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El horror de la multiplicacion: dobles, panteismo y espejos en "Los espejos velados" y "El otro".

Aborrezco tu cara, que es mi caricatura, aborrezco tu voz, que es mi
remedo, aborrezco tu sintaxis patetica, que es la mia.
("Veinticinco de agosto, 1983" 378)


El uso de espejos y dobles (o doppelgangers) en la obra de Borges ha sido objeto de numerosos estudios academicos en los ultimos cuarenta anos. La prosa narrativa de Jorge Luis Borges (1968), del critico Jaime Alazraki, lidia con estos temas recurrentes. Ezequiel Olaso tambien estudia la figura del doble en Borges en su articulo "Minimas gotas de filosofia: 'El Otro"'. Como Olaso, muchos criticos se han enfocado en los aspectos filosoficos de esta figura. No obstante, el elemento del horror filosofico en su obra narrativa y poetica ha sido menos estudiado. Algunos de los ensayos recientes enfocados en este tema particular son "Abominable Mirror: On the Macabre Hiperfictions of Jorge Luis Borges", de Ignacio Infante, "Terror cognoscitivo y terror metafisico en los relatos de Jorge Luis Borges", de Bernat Castany Prado, y "Borges, los espejos, el tiempo y el horror", de Selene Fallas. En este ensayo demostrare que en la obra de Borges existe un tipo de horror especifico, intimamente ligado a la posibilidad de la destruccion del concepto filosofico de identidad. Este efecto del horror sera analizado a partir del concepto de lo siniestro de Sigmund Freud, materializado en la obra de Borges mediante el recurso fantastico del doble, constantes referencias a una cosmogonia panteista, y la aparicion recurrente de la figura simbolica del espejo. En las siguientes paginas se explicara como, en el contexto de la obra narrativa de Borges, la figura del doble, y el simbolo del espejo, ponen en duda nuestra idea tradicional de identidad, y nuestra comprension del tiempo y de la realidad, generando asi un horror de caracter metafisico en los personajes de los textos y en el lector.

Borges no es comunmente leido como un escritor del genero de horror (como Edgar Allan Poe, H. P. Lovecraft o Stephen King). (1) Reducir su obra a este genero literario seria limitar considerablemente su alcance. No obstante, es posible leer algunos de sus relatos como literatura de horror, y muchos de sus cuentos tienen elementos clasicos del genero. Pero el horror en su obra tiende a un caracter mas filosofico, en la medida en que surge ante la destruccion de conceptos metafisicos que yacen en la base de nuestra vision de mundo, como el caso de la idea de identidad. De acuerdo con Castany Prado, los cuentos de Borges "pertenecen, de algun modo, al genero de la literatura de terror. No en un sentido estricto, claro esta, pero tampoco en un sentido meramente metaforico" (87). Para el critico, los lectores de obras como Ficciones o El Aleph "se ven embargados por el terror metafisico que provoca la violentacion de nuestros modos de entender la realidad" (87). Aunque Castany Prado reconoce que Borges tambien escribio textos de horror en el sentido tradicional del genero, su ensayo se enfoca, como este, en "ese miedo metafisico que surge de la sensacion de que nuestros habitos mentales estan siendo violentados" (93); ese tipo de horror que experimenta el personaje del joven Borges en "El otro" al verse enfrentado a lo que Olaso denomina "[l]a certeza de lo imposible, la conmocion de las creencias fundamentales" (185). Por otra parte, Infante sostiene que "Borges' fiction can be read as horror fiction, detective fiction, metafiction, and analyzed in terms of epistemology, aesthetics, semiotic, postmodernism, etc" (194). Infante argumenta tambien que el termino "fantastico" es el unico suficientemente amplio para abarcar "la poderosa naturaleza de la concepcion de ficcion de Borges" (194). (2) En este ensayo se estudiaran los relatos "Los espejos velados" y "El otro", con el fin de alcanzar una mayor comprension del efecto del horror filosofico o metafisico en la obra narrativa de Borges.

Con el fin de comprender de modo general el concepto filosofico de identidad, se hara uso del concepto de identidad idem desarrollado por el filosofo frances Paul Ricoeur en su obra Si mismo como otro (1990). Segun Ricoeur "[l]a propia identidad, en el sentido de idem, desarrolla una jerarquia de significaciones [...] cuya permanencia en el tiempo constituye el grado mas elevado, al que se opone lo diferente, en el sentido de cambiante, variable" (xiii). Para Ricoeur, la identidad en el sentido idem tiene como una de sus bases esta mismidad en el tiempo. Este aspecto fundamental de la identidad en su sentido idem sera de gran importancia en nuestro analisis de los cuentos de Borges, en especial en "El otro", donde el Borges narrador se encuentra con un Borges mas joven.

Ademas de la idea de temporalidad, la idea del cuerpo es tambien de enorme importancia en lo que respecta al proceso de individuacion que interesa a Ricoeur. El pensador frances se pregunta: " Como pasar del individuo individual al individuo que somos cada uno" (6)? Ricoeur encuentra una forma de aproximarse a esta pregunta en Individuals (1959), de P. F. Strawson. Strawson desarrolla el concepto de los "particulares de base" como una forma de aislar particulares especificos de entre un grupo de particulares a los que el hablante puede referirse con el fin de identificarlos. Los principales "particulares de base" de Strawson son, segun Ricoeur, "los cuerpos fisicos y las persona que nosotros somos" (6). La idea del cuerpo como un "particular de base" resulta de enorme utilidad en un estudio filosofico del concepto de la identidad. El individuo esta limitado por el cuerpo que posee, o que de alguna forma "es".

Para Ricoeur, una de las ventajas de recurrir a la idea de cuerpo con el fin de comprender el complejo asunto de la identidad es la de "eliminar [...] la hipotesis de una atribucion doble, al alma (o a la conciencia), por una parte, al cuerpo por otra, de las dos series de predicados" (12-13). Para ilustrar este punto, Ricoeur afirma que, al eliminarse esta "doble atribucion", el resultado es que "es la misma cosa la que pesa sesenta kilos y la que tiene tal o cual pensamiento" (13). En lo que respecta al recurso fantastico del doble, los limites entre materia y espiritu se quiebran generando no una unidad, sino una escision. En este caso la materia y el espiritu no se amalgaman para formar una unidad, sino que se separan creando dos individuos distintos, pero a veces practicamente identicos: una proyeccion del mundo espiritual de uno de los personajes; en otras palabras, un doble.

Otro elemento relevante del proceso de individualizacion presentado por Ricoeur es el nombre propio: los nombres propios "se limitan a singularizar una entidad no repetible y no divisible sin caracterizarla, sin significarla en el plano predicativo, por tanto, sin dar de ella ninguna informacion" (3). Aunque no otorguen ningun tipo de informacion acerca del individuo al que nombran, los nombres propios sirven para singularizar "una entidad no repetible y no divisible". Para Ricoeur, estos tienen un objetivo especifico: "designar siempre a un individuo con exclusion de todos los demas de la clase considerada" (4). Pero que pasa cuando el elemento fantastico del doble es introducido en un relato, y el nombre propio pierde su capacidad de referirse a un individuo especifico, unico e indivisible? En mi analisis de "El otro" se estudiaran las consecuencias del encuentro del personaje narrador, llamado Borges, con un personaje misterios que resulta ser otra version (anos menor) de si mismo. Esta subversion del principio de individualizacion llevada a cabo en "El otro" produce la destruccion de los principios de la identidad idem. Al enfrentarse a este relato, el lector se topa con la paradoja del individuo doblado, un dividido cuya mismidad a traves del tiempo--principio basico de su identidad idem--se quiebra, desmoronando a su paso la identidad de los personajes y poniendo en duda nuestras concepciones mas basicas del concepto de identidad.

En lo que respecta a la idea del caracter, Ricoeur define este concepto como "el conjunto de signos distintivos que permiten identificar [...] a un individuo humano como siendo el mismo [...] acumula la identidad numerica y cualitativa, la continuidad ininterrumpida y la permanencia en el tiempo. De ahi que designe de forma emblematica la mismidad de la persona" (113). El caracter es una parte fundamental de la identidad de un individuo. Pero la idea de caracter debe tener su anclaje en el principio de permanencia en el tiempo. El lector de Ricoeur debe asumir que el caracter es aquello que se necesita para reconocer a una persona, en otras palabras, es el eje fundamental a partir del cual se hace posible aprehender la identidad de un individuo. Aquel "conjunto de disposiciones duraderas" es lo que nos permite reconocer a alguien; por lo tanto, la permanencia en el tiempo de estas disposiciones garantiza que el individuo que las posee pueda ser reconocido como el ser que es, y que su identidad pueda considerarse como inequivoca, sin importar el devenir cronologico. Podria decirse que el caracter es ese "invariante relacional" que Ricoeur entiende como indispensable para poder considerar como existente la identidad de un individuo. Ricoeur pone la idea de caracter en la base misma de la idea de la identidad en su sentido idem, al afirmar que "el caracter asegura a la vez la identidad numerica, la identidad cualitativa, la continuidad ininterrumpida en el cambio y, finalmente, la permanencia en el tiempo, que definen la mismidad" (117). La identidad en su sentido idem, con su necesaria permanencia en el tiempo y su necesidad de identidad numerica, precisa de la idea de caracter para no desmoronarse. En las siguientes paginas veremos como el recurso fantastico del doble irrumpe en los cuentos de Borges, destruyendo completamente no solo nuestras ideas de un caracter constante en el tiempo, sino incluso nuestro entendimiento del tiempo y la identidad. Se demostrara tambien que el recurso fantastico del doble destruye la idea de identidad en su sentido idem de dos maneras: rompiendo el principio de identidad numerica y poniendo en duda la mismidad de un individuo a traves del tiempo.

Para Ricoeur "[l]a mismidad es un concepto de relacion y una relacion de relaciones. A la cabeza se situa la identidad numerica" (110). En "El otro", el Borges narrador se encuentra con otro personaje que es tambien Borges. La "identidad numerica" se ve destruida por la simple pluralidad del personaje. La idea de Strawson del cuerpo como "particular de base" en el proceso de individualizacion resulta obsoleta ante el recurso fantastico del doble. El cuerpo ya no es una entidad util para alcanzar una comprension adecuada de la individualidad, ya que la posibilidad de dos cuerpos identicos, o de la existencia de una mente en dos cuerpos, anula la posibilidad de individualizar a un sujeto partiendo de la idea del cuerpo como un "particular de base".

Tambien el recurso del nombre propio como una herramienta para alcanzar la individualizacion resulta insuficiente en relatos y textos literarios que recurren a la figura fantastica del doble. Por ejemplo, en "Borges y yo" el hecho de que el mismo nombre sirva para designar a dos personajes diferentes (el Borges que existe en el mundo de la literatura y el Borges del mundo "real") tambien atenta contra el proposito mismo del nombre, cuyo objetivo principal es el de "designar siempre a un individuo con exclusion de todos los demas de la clase considerada" (Ricoeur 4). La identidad en su sentido idem tambien se ve afectada por el recurso del doble en cuentos como "El otro", en la medida en que la continuidad de la identidad en el tiempo se ve puesta en duda. En efecto, el Borges narrador de "El otro" se encuentra con una version menor de si mismo; dicho personaje defiere en manera considerable del Borges narrador, tanto en terminos fisicos como en terminos ideologicos, e incluso de caracter. Esto, claramente, atenta contra la identidad en su sentido idem, ya que la mismidad del individuo en el tiempo se ve puesta en duda por las diferencias fisicas y psiquicas que diferencian al narrador de su doble.

En lo que respecta a los cambios experimentados por un individuo a lo largo del tiempo (por ejemplo, el proceso de envejecimiento) Ricoeur afirma que "el tiempo es [...] factor de desemejanza, de separacion, de diferencia" (111). No obstante, el mismo Ricoeur plantea que los "cambios debiles" que va sufriendo un individuo a lo largo del tiempo "amenazan la semejanza sin destruirla" (111). La pregunta que surge al leer el cuento de Borges es la siguiente: somos los mismos a pesar del paso del tiempo? o somos acaso una sucesion de estados continuos que apenas sugieren la idea de una identidad estable a pesar del paso del tiempo? Los cambios que experimenta un individuo a lo largo de tiempo no ponen en duda la idea de que la identidad de ese individuo es constante en el tiempo?

En la obra de Borges, el simbolo del espejo y su combinacion con el recurso fantastico del doble llevan al lector a poner en duda sus ideas mas basicas de lo que es la identidad en su sentido idem. Asi mismo resulta claro que tanto el recurso del doble como el simbolo del espejo pueden ser utilizados con el fin de alcanzar el efecto del horror en el lector. A continuacion, se mostrara hasta que punto este efecto del horror puede verse relacionado con el problema de la identidad. De igual manera se discutira el tema del panteismo en la obra de Borges; esta tematica se halla intimamente relacionada con el tema de la duplicacion, y puede verse enriquecida al analizarse a la luz del tema del efecto del horror y de la figura del espejo.

En "Los espejos velados" el lector se encuentra con un personaje narrador que podria ser el mismo autor firmante, Borges. Esto crea a tres Borges: el autor firmante, el personaje narrador y su reflejo incorporeo. La tendencia a desdibujar los limites entre la ficcion y la realidad es una constante en su obra. Si bien es cierto que el nombre del personaje narrador de "Los espejos velados" no es revelado en ningun momento de la narracionlo cual hace posible la hipotesis de que el nombre del personaje podria ser identificado con el nombre del autor del libro, es decir, con el nombre del autor firmante--tambien es cierto que dicho personaje protagonico padece de una caracteristica especifica que podria entenderse como tradicionalmente adjudicada al personaje "Borges"--asi lo revelan numerosas entrevistas, las conferencias "La pesadilla" y "La poesia", los poemas "Los espejos" y "Al espejo", etcetera--: el terror de Borges a los espejos. Aceptando la posibilidad de que el personaje narrador sea el mismo Borges, puede inscribirse este relato en el corpus de cuentos del autor cuyo protagonista es el mismo autor firmante. En "Los espejos velados" el personaje narrador conoce a una joven llamada Julia, quien, despues de algunos anos de haber entablado amistad con el, pierde la razon y termina alucinando con el rostro de su antiguo amigo reflejado en las lunas de sus propios espejos. Esta tortuosa vision se ve estimulada por la confesion del personaje narrador que, con el fin de intimar con la mujer, le habla acerca del miedo que provocaban en el los espejos durante su infancia. Aunque no se da un encuentro directo entre un personaje y su doble (algo que sucede en cuentos como "El otro" y "Agosto 25, 1983"), el tema del doble se hace presente en la medida en que el rostro del personaje narrador aparece--o asi lo cree Julia--en sus espejos. Este hecho fantastico puede ser entendido como una variacion particular del recurso del doble. Y al igual que en otros cuentos fantasticos de la tradicion occidental ("William Wilson" de Edgar Allan Poe, por ejemplo), la imagen del doble aparece como un ente ominoso que produce un efecto de horror en el lector.

En su ensayo "Lo siniestro" Sigmund Freud sostiene que "[l]o siniestro se da, frecuente y facilmente, cuando se desvanecen los limites entre fantasia y realidad; cuando lo que habiamos tenido por fantastico aparece ante nosotros como real; cuando un simbolo asume el lugar y la importancia de lo simbolizado, y asi sucesivamente" (2500). Freud ve el efecto de lo siniestro, tambien, como causado por la transformacion de algo familiar en algo al mismo tiempo familiar y desconocido. Esto es lo que sucede con el rostro de Borges en "Los espejos velados", en donde el rostro de un viejo amigo se convierte en algo acechante, algo familiar y a la vez desconocido: un ser imposible, y por lo tanto desconcertante. De ahi el horror despertado por la figura del doble. El horror que sufre Julia tambien es causado por un simbolo que ha tomado el puesto de aquello que antes simbolizaba. El rostro de Borges solia ser su simbolo, lo que, a los ojos de Julia, lo representaba a el como individuo. Es relevante tener en cuenta que Alberto J. Perez define el rostro como el "trasunto de la identidad" (137). Cuando ese rostro se desliga del ente simbolizado--en este caso el personaje Borges--se convierte en ese ente especifico. En otras palabras, el horror de Julia surge cuando el reflejo del rostro de su viejo amigo se convierte en el. Esto explica por que Julia no cree que el reflejo de Borges la persigue, sino que es el mismo Borges quien la acecha "magicamente" ("Los espejos velados" 197).

En lo que respecta al tema de los espejos en la obra de Borges, vale la pena resaltar que este es bastante amplio y que su relacion con el problema de la identidad es ineludible. Perez explica que, en las sociedades tribales primitivas, "los espejos, capaces de duplicar el rostro y 'robar' parte de o dividir la identidad, eran objetos temidos a los que atribuian el poder de ocasionar una catastrofe" (136). La duplicacion injustificable de un rostro aterra al personaje de Julia, pero quizas no por el hecho de la duplicacion en si misma, sino porque la joven intuye en este hecho fantastico ese "robo" o esa "division" de la identidad de los que habla Perez. En este sentido, el horror de Julia seria un horror de caracter filosofico, en la medida en que esta intimamente relacionado con el riesgo de la destruccion su concepto de identidad. El espejo duplica un rostro, y al hacerlo divide o roba la identidad; esto conduce al horror, el horror de un individuo que se ve enfrentado a la posibilidad de la anulacion, o a la simple puesta en duda de sus mas basicas nociones de lo que es la identidad o, en otras palabras, de lo que es uno mismo.

Perez considera que el simbolo del espejo es tan relevante en la obra de Borges como otros simbolos mas estudiados por la critica, tales como el laberinto. Segun Perez, "[e]n el cuento fantastico moderno encontramos el simbolo del espejo relacionado con el tema de la identidad y del doble" (137). El critico resalta el potencial para el horror que hay en este recurso al recalcar que "[l]a duplicacion irreal del rostro, que es una parte unica e irremplazable en cada individuo y es considerado popularmente el trasunto de la identidad, en determinadas circunstancias puede adquirir un caracter amenazante y siniestro (137). Evidentemente Perez entiende que el simbolo del espejo tiene una intima relacion con los temas del doble y la identidad--los cuales, a su vez, se hallan intimamente relacionados entre si--y es consciente de que esta "duplicacion irreal de un rostro" puede producir el efecto de lo siniestro. El horror ligado a los espejos esta intimamente relacionado con el impacto psicologico al que se llega al anular, o al poner en duda, nuestros conceptos mas basicos de lo que es la identidad. Perez afirma posteriormente que "[l]a paradojica fragmentacion de la identidad guarda en germen el horror de la esquizofrenia y la locura" (138). Esto, por supuesto, se hace evidente en la suerte que corre el personaje de Julia en "Los espejos velados". Al enfrentarse a la duplicacion inexplicable del rostro de su amigo--eso que para Perez es el "trasunto de la identidad" (137)--, Julia cae en un estado de shock, probablemente causado por la destruccion de su nocion de identidad, y por ese "ataque sobrenatural" dirigido a la idea misma de la realidad. El miedo a los espejos asume caracteristicas filosoficas, y por eso el personaje de Julia en "Los espejos velados" experimenta un terror que podria entenderse como metafisico.

El hecho fantastico presente en este relato sugiere otros problemas igualmente complejos. Que significa el hecho de que Julia, en lugar de ver su propio reflejo en las lunas de sus espejos, vea el rostro de otro individuo? Cualquier respuesta que a esta pregunta sera siempre una conjetura; sin embargo, pueden proponerse algunas hipotesis con el fin de explicar el misterioso final del cuento de Borges. Jaime Alazraki, en La prosa narrativa de jorge Luis Borges, dedica todo el capitulo quinto al analisis del panteismo en la obra narrativa de este. Segun Alazraki, "El acercamiento a Almotasim", texto en el que Borges resume y comenta una novela policiaca apocrifa protagonizada por un estudiante de Bombay, lleva al lector a la conclusion de que" [e]l estudiante de Bombay es Almotasim y Almotasim es el estudiante y todos los hombres" (63). Asi mismo en "La forma de la espada", el narrador principal, John Vincent Moon, afirma que "[l]o que hace un hombre es como si lo hicieran todos los hombres. Por eso no es injusto que una desobediencia en un jardin contamine al genero humano; por eso no es injusto que la crucifixion de un solo judio baste para salvarlo. Acaso Schopenhauer tiene razon: yo soy los otros, cualquier hombre es todos los hombres" (594). Asimismo, en su obra El libro de los seres imaginarios (1967), Borges y Margarita Guerrero cuentan como las treinta aves del poema del Simurg descubren a la larga "que ellos son el Simurg, y que el Simurg es cada uno de ellos y todos ellos" (206). Revelaciones similares se suceden en "El acercamiento de Almotasim" y "El Simurgh y el aguila". Por su parte, Alazraki afirma que "[e]l Simurg es Dios y todos los hombres son el Simurg" (63). Teniendo esto en cuenta, cabe preguntarse por que Borges recurre a temas como la doctrina filosofica del panteismo para desarrollar su obra literaria. (3) El mismo Alazraki propone una respuesta a esta cuestion, al afirmar que "Borges da prueba, una vez mas, del valor estetico de las doctrinas religiosas, en este caso, de las posibilidades literarias del panteismo" (63). Es claro que una de las caracteristicas recurrentes de la obra de Borges es la apropiacion de diversos principios filosoficos y teologicos con el fin de desarrollar textos literarios. Es posible asumir que en "Los espejos velados" el personaje de Julia experimenta el horror de los espejos al descubrir que, como lo sostiene la doctrina del panteismo, ella es una con su amigo--el personaje narrador--como tambien es una con Dios y con todos los hombres. Es posible suponer que esta revelacion haya sido la principal causante de la locura de Julia, en la medida en que entender de manera abrupta que ella es una con la humanidad entera y con la divinidad implica un fuerte impacto psicologico para el personaje. No en balde, la cosmogonia panteista termina por negar la posibilidad de una identidad unica e individual. Segun Alazraki, "[l]a nocion panteista de que un hombre es los otros significa la anulacion de la identidad individual, o, mas exactamente la reduccion de todos los individuos a una identidad general y suprema que los contiene a todos y que hace, a la vez, que todos esten contenidos en cada uno de ellos" (63). Es posible concluir que Julia enloquece de horror al descubrir que su comprension de la identidad--sus ideas sobre su propia individualidad--era incorrecta, y que, a la larga, ella es todos y no es nadie en particular. Los limites entre ella y la humanidad entera se han desdibujado, y su mente ha sucumbido ante el terror metafisico de la perdida--de la disipacion universal--de su propia individualidad.

Segun Bravo, "[e]l espejo es la materialidad de la alteridad. El espejo realiza 'materialmente' una violencia sobre el yo al ofrecerle, de manera contundente, una imagen de si mismo, una escision de si, una representacion del otro. El espejo es [...] el lugar desde donde otro que es yo mismo nos mira" (150). Esta escision de si es la gestacion de un doble, y lleva al efecto del horror en la medida en que es la representacion de si mismo como otredad. Esto es monstruoso por ser desconcertante y antinatural--y parece rozar con lo sobrenatural y lo fantastico--y en la medida en que genera la paradoja abominable de ser y no ser dos seres distintos pero identicos o equivalentes. Ese "otro que es yo mismo" es un doble, es un producto de esa escision de si; ese otro es una repeticion que violenta al yo, que violenta el principio basico de "identidad numerica" expuesto por Ricoeur. Bravo resalta tambien otros puntos que deben tenerse en cuenta acerca del tema de los espejos; por ejemplo, el critico afirma que el espejo, "[u]mbral irreducible entre la diferencia y la identidad, [...] revela una fuerza secreta, la del terror de la alteridad" (150). Este terror no es, segun podria concluirse de forma acorde con el desarrollo de este ensayo, un terror a lo que es otro; por el contrario, es un miedo latente a vernos a nosotros mismos como otro, un terror a la escision del yo y a la posibilidad de la destruccion de la identidad y de la individualidad.

