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El ejercicio historico como ejercicio del poder: el Cabinet des chartes y la sociogenesis de la archivistica francesa.

The historical exercise as an exercise of power: the Cabinet des chartes and the psychogenesis of French archiving.

L'exercice historique comme exercice du pouvoir: le Cabinet des chartes et la sociogenese de l'archivistique francaise

"Le propre de l'Etat bureaucratique, c'est d'avoir suscite une inflation documentaire sans precedent, une proliferation archivistique que les historiens ont beaucoup sollicite sans s'interroger toujours sur les conditions intellectuelles et materielles de sa production et de sa conservation" (2)

1. Introduccion y presentacion del tema

En la historia del patrimonio cultural y de las instituciones en las que se desarrollan los mecanismos de la memoria colectiva se pueden plantear dos formas de analisis: una de ellas, la mas tradicional, es aquella en la que la tarea basica del discurso historico se centra en la descripcion de las antiguedades nacionales y en la funcion que la institucion publica desempena como garante de las mismas. La otra, de naturaleza mas reflexiva, se centra en el modo en que una sociedad construye y utiliza los archivos de su memoria colectiva (3). Para el primer caso, lo importante es la descripcion de la geografia patrimonial, lo cual conlleva un efecto claro de legitimacion al presentar al poder politico como precursor de los efectos positivos de la cultura. Para el segundo, lo relevante es el uso que hacen los poderes politicos de las antiguedades y el papel que desempenan los archivos en el desarrollo y la cohesion de una colectividad.

Este texto se inscribe en esta segunda forma de analisis; en concreto, se trata de poner al descubierto las jerarquias implicitas que estan inscritas en la compilacion de fuentes realizadas por la archivistica francesa del siglo xviii. En este sentido, merece la pena recordar ahora, aunque sea brevemente, la importancia que tuvo la institucion monarquica en la financiacion de la practica erudita. En efecto, la monarquia francesa, en la epoca del periodo absolutista, constituye un importante centro de recursos para la compilacion documental. No solo estaba ligada a la produccion de hagiografias sino que tambien desempeno un papel activo en el desarrollo de la investigacion historico-erudita, ya fuese creando depositos de Estado (4) (Le depot du Controleur des finances, Les Archives de la Guerre, Les Archives des Affaires etrangeres, etc.) y bibliotecas (La Colbertine, La Bibliotheque Royale), o bien alentando la constitucion de equipos dedicados a la compilacion de fuentes relativas a la historia de Francia y la institucion monarquica (Cabinet des Chartes, Congregation de Saint-Maur, L'Academie des Inscriptions et des Belles-Lettres).

Tanto es asi que incluso se puede decir, sin animo de exagerar, que la elaboracion del pensamiento historico (erudito) en aquella epoca se hizo a peticion expresa del poder real, a modo de sustento o justificacion historica ante las tentativas de los parlamentos o la Santa Sede (5). En ese momento, la actividad historico-erudita constituyo un lugar privilegiado para la auto-legitimacion de la dominacion politica. La historia, por decirlo asi, es aun la historia del poder, ya que se trata de un acontecimiento discursivo donde el poder politico (lease, la institucion monarquica) hace las veces de sujeto y objeto de enunciacion. En otras palabras, la historia es la historia del poder no solo porque narre las peripecias y el devenir historico de la institucion monarquica sino porque las actas que produce y utiliza el poder (los documentos y demas materiales) constituyen ya, por la ley inscritas en ellas, verdaderos actos de poder, es decir materiales de trabajo cuya preparacion o disposicion basica se acomoda (se articula, se clasifica, se interpreta) en funcion del sistema de jerarquias implicito que de los hechos tenian los archivistas del rey.

Asi pues, plantear un interrogante sobre el archivo significa introducir la sospecha de que la erudicion no se produce de manera auto-suficiente, de que su practica investigadora existe localizada en relacion a otras instituciones que concurren y pugnan en una sociedad. El archivo es algo mas que un espacio en el que se acumulan fuentes documentales, es un espacio en el que se define tambien la funcion hermeneutica, lo cual exige pensar el archivo en funcion de la ley y de los sentidos implicitos que comienzan a inscribirse en el, en el derecho que el manda, en la legalidad o legitimidad que de el dependen (6).

Lo que plantea pues este articulo es un analisis de la actividad desarrollada por el Cabinet des Chartes (1762-1790). Una institucion dedicada sobre todo a la compilacion historica, pero cuya practica investigadora se supedita por entero a las exigencias administrativas y a la reforma juridica contra los parlamentos. La politica de compilacion de fuentes no es un pasatiempo intelectual auspiciado por la monarquia, es una tarea cuya sistematicidad responde a la exigencia de constituir un cuerpo unificado de derecho, tema este que ha impreso una marca indeleble en la infraestructura documental (fuentes, catalogos, indices, compilaciones, copias, etc.) desarrollada durante los siglos xvii y xviii, y que sin duda se percibe todavia en los marcos y las estrategias explicativas de muchos historiadores del siglo xix.

En este sentido, comenzaremos el articulo por las lineas de investigacion desarrolladas por el Cabinet des chartes, para despues, tratar de centrar el analisis en las luchas que hicieron inteligible la politica de compilacion de fuentes promovida por la monarquia. Por ultimo, el texto reflexiona sobre la herencia que la archivistica prerrevolucionaria ha legado a la historiografia francesa de finales del siglo xix.

2. Un instrumento de modernizacion documental: la creacion de un deposito general de las leyes

Si se intenta una aproximacion inicial al fenomeno del Cabinet des Chartes, conviene comenzar esclareciendo las conexiones entre su actividad erudita y el proyecto de reforma juridica planteado por la monarquia borbonica. Tal actividad resulta incomprensible si no se tiene en cuenta la figura de Jacob-Nicolas Moreau (1717-1805) y el apoyo del canciller Jean Baptiste Bertin (1720-1792). Cabe empezar pues con un breve recorrido por la historia y la evolucion interna del Cabinet des Chartes. ?Que proyectos estuvieron en la base de esta institucion? ?Como se llego a la creacion del depot? ?Cual fue el papel desempenado por J. N. Moreau?

Para entender la evolucion del Cabinet des Chartes hay que comenzar planteando algunos apuntes acerca de su prehistoria institucional. En tal historia, que comienza con el desarrollo de la 'Biblioteca de las finanzas' (1759), hay una persona que desempena un papel fundamental. Hablamos de Jacob-Nicolas Moreau, para el cual la tarea de organizar el archivo del 'Control General de las finanzas' pasaba por solventar las carencias documentales de la situacion administrativa de la epoca. Asi, preocupado por la dificultad de obtener titulos y piezas documentales, Moreau trato de paliar tales deficiencias planteando la creacion de una biblioteca de los actos legislativos. A este respecto redacto una memoria donde se advertian las razones especificas por las cuales se requeria tal proyecto (7). Apenas unos pocos meses despues, el rey aplaudio esta propuesta a traves de un decreto que aseguraba la creacion de una biblioteca para la documentacion generada en el curso de los actos legislativos (8). Habia nacido asi la Bibliotheque des finances, un espacio donde debian tener cabida todas las piezas relacionadas con la practica administrativa: fallos, ordenanzas, copias de los registros de los Parlamentos, asi como las obras de eminentes jurisconsultos dedicadas a las diferentes ramas de la administracion (9).

Tal biblioteca, situada en la seccion de jurisprudencia de la Bibliotheque du Roi, era un proyecto con fines administrativos, basado en la creacion de memorias analiticas dedicadas a inventariar todas las materias contenidas en el deposito, lo cual acarreaba importantes ventajas desde el punto de vista de la practica administrativa (10). Por eso constituia un elemento basico de modernizacion documental; no obstante, se trataba de un proyecto anclado en la practica administrativa, pensado para la consulta y/o la gestion de documentos. Y no fue sino algunos anos mas tarde (1762) cuando el propio Moreau sugiere poner en practica otro proyecto mas ambicioso, fruto del cual surgira el depot des chartes. En efecto, tras el exito y el escaso coste de la Bibliotheque des finances, Moreau trato de prolongar su tarea creando un organismo con pretensiones mas ambiciosas. Tal proyecto aparece formulado por vez primera en la memoria redactada por Moreau el 12 de agosto de 1762. En ella se puede advertir una clara pretension de sentar las bases para el desarrollo de un deposito general legislativo, concebido a la vez como deposito de leyes y archivo de documentacion historica. Un deposito, en definitiva, donde tuviera cabida "toutes les loix et reglements connus qui peuvent interesser la legislation, la juridiction et l'administration" (11). Para ello el depot des chartes debia entablar una correspondencia permanente con la Bibliotheque des finances (12), pero tambien con el resto de instituciones archivisticas de la epoca, ya que ciertos trabajos realizados por estas constituian la base para el impulso y la ordenacion documental del depot des chartes. Tal es el caso, por ejemplo, de la Academie des Inscriptions et Belles-Lettres, cuyos trabajos preparatorios para el desarrollo de la Table Chronologique des diplomes sirvieron de base para el depot des chartes:
   M. de Sainte-Pelaye et M. de Foncemagne (...) ont rassemble une
   tres grande quantite de materiaux relatifs au droit public et aux
   antiquites de la nation. Leurs collections (...) renferment les
   notices de plus de 4000 manuscrits. Ils se sont attaches a
   recueillir ce qui regarde la personne des Roix, consideres soit
   dans l'exercise public des fonctions roiales, soit dans l'interieur
   de leur palais; les accroissement successifs du Royame, (...) (13).


El objetivo era constituir un deposito general de las leyes, a fin de promover una concepcion de lo juridico opuesta a las pretensiones legislativas defendidas por los parlamentos. De ahi, precisamente, el interes por la historia: si Moreau apela a esta ultima es porque el conocimiento de las antiguedades constituye una herramienta indispensable para el razonamiento del jurisconsulto, al suministrar los 'antecedentes' historicos a partir de los cuales es posible ilustrar el horizonte en el que surgen las leyes. Ahora bien, para constituir este deposito, unico y legitimo frente al poder de registro detentado por los parlamentos, era necesario salvar algunos obstaculos de tipo institucional: lo primero que habia que hacer era dotar de unidad interna a las dos instituciones creadas por Moreau en su etapa como abogado de las finanzas.

Esta unidad se produjo algunos anos despues, justo en el momento en que Moreau habia copado la direccion archivistica de todos los grandes proyectos (especialmente de los mauristas y los academicos) relacionados con la compilacion documental. Todo ello se producia el 3 de marzo de 1781, momento en el que el fallo del Consejo estipulaba la creacion de un gabinete al que fuesen a parar todas las piezas del depot des chartes y la Bibliotheque des finances. Ese gabinete seria bautizado como la Bibliotheque et depot de legislation, histoire et droit public, que supuso una vinculacion novedosa entre los proyectos de Moreau y la Cancilleria de Francia (14).

Para entonces, la adhesion del abogado a la reforma estaba fuera de toda duda; es mas, el fallo de 1781 no hacia sino allanar todavia mas este camino, ya que insertaba el desarrollo del atesoramiento de fuentes bajo el control de la institucion mas propicia para la creacion de un deposito legal de las cartas: la Cancilleria de Francia. Para decirlo en pocas palabras, la Cancilleria era la institucion ministerial encargada de la administracion de la Justicia y el derecho publico. Al fijarse el fallo de 1781 el gabinete unitario dejaba de formar parte del Control General de las finanzas y pasaba a depender de la Cancilleria de Francia, bajo la direccion del canciller, y en estricta conexion con el proyecto de reforma juridica auspiciado por la monarquia; sin embargo, la medida mas relevante se situaba anos despues, a raiz del fallo emitido el 10 de octubre de 1788, segun el cual el gabinete inaugurado en 1781 confirmaba su vinculacion perpetua con la cancilleria de Francia, dando lugar a un deposito archivistico que no habia tenido parangon en toda la historia administrativa y legislativa de la institucion monarquica.

Art. 2. (...) ladite bibliotheque contiendra: 1 toutes les chartes, pieces et monuments qui y sont envoyes par les savants et gens de lettres charges (...) de continuer et d'achever dans les provinces le depouillement des archives
   (...) 2 les livres et manuscrites achetes par le Roi (...)
   et contenant la partie historique de sa Bibliotheque (...)
   3 tous les livres d'histoire et de droit public faisant
   partie de la bibliotheque du sieur Moreau (...) 4 tous les
   livres d'histoire et de droit du Chancelier ou Garde des Sceaux
   jugera a propos de faire acheter sur les fonds destines a
   l'entretien de ladite bibliotheque. 5 tous les manuscrits,
   titres anciens et monuments transcrits en Angleterre par le sieur
   de Brequigny (...) 6 les copies des registres du Parlement
   intitules Olim et Judicata (...) 7 enfin, les copies de
   tous les arrets et remontrances des Parlaments presentes au Roi
   (...) (15)


Paralelamente se desarrollaron medidas destinadas a promover la comunicacion entre los intendentes provinciales y el Cabinet des Chartes (16), asi como a la creacion de un comite de expertos dedicado a "depurar" la historia y preservar los principios de la monarquia:

Art. 12. Sa Majeste veut que son Chancelier ou Garde des Sceaux y attache (...) un comite de dix jurisconsultes ou gens de lettres, qu'il rassemblera tous les quinze jours, pour conferer avec eux sur tous les travails utiles destines a aider la legislation, a epurer l'histoire, a maintenir et conserver les principes essentiels de la monarchie (...). Ce comite portera le titre de Comite d'histoire et de droit public (...) (17).

Pese a todo, el proyecto se interrumpio tras el estallido revolucionario. La Revolucion disloco este proyecto e hizo que la tarea de la centralizacion documental se desarrollase por medio de otros criterios de clasificacion (dislocando los fondos originarios) y atendiendo a otros parametros de legitimacion politica.

3. Institucionalizacion de la tarea investigadora

Una vez senalado el proyecto de un deposito legal, cabe plantear las cuestiones que atanen al protocolo de investigacion, las medidas que hicieron posible el desarrollo del proyecto, ya fuese asignando los contenidos generales de busqueda, ya fuese adjudicando los apoyos externos requeridos por semejante tarea. Toda la informacion relativa a estas cuestiones esta contenida en la Instruction sur les recherches des chartes manuscrites, redactada el 14 de mayo de 1764. Es ahi donde Moreau fija el protocolo de la investigacion del Cabinet, el lugar en el que se encuentra la informacion basica para el trabajo colectivo: los lugares, los contenidos e incluso las instituciones que debian prestar ayuda a los trabajos dirigidos por Moreau.

Comencemos por los lugares en los que debia producirse la recopilacion. El articulo 1 es claro al respecto: indica toda una tipologia de depositos a los que debian acceder los eruditos adscritos al proyecto (18). El objetivo era claro: se trataba de explorar la totalidad de los gabinetes y depositos conocidos, incluyendo los depositos particulares, lo cual hacia de semejante proyecto una empresa singular. Respecto al contenido de la busqueda, el articulo 4 nos ofrece importantes informaciones. Y lo hace, ademas, por partida doble, senalando primero el contenido general de la busqueda y especificando despues el contenido particular en cada tipo de archivo:

Art. iv. L'objet de ce travail comprend toutes les chartes originales qui ont quelque rapport a l'histoire de France, ecclesiastique ou civile, generale ou particuliere, soit diplomes, soit titres ecclesiastiques, soit actes judiciaires, publis ou prives, passes entre particulieres (...) 1. Dans les archives des particuliers, outre les titres genealogiques, on trouvera des titres d'honneur, comme lettres des roys, (...). 2. Dans celles des seigneurs, on trouvera de plus des actes d'hommages, des aveux, des contracts de vente et d'achat de grandes terres, (...) 3. Dans celles des Etats et des provinces (...) lettres de commission pour la tenues desdits Etats; deliberation et traites sur les objets proposes par le Roy ou ses commissaires; (...) 5 Mais les archives les plus abondants peut-etre seront les archives ecclesiastiques (...) on y rencontrera, outre la plupart des diverses especes de titres dont nous avons parle, des synodes, et reglements ecclesiastiques, des deliberations de chapitre (...) (19).

Todo ello muestra el alto grado de protocolizacion que albergaba el proyecto de Moreau (20). En efecto, al igual que la Academie des Inscriptions et Belles-Lettres o la congregacion benedictina de Saint-Maur, el Cabinet des Chartes adopto una clara regulacion interna en cuanto a la coordinacion del trabajo. Por un lado, establecia sesiones periodicas de informacion (Conference ou le Comite des Chartes), donde se planteaba el estado escrupuloso de las copias, asi como el analisis de las distintas ofertas de venta planteadas al grupo (21). Aquellas reuniones gozaban del beneplacito del monarca y estaban presididas por Hue de Miromesnil, el Garde des Sceaux, y el ministro Bertin. Es decir, se trataban de reuniones al mas alto nivel, en las cuales Moreau y su mas estrecho colaborador (Brequigny) tomaban asiento junto a otras personalidades eruditas del momento, como el marques de Paulmy y Dom Clement, entre otros. Y por otro, el Cabinet mostraba un interes confeso por planificar objetivos a largo plazo, basados en la division interna del trabajo historico y en clara linea de continuidad con los trabajos desarrollados por los benedictinos.

Ahora bien, un proyecto como este comportaba serias dificultades, sobre todo en un contexto marcado por el caracter fuertemente patrimonial de los depositos. De hecho, Moreau conocia a la perfeccion este problema (22); de ahi su decision de solventar esas dificultades apelando a la colaboracion estrecha con los benedictinos (23), los unicos que gozaban de los recursos necesarios para poder explorar los depositos eclesiasticos del reino. La replica no se hizo esperar, tal como se pone de manifiesto en la carta dirigida por esta congregacion al ministro Bertin:
   Nous nous flattons que la congregation de Saint-Maur peut etre
   cette societe. Elle a dans son sein une foule de religieux
   accoutumes a debrouiller le cahos des titres (...) Independamment
   de ce premier avantage, Monseigneur, nous sommes en etat de
   distribuer des religieux savants et laborieux dans toutes les
   maisons de notre ordre, soit dans les villes, soit a portee des
   grandes seigneuries et des monasteres oo se trouvent des depots de
   chartes et de monuments, et par la nous pouvons couvrir toute la
   France de travailleurs (...) (24).


Asi, una vez garantizada la colaboracion erudita de los benedictinos, Moreau trato de organizar su empresa dividiendo la busqueda en tres tipos de investigaciones:

1/ En primer lugar, los equipos centrados en explorar los cartularios y los depositos provinciales. Para lo cual era necesario el apoyo inestimable de las cortes provinciales y de la administracion real, tal como se pone de manifiesto en el envio de las distintas circulares dirigidas a los intendentes de provincias y a los procuradores generales de las camaras de cuentas (25). De ese modo, se trataba de informar a los intendentes provinciales del proyecto de deposito general de las leyes establecido por el Cabinet, asi como de difundir la funcion especifica que les asistia a sus cargos en relacion a la mejora y a la organizacion de dicho proyecto, ya fuese proporcionando informacion general acerca del numero de depositos provinciales o bien precisando su localizacion especifica, sus parroquias o el nombre de sus propietarios.

Toda esa informacion era utilizada despues por el Cabinet con el objetivo de que sus eruditos pudiesen tener conocimiento del estado general de los depositos en una provincia determinada. El resultado fue sorprendente: en apenas un cuarto de siglo (1764-1789) el depot ascendia a mas de 50.000 cartas y diplomas relacionados con la historia institucional del reino de Francia (26), lo cual atestigua un trabajo exhaustivo a lo largo de los depositos -civiles y eclesiasticosrepartidos por la geografia provincial francesa (abadias, castillos, colecciones particulares, cortes soberanas, ciudades, etc.).

2/ En segundo lugar, la formacion de equipos dedicados a la exploracion de los depositos extranjeros. Es sabido que las cartas y otras piezas documentales no siempre se encuentran en el propio territorio: con frecuencia sucede que hay fuentes extranjeras que interesan para la historia del reino. Tales documentos; sin embargo, solo podian ser recopilados a traves de un apoyo institucional orientado a financiar las exploraciones en los depositos extranjeros (27). En este caso, merece la pena recordar dos de las misiones mas importantes de la epoca: el viaje de L. G. de Brequigny a Londres y el de G. La Porte du Theil al Vaticano. Ambos se enmarcan en el proyecto perseguido por Moreau, con la diferencia de que tales eruditos habian insertado sus propositos iniciales en otras instituciones archivisticas y en proyectos intelectuales diferentes (28).

En cuanto al viaje de Brequigny el objetivo requerido por el Cabinet era claro: se trataba de obtener toda la informacion posible sobre la historia politica del reino. Para ello se instalo en Londres a este academico y a seis copistas mas, de manera que una vez alli, examinando las bibliotecas y los depositos mas relevantes (Tour, el Echiquier, el cartulario del British Museum o las bibliotecas Cotoniana o Harleiana), los eruditos recogieran aquello que pudiese esclarecer la politica exterior de Francia, su administracion interior, el dominio del rey e incluso la historia civil y religiosa (29).

El resultado no pudo ser mas alentador: en dos anos (1764-1766) se habia copiado un total de mas de 7.000 piezas relativas a la historia de Francia, de las cuales cabe mencionar los titulos que atanen a los derechos del rey, las antiguas leyes municipales de las ciudades de Francia sometidas a dominacion inglesa, las piezas relativas a viejos tratados entre los reinos, las ordenanzas de reyes franceses o las instrucciones de los embajadores de Inglaterra en Francia, entre otras cosas (30). Todo lo cual, como indica Xavier Charmes, constituye uno de los primeros fondos del Cabinet des chartes y, despues, con la supresion del gabinete tras la Revolucion francesa, un importante tesoro de la seccion de manuscritos de la Biblioteca Nacional (31).

Y lo mismo se advierte en el viaje de La Porte du Theil al Vaticano. Aprovechando la circunstancia de que Roma era un centro de negociaciones politico, el Cabinet des Chartes encomendo la mision de explorar sus mas celebres bibliotecas. Dicha mision recayo en la persona de La Porte du Theil, miembro de la Academie des Inscriptions et Belles-Lettres. En realidad, no era la primera vez que se realizaba una inmersion a estas bibliotecas; de hecho, parte de ellas ya habian sido exploradas por los monjes benedictinos, cuando Mabillon y otros eruditos (E. Baluze o B. de Montfaucon) buscaban piezas relativas al derecho de regalia en el conflicto entre Luis xiv y la Santa Sede. Pero ahora el proyecto se enmarcaba en otro tipo de circunstancias: se trataba de una compilacion ambiciosa, ya que la copia sistematica de manuscritos constituia un aporte ineludible para la legitimacion politica de la monarquia, pero tambien para su practica administrativa. La exploracion duro cerca de diez anos, de 1776 a 1786, y en ella La Porte du Theil distribuyo su exploracion en cuatro fondos diferentes, de los cuales cabe destacar los archivos de San Pedro en el castillo de Saint'Angelo, en donde se pudo transcribir una inmensa coleccion de cartas papales relacionadas con la historia de Francia, y en especial con el periodo en el que se gesto la doctrina de la independencia de los reyes de Francia, de Inocencio iii a Bonifacio viii32. El exito no se hizo esperar: cerca de 8.000 copias de cartas papales y las noticias de 2.000 manuscritos relacionados con la historia del reino frances (33).

3/ Y por ultimo, Moreau promovio la organizacion de investigaciones centradas en los archivos literarios y administrativos de Paris. La Bibliotheque du Roi fue uno de los primeros depositos en explorarse, a lo cual siguio el registro parcial del Tresor des Chartes y otras instituciones importantes como el Parlamento de Paris. De este ultimo, Moreau encargo a Chevreuil, archivista del capitulo de Notre-Dame, la transcripcion integra de los Olim y los Judicata, ademas de otros documentos pertenecientes al parlamento de Paris (34).

Asimismo, Moreau trato de incrementar el depot a traves de la compra de importantes colecciones privadas. Los ejemplos fueron numerosos, empezando por los titulos reunidos en la coleccion Blondeau, la seleccion de piezas procedentes del parlamento del Franco-Condado o la adquisicion de la Biblioteca de Saint-Pelaye en 1781 (35).

4. Le Roi au-dessus de tout: las publicaciones paralelas del Cabinet des Chartes

Pero el Cabinet des chartes no solo dedico sus esfuerzos a la copia de piezas en el depot des chartes. Contribuyo, asimismo, a desarrollar las obras iniciadas anos antes por otras instituciones eruditas, especialmente las de la congregacion benedictina de Saint-Maur y la Academie des Inscriptions et Belles-Lettres. Obras como la Table chronologique des diplomes, titres et chartes concernants l'histoire de France, el Rymer francais, el Journal des Savants, el Recueil des Ordonnances des Rois de France, el Recueil des historiens de France, el Art de verifier les dates, la Nouvelle collection des Conciles o las Lettres d'Innocent III, son solo algunos de sus titulos mas relevantes.

Nuestro objetivo en el presente epigrafe no es analizar el contenido de tales obras; basta con centrarse en algunas de ellas para tomar conciencia de su proposito y de los cambios de direccion de las que fueron objeto. El caso de la Table chronologique des diplomes, titres et chartes concernants l'histoire de France, el Rymer francais es bastante claro al respecto. Comenzada en 1769 por la Academie des Inscriptions et Belles-Lettres, la obra nace con una vocacion practica: se trataba de un catalogo minucioso de titulos (36) que permitiese a los jurisconsultos la localizacion de los diplomas versados en la historia de Francia (37). El primer volumen se remontaba a 1769, y los dos restantes se sucedieron entre 1775 y 1783, respectivamente. Su preparacion fue decisiva, ya que los manuscritos previos al primer volumen sirvieron de base para la organizacion inicial de los fondos del depot des chartes. Posteriormente, como consecuencia de la institucionalizacion progresiva del Cabinet, Moreau anexiono la direccion de la obra y se encargo de su continuacion hasta el cuarto volumen, que se publico en 1789 (38).

En la misma linea cabe recordar la anexion del Recueil des ordonnances des rois de France, un trabajo compilado originalmente por la Academie des Inscriptions ... y finalizada despues por el Cabinet (39). Considerado en su aspecto historico, el Recueil ... respondia al encargo del canciller Pontchartrain de exigir a los jefes de las cortes que movilizasen todos los recursos disponibles para la busqueda y la transcripcion de las ordenanzas registradas en sus depositos (parlamentos, consejos superiores, Camara de cuentas, Corte de Ayudas) (40). El objetivo era acabar con la dispersion documental y compilar las ordenanzas en un solo cuerpo legislativo, a fin de que los tribunales monarquicos pudiesen disponer de una compilacion unitaria en materia juridica (41). Para ello Pontchartrain y sus sucesores (d'Aguesseau, Bertin) delegaron dicha tarea en manos de los academicos y otras personas procedentes de la jurisprudencia. Los dos primeros volumenes databan de 1723 y 1729, respectivamente, siendo E. de Lauriere y D. Secousse los encargados de realizar su preparacion. Mas tarde los volumenes fueron sucediendose gracias al trabajo de L. de Vilevault y G. de Brequigny, hasta que llego la Revolucion francesa, momento este en el que la empresa se detiene para retomarse en 1811, a partir del volumen 15 de la obra. Pese a ello, el Recueil no fue la primera compilacion de ordenanzas reales: antes de su aparicion hubo multiples intentos similares, pero muchos de ellos fueron confusos e insuficientes (42). El Recueil trataba pues de colmar esas deficiencias, presentandose como una compilacion definitiva, fruto de una movilizacion sin precedentes en donde la institucion monarquica afirma su primacia frente a la multiplicidad de los derechos y las legitimidades nobiliares. Prueba de ello es la seleccion que integra la estructura del libro: solo aparecen aquellas ordenanzas cuya fuente de legitimidad es la monarquia, dando asi la impresion de que la totalidad de la historia del derecho no es sino la historia de las prerrogativas juridicas acumuladas por la monarquia en el proceso de su desarrollo historico. Todo lo cual conlleva un efecto de reduccionismo importante, al tiempo que permite una presentacion desinteresada de la institucion monarquica, tal como se refleja en su critica de los poderes con legitimidades diferentes (corporaciones, cuerpos), los cuales se contemplan como fuente de arbitrariedad y desorden (43).

Por ultimo, cabe mencionar las anexiones de ciertos trabajos iniciados por la Congregacion benedictina de Saint-Maur, como el Recueil des historiens de France y el Art de verifier les dates. Y algunos otros, quiza menos relevantes, procedentes de eruditos cuyos trabajos habian pasado a depender de la direccion del Cabinet des Chartes, como La Porte du Theil (miembro de la Academie) y sus Lettres d'Innocence Iii o Dom Brial (benedictino) y su Nouvelle collection des Conciles. Todo ello se puede interpretar en clara continuacion con la historia erudita de Mabillon y de los benedictinos, pero con una importante diferencia: ahora el trabajo realizado por el Cabinet revela una osmosis total entre el campo politico y el campo de la erudicion historica, al punto de servir esta ultima a las necesidades practicas de la maquinaria administrativa. Ya no es cuestion de trascribir las fuentes en inmensas compilaciones eruditas, al estilo del siglo xvii; ahora se trata, mas bien, de unificar esos materiales con el objeto de constituir un deposito legal subordinado a los intereses y a las prerrogativas legislativas de la monarquia.

En palabras de Moreau:
   Reunir dans un meme depot tous les monumens historiques de la
   France est une chose impossible; mais le Ministre (Bertin) a voulu
   essayer s'il le seroit egalement de rassembler une espece de carte
   generale de ces monuments, quelque chose qui les representa, en un
   mot, un etat general d'apres lequel les savans puissent connoitre
   leur route et n'avoir plus qu'a verifier l'exactitude des
   recherches que l'on auroit commence a faire pour eux. C'est cette
   idee qui a donne lieu a l'etablissement d'un depot general des
   chartes. Il n'est peutetre encore qu'a son berceau: notre
   etablissement est peutetre encore tres imparfait, et c'est pour le
   perfecctioner que le Ministre vous rassemble (...) (44).


El depot des chartes debe convertirse asi en una representacion de todos los depositos del reino. Un espacio donde puedan consultarse los nombres y las nomenclaturas de todos los archivos, pero tambien informaciones actualizadas sobre el estado de las investigaciones, asi como copias de las piezas mas interesantes e inventarios de lo que aun esta por realizar. Tal es el objetivo del 'deposito general de las leyes':
   construir un observatorio de la memoria de la legislacion francesa,
   al tiempo que formar un aparato con el cual mejorar la eficacia
   politica de la administracion. Gracias a la creacion de este
   deposito los oficiales podrian favorecer el rigor y la agilidad
   interna del aparato administrativo, al disponer de una herramienta
   archivistica con la cual pueden conocer -de manera mas rapida y
   ordenada- los antecedentes juridicos de los asuntos que estan
   tramitando, asi como ejecutar un control jerarquizado de las
   actividades gubernativas o judiciales pasadas (45).


5. El proyecto de reforma juridica y la disputa con los parlamentos

La cuestion de la compilacion de fuentes constituye un aspecto basico en el desarrollo de la ciencia historica. Ahora bien, esta compilacion no se produce en el vacio, no es algo que responda al desarrollo de un saber (la erudicion) desmaterializado, capaz de auto-engendrarse por si mismo, sin mas referencia que su propia dinamica interna (46). Al contrario, su constitucion presupone un espacio de fuerzas especifico, a traves del cual la coleccion y preparacion de fuentes deviene un arma arrojadiza: de ahi el caracter concertado de la misma, y de ahi tambien el hecho de que la monarquia no haya escatimado gastos en orden a promover una politica orientada a la compilacion y la centralizacion documental.

Asi pues, la actividad erudita vinculada al depot des chartes, responde en realidad a una necesidad de marcado caracter politico. Para verlo es preciso ubicar esta empresa en relacion al espacio de luchas en el que los actores producen y utilizan los discursos. De ese modo, la cuestion parece clara: el depot des chartes no es solo una herramienta de caracter centralizador, encaminada a poner fin a los desbarajustes internos que aquejan a la maquinaria judicial del Antiguo Regimen; junto a esto se perfila tambien otro objetivo, no menos relevante, que hace del depot un arma destinada a combatir las pretensiones juridicas que acompanaron a la actividad parlamentaria en el transcurso del siglo xviii.

El objetivo de las paginas siguientes tratara de poner de manifiesto este conjunto de confrontaciones. Abreviando en exceso, cabe decir que el motivo de la disputa es la discusion en torno a la facultad legislativa, en torno a quien detenta la soberania en materia de produccion e innovacion legislativa. A este respecto, se podian distinguir dos posturas claramente definidas:

1/ Por un lado, la pretension politica de los parlamentos, segun la cual el ejercicio basico de la autoridad legislativa pasaba por la participacion del parlamento en los actos legislativos del reino, a traves de la promulgacion juridica de la ley en el registro.

2/ Y por otro, la postura defendida por la institucion monarquica, marcada por las pretensiones absolutistas que caracterizaron a las administraciones reales desde el siglo xvii. En esencia, esta postura defendia un tema clasico de la tradicion legista, segun el cual la indivisibilidad de la autoridad legislativa constituia un aspecto irrenunciable del poder soberano. Este ultimo no podia recaer en dos instancias a la vez: el poder politico debia tener una sola fuente de autoridad. Asi, se cuestionaba el poder parlamentario y sus teorias de la participacion (remontrances) en los actos legislativos. El objetivo esencial de esta postura consistia en hacer valer el derecho de la institucion monarquica a la innovacion legislativa, un derecho que planteaba la prioridad politica del monarca frente a (por encima de) la tradicion y los mecanismos de promulgacion juridica (registro) detentados por los parlamentos.

Ambas posturas constituyen un ejemplo claro de como el campo politico recurre a la historia para justificar la naturaleza de sus respectivas posiciones. Veamoslo con detalle. Comencemos por la actividad legislativa de los parlamentos.

Lo primero que merece la pena resenar es que las propuestas de los parlamentos no son el producto de una voluntad circunscrita al siglo xviii; al contrario, la existencia de tales facultades se remonta al siglo xiv, cuando las cortes soberanas disponian de un derecho de amonestacion legislativa (remontrance) sobre las lettres patentes emitidas por el monarca (47). En aquel momento la monarquia planteaba un modelo de gobierno basado en un gran conseil, lo cual suponia la existencia de una tradicion legislativa fundada en el dialogo entre los parlamentos y el poder monarquico. No obstante, este tipo de dialogo se vio progresivamente interrumpido tras la llegada de las distintas administraciones (Colbert, Pontchartrain ...) absolutistas. En efecto, fue ahi cuando se origino un contexto politico marcado por el silenciamiento de las pretensiones de los parlamentos. Estos ultimos dejaron de tener protagonismo juridico en la epoca de Luis xiv, al punto de que su poder de amonestacion, vestigio de la Baja Edad Media, se vio limitado debido al desarrollo de las ordenanzas decretadas por J. B. Colbert. El ejemplo emblematico se encuentra en la Ordonnance civile touchant la reformation de la justice de 1667. Ahi se puede observar una voluntad manifiesta de querer protocolizar los plazos de tiempo dedicados al registro y la amonestacion de los parlamentos. Se estipulaba, en concreto, un limite de tiempo definido para ello, pasado el cual, las cartas y las ordenanzas emanadas del rey serian consideradas legales, siendo publicadas y enviadas por los procuradores generales a las jurisdicciones subalternas (48). Mas tarde, en 1673, la pretension de limitar el margen de autonomia del cual gozaban los parlamentos se vio acrecentada por la decision del 24 de febrero, en la cual se trataba de restringir con mayor contundencia las disposiciones fijadas en la ordenanza de 1667. Esto no significaba sin embargo la prohibicion de las facultades consultivas de los parlamentos, pero si su limitacion mediante una serie de disposiciones encaminadas a priorizar la finalidad del registro por encima de la amonestacion (remontrance). Por supuesto, las amonestaciones parlamentarias siguen siendo posibles, pero solo tras una aceptacion previa a traves del registro simple de las leyes.
   Voulons que nos cours ayant a enregistrer purement et simplement
   nos lettres-patentes sans aucune modification, ni autres clauses
   qui en puissent surseoir ou empecher la pleine et entiere
   execution; et neanmois oo nos cours, en deliberant sur lesdites
   lettres, jugeroient necessaires de nous faire leurs remontrances
   sur le contenu, le registre en sera charge, et l'arrete redige,
   apres toutefois que l'arret d'enregistrement pur et simple aura ete
   donne, et separement redige (...) (49).


Todo esto estuvo vigente hasta el final del reinado de Luis xiv, momento este en el que se asiste a un restablecimiento del poder legislativo y de las viejas facultades parlamentarias. La fecha del cambio lo marca el ano 1715, cuando Felipe de Orleans firma una serie de acuerdos en los que se restituye el derecho a realizar amonestaciones antes del registro y la publicacion de las leyes.
   [...] A ces causes, voulons et nous plait, que lorsque nous
   adresserons a notre cour de parlament des ordonnances, edits,
   declarations et lettres patentes emanes de notre seule autorite et
   propre mouvement, avec nos lettres de cachet portant nos ordres
   pour les faire enregistrer, notre dite cour, avant que d'y
   proceder, puisse nous representer ce qu'elle jugera a propos pour
   le bien public de notre royaume; et ce dans la huitaine au plus
   tard du jour de la deliberation qui en aura ete prise, sinon a
   faute de ce faire dans ledit temps, il y sera par nous pourvu ainsi
   qu'il appartiendra, derogeant, a cet egard, a toutes les
   ordonnances, edits et declarations a ce contraires (50).


Como contrapartida, el duque conseguia un apoyo explicito por parte del parlamento para que invalidase el testamento de Luis xiv y le nombrara regente hasta la mayoria de edad de Luis xv. Ahora bien, nada de esto hacia sospechar que lo que habia sido un acuerdo positivo para ambos, con el tiempo, se convertiria en el principal escollo para la autoridad legislativa de Luis xv. En efecto, tras la muerte de Luis xiv la estabilidad politica cayo de manera considerable. Una buena parte de los parlamentos adopto una postura critica, iniciando asi un ciclo de luchas que alcanzaria su maximo apogeo en la segunda mitad del siglo xviii, al punto de convertirse en ciertos momentos en un verdadero contrapoder frente al absolutismo legislativo. En este sentido, los parlamentos de Francia pusieron en marcha un sinfin de medidas con el objeto de bloquear los intentos de reforma legislativa de la monarquia, ya fuese a traves del rechazo explicito al registro, ya fuese mediante amenazas de dimisiones colectivas, o bien a traves de las cesiones temporales de servicio o la redaccion de informes opuestos (remontrances) a las ordenanzas (51).

Por su parte, la monarquia tampoco permanecio indiferente: existieron numerosas estrategias orientadas a neutralizar el poder de los parlamentos, tales como la emision de lits de justice, lettres de cachet o medidas de caracter represivo, como el exilio obligado de parlamentarios, lo cual trajo consigo el recrudecimiento del ciclo de luchas iniciado a comienzos de siglo, tal como atestigua la hostilidad de los parlamentos provinciales (Rouen, Grenoble, Toulousse, Bretagne, etc.) a la practica de las lettres de cachet:
   [...] Justice et liberte! voila, Sire, le principe et le but de
   toute societe, voila les fondaments inebranlables de toute
   puissance; (...) L'usage des "lettres de cachet" renverse toutes
   ces idees. Par lui, la justice n'est plus qu'une chimere, (...) le
   consentement du peuple a l'usage des lettres de cachet serait donc
   incompatible avec l'usage de la raison, mais la raison est l'etat
   naturel de l'homme comme la societe, l'usage des lettres de cachet
   repugne donc a la nature de l'homme, et comme raisonnable et comme
   sociable (52).


Llegados a este punto, cabe retomar la clave que abria el epigrafe. En efecto, ?que relacion guardan tales luchas con la perspectiva de la produccion historiografica? ?Existe alguna conexion? La respuesta es afirmativa: tanto mas porque, en ultima instancia, la ley, en ese contexto, se asemeja a un terreno de lucha, en el cual distintos agentes pugnan entre si por apoderarse de aquello que les otorga poder sobre la definicion del derecho. En esa lucha, sin embargo, ambos partidos se retrotraen a tradiciones politicas constituidas, las cuales echan mano de la historia con el objetivo de buscar precedentes que viniesen a justificar la consistencia de sus respectivas tentativas.

Tanto los parlamentos (1) como el partido del rey (2) se encuentran comprometidos en una lucha dentro del campo juridico: ambos utilizan la historia (la erudicion) como un arma para pensar (y legitimar) la institucion de la que forman parte; no obstante, cada uno de ellos lo hace de manera distinta, lo cual atestigua el hecho de que la realidad del campo juridico en aquel momento no es mas que una lucha de toma de posiciones en la que cada parte trata de imponer su construccion legitima de la institucion, y a traves de ella, su poder sobre la misma. De hecho, hariamos mal en interpretar el mundo de los juristas como una realidad unitaria. Por lo general, se tiende a comprender a estos ultimos como fieles partidarios del absolutismo monarquico, pero tal opcion, como senala P. Bourdieu, es tan solo una parte de la verdad, representa una fraccion del campo juridico, no el todo. Asi, junto a los legistas, pero en clara relacion de competencia, se situaban aquellos juristas orientados a promover la limitacion del poder monarquico en beneficio de las reglas defendidas por la tradicion parlamentaria (53). Algo parecido, aunque de manera menos detallada, parece sugerir M. Foucault (54) cuando senala la correspondencia entre la teoria del derecho y la legitimidad del poder real, en el sentido de que es siempre el personaje real, el monarca, el problema fundamental del pensamiento juridico, ya fuese con el objeto de legitimar su posicion, ya fuese para limitar su poder de acuerdo a reglas de derecho precedentes.

1/ El ejemplo del discurso parlamentario es claro al respecto. Este ultimo, al igual que los discursos legistas, busca en la historia los precedentes (especialmente juridicos) que vienen a confirmar la antiguedad de sus tentativas. La obra de Louis Adrien Le Paige constituye el caso tal vez mas emblematico. Es ahi donde se puede encontrar la defensa mas refinada de la lucha parlamentaria, y todo ello a traves de un ejercicio de erudicion historica en el que la busqueda de los origenes viene avalada por un suministro variopinto de pruebas historicas (legislativas, jurisprudenciales) extraidas de los actos oficiales (55). Tales investigaciones encuentran su sancion definitiva en las Lettres historiques sur les fonctions essentielles du Parlement (56), donde Le Paige brinda una defensa historiografica del derecho de amonestacion (remontrance) reclamado por los parlamentos. Para ello se remonta hasta las monarquias merovingias, con el objeto de plantear una continuidad pseudo-imaginaria entre las asambleas de los francos y las funciones legislativas de los parlamentos (57). De ese modo, Le Paige nos invita a pensar la historia legislativa en otros terminos: asi, en lugar de promover una vision acorde a las exigencias absolutistas, el abogado plantea un enfoque en el que la monarquia aparece retratada como una instancia que nunca ha legislado con autonomia; antes al contrario, su poder siempre permanecio en connivencia con las instituciones parlamentarias, las cuales son contempladas como el contrapeso politico a la institucion monarquica. Asi pues, la realidad parlamentaria esta para limitar el poder real, no solo para registrar sus leyes, sino para verificarlas o cuestionarlas a traves del derecho de amonestacion. Sobre este tema notese el tono de denuncia que adquieren las palabras de Le Paige cuando reconoce el significado del registro en el siglo xviii.
   Il est donc evident qu'une simple transcription sur le Registre du
   Parlament n'est pas cet enregistrement veritable, necessaire a
   toute Loi, pour devenir Loi publique dans l'Etat. Or c'est
   neanmoins oo tout se reduit a cet egard dans un Lit de Justice.
   Donc on a raison de tenir ces Loix pour non registrees, puisqu'en
   effet, elles ne le font pas. Ce n'est que la deliberation &
   l'applaudissement a la Loi, qui constitue l'enregistrement; (...)
   Donc il n'y a point d'enregistrement veritable, puisqu'en effet on
   n'y delibere point; [...] (58).


Desde este punto de vista, el parlamento (los parlamentos) no trata de usurpar el poder legislativo, que pertenece al poder real, pero si concurrir a su legitimo desarrollo por medio de un acto basado en el derecho de verificacion. Asi pues, en tanto que organos de consejo, los parlamentos detentan un derecho de amonestacion previo al registro de las leyes, lo que significa que la idea de registro, tal como era utilizada por los parlamentarios, implicaba la posibilidad de cuestionar la voluntad primera del rey, toda vez que esta no se adecuase a la dialectica procedimental del aparato de justicia parlamentario. Vease al respecto la remontrance de parlamento de Paris el 11 y 13 de abril de 1788:
   (...) le droit de verifer les lois n'est pas celui de les faire,
   mais si l'autorite qui fait la loi pouvait encore supleer ou jener
   la verification, celle-ci n'etant plus qu'une precaution derisoire
   ou qu'une vaine formalite, la volonte de l'homme pourrait remplacer
   la volonte politique et l'Etat tomberait sous la main du despotisme
   (59).


Segun La Paige, registrar no consiste simplemente en dar a conocer los edictos a los magistrados intermedios, registrar es algo mas que una mera formalidad: se trata de un proceso en el que los altos magistrados desempenaban un papel activo. De manera que un edicto solo podia convertirse en ley a condicion de instaurarse un proceso previo de verificacion legislativa que acreditase la conformidad de la decision real con la legalidad precedente. En ausencia de este proceso de mediacion tecnica ejercido por los profesionales del derecho, la ley (el edicto, la lettre patente emitida por el rey), carecia 'por si sola' de fuerza vinculante, dado que no se ajustaba a los mecanismos procedimentales exigidos por lo que los parlamentarios llamaban la tradicion legislativa francesa (60).
   La seule volonte du Roi n'est pas une loi complete; la simple
   expression de cette volonte n'est pas une forme nationale; il faut
   que cette volonte, pour etre obligatoire soit publiee legalement;
   il faut, pour qu'elle soit publiee legalemente, qu'elle ait ete
   libremente verifiee: elle est, sire, la Constitution francaise,
   elle est nee avec la Monarchie (61).


2/ Por su parte, la monarquia tambien recurrio a la historia para justificar sus prerrogativas politicas, sobre todo para legitimar su derecho a la innovacion legislativa. ?Como entender si no el desarrollo de los trabajos relacionados con la tradicion legista, pero tambien el de aquellas otras practicas, de indole historico-erudito, volcadas en la critica, la copia y la publicacion sistematica de fuentes relativas a la historia de Francia? Es este ultimo caso lo que nos interesa, dado que es ahi donde se constituye una parte importante de la infraestructura documental que hizo posible el desarrollo de numerosos materiales utilizados por la investigacion historica del siglo xix.

Asi pues, la publicacion de fuentes historicas no es una actividad que responda a una mera curiosidad intelectual. Su aparicion denota una clara estrategia de conflicto, al oponerse al registro y a la maquinaria procedimental defendida por los parlamentos. Con ella no solo se evita la necesidad de una mediacion parlamentaria sino que se abre una via para la innovacion legislativa, una via, asimismo, dictaminada desde lo alto y en clara consonancia con los presupuestos del absolutismo legislativo. En efecto, el derecho a la innovacion legislativa se basa en la idea de que los magistrados no constituyen entidades soberanas sino poderes delegados, como defiende la tradicion legista. En palabras de Jacob Nicolas Moreau, uno de sus mas fervientes y ultimos teoricos:
   Entre le Roi & les peuples, Magistrature essentielle qui ne doit
   jamais separer la puissance d'avec sa regle, & qui ne connoit la
   volonte du Souverain, que par les loix qu'il prescrit. Autour du
   trone, cette Magistrature assemble, offrant au Prince; non des
   copperateurs, mais des conseils l'eclairant sans cesse, jugeant
   avec lui, deliberant par fon ordre, lorsqu'il la provoque, lui
   obeifssant lorsqu'elle n'est plus, que depositaire & executrice de
   la Legislation royale (62).


Asi, en lugar del registro y la verificacion parlamentaria, el monarca plantea la via de la publicacion, ya que semejante medida contribuye mejor que cualquier otra al objetivo de la reforma juridica, que no es otro que la unificacion del derecho por medio del control y la publicacion de la iniciativa legislativa, la cual constituye a los ojos de los legistas un atributo exclusivo del poder monarquico. En esta linea hay que entender la respuesta del monarca a la remontrance del parlamento de Paris el 27 de junio de 1718.
   L'autorite du roi serait insuffisante pour reprimer les abus que
   causent successivement la malice des hommes et la necessite des
   temps si, se reduisant a maintenir les anciennes lois, elle n'en
   etablissant pas de nouvelles. Les unes et les autres ne subsistent
   que par la volonte du souverain et n'ont besoin que de cette
   volonte pour etre lois. Leur enregistrement dans les cours, a qui
   l'execution est confiee, n'ajoute rien au pouvoir du legislateur;
   c'en est seulement la promulgation et un acte d'obeissance
   indispensable dont les cours doivent tenir et tiennent sans doute a
   honneur de donner l'exemple aux autres sujets (63).


Todo esta disputa se entiende mejor si se considera el hecho de que la centralizacion monarquica se llevo a cabo por medio del recurso al derecho administrativo (64). Ejemplos de ello son las ordenanzas establecidas por J. B. Colbert y H. F. d'Aguesseau en el transcurso del periodo absolutista: todas ellas fueron establecidas mediante el recurso a procedimientos de caracter administrativo, lo que significaba que su composicion y su desarrollo en forma de ordenanzas era realizado por comisiones en las que intervenian miembros del Consejo del Rey, excluyendo asi a los magistrados y a todos los juristas procedentes del sector parlamentario (65).

De ese modo, el poder monarquico acrecentaba su funcion legislativa en detrimento de los parlamentos. Al protocolizar un numero creciente de dominios administrativos (comercio, marina, testamentos, etc.) la funcion legislativa tendia a recaer en manos de comisarios especiales, sin necesidad de pasar por la magistratura o los tramites de la practica juridica ordinaria. Todo lo cual exasperaba a los viejos parlamentos, quienes veian disminuir su ambito de influencia en provecho de los ministros y los agentes del consejo. Se entiende asi la publicacion y la compilacion de fuentes: en su origen, tales practicas fueron pensadas para solventar las deficiencias de la dispersion administrativa de la epoca, pero despues, a partir de 1762, esta funcion quedo articulada con un claro proyecto de reforma juridica, a fin de 'codificar' en un solo deposito el conjunto de ordenanzas particulares, propias de los diferentes sectores (marina, criminalidad, comercio, etc.) que fueron constituyendose en el transcurso de las administraciones absolutistas.

En este sentido la publicacion de fuentes (historicas y legislativas) se revela como la unica forma de reforma posible: con ella se trata de construir una manera novedosa de decir y definir el derecho, y por tanto, una manera de intervenir en el interior de un espacio (el campo juridico) cuyas reglas de juego estaban ellas mismas puestas en juego por las luchas que se sucedian entre sus respectivos agentes, a la vez complices y adversarios. Complices porque ambos fueron deudores del proceso de monopolizacion politica iniciado desde la Baja Edad Media, y en consecuencia, participes en el uso del poder frente al derecho consuetudinario. Y adversarios porque los dos agentes competian entre si para imponer las reglas que definian el uso legitimo del poder-de-decir-el-derecho.

Asi pues, en un contexto marcado por la centralizacion politica, la unica manera de afianzar la reforma era cuestionando el doble monopolio que los parlamentos tenian de la publicacion y el registro de leyes. Tal es la coyuntura que hace comprensible, en terminos socio-historicos, el desarrollo de la actividad archivistica del Cabinet des chartes. Ahora bien, ni la publicacion de fuentes ni la compilacion de leyes, fueron capaces de revertir las inercias procedimentales que caracterizaron a la practica juridica de los parlamentos. En una palabra, la compilacion y la publicacion de leyes, a la postre actividades fundamentales para el desarrollo de la infraestructura archivistica, no bastaron para lograr la unificacion del derecho civil frances (66). El 14 de agosto de 1790 un decreto sentenciaba la supresion del Cabinet des chartes ordenando la reunion de todos sus materiales (Bibliotheque de legislation, d'histoire et de droit public) en la Bibliotheque du roi (67).

6. Conclusiones

La reforma juridica no tuvo lugar como consecuencia de la actividad compiladora. Pese a ello, el Cabinet des chartes constituye un momento historiografico ineludible. Ello es asi, fundamentalmente, porque la compilacion de fuentes y de copias realizadas en el transcurso de su actividad no cayeron en saco roto. Tanto su anexion de las obras historicas como su labor de compilacion archivistica produjeron un importante contingente de materiales historicos documentales (68), la mayoria de las cuales fueron a parar a los fondos de las instituciones archivisticas surgidas tras la Revolucion francesa, si bien es cierto que reorganizados (desmembrados) en funcion de criterios arbitrarios (69). Pero tambien es importante porque a partir del analisis de las directrices que han guiado su catalogacion documental se puede reflexionar sobre los efectos de sentido que estan inscritos en tales fuentes.

El analisis llevado a cabo en el presente articulo trata de poner al descubierto algunos de esos efectos. Si el Cabinet des chartes constituye nuestro objeto inmediato de atencion no es porque se quiera celebrar sus triunfos en materia de catalogacion documental, es porque la catalogacion que el mismo realiza de las fuentes constituye un hecho susceptible de reflejar las preocupaciones ideologicas de los archivistas de la epoca (70). Asi, al circunscribir la produccion de fuentes en el espacio de luchas que atraviesa la sociedad francesa en el siglo xviii, el lector podra tomar conciencia de las condiciones en las que fueron producidos (y utilizados) los materiales (catalogos, corpus de fuentes, etc.) manejados posteriormente por la historiografia del siglo xix, al tiempo que podra visibilizar como producto historico (e historizable) el sistema de jerarquias implicito que de los hechos tenian los archivistas. Quiza merezca la pena indicar ahora, a modo de cierre, la total ausencia de reflexion sobre este tema por parte de la ciencia historica decimononica. Ninguno de los maximos exponentes en materia de metodologia historica supo integrar tales cuestiones en su reflexion sobre la heuristica (71), y al no hacerlo, tendieron a construir sus relatos historicos sobre la base de las fuentes textuales que fueron destinadas (en su mayoria) a exaltar la memoria y el derecho de los reyes de Francia. El resultado, como indica Suzanne Citron (72), no desemboca necesariamente en una historia beata y monarquica, al estilo de la historia-batalla, pero si en un tipo de relato orientado a integrar las memorias de los reyes en el devenir de la Nacion, si no como personajes a idolatrar, si, por lo menos, como agentes racionalizadores de las relaciones sociales, enemigos del particularismo aristocratico y garantes infatigables del 'interes general' (73).

El analisis del Cabinet des chartes es un intento de retomar estas cuestiones. Se trata de ver como, a traves de la actividad compiladora, se vehicula una representacion jerarquica de los objetos del saber historico, la cual recibe su evidencia y su autoridad de la funcion politica que cumple, y no de una elaboracion cientifica y reflexiva. De ese modo, la archivistica del siglo xviii fija las condiciones de la observacion historica en funcion de las convenciones delimitadas por las practicas politicas y administrativas, dando asi por sentado, el sistema de jerarquias implicito que estaba en la base de los principios que los archivistas aplicaron "espontaneamente" a la realidad documental (74): privilegio por el estudio de las fuentes encontradas en la literatura doctrinal; propension a procesar la historia en funcion de la dinamica centralizadora del poder monarquico; defensa de la continuidad organica de la monarquia frente a los intereses particularistas y feudales; promocion del interes patriotico y nacional; en definitiva, un esquema en el que la apelacion constante al factor politico (y en concreto, a la historia del poder politico) funciona como aquello que hace inteligible la explicacion del cambio historico.

De ahi la predileccion por el idolo politico, y de ahi tambien el hecho de que semejante historiografia haya ordenado los periodos historicos a partir de criterios tales como los reinados, las batallas o los gobiernos, lo cual constituye un indicio claro de que su practica de investigacion (sus marcos clasificatorios, sus estrategias explicativas) quedo aprisionada en los terminos (episodico, politico) con los que la archivistica prerrevolucionaria habia calificado los documentos. Tal es la herencia que la "maquina erudita" (75) ha legado al dispositivo disciplinar del saber historico en Francia: no solo una vasta infraestructura de fuentes y herramientas de investigacion historica (catalogos, archivos, colecciones, etc.), sino tambien un tipo especifico de materiales cuya catalogacion ha sido orquestada a partir de las exigencias propias del campo politico, lo cual hacia circunscribir la investigacion historica en el interior de los limites planteados por el uso preterito de las fuentes.

Mucho se habla hoy de la necesidad de estudios sobre la memoria historica, pero quiza sea mas interesante combinar esta demanda con la exigencia de mantener viva la memoria conceptual del proceso de produccion historiografico, esto es, de los diferentes mecanismos que han intervenido en la construccion de la memoria de una comunidad. En otras palabras, si lo que define alEstado absolutista es haber suscitado una inflacion documental sin precedentes, una proliferacion archivistica que los historiadores han empleado para acometer sus trabajos, por que no objetivar, entonces, como sugiere P. Bourdieu (76), las condiciones intelectuales y materiales en las que se llevo a cabo su produccion y conservacion. Sirva pues lo dicho como una pequena contribucion en este sentido.

https:/doi.org/10.19053/20275137.n19.2019.8585.

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Recepcion: 10/11/2018

Evaluacion: 14/02/2019

Aprobacion: 25/03/2019 Articulo de investigacion e innovacion

David J. Dominguez (1)

Universidad Complutense de Madrid-Espana

* El presente articulo esta inspirado en la primera parte de mi tesis doctoral, titulada "La Historia tiene su propia historia. Genesis de la disciplinarizacion del saber historico en Francia", que fue defendida en la Universidad Complutense de Madrid (ucm) en diciembre de 2015.

(1) Doctor Europeo en Sociologia por la ucm. En la actualidad es profesor asociado en el 'Departamento de Sociologia: metodologia y teoria' de la Facultad de Ciencias Politicas y Sociologia de dicha universidad. Ha publicado libros y articulos centrados en la historiografia y la epistemologia de las ciencias sociales, entre los cuales cabe destacar el libro Clio en disputa. El debate epistemologico entre sociologos e historiadores (1903-1908) en la editorial Dado Ediciones (2018). [e-mail] dadomi01@ucm.es (iD) https://orcid.org/0000-0002-4902-9555.

(2) P. Bordieu, Oliver Christin y P.E. Will, "Sur la Science de l'Etat", Actes de la recherche en Sciences Sociales, vol. 133, Science de l'Etat, (2000): 5.

(3) Dominique Poulot, Une histoire du patrimoine en Occident xvnf-xxf siecle (Paris: PUF, 2009), 1-24.

(4) La creacion de tales depositos se inscribe en el marco de la lucha de la institucion monarquica por la acumulacion de capital simbolico. Para ello Luis xiv opto por instaurar un procedimiento opuesto a las apropiaciones patrimoniales, creando los depots d'Etat, unos depositos cuya finalidad no era colmar la necesidad erudita, sino instaurar un sistema de archivos en el que los papeles derivados de la actividad institucional se confinasen en un sistema de archivos permanente, impidiendo asi el retorno de los mismos al patrimonio privado del dignatario, como una extension de la venalidad de su cargo. Veanse Robert-Henri Bautier, "La phase crucial de l'histoire des archives: la constitution des depots d'archives et la naissance de l'archivistique (xvie-xixe siecle)", Revue Archivum, no xvill, (1968): 141-142; Krzysztof Pomian, "Les historiens et les archives dans la France du xvine siecle", Revista Acta Poloniae Historica, no xxvi, (1972): 110-111.

(5) Este ultimo caso se refiere sobre todo a la primera actividad historico-erudita de la Congregacion benedictina de Saint-Maur, que llevo a cabo una labor al servicio de la Iglesia galicana, frente a las pretensiones absolutistas del Papado. Vease Madeleine Laurain, "Les travaux d'erudition des Mauristes: origine et evolution", Revue d'histoire de l'Eglise de France. Tome 43, no 140, (1957): 231-271.

(6) Jacques Derrida, Mal de archivo. Una impresion freudiana (Madrid: Trotta, 1997), 11.

(7) "... il est necessaire de reunir dans un espece de depot, qui demeure attache au Ministere des finances, une collection de loix a laquelle on puisse sans cesse avoir recours et qui, sur toutes les parties de l'Administration, puisse donner lieu de comparer ou les anciennes regles aux abus presens (...)" ('Memoire de Moreau sur la formation d'un cabinet de legislation au controle general des finances. Mai 1759', Collection Moreau (en adelante CM), no 285, fol. 192). Dicha coleccion se encuentra en el Departamento de manuscritos de la Bibliotheque Nationale francaise. No obstante, debido a su relevancia historiografica, muchos de sus documentos han sido recopilados en intrumentos de descripcion documental. Sin animo de ser exhaustivos, citamos ahora el de Henri Omont, Inventaire des manuscrits de la collection Moreau, (Paris: Bibliotheque nationale, 1891), 1-269. y el extenso trabajo de Xavier Charmes titulado Comite des travaux historiques et scientifiques (Paris: Imprimerie nationale, 1886), 3-448, cuyo primer tomo esta integramente dedicado a la compilacion de cartas, memorias, decretos, circulares, intrucciones y demas documentacion proveniente del Cabinet des chartes, desde su fundacion hasta su disolucion.

(8) "Veut et entend Sa Majeste que la direction de laditte bibliotheque soit confiee a un avocat auquel S. M. accorde le titre d'avocat de ses finances. Et sur le bon et louable raport qui luy a ete fait des talents, moeurs et capacites du sieur Jacob-Nicolas Moreau, avocat en sa cour de Parlament de Paris, S. M. l'a nomme et nomme a laditte place d'avocat de ses finances (...)" ('Arret du conseil portant retablissement de la place et de ses fonctions d'avocat des finances. 31 octobre 1759', CM, no 286, fol. 140.

(9) Vease 'Memoire de Moreau sur le formation d'un cabinet de legislation au controle general des finances. Mai 1759', CM, no 285, fol. 192.

(10) "Ce cabinet une fois forme et mis en ordre, l'avocat des finances se propose de composer sur chaque matiere des traitez ou memoires (...). Ces memoires contiendront: 1. L'historique de chaque partie de l'administration (...) 2. Les principes moraux et politiques de chaque matiere (...) 3. Le dernier etat de la matiere, la regle actuelle que l'on doit suivre 8...) 4. Un etat et une suite des meilleurs loix sur cette matiere, avec une indice des meilleurs auteurs qui l'ont traitee (...)" (CM, no 285, fol. 192).

(11) "Memoire de Moreau sur la formation d'un depot de droit public et d'histoire. 1762", CM, no 285, fol. 55.

(12) CM, no 285, fol. 55.

(13) CM, no 285, fol. 55.

(14) En concret, vease el "Arret du Conseil qui reunit la Bibliotheque des finances et le depot des chartes, et les attache a la chancellerie de France, sous le titre de Bilbliotheque et depot de legislation, histoire et droit public. 3 mars 1781", Archives Nationales, E 2756, NO 69, en Le Comite des travaux historiques et scientifique. Tome 1, ed. Xavier Charmes (Paris: Impr. Nationale, 1886), 392.

(15) "Arret du Conseil d'Etat du roi qui attache irrevocablement a la chancellerie une bibliotheque de legislation, administration, histoire et droit public. 10 octobre 1788", CM, no 286, fol. 17.

(16) Son varias las circulares redactadas por el ministro Bertin a los intendentes del reino. De todas ellas destacamos la "Circulaire aux intendants des provinces pour leur demander de favoriser le developpement du depot des chartes", del 25 de enero de 1765 (CM, no 295, fol. 8) y la "Circulaire aux intendants des provinces", del 17 de marzo de 1769, Collection Brequigny, no 157, fol. 247, en Le Comite des travaux historiques et scientifiques, 113.

(17) "Arret du Conseil d'Etat du roi qui attache irrevocablement a la chancellerie une bibliotheque de legislation, administration, histoire et droit public. 10 octobre 1788", CM, no 286, fol. 17.

(18) "Art. I. Les differents depots qui renferment les chartes dont on entreprend la collection peuvent se reduire a ceux cy: les cabinets des curieux, les archives des gentilshommes et des seigneurs, celles des Etats, des provinces, des sieges roiaux, des cours souveraines, des eveques, des eglises, des abbaies, et communautes regulieres, et des villes et des communautes laiques" ('Instruction sur les recherches des chartes manuscrites. 14 mai 1764', CM, no 288, fol. 4).

(19) CM, no 288, fol. 4.

(20) El articulo 2 senala la necesidad de una centralizacion informativa respecto al contenido especifico de cada deposito. "Art. II. Des qu'on se sera ouvert l'acces de quelqu'un de ce depots, la premiere operation sera d'extraire la datte et le titre des chartes qui s'y trouvent, et de les envoyer a mesure au sieur Moreau (..) lequel communiquera au sieur de Brequigny, qui verifiera sur les tables des titres imprimes qu'il a dressees, si lesdites pieces sont imprimees ou non (...)" (CM, no 288, fol. 4).

(21) Blandine Barret-Kriegel, La Republique incertaine (Paris: PUF, 1988), 47.

(22) "Memoire de Moreau sur la formation d'un depot general des chartes. 12 aout 1762', CM, no 288, fol. 55.

(23) 'Appel adresse aux benedictins de la congregation de Saint-Maur (1762), CM, no 285, fol 166.

(24) 'Lettre des religieux de la congregation de Saint-Maur a Bertin. 27 juillet 1762', CM, no 285, fol. 105.

(25) Vease la 'Circulaire aux procureurs generaux des Chambres des Comptes. Janvier 1770', CM, 288, fol. 134.

(26) Posteriormente, se ofrecera la cifra de las colecciones compiladas por el Cabinet.

(27) Charles Victor Langlois, Les Archives de l'histoire de France (Paris: Alfonse Picard Editeur, 1891), II.

(28) La mision de Brequigny, encuadrada originalmente en el proyecto del ministerio de asuntos exteriores, se vio transformada por influencia del ministro Bertin. Vease al respecto la carta dirigida por Moreau al ministro Bertin, donde se trata de mostrar la importancia de la mision de Brequigny y el provecho que se podria extraer de ella para el depot des chartes. "Il (Brequigny) est persuade que les recherches qu'il va faire a l'Echiquier et a la Tour de Londres (...) ne doivent cependent enrichir que le depot de M. le duc de Praslin (...). Je pense donc que Monseigneur lui doit expliquer nettement ses intentions, et prendre arrangements pour que l'on ne nous enleve pas tout le fruit que nous pouvons tirer de ce voyage pour le depot des chartes" ("Note de Moreau a Bertin sur la mission de Brequigny a Londres. 3 mai 1764", CM, no 303, fol. 243).

(29) "Memoire de Brequigny sur l'utilite des pieces recueillies a Londres. 1768", en Collection Brequigny, no 157, fol. 263, en Charmes, (Ed.), Le Comite des travaux historiques et scientiques, 214.

(30) Esas 7000 copias fueron encuadernadas en 109 volumenes y forman los numeros 625-733 de la Collection Moreau. Vease Omont, Inventaire des manuscrits, ix.

(31) Vease la interesante introduccion de Charmes a la compilacion de documentos, Le Comite des travaux historiques et scientifiques, Tome 1, xxxii.

(32) Fruto de aquel trabajo fue la edicion de las cartas de Inocencio iii. "Extrait d'un rapport de Moreau sur les travaux litteraires. 1 mars 1788", CM, no 316, fol. 102.

(33) Omont, Inventaire des manuscrits, x.

(34) El propio Chevreuil explica los detalles de las copias realizadas de los Olim al ministro Bertin en "Lettre de Chevreuil a Bertin. 14 avril. 1779", CM, no 344, fol. 72.

(35) La descripcion de tales fondos y su ubicacion en la Collection Moreau, puede verse en Omont, Inventaire des manuscrits, xi-xiii.

(36) "La Table que j'entreprends doit renfermer le Cataloque le plus complet de tous les actes connus qui en font les fondements & les preuves" en Louis-Georges de Brequigny, Table chronologique des diplomes, chartes, titres et chartes imprimees concernant l'histoire de France. Tomepremier (Paris: Impr. Royal, 1769), vii-viii.

(37) Curiosamente la historia de Francia se reduce aqui a la historia de los diplomas y titulos reales: "Ainsi on crut pouvoir y faire entrer les Diplomes de nos Rois & les Chartes les plus interessantes, du moins jusqu'a Philippe Auguste (...)" en Brequigny, Table Chronologique, v.

(38) La edicion de los volumenes siguientes corrio a cargo de la Ecole des chartes y la Academie des Inscription et Belles-Lettres. La Table constituye uno de los mejores inventarios realizados sobre los titulos y las cartas de la monarquia francesa. Vease Dieter Gembicki, Histoire et politique a la fin de l'Ancien Regime. J.-N. Moreau (17171805), (Paris: A. G. Nizet, 1979), 139.

