Printer Friendly

El destierro del conde Gonzalo Pelaez: aportacion a la historia politica de los reinos cristianos peninsulares del siglo XII *.

El articulo se propone analizar los primeros pasos de la creacion de Portugal como reino independiente a traves del estudio de un caso, el destierro del conde Gonzalo Pelaez. Se considera previamente la centralidad de los estudios de frontera en la historiografia iberica y se plantea el problema de la diferenciacion, en el siglo XII, entre preeminencia politica y territorializacion del poder.

Entendiendo que la definicion fisica de la frontera requiere previamente la aceptacion de mutua independencia por parte de los poderes a los que aquella separa, se expone a continuacion que una de las condiciones necesarias en el reconocimiento de la entidad propia de un territorio y una comunidad es la aceptacion externa de ese caracter diferenciado.

En ese contexto, y en referencia especifica a la actitud de la monarquia leonesa, del hecho de que Gonzalo Pelaez se dirija a los dominios de Alfonso Henriques cuando incurre en la ira regia y el emperador lo obliga a exiliarse de tota terra sua se desprende que, a la altura de 1137 y posiblemente como resultado del tratado de Tuy, Alfonso VII acepta de hecho que Portugal es un espacio politico diferenciado.

PALABRAS CLAVE: siglo XII, Leon y Portugal, fijacion de la idea de frontera, ira regia y destierro, tratado de Tuy, Gonzalo Pelaez.

Que la experiencia fronteriza ha sido uno de los temas recurrentes en la caracterizacion del Medievo hispano es algo en lo que no resulta preciso volver a insistir. Los estudios y reflexiones pioneras de Sanchez-Albornoz, Gautier-Dalche, Lacarra o Maravall suponen una referencia basica para una cuestion periodicamente revisitada en nuestra tradicion historiografica y que en las ultimas decadas y desde distintas perspectivas ha sido objeto de tratamiento por firmas tan seneras como las de MacKay, Glick, Mitre, Garcia de Cortazar o Ruiz de la Pena. (1)

Sobre el binomio reconquista-repoblacion, la existencia de una frontera en movilizacion periodica frente a un enemigo politico al que progresivamente se desplaza de su territorio ha caracterizado la peculiaridad de la Edad Media peninsular frente a la de otras areas europeas. Por eso mismo, esta particularidad ha dominada una porcion notable del tantas veces esteril debate sobre la identidad entre los reinos peninsulares y sus homologos centro-europeos que constituirian el modelo clasico de feudalismo.

La experiencia fronteriza de las Espanas medievales no se agota, sin embargo, en la propia definicion de la que separa los dos grandes bloques de civilizacion que se reparten la Peninsula durante casi ocho siglos. Por el contrario, por debajo de esas unidades se observa que tanto en el sector islamico como en la zona de dominio cristiano se sucederan formaciones politicas independientes que alcanzan su expresion mas caracterizada en esa Espana de los cinco reinos a que se refirio Menendez Pidal. (2) Hablamos entonces de limites que no responden ya al esquema tipificado para la frontera meridional: no hay ruptura radical en lo religioso, lo social o lo economico, sino que el enfrentamiento se circunscribe a lo puramente politico, y aun asi no se detecta la decidida voluntad de eliminacion fisica proyectada contra la Espana musulmana ni se forma una ideologia especifica que legitime la expansion militar, sino que la creacion o ruina de los reinos viene definida como cuestion patrimonial en terminos de particion de una herencia, union de dos legados por via matrimonial o incorporacion por las armas de un reino cuyos derechos sucesorales resultan cuando menos discutibles. Unos y otros se reparten areas de influencia en la frontera meridional; sin embargo, salvo en momentos muy concretos, tienden a mantener el statu quo en la frontera que los separa.

Nuestra exposicion va a centrarse en este ultimo tipo de frontera, que ciertamente ha gozado de mucho menor fortuna historiografica pero cuya formacion supone sin duda un factor de primera importancia en el analisis de la entidad politica, juridica y territorial de los reinos hispano-cristianos en lo que sera el marco cronologico de nuestro trabajo, el siglo XII. Circunscribiendo nuestro estudio al nacimiento del reino portugues, nuestro proposito es colaborar a la clarificacion del modo en que el reino de Portugal fue reconocido de hecho por la monarquia leonesa; somos conscientes del grave compromiso que supone enfrentarse a las cuestiones de origenes, y por ello intentaremos afinar en lo posible el analisis y disipar cuanto antes cualquier atisbo de duda.

No es necesario que insistamos en el caracter semanticamente labil del termino "frontera" en su evolucion historica. Desde luego no es licito aplicar a la Edad Media las categorias con que operamos a tal efecto en el presente, y es bien sabido que ni siquiera a lo largo del Medievo tuvo este concepto un sentido univoco ni un ambito de aplicacion unitario. Si subrayaremos de entrada que hablar del nacimiento de la frontera entre el reino matriz leones y la emergente monarquia portuguesa requiere desglosar el problema en varios niveles de analisis. La totalidad del proceso pasa basicamente por un par de dicotomias complementarias como son la formacion de la nacionalidad y la creacion del reino, la configuracion de un termino divisorio entre Portugal y Leon y la plasmacion territorial del mismo. El problema es que tales subprocesos no constituyen fases que se agotan sucesivamente y son reemplazadas por la proxima, sino elementos de un sistema que interactuan entre si y terminan suponiendo la constitucion efectiva de uno de los dos Estados que en la Peninsula Iberica han sobrevivido como tales hasta la actualidad.

No iremos, sin embargo, tan lejos. Intentando perfilar nuestra propuesta, lo primero que necesitamos es establecer de antemano una distincion neta entre dos cuestiones distintas como son el vasto proceso de la formacion de la nacionalidad y uno de los indices de la misma que es la definicion politica del reino por oposicion a otros; como ha subrayado Mattoso en numerosas ocasiones, el nacimiento de una nacion es lento, pero la creacion del estado es inmediata. (3) Y para lo que nos interesa, anadiremos que es entre ambos momentos cuando se produce la fijacion de un limite fronterizo: el reino de Afonso Henriques se funda, nace con voluntad de emancipacion y es reconocido en su autonomia por Leon y por Roma, y de inmediato ese desgajarse politicamente Portugal implica la definicion de dos areas de influencia distintas para poderes homologos que deberan tropezar fisicamente entre si. El que ambos reinos alcancen plasmacion territorial plena no es sino materializacion de un hecho artificial como es la potenciacion de los poderes regios y su control progresivo sobre el territorio, y este ultimo es un fenomeno de primera importancia en la epoca que estamos tratando. (4) En efecto, no se trata tanto de llenar un espacio que en muchas zonas no estaba vacio, sino de someterlo a encuadramiento politico-administrativo y dependencia de la autoridad regia en un proceso que si resulta en cierto modo paralelo a cuanto ocurre frente a la Espana islamica. Del mismo modo que, a partir del siglo XI la frontera (musulmana) no era solamente el lugar relativamente vacio que los cristianos colonizaban y en el que se asentaban, (5) un proceso equiparable de colonizacion del espacio, y sobre todo la extension de la autoridad real sobre el mismo, determina el establecimiento de una separacion entre los reinos cristianos que en ultima instancia no es sino un hecho politico. (6) Carlos Barros, tratando la frontera medieval entre Galicia y Portugal, observa como "hasta 1169, la inestabilidad y el cambio de dominio hacen de las dos margenes del rio Mino una marca, una region de frontera mas que una linea definida y estable". (7) Es cierto que secularmente se ha verificado una incesante continuidad de relaciones a ambos lados de la raya, protagonizadas incluso por instancias tan proximas al poder regio como lo son las propias capas nobiliarias de la sociedad: en las transacciones familiares, comerciales, culturales la frontera --salvo que coincida con barreras fisicas infranqueables, y estas son sorprendentemente escasas-- nace para la vida de sus habitantes con efectividad escasa o practicamente nula y asi se mantiene durante siglos. (8) Pero de lo que se trata en este momento es de una ampliacion en la soberania y un ensanchamiento de las jurisdicciones reglas, que si llegan a chocar entre si.

Por eso, no creemos que sea solo el hecho de ser mas abundante y prolija la documentacion lo que justifica que la delimitacion precisa de los reinos se de tan solo a partir de estos siglos centrales de la Edad Media. Es tambien que es en este momento cuando las monarquias estan extendiendo su capacidad de accion y alcanzan un limite fisico en que dos poderes que antes disponian de un radio de accion a partir de un foco se delimitan sus respectivas areas. En efecto, con posterioridad al ano mil en los reinos cristianos peninsulares nos encontramos con lo que Garcia de Cortazar ha definido como el paso "de una sociedad de frontera a una frontera entre sociedades". (9) Y del mismo modo que el termino final de esta evolucion es el choque entre dos formaciones economico-sociales como son Islam y Cristianismo, (10) dentro de las propias filas cristianas la cristalizacion de una pluralidad de reinos va a terminar definiendo unos limites fronterizos, primero mentales, mas tarde fisicos.

Mattoso ha explicado magistralmente como la temprana implantacion de poderes de naturaleza publica en las regiones proximas a los centros de la autoridad monarquica vio desarrollarse paralelamente usos analogos en las periferias a cargo de las aristocracias inferiores; el resultado de esa doble tendencia fue una mayor regionalizacion del poder politico y la necesidad para los reyes de generar vinculos mas estrechos con una aristocracia cuya vinculacion territorial era cada vez mas acentuada. (11) De ese modo, hay que reconocer que ese caracter de regionalizacion, que va a ser el que articule a la nobleza portuguesa en torno a Afonso Henriques y determine su evolucion futura independiente, es la misma que une al rey leones en un vinculo mas firme con las aristocracias de su reino; como expresa el mismo autor algunas paginas mas adelante, la configuracion del reino portugues no es una desviacion o anomalia en el proceso politico del occidente hispano a principios del siglo XII, sino un desarrollo peculiar dentro de la nueva organizacion social del espacio que se esta imponiendo y que habria estimulado, antes que nada, su situacion excentrica con respecto al epicentro de la monarquia. Es la incapacidad de atender la administracion y defensa de lugares muy alejados lo que justifica la creacion de nuevos centros politicos que tienden a la autonomia, (12) y esta ultima tendencia se justifica por la revitalizacion de un proceso de encuadramiento administrativo, el que Garcia de Cortazar ha venido perfilando en los ultimos anos bajo el concepto de organizacion social del espacio. (13)

Situandonos en los desarrollos de corto ciclo, junto a la ampliacion territorial verificada tan extraordinariamente bajo Alfonso VI y con el correlativo movimiento social que podemos sintetizar en un movimiento disgregador que culmina con Urraca y en los primeros anos de Alfonso VII, se va a dar en Leon y Castilla un movimiento paralelo de reestructuracion de los poderes en virtud del cual el emperador debera proceder a un pacto con la Iglesia y la aristocracia del reino que, al mismo tiempo que garantiza la mas firme sujecion de las areas centrales de su reino, permite mas o menos solapadamente, a traves del expediente del titulo imperial, la desvinculacion efectiva de aquellas zonas a las que sus fuerzas no le permitirian extender un dominio efectivo. En efecto, no deben disociarse estos fenomenos de la propia configuracion institucional del Imperio de Alfonso VII, que a nuestro juicio debe considerarse un ultimo y fracasado intento de conservar la supremacia teorica sobre unos territorios cada vez mas extensos e inmanejables para una monarquia de muy escaso desarrollo institucional.

De este modo, en la terminologia al uso durante las primeras decadas del siglo XII E. Mitre ha observado como el empleo del vocablo finis con respecto a determinado territorio no equivale tanto a un limite territorialmente bien trazado como a la periferia del reino o la region de referencia, mientras que la nocion sustantiva de frontera aun no parece haber adquirido verdadera entidad por estas fechas. (14) Pero desde el ano 1016 en que Sancho Garcia de Castilla y Sancho III el Mayor acuerdan sus areas de influencia respectivas puede comprobarse, en todo caso, como poco a poco las delimitaciones entre los reinos cristianos comienzan a plasmarse en la documentacion de manera un poco mas precisa. (15) En este documento pionero se observa como el limite de particion entre dos soberanias distintas se establece ya de forma neta y adquiere materializacion en el paisaje a traves de los tres mojones que se citan a lo largo de la linea ideal que se traza, y no seria extrano que otros acuerdos de demarcacion de limites como este hayan existido por las mismas fechas, aunque no hayan llegado hasta hoy; sin embargo, la tonica dominante en el siglo XI es todavia lo brumoso de las fronteras entre los reinos.

El reparto entre los hijos de Fernando I resulta significativo de la escasa definicion territorial de los reinos en la segunda mitad del siglo XI. Es cierto que no disponemos de mas informacion que la que brindan las cronicas Najerense y de Pelayo de Oviedo, y que la datacion de las mismas tambien lleva ese modo de percepcion del espacio a fechas aun mas tardias, pero incluso en este ultimo y peor de los casos no estaria sino corroborandose la suposicion de que los hombres de la epoca no tienen conciencia de reino como concepto equivalente a un area de limites precisos. Aquella primera dice que fueron situados primogenitus Sancius, in Castella, alfonsus medius, in Legione; Garsias minimus, in Portugale," Urrace infantisse dedit Zamoram et medietatem illius terre, (16) y poco mas prolijo resulta Pelayo de Oviedo al historiar tales acontecimientos: Dedit dompno Sancio per flumen Pisorga tota Castella, Nagaram, Pampilonam cum omnibus regalibus sibi pertinentibus. Dedit dompno Adefonso Legionem per flumen Pisorga, totas Asturias de Transmera usque in flumine Oue, Astorica, Campos, Zamoram, Campo de Tauro, Berizo usque villa Ux, in monte Ezebrero, ad illa Ulze. Dedit domno Garsea totam Gallaeciam, una cura toto Portugale. (17) La impresion con este ultimo es de mayor exactitud en los datos, pero se trata de una impresion enganosa; debe notarse en primer lugar que en este pasaje conviven dos percepciones distintas del espacio: se centra en territorios o reinos y la delimitacion de los mismos aparece solo de forma muy generica. Creo, en todo caso, que resulta especialmente problematico y tambien clarificador el parrafo que habla de totas Asturias de Transmera usque influmine Ove; la identificacion del rio no ha de ser otro que el Eo, que aparece con frecuencia en otros textos atribuidos al obispo ovetense como limite de Asturias, (18) y en la leccion del parrafo debe considerarse una pausa que lo entienda como 'totas Asturias, de Transmera usque in flumine Ove', lo cual incluiria las Asturias de Santillana y las de Oviedo. Para lo que nos interesa, que es comprobar que en la primera mitad del siglo XII domina aun una vacilante percepcion del espacio, resulta especialmente clarificador el contraste entre los dos limites adoptados: por una parte un territorio, Trasmiera; por otra, un rio, el Eo.

Del mismo modo, en el pacto sucesorio entre Raimundo y Enrique la expresion de los derechos que proyectaban repartir resultaba lo bastante ambigua como para no establecer un solo limite. Cierto es que una vez mas tropezamos con el grave problema de estar en entredicho la ingenuidad del documento; en todo caso, conviene subrayar que se habla de Toletum terramque totam subjacentem ei, o bien de omnes terras de Leon el de Castella, (19) pero en ningun momento se dan unos claros limites territoriales, sino que se trata en definitiva de aquello sometido a la jurisdiccion del monarca, un conjunto de territorios reunidos bajo la rubrica de ser hanc talara terram regis Adephonsi. Como observa con justeza Mitre, (20) por reino aun se entiende el ejercicio de una serie de facultades de imperio sobre un territorio cuya base puede cambiar: no se trata de territorios fijos ni de grupos humanos permanentes sino sobre todo del dominio o la tierra del rey. Los ejemplos serian innumerables, y lo que en general se observa es una concepcion del espacio como conjunto de rutas y puntos nodales en el que solo se adoptan como bornes grandes unidades naturales que tienen mas valor referencial que estrictamente delimitador, y que a menudo expresan una capilaridad tal que terminan anulando el propio caracter transicional atribuido en los repartos sucesorios. (21) Invocaremos, por ultimo, los terminos de la herencia de Alfonso VII que se reparten sus hijos; es tambien a traves de las cronicas donde se comprueba como la enumeracion de los limites se hacia mas detallada, trazando una linea teorica que discurria desde el mar por el rio Deva y luego, ya en la Meseta, concedia a Castilla Sahagun, Moral de la Reina, Tordehumos, Uruena, Cubillas, Medina del Campo, Arevalo y Avila. Sin embargo, a medida que se avanza hacia el sur se advierten muestras de un espacio mucho menos organizado; desde la Sierra hasta la frontera musulmana la linea divisoria no va a apoyarse en nucleos humanos, de poblamiento o poder, sino sobre un elemento fisico como es la calzada equinea romana, via de conquista en medio de un espacio aun desordenado. (22)

Ya hace algunos anos que B. Guenee propuso tres rasgos imprescindibles para considerar con entidad propia a un territorio y una comunidad; estos eran la propia conciencia de colectivo unitario, la existencia de un nombre englobador que expresase tal individualidad y por ultimo el reconocimiento externo de la misma. (23) Sobre tal planteamiento consideramos igualmente licito aplicar ese triple requisito a la consideracion de la comunidad portuguesa en terminos puramente politicos, de su existencia como reino: podremos hablar con legitimidad del reino de Portugal cuando las tres condiciones se cumplan, y centraremos nuestra exposicion en el ultimo termino de la cuestion a traves de la aplicacion de las penas de destierro en el reino leones. Con respecto a las dos primeras condiciones abundan los datos y la bibliografia: ya Paulo Merea o Damiao Peres recorrieron en su dia las distintas acepciones del nombre de Portugal, (24) y del mismo modo Mattoso ha expuesto con claridad los distintos problemas de la formacion de la nacionalidad portuguesa. (25)

El ultimo asunto, sin embargo, parece haber tenido menos interes para los historiadores. De las dos autoridades politicas de que dependia el reconocimiento del reino de Afonso Henriques, se ha otorgado una mayor relevancia a la potestad pontificia, pese a haber sido su inicial negativa mas tajante, y su aceptacion de los hechos mucho mas tardia; (26) la actitud de la monarquia leonesa, sin embargo, resulto siempre mucho mas ambigua y vacilante, y su estudio tal vez se ha resentido de esa incertidumbre que se arrastraria durante decadas.

Nuestra intencion, sin embargo, es demostrar como inmediatamente despues de la formalizacion del tratado de Tuy de 1137 se observan indicios de que Alfonso VII ha aceptado la independencia portuguesa como una situacion de hecho. Somos conscientes de que en una epoca en que los reinos se hacian y deshacian con facilidad, no tiene demasiado sentido explicar el nacimiento de Portugal fuera del ambito de la formacion de la nacionalidad; cometeriamos un grave error de apreciacion historica si deseasemos buscar una datacion exacta para el principio de una realidad que, por compleja, tiene muchos momentos fundacionales. En un mundo donde, como hemos visto, los poderes tienen todavia una concrecion territorial imprecisa y las jurisdicciones se superponen entre si creando complejas mallas de relaciones personales e institucionales, incluso en el ambito de la competencia entre los monarcas es preciso considerar el entrecruzamiento de varios de estos factores en un proceso de cristalizacion caracterizado por la lentitud. La etapa decisiva donde se dan esos pasos fundamentales puede delimitarse entre el ano 1128 en que Afonso Henriques accede al poder expulsando a la aristocracia gallega de los cargos de responsabilidad, y el 1179 en que llega el reconocimiento de la autoridad pontificia en la bula Manifestis probatum. Pero hasta en esos procesos de largo desarrollo existen momentos de aceleracion o estancamiento, y si en ese intervalo puede establecerse una segmentacion mas detallada, el periodo 1128-1143 va a caracterizarse por el establecimiento de las bases definitivas sobre las que se construira la nacion portuguesa; en el destacan dos hechos fundamentales: una ocupacion del espacio mucho mas firme, y el reconocimiento por parte de Leon de que los dominios de Afonso Henriques, definidos como comunidad politica diferenciada y autonoma, han iniciado una andadura propia, ya no sometidos a su potestad. (27)

En esos anos decisivos, el reinado de Alfonso VII sienta tambien las bases de su desarrollo futuro, discurriendo de la grave agitacion nobiliaria que senoreaba el reino en 1126, ano de su acceso al trono, hasta la coronacion imperial de 1135, donde una vez estabilizada la situacion interior regula las bases de la convivencia con la aristocracia del reino y los poderes analogos vecinos. El pretexto para nuestra explicacion de la ruptura entre ambos es la trayectoria recorrida por un miembro de la aristocracia del reino de Leon que alcanzo un notable protagonismo politico durante los reinados de Urraca y Alfonso VII y cuya figura y vicisitudes ya fueron magistralmente trazadas por E. Garcia Garcia. (28) En sintesis, la historia de este magnate describe una linea ascendente durante dos decadas en la vida publica de las Asturias de Oviedo, que se quiebra a partir de 1132 en razon de una serie de rebeliones que el mismo encabeza contra la autoridad progresivamente impuesta del joven Alfonso VII y que culminan con su destierro y muerte en Portugal.

No es el suyo, como decimos, un caso excepcional en el contexto nobiliario de la epoca: a raiz de la fuerte disolucion del poder regio que se experimenta en Leon y Castilla ya desde los ultimos anos de Alfonso VI y con toda franqueza bajo el poder nominal de dona Urraca, las rebeliones de miembros de la aristocracia se suceden y alcanzan una notable concentracion numerica cuando Alfonso VII accede al poder. Las razones concretas no suelen invocarse en la documentacion, pero casos como los de Pedro Gonzalez de Lara, Pedro Diaz de Valle o Rodrigo Gonzalez no son sino otras tantas muestras de la resistencia nobiliaria a las aspiraciones de sujecion que mostraba el nuevo monarca. En el contexto de mutua interdependencia y tension latente que caracteriza las relaciones entre nobleza y monarquia, las insurrecciones que el Emperador debio sofocar en la primera etapa de su reinado son el termometro de un equilibrio que en los ultimos anos habia virado en favor de la aristocracia y que el joven monarca trataba de devolver a su estado primigenio. Los rebeldes, por su parte, no pretenden suplantar la autoridad regia, sino simplemente acrecentar sus propias cotas de autoridad e independencia; para ello aprovechan episodios de debilidad en la cupula del reino, esten estos ocasionados por presion militar externa, minorias de edad del heredero o simple incapacidad del titular de la corona, y asimismo cuentan con el recurso a apoyar la candidatura de herederos postergados o buscar el amparo de monarcas rivales. Como contrapartida, las bazas con que juega el rey son el prestigio, la supremacia militar, la superioridad jerarquica y el reparto diferencial de beneficios.

De esas rebeliones que hemos dicho ocupan los primeros pasos como rey de Alfonso VII, la de Gonzalo Pelaez es la ultima de que tenemos noticia y con su neutralizacion se cierra la etapa de afianzamiento en el reino para acceder a una segunda que viene marcada por el avance reconquistador. Podria llamarse la atencion sobre la fecha ya tardia de sus levantamientos o los motivos nunca aclarados del mismo, pero la pretension de alcanzar una causa ultima es indiferente a los efectos de nuestra investigacion: la rebeldia es el desacuerdo con el superior jerarquico, la resistencia a acatar sus reglas, y en este momento la normativa regia es lo suficientemente definida como para no suponer en el conde motivos distintos a los geneticos ya invocados. En todo caso, lo que nos interesa son las consecuencias de esa enemistad: el exilio.

Despues de cuatro sucesivos episodios de insumision, dice la Cronica del Emperador que el conde Gonzalo Pelaez fue desterrado del reino y se dirigio hacia Portugal: praecepit quod statuto die exiret de tota terra sua, qui vellet nollet, regi obediens, abiit in Portugale. (29) La conclusion que del texto puede extraerse parece clara: el conde rebelde es obligado a exiliarse del reino que preside Alfonso VII ("tota terra sua"), y Portugal, de hecho o de derecho, ya no forma parte del mismo desde el momento en que es lugar susceptible de acoger a desterrados provenientes del reino de Leon. Admitimos que la cronica es de por si problematica y que este testimonio debe examinarse con cuidado, pero creemos que este aserto no admite discusion: permitiendo que Gonzalo Pelaez se exilie en Portugal, el ya proclamado Emperador esta reconociendo, siquiera tacitamente, la existencia de Portugal como reino independiente. Repasaremos, no obstante, algunos puntos conflictivos.

La Chronica Adefonsi Imperatoris ha sido repetidamente reconocida como una fuente fundamental para conocer la vida politica castellano-leonesa de la primera mitad del siglo XII, mucho mas basta hace pocos anos, antes de que se publicasen los estudios de Recuero; (30) lo detallado de su testimonio y lo temprano de su redaccion hacian de ella una fuente fiable en la reconstruccion de unos hechos cuyo desarrollo fundamental podia seguirse paralelamente a traves de pruebas documentales de otra naturaleza. Sin embargo, nadie ha negado lo problematico de su tratamiento, su tendenciosidad y lo distractor de sus muchos silencios. En su traduccion de la misma, M. Perez Gonzalez ha subrayado recientemente como uno de los problemas mas graves que plantea la Chronica Adefonsi Imperatoris, por su pretension de seguir el orden cronologico, es la falta de claridad en la exposicion de los enfrentamientos entre Alfonso VII y Alfonso I de Portugal. (31) En efecto, aunque la lectura de los pasajes relativos a la relacion entre ambos que contiene la Historia Compostelana (32) confirman en lo fundamental lo concerniente a los primeros pasos del reino de Afonso Henriques, la virtualidad explicativa de uno y otro texto de cara al nacimiento del Estado portugues es incierta o francamente limitada; ni por la cronologia, ni por los titulos otorgados a Afonso Henriques, ni por los episodios donde consta su presencia, expresa esta cronica oficiosa de las andanzas del Emperador la mas minima voluntad de esclarecer el nacimiento del reino de Portugal, maxime cuando pasa en silencio por la entrevista de Zamora de 1143 en que generalmente se da por hecho que aquel, protagonista exclusivo de la cronica que se encabeza con su nombre, habria reconocido el titulo de rey a su primo.

No es de extranar que el cronista de las hazanas del Emperador no diese excesiva publicidad a un hecho que implicaba la perdida para su biografiado de una extensa porcion territorial. Tambien es cierto que la oposicion leonesa nunca parece haberse definido con excesiva claridad y que en la propia cronica, escrita al parecer hacia mediados de siglo, nunca se discute a Afonso Henriques su titulo sino que muy al contrario se suele referir al "rey de Portugal" sin citarlo por su nombre. Sin embargo, las explicaciones que da para las jornadas de Ricovado, Tuyo Valdevez donde parece debatirse el entendimiento entre ambas fuerzas no son jamas demasiado explicitas e incluso tienden a dar por hecho que Portugal es ya una unidad politica distinta, apartando cualquier responsabilidad del Emperador. Es obvio que dicha vision es inaceptable cuando ni a su acceso al trono ni en la paz de Ricovado ha tenido lugar la batalla de San Mamede, esa primera tarde portuguesa en que Teresa y los nobles gallegos fueron expulsados del poder por la nobleza portucalense de Afonso Henriques. (33)

Sin embargo, todo eso no invalida por completo el testimonio de la Cronica sino que limita la utilidad de su testimonio a dos pasajes concretos, que pasamos a glosar a continuacion. De uno de ellos podemos concluir que, a diferencia de lo que parecia en un principio, si que hay un momento en que se admite que Alfonso Vil reconocio la entidad propia del reino portugues. Inmediatamente despues de narrar la fastuosa coronacion imperial de 1135, a la que muy significativamente no asistio su primo Afonso Henriques, se dice como apenas pasado un ano se rebelaron Garcia de Navarra y Alfonso de Portugal, al que presenta dando una completa relacion del origen de sus posesiones diciendo que era filius comitis Henrrici et Tarasiae reginae. Ipsa autem Tarasia erat filia regis domni Adefonsi, sed non de legitima, sed de concubina, valde tamen a rege dilecta, nomine Xemena Munionis, quam rex dilectionis et honoris causa, dedit maritatam Henrrico comiti, et dotavit eam magnifice, dans Portugalensem terram iure hereditario. Mortuo autem comite Henrrico, Portugalenses vocaverunt eam reginam, qua defuncta, filium suum regem, s icut et postea fuit, ad honorem nominis sui dixerunt. (34)

La discusion sobre el significado de la donacion que recibieron de Alfonso VI su hija y su yerno ha sido larga y no vamos a entrar en ella; (35) lo que nos interesa es que de su hijo se dice que, a la muerte de la reina Teresa, fue llamado rey por los portugueses, segun lo seria mas tarde (sicut et postea fuit). Este aserto ya contiene, despues de 1128 y antes de 1150, la aceptacion por parte de Alfonso VII y de su panegirista de que Portugal es un reino distinto. Las fechas, sin embargo, pueden concretarse todavia mas. Con respecto al punto de partida podria llevarse a 1135 teniendo en cuenta que la narracion de los hechos se hace imnediatamente despues de la coronacion imperial; con el concurso de las intitulaciones de la cancilleria portuguesa tal fecha se puede hacer avanzar hasta 1140, cuando aparecen los primeros documentos en que Afonso Henriques se hace llamar a si mismo rey, y por ultimo pueden invocarse las vistas de Zamora en 1143, momento en que tradicionalmente se acepta que Alfonso VII reconoce de iure la andadura independiente de su primo y que significativamente se pasa por alto en la cronica, siempre atenta a no empanar la imagen de su comitente. En fin, las reivindicaciones y protestas hechas con posterioridad son anecdoticas, y esta secuencia establecida en la cronica --desaparicion de la madre, consideracion de rey por los portugueses y aceptacion por parte de la monarquia leonesa-- solventaba el problema de la perdida de aquellos territorios de una manera aceptable; ya hemos dicho que los hechos de Zamora de 1143 ni se mencionan, y lo ultimo que se tiene en cuenta es la campana de Valdevez, concluida por cierto a iniciativa de los portugueses que recomiendan a su rey no luchar contra el Emperador sino centrarse en el combate en la frontera musulmana.

Pero ocurre que, si examinamos los hechos que la propia cronica describe, los acontecimientos evolucionaron de otro modo, y que Afonso Henriques tuvo reino antes de ser rey entre los suyos. En primer lugar, acabamos de ver como ya en 1140 se determina dejar las cosas como estan, entregar los castillos que cada cual hubiese ocupado y que cada reino continue la reconquista y no luchen cristianos entre si; adoptando el mismo argumento que sostendra la futura aceptacion de los hechos por parte de Roma, se desvia la conflictividad hacia la frontera musulmana y se fija la paz entre ambos tras la preceptiva devolucion de los castillos que se habian arrebatado entre si. (36)

Pero el primer texto que hemos traido a colacion, el que refiere el exilio de Gonzalo Pelaez, aporta un nuevo matiz al problema, y con el pretendemos probar que a la altura de 1137 Alfonso VII aceptaba que Portugal era de hecho un reino independiente. Un inconveniente facilmente franqueable para su uso es la datacion, que la cronica no ofrece; contraponiendo, sin embargo, sus informaciones con los testimonios documentales de que disponemos, la expulsion del conde debe datarse en los ultimos meses de 1137. Por la Cronica solo sabemos que tras cuatro rebeliones sucesivamente abortadas termino su vida en el destierro, pero siguiendo los movimientos de la corte leonesa puede advertirse que el 1 de septiembre de aquel ano todavia confirmaba el conde un privilegio real. (37) mientras que apenas un mes mas tarde, en octubre del mismo ano, hallamos un diploma otorgado por Afonso Henriques en Coimbra donde confirma un Gundisalvus comes que no puede ser otro que nuestro personaje: los ricos indices elaborados por Rui Pinto de Azevedo no identifican a este individuo cuya presencia en la documentacion regia portuguesa es excepcional, y a falta de un conde Gonzalo entre la emergente aristocracia portucalense hay que suponer que la identificacion no puede ser otra. (38) Y lo interesante del caso es que tales sucesos tienen lugar entre el tratado de Tuy (1137) y la batalla de Ourique (1139), practicamente los momentos donde se debaten las cuestiones fundamentales que conduciran a la emancipacion politica del condado portugues.

Lo que nos interesa ahora es desvelar el significado mismo del destierro. Dicen las Partidas que Desnaturar segund lenguaje de Espana tanto quiere decir como salir onbre de la naturaleza que ha con su senor o con la tierra en que bive, (39) y es esta institucion una notable peculiaridad de la Espana medieval, aunque desde luego no exclusiva suya: considerandola en todos los casos como supervivencias geograficamente marginales del derecho monarquico no escrito de los reinos barbaros herederos del Imperio Romano, L. Musset destaco su vigencia en el derecho ducal normando y llamo asimismo la atencion sobre las similitudes observadas con el caso castellano-leones y con otras muestras en la tradicion juridica noruega, anglo-escandinava o inglesa. (40) Las condiciones del mismo como una de las penas asociadas a la ira regia fueron en su dia puestas de relieve por el magnifico trabajo de Grassotti, (41) y algunos ejemplos practicos pueden hallarse en la propia obra cronistica que nos sirve de principal referencia para el destino final de Gonzalo Pelaez.

El incurrir en la ira regia contemplaba entre las posibilidades de castigo, junto a la confiscacion de propiedades o el encarcelamiento del rebelde y sus partidarios, la expulsion del reino. Sabemos que este tipo de sanciones no surgen de una accion judicial, pero esto tampoco hace de ellas actos arbitrarios ni las situa fuera de derecho; por el contrario, su mejor estudiosa la contempla como una formula alternativa aplicada a aquellas personas sobre las que no se deseaba hacer recaer las penas que para tales delitos contemplaba la legislacion al uso. (42) No siempre esta claro que el destierro sea voluntario o preceptivo, pero en el fondo esta distincion tampoco tiene excesiva importancia en un mundo donde la fidelidad se situaba en el centro de la vida social, la dependencia del senor garantizaba la subsistencia, y su enemistad la aniquilacion.

En todo caso, la perdida del amor del rey implicaba sin duda la necesidad de partir fuera del reino, segun se expresa con claridad en el caso de los condes Rodrigo y Gomez Nunez, tambien relatado por la Chronica Adefonsi Imperatoris: tras traicionar a su senor entregando al rey portugues los castillos de la Limia que gobernaban como tenentes, sufrieron las consecuencias de su deslealtad: Rex abiecit a se comitem Rodericum et comitem Gomez Nunnii, pro eo quod ipsi inmiserant discordiam inter imperatorem et regem. Comes Gomez Nunnii, ut cognovit se esse reum, verecundatus est, et transiens fugiendo montes Pirineos, vellet nollet, quia non erat ei locus ad habitandum, fecit se monachum in monasterio Cluniacensi. (43) Otros ejemplos se pueden invocar incluso para una franja cronologica tan breve y sobre el testimonio de este unico: Pedro de Lara se rebelo junto a su hermano y su yerno, los condes Beltran y Rodrigo; y una vez reducidos y encarcelados, el rey dimisit eos vacuos et sine honore y Pedro de Lara se dirigio a Aragon, donde murio poco mas tarde. (44) El mismo erratico destino habria de sufrir poco mas tarde el tambien rebelde Pedro Diaz de Valle; arrepentido de sus acciones se dirigio al rey, que lo dejo marchar libre. Sed Petrus Didaci, huc et illuc, sine rege et benefactore, devenit in magna aegritudine et mortuus est pauper et miser. (45) La unilateralidad de la fuente hasta aqui empleada no debe enganar en la consideracion de tina normativa que refleja de manera permanente los testimonios cronisticos y documentales contemporaneos.

Pero deseamos insistir una vez mas en que la tierra de que se expulsa a reyes o magnates caidos en desgracia es la totalidad del reino de aquel a quien se hizo la afrenta o contra el que surgio la enemistad: tanto Alfonso como Garcia, hijos de Fernando 1, debieron huir a tierras musulmanas en un momento en que la totalidad de los reinos cristianos occidentales estaban unificados bajo la mano de Sancho II de Castilla. Otras veces, los exiliados optaban por partir hacia el Este y refugiarse en Aragon como hizo Ramon, hijo del rey Sancho IV de Navarra cuando su reino cayo en manos de Alfonso VI, (46) o tambien el conde gallego Rodrigo Ovequiz; en Urgel --caso de Pedro Ansurez-- (47) o incluso allende los Pirineos. Pero igualmente debe recordarse que cuando la herencia de Fernando I permanece dividida, los caidos en desgracia ante alguno de los tres hermanos podia optar por retirarse al servicio de los monarcas vecinos, y asi lo hizo el conde Garcia Munoz, desterrado por el rey Garcia y que hallo refugio en la corte castellana de Sancho, (48) o tambien el leones Fernando Perez, que desde Portugal se dirigio asimismo a Castilla. (49) La conclusion, entonces, esta clara: a un personaje cuya afrenta al rey se salda con pena de destierro se le expulsa de la comunidad politica que aquel preside.

La eleccion del destino no parece arbitraria sino que responde mas bien a las posibilidades individuales de cada uno; en los ejemplos enumerados hemos visto como Gomez Nunez o Pedro Diaz de Valle se vieron sin lugar a donde dirigirse y solo encontraron refugio en un monasterio o simplemente la muerte sin lugar donde ampararse: la falta de contactos fuera del reino los condujo a tales destinos. De Pedro Ansurez sabemos que aprovecho las alianzas familiares establecidas en los condados catalanes para refugiarse en Urgel, y sobre Gonzalo Pelaez la eleccion de destino en Portugal parece poder explicarse con bastante facilidad. No es posible dar credito al jesuita L.A. de Carvallo, que a principios del siglo XVII afirmaba sobre Enrique de Lorena que las Asturias de Tineo fueron lo primero que este gran Principe tuvo en Espana; (50) la pretension de este autor era apoyar un supuesto origen asturiano de la infanta Teresa por parte de su madre, pero el documento con que pretende atestiguar tal idea debe datarse en 1109, un momento en que ya hacia tiempo que el yerno de Alfonso VI se habia hecho cargo de los dominios portugueses. (51) Sin embargo, fuese o no asturiana Jimena Muniz la concubina en la que aquel monarca concibio a la madre del primer rey portugues, (52) lo que si es cierto es que existieron vinculas indudables entre los candes de Portugal y las tierras asturianas en los complicados primeros anos del siglo XII. La muerte de Alfonso VI habia practicamente coincidido con la desaparicion de los candes Pedro Pelaez y Fernando Diaz, que en las ultimas decadas habian ejercido la tenencia de las Asturias occidentales y centrales respectivamente; la ultima mencion del primero es del ano 1100, donde se le recuerda como comes in Tineo, (53) mientras que de Fernando Diaz, que en ese ano y el siguiente va a constar en algunos documentos como conde en Asturias, (54) se pierde el rastro a partir de 1107, inmediatamente despues del desastre de Ucles. (55) Es bien conocido que la tenencia de los territorios, aunque nunca perdio en el reino de Leon su caracter de puesto desempenado por delegacion, solia recaer en miembros de un mismo entorno familiar, y de ambos personajes tenemos constancia de que tuvieron descendencia directa y colateral; el propio Gonzalo Pelaez era sobrino de Pedro Pelaez. Sin embargo, en 1109 encontramos a Enrique y Teresa como tenentes en Tineo, en el mismo proceso de ampliacion de sus poderes territoriales que les llevarla poco despues a investirse de la titularidad condal en Zamora y Astorga: (56) en una precisa franja trazada de norte a sur, los condes portugueses extendian su influencia a los confines occidentales del reino de Leon mientras Urraca trataba de solucionar sus graves problemas en el trono. Ademas, el contacto de aquellos con Asturias no iba a detenerse ahi; parece ser que don Enrique estuvo presente en Oviedo en 1112 acompanando a la reina Urraca y en camino desde los dominios de aquel en Astorga, (57) y entre los suscriptores de las actas del concilio celebrado en Oviedo en 1115 figura la infanta dona Teresa confirmando junto a su hermana la reina. (58)

Todo ello permite suponer la existencia de unas relaciones asiduas y cordiales con la nobleza de la tierra; sin embargo, su poder sobre la misma no estaba llamado a tener continuidad. Si ya en 11 10 aparece en los documentos Gonzalo Pelaez in Oveto, en 1113 se intitula como caput terra para volver a figurar un ano mas tarde como potestas in Asturias. (59) La extension real de sus poderes resulta en este momento dudosa y no podemos con certeza hacerlos extensivos al area occidental de la region donde fugazmente los habian ejercido los condes portugueses y donde en los anos siguientes recayeron sobre su primo y futuro debelador Suero Bermudez. (60) En todo caso, lo que importa subrayar es que el espacio asturiano actual se reparte durante anos entre los miembros de un vasto grupo familiar cuyos representantes mas caracterizados son Gonzalo Pelaez y Suero Vermudez, y es posible suponer cierta cercania de trato entre sus miembros y los padres de Afonso Henriques.

La comunicacion entre unos y otros no iba a interrumpirse, de hecho, en anos futuros. Lo menguado de la documentacion a nuestro alcance no es impedimento para que pueda descubrirse su mantenimiento a la altura de 1128, en uno de los ultimos documentos de dona Teresa antes de la batalla de San Mamede. (61) En realidad se trata de un proyecto de donacion a la Orden del Temple que parece no haber llegado nunca a verificarse. En todo caso, la lista de personajes que figuran en el guarneciendo a la madre de Afonso Henriques se nutre de un amplio grupo de nobles gallegos como Fernando y Bermudo Perez de Traba, y otros de menor entidad que Azevedo no identifica; entre estos ultimos hay un comes Guterius, que creemos debe de ser el conde Gutierre Vermudez, hermano del conde Suero Vermudez y tambien primo, por tanto, de Gonzalo Pelaez, (62) y a lo que parece los vinculos entre unos y otros, reforzados por la sangre, habrian de mantenerse en el futuro mediante el matrimonio de una hija de la reina Teresa con Alvaro Rodriguez y Pedro Alfonso, miembros de la siguiente generacion de la familia. (63)

En definitiva, y valiendose de una antigua relacion con los titulares del antiguo condado portucalense, Gonzalo Pelaez pudo acogerse a la proteccion de Afonso Henriques y, como dice la cronica, rex Portucalensis suscepit eum cum magno honore et promisit ei magnos honores. (64) Las relaciones del conde leones con uno y otro monarca, como se ve, son basicamente personales, y lo que importa es la propia extension de sus poderes sobre el territorio: Alfonso VII lo expulso de toda su tierra y Afonso Henriques lo acogio bajo su proteccion, pero ambas situaciones no indican necesariamente que entre uno y otro se haya establecido un limite territorial sino que solo encontramos, por el momento, jurisdicciones solapadas y fidelidades compartidas. El mismo sentido patrimonial presidia el controvertido pacto sucesorio que firmaron Raimundo de Borgona y Enrique de Lorena de cara al reparto de la herencia del conquistador de Toledo; no se trataba de distritos claramente delimitados sino de un conjunto de dominios reunidos bajo el epigrafe de totam terram regis Adephonsi que, ciertamente, estaban en vias de un mas preciso encuadramiento administrativo; su unidad, por el contrario, venia dada por el sometimiento a un mismo monarca. (65) Por eso el problema de la formacion y disolucion de los reinos en la Espana del siglo XII debe situarse en el ciclo corto, en el plano de la lucha politica entre los diversos candidatos a una herencia y la distinta fortuna que correspondio a unos y otros. El caracter periferico del condado portucalense, unido a la existencia de varios candidatos que pueden enarbolar derechos equiparables sobre el legado de Alfonso VI y a las dificiles circunstancias en que la monarquia leonesa entro en el siglo XII, sentaron las bases para el establecimiento del pacto sucesorio y toda la serie de pasos que con posterioridad fructificarian, a lo largo de todo el siglo, en la configuracion de una autentica nacionalidad portuguesa sustentadora de un reino.

Siguiendo el proceso en el tiempo vemos que el pacto de amistad suscripto entre Teresa y Urraca aun establece diferencias palpables entre una y otra, pero el propio hecho de su redaccion y la exigencia de garantias prueba la debilidad de la reina, al mismo tiempo que la cesion de derechos territoriales fortalece la posicion de la infanta portuguesa. (66) Y en los anos sucesivos se advierte como, del mismo modo que Enrique de Lorena habia concedido fuero a Guimaraes en 1095-1096, (67) su viuda proseguira ejerciendo regalias a la par que la jurisdiccion efectiva de los reyes leoneses disminuye. A la altura de 1120 la soberania de los reyes de Leon sobre los territorios portugueses aun se hace sentir; el 18 de junio de ese ano la reina Urraca y su hijo Alfonso todavia otorgan coto a la sede episcopal de Braga. (68) Sin embargo, en los anos subsiguientes el distanciamiento crecera hasta hacerse definitivo: la independencia de lacto que la infanta portuguesa acentuaba desde la muerte de Alfonso VI viro hacia la pretension de desvincularse de Leon desde 1116-1117, cuando Alfonso Raimundez consolido su posicion de cara al trono mediante el acuerdo con su madre y cota ello desaparecieron todas las expectativas para Afonso Henriques que --no hay que olvidarlo-- constituia un muy probable sucesor si algo le ocurria a su primo. (69)

En 1126 muere dona Urraca y su hijo, apenas llegado al trono, firma la paz con su tia la infanta Teresa, (70) pero en Portugal va a tener lugar casi inmediatamente otro relevo en el poder. 1128 es el ano en que aquel cae con sus tropas sobre Portugal, devasta la tierra durante seis semanas y obliga a su tia a reconocer su soberania, (71) pero tambien es el momento en que la precondicion de la existencia de una nobleza especifica se concreta en la individualizacion de la misma a traves de su apoyo a la figura de Afonso Henriques, anulando asi la influencia de la nobleza gallega y dando un paso notabilisimo en la ruptura de los vinculos con Leon: Portugal se define mas claramente como comunidad politica con aspiraciones claras a la emancipacion. El propio Fernando Perez de Traba, que tan importante papel habia jugado a la vera de la hija del conquistador de Toledo, se refugiaria en Zamora, donde sus enemigos no podian alcanzarle, y este es un testimonio, aunque inverso, equiparable al que ofrece el destierro de Gonzalo Pelaez; los portugueses, con esto, delimitaban ya su area de influencia y establecian un limite mas alla del cual no estaba permitido penetrar. De ese modo, en los anos subsiguientes y practicamente a lo largo de toda la cuarta decada del siglo los portugueses atraviesan un periodo de descuido de su frontera meridional para centrarse, como contrapartida, en la consolidacion de su postura frente a Leon a traves de constantes ataques contra la tierra gallega, el establecimiento de pactos con la balbuceante monarquia navarra y la deliberada ausencia de su caudillo en la coronacion imperial de 1135. Es Afonso Henriques quien otorga el fuero de Guimaraes en 1128, haciendo claro uso y reivindicacion de su soberania sobre el territorio. (72)

El tratado de Tuy, en el verano de 1137, es el momento decisivo en el reconocimiento por parte del Emperador de la factica situacion de independencia de Afonso Henriques. No vamos a traer aqui los numerosos problemas de interpretacion derivados de la propia naturaleza del documento y los dificiles terminos de su interpretacion, (73) Lo que si deseamos subrayar es que su redaccion tiene lugar tras haberse reanudado las hostilidades con la monarquia leonesa en 1136-1137, y que inmediatamente despues del mismo se produce el destierro del conde Gonzalo Pelaez, situacion impensable de no haberse producido, siquiera tacitamente, un reconocimiento de soberania. Llama la atencion que no ocurriese lo mismo en el caso ya glosado de Gomez Nunez, el noble gallego que segun la Cronica traiciono al Emperador por seguir el partido del infante portugues; nada hubiera sido mas logico que aquel lo recibiese bajo su proteccion; si ello no fue asi, sin embargo, debe concluirse que entre ambas traiciones y destierros se produce un cambio significativo. Lo lamentable es que los historiadores hayan encontrado dificultades para hacer concordar con el resto de documentos a su alcance la informacion y cronologia que para su caso maneja la Cronica. Hasta que no aparezcan datos nuevos nada podemos concluir, pero queda la certeza de que Gonzalo Pelaez fue prueba palpable de que inmediatamente despues del tratado de Tuy la actitud leonesa habia cambiado.

Es obvio, entonces, que nuestra propuesta se situa en la linea de las explicaciones de C. Erdmann, P. David o T. Sousa Soares, esto es, interpretando el tratado como pacto bilateral de amistad. A nuestro juicio no ha de verse la cuestion como una nacion portuguesa que debe existir (porque existio) y aun no se ha desprendido de ese residuo de su pasado que es el vinculo con Leon; esa perspectiva es la que obliga a considerar Tuy como una derrota para Afonso Henriques. De lo que se trata, sin embargo, es de un reino --el leones-- del que se esta desgajando una porcion que adquiere individualidad y conciencia de si misma y que en este pacto da un nuevo paso hacia la adquisicion de la soberania. El hecho de que fuese el infante portugues quien tomase la iniciativa del tratado no presupone que debiera tratarse de una paz humillante, ya que ambos contendientes estaban interesados en el cese de las hostilidades y, sobre todo, la suposicion bien fundamentada por Merea de que el compromiso tambien establecia una serie de obligaciones para Alfonso VII que, en adelante, podrian suscribir o no sus hijos y herederos cierran la idea de que no existen relaciones de vasallaje entre los primos. Con ello, el vinculo de dependencia quedaba practicamente quebrantado.

La roboracion de que las cosas habian dado un giro importante se encuentra en el giro que desde entonces conoce la politica exterior portuguesa; concluido el periodo de consolidacion interna, Afonso Henriques pasa a ocuparse de la lucha contra los musulmanes y sera en este cometido donde reciba la plena legitimacion como rey, tanto en la perspectiva de los mas antiguos textos portugueses como para las exigencias del Papado. (74) La significacion efectiva de la batalla de Ourique, en 1139, tal vez se haya exagerado por el valor mitico y el ropaje legendario con que desde fechas muy tempranas se recubrieron los hechos a los que se asocia el momento en que Afonso Henriques comienza a intitularse rey, dando legitimacion definitiva a lo que ya estaba en germen. Numerosos autores han intentado corroborar esta tradicion sobre testimonios diplomaticos y parece ser que, en efecto, en 1139-1940 empieza aquel a suscribir documentos como rey. Damos la razon, en todo caso, a Mattoso, que ha rechazado una y otra vez ese enfoque insistiendo en que ni la cancilleria da valor o explicacion a este cambio de titulo, ni este parece estar asociado en las fuentes portuguesas mas antiguas a un momento concreto sino a una sucesion de fenomenos que progresivamente configuran una realidad nueva. Narrando el episodio de Valdevez, en 1140, el relato de la Chronica Gothorum resulta de lo mas esclarecedor:
   Videns itaque Imperator quod omnia prospera eveniebant Regi de
   Portugal ... misit pro Archiepiscopo Bracarensi D. Joanne et aliis
   bonis hominibus, et rogaverunt cos ut venirent ad Regem Portugallis,
   ut pacem bonam, et firmarent ea que pacis sunt in perpetuum. Ita
   factum est, convenerunt namque in uno tentorio ab eo pariter
   Imperator et Rex Portugallis, et osculati sunt invicem, et
   comederunt, et biberunt in unum, et lociti sunt soli secretius, et
   sic remeavit unusquisque in propia in pace. (75)


La datacion del texto podria inducir a la suspension del juicio, pero el modo en que describe el ceremonial es inequivoco; Gonzalo Pelaez se habia arrojado a los pies del monarca tras su primera rebelion, el Cid se los besaba a Alfonso VI, pero ahora los dos primos se besan mutuamente y comen y beben juntos, siempre en condiciones de igualdad, al igual que haran Fernando II y su hermano Sancho de Castilla en Sahagun en 1158. (76)

Queda, por ultimo, la reunion de Zamora en 1143; Mattoso ha advertido que la cancilleria leonesa no parece haber opuesto resistencia a nombrar como rey al primero de los portugueses, pero el mismo autor ha puesto de manifiesto como la atribucion del titulo parece relacionarse sobre todo con su actividad guerrera y como, ademas, la aceptacion de tal titulo no hacia sino revalorizar el titulo imperial de Alfonso VII. (77) Escribe Valdeavellano que parece que le reconocio su titulo de Rey de Portugal. En todo caso, en adelante Alfonso Enriquez solo dedicara sus esfuerzos a la expansion de su reino por el Sur, (78) y en ese cometido sera donde reciba la plena legitimacion. Tras el parentesis de 1137 Ourique abre un camino que va a continuarse con las sucesivas conquistas de Lisboa (1147), Santarem, Alcacer do Sal (1154), cuyo correlato sera la concesion de una larga serie de fueros y privilegios a las poblaciones de frontera con los que sin duda se asienta la autoridad regia sobre los viejos territorios portugueses al ejercerse esta en plenitud de facultades sobre las tierras recientemente conquistadas y asimilar unas funciones a otras para toda la extension que gobernaba bajo su mano. Precisamente este doble caracter va a ser reconocido en la aceptacion de su soberania por el Papado en 1179: el discurso de la bula Manifestis probatum va a centrarse en subrayar su aptitud para las tareas de gobernacion y justicia, y muy especialmente para ampliar los dominios de la cristiandad en la frontera meridional; subrayar esto equivalia a soslayar el problema de sus derechos sobre el antiguo condado portucalense.

En definitiva, cabe concluir con Blanco Marques da Silva, insistiendo en que la formacion de Portugal se comprende mejor seleccionando un conjunto de factores que insistiendo en el valor fundacional de una batalla de la que nada se sabe. (79) Como dice esta autora, a finales de la decada de los treinta del siglo XII existian los motivos, el territorio y los medios, todos los atributos y argumentos necesarios para afirmar su independencia, y lo que ocurra hasta 1143 o incluso hasta 1179 no sera sino la profundizacion en el contenido de esas lineas tendenciales, la concesion de fueros fronterizos y la construccion de fortalezas. En cuanto al reino matriz que contemporaneamente alcanzaba la culminacion del mito politico del Imperio, vio en la separacion de los portugueses el ocaso de la idea imperial que supuso hacer del reinado de Alfonso VII culminacion y crisis de un proceso politico que se remontaba a los primeros siglos de la Reconquista; (80) como escribia Valdeavellano, cuando el Imperio hispanico parecia que alcanzaba su culminacion al coronarse Alfonso VII como Emperador de Espana, el nacimiento de un nuevo Estado cristiano independiente --el reino de Portugal, que desde el primer momento se desentendera de la tradicion imperial que acataban los otros Estados peninsulares e iniciara un rumbo politico propio-- va a abrir en la vieja idea unitaria del Imperio una brecha que ha de suponer nada menos que la creacion historica moderna de dos naciones en la Peninsula, Espana y Portugal. (81)

* Este trabajo fue escrito en el marco del Proyecto de Investigacion financiado por el MEC, PB96-0264-C03-01, La organizacion social del espacio en los antiguos reinos de Leon y Castilla (700-1230).

(1) MACKAY, A., La Espana de la Edad Media: desde la frontera hasta el Imperio (1000-1500). Madrid, 1980. Mas recientemente y junto a BARLETT R. ha coordinada la obra Medieval Frontier Societies, Oxford, 1989. GLICK, T.F., Cristianos y musulmanes en la Espana medieval (711-1250), Madrid, 1990. MITRE FERNANDEZ, E., "Reflexiones sobre la nocion de frontera tras la conquista de Toledo (1085): fronteras reales y fronteras mentales", Cuadernos de Historia de Espana, LXIX (1987), pp. 197-215. GARCIA DE CORTAZAR, J.A., "De una sociedad de frontera (el valle del Dueto en el siglo X) a una frontera entre sociedades (el valle del Tajo en el siglo XII)". Las sociedades de frontera en la Espana Medieval. Sesiones de Trabajo del II Seminario de Historia Medieval. Aragon en la Edad Media, Zaragoza, 1993, pp. 51-68. RUIZ DE LA PENA SOLAR, J.I., "Ciudades y sociedades urbanas en la frontera castellano-leonesa (1085-1250, circa)", ibidem, pp. 81-109. Para una extensa relacion de titulos sobre esta cuestion vease el "Anexo bibliografico" elaborado por FERNANDEZ OTAL, J.A., MAINE BURGUETE, E. y RODRIGO ESTEVAN, M.L.

(2) El Imperio hispanico y los cinco reinos, Madrid, 1950.

(3) Um estado funda-se: comeca a existir de um momento para o otro. Uma nacao brota lentamente, reune aos poucos os seus elementos constituintes, passa por fases maisou menos claras, pode ate sofrer avancos de retrocessos. Portanto nao se funda, vai-se formando ("Cluny, Cruzios e Cistercienses na formacao de Portugal", en Portugal Medieval. Novas interpretacoes, Lisboa, 1985, p. 102).

(4) PASCUA ECHEGARAY, E., Guerra y pacto en el siglo XII. La consolidacion de un sistema de reinos en Europa occidental Madrid, 1996, passim.

(5) MACKAY, A., La Espana de la Edad Media ..., p. 14.

(6) BARROS, C. "La frontera medieval entre Galicia y Portugal", en Medievalismo, 4 (1994), pp. 27-39. Esa distincion la establece muy bien este autor, que al estudiar la fijacion de la frontera entre Galicia y Portugal, que reconoce mucho mas permeable que la de Portugal y Leon, observa un periodo de cuarenta anos de pugnas y conflictos antes de su fijacion territorial definitiva, en 1169, cuando Afonso Henriques es capturado por Fernando II y renuncia definitivamente a los territorios situados mas alla del Mino.

(7) Ibidem, p. 29.

(8) Para el propio caso portugues, cfr. MATTOSO, J., "A nobreza medieval galaico-portuguesa. A identidade e a diferencia", en Portugal medieval. Novas interpretacoes, pp. 171-196, donde indica que incluso despues de la muerte de Afonso Henriques y durante el reinado de Sancho I continuaron siendo fluidas las relaciones de las familias nobles a ambos lados de la frontera, para solo empezar a distanciarse en epoca de Afonso II.

(9) "De una sociedad de frontera (el valle del Dueto en el siglo X) a una frontera entre sociedades (el valle del Tajo en el siglo XII)", Las sociedades de frontera en la Espana Medieval. Sesiones de Trabajo del II Seminario de Historia Medieval. Aragon en la Edad Media, Zaragoza, 1993, pp. 51-68.

(10) PASTOR, R., Del Islam al Cristianismo, En las fronteras de dos formaciones economico-sociales, Barcelona, 1975.

(11) "A formacao de Portugal e a Peninsula Iberica nos seculos XII e XIII", en Fragmentos de uma composicao medieval, Lisboa, 1990. 2a ed., pp. 49-71.

(12) Ibidem, p. 57. En el mismo sentido apuntan las consideraciones de GAUTIER-DALCHE, J., al justificar la configuracion de Portugal como reino independiente: "Un echec de la principaute: le cas des royaumes occidentaux de la peninsule iberique", en Les principautes au Moyen Age, Bordeaux, 1979, pp. 61-78.

(13) GARCIA DE CORTAZAR, J.A. (coord.), Organizacion social del espacio en la Espana medieval. La Corona de Castilla en los siglos VIII a XI, Barcelona, 1985. Tambien "Organizacion social del espacio: propuestas de reflexion y analisis historico de sus unidades en la Espana medieval", en Studia Historica. Historia Medieval, VI (1988), pp. 195-236.

(14) MITRE FERNANDEZ, E., "Reflexiones sobre la nocion de frontera tras la conquista de Toledo (1085): fronteras reales y fronteras mentales", en Cuadernos de Historia de Espana. LXIX (1987), pp. 197-215 y 201.

(15) Lo cita Cortazar ("De una sociedad de frontera a una frontera entre sociedades", p. 51, n.3) remitiendo a UBIETO ARTETA, A. (ed.). Cartulario de San Millan de la Cogolla (759-1076), Valencia, 1976, no. 166.

(16) UBIETO ARTETA. A. (ed.), Cronica Najerense, Valencia, 1966, p. 66.

(17) SANCHEZ ALONSO, B. Cronica del obispo don Pelayo, Madrid, 1924, pp. 75-76.

(18) Vease sin ir mas lejos la llamativa similitud con la delimitacion de la diocesis ovetense atribuida a Alfonso II que se contiene en el Liber Testamentorum Ecclesiae Ovetensis, debido a su directo impulso y acaso a su propia mano (ed. por RODRIGUEZ DIAZ, E.E., SANZ FUENTES, M.J., YARZA LUACES, J. y FERNANDEZ VALLINA, A, E., Barcelona, 1995), Totas scilicet Asturias per Pirineos montes usque Sumrostrum et usque Transmera et usque ad litus maris el usque in Oue flumine ... Ni que decir tiene que Pelayo subraya la plena inclusion de la diocesis entre las posesiones de Alfonso VI, monarca al que el prelado ovetense mostro siempre rendida devocion. Una prueba fiable de que las Asturias de Santillana habian recaido tambien en manos de Alfonso VI la ofrece REILLY, B.F., El Reino de Leon y Castillo bajo Alfonso VI (1065-1109), Toledo, 1989, p. 52.

(19) REILLY, B.F., op. cit., p. 276.

(20) "Reflexiones sobre nocion de frontera ...", p. 214.

(21) Ibidem, p. 207.

(22) JIMENEZ DE RADA, VII, 7 y Cronica latino de los reyes de Castilla, pp. 168-9, Citadas por GONZALEZ, J., Regesta de Fernando II, Madrid, 1943, p. 21.

(23) GUENEE. B., Occidente durante los siglos XIV y XV. Los Estados, Barcelona, 1973. p, 57.

(24) Respectivamente, "De <<Ponucale>> (civitas) ao Portugal de D. Henrique", en Historia e Direito (escritos dispersos), I, Coimbra, 1967. pp. 177-214 y Como nasceu Portugal, 6a ed., Porto, 1967, pp. 47 y 74.

(25) Las aportaciones son constantes a lo largo de su larga y excelente obra. Vease un breve compendio de las mismas en el opusculo O essencial sobre a formacao da nacionalidade, Lisboa, 1986.

(26) ERDMANN, C., "O Papado e Portugal no primeiro seculo da historia portuguesa", en Boletim do Instituto Alamao da Univ. de Coimbra, 5 (1935), pp. 3-78. Dedicaron un breve y clarificador estudio comparativo a la actitud pontificia ante los casos navarro y portugues GALLEGO GALLEGO, J. Y RAMIREZ VAQUERO. E., "Rey de Navarra, Rey de Portugal, titulos en cuestion (siglo XII)", Principe de Viana, 180 (1987), pp. 115-120.

(27) BRANCO MARQUES DA SILVA, M.J.V., "Portugal no reino de Leon. Etapas de uma relacao (866-1179)", en El Reino de Leon en la Alta Edad Media. IV (1109-1230), Leon, 1993, p. 604.

(28) "El conde asturiano Gonzalo Pelaez", en Asturiensia Medievalia, 2 (1975), pp. 39-64.

(29) Chronica Adefonsi Imperatoris, ed. de SANCHEZ BELDA, L.. Madrid, 1959, I, 46.

(30) RECUERO ASTRAY, M., Alfonso VII, Emperador: el Imperio Hispanico en el siglo XII, Leon, 1979. "El reino de Leon durante la primera mitad del siglo XII", en El Reino de Leon en la Alta Edad Media. IV. La monarquia (1109-1230), pp. 7-75.

(31) Cronica del Emperador Alfonso VII. Introduccion, traduccion, notas e indices, Leon, 1997, p. 42.

(32) FALQUE REY, E. (ed.), Historia Compostellana. Corpus Christianorum. Continuatio Medievalis, vol. LXX, Turnhout 1988.

(33) MATTOSO, J., "A primeira tarde portuguesa", en Portugal medieval: novas interpretacoes, pp. 11-35. El titulo, segun PERES, D. (Como nasceu Portugal, 1967, p. 121, n. 3) pertenece a un lienzo de Acacio Lino que se custodia en el palacio de la Asamblea Nacional.

(34) Chronica Adefonsi Imperatoris, I, 73.

(35) MEREA, P., "Sobre a concessao da Terra Portugalense a D. Henrique", en Historia e Direito, pp. 233-274. SOUSA SOARES, T., "O governo de Portugal pelo Conde Henrique de Borgonha: suas relacoes com as monarquias Leonesa-Castelhana e Aragonesa", en Revista Portuguesa de Historia, XIV (1975), pp. 365-379. PERES, D., Como nasceu Portugal, pp. 69 ss.

(36) Chronica Adefonsi Imperatoris, 1. 86 y 87.

(37) Citamos a GARCIA GARCIA, E., "El conde asturiano Gonzalo Pelaez", p. 64, n. 109.

(38) Documentos Medievais Portugueses. Documentos regios, vol. I (1095-1185), tomo 1, Lisboa, 1958. Introd. diplomatica y notas por Pinto de Azevedo, R., no. 162. En cuanto a la validez de considerar la presencia de una persona entre los confirmantes de un documento como prueba de su presencia real en el momento de concesion del mismo, lo aceptamos sometiendonos a las apreciaciones al respecto de REILLY, B.F. (Alfonso VI, p. 13).

(39) Partida IV. Titulo XXIV, ley V. Y sigue el enunciado de la misma de manera muy significativa diciendo que porque esto es como debda de natura no se puede sacar sino por alguna derecha razon. E las derechas razones porque los naturales pueden esto hacer son quatro. La una es por culpa del natural e las tres por culpa del senor. E esto lo serie como cuando el natural hiziese traycion al senor o a la tierra que solamente por el hecho es desnaturado de los bienes e de las onrras del senor e de la tierra.

(40) MUSSET, L., "Autour des modalites juridiques de l'expansion normande au XIe siecle: le droit d'exil", en Autour du pouvoir ducal normand, Xe-XIIe siecles, Caen, 1985, pp. 45-59. Nos consta igualmente que J. Heers ha publicado hace poco tiempo otra obra sobre el exilio en la Europa medieval, si bien no hemos tenido oportunidad de consultarla.

(41) GRASSOTTI, H., "La ira regia en Leon y Castilla". en Cuadernos de Historia de Espana. XLI-XLII (1965), pp. 5-135.

(42) El castigo para el traidor regio --y es traidor por excelencia quien atenta contra la vida del rey, como hizo el conde Gonzalo Pelaez en una de sus rebeliones, en que llego a matar la montura que aquel cabalgaba-- consistia de acuerdo con la legislacion visigoda (Liber, 2,1,8) en muerte y confiscacion (IGLESIA FERREIROS, A., Historia de lo traicion. La traicion regia en Leon y Castilla, Santiago de Compostela, 1971, p. 110). Los mecanismos de la ira regia y el destierro tendian a suavizar la pena.

(43) Chronica Adefonsi Imperatoris, I, 87.

(44) Chronica Adefonsi Imperatoris, I, 18.

(45) Chronica Adefonsi Imperatoris, I, 20.

(46) REILLY, Alfonso VI, p. 109.

(47) RECUERO, Alfonso 171, p. 56. REILLY, Alfonso VI, p. 345.

(48) Tal suposicion, que me parece admisible, es de REILLY, Alfonso 17. pp. 38-39.

(49) Ibidem, p. 58.

(50) CARVALLO, L.A. DE, Antiguedades y cosas memorables del Principado de Asturias, Madrid, 1695. Reed. Gijon, 1988, p. 310.

(51) GARCIA LARRAGUETA, S., Coleccion de documentos de la Catedral de Oviedo, Oviedo, 1962, no. 128.

(52) Cfr. QUINTANA PRIETO, A., "Jimena Munoz, madre de dona Teresa de Portugal", en Revista Portuguesa de Historia, XII (1969), pp. 223-280. CANAL SANCHEZ-PAGIN, J.M., "Jimena Munoz, amiga de Alfonso VI", en Anuario de Estudios Medievales, 21 (1991). pp. 11-29.

(53) FLORIANO CUMBRENO, A.C., El Libro Registro de Corias, Oviedo, 1950, no. 538.

(54) 1100: Fredenandus Asturiensis provintie comes (RUIZ ASENCIO, J.M., Coleccion documental del archivo de la Catedral de Leon (775-1230), IV (1032-1109), no. 1304). 22-VI-1101: in terra Asturiensium comes Fredenandus cum coniuge comitise Enderquine (GARCIA LARRAGUETA, Catedral no. 119).

(55) REILLY, Alfonso VI, p. 380.

(56) Henriccus comes in Alcamora et in Astorice simul in Portogal (FERNANDEZ FLOREZ, J.A., Coleccion diplomatica del monasterio de Sahagun (857-1300). IV (1110-1199), Leon, 1991, no. 1185).

(57) GARCIA LARRAGUETA. Catedral, no. 131. REILLY. B.F., The kingdom of Leon-Castilla under Queen Urraca (1109-1126). New Jersey, 1982. p. 79.

(58) RISCO, M., Espana sagrada, XXXVIII, pp. 266-274. Se han expresado dudas sobre la ingenuidad de las actas y la propia existencia de este concilium ovetense; en todo caso, el hecho de que el obispo Pelayo se sintiese legitimado para incluir en la lista de confirmantes a la infanta Teresa hace de tal presencia un hecho cuando menos verosimil.

(59) Respectivamente FLORIANO LLORENTE, Coleccion diplomatica del monasterio de San Vicente de Oviedo, Oviedo, 1968, nos. CXXXIX, CXLIV y CXLVI.

(60) La primera mencion segura que conocemos donde se expresa ese reparto de jurisdicciones data de 1120 (Gunsaluo Pelaiz Asturiis presidente. In Tinegio comite Suario. GARCIA LARRAGUETA. Catedral, no. 141). Hace sospechar, sin embargo, que la division de poderes es muy anterior otro documento de 1114 donde actuan como jueces entre el monasterio de Corias y los herederos de San Miguel de Laciana Plagium episcopus, et Suarium comitem, et Gonzallum Pelagii (FLORIANO CUMBRENO, Corias, no. 180). La presencia del obispo se entiende por ser cuestion de su diocesis y la de Gonzalo Pelaez por estar aquella centrada en el nucleo de su propio poder. Oviedo; pero la del conde Suero solo se explica si consideramos el enclave donde se situan ambos litigantes: las tierras de Laciana y Tineo. que iban a permanecer largo tiempo bajo su jurisdiccion.

(61) Documentos Medievais Portugueses, no. 77.

(62) Para una relacion detallada de los vinculos de parentesco, cfr. SALAZAR ACHA, J.. "Una familia de la Alta Edad Media: los Velas y su realidad historica", en Estudios genealogicos y heraldicos. 1 (1985), pp. 19-65. Para la posible relacion familiar entre los hermanos Vermudez y Gonzalo Pelaez, cfr. GARCIA GARCIA. E., "Monasterios benedictinos y aristocracia laica en Asturias (siglos XI y XII)", en Semana de Historia del monacato cantabro-astur-leones, Oviedo, 1982, p. 199, n. 22.

(63) SALAZAR ACHA, Los Velas. p. 49

(64) Chronica Adefonsi Imperatoris, I, 46.

(65) Documentos Medievais Portugueses. no. 2.

(66) Documentos Medievais Portugueses, no. 31.

(67) Documentos Medievais Portugueses. no. 1.

(68) Arq. Dist. de Braga. Cartorio do Cabido, gav. de Braga. no. 5. Citado por PERES, D., Como nasceu Portugal, p. 108.

(69) REILLY, Queen Urraca, pp. 88 y 117.

(70) Habuit hic collocutionem in Ricovado cum Tarasia regina portucalensium et cum comite Ferdinando, fecitque pacem cum eis (Chronica Adefonsi Imperatoris, I, 5), y no olvidemos que Ricovado se localiza en la actual provincia de Zamora y partido judicial de Alcanices. Portugaliae Monumenta Historica. Scriptores, Lisboa, 1856, p. 13.

(71) Historia Compostellana, II, cap. 85-86.

(72) PERES. D., Como nasceu Portugal. p. 120.

(73) Cfr. MEREA, P., "O tratado de Tui do ponto de vista juridico", en Revista Portuguesa de Historia, VI (1955), pp. 95-115, a quien seguimos en las consideraciones que se exponen a continuacion. Este trabajo fue tambien publicado en Historia e Direito, pp. 275-306.

(74) MATTOSO, J., "A realeza de Alfonso Henriques", en Fragmentos de una composicao medieval pp. 213-232.

(75) Portugaliae Monumenta Historica. Scriptores, Lisboa, 1856, p. 13.

(76) GONZALEZ, J., Regesta de Fernando 11, pp. 30-32.

(77) "A realeza de Afonso Henriques", pp. 218-219.

(78) GARCIA DE VALDEAVELLANO, L., Historia de Espana. De los origenes a la Baja Edad Media, Madrid, 4a ed., 1968, p. 443.

(79) "Portugal no reino de Leon ...", p. 613.

(80) RECUERO, Alfonso VII, Emperador, pp. 27-48.

(81) Historia de Espana, p. 442.

This paper analises the first steps in the creation of Portugal as an independent kingdom, through the study of a case, the banishment of Count Gonzalo Pelaez. First, the centrality of the studies of the frontier in Iberian historiography is considered, and the problem of differentiating political preeminence and territorialization of power in the twelfth century is analised.

Within this context, and with specific reference to the attitude of the Leon monarchy, from the fact that Gonzalo Pelaez goes to the dominions of Alfonso Henriques when he falls out of royal favour and the emperor sends him into exile de tota terra sua, we can infer that around 1137 and possibly as a result of the treaty of Tuy, Alfonso VII accepts that Portugal is a different political territory.

KEY WORDS: twelfth century, Leon and Portugal, concept of frontier, banishment, treaty of Tuy, Gonzalo Pelaez.

MIGUEL CALLEJA PUERTA

Universidad de Oviedo
COPYRIGHT 2000 Universidad de Buenos Aires
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2000 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Calleja Puerta, Miguel
Publication:Cuadernos de Historia de Espana
Date:Jan 1, 2000
Words:13166
Previous Article:El Monasterio de San Emeterio de Taranco.
Next Article:La costumbre en los sinodos castellano-leoneses.
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters