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El impacto socio-espacial de las urbanizaciones cerradas: el caso de la Region Metropolitana de Buenos Aires.

Resumen

Este articulo trata sobre las urbanizaciones cerradas en la Region Metropolitana de Buenos Aires (RMBA). El objetivo es entender el impacto socio-territorial de esos barrios a nivel local, metropolitano y nacional. Despues de exponer algunos elementos basicos sobre la historia de esas urbanizaciones y su importante desarrollo reciente en la RMBA, se analiza esta mutacion de acuerdo con tres categorias: las formas arquitectonicas y urbanas; las funciones de los espacios y las practicas sociales que permiten o suscitan; y el tipo de relaciones sociales que se crean en esos lugares. Para cada uno de estos tres aspectos se adoptan sucesivamente dos puntos de vista: por una parte, se contempla la situacion dentro del barrio cerrado, y por otra, se estudian los cambios que esos barrios implican para sus alrededores y para el resto de la ciudad. En conclusion, nos acercamos a la idea de que esos emprendimientos traducen una profunda mutacion de las representaciones de la ciudad para sus residentes: el exito de los barrios cerrados significa un cambio importante en la idea que se hace la gente de lo que son y deben ser la ciudad y la vida urbana.

Palabras clave: barrios cerrados o privados, country clubs, Buenos Aires, espacio publico, seguridad, segregacion residencial, desarrollo urbano, periferia urbana.

Abstract

This paper deals with gated communities in the Metropolitan Region of Buenos Aires (RMBA). It objective is understanding the socio-territorial impact of these developments at local, metropolitan and national levels. After some basics elements about the history of these communities and their important and recent growth in the RMBA, this mutation is analyzed according to three categories: the architectural and urban forms; the functions of this spaces and the practices they allow or provoke; and the kind of social relationships they create. For each of these three aspects, two different points of view are successively adopted: a look at the situation inside the gated community, and secondly, the changes that it creates for its surroundings and for the rest of the metropolis. Finally, the paper comes to the idea that those developments imply a deep mutation of the representations of the city for its residents: the rise of gated communities means a deep change in the idea that people have of what cities and urban life are and should be.

Keywords: gated communities, country clubs, Buenos Aires, public space, security residential segregation, urban sprawl suburbanizacion.

1. Introduccion: consideraciones generales y problematizacion

En el mundo entero, los barrios cerrados --gated communities en Estados Unidos, barrios cerrados o countries en Argentina, condominios fechados en Brasil- aparecen hoy como una forma urbana emergente, presente en diversos grados en paises tan diferentes como Indonesia, Rusia, Estados Unidos, Brasil, Argentina, Sudafrica, Turquia o Egipto. En Estados Unidos, pais que lidera esta tendencia, al menos ocho millones de personas viven en gated communities (Blakely y Snyder, 1997). En la aglomeracion de Buenos Aires, ejemplo a partir del cual desarrollaremos mas particularmente nuestra reflexion, estas urbanizaciones cerradas --presentes desde hace decadas- se han convertido recientemente en un fenomeno urbano masivo, cobrando en los ultimos anos una considerable importancia en las periferias de la aglomeracion. Mientras que el fenomeno era marginal a comienzos de la decada de 1990, se contaban en el ano 2000 en la Region Metropolitana de Buenos Aires (RMBA) 351 barrios cerrados, para una poblacion permanente de alrededor de 50.000 habitantes. Para este punado de privilegiados, a la escala de 13 millones de habitantes de la RMBA, estos 300 kms cuadrados de tierra loteada y enclaustrada constituyen una superficie mas grande que la de la ciudad autonoma de Buenos Aires (Thuillier, 2002) (ver mapas 1 y 2).

El exito de este nuevo objeto urbano, a punto de alcanzar a la autopista y al centro comercial en el rango de los iconos de la (post) modernidad urbana (1), ha generado en el mundo una literatura universitaria, urbanistica y mediatica a menudo muy critica respecto a estos ghettos, acusados de "fragmentar la ciudad", fortalecer los contrastes sociales y "privatizar" el espacio publico. Con todo, la segregacion residencial entre ricos y pobres es una realidad ya antigua en la mayor parte de las ciudades del mundo. Mucho antes de la aparicion de los barrios cerrados, los brutales contrastes socio-economicos golpeaban al visitante europeo de las metropolis del Tercer Mundo en general y de America Latina en particular. Mas generalmente, las elites de todos los paises siempre han sabido aprovisionarse de lugares de residencia y sociabilidad privados, separados de aquellos del "populacho".

En estas condiciones, ?en que es realmente diferente la ciudad "fragmentada" en islotes cerrados sobre si mismos de la ciudad segregada tradicional, tal como la describe la ecologia urbana clasica de la Escuela de Chicago, por ejemplo? ?Son los barrios cerrados simplemente una respuesta pragmatica de los ricos a la violencia urbana, una consecuencia de las crecientes desigualdades debidas a la "globalizacion liberal"? Por el contrario, podemos tambien preguntamos si acaso estas urbanizaciones cerradas no contribuyen a su vez a la decadencia de la ciudad, y si acaso ellas no se alinean en el lado de las causas del mal: ?los barrios cerrados resuelven o refuerzan la crisis urbana? Mas alla de una segregacion acentuada que se inscribe en el espacio a traves de barreras, ?como modifican estos barrios el funcionamiento e incluso la naturaleza de la metropolis latinoamericana? En suma, ?como afectan ellos la urbanidad de las ciudades que redisenan?

Por "urbanidad", entenderemos en este articulo no una cierta cualidad normativa de la ciudad, sino el conjunto de propiedades de un espacio urbano y las relaciones que establecen sus residentes con ese espacio. Para simplificar distinguiremos tres componentes de esta urbanidad --susceptibles de ser modificados por los barrios cerrados-, en el entendido que estos tres componentes estan en realidad profundamente imbricados entre ellos y que es un poco artificial querer aislarlos. Consideraremos en primer lugar las formas de la ciudad o el sustrato material, la escenografia en la que se desarrolla la urbanidad y que la condiciona; en segundo lugar, la pareja funciones/ practicas urbanas, o como la ciudad, de un proyecto de un urbanista o un promotor, deviene un espacio vivido y apropiado por sus residentes; en tercer y ultimo lugar, las relaciones sociales que se establecen entre los ciudadanos. Sera conveniente considerar cada uno de estos tres temas en dos escalas diferentes: por una parte, situandose al interior de los barrios cerrados, tratando de entender como la opcion residencial de vivir dentro de estos afecta la urbanidad para sus habitantes, y por otra, mirando desde fuera como este encierro de unos modifica la urbanidad de los otros --aquellos que estan afuera- y afecta in fine toda la aglomeracion.

2. Las formas: ?la ciudad armoniosa?

2.1. Adentro

Conviene recordar, en un primer momento, que las urbanizaciones cerradas argentinas descienden de los country clubs, modelo importado desde Inglaterra en los anos '30. Se trataba entonces de residencias secundarias, de relativa comodidad, a menudo desprovistas de redes de agua potable y alcantarillado, construidas fuera de la ciudad alrededor de grandes equipamientos deportivos: campos de golfo de polo, courts de tenis y de paddle, gimnasio y piscina, ademas de un restaurante en el club house, la casa comun del country. Con la creciente inseguridad de la decada de los '70, los pocos countries existentes comenzaron a transformarse en residencias principales para las familias deseosas de alejarse de la ciudad-centro. El verdadero despegue de los barrios cerrados data sin embargo solamente de mediados de los anos '90, y coincide con la mejora y la extension de los principales accesos de autopistas a Buenos Aires --particularmente la Panamericana, que da servicio al norte de la aglomeracion, tropismo natural de las clases superiores portenas. Desde entonces el country se multiplico y democratizo con la aparicion del "barrio cerrado". Este tambien constituye un loteamiento cerrado con acceso controlado y permanentemente vigilado, aunque las areas verdes y los espacios comunes, asi como los gastos compartidos, son mucho mas reducidos que en los countries. Esta oferta inmobiliaria, que se desarrollo de manera prioritaria en la proximidad de las autopistas, en un radio de 25 a 70 kilometros del centro de la ciudad, encontro un vivo exito entre las capas acomodadas de la poblacion, a menudo parejas jovenes que buscan un lugar mas grande ante el nacimiento de su primer hijo, y que dejan la capital para criar a sus hijos en un ambiente natural. La "calidad de vida" es, en efecto, el argumento principal de los promotores de los barrios cerrados; la seguridad no se halla sino en un segundo lugar, como un factor entre otros de todo un conjunto de prestaciones. Los candidatos a la suburbanizacion quieren romper con la ciudad centro, considerada como peligrosa, sucia, ruidosa, contaminada, anarquica: los barrios cerrados, por el contrario, proponen un mundo ideal, una suerte de compromiso entre la ciudad y el campo ... que al final parece con fundirse con los suburbios norteamericanos.

El primer elemento de esta transformacion de lo urbano en rural-urbano es una modificacion de las formas. En lo que respecta al paisaje al interior de las urbanizaciones cerradas, salta a la vista del visitante que estos barrios adoptan un lenguaje arquitectural y urbanistico que pretende romper con el de la ciudad-centro. El estricto y monotono damero de Buenos Aires es reemplazado por el de las calles curvas, los cul de sac alrededor de lagos artificiales, formas tipicas de la arquitectura "pintoresca". La naturaleza, valorizada al maximo, es un elemento de ornamentacion fundamental; cuando pueden, los arquitectos se apoyan en puntos llamativos del terreno que ellos habilitaran. Se conserva y valoriza una avenida bordeada de arboles, una depresion del terreno que podra convertirse en una pequena laguna, un bosque de arboles antiguos, una vieja casa patronal, que rehabilitada sera un club house muy en boga. Todo lo que recuerda la vida de las grandes estancias, el mundo de los gauchos, lo que evoca ese folklore ruralista donde la identidad nacional argentina asienta en buena parte sus raices, es vuelto a poner a la orden del dia, contra los valores propios de la civilizacion urbana europea y re finada que caracteriza el imaginario de Buenos Aires.

En lo que se refiere a las formas del habitat, las urbanizaciones cerradas estan casi exclusivamente reservadas a la casa individual, a excepcion de algunos dormys, departamentos en pequenos edificios bajos destinados a los visitantes de fin de semana. Las casas se presentan mas o menos grandes y contiguas, segun el nivel socio-economico del loteo --los lotes varian de los 500 a los 2.000 metros cuadrados en general-, pero es solamente en los proyectos mas economicos, destinados a la pequena clase media, que se encuentran casas pareadas. El tamano y el espacio de las casas, dispersas en vastas extensiones de prado, y la ausencia de construcciones en altura, contribuyen a hacer de estos barrios zonas de muy baja densidad, lo que hace de las urbanizaciones cerradas grandes consumidoras de espacio peri-urbano. Mientras que los barrios cerrados no ocupaban mas de 34 [kms.sup.2] en 1991, las 400 urbanizaciones cerradas del ano 2000 cubren una superficie de 305 [kms.sup.2] (Maestrojuan et al., 2000). En diez anos ha surgido de la tierra, a pedazos, sin el menor debate publico y sin ningun plan de conjunto a escala de la aglomeracion, una ciudad privada 1,7 veces mas extendida que la ciudad autonoma de Buenos Aires (180 [kms.sup.2]).

Pero incluso, mas todavia que las mismas formas urbanas, lo que diferencia a los barrios cerrados de los del centro de la ciudad y del resto del suburbio es su homogeneidad, su coherencia arquitectural y paisajistica interna, garantizada por un grado muy fuerte de control comunitario sobre la produccion del espacio urbano. Buenos Aires, como muchas de las ciudades latinoamericanas, se caracteriza en efecto por la debilidad del control publico sobre la urbanizacion y la gran libertad otorgada a los actores privados. Una de las consecuencias de ese laisser faire es la variedad, la sorprendente mezcla de formas, de epocas, de estilos y de funciones en la capital argentina. Una pequena casa italiana del siglo XIX colinda a menudo con un edificio de quince pisos de los anos '70, en medio de una pequena fabrica o un deposito ... En las urbanizaciones cerradas, al contrario, el conjunto del barrio esta concebido como un solo bloque, de acuerdo a un plan de conjunto, un masterplan-global. En el sistema de housing, cada vez mas expandido, las casas son vendidas "llave en mano" y el cliente puede elegir entre cinco o seis modelos preconcebidos, a los que podra --en el mejor de los casos- agregar algunas variantes personalizadas. En caso que el promotor se conforme con vender loteamientos no construidos, las normas arquitectonicas del barrio definen muy estrictamente las superficies minimas y maximas de la construccion, los retiros y las alturas autorizadas, llegando incluso a imponer restricciones sobre el estilo de las casas. Un determinado country "conservador" no tolerara mas que el ladrillo a la vista, mas tradicional, y rechazara las casas de tonos pasteles, amarillo, rosa o verde que hoy dia causan furor en los barrios cerrados. A veces el estilo es pura y simplemente impuesto: el country Aranjuez, por ejemplo, esta dedicado al estilo "mediterraneo", consistente en casas blanqueadas con cal con vigas de madera a la vista. Se observa asi como estos barrios pueden asumir e incluso reivindicar su dimension de "simulacro urbano": tal como en Estados Unidos, la confusion de generos entre la ciudad y el parque tematico no resulta un topico ajeno (ver Didier, 1997).

2.2. Afuera

Vistos desde el exterior, los barrios cerrados trastornan tambien el paisaje peri-urbano, a traves de una curiosa mezcla de exposicion y ocultacion: inscriben en la ciudad el contraste social, exponiendo las desigualdades que hasta aqui eran las menos visibles claramente, debido a una distancia geografica mas radical entre ricos y pobres. En efecto, aparte de algunas "villas miseria" diseminadas, a menudo escondidas y disimuladas en medio del tejido urbano acomodado de Buenos Aires o de San Isidro --como las celebres Villa 31 o La Cava-, el paso de los barrios ricos del centro-norte de Buenos Aires a los barrios pobres de la gran periferia o del centro-sur de la capital se hacia con una degradacion mas o menos brusca, con sus medias-tintas y sus tonos intermedios deslizandose por todos los matices del arco iris desde el Barrio Norte hasta los "loteos populares" de la segunda corona. Mientras, en las zonas de predileccion de las urbanizaciones cerradas, entre la segunda y la tercera corona suburbana, la situacion es bien distinta. Antes de la llegada de los barrios cerrados, estas comunas de la gran periferia estaban, en general, particularmente desprovistas y agrupaban a la poblacion mas modesta de la aglomeracion. Fuera de los centros urbanos consolidados, con sus calles asfaltadas, fuerte densidad comercial y construccion densificada de calidad suficiente, rapidamente se encontraban los "loteos populares", vastas zonas loteadas y revendidas a bajo precio y mal equipadas, pero que de todos modos permitian el acceso a la propiedad a una gran parte de las clases populares, hasta los anos '70. Esta forma dominante de urbanismo periferico extiende por kilometros sus paisajes tipicos: calles polvorientas en verano, fangosas en invierno, bordeadas de casas bajas, a menudo autoconstruidas, consistentes en simples cubos de ladrillos a veces estucados con techos de calamina, plantadas sobre pequenos lotes con jardin y encima de ellas sus depositos de agua cilindricos. A veces, en las zonas mas bajas, cerca de los cursos de agua, expuestos a riesgos de inundacion o incluso en los margenes de la zona urbanizada, aparecen "villas miseria", precarios ensamblajes de calamina y planchas apiladas las unas con las otras.

En este contexto, la llegada de las urbanizaciones cerradas (que parecen directamente salidas de las teleseries norteamericanas) en medio de estas zonas semi-rurales donde se desparramaban los loteos modestos, hace resurgir de manera creciente los contrastes socio-economicos de la aglomeracion, exacerbando la envidia de un lado y el miedo del otro. Al mismo tiempo que aumentan la conciencia del otro, de la diferencia, los barrios cerrados hacen sin embargo todo lo posible por ocultar ese contraste, ocultandose del exterior y ocultando el resto del mundo a sus propios ojos. Hoy en dia, la legislacion no les permite rodearse de muros de ladrillos, pero las rejas que los aislan de su medio ambiente son usualmente reforzadas con setos de cipres o de bambues muy densos, que protegen el interior de las miradas de los que pasan por afuera. Estos largos linderos de arboles, verdaderas fronteras intra-urbanas, miden a veces kilometros de largo. No solamente aparecen como obstaculos a la circulacion, sino que las calles que bordean estas barreras ciegas estan condenadas a quedar como vacios urbanos, como no man's lands. Si hacia el interior producen cohesion, un sentimiento de proteccion y repliegue, las barreras opacas de los barrios cerrados son hacia el exterior mas bien una fuente de anomia y deshacen la ciudad antes que crearla, en espacios semi-rurales que desde ya tienen dificultad para estructurarse como espacios urbanos.

3. Funciones de la ciudad, practicas en la ciudad: ?el orden reencontrado?

3.1. Adentro

Mas alla de las formas, el control sobre el espacio en las urbanizaciones cerradas se ejerce sobre todo a partir de un control de las funciones y de las practicas de la ciudad. Para garantizar su privacidad y tranquilidad, la ciudad cerrada se pretende como una ciudad unicamente residencial, rechazando hacia afuera todas las otras actividades (menos las practicas deportivas). Salvo pocas excepciones, la industria, los servicios y el comercio estan desterrados. Asi, por ejemplo, el country San Jorge, en la comuna de Malvinas Argentinas, posee su propio colegio, y el arzobispo debio rechazar la demanda de quienes querian que el country se convirtiera en una parroquia autonoma, disponiendo de su propia iglesia ... Naturalmente, esta mono-funcionalidad residencial no ha dejado de tener consecuencias en la calidad de los espacios urbanos en los enclaves cerrados: no hay como hablar con propiedad de espacio publico, en tanto que para que este exista realmente debe haber una mezcla de funciones y pluralidad de los usos. En las urbanizaciones cerradas, la plaza no tiene razon de ser. La calle misma esta limitada a su funcion minima, la de ser espacio de circulacion y transito, pero pierde toda la riqueza de sentido y de practicas que puede tener en la ciudad-centro. Prueba de este empobrecimiento es que las calles de las urbanizaciones cerradas, en la mayor parte de los casos, no estan ni siquiera bordeadas por aceras. Un habitante de un barrio cerrado resume asi este sentimiento: "En Buenos Aires uno puede pascar por la calle, caminar diez cuadras, veinte cuadras y nunca es lo mismo: hay boutiques, siempre alguna cosa nueva ... Aqui, pasearse no se puede, no se pasea en el country".

El espacio "publico" de los barrios cerrados, que no es en realidad mas que un espacio "comun", esta ademas estrictamente cuidado, reglamentado y controlado. A diferencia de lo que se observa en la ciudad de Buenos Aires, estos espacios son cuidadosamente mantenidos y ornamentados. Los caminos estan impecablemente asfaltados y las redes --incluidas las electricas- son subterraneas y se benefician de todas las ultimas innovaciones tecnologicas (television por cable, conexion de banda ancha a Internet, etc.). Los reglamentos internos apuntan a preservar el orden establecido, a dejar congelado tanto el paisaje visual como tambien el sonoro. A menudo esta prohibido poner a secar la ropa en lugares a vista de otros residentes, cortar el pasto fuera de ciertos horarios o dejar vagar libremente a los animales, mientras que los adolescentes no tienen derecho de circular en scooter despues de las 22 horas. La velocidad de circulacion de los automoviles esta reducida a 20 o 30 kilometros por hora, lo que frecuentemente es una fuente de conflicto, pues muchos de los residentes tienen problemas con respetar ese limite.

Pero este omnipresente control suscita a veces violentas reacciones de rechazo. Recientemente se han reportado numerosos casos de vandalismo adolescente "gratuito" en los barrios cerrados: se trata de actos cometidos contra casas en construccion, que de noche sirven como lugar de encuentro para bandas de jovenes del barrio. El control y la represion de las conductas desviadas en estos barrios toma a menudo formas arcaicas: la justicia se hace de manera publica y los que contravienen las reglas son senalados con el dedo y puestos en exposicion --simbolicamente al menos- delante de toda la comunidad. En mi ultima visita al Mayling Country Club, por ejemplo, pude observar tres avisos en el panel de informaciones del club-house. El primero no se referia al control social sino al medioambiental (con una perspectiva ecologica, que es otra modalidad del deseo de pureza). El aviso hacia publicos los resultados de los analisis bacterianos del agua y del suelo del country. El segundo, conforme a una regla votada por la asamblea de residentes, denunciaba nominalmente a tres miembros del club que no habian cerrado todavia su piscina, como los obligaba el nuevo reglamento de construccion. El tercer aviso aludia a actos de vandalismo cometidos tina noche de agosto en una casa en construccion del country. Afirmando que tales actos habian debido dejar sin duda huellas de pintura sobre las vestimentas o bajo las unas de los culpables, el redactor de la nota solicitaba a los residentes informarse sobre sus hijos adolescentes, invitados y empleados domesticos, con el objeto de ayudar a desenmascarar a los culpables ...

Todas las normas de urbanismo del barrio cerrado, todo el reglamento interior, no persiguen mas que un fin: la produccion de un espacio segurizado, tranquilo, purificado, un espacio ordenado, previsible e inteligible; en definitiva, un espacio descifrable, legible. En el fondo, se trata nada menos que de reencontrar el sentido de la ciudad. Medimos entonces, en esta optica, como el encierro es una dimension fundamental de este proyecto: para producir sentido es necesario en primer lugar delimitar, desmarcar, separarse de la entidad anomica que es la aglomeracion de Buenos Aires. La forma y los usos del country, asi como su caracter cerrado, estan indefectiblemente ligados. Existe un urbanismo y una urbanidad del encierro. Este no puede ser un acto anecdotico, un epifenomeno de estos barrios: el encierro define la esencia misma del espacio cerrado. En este sentido, los barrios cerrados se desmarcan, por su naturaleza, de barrios de nivel socio-economico equivalente pero abiertos. La utopia encerrada se construye en oposicion a lo que se quiere dejar, a lo que el barrio cerrado propone superar: la ciudad-centro, el lugar del sinsentido, de la complejidad y el caos por excelencia.

3.2. Afuera

Sin embargo, su opcion de mono-funcionalidad hace que la ciudad cerrada permanezca indisociablemente ligada al resto de la metropolis, sobre la que se descarga una parte de las funciones urbanas para evitarse molestias: las actividades de produccion y de consumo. Estas funciones estan localizadas en gran parte en la Ciudad Autonoma de Buenos Aires, imponiendo a los habitantes de los barrios cerrados largas migraciones pendulares, esencialmente en automovil, para dirigirse a su lugar de trabajo y regresar. Sin embargo, poco a poco, los servicios y las actividades migran a su vez hacia esta suburbia argentina. Sin poder aspirar al titulo de Edge City (Garreau, 1991), la comuna de Pilar, a 50 kilometros del centro de Buenos Aires (que concentra e un tercio de los barrios cerrados de la aglomeracion), es un buen ejemplo de este desarrollo inducido por la llegada de los barrios cerrados (ver mapa 3). En el ano 2000, segun cifras de la municipalidad, 15.600 de los 233.000 habitantes de la ciudad residian en barrios cerrados, o sea un poco mas del 6% de la poblacion. Esta minoria de residentes de las capas altas ha tenido, sin embargo, efectos de arrastre considerables en la economia local, alterando el crecimiento demografico total de Pilar en la decada de 1990. Entre los censos de 1991 y 2001, Pilar pasa de 144.000 a 233. 000 habitantes (INDEC, 2002): con un aumento de 61% de su poblacion, Pilar es la comuna que ha sufrido el mayor crecimiento demografico de toda la Region Metropolitana de Buenos Aires.

De hecho, ha nacido un nuevo Pilar, superponiendo sus estructuras e infraestructuras a la antigua ciudad. Un nuevo polo comercial ha surgido alrededor del kilometro 50 de la Panamericana, a apenas algunos kilometros del centro de Pilar y su plaza mayor. Hace mas de diez anos se instalo en este punto el pequeno centro comercial Torres del Sol (compuesto por 11.000 metros cuadrados de superficie cubierta y 152 boutiques), deliberadamente orientado hacia los residentes de las urbanizaciones cerradas. Fue imitado en 1997 por el Village Cine, un multicine de ocho salas convertido despues en un verdadero centro de esparcimiento alrededor de una plaza adornada con una fuente: este incluia bingo, videojuegos, restoranes de comida rapida, libreria, rosticeria fina, etc. Al otro lado de la autopista, abria en 1998 un hipermercado Jumbo (16.200 metros cuadrados y mas de un kilometro en estanterias), flanqueado por una galeria comercial de 150 boutiques y de arquitectura neo-colonial y por un hotel Sheraton de 141 habitaciones, dotado de una sala para congresos. Durante ese tiempo, Torres del Sol se amplio: una clinica, un banco y dos agencias inmobiliarias se instalaron alli, y un segundo tramo de 8.500 metros cuadrados esta actualmente en construccion.

Despues de las residencias y los comercios fue el turno de los servicios y de las profesiones liberales de enriquecer la oferta de empleo de Pilar. Ademas del ya antiguo parque industrial, al norte de la ciudad, se estan construyendo edificios de oficinas sobre los bordes de la Panamericana. Por otra parte, el flujo de los residentes de los barrios cerrados ha implicado un desarrollo de la oferta de educacion para sus hijos. Ademas de sus escuelas publicas, pobres y mal equipadas, Pilar cuenta con una cincuentena de colegios privados, en general bilingues y muy orientados hacia la informatica. Dos universidades funcionan tambien en Pilar. Se encuentra aqui un anexo de la Universidad Austral sobre un campo de 70 hectareas, donde se instalo el Instituto de Altos Estudios Comerciales que entrega formacion de Tercer Ciclo a 200 estudiantes cada ano, ademas de una clinica universitaria ultra-moderna de 62 camas, que comparte con la Facultad de Ciencias Biomedicas una torre de ocho pisos con 45.000 metros cuadrados cubiertos. Por su parte, la Universidad del Salvador dispone en Pilar de un campus de 67 hectareas dotado de un lago para las regatas universitarias. La oferta para los residentes de las capas altas de Pilar cubre asi todas las necesidades, desde el nacimiento hasta la muerte: la ciudad cuenta tambien con tres cementerios privados, bastante mejor mantenidos y menos densificados que los cementerios publicos.

La autopista Panamericana aparece como el mayor eje estructurante del universo de la ciudad cerrada: es en automovil que el residente de las urbanizaciones cerradas va a su trabajo, a hacer sus compras o a pasearse al shopping. Este archipielago urbano, estructurado alrededor de la Panamericana, es por naturaleza excluyente para los mas pobres. Esta muy mal servido por los buses locales y el acceso a los peatones no ha sido ni siquiera previsto; de los dos lados de la autopista, desde las paradas de autobus, sobre los empalmes de salida, hasta la entrada del centro comercial, del hipermercado o del complejo de esparcimiento, el peaton debe seguir un sendero de tierra o un estrecho borde entre la bandeja de seguridad y la calzada. Los habitantes mas modestos continuan aprovisionandose masivamente en sus barrios o en el centro de Pilar, y las entrevistas revelan que perciben al polo comercial del kilometro 50 como un lugar caro, exclusivo, que no ha sido hecho para ellos. En sus desplazamientos hacia la capital autonoma, estos residentes siguen usando mayoritariamente el tren, eje estructurante historico de la periferia, que se ha desarrollado en forma de rosario en torno a las estaciones del ferrocarril suburbano.

Desde del advenimiento de las urbanizaciones cerradas, en lo que concierne a las practicas y la movilidad de los habitantes de la periferia, existen dos modos de vida y dos redes de circulacion, de esparcimiento y de consumo, superpuestos pero bastante escindidos, con sus nudos y sus polos de centralidad distintos, que coexisten en la gran periferia de Buenos Aires.

4. Las relaciones sociales: ?en la jungla de las ciudades?

4.1. Adentro

Si comenzamos por examinar las relaciones sociales en el sentido de relaciones interpersonales al interior de las urbanizaciones cerradas, nos vemos confrontados a una aparente paradoja. Por una parte, como consecuencia de las debiles densidades residenciales senaladas con anterioridad, las distancias interpersonales fisicas aumentan. Finalizada la promiscuidad de las muchedumbres de Buenos Aires, el "otro" es mantenido a buena distancia. La desaparicion del espacio publico reduce las posibilidades de contacto no deseado. Ser empujados en la calle, encontrarse en medio de una multitud, son experiencias que el residente de la ciudad cerrada puede escoger no enfrentar nunca mas. De hecho, se observa a menudo entre los jovenes nacidos en una urbanizacion cerrada una real aversion por la ciudad-centro, por la muchedumbre y el ruido, acompanada a veces por una verdadera fobia por los espacios publicos centrales. Pero mientras incluso la esfera del espacio privado se dilata desmedidamente, los individuos se encuentran socialmente mas proximos que en Buenos Aires. La intimidad desaparece con el anonimato de la gran metropolis para dar lugar a relaciones de vecindad mucho mas personalizadas, como se afanan en celebrar los residentes de las urbanizaciones cerradas, pero tambien mas restrictivas, con un control comunitario reforzado, que evocan mas bien las relaciones sociales de la aldea tradicional que las de la metropolis moderna.

Aparte de estas modificaciones en las relaciones de distancia y proximidad --incluso de promiscuidad-, las urbanizaciones cerradas implican otra relacion con la alteridad. En efecto, sin duda mas que la seguridad, estos barrios buscan ante todo garantizar a sus residentes una cierta homogeneidad social, excluyendo de su horizonte a todos aquellos que no pueden pretender el mismo nivel socio-economico, el mismo color de piel o el mismo credo. En los countries, esta homogeneidad esta garantizada incluso por los procesos de admision, que se hacen segun la forma de cooptacion. El postulante a la compra de un lote, ademas del informe financiero realizado por la agencia inmobiliaria, debe pasar por una entrevista con una comision especializada de residentes del country, con el fin de medir sus afinidades con la sociedad local. Ademas, si es aceptado, su nombre sera publicado durante un mes en el panel del clubhouse, con el objeto de que los residentes que quieran oponerse a su admision tengan tiempo para manifestarlo.

Existe, en consecuencia, una tendencia a la especializacion "comunitaria" de los countries: dos son reservados a la comunidad judia y uno a los armenios. Los countries mas "tradicionales" excluyen de entrada a las figuras del show-business o a los astros de futbol, que estarian demasiado alejados de sus valores de clase. Esta tendencia a reagruparse entre pares es igualmente verificable en la ciudad abierta, pero la mayor diferencia reside en el hecho que en Buenos Aires, incluso si la segregacion residencial es tan o mas marcada que en otras partes, el espacio publico, por su relativa mixtura, permite --si no el encuentro- al menos la co-presencia, el reconocimiento (en el doble sentido de identificacion y de aceptacion) de diversos grupos que componen la sociedad. El hecho de vivir en una urbanizacion cerrada implica un alejamiento de estos espacios publicos, incluso si los habitantes de los countries siguen, en su gran mayoria, frecuentando mas o menos la capital. No es menos cierto que estos residentes, afectados por los largos trayectos cotidianos, se dirigen cada vez menos al centro, y frecuentan poco el sub-centro urbano de Pilar, por ejemplo. Cuando tienen necesidad de consumir o de divertirse, los residentes de los barrios cerrados utilizan en gran medida los centros comerciales de la Panamericana, donde se reunen entre ellos. En este sentido, las urbanizaciones cerradas merecen el apelativo de "enclaves": las relaciones que mantienen con su entorno inmediato --barios de clases medias populares, "villas miseria", espacios rurales- son debiles. En consecuencia, para sus residentes, la vida en el barrio cerrado significa ciertamente un empobrecimiento de la diversidad social a la cual se enfrentan en su vida cotidiana.

Desligandose de la alteridad, la comunidad purificada y homogeneizada del barrio cerrado, ?practica a su vez la democracia entre pares? Antes bien, se observa que los mecanismos de poder en la gestion de estas entidades rompen con la tradicion politica universalista y ciudadana de la filosofia ilustrada, para adoptar un modelo mas proximo a la estructura de poder dominante en la esfera de la economia y del sector privado. En un barrio cerrado, el comprador de un lote deviene automaticamente accionista de la sociedad anonima constituida por la entidad urbana. Si compra dos lotes gemelos recibe dos acciones, es decir, dos votos para las elecciones de las diversas comisiones internas del barrio. Mientras mas rico se es, mas poderoso se es tambien. Las estructuras de poder son ademas oscurecidas por una variable oculta: el o los promotores de la urbanizacion cerrada se reservan a menudo una gran parte de las acciones de la sociedad anonima, guardando el poder de facto largo tiempo despues del inicio de ventas de los lotes. Incluso, si teoricamente deben desligarse del proyecto a largo plazo a favor de los residentes, los promotores no tienen ningun interes por dejarlos administrar el barrio antes de haber vendido la totalidad de los lotes: los residentes podrian, por ejemplo, tentarse a tomar medidas conducentes a un aumento de los gastos comunes --mejoramiento de la seguridad, construccion de nuevos equipamientos de esparcimiento, etc.-, lo que seria perjudicial para las ventas ulteriores. De este modo, para aquel que forma parte de la organizacion de la comunidad, las urbanizaciones cerradas reemplazan al ciudadano por el accionista, la ciudad por el mercado. ?Puede tal concepcion mantenerse sin influenciar las relaciones que mantienen estos residentes con la colectividad nacional?

4.2. Afuera

A nivel metropolitano, ?que cambian las urbanizaciones cerradas en las relaciones sociales entre los diferentes grupos de la metropolis argentina? Por cierto la distancia economica y geografica entre las clases sociales no se inicia con los barrios cerrados, pero a este proposito se pueden hacer dos observaciones. Por una parte, el desarrollo de esta forma urbana corresponde a un periodo de fuerte crecimiento de las desigualdades en la aglomeracion de Buenos Aires, ligado a la apertura economica, a las privatizaciones masivas y al desmantelamiento del Estado-providencia que han caracterizado la decada del '90. Desde 1995 comienza el entusiasmo masivo por los barrios cerrados; hasta el ano 2000, el numero de personas viviendo bajo el nivel de pobreza en la aglomeracion de Buenos Aires paso de 2,5 a 3,5 millones, es decir, un tercio de los 11 millones de habitantes de la aglomeracion. Desde antes de la crisis de diciembre del 2001, la distribucion de las rentas mostraba una clara tendencia a la polarizacion social. Segun un estudio conjunto del INDEC y de la oficina de estudios Equis, citado por el periodico La Nacion (13/09/2000), en la aglomeracion de Buenos Aires tres cuartas partes de los habitantes han visto disminuir sus rentas entre 1995 y 2000. Los ingresos del decil superior de la poblacion crecieron en un 10%, mientras que los del decil inferior han caido un 11%. A mediano plazo, la evolucion es similar; entre 1974 y el 2000, el ratio entre los ingresos medios de los dos deciles extremos se duplico: en 1974 el ingreso medio del 10% mas rico equivalia a 12,3 veces el ingreso medio del 10% mas pobre, y en el 2000, el ingreso medio del 10% mas rico equivalia 24,8 veces el ingreso medio del 10% mas pobre. El primer decil acaparaba entonces un 37,2% de los ingresos metropolitanos totales, el ultimo, solamente un 1,5%.

La crisis de diciembre del 2001 no hizo mas que agravar el cuadro, incluso si el pais parecia recuperarse poco a poco. En 2002 la mitad de la poblacion de la aglomeracion vivia bajo el nivel de pobreza, segun el INDEC (2002). Los cartoneros, indigentes venidos de las poblaciones, invadieron las calles del centro de Buenos Aires para clasificar las basuras, y los portenos descubrieron estupefactos que la malnutricion asolaba las provincias.

En este contexto de crecimiento de las desigualdades, el exito de los barrios cerrados puede comprenderse como la inscripcion espacial de la brecha --economica, cultural, politica- que separa a los "ganadores" de la nueva economia argentina, post-industrial y mundializada, y los "perdedores" del juego (Svampa, 2001). No son unicamente los barrios cerrados los que materializan espacialmente esta fragmentacion social, pero ellos significan su aceptacion definitiva por parte de las elites y, peor aun, contribuyen a rigidizarla. En efecto, por su desentendimiento del "lugar comun" que es la ciudad abierta, las clases sociales mejor dotadas economica, intelectual y culturalmente agravan la crisis urbana. Si observamos la problematica de las relaciones sociales en relacion con la de la ciudadania, vemos como la cohesion nacional, que implica cada uno de los derechos y los deberes hacia la colectividad, es puesta en cuestion por la aparicion de los barrios cerrados. Si el lugar de afiliacion, el espacio del colectivo, para una parte de la poblacion no es ya el partido ni tampoco la localidad, ni incluso el barrio, con lo que esto implica de diversidad socio-economica; si este lugar de afiliacion se reduce a un pequeno enclave socialmente homogeneo, ?que es entonces lo que funda el contrato social a la escala de la ciudad y de la metropolis? La ciudad y la ciudadania dejan entonces de funcionar en la misma escala, y la primera ya no es mas el espacio de la segunda, lo que podria ser una definicion de la fragmentacion urbana. Sintoma de esta "desafiliacion", de esta fragmentacion en curso, son las tentativas de algunos barrios cerrados de no pagar el impuesto comunal argentino --muy pequeno, por lo demas-, que no es un impuesto directo sino una tasa correspondiente a los servicios otorgados por la municipalidad: la tasa ABL (alumbrado, barrido, limpieza). Estas tentativas, justificadas por los residentes de los barrios cerrados con el argumento que estos servicios urbanos no les son proporcionados por la municipalidad, sino por la administracion del barrio, a la cual ellos pagan sustantivas cargas, han sido todas objetadas; la justicia considera que el ciudadano paga por un servicio repartido en el conjunto del territorio comunal, y que no se puede en consecuencia exonerar su contribucion por el motivo de que el servicio en cuestion no esta asegurado hasta exactamente el frente de su puerta.

Este movimiento de desafiliacion colectiva de ciertos grupos, donde la cosa publica y el interes general se desvanecen ante el egoismo de los intereses privados, no datan solamente desde la aparicion de los barrios cerrados. Apareceria mas bien como un mal endemico en Argentina, que explica sin duda en buena medida la imposibilidad del pais para remontar una interminable crisis social y economica, y, en el campo del urbanismo, para organizar aunque sea un poco el desarrollo urbano. En una sociedad profundamente no igualitaria, esta fragmentacion social y politica puede explicarse por al menos dos factores tendenciales: por una parte, el profundo divorcio entre las elites, de extraccion europea, y el pueblo, a menudo mas mezclados con las poblaciones indigenas del nor-oeste del pais; y por otra, la inmensa brecha entre los poderes publicos y la poblacion, herencia de setenta anos de militarizacion a ultranza del Estado y de la mezcla resultante de autoritarismo, corrupcion y represion. Hoy en dia, incluso cuando los mecanismos democraticos han sido reestablecidos despues del fin de la dictadura en 1983, la corrupcion sigue siendo endemica y la clase politica esta ampliamente desacreditada: "!Que se vayan todos!", cantaban los argentinos durante la crisis de 2001, interpelando a los responsables politicos. El clima era por completo poco propicio para la restauracion de una confianza minima entre las autoridades publicas (el Estado, las colectividades territoriales) y los ciudadanos, que garantizara el funcionamiento normal del contrato social y permitiera a las instituciones publicas corregir un poco la tendencia al aumento de las desigualdades y un repliegue en consecuencia de los diferentes grupos.

La comuna de Pilar ilustra de manera muy clara esta impotencia de los poderes publicos. Pilar, que se ha beneficiado de una ola de inversiones comerciales e industriales muy importante en estos ultimos diez anos, y de la llegada masiva de 15.000 residentes de barrios cerrados con fuertes rentas; que alberga el parque industrial mas importante de America Latina, con 110 empresas y 11.000 empleados, asi como mas de una centena de barrios cerrados, esta hoy en dia al borde de la quiebra financiera. La debilidad de los impuestos locales argentinos y la falta de autonomia de las comunas --las cuales consumen el 8% de los gastos publicos totales en Argentina, contra el 15% de Brasil-, sumada a la debilidad de la cohesion social, parece ser el factor dominante en esta situacion. El margen de maniobra de las autoridades locales es estrecho en una comuna donde 7 de cada 10 habitantes no pagan sus impuestos, sin que la alcaldia tenga los medios para cubrir sus deudas. En cuanto al dinero, este ingresa a pesar de todo, pero la corrupcion endemica y el pillaje de los fondos publicos lo hacen desaparecer muy pronto. Tanto es asi que poco despues de las elecciones del 24 de octubre de 1999, el nuevo alcalde, Sergio Bivort, al asumir sus funciones realizaba una auditoria sobre los contratos firmados por el equipo precedente, y denunciaba las irregularidades contables y las zonas de sombra dejadas por su predecesor, Alberto Alberini, declarando el "estado de emergencia economica" (La Nacion Pilar, 18/12/99).

En estas condiciones, el boom de los barrios cerrados beneficio bien poco a la mayoria de los 230.000 residentes de Pilar. Extensos sectores permanecen aun notoriamente mal equipados: calles de tierra, ausencia de redes de agua y saneamiento, falta de escuelas, hospital deteriorado y saturado, etc. En 1999, se estimaba que el 30% de los habitantes de Pilar vivian bajo la linea de la pobreza. La mortalidad infantil, de 23%, sobrepasaba por cinco puntos la media de la Provincia de Buenos Aires, de 17,7% (La Nacion Pilar, 28/8/99). El boom de los barrios cerrados y todo el desarrollo economico inducido para Pilar no compensa las carencias del Estado organizador y urbanista para la mayor parte de la poblacion. Pero no es que los residentes de las urbanizaciones cerradas sean absolutamente insensibles a la miseria de sus vecinos; todo lo contrario. Numerosas organizaciones caritativas, como las Damas de Pilar, organizan conciertos, torneos de bridge y eventos culturales en beneficio de los necesitados de la comuna. El interes y el compromiso de la ciudad cerrada por la ciudad abierta existe, y como lo subrayan los residentes de los barrios cerrados, no es porque ellos viran detras de las rejas que no se preocupen por lo que sucede afuera, pero este interes se desarrolla bajo la forma de una caridad que permite a los mas pobres soportar su situacion, sin la posibilidad de prever una reforma urbana o social en profundidad. Al contrario, la Fundacion Por Pilar, un lobby ligado a los promotores de urbanizaciones privadas y patrocinado por poderosos personajes como Carlos Ruckauf, ex gobernador de la Provincia de Buenos Aires, o Fernando de la Rua, ex Presidente de la Republica de Argentina, vigila prudentemente e intenta encuadrar la accion municipal, asegurandose que esta no perjudique los intereses y el valor de las propiedades de los residentes de los barrios cerrados.

De cara a las carencias de la redistribucion publica, la caridad no es, no obstante, el unico modo sobre el cual se expresan los informes sociales entre los residentes cerrados y no-cerrados. El empleo asalariado directo representa una fuente de rentas no despreciable para las poblaciones pobres de los alrededores de las urbanizaciones cerradas, la construccion de una casa tipo ofreceria 60 puestos de trabajo durante 90 dias, y cada casa habitada en un barrio cerrado generaria 1,8 empleos (mantenimiento, seguridad y diversos servicios) (Iglesias, 2000). Se trata, sin embargo, mayoritariamente de empleos precarios y mal pagados, y para los cuales la competencia es ruda: trabajadores provenientes de toda la periferia llegan para intentar que los contraten en las obras de la zona norte. Con ocasion de una entrevista, una joven habitante de Pilar me ha reconocido su frustracion ante el hecho que los residentes de los countries exijan referencias para empleos de domesticos, y muchas veces se llevan consigo a los empleados que ya tenian en la ciudad centro.

A veces, para los excluidos, la tentacion es demasiado fuerte. ?Estan bien vigilados los barrios cerrados? !Que importa! La concentracion de la riqueza en algunas zonas atrae mecanicamente a la delincuencia, y los sistemas de seguridad mas poderosos no cambian nada. Las rejas, las patrullas de guardia y las alarmas electronicas no pueden frenar a los mas determinados. Robos e intrusiones han sido denunciados en numerosos barrios cerrados. Salvando la dificultad de penetrar al interior de estos barrios, los "piratas de la ruta" atacan a los residentes en los tramos secundarios, entre la salida a la autopista y el portal de los barrios cerrados, sustrayendo los vehiculos y bienes personales de sus victimas, hasta el punto que la seguridad en los accesos se ha convertido en una preocupacion mayor de los barrios cerrados (por otra parte, los precios del suelo decrecen proporcionalmente a la distancia entre el barrio y la autopista). Una cooperacion intercomunal en el dominio de la seguridad se ha instalado en el seno de un Consejo de Seguridad que integra las municipalidades de Pilar y Campana, pero tambien la Federacion Argentina de Clubes de Campo, organismo de lobby juridico que defiende los intereses de los promotores y residentes de los barrios cerrados. En colaboracion con la policia provincial de Buenos Aires, este Consejo de Seguridad ha instalado patrullas sobre la autopista Panamericana (el Acceso Norte), verdadera espina dorsal del desarrollo de los barrios cerrados.

Estos esfuerzos han tenido una buena razon de ser. Segun la Secretaria de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, en informe citado por el INDEC (2002), el partido de Pilar habria conocido, en efecto, y paralelamente al desarrollo de los barrios cerrados, un aumento drastico de su tasa de criminalidad. Esta tasa se habria multiplicado por seis en igual numero de anos, pasando de 25 a 151 por cada 10.000 habitantes entre 1991 y 1997. Por cierto, estas cifras deben tomarse con cuidado: contabilizan conjuntamente delitos muy diferentes y dependen de la tasa de declaracion de los mismos, la que puede variar fuertemente de una comuna a otra, en funcion de la reputacion de la policia local, de la composicion socio-economica de la poblacion o simplemente de la cobertura policial: los espacios recientemente urbanizados, numerosos en estas franjas de la aglomeracion, estan sub-equipados en comisarias. Pero cualquiera sea la realidad de las cifras, el sentimiento general de las poblaciones es que la inseguridad aumenta, sentimiento que se ha extensamente transmitido e incluso fomentado a traves de la prensa local, siempre pronta a denunciar la inseguridad local. Nos podemos preguntar, finalmente, si los barrios cerrados no contribuyen a atraer y fomentar esta inseguridad a la que ellos mismos pretenden escapar.

5. Conclusion

Las urbanizaciones cerradas que han aflorado en la periferia de la aglomeracion de Buenos Aires en la decada de 1990 contribuyen pues a redefinir la urbanidad --en tanto relacion de los habitantes con su ciudad- de la capital argentina. Por parte de las elites que eligen este modo de vida asistimos a un "remezon cultural" en los modos de representarse la ciudad y en los modelos implicitos de lo que debe ser la "buena ciudad". La cultura urbana de los barrios cerrados se ha construido sobre estos aspectos, en oposicion al centro de Buenos Aires. Sea que se trate de formas arquitecturales y urbanisticas, de funciones y de practicas urbanas, del rol adjudicado a los espacios publicos, de las relaciones sociales y las identificaciones comunitarias, la formula de las urbanizaciones cerradas toma la contraparte de la ciudad-centro. Para simplificar, podriamos decir que esta "suburbanizacion tardia" de las elites (Torres, 2001) corresponde a la eleccion de un modelo urbano "estadounidense" en reemplazo de un modelo "europeo" (2): el centro de Buenos Aires no se parece en nada a Paris, contrariamente a lo que sostienen ciertos cliches en boga a ambos lados del Atlantico,

asi como sus poblaciones no se parecen a Los Angeles. La eleccion de vivir en barrios cerrados significa la opcion por una ciudad menos densa, segmentada en unidades funcionales y residenciales homogeneas y separadas, que valoriza la proximidad con la naturaleza: una ciudad fundada sobre la celula familiar, la casa individual y un sistema de movilidad y centralidad concebido para el automovil, en torno a la autopista y al centro comercial. Este modelo "estadounidense" se opone a la ciudad "europea", que era la de la ciudad-centro: una ciudad densa, multifuncional, heterogenea arquitectural, social y culturalmente, donde el espacio publico juega un gran rol como lugar fundador, simbolo, hito y referencia de la urbanidad (Gorelik, 1998; Troncoso, 2000). A traves de una parte de sus elites, Buenos Aires, una de las ciudades mas "urbanas" de America Latina en el sentido europeo del termino, se vuelca cada vez mas hacia la cultura "anti-urbana", o mejor dicho, "suburbana", de Estados Unidos (Ghorra-Gobin, 1992; Jackson, 1985). El rechazo de la ciudad se expresa incluso en el nombre dado a los barrios cerrados: los countries remiten en ingles a la campina, mientras que los barrios cerrados evocan, no sin cierta nostalgia, la unica escala urbana todavia aceptable, la del barrio. Los mega-proyectos contemporaneos, concebidos para millares, incluso decenas de millares de habitantes, tienen dificultades para evitar el termino "ciudad". Estancia San Miguel se ubica sin ambiguedad del lado de la estancia rural, mientras que Pilar del Este se afirma en un adjetivo redentor: se autodesigna como ciudad verde, evocando lejanamente la "ciudad jardin" de Ebenezer Howard. El exito viene sin duda del neologismo audaz de Nordelta, el mas megalomaniaco de estos proyectos (a largo plazo, espera albergar 100.000 habitantes). Nordelta es comercializado como "la primera ciudad pueblo" de Argentina, aunque literalmente ciudad pueblo significa ciudad-aldea. Crear un habitat suburbano sin recrear la ciudad, pero como un espacio de ciudadania, ?es un desafio sustentable?

6. Referencias bibliograficas

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Ghorra-Gobin, C. (1992). "Les fondements de la ville americaine". Geographie et Cultures, 1:81-88.

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Jackson, K.T. (1985). Crabgrass Frontier. Suburbanization in the United States. Oxford: Oxford University Press.

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Torres, H.A. (2001) "Cambios socioterritoriales en Buenos Aires durante la decada de 1990". EURE Revista Latinoamericana de Estudios Urbano Regionales, 27, 80:33-56.

Troncoso, O. (2000). "Las nuevas formas del ocio". Romero, J.L., y L.A. Romero (eds.), Buenos Aires. Historia de cuatro siglos. Buenos Aires: Altamira, 285-294.

** Este articulo tiene su origen en un trabajo de terreno realizado en Buenos Aires entre los anos 1998 y 2000, en el marco de un Doctorado de Geografia defendido en el ano 2002 en la Universidad de Toulouse II, Francia. Los diferentes metodos de recoleccion de datos han sido la observacion directa, la revision sistematica de la prensa local y entrevistas con diferentes actores de los barrios cerrados: residentes y tambien personas que habitan en los barrios abiertos de los alrededores, urbanistas, arquitectos, comerciantes, etc. Los datos estadisticos y cartograficos provienen del tratamiento de los datos ofrecidos por la Guia de countries, barrios y chacras del ano 2000 (que censa los barrios cerrados, su estado de poblamiento y su construccion, con el fin de captar la atencion de potenciales compradores) asi como tambien de aquellos ofrecidos por la Alcaldia de Pilar. Traducido por Martin Figueroa y revisado por Oscar Figueroa. Recibido el 16 de octubre de 2003, aprobado el 18 de junio de 2004.

(1) A este respecto, para el caso argentino vease Capron (1998).

Guy Thuillier, Universidad de Toulouse II-Le Mirail. E-mail: guy.thuillier@libertysurf.fr.
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Author:Thuillier, Guy
Publication:EURE-Revista Latinoamericana de Estudios Urbanos Regionales
Date:Aug 1, 2005
Words:9567
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