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El gentleman y el barbaro. Masculinidad y civilizacion en el nacionalismo vasco (1893-1937).

[en] The Gentleman and the Barbarian. Masculinity and Civilization in Basque Nationalism (1893-1937)

Sumario. Introduccion. 1. El nacionalismo vasco y el "anglosajonismo". 2. El gentleman vasco. 3. Reflexiones finales. La masculinidad de Andima.

Como citar: Aresti, N. (2017). "El gentleman y el barbaro. Masculinidad y civilizacion en el nacionalismo vasco (1893-1937)". Cuadernos de Historia Contemporanea, 39, 83-103.

Introduccion

Civilizacion y genero son dos conceptos que han estado intimamente relacionados en el pasado y continuan estandolo en el presente (3). En concreto, la posicion de las mujeres en una sociedad ha sido entendida en diferentes momentos de la historia como un indicador del avance de los pueblos en el proceso de superacion del estado de "barbarie". Ya en el siglo XVIII, los ilustrados vieron en la condicion de las mujeres un "signo y medida de la civilizacion" y un criterio fundamental para enjuiciar el progreso social (4). A lo largo del siglo XIX, en muy diferentes contextos, pensadores y politicos defendieron que "del grado de civilizacion de cada pueblo resulta siempre el grado de importancia que la mujer goza en el" (5). Como es sabido, tambien los defensores de la doctrina catolica insistieron machaconamente en la que denominaron labor civilizatoria de la religion, que habria emancipado a las mujeres de una esclavitud milenaria. El propio nacionalismo vasco de preguerra, un movimiento de indudable signo catolico, no fue una excepcion en este sentido, y desde sus filas se alerto frente a la influencia de pueblos barbaros e impios que trataban a las mujeres con desconsideracion, como un ser inferior y una esclava (6). Pese a la persistente vigencia de esta conexion entre el nivel civilizatorio y el estatus de las mujeres, sin embargo, en la practica el valor de la civilizacion ha estado mas consistentemente unido a los hombres, nombrados legitimos representantes de la nacion y responsables del grado de progreso alcanzado por ella (7). De la firmeza de esta relacion no se deriva que los significados de la civilizacion y de la hombria nacional hayan permanecido estables en el tiempo. Lejos de ello, ambas definiciones han sido objeto de constantes luchas politicas y discursivas en las que los distintos nacionalismos han perseguido la identificacion victoriosa de su masculinidad nacional con el concepto de civilizacion. Como veremos, el nacionalismo vasco representa un claro ejemplo de este empeno.

Este trabajo es un analisis de la evolucion de la masculinidad creada por el nacionalismo vasco desde sus origenes a finales del siglo XIX hasta la guerra civil espanola, desde una perspectiva que situa el concepto de civilizacion en el centro (8). El "hombre vasco" fue construido simbolica y politicamente en oposicion al considerado incivilizado hombre espanol y aspiro a colocarse, por otro lado, cercano a la figura del gentleman. Este juego de identificaciones y contrastes no fue una derivacion logica de la ideologia nacionalista o de su modo de entender el significado de la diferencia sexual. Bien al contrario, en los momentos fundacionales, la distancia entre el ruralismo tradicionalista de Sabino Arana y los valores representados por la civilizacion inglesa fue superada por maniobras discursivas que pusieron de manifiesto la versatilidad de los conceptos y su capacidad para adaptarse a visiones del mundo y proyectos politicos dispares. Posteriormente, esa contradiccion fue menos acusada en la medida en que ciertos sectores del nacionalismo vasco se fueron reconciliando con el fenomeno urbano y los valores de la civilizacion moderna.

1. El nacionalismo vasco y el "anglosajonismo"

Entre muchos nacionalistas vascos de preguerra, los pueblos anglofonos fueron considerados como vanguardia de progreso y ejemplo a seguir por los pueblos que, como el vasco, estarian aun construyendo su propio camino. En 1918, Ramon de Belaustegigoitia, en un articulo con el significativo titulo "La hegemonia anglosajona y nosotros", planteaba la cuestion del modo siguiente:
   La base esta en lo popular, pero lo popular necesita guias ... Y
   aqui del anglosajonismo. No necesitamos imitar ni copiar, sino
   descopiar y desimitar. Pero si guias, guias espirituales por donde
   encauzar nuestra personalidad, guias en muchas materias desde el
   estudiar hasta el legislar, juzgar, producir o colonizar.
   Necesitamos maestros que den cierta norma hasta que llegue el
   momento que las hagamos nosotros mismos (9).


Para Belaustegigoitia, Euzkadi se encontraba entonces ante una disyuntiva. Podia mirar hacia un sur decadente y pesimista, del que el creia que el pueblo vasco debia despegarse si queria ser el mismo, o podia dirigir la mirada hacia el mar, hacia una civilizacion nueva, optimista, amante de la vida y de la accion (10). El contraste creado entre estos dos referentes no era nuevo, sino que habia venido estructurando los discursos del nacionalismo vasco sobre la masculinidad desde sus inicios.

El nacionalismo vasco nacio a finales del siglo XIX, en un contexto de profundas transformaciones sociales. En aquellos anos, un rapido proceso de industrializacion habia atraido grandes contingentes de mano de obra inmigrante, alterando el paisaje social, politico y cultural de Bizkaia. Estos cambios generaron reacciones de rechazo y sentimientos de miedo por la perdida de una identidad que se percibio amenazada. Sabino Arana, principal ideologo del naciente nacionalismo vasco, concibio en este contexto un proyecto politico, en palabras de Jose Luis de la Granja, "tradicionalista e integrista, antiliberal y antiespanol, antisocialista y antiindustrialista" (11). Arana planteo como objetivo la restauracion de un "orden tradicional feliz" (12) supuestamente destruido por el liberalismo y la industrializacion. La doctrina aranista idealizo, en oposicion a un presente envilecido, el pasado de una Bizkaia rural, independiente, racialmente no contaminada, ejemplo de rectitud moral y salvaguarda de los principios catolicos. Pero a la vez, el proyecto nacionalista tuvo un caracter plenamente moderno, y supo dotarse de todos los mecanismos necesarios para la lucha politica en la emergente sociedad de masas, ofreciendo ademas su propia vision de futuro. En palabras de Jose Javier Diaz Freire, la clave interpretativa del nacionalismo vasco residiria en que prometio un porvenir arcaico, de retorno, desde la compleja aspiracion de "entroncar la modernidad en los moldes del pasado" (13). Esta misma promesa marco tambien las visiones de genero de este primer nacionalismo.

El ideal de masculinidad fue, para Sabino Arana, un referente para el genero humano cuyos valores solo podian ser alcanzados por las mujeres en la medida en que superaran su condicion femenina. Desde una concepcion rigidamente jerarquica de la diferencia sexual, la masculinidad era un estatus superior con respecto a un unico codigo de virtudes (14). A la vez, este modelo superior coincidia con la caracterizacion del hombre vasco, representante del pueblo vasco en su conjunto. Para perfilar este arquetipo, Arana construyo un "cuerpo vasco", una fisonomia moral y en menor medida fisica, cuyos atributos correspondian fielmente al mandato cristiano, con importantes influencias tambien del higienismo tipico de la epoca. Se trataba de un cuerpo honorable en sus relaciones con los otros y con las mujeres; recto en sus costumbres y amante de la limpieza; honrado y respetuoso con la autoridad; reservado y pacifico (15). En el conocido articulo "?Que somos?", escrito por Sabino Arana en 1895, la descripcion del vizcaino correspondia a una construccion maniquea en la que los valores que este atesoraba, su caracter varonil, su laboriosidad, inteligencia y espiritu emprendedor, tenian su reverso en el tipo femenil, la pereza, la torpeza, la indolencia, pasividad y cobardia del hombre espanol, aquel que "nada emprende, a nada se atreve, para nada vale" (16).

Desde el modelo de virilidad descrito fue posible, como veremos, establecer por un lado nexos directos con el ideal tipicamente burgues asociado a los pueblos angloparlantes -un modelo que distaba mucho de la vision del mundo de Arana-, y a la vez realizar una critica mordaz de la masculinidad espanola, que actuaria como "referente de negacion-oposicion", utilizando el concepto de Justo Beramendi, particularmente apropiado para el caso vasco (17). Esta contraposicion entre las masculinidades vasca y espanola fue realizada en un contexto politico internacional especialmente propicio para el proyecto aranista. En 1894, a traves de las paginas de Bizkaitarra, Sabino Arana se congratulo de que Espana fuera, en su expresion, "la nacion mas atrasada de Europa", "la irrision del mundo entero":
   A la verdad que si no tuvieramos el corazon entristecido al sentir
   la desgracia de nuestra Patria y ver nuestro escudo cubierto de
   luto, habriamos de reirnos de buena gana del estado de decadencia
   en que se encuentra Espana (18).


Sabino Arana se sintio asi en una posicion cercana a los paises que arremetian contra Espana, aspirando a ser reconocido en el mismo lado de la confrontacion. El profeso una gran admiracion por los pueblos supuestamente mas avanzados en el panorama internacional que estaban creando una fuerte retorica de inferiorizacion de las razas latinas. A pesar de no participar plenamente de los planteamientos del darwinismo social y de un racismo basado en razones cientificas--su racismo tuvo un fundamento sobre todo moral y religioso-, Arana supo establecer vinculos discursivos para participar de la critica a las razas consideradas decadentes o atrasadas, y hacerlo en nombre del progreso:
   No sabemos que tienen en la sangre ciertas razas que todo cuanto
   esta en contacto con ellas degenera y se prostituye. Ejemplos de
   ello nos da en abundancia la historia del pueblo romano y la
   historia de las naciones que llevan en su sangre la sangre latina.
   Mientras en los Estados Unidos de America alcanzan las ciencias un
   grado tal de adelanto que causa asombro, la America latina cierra
   las puertas al progreso y las abre de par en par a todos los vicios
   (19).


Resulta relevante en este sentido que, aunque Arana compartio con los discursos cientificistas y racistas de la epoca el desprecio por los pueblos latinos, desde su vision recelosa del progreso desconfio de la "raza blanca", a la que acuso de esclavizar a los pueblos y describio como "la mas vandalica del mundo" (20).

En realidad, Sabino Arana veia con ojos muy criticos un modelo de desarrollo y una prosperidad material que, pensaba, estaban haciendo peligrar las virtudes ancestrales de la raza. Por ello, el propio concepto de progreso fue cuestionado por el padre del nacionalismo vasco. La critica de Arana a la idea de progreso se expreso de formas diversas, en ocasiones recurriendo al sarcasmo: "?Que es el progreso? La cevelizacion. ?Que es la cevelizacion? El progreso" (21). Esta y otras formulaciones estaban destinadas a desautorizar un concepto de civilizacion que consideraba erroneo y redefinirlo en un sentido antiliberal. De hecho, el liberalismo aparecia unido, a los ojos de Arana, a todos los vicios de una moral sexual incivilizada: "?Quereis conocer la moral del liberalismo? Revistad las carceles, los garitos y los lupanares: siempre los hallareis concurridos de liberales" (22). Bilbao represento para el ese progreso y esa civilizacion reprobados. La ciudad era descrita por Arana como la terrible enemiga de Bizkaia desde su origen (23), "la inmunda villa" cuyo estomago encallecido era incapaz de sentir nauseas por un hedor al que estaba acostumbrada (24). En el siguiente parrafo, escrito en 1899, en una reivindicacion defensiva de la Bizkaia rural, Arana fundio su ataque al espanol con una apropiacion del concepto de civilizacion que le permitio, ademas, una--inestable--alineacion con los juicios dirigidos contra Espana desde el exterior:
   Los vascos aquellos de costumbres morigeradas y de proverbial
   hombria de bien eran unos ignorantes, estaban sin civilizar; en
   cambio, los de hoy viven en continuo roce con lo extrano, los que
   usan navaja, los que blasfeman, los que cantan flamenco, esos estan
   civilizados ... Civilizados con la esplendida civilizacion que los
   horteras, polizontes, mineros y demas sabios del pais de pan y
   toros nos han regalado (25).


Pese a las contradicciones, Arana fue firme en su deseo de aprovechar un escenario internacional acorde con sus ideas. No casualmente, intento enviar en cierta ocasion un cablegrama de felicitacion al presidente Theodore Roosevelt con motivo de la derrota espanola en Cuba, documento en el que enaltecia a los Estados Unidos por los valores que representaba: "Ejemplo de magnanimidad, de culto a justicia y libertad,--le decia--dan vuestros poderosos Estados, desconocido en historia, inimitable para potencias europeas, particularmente latinas" (26). Era necesario protegerse de la influencia perniciosa de un pueblo, el espanol, que Arana consideraba, en sus propias palabras, afeminado y embrutecido a la vez (27). A traves de esta caracterizacion se planteaba una doble estrategia de desvalorizacion del espanol, feminizandolo por un lado, y reduciendolo por otro a mera naturaleza, a una masculinidad brutal y no civilizada (28). De este modo, opinaba Arana, se debian combatir los efectos de este contacto nocivo a traves de una "regeneracion" que, en el caso vasco, tenia un caracter politico-social y, podriamos anadir, moral (29):
   Ahora que tanto oimos sonar la palabra regeneracion, hagamonos
   aplicacion de esta palabreja a nosotros mismos los vascos: que para
   lo demas no nos incumbe. Necesitamos regenerarnos, y esto solo
   podemos conseguirlo con el amor de la verdadera religion y de la
   unica politica conforme con nuestras tradiciones: JAUNGOIKUA ETA
   LAGI-ZARA (30).


Pero a diferencia del pueblo espanol, en opinion de Arana, el vizcaino no necesitaba para su regeneracion "ni enterrar su caracter, por ser serio y formal el que tiene; ni olvidar su historia, siendo como es ella ejemplar; ni reformar unas costumbres que, por lo ordenadas, son admiracion de propios y extranos" (31).

El nacionalismo vasco y la retorica internacional destinada al enaltecimiento de las denominadas razas civilizadas, frente a las consideradas moribundas, compartieron algunos de los juicios dirigidos a los espanoles y su supuestamente dudosa virilidad. En ambos, los toros, la taberna y el baile flamenco constituyeron la manifestacion mas expresiva de la "embrutecida" raza espanola. Asimismo, la navaja, companera inseparable de la violencia gratuita y el crimen a traicion, adquirio connotaciones parejas en unos y otros discursos. De este modo, decia Arana, mientras en las fiestas vizcainas rara vez ocurrian rinas, en la romeria espanola siempre se veria "brillar la traidora navaja y enrojecerse el suelo" (32). Lo que el denominaba "roce con el maqueto", solo traia, ademas de impiedad, blasfemia e inmoralidad, un aumento de la criminalidad" (33). De hecho, afirmaba, segun la estadistica, el noventa y cinco por ciento de los crimenes que se perpetraban en Bizkaya se debian a mano espanola, y buena parte de los restantes tenian como autor el vizcaino espanolizado (34).

La actitud respetuosa hacia las mujeres y la fidelidad a la esposa eran tambien cualidades pretendidamente comunes en los pueblos considerados mas civilizados y en el vasco. Frente al vizcaino, "amante de su familia y su hogar", el espanol era descrito como frecuentemente adultero y sin afeccion al hogar (35). Por culpa de este ultimo, las tabernas, espacio de vicio masculino y perdicion de la familia obrera, habian inundado la ciudad de Bilbao. Donde no habia fuentes para satisfacer la sed de oro, sentencio Arana, el numero de tabernas era incontable (36). La costumbre de la taberna habria sido introducida por el inmigrante y contagiada al hombre de campo vizcaino, quien veia entonces como "honroso y euskaro estarse en la taberna hasta altas horas de la noche", "y la inocente neskatil [muchacha] advierte que es la cosa mas natural del mundo y mas euskara del mundo danzar, estrechamente abrazada, a un hombre a la luz de las estrellas". Las horribles consecuencias de estos "paganicos" habitos dejaban su evidencia en el registro de nacimientos nueve meses despues (37).

El protagonista masculino de la comedia escrita por Sabino Arana con titulo De fuera vendra ... representaria este prototipo de hombre espanol, sin escrupulos, adultero e irresponsable. El joven "de la patria del Cid", pretendiente de una muchacha vasca (protagonista ausente en la obra), respondia al modelo del Don Juan desaprensivo, mujeriego y sin respeto hacia el sagrado matrimonio. En contraste con el honrado joven vasco, el burgales pretendiente de la joven era un ejemplo de impostura masculina. Quien se presentaba como un "bello sujeto" de apariencia intachable resultaba ser realmente "un halcon, un ave de rapina con figura del cordero y un aparente beato, que unas veces es un gran pillo y otras un gran lerdo" (38). El burgales conseguiria enganar al amigo de la familia, Don Inocencio, y al padre de la muchacha, Don Candido. Frente a los valores representados por este personaje, la masculinidad tipicamente vasca estaba basada en la honestidad y en la lealtad, y de hecho, afirmaba Arana, mientras el vizcaino era amante de la familia y el hogar, el adulterio era frecuente entre los espanoles tanto en las clases elevadas como en las humildes (39).

La doctrina nacionalista compartio asi determinados rasgos con aquellos discursos que, en nombre del progreso y la modernidad, estaban en aquellos anos alimentando visiones racistas de los pueblos latinos en el contexto internacional. Esta confluencia fue posible no como derivacion logica del pensamiento aranista, sino porque determinadas cualidades tomaban significados distintos segun los contextos discursivos. El valor del trabajo, la iniciativa, el sentido practico, la contencion de los sentimientos en publico, la responsabilidad familiar, la austeridad y la rectitud eran conceptos lo suficientemente amplios y versatiles como para revestirse de connotaciones positivas en culturas politicas muy distintas, y concretamente tanto dentro de los parametros del primer nacionalismo vasco como desde una perspectiva liberal y cientificista (40). Asimismo, valores como el de la castidad, que en la doctrina de Arana ocupaba un lugar privilegiado entre las virtudes--tambien--masculinas, tuvieron que buscar un forzado aliado en la moderacion y el autocontrol caracteristicos del aquel hombre moderno con el que pretendia identificarse. Fruto de ello, el primer nacionalismo vasco se construyo en un juego de identificaciones y contrastes que estuvo mas relacionado con voluntades politicas y juegos de poder que con ninguna definicion estable de los conceptos manejados.

2. El gentleman vasco

Los anos veinte y treinta del pasado siglo remiten a un escenario distinto al del primer nacionalismo vasco de Sabino Arana con sus visiones de genero. De hecho, el proyecto politico inicial evoluciono en un proceso con muy acusadas continuidades pero tambien con cambios significativos. La doctrina aranista mantuvo su autoridad practicamente intacta y continuo siendo el referente incuestionable en las filas nacionalistas (41), pero la existencia de diferentes corrientes en su seno obliga a matizar. Al relativo dinamismo interno debemos sumar la acusada inestabilidad de las relaciones de genero que fue caracteristica del periodo de entreguerras. Esta inestabilidad vino acompanada de vivisimos debates e importantes evoluciones tanto en el plano discursivo como en las practicas sociales y politicas. Consecuencia de ambas circunstancias, internas y mas generales, se produjo una incorporacion, que podemos denominar "sexuada", de las mujeres al movimiento nacionalista vasco (42). A traves de la exaltacion de la "madre vasca" se pretendio luchar contra las que se consideraban peligrosas extravagancias modernas, la amenazadora corriente de cambio que, se decia, pretendia hacer desaparecer las diferencias entre hombres y mujeres. En expresion del lider nacionalista Engracio Arantzadi, Kizkitza, era necesario por ello incitar a las bellas hijas de la montana a volver al hogar, a la vida tradicional de la raza, haciendo frente al riesgo de derrumbamiento moral del hogar vasco (43).

Como tantas veces sucede, los cambios en los modelos de feminidad vinieron acompanados de paralelas transformaciones en los ideales de masculinidad. En ese sentido, la radicalizacion de la idea de la diferencia sexual y el enfasis en el papel de las madres en la construccion nacional se apoyaron y complementaron con una reformulacion de la masculinidad patriotica. Esta evolucion no comporto desde luego cambios drasticos porque estos ideales siguieron estando basicamente identificados con los principios religiosos y morales de la doctrina aranista. Las continuidades fueron por lo tanto la nota dominante, y el buen vasco siguio siendo, sobre todas las cosas, un buen catolico. Pero algunos ingredientes del modelo lograron un protagonismo mayor al que habian tenido en el pasado. En concreto, la laboriosidad y el espiritu emprendedor, valores ya presentes en el pensamiento del fundador, adquirieron mayor centralidad, aunque este giro tuvo logicamente un marcado sesgo de clase.

Asi, en relacion con los trabajadores, y como he estudiado en otra parte (44), la evolucion posibilito la creacion de un modelo de masculinidad obrera respetable frente al socialismo y a la vilipendiada figura del "maqueto". El nacionalismo vasco se doto de un proyecto sindical propio dirigido a hacer frente a su competencia politica y, en 1911, a partir de la "Comision Regional de Accion Social" del Partido Nacionalista Vasco, nacio el sindicato Solidaridad de Obreros Vascos-Euzko Langilien Alkartasuna (SOV) (45). Se elaboraron asi unos referentes para la construccion de una masculinidad obrera nacionalista, en un movimiento que no era uniforme desde el punto de vista social y economico. Como era de esperar, en este proyecto el modelo de trabajador vasco era un ejemplo de moralidad y respeto al mandato catolico frente a los vicios comunes en otros pueblos, particularmente en el espanol. Es interesante que a pesar de la especificidad de las propuestas de los nacionalistas vascos, los males morales que plantearon perseguir no fueron muy diferentes a los combatidos por el sindicalismo de la epoca en general: la taberna, la prostitucion y sus secuelas, el juego y los toros--en el caso de SOV, los toros adquirian un significado politico especial-. En opinion de los nacionalistas, las cualidades de la raza ponian freno a todos estos vicios, haciendo del hombre trabajador vasco un ejemplo de moralidad.

Pero fueron otros sectores del movimiento nacionalista vasco, aquellos mas ligados a la experiencia de genero de la burguesia y las clases medias ilustradas, los que experimentaron mas claramente los cambios de enfasis que resultan mas relevantes desde la perspectiva elegida para este trabajo, es decir, en relacion con el vinculo de la virilidad con el concepto de civilizacion y la figura del gentleman. En concreto, detendre mi atencion en una corriente minoritaria pero reveladora, un circulo de jovenes nacionalistas estructurado en torno a la revista Hermes (46), expresion de un proyecto de nacion heterodoxamente abierto y plural. Aunque no se trataba de un grupo uniforme, con excepcion de uno de sus miembros, el revisionista Eduardo de Landeta, mantuvieron el comun respeto de los nacionalistas vascos por la figura autorizada de Sabino Arana (47). Pero aun desde el respeto, esta corriente logro superar ciertas contradicciones que el aranismo mantuvo con la idea de progreso y de civilizacion moderna. De hecho, algunos de los miembros de una generacion heredera de la prospera burguesia vizcaina sostuvieron opiniones criticas con respecto a las lineas dominantes, tanto de la mayoritaria Comunion Nacionalista Vasca como de los mas radicales de Aberri, rompiendo lazos con el integrismo catolico y el conservadurismo de Sabino Arana (48). Como veremos, las concepciones de genero de este grupo de heterodoxos tuvieron ademas solidas conexiones con los nuevos moralistas laicos que, en la Espana de los anos veinte y treinta, y con Gregorio Maranon a la cabeza, estaban creando abundantes discursos dirigidos a una "reforma sexual", un proyecto de caracter a la vez renovador y profundamente prescriptivo.

El grupo que animo la iniciativa editorial de Hermes se sintio, en terminos generales, especialmente proximo al pueblo ingles y al ideal de masculinidad que ellos identificaban con aquel pais. Debemos tener en cuenta que una parte importante de las fortunas de la burguesia vasca habia estado relacionada con el trato economico, minero e industrial, con Inglaterra, y este vinculo tuvo notables repercusiones tambien en los planos cultural y simbolico. Esta proximidad se reflejo incluso en el vocabulario, de modo que palabras en idioma ingles adornaron el lenguaje politico de unos jovenes que decian querer una Euskeria que tuviera, a imitacion del pueblo ingles, "su self control, que es la raiz del self government" (49). Este grupo compartio una idea que el escritor conservador bilbaino Ramon de Basterra plasmo en las paginas de Hermes,--revista que dio la bienvenida a colaboradores de ideologia bien diversa en un raro ejercicio de tolerancia--(50). Basterra aseguro haber encontrado en Inglaterra el conjunto de normas morales y de conducta que necesitaban entonces: ley de respeto mutuo, gentileza, diario afeite, curiosidad intelectual, afabilidad urbana ... Si el pueblo vasco, afirmo, era un ejemplo de cumplimiento de la ley catolica, hacia falta un mayor empeno para ser tambien mas independientes y libres, bien manerados y cultos. El trabajo, el deporte, la cultura, y determinada forma de gestionar el cuerpo y la estetica fueron para ellos elementos centrales de un ideal masculino representado por la figura del gentleman (51). Si el pueblo mas admirable era aquel entre cuyos ciudadanos volaba el enjambre mas copioso de leyes cumplidas, concluiria Basterra, era logico que los bilbainos se sintieran tan a gusto entre los ingleses (52).

A continuacion, nos acercaremos a la figura del gentleman vasco a traves del ejemplo proporcionado por uno de los miembros del grupo de Hermes, Alejandro de la Sota. Nacido en Bilbao en 1891, Alejandro era hijo del empresario naviero Ramon de la Sota (quien fue miembro de la sociedad fuerista Euskalerria, que en 1898 se unificaria con el proyecto encabezado por Sabino Arana). Su figura nos remite a un ideal de masculinidad que convivio, como he senalado, con otras formas de ser hombre en el seno del nacionalismo vasco. El vinculo de la familia De la Sota con Inglaterra habia venido siendo muy estrecho, y el padre de Alejandro llego a ser distinguido con el titulo de Sir en 1921 por poner a disposicion del almirantazgo ingles parte de su flota (53). El prestigio que otorgaba tal distincion en la sociedad bilbaina de la epoca no fue ajeno a la influencia de los estereotipos ingleses sobre los ideales de masculinidad y feminidad en estos sectores sociales. Los hijos de Ramon de la Sota, el propio Alejandro y sus hermanos Ramon y Manuel, fueron formados, al igual que otros jovenes vascos de su generacion, en universidades britanicas (54). Y Alejandro de la Sota encarno algunos de los rasgos mas caracteristicos de un ideal masculino construido a la sombra del ejemplo ingles.

Alejandro de la Sota formaba parte de una generacion de jovenes de la burguesia vasca que aspiraba a servir a la "dignificacion oportunisima de la clase de senoritos ricos" de la ciudad. A pesar de sus aires bohemios, ligados a una vocacion mas ligada a las letras y a las artes que a la actividad industrial, el joven De la Sota fue descrito por sus contemporaneos como:
   Glorioso ejemplo de los que haciendo de su vida regalada algo mas
   que profesion de vagos, de derrochadores de fortunas, de bebedores
   de wisky [sic] y de champana, de protectores de ninfas y de
   escandalosos nocturnos, dedicanse, con amor y entusiasmos nobles y
   elevados, al culto de las artes, honrandolas y enalteciendolas para
   el buen nombre de la villa (55).


De hecho, una pieza clave del modelo de masculinidad adoptado por este sector del nacionalismo fue la laboriosidad. El amor al trabajo era percibido como virtud en los hombres y como sena de identidad de una nacion prospera. Como aseguro el tambien colaborador de la revista Hermes Eduardo de Landeta, "es en el trabajo donde se forjan y donde han sido modeladas las naciones que en el equilibrio universal son respetadas por su potencialidad economica y cultural", por lo que se imponia realizar una llamada para inculcar en los hombres vascos el sentimiento de cumplimiento del deber (56). El propio Alejandro de la Sota se preocupo por alejarse del modelo de hombre ocioso y vividor y, exceptuando los respetables circulos de sociabilidad masculina en los que el mismo se movia, aseguro aborrecer todas "las otras reuniones de 'hombres solos' degradantes del espiritu moral y faltos de gracia alguna" (57). Frente a estos espacios indeseables, el deporte ofrecia en su opinion un marco de camaraderia masculina que, aunque podia plantear ciertos riesgos de ambiguedad, apelaba a valores caracteristicos de la masculinidad modelica.

Alejandro de la Sota fue un decidido promotor de los deportes. En su opinion, el deporte tenia un efecto civilizador, contribuyendo a inculcar en los jovenes vascos los valores de sacrificio y cooperacion en pro de un objetivo comun. El veia en la actividad deportiva un signo de los tiempos y un indicador del tipo de masculinidad aceptable en cada pais. Asi, senalo que desde "el punto de vista viril, creo que solamente es comparable con el rugby la vasquisima regata de traineras" (58). Pero el futbol desperto en el un interes particular frente a los deportes tradicionales vascos, mas identificados con el medio rural. Si bien estos ultimos gozaban de mas adeptos en otras corrientes nacionalistas, Alejandro de la Sota vio en el futbol un elemento central del proceso de construccion de la identidad nacionalista (59). En concreto, el futbolista respondia con precision al modelo de hombre civilizado y autocontrolado. El futbol aludia a una codificacion de la energia fisica, una sujecion de impulsos violentos a traves de la disciplina y control, del sometimiento a unas reglas del juego (60), y, algo importante, podia servir como mecanismo de afirmacion de civilidad frente a lo espanol.

Alejandro de la Sota cultivo esta aficion al futbol durante sus estancias en Londres y, fruto de dicha experiencia, relaciono la introduccion de esta practica deportiva con el desarrollo de la ciudad, con el ejercicio de la ciudadania, con la democracia y con el progreso. Para De la Sota, el deporte y la ciudadania eran dos aspectos inseparables de la sociedad moderna, que unian en un "vinculo lleno de esperanzas" a los pueblos cultos. Eran tiempos en los que los deportes elitistas habian ido cediendo terreno a practicas en las que primero las clases medias, y luego las populares, participaban de una naciente sociedad de masas (61). En opinion de Alejandro de la Sota, el futbol en Inglaterra habia creado espacios democraticos e interclasistas, presididos por la autentica clase media, que el calificaba de llana y modesta, verdadero "espinazo del pueblo ingles" (62). De hecho, planteaba, no debia atemorizar a nadie todo lo que contribuyera a "democratizar humanamente a las masas", y el futbol actuaba en ese sentido. El pueblo ingles, una vez mas, servia de guia y ejemplo para los vascos y su ciudad mas moderna, Bilbao. La capital vizcaina estaba acogiendo en aquellos anos nuevos clubs de futbol mientras marchaba "brioso en busca de sus grandes y singulares designios" (63). La experiencia ciudadana del espectador futbolistico era compartida asi por los pueblos ingles y vasco, y esta sintonia fue celebrada por Alejandro de la Sota a traves de dos personajes conocidos en la capital vizcaina, el ingles Mister Pennywhistle y el bilbaino Mendigorrieta, protagonistas de una expresiva escena de su libro Divagaciones que nos trae el foot-ball que tenia lugar en una jornada deportiva: "Juntos el ingles y el bilbaino, codo con codo, cual dos corinthians de la 'mesa redonda', marcho la pareja hacia algun rincon prendido del numen ciudadano" (64).

Al igual que el trabajo productivo, la cultura y el deporte, el trato respetuoso con las mujeres fue asimismo un simbolo de progreso y rasgo distintivo del gentleman. El hombre moderno debia ser respetuoso y seductor a la vez. Alejandro de la Sota fue considerado entonces, y su reputacion perduro en el tiempo, un atractivo dandy. De la Sota afirmo que "a Bilbao nunca le ha faltado su dandy" (65), y el mismo quiso representar este papel durante decadas. La figura del dandy habia sido fruto del proyecto de crear una nueva estetica para una nueva identidad, la identidad del nuevo caballero urbano, modelo de masculinidad burguesa. De hecho, el fin de siglo habia sido "rico en artefactos culturales que giran en torno a la figura del dandy, bien porque se dirigen a el o porque le usan como ejemplo de distincion y modelo a seguir por los demas" (66). La identidad del dandy fue construida tanto en el ambito privado como en el publico, o mejor, a traves de una determinada relacion de ambos. En este sentido tambien, el individualismo asociado al arquetipo masculino ingles dio alas a los hijos de la burguesia vasca pujante.

Alejandro de la Sota volvio de Londres a Bilbao, segun escribio su amigo Joaquin de Zuazagoitia, "con su secreta erudicion y con un gaban verde rabioso que acentuaba su aire de dandy despreocupado. Y asi, ocultando su idiosincrasia bajo el verde gaban, empezo a pasear por la villa un poco zumbon y un poco melancolico" (67). La publicacion en 1920 de su libro Divagaciones de un transeunte fue celebrada en los circulos mas selectos de la capital y fue objeto de un acto de homenaje por la revista Hermes en el emblematico Club Maritimo del Abra (68). El escritor Alfredo de Etxabe aseguro que el libro habia sido escrito con una melancolia "impregnada por las neblinas del Tamesis", "con la cultura de una educacion esmeradisima, con el mas depurado gusto, con limpieza impecable y dentro del regocijante humour de los finos escritores britanicos, de su predileccion e influencia" (69). Su posicion de observador externo, "como extranjero en su propia patria", le habria permitido imprimir su subjetividad sobre su objeto de contemplacion con autoridad, porque, como aseguraba Eugenio D'Ors desde las paginas de Hermes, "el primer deber del paisajista es no formar parte del paisaje". Aquel "chimbo britanizado", dotado de "mirada inteligentisima, viva y penetrante", dandy portador de virtudes civicas y gallardo exponente de su generacion, fue comparado en su ambiente social con Guillaume Apollinaire y con el catalan Josep Maria Junoy (70). Incluso Havelock Ellis dedico unos elogios al librillo de bosquejos desde otra publicacion de la epoca, la revista ilustrada La Baskonia (71). Como ha senalado Joseba Agirreazkuenaga, Alejandro de la Sota contribuyo con su libro a la renovacion de la "mitologia bilbaina, fomentando un nuevo imaginario de la ciudad" (72).

Modernidad, cosmopolitismo y valores ciudadanos se dieron cita en el joven Alejandro. Este modelo viril coincidia solo en parte, sin embargo, con el gentleman autocontrolado y austero. De hecho, la figura del dandy, con la que Alejandro de la Sota fue y sigue siendo hoy en dia identificado, era una expresion demasiado sesgada de este ideal. La elegancia, el refinamiento, las buenas maneras, la educacion exquisita o la sensibilidad artistica podian encajar con este arquetipo masculino, sobre todo teniendo en cuenta que se trataba de un hombre joven. Pero la excesiva preocupacion por el aspecto externo, el artificio, cierta ligereza moral y una relacion cercana a la frivolidad con las mujeres habrian resultado mas problematicos. Debemos tener en cuenta que la artificializacion del ser por el dandismo podia relacionarse con un desprecio de lo natural (73) desestabilizador del fundamento pretendidamente inalterable de la diferencia sexual. Por eso, esta figura del dandy ha sido en ocasiones problematizada como modelo masculino. Historicamente, de hecho, la acusacion de dandismo ha sido utilizada en el ambito politico para cuestionar la hombria y con ello desacreditar la imagen de destacados dirigentes (74). Es necesario senalar sin embargo que en el caso de Alejandro de la Sota esta dimension equivoca del dandismo no afecto en absoluto a su masculinidad, al contrario, fue asociada a un refinamiento caracteristico del hombre civilizado que servia de contrapunto a la naturaleza incontenida y a la barbarie.

En esta misma linea, frente al ruralismo arcaizante de Sabino Arana, Alejandro de la Sota y el grupo en torno a Hermes se sintieron proximos a la cultura urbana peculiarmente representada por la figura del flaneur (75). De la Sota se consideraba a si mismo un "transeunte sportivamente ciudadano" (76). Tras su estancia en Inglaterra, el joven recorrio las calles de Bilbao y dibujo con palabras aquel paisaje inestable, aportando certidumbre a un escenario inquietante, apropiandose de las cosas "con sus ojos y sus oidos", es decir, "de la manera mas noble y desinteresada", en palabras de Joaquin de Zuazagoitia en el laudatorio prologo de Divagaciones de un transeunte (77). El espectador urbano aparecia como un simbolo del hombre moderno, el sujeto centrado que, desde una posicion privilegiada, contemplaba la ciudad apropiandose de ella con mirada penetrante. A traves de su mirada, el flaneur ordenaba discursivamente el caos de la ciudad y conferia legibilidad al espacio urbano por medio de la "retorica del paseo" (78).

Lo que acercaba Alejandro de la Sota a la figura del flaneur no eran ciertamente las dimensiones de la ciudad de Bilbao, pequena villa ajena a la magnitud de las grandes urbes, sino la experiencia de la transformacion drastica del espacio desde una determinada posicion de sujeto. La actitud de Alejandro de la Sota respondia al afan de dominar la ciudad como escenario cambiante e inestable, de recomponer la fisonomia del paisaje de acuerdo a una nueva racionalidad, conjurando unos peligros inquietantes para las clases acomodadas. No casualmente, Alejandro de la Sota confeso preferir "vagar por ciertas pequenas calles con fisonomia de alma urbanamente desordenada" que deambular por las modernas avenidas en cuyo ambiente se infiltraba un cosmopolitismo burgues (79). Bajo la mirada del flaneur, lo extraordinario se convertia en un asunto domestico (80) y, en esta domesticacion del espacio, el transeunte se sentia "como en casa entre fachadas, igual que el burgues en sus cuatro paredes" (81).

El libro Divagaciones de un transeunte vino presidido por un grabado del pintor Aurelio Arteta titulado "La modistilla idealizada", una figura convertida en icono de un Bilbao moderno, de progreso, orgulloso de sus puentes y de su tranvia, el primero electrico de Espana. El dominio de la ciudad por la mirada de Alejandro de la Sota estuvo expresado desde el punto de vista de genero--y con un fuerte componente de clase a su vez--a traves de su relacion con las "modistillas". De la Sota colaboro en la romantizacion del trato del senorito con las muchachas costureras estableciendo un problematico nexo entre las figuras del dandy y el donjuan. La capacidad de las "modistillas" para crear ambiguedad sobre su posicion social y desafiar en ciertos aspectos las diferencias de clase (82) hizo de ellas una figura de connotaciones complejas, un simbolo de la frontera con lo prohibido, de la linea de separacion entre la senorita pudorosa y la mujer del pueblo, la mujer sexual (83). En la otra cara de la moneda, sus aspiraciones de ascenso social hacian a las "modistillas" particularmente vulnerables frente al riesgo de abandono en una sociedad rigida e intolerante con este tipo de estrategias matrimoniales (84). De la Sota, "joven apuesto y de aires seductores" (85) no ahorro en alabanzas a la hora de describir "a estas chicas que desde tantos puntos de vista alcanzarian el nombre de senoritas fuera de su pueblo" (86). A la vez, el autor reconocio que "la costurera es victima de la persecucion constante del senorito" (87), una practica que alabo y que el mismo describio de forma pormenorizada, en primera persona, en mas de una ocasion.

Las "modistillas" transitaron asi, en terminos de genero y de clase, por la frontera entre el orden y el desorden establecida por el gentleman, dandy y flaneur. En este y en otros muchos sentidos, Alejandro de la Sota no fue muy diferente a tantos jovenes burgueses espanoles y europeos que hicieron de su experiencia y de su identidad un ensayo de masculinidad moderna. Y en este ejercicio, el ejemplo ingles funciono para el como referente constante, en un dificil equilibrio con el legado del pasado nacionalista. El trabajo, la elegante austeridad, el civismo y la cultura, el dominio civilizado del cuerpo y el deporte, y un respeto a las mujeres no renido con la capacidad para atraer su atencion fueron algunos de los elementos asociados a la figura del gentleman que Alejandro de la Sota quiso encarnar. Ciertos sectores del nacionalismo vasco encumbraron este ideal, lo adoptaron y vieron en el un modo de distanciarse de los modelos viriles asociados a Espana, particularmente los del caballero trasnochado y el del Don Juan improductivo, engalanado y desconsiderado hacia el sexo debil. Pocos nacionalistas expresaron este proyecto de contraste con tanta nitidez como Alejandro de la Sota. Pero mas importante, y mas alla del significativo ejemplo ofrecido por De la Sota, el nacionalismo vasco en su conjunto siguio encontrando en este contraste entre masculinidades un modo eficaz de afirmacion identitaria frente a Espana. El ultimo apartado hara referencia a este fenomeno a traves del teatro propagandistico, una forma de discurso politico que jugo un importante papel en la difusion de la doctrina nacionalista.

3. Reflexiones finales: la masculinidad de Andima

Para finalizar este estudio, recapitulare importantes rasgos de la evolucion de los ideales de masculinidad en el nacionalismo vasco a traves de una obra de teatro que fue escrita y reescrita a lo largo del periodo analizado aqui. La obra en cuestion lleva por titulo Libe, un melodrama historico ambientado en la batalla de Munguia de 1471 que enfrento a Bizkaia con Castilla. Libe fue escrita originalmente por Sabino Arana en 1902 y publicada en 1903 (88). Anos mas tarde, en 1934, Manuel de la Sota, quien era hermano menor de Alejandro de la Sota, adapto la obra para hacerla representable en un teatro (89). Manuel de la Sota participaba entonces de una corriente del nacionalismo vasco muy diferente a la de su hermano, el PNV de Aberri, la tendencia mas decididamente independentista. Manuel realizo una importante labor politica en el ambito del teatro propagandistico de la organizacion nacionalista, tarea en la que debemos enmarcar la direccion de la adaptacion de Libe. Una mirada comparativa a las dos versiones de este relato de ficcion, la Libe de Sabino Arana y la Libe recreada treintaiun anos despues, nos permitira apreciar cambios reveladores en los arquetipos viriles presentes en el nacionalismo vasco, sin que ello implique, insisto, ni una evolucion homogenea ni una ruptura con el pasado. La circunstancia familiar contribuyo indudablemente a acercar las visiones sobre la masculinidad de los hermanos Alejandro y Manuel, pero el analisis de la obra que planteamos transciende este aspecto biografico afectando de lleno a productos culturales de gran operatividad politica en el nacionalismo vasco de entreguerras y anterior incluso (90).

En la obra original de Arana, la joven Libe, protagonista de la historia, sucumbio a la tentacion del pecado enamorandose de un conde castellano, exponiendo con ello a su pueblo al peligro de la degeneracion racial. Tras darse cuenta de la traicion que suponia su amor por el conde Don Diego, Libe redimia su culpa dando la vida en el campo de batalla, convirtiendose asi en martir heroina de la historia. Andima era el joven vasco enamorado de Libe y no correspondido por ella. Hemos de tener en cuenta que, aunque en el pensamiento misogino de Arana los hombres vascos constituian la expresion mas acabada de la nacion, tambien las mujeres vascas compartian estas cualidades viriles, los valores excelsos de la raza, sin que ello comprometiera su feminidad, menos valorada en si misma en esta retorica que en el discurso nacionalista posterior (91). La Libe de Arana establecia asi una relacion particular entre el sexo biologico y el genero, una concepcion que daba cabida a la mujer excepcional portadora de valores superiores--masculinos-, es decir, a la mujer que se elevaba sobre su condicion femenina para convertirse en artifice de la victoria.

En la version original de Libe encontramos que la imagen que trabaja cultural y politicamente no es tanto la de la "madre patria" como la de la "heroina viril", virgen inmaculada. Es la virtud de la castidad, no la maternidad, la que se situa en el centro del relato de Sabino Arana. La heroina Libe compartia los valores del monje guerrero sacrificado por su patria y los del pecador convertido tras la revelacion, San Ignacio de Loyola. El melodrama concluia con una escena en la que una Libe moribunda era llevada por Dios para si al cielo porque, se afirmaba, no habia hombre digno de ella en la tierra (92). Y en esta primera version de la obra, Andima no llegaba a adquirir protagonismo, siendo Libe unico objeto de atencion y exaltacion. Si resultaron centrales y protagonistas, sin embargo, los valores masculinos de coraje y entrega patriotica encarnados, eso si, por una mujer (93).

En 1934, la adaptacion de Libe realizada por Manuel de la Sota fue estrenada en Bilbao con gran exito de publico. El personaje de Libe habia incorporado nuevos contenidos politicos y simbolicos en unos anos en los que las emakumes, mujeres nacionalistas, veian en cierto modo reconocida su labor en el seno del movimiento, siempre como sujeto politico sexuado y fundamentalmente en calidad de madres. Paralelamente, el nuevo personaje masculino de la obra nos remite a un arquetipo con muchas continuidades del pasado, pero visiblemente renovado. En la version de los anos treinta, los valores viriles ya no eran encarnados por una mujer, sino por un Andima situado en el centro de la narracion. Segun De la Sota, Andima era "el mas bello y atrayente ejemplar de masculinidad" que pisaba escena en el drama (94). Con el, ganaba tambien protagonismo en la trama el contraste entre la masculinidad patriotica de Andima y la del personaje castellano Don Diego, una oposicion que servia para afirmar las virtudes de la raza vasca. La figura de Andima brillaba frente a la de su rival, el "ocioso y altanero senorito" que, con treinta anos, no habia hecho nada util en toda su vida. El propio Manuel de la Sota admitio haberse tenido que desviar de la trayectoria de Sabino Arana para "resaltar alguno de los defectos de este personaje historico".

El aludido personaje historico, Don Diego, era un aristocrata castellano descrito como un donjuan trasnochado y esteril: "el prototipo de galan, que hace saltar de gozo el corazon de las mujeres". Aunque habia nacido avispado, se afirmaba, "la prosapia de su linaje y su constante evocar las hazanas que acometieron sus antepasados (...) no le permiten ocuparse de los menesteres de este planeta" (95). A diferencia de la critica de Arana a personajes semejantes en sus novelas--recordemos la antes mencionada De fuera vendran ...--la realizada por Manuel de la Sota al castellano estaba centrada mas en lo improductivo y obsoleto del modelo que en su caracter inmoral, en la mentira y adulterio. Por otro lado, frente al denostado Don Diego, el Andima imaginado por De la Sota era el "paladin de los anhelos de su pueblo, de aquel pueblo que tantas veces le habia aclamado en las lides deportivas". Porque el joven resultaba ser un popular deportista, un pelotari.

Deseo destacar en este punto que, a pesar de que estos prototipos masculinos fueron concebidos para subrayar la especificidad de lo vasco frente a Espana, las conexiones con la evolucion de los ideales de genero en la sociedad espanola del momento eran claras. Y compartia con ella el deseo de reafirmacion de la diferencia sexual en momentos de inestabilidad en las relaciones de genero, es decir, tenia tambien un caracter reformador pero claramente normativo (96). Hicimos referencia a esta conexion paginas atras. La critica del donjuanismo, la importancia otorgada al trabajo productivo y a la labor fecunda en el presente, los juicios sobre el deporte y el prestigio del gentleman, eran todos rasgos que estaban tambien presentes en el modelo de masculinidad reformada que habia venido difundiendose en medios politicos, intelectuales y cientificos espanoles. Incluso en cuestiones no centrales de este proyecto, como la relacion del deporte con la virilidad, es dificil separar la vision defendida por Manuel De la Sota a traves de su personaje Andima, de la teorizacion sobre el tema realizada por ideologos como Gregorio Maranon. En opinion de este ultimo, aunque saludable si se practicaba con mesura, el deporte podia suponer un peligro para la masculinidad, de forma semejante a lo que sucedia con el hacer esteril del Don Juan. El ejercicio fisico podia llegar a ocupar, de forma capciosa y danina, el lugar del trabajo en la vida de los jovenes (97). Esta idea fue compartida por Manuel de la Sota, quien vio necesario realizar la siguiente aclaracion: "Mas no vaya a creerse --advirtio--que Andima era uno de esos seres del deporte--tan abundante en nuestros dias--cuya unica mision parece ser la de enamorar al bello sexo--debil no me atrevo a llamarlo ahora que los hombres lo somos tanto--como si se hallasen obligados a no ser mas que inutiles exponentes de la esterilidad espiritual de los ejercicios fisicos". "De esta manera", concluyo, "aquel sportman que era Andima--sportman en Inglaterra es sinonimo de caballero--de pronto se convierte en caudillo de un pueblo" (98). El prestigio de la cultura anglosajona, percibida como quintaesencia del progreso y la modernidad, servia de nuevo como vehiculo para la redefinicion de los ideales de genero.

Seguramente, los nacionalistas vascos en general, y particularmente los mas conservadores, no buscaron inspiracion en la literatura medica espanola por considerarla ajena, cuando no opuesta, a su cuerpo doctrinal. Esto no significa, como estamos comprobando, que tal influencia no existiera, sobre todo en los medios que, por su vision general de las cosas, podian resultar mas receptivos a estos planteamientos. Pero incluso entre los mas reacios, el criterio de utilidad politica llego a imponerse sobre una coherencia discursiva que, como bien demostro Sabino Arana, podia ser facilmente sacrificada por las exigencias del contexto. El nacionalismo vasco estuvo mas lejos de lo pretendido del modelo del gentleman y mas cerca de lo reconocido de la evolucion discursiva en el contexto espanol. Los puentes argumentales entre las retoricas politicas son asi tan numerosos como impredecibles porque estan construidos con materiales subjetivos y no pocas veces a base de forzadas maniobras de identificacion y contraste. Volvemos de este modo al eje argumental de este estudio: la versatilidad de los conceptos y la capacidad de los sujetos para dotarles de significado contextual. Esta idea esta relacionada con el caracter que Jacques Derrida denominaria iterativo y citacional de los discursos (99), los cuales, siempre inestables, podrian ser considerados mas bien acontecimientos discursivos. A lo largo de estas paginas hemos visto como esta precariedad afecta al analisis del significado de la masculinidad y al propio concepto de civilizacion.

Un ultimo ejemplo, de la mano del nacionalista vasco Jose Ramon de Ametzola, ilustrara esta idea de versatilidad de forma pintoresca. Desde las paginas de Euzkadi, Ametzola utilizo el trabajo de Maranon sobre Henri-Frederic Amiel para destacar las virtudes de Sabino Arana en el aniversario de su muerte. Para Gregorio Maranon, el timido Amiel era un prototipo viril completo, acabado, el opuesto al Don Juan afeminado e "indiferenciado". Ametzola partio de esta idea para equiparar Amiel y Arana: "El primero busca, segun Maranon, a traves del sexo, a la mujer unica, a la superdiferenciada. Sabino busca, a traves del patriotismo, al vasco integro [...]" (100). Tras el forzado paralelismo, el analisis de Maranon servia para elevar la figura del "Maestro" sobre el filosofo suizo. Y es que frente a la generosidad y entrega a las demas caracteristicas de Arana, Amiel era avaricioso e introvertido en extremo. La precariedad de las identificaciones y contrastes no requiere en este caso mayor comentario. Ametzola finalizo su articulo de homenaje con un agradecimiento al "forjador de la orientacion de nuestros destinos", unos destinos que habrian quedado para siempre marcados en "las entranas de la patria, de cara al Norte de los vientos de la libertad y la cultura" (101). La mirada, una vez mas, se dirigio al mar, al norte de progreso y civilizacion.

http://dx.doi.org/10.5209/CHCO.56267

Recibido: 17 de octubre de 2016 / Aceptado: 23 de marzo de 2017

Nerea Aresti (2)

(1) El presente trabajo se inscribe dentro del Grupo de Investigacion Universitaria de la UPV/EHU titulado: "La experiencia de la sociedad moderna en Espana, 1870-1990, GIU14/22 y el proyecto del MINECO codigo: HAR2012-37959-C02-01.

(2) Universidad del Pais Vasco, UPV/EHU (Espana) E-mail: nerea.aresti@ehu.eus

(3) El estatus de las mujeres como termometro de civilizacion es utilizado tambien hoy en dia como argumento politico en los conflictos internacionales. Asi, por ejemplo, en el intento de legitimacion de la invasion de Afganistan, Laura Bush apuntaba a la situacion de las mujeres afganas como prueba del "barbarismo" que amenazaba al mundo civilizado. En Towns, Ann: "The Status of Women as a Standard of 'Civilization'", European Journal of International Relations, 15-4 (2009), pp. 681-706, en p. 682 [DOI: 10.1177/1354066109345053].

(4) Bolufer, Monica: "Civilizacion, costumbres y politica en la literatura de viajes a Espana en el siglo XVIII", Estudis, 29 (2003), pp. 255-300, en pp. 276-7.

(5) Sorensen, Diana (ed.): Domingo Faustino Sarmiento: Obras selectas. Facundo. Recuerdos de provincia, ensayos y discursos. Viajes por Europa, Africa y America, Madrid, Espasa, 2002, p. 185.

(6) Gallastegui, Elias: Por la libertad vasca, Bilbao, E. Verdes, 1933, tomo I, p. 124.

(7) De hecho, hasta cierto punto, la posicion de las mujeres como termometro del grado de civilizacion de un pueblo conlleva una valoracion del modelo de masculinidad asociado a ese estatus.

(8) Los estudios historicos de las masculinidades y su relacion con los nacionalismos han tenido un desarrollo significativo en los ultimos anos, incipiente en el caso de nuestro contexto academico (ver la presentacion a este dossier).

(9) Belaustegigoitia, Ramon de: "La hegemonia anglosajona y nosotros. Parte II", Hermes. Revista del Pais Vasco, 29, 1918. En Hermes: Revista del Pais Vasco, Bilbao, Idatz Ekintza, D. L. (edicion facsimil), 6 vols., vol. III, p. 15.

(10) Belaustegigoitia, Ramon de: "La hegemonia anglosajona y nosotros", Hermes. Revista del Pais Vasco, 26, 1918. En Hermes: Revista del Pais Vasco ..., II, p. 622. Otros colaboradores de Hermes eligieron como modelo a seguir el de Dinamarca. En Urabayen, Leoncio de: "Sobre la manera de aumentar el valor universal del pueblo vasco. Un pais espejo para nosotros", Hermes, 59, 1918. En Hermes: Revista del Pais Vasco ..., IV, p. 295.

(11) De la Granja, Jose Luis: El nacionalismo vasco: Un siglo de historia, Madrid, Tecnos, 1995, p. 14. Una caracterizacion cercana a la senalada, en De Pablo, Santiago y Mees, Ludger: El pendulo patriotico. Historia del Partido Nacionalista Vasco (1895-2005), Barcelona, Critica, 2005, p. 16.

(12) Elorza, Antonio: "El nacionalismo vasco: la invencion de la tradicion", Manuscripts, 12, 1994, pp. 183-192, en p. 185.

(13) Diaz Freire, Jose Javier: La Republica y el porvenir: culturas politicas en Vizcaya durante la Segunda Republica, San Sebastian-Donostia, Kriselu, 1993, pp. 223 y 225.

(14) Aunque la misoginia fue una constante del pensamiento aranista, es posible que su propia experiencia matrimonial suavizara su vision de las mujeres. Aresti, Nerea: "De heroinas viriles a madres de la patria. Las mujeres y el nacionalismo vasco (1893-1937)", Historia y Politica, 31 (2014), pp. 281-308, en p. 286.

(15) Diaz Freire, Jose Javier: "El cuerpo de Aitor. Emocion y discurso en la creacion de la comunidad nacional vasca", Historia Social, 40, 2001, pp. 79-96, en p. 85.

(16) Arana, Sabino: "?Que somos?", Bizkaitarra, 30 de junio de 1895, en Obras Completas de Arana Goiri tar Sabin -en adelante O.C.-, Donostia, Sendoa, 1980, tomo I, p. 627.

(17) Beramendi, Justo G.: "El partido galleguista y poco mas. Organizacion e ideologias del nacionalismo gallego en la II Republica", en Justo G. Beramendi y Ramon Maiz (comp.): Los nacionalismos en la Espana de la II Republica, Madrid, Siglo XXI, 1991, pp. 127-170, en p. 136. Ver tambien De la Granja, Jose Luis: "El Antimaquetismo: La vision de Sabino Arana sobre Espana y los espanoles", Norba. Revista de Historia, 19, 2006, pp. 191-203.

(18) Aarana, Sabino: "Efemerides Infaustas", Bizkaitarra, 21 de julio de 1894, O. C., tomo I, pp. 316 y 317.

(19) Arana, Sabino: "Vocacion de esclavos", El Correo Vasco, 25 de agosto de 1899, O. C., tomo III, p. 1778.

(20) "Y !aun tendra a las demas por razas inferiores!", exclamo. En Arana, Sabino: "!Magnifico!", Baseritara, 8 de junio de 1897, O. C., tomo II, p. 1303.

(21) Arana, Sabino: "La cultura de Bilbao", Baseritara, 22 de agosto de 1897, O. C., tomo II, p. 1387. A partir de 1898, Arana abandonaria su anticapitalismo y aprobaria la industrializacion vizcaina como prueba de la superioridad del pueblo vasco. En Anguera, Pere; Beramendi, Justo y De la Granja, Jose Luis: La Espana de los nacionalismos y las autonomias, Madrid, Sintesis, 2001, pp. 86-87. En este sentido, continua siendo de referencia la obra de Solozabal, Juan Jose: El primer nacionalismo vasco. Industrialismo y conciencia nacional, Madrid, Tucar, 1975, asi como la de Corcuera, Javier: Origenes, ideologia y organizacion del nacionalismo vasco (18761904), Madrid, Siglo XXI, 1979.

(22) Arana, Sabino: "La ceguera de los bizkainos", Bizkaitarra, 30 de septiembre de 1894, O. C., tomo I, pp. 368.

(23) Arana, Sabino: "Martires de la patria", Baseritara, 23 de mayo de 1897, O. C., tomo II, p. 1285, en nota.

(24) Arana, Sabino: "Las fiestas euskaras", Baseritara, 9 de mayo de 1897, O. C., tomo II, p. 1259.

(25) Arana, Sabino: "Nuestro mal", El Correo Vasco, 17 de junio de 1899, O. C., tomo III, p. 1679.

(26) Arana, Sabino: "A raiz del cablegrama a Roosvelt [sic]", carta de Sabino Arana dirigida a Enrique Aresti y Torre, presidente de la Diputacion de Vizcaya (2 de junio de 1902), reproducida en el apendice documental de Antxustegui Igartua, Esteban: El Debate Nacionalista. Sabino Arana y sus herederos, Murcia, Universidad de Murcia, 2007, pp. 14-17. Tambien estos paises a la cabeza del supuesto progreso, los Estados Unidos, Alemania o Gran Bretana, atravesaron por situaciones de redefinicion de los valores caracteristicos de la masculinidad nacional, es decir, experimentaron sus propias crisis de masculinidad nacional. Ver Charnon Deutsch, Lou: "Cartoons and the politics of masculinity in Spanish and American press during the war of 1898", Prisma Social, 13 (2014-2015), pp. 109-148, en pp. 114-115 y 120; y Archiles, Ferran: "Piel moruna, piel imperial. Imperialismo, nacion y genero en la Espana de la Restauracion (c. 1880 c. 1909)", Melanges de la Casa de Velazquez, 42-2 (2012), pp. 37-54.

(27) Arana, Sabino: "La ceguera de los bizkainos", Bizkaitarra, 30 de septiembre de 1894, O. C., tomo I, pp. 365-366.

(28) Ver Aresti, Nerea: "A la nacion por la masculinidad. Una mirada de genero a la crisis del 98", en Mary Nash (ed.): Feminidades y masculinidades. Arquetipos y practicas de genero, Madrid, Alianza Editorial, 2014, pp. 47-74. El modelo del "bruto", del hombre incivilizado reducido a naturaleza, podria encajar en el concepto de hipermasculinidad--en oposicion al modelo hipomasculino, feminizado--como un "otro" frente al que se construye la masculinidad normativa. Si bien estos conceptos han sido fructiferamente utilizados en ambitos como la sociologia, desde el punto de vista historico plantean en mi opinion mas problemas que ventajas, al fijar culturalmente el significado de la masculinidad y su relacion con la naturaleza, la violencia y la sexualidad irrefrenada.

(29) Arana, Sabino: "La union es fuerza", El Correo Vasco, 8 de agosto de 1899, O. C., tomo III, p. 1759.

(30) Arana, Sabino: "Degeneracion y regeneracion", El Correo Vasco, 28 de julio de 1899, O. C., tomo III, p. 1733. "Joun-Goikua eta Lagi-zara" significa "Dios y Ley vieja" en euskera.

(31) Arana, Sabino: "Regeneracion", El Correo Vasco, 8 de junio de 1899, num. 5, O. C., tomo III, p. 1673. Este articulo fue versionado en 1922 en la publicacion Aberi, P. M., 18 de marzo de 1922, p. 2, bajo el mismo titulo "Regeneracion".

(32) Arana, Sabino: "?Que somos?" ..., p. 628.

(33) Arana, Sabino: "La peregrinacion obrera", Bizkaitarra, 3 de marzo de 1894, O. C., tomo I, pp. 365-438.

(34) Arana, Sabino; "?Que somos?"., p. 628.

(35) Arana, Sabino: "?Que somos?"., p. 628.

(36) Arana, Sabino: "La cultura de Bilbao", Basefitafa, 22 de agosto de 1897, O. C., tomo II, p. 1388.

(37) Arana, Sabino: "Las fiestas euskaras", Baseritara, 9 de mayo de 1897, O. C., tomo II, p. 1258.

(38) Arana, Sabino (edicion y estudio historico de Jose Luis de la Granja): De fuera vendra ... Comedia en tres actos, San Sebastian-Donostia, Haranburu Editor, (1982) [1898], p. 109.

(39) Arana, Sabino: "?Que somos?" ..., p. 628.

(40) Relatos como el que siguen fueron tipicos en este tipo de literatura destinada a construir un caracter de la raza vascongada y sirvieron de apoyo a los discursos posteriores: "Dificilmente se le vera a un euskaro vender naranjas, ni santos de yeso por la calle, ni lustrar botines, ni tocando el organillo con o sin mono, ni implorar la caridad publica, porque no se amolda su genio activo y emprendedor a estas ocupaciones". En Goni, Francisco: "La raza vascongada. Rasgos principales de su caracter", Vasconia. Revista ilustrada, 28 (1894), p. 332.

(41) La figura de Sabino Arana convertida en simbolo y mito hasta nuestros dias, centro de un debate politico en el que ha sido venerada por unos y odiada por otros, ha sido objeto de numerosos estudios, entre los que destaco el reciente de De la Granja, Jose Luis: Angel o demonio: Sabino Arana. El patriarca del nacionalismo vasco, Madrid, Tecnos, 2015.

(42) Aresti, Nerea: "De heroinas viriles ...", pp. 291 y ss. La monografia de referencia sobre la organizacion femenina en el seno del nacionalismo vasco es la obra de Ugalde Solano, Mercedes: Mujeres y nacionalismo vasco. Genesis y desarrollo de Emakume Abertzale Batza (1906-1936), Bilbao, Universidad del Pais Vasco, 1993. Ver tambien, Llona, Miren: "Polixene Trabudua. Historia de vida de una dirigente del nacionalismo vasco en la Vizcaya de los anos treinta", Historia Contemporanea, 21 (2000), pp. 459-484.

(43) Kizkitza: "Jauregui. Por la mujer vasca", Euzkadi, 5 de febrero de 1930, p. 1. Tambien en Ager-Osin, "Despues del homenaje a la madre vasca. La mujer en casa y fuera", Euzkadi, 22 de febrero de 1933, p. 4 (citados en Aresti, Nerea, "De heroinas viriles.", p. 293).

(44) Aresti, Nerea: "El langile respetable. Masculinidad, moral y trabajo en el nacionalismo vasco", en Nerea Aresti, Julia Bruhne y Karin Peters (eds.): ?La Espana Invertebrada? Masculinidad y Nacion en los anos de entreguerras, Granada, Comares, 2016, pp. 119-135.

(45) Ver Mees, Ludger: Nacionalismo vasco, movimiento obrero y cuestion social (1903-1923), Bilbao, Fundacion Sabino Arana, 1992.

(46) La revista Hermes fue publicada entre 1917 y 1922. Con sede en la ciudad de Bilbao y dirigida por el malogrado Jesus de Sarria, destaco por su raro aperturismo, aportando nuevos aires al clima politico reinante en el nacionalismo vasco.

(47) De la Granja, Jose Luis: "Angel o demonio. Sabino Arana como simbolo del nacionalismo vasco", Memoria y Civilizacion, 15 (2012), pp. 133-150, en p. 135.

(48) De la Granja, Jose Luis: El nacionalismo vasco: Un siglo de historia, Madrid, Tecnos, 1995, p. 95. Ambas corrientes, Comunidad Nacionalista y el PNV de Aberri, se reunificaron en la Asamblea de Bergara de 1930, reafirmando los presupuestos de la doctrina aranista y frustrando cualquier expectativa de evolucion doctrinal significativa. Ver tambien de Mees, Ludger: "El nacionalismo vasco y Espana: reflexiones en torno a un largo desencuentro", Espacio, Tiempo y Forma, Serie V Historia Contemporanea, 9, 1996, pp. 67-83, en pp. 74-75.

(45) Ver Mees, Ludger: Nacionalismo vasco, movimiento obrero y cuestion social (1903-1923), Bilbao, Fundacion Sabino Arana, 1992.

(46) La revista Hermes fue publicada entre 1917 y 1922. Con sede en la ciudad de Bilbao y dirigida por el malogrado Jesus de Sarria, destaco por su raro aperturismo, aportando nuevos aires al clima politico reinante en el nacionalismo vasco.

(47) De la Granja, Jose Luis: "Angel o demonio. Sabino Arana como simbolo del nacionalismo vasco", Memoria y Civilizacion, 15 (2012), pp. 133-150, en p. 135.

(48) De la Granja, Jose Luis: El nacionalismo vasco: Un siglo de historia, Madrid, Tecnos, 1995, p. 95. Ambas corrientes, Comunidad Nacionalista y el PNV de Aberri, se reunificaron en la Asamblea de Bergara de 1930, reafirmando los presupuestos de la doctrina aranista y frustrando cualquier expectativa de evolucion doctrinal significativa. Ver tambien de Mees, Ludger: "El nacionalismo vasco y Espana: reflexiones en torno a un largo desencuentro", Espacio, Tiempo y Forma, Serie V Historia Contemporanea, 9, 1996, pp. 67-83, en pp. 74-75.

(49) Landeta, Eduardo de: Los errores del nacionalismo vasco y sus remedios. Conferencia leida en el Centro Vasco de Bilbao el dia 5 de mayo de 1923, Bilbao, Imp. y Lib. de J. Santos, 1923, p. 22.

(50) A pesar de que Ramon de Basterra tuvo un acercamiento al nacionalismo vasco en los anos en la segunda decada de siglo, su evolucion ideologica a lo largo de la decada de los veinte acabo situandolo proximo al fascismo. Ortega Gallarzagoitia, Elene: "Ramon de Basterra y su imagen de Bilbao", Bidebarrieta, 8 (2000), pp. 397-408, en pp. 400 y 404. De hecho, como ha senalado Antonio Dupla, el vasquismo que mostro en la revista Hermes nunca dejo de combinarse con un acendrado nacionalismo espanol. Senala el autor que en el debate en torno a la nacion vasca, "del que Hermes es durante unos anos escenario privilegiado, Basterra y, en general, los contertulios del Lion d'Or [la denominada Escuela Romana del Pirineo] se situan nitidamente en la corriente mas espanolista". Dupla Ansuategui, Antonio. El clasicismo en el Pais Vasco: Ramon de Basterra, Vasconia. 24 (1996), pp. 81-100, en p. 92.

(51) Es importante advertir que la imagen que los nacionalistas vascos tenian del ideal ingles de masculinidad no tuvo por que corresponder exactamente con el modelo dominante en aquellos momentos en aquel pais. Algo semejante sucedia con los Estados Unidos, cuyos ideales de genero eran igualmente admirados por los nacionalistas vascos mas alla de los cambios sufridos por este ideal en los ultimos anos del siglo XIX, desde una masculinidad definida estrictamente por el control racional y el imperio de la voluntad, a otra en la que la agresividad, la fuerza fisica y la sexualidad reivindicaban un lugar legitimo. En Bederman, Gail: Manliness & Civilization: A Cultural History of Gender and Race in the United States, 1880-1917, Chicago, University of Chicago Press, 1995, pp. 18-19.

(52) Basterra, Ramon de: "El ideal y Bilbao", Hermes, 22 (1918), Hermes: Revista del Pais Vasco., II, p. 498.

(53) Cava Mesa, Maria Jesus: Alejandro de la Sota. Un dandy bilbaino, Bilbao, Fundacion Bilbo 700-III Milenium, 2006, p. 24. Como senala la autora, particularmente, desde la revista Hermes se afirmo el orgullo que suponia el que un vasco fuera homenajeado de aquel modo por un pais que figuraba en las avanzadas de la civilizacion. Ver tambien en Hermes, 70 (1921), Hermes: Revista del Pais Vasco ..., V, p. 314.

(54) Alejandro de la Sota curso estudios de arte y literatura en la Universidad de Oxford. Su hermano mayor Ramon realizo la carrera de ingenieria naval e hidraulica en el King's College de Londres. Por su parte, Manuel, el menor de los tres, estudio Derecho en Salamanca y Cambridge, donde impartio docencia durante varios cursos academicos. Pero fue Ramon, futuro heredero, quien se hizo cargo de los negocios familiares desde la Primera Guerra Mundial. En Cava Mesa, Maria Jesus: Alejandro de la Sota., p. 47.

(55) Etxabe, Alfredo de: "Acerca del libro Divagaciones de un transeunte", Hermes, 59 (1920), Hermes: Revista del Pais Vasco ..., IV, p. 334. Esta cita y la anterior.

(56) Landeta, Eduardo de: Los errores del nacionalismo ..., p. 26.

(57) De la Sota, Alejandro: "Notas desde Londres", Hermes 60 (1920), Hermes: Revista del Pais Vasco., IV, p. 467.

(58) De la Sota, Alejandro: Divagaciones que nos trae el foot-ball, Bilbao, Edit. Vasca, 1932, p. 19.

(59) No se trataba de un caso aislado, al contrario, la estrecha relacion entre identidad nacional, genero y deporte fue bastante comun en la Europa de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Un buen ejemplo es el papel desempenado por el futbol en la rehabilitacion de la masculinidad irlandesa, proceso marcado por la creacion de la Gaelic Athletic Association en 1884. En McDevitt, Patrick F.: "Muscular Catholicism: Nationalism, Masculinity and Gaelic Team Sports, 1884-1916", Gender & History, 9-2 (1997), pp. 162-284. Un interesante estudio sobre la construccion europea de una narrativa sobre la nacionalidad espanola a partir del futbol en Quiroga, Alejandro: Football and National Identities in Spain. The Strange Death of Don Quixote, Basingtoke, Palgrave Macmillan, 2013; y del mismo autor, ver tambien "El deporte", en Javier Moreno Luzon y Xose M. Nunez Seixas (eds.): Ser espanoles. Imaginarios nacionalistas en el siglo XX, Barcelona, RBA, 2013, pp. 474-484.

(60) McDevitt, Patrick F.: "Muscular Catholicism ...", p. 268.

(61) Otero Carvajal, Luis Enrique: "Ocio y deporte en el nacimiento de la sociedad de masas. La socializacion del deporte como practica y espectaculo en la Espana del primer tercio del siglo XX", Cuadernos de Historia Contemporanea, 25 (2005), pp. 169-198.

(62) De la Sota, Alejandro: Divagaciones que nos trae el foot-ball., p. 5.

(63) De la Sota, Alejandro: Divagaciones que nos trae el foot-ball., p. 136 y p. 31 la cita anterior.

(64) De la Sota, Alejandro: Divagaciones que nos trae el foot-ball., p. 298.

(65) De la Sota, Alejandro: Divagaciones de un transeunte, Bilbao, Editorial Vasca, 1920, p. 193.

(66) Alvarez-Garcia, Jose Ignacio: "Masculinidad como espectaculo: Modernidad y consumismo en Espana (18981931), tesis doctoral, University of Illinois, Urbana-Champaign, 2008. Capitulo titulado "?El Paraiso del dandy? Consumo y decadencia en el fin de siglo espanol", pp. 36-115, en p. 43.

(61) Zuazagoitia, Joaquin de, prologo a Alejandro De la Sota: Divagaciones de un transeunte, Bilbao, Editorial Vasca, 1920, p. 10. Sobre la melancolia como emocion caracteristica de la experiencia de la modernidad a traves del escritor tambien bilbaino Miguel de Unamuno, Diaz Freire, Jose Javier: "Miguel de Unamuno y Bilbao: la experiencia melancolica de la modernidad", Ayer, 98 (2015), pp. 21-44.

(68) Agirreazkuenaga, Joseba: Hermes. Revista del Pais Vasco ..., p. 85.

(69) Etxabe, Alfredo de: "Acerca del libro Divagaciones de un transeunte", Hermes, 59, 1920, Hermes: Revista del Pais Vasco., IV, p. 334.

(70) Xenius (Eugenio D'Ors): "Sobre Divagaciones de un transeunte", Hermes 66 (1920), Hermes: Revista del Pais Vasco., V, p. 113. Cita anterior en p. 112.

(71) Ellis, Havelock: "El genio de los baskos", La Baskonia. Revista Ilustrada, 10 de noviembre de 1920, p. 56.

(72) Agirreazkuenaga, Joseba: Hermes. Revista del Pais Vasco., p. 85.

(73) Clua, Isabel: "Genero, cuerpo, performatividad", en Mary Torras (ed.): Cuerpo e identidad. Estudios de genero y sexualidad, Barcelona, Ediciones UAB, 2001, pp. 181-2H, en p. 196. La autora realiza un acercamiento a la figura del dandy desde un punto de vista de genero, planteando su relacion ambigua con el poder, atribuyendole un efecto politico que consiste en una desnaturalizacion del sujeto que pone en evidencia la convencionalidad de las normas identitarias. En p. 195.

(74) Theodore Roosevelt, por ejemplo, sufrio tales ataques en los primeros pasos de su carrera politica antes de convertirse, a traves de un proyecto de reinvencion de si mismo, en prototipo nacional de "masculinidad imperialista". En Nagel, Joane: "Masculinity and nationalism: gender and sexuality in the making of nations", Ethnic and Racial Studies 21/2 (1998), pp. 242-269, pp. 249-250. Ver tambien Bederman, Gail: Manliness & Civilization: A Cultural History of Gender and Race in the United States, 1880-1917, Chicago, University of Chicago Press, 1995, p. 170.

(75) Esta figura ha sido analizada de forma magistral para el caso del Londres Victoriano por Walkowitz, Judith R.: City of Dreadful Delight. Narratives of Sexual Danger in Late-Victorian London, Chicago, The University of Chicago Press, 1992. Ver en concreto las pp. 16 y 11. Y, como se sabe, este fue uno de los temas mas celebrados de "El pais del Segundo Imperio en Baudelaire" de Benjamin, Walter: Poesia y capitalismo, Madrid, Taurus, 1981, pp. 49-84.

(76) De la Sota, Alejandro: Divagaciones que nos trae el foot-ball ..., pp. 286 y 281.

(77) Zuazagoitia, Joaquin de, prologo a Alejandro De la Sota, Divagaciones de un transeunte., p. 15.

(78) Cuvardic Garcia, Dorde: "La reflexion sobre el flaneur y Xaflanerie en los escritores modernistas latinoamericanos", Kanina. Revista de Artes y Letras, 23/1 (2009), pp. 21-35, en pp. 21 y 22.

(79) De la Sota, Alejandro: Divagaciones que nos trae elfoot-ball ..., p. 136.

(80) Carrera Alvarez, Pilar: Walter Benjamin: El paseante y la ciudad, tesis doctoral, Universidad del Pais Vasco- Euskal Herriko Unibertsitatea, 2004, p. 158.

(81) Benjamin, Walter: Iluminaciones II. Boudelaire. Un poeta en el esplendor del capitalismo (prologo y traduccion de Jesus Aguirre), Madrid, Taurus, 1972, p. 51.

(82) Aseguraba Alejandro de la Sota que, conociendo el sus vidas al detalle, se podia decir "que estas chicas visten asi de milagro". De la Sota, Alejandro: Divagaciones de un transeunte., p. 42.

(83) Esta cuestion ha sido analizada en profundidad por Llona, Miren: "La realidad de un mito: la aspiracion de ascenso social de las modistillas en el Bilbao de los anos veinte y treinta", Asparkia. Investigacio Feminista 14 (2004), pp. 139-167. Ver tambien, de la misma autora: "Los otros cuerpos disciplinados. Relaciones de genero y estrategias de autocontrol del cuerpo femenino (primer tercio del siglo XX)", Arenal 14-1 (2007), pp. 79-108; y Aresti, Nerea: Masculinidades en tela de juicio, Madrid, Catedra, 2010, pp. 103-104.

(84) Significativamente, el grabado del pintor Aurelio Arteta recogido en el libro de Alejandro de la Sota Divagaciones de un transeunte llevaba por titulo "La modistilla idealizada", desde una vision "realista" de las posibilidades de aquellas mujeres de alcanzar sus aspiraciones de ascenso social.

(85) Cava Mesa, Maria Jesus: Alejandro de la Sota., p. 29.

(86) De la Sota, Alejandro: Divagaciones de un transeunte., p. 42.

(87) De la Sota, Alejandro: Divagaciones de un transeunte., p. 43.

(88) Arana, Sabino: Libe, Bilbao, Tipografia Universal, 1903; reeditado en el tomo III de O.C.

(89) De la Sota, Manuel: "Libe. Unas consideraciones sobre su realizacion dramatica", Euzkerea, 1, febrero de 1934.

(90) Esta productividad politica esta relacionada particularmente con la capacidad de este teatro para generar emociones. Este aspecto ha sido destacado por Diaz Freire, Jose Javier: La Republica y el porvenir ..., p. 213. Dicha funcion politica tampoco paso desapercibida a Sabino Arana, quien considero el teatro un medio de propaganda. En Arana, Sabino, "El teatro como medio de propaganda", Bizkaitarra, 17 de febrero de 1895, O. C., tomo I, p. 471. Sobre esta cuestion, ver de la Granja, Jose Luis: "El teatro nacionalista vasco de Sabino Arana", en Pierre Bidart y Txomin Peillen (eds.): Eskual Antzertia. Le theatre basque, Bayona, Universite de Pau et des Pays de l'Adour, 1987, pp. 19-37. Ver tambien De Pablo, Santiago y Mees, Ludger: El pendulo patriotico ..., p. 10.

(91) Aresti, Nerea: "De heroinas viriles ...", pp. 284-285.

(92) Arana, Sabino: O.C., tomo III, pp. 2035-2037.

(93) Esto no significa que las tramas narrativas creadas por Sabino Arana respondieran siempre al mismo plan: en novelas como la comentada anteriormente De fuera vendra., Arana realizaba el contraste moral entre el pueblo espanol y el vasco a traves de los personajes masculinos. Lo que llama la atencion en Arana es el valor performativo del genero y concretamente de la masculinidad, y su encarnacion por una mujer.

(94) Arana, Sabino (adapt. De la Sota, Manuel): Libe: Melodrama historico, Bilbao, E. Verdes Achirica, 1934, [1903], p. 24.

(95) De la Sota, Manuel: "Libe. Unas consideraciones.", p. 47.

(96) El choque que produjo en Manuel de la Sota el contacto con la sociedad estadounidense en sus anos de exilio y su critica de la excesiva autonomia y poder de las mujeres de aquel pais, excesivamente liberal en su opinion, son muestra tambien de los estrechos limites de su vision de las relaciones de genero. Gonzalez-Allende, Iker, "Estados Unidos como patria de redencion: el exilio del nacionalismo vasco en Yanqui Hirsitus, de Manuel de la Sota", Cuadernos de Aldeeu, 30 (2016), pp. 13-34, en p. 19.

(97) Decia Gregorio Maranon que "el deportista es al trabajador lo que la cortesana a la madre". Maranon, Gregorio: Tres ensayos sobre la vida sexual, Madrid, Biblioteca Nueva, 1926, p. 57.

(98) De la Sota, Manuel: "Libe. Unas consideraciones ...", p. 50. Esta cita y las anteriores en el parrafo.

(99) Derrida, Jacques: "Firma, acontecimiento y contexto", en Margenes de la filosofia, Madrid, Catedra, 1989, pp. 361-367.

(100) Ametzola, Jose Ramon de: "Personalidad de Sabino de Arana-Goiri", Euzkadi, 25 de noviembre de 1933, p. 7.

(101) Ametzola, Jose Ramon de: "Personalidad de Sabino.".

Leyenda: Imagen 1. "La modistilla idealizada", grabado de Aurelio Arteta, recogido en el libro Divagaciones de un transeunte, de Alejandro de la Sota y Aburto, 1920.
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Author:Aresti, Nerea
Publication:Cuadernos de Historia Contemporanea
Date:Jan 1, 2017
Words:13805
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