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El movimiento ecumenico al servicio de la realizacion mas plena de la catolicidad de la Iglesia.

Resumen: El autor explora la relacion entre 'catolicidad' y 'ecumenismo' partiendo de la comprension de la consideracion de los terminos en las distintas tradiciones confesionales; leyendo luego el desarrollo del movimiento ecumenico como redescubrimiento de la catolicidad de la Iglesia; en tercer lugar, interpretando la situacion actual del movimiento ecumenico; y ofreciendo, finalmente, una resena de los documentos del Consejo Mundial de Iglesias que han hecho un aporte sobre la catolicidad.

Palabras clave: Catolicidad. Ecumenismo. Consejo Mundial de Iglesias. Fe y Constitucion.

Abstract: The author explores the relationship between 'catholicity' and 'ecumenism' beginning with the comprehension of the consideration of the terms within the diverse confessional traditions; then reading the development of the ecumenical movement as a rediscovery of the catholicity of the Church; in the third place, interpreting the current situation of the ecumenical movement; and finally, offering a summary of the documents of the World Council of Churches that have made contributions towards catholicity.

Keywords: Catholicity. Ecumenism. World Council of Churches. Faith and Order.

Introduccion

"Una vez que, finalmente, termino su oracion [Policarpo], despues que hubo hecho en ella memoria de cuantos en su vida habian tenido trato con el--pequenos y grandes, ilustres y humildes--y senaladamente de toda la iglesia catolica esparcida por todo el mundo (oikoumene)" (Martirio de Policarpo 8, 1).

Este texto, uno de los mas antiguos que califican a la Iglesia de 'catolica', (1) es tambien el primer lugar donde este adjetivo aparece junto a oikoumene, (2) indicando una relacion redescubierta en el ultimo siglo gracias al movimiento ecumenico. El proposito de la presente contribucion es justamente explorar algunos aspectos de esa relacion. En el origen de esta inquietud se encuentra una ponencia sobre ecumenismo y catolicidad que me fuera solicitada hace un par de anos en el marco de un coloquio cuyo tema era la catolicidad de la Iglesia. El proposito del mismo era discernir nuevas formas de catolicidad en vista de un necesario dialogo teologico intercultural. Como suele suceder con los temas que reflexionamos, si el momento de su presentacion senala un punto de llegada, ese mismo momento se convierte, al sacar consecuencias y descubrir nuevas implicaciones, en un nuevo punto de partida. Por eso, sin dejar de lado lo antes reflexionado, (3) quisiera avanzar en algunas de las consecuencias e implicaciones del tema. Intentare hacerlo pensando en la actual situacion ecumenica, en la que se han hecho mas perceptibles algunos de los factores que, desde hace al menos dos decadas, han colocado al ecumenismo en una encrucijada: la trazada por el 'desafio' siempre vigente de tender hacia una unidad cada vez mas plena de los cristianos o la aceptacion resignada del statu quo. Esta lectura del momento ecumenico estara indudablemente condicionada por una perspectiva, la de un cristiano catolico, deudor de una vision de la Iglesia y, en consecuencia, de un cierto modo de concebir la unidad. Pero en esa vision convergen cristianos de otras tradiciones, que desde hace mas de 75 anos han invertido tiempo y esfuerzos en la reflexion teologica llevada en comun en el ambito de Fe y Constitucion. (4) Ademas, si en el camino ecumenico avanzamos a traves del dialogo, como respuesta a una vocacion, que mejor pues que desafiarnos mutuamente en un momento en que la tentacion parece ser la resignacion. ?Por que?

En primer lugar, porque mas alla de las diversas interpretaciones confesionales, todos continuamos confesando con las palabras del Simbolo Niceno-constantinopolitano creer en la Iglesia "una, santa, catolica y apostolica". (5) Desde la confesion de fe es dificil, pues, desvincular unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad. Pero, ademas, de acuerdo al plan de salvacion, la Iglesia no vive para si misma, sino que,

"(...) es puesta al servicio del mundo; ella esta puesta para ser signo de Dios para el mundo por la proclamacion del Evangelio y la practica de un servicio amoroso a la humanidad. Ella se convierte de esta manera en el indice de Dios en lo que Dios quiere decir y dar al mundo." (6)

Y, en lo que respecta a nuestro mundo globalizado, a pesar de los vinculos que han generado las comunicaciones y la tecnologia, constatamos profundas fragmentaciones y una acentuacion desmesurada del individualismo, y donde las identidades culturales no son respetadas. Como siempre, quienes pierden son los fragiles y mas pobres, aquellos que 'no tienen acceso'. Seria tragico que junto al desvanecimiento de las grandes utopias seculares, que ha marcado el fin del segundo milenio, los cristianos hayamos perdido tambien la confianza en el gran relato que dio vida al movimiento ecumenico. Relato en el que no ha estado ausente el intento de alcanzar una totalidad y una plenitud de lo cristiano.

Como aporte para mantener vivo ese relato y evitar caer en actitudes de resignacion ante la fragmentacion del mundo cristiano, me detendre en cuatro momentos que, mas que un programa acabado, ofrecen algunas reflexiones abiertas:

1. Catolicidad y ecumenismo: de la 'deconstruccion' a recoger los elementos para una nueva construccion.

2. Algunos elementos para leer la historia del movimiento ecumenico en clave de 'catolicidad'.

3. Las tensiones no resueltas del movimiento ecumenico y la catolicidad de la Iglesia.

4. Volver a releer los textos ecumenicos acerca de la catolicidad de la Iglesia.

1. Catolicidad y ecumenismo: de la 'deconstruccion' a recoger los elementos para una nueva construccion

1.1. Se trata de poner en relacion dos terminos que forman parte del vocabulario cristiano y que tienen una historia diversa. El primero de ellos--'catolicidad'--es una nocion abstracta, acunada en el siglo XVI, forma sustantivada de un adjetivo mucho mas antiguo--'catolica'--que expresa un atributo de la Iglesia. Su origen se remonta al siglo II, y fue incorporado al Simbolo Niceno-constantinopolitano a fines del siglo IV. (7) El segundo termino tambien es una nocion abstracta, un neologismo que aparece en el vocabulario cristiano en la segunda mitad del siglo XX, para expresar una nuevo hecho historico: el movimiento que, como resultado de diferentes corrientes de inspiracion, ha movilizado a cristianos de diferentes iglesias a trabajar por la unidad y que por esa razon ha sido calificado de 'ecumenico', retomando un adjetivo con arraigo historico que expresa la idea de 'totalidad'.

1.2. El primero de los terminos, si nos remitimos al adjetivo que le ha dado origen, presenta de suyo una gran complejidad, una diversidad de aspectos, y esto es un signo de la riqueza que procura expresar. (8) Eso no quiere decir que, siempre y en todas partes, todos esos aspectos se hayan mantenido unidos al utilizar el termino. Por eso, en un camino que exige como primer paso una cierta deconstruccion, es necesario tener en cuenta lo que las iglesias han considerado acerca de lo 'catolico'.

--En el ambito de la Iglesia catolica, si ese adjetivo ha incluido siempre diferentes aspectos--universalidad, plenitud, integridad, recta doctrina--, que es posible constatar en los Padres y en autores medievales, (9) sin embargo, ha conocido en ciertos momentos de la historia la acentuacion de algun aspecto en desmedro de los otros. Asi, partir del siglo XI, y como consecuencia del cisma con Oriente, la tendencia ha sido identificar Iglesia latina y Ecclesia catholica; y, a partir del siglo XVI, en el mapa de la cristiandad occidental fragmentada en confesiones, 'catolico' paso a ser un rasgo confesional distintivo de la iglesia de Roma.

--En el ambito de las iglesias ortodoxas, historicamente se priorizo la catolicidad entendida como cualidad de la Iglesia que ha conservado la 'recta doctrina', identificada esta con la Iglesia fiel a los siete primeros concilios ecumenicos. El riesgo ha sido una Iglesia vuelta hacia un pasado que ha intentado conservar intacto, mas que una Iglesia llamada a tender hacia una plenitud que debe manifestarse en cada epoca.

--En el caso de los Reformadores, a pesar de no haber rechazado los simbolos de la fe, el aspecto de la catolicidad no fue especialmente desarrollado, Mas tarde, de manera progresiva, fue excluido del lenguaje confesional por considerarlo rasgo identitario de la iglesia romana, y se prefirio reemplazarlo, al traducir el simbolo a las lenguas vernaculas, por 'cristiana' o 'universal'. (11) Ademas, por la dialectica propia de la teologia protestante, con la neta distincion entre iglesia visible e iglesia invisible, y por el modelo de iglesias nacionales o regionales puesto en practica, esa universalidad no se veia realizada en ninguna iglesia confesional.

La diversa comprension de la palabra 'catolica' reflejaba diferencias mas profundas. Las mismas diferencias que se manifestaron, a pesar del claro proposito de unidad, en los tiempos fundacionales del Consejo Mundial de Iglesias (CMI).

1.3. Si pasamos a la consideracion del segundo termino, debemos pasar de la nocion abstracta a la realidad historica, es decir, el movimiento ecumenico. Este tambien se presenta con una no menor complejidad debido a las diversas corrientes de inspiracion que se encuentran en su origen y a las diferentes visiones, explicitas o implicitas, acerca de su finalidad. Ademas, como realidad historica, se constatan distintas etapas vividas por el movimiento ecumenico a lo largo de su ya centenaria historia, y en las que este ha recibido el influjo de corrientes de pensamiento y de movimientos sociales o culturales contemporaneos. Y, por ultimo, la creciente diversificacion de espacios de dialogo que ha hecho que, al lugar inicial y privilegiado del CMI, se hayan sumado un numero creciente de instancias regionales y locales al servicio de la unidad, por momentos mas agiles y eficaces que el organismo ginebrino.

