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El liberalismo de Jean Baptiste Say, sus discipulos y la Economia Politica en Espana.

The Liberalism of Jean Baptiste Say, his Disciples and the Political Economy in Spain

INTRODUCCION

El liberalismo economico y la teoria de la mano invisible que habia configurado Smith en la WN fueron parcialmente difundidos a traves de los libros de Say, a quien corresponde la formulacion de la Ley que lleva su nombre. Aunque mantiene la doctrina de Smith, Say introduce novedades intelectuales, como el estudio de la utilidad del consumo, punta de lanza para los economistas marginalistas; introduce la teoria del empresario, con influencias de Richard Cantillon; y, al filo de su reformulacion de la teoria del valor, argumenta con mayor coherencia las teorias de la distribucion y del comercio internacional. Esos elementos se desarrollaron en la Escuela Economista de Francia, entre cuyos miembros destaco Joseph Garnier, discipulo de Jerome A. Blanqui, a su vez discipulo de Say y autor de una obra muy difundida en Espana (1).

A partir de estas consideraciones, con el intento de explicar la marcha del comercio exterior de Espana en el siglo XIX, confrontando pensamiento y practica arancelaria dentro de la polemica entre librecambismo y proteccionismo, y puesto que la contribucion de la Escuela Inglesa ha sido ya ampliamente objeto de interesantes analisis (vease por ejemplo Martin Rodriguez, 2009), en este trabajo nos proponemos estudiar como Say, y despues otros tratadistas de la Escuela Economista de Francia, con el alcance academico de sus libros de Economia Politica, influyeron en la andadura de la politica arancelaria espanola de aquellos anos.

Con este fin, en las siguientes paginas intentaremos, primeramente, recordar las diferencias teoricas entre Smith y Say referentes a la teoria del comercio internacional y a los elementos teoricos mas directamente relacionados con ella, ensenando, por ejemplo, como el frances y sus seguidores consolidan una posicion parcialmente relativista, que podemos definir de librecambio teorico y de proteccionismo practico, bajo unas hipotesis particulares (seccion 2). Tambien introduciremos algunos textos de traducciones castellanas de las obras de Say, conforme el uso directo de fuentes primarias, trabajando en la edicion castellana del Tratado de Economia Politica de 1804-1807, que recoge la francesa de 1803; y de modo especial sobre la de 1821, que traduce la innovadora cuarta edicion francesa del Tratado mismo (2) (seccion 3). En fin, seguiremos las politicas de comercio internacional de Espana en los anos del gran debate entre proteccionistas y librecambistas, con el objetivo de verificar nuestra hipotesis de que la lenta transicion en Espana de las politicas proteccionistas a las librecambistas se ha debido a la difusion entre los intelectuales de la epoca -y a traves de ellos en la opinion publica--de las posiciones mas relativistas de Say y de la Escuela Economista de Francia, que antes hemos definido de librecambismo teorico y de proteccionismo practico, segun las condiciones historicas de referencia (seccion 4).

I. DIFERENCIAS TEORICAS ENTRE SMITH Y SAY. LAS APORTACIONES DEL ECONOMISTA FRANCES

En el ambito de la escuela clasica se puede distinguir entre los estudiosos que, como Adam Smith y Jean B. Say, utilizan un metodo historico contextualizado y los que adoptan, por el contrario, un metodo abstracto, como es el caso de David Ricardo y de John Stuart Mill. Ya que el objeto de estas paginas es analizar la influencia del pensamiento de Say y de la Escuela Economista de Francia en el proceso de afirmacion de la politica del librecambio en el ambito del comercio internacional en Espana, nos concentraremos de manera especifica en analizar comparativamente el pensamiento economico de Smith y de Say referente a la teoria del comercio internacional (3), asi como los elementos teoricos mas directamente relacionados con ella (4).

Esta muy difundida la idea de que Say, defensor de la propiedad privada, de la libre competencia y de un papel lo mas limitado posible del Estado en el mercado (5), fue el escritor frances que aparentemente divulgo el pensamiento de Adam Smith en el continente europeo. Sin embargo, las diferencias entre Smith y Say fueron significativas en el plano del analisis economico, tanto que se puede afirmar que el proceso de difusion de las obras de Say supone una correccion de los errores de Smith, sin presentarse claramente una fractura con la WN (6). Muchas fueron las aportaciones innovadoras de Say, aunque recordaremos solo las que mas directamente estan relacionadas con su teoria del comercio internacional, verdadero objeto de este ensayo. Mientras que mantiene la logica smithiana del ahorro, del capital y de la oferta productiva como base de la creacion de riqueza, sin recurrir a la demanda como instrumento de crecimiento economico, el economista frances se opone a la teoria del valor trabajo de la escuela clasica y propone sustituirla por la de la oferta y la demanda de bienes, regulada a su vez por el "coste de la produccion" y la "utilidad del consumo" (7). Ademas, introdujo homogeneidad en la medicion de los factores productivos y anadio un cuarto factor de produccion -el empresario (8) a la tierra, el trabajo y el capital (9), extremo que desarrolla especialmente en el Cours Complet d'Economie politique (1828), no traducida al castellano, como es bien sabido. En esa obra introduce tambien el "conocimiento del sabio" como factor productivo. (Recordemos que el fallecimiento de Say fue en 1832).

Pero el mayor titulo de gloria de Say se debe a su teoria de que la superproduccion generalizada es imposible (10), que se funda en la "Ley de las salidas de la produccion a los mercados", o Ley de Say (11). Es decir, que entre el cobro de dinero por los factores productivos y su gasto, Say no contemplaba, y al parecer no le debia preocupar, la posible existencia de un desfase, incluso generacional (12). Siguiendo la tradicion de la escuela francesa de Cantillon, adopto la teoria del valor-utilidad (13) senalando que la utilidad de las cosas es el primer fundamento de su valor. A partir de ahi Say diferencia las mercancias de las riquezas y subraya que la produccion es, antes que nada, creacion de riqueza, por tanto, de utilidad de las mercancias (14). Desde este punto de vista, queda claro que la medicion de la riqueza, segun el economista frances, depende de la teoria del valor, de manera que en este aspecto, anadiendo al concepto de rendimiento productivo el componente de la utilidad, Say resulta mas claro que Smith, cuya teoria al respecto resulta incongruente. Esta teoria del valor ampliaria su significado para desarrollar una teoria coherente de la funcion de produccion, instrumentando la medicion unitaria factorial, al tiempo que justificaria la teoria de la distribucion frente a Smith.

A este proposito, se puede comentar que el sistema de Say no se justifica solamente por la eficacia, al estilo de Smith, sino sobre una demostracion de las rentas y la justicia social. Los salarios naturales son, por ejemplo, la justa remuneracion de los servicios de los trabajadores. Cuando la demanda de trabajadores, dice Say, es inferior a la cantidad de individuos que se ofrecen para trabajar, sus rentas descienden por debajo de la tasa necesaria para que la clase pobre pueda mantenerse en el mismo numero. Las familias mas cargadas de ninos y de imposibilitados desaparecen; a partir de ese momento, la oferta de trabajo disminuye y, al descender la oferta, su precio sube (15).

Esta teoria, en primer lugar, supone la existencia de tres mercados 'independientes', lo cual significa que son los propietarios, los capitalistas y los obreros quienes han de repartirse el producto. Pero existe una evidente 'interdependencia' entre ellos, lo cual no concuerda con la independencia anterior, a menos que los tres mercados, aunque distintos, funcionen hipoteticamente en condiciones optimas, lo cual no ocurre en la realidad. No obstante, esta critica tiene aparente respuesta en Say. Asi, si tres son los factores de produccion -tierra, trabajo y capital--tenemos que los propietarios de cada factor son el propietario agricola, el capitalista y el "hombre industrioso", que, segun Say, se descompone en tres agentes: sabio, empresario y obrero, propietarios respectivamente del conocimiento, la aplicacion y la ejecucion. De modo que surgen asi cinco factores productivos: tierra, capital, conocimiento, empresario y trabajo (agente laboral). Aunque las rentas pagadas a los factores de la produccion han de ser suficientes para comprar todos los bienes producidos, no existe garantia de que estas rentas percibidas sean gastadas enteramente por aquellos que las perciben. De forma similar, en el comercio internacional, cuando un pais produce mas, puede exportar mas y puede hacer frente de esa forma a mayores importaciones (16). Tanto en los intercambios internos como en los exteriores, a largo plazo "la oferta crea su propia de manda"; sin embargo, este principio no es valido para las fluctuaciones a corto plazo de una economia en regimen de laissez faire.

Al tratarse Say de un autor poco exacto (17), se le entiende a traves de sus ejemplos, como los que demuestran que el mal no estribaba en la superabundancia de productos ingleses, sino en la pobreza de las naciones de las que se esperaba que los compraran. De esto se sigue que la produccion aumenta no solo la oferta de bienes en el mercado, sino normalmente tambien su demanda. Se trata de un principio general de interes teorico. En este sentido, es la produccion misma (oferta) la que crea el fondo del cual fluye la demanda de sus productos: en ultima instancia, los productos se pagan con productos, tanto en el comercio interior como en el internacional. Una expansion equilibrada de todas las lineas de produccion es cosa muy distinta de un aumento unilateral del producto de una industria particular o de un grupo de industrias determinado. Sin embargo, la demanda y la oferta agregadas no son independientes la una de la otra, pues las demandas que componen la demanda total "del producto de una industria (o empresa o individuo) proceden de las ofertas de todas las demas industrias empresas, o individuos", y, por lo tanto, aquella aumentara en la mayoria de los casos (aumento real) si aumentan esas ofertas, y disminuira si ellas disminuyen. (Esta idea es la que Schumpeter llamaria Ley de Say, ya que refleja mejor la idea basica de este). Esta Ley equivale, al menos de modo implicito, al reconocimiento de la interdependencia general de las cantidades economicas y del mecanismo equilibrador por el cual se determinan las unas a las otras, y, por lo tanto, al igual que otras aportaciones de Say, esta ley tiene su lugar en la historia de la genesis del concepto de equilibrio general.

Ademas de lo que acabamos de comentar en el plano teorico, hay tambien que destacar unas diferencias entre Smith y Say en el plano metodologico. Aunque el economista frances, en linea con Smith, rechazase el deductivismo metodologico en favor del uso de un metodo historico contextualizado, Say de hecho critica a Smith en cuestiones de metodo cuando afirma que: "La obra de Smith no es mas que un agregado confuso de los principios mas sanos de la Economia politica, apoyados en ejemplos luminosos, y de las nociones mas curiosas de la Estadistica, mezcladas con reflexiones instructivas; pero no es un tratado completo de una ni de otra. Su libro es un vasto caos de ideas exactas, revueltas, por decirlo asi, con conocimientos positivos" (18). En el "Discurso preliminar" a la cuarta edicion francesa (edicion castellana de 1821) del Tratado, Say escribe enjundiosos argumentos metodologicos para el Analisis Economico (19), ensamblando las tecnicas estadisticas con las propias de la Economia Politica y de la Historia, que se pueden considerar un magno precedente del enfoque de Schumpeter. Su base filosofica es tomar los principios "inalterables" de la naturaleza de las cosas y contrastarlos con la realidad de hechos empiricos particulares "mejor observados, mas acreditados, y comprobados por la experiencia propia". Son muy significativos sus argumentos metafisicos en torno a los "hechos generales o constantes" y los "hechos particulares o variables", al igual que sus reflexiones sobre las "cosas que son" (Estadistica) y las "cosas que suceden" (Economia Politica).

Asi, si por una parte Say acepta en su esquema teorico el planteamiento smithiano iusnaturalista de la existencia de un orden social espontaneo, por otra parte, limita esa vision del mundo, de forma especifica, al funcionamiento del mercado; por contra, en varias partes de sus escritos subraya cuan importante es, para el buen funcionamiento de la sociedad, el papel del legislador, de los administradores y de los educadores, para asegurar que el interes privado e individual se redirija al interes colectivo (20). En este sentido, Forget sostiene que "La diferencia fundamental entre los analisis economicos de Smith y Say [...] pertenece sobre todo al rol mas amplio que Say reconoce al legislador, al administrador y al educador" (21).

A diferencia de Smith, que limitaba la funcion del legislador a intervenciones dirigidas a garantizar la educacion publica, la defensa, la realizacion de obras publicas y, como mucho, a modificar leyes e instituciones segun los cambios de las condiciones economicas existentes (22), Say atribuye al legislador dos funciones fundamentales para garantizar un orden social justo y capaz de realizar el interes de toda la colectividad: debe ayudar a los ciudadanos a descubrir y seleccionar sus verdaderos intereses, puesto que hay muchos que solo se pueden alcanzar fuera del mercado; y respecto a los educadores y a la sabiduria de los estadistas, debe contribuir al alcance y difusion de la cultura de la produccion (23).

Con respecto al tema de los intereses de los ciudadanos, Say distingue entre el egoismo y el interes personal, afirmando que, mientras el primero se funda en un interes solo aparente e inmediato, el segundo se funda en los intereses reales, que, a diferencia del primer tipo de interes, pueden surgir solo si el interes del hombre viene depurado de los vicios de la insensatez (que empuja al ser humano a desear algo danoso), de la ignorancia (que hace a los seres humanos inconscientes de las condiciones daninas de algunos de sus deseos) y de la pasion (que empuja al ser humano a sacrificar su consumo futuro para satisfacer deseos pertenecientes al presente, o a sacrificar el consumo de bienes ciertos del presente para comprar bienes inciertos en el futuro) (24).

Los educadores, en este proceso de preparar a los ciudadanos para el descubrimiento de sus intereses reales, juegan un papel muy importante, que actua de premisa para el trabajo del legislador. Aquellos, en efecto, ganando sus batallas contra la ignorancia, la insensatez y la pasion, ensenan a los ciudadanos la importancia de preservar los fundamentos contractuales de las sociedades en que viven, haciendoles conscientes de que, sin respetar los compromisos contractuales, sus acciones pueden no producir ganancia alguna. En este sentido, los trabajos del legislador, dirigidos a establecer normas y codigos para que los deberes contractuales sean respetados por parte de todos los ciudadanos, son socialmente bien aceptados por la colectividad para protegerse contra las acciones de aquellos que, por cualquier motivo, todavia actuan para alcanzar intereses aparentes y no reales.

Asi, Say afirma "[Los educadores, trabajando] para llevar la luz a la ignorancia, para combatir contra la insensatez, y para someter las pasiones al dominio de la razon, [son benefactores] de la humanidad y [trabajan] verdaderamente para la felicidad de los hombres" (25).

En este sentido, la diferencia entre Smith y Say esta bien clara y marcada: mientras segun Smith, las leyes naturales actuando libremente son capaces de conducir los intereses individuales hacia el interes colectivo, como si existiese una mano invisible capaz de garantizar este proceso de convergencia del interes particular hacia el interes general, en la teoria de Say solo los ciudadanos conscientes de sus intereses reales no necesitan de leyes, porque actuan segun un principio de convergencia del interes particular hacia el interes general, aprendido gracias al trabajo de los educadores; todos los demas necesitan leyes capaces de encauzar sus acciones hacia el interes colectivo, obligandoles a tener respeto a las obligaciones contractuales contenidas en un codigo civil (26).

A partir de las diferencias teoricas y metodologicas que hemos destacado, y volviendo en concreto a la teoria del comercio internacional, se entiende mejor como la edicion castellana del Tratado de Say de 1821 (que, como se ha dicho, responde a la cuarta edicion francesa) manifiesta claramente el relativismo del autor frances en torno al librecambismo en terminos que, entonces, fueron muy expresivos (27). Despues de transcribir un texto de Smith marcadamente favorable al libre comercio, Say escribe textualmente:

"Smith tiene razon sin duda en lo sustancial; pero hay circunstancias que pueden modificar la proposicion generalmente cierta de que cada uno es el mejor juez de su industria y de sus capitales. Smith escribio en un tiempo y en un pais en que estaban y estan aun los hombres muy ilustrados acerca de sus intereses, y muy poco dispuestos a descuidar las ganancias que pueden resultar del uso, cualquiera que sea, de los capitales e industria. Pero no han llegado aun todas las naciones a este grado de conocimientos. !Cuantas hay, en que por preocupaciones que solo puede vencer el gobierno, se esta muy lejos de adoptar varios medios con que pudieran emplearse admirablemente los capitales! !En cuantas ciudades y provincias se siguen por una ciega rutina los antiguos usos de poner el dinero a ganancias! En unas partes solo se sabe imponerle a censo sobre tierras; en otras sobre casas, y en otras en emplearle en los cargos y emprestitos publicos. Cualquier aplicacion nueva del poder de un capital es en estos parajes un objeto de desconfianza o de desprecio: y la proteccion concedida a un uso verdaderamente provechoso del trabajo y del dinero pudiera llegar a ser un beneficio para el pais. En fin, puede haber alguna industria que acarree perdidas al empresario que la promueva por si solo, y que sin embargo sea capaz de producir ganancias muy considerables, cuando los obreros esten acostumbrados a ella y se hayan dado los primeros pasos" (28).

Por si no quedara clara su posicion relativista, Say sigue escribiendo:

"Hay actualmente en Francia las mas hermosas fabricas de sedas y panos que se conocen en el mundo; y quiza son obra de los oportunos estimulos de Colbert, el cual adelanto 2000 francos a los fabricantes por cada telar que tuviesen ocupado. Aqui debe notarse de paso que esta especie de estimulo tenia una ventaja muy particular, porque acostumbrando el gobierno exigir de los productos de la industria privada unas contribuciones cuyo importe de nada sirve para la produccion; aqui por el contrario se volvia a emplear parte de las contribuciones de un modo productivo; aumentandose con una parte de la renta de los particulares los capitales productivos del reino. Apenas se hubiera podido esperar otro tanto del discernimiento y del interes personal de los particulares mismos" (29).

Mas adelante sigue anadiendo que:

"Volviendo al comercio de granos, no quisiera yo que fundandose en lo que he dicho acerca de las ventajas de la libertad, se intentase aplicarla sin medida a todos los casos. Nada es mas peligroso que un sistema absoluto, sostenido con demasiada rigidez, sobre todo cuando se trata de aplicarlo a las necesidades y a los errores del hombre. Lo mejor es dirigirse siempre a los principios que estan reconocidos por buenos, y hacer que se adopten por medios cuya accion obre insensiblemente, y por lo mismo de un modo mas infalible. Cuando el precio de los granos llega a exceder de cierta tasa fijada de antemano, ha producido buenos efectos el prohibir su exportacion, oalo menos el sujetarla a un derecho algo subido; porque vale mas que los que estan determinados a hacer el contrabando, paguen la prima de seguridad al Estado que a los aseguradores. Hasta ahora se ha considerado, en este parrafo, la excesiva carestia de los granos como el unico inconveniente que debia temerse; pero en 1815 temio la Inglaterra que bajase demasiado su precio a causa de la introduccion de los granos extranjeros" (30); para cerrar este capitulo XVII, con el siguiente aserto: "Convengo en que son incomodas las leyes que prohiben la entrada de granos para proteger los intereses del arrendador a expensas de los fabricantes; pero los impuestos excesivos, los emprestitos, una diplomacia, una corte, y ejercitos ruinosos son tambien circunstancias incomodas, y mas gravosas al cultivador que al fabricante. Es necesario restablecer por medio de un abuso el equilibrio natural destruido por otros abusos; de lo contrario, todos los labradores se convertirian en artesanos, y llegaria a ser demasiado precaria la existencia del cuerpo social" (31).

Analizando los pasos antes citados, se puede concluir que Say, si por un lado mantuvo las excepciones de Smith al librecambismo (32), por otro introdujo nuevos elementos de excepcionalidad que le condujeron a expresarse criticamente al respecto con el escoces, presentando toda la casuistica de modo sistematico, con amplia argumentacion convincente, fundandose en sus innovaciones en torno al concepto del valor y su teoria de las salidas productivas al mercado, tanto interior como internacional, que aqui nos compete. Tambien en su ultimo libro, Cours d'Economie politique, Say ofrece una amplia defensa de la doctrina del libre comercio, en terminos de reciprocidad, pero no evita arguir elementos limitativos en algunos supuestos practicos, por razones de prudencia y realismo politico. No olvidemos que el Tratado tenia un sentido, ademas de teorico, tambien practico, del que adolece el Cours, de entidad doctrinal mas acusada a nuestro juicio.

En el capitulo XVI (Des precautions qu'ilfaut avoir avant d'oter les prohibitions), escribe:

"La solidite des raisons que je vous ai exposees, messieurs, pour repousser le systeme exclusif, ne doit pas engager a le proscrire intempestivement et sans precautions [...] L'essentiel est de savoir en quoi consiste le bien: une fois que Ton connait ses vrais interets, on y arrive toujours avec le temps; il se presente des circonstances ou Ton peut, sans beaucoup d'inconvenients, changer quelque chose a une legislations qu'on sait etre facheuse" (33). Y en el capitulo XVII (Si lonfavorise les manufactures nationales en empechant la sortie des matures premieres) senala: "Si les prohibitions de sortie sont admissibles, c'est tout au plus dans le cas ou la matiere premiere que Ton retient n'est pas susceptible d'accroissement par de nouveaux debouches qui s'ouvrent pour elle. C'est d'apres cette consideration qu'en France on interdit, peut-etre avec sagesse, Fexportation des vieux cordages et des chiffons dont on fait le papier [...] Une nation qui n'aurait point ete elevee comme nous dans les habitudes prohibitives, ne pourrait pas facilement concevoir nos motifs pour permettre Fexportation des bons cordages et pour retenir a notre usage les cordages uses et mauvais (34).

El relativismo en la practica del libre comercio, reconocido por Say, tuvo continuidad en la Escuela Economista de Francia, concretamente en uno de sus principales representantes, Joseph Garnier (35), quien en sus Elements de Economie Politique (1845, edicion castellana: 1848), una vez defendido el librecambismo, explicito, de modo sistematico, las excepciones a esta doctrina de comercio internacional (36): 1) Para crear una industria util. Admitida esta excepcion, dice Garnier, es preciso calcular la tasa y la duracion del derecho protector; tasa y duracion que pueden variar conforme el tipo de industria, segun exija mas o menos capital fijo, el mas comprometido y dificil de trasladar. 2) Cuando el sistema prohibitivo fuera un estimulo para despertar a aquellos paises que se hallan en "letargo industrial", pero, anade, a su vez la proteccion no puede ser mas que temporal. 3) Por exigencias politicas, como en caso de guerra, cuando determinados bienes son imprescindibles. 4) La proteccion de cereales, puesto que, viene a decir Garnier, no se puede dejar morir de hambre a un pais. Y 5) por las necesidades del Tesoro publico, advirtiendo que "en eso todos estan conformes". Finalmente, advierte que la aplicacion de la libertad de comercio a los paises sometidos al regimen prohibitivo requiere una transicion, pero debe evitarse que sea demasiado lenta o ineficaz. El proceso supondra el descenso de la renta de ciertos propietarios y comprometera parte del trabajo implicado. Joseph Garnier fue un critico de la Ley de Say, aduciendo que dicha teoria es incompatible con la existencia real de los ciclos economicos (37); defendio las innovaciones tecnologicas para impulsar el crecimiento (38); y opto, en el plano monetario, por la teoria cuantitativa (39).

La estela de Say, a traves de Garnier, dejo planteada la exigencia de que la politica comercial exterior tiene que fundarse en el calculo automatico del coste productivo comparandolo con el valor utilitario del bienestar social promovido por dicho trafico exterior. Este enfoque hallaria respuesta en el analisis del equilibro general, del economista frances Leon Walras, innovador del marginalismo, motivado por el desarrollo del bienestar social (40), pero cuyo contenido aqui no contemplamos.

Con objeto de valorar la politica comercial exterior en Espana durante el siglo XIX, en el proximo apartado vamos a ver las influencias que tuvieron en este pais el pensamiento de Say y el librecambismo frente al proteccionismo.

II. LA INFLUENCIA DE SAY EN ESPANA

Llevan razon quienes explican el exito de los libros de Say en Espana, como veremos, frente al alcance de la WN, por tratarse aquellos de tratados didacticos y mucho mas inteligibles que la obra del escoces. Como hemos visto en el apartado precedente, aunque Say asume substancialmente el librecambismo de la WN, introduce nuevos elementos que facilitarian la recepcion de su obra inicial en un pais como la Espana de los primeros decenios del XIX, cuyos economistas obviaban en este punto el mensaje del autor de la WN, alimentando un proteccionismo relativista que, mas avanzado el siglo, romperia Figuerola, en 1869 (41).

El exito editorial de Say en Espana fue espectacular: cinco ediciones madrilenas del Tratado en 1804-1807, 1816, 1817, 1821 y 1838 (igual numero que las publicadas en frances), mas dos ediciones en castellano publicadas en Burdeos (1821) y Paris (1836), sin contar con una edicion mexicana (1814). Ademas, podemos anadir una edicion separada del Epitome en 1816 y seis versiones del Catechisme d'economie politique: como Cartilla (en Madrid, 1816 y dos en 1822; en Paris, 1827 y en Zaragoza, 1833) y como Principios (en Madrid, 1816) (42). A diferencia de las traducciones e interpretaciones espanolas de la WN de Smith (43), particularmente la traduccion de Alonso Ortiz, que, como ensenan importantes estudios, presenta contrastes con la edicion original britanica, desvelando su escasa o nula fidelidad, realmente las ediciones espanolas del Tratado de Economia Politica de Jean Baptiste Say, en sus sucesivas traducciones son muy fieles al texto frances (44) de modo tambien correlativo, en sus respectivas ediciones, que como es sabido introducen novedades y modificaciones al filo del afan clarificador de su autor.

La obra de Say, segun afirma Schumpeter, creo un entorno de "capitalismo utopico" que brindaba un arsenal analitico en torno al valor-utilidad, el trabajo productivo, la acumulacion, la distribucion y el dinero; asi como la obra del italiano Melchiorre Gioia, Nuovo prospecto delle scienze economiche, 1815-1817, difundida por Mariano Torrente en Cuba en 1835, adopta de J. B. Say el esquema utilitarista, dando importancia a la educacion y al conocimiento del progreso economico, y destaca el papel de la demanda sobre la produccion con una matizada propuesta proteccionista. El pensamiento de Say habia sido bien acogido por Eudald Jaumandreu, Manuel Maria Gutierrez, el marques de Valle Santoro y Jose Espinosa de los Monteros. Lluch y Almenar dan buena cuenta de ello (45). Por su parte, los economistas que habian pasado por el exilio en el Reino Unido o en Francia, como Jose Canga Arguelles, Alvaro Florez Estrada, Jose Joaquin de Mora o Andres Borrego, acusan solo influencias difusas, mas bien eruditas, del pensamiento de Say, siendo autores eclecticos en su doctrina economica (46). Lo destacable es que un extremo tan significativo en Say como es el librecambio no cuajo inicialmente entre los autores espanoles de Economia Politica; tanto que se afirmo mas su version relativista del librecambismo, donde, bajo unas hipotesis historicamente verificadas, a pesar de la validez reconocida al planteamiento del librecambismo teorico, se sugerian recetas de proteccionismo practico. El libro de Valle Santoro, Elementos de Economia Politica con aplicacion particular a Espana (Madrid, 1829) (47), por ejemplo, a pesar de que trato de sintetizar las teorias de Smith y Say, se fue apartando del librecambismo de ambos autores en estricto sentido a lo largo del libro, inclinandose a posiciones de proteccionismo practico para Espana. Asimismo, el catedratico de Economia Politica malagueno, que pro logo la edicion espanola del Tratado de Say de 1817, que se transcribe en la edicion ya ampliamente citada de 1821, en aquel prologo se manifiesta librecambista, pero despues se pronunciaria a favor del proteccionismo en distintas ocasiones (48). Esta forma de relativismo entre teoria y practica, que a partir de ahora llamaremos eclecticismo, sera predominante entre los economistas espanoles hasta el punto de que en la politica comercial arancelaria de este pais se impondra un proteccionismo relativista durante los decenios de 1830 y de 1840 que se consolidara, como veremos en el apartado siguiente, en el arancel de 1849.

Desde 1850 y hasta 1856, con claro predominio (49), los libros de Economia Politica mas recomendados en Espana fueron el Curso de Del Valle, el Tratado de Colmeiro y los Elementos de Joseph Garnier (50). Veamos la marcha de la politica comercial en Espana como reflejo del pensamiento economico volcado en los libros y manuales predominantes de Economia Politica. Por entonces, las traducciones de las obras de Sismondi, Blanqui y Rossi, asi como los manuales espanoles de Economia Politica, recogen criticas al liberalismo de Smith; tambien en 1833 se publico una edicion, aunque recortada, del Ensayo de Cantillon (51). La via de influencia de Jean Baptiste Say en Espana seria parcial e indirecta desde mediados de siglo XIX, es decir, en la etapa del segundo imperio frances (el momento del Tratado Cobden-Chevalier entre Francia y Reino Unido), a traves de la Escuela Economista de Francia, constituida por discipulos directos de Say, como Blanqui y Rossi; y finalmente con Joseph Garnier, discipulo del primero y heredero de la catedra de su maestro en la Escuela de Comercio de Paris. Sus Elementos de Economia Politica fueron traducidos y editados en castellano cinco veces: 1848, 1853, 1861, 1864 y 1874.

Y nos preguntamos ?como se fraguo el arancel librecambista establecido por Laureano Figuerola en 1869? La respuesta cuenta con importantes estudios (52), ya publicados, por historiadores especialistas sobre el tema y no vamos a detenernos, en extenso, en este asunto bien conocido. En Madrid el librecambismo contaba con destacados economistas y politicos, como eran L. M. Pastor (53), L. Figuerola, E. Castelar, G. Rodriguez, J. Echegaray y S. Moret. Existia la Sociedad Libre de Economia Politica de Madrid, fundada por Figuerola, y en 1859 se habia creado la Asociacion para la Reforma de Aranceles, cuyo organo de expresion era la Gaceta Economista. Asimismo, la Asociacion Librecambista de Cadiz promovia el Libre comercio.

Aquellos escritores reproducian escritos de autores librecambistas, siendo destacable la influencia de F. Bastiat, a traves de L. Figuerola y particularmente de L. M. Pastor, quien escribiria en ese empeno Lecciones de Economia Politica (1868), impreso por Gaceta Economista. Figuerola, a su vez, en sus ensenanzas en la Universidad de Barcelona, recurriendo a los libros de Bastiat, habia sido muy critico con el Curso de Economia Politica (1852) de Eusebio Maria del Valle, de ideas proteccionistas.

La Asociacion para la Reforma de Aranceles constituia la oposicion progresista a Isabel II y organizo un ciclo de conferencias en 1862-1863, en el Ateneo Cientifico y Literario de Madrid, entre cuyos conferenciantes figuran personalidades politicas de la Revolucion de 1868, como Figuerola, Azcarate, Pastor, Castelar, Moret y Echegaray, constituyentes del "centro de la escuela economista" que llegaria al poder en aquel ano, con Figuerola como ministro de Hacienda. De aquellas conferencias emano la Ley de 21 de julio de 1865, que autorizaba al gobierno a suprimir el derecho diferencial de bandera para los bienes procedentes de Europa y a rebajar los derechos arancelarios en determinados casos.

Destronada Isabel II en la revolucion de septiembre de 1868, la Gloriosa llevo a los librecambistas al poder y los proteccionistas se encontraron en manifiesta inferioridad. No adelantemos acontecimientos y veamos los antecedentes de la politica comercial exterior de Espana al arancel librecambista de Figuerola dictado en 1869, cuyo alcance senalaremos a renglon seguido.

III. POLITICA COMERCIAL EXTERIOR ESPANOLA

La marcha hacia el libre comercio en los paises europeos parece que estuvo mas motivada por ideologia que por intereses economicos. Asi, Luis Napoleon y Bismarck utilizaron respectivamente en sus paises los Tratados de Comercio para sus fines de politica exterior, lo cual fue plenamente aceptado en el conjunto europeo. En el Reino Unido, la influencia librecambista de Adam Smith, David Ricardo y la Escuela de Manchester no llegaria hasta 1846, cuando Peel, Huskisson y Cobden aplicaron el libre comercio, lo cual no se observa en ninguna otra nacion.

La expansion del librecambismo en Europa se produjo en terminos de reciprocidad durante el tercer cuarto del siglo XIX. Acabo en 1874 con el giro proteccionista generalizado en todos los paises menos en el Reino Unido. En la politica comercial exterior de Espana tenemos que distinguir la etapa de 1820-1849, que es la que nos ocupa, durante la cual se inicio un tenue movimiento liberalizador del comercio exterior, coincidiendo con las traducciones al castellano y la influencia academica del pensamiento economico de Jean Baptiste Say y de los autores espanoles que estaban bajo la influencia del economista frances. Con el arancel de 1849 el principio del mercado reservado habia pasado a mejor vida, como dice Vicens Vives (54).

Los vientos a favor del librecambio continuaron y en 1869 se implanto efectivamente en Espana el arancel librecambista de Laureano Figuerola. En otro trabajo Hernandez Andreu (55) defiende la tesis de que los rasgos librecambistas en la politica comercial exterior persistieron hasta 1891, pero este asunto aqui no compete.

El decreto de 1820 habia marcado la politica proteccionista al menos hasta la reforma de Figuerola. El ministro Ballesteros dispuso el arancel proteccionista de 1825, que aumento los costes industriales. Establecio un derecho unico ad valorem en reales y maravedis sobre el derecho diferencial de bandera y gravo a los buques extranjeros entre un 50 y un 300 por cien respecto de los nacionales. Se incluyo una lista de derechos de balanza y puertos y otra lista de generos prohibidos que subia a 657 productos, estableciendose el principio de mercado reservado.

Tanto la Junta de Comercio como la Comision de Fabricas de Hilados, Tejidos y Estampados de Algodon del Principado de Cataluna protestaron por las concesiones hechas al austriaco Dolfus (1827) para introducir 30.000 piezas de percales y muselinas, a cambio de establecer una fabrica de tejidos en San Fernando; asimismo, criticaron la subvencion del gobierno al empresario Bonaplata (1833) a traves de la direccion general de rentas, para instalar en Cataluna maquinas de vapor y de tejer. La fabrica de Bonaplata fue destruida en un episodio ludita, sin que hubiese indemnizaciones ni subvencion alguna, ya que la Hacienda publica espanola carecia de recursos.

Por decreto de 30 de abril de 1832 se eliminaron los privilegios para importar tejidos de algodon en Espana. Acabada la guerra carlista (1839), los librecambistas entraron en el gobierno y de modo prioritario se ocuparon de los intereses de los consumidores, aunque tuvieron tambien en cuenta los intereses de los empresarios industriales. Entre 1834 y 1841 aumentaron las importaciones de algodon en rama, fueron numerosas las entradas de maquinas de vapor y crecieron las producciones de manufacturas de algodon en Cataluna.

La Comision de Fabricas de Cataluna era prohibicionista y le preocupaban las intervenciones librecambistas de quienes defendian las doctrinas de Adam Smith, de Jean Baptiste Say y de Alvaro Florez Estrada. A tal efecto fue creada en Madrid una efimera Asociacion Defensora del Trabajo Nacional y en 1834 fue presentada en Barcelona una Memoria sobre la conveniencia de establecer un sistema prohibitivo en Espana en la que se criticaban las obras de los economistas librecambistas y de los partidarios del libre comercio. Asimismo, se pedia la proteccion de las producciones agricolas por provincias, al filo de la ley vigente de prohibir granos extranjeros. Por otro lado, en 1836, la Junta de Comercio de Barcelona reclamaba proteccion a la industria a traves de un representante en la Junta de Aranceles que contaba tambien con el apoyo de intereses gallegos.

Al mismo tiempo, a partir de 1835, el librecambismo conquistaba apoyos en todas las provincias espanolas con influencias en la Junta de Aranceles. En la oposicion estaban personalidades como Eudald Jaumandreu, Buenaventura Carlos Aribau (Casa Banca Marques de Remisa) y Pascual Madoz. El arancel de 1841 tenia 4 tarifas arancelarias (Importacion de generos del extranjero, Importacion de generos de America, Importacion de generos de Asia y Exportacion de generos del Reino). Contenia 1.506 partidas (807 con un derecho del 15%, 247 con un derecho del 20%, 94 con un derecho del 25% y algunas con un derecho entre el 30 y el 50%). Establecia 83 prohibiciones, favoreciendo a los cerealistas castellanos y textiles catalanes; y prohibia la entrada de trigo y otros granos extranjeros.

Segun Guell y Ferrer, aquel arancel suponia un descenso de proteccionismo respecto al arancel anterior y era un avance a favor de la causa liberal. Guell y Ferrer era un hombre rico, procedente de Cuba y poco ilustrado, que criticaba los bajos derechos de las importaciones de maquinaria, lo cual, segun el, frenaba el desarrollo en Espana de una industria de bienes de equipo; pero extranamente no criticaba el aumento de derechos para materias primas. Yllas y Vidal senala que debido al arancel de 1841 desaparecieron muchas fabricas de seda en Malaga, Reus, Manresa y otros sitios (56).

Los anos de 1844-1845 fueron de descenso proteccionista. Los libros de autores seguidores de Say, como los arriba mencionados, tuvieron su impacto politico, y en 1846 se constituyo la Asociacion Librecambista de Espana con la llegada a Cadiz del liberal Cobden (57). Siendo Presidente del Consejo de ministros Narvaez y Alejandro Mon ministro de Hacienda, se establecio el arancel de 1849. Tenia 1.410 partidas y solamente se prohibian 14 productos. Desaparecieron las tarifas para America; se eliminaron los privilegios a industrias o sociedades y fueron autorizados los depositos comerciales. Se adopto el sistema de tarifas especificas. En la metalurgia solo se prohibieron las armas de fuego. En el sector textil se permitio la entrada de hilados desde el numero 60 en adelante y desde 26, 15 y 20 hilos para arriba en los tejidos, muselinas y panuelos, respectivamente. Estos limites no supusieron competencia a la industria catalana porque esta trabajaba con numeros inferiores a los expresados, que permanecian prohibidos.

El arancel de 1849 subsistio hasta 1869, porque los que se publicaron en 1855, 1856, 1857, 1858, 1862 y 1865 obedecieron solo a normas arancelarias de adaptacion a los nuevos principios del sistema metrico decimal, o bien a las nuevas unidades de valor, reales y escudo, al arancel basico de 1849. Conforme las importaciones de algodon aumentaron la industria textil algodonera se expandio, y Puges reconoce el avance librecambista en estos anos (58). Con todo, el liberalismo economico estaba sometido a criticas revisionistas que iban en aumento.

Las Bases Arancelarias de la nueva Ley de Figuerola, de 12 de julio de 1869, suprimieron todas las restricciones exportadoras e importadoras y los derechos diferenciales de bandera (59). La famosa base quinta de la Ley de Ba ses disponia que durante 6 anos (o sea hasta 1875) serian inalterables los derechos clasificados como extraordinarios; pero que a partir de aquella fecha deberian reducirse gradualmente hasta llegar a equipararse, en el duodecimo ano (1881), a los derechos fiscales. Despues de 1875, suspendida la base quinta se firmaron numerosos acuerdos comerciales con los que Espana consiguio a cambio el trato de Nacion Mas Favorecida (NMF), excepto en el caso de Francia.

En 1877 se creo la doble columna del arancel; para las naciones sin acuerdo comercial regiria la primera, con derechos mas elevados; y con las naciones con las que se hubiese llegado a un acuerdo se abria la segunda columna, con derechos mas reducidos; el objetivo era estimular a las naciones a negociar ventajas reciprocas con los derechos aduaneros. Conviene advertir que el arancel de 1869 preveia una revision cada tres anos de los tantos fijos de proteccion que se percibian en las aduanas, segun la marcha de los precios; pero en 1877 no se habia hecho ninguna rectificacion, resultando que el derecho aduanero que se estaba cobrando era superior al que correspondia si se queria mantener el porcentaje protector marcado por Figuerola (afectaba a 101 partidas de las 287 del arancel) (60). No obstante, los nuevos valores reducidos en el arancel de 1877 no sustituyeron a los anteriores, sino que constituyeron la segunda columna para ser aplicada a los bienes que provinieran de paises con los cuales Espana tenia un tratado comercial.

El decenio de 1880 constituyo una epoca expansiva para el comercio exterior de Espana; las importaciones y las exportaciones crecieron y se mantuvo el superavit comercial; esta etapa se caracterizo por la busqueda del librecambismo dentro de un marco relativista. No se baso en el principio unilateral de Figuerola sino en el sistema de la reciprocidad, entonces predominante entre las naciones. La situacion del vinedo espanol en estos anos fue muy prospera, ya que aumento su cultivo y gano al mercado frances de vinos hasta 1892. Las principales causas del giro proteccionista fueron: 1) El deficit presupuestario espanol y que la renta de aduanas era la que generaba ingresos crecientes; y 2) La negativa de Francia de renovar el tratado comercial, dada la recuperacion de sus vinedos y superada la filoxera en el pais vecino (61). Ello consolido el arancel proteccionista de 1891, andadura iniciada en el resto de paises europeos ya desde alrededor de 1874, con la excepcion del Reino Unido, donde prevalecio el librecambismo unilateral.

Conclusiones

Hemos utilizado el metodo historico, mediante el apoyo de elementos teoricos con fines interpretativos, aplicado a textos de las obras de Say, en sus respectivas versiones castellanas y, en su caso, sobre la correspondiente edicion francesa original. Contrastamos aspectos del pensamiento de Say respecto al contenido en la WN, refiriendonos a elementos basicos y significativos que definen tanto similitudes como diferencias. Por tanto, senalamos las divergencias en la teoria del valor, de la produccion y de la distribucion, constatando el concepto de utilidad de Say, que tiene antecedentes en R. Cantillon.

Insistimos en las diferencias de metodo y en los fundamentos doctrinales entre Smith y Say. A este proposito, hemos recordado aspectos del contenido social que advertimos en el analisis teorico de Say, en cuanto al alcance de la educacion y a la importancia de la investigacion cientifica para el desarrollo y el bienestar colectivo, en el sentido de que ello acarrea mas protagonismo del Estado en sus responsabilidades civicas. Recordadas estas vicisitudes, distintivas y basicas, entre el pensamiento de Say y Smith, nos centramos, a modo de concrecion, sobre las diferencias de ambos en torno al tema del librecambio, cuestion de intenso dinamismo doctrinal y politico durante el siglo XiX.

En este ambito mas concreto, que aqui nos concierne, hemos precisado la reformulacion del librecambismo de Smith por parte de J. B. Say, quien argumenta de modo mas solido su posicionamiento en el tema en terminos relativistas. Que le distinguen un tanto del escoces en sus especificos valores humanistas y coherentemente con su teoria del valor para la produccion y distribucion de bienes; asi como en su teoria, mas personal, de la Ley de salida de productos de los mercados, que alcanza tambien al comercio internacional. Asimismo, este planteamiento de Say, junto a su atencion al componente social de la Economia Politica, tuvo secuelas significativas entre economistas de la Escuela Economista de Francia, como Joseph Garnier, abriendo una via para virtualidades ulteriores entre lo mas granado de la escuela francesa, como seria su epigono Leon Walras.

En lo referente a la politica comercial exterior de Espana, una vez expuestos con algun detalle sus hitos destacables en el siglo XIX, ratificamos la casi nula influencia de la WN de Smith en el proceso, al menos directamente; y, por el contrario, corroboramos la incidencia activa de las obras de Say en ella hasta el arancel de 1849. Paralelamente debieron influir las particulares interpretaciones de la WN hechas por economistas espanoles, liberales en terminos genericos, pero partidarios del proteccionismo para el comercio exte rior espanol. Otros, tambien cualificados economistas, abandonaron sus iniciales proposiciones librecambistas, como es el caso deM. M. Gutierrez y del Marques de Valle Santoro, estrechando posiciones con el proteccionismo relativista.

Joseph Garnier, a su vez, a traves de sus Elementos, tendria su alcance, al menos hasta la edicion de 1864. Su ultima edicion, diez anos despues, pudo tener encaje politico con la especifica andadura del arancel librecambista de 1869, sometido a nuevas regulaciones, tal como hemos indicado. La irrupcion de este arancel librecambista responderia a un excepcional impulso ideologico, en cuya efectividad habria intervenido, como esplendida plataforma institucional, el Ateneo Cientifico y Literario de Madrid; y el prestigio intelectual y politico de sus impulsores, quienes se inspiraron, especialmente, en el economista frances F. Bastiat.

DOI: 10.15581/015.XX.1.7-34

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RECIBIDO: 8 DE MARZO DE 2015/APROBADO: 7 DE OCTUBRE DE 2016

JUAN HERNANDEZ ANDREU

Profesor del Departamento de Historia e Instituciones Economicas Universidad Complutense de Madrid

jhandreu@ccee.ucm.es

Guido Tortorella Esposito

Profesor del Dipartimento di Diritto, Economia, Management e Metodi quantitativi Universita del Sannio di Benevento, Italia

guidotor@unisannio.it

(1) Otro economista frances, tambien traducido y difundido, fue F. Bastiat, autor muy practico y dado a narraciones descriptivas a favor del librecambio, a quien Schumpeter descalifica cientificamente. Schumpeter, J.A. [1954 (2012)], p. 561, dice de el "pero su escasa capacidad de razonamiento, en cualquier caso, de manejar el aparato analitico de la economia elimina al libro (de Bastiat) de la consideracion propia de nuestra historia. No sostengo que Bastiat fuera un teorico malo, sino que no fue un teorico". Segun Bastiat, el origen del libre comercio fue resultado del desarrollo de la democracia. El libre comercio iba en el interes de la clase burguesa en Inglaterra y de la aristocracia terrateniente en el Continente, mientras que la proteccion beneficiaba a la nobleza en Inglaterra y a las burguesias manufactureras. Bastiat, F. [1845 (1964)], p. 92. Consultese Hernandez Andreu, J. yAlvarez Vazquez, N. (2005), p. 62.

(2) La edicion castellana del Fondo de Cultura Economica de 2001 se equivoca diciendo que traduce el texto que responde a la primera edicion en frances y se equivoca de nuevo al atribuirse que la suya es la primera edicion en castellano. He podido comprobar, a traves de numerosos textos, no de modo exhaustivo, que los contenidos de la edicion del FC.E. son bastante fieles, con precision significativa, a la edicion espanola de 1821.

(3) Vease, entre otros, Plassart, A. (2009).

(4) Referente a la contribucion en materia de comercio internacional de David Ricardo y de John Stuart Mill vease, entre otros, Martin Rodriguez, M. (2009), pp. 89-91; Maneschi, A. (2004); Fujimoto, M. (1992). Vease tambien Chacholiades, M. (1992) y Rodriguez Braun, C. (2006).

(5) Say,J.B. (1821). Cap. XIV,T. I., p. 91 yss.

(6) Lluch, E. yAlmenar, S. (2000), p. 110. Vease asimismo Delmas, B.; Demals, T. y Steiner, P. (1995) y Hernandez Andreu,J. (2008).

(7) Say, J.B. (1821), T. I, pp. 1-11.

(8) Schumpeter, J.A. (2012), pp. 618-619: "Y Cantillon ha sido, que yo sepa, el primero en utilizar el termino 'entrepreneur'... Say, J.B., que seguia la tradicion francesa (Cantillon), fue el primero en atribuir al empresario--como tal y distinto del capitalista--una posicion determinada en el esquema del proceso economico". Veanse tambien Menudo, J. M. y O'Kean, J. M. (2005), p. 119: "El empresario es el protagonista de la obra de Say, J.B.", al que atribuye una funcion principal "en el sistema de formacion y distribucion del capital, en su concepto de innovacion y de division del trabajo, en la ley de los mercados y en el sistema de distribucion de rentas". La teoria del empresario de Say se desarrolla, sobre todo, en su obra tardia, el Cours Complet d'economie politique pratique (1828), libro que precisamente no se tradujo al castellano, quizas por la saturacion ya de los libros de Say en el mercado editorial espanol o por no encajar con el momento historico. En cuanto al por que del surgimiento del empresario en Say, radica en su enfoque teorico elaborado desde la produccion, asi como en su teoria del valor. Asi, "con un enfoque distributivo, la demanda no hubiera provocado una especial atencion para la produccion. Sin una teoria del valor-utilidad, la actividad empresarial no es requerida como un factor de produccion diferenciado, al no precisar una condicion necesaria para la produccion cuya funcion sea la adicion de utilidad en los bienes". Menudo, J. M. y O'Kean, J. M. (2005), p. 120, nota 2.

(9) Say, J.B. (1821), Cap. XI, T. I, p. 68. Asimismo, puede consultarse en Say, J.B. (2001), Cap. XI, p. 98.

(10) Say, J. B. (1821), Cap. XV, T. I, pp. 98 y 99.

(11) Say,J.B (1821), Cap. XV, T. I,pp. 100-102. Vease el mismo texto en. Say, J.B. (2001), Cap. XV, p. 124. En esta teoria se desconoce la tendencia al atesoramiento para emplear el dinero en oportunidades mejores -motivo de especulacion en TG de Keynes-, y los problemas nacidos en los arranques del desarrollo, cuya solucion exige formulas proteccionistas. Se parte, pues, de un supuesto incierto. La conclusion tampoco puede ser verdadera. Por eso, para Say, la variacion del mercado, los fenomenos de oscilacion, son hechos sin gravedad profunda: son desordenes pasajeros y parciales que desembocaran pronto en el orden restaurado. Si a veces hay sobreproduccion general, nunca sera debido a la sobreproduccion de una misma mercancia. El que en un lugar determinado de la tierra algunos productos no encuentren compradores mientras que en otro no se puedan adquirir, porque faltan en el mercado, es debido a la existencia de obstaculos artificiales que impiden "el reencuentro natural".

(12) La Ley de Say, si bien fue refutada por Sismondi, Malthus y Marx, continuo dominando el pensamiento economico hasta que Keynes la relegara a una posicion secundaria Ver Schumpeter, J.A. (2012), pp. 682 y ss. El hecho de haberse aceptado la ley de los mercados de Say sin someterla a critica, o de que las criticas no trascendiesen efectivamente, puede haber retrasado el estudio de los ciclos economicos durante varios decenios. Schumpeter, J.A. (2012), p. 692. Vease asimismo Hernandez Andreu, J. (2014).

(13) Consultar Schumpeter, J.A. (2012), p. 553. Por su parte, dicenMenudo y O'Kean: "La tradicion en el estudio del empresario, que comunmente se supone iniciada por Cantillon, tiene como cima la obra de Say. El empresario en Say ha retomado protagonismo y su papel, ligado a la incertidumbre y vinculado a una demanda dinamica, muestra las huellas de Cantillon, rompiendo con la herencia de los avances de capital. Pero la influencia de Turgot tambien se pone de manifiesto, ya que la funcion empresarial se presenta inmersa en la industria del hombre, y el empresario dentro del hombre industrioso, lo cual permite a Say separar la funcion empresarial del capital y retomar la literatura de los avances de capital con un empresario independiente". Menudo, J. M. y O'Kean, J. M. (2005), p. 122, nota 6. La marginacion de la funcion del empresario presente en Adam Smith alargo la influencia de la teoria del empresario de Cantillon hasta los anos de 1830, aunque hubo autores espanoles que trataron, de modo original, de explicar la funcion empresarial.

(14) Tortorella Esposito, G. (2013). En este sentido, se le puede atribuir cierto indicio precursor del enfoque marginalista. El exito del programa de investigacion marginalista produciria importantes contenidos teoricos durante el siglo XX. Los escritos de Jevons, de Menger y de Walras inspiraron nuevos filones de investigacion, de los cuales surgieron la escuela austriaca de matriz mengeriana y la neoclasica de influencia jevonsoniana y walrasiana. En ambas converge la tesis marginalista de que el Estado debe limitarse a proveer la satisfaccion de algunas necesidades colectivas y garantizar la promocion de la libre competencia; pero en cuanto a economia positiva presentan importantes diferencias teoricas en el modo diverso de interpretar la aproximacion al individualismo metodologico. Los neoclasicos reducen la racionalidad del agente economico a un mero axioma matematico, desnudo de sus componentes psicologicos, limitando el comportamiento de cualquier agente economico al de homo oeconomicus representativo, cuya funcion de utilidad resulta enjaulada en el perimetro de un orden de preferencias que opera a traves de rigidas normas de reflexion, de exhaustividad y de transitividad; por el contrario, el programa de investigacion de la escuela austriaca presta mayor atencion a los aspectos psicologicos que guian la accion del hombre, definiendo asi una funcion de utilidad que opera en el ambito de un orden de preferencias que varia de individuo a individuo, con base en una vision subjetiva del mundo externo con el cual se interacciona, madurada sobre una base experimental.

(15) Say, J.B. (1840), p. 47. Cfr. con Say, J.B. (1852), p. 46.

(16) Sin embargo, Say,J.B. (1821), T. II, pp. 6 y ss.

(17) Oser, J. y Blanchfield, W.C. (1980), pp. 137-138. Schumpeter, J. A. (2012), pp. 683-692.

(18) Say, J. B. (1821), p.LXXII.

(19) Say,J.B. (1821), pp. LXX-LXXVI. Asimismo, en Say,J.B. (1852), pp. 1-31, nuestro autor en sus "Considerations Generales", que preceden a la obra, argumenta ampliamente a favor del caracter social de la Economia Politica, advirtiendo de las implicaciones de esta ciencia con la moral, aunque sean ciencias distintas.

(20) Vease Forget, E. (1993); Hashimoto, H. (1980) y (1982).

(21) Forget, E. (2001), p. 195.

(22) Vease Hollander, S. (1973); Haakonssen, K. (1981) y Winch, D. (1996).

(23) Vease Say, J.B. (1796); (1800) y (1803), capitulos 13, 19 y 20.

(24) Say,J.B. (1848), p. 719.

(25) Say,J.B. (1848), p. 719.

(26) Forget, E.L. (2001), p. 203 y pp. 210-213.

(27) Hemos comprobado la fidelidad en el texto castellano del Tratado de Economia Poli-tica (2001), traducido de la edicion francesa de 1841, con el texto castellano, que estamos comentando, de 1821.

(28) Say, J. B. (1821), I, pp. 154-155. Cotejese en Say, J. B. (2001), p. 162.

(29) Say, J. B. (1821), I, pp. 155-156. Cotejese en Say, J. B. (2001), pp. 162-163.

(30) Say, J. B. (1821), I, pp. 187-188. Cotejese en Say, J. B. (2001), p. 185.

(31) Say, J. B. (1821), I, p. 190. Cotejese en Say, J. B. (2001), pp. 187-188.

(32) Martin Rodriguez, M. (2012), pp. 241-243.

(33) Say, J. B. (1852), I, p. 600.

(34) Say, J. B. (1852), I, pp. 603-604.

(35) Garnier fue el director del Journal des Economistes desde 1845 a 1855 y de 1866 a 1881; y fue profesor de Economia en el Ecole des Ponts et Chaussees. Discipulo de Blanqui, fue un insigne economista de la Escuela Economista de Francia.

(36) Garnier, J. (1848), pp. 261-272.

(37) Garnier, J. (1848), pp. 245-246.

(38) Garnier, J. (1848), p. 251.

(39) Garnier, J. (1848), p. 172 y pp. 178-179.

(40) Hermann, A. (2016).

(41) Fuentes Quintana, E. y Perdices de Blas, L. (1996), p. LXXTTT.

(42) La WN tuvo poco calado en Espana. Fueron autores del siglo XVIII quienes leyeron directamente la obra de Smith. Habitualmente fue conocida a traves de traducciones manipuladas, por la censura inquisitorial o por rechazo sin paliativos al librecambismo del escoces. La misma actitud tuvieron destacados economistas a principios del XIX como Ramon Lazaro de Dou y Eudald Jaumandreu. Otros escritores de Economia Politica se inspiraron en Say, junto a la confluencia de otras ideologias, como fueron Florez Estrada, Gonzalo de Luna y, particularmente, el Marques de Valle Santoro. Valentin de Foronda en la tercera edicion de sus cartas (1821) si se manifesto librecambista.

(43) Cabrillo, F. (1978). Lluch, E. yAlmenar, S. (2000), p. 110. Perdices de Blas, L. (2003), pp. 247-277.

(44) Schwartz, P. (2000). Lasarte, J. (2000). Fuentes Quintana, E. y Perdices de Blas, L. (1996). Perdices de Blas, L. (2003).

(45) Las versiones de las sucesivas ediciones castellanas del Tratado de Economia Politica de Say merecerian un estudio monografico, confrontando aquellas con las sucesivas ediciones originales francesas. Por nuestra parte, las comparaciones puntuales de diversidad de temas y textos en este sentido demuestran fidelidad y correccion. Menudo y O'Kean (2005) tratan el tema de la difusion de las obras de Say en Espana, centrandose en la teoria del empresario, incoada brillantemente por Richard Cantillon. Revisan el Tratado y otras obras de Say traducidas al castellano, hasta el Cours Complete (1828, 1852), que consideran el libro mas emblematico, el ultimo del autor frances, siempre, claro, desde la perspectiva de la teoria empresarial, senalando su ausencia editorial en espanol. Un elemento analitico en su ensayo es el estudio etimologico del termino empresario y sus antecedentes. En este campo no entramos. En lo que a nuestro analisis concierne observamos traducciones correctas conforme la lexicografia economica disponible, a nuestro entender suficientemente expresiva e inteligible. En este sentido, la edicion castellana de 1821, que no recogen Menudo y O'Kean, fue un avance importante respecto a la edicion de 1804. En aquella observamos un explicito atisbo de librecambismo relativista, que en parte se desvanecera en la famosa edicion del Cours Complete (1828), donde Say defiende el librecambismo en terminos de reciprocidad, dentro del enfoque teorico mas propio de dicho libro que en el Tratado -quizas por ello no llego a traducirse-, aunque tambien introduce elementos intervencionistas al adoptar ciertas perspectivas de realismo politico, que mencionaremos despues en el texto. El libre comercio entrara despues en Espana por el arancel de Figuerola de 1869, bajo directa influencia de Bastiat y los economistas del Ateneo de Madrid (Pastor, Sanroma y Rodriguez, principalmente).

(46) Lluch, E. y Almenar, S. (2000), pp. 111 y ss.

(47) Lluch, E. y Almenar, S. (2000), p. 115.

(48) Serrano Sanz,J.M. (2012), p. 14 y siguientes.

(49) Martin Rodriguez, M. (2012), pp. 250-252.

(50) A imitacion de la de Francia, se creo la Escuela Economista de Espana en el decenio de 1850; se oriento a la defensa del librecambio de modo predominante, generando la polemica librecambismo frente a proteccionismo. En 1857 se formaria la Sociedad de Economia Politica en Madrid, tambien denominada Libre, entre cuyos miembros habria diversidad de pensamiento (Laureano Figuerola, Manuel Colmeiro, Gabriel Rodriguez, llegando a incluir a Luis Maria Pastor, Moret, Castelar y otros). El arancel librecambista de 1869, dispuesto por Figuerola como ministro de Hacienda, marco un hito en la politica economica liberal. Despues el librecambismo se mantendria a traves de Tratados de Comercio y desapareceria con el nuevo arancel de 1891, al negarse Francia a prorrogar el Tratado de comercio con Espana. Se inicio aqui, como en el resto de paises europeos (excepto en el Reino Unido), pero de modo mas intenso, una larga etapa proteccionista.

(51) Lluch, E. y Almenar, S. (2000), p. 135.

(52) Sidney Smith, R. (1973).

(53) Destacamos: Fuentes Quintana, E. y Perdices de Blas, L. (1996). Lluch, E. yAlmenar, S. (2000). Hernandez Andreu, J. y Alvarez Vazquez, N. (2005). Serrano Sanz, J. M. (2012). Martin Rodriguez, M. (2012).

(54) Garcia Ruiz, J. L. (1996).

(55) Hernandez Andreu, J. y Alvarez Vazquez, N. (2005), p. 88.

(56) Hernandez Andreu, J. y Alvarez Vazquez, N. (2005).

(57) Hernandez Andreu, J. y Alvarez Vazquez, N. (2005), p. 87. En Puges, M. (1931), p. 71.

(58) Martin Rodriguez, M. (2012), p. 252. Lopez Lebon, C. y Sanchez, R. (2000), p. 509.

(59) Hernandez Andreu, J. y Alvarez Vazquez, N. (2005), pp. 83-89.

(60) Hernandez Andreu, J. y Alvarez Vazquez, N. (2005), pp. 91-93.

(61) Hernandez Andreu, J. y Alvarez Vazquez, N. (2005), p. 109.

(62) Hernandez Andreu, J. y Alvarez Vazquez, N. (2005), pp. 119-120.
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Author:Hernandez Andreu, Juan; Tortorella Esposito, Guido
Publication:Revista Empresa y Humanismo
Date:Jun 1, 2017
Words:12447
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