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El libro en Espana en tiempos de Valle-Inclan.

Resumen

En este estudio se pretende enmarcar la produccion impresa de Valle-Inclan en el panorama del libro y del impreso de principios del siglo XX para resaltar la conformidad o la originalidad de sus opciones editoriales, especialmente desde el punto de vista de la "enunciacion editorial" y de su concepcion de la autoria. De ahi, es posible deducir una muy especifica posicion de su obra en la sociedad lectora de la epoca.

Palabras clave: Ramon del Valle-Inclan, libro, prensa, enunciacion editorial, lector

Abstract

This study aims to position Valle-Inclan's printed production in the context of early 20th century book making and letterpress, in order to highlight the conformity or originality of contemporary editorial options, especially in consideration of "editorial enunciation" and authorship. Hence, it is possible to deduce a very specific position of his work in the reading society of the time.

Keywords: Ramon del Valle-Inclan, book, press, editorial enunciation, reader

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En la Espana del post-Desastre y del sursum corda, la de Valle-Inclan, la produccion impresa y la sociedad lectora en Espana estan experimentando unas significativas evoluciones: favorecidas por el progreso de la alfabetizacion, de la escolarizacion y la modernizacion de la sociedad espanola, se da una relativa masificacion, diversificacion y abaratamiento de la oferta de lectura adaptada a las distintas maneras de leer y a unas nuevas expectativas y una creciente simbiosis entre la prensa y el libro, con una acelerada incorporacion de unos "nuevos lectores" a la cultura nacional, y la emergencia de unas nuevas maneras de leer al lado de las mas tradicionales (1).

Este es el marco dinamico en el que voy a procurar situar el libro, como revelador y como agente. Entiendo por libro no solo lo que era segun la Ley de Imprenta de 1883 entonces vigente ("todo impreso que junta en un solo volumen 200 o mas paginas"), sino el conjunto de la produccion impresa, teniendo en cuenta todos aquellos "no libros", "impresos menores" o "impresiones efimeras"--como se llamen--que, tambien influyen en las evoluciones de la cultura escrita e impresa global.

Las distintas formas del libro

Con la progresiva generalizacion del medio escrito/impreso en la vida oficial y privada, a principios del siglo XX, el entorno visual de los espanoles urbanos y rurales va modificandose: los anuncios impresos o pintados y los carteles cromolitografiados en soporte papel y luego metalico, los kioscos con sus variopintos "papeles", y muchos mas semioforos y city texts se aduenan del espacio publico urbano hasta saturarlo en algunos casos, como en la Plaza Canalejas de Madrid. Todo ello hace que la ciudad se vuelva un libro abierto a la vista de todos--una biblioteca callejera--.

Por muy limitada que resulte todavia la difusion de la prensa periodica (la difusion total de los periodicos del Trust de la Prensa no pasa de 250.000 ejemplares hacia 1915), el diario y la revista son, en aquel entonces, los principales medios de acceso a la cultura escrita, con una oferta de lectura acrecentada, diversificada y modernizada, con la sustitucion de los tradicionales "monos" y grabados por las fotos y una evolucion de su morfologia (caso de ABC con su manejable formato a tres columnas y sus 16 paginas) y unos nuevos habitos de lectura mas extensiva (gracias al sistema de secciones) y socialmente diversificada, con sus "raciones" de lectura diarias o semanales. Asi ocurre con el folletin que, segun el Repertorio de buenas lecturas en 1899, era "el fondo de lectura, el mas considerable elemento de distraccion de nuestras clases populares", pero va dejando de ser omnipresente y prioritario.

En cambio, otro genero--el cuento o relato breve periodistico--muy presente en la prensa finisecular (entre 1890 y 1900, se publicaron mas de 10.000), sigue disponiendo de un espacio propio en muchos diarios y, gracias a su brevedad y por tratarse de una narracion completa, sigue proponiendo al lector unas muy asequibles y satisfactorias raciones de lectura literaria.

Esa tendencia aparece ilustrada por el propio Valle-Inclan, entre 1888 y 1935, con sus 350 colaboraciones en la prensa en 77 publicaciones periodicas (inclusive gallegas como Cafe con gotas) y con incluso la publicacion de novelas enteras, como las 17 entregas de Romance de lobos en El Mundo en 1908 (Lavaud 25-95).

Pero la evolucion mas significativa en las nuevas propuestas de lectura y maneras de leer--es casi una revolucion--, viene sin duda alguna con la generalizacion de una formula editorial ya ensayada por Blasco Ibanez, con La Novela Ilustrada, y por Calleja, con La Novela de Ahora, la coleccion semanal seriada de gran difusion de cuentos y novelas breves de autores principalmente "nacionales".

Este producto hibrido ("Ni soy libro, ni periodico, ni revista ilustrada y sin embargo, tengo del libro casi el tamano [...] de la revista, el precio, el cuidado en la presentacion y en los grabados, y del periodico la intermitencia y la formal cualidad de la aparicion a plazo fijo", dice La Novela Semanal en 1921) ofrece semanalmente, bajo la forma de narraciones breves pero completas, una cantidad de lectura comprendida entre 60 y 100.000 caracteres. Entre 1907 y 1939, se puede contabilizar mas de 280 de colecciones con estas caracteristicas dedicadas a la narrativa breve (Alonso 27-56)--muchas de ellas efimeras--, con una oferta que, de tres en 1909, sube hasta siete ya en 1917, culminando en 1923 cuando la oferta simultanea de novelas cortas es de ocho series (mas ocho efimeras), y de 20 a 35 colecciones, si se tiene en cuenta la progresiva diversificacion tematica. En muchas de dichas colecciones como La Novela Galante, La Novela Corta, La Novela Mundial, La Novela de Hoy, La Farsa, etc., tambien presentes en la calle (en los kioscos), publica Valle-Inclan muchas de sus narraciones como "Beatriz", "Augusta", "Rosita", "Rosarito", "Octavia", pero tambien Ecos de Asmodeo, una novela de 122 paginas.

Al margen de la prensa, sigue existiendo, mas bien para unos "lectores-oyentes", una literatura que tambien fue de "amplia difusion", a traves de los impresos de cordel. Durante la decada que comienza en 1910, la Imprenta Universal de Madrid publica aun libritos como los Apuros de una gallega para venir a Madrid y Los crimenes de Landru, con fotografias ya, por todo el territorio espanol y, para la narracion de crimenes o milagros, se siguen imprimiendo romances de ciegos, representativos de una literatura "para vender y para cantar" (Diaz Viana), ya que, despues de oirlo, se puede comprar algun pliego de cordel. Este tipo de literatura esta presente, como sabemos, en la obra de Valle-Inclan, quien compone el "Romance del ciego" al final de Los cuernos de don Friolera: "En San Fernando del Cabo, / perla marina de Espana, / residia un oficial / con dos cruces pensionadas /[...] A la mujer y al querido / los deguella con un hacha / de los pelos los agarra / y con ellas se presenta", etc. (Valle-Inclan 223-26).

Tambien existe para la satisfaccion de las necesidades practicas de la vida cotidiana o secreta o de unas necesidades culturales emergentes, un sin fin de "colecciones populares" o "de consumo" que no se suele anunciar ni contabilizar: desde las Cuentas Hechas o los distintos Secretarios hasta Los Curas en Calzoncillos o Tocando el Organo, mas pornograficas que sicalipticas (Guerena).

La mayor parte de estos impresos no llegan a la categoria de libros. En la estadistica del deposito legal son los mas numerosos, como en 1917: 6.019 folletos y 4.820 libros. Epitalamio, incluso Sonata de otono y cualquier numero de una coleccion semanal, son folletos a efectos de la contabilidad estadistica.

Si nos fijamos ahora en la evolucion de los libros stricto sensu (para medir las evoluciones existen otros indicadores como el consumo de papel o la potencia impresora instalada), los que se anuncian en Bibliografia Espanola, en tiempos de libertad de prensa, el numero de titulos publicados aumenta rapidamente. En los anos 1910-1930 segun las cifras del deposito legal de la Biblioteca Nacional de Espana, varia entre 2.500 en 1920 y casi 5.000 en 1915. La oferta cumulada de la Sociedad General de Autores (dramaticos y liricos) creada en 1899, abarca, en 1913, unos 20.000 titulos de comedias, dramas, zarzuelas, etc.

En tales estadisticas, no entran todos los libros: por ejemplo, la historica novela a peseta de finales del siglo XIX que, con la preocupacion de ponerse "al alcance de todas las fortunas" como dice la editorial El Gato Negro a proposito de su coleccion La Novela Maestra, va cobrando formas aun mas asequibles. Para hacerse una idea de lo que pudo representar tal oferta, basta referirse al catalogo de 250 colecciones de consumo (60 de ellas en catalan): en sus denominaciones se puede apreciar la intencion editorial de ampliar el circulo de compradores y lectores al calificarlas de "popular", pero tambien de "economicas" o "de todos" y "para todos". En ellas se nota, ya en 1917, la impronta del cine como en La Pelicula Escrita (El cine en casa) en la que la Editorial Segui publica semanalmente una pelicula por 10 centimos.

Tampoco entran en esos datos las obras o novelas por entregas, cuya publicacion y venta fraccionada, bajo forma de cuadernos de modico precio y contada lectura, entregados a domicilio cada semana, de una obra que se ira completando hasta poder encuadernarla con tapas editoriales o coserla burdamente, sigue vigente aunque no tan boyante. En estas se incluyen los tradicionales autores del XIX y las obras del prolifico Luis de Val, editoriales como la Editorial Castro y su Palacio de la Novela, pero tambien La cara de Dios (2).

Tampoco entra en estas estadisticas la novela popular por cuadernos que, bajo la influencia--tardia--de la dime novel norteamericana, publica semanalmente un fragmento de una narracion corrida. Este producto editorial se empieza a publicar para lectores adultos, pero sobre todo para un publico infantil, bajo forma de unos fasciculos de 16 o 32 paginas en 4, correspondientes a un episodio completo dentro de una historia mas larga, con una bonita cubierta alusiva a varias tintas, distinta cada semana, en la que se anuncia el "proximo episodio" (Los misterios de Paris o El secuestro de una hija, por ejemplo).

Tengase en cuenta tambien que estas estadisticas solo parcialmente tienen en cuenta la muy arraigada, y siempre prolifica literatura religiosa. Aunque es menos novedosa y aparatosa (no suele tener cubiertas ilustradas) y esta formada por libros y no libros (las novenas, las estampas, etc.), se dirige a la formacion del clero y a unos usos compartidos o privados en un pais donde, a pesar de una creciente laicizacion de las practicas sociales y culturales, la religion catolica representa aun un poder social de primera importancia.

Lo mismo pasa con los libros de texto donde se observa un fuerte aumento de los titulos ofertados (187 titulos en 1890-1899, 310 en 1900-1909, 392 en 1910-1919, para la ensenanza primaria, segun la base de datos MANES), con una elevada proporcion de los llamados libros de lecturas (de trozos escogidos, fabulas, cuentos, narraciones historicas, de educacion moral) cada vez mas adecuados a la edad y al grado del alumno. Tambien acontece algo similar con libros impresos en catalan, vascuence y gallego. Mucho mas en catalan que en gallego, valga la verdad, aunque en Galicia, en los anos 20, la Editorial Celtiga de El Ferrol y su coleccion Novela Mensual Ilustrada (1922), Nos o la coleccion Pombal de Edicions Castrelos intentan dar bases librescas a una cultura de expresion gallega, con claros vinculos con la diaspora.

Total: el libro de literatura resulta ser una infima parte de una ingente produccion impresa. En 1917, por ejemplo, solo 450 de los 1.446 titulos anunciados por Bibliografia Espanola pertenecen a la literatura (menos que los titulos clasificados en Ciencias), y posiblemente haya que distinguir entre literatura nacional y literatura traducida (un 50% para la novela en los anos 1880-1890), del frances fundamentalmente, al ser Francia entonces la nacion de referencia dominante, hasta que a principios del siglo XX empiece a darse una clara diversificacion de la literatura fuente. En 1933-1934, cuando la produccion editorial alcanza ya mas de 3.800 titulos venales, mas de la tercera parte son traducciones.

Conviene por supuesto calificar esta produccion y cada item con la variable de las tiradas, las comprobadas, no las fantasticas, como a menudo suele suceder. Considerense, por ejemplo, las primeras tiradas: 1.000 ejemplares para la primera edicion de Jardin novelesco, 3.000 a 5.000 para las novelas de Ricardo Leon, 14.000 y hasta 20.000 para las 4a y 5a series de los Episodios Nacionales que luego tardan 17 anos en agotarse, como pasa con Canovas, entre 8.000 y 25.000 para las novelas cortas de las colecciones semanales. Pero tambien interesa fijarse en las tiradas acumuladas y el ritmo de venta a corto, medio y largo plazo, para poder observar, por ejemplo, que entre 1910 y 1931 de El amor de los amores de R. Leon se venden tres veces mas ejemplares que de La sed de amar de Felipe Trigo entre 1910-1919.

Ademas, no todos los libros/impresos producidos en Espana tienen salida en el propio pais: Hispanoamerica llega a ser un mercado imprescindible aun disputado por los editores franceses en espanol que progresivamente quedaran desbancados por los editores espanoles.

?A que viene tanto inventario y acumulacion de datos y cifras?

Creo que sirve para contextualizar y relativizar: este es el panorama en que se situan las obras materiales y literarias de Valle-Inclan que no todas son libros, como hemos visto. Tambien sirve para poder constatar que la produccion impresa de Valle-Inclan no solo es representativa de una situacion y evolucion, sino original y, en algunos casos, emblematica.

Los libros de Valle-Inclan: ?representatividad o excepcionalidad?

En la Espana de principios del siglo XX, en el mundo del libro se observan dos grandes tendencias: por una parte, una masificacion y diversincacion de las colecciones autocalificadas de "populares", con imagenes, las llamadas colecciones de consumo "al alcance de todas las fortunas"; unos productos editoriales poco tenidos en cuenta, pero que cuantitativamente tienen, obviamente, una mayor aceptacion que la literatura canonica social y esteticamente dominante. Y, por otra, una preocupacion por las obras de referencia y la distincion en la apariencia fisica del libro. Se observa, en efecto, una explicita preocupacion por dotar a Espana de unas obras de referencia y satisfacer con eficacia la demanda de textos, de obras clasicas, de teorias y estudios o de propuestas pedagogicas, caso de la Biblioteca Moderna de Ciencias Sociales, dirigida en Barcelona por Santiago Valenti Camp, y, desde 1906, de la Biblioteca de Filosofia Cientifica, de la Libreria Gutenberg. Esta preocupacion encuentra su expresion mas duradera en La Lectura, creada en 1901, con, por ejemplo, los siete titulos de esmerada presentacion, encuadernados en tela, con una profusion de dibujos y vivos colores, de la Biblioteca Juventud donde, con motivo de la Navidad 1914, se publican los 3.000 primeros ejemplares de Platero y yo. Elegia andaluza de Juan Ramon Jimenez, con ilustraciones del dibujante valenciano Fernando Marco. A esta misma preocupacion por la regeneracion y modernizacion de Espana con la mirada puesta en Hispanoamerica, responde "El Espasa", esto es, la Encielopedia Universal Ilustrada Europeo Americana, cuya publicacion escalonada dura desde 1908 hasta 1930. Tambien acontece con unas editoriales de emblematicas razones sociales como Renacimiento, Biblioteca Nueva, la CIAP, las publicaciones de la Revista de Occidente o las Publicaciones de la Residencia de Estudiantes al cuidado de Juan Ramon Jimenez, tan atento a la eleccion de los caracteres o a la distribucion de las paginas para lograr, por la presentacion tipografica, la belleza formal (Sanchez Garcia 241-68).

En la misma epoca, Barcelona, a donde Valle-Inclan "traslada" algunas de sus obras, con sus nuevas y boyantes casas editoriales innovadoras (Gasso, Seix Barrai, Labor, Joventut, Apolo, etc.), algunas de ellas (El Gato Negro, Molino, etc.) especializadas en la edicion de consumo--un sector muy exportador--(Llanas), va recuperando su protagonismo anterior, en Espana e Hispanoamerica (3).

Obviamente, Valle-Inclan participa mas de la segunda tendencia que de la primera.

Pero, para poder entender e interpretar lo que esta efectivamente pasando en el campo del libro (y del impreso) en tiempos de Valle-Inclan y, sobre todo, como se distinguen sus libros de los demas, creo necesario no solo situarlo como se suele hacer dentro de las corrientes esteticas y literarias--todas, incluso las mas repetitivas y convencionales-, sino intentar conocer mejor a los actores del libro y a los componentes del libro, via la bibliografia material.

El libro como producto industrial es obra de muchas manos, y, si bien algo sabemos de sus autores y de la critica, todavia es asignatura pendiente conocer mejor el papel que desempenaron los demas actores de la produccion y de la difusion del libro: el impresor (?con que papel, que tinta, que tipos?), el regente, los encuadernadores, los editores, los muy denostados por Valle-Inclan libreros, hasta el individuo que compra y lee el libro.

Estoy hablando en general porque para muchos libros de Valle-Inclan, gracias a los estudios de Joaquin del Valle-Inclan (pienso, entre otros, en el catalogo de la exposicion de 1998 y en su Valle-Inclan y la imprenta), mucho sabemos ya al respecto. Pero haria falta saber mas sobre ciertos impresores de las obras de Valle-Inclan, como Ambrosio Perez y Cia, A. Marzo (impresor de Corte de amor, Sonata de estio, Flor de santidad, Sonata de primavera y de unos 300 libros mas entre 1900 y 1910, segun el Catalogo del Patrimonio Bibliografico Espanol), la Tipografia de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, la Imprenta Alemana, la Imprenta Cervantina, la Imprenta Clasica, La Tipografia Yagues, Rivadeneyra, etc., no todas de igual calidad: comparese la edicion de Sonata de estio por Marzo en 1903 y la de 1906 por Sucesores de Hernando, por ejemplo (Botrel, "Valle-Inclan y el negocio"), lo cual, como luego recordare, incide en el propio sentido que se le puede dar al texto.

Centremonos en dos aspectos que perfectamente se pueden ilustrar con el ejemplo de Valle-Inclan: la nueva estetica del libro y la afirmacion de la autoria.

Hacia una nueva estetica del libro

En la Espana de Valle-Inclan, no solo cambia la edicion, sino tambien el libro--su imagen y representacion--, bajo los efectos de una nueva estetica: mientras las coloridas cubiertas en cartone remiten ya a concepciones del siglo pasado, empieza a manifestarse una preocupacion estetizante perceptible en las encuademaciones artisticas de Josep Roca, por ejemplo (Velez i Vicent), y en algunos editores como Rodriguez Serra, Martinez Sierra o Jose Gallach y Torras quien, en 1909, durante la Primera Asamblea Nacional de Editores y Libreros de Espana, afirma la responsabilidad de los editores en "la depuracion del buen gusto, para obtener un ejemplar modelo, y de este modo acostumbrar(emos) a los lectores a inclinarse insensiblemente a todo lo bello, despertando en la gran masa el sentimiento artistico".

Fijemonos, por ejemplo, en las cubiertas que ya habian llegado a ser un lugar estrategico: lo expresa muy bien y casi lo teoriza Blasco Ibanez exigiendo unas cubiertas llamativas con "mocitas desnudas o con poca ropa y cachondas", dice (Herraez 216 y 192). En los anos 20, la cubierta ilustrada y en color es ya casi sistematica, como en la editorial Pueyo o Renacimiento, gracias a la colaboracion de dibujantes como Marco (autor de unos 300-400 originales para Renacimiento); Baldrich, Carlos Vazquez, etc. ya son "firmas" cotizadas, y, para los libros de Valle-Inclan, Jose de Moya del Pino o Angel Vivanco, Ricardo Baroja o Romero de Torres.

En cualquier publicacion impresa expuesta en una libreria o en un kiosco, lo que salta a la vista es la "llamativa y artistica" cubierta augural/inaugural, ilustrada y policroma ya de manera predominante. Es un "cartel del libro", un "estandarte" o una "etiqueta", un "espacio espectacular" liminal por donde se entra en el libro y donde se visualiza, como en un escaparate, una combinacion de elementos graficos complementarios e iconicos, capaces de captar y retener la atencion del posible lector y que predictivamente introducen explicita o falazmente la historia y el texto. Dicha cubierta ilustrada se puede caracterizar como un "mecanismo visual de incitacion a la lectura". Es una sena de identidad y de identificacion, anterior a la lectura propiamente dicha que hace que la novela le entre "al comprador por los ojos" (Eguidazu 122). En los anos treinta, pocas novelas, incluso las de a 5 pesetas, prescinden de la cubierta ilustrada y en color, y abundan las ilustraciones del curso del texto que sirven para un acompanamiento ritmado del texto, un comentario grafico de las obras. La ilustracion del curso del texto tiene una funcion explicativa, como imitacion cuyo sentido se ha de buscar en las construcciones verbales en que se apoya; la ilustracion explica, declara, comenta, aclara, realza y enriquece el verbo con su esplendor, tranquiliza al lector. Quien quiera saber mas sobre este lugar estrategico, lea los excelentes estudios de Christine Rivalan Guego al respecto ("Texto e imagen" y "La imagen de cubierta").

Excepto en las colecciones "populares", tal preocupacion estetica y a veces estetizante tambien se manifiesta en la puesta en pagina y en libro como en las Opera Omnia de Valle-Inclan o las obras editadas por Renacimiento, proyectos editoriales que ofrecen ya libros con exigencias de belleza (Sanchez Garcia 241-68). Sin embargo, tal vez sea Juan Ramon Jimenez el que, por ahora, teorice y ponga por escrito con exquisitez muy ... juanramoniana, estas nuevas exigencias: "creo que el libro por si, aparte de su contenido, debe ser una obra de arte", escribe, y manifiesta su odio a los libros erratudos o sea donde la confeccion tipografica, la calidad del papel y la encuademacion no resultan perfectas. El propio Lorca no se desinteresa del libro que acoge sus poemas: "quiero que salga a gusto mio ya que soy el padre", dice y afirmara ya claramente sus preferencias y responsabilidad al declarar no querer "cretonas": de ahi el florero dibujado en el primer Romancero gitano.

Esta preocupacion estetizante tambien impacta las encuadernaciones artisticas e incluso industriales, por ejemplo, y no solo las publicaciones de "caire distinguit", como se dice en catalan.

La transformacion radical del panorama visual perceptible en el libro seguira experimentandose en las revistas.

En esta ya caudalosa corriente, se situan, pues, los libros de Valle-Inclan cuyo examen, desde la bibliografia material, ya ha aportado muchas y excelentes informaciones. Solo destacare la revolucionaria inestabilidad de los textos valleinclanescos, sintomatica de aquella "fiebre del estilo" destacada por Margarita Santos Zas a proposito de los manuscritos de Valle-Inclan en su precisa y esmerada edicion de El cuaderno de Francia (Santos Zas, Con el alba); una inestabilidad que cuestiona la propia nocion de texto de referencia. Y tambien la constante aspiracion de Valle-Inclan a tener toda su obra, inclusive los cuentos, en libros, y en libros con personalidad artistica. No se si el discurso de Valle-Inclan sobre el libro daria para un "Valle-Inclan y los libros" como el Azorin y los libros (1993), donde se ve que el joven Martinez Ruiz sabe valorar Epitalamio en 1897 como "un tornito por el estilo de los de Guillaume de Paris aunque mal alinado (aqui en Madrid no saben hacer estas cosas)".

Lo cierto es que Valle-Inclan, mas aun que otros autores, nos obliga a tener en cuenta la funcion expresiva de los dispositivos formales observables en el libro que obedecen a una intencion (la del autor, del editor, del impresor) y pretenden orientar la recepcion, controlar la interpretacion, calificar el texto y, al estructurar la parte inconsciente de la lectura como soporte que son para el trabajo de interpretacion, fijarnos en la "enunciacion editorial" y, siempre, en la materialidad del libro o del impreso ya que, como tambien recuerda Chartier, "la obra solo existe en las formas materiales, simultaneas o sucesivas, que le dan existencia" (16).

Es apropiado, ademas, fijarnos hasta en detalles aparentemente intrascendentales como mandar un libro intonso o cortado, como cuando, en 1895, al enviar Valle-Inclan un ejemplar de Femeninas a Clarin, aquel precisa que "ha cuidado cortar las hojas, no porque sea a usted mas facil leerlo que no le supongo tanto vagar ni paciencia sino el hojearlo". Vease, por ejemplo, lo que le sugiere a Trapiello la edicion de La lampara maravillosa, calificando la Opera Omnia, con razon, de "tomos emblematicos e inseparables de la obra de su autor", donde "el ornamentista Jose Moya consigue sumar al modernismo el aire neoplateresco que tanto le convenia a un escritor empenado en cantar las glorias extintas de los viejos hidalgos espanoles y ese otro aire de barroco cuya profusion de bestiario parece invadir ciertas catedrales pazos y cruceiros gallegos" (78).

Estas opciones esteticas participan de otra tendencia observable en la epoca, y es la creciente afirmacion de la autoria.

La afirmacion de la autoria

De sobra se conocen las dificiles y hasta conflictivas relaciones de Ramon del Valle-Inclan con los editores y libreros, cuyo "concepto pacato, ruin, miserrimo del comercio" denunciaba en 1910 (Castro y Villarmea 97). Su deliberado e inveterado mariposeo editorial le llevo a cambiar de administrador o de editor para unas obras mayoritariamente autoeditadas con la aspiracion a "triunfar en los dos extremos de la cadena, el literario y el economico [que] explica el alto grado de exigencia que demanda en las condiciones de edicion y los conflictos que esto supone" (Castro y Villarmea 97).

Podemos observar que con la diversificacion (incluso geografica) de los cauces de publicacion de sus obras y la multiplicacion de las apariciones de la firma Valle-Inclan--de su persona y de sus obras-, a pesar de las cortas tiradas de cada edicion de sus libros, el autor va consiguiendo, progresivamente, como por acumulacion y saturacion, una amplia difusion de su produccion que acompana y favorece la consiguiente notoriedad literaria. No se si mucha "moneda fullera".

Porque la innovacion editorial tambien consiste en el establecimiento de una politica de autores.

A raiz de la diversificacion, de la profesionalizacion y de una relativa masificacion de las ventas, van transformandose las relaciones de los escritores con los editores, ya muy distintas de las impuestas por Hernando a Galdos (Botrel, "Sobre la condicion"). Si algunos autores como Valle-Inclan, quien llegara a cobrar el 25% y hasta el 30% del precio de venta al publico (Barrere 249), y Ricardo Leon pueden seguir comprando el papel de sus libros, imprimiendolos por su cuenta para venderlos despues a un editor-difusor, tanto la diversificacion de los quehaceres y de los medios, como el aumento de la demanda editorial permiten a los autores unas condiciones mas favorables y una especie de tarificacion de sus colaboraciones en la prensa, por ejemplo. Un autor como Luis Araquistain explica a La novela de hoy (en el numero almanaque de 1924) como de autor de perra chica, ha pasado a serlo de perra gorda e incluso de tres perras gordas ...

Tambien puede observarse como se generaliza la costumbre de la pluri-publicacion (vulgo: "refritos") o de la publicacion sucesiva con minimas transformaciones que valora mas la unidad producida--el caso de Valle-Inclan ha sido estudiado por E. Lavaud-, Algunas obras se benefician ya de adaptaciones para el cine mudo o sonoro, como El negro que tenia el alma blanca, publicado en 1922 por Alberto Alvarez-Insua.

Se suele aludir a los dos inmensos exitos populares de Perez Lugin--con 50.000 ejemplares de La casa de la Troya vendidos en 1916--y a las tiradas de 20.000 o 30.000 para Pedro Mata, pero, segun el propio Baroja, editado entre 1917 y 1930 por Caro Raggio, un gran exito era para el seis u ocho mil ejemplares... ?Vivir de su pluma? Si renunciamos a repetir unas cifras dadas por buenas sin haberlas comprobado, nos encontramos con que efectivamente vivir de su pluma es una aspiracion cada vez mas compartida, pero que con solo las ventas de sus libros muy pocos escritores pudieron vivir bien y menos enriquecerse. Sabemos a ciencia casi cierta que con parte de los 200.000 ejemplares de sus obras traducidas al frances y publicadas por Calmann-Levy, Vicente Blasco Ibanez, el "ostentoso vendedor; que de novelas", pudo ganar 102.000 francos entre 1921 y 1927, o sea, entre 45.900 y 31.620 pesetas segun las nuctuaciones del franco con relacion a la peseta; que con las ventas de 15 titulos (17 volumenes) Ricardo Leon, quien tambien se beneficia en algun momento del mecenazgo del Banco de Espana pero, sobre todo, de los sectores conservadores promotores de un "modernismo castizo" (Ara Torralba), pudo ingresar por este concepto entre 1910 y 1919 alrededor de unas 24.000 pesetas por ano (casi cinco veces el sueldo de un catedratico de universidad en aquella epoca), muy lejos del millon de pesetas ganado en 1910 y siempre dado por "seguro"; que Felipe Trigo pudo ganar unas 10.500 pesetas como promedio entre 1901 y 1909; que Galdos cobro unas 45.000 anuales entre 1904 y 1911 a costa de dilapidar los 90 titulos de los que aun es "propietario" en la casa Hernando (Botrel, "Sobre la condicion"); y que en 1934 Baroja declaro conseguir con la pluma 6.000 pesetas (Barrere 245). No se si se han hecho calculos parecidos para Valle-Inclan.

Los lectores de Valle-Inclan

En este rapido panorama, queda por ver cual pudo ser el papel de unos demasiado olvidados actores: los lectores, los antiguos y los nuevos.

Observese primero que, aunque con considerables reservas por parte de los sectores conservadores y catolicos--y tambien docentes-, va evolucionando el discurso sobre la lectura y el libro, si no totalmente amigo aun ya no tan enemigo: va cundiendo el discurso progresista y reformista sobre el libro considerado ya como "redentor", aun cuando todavia se encuentran fuertes reticencias desde las minorias cultivadas. El discurso en pro de la lectura y mas acoplado a las practicas lectoras efectivas o deseadas, hay que buscarlo en las repetidas manifestaciones de buenas--y logicamente interesadas--intenciones de los editores: a lo proclamado por varias colecciones literarias semanales, o en lo que se escribe, en 1922, Dedalo. Revista Quincenal Iberoamericana de la Industria del Papel, de las Artes Graficas y de la Publicidad editada por Calpe: "hacen falta hojas impresas, muchas hojas impresas ... Esto puede matar aquello. Aquello es la ignorancia, el vicio, la criminalidad, las luchas sociales, la espantosa anarquia ... Esto es el libro, la revista, el periodico que nos llevara a conquistar la verdad, a practicar el bien, a disfrutar la belleza"; y, al referirse a la recien inaugurada Casa del Libro, no dudara en afirmar que
   el libro es sin disputa el mas hermoso y el mas importante
   instrumento de civilizacion, de recreo, de perfeccionamiento
   de la Humanidad manantial purisimo y
   abundante de alegria de riqueza, de felicidad. El que
   nos hace mas inteligentes, mas fuertes y mas humanos.
   Bien merece pues [...] un palacio tan suntuoso.


Este es un discurso correspondido y acompanado por unos nuevos segmentos de la sociedad: los obreros, las mujeres y los ninos y jovenes.

Observese despues que durante el primer tercio del siglo XX en Espana acceden a la lectura de manera significativa unos "nuevos lectores" y, entre ellos, los ninos, las mujeres y los obreros, aparentemente poco aficionados a la lectura de las obras de Valle-Inclan en aquellos tiempos ni despues: de una encuesta aparecida en El Sol de mayo de 1927, resulta una marcada preferencia de las lectoras por Galdos, Cervantes, Concha Espina, Palacio Valdes (citados mas de 100 veces) y luego, con 60 menciones, por Perez de Ayala, Benavente o Blasco Ibanez. Entre las "lecturas gratas" de los 43 espanoles nacidos antes de 1920 (Rivalan Guego), suena poco Valle Inclan y no suele entrar en las lecturas de los obreros asturianos estudiadas por Mato Diaz.

Falta saber mas de las finalidades de sus lecturas, y de sus motivaciones eticas/esteticas, segun los distintos segmentos etarios, sexuales o sociologicos, o linguisticos en aquellas areas de Espana donde estaba vigente otra lengua que el castellano. Este trabajo mas antropologico que sociologico esta casi del todo por hacer, menos en el trabajo de Rivalan Guego.

Y, tratandose de Valle-Inclan, habria que saber como llego a encontrar su publico o un publico contemporaneo (lectores y espectadores) y mas aun extra-contemporaneo (con la ayuda del canon), siempre con el libro y su entorno, de por medio.

Lo que si nos consta es que todas estas lecturas son objetivamente cada vez mas accesibles fisica, economica y esteticamente:

--Gracias al doble y complementario sistema de difusion del impreso en las librerias y en los kioscos. Gracias tambien, aunque en menor medida, al incipiente sistema de lectura publica, en Cataluna sobre todo, con la presencia de obras de Valle-Inclan en las bibliotecas.

--Por ser en total mas baratas (Botrel, "El precio del libro" 511-27).

--Porque para un mismo titulo se dispone ya de versiones formal o economicamente adaptadas.

--Porque la fragmentacion observada en la prensa, en las novelas por entregas, en los fasciculos, etc. no es remora para que luego se pueda llegar a fabricar y poseer un verdadero libro.

--Porque la propia evolucion de la forma del libro permite una mayor accesibilidad a unos textos cada vez mas compartibles gracias a la presencia casi sistematica de elementos ironicos (en la cubierta, de fijo), lo cual compensa el caracter a menudo desalinado y amazacotado de la mancha.

Con razon destacaba Jose-Carlos Mainer la conjuncion que se da entonces de la oportunidad de un publico favorable, la posibilidad de unos medios de difusion idoneos--inclusive la prensa--, la configuracion de una conciencia de autoria (aun cuando muchos autores se resignan a ser "escribidores"), y logicamente algo que leer, difundir y escribir, como explicacion de la pugna o batalla por conquistar a los lectores e incorporar la sensibilidad joven a la audiencia potencial espanola (135-70).

Se trata de un momento, pues, en el que coinciden de alguna manera casi todos los antiguos y unos modernos cauces de expresion cultural y soportes de lecturas, incluso los de comunicacion de masas que tambien se califican de "populares".

Pero ni el texto ni el libro mueren con la muerte de su autor, y este somero repaso a un campo aun no totalmente explorado, peca por ser parcial y demasiado contemporaneo de Valle-Inclan, y convendria estudiar como los sucesivos actores del libro, los editores y demas, a traves de la forma de los libros, han podido contribuir a fortalecer o alterar--y hasta revolucionar- la imagen y el sentido que a traves de la forma libresca se les puede atribuir a Valle-Inclan y a sus textos, y observar como las posibles evoluciones del canon literario han podido ser acompanadas o favorecidas por el canon libresco. Esto se puede comprobar en la exposicion (Santos Zas et alii) que ha dado pie a este trabajo.

JEAN-FRANCOIS BOTREL

Universite Rennes 2

NOTAS

(1.) En este articulo, centrado en Valle-Inclan, utilizo a veces reflexiones y frases de dos estudios mios, citados en la bibliografia final: Libros y lectores en la Espana del siglo XX (2008) y La sociedad lectora espanola a principios del siglo XX (2016).

(2.) Vease el estudio de Miguez Vilas.

(3.) Este es el caso de los Salvat, cuya odisea hispanoamericana ha reconstituido Philippe Castellano.

OBRAS CITADAS

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Author:Botrel, Jean-Francois
Publication:Anales de la Literatura Espanola Contemporanea
Date:Jun 22, 2017
Words:7369
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