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El culto contemporaneo por la autenticidad (II y ultimo).

Una de las graves deficiencias del mercado del arte mexicano es una marcada penuria de profesionales con pericia en la materia; mas grave aun, que no estan sujetos a ninguna responsabilidad profesional. Actuan por lo tanto dentro de un marco de absoluta impunidad. Los expertos son la piedra angular del mercado del arte, por su competencia y por sus conocimientos tecnicos. Su veredicto debe estar fundado en examenes, en constataciones y en hechos precisos.

En el mercado internacional con frecuencia el experto no solamente determina la autenticidad de la obra de arte sino tambien su valor renal, especialmente en el anglosajon, en donde se distingue entre el expert y el appraiser.

En animo de la claridad, debe distinguirse que la funcion del experto en lo que respecta al arte clasico e incluso moderno es la determinacion de la autenticidad de la obra de arte; en tanto que en el arte contemporaneo no es la atribucion de la obra de arte sobre la que debe versar su veredicto, sino sobre la existencia de la obra, como obra de arte vinculada al reconocimiento social del artista. En este orden, mas que una autentificacion, el veredicto del experto es una validacion.

En Mexico los expertos son aquellos que se autoerigen como tales, en relacion con su personal apreciacion de conocimientos y de experiencia en lo que respecta al valor artistico y comercial de la obra de arte. En alguna forma las universidades, los curadores de museos o los comerciantes de arte tratan de paliar esta penuria.

Los metodos a los que recurren los expertos son los indices que provienen del mismo artista, como la firma, los certificados de autenticidad, el estilo del artista o bien los indices que provienen de un tercero, como los certificados que provienen de los herederos del artista, y su inclusion en catalogos razonados o finalmente el veredicto de un especialista.

La prueba ma socorrida es la prueba historica, como pudiera ser la pertenencia a colecciones, posesiones familiares, exposiciones e incluso ventas en subastas, y la prueba cientifica, generalmente reservada a las obras de arte de los grandes maestros.

Si uno atiende a la historia, las conclusiones pueden ser muy variadas; se sabe que el pintor frances Corot acostumbraba firmar las obras provenientes de su taller para auxiliar economicamente a sus colegas; o bien que la viuda de Edouard Manet, el pintor impresionista frances, firmo cerca de 13 pinturas, dos pasteles y una acuarela. O finalmente que el nombre del apreciado pintor italiano Mantegna aparezca en obras tan diversas como La anunciacion de Francesco Cossa, el Cristo muerto de Giambono, la Predicacion de San Juan Bautista de Giovanni de Paolo y La meditacion sobre la pasion y Cristo muerto de Caravaggio (Kurz).

Lo anterior no hace mas que constatar que el veredicto de experros es relativo y volatil. Resulta obvio que la autenticidad atribuye la paternidad de una obra de arte a un artista y con ello su valor. Dificilmente en el mercado se puede encontrar una mercaderia cuyo valor economico este sujeto a las fluctuaciones tan pronunciadas como las obras de arte, precisamente por los criterios tan inciertos y oscilantes.

Las grandes falsificaciones del siglo XX

En mayo de 1945 el teniente Joseph Piller arresto a Henricus Antonious van Meegeren en Amsterdam bajo los cargos de colaboraeionista durante la ocupacion nazi de Holanda. Van Meegeren fue acusado de venderle a Goering pinturas de grandes maestros holandeses, entre ellas Cristo y La adultero de Vermeer (siglo XVII). Goering, mariscal del Reich nazi, fue un gran coleccionista; se destaco por haber conducido uno de los grandes pillajes de bienes culturales de los que se tienen memoria en Europa, despues de Napoleon Bonaparte.

En los interrogatorios que siguieron, pronto se descubrio que Van Meegeren era uno de los mas reputados falsificadores de arte. Su falsificacion mas relevante fue la La cena en Emmaus, calificada como una de las obras maestras de Vermeer. Esta fue adquirida por la sociedad holandesa Rembrandt, que la dono al Museo Bojimans Van Beuningen en Rotterdam y fue exhibida como la obra insigne del museo.

Van Meegeren no solamente realizo falsificaciones de Vermeer, sino de Frans Hals, Pieter de Hooch y Gerard ter Borch, algunas de las cuales logro vender a Sir Joseph Duveen, uno de los grandes comerciantes de arre en Londres. Esas piezas resultaron ser tan exactas que durante mucho tiempo duro la polemica al respecto, especialmente por el hecho de que los coleccionistas habian sido burlados y el valor de sus colecciones se demeritaba fuertemente. A pesar de la exactitud de sus falsificaciones, el empleo de un fenoplastico (bakelita), descubierto a inicios del siglo XX, lo delato.

Jef Van der Veken, de origen belga, fue otro gran falsificador, quien contribuyo a la formacion de la famosa coleccion del banquero belga August-Adolf Renders, dedicado a la compra de arte flamenco en condiciones dudosas. La controversia sobre la falsificacion de sus obras es todavia una constante, e incluso estas llegaron a ser exhibidas en la London Burlington House, uno de los espacios londinenses de mayor prestigio. Entre sus grandes falsificaciones figura un retablo del Poliptico de Gante, de Hubert y Jan Van Eyck, ubicado en la Catedral de San Bavon, en Gante, Holanda.

La historia de los falsificadores en el sigio XX resulta infinita. Elmyr de Hory, alumno del pintor frances Fernand Leger, aristocrata de origen hungaro y llamado tambien Josef Hoffmann, Louis Raynal o Jean Casoux, falsifico cerca de mil obras maestras: Piccassos, Mondiglianis, Matisses, Renoires, Toulouse-Lautrecs, Gaugins, Chagalls ... Tuvo la osadia de venderlas entre otros a un petrolero texano, Algur Hurtle Meadow, avido de construir una coleccion de arte de primera importancia. Paso a la historia como la coleccion universal que mayores falsificaciones habia acumulado.

A ello habria que agregar a Eric Hebborn, otro gran falsificador, quien se asocio con Sir Anthony Blunt, en esa epoca director del Courland Institute of Arts, curador de la pintura real, para introducir en el mercado del arte sus falsificaciones. Blunt fue deshonrado al descubrirse que espiaba para los sovieticos; Hebborn por su parte escribio el Manual del falsificador de arre en 1997, toda una antologia de los metodos de la estafa artistica, y termino por escribir su biografia: Drawn to Trouble.

Al aleman Edgar Mrugalla, falsificador de Klimt, Van Gogh, Rubens, Rembrandt, Kokoschka, Cezanne y Zille, se sumo el ingles Tomas Keating, experto en falsificar cuadros impresionistas y de pintores franceses de la ultima parte del siglo XIX, pero tambien cuadros de Jean-Honore Fragonard, Thomas Gainsborough, Amedeo Modigliani y Kees van Dongen. El aleman Lothar Malskat no hizo menos. Fue un renombrado falsificador de frescos de iglesias.

[ILUSTRACION OMITIR]

El recuento no parece encontrar fin: el estadunidense Ken Pereny falsifico obras de Francesco Guardi, rival de Canaletto, de Martin Johnson Heade, de Gilbert Stuart, Charles Bird King y John F. Herrings; llego incluso a escribir sus memorias: Caveat Emptor: the Secret Life of an American Art Forger.

Tambien los grandes pintores han recurrido a la falsificacion, como el caso del ingles John Myatt, cuyas piezas fueron calificadas por Scotland Yard como el mayor fraude artistico del siglo XX, documentado en el libro Provenance. Myatt, con su socio el profesor Drewe, timaron a casas de subastas de arte como Christie's y Sotheby's. Para terminar con este repaso sobresale el britanico Shaun Greenhaly, quien se especializo en la falsificacion de arte egipcio, antiguedades, esculturas e incluso de pinturas de Gauguin.

Ante la paralisis jurisdiccional, Andre Malraux, recien nombrado ministro de Cultura frances por el general De Gaulle, tomo la justicia en sus manos: visito una serie de galerias de Paris y requiso una gran cantidad de pinturas falsas de los pintores franceses Maurice Utrillo y de Corot, y en la plaza Ravigan, en Montmartre, organizo una gran pira y cerca de 300 pinturas falsas atribuidas a estos dos pintores ardieron ahi.

La precariedad de nuestro derecho

Lo anterior suporte el planteamiento de preguntas basicas en la actualidad: ?Como se determina la autenticidad de una obra de arte, la misma concepcion del artista, la funcion y responsabilidad de las subastas publicas y de los expertos, entre otras? La falta de obligatoriedad de informacion basica al consumidor de obras de arre en el mercado mexicano lo hace mas expuesto que en otras latitudes.

En Occidente, en nuestras sociedades posmodernas subsiste la creencia de que todo aquello que ha estado en contacto con el individuo esta impregnado de su personalidad. Este es el principio rector de la autenticidad. En la Antiguedad tomo la forma de la expresion privilegiada de la veneracion de las reliquias, en donde la personalidad de un santo perduraba en sus osamentas, de la misma forma que los objetos de personajes surten efectos de fetiches modernos. La obra de arre no escapa a esta tradicion: La creacion artistica es el reflejo de la sensibilidad del artista; lleva como distintivo los caracteres de su forma de pensar y de su mano. En esa forma el artista se refleja en la obra de arte y la obra de arte refleja al artista. Por ello la obra de arte presenta una particularidad indubitable (Hours).

En el arte contemporaneo rige una diferente aproximacion respecto al mercado del arte; la obra de arte se encuentra inmersa mas en el torbellino de la innovacion perpetua que en la perennidad de la obra; se recurre mas a la rapidez y a la renovacion continua que a la estrategia del tiempo y a los exitos diferidos (Lequette-de Kervenoael).

Aun desconocida para el mercado mexicano, la fotografia radiografica (Nick Veasey) de la pintura podria ser un principio de solucion. Este medio de prueba posibilita tener acceso a los caracteres quimicos de la obra de arte, lo que en principio resulta una prueba concluyente. Sin certidumbre juridica, sin el desarrollo de elementos de conviccion irrefutables, el mercado de arre nacional esta condenado a permanecer en estado embrionario, y la sociedad mexicana, y con ella la expresion artistica, se hallan en franco estado de indefension.

JORGE SANCHEZ CORDERO Doctor en derecho por la Universidad Pantheon-Assas.
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Author:Sanchez Cordero, Jorge
Publication:Proceso
Date:Jan 13, 2013
Words:1785
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