1.4. Felizmente, ninguna de las tradiciones cristianas se encuentra hoy fijada en la vision de catolicidad que sostenia hace un siglo. El intercambio ecumenico no ha sido ajeno a ese desarrollo. La Iglesia catolica ha hecho una relectura de su propia eclesiologia en el Concilio Vaticano II, movida, entre otras razones, por el proposito de promover la unidad de los cristianos. (12) Las iglesias ortodoxas han comenzado a repensar su eclesiologia desde un acercamiento eucaristico, redescubriendo la 'catolicidad' como 'plenitud' e 'integridad' de la Iglesia, realizada en cada iglesia local cuando celebra la Eucaristia. (13) Por su parte, las iglesias protestantes conocieron, ya a fines del siglo XIX e inicios del XX, los movimientos de High Church, (14) y el intento de sentar las bases de una 'catolicidad evangelica'. (15) Mas tarde, contaran con el aporte de teologos que han visto como la catolicidad es un atributo esencial de la Iglesia de Cristo y que, por lo tanto, no es ajeno a las iglesias de la Reforma. (16) Pero hay mas.

A las eclesiologias--teologicamente formuladas o simplemente vividas--, defendidas como rasgos de la propia identidad, se han sumado otros elementos, 'no doctrinales', que provienen del contexto social y cultural. Una consecuencia palpable es el hecho de que la mayoria de las identidades confesionales no se presentan ya de manera homogenea. Esto ha ofrecido nuevas riquezas y, al mismo tiempo, planteado nuevos desafios; entre ellos el de integrar las diversidades contextuales sin menoscabar la identidad confesional. Por eso, en el intento de clarificar la relacion entre movimiento ecumenico y catolicidad, la sola reflexion teologica, como la que se ha dado en la mayoria de los espacios de dialogo teologico, parece insuficiente si no se la acompana de una reflexion sobre la inculturacion del Evangelio. (17) Esta reflexion supone clarificar la relacion Iglesia--mundo, que cada tradicion concibe de modo diferente. Pero, ante todo, tener claro que entendemos por Iglesia y como se concibe su mision. De este modo se alarga la agenda del dialogo teologico, pero es una agenda que no solo constata tareas pendientes. Hay mucho reflexionado que no debe olvidarse ni ser relativizado y, sobre todo, hay un camino recorrido en comun que tambien ha aportado un aprendizaje. En efecto, el mismo movimiento ecumenico ha significado ya un aporte en vista de una realizacion mas plena de la catolicidad de la Iglesia.

2. Algunos elementos para leer la historia del movimiento ecumenico en clave de 'catolicidad'

2.1. Del aislamiento a una vision mas universal: El movimiento ecumenico, que es una gracia del Espiritu Santo, (18) no puede entenderse, en cuanto realidad historica, sin tener en cuenta sus posibles relaciones con los movimientos historicos, sociales y culturales que contribuyeron a alcanzar una vision mas global del mundo. (19) En efecto, a partir del siglo XIX, diversos movimientos favorecieron una progresiva apertura del mundo cristiano, cuestionando las fronteras del mapa religioso europeo tal como habia quedado establecido despues de las rupturas producidas en el segundo milenio, sobre todo a partir de la Reforma, cuando, como consecuencia de la aplicacion del principio cuius regio, eius religio, (20) se establecieron iglesias nacionales o "de pueblo". Esto significo la identificacion, muchas veces impuesta de manera coercitiva, entre nacionalidad y pertenencia confesional. Un esquema que a su modo afecto tambien a los estados que permanecieron catolicos. (21) En los siglos posteriores, las potencias de uno y otro grupo trasladaran este modelo a sus respectivas colonias.

Las iglesias ortodoxas, que no conocieron el proceso vivido en la Europa occidental, experimentaron mas tarde algo semejante cuando, al desintegrarse el Imperio otomano, y establecerse nuevos estados, se instauraron iglesias nacionales autocefalas. Un modelo condenado por el Patriarcado ecumenico, (22) al considerarlo contrario a la naturaleza de la Iglesia, pero que no ha sido modificado hasta hoy.

Es probable que las diferentes iglesias cristianas nunca hayan estado tan distantes entre si como en el siglo XIX. A pesar de ello, ese mismo siglo fue testigo de ciertos factores, no siempre eclesiales, que contribuyeron al progresivo acercamiento de las iglesias. En efecto, el impulso misionero que siguio a la expansion comercial y politica de las potencias europeas, y mas tarde de los Estados Unidos, sumado a movimientos migratorios de una magnitud desconocida hasta entonces, no solo ofrecieron un nuevo conocimiento del mundo, sino que ademas condujeron a cristianos de diferentes iglesias a compartir espacios geograficos con la exigencia aneja de ensayar nuevos modos de convivencia. Ese marco favorecio una apertura progresiva de las iglesias, que las ha llevado del aislamiento y la confrontacion a una nueva situacion signada por el reconocimiento de la fraternidad en Cristo. Este proceso se experimento primero en el circulo estrecho de las asi llamadas 'familias confesionales', con el establecimiento de alianzas, consejos o federaciones mundiales, (23) que abrieron a las iglesias nacionales o regionales mas alla de sus confines locales. En un segundo momento, al superarse las fronteras confesionales, se origina el movimiento ecumenico. Este proceso, inicialmente propio del mundo protestante, puede interpretarse como un redescubrimiento de la 'plenitud' perdida en el momento de las rupturas historicas, de alli la adopcion del adjetivo 'ecumenico' que expresa el sentido de totalidad.

Por ultimo, cabe senalar que esa misma apertura contribuyo a ver con nuevos ojos la relacion entre Occidente--Oriente: dejando atras la mutua exclusion fue posible percibir la necesaria complementariedad. El conocimiento historico ofrecio un servicio inestimable. A diferencia de la tentacion moderna, que ha creido que la unidad solo se preserva imponiendo la 'uniformidad'--un rasgo que marco de algun modo a la mayoria de las tradiciones cristianas en el siglo XIX-, el cristianismo de los primeros siglos ofrecia, para quien era capaz de interpretarlo, un panorama diverso. Una Iglesia capaz de dar vida, en diferentes contextos culturales, a distintos modelos de encarnacion del Evangelio--junto a la tradicion latina, dan testimonio de ello aun hoy las tradiciones alejandrina, antioquena, caldea, armenia y bizantina--. (24) Esta diversidad, hasta la crisis suscitada por el debate cristologico del siglo V, no contradecia la plena comunion en la fe y la vida sacramental y era un ejemplo claro de lo que implica la catolicidad de la Iglesia. Es verdad que ese modelo debia enfrentar algunos desafios, al hacerse patente la necesidad de contar con espacios de discernimiento que permitieran reconocer las legitimas diversidades, y distinguirlas de las divergencias incompatibles con la unidad.

2.2. La 'institucionalizacion" del movimiento ecumenico: Sabemos que el movimiento ecumenico es el fruto de una progresiva integracion de tres corrientes de inspiracion: la llamada a la mision universal (Movimiento misionero, Edimburgo, 1910); el espiritu evangelico que urge a ofrecer un servicio y un testimonio comun, en nombre de Cristo, en solidaridad con otras iniciativas surgidas en ambito secular (Cristianismo practico, Estocolmo, 1925); la busqueda de la unidad en la fe y en la estructura sacramental de la Iglesia, inspiracion deudora de las corrientes de pensamiento y renovacion que buscaban realizar la 'catolicidad evangelica' (Fe y Constitucion, Lausanne, 1927). Estas tres corrientes alcanzaron una convergencia 'institucional', cristalizada en la fundacion del CMI (Amsterdam, 1948). Si bien esa convergencia no fue capaz de resolver la tension existente en el ambito de la 'eclesiologia', quiza porque al gestar una estructura inedita, la asamblea de Amsterdam acogia mas una intuicion que una idea plenamente definida. Esto ocurria en un momento en el que, como fruto del proceso de renovacion confesional vivido en el seno del protestantismo y por el auge de la teologia dialectica, era posible aportar al trabajo ecumenico una mayor conciencia dogmatica y un claro sentido de la Iglesia.

En Amsterdam, como surge de la Seccion 1, fue decisiva la impronta de K. Barth y lo que el habia expuesto acerca de un desacuerdo fundamental. (25) Este se encontraba en las dos formas de concebir como un todo coherente la fe y la vida cristiana, incompatibles entre si, y que la discusion no logro superar. Si la mayoria de los participantes en la asamblea provenia de iglesias de la Reforma, habia sin embargo dos tendencias bien definidas: una de tipo 'catolico', y otra de tipo 'protestante'. La primera, representada por G. Florovsky y M. Ramsey, insistia sobre todo en la continuidad visible de la Iglesia, gracias a la sucesion apostolica del episcopado. La tendencia protestante, en cambio, senalaba esencialmente la iniciativa de la Palabra de Dios y la respuesta de la fe, concentradas ambas en la doctrina de la justificacion. La tendencia 'catolica' privilegiaba lo institucional, lo sacerdotal, la Tradicion, e insistia en la continuidad historica y la universalidad de una Iglesia mediadora de salvacion entre Dios y su pueblo. La tendencia 'protestante' acentuaba el evento, el profetismo, el despertar, y afirmaba que la relacion del fiel a Dios se establece directamente por la accion interior del Espiritu. La divergencia se arraigaba en lo profundo, hasta el punto que incluso los elementos que parecian semejantes, ubicados en su contexto propio, eran irreductibles unos a otros. (26)

En sus tiempos fundacionales, el CMI vivio tensiones entre esos diversos acercamientos, sin poder eludir la necesidad de situarse oficialmente ante ellos para evitar en lo posible obstaculos doctrinales. Por esa razon, el CMI no pudo fundar una vision de la naturaleza de la Iglesia y de su unidad en una eclesiologia propia. Si eso hubiera sido posible el problema ecumenico hubiera encontrado una solucion y el movimiento ecumenico hubiera sido superfluo. La Declaracion de Toronto (1950), que bajo cierto respecto es la toma de posicion mas importante del CMI, titulada: La Iglesia, las iglesias y el Consejo Mundial de Iglesias, (27) establece una base eclesiologica, pero no propone ninguna eclesiologia oficial. Cada iglesia-miembro permanece libre en este ambito, incluso si su eclesiologia la lleva a considerarse la unica Iglesia verdadera con exclusion de las otras. Es importante tener presente que la Declaracion de Toronto no fue el fruto de una reflexion sistematica sino de un momento politico en el que se reconocia que el poder residia en las iglesias y no en el CMI. (28) Ahora bien, el hecho de haber reconocido la importancia de las iglesias tendra sus consecuencias. En primer lugar, porque al respetar a cada iglesia en su herencia confesional se confirmo de algun modo lo que fundamenta la especificidad de cada confesion y, por lo tanto, el estado de division. Y, en segundo lugar, porque Toronto ha sido una primera toma de posicion doctrinal sobre la existencia de las iglesias, pero lo ha sido en un intento de comprometerlas en un trabajo comun, en una renovacion que las lleve mas alla de si mismas, abandonando el confesionalismo y el exclusivismo. De este modo, las iglesias han sido puestas en tension de plenitud, en un movimiento de plenificacion, porque ninguna de ellas constituye la plenitud del Cuerpo de Cristo, todas son pueblo de Dios en busca de catolicidad y "el CMI es el testimonio o el signo de esa marcha." (29)

Hay que ser plenamente conscientes de que la dificultad del CMI en alcanzar una formulacion eclesiologica propia no es solo un problema teorico--algo que suelen afirmar quienes propugnan un ecumenismo practico y consideran superfluo el dialogo teologico--, sino que esto ha tenido consecuencias al momento de procurar integrar las tres corrientes de inspiracion en la estructura ginebrina. Por eso, el Comite Central del CMI debio zanjar muy pronto dificultades y tensiones, de lo que da testimonio una declaracion de 1951:

"Llamariamos sobre todo la atencion sobre la confusion reciente en el uso de la palabra 'ecumenico'. Es importante insistir que esta palabra, que viene de la palabra griega que designa la totalidad de la tierra habitada, correctamente es usada para describir todo que esta relacionado con la tarea entera de la iglesia en su totalidad de llevar el evangelio al mundo entero. Esta, pues, designa igualmente al movimiento de misionero y al movimiento hacia la unidad, y no debe ser usado para describir a este a diferencia del anterior". (30)

No es extrano, pues, que en el ambito del CMI hayan convivido hasta hoy posiciones no siempre facilmente integrables a nivel de programas de estudio y de accion, y que se hayan presentado, por momentos, en una dialectica excluyente. Mas notables al momento de definir prioridades y de asignar recursos.

2.3. La autocomprension de la Iglesia catolica de cara al movimiento ecumenico: Ajena al movimiento ecumenico en sus inicios, la Iglesia catolica considero decisivo al fundamentar su apertura al mismo el modo en que la division de los cristianos afectaba la plena realizacion de la catolicidad. De hecho, el primer ensayo teologico de "un ecumenismo catolico" se fundo en una vision de la catolicidad de la Iglesia. En efecto, Y. Congar, (31) su autor, que en armonia con la ensenanza magisterial del momento, no dudaba de que la Iglesia catolica fuera la verdadera Iglesia, sostenia sin embargo que el problema radicaba en el modo empobrecido en que esta Iglesia realizaba de manera efectiva su catolicidad debido a siglos de division entre los cristianos. Inspirado en las cartas paulinas de la cautividad, Congar afirmaba que 'catolico' no significa uniformidad, sino unidad en la diversidad, la riqueza y la plenitud. La catolicidad de la Iglesia proviene de Cristo, que es su cabeza, en quien habita corporalmente "la plenitud de la divinidad, es decir, la plenitud de las fuerzas divinas por las cuales todas las cosas son re-creadas y cumplidas". (32) Por eso, la catolicidad requiere de la Iglesia una adaptacion a todo material humano, llamado a serie incorporado, para ser asi incorporado a Cristo en unidad. Esa catolicidad se ve afectada cuando importantes expresiones del cristianismo no encuentran aun su lugar en el seno de la Iglesia visible. No es de extranar, pues, que casi treinta anos mas tarde la catolicidad representara un papel teologico importante para justificar la apertura ecumenica de la Iglesia catolica.

En efecto, la constitucion conciliar sobre la Iglesia, Lumen gentium, en el ultimo numero del capitulo I, sin dejar de reconocer, con toda la tradicion, que la Iglesia de Cristo se realiza ("subsiste en") verdaderamente en la Iglesia catolica, senala sin embargo una identificacion no exclusiva, ya que reconoce elementos de santidad y verdad fuera de los limites visibles de la Iglesia catolica; esos mismos elementos que pertenecen a la Iglesia de Cristo e inducen de suyo a la "unidad catolica" de la Iglesia. (33) Hay un matiz que no debe pasar desapercibido, ya que es portador de profundas implicaciones: de acuerdo al texto conciliar la catolicidad es un atributo que se afirma en primer lugar de la Iglesia de Cristo, que es la que subsiste en la Iglesia catolica. El mismo documento, en el capitulo II, luego de desarrollar las dimensiones implicadas en la 'catolicidad', (34) presenta los diversos modos de incorporacion a la Iglesia y el empeno misionero. (35) En ese contexto--el de un pueblo de Dios en camino--, el Concilio asume el movimiento ecumenico, (36) revalorizando la dimension escatologica de la Iglesia.

De esto se sigue que, segun la vision conciliar, la Iglesia no es una realidad estatica, sino dinamica; es el pueblo de Dios en peregrinacion entre el 'aqui' y el 'todavia no'. El movimiento ecumenico se ve integrado en esa dinamica de una Iglesia que busca su consumacion. Desde esa perspectiva escatologica el movimiento ecumenico se vincula intimamente al movimiento misionero. (37) La mision es un fenomeno escatologico gracias al cual la Iglesia asume el patrimonio cultural de los pueblos, lo purifica y lo enriquece, enriqueciendose de este modo tambien a si misma y alcanzando la plenitud de su catolicidad. (38) De la misma manera, en el movimiento ecumenico, la Iglesia participa en un intercambio de dones con las iglesias separadas, (39) las enriquece y al mismo tiempo acoge sus dones, las lleva a la plenitud de su catolicidad y, obrando asi, realiza plenamente su propia catolicidad. (40) Asi, mision y ecumenismo son las dos formas del camino y de la dinamica escatologica de la Iglesia.

Esto permite afirmar, pues, que en la vision de la Iglesia catolica la busqueda de la unidad de los cristianos y la mision son los dos medios a traves de los cuales la Iglesia busca realizar su plena catolicidad. Por eso el Concilio, que ha sostenido que la unidad de la Iglesia se realiza ya visiblemente en la Iglesia catolica, no ha dudado en afirmar al mismo tiempo que la division de los cristianos "impide que la Iglesia realice la plenitud de la catolicidad que le es propia". (41) Esto explica por que el empeno ecumenico no es algo accidental para la Iglesia catolica, sino que toca a su ser mismo.

2.4. Hacia una conclusion provisoria del camino recorrido: Viendo lo adquirido en los ultimos cuarenta anos, es posible afirmar que, sin una fundamentacion eclesiologica definida, el CMI, en su servicio a la causa ecumenica, en todas sus dimensiones, ha ofrecido una 'practica de la catolicidad', que llevo a las iglesias del aislamiento confesional o contextual a la apertura a una totalidad y plenitud a realizar; una especie de parabola humana de la catolicidad, cumpliendo de este modo una nada relativa funcion en relacion con la catolicidad propiamente dicha de la Iglesia una. (42) Por eso, creo que aun tiene vigencia el juicio expresado en 1964 por H. Stirnimann, observador de lo que acontecia en el CMI:

"Por su orientacion hacia un comunion visible de la iglesia, el ecumenismo ha iluminado de un nuevo modo el problema de catolicidad. El movimiento ha sido, en pocas palabras, de lo que es 'ecumenico' a lo que es 'catolico" (...)" (43)

Y, mas adelante:

"Hasta que punto el movimiento ecumenico se esfuerza por ir mas alla de si y empujar sus esfuerzos hacia la iglesia-una es evidente por su poderosa tendencia actual de valorar de nuevo el concepto de catolicidad". (44)

Stirnimann se hacia eco de las reflexiones de teologos que pertenecian a iglesias miembros del CMI y veian lo decisivo del planteo. (45) Si bien es cierto, por otra parte, que la dificultad en resolver la cuestion eclesiologica explica muchas de las tensiones experimentadas y que esa totalidad y plenitud continuen siendo aun una aspiracion.

La Iglesia catolica, en cambio, con la conviccion de realizar ella misma esa catolicidad, si bien de modo limitado, priorizo en sus relaciones ecumenicas el tratamiento de las divergencias doctrinales como camino adecuado para alcanzar la unidad en la fe y la vida sacramental, condicion necesaria para la plena comunion eclesial. Y, es necesario reconocerlo, muchas de las tensiones vividas en el seno del CMI (por diversas opciones teologicas y pastorales), la Iglesia catolica las ha vivido, analogicamente hablando y a su modo, en su propio interior.

3. Las tensiones no resueltas del movimiento ecumenico y la catolicidad de la Iglesia

3.1. Si en clave de catolicidad--entendida como plenitud e integridad--, intentaramos hacer un diagnostico del movimiento ecumenico actual, (46) senalando los desafios que debe superar, seria necesario reconocer la necesidad siempre presente de hacer frente a las diferentes visiones acerca del ecumenismo. Estas visiones se distinguen no solo por el modo en que conciben el fin del movimiento sino tambien por los medios que ponen en practica para alcanzarlo. Cuando esas visiones, y sus correlativos medios, coexisten sin posibilidad de integrarse, el ecumenismo corre serios riesgos. De hecho, en las dos ultimas decadas, se ha hablado mucho de una 'crisis' del movimiento ecumenico. A esto se ha sumado, en el ambito del CMI, como resultado de medidas presupuestarias, la progresiva reduccion de estructuras y la cancelacion de programas; entre ellos, los sufridos por la Comision de Fe y Constitucion. Buscar una clave de interpretacion de la presente situacion exige reconocer una diversidad de factores; no dependiendo todos del movimiento ecumenico y de sus principales actores. Los cambios culturales y las crisis economicas a nivel global representan un papel nada relativo y su solucion excede a las iglesias. Su responsabilidad es diferente, en cambio, cuando se trata de factores propios del movimiento ecumenico, como el peso de las identidades confesionales y contextuales. Es posible incluso que algunos de los problemas actuales, en este ambito, sean una manifestacion de la ambivalencia de los logros ecumenicos, ya que un logro puede esconder muchas veces un riesgo. Si trataramos de senalar algunos de ellos, intentando ejemplificarlos en sus repercusiones en el CMI, cuando sea procedente, seria posible senalar los siguientes:

1) La tentacion de contentarse con lo adquirido, ya que el nuevo clima generado por el movimiento ecumenico y el espiritu de la post-modernidad parecen favorecer la coexistencia pacifica, aunque no haya sido alcanzada todavia la unidad de la Iglesia. Esto puede expresarse, en el ambito teologico, en una comprension de la unidad como 'unidad de iglesias separadas', o como una 'comunion en la contradiccion', lo que signilicaria una perdida del fin propio del movimiento ecumenico, no solo de acuerdo a lo que sostiene la Iglesia catolica, sino incluso a la declaracion de la Asamblea de Nueva Delhi (1961). O, de hecho, pensar que se ha llegado a la meta gracias a las declaraciones de comunion, firmadas entre iglesias protestantes, (47) sin dejar de reconocer que se trata de autenticos logros del movimiento ecumenico. Pero estos logros encierran un riesgo ya que, si estas declaraciones, por una parte, se han alcanzado sobre una base dificilmente aceptable para la Iglesia catolica o las iglesias ortodoxas, por otra, no parecen haber logrado generar aun instancias de discernimiento y decision que contrarresten la excesiva fragmentacion de las iglesias signatarias, evitando decisiones eclesiales unilaterales o contribuyendo a superar la crisis de "relevancia publica". (48) Y esto no es un elemento relativo ya que esta en juego el mismo testimonio cristiano. (49) O el hecho de que acuerdos de comunion firmados por iglesias de diferentes confesiones, en una cierta region, no se expresa en acuerdos semejantes entre iglesias de esas mismas confesiones en otros lugares.

2) En las ultimas decadas se ha dado una mayor apertura a otras expresiones cristianas--notablemente aquellas de tipo experiencial-carismatico--, que representan los elementos mas vitales del mundo cristiano. Ahora bien, en la mayoria de esos grupos los signos visibles de unidad--confesion de fe y signos sacramentales-parecen diluirse hasta desaparecer totalmente. Cuando esto afecta al ambito del CMI, la pregunta que se suscita es: ?que lugar siguen ocupando las declaraciones sobre la unidad de Nueva Delhi (1961), Nairobi (1974) y Canberra (1991)? ?Las convergencias alcanzadas en el BEM siguen vigentes? Es evidente que detras de los largos debates acerca del significado del CMI, que ocuparon el fin del siglo XX, sobre todo en lo relativo a la participacion de las iglesias ortodoxas, se encontraba la cuestion mas fundamental acerca de la naturaleza de la unidad de la Iglesia y la finalidad ecumenica.

3) El justo deseo de responder a problematicas contextuales y a los cuestionamientos que provienen de las sociedades liberales y secularizadas produjo un desplazamiento de las prioridades y reavivaron ciertas tensiones. (50) En las ultimas decadas, se ha hecho mas evidente que no solo los problemas doctrinales son causa de division entre las iglesias--la respuesta a algunos temas eticos produjo incluso divisiones al interior de cada iglesia--. Y, en este ambito, no se han encontrado aun criterios que permitan discernir las situaciones en las cuales los valores evangelicos parecen estar en riesgo y sea posible favorecer un testimonio comun de todos los cristianos.

4) El desarrollo de consensos teologicos y la falta de recepcion por parte de las iglesias que condujo a una perdida de interes en los dialogos teologicos y en los esfuerzos tendientes a lograr la comunion de las iglesias en la comprension de la fe apostolica. Para algunos, esto seria un signo del agotamiento del ecumenismo de consenso; para otros un signo de que es inutil seguir invirtiendo esfuerzos en el dialogo teologico. Esto afectaria tanto a los dialogos bilaterales como al mismo servicio de Fe y Constitucion. Seria una de las razones de la no incidencia en las iglesias de los estudios sobre la fe comun (51) y del reconocimiento del bautismo. (52) Esperemos que no corra igual suerte el estudio en curso sobre eclesiologia.

5) El constante peligro de polarizacion entre fe y vida a pesar de los intentos realizados para superar esa tension. Las declaraciones del CMI posteriores a la Convocatoria mundial de Seul (1990) procuraron que el proceso conciliar por la justicia, la paz y la integridad de la creacion fuera la vision central del CMI. Mientras algunos veian alli el nucleo de un nuevo paradigma que debia orientar el ecumenismo, otros pensaban que ese proceso no tenia suficientemente presente las cuestiones de fe y de teologia, centrales en la tradicion de las iglesias. Felizmente, la ultima asamblea del CMI (Porto Alegre, 2006) ha procurado integrar ambas posiciones volviendo a reproponer la reflexion sobre la unidad de la Iglesia.

6) Por ultimo, el ecumenismo local, que es una verificacion de los verdaderos logros ecumenicos, y que es vigoroso en algunos contextos pero, al mismo tiempo, vulnerable. Se encuentra vinculado al ecumenismo 'internacional' de los teologos y de los responsables eclesiales, pero es mas que su prolongacion y aplicacion. Si bien tiene el valor de la experiencia concreta, puede verse a veces demasiado condicionado por acontecimientos locales, y experiencias que son positivas en ese nivel no siempre pueden ser trasladadas a otro lugar.

En los ultimos tiempos, estos desafios han hecho temer una desintegracion del esfuerzo ecumenico en su continuidad y autenticidad como consecuencia de la incertidumbre o los conflictos relativos a su finalidad y a sus metodos. Si esto es asi, y pensando mas concretamente en nuestro tema, la pregunta que surge es: ?puede el movimiento ecumenico, en la actual situacion y con las presentes estructuras, continuar sirviendo a la realizacion de la unidad de los cristianos y a la mas plena catolicidad de la Iglesia? Esta situacion hace necesaria, quiza de manera continua, una nueva reflexion fundamental acerca de la motivacion y finalidad del empeno ecumenico. (53)

3.2. Como lo hemos senalado en la primera parte, el movimiento ecumenico ha estado desde sus origenes determinado por diferentes motivaciones. Ahora bien, muchas de esas motivaciones se han agotado o estan en riesgo de hacerlo, ya que su permanencia depende del cumplimiento de sus expectativas. Por eso es necesario tener siempre presente la motivacion 'ultima', la unica capaz de dar sentido, conferir continuidad y renovar el impulso ecumenico. Para esto, es necesario recordar que la busqueda de la unidad de la Iglesia no surge del arbitrio de los cristianos, ya que la situacion de division de los cristianos en la fe, los sacramentos, el testimonio y el servicio, contradice la comun confesion de fe que profesa creer en "la Iglesia una". Si esto es asi, el camino (el movimiento ecumenico) debe de algun modo expresar ya la meta (la unidad "catolica" de la Iglesia).

Hay que reconocer que el movimiento ecumenico ha reflexionado mucho acerca de su finalidad. De ello son signo las diferentes declaraciones sobre la unidad, entre ellas las que han sido aprobadas en las asambleas del CMI. (54) Esos textos reflejan desarrollos y cambios en el movimiento y en el pensamiento ecumenico. Hay diferentes acentos, precisiones, profundizaciones e intentos de reequilibrar determinadas afirmaciones. Sin embargo, en lo fundamental, se percibe una continuidad. Esas declaraciones, que han permitido al movimiento ecumenico conservar hasta hoy una relativa integridad, tienen una significacion especial cuando esa integridad se ve amenazada por un conflicto o una incertidumbre acerca del fin del movimiento ecumenico y de los instrumentos a su servicio. Por eso es necesario recordarlas para comprender los desafios y encontrar respuesta a las posibles crisis. En la secuencia de esas declaraciones, es necesario tener presente que la Declaracion de Canberra ha senalado un paso cualitativo, al indicar con claridad que la unidad de la Iglesia a la que estamos llamados es una koinonia. Si esta es la finalidad del movimiento ecumenico, entonces deberian evitarse todas las tendencias que se satisfacen con formas preliminares o con etapas previas a la unidad.

Ahora bien, la koinonia no es una realidad simple, sino que se realiza en la interrelacion de diferentes dimensiones: se expresa visiblemente en la confesion de la fe apostolica; en los sacramentos; en el ministerio eclesial; en la mision de dar testimonio del Evangelio; y en el envio al servicio de la humanidad y de la creacion. Cada una de esas dimensiones forma parte necesariamente de la unidad; ninguna por si sola la agota. El esfuerzo ecumenico debe concentrarse sobre cada una de esas dimensiones, no pudiendo estar ausente ninguna de ellas o, en sentido inverso, verse absolutizada. Es un desafio concreto en la situacion actual, cuando se cree posible, incluso deseable, dejar de lado los esfuerzos teologicos que buscan favorecer la comunion en la fe, en los sacramentos y en el ministerio eclesial; o se piensa que la unidad de la Iglesia podria permanecer como una unidad en la contradiccion. El desafio se hace mas evidente cuando surgen conflictos o se hacen opciones unilaterales, que oponen la fe comun de las iglesias al compromiso conjunto en servicio del mundo; algo que aparece en diferentes momentos, bajo opciones diversas. El esfuerzo ecumenico debe insistir siempre sobre ambas dimensiones, siendo necesario, para que esto sea posible, una clarificacion y una comprension comun de la relacion entre ambas. Se trata de descubrir la prioridad, no cronologica, menos aun en la utilizacion de medios, sino en la dimension teologica mas profunda. Sobre todo si se percibe con claridad que el fundamento de la vida cristiana se encuentra en la fe, de donde nace el servicio. Toda inversion de este orden haria perder la interdependencia esencial entre fe y servicio que definen el ser de la Iglesia; una comunion que sirve al mundo porque es, en primer lugar, comunion con Dios. (55)

Al mismo tiempo, es importante conservar la indivisibilidad del unico movimiento ecumenico, y esto en un doble sentido: como coherencia interna y como realidad que abraza al conjunto del movimiento. Esta plenitud debe darse en su dimension exterior y en su pluralidad interna, en su indivisibilidad y en su plenitud en el tiempo. La indivisibilidad en el espacio supone, en primer lugar, el reconocimiento de que la unidad buscada debe encontrar una expresion plural, englobando a todos los cristianos; y, ademas, esa unidad debe ser universal, englobando a todas las iglesias. Sin embargo, aqui se puede presentar el caso en que un logro puede convertirse en un riesgo: lo adquirido respecto a ciertas dimensiones de la unidad, de algunos aspectos de la inclusividad, o de algunos dominios de la catolicidad, parecen bloquearse mutuamente, y parece dificil superar esa situacion. Todo intento de procurar superar los bloqueos, gracias a opciones unilaterales, es signo de una crisis. Por eso es necesario tener una vision integrada del esfuerzo ecumenico.

Si la unidad de la Iglesia incluye diferentes dimensiones, siendo 'catolica', esas caracteristicas deben encontrarse en el movimiento ecumenico si este procura estar a la altura de la unidad que busca realizar. Ese esfuerzo se efectua en ambitos diversos, utiliza metodos diversos, tiene intereses y preocupaciones especificas y se sirve de diversas formas y de diversos soportes, incluso institucionales. Pero la finalidad unica exige un esfuerzo indivisible e inseparable. Por si sola, ninguna de las formas, metodos o dimensiones particulares puede conducir hacia su meta al movimiento ecumenico. Se trata, en el presente, de comprender por que y como las diversas formas del esfuerzo ecumenico son interdependientes y complementarias, superando polarizaciones u opciones unilaterales. La comunion en la fe sin comunion en la mision carece de vigor, y la comunion en la mision sin comunion en la fe es ciega. A la vez, la indivisibilidad en el tiempo del movimiento ecumenico pide asumir su evolucion historica, reconociendo que, mas alla de esa evolucion, su continuidad fundamental se encuentra en la vision constante de su finalidad radicada en Cristo, y que busca alcanzar la unidad visible de los cristianos.

4. Volver a releer los textos ecumenicos acerca de la catolicidad de la Iglesia

4.1. En el actual contexto me parece que recuperar el significado de la catolicidad de la Iglesia puede ser un aporte importante. El tema no ha estado ausente en la agenda de los dialogos teologicos bilaterales (56) o de Fe y Constitucion. Seria importante recurrir a todos los textos producidos; sin embargo, desde la perspectiva asumida en esta contribucion, nos detendremos solo en el segundo ambito, tratando de rescatar algunos elementos de convergencia. Me parece esto mas urgente en la medida en que el CMI y, como consecuencia Fe y Constitucion, ven reducirse de manera considerable sus recursos y estructuras. Seria tragico que en ese proceso las opciones profundas no estuvieran claras y se perdiera algo de lo ya adquirido. (57)

4.2. La primera reflexion sobre la catolicidad se dio en el marco de la IV Conferencia de Fe y Constitucion (Montreal, 1963). Fue un modo de comenzar a buscar caminos de superacion del 'desacuerdo fundamental' constatado en Amsterdam. La introduccion al tema, a cargo de L. Vischer, entonces Secretario de Fe y Constitucion, senalaba como, dejando atras una historica polemica, habia llegado el momento de considerar en ambito ecumenico la catolicidad. (58) Se trataba, pues, no solo de no evitar el termino sino de captarlo de modo nuevo en su significado, libre de las reducciones que habia conocido en la historia. Asi comprendida, la catolicidad se funda en la comun orientacion hacia Cristo, cabeza de la Iglesia, que ha abierto a todas las iglesias un nuevo camino hacia las infinitas riquezas en el escondidas. Estaba presente, en esa perspectiva, el metodo cristologico implementado por Fe y Constitucion a partir de la Conferencia de Lund (1954). La catolicidad no se percibe como un atributo de cada iglesia, sin aditamentos o de manera estatica, sino como propia de la Iglesia en la medida en que ella pertenece a Cristo, Senor del mundo. Por eso, en ultima instancia, la catolicidad debe contemplarse como una tarea aceptada, que senala una realidad dinamica: La Iglesia no solo es catolica sino que esta en proceso de serio y, por eso, las iglesias separadas estan reciprocamente vinculadas en la tarea de manifestar mas plenamente el don recibido. El movimiento ecumenico podia describirse asi como el movimiento que contribuye al crecimiento de la verdadera catolicidad. (59)

4.3. El segundo momento de reflexion estuvo marcado por la incorporacion de la Iglesia catolica al movimiento ecumenico y al establecimiento de un dialogo con el CMI. El ambito fue una comision mixta (Fe y Constitucion--Secretariado para la Promocion de la Unidad de los Cristianos), (60) formada a peticion del Grupo Mixto entre la Iglesia Catolica y el CMI. El estudio, bajo el titulo "Catolicidad y Apostolicidad", se desarrollo entre 1966 y 1968. (61) El proposito era repensar las cuatro propiedades de la Iglesia en el contexto de la nueva busqueda ecumenica. En el dialogo se abordaron las dos ultimas propiedades, con una clara acentuacion en la apostolicidad. Desde una perspectiva trinitaria, cristologica, neumatologica y misionera, se senalo la dimension escatologica de la catolicidad, sin dejar de lado sus dimensiones sincronica y diacronica. Despues de retomar algunas nociones que hoy pueden parecer basicas y como adquiridas por todos los cristianos, se recuerda que la catolicidad, que siempre es un don, puede verse sometida a algunos riesgos al enfrentar situaciones que la contradicen, cuando: se restringe la comunion a algunas razas, naciones o clases sociales; se forman sectas o partidos en el cuerpo de la Iglesia; se afirma la propia confesion en detrimento de los demas; se manipula el concepto de catolicidad para legitimar doctrinas y practicas que no son congruentes con la identidad cristiana. El estudio finaliza con algunas orientaciones para un trabajo posterior pero que, lamentablemente, no tuvo continuidad.

4.4. El tercer momento nos remite a la IV Asamblea del CMI (Uppsala 1968). La primera seccion tenia como tema: "El Espiritu Santo y la catolicidad de la Iglesia", (62) y se trabajo a partir de un documento de trabajo elaborado por Fe y Constitucion. (63) En Uppsala se sintio, por primera vez, una influencia determinante de los ortodoxos, haciendose presentes las dimensiones liturgicas y sacramentales. En el documento final, lejos de considerarse como el signo confesional de una determinada iglesia, la catolicidad se reconoce como una caracteristica de la Iglesia. En efecto, esta debe ser catolica en todos sus elementos y en todos los aspectos de su vida. Mas importante aun porque se trata de dar una respuesta cristiana a las "catolicidades seculares" entonces en boga. La catolicidad se presenta asi como respondiendo a las aspiraciones del espiritu humano de plenitud y unidad. La vision es claramente la de una dimension cualitativa mas que cuantitativa. Si en ningun momento se afirma que se trata de un atributo esencial, de una nota o propiedad de la Iglesia, como harian catolicos y ortodoxos, sin embargo, se sostiene que es "la cualidad por la cual la Iglesia expresa la plenitud, integridad, y totalidad de la vida en Cristo" (n. 7). Por eso, la catolicidad se relaciona con el cumplimiento de la mision de Dios, a traves de la Iglesia, en el mundo. Se trata de una vision "expansiva" de la catolicidad. Ahora bien, esta, como todo don divino, exige una respuesta humana. En esa respuesta, ante la realidad del momento, se funda el trabajo por la justicia y la paz. El texto marca, en la reflexion del CMI, un intento de integracion de lo eclesiologico con el testimonio, el servicio y la mision.

4.5. El cuarto momento lo senala la publicacion, en 1991, del documento de estudio de Fe y Constitucion, Confesando la fe comun. (64) En una presentacion breve, que se explica por el proposito del estudio, la catolicidad es fundada en la plenitud de gracia y verdad de Cristo. Se reconoce que se realiza en cada iglesia local, pero requiere la comunion con las otras iglesias locales; pertenece a la identidad de la iglesia local y es, al mismo tiempo, una cualidad esencial de la reciproca comunion entre las iglesias locales. Un signo de la naturaleza catolica de la Iglesia es que se realiza y expresa en una gran diversidad a nivel de la vida espiritual y del testimonio entre los pueblos en el espacio y en el tiempo. Por eso la catolicidad trasciende nacionalismos, tradiciones particulares y toda barrera humana. Es una plenitud de vida. En la vida de la Iglesia, la totalidad del ser humano y todas las situaciones humanas son asumidas en la oracion y el servicio divino en su diversidad de ritos y tradiciones.

4.6. El quinto momento es practicamente contemporaneo; se trata del documento de estudio La naturaleza y mision de la Iglesia. (65) En este intento de llegar a un documento de convergencia en materia eclesiologica, la catolicidad aparece dos veces: la primera de ellas al presentar la Iglesia en su relacion con el misterio de la Trinidad (n. 12); y la segunda al senalar la Iglesia en su peregrinar historico (nn. 52 y 55). La Iglesia es una, santa, catolica y apostolica por ser creatura de la Palabra y del Espiritu de Dios. Estos atributos que se reconocen como esenciales brotan de -e ilustran- la dependencia de la Iglesia respecto a Dios. La Iglesia es catolica porque Dios es la plenitud de vida que "desea que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad" (1 Tim 2,4) y, a traves de la Palabra y del Espiritu, hace a su pueblo el lugar e instrumento de su presencia salvifica y dadora de vida; la comunidad en la que, en todas las edades, el Espiritu Santo hace a los creyentes participes de la vida y salvacion de Cristo, sin importar sexo, raza o posicion social. La catolicidad, asi como la unidad, la santidad y la apostolicidad, es un don de Dios y un atributo esencial de la naturaleza y mision de la Iglesia. Sin embargo, esto se vive en la historia de la Iglesia en la continua tension entre lo ya dado y lo aun no plenamente realizado. Por eso, esa catolicidad esencial se ve confrontada con las divisiones entre y dentro de las comunidades cristianas en lo relativo a la vida y la predicacion del Evangelio. La catolicidad trasciende todas las barreras y proclama la Palabra de Dios a todos los pueblos, ya que donde esta presente el pleno misterio de Cristo, tambien esta presente la Iglesia catolica. Sin embargo, la catolicidad de la Iglesia se ve desafiada cuando el Evangelio no es predicado en su integridad o la plenitud de la comunion no se ofrece a todos. No obstante, el Espiritu dado a la Iglesia es el Espiritu del Senorio de Cristo sobre toda la creacion y todos los tiempos. Y la Iglesia esta llamada a remover todos los obstaculos para encarnar lo que ya es su naturaleza por la fuerza del Espiritu.

El ultimo momento forma parte de las tareas pendientes del CMI y, bajo cierto respecto, puede ser una verificacion de su real capacidad de seguir siendo un instrumento privilegiado al servicio de la unidad de los cristianos. Por eso lo dejamos para la conclusion.

A modo de conclusion

La ultima Asamblea del CMI (Porto Alegre, 2006), aprobo una nueva declaracion sobre la Iglesia -"Llamados a ser la Iglesia una"-, (66) recogiendo los que podian considerarse elementos de convergencia. Al mismo tiempo, fue una ocasion para dirigir nuevamente a las iglesias las preguntas formuladas en la declaracion de Canberra y que, hasta ese momento, no habian sido respondidas. En el marco de la nueva declaracion, se afirma:

6. La catolicidad de la Iglesia expresa la plenitud, la integridad y la totalidad de su vida en Cristo por medio del Espiritu Santo en todo tiempo y lugar. Este misterio se expresa en cada comunidad de creyentes bautizados en la que se confiesa y se vive la fe apostolica, se proclama el Evangelio y se celebran los sacramentos. Cada iglesia es la Iglesia catolica y no unicamente una parte de ella. Cada iglesia es la Iglesia catolica, aunque no la totalidad de ella. Cada iglesia realiza su catolicidad cuando esta en comunion con las demas iglesias. Afirmamos que la expresion mas visible de la catolicidad de la Iglesia es la santa comunion compartida en un ministerio mutuamente reconocido y reconciliado.

La catolicidad se contempla, pues, como la expresion, diacronica y sincronica, de la plenitud, la integridad y la totalidad de la vida de la Iglesia en Cristo por medio del Espiritu Santo. En primer lugar, se trata de algo cualitativo, llamado a realizarse en cada lugar donde la comunidad creyente confiesa y vive la fe recibida de los Apostoles, se proclama el Evangelio y se celebran los sacramentos. Pero cada iglesia la declaracion no explicita si es local o confesional-, realiza su catolicidad solo cuando esta en comunion con las demas iglesias. Esta encontrara su expresion mas visible en la comunion compartida en un ministerio mutuamente reconocido y reconciliado. Esa tarea pendiente, segun lo senala el texto en el n. 7, llama a las iglesias a salir de si mismas, a estar dispuestas a un intercambio de dones, a reconocer lo que hay de provisional en cada una, y a expresar, cuando aun estamos in via, los aspectos que ya son posibles de esa catolicidad.

La mayoria de los textos resenados no se detienen solo en la catolicidad de la Iglesia, sino que la contemplan, segun la confesion de fe, intimamente vinculada con la unidad, la santidad y la apostolicidad. Si la meta del movimiento ecumenico es la unidad de los cristianos, esa unidad esta ciertamente cualificada por la santidad, la catolicidad y la apostolicidad. Cada uno de esos atributos presenta desafios diferentes al dialogo ecumenico. Si nadie cuestionaria que la santidad es la vocacion de todos los cristianos, la comprension de la apostolicidad, en cambio, se presenta aun como uno de los temas mas dificiles de resolver. La catolicidad, por su parte, gracias al camino andado, ofrece elementos de convergencia que enriquecen ya la nocion de la unidad, como don y desafio, abierta siempre a una plenitud.

Por la naturaleza del CMI, la ultima palabra la tienen las iglesias. Sin embargo, el CMI cumple una funcion de instrumento en el intento de alentarlas a transitar el camino hacia una unidad mas plena. Seria importante que en la proxima Asamblea General, donde se haran sentir la reduccion de estructuras y de personal, y se constate la disminucion de programas, al senalar prioridades, no se vea relativizada o postergada la busqueda de la unidad de los cristianos, finalidad propia del movimiento ecumenico. Esto define el servicio del CMI, ya que permanece el unico espacio multilateral con alcance universal.

Fecha de entrega: 2.7.12

Fecha de aceptacion: 22.7.12

Fr. Jorge A. Scampini, O.P.

(1) El testimonio mas antiguo pertenece a Ignacio de Antioquia (cf. Ad Smyr. 8, 2). Sin embargo, no es facil saber lo que Ignacio ha querido expresar: ?aludia a la Iglesia "universal" o a la Iglesia "verdadera"?

(2) Cf. P. Staples, "Catholicity", en N. Lossky et alt., (eds.), Dictionary of the Ecumenical Movement, Ginebra, WCC Publications, 2002 (2), p. 152.

(3) El texto cuyo titulo es: "The Contribution of the Ecumenical Movement to a Fuller Realization of the Catholicity of the Church", esta a la espera de su publicacion en una edicion del Department of Catholic Studies, De Paul University (Chicago), institucion organizadora del coloquio y patrocinadora de un programa de reflexion e investigacion sobre la catolicidad de la Iglesia y el dialogo intercultural.

(4) Desde su fundacion (1927), segun sus estatutos, el objetivo de Fe y Constitucion es "proclamar la unidad de la iglesia de Jesucristo y exhortar a las iglesias a alcanzar el objetivo de la unidad visible".

(5) Confessing the One Faith. An Ecumenical Explication of the Apostolic Faith as it is Confessed in the Nicene-Constantinopolitan Creed (381). A Faith and Order Study Document, new revised Edition, Ginebra, WCC Publications, 1991, nn. Pp. 216-241.

(6) Iglesia y mundo. La unidad de la Iglesia y la Renovacion de la Comunidad Humana. Documento de estudio de Fe y Orden, Ginebra, CMI, 1990, Capitulo III: "Reino--Iglesia--humanidad", nn. 24 y 25.

(7) No esta de mas recordar que en el griego clasico el adjetivo katholikos era raramente usado, quiza solo en ambientes cultivados; era mas corriente la forma adverbial kath'holou ("segun la totalidad"), utilizada en oposicion a lo particular, individual o parcial. La literatura cristiana asumira la forma adjetivada y la aplicara a la Iglesia.

(8) Cf. Y. Congar, "Propiedades esenciales de la Iglesia", en J. Feiner / M. Lohrer (dir.), Mysterium salutis, IV/1, Madrid, Cristiandad, 1972, pp. 492-500.

(9) Esta vision rica de contenido, que era clara en Cirilo de Jerusalen (cf. Catechesis 18, 23, PG 33.1044), y en San Agustin (cf. De Genesi ad Litteram Lib. Imp. 1.4, PL 34.221), esta presente aun en Tomas de Aquino (cf. In Symb. Apost. 9; In Eph. 4, lect. 2; In Boeth de Trinitate 2, q. 3, a. 3).

(10) Cf. G.W. Locher, Sign of the Advent. A Study in Protestant Ecclesiology, Friburgo, Academic Press, 2004, pp. 154-157.

(11) Christlich, en aleman; universelle, en frances.

(12) Es sugestivo el titulo de una contribucion de J.-M.R. Tillard, en una serie de estudios publicados con ocasion de los treinta anos de la conclusion del Concilio: "La Iglesia catolica relee su catolicidad ante Dios y el conjunto de los bautizados"; cf. Id, "L'Eglise catholique relit sa catholicite devant Dieu et I'ensernble des baptizes', en M. Lamberijts / L. Kenis (eds.), Vatican II and its Legacy, Leuven, Leuven University Press, 2003, 107-127.

(13) Cf. G. Florovsky, "The Catholicity of the Church", publicado originalmente como: Id., "Sobornost: The Catholicity of the Church", en G. Florovsky, The Church of God, E. Mascall (ed.), Londres, S.P.C.K., 1934; consultado online: http://jbburnett.com/resources/florovsky/1/florovsky_1-3-catholicity.pdf [consulta: 13 de junio de 2012]; VI. Lossky, "Du troisieme attribut de I'Eglise", Dieu vivant no 10 (1948), pp. 79-89; J. Zizioulas, "La communaute eucharistique et la catholicite de I'Eglise", Istina 14 (1969), pp. 67-88.

(14) No solo en la Iglesia de Inglaterra, reivindicando el ministerio episcopal en sucesion apostolica y proponiendo las teorias de las "tres ramas" de la catolicidad, sino incluso en el luteranismo aleman y escandinavo, y el calvinismo holandes y suizo de habla francesa.

(15) Conforme a la propuesta de N. Soderblom; cf. C.J. Curtis, "Evangelical Catholicity", Ecumenical review 17 (1965), pp. 374-381.

(16) Notablemente K. Barth y P. Tillich; cf. J.-L. Leuba, "Catholicisme", en P. Gisel (dir.), Encyclopedie du protestantisme, Paris--Ginebra, Cerf--Labor et Fides, 1995, p. 201; P. Staples, "Catholicity", en N. Lossky et alt, (eds.), Dictionary of the Ecumenical Movement, op. cit., p. 153.

(17) Esta reflexion es aun incipiente en los espacios ecumenicos. La unica experiencia, pero que no llego a abordar sistematicamente el tema, ha sido la Conferencia Mundial sobre Mision y Evangelizacion del CMI, celebrada en Salvador de Bahia (Brasil), del 24 de noviembre al 3 de diciembre de 1996; cf. C. Duraisingh (ed.), Called to One Hope: The Gospel in Diverse Cultures, Ginebra, WCC, 1998.

(18) Cf. Concilio Vaticano II, decreto Unitatis redintegratio 1 [De ahora en mas citado como UR].

(19) Cf. E. Fouilloux, E., "Eglise romaine et chretientes non catholiques de la grande guerre au Concile Vatican II", en Camadini, G. (coord.), Paolo VI e recumenismo, Colloquio Internazionale di Studio 1998, Brescia, Istituto Paolo VI, 2001, pp. 21-38.

(20) Cf. A. Schindling, "Cuius regio, eius religio", en W. Kasper et al. (dir.), Diccionario enciclopedico de la epoca de la Reforma, Barcelona, Herder, 2005, pp. 153s.

(21) H. Schilling, H., "La confesion y la identidad politica en la Europa de comienzos de la Edad Moderna (siglos XV-XVIII)", Concilium 262 (1995), pp. 943-955.

(22) Es lo que se conoce como philetismo (tribalismo, etnicismo); cf. E. Fouilloux, E., "Eglise romaine et chretientes non catholiques de la grande guerre au Concile Vatican II", art. cit., 24. Para una vision que senala los limites historicos del modelo de iglesias autocefalas 'etnicas', cf. J.H. Erickson, "Iglesias locales y catolicidad: perspectivas ortodoxas', en H. Legrand et al. (eds.), Iglesias locales y catolicidad. Actas del Coloquio Internacional celebrado en Salamanca, 2-7 de abril de 1991, Salamanca, Universidad Pontificia, 1992, pp. 657-660.

(23) Si senalamos en orden cronologico la constitucion de las llamadas 'comuniones mundiales', habria que recordar que la Comunion Anglicana se constituye en la primera Conferencia de Lambeth (1867); la Alianza Mundial de Iglesias Reformadas (1970) se remite en sus origenes al Presbyterian System (1875) y al International Congregational Council (1891)--en 2010 se convirtio en la Comunion Mundial de Iglesias Reformadas, debido a la fusion con el Consejo Ecumenico Reformado (1946)--; el Consejo Metodista Mundial se establece en Londres en 1881; la Alianza Bautista Mundial se formo en 1905; y la Federacion Luterana Mundial, con antecedentes en organizaciones nacionales o regionales, data de 1947.

(24) Cf. E. Lanne, "Pluralisme et unite: possibilite d'une diversite de typologies dans une meme adhesion ecclesiale", Istina 14 (1969), pp. 171-190.

(25) "En una Asamblea tal como esta, nosotros nos preguntaremos siempre como Reformados: donde esta el acuerdo en el desacuerdo que parece separarnos unos de otros, y creeremos que este acuerdo, por mas modesto que sea, tiene un valor esencial. !Aquel que no nos impide, sino todo lo contrario!--comprobar luego que en el seno de este acuerdo fundamental hay numerosos desacuerdos. Si no hacemos sin cesar este movimiento del desacuerdo al acuerdo y del acuerdo al desacuerdo, es inutil que hayamos venido a Amsterdam"; K. Barth, "Les Eglises reformes au sein du Conseil oecumenique", Foi et Vie 46 (1948), p. 491.

(26) Cf. Amsterdam, Seccion I, n. 7, en L. Vischer, A Documentary History of Faith and Order Movement 1927-1963, St. Louis, Missouri, The Bethany Press, 1963, p. 77.

(27) Cf. ibidem, pp. 167-176.

(28) La Declaracion de Toronto dejo en suspenso la cuestion relativa a la naturaleza de la unidad. La afirmacion de una neutralidad eclesiologica ha sido mas bien una neutralidad metodologica, exigida como punto de partida necesario; el momento historico no permitia mas. Sin embargo, la naturaleza de la unidad y la neutralidad metodologica se presentaran siempre como cuestiones necesitadas de respuesta, ya que el punto de partida exigia ser superado. En caso contrario, como lo senalaba L. Newbigin, el riesgo era eludir la verdadera cuestion planteada por el Senor: la unidad visible. Ante ella no habia neutralidad posible; cf. L. Newbigin, "Comments on "The Church, the churches and the World Council of Churches", Ecumenical review 3 (1950-1951), pp. 253-254. Y como lo ha senalado mas tarde A. Birmele: "Todas las Iglesias miembros eran conscientes de que esta primera aproximacion era provisional e insuficiente y que les fue lanzado el desafio de una vision comun de la Iglesia y de su unidad", Id., "Status quaestionis de la theologie de la communion a travers les dialogues oecumeniques et l'evolution des differentes theologies confessionnelles", Cristianesimo nella storia 16 (1995), p. 247.

(29) Cf. B. Chenu, La signification ecclesiologique du Conseil oecumenique des Eglises, 1945-1963, Paris, Beauchesne, 1972, pp. 108s.

(30) "The Calling of the Church to Mission and to Unity", received by the central committee, Rolle, 1951.

(31) Cf. Y.M. Congar, Cristianos desunidos. Principios de un "ecumenismo" catolico, Estella (Navarra), Verbo Divino, 1967, pp. 149-186.

(32) Ibidem, p. 153.

(33) Cf. Concilio Vaticano II, Constitucion Lumen gentium (LG) 8. No es nuestro proposito entrar en el actual debate en torno a la interpretacion de la expresion "subsbtit in".

(34) Cf. LG 13. Cuando se pasa al Decreto Unitatis redintegratio (UR), capitulo III, esto es mas explicito, sobre todo cuando se considera las iglesias orientales (UR 18), y la Comunion Anglicana (UR 13).

(35) Cf. para los modos de incorporacion LG 14-16; el empeno misionero, LG 17.

(36) Gr. LG 2, 8, 9, 48-51; UR 2. Para este desarrollo seguimos a W. Kasper, "Una nueva lectura del decreto "Unitatis redintegratio" sobre el ecumenismo, despues de cuarenta anos", Conferencia sobre el 40 aniversario de la promulgacion del decreto conciliar "Unitatis redintegratio", Rocca di Papa, 11 de noviembre de 2004. Consultado online: http://www.vatican.va/ roman_curia/pontifical_councils/chrstuni/card-kasper-docs/rc_pc_chrstuni_doc_20041111_kasperecumenism_sp.html [consulta: I de julio de 2012].

(37) Cf. J. Le Guillou, Mission et unite. Les exigences de la communion, Paris, Cerf, 1959; Y. Congar, Diversite et communion, Paris, Cerf, 1982, p. 239s. Tambien el Papa Juan Pablo II subrayo este vinculo en su enciclica Redemptoris missio sobre la mision, nn. 36 y 50.

(38) Cf. Concilio Vaticano II, Decreto Ad gentes 1 y 9.

(39) Cf. Juan Pablo II, Enciclica Ut unum sint 28 y 57.

(40) Cf. UR 4.

(41) UR 4.

(42) Como lo senalaba J. Hamer despues de la Asamblea de Uppsala (1968), al senalar la relacion y la distincion existentes entre catolicidad de la Iglesia y universalidad del movimiento ecumenico; cf. J. Hamer, "Le Saint-Esprit et la catholicite de l'Eglise", Angelicum XLVI (1969), 407s.

(43) H. Stirnimann, "'Catholic' and 'Ecumenical'", Ecumenical review 18 (1966), 294.

(44) Ibidem, p. 309.

(45) En nota a pie de pagina, Stirnimann senala: "La declaracion de Karl Barth de que "ecumenico" "solo saca a luz una dimension de lo 'catolico', y que "hay signos de que ... el termino mas amplio 'catolico' se llenara o estallara por el termino mas estrecho 'ecumenico'." Church Dogmatics, vol. IV, Part One, ed. G.W. Bromley and T.F. Torrance, Edimburgo, 1956, p. 703.

(46) Si bien para nuestro proposito seria necesario actualizar hechos y situaciones de las dos ultimas decadas, sigue vigente la lucida toma de posicion del Centre d'Etudes OEcumeniques de Strasbourg; cf. A. Birmele et al., "Crise et defi du mouvement oecumenique. Integrite et indivisibilite", Positions lutheriennes 42 (1994), pp. 289-331. A ella me remito en este punto, si bien he hecho una eleccion selectiva de lo que senala esa toma de posicion.

(47) Pensamos, por ejemplo, en la Leuenberg Concord (1973), Meissen Declaration (1988); Porvoo Common Statement (1992); Waterloo Declaration (2001); Reuilly Common Statement (2001).

(48) Al menos del protestantismo europeo, como lo reconoce F. Ferrario en el marco de su clara defensa de los logros de la Concordia de Leuenberg; cf. F. Ferrario, "Credo la chiesa cattolica. Una prospettiva riformata", Protestantesimo 63 (2008), pp. 372ss.

(49) Que segun Ferrario, corre el riesgo de volverse "confuso, cacofonico, desorientado y desorientador"; cf. Ibidem, p. 375.

(50) A este giro, con el surgimiento de las teologias contextuales, atribuye T. Berger el hecho de que la reflexion teologica en ambito ecumenico haya perdido interes en la nocion de catolicidad; cf. T. Berger, "A Note on Notions of Catholicity in Ecumenical Reflection", Studia Liturgica 26 (1994), pp. 315-322.

(51) Cf. Confessing the One Faith. An Ecumenical Explication oi the Apostolic Faith as it is Confessed in the Nilene-Constantinopolitan Creed (381), op. cit.

(52) Cf. One Baptism: towards a mutual Recognition, a Faith and Order Study Text, Ginebra, World Council of Churches, 2011.

(53) Esa reflexion ha sido uno de los propositos del Grupo Mixto de Trabajo entre la Iglesia Catolica y el Consejo Mundial de Iglesias; cf. Id., "La naturaleza y la finalidad del dialogo ecumenico", en Id., Octava Relacion, Ginebra-Roma, WCC Publications, 2005, pp. 77-94.

(54) "Unidad organica" (Nueva Delhi, 1961); "comunidad conciliar" (Nairobi, 1974); "koinonia" (Canberra, 1991).

(55) Cf. LG 1, las dos coordenadas de la Iglesia como sacramento. Y tambien lo que trato de exponer Fe y Constitucion en su estudio Iglesia y mundo. La unidad de la Iglesia y la Renovacion de la Comunidad Humana, op. cit.

(56) Cf. ARClC, La Iglesia como comunion (1990), en A. Gonzalez Montes (ed.), Enchiridion Oecumenicum, vol. II, Salamanca, Pontificia Universidad, 1993, pp. 20-42, nn. 34-41; Orthodox--Reformed Theological Dialogue, The Catholicity and Mission of the Church (2005), consulta online: http://warc.jalb.de/warcajsp/news_file/20.pdf [Consultado: 1 de julio de 2012].

(57) Trabajo hecho por J. Gibaut, y al que he recurrido en parte para interpretar alguno de los textos mencionados; cf. J. Gibaut, "Catholicity, Faith and Order, and the unity of the Church", Ecumenical review 63 (2011), pp. 177-185. Es importante tener presente el caracter de esos documentos, ya que

en la mayoria de los casos no se trata de declaraciones comunes, sino de documentos de estudio, tendientes a favorecer la investigacion posterior.

(58) Despues de esa introduccion se ofrecieron dos perspectivas confesionales sobre el significado de la catolicidad: una ortodoxa (V. Borovoy), y otra protestante (C. Welch). Para la presentacion introductoria de L. Vischer y las dos presentaciones; cf. L. Vischer / V. Borovoy / C. Welch, "The meaning of catholicity", Ecumenical review 16 (1963), pp. 24-42.

(59) Cf. Ibidem, 25.

(60) La integraban 18 teologos: 9 catolicos (G. Alberigo, R. Brown, F. Dreyfus, A. Ganoczy, J. Hamer, E. Lanne, U. Betti, R. Schnackenburg y J. de Witte) y 9 de diferentes tradiciones (S. Agourides, J. Bosc, J.N. Kelly, J. Meyendorff, P. Minear, W. Pannenberg, L. Vischer, C. Welch y J. Zizioulas). Para las ponencias en ingles, cf. One in Christ 6 (1970/3); y, en frances, Istina 14 (1969/1).

(61) Cf. Joint Working Group between the the Roman Catholic Church and the World Council of Churches, "Third Official Report", Ecumenical review 23 (1971), pp. 44-69. Para una traduccion al castellano: cf. A. Gonzalez Montes (ed.), Enchiridion Oecumenicum, op. cit., pp. 172-199.

(62) "The Holy Spirit and the Catholicity of the Church", en N. Goodall (ed.), The Uppsala Report, Geneva, Geneva, 1968, 11-18. Para dos valoraciones del texto, cf. E. Schlink, "The Holy Spirit and the Catholicity of the Church. A Report on Section I of the Uppsala Assembly", Ecumenical review 21 (1969), pp. 99-115; J. Hamer, "Le Saint Esprit et la catholicite de I'Eglise. Un des themes de I'Assemblee du Conseil oecumenique des Eglises. Upsal, Suede, 1968", Angelicum 46 (1969), pp. 387-410.

(63) El documento, segun lo senalaba el ante-proyecto, tenia como proposito prolongar en perspectiva de universalidad #a declaracion sobre la unidad de la III Asamblea (Nueva Delhi, 1961), que contemplaba la "unidad organica" de la Iglesia a realizar en un determinado lugar; cf. J. Hamer, art cit., 388.

(64) Cf. Confessing the one Faith: An Ecumenical Explication of the Apostolic Faith as it is Confessed in the Nicene-Constantinopolitan Creed (381), op. cit., n. 240.

(65) The Nature and Mission of the Church: A Stage on the Way to a Common Statement, Ginebra, WCC, 2005.

(66) Cf. online: http://www.oikoumene.org/es/documentacion/documents/asamblea-del-cmi/porto_ alegre-2006/1-declaraciones-documentos-aprobados/unidad.cristiana-y-mensaje-a-las-iglesias/ Ilamadas-a-ser-la-iglesia-una-tal-como-fue-aprobado.html [Consultado: 1 de julio de 2012].

Jorge A. Scampini, O.P.

Doctor en Teologia (Fribourg). Profesor de Teologia Dogmatica (Centro de Estudios de Filosofia y Teologia de la Orden de Predicadores). Profesor de Sacramentos y Ecumenismo (Facultad de Teologia-UCA). Presidente de la Sociedad Argentina de Teologia (2010-2013). Miembro Comision Plenaria de Fe y Constitucion (1991-). Miembro Comision de dialogo entre la Comunion Mundial de Iglesias Reformadas y la Iglesia Catolica (2011-2016).
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Author:Scampini, Jorge A.
Publication:Cuadernos de Teologia
Date:Jan 1, 2012
Words:12744
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