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El disciplinante galan en la poesia de Quevedo.

<<The gallant disciplinant in Quevedo's poetry>>

POLEMICAS EN TORNO A LOS DISCIPLINANTES

Durante la Edad Media se produce un cambio en la concepcion del Cuerpo de Cristo clavado en la Cruz. A lo largo de los diez primeros siglos se evita la representacion de un ser sufriente, doliente (vir dolorum). Por medio de su muerte Jesus habia salvado el mundo. Su sufrimiento habia de entenderse a la luz de la Resurreccion y hasta cuando aparecia clavado en el leno sometido a los mas degradantes ultrajes su expresion no dejaba de revestir un aire triunfal.

Sin embargo, poco a poco, se va haciendo hincapie, gracias a la influencia de figuras de capital importancia como Bernardo de Claraval y Francisco de Asis, en la humanidad del Mesias, en la consideracion de que sus sufrimientos en la Pasion en nada difieren de los que hubiera podido experimentar cualquier mortal, por lo que se incrementa la devocion hacia el Jesucristo hombre, lo que generara basicamente dos actitudes en los creyentes: una penitencial, que provocara la acentuacion de la culpabilidad y la busqueda del arrepentimiento de los pecados que han ocasionado semejantes dolores en el Salvador, y otra amorosa que inclina al cristiano a identificarse compasivamente con el Dios que ha consentido en hacerse carne sufriente para liberar a sus hijos del Pecado.

Semejante clima espiritual, con el precedente del prior del monasterio benedictino de Fonte Avellana Pedro Damian (1007-1072), explica la aparicion del primer movimiento de flagelantes laicos que surgio en Perugia en 1260 y se extendio al sur, hacia Roma, y al norte, hacia las ciudades lombardas. Los efectos del movimiento sobre la sociedad fueron espectaculares (conversiones, arrepentimientos de criminales...), pero se apago con prontitud en Italia, aunque logro propagarse a Alemania, donde adquirio unos tintes preocupantes para la jerarquia de la Iglesia, ya que sus seguidores llegaron a matar a religiosos, no aceptaban la autoridad eclesiastica, se consideraban legitimados por una carta que habia descendido desde el cielo en Jerusalen pidiendo a los hombres que hicieran penitencia para evitar la inminente destruccion del mundo, y llegaban a afirmar cosas tan arriesgadas como que las flagelaciones liberaban del pecado mejor que la confesion, que se podian redimir por sus propios medios sin acudir a la Iglesia, o que bastaba acudir a sus procesiones para quedar libres de culpas (1).

Este movimiento poco a poco se fue debilitando, pero volvio a emerger con gran pujanza en Alemania, los Paises Bajos y Francia en 1348-1349, hasta tal punto que fue declarado heretico y sectario por el Papa Clemente VI (2). Ahora bien, el Papa deja claro que su condena del movimiento de los flagelantes no implica la condena de la penitencia corporal, bien sea impuesta por las autoridades o llevada a cabo voluntariamente por los propios penitentes, siempre que la practiquen dentro de unos limites razonables y con la debida discrecion.

Lo cierto es que siguieron existiendo las cofradias de disciplinantes, alentadas por personajes como san Vicente Ferrer y, en general, por los franciscanos (y mas tarde por los jesuitas), que tenian a su cargo la Tierra Santa desde finales del siglo XIV, y ampararon este tipo de penitencias a traves del fomento de las cofradias de la Santa Vera Cruz, y de la Preciosisima Sangre, que proliferaron por toda Espana, sobre todo, durante el siglo XVI, aunque algunas tienen estatutos de mayor antiguedad.

Sin embargo, muy pronto hubo teologos y humanistas que criticaron semejantes practicas. Por ejemplo, el teologo y filosofo frances Jean Gerson en su tratadito escrito en 1417 Contra sectam flagellantium senala que hay que evitar cualquier parecido del cristianismo con la idolatria, y la actitud de los disciplinantes le recuerda bastante a los sacerdotes de Baal, que se hacian cortes con las espadas y los punzones hasta provocar que saltara la sangre y, en cualquier caso, el famoso pensador considera que tiene mucho mas merito el creyente que soporta con espiritu cristiano los trabajos y sinsabores que le depara la vida que el que se magulla la espalda a latigazos (3).

Evidentemente, los erasmistas tampoco veian con buenos ojos las procesiones de disciplinantes, que estimaban que era una practica meramente exterior, ceremonial, vacia, huera, que estaba lejos de responder a un sincero fervor. Asi, Alfonso de Valdes en su Dialogo de Mercurio y Caron, coloca al primero en una privilegiada atalaya desde donde observa la conducta de los pueblos cristianos, y el dios comenta:
   Subime a la primera espera y desde alli empece a cotejar lo que
   veia en aquellos pueblos con la doctrina cristiana, y halle que
   donde Cristo mando no hacer respeto sino a las cosas celestiales,
   estaban comunmente capuzados en las terrenas; donde Cristo mando
   que en El solo pusiesen toda su confianza, halle que unos la ponen
   en vestidos, otros en diferencias de manjares, otros en cuentas,
   otros en peregrinaciones, otros en candelas de cera, otros en
   edificar iglesias y monasterios, otros en hablar, otros en callar,
   otros en rezar, otros en diciplinarse, otros en ayunar, otros en
   andar descalzos, y en todos ellos vi apenas una centella de
   caridad; de manera que muy pocos eran los que solo en Jesucristo
   tenian puesta su confianza (pp. 12-13).


Y todavia es mas explicito fray Jose de Siguenza en su obra, impregnada de ideas erasmistas, Historia del Rey de los reyes, donde, de manera concreta y clara respecto al asunto que nos ocupa, denuncia la actitud farisaica de un hombre que cree que ha dado a Dios todo lo debido y mas, porque se ha hecho cofrade de las Llagas, ha mandado pintar una Virgen de la Quinta Angustia y se disciplina todos los anos en el Viernes Santo, aunque en absoluto intente que el ansia de venganza, el odio, el rencor y el animo de lucro dejen de anidar en su corazon (4).

Y por supuesto, en el siglo XVII siguen menudeando las criticas contra los impios disciplinantes, como se observa simplemente al reparar en los comentarios que hace Covarrubias a proposito de los vocablos diciplinarse y flagelantes, donde todavia se percibe la gran alarma que produjo en el orbe cristiano la secta que hizo de las suyas por tierras alemanas en el siglo XIV, y se solicita una solucion para evitar los excesos cometidos por los disciplinantes contemporaneos del humanista toledano:
   Particularmente se usa [diciplinarse] entre los religiosos y
   personas que mortifican la carne, en remembranza de los azotes que
   Cristo Nuestro Senor padecio por nosotros. Y si esto se hace con
   las debidas circunstancias junta Dios la sangre del tal penitente
   con la suya y dale valor y merito. Pero los que se azotan por
   vanidad son necios abominables sacerdotes de Baal. Y debrian los
   prelados, como los gobernadores seculares, echar de las procesiones
   de los diciplinantes aquellos que van con profanidad, que por ser
   tan notorios los excesos que se hacen no los declaro aqui, y porque
   se me hace verguenza referirlos. En Alemania hubo una secta de
   herejes, que llamaron los flagelantes; eran grandes bellacos y
   borrachos, y asi los condenaron por tales.

   Flagelantes fueron ciertos herejes que tuvieron su principio en
   Italia, y de alli pasaron a Alemania y se extendieron hasta
   Francia. Iban pidiendo limosna azotandose y abriendose las carnes a
   azotes. Consistia la herejia de estos en que decian que para
   alcanzar perdon de los pecados era mas eficaz aquella disciplina de
   azotes que la confesion sacramental. Empezaron en el ano de mil y
   docientos y setenta y tres siendo papa Gregorio X y emperador
   Rodolfo; remediose por entonces, y volvio a retonar el ano de mil y
   trecientos y trece, en tiempo del papa Juan XXII y de Ludovico
   Barbaro emperador. La disciplina que hoy dia se usa en toda la
   Iglesia Catolica no tiene que ver con este genero de flagelantes;
   pues las cofradias della estan instituidas con bulas apostolicas y
   el intento es tan diferente que de ordinario van los cofrades
   confesados y comulgados, y si alguno hay que no procede con la
   devocion y decencia que debe no es justo que por el pierdan los
   demas.


A tenor de lo que comenta Covarrubias, en efecto, los excesos que cometian los penitentes y disciplinantes en los dias de Semana Santa debian de ser numerosos por los testimonios de diversos escritores del xvii. Por ejemplo, Francisco Santos en Las tarascas de Madrid, obra en la que se detecta un notable influjo de los poemas en torno a los disciplinantes de Quevedo, nos presenta a unos mequetrefes que han sido contratados por un mayordomo para formar una cuadrilla de alumbrantes que, lejos de mostrar contricion, tan solo se preocupan por la gala y donosura que han de tener sus ropajes (5):
   Mire V. m. (dice otro) que [las tunicas] han de ser nuevas y muy al
   uso; porque si no tienen una vara de cola, que arrastre, y muy
   ajustadas al cuerpo, no es cosa para la gente que es. Otro dice
   tambien es menester que los capirotes sean de a dos varas y cuarta
   de alto, y los cartones dobles; porque si Hueve, no se pasen con la
   brevedad de sencillos. El primero vuelve a preguntar si las hachas
   son de a cuatro pabilos. Responde el paciente mayordomo que si, a
   lo que dice uno: pues para que V. m. saque su cuadrilla muy lucida
   es menester que nos de guantes, colonias y cenidores (p. 23).


Y si en los preparativos del atuendo los guia el deseo de mostrar ostentacion para anonadar a propios y extranos6, el desfile procesional es el reino de la confusion, del caos y del desbarajuste. En definitiva, es el ambiente menos propicio para expresar un sentimiento de piedad e imbuirlo a los asistentes al acto religioso:
   Incorporanse a la procesion, que se va componiendo de alumbrantes
   tarascas; y por el camino va uno empleandose en dar con el capirote
   a cuantos pobretes ve, hasta que al dar a uno se le ase, y quita de
   la cabeza, con que descubre una cara de tarasca vinosa, obligandole
   a dar el hacha a otro, en cuanto se pone el capirote, ya hecho
   pedazos, que al levantarse se le cae la mitad a las espaldas,
   quedando como moco de pavo. Otro va pidiendo alfileres a cuantas
   mujeres ve, y clavandolas en el hacha. Otro va pellizcando, y
   tirando de los lazos a todas. Otro lleva el hacha llena de romero y
   va dando matas a las mujeres. Otro va diciendo dichos agudos como
   el, y mirando la calle que forman estas tarascas cubiertas. Pasa
   por ella un penitente, que se va azotando, con unas enaguas con mas
   pliegues que un redano de puerco, hechas de beatilla, de que podia
   hacer un babador, segun va de nino en las acciones; un capirote que
   se pierde de vista; y en el azote, una pieza de colonia negra,
   hecha como rosa, y en el jubon con una abertura, que parece ochavo
   segoviano, llevando detras cincuenta pulidos, que le acompanan
   [...] Pregunto: ?por quien se azotara este; por ostentacion, o por
   los conocidos, o por las conocidas, o por los mirones? (pp. 68-69).


Y es que, ademas, el desfile procesional para muchos penitentes era un mero pretexto para despues disfrutar de opiparas comilonas bien regadas con vino, cuando no terminaba en rinas tumultuosas en las que hacian acto de presencia las espadas desnudas y los acerados punales, con dramaticas consecuencias, como ocurrio en Madrid el 24 de marzo de 1623, en que un disciplinante flagelandose con denuedo salpico con su sangre la valona de uno de los asistentes a la procesion, el cual no se contento solo con dirigirle asperas palabras, sino que lo espero a la salida de la iglesia de Nuestra Senora de Atocha, y le asesto dos punaladas, y otra mas a un amigo del penitente, que salio en su defensa, y que, a la postre, resulto mortal de necesidad (7).

Asimismo, las peleas entre cuadrillas de penitentes, de mayor o menor gravedad, que se encontraban en una calle y discutian sobre quien debia pasar primero estaban a la orden del dia, asi como las de los encapuchados con los nobles y sus criados que eran bastante remisos a abstenerse de pasar en sus coches por los itinerarios de las procesiones, como se refleja en el mencionado libro de Santos Las tarascas de Madrid:
   Pasando iba la procesion, cuando un coche (gobernado de un
   desvergonzado cochero) dio en que habia de pasar la procesion
   atravesandola, pero una docena de penitentes, hechos un cuerpo,
   dijeron al cochero que se tuviera, o que si no, llevaria algo [...]
   Se empenaron en que habian de pasar [los del coche], pero de un
   hachazo rodo el cochero por encima de las mulas, y los del coche
   salieron a la defensa, sacando las espadas. Por cierto, buenas
   acciones, en tiempo santo (8).


Asi pues, ante tales escandalos, Carlos III, fiel al espiritu de la Ilustracion, en febrero de 1777 prohibio a los disciplinantes (9), a los empalados, y otras manifestaciones penitenciales semejantes, pues, en lugar de servir para la edificacion de las masas y contribuir a aumentar su recogimiento, eran una continua invitacion al desorden, a la desverguenza, y a la conducta licenciosa.

No obstante, todavia hoy en el pueblo riojano de San Vicente de la Sonsierra sigue existiendo una cofradia de la Vera Cruz, la de los <<picaos>>, que practica la autoflagelacion, y en la Vera de Plasencia en todas las Semanas Santas siguen haciendo acto de presencia los <<empalaos>>, que ya fueron descritos con todo detalle por Francisco Santos en Las tarascas de Madrid:
   Perdile de vista por hacer reparo en un aspado, que provocaba dolor
   penitente. Iba desnudo de medio cuerpo, llevando los brazos liados
   a la barra de hierro gruesa, con una soga de esparto; tapaba su
   cara con un pano blanco, aunque sucio, y en la cabeza una corona de
   espinas, que ya algunas dellas habian buscado sangre, por medio de
   las heridas que habian dado, mojando aquel sudor del alma el
   afligido rostro. Llevaba en la una mano un crucifijo, y en la otra
   un rosario (10).


VARIACIONES SOBRE EL DISCIPLINANTE GALAN EN QUEVEDO

En varios pasajes de su obra don Francisco de Quevedo muestra su inquina por el boato de las ceremonias religiosas, por la actitud interesada de los que mediante las oraciones pretenden alcanzar un provecho material y, en consecuencia, intentan establecer una relacion con la divinidad casi de naturaleza venal:

?Que tempestad no llena de promesas los santos y que mudanza tras ella no los torna a desnudar con olvido? !Que de toques de campanas ha ofrecido a los altares la espantosa cara del golfo y que dellas ha muerto y quitado de los mismos templos el puerto! Nacen vuestros ofrecimientos de necesidad y no de devocion. ?Pedisteis alguna vez a Dios paz en el alma, augmento de gracia o favores suyos ni inspiraciones? No por cierto, ni aun sabeis para que son menester estas cosas, ni lo que son. Ignorais que el holocausto, sacrificio y oblacion que Dios recibe de vosotros es de la pura conciencia, humilde espiritu, caridad ardiente; y esto acompanado con lagrimas, es moneda que aun Dios (si puede) es cudicioso en nosotros (Los suenos, p. 234).

En este mismo sentido, Quevedo manifiesta un odio acendrado hacia la conducta farisaica, hacia los que exhiben un aspecto exterior (11) que no se compagina con lo que alberga su corazon, hacia esos sepulcros blanqueados, a los que se refiere san Mateo (23, 27-32), que son hermosos por fuera, pero que por dentro guardan huesos e inmundicia.

Por su condicion de hipocritas los disciplinantes despiertan la ira mas encendida del escritor madrileno, por su doblez, pero tambien por su estupida ignorancia, que, como sucede con los vanagloriosos ermitanos, provoca que se ganen el Infierno a pulso a traves de los sacrificios y sufrimientos:

Vi una senda por donde iban muchos hombres de la misma suerte que los buenos, y desde lejos parecia que iban con ellos mismos, y llegado que hube vi que iban entre nosotros. Estos me dijeron que eran los hipocritas, gente en quien la penitencia, el ayuno, la mortificacion, que en otros son mercancia del cielo, es noviciado del Infierno [...] Iban estos solos aparte y reputados por mas necios que los moros, mas zafios que los barbaros y sin ley, pues aquellos, ya que no conocieron la vida eterna ni la van a gozar, conocieron la presente y holgaronse en ella, pero los hipocritas ni la una ni la otra conocen, pues en esta se atormentan y en la otra son atormentados, y en conclusion, destos se dice con toda verdad que ganan el Infierno con trabajos (Los suenos, pp. 177-178).

Atrajeron, pues, la atencion de Quevedo estos disciplinantes mal contritos, y hacia ellos dirigio su indignacion y las hirientes saetas de sus burlas, de tal manera que les dedica en su integridad tres largos poemas satiricos, los que llevan en PO los numeros 147, 712 y 72412.

Ya es sabido que para los preceptistas clasicos la satira es una poesia que pretende la reprehension de los vicios y costumbres y que, segun senala el Pinciano, y se expone en la Satira I de Persio, se distinguen dos tipos de composiciones satiricas: aquellas que fustigan las conductas en cuestion con acerbidad, como las de Juvenal, y aquellas otras que lo hacen con cierta jocosidad, como las de Horacio.

Pues bien, la primera satira quevediana (num. 147) que nos ocupa se caracteriza por su gravedad, por su tono severo. El satirico madrileno emplea los tercetos encadenados, forma estrofica prestigiada por su uso en la Divina comedia, de la que se sirvio, por ejemplo, Juan Boscan en las epistolas, Garcilaso en las elegias y el propio Quevedo en su celebre epistola dedicada al Conde-Duque de Olivares (13). Y, ademas, en ella se evocan y se amplifican episodios del Nuevo Testamento relativos al Prendimiento, Pasion, Crucifixion y Muerte de Jesucristo, materia reservada a la poesia seria (14), pues la Inquisicion veia con gran sospecha la utilizacion de textos biblicos en contextos jocosos y burlescos (15).

En efecto, en este poema el locutor poetico se dirige a un disciplinante que va desfilando en una procesion al lado de un paso en que se representa la flagelacion de Cristo y contrasta su actitud frivola con la escena sobrecogedora que ha plasmado el artista por medio de sus esculturas, destinadas a inspirar la compasion y la piedad en los que las contemplen. Lejos de ello, el falso penitente hace oidos de mercader a la voz de su conciencia y, engalanado y pomposo, con vanagloria, busca la admiracion de las gentes, y dedica su sacrificio a su dama:

La habilidad del diablo considero en hacer que requiebre con la llaga y por bien azotado un caballero (vv. 64-66).

Y cruenta oblacion de las mujeres, viviras sacrificio de unos ojos que te estiman, al paso que te hieres y te llevan el alma por despojos (vv. 118-121).

Efectivamente, disponemos de varios testimonios que reflejan que era relativamente frecuente que los disciplinantes aplicaran sus flagelaciones mas a lo humano que a lo divino, pues por diversos procedimientos se servian de su seudopenitencia publica para encandilar a las damas (16). Asi, la gala de sus atavios, el lujo de su atuendo y el de los alumbrantes que los acompanaban, ya que habia algunos que no pertenecian a ninguna cofradia y sufragaban los gastos de su cuadrilla de penitentes de luz, era para impresionar a cualquiera, segun se observa en el Entremes de la Tataratera de Pedro Francisco Lanini (17):
   MUJER   ?Tanto gastas
           en beatilla?
   LESM.              Bueno es eso,
           de cosa tan ordinaria
           me habia yo de vestir
   MUJER   ?De eso no son las enaguas?
   LESM.   Yo siempre cuando me azoto
           me he vestido de escarlata.
   COSM.   ?De escarlata?
   LESM.                 Y los que alumbran
           llevan blandones de plata.


O en el siguiente poema de Castillo Solorzano, perteneciente a Donaires del Parnaso, donde un academico de la Academia de Madrid escribe a un poeta amigo suyo que ha tenido que ausentarse para ir a Granada con el proposito de contarle como ha trascurrido la Semana Santa madrilena (Segunda parte, num. 36, vv. 49-64):
     Tal salio que anduvo un mes
   diligente en prevenir
   el diciplinante adorno
   que agrada a dona Beatriz:
   los parejos alumbrantes,
   sacados por un perfil,
   sin diferir en el talle
   del capillo al ponlevi,
   y el con mas pliegues que bolsa
   de tratante villeguin,
   y mas pausado en el paso
   que lo fue el rey don Dionis,
   iba al compas del paseo
   hecho un culto matachin,
   previniendo los abrojos
   una y otra cicatriz.


Tambien facilitaba el cortejo exitoso del disciplinante galan el llevar un habito entallado, que pudiera marcar perfectamente su cuerpo, que, por otra parte, quedaba al aire parcialmente para ser golpeado con el azote permitiendo un exhibicionismo, que, en otros contextos, era radicalmente rechazado por una sociedad como la de los Siglos de Oro, cuya ideologia oficial privilegiaba el espiritu sobre el cuerpo. Asi, en el libro cuarto de La picara Justina, se nos describe a un mozuelo, hijo de una pobre lavandera viuda, que se considera hidalgo, y alberga la pretension de cortejar a la protagonista del relato, pues tiene por seguro que lograra seducirla paseando por su calle vestido de disciplinante:
   Las partes con que yo puedo competir son con que me vea mi buen
   cuerpo, disposicion y blancura de carnes descubiertas, y aun sera
   posible que el verter mi sangre la mueva a compasion (18).


Y en efecto, tal como pensaba el holgon con aires de hidalguia, para las mujeres de la epoca constituia una autentica fascinacion el contemplar la abundante sangre de los penitentes brotando de su espalda, y era un acto de suprema galanteria el que los encapirotados con un diestro manejo de la disciplina consiguieran salpicarlas con su propia sangre, como apunta madame d'Aulnoy en su celebre Relacion del viaje de Espana:
   Van ante las ventanas de sus amantes, donde se fustigan con una
   maravillosa paciencia. La dama mira esa linda escena a traves de
   las celosias de su habitacion, y con alguna sena le anima a
   despellejarse vivo y le hace comprender lo mucho que agradece esa
   galanteria. Cuando tropiezan con alguna mujer hermosa, se fustigan
   de cierta manera que haga salpicar la sangre sobre ella, lo cual es
   una delicada atencion, que la dama no deja de agradecerles (19).


Y en identico sentido se pronuncia el Padre Isla describiendo lo irresistible que es para las mozas de la Tierra de Campos la figura del disciplinante ensangrentado:

Contemplese finalmente como llega a brotar la sangre que en algunos, si no es en los mas, parecen las dos espaldas dos manantiales de pez que brotan leche de empegar botas; como va salpicando las enaguas, como se distribuye en canales por el faldon, como le humedece, como le empapa, hasta entraparse en los pernejones del pobre disciplinante. Y digame con serenidad el mas apasionado contra las glorias de Campos, si hay en el mundo espectaculo mas galan ni mas airoso. Si puede haber resistencia para este hechizo, y si no tienen buen gusto las mozanconas que se van tras los penitentes, como los muchachos tras los gigantones y la tarasca el dia del Corpus (Fray Gerundio de Cam-pazas, i, p. 83) (20).

Da toda la impresion, pues, de que los disciplinantes se azotaban con denuedo mas por agradar a sus damas que por devota compasion hacia el lacerado cuerpo de Cristo o por dolor de sus pecados. El seudopenitente, de alguna forma, es la plasmacion perfecta del amante cortes que pretende convertirse en un martir de amor, siguiendo los famosos tratados que se remontan a la Edad Media, segun los cuales, mediante los sufrimientos amorosos, el caballero, al menos, anhelaba conseguir la misericordia de la senora que era el objeto de su pasion, con lo que, en cierta manera incurre en una especie de idolatria, tal como la que denuncia Fernando de Rojas en el incipit de la edicion de La Celestina del ano 1500 en Toledo: <<Compuesta en reprehension de los locos enamorados, que, vencidos en su desordenado apetito, a sus amigas llaman y dicen ser su dios>> (21).

No es de extranar, por lo tanto, que Quevedo en el poema num. 147 lance su ira furibunda hacia quienes, mas que mostrar sincera contricion, con los latigazos que llagan su cuerpo, estan redoblando el castigo del Cordero, por lo que son comparados con los verdugos del Mesias y con el propio Judas, ya que con su extravagante conducta han clavado un punal mas (el octavo) en el corazon de la Virgen de los Dolores.

Por consiguiente, don Francisco realza su falta de escrupulos de conciencia y su insensibilidad hacia la Pasion de Jesucristo empleando un recurso de gran difusion en la oratoria sagrada de los Siglos de Oro (22), consistente en contrastar la indiferencia del hombre, en este caso del impio penitente, que, con su actitud, agrava los padecimientos del Mesias, con la pena que experimenta la naturaleza con la muerte del Salvador, la cual provoca que hasta las propias piedras se quiebren compasivas, motivo al que dedica Quevedo varios sonetos, en especial el 151:
   De piedra es, hombre duro, de diamante
   tu corazon, pues muerte tan severa
   no anega con tus ojos tu semblante.

   Mas no es de piedra, no; que si lo fuera,
   de lastima de ver a Dios amante,
   entre las otras piedras se rompiera.


El mismo procedimiento para poner de relieve la dureza del corazon del hombre ante la Pasion y Muerte de Nuestro Senor lo emplea Francisco Santos en Las tarascas de Madrid Hace referencia el escritor costumbrista a una yerba que en los dias de Semana Santa pierde su verde intenso y se vuelve gris en senal de luto, a un arbol que llora en Viernes Santo, y a un pajaro de melodioso canto y plumaje de bello colorido, que en el tiempo de Pasion enmudece, se oculta de la vista de todos y no alza los ojos del suelo porque se lo impide el dolor por los sufrimientos y el obito de Jesucristo, para desarrollar mas tarde en unos versos el motivo de la piedra conmovida por la compasion:
   Las lagrimas que arrojaba
   recogia un pedernal
   y por solo acompanarle,
   guarda en si el tierno raudal.
   Siento, dijo, por quien sientes,
   y asi te quiero ayudar,
   pidiendote solamente,
   que dejes en mi senal.
   Las piedras sienten al ver
   a su amante Dios penar,
   y siendo dura materia,
   alli se ven ablandar.
   Y el hombre, sordo a sus quejas,
   !Oh gran Dios!, no quiere dar,
   ni el oido a la razon
   ni el sentir a tu penar.
   El tiempo siente la muerte
   de su Autor Universal,
   y las piedras se enternecen,
   y el hombre vuelve a pecar (23).


Asi pues, ante semejante actitud de absoluta indiferencia del disciplinante ante la Pasion y Muerte de Cristo, en el mismo tono grave y severo presente en todo el poema, el locutor poetico le invita a que se imagine que ya ha muerto y se encuentra en el dia del Juicio Final, y le vaticina su condenacion, porque en tal proceso siempre resplandecera la verdad, ya que Dios puede conocer nuestras intenciones mas ocultas, y nadie, por hipocrita que sea, puede enmascararselas:

Al fin conoci que iban estos arrebozados para nosotros, mas para los ojos eternos, que abiertos sobre todos juzgan el secreto mas oscuro de los retiramientos del alma, no tienen mascara (Los suenos, p. 178).

En el numero 712 el tono grave va dando paso a un estilo mas jocoso. Hacen su aparicion palabras expresivas (fulanito, citanito, cotorrerito, cholla, morcilla, morcon...'), propias del registro coloquial, de gran efectividad en la literatura burlesca, como senalaba Luzan en su Poetica:
   Mucha parte de la belleza del estilo jocoso consiste en la eleccion
   de voces ya de suyo graciosas y de modos de hablar familiares y
   burlescos (24).


Y en este mismo sentido, empiezan a prodigarse los juegos de ingenio como la paronomasia (pliegues /plegue), la antanaclasis (agudo), la antitesis (carcajada /llanto), la paradoja (tanto mas desalumbrado /cuanto mas te alumbran hoy) y el uso de metaforas radiales o acumulaciones de apodos, es decir, de varias imagenes referidas al mismo plano real (en este caso el disciplinante de marras), recurso al que se refiere elogiosamente Gracian en su Agudeza y arte de ingenio:

Son comunmente los apodos unas sutilezas prontas, breves relampagos del ingenio, que en una palabra encierran mucha alma de concepto [...] De muchos apodos juntos se hace una artificiosa definicion del sujeto, que llaman los retoricos a conglobatis, y no son otra cosa que muchas metaforas breves o similes multiplicados (t. II, pp. 146-151).

Evidentemente sigue existiendo en el autor la intencion satirica (25), la condena de la frivolidad del disciplinante, el augurio de su condenacion por estar inspirada por el diablo su conducta, pero la gravedad del tono se rebaja, se cambian los tercetos por el romance, ya no se evocan episodios de las Sagradas Escrituras como la muerte de Cristo o el Juicio Final, ni se alude a imagenes que son autenticos paradigmas del sufrimiento como la Virgen de los Dolores, sino que, por el contrario, practicamente, solo comparecen en escena personajes del Nuevo Testamento de uso frecuente en la literatura jocosa como Judas, Pilatos, el gallo, los sayones o el mal ladron (26), y el locutor poetico dirige la in mensa mayoria de sus palabras a acentuar el aspecto ridiculo del falso penitente, hasta convertirlo en un autentico fantoche.

Por ejemplo, con dos metaforas en aposicion tan chuscas como morcilla y morcon alude a su apariencia grotesca con la sangre chorreante, relacionandolo con entremes y graciosos, terminos vinculados inequivocamente con el mundo de la comedia, hace hincapie en su caracter risible, pero hay otras imagenes que todavia inciden mas en la degradacion del disciplinante, y contribuyen a poner de relieve los puntos en contacto que tienen estos individuos con otras figuras del retablo burlesco de don Francisco.

En efecto, estos galanes mal contritos tienen unas caracteristicas como son su apariencia femenina (maya, cotorrerito buido...), la suma preocupacion que muestran en el cuidado de sus ropas entalladas y profusamente engalanadas, su amaneramiento, el interes por impresionar a las damas, que recuerdan las palabras que dedica a los lindos el propio Quevedo en su Vida de la corte:

Hay figuras artificiales que usan balsamo y olor para los bigotes, jaboncillo para las manos y pastilla de cera de oidos [...] Enamoran en la comedia, donde toman entre seis un banco, civil cosa para principes; en la iglesia, donde hay concurso y fiesta (que no es gente que reserva lugares sagrados para dejar de tratar de la insolencia que llaman bizarria), son gestosos y afectados; no les mira mujer que no piensen se ha enamorado de sus gracias y buen talle (Prosa festiva completa, p. 233) (27).

Por supuesto, algo que contribuye a ese mencionado amaneramiento que exhiben los disciplinantes son los movimientos, perfectamente ensayados, que realizan al azotarse, de tal forma que convierten un acto de penitencia publica en una danza histrionica y fuera de lugar, por lo que el locutor poetico de este poema (num. 712) relaciona sus evoluciones coreograficas con bailes populares como el rastro, la zarabanda y la chacona, bailes, sobre todo los dos ultimos, que fueron tildados por los moralistas como torpes y deshonestos.

Y es que, la verdad, por los testimonios de que disponemos a proposito de sus contoneos, posturas, y juegos de muneca al aplicarse el azote, la puesta en escena de su azotamiento era para impresionar a cualquiera:

Comenzose a azotar y andar a son. La traza del disciplinante era tan donosa como gallarda, si cayera en otro sujeto. Dabase tres azotes en buen compas, y tras ellos daba otros tres gallardos pasos con el azote sobre la espalda y los brazos puestos en asa. Como el diciplinante era solo uno y el ruido tanto y el uso tan nuevo para aquella tierra, en un punto aparroquio todos los muchachos de la villa. Llegaron a mi puerta, y como no podia llamar al cerrojo, un poco antes de llegar avivo en tanta manera el ruido de los golpes, que entendi que me corria la calle algun desaforado caballo. Asomeme a la ventana, y como el diciplinante vio que yo le miraba, por me hacer favor, doblo la parada de los azotes y acorto la de los pasos, dandose a cada paso y medio seis azotes, y repicabalos a buen son (Lapicara Justina, pp. 701-702).

Tienen reglas para disciplinarse con arte, y los maestros las ensenan como se ensena a bailar o a tirar las armas [...] Para llamar la atencion y obtener la admiracion publica es preciso no gesticular mucho con el brazo, sino mover unicamente la muneca y la mano, que los golpes se den sin precipitacion y que la sangre salte sin estropear la tunica. Se producen heridas terribles sobre los hombros, de las que brotan arroyos de sangre; caminan a pasos contados por las calles (Relacion del viaje de Espana, pp. 254-255) (28).

Tanto el poema 147 como el 712 tienen un locutor exagematico, es decir, que su voz figura la voz del autor, aunque siempre es abusivo inferir una estricta identificacion entre el yo poetico y la persona real (29). Ahora bien, en el poema 724, para potenciar la comicidad, se presentan los versos puestos en boca de un locutor burlesco, un individuo enfermo de sifilis, segun lo indican sus bubas y los agudos dolores que padece en las articulaciones, y aquejado de mal de bolsa por la falta de dinero, y de mal de tripa por el hambre que esta pasando.

Ya no aparecen alusiones microtextuales ni macrotextuales a las Sagradas Escrituras, y siguen brillando los juegos de ingenio como el contrahacer locuciones hacer cuero 'emborracharse', por ejemplo, sobre la base de hacerse carne 'danarse', o el empleo de multiples dilogias como las que afloran al mencionar diferentes nombres que sirven para designar cofradias muy extendidas por toda Espana, ademas de para aludir al valor lexico que tienen dichos nombres en el lenguaje corriente:
     Cofrades de los dolores
   son, por mis bubas, mis miembros,
   de las angustias mis tripas,
   de la pasion mis deseos;
     de la soledad mi bolsa,
   pues es un puro desierto
   de metal todo acunado,
   que me acompane un momento.


El locutor burlesco refiere que como galanteador se encuentra haciendo el noviciado de amor, lo cual recuerda una vez mas los planteamientos del amor cortes en que se daba un tratamiento a la amada de caracter divino, y, por consiguiente, su amante tenia que jurar a la dama el cumplimiento de unos votos a semejanza de los de pobreza, castidad y obediencia que frailes y monjas juraban al profesar, segun recuerda Jorge Manrique en uno de los poemas mas famosos de su Cancionero:
     Porque el tiempo es ya pasado
   y el ano todo complido,
   despues aca que hube entrado
   en orden de enamorado
   y el habito recebido,
   porque en esta religion
   entiendo siempre durar,
   quiero hacer profesion,
   jurando de corazon
   de nunca la quebrantar.
     Prometo de mantener
   continuamente pobreza
   de alegria y de placer;
   pero no de bien querer
   ni de males ni tristeza
             [...],
     Prometo mas: obediencia
   que nunca sera quebrada
   en presencia ni en ausencia,
   por la muy gran bienquerencia
   que con vos tengo cobrada (pp. 18-19).


Ahora bien, este novicio de amor, con una conciencia tan laxa, segun confesion propia, que nunca ha sufrido sus remordimientos, no parece que este muy dispuesto a afrontar los tormentos a los que se refiere el poeta de Paredes de Nava en los versos anteriores.

Su dama le pide como prueba de su amor que lleve una gruesa cruz a cuestas en la inminente Semana Santa, o si asi lo preferia, que se azotara reciamente sus espaldas, peticion que debia de estar a la orden del dia por aquella epoca, pues tambien aparece en el Entremes de la tataratera de Lanini, fol. 74r:
   COSM.      !Que haya mujer
              que le pida a un hombre,
              que se saje las espaldas!
   MUJER      Mas me espanto yo de que
              haiga hombre que lo haga.
   LESM.      Dona Ines me quiere mucho.
   MUJER      Si, las muestras son muy claras.
   ITALIAN.   En la Italia no azotamo
              en la antifona.
   COSM.                     Es que pagan
              por donde pecan.
   LESM.                        Ines
              gusta de ver con la gala,
              y el aire, con que el azote
              manejo al mover las plantas.


Sin embargo, el yo poetico desestima la demanda de su dama y no se muestra dispuesto a sumar mas sacrificios a su ya dificil vida, para lo que emplea, de manera cinica, un argumento que recuerda lejanamente el que empleaba el teologo frances Gerson para criticar a los disciplinantes en su opusculo Conra sectamflagellantium consistente en afirmar que es mas meritorio soportar con resignada paciencia los sufrimientos que te depara la vida, que desollarte con la disciplina las espaldas.

Pero es que, ademas, nuestro locutor burlesco desenganado introduce en el poema un motivo omnipresente en el universo jocoso quevediano, aquel que consiste en senalar que el amor es reducible a dinero, que las mujeres son seducidas por el codiciado metal antes que por la belleza y apostura de sus galanes, o por su voluntad de sacrifico para cargar una pesada cruz de madera o llagarse las espaldas:
     A la Corte vas, Perico,
   nino, a la Corte te llevan
   tu mocedad y tus pies:
   Dios de su mano te tenga.
     Fiado vas en tu talle,
   caudal haces en tus piernas;
   dientes muestras, manos das,
   dulce miras, tieso huellas.
     Mas, si alla quieres holgarte,
   hazme merced que en la venta
   primera trueques tus gracias
   por cantidad de moneda.
     No han menester ellas lindos,
   que harto lindas se son ellas:
   la mejor facion de un hombre
   es la bolsa grande y llena (num. 726, vv. 1-16).


Y hasta la propias diosas y ninfas (Venus, Dafne, Danae ...), como femeninas, siempre estan dispuestas a recibir con buen gesto a cualquiera en sonando la bolsa, sin que pidan ningun martirio del amante para rebajar el precio que hay que pagar:
     Bermejazo platero de las cumbres,
   a cuya luz se espulga la canalla,
   la ninfa Dafne, que se afufa y calla,
   si la quieres gozar, paga y no alumbres.
     Si quieres ahorrar de pesadumbres,
   ojo del cielo, trata de compralla:
   en confites gasto Marte la malla,
   y la espada en pasteles y en azumbres.
     Volviose en bolsa Jupiter severo;
   levantose las faldas la doncella
   por recogerle en lluvia de dinero.
     Astucia fue de alguna duena estrella,
   que de estrella sin duena no lo infiero:
   Febo, pues eres sol, sirvete de ella (num. 536).


En conclusion, tras un pormenorizado analisis de las criticas que han recibido los disciplinantes en los Siglos de Oro, e incluso en epocas anteriores, he pretendido mostrar, mediante el estudio de tres poemas de Quevedo (147, 712 y 724), la satira a la que los somete el escritor madrileno desde diferentes perspectivas, grave y jocosa. Aparte de senalar, como tantos autores, que a los mal contritos penitentes los mueve mas que la devocion, la vanagloria y la hipocresia, don Francisco hace hincapie en que el lamentable espectaculo que dan en las procesiones esta provocado por su interes en agradar a las damas, dedicandoles, con una actitud que raya en la idolatria, sus sacrificios, y convirtiendose asi en una perfecta encamacion de la figura del martir de amor, que se remonta a la literatura provenzal, y que el propio Quevedo ha sacado a relucir con frecuencia en su poesia amorosa seria.

Poemas
ABOMINA EL ABUSO DE LA GALA EN LOS DICIPLINANTES (147)

     Deja la procesion, subete al paso,
   Inigo; toma puesto en la coluna,
   pues va azotando a Dios tu propio paso.
     Las galas que se quitan sol y luna
   te vistes, y, vilisimo gusano,                 5
   afrentas las estrellas una a una.
     El habito sacrilego y profano
   en el rostro de Cristo juntar quieres
   con la infame saliva y con la mano.
     Con tu sangre le escupes y le hieres;        10
   con el beso de Judas haces liga,
   y por escarnecer su muerte, mueres.
     No es accion de piedad, sino enemiga,
   a sangre y fuego perseguir a Cristo,
   y quieres que tu pompa se lo diga.             15
     No fue de los demonios tan bienquisto
   el que le desnudo para azotalle,
   como en tu cuerpo el traje que hemos visto,
     pues menos de cristiano que de talle,
   preciado con tu sangre malhechora,             20
   la suya azotas hoy de calle en calle.
     El sayon que de purpura colora
   sus miembros soberanos te dejara
   el vil oficio, si te viera agora.
     El, mas no Jesucristo, descansara,           25
   pues mudara verdugo solamente,
   que mas festivamente le azotara.
     El bulto del sayon es mas clemente:
   el amaga el azote levantado,
   tu le ejecutas, y el Senor le siente.          30
     Menos vienes galan que condenado,
   pues de la Cruz gracejas con desprecio,
   bailarin y Narciso del pecado.
     En tu espalda le hieres tu mas recio
   que el ministro en las suyas, y contigo        35
   comparado, se muestra menos necio.
     El es de Dios, mas no de si enemigo;
   tu de Dios y de ti, pues te maltratas,
   teniendo todo el cielo por castigo.
     Vestido de ademanes y bravatas,              40
   nueva afrenta te anades a la historia
   de la pasion de Cristo, que dilatas.
     ?No ves que solamente la memoria
   de aquella sangre en que la Virgen pura
   hospedo los imperios de la gloria,             45
     el cerco de la Cruz en sombra obscura
   desmaya la viveza de su llama
   y apaga de la luna la hermosura?
     La noche por los cielos se derrama,
   vistiendo largo luto al firmamento;            50
   el fuego llora, el Oceano brama,
     gime y suspira racional el viento,
   y, a falta de afligidos corazones,
   los duros montes hacen sentimiento.
     Y tu, cuyos delitos y traiciones             55
   causan este dolor, das parabienes
   de su misma maldad a los sayones.
     Recelo que a pedir albricias vienes
   desta fiereza al pueblo endurecido,
   preciado de visajes y vaivenes.                60
     Mas te valiera nunca haber nacido
   que aplaudir los tormentos del Cordero,
   de quien te vemos lobo, no valido.
     La habilidad del diablo considero
   en hacer que requiebre con la llaga,           65
   y por bien azotado, un caballero;
     y en ver que el alma entera aquel le paga,
   que capirote y tunica le aprueba,
   mientras viene quien mas cadera haga.
     Y es invencion de condenarse nueva           70
   llevar la penitencia del delito
   al mismo infierno que el delito lleva.
     Desalinado llaman al contrito,
   picaro al penitente y al devoto,
   y solo tiene sequito el maldito.               75
     Dieron credito al ruido y terremoto
   los muertos, y salieron lastimados;
   y cuando el templo ve su velo roto,
     el velo, en que nos muestras tus pecados
   transparentes, se borda y atavia,              80
   de la insolencia publica preciados.
     Considera que llega el postrer dia
   en que de este cadaver, que engalanas,
   con asco y miedo, la alma se desvia;
     y que de las cenizas que profanas,           85
   subes al tribunal, que no recibe
   en cuenta calidad y excusas vanas.
     Alli veras como tu sangre escribe
   proceso criminal contra tu vida,
   donde es fiscal Verdad, que siempre vive.      90
     Hallaras tu conciencia prevenida
   del grito a que cerraste las orejas,
   cuando en tu pecho predico escondida.
     Los suspiros, las ansias y las quejas        95
   abriran contra ti la negra boca
   por el llanto de Cristo, que festejas.
     ?Con que [razon] podra tu frente loca
   invocar los azotes del Cordero,
   si de ellos grande numero te toca?             100
     A los que Cristo recibio primero,
   juntos veras los que despues le diste
   en competencia del ministro fiero.
     A su Madre Santisima anadiste
   el octavo dolor, y en sus entranas
   cuchillo cada abrojo tuyo hiciste.             105
     Acusarante abiertas las montanas,
   las piedras rotas, y a tan gran porfia
   atenderan las furias mas extranas.
     Y presto sobre ti veras el dia
   de Dios, y en tu castigo el desengano          110
   de tan facinerosa hipocresia.
     La justicia de Dios reinara un ano,
   y en dos casas veras tus disparates
   llorar su pena o padecer su dano.
     Cristiano y malo, iras a los orates;         115
   al Santo Oficio iras, si no lo fueres,
   por que si no te enmiendas, te recates.
     Y, cruenta oblacion de las mujeres,
   viviras sacrificio de unos ojos
   que te estiman, al paso que te hieres          120
   y te llevan el alma por despojos (30).


NOTAS

1-3 El locutor poetico se dirige a un destinatario intratextual, que es un disciplinante, Inigo, que se encuentra desfilando en ese momento en una procesion. El paso ante el que esta parece que tiene la imagen de la flagelacion del Senor atado a la columna, al que despues de flagelado presentara Pilatos, maltrecho, ante las multitudes para intentar aplacarlas. Recuerdese, por ejemplo, Juan, 19, 1: << Tunc ergo aprehenditPilatusIesum et flagellavit>>. Ver PO, num. 700, vv. 21-24: <<Con tunica y capirote / y esa llaga que te miro, / te tragaran por cofrade, / en los pasos, los judios>>. Hay antanaclasis con paso 'grupo escultorico' y 'desfile en la procesion'.

4-6 El contraste entre el luto del firmamento y el atuendo festivo del disciplinante es un tema que aparece de forma recurrente en el poema.

30. Los numeros de los poemas corresponden a la Poesia original completa editada por Jose Manuel Blecua.

7-9 Rememora otra vez otro episodio del Nuevo Testamento: << Tune exspuerunt in faciem eius et calaphis eum ceciderunt; alii autempalmas in faciem ei dederunt>> (Mateo, 26, 67).

11 liga: 'alianza'. Quevedo, a lo largo de su obra, alude varias veces al beso de Judas como a la traicion por antonomasia. Ver Los suenos, p. 177: <<Habia muchas mujeres tras estos besandoles las ropas, que en besar algunas son peores que Judas, porque el beso, aunque con animo traidor, la cara del Justo Hijo de Dios y Dios verdadero, y ellas besan los vestidos de otros tan malos como Judas>>.

13-18 enemiga: 'enemistad'. A sangre y fuego: <<Con sumo rigor>> (Aut). Comp. San Mateo, 27, 28: <<Et exuentes eum,, clamydem coccineam circumdederunt ei>>.

22-24 sayon.: <<El verdugo que ejecutaba la pena de muerte, u otra a que eran condenados los reos>> (Aut). Por lo tanto el vil oficio es el de verdugo. La purpura se refiere a la sangre.

28-31 bulto: <<La imagen, efigie, o figura hecha de madera, piedra o de otra cosa>> (Aut). El sayon es mas clemente que el disciplinante, porque en el grupo escultorico tiene el latigo levantado, pero, congelado en este instante, nunca llega a golpear la espalda de Cristo. En cambio, el impio disciplinante si hiere al Senor con el bochornoso espectaculo de su autoflagelacion. Galan: <<El hombre de buena estatura, bien proporcionado de miembros, y airoso en el movimiento. Se dice tambien del que esta vestido de gala, con aseo y compostura>> (Aut).

32-35 gracejar: <<Usar de chanzas, chistes o dichos graciosos y festivos>> (Aut). Narciso es el presumido por antonomasia, pues se enamoro de si mismo al reflejarse en las limpidas aguas de una fuente. Ver el Buscon, p. 101: <<Trajeron caldo en unas escudillas de madera, tan claro, que en comer una dellas peligrara Narciso mas que en la fuente>>. Ministro: <<Se llaman tambien los alguaciles, corchetes y demas oficiales inferiores, que ejecutan los mandatos o autos del juez>> (Aut).

36-41 Otra constante en Quevedo: la estupidez de los disciplinantes, como la de los hipocritas en general, es tal, que se ganan la condenacion siendo enemigos de si mismos, a traves de sus propios sacrificios.

42-54 Recreacion amplificada del episodio neotestamentario en que se relata la muerte del Redentor. Comp. Mateo, 27, 45: <<A sexta autem hora tenebraefactae sunt super universam terram usque ad horam nonam>>. Y Mateo, 27, 51: <<Et terra mota est, et petrae scissae sunt>>. Racional: <<En la filosofia es el predicado esencial, que constituye la diferencia entre el hombre y el bruto>>. (Aut).

55-60 delito: <<Latine delictum, peccatum, a delinquo, -is, quod qui peccat delinquit officium suum; que si tomamos el vocablo en sumo rigor vale omision, cuando uno falto en hacer lo que debia. Pero delictum y peccatum, todo significa una cosa>> (Cov.). Albricias: <<Lo que se da al que trae algunas buenas nuevas>> (Cov.). A proposito de delito con la acepcion de 'pecado' en Quevedo, ver Lopez Gutierrez, 1997, pp. 393-397. Sobre el pueblo endurecido, ver Exodo, 32, 9: <<Rursumque ait Dominus adMoysen: Cerno quod populus iste durae cervicis sit>>. Comp. Exodo, 33, 3, y Deuteronomio 9, 13. Visajes: <<Gesto despro porcionado, o demostracion reparable del rostro, con que se da a entender algun afecto, o pasion interior>> (Aut).

61-63 Recuerdese lo que dice Jesucristo a Judas Iscariote a proposito de que uno de sus discipulos le va a traicionar, segun se declara en las Sagradas Escrituras: <<Filius quidem hominis vadit, sicut scriptum est de illo, vae autem homini illi, per quem Filius hominis traditur! Bonum erat ei, si natus non fuisset homo ille>> (Mateo, 26, 24). Por otra parte, valido 'protegido' tambien sugiere la acepcion de balido 'voz del ganado lanar' por su vinculacion a Cordero y a /obo.

64-66 El sacrificio del disciplinante responde mas que a una sincera contricion a su afan de impresionar a las damas; requebrar: <<Metaforicamete vale galantear, cortejar una dama, decir requiebros>> (Aut). Comp. Covarrubias: <<Metaforicamente se dice requebrarse el galan, que es tanto como significar estar deshecho por el amor de su dama. Decir requiebros es significarle sus pasiones, loar su hermosura y condenar su crueldad>>. Caballero: <<El hidalgo antiguo notoriamente noble, que tiene algun lustre mas que los otros hidalgos, o en la antiguedad, o en los meritos, suyos o heredados>> (Aut).

67-72 El narcisismo del disciplinante (<<bailarin y Narciso del pecado>>) provoca que el que le alaba su frivolo atuendo, refuerce su conducta y, en consecuencia, facilite la venta de su alma al maligno. Su aparente sacrificio penitencial, en lugar de servir para la purga de sus pecados, contribuye a agravar sus culpas. Delito 'pecado'.

72-75 La inversion de valores en la que viven los disciplinantes y quienes aplauden su comportamiento se refleja en que usen una serie de palabras de manera inadecuada; picaros: <<Picano. El andrajoso y despedazado>> (Cov.). Comp. Los suenos, pp. 201-202: <<Los hombres, que todo lo entendeis al reves, bobo llamais al que no es sedicioso, alborotador, maldiciente; y sabio llamais al mal acondicionado, perturbador y escandaloso; valiente al que perturba el sosiego y cobarde al que con bien compuestas costumbres, escondido de las ocasiones, no da lugar a que le pierdan el respeto>>. Francisco Santos en Las tarascas de Madrid, p. 74, saca a la palestra a unos disciplinantes contritos: <<La procesion guiaba su camino, donde iban cuatro pobrecitos azotandose, la tunicas, humildes, los capirotes pequenos, y las llagas muy grandes, y muy llenos de sangre, y los pies descalzos; y como los ojos del comun vulgacho, creo que solo va a ver la fanfarria, y no la humildad, empezo a reirse de ver con el ansia que se azotaban, sin duelo de sus carnes>>. Sequito, los que le acompanan admirados y, sobre todo, los alumbrantes o penitentes de luz.

76-81 Nueva recreacion de las consecuencias que se derivaron de la muerte de Jesucristo. Ver Mateo, 27, 51, 52 y 53: <<Et ecce velum templi scissum est a summo usque deorsum in duas partes, et terra mota est, et petrae scissae sunt. Et monumenta aperta sunt et multa corpora santorum, qui dormieran, surrexerunt et exeuntes de monumentos post resurrectionem eius venerunt in santam civitatem et apparuerunt multis.>>. Arellano, 2004, p. 27, senala que con el termino velo <<se compara en una agudeza de contrariedad de maxima eficacia (el mismo objeto representa cosas opuestas) la rotura del velo del Templo con el velo galano de tela ostentosa y fina a cuyo traves se ven los pecados del disciplinante>>.

82-96 El locutor poetico invita al disciplinante a que imagine la hora de su muerte y su asistencia al Juicio Final, en donde resplandecera toda la verdad, y tendra que asumir las consecuencias de su infame conducta. Sobre la identificacion entre Dios y la Verdad se pueden traer a colacion muchos textos. Por ejemplo, Salmos, 31, 6: <<In manus tuas comiendo spiritum meum, redemisti me, Domine, Deus veritatis>>. Recuerdese Apocalipsis, 20, 12: <<Et dedit mare mortuos, qui in eo eran, et mors et infernus dederunt mortuos, qui in ipsis eran, et iudicati sunt singuli secundum opera ipsorum>>. Calidad: <<Se Rama la nobleza y lustre de la sangre: y asi al caballero o hidalgo antiguo se dice que es hombre de calidad>> (Aut.). Comp. PO, num 609: <<No pido calidades ni linajes; / que no es mi pija el libro de becerro, / ni muda el cono, por el don, visajes>>.

97-102 Tengase en cuenta que en el famoso Dies Irae el pecador pide clemencia a Jesucristo recordandole que su sacrificio en la Cruz sirve para redimir al hombre: <<Recordare, Iesu pie, / quod sum causa uae viae, / ne me perdas illa die. / Quaerens me, sedisti lassus, / redimisti crucem passus, / tantus labor non sit cassus>> (Dies Irae, vv. 27-32). Sin embargo, para el locutor poetico, el disciplinante tiene dificil su salvacion porque con sus latigazos prolonga los sufrimientos del Mesias.

103-108 Se esta refiriendo a la Virgen de los Dolores, a la que frecuentemente se representa con el corazon traspasado por siete punales, que simbolizan los sufrimientos que ha tenido que padecer como consecuencia de la Redencion que ha significado la vida y muerte de su Hijo para el genero humano: la profecia de Simeon en la presentacion del Nino en el templo, la huida a Egipto para evitar la venganza de Herodes, la perdida de Jesus durante tres dias, su vision con la Cruz a cuestas, su Pasion y Crucifixion, la entrega de su cuerpo exanime al pie de la Cruz y la asistencia a su entierro. La actitud del disciplinante, pues, anade un octavo dolor a los tradicionales siete dolores de Nuestra Senora. Abrojo: <<Se llama tambien el que se hace de plata o de otra materia, de la misma hechura y tamano que el campesino. Usan del los disciplinantes, poniendole en el ramal o azote, para que salga la sangre con abundancia>> (Aut). En los tres ultimos versos vuelve a aludir al sentimiento que produjo la Muerte del Redentor hasta en los seres mas insensibles como las piedras. Furia: <<Significa tambien la actividad y violenta agitacion de las cosas insensibles>> (Aut).

109-111 El dia de Dios es el dia del Juicio Final. La expresion ya aparece en Sofonias, 1, 14, probable inspirador del Dies irae: <<Iuxta est dies Domini magnus, iuxta et velox nimis>>.

111-117 La justicia de Dios terminara por reinar. Orate: <<El loco que tiene horas y dilucidos intervalos>> (Cov.). La mencion del Santo Oficio alude a un comportamiento del disciplinante que es casi idolatra, que raya con la herejia.

118-120 oblacion: <<Es lo mismo que sacrificio>> (Cov.). Comp. Los suenos, p. 234: <<?Pedisteis alguna vez a Dios paz en el alma, augmento de gracia o favores suyos, ni inspiraciones? No por cierto; ni aun sabeis para que son menester estas cosas, ni lo que son. Ignorais que el holocausto, sacrificio y oblacion que Dios recibe de vosotros es de la pura conciencia, humilde espiritu, ca ridad ardiente>>. En la ultima estrofa se vuelve a insistir en la idea de que lo que inspira el proceder del disciplinante es el agrado de su dama.
FULANITO, CITANITO (712)

     Fulanito, Citanito,
   entremes de la Pasion;
   tu, que haces los graciosos
   en la muerte del Senor,
     cotorrerito buido,               5
   maya de la procesion,
   carcajada de los diablos
   y nuevo llanto de Dios,
     agudo es el capirote
   que tu cholla encorozo,            10
   y mas agudo fue el diablo
   que te ha dado la invencion.
     Yo temo que tanto pliegue
   no le plegue al Redentor;
   que se conviertan en mazas         15
   para tu condenacion.
     Buena caza y buena pesca
   salistes hembra y varon:
   tu, vestido de turbante,
   vestida ella de Almanzor.          20
     Mas preciado de la llaga
   que pobre demandador,
   pues requebrar con el asco
   es para Martin Anton.
     No me espanto que las damas      25
   alaben ese rigor,
   si de parte de su regla
   vienes por embajador.
     Tu, penitente morcilla,          30
   diciplinante morcon,
   chacona de los cambrayes,
   zarabanda pecador,
     !que bien parecen las naguas!;
   ?donde se queda el carton?:        35
   que con virillas y mono
   espero de verte yo.
     !Oh, si fuera una guitarra
   haciendo a tu azote el son,
   pues son mudanzas del Rastro
   sangre y salto bullidor!           40
     Descalzandose de risa
   va Pilatos de tu humor;
   y a tus espaldas, Longinos
   quiere volver el lanzon.
     Llorando va lo que niegas        45
   el gallo de la Pasion,
   tanto mas desalumbrado
   cuanto mas te alumbran hoy.
     Por cucurucho, la horma
   de la nariz de un sayon:           50
   estrecho, si, de cintura,
   pero de conciencia, no.
     En el mismo Prendimiento
   hace, como toreador,               55
   suertes, y no penitencia
   la diciplina rejon.
     Fariseo confitado,
   te desmientes espanol;
   mejor merece el sauco,
   la tunica que el bolson.           60
     De la nina a quien festejas
   buenos los galanes son,
   si al verdugo solamente
   tienes por competidor.
     No merece el <<Quien tal hace>>  65
   tan bien como tu un ladron:
   companero tiene Gestas;
   el Malo se ha vuelto dos.
     Si acaso [en] la primavera
   te azotas por prevencion,          70
   el doctor Diablo sospecho
   que te sirve de doctor.


NOTAS

(1-4) fulano: <<Es un termino que normalmente usamos para suplir la falta de nombre propio que ignoramos o dejamos de exprimir por alguna causa>> (Cov.). Citano es una variante de zutano, glosado asi por Autoridades: <<Voz inventada para citar a alguno, o suplir su nombre, cuando este se ignora o no se quiere expresar: especialmente se usa como correlativo de fulano>>. Covarrubias recoge fulanillo y zutanillo: <<Por menosprecio, no dignandonos de senalarlos por sus nombres, y asi vale tanto como gente ruin, de la cual se hace poco caso>>. Desde el principio se asocia al disciplinante con terminos relacionados con lo histrionico, con lo teatral y lo ridiculo: entremes 'representacion breve, jocosa y burlesca', gracioso 'el que en las comedias y autos tiene el papel festivo y chistoso'. A proposito de una procesion de disciplinantes que se celebra en Madrid en una epoca de pertinaz sequia, Juan Rufo, Las seiscientas apotegmas, p. 36 senala: <<Visto lo cual, al salir los penitentes dijo que parecia entremes a lo divino en comedia deshonesta>>.

(5-8) cotorrerito: <<Por traslacion significa galancete, presumido de lindo. Es voz inventada y jocosa>> (Aut). Comp. Orlando, num. 875, canto 2, vv. 49-52: <<Era Astolfo soror por lo monjoso, / poco jayan, y mucho tiquemique, / y mas cotorrerito que hazanoso, / con menos de varon que de alfenique>>. Maya: <<Una nina, que en los dias de fiesta del mes de mayo, por juego y divertimiento, visten bizarramente como novia, y la ponen en un asiento en la calle, y otras muchachas estan pidiendo a los que pasan den dinero para ella, lo que les sirve para merendar todas>> (Aut). Se senala, por tanto, con cotorrerito y maya el aspecto femenino del atuendo del disciplinante. Carcajada y diablos frente a llanto y Dios forman dos parejas antiteticas.

(9-12) agudo se emplea en antanaclasis 'terminado en punta' y 'perspicaz'; cholla 'cabeza en germania'.

(13-16) pliegue y plegue forman una paranomasia. Ver Las tarascas de Madrid, p. 69: <<Pasa por ella un penitente, que se va azotando, con unas enaguas con mas pliegues que un redano de puerco>>. Sobre los pliegues de las enaguas tambien se pronuncia el Padre Isla: <<Sus enaguas o faldon campanudo, pomposo y entreplegado>> (Fray Gerundio de Campazas, i, p. 82). Y madame d'Aulnoy en su Relacion del viaje de Espana, pp. 254-255: <<Llevan una especie de tunica de tela de batista muy fina, que les llega hasta el zapato; esta plisada con menudos pliegues, y tan prodigiosamente amplia, que emplean en ella hasta cincuenta varas de tela>>.

(17-20) buena pesca: <<Buena, brava o linda pesca. Modos de hablar con los que se expresa la sagacidad, industria o artificio de alguno. Y algunas veces se usa para dar a entender que es de aviesas costumbres>> (Aut). El locutor poetico continua aludiendo a lo amanerado que es el habito de disciplinante. Turbante: <<Cobertura de cabeza de la cual usan los africanos y los demas moros y turcos; es una toca que va dando vueltas a la cabeza y se remata en punta>> (Cov.).

(21-28) Se refiere a que las heridas que se hace al disciplinarse sirven para impresionar a las damas y enamorarlas, su principal objetivo. El venerable padre Anton Martin fundo en Madrid en 1552 un hospital, especializado en las enfermedades venereas y cutaneas. Con respecto a la relacion de la sangre de los disciplinantes con la menstruacion, Santos Las tarascas de Madrid, p. 69: <<?Por quien se azotara este; por ostentacion, o por los conocidos, o por las conocidas, o por los mirones, o por sacarse aquel poco de sangre, que ya es costumbre en el, pues baja entre faldas como regla femenina?>>.

(29-32) morcon: <<Morcillon, la morcilla hecha de tripa grande>> (Cov.). Ambos embutidos (la morcilla y el morcon) que se hacen con la sangre del cerdo son, pues, metaforas muy adecuadas para referirse al sanguinolento disciplinante. Comp. Fray Gerundio de Camparas, II, p. 295: <<Al punto arrojaron las capas con el mayor denuedo y comenzaron a darse unos azotazos tan fuertes, que antes de salir de la iglesia ya se podian hacer morcillas con la sangre que habia caido en el pavimento>>. Zarabanda: <<Baile bien conocido en estos tiempos, si no le hubiera desprivado su prima la chacona. Es alegre y lascivo, porque se hace con meneos del cuerpo descompuestos [...] Bailabanle mujeres publicamente en los teatros [.] Aunque se mueven todas las partes del cuerpo, los brazos hacen los mas ademanes>> (Cov.); cambrai: <<Cierta tela aun mas delgada que la fina holanda>> (Cov.). Chacona: <<Son o tanido que se toca en varios instrumentos, al cual se baila una danza de cuenta con las castanetas, muy airosa y vistosa>>. Los contoneos exagerados y estudiados de los disciplinantes, con sus airosos movimientos de brazos al aplicar el azote a las espaldas, los convierten en verdaderos bailarines de danzas, por otra parte tenidas por deshonestas y propias de mujeres, como la zarabanda y la chacona.

(33-36) enaguas: <<Genero de vestido hecho de lienzo blanco, a manera de guardapies, que baja en redondo hasta los tobillos, y se ata por la cintura, de que usan las mujeres y le traen ordinariamente debajo de los demas vestidos>> (Aut). Virilla: <<Adorno en el calzado, especialmente en los zapatos de las mujeres, que le servia tambien de fuerza entre el cordoban y la suela>> (Aut). Se insiste en el aspecto femenil del atuendo de los disciplinantes.

(37-40) mudanzas: 'movimientos que se hacen en los bailes acompasados con la musica'; rastro: 'baile de la epoca'. Comp. PO, num. 869, vv. 18-21: <<Al Rastro, por presumido / de sabrosos descoyuntos, / ya no le pueden sufrir / las castanetas y el vulgo>>. Bullidor: <<El inquieto que anda de aqui para alla>> (Cov.).

(41-44) descalzarse de risa: <<Frase vulgar que vale reir con gran vehemencia y exceso, y con acciones y movimientos que descomponen al sujeto que rie, y le sacan del modo natural y comun de estar>> (Aut). Humor 'sangre', 'condicion'. Longinos es el nombre que se atribuye al soldado que, en el evangelio de San Juan, atraveso con su lanza el costado de Jesucristo. Sin embargo, en ninguno de los cuatro evangelios figura este nombre, que aparece por primera vez en el apocrifo atribuido a Nicodemo.

(45-48) desalumbrado. <<Metaforicamente se dice el que ha perdido el tino y anda aturdido como ciego>> (Aut). Los que le alumbran son los penitentes de luz, acompanamiento indispensable de los disciplinantes con sus velas y hachones. El gallo de la Pasion es el que canto despues de que Pedro negara hasta por tres veces a Cristo.

(49-52) Ya se sabe el abultado apendice nasal que se atribuye a los judios. Comp. PO, num 513. <<Erase una nariz sayon y escriba>>. La ropa muy cenida a la cintura abunda nuevamente en la preocupacion mujeril por el atavio que muestran los disciplinantes. En contraste con la estrechez de la cintura, la anchura de conciencia.

(53-56) suerte: <<En las fiestas de los toros vale la burla que se les hace poniendose delante de ellos y librandose con habilidad y ligereza>> (Aut). Rejon: 'especie de lanza para herir a los toros'. Parece referirse a los movimientos del azote o disciplina.

(57-60) fariseo: <<Traian cosidos en los habitos de su religion muchas tiras de pergaminos en que estaban escritos los setecientos y trece preceptos de la ley, y se llamaban filacteria, que quiere decir custodia amoris, guarda de amor. Pensaban que la guarda de la ley de Dios estaba en dilatar y ensanchar los pergaminos sin cumplir por obra lo que mandaba la ley. Eran hipocritas y cumplian con los ojos de los miradores>> (Noydens). Confitado: 'cubierto de azucar', 'encubierto'. Segun la tradicion Judas se suicido ahorcandose en un sauco. A este apostol Quevedo lo asocia generalmente con las bolsas por su condicion de despensero y por la bolsa de treinta monedas que cobro por traicionar a Cristo. Comp. el soneto al juez mercaduria del propio don Francisco, num 125: <<Pues que de intento y de interes no mudas, / lavate las manos con Pilatos, / o, con la bolsa, ahorcate con Judas>>.

(61-64) Insiste en la idea de que el disciplinante se flagela para galantear.

(65-67) <<Quien tal hace, que tal pague; alza la mano y dale. Imitacion del pregon de los azotados>> (Correas). Gestas es el nombre que dan los apocrifos al mal ladron. San Lucas, sin nombrarlo, relata que se dirigio a Jesucristo para decirle que si era verdad que era el Hijo de Dios por que no se salvaba a si mismo.

(68-72) La sangria era, junto con las lavativas, el remedio terapeutico mas utilizado por los medicos.
NI SE SI ES ALMA, SI ALMILLA (724)

     Ni se si es alma, si almilla,
   esta que traigo en el cuerpo:
   que si almilla, no calienta,
   y si es alma, no la siento.
     Yo hago ya el noviciado           5
   del amor en el Infierno,
   y dentro de pocos dias
   sere demonio profeso.
     Nunca he sabido topar
   un solo arrepentimiento,            10
   y el no conocer mis culpas
   es la causa de mis yerros.
     Penitencia me mando
   que hiciese el divino dueno;
   por quien, de Dios olvidado,        15
   solo de mi mal me acuerdo.
     Dice que gustara mucho
   de verme en bocaci negro,
   puntiagudo de cabeza,
   con diez arrobas de peso.           20
     Que me meta a penitente;
   y piensa que yo no entiendo
   que esto inventa su rigor
   por verme en una cruz puesto.
     Para obedecerla, ayer             25
   lo consulte con mis huesos:
   responden que no ha lugar
   los dos hombros y el pescuezo.
     En una sarta de cocos
   anduviera yo muy bueno,             30
   haciendo el paloteado
   con las cruces y los cetros.
     Mas si de esto no gustaba,
   que, por su entretenimiento,
   me diese diez mil azotes,           35
   con buena tunica, y recios;
     que me alabaria las carnes,
   si me viese muy sangriento;
   y en galeras me los den,
   si yo en pegarmelos pienso.         40
     ?Que me han hecho mis espaldas
   para que las vuelva harnero,
   hecho difunto buido,
   en una mortaja envuelto?
     ?Que es ver a un diciplinante,    45
   que, por solo oir al pueblo:
   <<Dios te lo reciba, hermano>>,
   se obliga a azotazos fieros?
     Mas que todos los abrojos
   me lastimaran los ciegos            50
   con aquel <<!Saca, Pilatos!>>,
   dicho a voces y con gestos.
     Pase que una vendedera,
   con una bota de anejo,
   al que se hace carne a azotes,      55
   con vino le hace cuero.
     Azotese el que es sanguino,
   por ahorrar de barberos,
   el preciado de costillas
   y el amigo de aspavientos;          60
     que yo no he de enamorar,
   alumbrado de otros ciento,
   con mi sangre (como dicen
   en guerra), a sangre y a fuego.
     Harta penitencia hago             65
   en sufrirme yo a mi mesmo.
   ?Que mas cruz que mi pobreza,
   ni que mas pesado leno?
     Cofrades de los dolores
   son, por mis bubas, mis miembros,   70
   de las angustias mis tripas,
   de la pasion mis deseos;
     de la soledad mi bolsa,
   pues es un puro desierto
   de metal todo acunado,              75
   que me acompane un momento.
     Segun esto, mi senora,
   busque otro martir mas necio:
   que la letra entra con sangre,
   y el buen amor con dinero.
     Y cumplanle aquese antojo         80
   los amantes de este tiempo;
   como si en descuento entrase
   acribillarse el pellejo.


NOTAS

(1-4) almilla: <<Una especie de jubon con mangas ajustado al cuerpo. Es traje interior, asi del uso de los hombres, como de las mujeres, y de ordinario, se pone y viste en tiempo de invierno, para reparo y defensa del frio>> (Aut). Se juega con el parecido fonetico entre alma y a/m?//a. Describiendo el atuendo de un disciplinante se lee en Fray Gerundio de Campazas, i, p. 82: <<Con su almilla blanca de lienzo casero, pero aplanchada, ajustada y atacada hasta poner en prensa el pecho y el talle>>.

(5-8) Estar enamorado es como ingresar en una orden religiosa.

(9-12) La falta de escrupulos de conciencia es la culpa mas importante del impio disciplinante.

(13-16) dueno: <<Se suele llamar asi a la mujer y a las demas cosas del genero femenino que tienen dominio en algo, por no llamarlas duenas, voz que ya comunmente se entiende por las duenas de honor, y en este caso, si a la voz dueno se le anade algun adjetivo, es siempre con la terminacion masculina>> (Aut). Se alude a que la penitencia es solicitada por la dama al hombre como prueba de amor.

(17-20) bocaci: <<Tela de lino de varios colores, especialmente negro, encarnado, o verde, que parece esta engomado por lo tieso. Es mas gordo y basto que la holandilla>> (Aut); arroba: <<Pesa de veinte y cinco libras de a diez y seis onzas cada una>> (Aut). Equivale, aproximadamente segun zonas, a 11'5 kilos. La dama sugiere que lleve una cruz en los hombros en senal de su amor. Comp. Donaires del Parnaso, Segunda parte, num 36, vv. 41-44: <<En esta Semana Santa / encubrio jarifos mil / el habito penitente, / la cruz sobre el bocaci>>.

(21-28): penitente: <<Llaman asimismo aquellos que en traje nazareno, y cubiertas las caras con unos capirotes, alumbran en las procesiones en la Semana Santa, y a los que llevan o hacen alguna penitencia en ellas, aunque sea en otro traje>> (Aut). Pescuezo 'colodrillo' (Cov.). El locutor burlesco no tiene la intencion de cargar con una cruz para complacer a su dama.

(29-32) sarta 'hilera'; coco: <<En lenguaje de los ninos vale figura que causa espanto>> (Cov.). El propio Covarrubias senala que la acepcion de coco 'fruto de un arbol de las Indias' se debe a que tiene tres agujeros que semejan los ojos y la boca, y recuerdan el rostro de la mona cuando esta enojada. Quizas por las aberturas de los ojos del capirote de los penitentes Quevedo los apoda de cocos. Paloteado: <<Danza rustica, que se hace entre muchos, con unos palos en las manos, como baquetas de tambor, con los cuales bailando dan unos contra otros, haciendo un ruido concertado al compas del instrumento>> (Aut). Cetros: <<Vara de plata, u de madera cubierta de hoja de ella, o plateada, o pintada de algun color, con su insignia en el remate, o con alguna imagen, de que usan en procesiones y actos publicos las cofradias y congregaciones, llevandolas sus mayordomos o diputados>> (Aut).

(33-40) Ante la negativa del locutor burlesco a cargar con la cruz a cuestas, la dama le sugiere que se haga disciplinante en vista del atractivo que tendria para ella su cuerpo desnudo y sanguinolento. Tampoco parece muy predispuesto el galan a azotar sus espaldas.

(41-44) harnero:<<Quasiharinero, aunque este nombre se ha extendido a significar las cribas con que limpian el trigo, la cebada y la paja>> (Cov.). Buido 'afilado' en alusion al capirote. Relaciona el habito de disciplinante por su aspecto con la mortaja.

(45-48) Una vez mas el locutor burlesco da a entender que es la admiracion del publico lo que busca el disciplinante.

(49-52) abrojo, 'pinchos que se ponen en el ramal o azote para provocar el sangrado'. Saca, Pilatos: debe de tratarse de algun poema sobre la Pasion que cantaban los ciegos.

(53-56) pasar: <<No poner reparo, censura o tacha en alguna cosa>> (Aut). Vendedera: <<La mujer que vende por oficio publicamente alguna cosa>> (Aut). Hacer carne: <<Frase que explica herir a alguno o a si mismo, haciendose llagas o heridas>> (Aut). Cuero 'piel', 'festivamente, borracho, gran bebedor' (Aut). Hay un juego de palabras entre hacerse carne y hacer cuero. Era normal que los disciplinantes hicieran grandes ingestas de vino para recuperar la sangre perdida o para facilitar el sangrado. Comp. Las tarascas de Madrid, p. 73: <<Y yo guie mis pasos una calle arriba, donde en un portal vi un penitente de azote, que habiendose quitado el capirote, estaba empinando una bota de vino, que llevaba debajo de las faldas de la tunica: hacialo por dar caudal a la espalda; pero ello poco a poco se iba a la cabeza>>. Ademas se solia emplear el vino y el agua de romero para desinfectar las heridas. Comp. Fray Gerundio de Campazas, i, p. 84: <<En fin, como Anton Zotes se desangraba tanto, llego el caso de que uno de los mayordomos de la Cruz, que gobernaba la procesion, le dijese que se fuese a curar. Catanla se fue tras el y, como vecina, se entro en su casa, donde ya estaba prevenido el vino con romero, sal y estopas, que es todo el aparato de estas curaciones>>.

(57-60) sanguino: <<La cosa que abunda de sangre, o la aumenta o cria>> (Aut). La abundancia de sangre aconseja practicar una sangria por parte del barbero. Comp El Quijote, II, 35, p. 828: <<Y por agora acabad de dar el si desta diciplina y credme que os sera de mucho provecho, asi para el alma como para el cuerpo, porque yo se que sois de complexion sanguinea, y no os podra hacer dano sacaros un poco de sangre>>. En los dos ultimos versos el locutor poetico vuelve a aludir al caracter exhibicionista de los disciplinantes.

(61-64) Se ratifica en la idea de que no esta dispuesto a galantear hiriendo sus carnes con el azote; a sangre yfuego 'con sana suma'.

(65-76) La verdadera penitencia consiste en soportar con buen animo las penalidades que te reserva la vida, no en las alharacas de los disciplinantes. A continuacion, valiendose de la dilogia, alude a una serie de advocaciones corrientes en las cofradias espanolas. Asi, dolores 'Nuestra Senora de los Dolores' y 'dolores en las articulaciones por padecer enfermedad venerea', que tambien se manifiesta en las bubas <<el mal que llaman frances>> (Con); angustias: 'Nuestra Senora de las Angustias' y 'padecimientos por el hambre'; pasion: 'la de Jesucristo' y 'el deseo amoroso'; soledad: 'Virgen de la Soledad' y 'la pobreza, la vaciedad de su bolsa'.

(77-84) La conclusion (segun esto) que se desprende de lo dicho por el locutor burlesco es clara: se niega a ser un martir de amor, porque, a la postre, las damas terminan aceptando al que ofrece mas dinero, sin que sirva de descuento el haber derramado la sangre por ellas. <<La letra con sangre entra y la labor con dolor. Los ninos y las ninas con el castigo>> (Correas).

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Luciano Lopez Gutierrez

IES <<Iturralde>>

Nuestra Senora de la Luz, num. 53

Madrid 28047

samosatensis@hotmail.com

(1.) Cohn, 1981, pp. 127-130.

(2.) Cohn, 1981, pp. 139-140.

(3.) Vandermeersch, Carne de la Pasion, p. 144.

(4.) Bataillon, 1979, p. 747

(5.) En este sentido, Lope de Vega en su comedia La boba para los otros y discreta para si presenta a Diana en una conversacion con otras damas, a las que presiona para que admitan que todas las galas que adornan sus ampulosos vestidos se las ponen para seducir a los hombres, dirigiendoles estas palabras, donde sale a colacion el disciplinante como ejemplo destacado de lo pomposo, de lo exageradamente ornamental: <<Cuando os mirais al espejo, / cuando os vestis tantas galas, / cuando os rizais los cabellos, / cuando llamais dando manos, / cuando descubris manteos, / cuando enjaezais los chapines, / que solo falta ponerlos / pietrales de cascabeles, / ?es para salir corriendo / por que no os topen los hombres? [...] Y cuando salis haciendo / la pava con anchas naguas, / imitando en rueda y ruedo / diciplinante galan, / es todo aquel embeleco / ?por mujeres o por hombres?>> (fol. 51v).

(6.) Tachar a los disciplinantes de vanagloriosos es recurrente en la epoca. Ver el capitulo i de Alonso, mozo de muchos amos: <<En las asentaderas me puso en cada lado una gran llaga, podia competir con algun diciplinante alquilado o vanaglorioso, hipocriton, que en dar que decir a la gente que le mira, se desuella las espaldas vertiendo su sangre, no en servicio de Dios, sino para cumplimiento y gusto de los mayordomos de la cofradia>>.

(7.) Deleito, 1963, p. 166.

(8.) Ver Santos Las tarascas de Madrid, pp. 69-70. Jeronimo de Barrionuevo en sus Avisos, p. 156, concretamente en uno relativo al cuatro de abril de 1657 tambien da cuenta de uno de estos altercados: <<Iban en un coche el Viernes Santo el Marques de Villanueva del Rio, Chinchon y Tabara y Fernandina. Quisieron romper la procesion por donde iban los albaniles con el paso de la Huida a Egipto, y dieronles tantas pedradas que, si no escapan por pies, no quedara ninguno de ellos a vida, llevandose hacia alla cada uno a buena cuenta cuatro o cinco guijarrazos, y como iban con tunicas, no conocieron a ninguno>>.

(9.) A tenor de semejantes desordenes ya habia habido anteriormente varios intentos de prohibicion, que no obtuvieron, sin embargo, ningun resultado. Por ejemplo, Deleito, 1963, p. 167, refiere que Carlos II prohibio las procesiones de disciplinantes, pero don Antonio de Leyva, pariente del duque de Medinaceli, desafio dicha prohibicion formando una patrulla de jovenes que dio escolta a un disciplinante para que pudiera seguir ejerciendo con total impunidad la practica vedada.

(10.) Santos, Las tarascas de Madrid, pp. 73-74.

(11.) Aunque es innegable el poco aprecio que Quevedo muestra hacia Erasmo, se encuentran puntos de contacto entre ambos humanistas, asi como una comun veneracion hacia escritores antiguos como Seneca y Luciano, por lo que son atinadisimas las siguientes palabras de Bataillon, 1979, p. 775: <<A Erasmo y a los erasmistas espanoles seguramente les hubiera gustado el tratadito que Quevedo intitulo La cuna y la sepultura: hubieran reconocido una piedad hermana a la suya, en su afan de perfeccionar la filosofia estoica con la verdad cristiana, en su dura critica del farisaismo, en su comentario de la oracion dominical, en su exaltacion de la gracia (unico bien que ha de pedir la oracion), en su urgente invitacion a meditar el Sermon de la Montana y las Epistolas paulinas>>.

(12.) Tambien encontramos alusiones aisladas a los disciplinantes en poemas que no estan dedicados a estos en su integridad. Por ejemplo, en el num. 700, vv. 1-12, se lee lo siguiente sobre el pelicano: <<Pajaro diciplinante, / que haciendo abrojo del pico, / sustentas, como morcillas, / a pura sangre, tus hijos; / barbero de tus pechugas, / y lanceta de ti mismo; / ave de comparaciones, / en los pulpitos y libros; / fabula de la piedad, / avechucho del martirio, / mentira corriendo sangre, / aunque ha mucho que se dijo>>. Y en el numero 516 escrito para zaherir a las flacas faldudas (Lopez Gutierrez, 1997) nos topamos con los versos: <<Si de diciplinante mal contrito / eres el cucurucho y el delito, / llamente los cipreses arrendajo>>.

(13.) Recuerdese el Arte nuevo de hacer comedias de Lope, vv. 305-312: <<Acomode los versos con prudencia / a los sujetos de que va tratando: / las decimas son buenas para quejas; / el soneto esta bien en los que aguardan; / las relaciones piden los romances, / aunque en otavas lucen por extremo; / son los tercetos para cosas graves, / y para las de amor las redondillas>>.

(14.) Muy certeramente senala Arellano, 2004, p. 22: <<En la satira de tono serio el elemento biblico aporta una severidad particular y solidez moral al ataque dirigido contra su blanco, cargando de autoridad la voz emisora>>. Con respecto al influjo de la Biblia en el pensamiento religioso de Quevedo, vease Martin Perez, 1980, especialmente pp. 65 y ss.; por su parte, Rey, 1995, p. 28, senala la importancia de la inspiracion biblica en la poesia moral quevediana, pero matiza que dicha inspiracion se acentuo en la decada final de su vida, despues de que hubiera recibido la de los escritores latinos.

(15.) Ver Plata, 1997.

(16.) Juan de Zabaleta tambien senala en El dia de fiesta por la manana y por la tarde, pp. 283-284, que los caballeros aprovechaban la solemne procesion del Corpus para ponerse sus mejores galas y prestar mucha mas atencion a los balcones en que estaban las damas que pretendian que al homenaje al Santisimo Sacramento, reducido a un mero pretexto para lucir palmito: <<Sale, al fin, nuestro lucido de casa, vestido de manera que, si tuviera entendimiento, le debiera dar mas verguenza que si fuera desnudo. Al emperador Heliogabalo le llevaban desnudo en un carro un dia de gran festividad cuatro mujeres desnudas. A la festividad del Santisimo Sacramento va este hombre vestido con menos decencia que si no fuera vestido, y quien le lleva son las mujeres casi hasta el medio cuerpo desnudas que estan en los balcones de las calles por donde la procesion pasa>>.

(17.) En Migajas del ingenio y apacible entretenimiento, ca. 1670, fols. 74r-74v.

(18.) La picara Justina, p. 701. El Padre Isla en su Fray Gerundio de Campazas, i, p. 82, se recrea en describir minuciosamente el aspecto de las carnes de los disciplinantes expuestas al aire con total impudicia: <<Dos grandes trozos de carne momia, maciza y elevada que se asoman por las dos troneras rasgadas en las espaldas, divididas entre si por una tira de lienzo que corre de alto a bajo entre una y otra, que como estan cortadas en figura oval, a manera de cuartos traseros de calzon, no parece sino que las nalgas se han subido a las costillas, especialmente en los que son rechonchos y carnosos>>.

(19.) D'Aulnoy, Relacion del viaje de Espana, p. 255.

(20.) El conseguir una prenda manchada con la sangre del enamorado parece ser que para las damas de la epoca tenia un alto valor. Recuerdese el final de la jornada segunda de Elperro del hortelano (vv. 3338 y ss.), donde Diana le pide a su secretario Teodoro para llevarselo ella el panuelo de lienzo con el que se limpio la sangre que salia de su nariz por el bofeton que le propino la propia dama.

(21.) Ver Rojas, La Celestina, ed. Pinero, p. 93. Por otra parte, este desplazamiento de lo penitencial desde la esfera de lo religioso hacia el erotismo tambien se produce en la literatura caballeresca y tiene su reflejo en El Quijote, donde el hidalgo manchego quiere imitar en Sierra Morena la penitencia de Amadis, cuando el espejo de la andante caballeria decide retirarse a la Pena Pobre para dejarse morir y satisfacer asi lo que cree que la desdenosa Oriana desea (Hutchinson, 1995, p. 293). Ver Avalle-Arce.

(22.) Ver Varela Gestoso, 1999.

(23.) Santos en Las tarascas de Madrid, pp. 117 y ss. En la lirica profana nada menos que el maestro de maestros, Garcilaso de la Vega, tambien emplea este tipo de comparaciones para ponderar la crueldad de Galatea en la Egloga I, vv. 197-209: <<Con mi llorar las piedras enternecen / su natural dureza y la quebrantan; / los arboles parece que se inclinan; / las aves que me escuchan, cuando cantan, / con diferente voz se condolecen, / y mi morir cantando me adevinan. / Las fieras que reclinan / su cuerpo fatigado, / dejan el sosegado / sueno por escuchar mi llanto triste. / Tu sola contra mi te endureciste, / los ojos aun siquiera no volviendo / a lo que tu hiciste>>.

(24.) Luzan, Poetica, p. 240.

(25.) Como senala certeramente Arellano, 1984, p. 38, satira y burla pueden aparecer a la vez en un poema, pues lo satirico hace referencia a la intencion moral, y lo burlesco mas bien al estilo, al caracter gracioso o jocoso de este.

(26.) Sobre el tratamiento burlesco de la figura de Judas, Vilar, 1978. En lo que respecta a Pilatos, recuerdese, por ejemplo, el chiste del capitulo segundo del Buscon, en el que el protagonista, al rezar el credo, cambia el nombre de Pondo Pilato, por el de Poncio de Aguirre para evitar el castigo del maestro. En cuanto al gallo de la Pasion, vease el poema num. 187, vv. 8-13, dirigido a san Pedro: <<A Dios negaste, luego os canto el gallo / y otro gallo os cantara a no negallo, / pero que el gallo cante / por vos, cobarde Pedro, no os espante, / que no es cosa muy nueva o peregrina / ver el gallo cantar por la gallina>>. Sobre el mal ladron, Los suenos, p. 151: <<Los malos ministros, por lo que han tomado, se alojan con el mal ladron>>. Por lo que atane a los sayones, Los suenos, p. 105: <<Pusieronse a un lado, donde estaban los sayones, judios y filosofos, y decian juntos, viendo a los sumos pontifices en sillas de gloria:--Diferentemente se aprovechan los Papas de las narices que nosotros, pues con diez varas dellas no vimos lo que traiamos entre las manos>>.

(27.) Castillo Solorzano en Donaires del Parnaso, 43, vv. 24-31, tambien alude al aspecto amanerado y androgino que tenian los lindos: <<Del taller de la belleza / sale semihembra un joven, / que el piensa que tiene sal, / como taller de senores. / Tan hermoso y alindado, / que por el se canto a voces / el dilatado cantar / de !oh que lindico lindoque.>>.

(28.) Tambien se hace referencia a esta afectada coreografia de los penitentes de sangre en Fray Gerundio de Campazas, i, pp. 82-83: <<Considerese despues que este tal disciplinante que vamos pintando saca su pelotilla de cera, salpicada de puntas de vidrio y pendiente de una cuerda de canamo, empegada por mayor seguridad; que la mide hasta el codo con gravedad y con mesura; que toma con la mano izquierda la punta del moco del capillo; que apoya el codo derecho sobre el ijar del mismo lado (menos que sea zurdo nuestro disciplinante, porque entonces es cosa muy necesaria advertir que todas estas posturas se hacen al contrario), que, sin mover el codo, y jugando unicamente la mitad del brazo derecho, comienza a sacudirse con la pelotilla hacia uno y otro lado, sabiendo con cierta ciencia que de esta manera ha de venir a dar en el punto centrico de las dos carnosidades espaldares>>. Comp. Las seiscientas apotegmas, p. 54: <<Ibase haciendo carnes un penitente con el brio y gracia que bastara para entrar en guardia en habito de soldado, y ser loado de airoso y bizarro, porque se azotaba a compas haciendo piernas y contorneando el cuerpo>>.

(29.) Ver Arellano, 1984, p. 213.
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Title Annotation:Varia
Author:Lopez Gutierrez, Luciano
Publication:La Perinola
Date:Jan 1, 2012
Words:16444
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