(39) Vease la "Memoire de Brequigny sur les recueils des ordonnances. 8 septembre 1787", CM, no 315, fol. 6.

(40) Vease Eusebe de Lauriere, Ordonnances des rois de France de la troisieme race. Premier volume, (Paris: Impr. Royale, 1723), V.

(41) Blandine Barret-Kriegel, Les Academies de l'histoire (Paris: PUF, 1988), 284.

(42) El propio Lauriere asi lo certifica en el prefacio del primer volumen: "1. Il y a eu jufques icy differens Recueils des Ordonnances de nos Rois de la troifieme race. Mais ces Recueils, & furtout les premiers ont efte tres imparfaits [...]" en Lauriere, Ordonnances des rois de France, i.

(43) Vease a este respecto la dedicatoria de Lauriere al rey en el primer volumen del Recueil. Ahi se puede observar el proposito de los jurisconsultos de mostrar el desinteres del poder monarquico: "Votre majeste verra dans ce premier volume la religion protegee, les libertez de l'Eglise gallicane soutenues, les guerres privees proscrites, l'usage barbare de commettre la verite et la justice meme au hasard des combats singuliers presqu'entierement aboli, l'authorite et les droits du Sceptre maintenus contre les entreprifes des Seigneurs, les alienations du Domaine de la Couronne juftement revoquees et les fortunes des peuples, exposees autrefois a la violence et a l'usurpation, devenue tranquilles, florissantes a l'ombre de la justice et de la puissances Royales", en Lauriere, Ordonnances des rois de France, I.

(44) "Rapport de Moreau au comite sur l'Etat et les progres de la collection des chartes. 1774", CM, no 285, fol. 110.

(45) Sobre la relacion entre archivos y centralizacion politica, veanse las reflexiones de Agustin Vivas Moreno, "Factores socio-culturales para una historia de la archivistica", Investigacion Bibliotecologica. Vol. 18, no 36 (2004): 128. Tambien el libro de Ramon Alberch y Jose Ramon Cruz Mundet, !Archivese/ Los documentos del poder. El poder de los documentos (Madrid: Alianza, 1999), 14-15.

(46) Christian Jacob, "Pour une antrophologie historique des savoirs", acceso el 10 de junio de 2015. http://www.academia.edu/774919/Pour_une_anthropologie_ historique_des_savoirs.

(47) Jacques Krynen, L'ideologie de la magistrature ancienne. Tome 1. L'etat de la justice. France. xill-xX siecle (Paris: Gallimard, 2009), 239-240.

(48) Vease los articulos ii y iv de la "Ordonnance civile touchant la reformation de la justice. St Germain-en-Laye, avril 1667", en la compilacion legislativa de Francois-Andre Isambert et al, ed, Recueil general des anciennes lois francaises, depuis l'an 420 jusqu'a la Revolution de 1789. t. 18 (Paris: Belin, Leprieur-Plon, 1829), 105-106.

(49) "Lettre-patentesportant reglement sur l'enregistrement dans les cours superieurs des edits, declarations et lettres patentes relatives aux affaires publiques de justice et de finances, emanees du propre mouvement du roi. Versailles, 24 fevrier 1673", en Isambert et al., Recueil general des anciennes lois francaises, t. 19, 72.

(50) "Declaration qui porte que lorsque les ordonnances, edits, declarations et lettrespatentes seront envoyees au parlamentde Paris pour les enregistrer, il pourra, avant d'y proceder, representer au roi ce qu'il jugeraa propos pour le bien public.. Vincennes, 15 septembre 1715", en Isambert et al., Recueil general des anciennes lois francaises, t. 21, 40-41.

(51) Krynen, L'ideologie de la magistrature, 239-240

(52) 'Remontrance sur l'exil du duc d'Orleans et l'emprisonnement du mm. Freteau et Sabatier. 11-13 mars 1788, Archives Nationales X 1B 8988, en Jules Flammermont, ed., Remontrances du Parlament de Paris au XVIIIe siecle. Tome 3 (Paris: Impr. Nationale, 1898), 714-715.

(53) Pierre Bourdieu, Sur l'Etat. Cours au College de France 1989-1992 (Paris: Seuil et Raison d'agir, 2011), 516-518.

(54) Michel Foucault, Il faut defendre la societe, Cours au College de France. 1976 (Paris: EHESS, Gallimard, Seuil, 1997), 23-24.

(55) Krynen, L'ideologie de la magistrature, 244.

(56) Andre Le Paige, Lettres historiques sur les fonctions essentielles du Parlement; sur le droit des pairs et sur les lois fondamentales du royaume, vol.1-2 (Amsterdam, 1753).

(57) Le Paige, Lettres historiques, 34-35.

(58) Le Paige, Lettres historiques, 4.

(59) 'Remontrance sur la seance royale du 19 novembre, 1787. 11-13 avril 1788, Archives Nationales XIE 8988, en Flammermont, ed., Remontrances du Parlement de Paris au XVIIIe siecle. Tome 3, 732.

(60) Krynen, L'ideologie de la magistrature, 259.

(61) "Remontrance sur la seance royale du 19 novembre, 1787. 11-13 avril 1788", Archives Nationales XIE 8988, en Flammermont, ed., Remontrances du Parlement de Paris au xvii siecle. Tome 3, 727.

(62) Jacob Nicolas Moreau, Discours sur l'histoire de France. Dedies au roi de France. Tome V (Paris: Imprimerie royale, 1778), 259-260.

(63) "Remontrance sur l'affaire de la refonte des monnaies. 27 Juin 1718", Archives Nationales X1B 8899, en Flammermont, ed., Remontrances du Parlament de Paris au XvIIIe siecle. Tome 1, 86.

(64) Barret-Kriegel, La Republique, 147.

(65) Barret-Kriegel, La Republique, 146-147.

(66) Barret-Kriegel, La Republique, 156.

(67) Omont, Inventaire des manuscrits, xiii.

(68) En su respuesta al cuestionario del diputado Le Brun, Moreau ofrece la cifra de las colecciones compiladas por el Cabinet. Asi, a fecha del 28 de noviembre de 1789, el depot des chartes contenia en total unas 50.000 cartas extraidas de 350 depositos, 221 cartas originales recibidas del deposito de Asuntos Exteriores, 49 volumenes de manuscritos relativos a la historia del Franco-Condado, 18 volumenes de las ordenanzas antiguas del parlamento de Besancon, 779 titulos y 44 volumenes de piezas de los Paises Bajos (CM, 292, fol. 142). Asimismo, contenia los fondos de la Bibliotheque de legislation, lo que permitio al Cabinet estar en posesion de 350.000 piezas de naturaleza legislativa: ordenanzas, declaraciones, edictos, cartas patentes (CM, 286, fol. 32). A ello, finalmente, habia que sumarle las diversas adquisiciones realizadas por la Bibliotheque de legislation: la biblioteca de San Pelayo, que contenia 3.162 volumenes impresos y 126 volumenes manuscritos, la biblioteca de Moreau, con 1500 volumenes, 222 registros del Parlamento y 28 volumenes, 43 volumenes de copa de los Olim y los Judicata del Parlamento, etc. (CM, 292, fol. 140).

(69) La ley del 7 de messidor del ano II establecio una serie de criterios concretos segun los cuales debian ser reorganizados los viejos fondos de las instituciones suprimidas, asi como las personas encargadas (Agence temporaire des titres) de realizar dicha seleccion. Vease Lucie Favier, La memoire de l'Etat (Paris: Fayard, 2004).

(70) Sobre las preocupaciones ideologicas de la archivistica de la epoca, vease Robert-Henri Bautier, "Les Archives", en L'histoire et ses methodes, ed., Charles Samaran (Paris: Gallimard, 1961), 1128-1129.

(71) Aunque historiadores como Monod o Langlois son conscientes de que el progreso del conocimiento historico esta relacionado con los avances en materia archivistica, sus reflexiones sobre el tema permanecen en un plano descriptivo. Sus obras, por decirlo asi, son instrumentos de descripcion documental con los cuales se informa a los historiadores de los trabajos de catalogacion existentes y de su localizacion. Sin embargo, no contienen ni una sola pagina dedicada a la reflexion sobre las tecnicas de archivo y los limites planteados por la ordenacion preterita de los archivos. Veanse Langlois, Les Archives de l'histoire de France, i-ii; Charles Victor Langlois, Manuel de bibliographie historique, I. Instruments bibliographiques (Paris: Hachette, 1896), 347; Gabriel Monod, Bibliographie de l'histoire de France: catalogue methodique et chronologique des sources et des ouvrages relatifs a l'histoire de France depuis les origines jusqu'en 1789 (Paris: Hachette, 1888).

(72) Suzanne Citron, Le mythe national. L'histoire de France revisitee, (Paris: Les editions de l'atelier, 2008), 111.

(73) Los ejemplos podrian ser infinitos y con matices, pero en la mayoria de los casos es la institucion monarquica (el "idolo politico" que denunciaba Francois Simiand) la que aparece como el agente generador de "unidad nacional". Veanse Charles Seignobos, Histoire sincere de la nation francaise (Paris: Editions Rieder, 1933), 122; o en un tono maniqueo Ernest Lavisse, Histoire de France: cours elementaire, (Paris: Armand Colin, 1913), 85.

(74) En el mismo sentido, pero tomando como caso el catalogo de fuentes de Leopold Delisle, Histoire de France, vease Christian Amalvi, "Catalogues historiques et conceptions de l'histoire", en Storia della storiografia. Volume 2 (Roma, 1982) 77-101.

(75) Michel de Certeau, L'ecriture de l'histoire (Paris: Gallimard, 1975) (2002), 104.

(76) P. Bourdieu, O. Christin, P. -E. Will, "Sur la science de l'Etat", 5.
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Author:Dominguez, David J.
Publication:Revista Historia Y MEMORIA
Date:Jul 1, 2019
Words:14803
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