Printer Friendly

El narco gringo que quiso ser narco mexicano.

Mencionar el narcotrafico es evocar escenas de violencia, de mucha sangre en Mexico o Colombia, por ejemplo. Pero hay otra cara del mismo fenomeno, una mas "civilizada", menos mediatica: la parte del comercio ilicito de drogas en Estados Unidos, donde a la par de la corrupcion imperan la logica del mercado y la eficiencia empresarial. J. Jesus Esquivel nos presenta ese retrato en Los narcos gringos (Grijalbo, 2016), de reciente aparicion. Con permiso del autor publicamos aqui fragmentos del primer capitulo.

Me llamo Don Henry Ford Jr.; trabaje como encargado de un rancho cerca de Fort Stockton, en el estado de Texas. Para ser mas exacto, en Pecos.

El rancho estaba en un lugar despoblado cerca de la frontera con Coahuila, Mexico; teniamos sembradios de alfalfa y vacas. Todo lo que se sembraba era cultivo de riego; con bomba sacabamos el agua de norias. En esos anos [fines de los setenta y principios de los ochenta del siglo pasado] la situacion en Estados Unidos estaba del carajo.

Era muy caro el precio del gas con el que sacabamos el agua y los pocos ranchos que estaban alrededor poco a poco se fueron a la quiebra por lo mismo, por lo caro que estaba en ese tiempo el gas. Pagaban muy barata la produccion del rancho; no alcanzaba para cubrir el costo del gas ni el salario de los trabajadores.

En ese entonces yo tenia como 25 anos de edad, estaba muy joven y no era guevon; trabaje muy duro, era el gerente. Tenia bajo mi responsabilidad a unos 30 trabajadores de planta y como a otros 20 mas de temporal. Era un rancho grande; teniamos 16 norias trabajando todo el tiempo para regar los sembradios de alfalfa y para dar de beber al ganado.

(...) No encontrabamos solucion para salvar el rancho y fue entonces cuando decidi hablar con uno de los trabajadores mexicanos, el que me vendia la marihuana. Me conto de donde la traia y quien se la vendia a el; era marihuana mexicana, de muy buena calidad, eso que ni que.

Tenia la solucion alli, en el mismo rancho, y que me voy a Mexico para ver si podia hallar un poquito mas, ya no solo para mi consumo, sino pa' vender. Mi intencion era ganar dinero con la marihuana para salvar el rancho.

(...) En realidad yo no movia mucha mercancia: llegue al punto de estar moviendo 200 libras [90.7 kilos] por cada viaje que iba a traer de Santa Elena. En el rancho, los trabajadores se dieron cuenta de lo que estaba haciendo; no me tenia que esconder, entraba mucha marihuana a Estados Unidos. Mucha gente de la frontera se dedicaba al negocio, no en grande, claro, sino para sacar unos dolares de mas. Yo queria muchos dolares, pa' librar el rancho. Fue por eso que otro de los trabajadores pidio hablar conmigo y me dijo: "Mire, yo tambien tengo un hermano que trabaja en esto".

El asunto es que el hermano de este trabajador no compraba la marihuana en Chihuahua: el la traia y la pasaba por el estado de Coahuila. El que la vendia era de Coahuila, tenia un grupo, se llamaba Oscar Cabello Villarreal, y el mismo fue directamente a verme al rancho. Nos arreglamos y le empece a comprar la marihuana en mas cantidad.

Caro Quintero

Oscar trabajaba en un ejido de Coahuila llamado Piedritas; ranchero tambien, estaba muy interesado en el negocio de la siembra de alfalfa y en el ganado. Todos sufriamos, por eso ya eramos como hermanos, batallando con los mismos problemas. El necesitaba hacer negocios para mantener su rancho y yo tambien para salvar al mio en Texas.

(...) En realidad yo no vendia la marihuana directamente a la gente. En Plainview, cerca de Dallas, tenia a una persona a quien le entregaba la mota y era ella quien se encargaba de venderla, aunque tambien tenia un primo que vivia cerca de Dallas y ese era otro de los encargados de vender y distribuir a los clientes de la calle la marihuana que yo traia de Mexico.

En esos anos compraba la libra de marihuana en unos 200 dolares, pero era de alta calidad, sin semilla. Nosotros vendiamos esa misma libra en 800 dolares: ese era el precio al que se la daba a mi primo y al otro hombre de Plainview. Ellos a su vez la vendian a otro precio, para que cada quien se ganara su dinerito. Sabia que mis distribuidores la vendian en 1 200 dolares, repito, porque era de mucha calidad la que conseguia por medio de Oscar: estaba conectado alla en Mexico con gente de a deveras, los que sabian del negocio, gente de Guadalajara y Sinaloa.

