Printer Friendly

El limite occidental del convento juridico cesaraugustano.

1. LOS CONVENTOS JURIDICOS DE LA HISPANIA CITERIOR

Como es bien sabido, la delimitacion de los conventos juridicos peninsulares descansa sobre el testimonio de Plinio el Viejo quien, en su descripcion de las provincias hispanas, recurrio a estas circunscripciones junto con criterios geograficos y etnicos -combinados de manera diferente en cada provincia- para compartimentar con mayor precision el espacio que debia tratar (3). Resulta evidente que el naturalista tuvo acceso a documentacion administrativa, seguramente de epoca augustea (4), en la que figuraban listados de las ciudades que enviaban delegaciones a cada sede conventual para encontrarse con el gobernador -o con su legado- en el curso de sus giras judiciales (5). Ignoramos por completo si la adscripcion de las ciudades a una sede conventual era estable o, si por el contrario, podia modificarse segun las circunstancias (6), si bien el abundante numero de epigrafes de diferentes epocas que utilizan las demarcaciones conventuales para precisar la ubicacion de ciudades induce a atribuirles una cierta estabilidad (7). En lo que respecta al convento cesaraugustano, como se vera despues en detalle, los limites dependen del pasaje Nat. 3, 24, en donde Plinio menciona explicitamente solo a veintinueve de los cincuenta y cinco populi que acudian periodicamente a Caesar Augusta, circunstancia que, unida al desconocimiento de la localizacion de algunas de esas treinta comunidades -y de la extension de sus territorios-, impide establecer con precision el area dependiente de esta sede conventual (8). Precisamente es el limite occidental, sobre todo en la zona correspondiente a las ciudades vasconas, uno de los que plantea mayores problemas.

La reciente publicacion del termino augustal de Lecumberri y su interpretacion como un posible hito correspondiente a esta frontera occidental del convento cesaraugustano, sobre las que volveremos despues, ha conferido plena actualidad a este problema, planteando, ademas, la posibilidad de que las circunscripciones conventuales pudieran contar con una delimitacion propia (9), cuestion esta que, a su vez, depende en gran medida de la naturaleza especifica que se atribuya a estas circunscripciones (10), que es la cuestion de la que nos ocuparemos a continuacion.

En terminos generales, dos son las posturas que se oponen en lo tocante a la naturaleza de los conuentus: por una parte, la de quienes consideran que se trata de un tipo de articulacion, generalizado en todo el Imperio Romano, que se encontraba fundamentalmente al servicio de las giras judiciales del gobernador, aunque pudiera desempenar tambien otras funciones complementarias como la articulacion del culto imperial (11); y, por otra, la de quienes, en el caso concreto de la Hispania Citerior, las consideran autenticas circunscripciones administrativas con caracter territorial y dotadas de funciones plenamente administrativas: no solo judiciales, sino tambien religiosas, censales, fiscales y de integracion cultural, ademas de otras mas polemicas como las relacionadas con el reclutamiento o las obras publicas (12). Evidentemente, si se acepta la primera caracterizacion de los conventos, no se aprecia razon alguna para que necesitaran contar con una delimitacion propia, pues se trataria simplemente de una agregacion de ciuitates, cuyos limites, obviamente, coincidirian con los de las ciudades que la integraban; por el contrario, ello tendria mas sentido si se asume la segunda postura.

En cualquier caso y mas alla de esta discrepancia de fondo, resulta indiscutible que los conventos juridicos de la Hispania Citerior presentan ciertas particularidades atestiguadas por una notable documentacion epigrafica con la que, significativamente, no cuentan los de otras provincias y que pone de manifiesto ciertos rasgos singulares en el conjunto del Imperio Romano, aceptados de manera mas o menos unanime por los investigadores: en particular, la existencia de sacerdotes del culto imperial y de concilia, y, quizas, la colaboracion en tareas censales (13). Naturalmente no puede afirmarse que tales rasgos sean exclusivos de la Hispania Citerior habida cuenta de que la documentacion que los atestigua es exclusivamente epigrafica y siempre cabe la posibilidad de que nuevos hallazgos modifiquen el estado de la cuestion. De hecho, asi ha ocurrido recientemente en el caso de Lusitania gracias a la aparicion en la capital provincial de un epigrafe fragmentario de epoca julio-claudia dedicado al salacitanoL. Cornelio Boccho por los tres conventos lusitanos, segun la restitucion de los editores (14), que parece implicar algun mecanismo de decision similar a los concilia de la Hispania Citerior que hasta la fecha era desconocido fuera de esta ultima provincia. Mucho menos seguro, a cambio, resulta que hagan referencia a controles fiscales de los conventos beticos -astigitano, cordubense e hispalense- los rotulosde las anforas del Testaccio (15).

De cualquier forma, el abundante numero de inscripciones que atestiguan actividades de los conventos en la Hispania Citerior ponen de manifiesto su mayor relevancia en comparacion con otras provincias, una circunstancia, bien subrayada por P. Ozcariz (16), que parece dificil no poner en relacion con la enorme extension de la provincia Tarraconense.

La cuestion basica estriba en dilucidar si estas actividades respondian a una naturaleza fundamentalmente administrativa, que seria lo propio de una circunscripcion territorial propiamente dicha como la provincia o la ciudad, en cuyo caso deberia contar como estas con personal especifico para desarrollarlas; o si, por el contrario, los conventos desempenaban tan solo un papel en la articulacion de las comunidades civicas de la enorme Hispania Citerior (17).

Aunque resulta imposible, por el momento, responder a esta cuestion de manera tajante, el examen de la documentacion disponible induce a inclinarse por esta ultima alternativa (18), pues ninguna de las inscripciones relativas a los conventos contradice esta caracterizacion ni atestigua la existencia de funciones administrativas especificas. Aparte de los epigrafes que se sirven del convento juridico para precisar la ubicacion geografica de una ciudad poco conocida, la mayor parte de la documentacion epigrafica consiste en dedicatorias del con vento honrando a diferentes personajes (19). En ellas, generalmente, aparece como dedicante simplemente el conuentus, expresion tras la que cabe suponer que subyace en realidad el concilium conventual como se explicita en una tabula de patronato de 222 d. E., en la unica mencion especifica de este organo (20). Este concilium debe ser concebido como una asamblea de los representantes de las diferentes ciudades que acudian a la capital conventual para reunirse con el gobernador o con su legado durante sus giras judiciales por la provincia, a semejanza de los concilia provinciales (21) y que, como estos, nombraban anualmente sacerdotes para oficiar en el culto imperial (22), con el titulo de sacerdos Romae et Augustorum (23), que parece ser el encargado de ejecutar sus decisiones (24).

Asi, la presencia del gobernador o de su legado en la sede del convento seria aprovechada por las ciudades a el pertenecientes para que sus representantes intercambiaran puntos de vista sobre los asuntos que les concernian y pudieran presentarlos con mayor fuerza ante la maxima autoridad provincial, ademas de solemnizar la ocasion con ceremonias que manifestaran su fidelidad al principe a traves del culto imperial y expresar su agradecimiento a los personajes que les hubieran prestado algun servicio o con los que desearan congraciarse. Es probable, ademas, que los sacerdotes conventuales acudieran tambien a los concilia provinciales de Tarraco, si estos, como parece, fueron los responsables de la ereccion en la capital provincial de pedestales de estatua dedicados a los genios conventuales (25), de suerte que pudieran servir para informar a las ciudades que no hubieran mandado legaciones a los concilia provinciales de sus decisiones y deliberaciones.

De las restantes funciones que en alguna ocasion se ha atribuido a los conventos en el reclutamiento militar, el control fiscal, las obras publicas o la elaboracion del censo (26) ninguna de ellas implica la dotacion de personal propio ni demuestra su condicion de autenticas circunscripciones administrativas. La mejor documentada de ellas, la relativa al censo, lo es gracias a un epigrafe fragmentario de Constantina en el que aparece mencionado un militar que actuo como censitor [conue]ntus Cae[saraugustani] (27), si la restitucion del texto, muy mutilado, es correcta. Este cargo, sin embargo, no implica, evidentemente, que los conventos contaran con funciones en este sentido y personal especifico para ello -como se desprende de la misma inscripcion-, sino simplemente que eran tomados como ambito de accion para la elaboracion de un censo (28), que seria dirigido por personas designadas por la administracion imperial como, por otra parte, se deduce de un epigrafe del siglo II relativo al senador C. Moconio Vero, que actuo, siendo tribuno militar laticlavio de la legion VII Gemina, at censos accipi[en]dos ciuitatium XXIII[I] Vasconum et Vardulorum (29). La asociacion de las ciudades tanto vardulas y, en consecuencia, pertenecientes al convento cluniense como vasconas, integradas en el cesaraugustano, no tiene por que ser tomada como un indicio de la transferencia de unas u otras al convento vecino (30). El establecimiento del censo era una tarea que, en las regiones mas urbanizadas, recaia sobre la administracion municipal y que, solo en caso necesario, era complementada por las autoridades imperiales a traves de senadores o caballeros, sobre todo en las provincias con menor nivel urbano (31). Que las ciudades vardulas y vasconas, o mejor una parte de ellas (32), fuera objeto de una actividad censal conjunta indica simplemente que se encontraban proximas y que, probablemente, contaban con un nivel de organizacion municipal limitado.

Naturalmente, es mas que verosimil que los concilia conventuales pudieran servir para transmitir instrucciones a las ciudades o coordinar sus actividades en materia censal o de cualquier otro orden, funcion de particular utilidad en una provincia tan extensa como la Hispania Citerior y dotada, ademas, de areas con un limitado desarrollo municipal. Sin embargo ello queda muy lejos de convertir a los conventos en circunscripciones propiamente administrativas. Tambien puede valorarse la posibilidad de que las capitales conventuales contaran con instalaciones que sirvieran tanto para albergar al gobernador durante sus giras como a los representantes de las ciudades en sus concilia: de hecho, se ha sugerido, a partir de un epigrafe de Asturica Augusta dedicado por un legatus per Asturiam et Gallaeciam al Genius praetorii (33) la posibilidad de que la ciudad contara con un praetorium (34). Ahora bien, habida cuenta de que se trata de un testimonio unico y de que aparece asociado a un legado juridico de Asturia y Galecia, resulta mas verosimil que ese edificio estuviera ligado precisamente a la residencia de ese legado en la ciudad que, desde Antonino Pio, actuaba como sede de esa demarcacion judicial. La existencia de grandes foros con basilicas y dependencias anejas en varias capitales conventuales como Caesar Augusta o Clunia (35), capaces de acoger al gobernador en sus giras y a quienes con el se reunian, deberian bastar tambien para acomodar las sesiones del concilium conventual. Cabe tambien la posibilidad de que los conventos contaran con un personal administrativo minimo para gestionar el tabularium en el que se custodiaran las actas de las reuniones del concilium o la correspondencia oficial (36), pero la falta de datos al respecto aconseja no llevar mas lejos estas suposiciones.

En definitiva, los conventos juridicos aparecen a traves de la documentacion disponible mas como una instancia de coordinacion de las ciudades entre si--es decir como un elemento de articulacion de los provinciales--que como una circunscripcion dotada de funciones propias al servicio de la administracion provincial o imperial y, en consecuencia, volviendo al problema del que arrancan estas reflexiones, resulta altamente inverosimil que para cumplir con esa finalidad requiriera contar con una delimitacion territorial propia diferenciada de la de las ciudades.

2. LOS LIMITES DEL CONUENTUS CAESARAUGUSTANUS

En tales circunstancias, si los conventos no tenian, como nosotros entendemos, un territorio propio y diferente del que les conferia la suma de los territorios de las ciudades que los integraban, no parece esperable que se llevaran a cabo en ellos operaciones de delimitacion como la terminatio o la definitio, que conocemos bien, sin embargo, para otras entidades juridicas (37). De hecho, y aunque para este particular no contemos con evidencias positivas, es altamente probable que no existiese una forma conuentus comparable a las formae provinciarum, puesto que la composicion conventual podia perfectamente expresarse mediante una simple lista de ciudades muy parecida a las que Plinio parece conocer y emplear para su descripcion.

Asi pues, tampoco parece verosimil que el territorio de un conuentus fuese indicado con marcas sobre el terreno como lo eran, por ejemplo, las propiedades particulares, las colonias, los terrenos militares o, quizas en algun caso tambien, las propias provincias. Por lo que se refiere al conuentus Caesaraugustanus, dos son los termini Augustales conocidos hasta ahora para los que se ha propuesto un valor de delimitadores conventuales: el primero de ellos (38), hallado en la ermita de Nuestra Senora de los Remedios, en Colmenar Viejo, marcaba probablemente el limite entre las ciudades de Complutum y Mantua. El hecho de que la primera de ellas perteneciese al convento cesaraugustano y la segunda al cartaginense debe considerarse estrictamente una coincidencia, como ya indico el primer editor de la pieza, A. Stylow. Y en el mismo sentido creemos que cabe interpretar tambien el segundo de los testimonios, el termino augustal recientemente hallado en Lecumberri que han dado a conocer Ma J. Perex y J. Rodriguez Morales (39). Como han senalado adecuadamente los editores, la ubicacion de la pieza viene a coincidir con la zona en la que cabe situar la frontera historica entre los Vardulos y los Vascones y, tal vez tambien como veremos despues, la delimitacion entre los conventos cesaraugustano y cluniense. Sin embargo, mas alla de la pura coincidencia, no parece haber motivo para pensar que lo que se separaba con el termino augustal de Lecumberri era otra cosa que el territorio de dos ciudades contiguas: en este extremo las hipotesis, prudentemente senaladas por los editores, de que dichas ciudades fuesen Pompelo y Oiasso,ambas pertenecientes al conuentus Caesaraugustanus,o bien una de ellas y otra del ambito vardulo pueden considerarse de peso semejante y, por el momento, resulta imposible decantarse definitivamente por una de ellas. Pero, en todo caso, lo que debe descartarse, a nuestro juicio, es que el terminus fuese grabado para marcar un presunto territorio conventual. Nuestro dossier de termini Augustales hispanicos, recientemente puesto al dia por J. M. Abascal (40), es lo suficientemente explicito como para afirmar que ese tipo de marcas estuvieron siempre destinadas a otras funciones delimitativas distintas de la conventual.

En consecuencia, la cuestion de los limites entre conventos se convierte en la cuestion de los limites agregados de sus respectivas ciudades. Pero, si bien ello parece simplificar el problema cuando se trata de llevar a cabo descripciones generales o teoricas, no lo hace en absoluto a la hora de realizar una cartografia precisa de esos limites. Poner sobre el mapa el limite entre dos conuentus supone a menudo tomar decisiones comprometidas, basadas en testimonios escasisimos o nulos de las fuentes literarias y epigraficas y recurriendo a argumentos de orden geografico, etnico, linguistico o de cultura material de valor casi siempre discutible. En sustancia, se trata de dar respuesta a una pregunta de enorme dificultad, a saber, cual fue el criterio o los criterios que los romanos aplicaron a la hora de establecer los conventos. ?Fueron siempre criterios semejantes o acaso cambiantes, siguiendo la sentencia de Estrabon en virtud de la cual los romanos modificaban sus divisiones geograficas segun la conveniencia o la necesidad (41)? ?Se adecuaron los conventos a los territorios mas o menos tradicionales de los pueblos autoctonos, como algunos autores han venido indicando? ?O bien, como prefieren otros, fueron mas bien criterios geograficos o de comunicacion los que primaron? ?Siempre? ?Cuando? ?Donde?

La mejor prueba de la dificultad con la que afrontamos estas cuestiones todavia en nuestro momento es el hecho de las diferentes soluciones que han adoptado quienes se han visto en la tesitura de cartografiar los conventos hispanos y, por lo que aqui nos hemos propuesto, analizar, el limite occidental del cesaraugustano. La primera referencia que hemos de tomar es, sin duda, la distribucion que llevo a cabo Hubner de los capita del Corpus Inscriptionum Latinarum. Si bien el gran epigrafista aleman no hizo explicita una justificacion prolija de todos sus decisiones, parece evidente que estas se fundamentaron, siempre que ello fue posible, en el texto de Plinio. Asi se explica, por ejemplo, que los vardulos -junto con los cantabros- se incluyan en el convento cluniense, respondiendo a la indicacion pliniana in Cluniensem conventum Varduli ducunt populos XIIII (42). Tambien en el cluniense incluyo Hubner Tritium Magallum,en esta ocasion por su erronea conviccion de que los autrigones y los berones eran el mismo pueblo y, por lo tanto, identicas las ciudades de mismo nombre que Plinio y Ptolomeo adjudican respectivamente a uno y otro (43). Y en la practica, esa exclusion supuso tambien la de Libia y la de Vareia, las otras dos ciudades que Ptolomeo (44) menciona entre las de los berones. Por otra parte, en el extremo septentrional el limite de Hubner alojo en el cluniense la ciudad de Oiasso,que Ptolomeo menciona como vascona. La distribucion conventual que Hubner establecio -y que hay que suponer que acepto y aprobo tambien Mommsenfue cartografiada en el volumen suplementario por H. Kiepert en un mapa que se hizo clasico.

Sin embargo, en su trabajo sobre las divisiones administrativas de la Hispania romana publicado en 1923, E. Albertini propuso una distribucion diferente. Por lo que se refiere a la zona que nos interesa (45), dos fueron las novedades mas principales que introdujo: la primera, la inclusion de Oiasso en el cesaraugustano, en razon de su caracter de ciudad vascona garantizado por Plinio y por Ptolomeo. E. Albertini pensaba todavia que Oiasso era la actual Pasajes, y ubico la hipotetica frontera maritima entre conuentus entre el rio Bidasoa y el territorio de los vardulos. La segunda novedad fue la inclusion en el cesaragustano de todo el territorio beron, en razon de la identificacion de Libia en Herramelluri y de la mencion de esta por parte de Plinio entre las ciudades estipendiarias del convento. Como puede verse, E. Albertini basaba sus argumentaciones en la suposicion de que para el establecimiento de los conventos se habia atendido principalmente a razones de geografia etnica, y que la mencion de una ciudad en un convento permite extrapolar que el resto de las ciudades de la misma etnia se incluia en el mismo convento. E. Albertini no se planteo, sin embargo, uno de los problemas mas espinosos del debate, el de las fronteras entre vascones y vardulos o entre estos y los berones, fronteras que, siguiendo su criterio, habian de constituir tambien los limites del convento. Sin embargo, si observamos la linea de su mapa en ese punto concreto, es probable que siga la linde entre las actuales comunidades de Navarra y el Pais Vasco. En cualquier caso, hay que senalar que el mapa establecido porE. Albertini supero pronto en fortuna al de H. Kiepert, y puede decirse que hasta nuestros dias es el mas reproducido en los trabajos de tipo general o incluso en algunos especificamente dedicados a las divisiones administrativas hispanas.

Una postura discrepante es, no obstante, la representada por la Tabula Imperii Romani,que en su hoja K-30 incluye un convento completo, el cluniense, y los territorios colindantes del conuentus Asturum,el Carthaginiensis y el Caesaraugustanus. En el mapa que acompana al volumen los limites entre cluniense y cesaraugustano siguen una linea que, a juzgar por la descripcion que se hace en la introduccion, parece obedecer esencialmente a criterios geograficos: "A partir de la Sierra de Guadarrama, la frontera recorre las Sierras de Somosierra, Ayllon, Altos De Barahona, Moncayo, Picos de Urbion, Demanda, Montes de Oca, valle del rio Zadorra, Montes de Vitoria, Sierras de Urbasa y Andia y valle del rio Oyarzun hasta el Cantabrico (46)". Esta descripcion conlleva varias novedades: en primer lugar, la inclusion de todo el territorio de los Vardulos. De la misma manera, se incorpora el territorio de los Berones, hasta incluir Libia, pero la linea llega a incluir Segisamunculum,ciudad que Ptolomeo menciona como autrigona. En realidad la justificacion de tales decisiones no se hace expresa en ninguna parte de la obra, cosa que hubiera sido muy de desear (47).

En sustancia, los puntos conflictivos del limite noroccidental del convento Cesaraugustano son tres, a saber: en primer lugar, si hay que incluir o no la ciudad de Oiasso -y, secundariamente, cuanta parte de costa cantabrica supondria la respuesta positiva-; segundo, la adscripcion del territorio vardulo al convento cesaraugustano o al cluniense; y, en tercer lugar, a que altura del curso del Ebro habria de situarse el limite entre ambos conventos, lo que supone decidir a cual de los dos pertenecian las ciudades beronas. Hay que anticipar que los datos con los que contamos para afrontar estas tres cuestiones son diversos en cantidad y en calidad, de modo que, posiblemente, nuestras respuestas a todos ellos no podran ser igualmente solidas. Por lo demas, existe tambien una restriccion de principio de la que siempre hemos de ser conscientes: resulta perfectamente posible que las fronteras conventuales, como ocurre con algunas de las provinciales, sufrieran variaciones a lo largo del tiempo, pero nuestros datos son demasiado escuetos como para permitirnos apreciar con finura tales detalles. Por otro lado, como es bien sabido, es muy alta la probabilidad de que a lo largo de la epoca imperial algunos de los pueblos involucrados en nuestra cuestion experimentasen modificaciones en su territorio, singularmente los vascones. Nuestro objetivo aqui, sin embargo, se circunscribe a describir la situacion en el momento de establecimiento de los conventos, es decir, en la epoca de Augusto, por mas que sea imprescindible para ello recurrir a fuentes algo mas tardias.

Por lo que se refiere a la adscripcion de la ciudad de Oiasso, el criterio prevalente ha de ser, a nuestro modo de ver, el aplicado por E. Albertini, esto es, el caracter vasconico garantizado por los testimonios de Ptolomeo y Plinio. Hasta donde podemos confiar en Plinio, parece que en su epoca todas las ciudades vasconas estaban incluidas en el cesaraugustano, de lo que se desprende que Oiasso tambien debia de pertenecer al listado (48). A ellos hay que anadir tambien el refuerzo, por minimo que sea, de la onomastica, representada por el toponimo de la propia ciudad y por el antroponimo Valerius o Valeria Beltesonis de la estela de Andrerregia (49), ambos de clarisima filiacion vasconica (50). En su conocido trabajo sobre los conuentus de la Citerior,P. Ozcariz ha dado una razon suplementaria, la de que esa adscripcion proporcionaba al cesaraugustano una salida al mar (51); la constatacion es muy interesante, pero quizas deba considerarse mas como una consecuencia que como la autentica causa de que Oiasso perteneciese a nuestro convento. La cuestion de que extension de la costa cantabrica habria de atribuirse como consecuencia al cesaraugustano podria responderse diciendo que toda aquella que correspondiera al territorium Oiassonense, pero concretar este territorium no esta en nuestra mano con los conocimientos actuales. Es muy verosimil que en el se incluyera, desde luego, la localidad actual deOyarzun con su rio homonimo, y probablemente la desembocadura de este podria marcar el limite de la ciudad y, en consecuencia, del conuentus.

En lo tocante al territorio de los vardulos, parece sensato seguir tambien aqui la descripcion pliniana e incluirlo por completo en el convento Cluniense, esto es, aceptar, como ya se ha senalado, que en este tramo el limite conventual se fijo siguiendo una distribucion territorial etnica que, seguramente gozaba de una larga tradicion. Ello nos obliga, de resultas, a plantearnos un problema no menos complejo y sobre el que se ha escrito ya mucho, el de donde se ubicaba la frontera entre vardulos y vascones (52). Para responder a esta cuestion no contamos a dia de hoy con mas evidencias de las que se han venido empleando, pero quizas debamos valorarlas de una manera algo distinta. Como es bien sabido, los dos elementos que se han puesto mas frecuentemente en juego a este respecto son el de la onomastica -en especial la personal- y el de la iconografia de las estelas funerarias. De buen principio, parece evidente que no puede otorgarse la misma importancia a uno que a otro. El hecho de que el conjunto epigrafico de la zona del valle de Codes, Gastiain, Larraona, Maranon y Zuniga, todos ellos lugares de la actual Comunidad Foral de Navarra, tenga evidentes concomitancias con los documentados, ya en la provincia de Alava, en Contrasta, Luzcando y lugares proximos, tiene su razon de ser sin duda en la existencia de tradiciones culturales semejantes que se plasmaron en epoca imperial gracias a la actividad de varias oficinas lapidarias de similar escuela. Pero todavia mas relevante es el hecho de que la antroponimia de esas zonas sea manifiestamente coherente y de raigambre claramente indoeuropea, por contraste con la onomastica, especialmente la teonimia, pero tambien la antroponimia, que se documenta en la zona indiscutiblemente vasconica de Tierra Estella y la Navarra Media (53).

Si para las zonas mencionadas la situacion ha sido ya suficientemente descrita en trabajos anteriores, algo semejante puede afirmarse para la zona norte de la sierra de Urbasa, la Sakana. Alli los testimonios son muy escasos: hasta hace poco tiempo solo se conocia una inscripcion de Olazagutia en la que, pese a algunas dificultades de lectura, se identificaba un antroponimo de raiz claramente indoeuropea Seg-. A ella hay que anadir ahora un nuevo ejemplar, todavia inedito, aparecido en la iglesia de Nuestra Senora de Lazkoz (Konzezio), perteneciente al despoblado de Lazkoz, en el municipio de EtxarriAranatz: se trata del epigrafe funerario de un personaje llamado Calaetus Serani f(ilius) (54) que parece ratificar el predominio de ese mismo tipo de onomastica, cuyo primer elemento es claramente celtico y, por lo tanto, dificilmente explicable como vasconico. En resumidas cuentas, y mientras no contemos con nuevos testimonios que contradigan este panorama, parece pues indicado atribuir las zonas mencionadas al territorio vardulo y, en consecuencia, tambien al convento cluniense.

La tercera cuestion en la que conviene que nos detengamos es la que atane al territorio de los berones. Como ya se ha dicho, Ptolomeo menciona solo tres ciudades correspondientes a dicho pueblo, Vareia, Tritium y una tercera que en los codices del geografo aparece como [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII.] o bien [TEXTO IRREPRODUCIBLE EN ASCII.]. La communis opinio acepta que estas son variantes textuales que corresponden a una forma original Libia, con lo que estariamos ante la ciudad que Plinio menciona como estipendiaria del convento cesaraugustano y el Itinerario de Antonino como mansio situada entre Tritio y Segisamunclo (55). Asi las cosas, tendriamos que Libia, en la actual Herramelluri, seria ciudad berona y del conuentus Caesaraugustanus, lo que, tanto por su situacion como por su comunidad etnica, conducirian a postular que Tritium, Vareia y el resto de las ciudades beronas pertenecerian al mismo convento. Sin embargo, ello no resuelve del todo la cuestion, puesto que deja pendiente la delimitacion del territorio de este pueblo, sobre todo en sus limites con los vardulos y carietes o caristios. La escasez de datos es aqui aun mas acusada si cabe: en todo caso, a juzgar por los indicios de orden geografico, lo mas verosimil es que el convento cesaraugustano incluyese tambien la zona de la Rioja Alavesa.

En resumidas cuentas, y por recapitular, el trazado mas verosimil de la frontera noroccidental del conuentus Caesaraugustanus seria, a nuestro modo de ver, la que se plasma en el Mapa adjunto a este trabajo. La linea azul indica la delimitacion propuesta por E. Hubner y H. Kiepert, con la exclusion de Oiasso y del territorio beron -notese que es solo conjetural en lo tocante a la zona fronteriza entre Navarra y Alava, porque en ese punto el mapa mencionado es muy impreciso-. La linea verde representa el mapa de E. Albertini, con la inclusion de Oiasso,de los Berones y la delimitacion del territorio vascon en la frontera navarra actual. La linea amarilla senala los limites propuestos por la Tabula Imperii Romani, que suponen la sorprendente e injustificada incorporacion de los vardulos e incluso de la autrigona Segisamunculo. Por fin, la linea de color rojo representa nuestra propuesta y supone la demarcacion del territorio vascon desde Oiasso,dejando fuera la sierra de Urbasa y los valles de Lana y Codes para incorporar despues el territorio de los berones. Esta delimitacion conventual es tambien la que se aplicado a la nueva edicion del Corpus Inscriptionum Latinarum para el fasciculo 14 consagrado al Conuentus Caesaraugustanus que estamos a punto de concluir.

3. CALAGURRIS, ?(SUB)SEDE CONVENTUAL?

Un ultimo problema que vale la pena tomar en consideracion respecto de la parte occidental del convento cesaraugustano es el papel desempenado por el municipio augusteo de Calagurris en la administracion de la justicia por parte del gobernador y su legado. Tal cuestion se ve suscitada por la confluencia de una epistola del ano 119 dirigida por el legado juridico Tiberio Claudio Cuartino (cos. suf. 130) (56) a los pompelonenses, fechada en Calagurris (57), y por el nombramiento como patronos de esta ciudad de otros dos legados juridicos de los anos previos (58), que ha conducido a sugerir que la ciudad fuera una especie de subsede conventual en las giras judiciales del gobernador y su legado (59) o, incluso, la posibilidad de que hubiera sido sede de un convento juridico propio (60).

Los datos disponibles acerca de la actividad del legado juridico provincial en el periodo previo a su circunscripcion a Asturia y Galecia, a partir de Antonino Pio, indican que ejercia su jurisdiccion en toda la provincia, alli donde el gobernador le encargara que actuara (61), si bien desde fines del siglo I los escasos datos disponibles -que podrian conformar una falsa impresion- lo situan fundamentalmente en las regiones interiores y occidentales de la provincia, pertenecientes a los conventos cesaraugustano, cartaginense, cluniense y bracaraugustano (62), quizas anticipando su posterior concentracion en la parte noroccidental de la provincia y dejando para el gobernador las zonas mas orientales de la Tarraconense como parece haber ocurrido a comienzos del Principado, a juzgar por el testimonio de Estrabon (63).

?Cabria suponer que en este contexto el antiguo municipio romano augusteo de Calagurris, una ciudad bien situada en la red viaria para acceder tanto hacia Clunia y las regiones mas occidentales del convento cartaginensecuanto, a mayor distancia, a los conventos noroccidentales hubiera servido de sede temporal para el legado juridico? Sin duda las transformaciones derivadas del edicto de Vespasiano concediendo el ius Latiia las Hispanias y su progresivo desarrollo durante el periodo flavio (64) hubieron de provocar un aumento de la actividad judicial en las regiones hasta ese momento menos municipalizadas de la provincia que pudo hacer conveniente tal emplazamiento para el legado.

La ciudad contaba con un conjunto monumental adecuado para ello, que incluia incluso circo y anfiteatro (65), a alguno de cuyos edificios deben corresponder los excepcionales hallazgos epigraficos de la Avda. de la Estacion 4, datados verosimilmente en epoca flavia (66).

Tal circunstancia no tuvo por que implicar la supresion de la condicion de sede conventual de Caesar Augusta, ni mucho menos la creacion de un 'convento juridico calagurritano' del que no existe testimonio explicito alguno y que, desde luego, no hubiera pasado desapercibido para Plinio el Viejo que, como es bien sabido, ejercio como procurator Augusti en la Hispania Citerior (67). De hecho, Caesar Augusta siguio recibiendo las visitas del legado juridico, como cabe deducir de la intervencion de Fundano Augustano Alpino en el conflicto entre cascantenses y cesaraugustanos que refleja la Lex riui Hiberiensis durante el reinado de Adriano (68), mantuvo su capacidad de atraccion en el seno del convento como queda de manifiesto, por ejemplo, por el desempeno del flaminado de la colonia por la osicerdense Porcia Materna, antigua flaminica provincial, hacia 120-140 (69) y siguio despachando flamines conventuales a la capital provincial como se deduce, indirectamente, del importante listado de cesaraugustanos que fueron promovidos a la condicion de flamen provincial a lo largo del siglo II y que constituyen el contingente mas importante de la provincia despues de Tarraco (70).

No resulta facil dilucidar si Calagurris actuo simplemente como base temporal para los desplazamientos del juridico por las zonas interiores de la provincia o si se convirtio tambien en sede de su actividad jurisdiccional, papel para el que, desde luego dentro del convento cesaraugustano, ocupaba una posicion demasiado excentrica. De hecho, no tenemos constancia de que asi fuera (71): la epistola de Cuartino no demuestra que a Calagurris acudieran legaciones de las ciudades para encontrarse con el juridico, en cuyo caso, obviamente, no hubiera sido necesaria la redaccion de la epistola a los pompelonenses, en la que, por cierto, no se mencionan legati y que, ademas, no instruye ni resuelve un caso, sino que se limita a despejar las dudas de los magistrados del municipio latino pompelonense sobre el desarrollo de los procesos en contumacia (72).

Por todo ello consideramos mas probable que Calagurris no desempenara el papel de subsede conventual, sino de mera residencia temporal del legado juridico, quizas para pasar el invierno--la carta de Cuartino esta fechada en octubre--en un lugar apropiado para desplazarse hacia las sedes conventuales de Caesar Augusta y Clunia, y mas accesible para los provinciales que habitaban en las regiones interiores de la provincia, justamente en el periodo previo a su concentracion en los conventos noroccidentales de Asturia y Galecia a partir de Antonino Pio.

[FIGURA 1 OMITIR]

4. BIBLIOGRAFIA

ABASCAL, J. M. (2008), "La epigrafia de los limites de las ciudades romanas de Hispania. Una revision", J. M. Iglesias Gil, (ed.), Cursos sobre patrimonio historico 12.Actas de los XVIII cursos monograficos sobre el patrimonio historico, Universidad de Cantabria y Ayuntamiento de Reinosa, Santander, 77-93.

ABASCAL, J. M. y RAMALLO, S. F. (1997), La ciudad de Carthago Nova: la documentacion epigrafica, Universidad de Murcia, Murcia.

ALBERTINI, E. (1923), Les divisions administratives de l'Espagne romaine,Boccard, Paris.

ALFOLDY, G. (2007), "Fasti und Verwaltung der hispanischen Provinzen: zum heutigen Stand der Forschung", R. Haensch y J. Heinrichs (eds.), Herrschen und Verwalten. Der Alltag der romischen Administration in der hohen Kaiserzeit, Bohlau, Wien, 325-356.

-- (2001), "Ein Statuenprogramm in Tarraco: Die Schutzgottheiten der Verwaltungsbezirke der Hispania Citerior", G. Brands et al. (eds.), Rom und die Provinzen. Gedenkschrift fur Hans Gabelmann, Zabern, Mainz, 139-149.

-- (1973), Flamines provinciae Hispaniae Citerioris, Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, Madrid.

-- (1969), Fasti Hispanienses, Steiner, Wiesbaden.

ALMAGRO, M. y CARDOSO, J. L. (eds.) (2011), Lucius Cornelius Bocchus: Escritor Lusitano da Idade de Prata da Literatura Latina, Academica Portuguesa da Historia, Madrid.

ALVAREZ, P. (ed.), Libia: la mirada de Venus, Instituto de Estudios Riojanos, Logrono 2006.

ANDREU, J. (2004), Edictum, Municipium y Lex: Hispania en epoca flavia (69-96 d. C.), British Archaeological Reports, Oxford.

ARNAUD, P. (2006), "Des documents meconnus du bornage: determinatio, depalatio, definitio", A. Gonzales--J.-Y. Guillaumin (eds.), Autour des Libri coloniarum. Colonisation et colonies dans le monde romain. Actes du Colloque International (Besangon 16-18 octobre 2003), Presses Universitaires de Franche-Comte, Besangon, 67-79.

BELTRAN LLORIS, F. (2013), "Una cesaraugustana en Luxor: el senador Funisulano Vetoniano y su hermana Vetula", Homenaje a J. J. Iso Echegoyen, Universidad de Zaragoza, Zaragoza, 641-652.

-- (2010), "El agua y las relaciones intercomunitarias en la Tarraconense", L. G. Lagostena, J. L. Canizar y L. Pons (eds.), Aquam perducendam curavit. Captacion, uso y administracion del agua en las ciudades de la Betica y del occidente romano, Universidad de Cadiz, Cadiz, 21-40.

-- (2008), "Les debuts de l'Hispania Citerior", I. Piso (ed.), Die romischen Provinzen. Begriff und Grundung, Mega, Cluj-Napoca, 123-143.

-- (2007), "Locorum nuda nomina? La estructura de la descripcion pliniana de Hispania", G. Cruz Andreotti, P. Le Roux y P. Moret (eds.), La invencion de una geografia de la Peninsula Iberica. II. La epoca imperial, Casa de Velazquez/Universidad de Malaga, Malaga - Madrid, 115-160.

-- (2006), "An irrigation decree from Roman Spain: the Lex riui Hiberiensis", Journal of Roman Studies 96, 147-197.

BURTON, G. P. (1975), "Proconsuls, assizes and the administration of justice under the Empire", Journal of Roman Studies 65, 92-106

CANTON, E. (2009), "Onomastica y organizacion social de los Vascones", J. Andreu (ed.), Los Vascones de las fuentes antiguas: en torno a una etnia de la Antiguedad peninsular, Universitat de Barcelona, Barcelona, 423-455.

CEPAS, A. (1995-96), "La organizacion administrativa del territorio de la Hispania romana", Studia Historica (Historia Antigua) 13-14, 143-151.

D'ORS, A. (1953), Epigrafia juridica de la Espana romana, Ministerio de Justicia, Madrid.

DETLEFSEN, D. (1906), Die Geographie Afrikas bei Plinius und Mela und ihre Quellen. Die formulae provinciarum, eine Hauptquelle des Plinius, Wedimann, Berlin.

-- (1870), "Varro, Agrippa und Augustus als Quellenschriftsteller des Plinius fur die Geographie Spaniens", en Commentationes philologae in honorem Theodori Mommseni, Weidmann, Berolini.

DOPICO, Ma. D. (1988), La Tabula Lougeiorum. Estudios sobre la implantacion romana en Hispania, Universidad de Santiago de Compostela, Santiago de Compostela.

-- (1986), "Los conventos iuridici. Origen, cronologia y naturaleza", Gerion 4, 265-283.

EMBORUJO, A. (1987),"El limite entre vardulos y vascones: una cuestion abierta", en Actasdel Primer Congreso General de Historia deNavarra, 2. Comunicaciones. Archivistica, Prehistoria, Edad Antigua, Gobierno de Navarra, Pamplona, pp. 379393.

EMBORUJO, A.; SANTOS, J. y ORTIZDE URBINA, E. (1992), "Reconstruccion paleogeografica de autrigones, caristios y vardulos", G. Ruiz Zapatero - M. Almagro, Paleoetnologia de la Peninsula Iberica: actas de la Reunion celebrada en la Facultad de Geografia e Historia de la Universidad Complutense, Madrid, 13-15 diciembre de 1989, Complutum2-3, 449-468.

ESPINOSA, U. (1984), Calagurris Iulia, Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Tecnicos, Logrono.

ESTEFANIA, M. D. (1958), "Notas para la delimitacion de los conventos juridicos en Hispania", Zephyrus 9, 51-57

HAENSCH, R. (1997), Capita provinciarum. Statthaltersitze und Provinzialverwaltung in der romischer Kaiserzeit, Zabern, Mainz am Rhein 1997.

HERNANDEZ VERA, J. A. y NUNEZ, J. (2007), "Arquitectura oficial", F. Beltran Lloris (ed.), Zaragoza. Colonia Caesar Augusta, L'Erma di Bretschneider, Roma, 43-56.

JORDAN, A. (2006), "La expansion vasconica en epoca republicana: reflexiones en torno a los limites geograficos de los vascones", J. Andreu, (ed.), Navarra en la Antiguedad. Propuesta de actualizacion, Gobierno de Navarra, Pamplona, 81-110.

KLOTZ, A. (1906), Quastiones plinianae geographicae, Weidmann, Berlin.

LASSARD, Y. y KOPTEV, A., The Roman Law Library(http://webu2.uprnfgrenoble.fr/DroitRomain/).

LE ROUX, P. (2009), "Le pagus dans la peninsulbe Iberique", Chiron 39, 19-44.

-- (2004), "La question des conuentus dans la peninsule Iberique d'epoque romaine", Cl. Auliard y L. Boudiou (eds.), Au jardin des Hesperides: histoire, societe et epigraphie des mondes anciens : melanges offerts a Alain Tranoy, Presses Universitaires de Rennes, 337-356.

-- (1994), "Cites et territoires en Hispanie: l'epigraphie des limites", Melanges Casa de Velazquez 30, 37-51.

LE TEUFF, B. (2010), "Les recensements dans les provinces de la Republique romaine: aux origines de la reforme augusteenne", N. Barrandon y F. Kirbihler (eds.), Admnistrer les provinieses de la Republique romaine, Presses Universitaires de Rennes, Rennes, 195-211.

MACELDERRY, R. K. (1919), "Vespasian's reconstruction of Spain. Addenda", Journal of Roman Studies 9, 86-94.

MARSHALL, A. J. (1966), "Governors on the move", Phoenix 20, 231-246.

MAYER, M. (en prensa), "Ejercito y obras publicas. La definicion de limites entre pueblos a cargo de soldados de oficio: ?oficio de soldado?", C. Wolff--Y. Le Bohec (eds.), Actes du 5e congres de Lyon sur l'armee romaine, Lyon, s. pp.

-- (2004), "Epigrafia sin fronteras. Una reflexion acompanada de algunas notas sobre documentos epigraficos de confines", A. Donati--M. G. Angeli Bertinelli, (eds)., Epigrafia di confine. Confine dell'Epigrafia (Atti del Colloquio AIEGL- Borghesi 2003), Lega, Faenza, 7-22.

NAVARRO, F. J. (1999), "Nuevos magistrados senatoriales en la Peninsula Iberica. Un complemento a los Fasti Hispanienses", J. Gonzalez (ed.), Ciudades privilegiadas en el occidente romano, Universidad de Sevilla, Sevilla, 443-465.

NORR, D. (2008), "Prozessuales (und mehr) in der lex rivi Hiberiensis", Zeitschrift der Savigny Stiftung 125, 108-187.

OZCARIZ, P. (2006), Los conuentus de la Hispania Citerior, Dykinson, Madrid.

PALOL, P. DE(1994), Clunia: historia de la ciudad y guia de las excavaciones, Diputacion Provincial, Burgos.

PEREX, Ma. J. y RODRIGUEZ, J. (2011), "Termino augustal hallado en Lekunberri (Navarra): estudio preliminar", Trabajos de Arqueologia Navarra 23, 5-19.

RAMIREZ SADABA, J. L. (2009), "La toponimia de las ciudades vasconas", J. Andreu (ed.), Los Vascones de las fuentes antiguas: en torno a una etnia de la Antiguedad peninsular, Universitat de Barcelona, Barcelona, 127-143.

SANCHO, L. (1981), El convento juridico caesaraugustano, Institucion Fernando el Catolico, Zaragoza.

-- (1978), "Los conventos iuridici en la Hispania romana", Caesaraugusta 45-46, 171-194.

STYLOW, A. U. (1990), "Neue Inschriften aus Carpetanien (Hispania Citerior)", Chiron 20, 307-344.

STYLOW, A. U. y VENTURA, A. (2009), "Los hallazgos epigraficos", R. Ayerbe, T. Barrientos y F. Palma (eds.), El foro de Augusta Emerita. Genesis y evolucion de sus recintos monumentales, Archivo Espanol de Arqueologia, Madrid, 453-523.

SYME, R. (1989), "A dozen early priesthoods", Zeitschrift fur Papyrologie und Epigraphik 77, 241-259.

Tabula imperii Romani. Hoja K-30: Madrid. Caesaraugusta--Clunia, Madrid 1993.

TRANOY, A. (1981), La Galice romaine: recherches sur le Nord-Ouest de la peninsule iberique dans l'antiquite, Boccard, Paris.

VELAZA, J. (en prensa), "Nuevas inscripciones romanas de la Comarca de Sakana (Navarra)", Epigraphica 75, 420-424.

-- (2011), "Una nota sobre las inscripciones halladas en la Avda. de la Estacion 4 (Calahorra)", Kalakorikos 16, 115-121.

Francisco BELTRAN LLORIS (1)

Javier VELAZA FRIAS (2)

* Este trabajo se inscribe en los proyectos FFI2012-36069-C03-03 y FFI2011-25113, y en el Grupo de investigacion Hiberus y el el Grup de Recerca Consolidat LITTERA (2009SGR1254). Queremos expresar nuestra gratitud a los colegas J. L. Ramirez Sadaba y J. Gorrochategui por sus valiosas sugerencias.

(1) Universidad de Zaragoza. Direccion electronica: fbeltran@unizar.es

(2) Universidad de Barcelona. Direccion electronica: velaza@ub.edu

(3) Sobre la descripcion pliniana de Hispania, BELTRAN LLORIS, 2007, pp. 115-160.

(4) Las convencionalmente denominadas formulae prouinciarum desde los estudios pioneros de DETLEFSEN, 1870 y 1908 y KLOTZ, 1906; vease tambien BELTRAN LLORIS, 2007, pp. 118 ss. A juzgar por los datos de Plinio para Hispania Citerior, estos listados de ciudades debian estar organizados por conventos juridicos y, dentro de ellos, por categorias politico-administrativas y, quizas, por agrupaciones etnicas.

(5) Sobre estas, veanse los trabajos clasicos de MARSHALL, 1966, pp. 231-246 y BURTON, 1975, pp. 92-106.

(6) Asi lo sugiere, por ejemplo, LE ROUX, 2004, pp. 337-356, espec. 343 a partir de CIL VI 1463, inscripcion esta sobre la que volveremos despues.

(7) Conventos Tarraconense: Attacensis (CIL II, 4189); Cartaginense: Alabensis (CIL II, 4200), Segobrigensis (CIL II, 4252); Cesaraugustano: Ercauicensis (CIL II, 4203), Karensis (CIL II, 4242); Cluniense: sin origo (CIL II, 4198); Astur: ciuitas Lougeiorum (AE 1984, 553); Lucense: sin origo (CIL II, 4255); Bracarense: Coelerni (AE 1972, 282), Aquiflauiensis (CIL II, 4204), sin origo (CIL II, 4236, 4257, 4324, CIL II2/14,3, 1298). Afecta en todos los casos a comunidades poco conocidas, y a inscripciones destinadas a ser ubicadas lejos del lugar de origen de la persona mencionada como son las tabulas de hospitalidad y patronato y, especialmente, los epigrafes erigidos en Tarraco,por lo que la referencia al convento debe ser entendida como un medio de precisar geograficamente la ubicacion de la comunidad de origen del afectado.

(8) Veanse los ensayos de plasmacion cartografica del convento cesaraugustano realizados entre otros por H. Kiepert en el Supplementum del CIL II y por Sancho, 1981.

(9) PEREXY RODRIGUEZ, 2011, 5-19, espec. Pp. 11 y 16.

(10) Entre la amplia bibliografia menos reciente sobre la cuestion puede verse: ALBERTINI, 1923; SANCHO, 1978, pp. 171-194 y 1981; DOPICO, 1986, pp. 265-283.

(11) En general, HAENSCH, 1997, espec. pp. 28 ss. Para Hispania, LE ROUX, 2004, espec. pp. 354-356, entendiendolos tambien como elementos vinculados al ejercicio de las funciones judiciales del gobernador asi como del culto imperial; ademas, ALFOLDY, 2007, pp. 325-356, espec. 333-338, en especial sobre los conventos noroccidentales y la fecha augustea de establecimiento de los conventos, puesta en duda por diversos investigadores, sobre todo franceses, como TRANOY, 1981, pp. 150-153 (flavia) y, antes, ALBERTINI, 1923, pp. 53-54 (claudia), pero que parece definitivamente aceptada: asi, LE ROUX, 2004, p. 348, pese a seguir descartando, por falso, el testimonio de la tabula Lougeiorum, sobre la cual DOPICO, 1988.

(12) Asi, en particular, OZCARIZ, 2006, p. 143. Sobre los precedentes republicanos de la organizacion conventual, BELTRAN LLORIS, 2008, pp. 123-143.

(13) Asi, por ejemplo, HAENSCH, 1997, pp. 170-171.

(14) STYLOWyVENTURA, 2009, pp. 453-523, espec. 486-489: [L. Cornelio L. f. Bo]ccho / [pr. fabr. VL. Fulcini Tr]ionis cos. / curatori templi diui?] Augusti / flamini prouinc.] Lusitan. / uniuersi prouinc. co]nuentus. Sobre la figura de Boccho puede ahora verse ALMAGRO y CARDOSO (eds.), 2011.

(15) Al respecto, OZCARIZ, 2006, pp. 91 ss.

(16) OZCARIZ, 2006, p. 33.

(17) Estos dos perfiles son los que OZCARIZ, 2006, p. 141 describe, muy plasticamente, como 'descendente' y 'ascendente'.

(18) En este sentido, por ejemplo, LE ROUX, 2004, pp. 352 ss.

(19) Las inscripciones relativas a los conventos de la Hispania Citerior aparecen recogidas en OZCARIZ, 2006, pp. 32-34.

(20) CIL VI, 1454.

(21) Los concilia provinciales de la Hispania Citerior son explicitamente mencionados en varias inscripciones de Tarragona (CIL II, 4255; II2/14,2, 993, 1154, 1174, 1184 con bibliografia); HAENSCH, 1997, p. 171. LE ROUX, 2009, pp. 19-44, espec. 32 nota 67 lo entiende como una asamblea de flamines que representarian a sus respectivas ciudades, aunque no puede excluirse que formaran parte de ellas representantes de las ciudades que no fueran sacerdotes del culto imperial.

(22) Sobre los flamines de la Tarraconense sigue siendo fundamental ALFOLDY, 1973.

(23) CIL II, 2416, 2426, 4223, 6094; II2/14, 2, 1145. O, mas infrecuentemente, flamen (CIL II, 3418).

(24) Asi en CIL II, 3412 el convento cartaginense erige en Carthago Noua una estatua a Antonino Pio curante Postumio Clarano flamine, que debe ser identificado mejor como un flamen conventual (Abascal y Ramallo, 1997, num. 43) que como un flamen cartagenero, habida cuenta de que esta denominacion esta atestiguada para el flamen conventual cartaginense (CIL II, 3418). Otras personas, sin embargo, podian ser encargadas de cometidos decididos por el concilium conventual: asi el legado encargado de llevar a Roma la tabula de patronato decretada en honor de Gayo Mario Pudente Corneliano por el concilium conuentus Cluniensis en 222 d. E. aparece mencionado simplemente como Valerius Marcellus, Cluniensis (CIL VI, 1454); seguramente la necesidad de ausentarse de Clunia durante un cierto tiempo para cumplir con su legacion aconsejaria que no fuera el flamen quien portara la tabula.

(25) CIL II2/14, 2, 821-825, espec. 821 sobre su ubicacion y cronologia, ALFOLDY, 2001, pp. 139-149.

(26) Vease el estado de la cuestion de OZCARIZ, 2006, pp. 86-107 con amplia bibliografia. En lo que afecta a los reclutamientos ello se desprenderia exclusivamente de la coincidencia de los nombres de ciertas unidades auxiliares con los de los tres conventos noroccidentales (lucense, bracaro y astur), argumento que, desde luego, no resulta concluyente. Respecto del control fiscal, sugerido por OZCARIZ, 2006, pp. 91-105 a partir de los tituli picti anforicos, el propio autor reconoce el caracter hipotetico de la propuesta y subraya que se trataria en todo caso de distritos de control y no de recaudacion, y que no puede afirmarse que fuera realizado directamente por el conuentus (espec. p. 104), pese a lo cual considera que esta seria la razon por la que los conventos debian contar con una salida al mar. En cuanto a las obras publicas, finalmente, esta funcion se ha deducido de los miliarios del Noroeste que presentarian ciertas diferencias en sus formularios en los diferentes conventos: OZCARIZ, 2006, p. 34; ESTEFANIA, 1958, pp. 51-57; TRANOY, 1981, p. 166. Respecto del censo, HAENSCH, 1997, pp. 170-171 senala simplemente: "Aber auch fur den census scheinen die conventus von Bedeutunggewesen zu sein".

(27) CIL VIII, 7070 o, quiza, censitori [c(iuium) R(omanorum) conu/e]ntus Cae[esaraugustani]. El texto muy mutilado dice: [-]ionio [praep(osito) uexillationi]/bus legio[num - et IIII] / Flauiae F[e]li[cis - / -]um censitori [c(iuium) R(omanorum)? conu]/[e]ntus Cae[esaraugustani] / [-]nt [- misso contra] / rebelles pro[uinc(iae)] / [- praef(ecto) fa]brum [-] / ex tes[tamento] / Q(uinti) Pacili [-] / mag(istri) p[agi 3] / l(ocus) d(atus) [d(ecreto] d(ecurionum].

(28) Segun se deduce tambien de los datos recogidos por Plin. Nat. 3, 28.

(29) CIL VI, 1463: C(aio) Mocconio C(ai) f(ilio) Fab(ia) Ver[o] / praetori, legato pr(o) p[r(aetore)] / provinciae Achaiae, t[r(ibuno) pl(ebis)], / q(uaestori) urbano, IIIuir(o) capit[ali], / tribuno laticlauio l[eg(ionis)] / VII Gemin(ae) at census accipi[en]/dos ciuitatium XXIII[I] / Vasconum et Vardulorum / uixit annis XXXVI / ex testamento. Tanto ALFOLDY, 1969, pp. 128-129 como PIR2 M 649 fechan la inscripcion, sin seguridad, en epoca de Adriano o Antonino Pio, y su tribunado, en epoca de Adriano como pronto. Si esta datacion es acertada, el censo de las veinticuatro ciudades vardulas y vasconas seria diferente del atestiguado en epoca de Marco Aurelio, quiza hacia 173, en un pedestal de Tarraco (CIL II2/14, 1193). No existe una fecha precisable para la inscripcion fragmentaria CIL VIII, 7070, en la que se menciona a un posible censitor del convento cesaraugustano, aunque, a juzgar por la probable mencion de la legion IV Flavia, debe situarse a partir de Vespasiano como pronto.

(30) Como sostiene LE ROUX, 2004, p. 343.

(31) LE TEUFF, 2010, pp. 195-211, espec. 198-199.

(32) Segun Plinio los vardulos contaban con catorce ciuitates (Nat. 3, 26), mientras que los vascones, segun Ptolomeo (2, 6, 10 y 66) alcanzaban dieciseis, muchas de ellas con un elevado nivel urbano como los municipios augusteos de Calagurris, Cascantum o Gracchurris; es probable, por ello, que las veinticuatro ciudades afectadas por el censo mencionado en CIL VI 1463 fueran solo una parte de las treinta que se deducen de los testimonios de Plinio y Ptolomeo.

(33) CIL II, 2634.

(34) LE ROUX, 2004, p. 354; OZCARIZ, 2006, p. 29, valorando su existencia en todos los conventos de la provincia.

(35) El foro de Clunia media 160 x 115 m, PALOL, 1994, pp. 28-46; la plaza central del cesaraugustano alcanzaba 103 x 54 sin contar las dependencias anejas, con las que rebasa un area de c. 170 x 160 m (F. Escudero,) HERNANDEZ VERA y NUNEZ, 2007, pp. 43-56, espec. 54-56.

(36) Asi LE ROUX, 2004, p. 354.

(37) Vease al respecto, por ejemplo, ARNAUD, 2006, pp. 67-79.

(38) STYLOW, 1990, pp. 307-344, espec. 317-323.

(39) Ter(minus) Aug(ustalis); PEREX y RODRIGUEZ, 2011, pp. 5-19, espec. 11, donde los autores plantean la pregunta de si era necesario marcar el limite conventual o bastaba con los hitos terminales de las ciudades, y 16, en donde concluyen que la primera posibilidad es la mas probable, sin descartar que correspondiera a un hito entre los territorios de dos ciudades.

(40) ABASCAL, 2008, pp. 77-93. Al respecto pueden verse tambien LE ROUX, 1994, pp. 37-51 y mas recientemente los trabajos de MAYER, 2004, pp. 7-22 y Mayer, en prensa (agradecemos muy sinceramente al autor que haya puesto a nuestra disposicion el manuscrito de este trabajo).

(41) Strab. 3, 4, 19.

(42) Plin. Nat. 3, 26.

(43) CIL II, p. 394.

(44) Ptol. 2, 6, 54.

(45) Tambien discutio en detalle la ubicacion de Segontia: ALBERTINI, 1923, pp. 99-100.

(46) TIR K-30: 9.

(47) Sobre algunos criterios seguidos en el proyecto de TIR para la delimitacion conventual puede verse el trabajo de CEPAS, 1995-96, pp. 143-151.

(48) Que Oiasso fuera vascona ha sido puesto en tela de juicio por JORDAN, 2006, pp. 81-110, esp. p. 92.

(49) EE VIII, 1897, pp. 78-79.

(50) RAMIREZ SADABA, 2009, pp. 127-143, esp. 133-134.

(51) OZCARIZ, 2006, p. 114.

(52) Veanse, entre otros, los trabajos de EMBORUJO, 1987, pp. 379-393; EMBORUJO, SANTOS y ORTIZ DE URBINA, 1992, pp. 449-468.

(53) Contra lo que propone CANTON, 2009, pp. 423-455.

(54) Velaza, en prensa.

(55) Sobre Libia ver las diferentes contribuciones en ALVAREZ, 2006.

(56) [PIR.sup.2] C 990; ALFOLDI, 1969, pp. 79-81; SYME, 1989, pp. 241-259, espec. 252-253: Cuartino fue legado juridico entre c. 117-119.

(57) CIL II, 2959; sobre los aspectos juridicos D'ORS, 1953, pp. 353-355; una extensa bibliografia en Lassard y Koptev.

(58) G. Glitius Atilius Agricola (cos. suf. bajo Nerva), PIR2 G 181; ALFOLDY, 1969, pp. 75-76: legado juridico entre c. 85-88, atestiguado como patrono de Calagurris en una inscripcion fragmentaria de su patria, Augusta Taurinorum, CIL V, 6987; y T. Iulius Maximus Manlianus... (cos. suf. 112), portador de un largo polionimo, PIR2 I 426; ALFOLDY, 1969, p. 78: legado juridico entre c. 100-103, a quien le dedican una inscripcion como patrono los calagurritanos en su ciudad natal, Nemausus, CIL XII, 3167.

(59) ESPINOSA, 1984, pp. 175-182; y antes MACELDERRY, 1919, pp. 86-94, espec. 89.

(60) OZCARIZ, 2006, pp. 35-39.

(61) ALFOLDY, 1969, pp. 236-243; 2007, 330-332, incluyendo a Q. Gargilio Macro Aufidiano, cuyo desempeno data en 79/81 o 96/98 (CIL II2/14,2, 983); HAENSCH, 1997, 485-487, con el posible caso de un legado juridico de nombre incompleto atestiguado en Pollentia, HEp 2, 1990, 60; NAVARRO, 1999, 443-465, espec. 455-457. A estos hay que anadir a [- Fu]ndanus Augustanus Alpinus, comprobado en la Lex riui Hiberiensis de epoca adrianea, que frente a su caracterizacion como gobernador en BELTRAN LLORIS, 2006, pp. 147-197, espec. 162-164, resulta mucho mas razonable identificar como legado juridico: NORR, 2008, pp. 108-187, espec. 110; LE ROUX, 2009, p. 21; BELTRAN LLORIS, 2010, pp. 21-40, espec. 33-34.

(62) ALFOLDY, 1969, p. 238.

(63) Strb. 3 4, 20; ALFOLDY, 1969, pp. 241-242.

(64) Sobre el cual ANDREU, 2004.

(65) ESPINOSA, 1984, pp. 179-182, sugiriendo la posibilidad de que la eleccion de Calagurris como residencia pudiera tener que ver con su condicion de patria del retor Quintiliano.

(66) VELAZA, 2011, 115-121: [Imp(erator-) [-] / Aug(ust-) V[espasian-?]; []um; [-]ARVSA[-].

(67) PIR2 P 493; Plin. Ep. 3, 5, 17, hacia 73.

(68) BELTRAN, 2006.

(69) CIL II, 4241; ALFOLDY, 1973, 96.

(70) ALFOLDY, 1973, 20-21; BELTRAN LLORIS, 2013, 641 ss.

(71) Frente a lo que parece suponer OZCARIZ, 2006, 37.

(72) D'ORS, 1953, 353-355.
COPYRIGHT 2013 Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2013 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Beltran Lloris, Francisco,; Velaza Frias, Javier
Publication:Cuadernos de Arqueologia de la Universidad de Navarra
Date:Jan 1, 2013
Words:9692
Previous Article:Las tierras de Navarra en epoca tardorepublicana: entre la revision historiografica y los nuevos planteamientos.
Next Article:Notas sobre onomastica de epoca romana relacionada con el territorio Navarro.
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters