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El mosaico del laberinto de Huete (Cerro de Alvar Fanez, Cuenca).

RESUMEN: En el yacimiento romano de Huete (Cuenca) fue encontrado en una estancia de la que parece ser el area publica de la ciudad un mosaico que representaba un motivo de laberinto enmarcado por muralla. Aunque el emblema central no se ha conservado, suponemos que figuraba la lucha entre Teseo y el Minotauro, que nos transporta al mito cretense. Los paralelos conocidos de laberintos se ubican, sobre todo, en la mitad occidental del Imperio Romano, junto con Chipre, pues representan una sena de romanidad, de aceptacion de las modas y costumbres romanas. Sin embargo, aunque no son numerosos los ejemplos conocidos en la Peninsula Iberica, se han documentado en lugares distantes, mostrando la amplia difusion del motivo. En todos los casos se datan entre mediados del s. II d.C. y mediados del s. III d.C. La funcion de estos mosaicos era no solo decorativa, sino que se buscaba proteger el edificio que lo albergaba contra los maleficios, al representar la lucha y triunfo del heroe sobre el mal.

Actualmente el mosaico se encuentra desaparecido, pero los escasos restos conservados fueron dibujados en los anos 70 del siglo pasado. A partir de esta documentacion, que se muestra en la Figura 3, se ha reconstruido el laberinto que representa (Figura 4) y se ha insertado en la planta de la habitacion correspondiente, simulando su colocacion original. El resto de imagenes muestran paralelos del laberinto o la iconografia de la lucha de Teseo y el Minotauro en soportes diversos (mosaico, ceramica y numismatica).

Palabras clave: Roma. Mosaistica. Teseo y el Minotauro. Laberinto. Iconografia. Apotropaico.

ABSTRACT: A mosaic, representing a labyrinth surrounded by a wall, was found in a room that is part of the supposed public area of the city, in the Roman site of Huete (Cuenca). Although the central motif is not kept, we think that it depicted the fight between Theseus and the Minotaur, which leads us to the Cretan myth. The documented parallels of the labyrinth are, above all, from the western half of the Roman Empire, along with Cyprus, because they display a sign of the Roman Civilization, meaning the acceptance of the Roman fashions and customs. Although there are not many examples known in the Iberian Peninsula, they have been discovered in distant places, what proves the wide spreading of the motif. All of them are dated from the mid-second century to the mid-third century. The role of these mosaics was not only decorative, but its function was also to protect the building against the curses, because they symbolized the heroe fighting and defeating the evil.

Nowadays the mosaic is lost, but its scarce remains were drawed in the '70s of the 20th century. From that document, as shown in the Figure 3, the labyrinth has been reconstructed (Figure 4) and inserted in the layout of the room where it was, simulating its original positioning. The rest of the figures show parallels for the labyrinth or the iconography of the fight between Theseus and the Minotaur on different materials (mosaic, pottery and numismatic).

Key words: Rome. Mosaic. Theseus and the Minotaur. Labyrinth. Iconography. Protective.

The mosaic with a labyrinth from Huete (Cerro de Alvar Fanez, Cuenca)

1. Introduccion

El laberinto ha sido un motivo habitual en la iconografia de culturas muy diversas y, suponemos, su significado sena igualmente dispar. Se trata de la representacion de un lugar al que es facil entrar, pero intrincado interiormente, por lo que es muy complicado salir. Inmediatamente lo asociamos al mito del Minotauro, un monstruo que vivia en su interior y se alimentaba de la carne de jovenes victimas humanas que le eran ofrecidas en sacrificio. Finalmente, Teseo, gracias a la ayuda de Ariadna, logra guiarse por el laberinto y matar al Minotauro.

2. El yacimiento de Huete

2.1. Ubicacion y topografia

Este yacimiento conquense, a 1 km al sureste de la poblacion de Huete, se ubica sobre el cerro de Alvar Fanez, a 960 m de altitud, que presenta una forma de espolon amesetado, lo que le confiere una excelente posicion estrategica sobre el paisaje circundante. En la ladera sudeste, proxima a la parte alta del cerro (1), en la llamada "zona A", se hallaria el area publica de la ciudad, donde se conoce un edificio publico, que contaba con un podium de grandes sillares de arenisca de talla cuadrada y una escalinata para salvar el desnivel (Arribas y Bueno, 1999: 316) (Fig. 1).

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2.2. Evolucion historica

El cerro fue ocupado ya en epoca prerromana, desde el Hierro I, debido a sus ventajas defensivas y su proximidad a vias de comunicacion importantes (Complutum-Carthago Nova y Segontia-Segobriga). La Celtiberia fue conquistada por Sempronio Graco en 179 a.C., segun sabemos por Tito Livio (XL, 50). Ya desde mediados del s. II a.C. las ciudades de la zona aparecen como aliadas de Roma, siendo promocionadas a municipios romanos bajo el gobierno de Augusto. El yacimiento de Huete muestra una romanizacion temprana (Osuna, 1987: 43), quedando integrada la ciudad en la provincia Citerior y, desde epoca augustea, en el convento caesaraugustano de la Tarraconense. Por todo ello, es en estos momentos cuando la ciudad se monumentaliza mediante programas edilicios, correspondiendo a este periodo la mayoria de los restos exhumados, tanto estructuras de aterrazamiento como el edificio monumental citado (Arribas y Bueno, 1999: 315-317). Asi pues, el momento mas brillante de la ciudad se produce a fines de la Republica e inicios del Imperio. La ciudad romanizada sobre el cerro de Alvar Fanez tomo el nombre de Opta o Histonium y su razon de ser fue la explotacion de las minas de lapis specularis del entorno, ademas del hierro y la sal, lo que produciria un aumento de las exportaciones y el consiguiente enriquecimiento de la ciudad y de sus elites (Torrecilla, 2001; Sanchez-Lafuente, 1990: 16; Palomero, 1987: 72).

2.3. Intervenciones arqueologicas

Las primeras excavaciones en el yacimiento datan de mediados del s. XIX, hallandose entonces un mosaico, descrito por el anticuario de la Academia de la Historia Antonio Delgado como un tapiz de piedras blancas y azuladas con adornos y grecas de gran belleza, aunque posteriormente se volvio a tapar. Quizas este mosaico correspondiera al pavimento del que es objeto este trabajo (Castelo et al., 2000: 107). Tras varias intervenciones esporadicas, se realizaron nuevas campanas entre 1975-1977, cuyos resultados no fueron publicados, dirigidas por Aurora de Miguel. En 1985, un equipo mixto de la Universidad Autonoma de Madrid y de la Universidad de Alicante, dirigido por el Prof. Manuel Bendala Galan, se hizo cargo del yacimiento hasta 1987, continuando la excavacion de los anos 70 en el sector A, y en los llamados B y C.

3. El mosaico del laberinto de Huete

El mosaico hallado en Huete en los anos 70 se localiza en el sector A, en el que se ha identificado un posible edificio de grandes dimensiones, sobre podium, compuesto por una escalinata precedida de un portico columnado (Fig. 1). En el lado oeste de la escalinata se localiza una estancia adosada, que aun conserva la cama del mosaico, consistente en un solado de opus signinum de 8-10 cm de grosor, muy destruido en algunas zonas, y al mismo nivel que los sillares del podium (Arribas y Bueno, 1999: 316) (Fig. 2). La habitacion posee unas dimensiones de 7 m en sus lados noroeste y sudeste, 6,50 m en el lado nordeste y 7,10 m en su lado suroeste. Se conservan los muros de cierre oeste y el angulo norte, este en opus quadratum de sillares bien trabajados, a veces almohadillados (ibid.: 316). La entrada se halla en el muro sureste, siendo, por tanto, el lienzo que queda a su izquierda mas largo que el opuesto, aunque los muros son paralelos. Puesto que el tapiz del laberinto (Fig. 3) presenta una superficie cuadrada probablemente, se ha de suponer que en alguno de sus lados contaria con bandas decoradas con diversos motivos, como se ha documentado, por ejemplo, en la estancia del mosaico del laberinto de la casa de Neptuno de Italica, cuyo espacio rectangular se completa en uno de los lados con una ancha franja de circulos secantes.

Es dificil conocer tanto las dimensiones reales del mosaico, como la configuracion de su emblema y la presencia de detalles decorativos distintos del laberinto, pues en el momento de su descubrimiento se hallaba bastante incompleto. Ademas, contamos unicamente con el dibujo que nos legaron sus descubridores, en el que no figura escala, orientacion ni descripcion de la tecnica o de su colorido. No obstante, hemos realizado una reconstruccion del laberinto y de la muralla que lo rodea, basandonos en este dibujo, pues hoy esta excepcional pieza se halla en paradero desconocido (Fig. 4).

El esquema del mosaico es de una gran complejidad tecnica y exige una gran capacidad y cuidado tanto en su diseno como en su elaboracion, pues un error podria desvirtuar su perfecta geometria o interrumpir el camino continuo que recorre todo el tapiz. El borde exterior consiste en una ancha banda de color negro u oscuro, que rodea la muralla. Se compone esta de cinco hiladas en aparejo isodomo regular, imitando el opus quadratum, asi como varias torres a distancia regular, tres en cada lado y una en cada esquina, situada de forma oblicua, de las que solo se conserva el lateral de una de ellas (2). En uno de los lados del mosaico se conservan dos de estas torres, mientras que en el lado contiguo y en el opuesto solo fragmentos que muestran el muro. La muralla se representa mediante cinco hileras de bloques, enmarcados por un fino filete oscuro y fondo blanco, que imitan un paramento de opus quadratum (3). Las torres, de color oscuro, presentan en el centro un arco semicircular en blanco, a modo de ventanal, y se rematan por tres almenas cuadradas. Las torres se encuentran orientadas hacia el interior, aunque en otros mosaicos se emplazan hacia fuera, lo que sugiere que la posicion del espectador y la perspectiva se produce desde el interior del edificio. Vemos la cara interna del encintado, asi como los cuatro muros simultaneamente. Es una manera simple, pero de gran belleza, de representar el laberinto en su totalidad sobre una superficie plana y con vision cenital.

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Esta composicion enmarca el tema del laberinto. Presenta forma cuadrada. Posiblemente para acceder desde la entrada hasta el centro habria un unico camino, que recorria toda la superficie del pavimento, dividida en cuatro cuadrantes o sectores. No se ha conservado la puerta que daria acceso al edificio, que se ubicaria en una de las torres centrales. El recorrido, por la banda blanca y delimitado por lineas rectas oscuras a modo de muros, va formando meandros con retorno sobre 7 registros (4), desde el centro del laberinto hacia el exterior, comunicandose cada meandro con el adyacente, hasta recorrer todo un cuadrante, pasando al siguiente, y asi sucesivamente, hasta completar los cuatro, finalizando el recorrido en el emblema central (Fig. 4). Esta composicion se repite en casi todos los mosaicos en los que se representa el laberinto de Creta, mediante disenos mas o menos complejos, siendo este de Huete, por el numero de meandros representado, uno de los mas enrevesados.

Este esquema pertenece al denominado "tipo de laberinto simple en meandros" (Daszewski, 1977: 41), en el que se clasifican la mayoria de mosaicos con laberinto. Aunque generalmente el camino a recorrer va en sentido contrario a las agujas del reloj, no sucede asi en el caso de Huete, alineandose con algunos otros ejemplares como Calvatone, Ostia, Conimbriga, Caerleon, Salzburgo y Shehad (Cirene).

No se ha conservado el emblema, que debia de haber existido en el centro del laberinto, tal y como aparece en este tipo de mosaicos, representando usualmente a Teseo y el Minotauro (5) y, en alguna ocasion, como en Conimbriga e Hippona, simplificandose mediante el busto del monstruo (6).

4. Representaeiones de muralla

4.1. Origen y evolucion del motivo

El tema de la muralla como enmarque al mosaico es bastante frecuente dentro de la musivaria romana (7) y se halla muy difundido por todo el Imperio, tanto en las provincias orientales, como en las occidentales. Segun Barral y Navarro (1975: 504) el origen de tal motivo se halla en los tejidos pesados y en las pieles, cuyos bordes se recortaban en forma de lenguetas, costumbre que paso posteriormente a los cortinajes y los toldos (8). El salto a la decoracion arquitectonica propiamente dicha se produjo primero a traves de la pintura mural (9), desde donde este patron se represento tambien en los mosaicos, cuya creacion se debe a los mosaistas helenisticos (10). Entre los primeros ejemplares constatados senalamos los conservados en Alejandria: un primer ejemplar de Thmuis (Tell Timai), probablemente de la ultima decada del s. III a.C., con torres contrapeadas en blanco y negro, sin muralla, que sirven de doble orla a un busto de Berenice (Daszewski, 1985: no. 38, pp. 142-158, fig. 8, pl. 32); otro del mismo lugar, de mediados del s. II a.C. o algo posterior, con torres en rojo claro, que forman la orla de un mosaico con tapiz de cubos en perspectiva (ibid.: no. 41, fig. 9, lam. 36b); y, finalmente, un mosaico de unos banos o villa de Gabbari, cerca de Alejandria, posiblemente, de la segunda mitad del s. I a.C., con una orla de torres tambien contrapeadas, en blanco y negro, rodeando un emblema circular (ibid.: no. 20, pp. 120-128, fig. 6, lam. 2). Otros ejemplos los hallamos en Pergamo, en el llamado mosaico de Sophilos del Palacio, que presenta el emblema de Hephaistos y torres negras sobre fondo blanco, datado en 200 a.C., o algo despues (ibid.: 39-40); o en Delos, donde se han hallado estos motivos en un mosaico con orla almenada y en el denominado Mosaico de los Delfines, en el patio D de la Casa a la que da nombre, con una orla de torres almenadas en rojo y negro, sin muralla, y en la casa de Dionisio, con una banda de torres almenadas en negro sobre fondo rojo, ambos ejemplares datados entre fines del s. II e inicios del s. I a.C. (Bruneau, 1972: no. 210, pp. 235-238, fig. 168; no. 212, p. 239; no. 298, p. 294, figs. 256-257, p. 99). Bruneau (1972: 51) y Daszewski (1985: 38-39) senalan la presencia de este tipo de motivos entre los mosaicos helenisticos de Alejandria, Arsameia, Lykosoura, Malta, Pergamo, Pheneos y Pompeya (11), motivo que perdura, junto con otras variantes, y se caracteriza por su sencillez: sucesion de torres almenadas que alternan con dos almenas apoyadas en la base.

Estos motivos son adoptados por vez primera fuera del ambito griego en la Peninsula Italica (12), aunque es en ciudades de influencia helenistica, como Pompeya, donde se aprecia la evolucion del motivo en el s. I d.C., hasta su completa definicion (Bairrao, 1973: 113-114), e incluso aparece en Ostia, donde se conservan varios mosaicos con murallas, todos en blanco y negro. De esta ultima ciudad citamos el mosaico de las Termas de los Cisiarii, con muralla de tres hiladas, alternando con torres negras, que se completa con otro encintado en el centro del mosaico, con torres cilindricas en las esquinas, datado en el ano 120 d.C. aproximadamente (Fig. 5); asi como dos de los mosaicos del Palacio Imperial, de mediados del s. II d.C., con orla de muralla con 2 hiladas coronadas por almenas en T y torres en los angulos, uno con fondo blanco, enmarcando un laberinto, y el otro, con fondo negro; y, finalmente, un mosaico del Mitreo de las Siete Puertas, representando un gran arco central (el Sol), rodeado de tres arcos menores a cada lado, datado a principios del s. III (Becatti, 1961: no. 64, pp. 42-44, lams. XVII, CVII y CVIII; no. 307, pp. 166-167, lams. XV y XVI; no. 378, pp. 198-199, lam. XVII). Citamos tambien los mosaicos de la cella del templo de Hercules Curino de Sulmona, del Camposanto de Pisa (San Nicolas, 2004: 828), asi como el mosaico de Porto Torres (Cerdena), que representa una muralla de tres hileras de opus quadratum y almenas en T, con puerta semicircular, del s. II (San Nicolas, 2004: 852).

El sencillo motivo helenistico inicial se va transformando, tal y como hemos visto, en una muralla mas realista, formada por varias hiladas de bloques, imitando un paramento de sillares, a veces con almenas o merlones en T, que tambien pueden coronar las torres. Estas torres se alternan con los panos de la muralla. En aquellas se abren ventanas, asi como puertas o arcos que indican los accesos.

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Estas representaciones aparecen en numerosos puntos del Imperio, incluida Hispania, a la que nos referiremos por extenso posteriormente. Destacan en la mitad occidental del Imperio Cormerod (Friburgo), de 200-250 d.C. (13) (Von Gonzenbach, 1961: 96-99, lams. pp. 34-35; Daszewski, 1974); Orbe, datado en 200-225 d.C. (Von Gonzenbach, 1961: 182-184, lams. pp. 58 y 59); y Avenches (ibid.: 48-51, lams. pp. 71-72), de c. 250, todos en Suiza; Orange, de la primera mitad del s. I d.C. (Lafaye, 1909-1912: no. 113; Stern, 1963: 234, fig. 5; Lancha, 1981: no. 58, pp. 68-73, lams. XXI-XXII), Nimes (Parlasca, 1959: no. 3, p. 131), Auriol (Lafaye, 1909-1912: no. 64), Vaison (Parlasca, 1959: no. 4, p. 131) y Verdes, con mosaico circular (Blanchet, 1909-1922: no. 952, 1 y 2), en Francia; Fliessen (Alemania) (Parlasca, 1959: no. 3, p. 16, lam. 19), de la primera mitad del s. II d.C., y tres fragmentos del mismo mosaico conservados en los Museos de Carpentras (Francia) y de Klein-Glienicke cerca de Postdam, de estilo helenistico (Lancha, 1981: no. 91, p. 88, pl. XXVIII; San Nicolas, 2004: 828); Salona (Parlasca, 1959: 131); y en un castro legionario de Gamzigrad, en Serbia, este de forma hexagonal, de fines del s. III o inicios del s. IV (Daszewski, 1977: no. 60, p. 128, pl. 58b); y en Africa del Norte (14), donde aparecen hasta epoca mas avanzada, incluso a inicios de los ss. IV y v, en comparacion con la datacion del resto, que se fechan entre fines del s. I y el s. III d.C. Un mosaico del foro de Philippos (Grecia), del s. I d.C., de influencia italica y lejos ya de la tradicion helenistica (Docoux, 1933: 281, fig. 34; Bruneau, 1981: pl. VII.1; Lopez, 2004: 185, figs. 6-7) indica el limite oriental de expansion de este motivo, aunque mucho mas tardiamente se comprueba como se ha extendido incluso hasta Gerasa y Madaba, ampliandose la representacion hasta crear tapices mucho mas complejos, que muestran ciudades enteras (Bairrao, 1973: 117).

4.2. Mosaicos con muralla en Hispania

En Hispania se han documentado varios tipos de mosaicos con representacion de murallas, aunque los que incluyen, ademas, el tema del laberinto seran tratados aparte a continuacion (15). Este motivo figurativo aparece sobre todo desde la primera mitad del s. II d.C. (Blazquez y Mezquiriz, 1985: 54-56):

--Mosaicos con alineaciones de rectangulos, en los que solo se representa la muralla, desprovista de torres y almenas. Este motivo procede de la Peninsula Italica y halla numerosos paralelos en Ostia, entre el s. II y la primera mitad del s. III. Se han localizado en Italica, en la Casa de Hylas, en el mosaico de Galatea, en el mosaico italicense conservado en la Casa de Lebrija de Sevilla; y en Lumbier (Navarra), del s. II d.C. (Barral y Navarro, 1975: 517-518).

--Mosaicos de borde porticado, compuesto por una serie de porticos o arcadas, carente de muro o almenas. Proceden tambien de Italia, contemporaneamente a los anteriores. Se localizan en la villa de Martos (Jaen), de la segunda mitad del s. II; en la Plaza de San Juan de Cordoba, en la Plaza de San Felipe y en el Patio de los Naranjos de la Mezquita, todos en Cordoba; y en Torre de Palma (Portugal) (Barral y Navarro, 1975: 519-520).

--Mosaicos con orla de murallas y tapiz con diversos motivos, a excepcion del laberinto. En el centro de una gran habitacion cuadrada de la Alcudia de Elche se hallo un mosaico con orla amurallada (Ramos, 1962: 273; Abad, 1986-1987: 97-104), formada por un paramento de teselas ceramicas de color castano, coronado con almenas y alternando con altas torres tambien almenadas, unas macizas y otras con arco de medio punto, "sintesis de casi todas las tecnicas del mosaico que podriamos denominar 'helenistico'" (Abad, 1986-1987: 101), tratandose del mosaico hispano mas antiguo decorado con murallas (fines del s. II o inicios del s. I a.C.), que aludirian bien a la propia cinta muraria de la ciudad o a las tipicas fortificaciones de la zona desde el periodo prerromano (San Nicolas, 2004: 827).

Han sido tambien descubiertos en el no. 18 de la calle Buenos Aires de Caldes de Montbui (Barcelona), del s. II d.C. (Barral y Navarro, 1975: 506, lam. I, 1 y 2), con representacion de aparejo de opus quadratum y almenas en T (San Nicolas, 2004: 830-831, fig. 5); en el no. 19 de la calle Gobernador Gonzalez de Tarragona, de fines del s. I a mediados del s. II d.C. (Barral y Navarro, 1974; 1975: 507, lam. II, 1); en la Nova Urbs de Italica, donde se ha conservado un mosaico de esta tematica en la Casa de los Pajaros, sin torres, con una triple puerta en dos lados opuestos y paramento de doble hilada, coronado de almenas en T, datado en la segunda mitad del s. II (Barral y Navarro, 1975: 516, lam. III, 2; San Nicolas, 2004: 833-836, fig. 13); asi como un segundo de la coleccion de la Condesa de Lebrija, tambien con dos hiladas en la muralla, y puerta de acceso (Barral y Navarro, 1975: 516-517); y un tercero, de clara inspiracion helenistica, en el lado oeste de la casa de Hylas (ibid.: 516, lam. IV, 1). En el Museo Arqueologico Provincial de Huesca se conserva un mosaico del s. II hallado en la ciudad, con muralla formada por una franja negra coronada alternativamente por una almena en T y una torre con ventana cuadrangular o de medio punto, tambien en negro (San Nicolas, 2004: 839, fig. 18). Hay que destacar igualmente el mosaico hallado en la calle de la Curia en Pamplona en 1856, torreado, con muralla de solo dos hiladas de altura, rematada por almenas en T, todo ejecutado en blanco y negro (16), datado en la segunda mitad o finales del s. II d.C. (Barral y Navarro, 1975: 508 y 514, lams. II, 2 y 3; Blazquez y Mezquiriz, 1985: 54-56, nos. 34 y 35, lams. 33 y 34). Por ultimo, traemos a colacion el mosaico hallado en la casa de Cantaber de Conimbriga, dotado de torres y merlones sobre la muralla, que se ha datado en el s. III (Bairrao, 1994: 44; San Nicolas, 2004: 840, fig. 19). Ninguno de ellos muestra gran parecido con el mosaico de Huete.

5. Los mosaicos con muralla y laberinto

Tratamos aparte este grupo de mosaicos amurallados para centramos sobre todo ahora en el motivo central del laberinto.

5.1. Origen y evolucion del motivo

Las representaciones del tema del laberinto figuran por vez primera en la placa ceramica Cn 1287 del Palacio de Nestor en Pilos (s. xIII a.C.) (Fig. 6), en forma de laberinto cuadrado en cruz, sin division en sectores, con un camino que, siguiendo una serie de meandros, aboca en el centro. Este esquema inicial, producto de una evolucion previa, se mantiene practicamente inalterado, si anadimos la division en sectores, hasta el Renacimiento (Daszewski, 1977: 53-54 y 56). Posteriormente, se figura en las monedas de Cnossos (primera mitad del s. V a.C.) (Fig. 7) y en la ceramica atica de los siglos VI y v a.C. (San Nicolas, 1998: 418 y fig. 23) (Fig. 8), incluso en la misma Pompeya, en donde sobre una columna se esbozo este motivo, muy similar al mencionado de Pilos, junto a la inscripcion Labyrinthus. Hic habitat Minotaurus (Marec, 1962: 1094; Daszewski, 1977: 54, pl. 60a y b). Bien es cierto que en algunos casos, de los que senalaremos algunos pavimentos musivos, el laberinto puede representarse independientemente de las figuraciones de Teseo y el Minotauro, siendo aquel en cualquier caso un simbolo de caracter profilactico, aunque, asociado a los mencionados personajes de la mitologia, se transforma en el laberinto cretense (Daszewski, 1977: 33 y 38). La representacion musivaria a la que corresponde el mosaico de Huete supone la adaptacion de un modelo arquitectonico tridimensional a las dos dimensiones del pavimento, lo que supone una especial capacidad tecnica por parte del mosaista (ibid.: 56-57).

Si bien ya nos hemos detenido en las diversas representaciones de murallas, su vinculacion a los laberintos seria probablemente obra de mosaistas de la Peninsula Italica, que se hallarian bajo una gran influencia helenistica (Daszewski, 1977: 62). La aceptacion de estos motivos se produce en las zonas donde la influencia romanizadora se halla mas implantada y asumida, esto es, en la mitad occidental del Imperio, junto con Chipre, y, por tanto, los clientes desean mostrar su pertenencia a la orbita cultural romana de esta forma (ibid.: 99).

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5.2. Los mosaicos de muralla y laberinto en Hispania

Estos mosaicos, que coinciden con la tematica del pavimento musivo de Huete, son escasos en Hispania. Resenamos a continuacion los mosaicos de este tipo documentados hasta el momento:

--Termas del Puerto (solar de la calle Sant Miquel, 33) de Tarragona, excavadas en 1998, en cuyo frigidarium, ante los escalones de la piscina central, aparecio un mosaico de 3,20 x 3,10 m, con tema de muralla con almenas en T, puertas y torres en los angulos, policromo, que rodeaba al laberinto, con cuadrilatero central sin decoracion, fechado en la primera mitad del s. III (Diaz Garcia et al., 2000: 167-168, figs. 4-5; Diaz et al., 2004, fig. 4).

--Villa romana de Els Munts (Altafulla, Tarragona), de la primera mitad del s. III (17), con muralla de color rojo y torres en blanco y negro, que sirve de orla al laberinto (Berges, 1969-1970: 140-141; Barral y R. Navarro, 1975: 508).

--De Conimbriga (Coimbra, Portugal) proceden varios ejemplares. El primero (Bairrao, 1994a: 274, fig. 2), descubierto en 1899 y conservado en el Museo Monografico de Conimbriga, esta formado por una muralla en blanco y negro azulado, con paramentos de dos hiladas coronados por merlones en T, al igual que las torres, taladradas por cuatro huecos cuadrangulares en blanco y una puerta en arco, una de ellas con acceso al laberinto. En el centro de la composicion aparece un pequeno recuadro con un busto del Minotauro, que incluye algunas teselas en amarillo, rojo y azul oscuro, al que se ha dado un caracter profilactico y apotropaico. Segun Bairrao (1973: 123; 1994: 43), este mosaico puede datarse en la primera mitad del s. II d.C. o a mediados de dicha centuria. Se senala como paralelo mas proximo para este ultimo mosaico lusitano el de Hippona, tambien decorado con busto de Minotauro en el recuadro central. La muralla es algo diferente a la conservada en Huete. M exterior de la muralla tardia de Conimbriga, en la entrada del peristilo de la "casa dos Repuxos" o "casa de los chorros de agua", debido a la inmensa fuente que se halla en su peristilo, se hallo en 1939 otro mosaico de laberinto, rodeado por murallas torreadas y completado con un busto de Minotauro en el centro, que podria datarse entre el tercer cuarto del s. II y el ultimo cuarto del s. III (Bairrao, 1994a: 274, fig. 3; Bairrao, 1994b: 45-47; Balmelle et al., 2002: pl. 323b). En la misma ala oeste de esta vivienda se observa otro mosaico del laberinto de meandros simples (Bairrao, 1994a: 274-276, fig. 4). Finalmente, en la casa de Cantaber de Conimbriga se conserva un cuarto laberinto, muy curioso, de pequeno tamano (50 cm de diam. max.), circular unitario asimetrico en meandro con retorno sobre dos registros en sigma (18), datandose los mosaicos de esta vivienda en los ss. II y III (1994a: 276-278, figs. 5-6; Bairrao, 1994b: 44). En opinion de Bairrao (1994a: 276-278), este mosaico se relacionaria mas bien con la Troya mitica y pudo tener quizas una funcion profilactica o tal vez servir como tabula lusoria, no tratandose, por tanto, de un mero motivo decorativo.

--Un cuarto ejemplar portugues procede de la villa romana de Torre de Palma (Monforte), hallado en 1947, en el que el laberinto y la lucha mitologica formaban parte de un gran mosaico con otros temas de contenido mitologico. El laberinto se semeja como un edificio rectangular de sillares con cuatro ventanas, rematado por almenas, delante del que se situa un enlosado de piedras cuadradas, mientras que el Minotauro, ya de rodillas en el suelo, es sujetado por un cuerno por Teseo (Daszewski, 1977:35 y 45; Bairrao Oleiro, 1994a: 273, fig. 1). Se trataria de la llamada "construccion realista", segun Daszewski, que tiene influencia de las pinturas helenisticas y sirve de fondo a la escena principal (San Nicolas, 2004: 847, fig. 26).

--Del mismo tipo que el anterior es el mosaico policromo del triclinium de un gran edificio de Lugo ("mosaico de Armana"), en el que se representa el tema de Dedalo y Pasifae. Fue descubierto en 1986 y actualmente se conserva en el Museo Provincial de Lugo. En un lateral aparece una torre rectangular con la puerta de entrada en arco y dos ventanas cuadradas en el segundo piso, que formaria parte del laberinto. Se ha datado en el s. III (San Nicolas, 1998: 412-417, fig. 17; 2001; 2004: 848, fig. 27). Cuenta con un paralelo en el "mosaico de Pasifae, Dedalo e Icaro" del triclinium en T de la casa de Poseidon de Zeugma (Seleucia de Eufrates, Turquia), conservado en el Museo de Gaziantep y datado en el s. II, en el que el laberinto se representa mediante dos edificios rectangulares con triple puerta y una figura que personifica a Ariadna. El segundo mosaico de esta estancia, de la misma cronologia, nos muestra "El triunfo de Dionisos" (San Nicolas, 2004: 849, fig. 29; Blazquez et al., 2004: 296-298, fig. 14). El tema ha sido tambien representado en un mosaico de Macomades (Mrikeb-Thala, Argelia) a finales del s. III o s. IV, conservado en el Museo de Argel, aunque no aparece figurado el laberinto. Este aparece, no obstante, en el mosaico de Torre de Palma, mediante un edificio rectangular con ventanas; en Conimbriga, por medio de una puerta arqueada; al igual que en Castellone i Mola, de inicios del s. I a.C., y en Gurgi (Libia), a fines del s. II o inicios del s. III (San Nicolas, 1998: 422-423, figs. 25 y 26; San Nicolas, 2001: 149-152).

--En la Casa del Laberinto o de Neptuno de Italica (Santiponce, Sevilla), se ha documentado un mosaico con una orla de muralla de tres hiladas, con torres iguales a las de Huete, pero con las almenas hacia el interior de la composicion y en mayor numero. En el interior del laberinto se figura una guirnalda en lugar de lineas simples para marcar los muros internos del laberinto, que rodea el emblema de Teseo y el Minotauro, policromo, casi perdido. Se ha fechado a mediados del s. II d.C. (Daszewski, 1977: no. 11, p. 106, pl. 22; Balmelle et al., 2002: pl. 323a) (Figs. 9 y 10).

--En el pavimento de la galeria que rodea el atrio de la Casa del Anfiteatro de Merida se conserva parcialmente un mosaico policromo que representa un laberinto circular realizado en trenza inscrito en un cuadrado, en cuyos angulos se representan sendas torres, en opus quadratum y cubiertas con tejado conico, sobre un podio, unico elemento que representa a la muralla. Tras ellas sobresalen varios arboles (Figs. 11 y 12). Su cronologia es del s. III (Balmelle et al., 2002: pl. 320b; San Nicolas, 2004: 843-844).

--En una villa romana en Alcolea (Cordoba), se hallo un mosaico policromo, de la segunda mitad del s. II, en cuyo centro aparecia la escena de Teseo y el Minotauro luchando, aunque la referencia es muy escueta (Daszewski, 1977: no. 10, p. 106, pl. 11).

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5.3. Los mosaicos de muralla y laberinto en otras zonas del Imperio Romano

Entre los mosaicos conservados en la mitad occidental del Imperio hallamos abundantes paralelos para el mosaico de Huete. El tema del laberinto, que en todos los casos parte de un mismo esquema y modelo, no siempre se acompana de representaciones de muralla, aunque este caso es frecuente, asi como la aparicion de escenas alusivas a la leyenda del Minotauro en el centro del mosaico.

En la Peninsula Italica encontramos varios ejemplos de la representacion conjunta de un laberinto rodeado por una muralla. En primer lugar, en el Palacio Imperial de Ostia, el mosaico no. 307, que ya hemos mencionado anteriormente, se compone de muralla torreada en la orla y laberinto en el interior, en cuyo centro se abre un pequeno cuadro que, a diferencia de la tonica general, no representa un tema afin al laberinto, sino un faro esquematico, coronado por una llama, sin duda debido al caracter portuario de la ciudad (Becatti, 1961: 166, lam. XV). En la villa de Diomedes, en Pompeya, se combinan ambos motivos, en blanco y negro, con orla de muralla de multiples torres, y laberinto de cuatro meandros triples, datandose este mosaico, hoy desaparecido, en 80-60 a.C. (Daszewski, 1977: no. 35, p. 116, pl. 48). De esta misma ciudad procede un mosaico (80-60 a.C.) con el laberinto y Teseo matando al Minotauro en el centro, que da nombre a la vivienda en la que se halla, la casa del Laberinto. En este caso el mosaico, ubicado en el oecus principal de la vivienda, carece de muralla, habiendose representado un laberinto en blanco y negro con tres meandros, muy similares a la representacion de Huete, y un emblema central policromo, muy detallista, que incluye espectadores que observan la lucha mitica desde la puerta del laberinto (ibid.: no. 30, p. 114, lam. 35). Otro mosaico de Pompeya, hoy perdido, presentaba un laberinto simple, con un casco de perfil como emblema central, datado a mediados del s. I a.C. aproximadamente (ibid.: no. 37, pp. 116-117, lam. 49). Del peristilo de la casa VIII, 2, 16, de Pompeya, procede un mosaico desprovisto de muralla, con un laberinto de dos meandros de triple vuelta, que rodea a una composicion central de cuadros, todo en blanco y negro, datado en 60-40 a.C. (ibid.: no. 36, p. 116, lam. 48b). De Santa Agata en Pietra Aurea (Roma) se tiene noticia de un mosaico con laberinto, de epoca adrianea, en cuyo centro se representaba el combate entre Teseo y el Minotauro, y muralla, hoy desaparecido. Igualmente, una vivienda de San Giovanni al Sepolcro, en Brindisi, contaba con otro mosaico de tema similar, incluyendo el cuadro central con el combate mitico en color, la muralla blanca de torres esquematizadas, distintas a las de Huete, pero los meandros, en menor numero que en Huete, son muy similares, datado en el s. III (Bairrao, 1973: 118; Daszewski, 1977: no. 24, pp. 110-111, pl. 12) o fines del s. II (Marec, 1962: 1106). El mosaico de Calvatone (Cremona), datado en 25-50 d.C., muestra un laberinto en blanco y negro muy sencillo, que alberga el tema policromo de Teseo y el Minotauro en el centro de la composicion, rodeandose todo ello por una serie de almenas en T y torres en las esquinas y en los ejes de las puertas, muy simples (Degrassi, 1952: 285-286, fig. 92; Daszewski, 1977: no. 25, p. 111, pl. 37). Un segundo mosaico de Cremona presenta un tapiz muy similar al anterior, aunque rodeado por una serie de almenas, asi como por torres en las esquinas y una puerta torreada que da acceso al laberinto (Daszewski, 1977: pl. 14a; Balmelle et al., 2002: pl. 324c). De gran sencillez es tambien el mosaico de la villa Domizia, en Isola di Giannutri, la antigua Dianum, en blanco y negro, en el que destaca una puerta con almenas en T, fechandose todo el mosaico en 150-200 d.C. (Daszewski, 1977: no. 29, pp. 113-114, pl. 15). Tambien en Taormina (Sicilia) se figura el laberinto, rodeado de muralla con merlones en T, torres en las esquinas y puerta de acceso en el centro de uno de los laterales (Orsi, 1920: fig. 26).

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En el Reino Unido se han hallado mas ejemplos de mosaicos de laberinto, que nos muestran lo extendido que estaba el motivo. Los ejemplos citados por Marec (1962: 1106-1107) se encontraron en Oldcoates, en el que se distingue la parte inferior de Teseo; en Caerleon, de principios del s. III; en Harpham, de inicios del s. IV, en cuyo cuadro central se representa como excepcion un floron ornamental (Balmelle et al., 2002: 132, pl. 325a y b); asi como en Cirencester, en forma de cruz con cuatro sectores (ibid.: pl. 326c).

En la Galia, concretamente en Verdes, el laberinto es circular, como algunos mosaicos de Suiza que senalamos a continuacion. Se rodeaba de una muralla de aparejo isodomo coronado por merlones, con ocho torres. El motivo del medallon central se ha perdido, salvo por el borde en forma de corona vegetal, delimitado por un filete en rojo, mientras que el resto del mosaico es en blanco y negro. Se ha propuesto una datacion para este mosaico de fin de los Antoninos (Blanchard-Lemee, 1991: 43-45, pls. XVII y XVIII). En Chusclan se hallo sobre el hipocausto de una vivienda un mosaico con muralla de tres hileras y torres en las esquinas y en los ejes centrales, excepto en un lado, y con laberinto de dos meandros triples, que enmarca un emblema con dos lanzas y escudo, de los anos 150-200 d.C. (Daszewski, 1977: no. 15, pp. 107-108, pl. 58a). En Saint-Come et Maruejols se ha hallado un mosaico cuadrado, aunque disimetrico, rodeado de una franja en damero (Esperandieu, 1935: no. 75, fig. p. 48). En Ouzouer-sur-Trezee fue descubierto un gran mosaico rectangular, formado por hileras de paneles cuadrados (5 x 7), en blanco y negro, de los que el central representaba un laberinto simple (Darmon y Lavagne, 1977: 93-98, pls. LXVIII, LXIX y LXX).

En Suiza destacamos el mosaico de Niedergosgen, que presenta la particularidad de ser circular, en cuyo centro se ha representado lo que parece ser un cuerno de la abundancia (Von Gonzenbach, 1961: 150-151, lam. p. 72). Tanto en Cormerod como en Orbe se ha figurado un tema central que muestra la lucha entre Teseo y el Minotauro. En el primer lugar senalado, el mosaico del laberinto, datado en el primer cuarto del s. IlI y tambien circular como el anterior, aunque inscrito en un marco cuadrangular, se divide en 8 sectores, el doble que en Niedergosgen, y presenta 4 torres diagonales, todo ello mediante teselas en negro, rojo, castano, siena, amarillo, azul y blanco (ibid.: 96-99, lams. pp. 34-35; Daszewski, 1977, 1974: 109-119). Por su parte, el mosaico del laberinto de Orbe se realizo en negro, amarillo acastanado, amarillo y blanco, con cuatro puertas de triple arco en el centro de los cuatro lados, con sendas torres circulares a los lados, asi como torres similares en las cuatro esquinas del laberinto, habiendose datado en el s. III por razones estilisticas (Von Gonzenbach, 1961: 182-184, lam. pp. 58-59).

En la villa de Loigerfeldern en Salzburgo (Austria), en el centro de un colorista laberinto bastante complejo, de meandros con retorno y el hilo de Ariadna en rojo, se representa a Teseo en lid con el Minotauro, aunque a los lados del mosaico aparecen dos escenas narrativas, que muestran el embarque del heroe y a Ariadna abandonada. Se ha datado en el s. II o III d.C. (Noll, 1949: 24, fig. 48; Kenner, 1965: 87, figs. 7-8; Gauckler, 1969: 2100, fig. 5240; Balmelle et al., 2002: 132, pl. 325c).

En el frigidarium de las termas romanas de Stolac (Bosnia) se conserva un mosaico que representa un muro de cuatro hileras de bloques blancos, con torres en las esquinas y puertas en los ejes, asi como el laberinto, formado por tres meandros cuadruples, y el busto del Minotauro policromo en el centro, datado en 300 d.C. (Parlasca, 1959: 131; Daszewski, 1977: no. 59, pp. 127-128, pl. 41). Igualmente, en una antigua insula al sur del foro de Pula (Istria, Croacia) se figuro un mosaico en blanco y negro, con una muralla con torres, en igual numero que en Huete, coronadas por almenas en T, que rodean un laberinto de multiples meandros, datado en el s. II, quizas en su primera mitad, por su estilo (Daszewski, 1977: no. 61, pp. 128-129, pl. 79; Jurkic Girardi, 1983: 168, fig. 4).

El norte de Africa ofrece abundantes representaciones de este tipo. En Hippona (Hippo Regius, Argelia), en una lujosa villa situada a 75 m al sudoeste de las Termas del Sur, se hallo una sala en torno a una piscina rectangular, con un mosaico bicolor (blanco y negro) (19) con el tema del laberinto, que alberga un recuadro central con un busto del Minotauro, junto al que aparece el ovillo de hilo, que se representa desenrollado entre los muros de laberinto. Este mosaico es muy similar al mosaico de la "casa de los chorros de agua" de Conimbriga, rodeado de una muralla almenada (Marec, 1950: 100, fig. 54; 1962: 1095-1103, figs. 1-3; Daszewski, 1977: pl. 39; Balmelle et al., 2002: pl. 326a). Otros ejemplos se hallan en Cherchel (Caesarea), en el que se representan dos personajes; en Dellys, en el que se aprecia parte de Teseo (Marec, 1962: 1107; Mahjoubi, 1972: 335) y en El Asnam (Argelia), donde aparecio un mosaico cuadrado, con cuatro cuadrantes, y el hilo de Ariadna estirado (Daszewski, 1977: pl. 57a; Balmelle et al., 2002: pl. 322d).

De Tunez proceden varios ejemplos destacados. El mas antiguo, datado en 150-200 d.C., procede del vestibulo de la casa del Laberinto de Dougga, conservado en el Museo del Bardo, compuesto por una muralla de 5 hiladas, como en el mosaico de Huete, aunque en negro y rematada por almenas en T, con torres en las esquinas y puertas almenadas en los ejes orientadas hacia el interior, de nuevo como en Huete, y por un laberinto de cinco meandros con retorno, en negro, rojo, blanco y burdeos (Daszewski, 1977: no. 55, p. 126, pl. 54a; Balmelle et al., 2002: 132, pl. 325f) (Fig. 13). De Thuburbo Maius se conserva un mosaico en el tunecino Museo del Bardo, de fines del s. III o inicios del s. IV, rodeado de muralla, formada por elegantes volumenes, repletos de detalles arquitectonicos, que se diferencia claramente de los modelos de muralla habituales. Enmarca un laberinto y un recuadro central con Teseo a punto de matar al Minotauro, que se halla arrodillado (Merlin, 1922: no. 372, p. 11, lam. II; Yacoub, 1993: 252, fig. 181). En la antigua ciudad de Belalitani Maiores (Henchir el-Faouar), fue hallado en unas termas otro mosaico con laberinto, con un mayor numero de meandros que en el resto de ejemplares, a excepcion de Huete, que cuenta con uno menos por cuadrante, aunque con un numero mas reducido de lineas, siendo el diseno, por tanto, mas simple. Los colores empleados fueron en este caso el blanco, negro, rojo oscuro, rosa, castano, verde claro y amarillo claro, sobre todo en el emblema central, que representa al Minonauro ya caido y a Teseo en actitud de darle muerte. Lo rodea una muralla bicolor que imita un aparejo de dos hiladas de opus quadratum, con una torre en el centro de cada lado. Se ha datado a principios del s. IV (Mahjoubi, 1972: 335-343). En Soussa aparece el laberinto en una tumba, rodeado por un muro con torres, en cuyo centro se representa una variante del tema, con el cadaver ensangrentado del monstruo, y un segundo emblema con un navio que lleva al heroe y a los jovenes salvados, asi como una inscripcion que reza Hic inclusus virare perdit (Bairrao, 1973: 119-120). En El Djem (Tunez) destaca un mosaico circular rodeado de muralla de 3 hileras y torres (Balmelle el al., 2002: pl. 320c). En Mactar hallamos un curioso mosaico semicircular, con dos sectores solamente, en el que aparece representado el hilo de Ariadna (Daszewski, 1977: pl. 55; Balmelle et al., 2002: pl. 321b).

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En la insula de Giasone Magno, en Cirene (Libia) se conserva un mosaico en la llamada "Sala del laberinto" por la representacion de este elemento en el pavimento, recorrido por una trenza, rodeado de muralla, en la que se abren dos puertas, una abierta, con la figura de Ariadna, y otra cerrada. En el centro se representa el combate entre Teseo y el Minotauro. Se ha fechado en epoca severiana (fines s. II-primer tercio del s. III) (Mingazzini, 1966: 35-36, 95, lams. XIII y XIV.3).

En la llamada "villa de Teseo y el Minotauro" de Malourena (Nea Paphos, Chipre) se ha representado en un tondo circular el laberinto, en forma de gruta, en cuyo centro se figura Teseo matando al Minotauro, ya rodilla en tierra, a golpe de maza, que Teseo sostiene con la mano izquierda, mientras con la derecha agarra un cuerno del Minotauro. Aparecen representadas a ambos lados tambien Creta, mediante una personificacion con corona torreada, y Ariadna, en un emblema de buena calidad y con vistoso colorido. Cada figura se acompana de su nombre: "Teseo", "Minotauro", "Ariadna", "Creta" y "Laberinto". Fue ejecutado a fines del s. III o inicios del s. IV, pero las cabezas de Teseo y Creta se rehicieron a fines del s. IV, tras un terremoto (Daszewski, 1977: 9-29, pls. 1-9; 1988: 53-56, figs. 23-24; Blazquez Martinez, 2000: 36-37; Blazquez et al., 2004: 342-344, fig. 28).

6. Conclusiones

La primera conclusion que podemos extraer es que, si bien todos los mosaicos que representan el tema del laberinto son muy similares entre si y perfectamente comparables, no existen dos mosaicos iguales, ni siquiera si se cotejan elementos aislados, como es el caso de las murallas y el tema central referido a la leyenda del Minotauro. Existirian cartones que circularian por el Imperio, principalmente en su mitad occidental, pero despues cada mosaista impregnaria su obra con su toque personal. En algunos casos, la gran maestria en la ejecucion del tema central demuestra la existencia de dos manos, como era comun en los mosaicos con emblema.

El mosaico de Huete puede ser incluido perfectamente en este tipo de mosaicos, a los que es comparable en cuanto a estilo. Se encuadra dentro del llamado laberinto simple en meandros, el tipo mas extendido, acorde a Daszewski (1977: 40-45) (20), entre los que figuran el resto de ejemplares hispanos, a excepcion del mosaico tarraconense y el de Torre de Palma. Aunque no existan dos mosaicos iguales, encontramos, sin embargo, algunas afinidades estilisticas entre el mosaico de Huete y otros ejemplares, que nos pueden ayudar a establecer, aunque sea aproximadamente, su cronologia. El modelo de torres de la muralla es semejante a las figuradas en el mosaico de Pamplona, en este caso sin laberinto, datado a mediados o fines del s. II d.C. (Barral y Navarro, 1975:508 y 514, lam. II, 2 y 3); o a las torres del mosaico de Italica, en el que se combinan tambien el laberinto y la lucha mitica, aunque en este caso las torres se orientan hacia el exterior. Las torres reproducidas en las esquinas del mosaico no. 307 de Ostia, en el Palacio Imperial, de mediados del s. II, aunque coronadas por merlones en T, que rodean el laberinto, son tambien equiparables al mosaico de Huete (Becatti, 1961: no. 307, pp. 166-167, lams. XV y XVI). El mismo numero de torres se ha documentado en el mosaico de Pula (Istria, Croacia), aunque coronadas por almenas en T, que rodean un laberinto tambien de multiples meandros, datado en el s. II (Daszewski, 1977: no. 61, pp. 128-129, pl. 79; Jurkic Girardi, 1983: 168, fig. 4).

Los meandros del laberinto de Huete son identicos a los hallados en el mosaico de la Casa del Laberinto de Pompeya, datado en 80-60 a.C. (Daszewski, 1977: no. 30, p. 114, pl. 35), y en el de Brindisi, datado en torno al ano 200-250 d.C. (ibid.: no. 24, pp. 110-111, lam. 12), aunque estos casos presentan menor numero de meandros. El laberinto representado en Belalitani Maiores (Henchir el-Faouar, Tunez), de principios del s. IV (Mahjoubi, 1972: 335-343), muestra un laberinto muy similar al de Huete, con un numero de meandros superior, ocho en este caso, uno mas que en el mosaico de Huete, y presenta, por el contrario, meandros simples y, por consiguiente, un diseno mas sencillo y descargado, asi como una muralla diversa. El resto de mosaicos con muralla y laberinto de Hispania, entre los que los ejemplares de Conimbriga y Pamplona muestran clara vinculacion con los norteafricanos (Hippona y Thuburbo Maius), ciertamente escasos en comparacion con otras provincias, se fechan tambien entre los ss. II y III, siendo los ejemplares de Els Munts y del puerto de Tarragona de la primera mitad del s. III (Berges, 1969-1970: 140-141; Barral y Navarro, 1975: 508; Daszewski, 1977: 97; Diaz Garcia et al., 2000: 168), y el de Conimbriga de mediados del s. II (Bairrao, 1973).

Por consiguiente, dada la escasez de datos a la que nos enfrentamos, solo podemos datar el mosaico de Huete por aproximacion cronologica con el resto de los mosaicos hispanos y por los exiguos paralelos que hemos hallado con mayor grado de aproximacion formal. El mosaico conquense podria haber sido elaborado en la segunda mitad del s. II o primera mitad del s. III. Este tipo de mosaicos se fechan en general desde fines del s. I al s. III en la mitad occidental del Imperio, incluso hasta inicios del s. v en el norte de Africa, donde contamos con el curioso ejemplo registrado en la basilica de Castellum Tingitanum en Orleansville (Argelia), el mas antiguo ejemplo asociado al cristianismo conocido (datado en 324 d.C.), pues en el centro del laberinto se situa una inscripcion, en la que las palabras Sancta Eclesia (sic) se expanden hacia todos los sentidos, signo de la irradiacion de la Iglesia por toda la Tierra, frente a la amenaza cismatica de la herejia donatista (Blas de Roblas y Sintes, 2003: 208-209). Tambien resenamos los ejemplos de la segunda catedral de Sbeitla, el situado en la nave izquierda de la gran basilica de Tebessa (inicios del s. v) y el de la basilica norte de Djemila (fines del s. IV o inicios del s. v), todos en Argelia (Mahjoubi, 1972: 340). Ademas, este tipo de mosaicos surgen en el s. vi en Proximo Oriente, concretamente en Gerasa y Madaba. Este motivo se mantiene en ambitos cristianos debido a su simbologia, el viaje del alma desde el nacimiento a la muerte, y las dificultades que conducen finalmente a la Jerusalen celeste, por ejemplo, en el opus sectile circular, en blanco y negro, de la iglesia de San Vital (Ravena), del s. vi (Daszewski, 1977: no. 38, pp. 32 y 117, pi. 53), reapareciendo en las catedrales medievales (Marec, 1962: 1111, nota 1, 1112) (21)

Por ultimo, cabe destacar que el mosaico de Huete estaria compuesto por varios elementos propios de este tipo de representaciones: la muralla, el laberinto y un emblema central que haria posiblemente alusion a los protagonistas de la leyenda cretense (22). En la mayoria de los pavimentos musivos en los que se conserva este cuadro se ha plasmado la lucha entre Teseo y el Minotauro, hallandose el monstruo ya en posicion desventajosa respecto al heroe vencedor, tal y como muestran los mosaicos de Brindisi, Cremona, Casa del Laberinto en Pompeya, Aix-en-Provence, Verdes, Vienne, Cormerod, Orbe, Salzburgo, Thuburbo Maius, Belalitani Maiores, Cirene, Chipre y Creta, excepto Conimbriga e Hippona, que lo simplifican con la representacion unica del busto del Minotauro. El mosaico no. 307 de Ostia, perteneciente al Palacio Imperial, representa excepcionalmente un faro esquematico; asi como el de Niedergosgen, con una especie de cuerno de la abundancia en el centro de un laberinto, tambien inusualmente de forma circular; o un mosaico desaparecido de Pompeya, que figura un casco como emblema; o dos lanzas y un escudo circular en el mosaico de Chusclan (Francia); el mosaico de Tametfoust (Argelia), cuyo emblema central muestra un arbol frutal; y, finalmente, el mosaico pompeyano de la casa VIII, 2, 16, con un inusual emblema geometrico, compuesto por cuadros (23). Del mismo modo, algun mosaico incorpora elementos que suponen una innovacion o aportacion personal del mosaista, siendo el caso del mosaico de la Casa del Laberinto de Pompeya, en el que aparecen espectadores que, desde la entrada del laberinto, observan el combate entre Teseo y el Minotauro.

El mito de Teseo fue plenamente aceptado por Roma y, por ende, por las elites provinciales que, ubicando en sus viviendas y en edificios publicos estos mosaicos con el laberinto, querian demostrar su aceptacion de los modos de vida, costumbres e ideologia romanos. El mito procede de Grecia, concretamente tuvo implantacion en la Argolida y en Atenas, donde se representa en la pintura mural y de caballete, en forma de relieves y de decoracion arquitectonica, en estatuaria (24), en los vasos de figuras negras y de figuras rojas, en bronces, en el borde de los escudos de Olimpia, en joyeria (brazaletes), en monedas y en la gliptica. Se acepta a Teseo como heroe nacional, legislador y soberano, simbolo de la victoria de la civilizacion griega sobre los barbaros de Asia, de todas las virtudes que encarnaba Teseo frente a la brutalidad del Minotauro (Daszewski, 1977: 31).

Como han senalado varios autores (Bairrao, 1973: 127, siguiendo a Renard; Daszewski, 1977: 39, 63, 95-96), la eleccion de esta composicion busca una proteccion para el edificio en el que se ubica, posee un caracter apotropaico, mas alla de la mera concepcion estetica del mosaico. Asi, la escena de la lucha entre Teseo y el Minotauro en el laberinto de Creta apareceria figurada de forma simbolica, haciendo referencia a la lucha entre el mal y la virtud del heroe, finalmente vencedor. En ultimo termino, el heroe seria un modelo a imitar. Se figura tambien mediante el laberinto la dificultad de llegar al objetivo marcado, a la verdad, a traves de un camino, que representa la vida misma, plagado de dificultades y peligros, pero el unico que conduce a la victoria final, augurando un regreso penoso, simbolismo que evocan los mosaicos que no se acompanan con el cuadro de la lucha mitologica (25). Por esta razon, este tipo de mosaicos se situa predominantemente en lugares privilegiados, ya sea a la entrada de las viviendas o en sus salas de recepcion y representacion; de las termas publicas o privadas (26), principalmente en los frigidaria, aunque ocasionalmente en las salas calientes; mas raramente en edificios militares, en tumbas o en edificios cristianos, a fin de proteger a los edificios y sus habitantes tanto contra el mal de ojo y otros maleficios, como frente a la amenaza de muerte como simbolo del mundo subterraneo que el pavimento asume (Daszewski, 1977: 93-95). Esta misma pauta parece cumplirse tambien con relacion a la estancia del edificio publico en la que se ubica nuestro mosaico de Huete. Otro significado anadido del laberinto estriba en la deccion a proposito de un motivo que estaba de moda en Italia, mostrando asi, al menos exteriormente, el grado de romanizacion y la aceptacion de las costumbres romanas por parte del propietario, actitud que puede hacerse extensible a la ciudad en su conjunto (San Nicolas, 2004: 852).

Recepcion: 2007-06-26; Revision: 2008-01-8; Aceptacion: 2008-05-26

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Ana TORRECILLA AZNAR

Dpto. de Prebistoria y Arqueologia, Universidad Autonoma de Madrid.

Correo-e: anatorrecillaaznar@yahoo.es

(1) La zona mas alta del cerro no conserva estructuras, debido al nivel de arrasamiento, que ha permitido aflorar a la roca natural. En esta area se hallaria el sector publico de la ciudad romana, prolongandose hacia el sur (Arribas y Bueno, 1999: 314 y 315).

(2) Balmelle et al. (1985: 150, pl. 96) no recogen este motivo entre las orlas amuralladas de los mosaicos.

(3) Esta forma de representacion de la muralla es la mas usual entre los mosaicos de laberinto, segun ha observado Daszewski (1977: 61).

(4) Segun las descripciones que realizan Balmelle et al. (2002: 126-134).

(5) Remitimos ,al relato que Bairrao (1973: 124-126) realiza acerca de la leyenda del Minotauro, encerrado por el rey Minos en el laberinto cretense, del sacrificio anual de jovenes que este personaje obliga a realizar a los atenienses y, finalmente, de la hazana de Teseo, quien logra acabar con el monstruo y liberar a los jovenes.

(6) Apenas se ha discutido en la bibliografia sobre el significado de los elementos que componen estas representaciones. Las murallas no parecen hacer referencia a ningun muro defensivo real en caso de aparecer aisladas, en opinion de Barral y Navarro (1975: 505), siguiendo a Alberto Balil, dada la sencillez de estas representaciones, que incluyen pocos detalles reveladores, y la homogeneidad de los motivos. Sin embargo, en esta ocasion forman parte del laberinto, rodeandole, laberinto que representa .al legendario edificio erigido en Creta. Por tanto, es logica la aparicion de la figura del morador del lugar o, mas comunmente, de la lucha entre Teseo y el monstruo, haciendo quizas referencia simbolica a la lucha entre el mal y la virtud del heroe, que resulta vencedor, figura a la que el hombre de bien ha de tratar de imitar, segun afirma Bairrao (1973: 127), siguiendo a Renard. Asi pues, esta representacion tendria un caracter apotropaico y profilactico, en opinion de este autor (op. cit.), tal y como se ha expuesto para el ejemplar de Conimbriga. De este caracter religioso quedaria tambien impregnado el laberinto. El laberinto no comporta unicamente una finalidad estetica o profilactica, sino tambien de orden mas practico, pues los ninos podian jugar sobre el (Marec, 1962: 69-70), hipotesis posteriormente desechada (Daszewski, 1977: 63 y 95).

(7) Esta afirmacion se halla apoyada por Plinio (Nat., XXXVI, 13 [19], 85 y 96).

(8) Bruneau (1981: 335-336). Daszewski (1977: 60) cita algunos ejemplos referentes a la representacion de este motivo en objetos de cronologia helenistica y anterior.

(9) Ademas de la decoracion mural propiamente dicha, se ha documentado la aplicacion pictorica de este motivo de muralla en sarcofagos (Daszewski, 1985: 38).

(10) Daszewski (1977: lams. 60 a 78) recoge numerosos ejemplares decorados con estos motivos sobre materiales y soportes muy diversos: escultura, relieves, pintura, ceramica y bronce.

(11) Remitimos a la obra de Bruneau, quien cita la bibliografia correspondiente a cada uno de estos hallazgos.

(12) Bairrao (1973: 114) recopila las referencias a algunos ejemplares de la Peninsula Italica, como Teramo, Albano Laziale, Ciciliano, Lanuvio, Taormina, Cremona, etc.

(13) E. Marec (1962: 1106) propone una cronologia de fines del s. II como maximo para este mosaico.

(14) Nos referimos a un mosaico de Hippona, en el que nos detendremos mas adelante, documentado por Marec (1950: 100, fig. 54; 1962: 1094-1112).

(15) Seguimos la tipologia establecida por Barral y Navarro (1975). San Nicolas (2004: 825) indica que estos mosaicos aparecen principalmente en estancias de prestigio, como el atrium, el triclinium o el oecus.

(16) Los paralelos que los autores encuentran para este mosaico se hallan en la Domus de M. Caesi Blandi y la Casa di Marte e Venere en Pompeya, datadas en la segunda mitad del s. I a.C., asi como en las Termas de los Cisiarii de Ostia.

(17) San Nicolas (2004: 842, n. 33) lo data en el s. II.

(18) Segun la descripcion realizada por Balmelle et al. (2002: 126, pl. 319a).

(19) La representacion de mosaicos en estos dos colores parece abandonarse desde el s. II d.C. (Marec, 1962: 1101).

(20) Este autor cita dentro de este tipo numerosos ejemplos: Cherchel (Argelia); Salzburg (Austria); Nea Paphos (Chipre); Italica y Alcolea (Espana); Saint Come, Pont Chevron, Verdes, Vienne y Chusclan (Francia); Caerleon, Harpham, Oldcotes (Gran Bretana); Brindisi, Calvatone, Cremona, Ostia, Pompeya, Ravena, Scala Santa de Roma, Solunte y Taormina (Italia); Shehad (Libia); Conimbriga I y II (Portugal); Avenches y Orbe (Suiza); Dougga, El Djem, Mactar, Sousse y Henchir Kabat (Thuburbo Maius) (Tunez); y Stolac (Bosnia), Gamzigrad (Serbia) y Pula (Istria, Croacia), cuya cronologia oscila entre fines del s. H o inicios del s. I a.C. hasta el s. vi del mosaico de Ravena. A ellos hemos de anadir el recientemente descubierto en el puerto de Tarragona (Diaz Garcia et al., 2000: 167-168, figs. 4-5). Para profundizar en la iconografia de los mosaicos con imagen del laberinto, ver Daszewski (1977: 53-65).

(21) Este autor cita el laberinto de la nave central de la catedral de Amiens, de 1288; el de la catedral de Reims, del s. XV; y los de las catedrales de Chartres, Bayeux, Sens, Arras, Auxerre y Poitiers, la colegiata de San Quintin, la iglesia de Saint Euverte en Orleans y la iglesia abacial de San Bertin en Saint-Omer. Tambien existen ejemplos en la iglesia de St. Michel de Pavia (s. xi), en Sta. Sabina de Piacenza (s. xi), en la catedral de Cremona, donde se figura un laberinto circular del s. XII, en la iglesia de Sta. Maria de Trastevere en Roma (s. XII), en Sta. Maria en Aquiro, en la catedral de Lucca y en la iglesia de Severin de Colonia (Daszewski, 1977: 32, n. 17). En una fase intermedia hallamos el mencionado pavimento con laberinto en la iglesia de San Vital de Ravena (Italia).

(22) La tipologia de los mosaicos de Teseo y el Minotauro ha sido establecida por Daszewski (1977: 46-52, 66-85, 86-92), a la que nos remitimos, pues excede nuestras pretensiones en el presente trabajo.

(23) En opinion de Daszewski (1977: 33, 38), no existen indicios para relacionar este tipo de mosaicos con la leyenda de Teseo y el Minotauro.

(24) Como en el caso del famoso grupo estatuario de la Acropolis de Atenas, testimoniado por Pausanias (I, 24, 1, siguiendo a Daszewski, 1977: 36, n. 45).

(25) Un significado menos profundo o colateral del laberinto resulta de su caracter de elemento atrayente, meramente decorativo, bien como tablero de juego, siguiendo a Plinio (Nat., XXXVI, 13 [19], 85), hipotesis esta ultima que queda descartada, pues solo el gran mosaico de las termas de Maktar parece poder cumplir dicha funcion (Daszewski, 1977:63 y 95).

(26) Los edificios como las termas y otros de tipologia italica muestran una clara influencia de la metropolis, tambien en sus pavimentos musivarios, gracias probablemente a la llegada de artistas o de modelos desde la Peninsula Italica (Lopez, 2004: 185, siguiendo a Dunbabin).
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Author:Torrecilla Aznar, Ana
Publication:Zephyrus
Date:Jan 1, 2008
Words:12401
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