaster>> cellula residentes visitationem Filli Dei assiduis orationibus implorate>> (Regula ad virgines, en PL 67, coll. 1106-1107).

(21) <<Los monasterios dedicados a la vida contemplativa han reconocido en la clausura, desde el comienzo y de manera particularisima, una ayuda bien probada para realizar su vocacion. Las especiales exigencias de la separacion del mundo han sido, pues, acogidas por la Iglesia y ordenadas canonicamente para el bien de la vida contemplativa misma. Por tanto, la disciplina de la clausura es un don, puesto que tutela el carisma fundacional de los monasterios. Cada Instituto contemplativo debe mantener fielmente su forma de separacion del mundo. Esta fidelidad es fundamental para la existencia de un Instituto, el cual, en realidad, solo subsiste mientras mantiene la adhesion a los pilares del carisma original. Por eso, la renovacion vital de los monasterios esta esencialmente vinculada con la autenticidad de la busqueda de Dios en la contemplacion y de los medios para conseguirla, y se debe considerar genuina cuando recupera su primitivo esplendor. El cometido, la responsabilidad y el gozo de las monjas consiste en comprender, custodiar y defender con firmeza e inteligencia su especial vocacion, salvaguardando la identidad del carisma especifico frente a cualquier presion interna o externa>>: VSp 9.

(22) El nuevo Ordo Profession is Ritus de 1970; diversas intervenciones magisteriales, como Evangelica testificatio de 1971, Mutuae relationes de 1978; y, sobre todo, el Codigo de Derecho Canonico de 1983, reconocido como el ultimo documento del Concilio Vaticano II. El Codigo eligio la categoria de la consagracion como el elemento tipico de esta forma de vida cristiana, aquel <<nuevo y peculiar titulo>> de esta forma de vida (cfr. c.'573 [seccion] 1). En el mismo ano aparecio el documento Essential elements in the church's teaching on religious life as applied to institutes dedicated to works of the apostolate, de la Sagrada Congregacion para los Religiosos e Institutos Seculares, donde se especifican mas detalladamente los elementos esenciales de la consagracion: los votos publicos, la vida en comunidad, la mision evangelica, la oracion, el ascetismo, el testimonio publico, las relaciones con la Iglesia, la formacion, el gobierno...

(23) <<Los institutos de vida exclusivamente contemplativa tienen siempre una parte relevante en el Cuerpo mistico de Cristo, pues ofrecen a Dios un sacrificio eximio de alabanza, enriquecen al pueblo de Dios con frutos abundantisimos de santidad, lo mueven con su ejemplo y lo acrecientan con su oculta fecundidad apostolica. Por lo que aun cuando sea urgente la necesidad de un apostolado de accion, los miembros de estos institutos no pueden ser llamados para que presten colaboracion en los distintos ministerios pastorales>>: c. 674.

(24) Cfr. J. R. Carballo, Vultum Dei quaerere. Per crecere ..., cit., 19-21 y 35-41.

(25) Junto con los diez principios indicados por la Pontificia Commissio Codici Iuris Canonici Recognoscendo para la recognitio Codicis, el coetus studiorum <<De Istitutisperfectionis>> especifico en 1970 otros cuatro criterios directivos que debian seguirse, en complementariedad con los otros diez, para la redaccion de esta parte del Codigo: espiritualidad, peculiaridad, subsidiariedad y corresponsabilidad: cfr. Communicationes II/l (1970) 170-173.

(26) El derecho de las personas consagradas debe tener en cuenta la indole de cada instituto para favorecer, en primer lugar, el conocimiento y la proteccion del propio patrimonio (<<quod in propria ac peculiari indole, in propriis propositis et in sanis traditionibus consistat>>), y asi evitar <<"livellationem" cum detrimento spiritus proprii institutorum et patrimonii eorum>>: ibid., 171.

(27) El derecho de las personas consagradas debe ser redactado en modo tal que <<principia a Concilio statuta de repraesentatione et cooperatione sodalium efficaciter ad praxim deducantur>>: ibid., 172.

(28) Francisco, Ex. Ap. Evangelii Gaudium, 24-XI-2013, n. 223; cfr. tambien Idem, Discurso a los sacerdotes y los consagrados, 25-III-2017, en L'Osservatore Romano, 26-III-2017, 7.

(29) <<La Iglesia es catolica porque es la "Casa de la armonia" donde unidad y diversidad saben conjugarse juntas para ser riqueza. Pensemos en la imagen de la sinfonia, que quiere decir acorde, y armonia, diversos instrumentos suenan juntos; cada uno mantiene su timbre inconfundible y sus caracteristicas de sonido armonizan sobre algo en comun. Ademas esta quien guia, el director, y en la sinfonia que se interpreta todos tocan juntos en "armonia", pero no se suprime el timbre de cada instrumento; la peculiaridad de cada uno, mas todavia, se valoriza al maximo. Es una bella imagen que nos dice que la Iglesia es como una gran orquesta en la que existe variedad. No somos todos iguales ni debemos ser todos iguales. Todos somos distintos, diferentes, cada uno con las propias cualidades. Y esto es lo bello de la Iglesia: cada uno trae lo suyo, lo que Dios le ha dado, para enriquecer a los demas. Y entre los componentes existe esta diversidad, pero es una diversidad que no entra en conflicto, no se contrapone; es una variedad que se deja fundir en armonia por el Espiritu Santo; es El el verdadero "Maestro", El mismo es armonia>>: Idem, Audiencia General, 9-X-2013, en L'Osservatore Romano, 10-X-2013, 7.

(30) Ibid.

(31) Cfr. Idem, Audiencia General, 7-XII-2016, en L'Osservatore Romano, 9-XII-2016, 6.

(32) Cfr. VC 29; Benedicto XVI, Discurso a los obispos de Brasil en Visita <<Ad Limina>>, 5-XI-2010, en L'Osservatore Romano, 6-XI-2010, 8.
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Author:Paolini, Simona
Publication:Ius Canonicum
Date:Jun 1, 2018
Words:7879
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