Printer Friendly

El establecimiento de la Caja Real de Valladolid.

THE ESTABLISHMENT OF THE CAJA REAL IN VALLADOLID

L'ETABLISSEMENT DE LA CAISSE ROYALE DE VALLADOLID

Este articulo de ofrece un primer acercamiento a una institucion clave en la fiscalidad durante el periodo colonial: las Cajas Reales. La Caja Real de Valladolid (1) es una institucion olvidada por la historiografia colonial, y aunque se han realizado estudios sobre la intendencia de Valladolid y las reformas borbonicas, no se ha prestado suficiente atencion a esta institucion fiscal, la cual tuvo una vida corta pero muy importante durante las ultimas decadas del Michoacan colonial. (2) Una de las razones de este olvido pudiera ser que se ha considerado a sus funcionarios como simples auxiliares de los intendentes y, por lo tanto, diezmado su papel en la sociedad colonial, (3) o debido quizas a su breve existencia, si tenemos en cuenta que se establecio en 1788.

Este trabajo no pretende analizar la fiscalidad, (4) ni su impacto en la sociedad a fines del periodo colonial; su objetivo basico es dar a conocer cuando y como se funda la Caja Real de Valladolid de Michoacan, sus funcionarios, sus competencias y sus limitaciones, asi como los conflictos que surgieron con distintas instituciones y autoridades michoacanas. Pensamos que el conocimiento de la Caja Real nos ayudara a entender mejor como funcionaron las instituciones que se establecieron tras la aplicacion de la Ordenanza de Intendentes de 1786, en un periodo complejo y problematico para las instituciones coloniales en general. Abordaremos en una panoramica general los objetivos y las normas con que se establecieron las Cajas y las competencias de los oficiales, para despues centrarnos en el surgimiento de la Caja Real Valladolid y el nombramiento de sus funcionarios. Por supuesto, como refiere Antonio Acosta, la Real Hacienda es un terreno del Estado sobre el que por una parte los intereses actuan para definirlo pero, por otra, a su vez es reflejo y agente de reproduccion del conjunto de dichos intereses, acusando en ambos casos la existencia de eventuales conflictos internos. (5) En nuestro caso, pondremos atencion especial a los conflictos que conllevo la instalacion y actuacion de esta institucion en la sociedad de Valladolid de Michoacan a fines del siglo XVIII.

Cajas Reales: Legalidad y practicas en el espacio fiscal colonial.

El proceso de conquista realizado en buena medida durante el siglo XVI, trajo consigo no solo hombres de guerra y religiosos, sino tambien instituciones, dentro de las cuales las de indole fiscal organizaron el espacio colonial con la finalidad de obtener recursos para la Corona. Estos ingresos provenian principalmente de los siguientes rubros: 1) de los tributos que debia pagar la poblacion indigena, 2) de los impuestos a la produccion, entre los mas importantes cabe destacar el que gravaba la mineria, y 3) de los impuestos que se irian colocando con el tiempo a las actividades comerciales tanto en operaciones maritimas, como del comercio interno. En definitiva, la Real Hacienda fue adquiriendo un papel fundamental, primero para el Estado centralizado que comenzaban a definir los Reyes Catolicos desde finales del siglo XV y, posteriormente, para el proyecto imperial que planificaba Carlos V. (6)

La organizacion del espacio fiscal, en un primer momento independiente de la administracion civil, estaba integrada por las Cajas Reales manejadas por funcionarios nombrados como oficiales reales. Los oficiales reales que llegaron desde el principio para defender los intereses de la Real Hacienda, se distinguieron en gran medida por participar en el saqueo de las poblaciones indigenas, realizando negocios particulares y desatendiendo sus obligaciones. Muchos de estos primeros oficiales hicieron grandes fortunas e importantes negocios. (7) Estos cargos en principio estaban subordinados al Rey o a su Consejo de Indias, (8) pero con el paso del tiempo, el organigrama fiscal fue volviendose mas complejo, a medida que se consolidaron los territorios y se organizo la explotacion. (9) Este proceso de organizacion fiscal no fue facil y se evidenciaron importantes conflictos entre los diferentes intereses de las elites y la Corona. En 1558 aparecio una ley sujetando a los oficiales tanto al Virrey como a las Audiencias, (10) y se instituyeron tambien los Tribunales de Cuentas, que se encargarian de la supervision de la contabilidad de las Cajas Reales, y que fue establecido para Nueva Espana en 1605. (11)

Las Cajas Reales se constituyeron en instrumentos del aparato estatal para el control fiscal y se encargaron de recaudar, contabilizar y administrar los reales derechos, asi como de realizar pagos sobre gastos adscritos a los distintos ramos de impuestos, entre los cuales estaban aquellos que se hacian a los funcionarios. (12) Asimismo, tuvieron a su cargo la ejecucion de diversas transacciones financieras y la venta de mercancias que se recibian en especie. Ademas, tambien les competia la obligacion de supervisar todo lo relacionado con el avituallamiento de las tropas y sus arsenales. (13) Las Cajas se colocaron durante la mayor parte del regimen colonial especialmente en los centros mineros, aunque su establecimiento no era permanente, pues en caso de que estos entraran en decadencia se cerraban o podian moverse a otros centros con una produccion en auge. (14)

Los funcionarios principales eran el contador y el tesorero. Durante las primeras decadas del siglo XVI, los acompanaron en el ejercicio institucional cargos como el factor o el veedor, los cuales fueron eliminados durante la segunda mitad de dicho siglo. (15) Esta disminucion era parte de un proceso en el cual, de manera paulatina, fueron retirados funcionarios y funciones que fueron delegadas a particulares. Dicho proceso tuvo como consecuencia que solo permanecieran los cargos ya mencionados de contador y tesorero, y para los casos de los reales mineros, el ensayador, que era el funcionario encargado de verificar la ley del mineral y marcar las barras de plata. Tambien las Cajas contaban con funcionarios menores, como el oficial mayor, oficial segundo y oficial tercero. (16)

Ahora bien, antes de entrar en el asunto de las normas que la Corona establecio para regular tanto a la institucion como a su funcionamiento, es necesario entender cual era la naturaleza de la organizacion politica espanola. Autores que han ubicado dicho problema, nos hablan de la existencia y establecimiento en las colonias americanas de una organizacion estatal en sentido moderno, cuando menos en la intencion de las regulaciones impulsadas por la Corona espanola, aunque con marcados tintes patrimonialistas en el ejercicio de los cargos. (17) La Corona espanola instrumento en las instituciones coloniales mecanismos por medio de los cuales organizo politica, social y economicamente a la America espanola, teniendo sin embargo que tomar en cuenta factores como la distancia y el tener que dejar un margen de libertad tanto a los funcionarios, como a los particulares. Dicha libertad y distancia, sin embargo, trataron de ser compensados con controles recurrentes de mecanismos de vigilancia y rendicion de cuentas, tales como las visitas o los juicios de residencia. (18)

Durante el regimen colonial, de manera continua se emitieron medidas regulatorias con la finalidad de adecuar las instituciones imperiales a las multiples circunstancias en las que se desenvolvian, asi como de controlar su accionar. Para el caso de las Cajas Reales y sus funcionarios, fueron numerosas las disposiciones establecidas para organizar el control de la contabilidad como para normar el comportamiento de los funcionarios en su vida cotidiana y publica. Buena parte de esa normatividad se encuentra recogida en la Recopilacion de Leyes de Indias de 1680. En esta legislacion se pueden observar normas sobre la forma en que se debian construir las habitaciones y el mobiliario de las Cajas, (19) fianzas, (20) salarios (21) y criterios para diferenciar el status de los funcionarios. (22) Existen ademas aquellas que se referian a la manera en que debian llevarse los libros de registro de los distintos ramos de impuestos, asi como las entradas y salidas de los mismos. Esto estaba regulado conforme al metodo comun o general, el cual consistia en llevar 3 tipos de libros: el libro manual, el libro mayor y el libro de caja. (23) Otro tipo de normas significaban controles sobre el actuar de los funcionarios y sobre el manejo de los libros, tratando de impedir que se falseara la informacion de los mismos, asi como la disparidad en la informacion. (24) Otras mas se referian a su actuar dentro del edificio burocratico, teniendo que rendir cuentas a Virreyes o a las Reales Audiencias. Se les otorgaba, por otro lado, jurisdiccion contenciosa para actuar sobre los deudores a la Real Hacienda, la cual debian aplicar a traves de jueces territoriales, alcaldes mayores o corregidores. (25)

La Corona puso especial enfasis en aquellas normas que prohibian la inmersion de sus funcionarios en las redes de intereses locales de las jurisdicciones a donde iban a ejercer sus cargos. Entre las prohibiciones estaban aquellas sobre percibir sobresueldos; (26) tomar en matrimonio a mujeres del ambito local o familiares de otros oficiales; (27) tener propiedades o negocios; invertir dinero producto de los impuestos en actividades comerciales o productivas ya fueran propias o de particulares. (28) Asi mismo se les prohibia la participacion politica en instituciones como el Ayuntamiento, asi como el ejercer dos cargos. (29) Dentro de todas estas funciones y prohibiciones, el objetivo fundamental de los funcionarios, segun la Recopilacion de las Leyes de Indias, era velar por la buena administracion de la Real Hacienda y el aumento de la misma. (30)

Las medidas ya senaladas sobre la actuacion de los funcionarios frente a los intereses locales fueron en gran medida las que menos exito tuvieron. Uno de los motivos para que esto no sucediera fue la practica del afianzamiento. Esta se referia a que una persona, generalmente un miembro de las elites locales, ponia ante las autoridades coloniales una cantidad en garantia de la gestion del funcionario. En caso de cometer alguna falta que ocasionara un adeudo, el fiador se obligaba a responder economicamente por el funcionario. Dicha practica colocaba a los oficiales reales dentro de relaciones clientelares, las cuales esperaban un beneficio a traves del cargo afianzado. (31) Aunado a lo anterior, la venta de oficios reales que involucro a las Cajas Reales y a sus funcionarios desde 1623, ocasionaron un menor seguimiento de la normatividad antes descrita. (32)

Las practicas no se apegaban a los requisitos ya descritos, como se ha comprobado en estudios diversos. Los nexos con las elites y el propio sentido patrimonialista con que los funcionarios afrontaban sus cargos, propiciaban un sinnumero de irregularidades en el accionar institucional. Los abusos de poder y la corrupcion eran frecuentes, parte de un sistema que funcionaba con la inclusion de estas practicas. Para el caso del Alto Peru conocemos a traves de los estudios de los reales de minas de Potosi, Oruro y Carangas, como los oficiales reales usufructuaban minas a partir de los recursos de la Caja Real bajo su jurisdiccion, aprovechando tambien el hecho de que caia bajo su control el manejo del azogue, importante materia prima en el proceso de beneficio de la plata, lucrando con el en momentos de escasez. (33) Incluso, algunos de los funcionarios que llegaron a esos lugares, se quedaron a radicar alli despues de haber instalado en la villa negocios o haber adquirido propiedades. (34)

Para el caso de la Nueva Espana, se han estudiado los casos de las Cajas de Veracruz y Mexico observando como los funcionarios se beneficiaban a traves de los recursos de la Real Hacienda y, a su vez, beneficiaban a miembros o grupos de las elites locales, ya por medio de dinero liquido, o a traves de exenciones. (35) Estos estudios nos muestran que la corrupcion fue una practica recurrente y sistematica, mas que una excepcion. Asimismo, en el caso del castigo a las desviaciones a la norma, se ha observado que raramente tenia lugar, pues a menudo, los implicados utilizaban su poder y atribuciones para atenuar las consecuencias, o simplemente por desidia de las instancias superiores. En el virreinato del Rio de la Plata, en 1799, el fiscal de la Audiencia de Charcas Victoriano Villava, ademas de denunciar las quiebras de las Cajas de La Paz y de Oruro, proporciono una relacion de oficiales suspendidos que "se pasean libremente y cobran su sueldo". (36) Los organos de supervision no hicieron su labor, segun informaba el visitador del Tribunal de Cuentas de Buenos Aires, pues este tenia un retraso de veinte anos en la supervision de las cuentas de las Caja Reales y cuando se entero de la visita finiquito de manera acelerada e improvisada 278 cuentas. (37)

El Proyecto Borbonico y la Ordenanza de Intendentes: la Caja Real de Valladolid

En el siglo XVIII, los monarcas Borbones tuvieron la intencion de paliar la descentralizacion de la Real Hacienda, la cual provenia de cuestiones tales como la ya mencionada venta de cargos reales, asi como del arrendamiento que se habia hecho en el siglo XVII de algunos ramos de la Real Hacienda. Durante la primera mitad de aquel siglo, se modelo un proyecto de reformas que se aplicarian fundamentalmente en el reinado de Carlos III (1759-1788). Estas medidas tuvieron como uno de los ejes principales el poner bajo la administracion directa de la Corona los ramos arrendados, la profesionalizacion de los funcionarios, la modernizacion de las tecnicas administrativas y la observancia de la ley. (38)

Estos objetivos trajeron como consecuencia una serie de modificaciones en las instituciones de Real Hacienda, una reestructuracion que tuvo lugar en la segunda mitad del siglo XVIII y que, para el caso de la Nueva Espana, podriamos decir que inicia con la llegada del visitador general Jose de Galvez. Durante su visita, hacia 1765, se establecieron una serie de oficinas que en adelante se encargarian de la recaudacion de impuestos, caso de las administraciones de alcabalas y de productos monopolizados por la Corona: tabaco, papel sellado, polvora y naipes. (39) Esta reestructuracion llegaria a su auge con el establecimiento del sistema de intendencias de 1786.

Con la Ordenanza de Intendentes puesta en marcha el 4 de diciembre de 1786, el espacio novohispano fue dividido en 12 jurisdicciones de Intendencias. Al frente de cada una de ellas se coloco un intendente con atribuciones en los cuatro ramos en que se dividia el gobierno: Hacienda, Justicia, Policia y Guerra. (40) La instauracion de estos funcionarios representaba una innovacion, pues suponia la llegada de un nivel administrativo provincial. (41) Por la gran cantidad de asuntos que caian bajo la jurisdiccion del intendente, fueron colocados junto a el, un asesor lego y una Caja Real con dos ministros: un contador y un tesorero, constituyendo cuadros administrativos provinciales. (42) Esto suponia un cambio fundamental, pues las Cajas Reales ahora se adherian a una jurisdiccion politica fija, y se les suprimia el caracter itinerante anterior.

[ILUSTRACION OMITIR]

La Ordenanza de Intendentes contenia ademas una serie de normas que modificaban el status de los funcionarios, y les delegaban una serie de responsabilidades. El articulo 76 les quitaba la jurisdiccion contenciosa y la colocaba en el intendente, con la intencion de unificar en este funcionario todos los asuntos de justicia de la jurisdiccion. (43) El ordenamiento dejaba vigente las prohibiciones contenidas en la Recopilacion de las Leyes de Indias sobre los matrimonios, tener negocios o propiedades en sus jurisdicciones. Dejaba tambien la misma forma de llevar los libros administrativos, (44) asi como la exactitud en los cobros y el velar siempre por su aumento. (45) Lo que si senalaba con cierto rigor, era el horario en que debian asistir los funcionarios a su trabajo, pues las ausencias laborales afectaban el desarrollo de la administracion. (46) Por otro lado, a diferencia de lo normado en la Recopilacion se les dejaba menos responsabilidades, puesto que los ramos con mayores ingresos, por ejemplo, la alcabala, tenian ya administracion propia; asi, solo se les dejaban ramos menores o de bajos ingresos, como en el caso de los gallos, nieve o pulperias y algunos de importancia, como el tributo y las bulas. (47)

En Valladolid se establecio, el 6 de mayo de 1788, una Caja Real, casi a dos anos de haberse dado a conocer la Ordenanza y a uno de haber tomado el cargo el primer intendente Juan Antonio de Riano. (48) Los dos primeros funcionarios designados para esta fueron, como contador Juan Antonio Fernandez de la Buria, natural de Asturias, (49) y Antonio de Medina, natural de Malaga como tesorero. (50) Posteriormente, fueron cuatro funcionarios mas los que formaron parte de la Caja Real, tres contadores y un tesorero, pues Medina estuvo practicamente hasta el final del regimen colonial (1819). (51) Algunos aspectos que merecen hacerse notar en cuanto a los funcionarios y su ya citada profesionalizacion, son en primer lugar su formacion, y en segundo los criterios para su designacion. Respecto a lo ultimo hay que puntualizar que se ha observado como Jose de Galvez, su hermano Matias y el hijo de este Bernardo--el primero visitador general y ministro de Indias, y virreyes de la Nueva Espana los otros dos--tuvieron gran influencia en la designacion de los funcionarios elegidos para el establecimiento del sistema de intendencias y en concreto de los de la Caja Real de Valladolid. (52)

Segun los testimonios y evidencias que encontramos en las fuentes y documentos coloniales, podemos distinguir tres periodos dentro del proceso de nombramientos de los funcionarios de la Caja Real de Valladolid. El primero que va de 1788 hasta 1804, donde son designados el tesorero Antonio de Medina y los contadores Juan Antonio Fernandez de la Buria y Fernando de Mauleon, todos con formacion de funcionarios en la Real Hacienda. (53) El segundo periodo va desde 1804 hasta 1809, siendo nombrados Nicolas Quilty Valois y Felix Bourman, ambos con formacion militar. En un tercer periodo en 1819, cuando ante la jubilacion de Antonio de Medina es nombrado Antonio Vallejo, funcionario de la Caja del Real de Sombrerete y formado como funcionario de Real Hacienda, retomando el criterio con el que se habia reclutado a los primeros tres funcionarios. (54)

En relacion a los criterios de designacion, como se hablaba lineas arriba, para el caso de los dos primeros funcionarios fue un punto clave su relacion con los Galvez. Dicha influencia estaria presente hasta la muerte de estos, ocurridas entre 1785 y 1787. (55) Lo que hemos observado en todos los casos es que las redes de relaciones tanto en la capital del virreinato, como en la Metropoli, eran muy importantes para la movilidad de los funcionarios. Por otro lado, la profesionalizacion de los funcionarios en terminos de formacion tuvo un impulso muy fuerte con los Galvez, para despues perderse un tanto con la llegada de militares a esos cargos. (56)

Ahora bien, el establecimiento de la Caja Real de Valladolid fue realizado en un momento en el cual habia fuertes criticas y resistencia a la orden que le habia dado origen. Dichas criticas y resistencia se apoyaban tanto en cuestiones relativas a derechos tradicionales de las corporaciones que componian el cuerpo politico de la Nueva Espana, como en la impracticabilidad de muchas de las nuevas disposiciones. (57) En este contexto, la resistencia a la llegada de esta institucion se presento de forma inmediata en distintos escenarios, tanto dentro de las propias instituciones de la Real Hacienda, como con las tradicionales del Ayuntamiento y la Iglesia y con la sociedad misma.

Las primeras confrontaciones fueron con el Ayuntamiento y las elites locales. En el primer caso, los ministros de la Caja Real en mayo de 1788 pedian asientos en las reuniones de Cabildo. Despues de la llegada del intendente, era este quien debia presidir las mismas, siguiendo en el orden los alcaldes ordinarios, quienes se encargaban de administrar justicia en la ciudad y a continuacion el alferez, portador del pendon real. (58) La peticion de los ministros era que se les diesen los lugares inmediatos a los justicias, lo cual fue interpretado por los miembros del Ayuntamiento como un exceso que danaba a la representacion de la ciudad y a sus derechos como corporacion, cedidos por el Rey y establecidos en la Recopilacion de las Leyes de Indias de 1680. (59) Senalaban a los ministros que una norma de ese ordenamiento les quitaba sus derechos como regidores, lo cual hacia imposible llevar a cabo su peticion. Sin embargo, al observar la norma podemos senalar que su interpretacion era incompleta, pues el texto senalaba que los ministros habrian de conservar "sus privilegios y los lugares que siempre habian tenido". (60) Por este motivo, los ministros abrieron una disputa legal ante la Real Audiencia de Mexico, al parecer sin obtener resultados. (61)

Las dificultades de igual forma se presentaron con las elites de Valladolid. Un conflicto significativo surgio ante la negativa del tesorero Antonio de Medina de hacerse cargo del dinero recaudado por el funcionario de la Real Hacienda Roque Yanez, tras su muerte acaecida en 1787. Este habia dejado adeudos por algunos ramos, en especial el ramo de bulas, y a su testamentaria le interesaba que Medina se hiciese cargo de manera rapida del dinero, sin embargo, este se negaba alegando que aun no tenia ni casa real, ni caja en que resguardarlo. El intendente Riano y su asesor letrado interino, tomaron partido por el albacea de Yanez, dejando muy mal parada a la Real Caja respecto a su autoridad. (62) Este es un ejemplo de todo un cumulo de dificultades por las que paso la institucion en sus primeros anos debido, en buena medida, a que la Ordenanza habia modificado el status de sus funcionarios quitandoles su jurisdiccion coactiva y sujetandolos a otra autoridad, sin delimitar la suya de manera suficiente respecto de las instituciones tradicionales y de las propias de la Real Hacienda, con las cuales debia trabajar cotidianamente. Esto desemboco en dos situaciones. La primera, que el primer intendente atrajo hacia si buena parte de los asuntos fiscales y la segunda, que propicio que se tuviera a la Caja Real bajo la imagen de una institucion de segundo nivel. (63)

En cuanto a la concentracion de los asuntos fiscales en manos del intendente, es necesario apuntar lo siguiente. Al haberse modificado buena parte del edificio fiscal y administrativo con el establecimiento de las intendencias, el intendente tenia que vigilar las entregas de las recaudaciones por parte de los alcaldes mayores, quienes hasta 1786 tuvieron algunas funciones dentro de la Real Hacienda (recaudaciones y requerimientos judiciales). Tambien tenian que realizar juicios de residencia--en conjuncion con jueces de la Real Audiencia de Mexico--a los alcaldes mayores salientes, y finalmente, colocar a los subdelegados, quienes serian los nuevos subalternos de los ministros, en lo que se referia al area de justicia y al tributo. (64) Asi, era dificil que los ministros se hubieran hecho cargo de los ramos sin haber quedado estructuradas las nuevas jurisdicciones y colocados sus funcionarios; hasta entonces, de las nuevas instituciones, solo el intendente ostentaba el ramo de justicia en la Intendencia.

Este proceso de establecimiento de las subdelegaciones, tal como lo ha mostrado Franco Caceres, no estuvo exento de problemas, puesto que no funcionaron algunas de las 32 que se colocaron y solo hasta principios de la decada de 1790 salio el ultimo alcalde mayor. (65) Sin embargo, y aun con lo anterior, es notorio que Riano atendia hasta el caso o procedimiento mas pequeno, con lo cual y con base en la actitud hacia la Caja Real senalada parrafos arriba, pensamos que su injerencia en una gran parte de los asuntos fiscales fue mayor de lo que cabria esperarse en las circunstancias ya descritas.

En todo esto, un cambio importante acontecio con la llegada del asesor letrado nombrado por el Rey, Onesimo Duran (1789), debido a que significo el inicio de la adscripcion de jurisdicciones y delegacion de responsabilidades con lo cual comenzo lo que hemos denominado periodo de organizacion (1789-1793), en el cual los ministros fueron tomando, paulatinamente, las riendas de las recaudaciones y se fueron instrumentando las disposiciones de la ordenanza, senalando cuales funcionarios las llevarian a cabo y los terminos de realizacion y entrega de los productos de las mismas. (66)

Sin embargo, este periodo de organizacion no estaria exento de problemas: la imagen de la Caja Real como institucion de segundo nivel siguio siendo notoria. Apenas en 1790, administradores de alcabalas de Zamora y Patzcuaro, se mostraban inconformes debido a que por orden superior, se les colocaba entre sus obligaciones el cobro del ramo de pulperias. La cuestion era que se trataba de un impuesto que levantaba cierta resistencia a su cobro y que tenia ingresos poco significativos. Pero el problema iba mas alla de presentar resistencia a hacerse cargo de ese impuesto, lo era tambien respecto de recibir ordenes de la nueva institucion. (67) Una queja que, ademas de ejemplificar lo anterior, expresa de manera clara los motivos de la resistencia fue aquella que presento el administrador interino de Zamora, Jose Montero. Este funcionario acusaba a los ministros de la Caja Real de desconocimiento de la geografia y de los ciclos economicos de las jurisdicciones que componian la intendencia, asi como de querer implementar medidas impracticables. (68)

Otro de los escenarios donde hubo problemas fuertes fue en el ramo del tributo. La Ordenanza habia establecido que se colocara un comisario o funcionario que se encargara de realizar las tasas o listas de tributarios. El problema era que en la practica se concertaba con las autoridades de la Intendencia, de antemano, un aumento a priori de los tributarios. (69) Este nuevo funcionario, quien se elegia entre miembros de la elite cercanos al intendente, fue una figura muy rebatida por los subdelegados--encargados de ese ramo en el ambito local--debido a la disparidad en los procesos de tasacion y cobro. (70)

A pesar de estos problemas, la construccion del espacio institucional de la Caja Real pudo consolidarse de manera mas o menos firme en la ultima decada del siglo XVIII. (71) Durante el ano de 1793 y de acuerdo con el principio ya senalado sobre la busqueda de un mayor apego a la ley y de un mayor control de los espacios fiscales, se delimitaron en mejor forma los asientos de nieve y de gallos. Esto de acuerdo a una norma preexistente, pero no respetada, que hablaba de jurisdicciones de 16 leguas a la redonda respecto a la villa donde se ubicaba el asiento. (72)

Sin embargo, este mayor apego a las disposiciones de la Ordenanza y de la normatividad en general que permitio la delimitacion de jurisdicciones, funciones y ejercicio de los derechos reales, tuvo efectos colaterales, ocasionando un proceso de endeudamiento del cual encontramos indicios a partir de 1795, y que afecto a los ramos de tributo, bulas y pulperias. El endeudamiento de subdelegados y administradores de alcabalas recayo en sus afianzadores. (73) Al respecto, los indicios parecen coincidir con lo mostrado por Franco Caceres, respecto a que desde la llegada de la Intendencia, estos habian salido predominantemente, de entre los miembros de las elites vallisoletanas y de Patzcuaro, sustituyendose por miembros de los grupos locales aproximadamente desde 1799. (74) Los endeudamientos generaron salida de afianzadores, escasez en las posturas y finalmente la entrada de miembros de aquellos grupos. Asimismo y a partir de esta situacion parece evidenciarse una mayor negociacion sobre el control de la fiscalidad en los ramos antes senalados. (75)

Los factores que obstaculizaban o resistian el ejercicio de la Real Caja no solo eran internos a la propia Intendencia, puesto que para la primera decada del siglo XIX, percibimos una mayor intromision de las autoridades centrales de la Real Hacienda virreinal (76) en los asuntos fiscales de la Intendencia de Valladolid. El espacio institucional al parecer se iba constrinendo, ante las problematicas internas, las intromisiones externas, la multiplicacion de las tareas--caso del establecimiento de la Junta de Consolidacion--, la desaparicion de atribuciones y prerrogativas, y, en buena medida, al mayor acercamiento entre los funcionarios del cuadro administrativo de la intendencia y elites locales. (77)

Una situacion interesante de la que hemos encontrado indicios, en lo que se refiere a los ramos de tributos, pulperias y bulas, es que algunos encargados de los mismos, subdelegados, administradores de alcabalas y curas--respectivamente--, fueron radicalizando aquella actitud de desacuerdo y resistencia de los primeros anos, pasando a otra que rayaba en la desobediencia. Esto lo podemos caracterizar por dos cosas: primero porque dichos funcionarios dejaban de enviar la informacion procedente de las actividades fiscales y segundo porque hacian caso omiso de los requerimientos o se negaban a coaccionar a otros funcionarios. (78)

La desobediencia y la negociacion con las elites fueron limitando en buena medida la jurisdiccion de la Real Caja en algunos ramos, debido en parte a las problematicas resultantes de la inadecuacion de las normas a la realidad de la Intendencia. Por ejemplo, a mediados de la primera decada del XIX en subdelegaciones tales como Jiquilpan o Ario, los afianzadores, miembros de las elites locales, se encargaban de la recaudacion y de la entrega del tributo a la Real Caja en lugar de realizarlo los subdelegados, quienes como hemos senalado, cumplian esa funcion en el nivel local. Esta institucion parece haber consentido ciertos procedimientos fuera de la normatividad establecida, cediendo parte de su autoridad a fin de sostener el armazon local de la administracion. (79)

Otras practicas fuera de la normatividad de las que hemos encontrado indicios son, por ejemplo, el cobro de tributos sin atender a la tasa o lista de tributarios, y el cobro del tributo sin dar comprobantes; sobre ambas problematicas se presentaron acusaciones ante las cuales los ministros de la Real Caja hicieron caso omiso. (80) Los indicios coinciden con las tesis de Juarez y Franco, en cuanto a un creciente acercamiento entre las elites de la Intendencia y las autoridades maximas de la misma: el intendente y los ministros de la Real Caja abren espacios de negociacion que se consolidan en la primera decada del siglo XIX. (81) En cuanto a los ministros, un claro ejemplo de esto son los nexos del contador Nicolas Quilty Valois con los abusos de poder del subdelegado de Tlazazalca, Antonio Mora, y con miembros de la elite vallisoletana en la conjura de 1809. (82) Un punto clave en esta consolidacion de la que hablamos es la gestion del vallisoletano Alonso de Teran como asesor letrado, el cual sustituyo en multiples ocasiones a Felipe Diaz Ortega en el mando de la Intendencia. Esto representaba la llegada a puestos claves de la Intendencia, de un miembro de la elite local, manifestando el acierto de las estrategias de esta elite para insertarse en el nuevo entramado institucional. (83)

Con este panorama irrumpio en 1810 el movimiento insurgente. Este hecho trajo consigo la perdida de expedientes, la movilizacion de personas sujetas a procedimientos judiciales por endeudamientos, y un proceso de desconexion entre las autoridades fiscales de la Intendencia. A este proceso de desconexion interna coadyuvo por supuesto, el control de ciertas regiones por los grupos insurgentes. Esta situacion de inestabilidad politica fue agravando la coyuntura hasta evidenciarse elementos que parecieran hablar de una cierta desintegracion regional ocasionada por el mismo conflicto. Encontramos asi el que la Caja Real deja de enviar el producto de las recaudaciones a la Caja Real de Mexico y tambien, que sus funcionarios toman cada vez mas, decisiones de forma independiente respecto a su funcionamiento. (84)

A raiz de dicho movimiento, y con la llegada al cargo del virrey Felix Maria Calleja (1813-1816), dio comienzo lo que se ha denominado una fiscalidad arbitraria, la cual trajo consigo el que estuviera ligada a las circunstancias belicas del momento y por consiguiente que se diera paulatinamente una militarizacion de la administracion de Hacienda. (85) Producto de esta militarizacion, hacia 1815, los ministros Antonio de Medina y Felix Bourman, son designados comisarios ordenadores honorarios, cargos eminentemente militares. (86) Teniendo en cuenta las estrechas relaciones entre el ramo de Hacienda y el de Guerra, y contando ademas con el hecho de que las recaudaciones se hacian personalmente por los funcionarios acompanados por miembros del ejercito, la imagen proyectada se vinculaba mas a la de miembros del ejercito que de la burocracia de la Real Hacienda. (87)

Los informes realizados por Antonio de Medina en 1816, cuando fue nombrado intendente interino, destacaban las ya casi nulas recaudaciones de la Real Hacienda en la Intendencia. (88) Este hecho podria hacernos pensar que el cargo que abandonaba en 1819 por su jubilacion era poco atractivo, sin embargo, se efectuaron numerosas posturas al mismo. (89) Este hecho nos hace sospechar sobre la existencia de recursos no declarados, los cuales por medio de negociaciones pudieron quedar en manos de las elites, de los militares o de la propia burocracia fiscal militarizada (90) y que pudieron haber sido la causa del interes de los postulantes.

Conclusion

Las Cajas Reales como instituciones fiscalizadoras de la explotacion economica de las colonias americanas, sufrieron una evolucion, la cual se debio en gran parte, a la adecuacion de estas instituciones a una infinidad de medios y circunstancias. La Corona espanola durante el periodo colonial genero una gran cantidad de regulaciones, las cuales en la practica se ejercieron con limitaciones debido a dos situaciones principalmente: al caracter patrimonialista con el que se ejercian los cargos y a los afianzamientos que ligaban a los funcionarios con redes de intereses locales. Dadas estas condiciones fueron comunes en los distintos escenarios del espacio fiscal colonial los abusos de poder y la corrupcion.

En 1786 con la llegada de la Ordenanza de Intendentes se establecio la Real Caja de Valladolid. Las modificaciones en su jurisdiccion y en el status de sus funcionarios, tuvieron por consecuencia una delimitacion debil ante instituciones como el mismo Intendente y otras como el Cabildo, y otros administradores de la Real Hacienda ya consolidados. Desde 1788 y hasta finales del siglo XVIII, observamos un mayor apego a la legalidad, lo cual en parte se debia a la profesionalizacion de sus funcionarios. Ya en la primera decada del XIX, por el contrario, observamos la llegada de funcionarios militares, sin formacion en la Real Hacienda, asi como un menor apego al marco normativo, debido a problematicas internas y externas a la Intendencia, lo que ocasiono el debilitamiento del espacio institucional. Se observa tambien un mayor acercamiento de los oficiales reales con las elites de la Intendencia, las cuales consiguieron un relativo control en algunos espacios y en algunos ramos.

Todo esto llevo a un funcionamiento del ejercicio fiscal en escenarios de negociacion y con base a practicas fuera del marco legal. El ejercicio institucional dependia del consenso entre las elites y los oficiales, de los cuales los testimonios encontrados muestran algunos indicios. Los problemas de la Caja Real hacia el interior de la Intendencia se vieron acentuados con la llegada del movimiento insurgente y con este sobrevino tambien una desconexion interna entre las autoridades fiscales de Michoacan y las autoridades centrales de la Real Hacienda en la ciudad de Mexico.

Recibido: 5 de diciembre de 2008

Aceptado 17 de octubre de 2009

(1) Agradecemos el apoyo de CONACYT para la realizacion de este trabajo. El Licenciado Netzahualcoyotl Luis Gutierrez fue becario del Programa de Ciencia Basica asociado al proyecto de la Dra. Maria Concepcion Gavira durante el periodo 2007-2008 y presento su tesis de licenciatura en febrero de 2008, titulada, "Real Caja de Valladolid. Institucion, funcionarios y sociedad: 1788-1819", Tesis de Licenciatura, Facultad de Historia, Universidad Michoacana de San Nicolas de Hidalgo, 2008.

(2) Franco Caceres, Ivan, La intendencia de Valladolid de Michoacan: 1786-1809, Reforma administrativa y exaccion fiscal en una region de la Nueva Espana, Mexico, Instituto Michoacano de Cultura-Fondo de Cultura Economica, 2001, 306 pp., y Carlos Juarez, La oligarquia y el poder politico en Valladolid de Michoacan, 1785-1810, Morelia, Instituto Nacional de Antropologia e Historia-Congreso del Estado de Michoacan de Ocampo-Instituto Michoacano de Cultura, 1994, 423 pp., y Claude Morin, Michoacan en la Nueva Espana del siglo XVIII, Mexico, Fondo de Cultura Economica, 1979, 328 pp.

(3) Franco Caceres, Ivan, La intendencia de Valladolid de Michoacan ..., 306 pp.

(4) Con respecto a este tema veanse los trabajos de Jorge Silva Riquer, Mercado regional y mercado urbano en Michoacan y Valladolid, Mexico, El Colegio de Mexico, 2008.

(5) Acosta, Antonio, "Estado, Clases y Real Hacienda en los inicios de la Conquista del Peru", en Revista de Indias, Vol. LXVI, Num. 236, enero-abril 2006, Madrid, p. 58.

(6) Acosta, Antonio, "Estado, Clases y Real Hacienda en los inicios de la Conquista del Peru", Op. Cit.

(7) Ibid, p. 62. Por ejemplo las actuaciones de los oficiales reales Alonso Riquelme, Garcia de Salcedo y Antonio Navarro durante la expedicion de Pizarro.

(8) Pietschmann, Horst, El Estado y su evolucion al principio de la colonizacion espanola de America, Seccion obras de Historia, Mexico, Fondo de Cultura Economica, 1989, p. 148.

(9) Ibid, p. 149.

(10) Leon Pinelo, Antonio, Recopilacion de Indias de 1680, 3 vols. Espana, Fondo de Cultura Economica, 2007, p. 2229 Libro Noveno, Titulo IV, Ley 18.

(11) Jauregui, Luis, La Real Hacienda de Nueva Espana. Su administracion en la epoca de los intendentes: 1786-1821, Mexico, Facultad de Economia, UNAM, 1999, p. 35.

(12) Leon Pinelo, Antonio, Recopilacion de Indias de 1680 ..., pp. 2271-2282. Libro Noveno, Titulo VIII, Leyes 1-41.

(13) Pietschmann, Horst, Las Reformas Borbonicas y el sistema de intendencias en Nueva Espana, Mexico, Fondo de Cultura Economica, 1996, p. 102.

(14) Bertrand, Michel, Grandeur et misere: Les officiers de finances de Nouvelle Espagne (XVII-XVIII siecles), Histoire Moderne, Num. 38, Paris, Universite de Paris, 1999, p. 50.

(15) Leon Pinelo, Antonio de, Recopilacion de Indias de 1680 ..., p. 2232. Libro noveno, titulo IV, Leyes 30-32.

(16) Garner, Richard L. "Reformas Borbonicas y operaciones hacendarias. La Real Caja de Zacatecas, 1750-1821" en Historia Mexicana, Mexico, Colegio de Mexico, Vol. XXVII, Num. 4, abril-junio, 1978, p. 545.

(17) Pietschmann, Horst, El Estado y su evolucion ..., pp. 151-152. Vease: Maria Concepcion Gavira Marquez, Historia de una crisis: la mineria en Oruro a fines del periodo colonial, Bolivia, Sierpe publicaciones, Instituto de Estudios Bolivianos, Instituto Frances de Estudios Andinos, Universidad Michoacana de San Nicolas de Hidalgo, pp. 233-234.

(18) Pietschmann, Horst, El Estado y su evolucion ..., pp. 156-159. La visita era un mecanismo de supervision "secreto" de la administracion, el cual podia ser relativo a una sola institucion o general, cuando comprendia a la administracion en general. La residencia en cambio, era un juicio abierto al publico, el cual podia hacer acusaciones o presentar quejas sobre el accionar del funcionario. Este procedimiento se hacia al finalizar el cargo.

(19) Leon Pinelo, Antonio, Recopilacion de Indias de 1680 ..., p. 2224. Libro Noveno, Titulo IV, Ley 4.

(20) Ibid, p. 2223 Libro Noveno, Titulo IV, Ley 2.

(21) Ibid, p. 2236 Libro Noveno, Titulo IV, Leyes 35-37.

(22) Ibid, p. 2229 Libro Noveno, Titulo IV, Ley 19.

(23) Ibid, p. 2259-2260, Libro Noveno, Titulo VII, Leyes 1-3.

(24) Ibid, p. 2261, Libro Noveno, Titulo VII, Leyes 5 y 6, del Titulo VIII, Leyes 8, 17 y 24. pp. 2273, 2275 y 2277.

(25) Ibid, p. 2273, Libro Noveno, Titulo VIII, Ley 10.

(26) Ibid, p. 2236, Libro Noveno, Titulo IV, Ley 35.

(27) Ibid, p. 2237, Libro Noveno, Titulo IV, Ley 39.

(28) Ibid, pp. 2238, 2239 y 2241. Libro Noveno, Titulo IV, Leyes, 42, 44, 45 y 53.

(29) Ibid, p. 2240. Libro Noveno, Titulo IV, Leyes 48, 49, 50, 51 y 52.

(30) Ibid, p. 2271, Libro Noveno, Titulo VIII, ley 1.

(31) La mayoria de los fiadores de los oficiales de la Caja de Oruro eran los principales mineros del centro, vease Gavira Marquez, Maria Concepcion, Historia de una crisis ..., p. 236. Eran tambien, comerciantes y/o hacendados importantes, ver Franco Caceres, Ivan, La intendencia de Valladolid de Michoacan ..., p. 62.

(32) Sanz Tapia, Angel, "La venta de oficios de haciendas en la Audiencia de Quito (1650-1700)" en Revista de Indias, Espana, Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, volumen LXIII, numero 229, pp. 633-648.

(33) En el caso de Potosi, vease Enrique Tandeter, Coaccion y Mercado. La mineria potosina en la segunda mitad del siglo XVIII, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1992; y Rose M. Buechler, Gobierno, Mineria y Sociedad. Potosi y el Renacimiento Borbonico, 1776-1810, La Paz, Biblioteca Minero Boliviana, 1989. Sobre Oruro y Carangas, Concepcion Gavira, "Caja Real, Reforma y Mineria en Oruro, 1776-1810", Anuario (Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia), ano 1996, pp. 199-227; y "La Caja Real de Carangas y el Mineral de Huantajaya, 1750-1804", Anuario (Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia), ano 1999, pp. 105-138.

(34) Gavira Marquez, Maria Concepcion, "La Caja Real de Carangas ..., y de la misma autora, Historia de una crisis ..., pp. 235-243.

(35) Bertrand, Michel, Grandeur et misere ..., pp. 21-46.

(36) Archivo General de Indias (en adelante AGI) Audiencia de Charcas, Leg. 710. Consulta del Consejo de Indias, 1801.

(37) El visitador Diego de la Vega informo que desde que empezo la visita del Tribunal de Cuentas de Buenos Aires el seis de julio de 1802 hasta el 31 de diciembre de 1803, se finiquitaron 278 cuentas de las que solo remitia 59 al Consejo de Indias porque la mayoria de las cuentas las habia realizado el Tribunal de forma precipitada cuando se entero de la visita. AGI, Audiencia de Buenos Aires, leg. 370. Carta de Diego de la Vega a Soler, Buenos Aires, 1804.

(38) Gavira Marquez, Maria Concepcion, Historia de una crisis ..., p. 234.

(39) Arcila Farias, Eduardo, Reformas economicas del siglo XVIII en Nueva Espana: Ideas economicas, comercio y regimen de comercio libre, Mexico, SEP/Setentas, Mexico, 1975, pp. 117-136 y 164 y Luis Jauregui, La Real Hacienda de Nueva Espana. Su administracion en la epoca de los intendentes: 1786-1821, Mexico, Facultad de Economia, UNAM, 1999, pp. 70-73.

(40) Vazquez, Josefina Zoraida, "El siglo XVIII mexicano: de la modernizacion al descontento", en Interpretaciones del siglo XVIII mexicano, el impacto de las reformas borbonicas, Josefina Zoraida Vazquez (Coord), Mexico, Nueva Imagen, 1992, p.19.

(41) Pietschmann, Horst, "Protoliberalismo, reformas borbonicas y revolucion" en Interpretaciones del siglo ..., p. 48-49

(42) Franco Caceres, Ivan, La intendencia ..., p. 72.

(43) Real Ordenanza para el establecimiento e instruccion de intendentes de ejercito y provincia en el reino de la Nueva Espana, 1786, Introduccion por Ricardo Rees Jones, Serie facsimilar Nueva Espana 1, Mexico, Universidad Nacional Autonoma de Mexico, 1984, p. 86, Articulo 76.

(44) Real Ordenanza para el establecimiento ..., pp. 130-136, Articulos 109-114.

(45) Ibid, pp. 138-139, Articulo 116.

(46) Ibid. pp. 343-346, Articulo 247.

(47) Ibid. pp. 152-161, 195-199 y 304-305. Articulo 130-135, 160, 161 y 222.

(48) Archivo General de la Nacion (en adelante AGN), Real Hacienda, volumen 125, expediente 5, fojas 69-83

(49) AGN, Reales Cedulas Originales, volumen 127, expediente 28.

(50) AGN, Reales Cedulas Originales, volumen 114, expediente 56, foja 3.

(51) AGN, Real Hacienda, volumen 139, expediente 2, foja 189.

(52) AGN, Reales Cedulas Originales, volumen 127, expediente 28 y AGN, Reales Cedulas Originales, volumen 114, expediente 56. Respecto a la influencia de los Galvez en la designacion de los funcionarios llegados de la Peninsula para hacerse cargo de diversas instituciones establecidas por la Ordenanza, lo menciona Josefina Zoraida Vazquez, "El siglo XVIII mexicano: de la modernizacion al descontento" ..., p. 21.

(53) Ver, AGN, Reales Cedulas Originales, volumen 127, expediente 28, AGN, Reales Cedulas Originales, volumen 191, expediente 126, AGN, Real Hacienda, volumen 139, expediente 2, fojas 186, AGN, Real Hacienda, volumen 125, volumen 5, AGN, Intendentes, volumen 63, expediente 3.

(54) Idem, Netzahualcoyotl Luis Gutierrez Nunez, "Real Caja de Valladolid. Institucion, funcionarios y sociedad: 1788-1819", Tesis de Licenciatura, Universidad Michoacana de San Nicolas de Hidalgo, 2008. pp. 92-93.

(55) Idem, A partir de la muerte de los Galvez, Antonio de Medina, por ejemplo, deja de tener movilidad dentro de la Real Hacienda.

(56) AGN, Real Hacienda, volumen 125, expediente 5; AGN, Reales cedulas originales, volumen 206, expediente 43; AGN, Reales cedulas originales, volumen 114, expediente 56; AGN, Reales cedulas originales, volumen 191, expediente 126; Reales cedulas originales, volumen 191, expediente 126; AGN, Real Hacienda, volumen 139, expediente 2, foja 186; AGN, Reales cedulas originales, volumen 179, expediente 13, foja 15 y AGN, Reales cedulas originales, volumen 156, expediente 93; Netzahualcoyotl Luis Gutierrez Nunez, "Caja Real de Vallado lid" ..., pp. 92, 93 y 94.

(57) Pietschmann, Horst, Las reformas ..., pp. 126-132.

(58) Liehr, Reinhard, Ayuntamiento y oligarquia en Puebla, 1787-1810, Mexico, Secretaria de Educacion Publica, 1976.

(59) Archivo Historico Municipal de Morelia (en adelante AHMM), Gobierno, caja 11, expediente 35.

(60) Leon Pinelo, Antonio, Recopilacion de Indias ..., p. 2242, Libro noveno, titulo IV, ley 59.

(61) AGN, Real Audiencia, civil, volumen 247, expediente 3, foja 94.

(62) AHMM, Gobierno, caja 58, expediente 1.

(63) Gutierrez Nunez, Netzahualcoyotl Luis, "Caja Real de Valladolid ...", p. 98.

(64) AHMM, 1789, Hacienda, caja 5, Expediente 23.

(65) Franco Caceres, Ivan, La intendencia de Valladolid ..., p. 83 y 128.

(66) Ibid, p. 100, Ivan Franco Caceres, La intendencia de Valladolid ..., p. 99 y 100, AHMM, Hacienda, caja 39, expediente 18; AHMM, Hacienda, caja 9, expediente 21; AHMM, Hacienda, caja 12, expediente 14; AHMM, Hacienda, caja 12, expediente 16.

(67) AHMM, Hacienda, caja 9, expediente 16.

(68) AHMM, Hacienda, caja 10, expediente 2. De "gobernar desde un buro" les senalaba Montero a los ministros de la Caja Real.

(69) Real Ordenanza para el establecimiento ..., p. Articulo 133.

(70) AHMM, Hacienda, caja 6, expediente 13, AHMM, Hacienda, caja 6, expediente 23, AHMM, Hacienda, caja 6, expediente 13, AHMM, Hacienda, caja 6, expediente 22 y 23.

(71) Gutierrez Nunez, Netzahualcoyotl Luis, "Caja Real de Valladolid ...", p. 118.

(72) AHMM, Hacienda, caja 12, expediente 14 y AHMM, Hacienda, caja 12, expediente 16.

(73) Gutierrez, Nunez, Netzahualcoyotl Luis, "Caja Real de Valladolid ...", pp. 111-114 y 116. Ejemplos de esto ver, AHMM, Hacienda, caja 58, expediente 6, AHMM, Hacienda, caja 58, expediente 10, AHMM, Hacienda, caja 6, expediente 22 y 23, AHMM, Hacienda, caja 6, expediente 13, AHMM, Hacienda, caja 6, expediente 5.

(74) Franco Caceres, Ivan, La intendencia ..., p. 176.

(75) Gutierrez Nunez, Netzahualcoyotl Luis, "Caja Real de Valladolid ...", pp. 151-160.

(76) AHMM, Hacienda, caja 54, expediente 40. En este expediente parece dilucidarse un mayor control desde las instituciones fiscales centrales de la ciudad de Mexico, hacia ciertos mecanismos relacionados con la tasa y la recaudacion del tributo. En particular este expediente refiere al partido de Huetamo.

(77) Juarez, Carlos, La oligarquia y el poder politico en Valladolid de Michoacan, 1785-1810, Morelia, Instituto Nacional de Antropologia e Historia-Congreso del Estado de Michoacan de Ocampo-Instituto Michoacano de Cultura, 1994, p. 158. A esta tesis de Juarez, nosotros agregariamos la del propio cuadro administrativo, incluyendo a los ministros de la Caja Real, situacion sobre la que argumentaremos mas adelante.

(78) Gutierrez Nunez, Netzahualcoyotl Luis, "Caja Real de Valladolid ...", pp. 118-123. AHMM, Hacienda, caja 58, expediente 17, AHMM, Gobierno, caja 58, expediente 12, AHMM, Gobierno, caja 58, expediente 18.

(79) Gutierrez Nunez, Netzahualcoyotl Luis, "Caja Real de Valladolid ...", pp. 151-160.

(80) AHMM, Hacienda, caja 6, expediente 23.

(81) Juarez, Carlos, La oligarquia ..., p. 158

(82) Ibid, p. 270, Ivan Franco Caceres, La intendencia ..., pp. 152-153.

(83) Juarez, Carlos, La oligarquia ..., p. 158 y 235-292.

(84) AHMM, Hacienda, caja 11b, expediente 31; AHMM, Hacienda, caja 7, expediente 14; AHMM, Hacienda, caja 7, expediente 19 El concepto de desintegracion regional es de John Tepaske, ver "La crisis financiera del virreinato de Nueva Espana a fines de la colonia" en Secuencia, Mexico, Instituto Jose Maria Luis Mora, numero 19, enero-abril, 1991, pp. 123-140.

(85) Jauregui, Luis, La Real Hacienda ..., pp. 203 y 238-248.

(86) AGN, Reales cedulas originales, volumen 212, expediente 185, foja 250.

(87) Gutierrez Nunez, Netzahualcoyotl Luis, "Caja Real de Valladolid ...", p. 124. AHMM, Hacienda, caja 7, expediente 38.

(88) AGN, Intendentes, volumen 39, expediente 9.

(89) AGN, Real Hacienda, volumen 139, expediente 2, foja 189.

(90) Gutierrez Nunez, Netzahualcoyotl Luis, "Real Caja de Valladolid ...", pp 125-126.

Facultad de Historia de la Universidad Michoacana de San Nicolas de Hidalgo

Correo electronico: cgaviram@hotmail.com
COPYRIGHT 2009 Universidad Michoacana de San Nicolas de Hidalgo. Instituto de Investigaciones Historicas
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2009 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Gavira Marquez, Maria Concepcion; Gutierrez Nunes, Netzahualcoyotl Luis
Publication:Tzintzun: Revista de Estudios Historicos
Date:Jan 1, 2009
Words:8632
Previous Article:Impacto social y economico de la erupcion del volcan Jorullo, Michoacan, 1759.
Next Article:El ocaso de la insurgencia en la provincia de Michoacan.

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters