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El espectador deportivo y la construccion de la identidad cultural.

En un conocido articulo, Ortega y Gasset (1946) afirmaba que el origen del Estado estaba en el deporte. En la etapa en que el adolescente descubre el game, entendido como asuncion de reglas externas, opuestas al individual y previo play (1), Ortega intuye el origen de la politica y la convivencia: los sentimientos de comunidad aparecen, segun nos dice, en la pubertad, coincidiendo con la aparicion de los juegos en comun (Ortega y Gasset 1946: 618-619). Concluye, asi, observando que en el hombre existen sentimientos y practicas que antes han de darse en el grupo en que este se inscribe: "el primer impulso de pubertad aparece en el grupo antes que en el individuo" (id.: 615) [el subrayado es nuestro].

En un cierto sentido, nuestra intencion no es otra que la de ahondar en esta afirmacion, observando como la participacion en eventos deportivos permite la construccion de una identidad cultural, o, en otras palabras, que aspectos de la identidad entre espectadores y clubes --especialmente en el futbol-- mantienen una relacion isomorfica (en terminos semioticos) con la construccion de identidades culturales.

Podemos afirmar que donde quiera que se diga deporte, entendido siempre como game, se presupone la existencia de un tercero que no juega, pero que debe ser considerado el destinatario --en sentido estrictamente semiotico--, no solo del juego jugado, sino de la victoria en el mismo. En la formulacion de Simmel, en la "forma pura de la lucha" el premio en juego no recaera nunca en ninguno de los adversarios o competidores, sino en un tercero, que podria ser un ente representado (vease, club) por los propios espectadores, es decir, los aficionados: el deportista busca reconocimiento, y, por ello, sus competiciones no son sino un medio para tal finalidad (cit. Dunning 1995: 75). El triunfo seria como una ofrenda realizada a los observadores, y, pese a cierto escrupulo, creemos poder afirmar que esta caracteristica es un universal de todo juego (game).

Asi pues, debemos caracterizar las acciones de los jugadores segun un doble objetivo: por un lado, alcanzar el premio que recaera en el equipo, club, ciudad, region, nacion, etc. al que representan; y, por otro, el reconocimiento personal ante un publico. Podemos entender, entonces, que todo jugador de futbol se encuentra incluido dentro de un actante colectivo (Holt 2005: 353-354), que actuaria como totalidad integral (2). Como senala Morris (1982: 92), el jugador se encuentra entre dos obligaciones que pueden resultar contradictorias en ciertas circunstancias del juego: debe conseguir victorias que ofrecer al club y a sus seguidores, y, ademas, debe agradar mediante ciertos valores de su actividad, tales como la belleza, la contundencia, la seguridad, etc. Quien demuestre valores que son considerados opuestos a los intereses generales del equipo, tales como egoismo o excesiva competencia con otros companeros, puede ser considerado un traidor.

Por otra parte, cada equipo refleja un ethos diverso: un equipo puede ser definido por su laboriosidad, otros por su elegancia, otros por su empuje, etc. Bromberger (1987) analizo los imaginarios colectivos de tres clubes europeos: Olympique de Marseille (OM), Juventus y Torino.

Tales imaginarios se construyen a partir de determinados mecanismos de traduccion de determinados valores de una nacion, de una region o de una ciudad en valores propios de cada deporte. Concebido como semiosfera, cada deporte traduce en manifestaciones del juego valores que se consideran propios de cada equipo o participante. Pero tales manifestaciones siempre son variables segun la cultura. Es decir, la elegancia, por ejemplo, puede manifestarse de multiples formas, sea la contencion en los comportamientos o el asi llamado buen trato del balon, ligado a una percepcion mas plastico-estetica del juego. Todo ello dependera de la cultura.

Ahora bien, Lotman (1996: 24) define la semiosfera como "el espacio semiotico fuera del cual es imposible la existencia misma de la semiosis", entendida esta como proceso de significacion. Por consiguiente, la semiosfera se fundamenta sobre un mismo mecanismo inmanente de traduccion, evidenciado en el concepto de frontera. Al respecto Lotman nos dice:

la semiosfera es una <<persona semiotica>> y comparte una propiedad de la persona como es la union del caracter empiricamente indiscutible e intuitivamente evidente del concepto de frontera con la extraordinaria dificultad para definirlo formalmente. (...) La frontera general de la semiosfera se interseca con las fronteras de los espacios culturales particulares.

>>En los casos en que el espacio cultural tiene un caracter territorial, la frontera adquiere un sentido espacial en el significado elemental. Sin embargo, tambien cuando eso ocurre, ella conserva el sentido de un mecanismo <<buffer>> que transforma la informacion, de un peculiar bloque de traduccion. Asi, por ejemplo, cuando la semiosfera se identifica con el espacio <<cultural>> dominado, y el mundo exterior respecto a ella, con el reino de los elementos caoticos, desordenados, la distribucion espacial de las formaciones semioticas adquiere, en una serie de casos, el siguiente aspecto: las personas que en virtud de un don especial (los brujos) o del tipo de ocupacion (herrero, molinero, verdugo) pertenecen a dos mundos y son como traductores, se establecen en la periferia territorial, en la frontera del espacio cultural y mitologico, mientras que el santuario de las divinidades <<culturales>> que organizan el mundo se dispone en el centro (ib.: 25-27; subrayado nuestro).

En el caso del deporte (y, sobre todo, en el del futbol, en el que nos centramos principalmente), la frontera puede tener un caracter territorial durante el desarrollo del juego (campo de futbol/graderio) o bien un caracter mas abstracto a partir de las traducciones mismas que se generan. En todo caso, debemos recordar que, segun la propia asuncion de la semiotica de la cultura, toda construccion del ordenamiento del mundo poee un caracter topologico, es decir, esta siempre pensada en base a una estructura espacial que ordena los demas niveles.

Si desde el nivel del mecanismo inmanente de la frontera el futbol une las dos esferas de su semiosfera (institucion/aficionados), desde la posicion de la autoconciencia semiotica, es decir, de la autodescripcion desde un metanivel --nos refirimos a los codigos o conjuntos de reglas explicitos--, separa a ambas esferas (cfr. Lotman id.: 28). Ello se evidencia en las penalizaciones que los clubes efectuan sobre jugadores que incumplen su propio reglamento interno, en ocasiones incluso contra la opinion de los aficionados. En cambio, la traduccion en el juego de determinados valores que la aficion y la institucion comparten sobre el equipo une ambas esferas.

Para nuestro discurso resulta importante recordar la tension existente, comentada al comienzo de este apartado, entre el deber de conseguir victorias para sus seguidores, y, ademas, el deber agradar mediante ciertos valores de su actividad, tales como la belleza, la contundencia, la seguridad, etc. Este caracter tensional del futbol, en particular, hace especialmente eficaz para la descripcion y la comprension de sus dinamicas una concepcion dialogica. Respecto al primer nivel, estamos en la esfera gramaticalizada, donde imperan los codigos del juego y los reglamentos internos de cada institucion, enfocados a explicitar el recorrido que se ha de efectuar para conquistar la victoria en el juego y de la conducta que permite la participacion potencial en el juego, respectivamente. O, dicho en otros terminos,

su dinamica no puede ser presentada ni como un aislado proceso inmanente, ni en calidad de esfera pasivamente sujeta a influencias externas. Ambas tendencias se encuentran en una tension reciproca, de la cual no podran ser abstraidas sin la alteracion de su misma esencia (Lotman 1993: 181).

En el segundo lugar nos hallamos en la esfera textualizada, es decir, de las normas de caracter estetico que se construyen a traves y durante el juego. Es la praxis la que determina esta esfera textualizada. En este sentido, no esta de mas recordar que algunas de las reglas nuevas introducidas en el codigo de los deportes, en su desarrollo historico, estan enfocadas a intensificar el valor de entretenimiento que estos poseen.

Los estadios construidos durante gran parte del siglo XX no se concebian en absoluto segun criterios de seguridad para los espectadores, sino principalmente como demostracion del poderio de un Estado, de una ciudad o, incluso, de un club. Un caso paradigmatico es el de la Italia fascista, estudiada recientemente por Simon Martin (2004). Uno de los principios de su propaganda fue la construccion de grandes estadios y la organizacion de grandes competiciones deportivas (entre ellas figuro el campeonato del mundo de futbol de 1934). Asi lo reconocia uno de los mas reconocidos periodistas de la epoca fascista, Augusto Parboni, en un articulo publicado en 1928, donde especificaba los puntos principales de la intervencion fascista en la educacion fisica: "soluzione del problema della propaganda con la creazione di Stadi di grandi dimensioni (Littoriale, stadio del PNF, Arena di Milano ed ora Stadio Mussolini)" (cit. en Simon id.: 42).

La arquitectura fascista fue orientada por arquitectos futuristas, y, en este sentido, los edificios de caracter deportivo tampoco serian una excepcion. Pero esta tendencia vanguardista fue combinada con el uso de modelos clasicos para su construccion. Silvio San Pietro, arquitecto y proyectista fascista, declaraba que los antiguos gymnasia (3) griegos (4) serian "la base arquitectonica de los futuros estadios e hipodromos" (cit. en Martin id.: 118). Por tanto, pese a que la base teorica del fascismo seria el futurismo, sus modelos siguieron siendo los clasicos, como ocurriria en toda Europa (id.: 119-121). ?Como se explica tal contradiccion? En el seno del partido fascista existia una larga polemica a proposito este problema, existiendo en los anos treinta una completa division de opiniones (5). Esta polemica genero a su vez un escenario contradictorio: construcciones que evocaban los gymnasia construidos por arquitectos modernistas, hasta el punto que no existia un modelo comun para los ocho grandes estadios que Italia construyo con vistas al Mundial de 1934 (id.: 101-102). Mussolini promulgo una ley en 1928 para la construccion de estadios, que fue la primera de tal genero en la historia (id.: 107-108). Precisamente, en ella no se hacia mencion a la seguridad de los espectadores, sino que estaba especialmente indicada para demarcar los limites de un particular "buen gusto" (la legge del buon gusto) (id.: 107). Pese a especificar como objetivo la satisfaccion de "las exigencias de los espectadores" (cit. en Martin 2004: 109), la recien instaurada Comision de recintos deportivos (Comissione impianti sportivi, CIS), encargada de velar por la nueva ley, concebia todo estadio como un elemento de propaganda (id.: 110). Son notables tres de ellas, si tenemos en cuenta sus dimensiones y valor politico: el Littoriale de Bolonia; el Giovanni Berta, de Florencia; y el Stadio Mussolini, de Turin.

El Littoriale evocaba la figura del lictor romano, oficiales encargados del mantenimiento del orden publico (y portadores del fasces, que seria uno de los simbolos fundamentales del fascismo), y fue construido en 1928. Se trataba de un gran complejo, sin antecedentes en Italia, que suponia el inicio de un gran proyecto, no solo centrado en el futbol, sino completado con toda una programacion educativa, que incluia atletismo, natacion y ejercicios militares, todo ello inspirado en el espiritu de mejorar la "raza" (id.: 45-47). Ademas, el arquitecto proyecto amplios accesos que permitiesen un mejor control de las masas, cosa que reforzaba la cultura de disciplina que Mussolini queria imponer (id.: 130).

La primera referencia literaria de los espectadores la observamos en La Iliada, XXIII, 766 (6), durante los juegos funerales en honor a Patroclo. En esas primeras referencias en Grecia no hallamos, por el momento, nada despectivo (7). Sin embargo, ya con los ludi romanos, el papel de los espectadores seria visto sarcasticamente: un ejemplo conocido es el de Seneca, quien al escribir sus Epistolas morales (LXXX) escuchaba desde su estudio el clamor de los espectadores proveniente de los estadios, comparando los ejercicios fisicos con los espirituales. Ahora bien, una de las grandes diferencias entre el agon griego y el ludus romano es que, en el primero, el juego es concebido en su forma competitiva, esto es, estaba enfocado a la victoria y, por ende, a la gloria de los vencedores (como ejemplo de ello hallamos las odas elegiacos de Pindaro); mientras que el segundo era una forma de entretenimiento, es decir, estaba enfocado fundamentalmente a la diversion de los espectadores (Huizinga 1938, D.C. Young 1984, Manetti 1988). El deporte contemporaneo, en general, conjuga estas dos tendencias: la competitiva y el entretenimiento del publico.

Constatamos, pues, que desde una perspectiva teorica se ha dividido en dos los tipos de espectadores. Por ejemplo, Bourdieu (1984: 182-183) diferencia entre los espectadores especializados y los no especializados: los primeros son aquellos que conocen minuciosamente el juego y elevan el detalle a traves de la explicacion ("expertos"), mientras los otros serian aquellos destinados a ser una "caricatura del militante, consagrado a una participacion imaginaria" (id.: 185), que conocemos como fanatico o hincha. Sin embargo, no consideramos que tal division sea tan neta como la propone Bourdieu, ya que, en muchas ocasiones, un espectador especializado puede tambien ser hincha de un equipo, participando de la militancia, tal y como la llama nuestro autor.

Hans Ulrich Gumbrecht (2005), por su parte, diferencia entre espectadores apolineos y dionisiacos, recuperando la oposicion clasica de Nietzsche respecto al tipo de sociedad (8). A diferencia de Bourdieu (1984), quien define, de forma despectiva, la participacion imaginaria del espectador no especializado como "una compensacion ilusoria de la suspension de los expertos" (id.: 185), Gumbrecht elogia esa actitud de comunion con los deportistas, propia del espectador dionisiaco. Gumbrecht sostiene que cada deporte atrae a un tipo de espectador diferente, aunque, "en principio, cualquier clase de deporte puede atraer tanto a espectadores con una mirada como a los que depositan su orgullo y su esperanza en los atletas" (Gumbrecht ib.: 226). Esto recordara, sin duda, un conocido pasaje donde Lotman nos hace ver que cada texto esta siempre orientado a un determinado auditorio:

Cuentan un anecdotico suceso de la biografia del conocido matematico P. L. Chebyshev. A una conferencia del cientifico, dedicada a los aspectos matematicos del corte de la ropa, acudio un auditorio no previsto: sastres, grandes senoras vestidas a la moda y otros. Sin embargo, la primera frase del conferenciante, <<supongamos, para simplificar, que el cuerpo humano tiene forma de esfera>>, los puso en fuga. En la sala quedaron solo los matematicos, quienes no hallaron en tal comienzo nada de asombroso. El texto <<selecciono>> para si un auditorio, creandolo a su imagen y semejanza (Lotman 1996: 110)

Atendiendo a la idea de que todo texto contiene una imagen del auditorio, y concibiendo la performance misma del juego como texto, debemos ahora abrir la cuestion sobre la coincidencia de los codigos entre el texto y el auditorio, coincidencia que, como nos recuerda el propio Lotman (ib.), no puede ser absoluta en la praxis, aunque concebible en el plano teorico. Aqui se pone en funcionamiento una memoria comun entre el destinador (los jugadores, los equipos) y el destinatario (los espectadores), que, por muy heterogeneos que sean, conforman actantes colectivos. Es decir, la historia del deporte en cuestion, por ejemplo, la del futbol, y la historia concreta de cada club conforman esa memoria comun indispensable para la comprension del juego. No resulta sorprendente, visto desde este punto de vista, que determinados clubes de futbol, por ejemplo, generen una gran atraccion en determinados espectadores, segun la concepcion que estos posean, mas alla de toda adscripcion geografica.

En este sentido, algunos autores han tenido a bien destacar como factor importante la homologia entre las actitudes de los jugadores y espectadores durante el juego (Barthes 1957, 1959; Bromberger 1987) (9). Bromberger, por ejemplo, describe este factor dentro del marco de los fenomenos de la "ley de la semejanza" y "del contagio", segun la cual las causas iguales producen efectos identicos (id.: 191), tanto dentro como fuera del estadio. Para la homologia entre actitudes de uno y otro, Bromberger (id.: 192) observa que las actitudes agresivas, las peleas dentro del campo, despiertan siempre la exaltacion de los aficionados, es decir, produce un efecto identico a su causa: una actitud determinada en un jugador causa la misma actitud en un espectador. En el caso del contagio, Bromberger (id.: 191) fija su atencion en las supersticiones dentro del futbol, como, por ejemplo, colocarse una prenda con la que se gana usualmente u otro tipo de amuletos.

En el caso del catch estudiado por Barthes (1957) la comparacion puede resultar mas forzosa, pero tal nexo puede quedar evidenciado mediante una comparacion breve con otro texto (1959) en que si se refiere directamente al deporte. Barthes observaba que el catch muy poco tenia que ver con el deporte "regular", ya que en el catch llamado amateur existe una espectacularizacion de los gestos, convirtiendolo en una red de personajes-signo de una moral y de un rol determinados, es decir, en una "verdadera Comedia Humana" (Barthes 1957: 17), donde "el espectador no se interesa por el ascenso hacia el triunfo", como en el deporte, sino que "espera la imagen momentanea de determinadas pasiones" (id.: 14). Siguiendo esta linea, afirma que "todo lo que sucede al jugador sucede tambien al espectador", "pero mientras en el teatro el espectador es solo un observador, en el deporte es un actor" (Barthes 1959: 47). En definitiva, se trata de un juego enfocado a la diversion del espectador mas que a la victoria de los participantes, como en el caso de los ludi que senalamos anteriormente.

Esta conclusion esta directamente vinculada con la necesidad del espectador por "hacerse visible" (Ehrenberg 1985: 104) (10). Todo tipo de accesorios del espectador (bufandas, banderas, pinturas, etc., pero tambien canticos, gestos, etc.) parecen cumplir una funcion enfatica, y que nos puede inducir a adoptar la teoria de que el espectador ha de ser considerado como un actor dentro del espectaculo total del futbol. Efectivamente, entendiendolo el juego como dialogo a diferentes niveles --recordemos, aunque no podamos aqui desarrollar este aspecto, que el juego en si tambien puede ser abstraido como un dialogo entre equipos o jugadores y arbitros--, el espectador es el destinatario del mismo. Este multinivel del dialogo puede ser entendido mediante la concepcion que Lotman (id.: 59) nos da de texto:

Las esferas textuales cerradas forman un complejo sistema de mundos que se intersecan o que estan jerarquicamente organizados, correlacionados sincronica o diacronicamente, y al intersecar las fronteras de estos los textos se transforman de manera nada trivial.

Las instituciones deportivas han ido creando metalenguajes (autodescripciones) que las hacen situarse en el centro de la semiosfera, mientras que los grupos de fans (hooligans, tifosi, etc.) son descritos desde ese centro, al menos fundamentalmente. Es decir, estos utltimos apenas han generado sus propias descripciones. Las asociaciones de clubes, los clubes e, incluso, los estados mismos han elaborado codigos que establecen los comportamientos correctos e incorrectos, como son la Football Spectators Act de 1989 en Inglaterra o la Ley Amado de 2007 en Italia. Estas esferas mantienen un dialogo que viene encarnado y renovado en cada juego o partido individualmente.

Un tema interesante es el de la discusion surgida sobre la posibilidad de introducir la tecnologia para poder dilucidar las infracciones cometidas en el campo. La negativa de la FIFA (no siempre aceptada) se basa en que tal decision haria imposible la polemica, es decir, los discursos en forma dialogica sobre el futbol. Pero es que, ademas, el hecho de que particularmente las reglas del futbol poseen un caracter mas interpretativo e, incluso, arbitrario, hace a su vez que la preservacion del dialogo durante el juego entre espectadores y participantes del juego (incluido el arbitro) y la introduccion de tales tecnologias tengan un caracter exclusivo uno frente al otro. En otras palabras, mediante la tecnologia el dialogo participantes-espectadores se volveria mas estatico, es decir, aumentaria el espacio intersecado entre los participantes, ocupado ahora absolutamente por el codigo.

Tal dialogo hace que cada uno de los participantes se transforme, a partir de los nuevos sentidos que cada texto (juego) genera. Nadie dejara de negar que el apoyo de los hinchas a sus equipos no esta fundamentado unica y exclusivamente en los resultados conseguidos. Hay numerosos ejemplos de equipos cuya hinchada se mantiene fiel, pese a los malos resultados, debido normalmente a la confianza que poseen en la fidelidad mostrada por sus jugadores al equipo (manifestada siempre en la performance del juego), y viceversa, es decir, hinchadas que, pese a los buenos resultados, dan la espalda a su propio equipo, mediante canticos y abucheos.

Para conquistar la confianza de los hinchas --especialmente en el futbol--, los jugadores deben traducir los valores atribuidos al futbol por aquellos en la forma que el juego mismo permite. Haciendo un simil teatral, seria como hacer una historia semiotica de los modos de actuar, es decir, de cuales son las formas de recitacion para cada periodo y para cada publico. Ya de por si, nadie dejara dentro del teatro formulas de recitacion segun el publico: mas bien, es la recitacion la que crea su publico. Por ejemplo, la recitacion dramatica o la comica, o, incluso, la recitacion del teatro infantil. De la misma forma, cada equipo intentara plasmar en el juego una concepcion que le sea propia, concepcion que es increada a partir de cada uno de los participantes: espectadores e instituciones.

Ahora bien, como hemos intentado mostrar, el jugador vive siempre en la tension generada por la necesidad de ganar y la necesidad de hacerlo de una determinada forma. Esa forma no es sino la traduccion de ciertos valores, como acabamos de senalar.

Con todo lo dicho aqui, proponemos que, partiendo del principio de isomorfismo que la semiosfera comparte con cada una de las partes que la componen --por el que cada parte de la semiosfera comparte la misma estructura del todo--, un analisis de las formas de traduccion en el juego de esos valores que nos resultan fundamentales para cada deporte y del dialogo existente durante el juego entre las esferas que lo componen, podremos comprender mejor fenomenos de comunicacion y explosiones de sentido que tienen lugar en nuestra cultura. O, dicho en otros terminos,

del mismo modo que un rostro, al tiempo que se refleja enteramente en un espejo, se refleja tambien en cada uno de sus pedazos, que, de esa manera, resultan tanto parte del espejo entero como algo semejante a este, en el mecanismo semiotico total el texto aislado es isomorfo desde determinados puntos de vista a todo el mundo textual, y existe un claro paralelismo entre la conciencia individual, el texto y la cultura en su conjunto. El isomorfismo vertical, existente entre estructuras dispuestas en diferentes niveles jerarquicos, genera un aumento cuantitativo de los mensajes. Del mismo modo que el objeto reflejado en el espejo genera cientos de reflejos en sus pedazos, el mensaje introducido en la estructura semiotica total se multiplica en niveles mas bajos (Lotman 1996: 32).

Este analisis nos llevaria a una mayor comprension de las formas posibles de construccion de las identidades socioculturales, como queda de manifiesto en los trabajos antes citados de Ehrenberg (1985) y Bromberger (1987). Y es que, compartiendo en parte la vision de Ortega, los sentimientos de comunidad son encarnados en ese dialogo que tiene lugar en todo deporte, especialmente en el futbol.

http://dx.doi.org/10.5209/rev_NOMA.2011.v29.n1.26757

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Rayco Gonzalez

IU Ortega y Gasset, UCM

(1) George Herbert Mead, en su obra Mind, Self and Society (1934), sostenia que el 'play' se referia a un juego individual, caracteristico de las primeras etapas del desarrollo del nino. El 'play' seria el primer tipo de juego que el nino practicaria, y cuya finalidad estaria en la asimilacion de roles propios de la sociedad adulta, mediante la mimicry o imitacion. En una etapa mas madura, el nino comienza a participar en los 'games', donde el nino esta obligado a relacionarse con otros participantes y a aprender las reglas del juego. En el 'game' --de caracter evidentemente colectivo-- el nino comprenderia que debe sumirse a las normas de comportamiento (deber hacer) para ser aceptado como participante. Se trata, pues, del paso del juego individual al juego en equipo (Caillois, 1967: 193).

(2) En la semiotica de Greimas (1976: 99), los actantes colectivos basan su creacion en la conversion de las unidades integrales, definidas por su individuacion, en unidades partitivas, miembros participantes de una totalidad mayor, que llamaremos totalidad partitiva; la accion del actante colectivo se manifiesta, en un grado superior, la totalidad integral, que actuara como unidad integral.

(3) En griego, la palabra originaria para "estadio" era gymnasia, mientras que stadio -que tardiamente serviria para referirse al recinto donde se celebraban las carreras- era una unidad de medida de alrededor de 185 metros y, tambien, la carrera disputada a pie de la misma distancia.

(4) "El fascismo intento deliberadamente recuperar la gloria de la Roma imperial, legitimando el propio dominio a traves de la mitologia imperial, pero sus proyectos arquitectonicos de grandes obras de caracter deportivo y de estadios se realizaban, logicamente, en base a la antigua Grecia" (Martin ib.: 118).

(5) Mientras que el ex secretario del partido, Roberto Farinacci, en un ataque directo contra la arquitectura modernista, fuerza a Mussolini a aclarar su propia posicion (Martin 2004 : 128), un arquitecto miembro del sindicato fascista, Giuseppe Pagano, decia observar una incomprension de la relacion entre politica y arquitectura, dando demasiada importancia al elemento politico (Martin ib.: 127). Pagano llego a proclamar, en un articulo publicado en la revista Casabella, titulado "Mussolini salva l'architettura italiana", que "la arquitectura moderna es ya arte de Estado" y que "los arquitectos modernos estan oficialmente investidos de una gran responsabilidad historica" (cit. en Martin ib.: 129) [traduccion nuestra].

(6) Durante el combate entre Ayante y Odiseo, este ultimo realizaba el ataque final, mientras "los aqueos todos daban gritos secundando su anhelo de victoria, y, cuando muy deprisa iba corriendo, con sus exhortaciones le animaban". Otro ejemplo lo podemos tomar de los juegos Olimpicos celebrados en 212 a.C.: el protegido del rey Ptolomeo IV de Egipto, Aristonico luchaba en pancracio contra el campeon Tebe Clitomaco. Aristonico fue capaz de desafiar el poderio de Clitomaco, y, ante el gran coraje del pugil egipcio, el publico comenzo a animarle: Clitomaco dio un paso atras y se dirigio a los asistentes, reprochandoles que quisieran que la corona olimpica fuese lograda por un egipcio antes que por un griego (Manetti, 1988: 79-80). Quizas tambien este ejemplo pudiese ser tomado como primera referencia a la identidad regional y nacional en las competiciones.

(7) Marcial, en el siglo I d.C., en su De spectaculis, preguntaba: "?que pueblo es lo suficientemente atrasado, que raza lo suficientemente barbara, Cesar, para no enviar espectadores a las representaciones dadas en tu ciudad?" (Epigrama III).

(8) Gumbrecht (id.: 228-229) recordaba tambien la diferencia entre un "espectador analitico" y un "espectador catartico", propuesto por Bertolt Brecht en referencia al teatro: el primero, seria un espectador "frio" y critico, mientras que el otro era descrito por Brecht como ejemplo del "pecado capital contra el estado de alerta intelectual", que seria "identificarse con alguno de los personajes" de la obra.

(9) Tambien Clifford Geertz (2001), en su estudio de las peleas de gallos en Bali, ha senalado como los espectadores influian en el desarrollo de las peleas gritando sus apuestas mientras aquella se desarrollaba.

(10) No queremos entrar en una discusion sobre este asunto, pero si haremos notar que Ehrenberg (1985) propone que el espectador menos favorecido socialmente encuentra en el futbol una manera de hacer visible su diferencia, lo que le llevara a sostener que el futbol es un uso social ("usage social") que, en su forma de espectaculo igualitario -donde todos estan en teoria en las mismas condiciones entre ellos- neutralizaria las desigualdades habituales del sistema social (id.: 106).
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Author:Gonzalez, Rayco
Publication:Nomadas
Article Type:Report
Date:Jan 1, 2011
Words:5338
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