Bravo sostiene que "en el folklore y en las mitologias de los pueblos, el espejo es una expresion de lo terrible; de alli que, por mucho que estemos situados en la mas distante de las desatenciones, del fondo de los espejos siempre nos alcanza por lo menos un leve estremecimiento" (150). Esta idea nos permite ver como el miedo a los espejos nos sigue tal vez desde tiempos prehistoricos y hace parte de toda una tradicion cultural que lo justifica. En El libro de los seres imaginarios, Borges y Margarita Guerrero nos hablan de un tiempo mitico en que "el mundo de los espejos y el mundo de los hombres no estaban, como ahora, incomunicados [...] Ambos reinos [...] vivian en paz, se entrabay salia por los espejos" (24-25). Mientras se mantiene este estado de paz entre el reino de los espejos y el reino de los hombres no hay nada siniestro en la figura del espejo; sin embargo, en algun momento los animales del espejo intentan invadir el reino de los hombres y como castigo el Emperador Amarillo "los encarcelo en los espejos, y les impuso la tarea de repetir, como en una especie de sueno, todos los actos de los hombres" (25). A pesar del mencionado encierro y del repetitivo y monotono castigo, los animales de los espejos, esas "formas" hostiles, "[r]omperan las barreras del vidrio o del metal y esta vez no seran vencidas" (25). Esto podria contribuir a la explicacion de por que "en Borges el espejo esta alli para generar el mas profundo de los estremecimientos" (Bravo 150). El espejo nos aterra porque "es asedio desde otro mundo; y es el lugar desde donde otro que es 'yo mismo' nos mira desde su extraneza" (150). Esta idea del espejo como un lugar propicio para el "asedio" adquiere gran relevancia en "Los espejos velados"; no en balde el narrador afirma que Julia ha enloquecido "y que en su dormitorio los espejos estan velados pues en ellos ve mi reflejo, usurpando el suyo, y tiembla y calla y dice que yo la persigo magicamente" (197). Esta persecucion magica, este asedio constante, debe perturbar profundamente al personaje de Julia, cuya nocion de la identidad--cuya cordura misma--quizas ha sido destrozada al encontrarse en las lunas de sus espejos con las facciones de un rostro que no es el suyo.

En "Los espejos velados" el personaje narrador dice: "Yo conoci de chico ese horror de una duplicacion o multiplicacion espectral de la realidad, pero ante los grandes espejos" (196). Como se hace evidente en estas lineas, el personaje narrador, desde su infancia, intuye el caracter monstruoso de la multiplicacion. La idea de la duplicacion lo lleva al horror, y este horror solo se hace posible en la medida en que los "grandes espejos" fomentan estas macabras ilusiones. Tal vez para Borges los espejos son aberrantes en la medida en que el reflejo implica una escision del yo y, por ende, un logico cuestionamiento de lo que es la identidad. El personaje narrador tambien confiesa sus temores de la siguiente manera: "Temi, unas veces, que empezaran a divergir de la realidad; otras, ver desfigurado en ellos mi rostro por adversidades extranas" (150). El miedo a que los espejos empiecen a divergir del mundo real descansa en el miedo basico a la division del yo: un reflejo independiente del ser al que refleja seria la prueba de que el yo esta quebrado, seria la negacion de la indivisible identidad idem, que depende en buena parte de la identidad numerica y la unicidad, expuestas por Ricoeur. Por otra parte, el miedo a ver los rasgos propios deformados puede ser considerado como una intuicion de la naturaleza aberrante de la multiplicacion. Dentro de la obra de Borges, la multiplicacion del individuo es monstruosa porque pone en crisis su entendimiento de la identidad. Este horror de caracter filosofico es lo que condena al personaje de Julia a la locura en "Los espejos velados".

Al igual que en poemas de su autoria como "Al espejo" y "Los espejos", en el relato "Los espejos velados" el horror hacia estos objetos esta relacionado directamente con la idea de un otro que nos acecha. En la tradicion de la literatura fantastica el doble es un ser ominoso que nos persigue, y que no en pocas ocasiones puede llevar a un individuo a la desgracia, como sucede en los cuentos "William Wilson" (1839), de Poe, o en la novela El doble (1846), de Fyodor Dostoyevsky. El doble de Borges que aparece en las lunas de los espejos en "Los espejos velados" es tambien un doble amenazante, que acecha en silencio a otros, o a la misma voz poetica, como en el caso de los poemas mencionados anteriormente.

Por otra parte, en el poema "Los espejos" la voz poetica trata de explicar el horror que estos objetos le producen mediante la exposicion del reflejo como una suerte de evidencia intangible de que la realidad que habitamos no es mas que una ilusion. Para Borges, llevar al ser humano a esta comprension de su condicion en el universo es el papel fundamental de los espejos. Segun la voz poetica, Dios ha creado "las formas del espejo / para que el hombre sienta que es reflejo / y vanidad. Por eso nos alarman" ("Los espejos" 222). La idea de que los espejos pueden producirnos horror debido a que hacen evidente el caracter ilusorio de la existencia humana--y de la realidad como tal--refuerza la hipotesis de que, en la obra de Borges, el horror de la multiplicacion (materializado en la figura del doble) tiene un caracter eminentemente filosofico (esto es lo que Castany Prado entiende como "terror metafisico"). En otras palabras, los espejos nos llevan al horror en la medida en que las ilusiones que provocan en nosotros--la escision del yo y la "duplicacion irreal de un rostro"--ponen en duda, como sucede en la doctrina panteista, la de identidad en su sentido idem, e incluso la idea misma de realidad.

Para Selene Fallas, este cuestionamiento de la realidad es lo que sucede en el "El otro", que termina con la siguiente conclusion del Borges narrador: "El otro me sono, pero no me sono rigurosamente. Sono, ahora lo entiendo, la imposible fecha en el dolar" (20). Segun Fallas, en estas lineas "se anuncian como ficcion o sueno de un personaje la realidad de otro, de nuevo, el mundo que conocemos podria ser solo el sueno de un hombre". Este vertigo producido por la metaficcion de Borges es precisamente lo que le permite a Infante estudiar a Borges como un escritor del genero del horror. Segun Infante, "Borges, as Stephen King has managed to acknowledge, is a master in the creation of scarily uncertain fantastic fictions in which the 'real' expands its rational boundries into wider worlds that seem to contain each other ad infinitum creating a sense of awesome epistemological vertigo" (199).

Si bien es imposible desligar el simbolo del espejo del tema recurrente del panteismo en la obra de Borges, es necesario resaltar que tambien el recurso fantastico del doble se entrelaza con estos temas y simbolos, generando diferentes preguntas relacionadas con la idea filosofica de la identidad. En "El otro" Borges se presenta a si mismo como personaje protagonista; el Borges narrador termina encontrandose con otra version de si mismo, es decir, con su doble. El recurso del doble es una constante en la literatura fantastica de Occidente, y usualmente esta asociado con lo monstruoso u ominoso. Perez define al doble como aquel "individuo (u objeto) que va acompanado de otro semejante y que juntos sirven para el mismo fin" (30), asimismo afirma que es un "procedimiento [...] con ricas connotaciones psicologicas y referencias a la identidad personal, vinculado, por ejemplo, al tema del yo y el otro, que ha preocupado a nuestra cultura en forma mucho mas reciente" (30). Esta definicion es relevante en la medida en que Perez destaca la relacion del doble con la idea de una identidad personal. La figura del doble hace problematica la idea de una identidad personal, especifica y estable, destruyendo algunas de las premisas basicas de la identidad en su sentido idem. Ricoeur, citando a Strawson, dice que "los primeros particulares de base son los cuerpos, porque cumplen con caracter primario los criterios de localizacion en el unico esquema espaciotemporal" (9) y afirma que "[e]sta prioridad reconocida a los cuerpos es de la mayor importancia para la nocion de persona" (9). Una mente no puede estar en dos cuerpos; recordemos que, para Ricoeur "[e]s la misma cosa la que pesa sesenta kilos y la que tiene tal o cual pensamiento" (13). El cuerpo y la mente son una y la misma cosa. Pero con la aparicion de la figura del doble, una mente puede existir en dos cuerpos distintos o identicos. Ricoeur menciona la figura del doble en el contexto de la ciencia ficcion. El filosofo frances se pregunta si el individuo tele-transportado muere o no en el proceso de tele-trasportacion (134). Si el individuo que va a llevar a cabo este tipo de "viaje" teme por su vida, incluso cuando sabe que el otro (o el mismo) que llegue a su destino final tendra la misma memoria y sera la misma persona, puede decirse que la identidad de este sujeto se mantiene despues de este viaje? El hecho de que la memoria perdure implica que la identidad tambien perdura y sobrevive? Es dificil hallar una respuesta satisfactoria a estas preguntas. Cuando la figura del doble se hace presente, la identidad numerica parece obsoleta en el proceso de individuacion. En otras palabras, la figura del doble deconstruye completamente los fundamentos de la identidad idem.

De acuerdo con Freud, "[l]o siniestro se da, frecuente y facilmente, cuando se desvanecen los limites entre fantasia y realidad, cuando lo que habiamos tenido por fantastico aparece ante nosotros como real" (2500). Este desvanecimiento de los limites entre "fantasia y realidad" es exactamente lo que sucede en "El otro" cuando se manifiesta la figura del doble. En el relato, aquello que entendemos como fantastico--la aparicion del doble, la escision de la identidad, la posibilidad de ocupar dos espacios y dos tiempos a la vez--se hace realidad. De ahi que la figura del doble logre generar en el lector el horror de lo siniestro. Segun Freud, en su desarrollo historico, el doble, "de un asegurador de la supervivencia se convierte en un siniestro mensajero de muerte" (2494). Asimismo, Borges y Guerrero mencionan la figura del doble en El libro de los seres imaginarios: "[e]n Alemania lo llamaron Doppelgaenger; en Escocia el Fetch, porque viene a buscar (fetch) a los hombres para llevarlos a la muerte. Encontrarse consigo mismo es, por consiguiente, ominoso" (84). Esta relacion entre la figura del doble y la idea de la proximidad de la muerte le confiere a este recurso fantastico un caracter monstruoso.

En "El otro" el Borges que narra el cuento se topa consigo mismo en un lugar y un tiempo que es dos lugares y dos tiempos a la vez (Cambridge, 1969, y Ginebra, 1918). Reconoce a su doble mas joven al escuchar su voz; este proceso de anagnorisis va acompanado de un efecto inevitable: el horror. Borges describe la voz de su doble cantando y luego admite: "la reconoci con horror" (13). El horror que implica esta experiencia es tan grande que intenta olvidarla "para no perder la razon" (13), y si la escribe, es precisamente para que el tiempo le permita entender esta vivencia como un relato fantastico. En este relato el horror del doble esta intimamente relacionado con el horror que produce la manifestacion de un suceso que se creia imposible. Esto se hace evidente cuando el narrador afirma que su joven doble "apenas me prestaba atencion. El miedo elemental de lo imposible y sin embargo cierto lo amilanaba" (16). Este miedo del joven Borges es un miedo a lo sobrenatural, a la experiencia de un hecho incomprensible que rebasa los limites de la razon. En algun momento el joven Borges llega a calificar el encuentro de milagroso, y afirma que "lo milagroso da miedo" (19). De nuevo, la duplicacion del individuo lleva inevitablemente al horror.

Cada uno de los personajes de "El otro" es Jorge Luis Borges y, sin embargo, no son necesariamente la misma persona. En este relato el narrador dira al joven Borges que "el hombre de ayer no es el hombre de hoy, sentencio algun griego. Nosotros dos, en este banco de Ginebra o de Cambridge, somos tal vez la prueba" (17). Con esta referencia a Heraclito, Borges retoma el principio fundamental de mutacion en el tiempo al afirmar que un hombre no es el mismo en el pasado y en el presente. Como habia mencionado ya en "Nueva refutacion del tiempo" (1946), David Hume "no quiso que agregaramos a la sucesion de estados mentales la nocion metafisica de un yo" (767-68). En este mismo ensayo Borges hace referencia tambien a la celebre consigna de Heraclito: "No bajaras dos veces al mismo rio" (763). Para Borges, la "destreza dialectica" de Heraclito radica en que "la facilidad con que aceptamos el primer sentido (?l rio es otro') nos impone clandestinamente el segundo ('Soy otro') y nos concede la ilusion de haberlo inventado" (763). Con respecto a esta referencia al celebre filosofo griego, Julie James sostiene que esta "proposes a relationship between rivers and human existence in that each is transformed with the passage of time" (150). El problema de la identidad idem y su relacion con el tiempo, al igual que los conceptos de la filosofia idealista de David Hume, tambien preocupan a Ricoeur. Esto se hace evidente en las siguientes lineas del filosofo frances: " Que nos inclina tan fuertemente, pregunta Hume, a superponer una identidad a estas percepciones sucesivas, y a suponer que estamos en posesion de una existencia invariable e ininterrumpida durante todo el curso de nuestras vidas?" (123). Para Borges, asumir que esta identidad constante es posible constituye, tal vez, una completa arbitrariedad. En su ensayo "?l otro' de Borges y 'La otra' de Delgado" Jorge J. E. Gracia sostiene que "en el trasfondo" del cuento de Borges "se halla la pregunta de la identidad diacronica: el joven es el mismo que el hombre viejo?" (116). Esta es la pregunta que sugiere Borges en su relato; como siempre, el autor no parece interesarse en dar una respuesta definitiva a esta incognita, ni en afirmar que dicha respuesta exista.

Pero la figura del doble tambien parece poner en duda nuestra nocion lineal del tiempo. En "Nueva refutacion del tiempo" Borges habla acerca de aquellos momentos en la vida de un individuo que parecen ser exactamente iguales. Vale la pena preguntarse: son acaso iguales para el Borges narrador de "El otro" esa tarde de 1969 en Cambridge y esa tarde en 1918 en Ginebra? El mismo Borges se pregunta en "Nueva refutacion del tiempo:" "Esos identicos momentos, no son el mismo? No basta un solo termino repetido para desbaratar y confundir la serie del tiempo?" No en balde, Ali Shehzad Zaidi sostiene que el otro "disolves such binaries as past and future, self and other, dreamer and dreamed, profane and sacred" (181). Si el termino repetido en "El otro" es el mismo Borges, si el doble es siempre un termino repetido, tal vez este no pone en duda solamente nuestro concepto de identidad, sino la idea misma del tiempo lineal libre de repeticiones. De ahi que Zaidi afirme que "El otro" desdibuja los limites entre pasado y futuro.

En "Los espejos velados" Borges habla de "una de mis caras antiguas" (197), y no de "mi cara"; este hecho hace evidente que el personaje narrador es consciente del efecto transformador que tiene el tiempo sobre su ser. No en balde, Fallas afirma que en la obra de Borges "el espejo y el tiempo estan estrechamente ligados". La mutacion del cuerpo se enfrenta al principio de permanencia en el tiempo. Vale la pena recordar que para Ricoeur "el tiempo es [...] factor de desemejanza, de separacion, de diferencia" (111). La presencia de la mutacion, a la larga, hace imposible la permanencia en el tiempo, y, al verse anulada una de las bases fundamentales de nuestra idea de identidad, esta ultima se ve radicalmente puesta en duda. El tiempo lo trastoca todo y hace imposible, o al menos improbable, la existencia de una identidad capaz de perpetuarse en terminos cronologicos. No por nada Borges hace en "El otro" otra referencia a la famosa consigna de Heraclito, al afirmar: "[i]nevitablemente el rio hizo que yo pensara en el tiempo. La milenaria imagen de Heraclito" (13). Esta referencia a la mutacion constante de los individuos en el tiempo se ve reflejada en una de las frases del Borges narrador, para quien "[m]edio siglo no pasa en vano [...] Eramos demasiado distintos y demasiado parecidos" (18). El joven Borges y el narrador de cabeza gris (14) que ya ha empezado a perder la vista (19) son muy distintos, pero en cierto modo son la misma persona: ambos son Jorge Luis Borges, a pesar de sus diferencias fisicas y de caracter.

Pero son estos dos individuos equivalentes? Esta es, quizas, la pregunta fundamental.

Otro aspecto que debe considerarse en "El otro" es el papel de la memoria y el olvido en la creacion de una identidad propia. Segun Cristina Percoco, la funcion del dialogo entre el Borges joven y el Borges narrador en este cuento es "to underscore the fundamental paradox of the human condition in which forgetting is a crucial aspect of the formation of self, but since we forget we cannot have a real sense of individuality. Consequently, this implies that the construct of linear time too is a construct that man creates to impose an order on his life" (115). Percoco afirma que el recurso fantastico del doble simboliza la futil tarea de tratar de establecer un entendimiento del ser (a sense of self), ya que no somos capaces de recordar quien fuimos (who we once were) (115). En efecto, la memoria esta intimamente ligada al concepto de identidad, que se construye, en parte, a partir de la memoria, y sin memoria la identidad es imposible. Segun Percoco, "the doubling of the self reinforces the idea that any understanding one has of oneself can only take place in the moment since our sense of self is constantly changing, like the water in the river" (115). Para ella, la memoria deteriorada del narrador tiene como funcion poner en duda la idea de una identidad constante en el tiempo (recordemos que para Ricoeur la permanencia en el tiempo es una de las caracteristicas necesarias de la identidad en su sentido idem). Tambien Olaso hace enfasis en el importante papel que juega la memoria en "El otro" y establece una conexion entre el olvido y el sueno (184-85).

Finalmente, resulta pertinente traer a colacion algunas de las palabras que Perez le dedica al cuento de Borges "La muerte y la brujula": "el bandido Scharlach nota el caracter monstruoso del doble, por tratarse de dos cosas similares que sirven al mismo fin y tienden a reemplazarse y a ocupar el mismo lugar, amenazando la identidad" (32). El caracter monstruoso del doble, y por ende su carga de horror, dependen en gran medida de la encrucijada en que este recurso fantastico pone al concepto de identidad idem. La amenaza a la identidad de la que nos habla Perez lleva al lector a un profundo desasosiego filosofico, produciendo el efecto del horror. La repeticion del individuo es siniestra y abominable, en gran medida porque nos lleva a cuestionarnos acerca de quienes somos como individuos, y acerca de la naturaleza misma del tiempo y la realidad. El horror que nos causan el espejo y el doble--ese monstruo fantastico, ese ominoso ser imaginario--se debe a que nos muestran la identidad propia como algo ajeno, nos permite contemplarnos a nosotros mismos como otredad y, de esta manera, nos llevan a poner en duda la naturaleza del ser y de la realidad. Al hacer referencia al panteismo, al utilizar el simbolo del espejo y al recurrir al recurso fantastico del doble, Borges no se limita a poner en duda la naturaleza de la identidad en terminos generales o abstractos; tambien lleva a sus lectores a cuestionarse acerca de su existencia individual, y de su entendimiento de la realidad como tal.

OBRAS CITADAS

Alazraki, Jaime. La prosa narrativa de Jorge Luis Borges. Madrid: Gredos, 1968.

Borges, Jorge Luis. "Los espejos". Obras completas. Vol. III. Buenos Aires: Emece, 2007.222.

--. "Los espejos velados". Obras completas. Vol. II. Buenos Aires: Emece, 2007.196-97.

--. "Nueva refutacion del tiempo". Obras completas. Buenos Aires: Emece, 1974.757-71.

--. "El otro". Obras completas. Vol. III. Buenos Aires: Emece, 2007.13-20.

--. "Veinticinco de agosto, 1983". Obras completas. Vol. III. Buenos Aires: Emece, 1996.375-78.

Borges, Jorge Luis y Margarita Guerrero. El libro de los seres imaginarios. Madrid: Alianza Editorial, 2007.

Bravo, Victor. El orden y la paradoja: Jorge Luis Borges y el pensamiento de la modernidad. Buenos Aires: Beatriz Viterbo Editora, 2002.

Castany Prado, Bernat. "Terror cognoscitivo y terror metafisico en los relatos de Jorge Luis Borges". Cartaphilus 9.1 (2011): 87-97.

Fallas, Selene. "Borges, los espejos, el tiempo y el horror". Literofilia, <literofilia.com/?p=22865>

Freud, Sigmund. "Lo siniestro". Obras completas 3. Madrid: Biblioteca Nueva, 1996.2483-505.

Gracia, Jorge J. E."'El otro' de Borges y 'La otra' de Delgado". Hispamerica 122.1 (2012): 115-20.

Infante, Ignacio. "Abominable Mirrors: On the 'Macabre' Hyperfictions of Jorge Luis Borges". Variaciones Borges 12 (2001): 193-232.

James, Julie. "1964 or 1974: Which is 'the other?'" Variaciones Borges 8 (1999): 142-52.

Olaso, Ezequiel. "Minimas gotas de filosofia: 'El Otro"'. Variaciones Borges 7 (1999): 178-90.

Percoco, Cristina. "Opening Strategy and the Self as Illusion in Borges' 'El otro"'. Variaciones Borges 16 (2003): 109-20.

Perez, Alberto J. Poetica de la prosa de Jorge Luis Borges: Hacia una critica Bakhtiniana de la literatura. Madrid: Gredos, 1986.

Ricoeur, Paul. Si mismo como otro. Mexico: Siglo XXI, 2006.

Zaidi, Ali Shehzad. "The Overlooked Library in Borges's 'El otro"'. Variaciones Borges 31 (2011): 181-97.

Juan David Cruz Duarte

Bogota

(1) En "Clasicismo, trama y el hecho estetico en 'There are more things' de Borges" (2000), David A. Bedford relaciona el horror en el cuento de Borges con el hecho estetico. Para el, el horror en dicho cuento es posible porque el narrador nunca describe a la criatura, y por ende el efecto de su naturaleza monstruosa depende en gran medida de la imaginacion del lector. Por otra parte, "Infinito y cuarta dimension en 'There are more things'" (2008), de Antonio Cajero, aborda la relacion que hay entre "There are more things" y la obra de Lovecraft. No obstante, dicho texto se enfoca mas en las consecuencias fisicas y filosoficas del cuento de Borges que en el efecto del horror.

(2) Infante menciona que Stephen King (probablemente el escritor de horror vivo con mas exito comercial) dedica su estudio de la literatura y el cine de horror Danse Macabre a Jorge Luis Borges y a otros cinco "grandes autores de lo macabro" (197).

(3) Uno de los cuentos de Borges en que se ve mas ampliamente desarrollada la nocion panteista del universo es "Los teologos", cuento de El Aleph (1949). Alazraki analiza ampliamente este relato en La prosa narrativa de Jorge Luis Borges.
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Author:Duarte, Juan David Cruz
Publication:Variaciones Borges
Date:Jul 1, 2019
Words:8154
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