La mota que vendiamos venia del grupo de [Rafael] Caro Quintero. Oscar no conocia a Caro Quintero, pero la mota venia del cartel de Guadalajara, de eso estoy cien por ciento seguro. Repito, era mota muy buena. Sabiamos por garantia que venia del rancho El Bufalo, ese que tenia Caro Quintero en Chihuahua y que luego le chingo el gobierno [mexicano]. No era mota asi como mucha de la que se vendia en otros lados de Estados Unidos, corriente; a nosotros no nos la mandaban en costales de un tamano y de otro, de esta clase y de esta otra clase. No, senor. La que recibia Oscar llegaba en pacas bien hechas, parejitas, y en cajas; pura calidad de marihuana. Puede que no lo crean, pero era casi industrial, no era de un fulano y de otro, o de este y ese otro: venia del cartel de Guadalajara y era el producto del trabajo de miles de personas por la calidad y como estaba empacada y todo, digo yo. Pero como decia, llego un tiempo en que no habia marihuana; entonces me arranque y fui al estado de Sinaloa; me fui por Durango, por la sierra, a Mazatlan. Me fui buscando, buscando; ya antes habia ido una vez al estado de Guerrero, pero alli me arrestaron los federales [soldados], aunque luego me soltaron.

(...) Yo estaba del lado mexicano con Oscar, esperando el momento para pasar a Estados Unidos. Habia juntado 60 libras y estaba haciendo viaje y viaje para completar la carga; dure como dos o tres dias esperando en el lado mexicano despues de que arrestaron a mi primo. No tenian nada de evidencia. El policia que lo hizo pensaba que yo iba a cruzar, y nada mas de suerte no fue asi. Ese hombre llevo a mi primo a un monte, lo encanono con un rifle M-16, y le dijo: "?Sabes que? Ya se todo lo que has hecho y quiero trabajar contigo".

Ese agente de Aduanas le propuso un trato: trabajarian juntos; mi primo le pagaria un dinero y el se encargaria de avisarle cuando estuviera abierto el camino para que pasara la mercancia con toda libertad. Ahora que si no aceptaba el trato, el agente amenazo a mi primo: "Si no lo haces, te voy a hacer agua. Te puedo dejar muerto aqui mismo si quiero".

(...) Mi primo cruzo a Mexico y me conto toda la historia. Me propuso que yo mismo me arreglara con ese pinche policia: le dije que no, porque estaba seguro de que se trataba de una trampa. Pense que los agentes querian saber cuando iba a pasar mota para este lado y que me iban a esperar para arrestarme. Me di la vuelta, me fui por otro lado de la frontera y meti la carga. La policia, cuando se dio cuenta de eso y de que yo no habia aceptado el trato, se puso brava con mi primo; lo buscaban y el mismo policia que lo amenazo con el rifle le decia: "Hay que tener confianza, los vamos a ayudar. Dile a tu primo que venga a hablar conmigo". Muchas, pero muchas veces, mi primo insistia en lo del trato con el policia, y bueno, fui, hable con el carajo y nos arreglamos.

[ILUSTRACION OMITIR]

El trato era precisamente que viajaria a Sinaloa a comprar mercancia a los campesinos independientes y que el nos dejaria pasar la carga a Estados Unidos; fue hace muchos anos, por eso ya no recuerdo exactamente cuanto me iba a cobrar el carajo policia. Ese agente era gringo como yo y como mi primo; se llama David Regela e incluso esta mencionado en la historia de cuando mataron a Pablo Acosta; ahi se habla de ese cabron. Era el dueno de toda esa region de la frontera: era un hombre de poder que tenia bajo su cargo y supervision a todos los agentes de Aduanas que vigilaban desde el norte hasta el sur de Texas, en la frontera con Mexico.

(...) Me fui a Sinaloa, pero ya presentia algo extrano; por eso, cuando regrese a la frontera le dije a mi primo que ya no iba a hablar con Regela, que yo solo iba a cruzar el viaje sin ayuda de ningun carajo; que al fin y al cabo, si querian dinero, Regela ya lo habia agarrado: ya le habiamos pagado. Le explique que para pasar la mota no necesitaba saber si estaba bien el camino ni nada, que no le queria decir nada a los carajos policias. Mi primo se asusto; ya estabamos de este lado [Estados Unidos] y mi primo le hablo sin decirme nada. !Noooo! Me acuerdo: estabamos ahi en una tienda cuando viene el carajo de Regela bien encabronado; lo calme y ya nos pusimos de acuerdo. Quedamos en que nos iba a esperar en un reten para darle dinero, porque no podiamos salir juntos de la tienda; nos dijo que se adelantaria y que nos esperaria en el reten. No, pues la trampa estaba arreglada. Salimos, nos fuimos, y ya nos estaban esperando: era un grupo muy grande, con rifles y todo.

Con "El Senor de los Cielos"

Viviendo en Mexico me di cuenta de que como narco independiente corria mucho riesgo; apenas podia pasar 100 o 200 libras por semana y con mucho problema. En Estados Unidos, cuando vivi en Oregon, donde aprendi a sembrar mota, conoci a gringos muy poderosos que trabajaban en otros niveles, mas arriba; no era gente del estado, sino originarios de Florida. Esos hombres manejaban hasta 60 toneladas de marihuana que les llegaba de Colombia. Ahora que lo pienso, yo casi fui una especie de conexion entre los narcos gringos de este lado y los mexicanos de aquel.

Conoci a Amado un dia que acompane a Oscar a Torreon: fui porque Oscar me lo pidio. Yo pensaba que ya ibamos a hacer un viaje grande en lugar de estar chingandole de a poquito. Le pregunte a Oscar si conocia bien a ese senor Amado, porque si lo conocia tan bien como decia, entonces juntos podriamos mover toneladas de mota porque yo tenia a la gente, a los gringos de Oregon que la vendian en cantidades muy grandes. Le conte que esos gringos regaban hasta 60 toneladas de mota cada mes por todo Estados Unidos. "Son muy poderosos", le dije.

Igual que Amado en Mexico, en esos anos en Estados Unidos estaba este hombre en Oregon que se llamaba Bob Jameson: este carajo y su grupo traian al pais mota de Colombia, de Hawai, de Tailandia, hachis de Libano, de todo el mundo.

En Torreon fuimos al hotel Camino Real, adonde nos habia acompanado mi primo Phil; el y yo nos acomodamos en una habitacion y Oscar en otra. Oscar se salio y nos dejo en el hotel; al rato regreso con Amado y nos mando llamar. Cuando lo vi, pense que no podia ser cierto que ese hombre fuera quien moviera todo en Mexico, que de verdad fuera el mero mero: no lo creia. Era mas o menos de mi edad; estaba vestido de ranchero, con botas vaqueras, sin sombrero (...).

La reunion fue en una cantina. Yo veia un chingo de policias por todos lados con [pistola calibre] .45 en la cintura; me puse muy nervioso, pero Oscar me dijo que no tuviera cuidado, que estaban al servicio de Amado, que lo andaban cuidando. Le conte a Amado lo que queria hacer: con el ya no solo estabamos hablando de pasar nada mas mota a Estados Unidos, sino cocaina. En ese tiempo yo no la manejaba; platicamos de coca porque fue justo en esos anos cuando Amado empezaba a ponerse de acuerdo con los colombianos para el trafico.

(...) Mas o menos como a medianoche se acabo la reunion; Amado se puso de acuerdo con Oscar en seguir trabajando y nos fuimos al hotel. Me fui a mi cuarto, donde tambien estaba hospedado mi primo, y como unas tres horas despues, !pum!, nos estaban tocando a la puerta muy recio; espantado, mi primo se levanto a abrir y ahi fue cuando nos cargo la chingada. En la puerta estaban los policias: eran como un comando, todos vestidos de civil con pasamontanas y armados con rifles de alto poder y ametralladoras. Del cuarto nos sacaron a empujones y en puros calzoncillos; nos llevaron a la calle, al estacionamiento del hotel. Empezaron a hacernos preguntas: que donde estaba la mota, que la chingada; nosotros les respondiamos que no sabiamos de que estaban hablando y era la verdad (...).

Los policias, nada; seguian haciendo un chingo de preguntas, pero en eso me acorde de que Oscar me habia dicho que ya estabamos arreglados con ellos, por eso se me ocurrio averiguar si habian hablado con el. "?Cual Oscar?", me dijo uno de los cabrones. Entonces nos echaron una cobija encima y nos llevaron otra vez al hotel, al cuarto donde estaba Oscar. Ahi lo tenian en el suelo, lo estaban pateando; ya lo tenian todo morado de la cara y con las costillas rotas. Un hombre lo tenia amenazado con una Uzi. "?Este es Oscar?", me preguntaron. Creo que a mi no me torturaron porque sabian que era ciudadano de Estados Unidos; sabian que si lo hacian, yo podia denunciar. Tendrian que matarme y eso iba a provocar un pleito mas grande. Pero a Oscar lo siguieron torturando delante de mi.

Nos regresaron al cuarto de donde nos sacaron, y al entrar me di cuenta de que habian revisado todo. No encontraron armas ni nada, y yo ahi con mi primo, permanecimos encerrados hasta las seis de la manana. A esa hora salimos: luego de estar seguros de que ya se habian ido los carajos a la chingada, fuimos a ver a Oscar. Ya estaba solo en su cuarto. Me dijo que aquellos hombres eran de la Interpol y que lo dejaron en paz hasta que hablaron con Amado y el les pago.

Eso nos conto, pero yo me dije: "Pura pinche mierda, ese hombre [Amado] nos hizo esto con toda la intencion para ver si yo era policia", y Oscar defendiendolo: que no, que el asunto no era asi. Hasta hoy sigo creyendo que en realidad Amado estaba averiguando si mi primo y yo eramos policias.

Esa fue la unica vez que vi personalmente a Amado. Nos fuimos de Torreon, me lleve a Oscar bien jodido a su casa. !El hombre estaba bien jodido! Tardo como unas tres semanas en recuperarse. Cuando se levanto de la cama, le dije que si queria trabajar con Amado, lo hiciera; que yo no iba a trabajar con el. Nunca mas en la vida le queria volver a verle la cara a ese carajo.

Independiente

Comence a trabajar de otra forma, nunca me quede parado en un solo lugar, siempre anduve moviendome buscando mercancia. La ventaja que tenia en ese entonces fue que nunca confie en la policia mexicana: sabia que todos esos estaban arreglados con la gente de Amado. Yo no queria nada con los cabrones policias; eran peores que los criminales. Mi regla desde que me inicie en el negocio fue nunca confiar en un cabron que juegue de los dos lados: con la policia, con el gobierno y, al mismo tiempo, con los narcos. Segui trabajando con Oscar como independiente, pero sin nada que ver con Amado como el.

[ILUSTRACION OMITIR]

En Piedritas pusimos un sembradio de mota; Oscar se arreglo con la policia, con los federales, y yo plante la marihuana. Ya estabamos produciendola, y cuando casi era el tiempo de la cosecha, resulta que nos cayo de sorpresa una visita: la esposa del viejo que se escapo conmigo de la carcel, la mujer de Cross. La senora vio el sembradio y todo lo que estabamos haciendo Oscar y yo, nos conto algunas cosas de su marido y luego de unas horas se retiro; pero se fue al pueblo de Muzquiz, ahi en Coahuila, y se emborracho. No solo eso, como estaba bien borracha e iba manejando, se accidento. Al lugar del accidente llego la policia, y a la hora de hacerle preguntas y la chingada, como la vieron borracha, se dieron cuenta de que llevaba mota en la bolsa: era mota fresca. La arrestaron, se la llevaron a la carcel, la maltrataron y pues hablo; les dijo lo del sembradio en Piedritas y que se arma un escandalo.

La noticia de la gringa con la mota y el sembradio comenzo a salir en las estaciones de radio de Coahuila. Me acuerdo bien que los cabrones de la radio exageraban las cosas. Decian: "?Que andan haciendo dos gringos alla en las montanas? Sembrando marihuana, que otra cosa, si en Piedritas no hay nada que hacer". Cuando en la radio siguieron con el asunto, dandole y dandole a la cosa de los gringos, comprendi que todo habia valido madre; le dije a Oscar que necesitabamos cortarla toda aunque todavia no estuviera seca y en su mero punto; estaba mas o menos, pero teniamos que cosecharla de emergencia. Oscar, en su fregadera, decia y decia que no habia problema, que estabamos arreglados con la policia y con las autoridades. ?Y cual arreglados? Que llega un destacamento de 120 soldados a Piedritas. Nos dimos cuenta cuando iban llegando al pueblo y nos fuimos a esconder al monte; desde alla en los cerros los estuvimos vigilando. Se quedaron dos dias en el pueblo, pero gracias a Dios no se acercaron al sembradio y se fueron.

Como si no le hubiera importado la visita de los soldados, Oscar insistia en que todo estaba bien, en que todo estaba arreglado. Pasaron como unas dos semanas de eso y le dije que ya era buen tiempo para cortar la mota; contratamos a unos peones y la cortamos toda. Pero la mala suerte estaba alli; al dia siguiente llego la policia y arrestaron a 12 personas que estaban procesandola. Yo, gracias a Dios, no andaba con ellos; estaba con Oscar en otro lugar, lejos del pueblo, y hasta alla llego a caballo Vicente, su hermano, para decirnos que nos pelaramos porque la policia nos andaba buscando. Nos fuimos a la sierra.
COPYRIGHT 2016 CISA Comunicacion e Informacion, S.A. de C.V.
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2016 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Title Annotation:Los narcos gringos
Author:Esquivel, J. Jesus
Publication:Proceso
Article Type:Extracto
Date:Jun 12, 2016
Words:3407
Previous Article:"El Guero" Palma, consentido de EU.
Next Article:Los militares regresan por sus fueros.
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters