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El espacio bibliotecario del saber. De Foucault a Borges.

The Librarian Space of Knowledge. From Foucault to Borges

Juego al estilo de Borges ... M. Foucault, El orden del discurso

Pero esos juegos son de Borges ahora y tendre que idear otras cosas. J. L. Borges, "Borges y yo"

Introduccion

Borges, lector infatigable, decia ser mas feliz leyendo que escribiendo. Por ello, es dentro de su destino literario que resulta tan paradojica su ulterior ceguera. En su cuento "La biblioteca de Babel" senala acaso como un presagio que "mis ojos casi no pueden descifrar lo que escribo" (762), lo que ratifica a continuacion al garabatear en la tapa de un libro unos "rudos simbolos tremulos" (762), que permiten distinguir la distancia existente entre lo humano y lo divino, si se comparan con las letras del interior. El, que siempre sono el paraiso bajo la forma de una biblioteca, ironicamente se vio rodeado de casi un millon de libros al ser nombrado Director de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires en 1955, cuando ya no podia discernir los caracteres de las paginas. En torno a esta paradoja rondan los primeros versos del "Poema de los dones", en El hacedor:
   Nadie rebaje a lagrima o reproche
   esta declaracion de la maestria
   de Dios, que con magnifica ironia
   me dio a la vez los libros y la noche (198).


En la biblioteca utopica y celestial que juzgo su paraiso se encuentra el bibliotecario de su cuento. La Biblioteca (1) contiene todos los libros: todo lo que se ha escrito, todo lo que se escribira, todo lo que es posible escribir. Sin embargo, su inimaginable dimension, producto del conjunto de combinaciones que registran los veinticinco elementos de la escritura en los espacios disponibles del libro, vuelven practicamente imposible encontrar la mas humilde coherencia. De ahi que el sentido de esa biblioteca utopica naufrague en un caos de escepticismo radical. Por eso se conjuran entre sus galerias persecuciones, muertes, actos de higiene, destruccion y barbarie que hacen pensar mas bien en una pesadilla que en una tranquila utopia. Sin embargo, quiza sea mas preciso conceptualizarla como una heterotopia.

La primera concepcion que desarrolla Foucault de la biblioteca es heterotopica, y su lugar de analisis es la conferencia "Espacios diferentes". La conferencia ahonda en la distincion trazada por el mismo Foucault entre utopia y heterotopia en la "Introduccion" de Las palabras y las cosas. Si bien ambas son espacios del afuera, la diferencia estriba en que mientras las utopias consuelan, las heterotopias inquietan, porque minan el lenguaje y arruinan la sintaxis, impidiendo la referencia de las palabras a las cosas. Son lugares privilegiados de resistencia que hacen vacilar la distincion milenaria entre lo Mismo y lo Otro. "Espacios diferentes" consta de dos partes principales: una historia del espacio y una analitica del espacio del afuera, la que a su vez se divide en dos secciones: una descripcion de la utopia y una heterotopologia compuesta por seis principios. El cuarto de ellos inscribe a la biblioteca en un espacio heterotopico de acumulacion temporal o heterocronia. El problema que implica la inscripcion de la biblioteca dentro de las heterotopias consiste en que el catalogo permite la correcta referencia de las palabras a las cosas, del indice a los libros por medio de las signaturas. En consecuencia, la hipotesis que propongo es que esta contradiccion interna del texto de Foucault se encuentra ya resuelta en la efectiva heterotopia del cuento de Borges, en su caotica Biblioteca que trastorna todo orden posible del saber mediante la reflexion recursiva de su lenguaje.

Nuestra intencion es poner en dialogo a Foucault con Borges en torno al espacio bibliotecario del saber, cuya pesquisa fundamental se da en el inicio de Las palabras y las cosas. La contundencia de sus palabras nos exime de buscar referencias ya senaladas en otros lugares. En cualquier caso, este ensayo no tiene por objeto reconstruir unas fuentes positivas y documentales, aun cuando Borges tuvo una injerencia insoslayable en la atmosfera intelectual de Foucault. Desde la publicacion en 1951 de Fictions--que inauguro la coleccion <<La Croix du Sud>> de Gallimard, dirigida por Caillois--, su propia traduccion de cuatro relatos de El Aleph publicada en 1953 con el titulo de Labyrinthes, y la traduccion en 1957 de Otras inquisiciones (1937-1952) en la misma coleccion, bajo el titulo Enquetes (1937-1952), que marcan la difusion europea de Borges, hasta su recepcion en Blanchot, Derrida y Deleuze, practicamente no hubo intelectual alguno que no estuviera influido por la revolucion de su prosa.

Ahora bien, la decision de no reconstruir positivamente dicho dialogo descansa en el propio concepto de dialogo. Heidegger senala que si tuvieramos que calificar los conocimientos que Kant poseia sobre Platon, estos serian muy deficientes; sin embargo, "Kant, y solo Kant, trasformo creativamente la doctrina de Platon sobre las ideas" (103). El dialogo ocurre mas alla de las influencias positivas y las lecturas declaradas. Es la tradicion en su conjunto la que puede ser entendida como un gran dialogo. Las siguientes paginas auscultaran una de sus verosimiles posibilidades.

Foucault, las heterotopias y la biblioteca

Aunque Foucault no dedico ningun texto exclusivamente a Borges--como si lo hizo, por ejemplo, con las obras literarias de Sade, Flaubert, Verne, Bataille, Blanchot, Roussel, o con las obras pictoricas de Velasquez o Magritte--, el argentino parece ser uno de los autores que mas influyo en su pensamiento, al punto que fue un breve pasaje sobre una cierta enciclopedia china el que dio nacimiento a Las palabras y las cosas, como senala Foucault en su "Introduccion"; de la risa que inquieta y trastorna todo lo familiar, haciendo vacilar la geografia que distingue lo Mismo de lo Otro. Foucault cita el pasaje de Borges correspondiente a "El idioma analitico de John Wilkins" de Otras inquisiciones. Reproduzco aquel pasaje de la enciclopedia china, en cuyas "remotas paginas" se senala que:
   los animales se dividen en (a) pertenecientes al Emperador, (b)
   embalsamados, (c) amaestrados, (d) lechones, (e) sirenas, (f)
   fabulosos, (g) perros sueltos, (h) incluidos en esta clasificacion,
   (i) que se agitan como locos, (j) innumerables, (k) dibujados con
   un pincel finisimo de pelo de camello, (1) etcetera, (m) que acaban
   de romper el jarron, (n) que de lejos parecen moscas (91).


La inquietud de Foucault proviene de la imposibilidad de pensar semejante taxonomia. La indagacion que realiza inmediatamente lo lleva al lugar mas prolifico de la literatura de vanguardia: las aproximaciones insolitas del surrealismo. Recurre en primer lugar a la larga lista de alimanas viscosas que habitan en la boca de Eustenes, quien ya no esta en ayuno, por lo que se encontraran en su saliva "Aspides, Amfisbesnas, Anerudutes, Abdesimones, Alatraces, Amobates ..." (Las palabras 10); luego se refiere a la famosa mesa de diseccion de Lautreamont sobre la que se encuentran un paraguas y una maquina de coser. Con esta ultima figura, la estrategia de Foucault es declarada: enfrentar el ultimo avatar de la imagen, que descansa en la teoria de la metafora, con la figura que utiliza Borges en su enciclopedia. Pero el que no se remita a la traslacion que define a la metafora, ni a la regulacion categorial que permite el desarrollo tropologico, ni tampoco a su funcion semantica o retorica, tiene el proposito fundamental de evadir una discusion que solo puede plantearse en terminos metafisicos. Foucault no se remite mas que a la descripcion arqueologica.

A diferencia de la metafora o las aproximaciones insolitas del surrealismo, lo monstruoso que no puede ser pensado en la enumeracion de Borges es el lugar comun que garantiza la posibilidad de la yuxtaposicion, como ocurre con la boca de Eustenes y la mesa de diseccion. "Lo imposible--senala Foucault--no es la vecindad de las cosas, es el sitio mismo en que podrian ser vecinas" (10). El unico lugar donde puede plantearse, en cambio, dicha enumeracion, es en el espacio de la pagina que lleva escrito el enunciado, en el no-lugar del lenguaje que lo enuncia. Desaparece el emplazamiento donde los animales podrian enumerarse y yuxtaponerse, y esta desaparicion resulta desenmascarada por la serie alfabetica que la enumera: (a), (b), (c), etc., cuyo hilo conductor es lo unico visible, la unica prueba de su existencia. Estas aberraciones linguisticas le permiten concluir a Borges que "notoriamente no hay clasificacion del universo que no sea arbitraria y conjetural" (Otras inquisiciones 91), lo que Foucault--sin citar la fuente esta vez--parafrasea escribiendo que "nada hay mas vacilante, nada mas empirico (cuando menos en apariencia) que la instauracion de un orden de las cosas" (Las palabras 13). Luego de haber descrito la pulverizacion del pensamiento milenario de lo Mismo por parte de la famosa enciclopedia china, Foucault insiste en aquello que simboliza China para Occidente:
   A esta distorsion de la clasificacion que nos impide pensarla, a
   esta tabla sin espacio coherente, Borges les da como patria mitica
   una region cuyo solo nombre constituye para el Occidente una gran
   reserva de utopias. ?Acaso en nuestro sueno no es la China,
   justamente, el lugar privilegiado del espacio? Para nuestro sistema
   imaginario, la cultura china es la mas meticulosa, la mas
   jerarquizada, la mas sorda a los sucesos temporales, la mas apegada
   al desarrollo puro de la extension; la sonamos como una
   civilizacion de diques y barreras bajo la faz eterna del cielo; la
   vemos desplegada y congelada sobre toda la superficie de un
   continente cercado de murallas (12).


Esa fuente inagotable de utopias que es China surca el texto de Borges y trastorna lo Mismo en un desorden incongruente y fragmentario cuyo unico orden y ley posible es la de lo heteroclito; esto le permite a Foucault realizar el primer esbozo de lo que seria una analitica del espacio del afuera, mediante una descripcion de la utopia y la heterotopia. La funcion principal de las utopias es consolar pues, aunque no existan, despliegan un lugar fabuloso: "ciudades de amplias avenidas, jardines bien dispuestos, comarcas faciles, aun cuando su acceso sea quimerico" (11). Las heterotopias, en cambio, inquietan "porque minan secretamente el lenguaje, porque impiden nombrar esto y aquello, porque rompen los nombres comunes o los enmaranan, porque arruinan de antemano la 'sintaxis', y no solo la que construye las frases: tambien aquella menos evidente que permite 'mantenerse juntas' (lado a lado y frente a frente unas y otras) las palabras y las cosas" (11).

Mientras que las utopias favorecen las fabulas, por medio del lenguaje en que son expuestas, las heterotopias "desatan los mitos y vuelven en esterilidad el lirismo de las frases" (12). Son las heterotopias las que habitualmente se encuentran en la obra de Borges. Es la metonimia, que relaciona elementos por sus puntos colindantes o bien los yuxtapone del todo, aquella figura del discurso que releva a la metafora y que opera en la heterotopia. La arqueologia del espacio que desarrolla Foucault en "Espacios diferentes"--conferencia dictada en 1967--subyace a todo el desarrollo de Las palabras y las cosas--publicado un ano despues--, pues su distincion entre utopia y heterotopia permite describir el divorcio entre palabras y cosas que inaugura nuestra modernidad.

Aquella arqueologia del espacio parte del principio de que vivimos en la epoca del espacio y consta de dos partes: un esbozo de la historia del espacio desde el Medioevo hasta el presente y una analitica de los espacios sin lugar. Entre ambas--la historia y la analitica--existe una dinamica que Foucault no explota a cabalidad, y en la que ahondaremos mas adelante. Los momentos fundamentales de la historia del espacio son tres: la localizacion, la extension y el emplazamiento. La localizacion fue el espacio que reino en la Edad Media, distinguiendo un orden jerarquizado de lugares, a saber, el microcosmos y el macrocosmos, del que Dios era trasunto y fundamento. La semejanza era la forma y la condicion del conocimiento, mientras que la signatura, la marca que permitia reconocer el multiple juego de la semejanza entre las palabras y las cosas, en cuyo espacio podia leerse el libro abierto del mundo.

El descubrimiento de Galileo, para Foucault, no estriba tanto en haber restablecido que la Tierra giraba alrededor del Sol como en haber constituido un espacio infinito en el cual ya no cabia la distincion anterior; por lo tanto, tampoco cabia el lugar de Dios en el universo, puesto que el lugar de una cosa es solo un punto de su movimiento y no el de su reposo. Este espacio extenso, que luego Descartes describira como regular, isotropo, continuo y abstracto, reemplazara al espacio medieval de la localizacion.

Sin embargo, en nuestros tiempos, y por una incidencia notoria de la tecnologia de la informacion y la comunicacion, que ha abierto canales insospechados y niveles de almacenamiento incuantificables, es el emplazamiento el que ha relevado a la extension. "El emplazamiento--dice Foucault--se define por las relaciones de vecindad entre puntos o elementos; formalmente es posible describirlos como series, arboles, cuadriculas" ("Espacios diferentes" 1060). Desde una perspectiva humana, el emplazamiento, que puede definirse mas concretamente en terminos demograficos, plantea "el problema de saber que relaciones de vecindad, que tipo de almacenamiento, de circulacion, de localizacion, de clasificacion de los elementos humanos se deben mantener preferentemente en tal o cual situacion para alcanzar tal fin" (1060).

Queda por estudiar el espacio del afuera, dado que vivimos "en el interior de un conjunto de relaciones que definen emplazamientos irreductibles unos a otros" (1061), pero especialmente aquellos que se relacionan con todos los demas emplazamientos, "de tal modo que suspenden, neutralizan o invierten el conjunto de las relaciones que, a traves suyo, se encuentran designadas, reflejadas o pensadas" (1062). Estos emplazamientos que se vinculan con todos los demas y a su vez los contradicen son dos: la utopia y la heterotopia. Frente al comportamiento del lenguaje en una y en otra en Las palabras y las cosas, este texto se remitira exclusivamente al espacio. Las utopias son entonces "emplazamientos sin lugar real" (1062). Mantienen con el espacio real una relacion de inversion o analogia que permite el placido consuelo en que se extiende la razon especuladora sin limite alguno. Pero estan tambien las heterotopias, que son lugares de resistencia a la razon:
   una especie de contraemplazamiento, una especie de utopias
   efectivamente realizadas en las que los emplazamientos reales,
   todos los demas emplazamientos reales que es posible encontrar en
   el interior de la cultura estan a la vez representados, impugnados
   e invertidos, son una especie de lugares que estan fuera de todos
   los lugares, aunque son efectivamente localizables (1062).


Se podria realizar una descripcion sistematica de las heterotopias. Esta descripcion la llama Foucault heterotopologia y consta de seis principios. Su primer principio es que no existe una cultura sin heterotopias. El segundo es que pueden cambiar de funcion con el paso del tiempo. El tercero senala que la heterotopia puede yuxtaponer en un solo lugar varios espacios, mientras sean emplazamientos entre si, como el teatro--que reune una serie de espacios ajenos--, el jardin o los tapices. Cuarto principio: estan ligadas a periodos de tiempo que reunen los distintos emplazamientos, permitiendo aperturas heterocronicas distintas al tiempo cronologico habitual. Existen unas de acumulacion y otras de perdida del tiempo. Dos clases de heterotopias del tiempo de acumulacion son los museos y las bibliotecas. El quinto principio consiste en que cada heterotopia supone un mecanismo particular de apertura y cerrazon, que la aisla a la vez que sigue siendo penetrable. El sexto consiste en crear una ilusion de realidad que descubre como ilusorio todo espacio real. Esa fue la funcion de los burdeles hoy perdidos y el de algunas colonias. El barco, lugar que al desplazarse no se localiza en ningun lugar, que viaja de colonia en colonia, de burdel en burdel, encarna la heterotopia por excelencia. Dado el objeto de nuestro ensayo, ademas del tercer principio, nos interesa el cuarto. La descripcion de Foucault amerita una transcripcion completa:
   Museos y bibliotecas son heterotopias en las que el tiempo no deja
   de amontonarse y de encaramarse a la cima de si mismo, mientras que
   en el siglo XVII, incluso hasta finales del mismo, los museos y las
   bibliotecas eran la expresion de una eleccion individual. En
   cambio, la idea de acumularlo todo, la idea de constituir una
   especie de archivo general, la voluntad de encerrar en un lugar
   todos los tiempos, todas las epocas, todas las formas, todos los
   gustos, la idea de constituir un lugar de todos los tiempos que
   este por si mismo fuera del tiempo y sea inaccesible a su
   mordedura, el proyecto de organizar asi una especie de acumulacion
   perpetua e indefinida del tiempo en un lugar que no cambie de
   sitio, todo eso pertenece a nuestra modernidad. El museo y la
   biblioteca son heterotopias propias de la cultura occidental del
   siglo XIX (1065).


Siglos y siglos de la memoria de los hombres se conservan en los anaqueles de las bibliotecas. Su principio es la acumulacion y sus volumenes componen el corpus selecto de la tradicion que logra ingresar a sus muros. Desde una perspectiva etnocentrica, el sujeto se reconoce alli en la memoria de una tradicion, que legitima lo que es y cuya autoridad se mantiene, como dice Morey, en un "proyecto unico, unitario, de ordenacion de nuestra cultura" (192).

Si en un momento la ciencia aspiro a una clasificacion del universo que no fuera arbitraria ni conjetural bajo un principio unificador, la biblioteca revela todas las arbitrariedades del saber; no por lo disimiles de sus volumenes, sino por lo conjetural que se nos revelan sus clasificaciones: teologia, filosofia, biologia, etc. Si no hace un siglo atras, hoy estas clasificaciones si nos parecen del todo cuestionables, y nadie se escandalizaria mayormente si descubriera que despues de Heidegger vienen los volumenes de Holderlin. Situacion que esclarece Morey: "La biblioteca desaparece, esta desapareciendo, ha desaparecido tal vez en cuanto corpus organizado de nuestra tradicion--se nos dice. En adelante, cada uno puede ordenarse la biblioteca como quiera, cada uno debe ordenar la biblioteca como pueda" (189-90). La palmaria perdida de su autoridad nos instala en un espacio posbibliotecario del saber.

Pero para evitar cualquier polemica o busqueda frustrada, la biblioteca precisa de una clasificacion que distribuye a los libros segun criterios particulares: materia, lengua, epoca, orden alfabetico del autor y del titulo; luego se les estipula una signatura particular que permite reconocerlos en un catalogo general. Independientemente de la organizacion de nuestra biblioteca, nada impide su consignacion por medio de un catalogo. La conservacion del saber que la biblioteca organiza y distribuye permite la descripcion de la cuarta caracteristica de la heterotopologia unicamente a costa de la tercera: esto es, la yuxtaposicion de espacios, pues sin la extension de sus anaqueles y galerias y sin un sistema riguroso de signaturas, toda referencia del catalogo careceria de localizacion.

Segun Foucault, las heterotopias son inquietantes. Cabe preguntarse si alguien se siente inquieto en una biblioteca, a menos que no sepa utilizarla. Si se critica que el cuarto principio de la heterotopologia podria ser extraido en beneficio de la inclusion de la biblioteca en ella, entonces se puede responder que el tercero--que permite yuxtaponer en ella un lugar extenso de organizacion y distribucion con otro de localizacion--provocaria la misma inquietud, cuando no es asi. Aun cuando la organizacion de la biblioteca sea arbitraria y conjetural en la division de las disciplinas o en la disposicion de sus volumenes, su sistema de clasificacion y sus signaturas permiten la eficiente orientacion del investigador.

?Como concebir entonces un espacio bibliotecario del saber que impida nombrar esto y aquello, que arruine la referencia de las palabras a las cosas, del catalogo a los libros, en lo que consistiria precisamente una concepcion heterotopica de la biblioteca? ?Asi expuesto, no es acaso contradictorio el cuarto principio de las heterotopias respecto a su funcion principal de inquietar y minar secretamente el lenguaje?

"La biblioteca de Babel": la heterotopia

Precisamente dentro del ambito de la extension define Borges el libro, como "una extension de la memoria y la imaginacion" (Borges, oral 171). Si este autor siempre declaro que el tiempo era el tema fundamental de la metafisica, existe en su literatura una orientacion, una regularidad discursiva que esta dominada por la figura--antes descrita--de la metonimia, la que configura el espacio heterotopico poniendo en tension los fundamentos que la tradicion metafisica creia mas solidos, menos cuestionados. La tension del pensamiento que despliega la reflexion de los recursos narrativos sugiere cierta relevancia del espacio por sobre la dimension temporal. Un cuento en particular reflexiona sobre el problema del espacio mas que ninguno y, justamente, a partir de la nocion de biblioteca: "La biblioteca de Babel".

Borges redacto el cuento mientras trabajaba en la Biblioteca Miguel Cane del sur de Buenos Aires, en una situacion de profunda amargura por lo modesto y desordenado de la biblioteca. Durante la clasificacion de los libros, realizada segun el sistema del Instituto Bibliografico de Bruselas, Borges trato de realizar un ejercicio literario al estilo de Kafka pues, segun el, el desorden permanecio inalterable. Aunque "La biblioteca de Babel" es un cuento fantastico, se deslizan en sus paginas datos reales, como las labores de bibliotecario de su autor y las cifras que especifican los numeros de los anaqueles. Sus fuentes principales son tan disimiles como Leucipo, Lasswitz, Carroll y Aristoteles.

La accion del cuento es relativamente sencilla. El personaje narra en una epistola su vida en la Biblioteca antes de morir. Describe con sucinta minuciosidad la arquitectura hexagonal del espacio, los hitos fundamentales de la Biblioteca, sus interpretaciones teologicas y filosoficas, la teoria combinatoria que componen sus volumenes, las creencias sobre el "libro total", una teoria sobre la posibilidad y, finalmente, las disquisiciones sobre lo infinito, lo indeterminado y su caotica periodicidad.

Sabemos por el narrador tambien que abandono, en su juventud, su hexagono natal buscando "el catalogo de catalogos" (Ficciones 761); que los hombres de la biblioteca emprenden viajes en busca de aquel libro u otro no menos magico; que hubo enfrentamientos durante la busqueda de las Vindicaciones; que existen numerosos idiomas que dominan descifradores ambulantes y otros que son inextricables; que existen autoridades, buscadores oficiales o inquisidores y sectas; que furores asceticos eliminaron millares de libros absurdos; que existe el "Hombre del Libro" (765), quien leyo el libro total y es analogo a un dios; que ese libro justifica a la Biblioteca; que hoy se vive en un mundo de barbarie donde jovenes idolatran libros en los que no reconocen una sola palabra; que las epidemias, las migraciones y los suicidios han diezmado la poblacion humana, que esta por extinguirse.

Todo el desarrollo de la accion esta contenido en aquellas galerias hexagonales. Al medio de cada una de ellas hay un pozo de ventilacion que cercan unas barandas bajisimas. Desde el pueden verse todos los otros pisos, interminablemente. Todas sus caras, excepto dos, estan cubiertas por veinte anaqueles, a cinco anaqueles por lado; el alto de cada piso excede apenas la altura de un bibliotecario. Una de las caras libres da a un angosto zaguan, que desemboca en otra galeria, identica a la anterior. A izquierda y derecha del zaguan hay dos gabinetes: uno permite dormir de pie; el otro satisfacer las "necesidades finales". Por ahi pasa una escalera en espiral que conecta todos los pisos y tambien hay un espejo. Dos lamparas transversales penden en cada hexagono, cuya luz es "insuficiente, incesante" (761).

Cada anaquel contiene treinta y dos libros del mismo formato: cada uno de cuatrocientas diez paginas; cuarenta renglones por pagina; cerca de ochenta letras negras por renglon. Tambien hay letras en el dorso del libro, que no prefiguran el contenido de su interior. De todos los hexagonos que administra el narrador, sus mejores volumenes se titulan: Trueno peinado, El calambre de yeso y Axaxaxas mlo.

Luego de que el narrador ha formulado estos principios, y antes de entregarnos su propia teoria de la Biblioteca, expone los axiomas que ha desarrollado sobre ella la filosofia. Aunque Borges no habla de "filosofia", la alude cuando dice que su "descubrimiento, a pesar de sus tragicas proyecciones, es quiza el hecho capital de la historia" (762). El "hecho capital de la Historia" (Atlas 452) es narrado en el breve relato postrero "El principio" de Atlas: alli conversan Socrates y Parmenides "libres del mito y la metafora", dando nacimiento a la filosofia. El primer principio consiste en que: "La Biblioteca existe ab aeterno" (Ficciones 762), de donde se deriva inmediatamente "la eternidad futura del mundo" Mientras el hombre puede ser hijo "del azar o de los demiurgos malevolos", la Biblioteca solo puede ser obra de un dios.

Resulta plausible encontrar, con todas las precauciones necesarias, cierta reminiscencia del espacio medieval de la localizacion en este axioma. Pues si el mundo del Medioevo tenia, temporalmente, un principio en la Creacion y un Apocalipsis en advenimiento, la idea de mundo carecia de limites. Fue el descubrimiento de Colon aquello que permitio conocer su circunvalacion y finitud. Por otra parte, era justamente en ese espacio lejano donde se podia localizar un macrocosmos en que residia Dios y cuyos signos--los astros--estaban, por una serie compleja de semejanza, en correspondencia con los signos terrestres del microcosmos; esos eran los signos que el conocimiento, hermeneutica y semiotica a la vez, interpretaba y leia (Foucault, Las palabras 47-8). En el acapite "Los limites del mundo" del primer capitulo de Las palabras y las cosas, Foucault, examinando la episteme que configuro el saber del siglo xvi, concluye que: "Por doquier existe un mismo juego, el del signo y lo similar, y por ello la naturaleza y el verbo pueden entrecruzarse infinitamente, formando, para quien sabe leer, un gran texto unico" (52). La infinitud semiotica y hermeneutica del mundo, donada por la distincion entre micro y macrocosmos, permite sostener, en el cuento de Borges, un espacio de la localizacion que distingue la Biblioteca o microcosmos de su dios creador, quien habita, por el principio de no contradiccion, fuera de ella, en un macrocosmos.

El segundo axioma sostiene que "el numero de simbolos ortograficos es veinticinco" (Borges, Ficciones 762). Mas adelante se detalla su composicion, anadiendo que este axioma es la ley fundamental de la Biblioteca: "todos los libros, por diversos que sean, constan de elementos iguales: el espacio, el punto, la coma, las veintidos letras del alfabeto" (763). El mismo bibliotecario de genio que lo enuncio observo que: "No hay, en la vasta Biblioteca, dos libros identicos" (764). Y a continuacion deriva el corolario que se sigue de aquello:
   De esas premisas incontrovertibles dedujo que la Biblioteca es
   total y que sus anaqueles registran todas las posibles
   combinaciones de los veintitantos signos ortograficos (numero,
   aunque vastisimo, no infinito) o sea todo lo que es dable expresar:
   en todos los idiomas. Todo: la historia minuciosa del porvenir, las
   autobiografias de los arcangeles, el catalogo fiel de la
   Biblioteca, miles y miles de catalogos falsos, la demostracion de
   la falacia de esos catalogos, la demostracion de la falacia del
   catalogo verdadero, el evangelio gnostico de Basilides, el
   comentario de ese evangelio, el comentario del comentario de ese
   evangelio, la relacion veridica de tu muerte, la version de cada
   libro a todas las lenguas, las interpolaciones de cada libro en
   todos los libros, el tratado que Beda pudo escribir (y no escribio)
   sobre la mitologia de los sajones, los libros perdidos de Tacito
   (764).


Antes de detenernos en el contenido de la Biblioteca, vale la pena analizar la naturaleza de su espacio a partir del segundo axioma, pues introduce un sutil arreglo al espacio del primer axioma. Mientras este postulaba la eternidad de la Biblioteca, lo que implicaba a su vez la existencia de un espacio medieval de la localizacion, al postular un dios externo a ella y la lectura infinita del mundo, el segundo axioma postula que los elementos de la biblioteca son definidos (veinticinco) y sus posibilidades combinatorias son determinadas (finitas). Del segundo axioma se deriva entonces, necesariamente, la finitud del mundo; es decir, se trata del espacio moderno de la extension. Alli, el lugar del mundo es un punto de su orbita que surca por el espacio infinito, en donde el macrocosmos ya no tiene cabida. Una filtracion de realidad permite afirmar este hecho. Apenas ha expuesto este axioma, el narrador habla de un libro que vio su padre en el hexagono "del circuito quince noventa y cuatro", que constaba de las letras M C V. En The Structure of the Stories of J. L. Borges, Borges le dice a Irvy en una conversacion que, si bien "La biblioteca de Babel" es un cuento fantastico, "contiene unos datos muy precisos, sin justificacion dentro del relato, que se refieren a la biblioteca donde yo trabajaba: aquellas cifras que especifican el numero y la colocacion de los anaqueles, por ejemplo" (cit. en Fernandez Ferrer 195).

Sin embargo, tenemos derecho a dudar del testimonio de Borges, pues recuerda algo sin importancia, cosa que no ocurre en la vida real. Propongo otra lectura: esos caracteres existian en la Biblioteca Miguel Cane y Borges los recupero para su cuento. A su vez, el hecho de que los recordara en su conversacion con Irvy se debe a que no eran triviales, o lo eran en la biblioteca donde trabajaba y clasificaba los libros segun el "absurdo" sistema de Bruselas, y quiso corregirlo en su cuento, en el orden delirante de su cuento: esas siglas significan algo. Asi parece sugerirlo otro hecho: que en la "Postdata de 1952", anadida al "Epilogo" de El Aleph, Borges recuerda que del sistema de Bruselas lo olvido todo, excepto que a Dios le correspondia la cifra 231 (934). Leonardi, en Borges, libro-mundo y espacio-tiempo, propone que Borges se refiere con ese numero a la ultima decada del siglo xvi, un periodo historico definido que marca--si bien dentro de una trama compleja--no la fecha exacta--pues el texto opera dentro de una camuflaje de coordenadas--, pero si un momento preciso de cambio de episteme, del nacimiento de una ciencia que formula Galileo:
   El ano 1594 puede representar, pues, una especie de unidad indicial
   que remite al nacimiento de la ciencia moderna, a la metafora del
   Liber Naturae, a la increible conquista intelectual que, desde el
   punto de vista metodologico, las teorias de Galileo han
   representado, a las ambiguedades gnoseologicas que en ellas
   subyacen, a los terrores de la Inquisicion y al oscuro
   laberinto--acerca del cual el mismo Galileo escribe--, mal
   metafisico, espacio topologico y metafora del universo (33).


Parecieran centellar en la Biblioteca los dos primeros momentos de la historia del espacio. Primero el de la localizacion, luego el de la extension. La forma en que ambos espacios se conservan y coexisten es compleja. Se hablo mas arriba de una creencia mistica (medieval, podriamos decir) de la "camara circular con un gran libro circular de lomo continuo, que da toda la vuelta de las paredes [...] Ese libro ciclico es Dios" (Borges, Ficciones 762). Pero luego de que se establecio el segundo axioma de la Biblioteca, si bien no dejaron de existir las sectas y las persecuciones inquisidoras, ocurrio una extrana emergencia de la subjetividad. Tras descubrirse que la Biblioteca abarcaba todos los libros, "los hombres se sintieron senores de un tesoro intacto y secreto" (764), pues no habia problema que no tuviera su solucion en algun hexagono. La Biblioteca estaba justificada, ya que el segundo principio habia hecho vacilar la firme localizacion de Dios en el macrocosmos; esto es, el fundamento trascendente de la existencia humana: "En aquel tiempo se hablo mucho de las Vindicaciones: libros de apologia y de profecia, que para siempre vindicaban los actos de cada hombre del universo y guardaban arcanos prodigiosos para su porvenir" (764). Lamentablemente, aquellos peregrinos, entre muertes, maldiciones y destrucciones inmensas de libros inutiles arrojados al vacio, olvidaron "que la posibilidad de que un hombre encuentre la suya, o alguna perfida variacion de la suya, es computable en cero" (764). Solo el olvido de la finitud subyace a esos furores ciegos de la subjetividad. En "La esfera de Pascal" volvera Borges sobre este hecho. Cuando Giordano Bruno publico en 1584 De la causa, principio y uno, exalto la liberacion del hombre tras la rotura de las bovedas celestes, pero "setenta anos despues, no quedaba un reflejo de ese fervor y los hombres se sintieron perdidos en el tiempo y el espacio" (Otras inquisiciones 17). Probablemente esta sea la fecha indicial a la que referia Borges en el circuito del hexagono 1594.

El hecho de que la posibilidad de encontrar la propia vindicacion sea nula constituye un dato insoslayable, pues segun los computos que obtiene Goldbloom Bloch en The Unimaginable Mathematics of Borges' Library of Babel a partir de la posibilidad total de combinacion de los veinticinco caracteres en los espacios disponibles del libro y su dorso, la mera totalidad de libros bastaria para llenar tres veces el espacio de nuestro universo. Para acercarse a una idea de lo que esto significa, senala que la luz necesita quince billones de anos para atravesar nuestro universo. Un hombre vigoroso que recorriera 100 kms. diarios por un periodo de 100 anos recorreria algo menos que lo que recorre la luz en dos minutos. De ahi su conclusion: "El numero de libros de la Biblioteca, aunque es facilmente notable, es inimaginable' (22).

Borges era consciente de lo inconcebible de las cifras que podian ser computadas, y nada indica que esa no fuera su intencion: "Afirman los impios que el disparate es normal en la Biblioteca y que lo razonable (y aun la humilde y pura coherencia) es una casi milagrosa excepcion. Hablan (lo se) de 'la Biblioteca febril, cuyos azarosos volumenes corren el incesante albur de cambiarse en otros y que todo lo afirman, lo niegan y lo confunden como una divinidad que delira'" (Ficciones 766). Aunque esta teoria es discutida por el narrador, no dejan de ser menos inquietantes sus argumentos:
   No puedo combinar unos caracteres dhcmrlchtdj que la divina
   Biblioteca no haya previsto y que en alguna de sus lenguas secretas
   no encierren un terrible sentido. Nadie puede articular una silaba
   que no este llena de ternuras y de temores; que no sea en alguno de
   esos lenguajes el nombre poderoso de un dios. Hablar es incurrir en
   tautologias (766).


Podemos volver ahora un poco hacia atras y cuestionar la idea de que la biblioteca es aquel espacio extenso en que se acumula, organiza y distribuye el saber. ?Podemos tomar un libro cualquiera de la Biblioteca y leer o intentar leer siguiera algo? O aun mas, ?podemos tomar alguno de los tomos con mas coherencia dentro de los hexagonos que administra el narrador del cuento, como aquel que dice en su dorso Axaxaxas mlo, y esperar encontrar una "humilde y pura coherencia" (766)? Aunque encontraramos el famoso "catalogo de catalogos", ?como localizariamos esos libros perdidos en la bastedad insondable?

No es posible abordar siquiera una de estas preguntas sin remitirnos primero al titulo del relato: "La biblioteca de Babel", y poner el acento, antes que en "biblioteca", en el mito de Babel, lo suficientemente conocido como para tener que volver aqui sobre las lineas del Genesis. La lengua con que Adan nombro a las cosas y a los seres en el paraiso conservaba en sus signos la correcta idea de la cosa referida. Ese lenguaje lo heredaron los hombres, que en Senaar, el hebreo de Babilonia, se propusieron crear una ciudad y una torre que llegara a la cuspide de los cielos (el macrocosmos). Al ver Yahveh la construccion de los hombres, confundio su lenguaje para que no pudieran entenderse entre ellos, y entonces se esparcieron por toda la faz de la tierra. Solo el hebreo conserva en su espesor la reminiscencia de aquella Ursprache, como senala Duret en Tresor de l'historie des languajes: "Asi, la ciguena, tan alabada por su caridad hacia sus padres y madres, se llama en hebreo chasida, es decir, 'mansa', 'caritativa', 'piadosa' ..." (cit. en Foucault, Las palabras 54).

Por la proliferacion de las lenguas, d'Ors y la literatura en general han entendido que Babel es el "simbolo eterno de la dispersion" (68), por lo que ya no parece ser ese espacio uniforme y extenso de las galerias hexagonales de la Biblioteca donde esta organizado y distribuido el saber, dispuesto a su localizacion, sino el lugar--dadas sus magnitudes inimaginables--donde el saber esta disperso. La Biblioteca no es el lugar donde se pueden aclarar los enigmas de nuestras investigaciones cientificas, que cotejamos con tranquilidad en sus seguros muros, sino mas bien es un emplazamiento que impugna a todos los otros, el ultimo avatar de la historia del espacio que describian los "impios" al hablar de "la Biblioteca febril" que todo lo afirma y niega "como una divinidad que delira", y cuya dinamica especifica es la de una heterotopia.

El primer problema que se asoma a la concepcion heterotopica de la Biblioteca consiste en la determinacion del estatuto del saber, que en su dispersion carece de localizacion posible. Si en la Biblioteca se encuentra todo lo que es dable expresar, cabe preguntarse en segundo lugar por el sentido de la expresion. Con respecto al primer problema, se puede apreciar el sutil proceso textual por el que, mediante una proliferacion de doctrinas, unas se confunden con otras e impiden su correcta identificacion, y que no tienen mas fin que hacer emerger el recurso estetico del lenguaje por el que discurren esas doctrinas. Un confuso libro descubierto hace quinientos anos fue analizado por distintos interpretes ambulantes; antes de un siglo se establecio el risible idioma: "un dialecto samoyedo-lituano del guarani, con inflexiones del arabe clasico" (Ficciones 763). Y su contenido, no menos singular: "nociones de analisis combinatorio, ilustradas por ejemplos de variaciones con repeticion ilimitada" (763).

Ya que no hay una silaba que no conjure ternuras y temores de lenguajes arcanos, el narrador introduce una digresion del todo pertinente que permite observar la emergencia recursiva del lenguaje una vez que su funcion expositiva ha sido pulverizada por la ironia: "Un numero n de lenguajes posibles usa el mismo vocabulario; en algunos, el simbolo biblioteca admite la correcta definicion ubicuo y perdurable sistema de galerias hexagonales, pero biblioteca es pan o piramide o cualquier otra cosa, y las siete palabras que la definen tienen otro valor. Tu, que me lees, ?estas seguro de entender mi lenguaje?" (767). Los sistemas linguisticos alternativos segun los cuales "biblioteca" puede corresponder a "pan" o "piramide" manifiestan la relacion aleatoria entre significante y significado. Ya que el pan es un producto de la labor destinado a la satisfaccion de una necesidad biologica, la piramide, que connota lo eterno e inmutable, constituye su antipoda. La antigua concepcion del Liber Naturae permitia leer por medio de la semejanza la escritura del macrocosmos en la naturaleza como si fuera un libro abierto, la semejanza era la rubrica inmanente de la escritura. A partir de la emergencia recursiva del lenguaje no existe, podemos concluir ahora, vinculo alguno entre palabra y cosa, entre signo y referente.

La expresion total es identica a la anomia del lenguaje. En su exterioridad, nada puede ser nombrado, salvo el propio lenguaje que se nombra a si mismo en su espacio de dispersion. La concepcion tradicional de la expresion consiste en una interioridad que es externalizada. Esa interioridad, cuando es expresada en el lenguaje, traduce un significado por medio de un conjunto de signos. Es decir, la expresion descansa completamente en la inteligibilidad de los signos, del medio por el que es comunicado un significado. El valor expositivo del lenguaje depende de su subordinacion al significado, de la claridad con la que es expuesta la idea, de su transparencia como medio. Pero cuando perdemos la certeza de entender el lenguaje del narrador y afirmamos que dhcmrlchtdj constituye un enunciado en algun lenguaje, lo expresado por la expresion deja de ser evidente y solo oimos ruido. La materialidad del lenguaje impide la comprension transparente del significado. Estos sintomas, que anuncian la convalecencia de una expresion sin interioridad, se agravan al considerar que la ingenua esperanza de dar con cualquier obra es "computable en cero" Entonces la expresion, sin interioridad ni signo vital, yace exanime en el espacio externo del lenguaje. El lenguaje que expresa un saber, organizado y distribuido en la biblioteca, se halla disperso en la Biblioteca, que no es mas que la exterioridad del lenguaje.

Borges--queda demostrado--ilustra con la Biblioteca el proceso por el que el lenguaje adquiere una densidad material que impide referir a las cosas y, por ende, orientar dentro de la tradicion. De esta manera reflexiona alegoricamente el proceso por el que la autoridad y el sentido de la biblioteca entran en caducidad. El agotamiento de la institucion bibliotecaria, de su organizacion y sistema de referencias nos instala, como dijimos, en la etapa de la posbiblioteca. Lo que aparece cuando desaparece la biblioteca es el archivo, que es su fragmentacion y dispersion.

Foucault es quien propone la primera formulacion propiamente filosofica del archivo, que es "la ley de lo que puede ser dicho, el sistema que rige la aparicion de los enunciados como acontecimientos singulares" (La arqueologia 170). Es el sistema de la enunciabilidad de los discursos, que coordina su funcionamiento al interior de las disciplinas. El archivo permite atender al enunciado en su inmanencia, esto es, sin la legitimacion de un sujeto que lo enuncia y sin la referencia a un orden de cosas. El enunciado es la unidad atomica del discurso y su ley consiste en la rareza. La atencion al enunciado en su materialidad permite hacer de la biblioteca un archivo, lo que se traduce en transitar desde el pensamiento del sujeto de la metafisica a un habla dispersa del archivo, desde un regimen aristocratico de exclusion a uno inclusivo de exhaustividad.

El archivo se trata, en palabras de Morey, "de un cuerpo de procedimientos de lectura que se desprenden de considerar la biblioteca como un campo abierto y no como el esqueleto fundamental, esencial, de las obras limitadas que todo hombre culto debe conocer. Se trata en definitiva de extender este campo centrado y selecto, abriendolo a un campo virtualmente inagotable" (194). Pero Foucault toma la precaucion de no confundir nunca al archivo con la biblioteca, especialmente con la Biblioteca del cuento de Borges, la que al parecer tiene en mente cuando afirma que el archivo "no tiene el peso de la tradicion, ni constituye la biblioteca sin tiempo ni lugar de todas las bibliotecas" (La arqueologia 171).

La naturaleza laberintica que el saber tiene en nuestros dias es contrarrestada con el caracter "controlado" de la investigacion. Sin embargo, Borges piensa el laberinto en su forma mas sencilla, como un espacio sin "externo muro ni secreto centro" (Elogio de la sombra 390). Un quiasmo resume finalmente el doble proceso metonimico de su literatura en que el centro es externalizado y el exterior es internalizado. El dictamen clasico de la Biblioteca reza asi: "La Biblioteca es una esfera cuyo centro cabal es cualquier hexagono, cuya circunferencia es inaccesible ' (Ficciones 762).

Conclusion

En su limite, los opuestos se identifican y se anulan. La anomia es el resultado de querer decirlo todo. La expresion total posee el mismo valor que el silencio. Los misticos lo saben. La clasificacion de los animales que incluye su propia clasificacion engendra un conjunto de paradojas que son consustanciales al lenguaje que la enuncia. La biblioteca que contiene a todas las bibliotecas es el eco duradero de una estrategia antigua: Homero pone en boca del aedo el canto de Ulises que este escucha, haciendolo personaje de su propia historia. Y lo mismo ocurre con la noche central de Las mil y una noches que duplica al vertigo la totalidad de las noches hasta el infinito, cuyo efecto es superficial "como una alfombra persa" (Borges, Otras inquisiciones 49). Operaciones analogas son las que encontramos tambien en El Quijote y Hamlet, que representan su propia representacion en el espejo de la obra. La capacidad reflexiva del lenguaje sobre si mismo es el indice ontologico fundamental que despliega la literatura ante la muerte.

En un texto anterior a "Espacios diferentes", "El lenguaje al infinito" de 1963, Foucault senala que "en este sentido, la muerte es, sin duda, el accidente mas esencial del lenguaje (su limite y su centro)" ("El lenguaje" 162). Parece ser este un comentario casi textual al cuento de Borges, o al menos se ajusta por completo a sus palabras. Dice Borges alli, en boca del narrador: "Muerto, no faltaran manos piadosas que me tiren por la baranda; mi sepultura sera el aire insondable; mi cuerpo se hundira largamente y se corrompera y disolvera en el viento engendrado por la caida, que es infinita" (Ficciones 761-2). Al final del texto, y tras comentar el cuento de Borges, Foucault opone el lenguaje de la retorica al de la biblioteca. El primero procede por la distincion de dos palabras: una muda, indescifrable, absoluta y otra charlatana, por la que el hombre, en su finitud, segun unas reglas y unos juegos, revela la densidad de la primera. La biblioteca define, sin embargo, el espacio de nuestro lenguaje:

Hoy el espacio del lenguaje no esta definido por la retorica, sino por la biblioteca: por el encabalgamiento hasta el infinito de los lenguajes fragmentarios, que sustituye la cadena doble de la retorica por la linea simple, continua, monotona de un lenguaje entregado a si mismo, de un lenguaje que esta consagrado a ser infinito porque ya no puede apoyarse sobre la palabra del infinito. Pero que encuentra en si mismo la posibilidad de duplicarse, de repetirse, de dar nacimiento al sistema vertical de los espejos, de las imagenes de si mismo, de las analogias ("El lenguaje" 170).

Aqui encuentra su origen la literatura, en la palabra que se dice a si misma cuando el narrador se abisma en el espacio infinito del lenguaje. Este mise en abyme con que Foucault interpreta el cuento de Borges de alguna forma corrige la version torcida de la biblioteca que introducira posteriormente en "Espacios diferentes". Segun el principio desbaratador del lenguaje, no se puede incluir a la biblioteca dentro de la heterotopia, pero si el lenguaje del cuento de Borges, donde no se configura un espacio de acumulacion, organizacion y localizacion del saber, sino un espacio heterotopico de su dispersion.

Una ultima consideracion sobre la relacion de la biblioteca heterotopica de Borges con el archivo, especificamente en Derrida. Mientras que para Foucault el archivo no es el lugar de consignacion de nuestra memoria, sino la reescritura del pasado, Derrida deja abierto en primer lugar el concepto de archivo al porvenir. Derrida sostiene que el archivo no esta nunca completo, de la misma forma que para Foucault el archivo no es descriptible en su totalidad. El archivo acontece en su registro, en su posibilidad de secreto y destruccion, por lo que siempre trabaja contra si mismo. La consignacion archivistica coordina en un corpus sincronico la unidad ideal de sus elementos, que reune tanto a la hypomnema (suplemento mnemotecnico) como a la mneme o anamnesis (memoria viva).

Pero es la experiencia politica de los medios de comunicacion la que modifica radicalmente nuestro concepto de archivo a partir del e-mail y del internet. El archivo virtual, vinculado a la red, adquiere, como senala Guasch, un "indice temporal" (163) y una "naturaleza espectral" (167), por lo que queda reducido a su condicion inmaterial, desde cuyo devenir debe pensarse el archivo en su exterioridad. El espacio del afuera sin "externo muro ni secreto centro" de la biblioteca de Borges es inquirido por el archivo en Derrida: "Mas ?donde comienza el afuera? Esta cuestion es la cuestion del archivo. Sin duda, no hay otra" (16).

Estas reflexiones plantean un modo de lectura analogo al aqui desarrollado. Este consistiria en revisitar la tradicion desde sus grietas y fragmentos para formular un concepto de archivo--que es la exigencia de Derrida--a partir de la crisis de la biblioteca sobre la que reflexiona Borges en su cuento y su anticipacion de la web, cuyas dimensiones, al igual que la Biblioteca delirante, son "inimaginables". En otras palabras, habria que leer a Derrida desde las anticipaciones presentes en la literatura de Borges.

Recibido: 12 noviembre 2014

Aceptado: 07 septiembre 2015

Referencias

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--. "La biblioteca de Babel". Ficciones. Obras completas 1. Buenos Aires: Sudamericana, 2011. 761-767. Impreso.

--. "La esfera de Pascal". Otras inquisiciones. Obras completas 2. Buenos Aires: Sudamericana, 2011. 16-18. Impreso.

--. "Magias parciales del Quijote" Otras inquisiciones. Obras completas 2. Buenos Aires: Sudamericana, 2011. 48-50. Impreso.

--. "Poema de los dones" El hacedor. Obras completas 2. Buenos Aires: Sudamericana, 2011. 198-199. Impreso.

--. "Postdata de 1952" [al "Epilogo" de El Aleph]. Obras completas 1. Buenos Aires: Sudamericana, 2011. 934. Impreso.

Derrida, Jacques. Mal de archivo. Una impresion freudiana. Madrid: Trotta, 1997. Impreso.

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Fernandaz Ferrer, Antonio. Ficciones de Borges. En las galerias del laberinto. Madrid: Catedra, 2009. Impreso.

Foucault, Michel. Las palabras y las cosas. Buenos Aires: Siglo xxi, 2010. Impreso.

--. La arqueologia del saber. Buenos Aires: Siglo xxi, 2011. Impreso.

--. "El lenguaje al infinito" Obras esenciales. Madrid: Paidos, 2013. 161-170. Impreso.

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Goldbloom Bloch, William. The Unimaginable Mathematics of Borges' Library of Babel. New York: Oxford University Press, 2008. Impreso.

Guasch, Anna Maria. Arte y archivo, 1920-2010. Madrid: Akal, 2013. Impreso.

Heidegger, Martin. ?Que significa pensar? Madrid: Trotta, 2008. Impreso.

Leonardi, Emanuele. Borges, libro-mundo y espacio-tiempo. Episteme cientifica y creacion literaria. Buenos Aires: Biblos, 2011. Impreso.

Morey, Miguel. Escritos sobre Foucault. Madrid: Sexto piso, 2014. Impreso.

Hans Frex Aguirre

Facultad de Artes, Universidad de Chile. Santiago, Chile.

hansfrex@gmail.com

(1) En lo que sigue, empleo "biblioteca" para referirme al concepto y "Biblioteca" para indicar la biblioteca del cuento de Borges.
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Author:Aguirre, Hans Frex
Publication:Revista Aisthesis
Date:Jul 1, 2016
Words:8959
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