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El mito y el electrodo.

Existen pocas ciudades de Mesoamerica que pueden ser descritas bajo diferentes realidades, tantas como sus diversos periodos constructivos. Ese es el caso de Chichen Itza, La Boca del Pozo de los Itzaes. Basta citar los diversos nombres, variantes linguisticas del idioma maya, bajo los cuales se le ha nombrado a lo largo de su historia, para apenas asi entender las influencias que hubo en la construccion de la que se considero la Nueva Tollan: Ucyabanal, Chich'en, U Chich heen, Chi che'en itz ha'.

De casta guerrera, sacerdotal y comercial Chichen Itza, tiene claroscuros que la describen polifacetica y que el tiempo impiadoso no ha podido sepultar. Inspiracion de almas belicas que la banaban en aguas de sangre bajo una vision mitica-cosmica, que posiciono a sus hijos como los mas temidos del norte de Yucatan. Una ciudad que era y es el destino de grandes peregrinajes y que hoy todavia lucha y se defiende con sus fauces de serpiente, de jaguar, para no ser tragada por la selva perenne y abundante que la rodea. Una Chichen indomable que se viste con hipil de flores policromas y aretes de filigrana puucsiana, que es mas que la apoteosis de los solsticios y equinoccios que la convierten cada ano en la ciudad festiva de la gente "new age".

Pero, tambien en su vena mineral corre la ciencia, la exactitud matematica que los antiguos hombres entrelazaron con la armonia del universo y lo hicieron objeto piramidal. La magia del lenguaje cosmico. Y es justo en esta evocacion de tiempo y espacio donde uno puede imaginar como se cruzan en un xaibe, una interseccion de caminos, el conocimiento de los hombres de ciencia ancestrales que observaron y crearon un sistema vigesimal, que dio valor a la nada, con los otros hombres de ciencia, los actuales, los que usan computadoras, los que se comunican a distancia por internet, los que usan sistemas de procesamiento de datos. Los hombres mentales, los aprendices de Cardano, de Erdos, de Pitagoras, de Galileo Galilei, de Euler y un sinfin de etceteras. Las matematicas y su gran caracteristica intemporal, eficaz del todo, a traves de los tiempos.

En reciente charla con Marcus Du Sautoy, en su paso por la Ciudad de Mexico, hablaba sobre el arte de las matematicas y las matematicas del arte, un xaibe, indiscutiblemente. Entonces, se apilaron en mi mente imagenes y conceptos de los geofisicos de la UNAM que estaban "interviniendo", en ese momento, con su metodo de prospeccion terrestre la piramide de Kukulcan. Yo estaba experimentando un estado magico, que se describia entre el significado de un simbolo arqueologico y la tecnica de una tomografia de resistividad electrica, ni que decir de todo esos conceptos tales como GPS, electrodo, secuencia, palabra tantas veces escuchada; "la colmena" como le llame a la grafica de ajustes de error, que caminaba en la pantalla de la computadora bajo una linea funcional, puntos negros que volaban como abejas acercandose al panal. El Voxler, de miles de pesos, y lo que despues queda grabado en la memoria, la escala de color, con la variedad de un arcoiris, describiendo la figura de lo que hay abajo. Lo que no se ve, se toca gracias a lenguajes matematicos manejados en su esencia de valor fundamental, unico. Ciencia y belleza, belleza y ciencia.

Chichen ahora muestra lo que contiene en su vientre materno calizo de aguas dulces, mansas, en la que se banan sus secretos milenarios. La madre que cobija a sus hijos de sangre: los artesanos que la inundan dia a dia bajo sistematico desorden. Chichen la de las venas de terraplen sutilmente cenagoso.

La ciudad de las mil lenguas, la huesped que recibe a turistas y a hombres de ciencia, la que exigio a los geofisicos derechos de admision a traves de ceremonia chamanica. La que sonreia cuando puso a prueba las escalas de secuencia cientifica, la que movio electrodos, la mujer caprichosa que no cede, la que contiene arrugas de montana escarpada, la madre, la hija, la companera que reta a la selva en el tiempo perenne. La Chichen Itza que huele a oregano y cacao, la del pavo asado, la del papak tsul, la de los panuchos, la de la sopa de lima. La Chichen de los cuatro lados cosmicos, K'in al oriente y su rojo achiote; Chik'in, al del poniente y el relleno negro; Xaman, al norte y su blanco de agua de horchata y Nohol al sur y su amarillo de miel de colmena.

La Chichen Itza que habla de arriba a abajo y de abajo a arriba. La siempre magica. La obsesion geofisica.

Magdalena Castro *

Recibido en octubre de 2015; aceptado en enero de 2016

* Correo electronico: magdalenacastro85@gmail.com
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Author:Castro, Magdalena
Publication:Revista Geofisica
Date:Jan 1, 2016
Words:862
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