Printer Friendly

El crimen del siglo o la trama de la ficcion como interpretacion de la Historia.

La mimesis es la trama, decia Aristoteles en su Poetica para referirse al proceso al que somete todo escritor los elementos de la realidad que alimentan ese "como si" que al final resulta ser un relato, un drama, una novela o una pelicula. Y este proceso, en el caso de la novela moderna, ha tenido multiples exploraciones en esa larga tradicion de la representacion en la literatura occidental como la estudia Erich Auerbach en su clasico libro Mimesis. Estudio que tiene desarrollos importantes en los prepuestos de Paul Ricoeur sobre la triple mimesis y toda su perspectiva de analisis en su libro Tiempo y Narracion, que son de mucha utilidad: la prefiguracion, la figuracion y la refiguracion. (1) En el caso de El crimen del siglo de Miguel Torres, la prefiguracion deviene de la memoria del autor y toda la investigacion previa de los hechos que rodearon el asesinato de Gaitan, que le va a permitir armar la trama de su novela bajo la optica del complot; la figuracion es ya la trama que gira alrededor del asesino Juan Roa Sierra y todos los hilos secretos de la conspiracion en los cuales cae preso; la refiguracion es todo el proceso mediante el cual el lector vuelve a depararse frente a una reconstruccion ficcional de los hechos historicos, en un juego de la ficcion como si fuera historia o la historia como si fuera ficcion.

Con estas apenas esbozadas lineas de analisis aqui lo que nos proponemos es adentrarnos en la trama armada por Miguel Torres en su mas reciente novela, El crimen del siglo, para volver a armar ese "como si" de los acontecimientos del 9 de abril de 1948 desencadenados por el asesinato de Jorge Eliecer Gaitan. (2) Una meticulosa investigacion de todo tipo de fuentes durante 10 anos --cartas, discursos, testimonios, novelas, cronicas, prensa, ensayos, expedientes, peliculas y fotografias-- constituyo el material de base, de punto de partida del autor, movido por sus recuerdos infantiles del "bogotazo", para escribir una novela que vuelve a recrear uno de los hechos de mayor repercusion en la historia colombiana moderna. La distancia en el tiempo --mas de 50 anos-- y el copioso material existente (lamentablemente nunca se pudieron consultar los archivos de la CIA en poder del Departamento de Estado, que segun un informe reciente aparecido en El Tiempo desaparecieron en su casi totalidad) le permitieron al autor toda la solvencia con la que recrea en su ficcion ese universo de sucesos y vuelve a meter a los lectores en un mundo posible, que si bien sabemos que es inventado, en mucho nos ilumina, nos interpreta, sobre toda la complejidad del hecho historico en cuestion.

Al referirse al 9 de abril de 1948 como un hecho historico, Jaime Jaramillo Uribe se preguntaba: ?Que es lo que da a un acontecimiento su caracter historico? ?Por que el asesinato de un portero de almacen no es un hecho historico y si lo es el de un lider politico? La respuesta parece ser que el primer caso no produce efectos ni promueve transformaciones en aconteceres sociales, economicos o politicos y el segundo si los produce. Es decir, un hecho adquiere la categoria de historico cuando promueve o modifica otros hechos historicos. (3) En el caso de El crimen del siglo, la estrategia de centrarse en el olvidado asesino Juan Roa Sierra y todo el complot en el que termina enredado, el autor consigue humanizar a un ser insignificante hasta la compasion y darle una dimension historica que no es mas que una forma de poner en primer plano todas las situaciones sociales que el 9 de abril puso en evidencia, que como siempre las elites soslayaban en las ciudades: grandes zonas de miseria urbana, resentimientos sociales y descontentos multiples de los sectores populares. Ese es el mundo que se concentra en la figura de Roa Sierra, a partir de sus peripecias construye la trama, que sirve en la novela para el contrapunto, tan paradojico, con la figura de Gaitan y su identificacion con ese pueblo al que pretendia redimir con su propuesta politica. No hay espacio para detenernos en el tema, pero vale senalar que existe una importante bibliografia consultada para la comprension del contexto que la novela recrea con el rigor historico de un cronista. (4)

Vale destacar en estas breves consideraciones que, en ultimas, lo que nos propone Miguel Torres con El crimen del siglo es una nueva mirada sobre un hecho historico, sobre el cual existen muchas interpretaciones en conflicto, y si bien la verdad del hecho es huidiza y enigmatica, lo que resalta, como lo senala Hayden White, es la significacion que ha de atribuirse a los acontecimientos que estan en discusion. (5) Aqui la eleccion de una estructura-trama es la que le permite al autor captar esas relaciones de acontecimientos que constituyen el hecho historico y que mediante procesos imaginativos nos recrean la Bogota de la epoca y todo lo que provoco el bogotazo. Estamos frente a una meditacion simbolica de la historia colombiana de los anos 40s.

Nadie podia imaginarse en su barrio o en los cafetines que frecuentaba que Juan Roa Sierra iba a desencadenar la hecatombe que destruyo buena parte de Bogota el 9 de abril de 1948. Y mucho menos Jorge Eliecer Gaitan, un lider popular en ascenso al poder, que ese dia a la una y cinco de la tarde se iba a encontrar con su muerte a manos de este insignificante hombre de las multitudes pobres que el mismo creia representar en sus mas sentidas aspiraciones. Como se entrelazan estos dos destinos, siendo el hilo conductor el drama intimo del primero, es el asunto de El crimen del siglo. Al detalle, vuelven en la recreacion ficcional el dia a dia de los acontecimientos que desembocaron en el tragico 9 de abril de 1948, un dia que quedo en la memoria de los colombianos como "el bogotazo", el dia en que mataron a Jorge Eliecer Gaitan. Si algo sobresale entre las muchas virtudes de esta excelente novela es la compleja trama que el autor consigue armar alrededor de ese gran complot, nunca esclarecido, que llevo al asesinato del idolatrado lider liberal.

Con mucha sabiduria literaria, Miguel Torres centra su novela en "ese joven obrero sin trabajo llamado Juan Roa Sierra" que desde el primer capitulo sabemos que va a matar a Gaitan y, ya entrado en gastos, de ninguna manera por mas que lo intente consigue escapar a este designio. Su visita horas antes del asesinato al consultorio de su amigo el astrologo aleman, Johan Umlad Gert, resulta infructuosa, este no le cree y lo despacha con una respuesta ironica: Usted no es capaz de matar una mosca, Juan, como si yo no lo conociera. ?De donde saco semejante disparate?. (6) La genealogia de tamano disparate es lo que el lector sabra a lo largo de 350 paginas. Un narrador muy proximo a los hechos nos zambulle en el profundo drama que vivio este pobre diablo, hijo de las barriadas populares de la Bogota de los anos 40, enredado por fuerzas oscuras que lo llevaron a ser el asesino del idolatrado dirigente liberal. En el callejon sin salida de un entorno mediocre, consumido por la pobreza, Roa vive una sucesion de ciclos depresivos que lo encaminan por el rosacrucismo y lo llevan a tener delirios de grandeza que lo hacen pensar que el espiritu de Santander ha reencarnado en el. De todos sus desarreglos de personalidad y una profunda desesperanza surge la idea de ser el autor del absurdo magnicidio.

Sobre un tema tan polemico y sobre el que se ha escrito tanto, lo que logra Miguel Torres es volver ficcion toda esa voragine de acontecimientos de la mano de Juan Roa Sierra. Nos acerca a la intimidad del personaje, de quienes lo rodean, al mismo tiempo que entreteje con fina sutileza el contexto politico y social que vive el pais. La ambientacion historica es impecable y esta imbricada con el universo popular en el se gesta el fatal designio asesino de Roa Sierra. La novela nos recrea la Bogota de los anos 40 volvemos a visitar su vida cotidiana, sus barrios, avenidas, parques, calles, cafes, hoteles y edificios emblematicos, con un conocimiento y precision a la manera de Joyce con Dublin, que le merecen un punto alto en la narrativa urbana escrita en Colombia. Sin duda alguna esta es una novela limite que supera en profundidad, lenguaje y fuerza metaforica a todas las escritas sobre el tema y entre las que vale destacar El dia del odio, de Jose Antonio Osorio Lizarazo; La calle 10 de Manuel Zapata Olivella; El 9 de abril, de Pedro Gomez Corena; y El monstruo, de Carlos H. Pareja. Como tambien es un complemento ficcional a la reconstruccion de memoria colectiva en la vasta cronica de Arturo Alape en El bogotazo. Memorias del olvido.

El intertexto al que remite esta novela es sin duda Cronica de una muerte anunciada, de Garcia Marquez. (7) En efecto, la organizacion de la trama de El Crimen del siglo esta montada en moldes semejantes y podemos decir que esta se sintetiza en una sola imagen: la de un asesino que busca a su victima en una ciudad que es el laberinto de su destino inexorable. La maestria de Torres consiste en armar desde la intimidad de Roa Sierra todo el entramado de acontecimientos y de fuerzas oscuras que lo atrapan y que le van imponiendo impetrar un crimen que en lo mas intimo no quiere cometer. Una diferencia sustancial seria el narrador, que mientras en El crimen del siglo se hace desde una tercera persona, muy cercana a los acontecimientos, en la obra de Garcia Marquez es el propio autor usando un tono autobiografico que, como una voz mas, ordena meticulosamente un complicado enredo de impresiones, recuerdos, imagenes y detalles, recuperados de los fragmentos astillados en la memoria de los protagonistas y el pueblo que acompanan los acontecimientos, visiones muchas veces condicionadas por el rol social y cultural de cada cual. Esto le permite introducir en el relato a Garcia Marquez la ambiguedad y el permanente auto cuestionamiento sobre la "verdad de los hechos", algo que en el caso del narrador de El Crimen del siglo nunca se da explicitamente y surge mas de la forma misma como se organiza la trama alrededor de todo lo que se mueve alrededor del asesinato de Gaitan. Hay muchas certezas de parte del narrador omnisciente, como cuando al final de la novela expresa el contexto de la inevitable tragedia: La noche del jueves 8 de abril de 1948 envuelve en sus sombras un pais convulsionado por la violencia, devastado por las furias de la intolerancia racional y sembrado en el caos propiciado por la politica oficial y oscuras y tenebrosas fuerzas guiadas por odios irreconciliables. (8)

El tiempo del relato esta concentrado en los ultimos momentos de la vida de Juan Roa Sierra y podria equivaler al tiempo que el lector demora en la lectura. Sobre el tiempo de los acontecimientos, presente historico, se tejen otros tiempos circulares en torno de la accion presentada, la que esta siendo reconstruida desde el presente del narrador. Todos los tiempos convergen al tiempo de la accion. Los tiempos antes de crimen que se hilvanan a partir de la vida de desempleado de Juan Roa, sus infortunios en la vida de pareja, sus desarreglos mentales hasta el dia en que ve a Gaitan haciendo ejercicios en el Parque Nacional y le surge la idea de seguirlo y de matarlo. Y por estar en esas andanzas termina vinculado a las fuerzas oscuras que preparan el asesinato. Todas estas peripecias que se recrean en la Bogota de la epoca confluyen en el tiempo del crimen, el eje central de la trama, unas cuantas horas que van desde la manana del 9 de abril en que Juan Roa va a visitar al astrologo, Johan Umland Gert, hasta la una y cinco de la tarde en que dispara sobre Gaitan a la salida de su oficina en el edificio Agustin Nieto en el centro de Bogota. Paso a paso estos momentos son reconstruidos con rigor cinematografico, como se hace un guion.

El relato, organizado sobre la unidad clasica de la tragedia: acciontiempo-espacio, es una profunda indagacion metafisica de la vida, del destino, como un inevitable transito por un laberinto. La circularidad del tiempo acompasado con una accion (un laberinto de casualidades) es el espacio como una sin salida para Juan Roa Sierra y una telarana en el que resultan vanos todos sus intentos hasta el ultimo minuto por evadir la tragedia. Los movimientos espaciales de Roa Sierra se asemejan a un juego mortal en donde cada paso errado (por los azares y casualidades de la vida) lo llevan para su fin, que paradojicamente se tiene como seguro desde el inicio, y que sobre todo parece indicar aun el ultimo instante posible de evitar. Como en el caso de Santiago Nasar, el destino de Juan Roa es como el de una mariposa sin albedrio cuya sentencia estaba escrita desde siempre.

Los movimientos de Gaitan estan minuciosamente detallados, en especial en los ultimos dias, para construir un juego de movimientos asesino/victima que le da gran tension al relato, y en donde hasta el momento final del crimen esta en abierto la posibilidad de que Roa no cumpla con su designio inexorable. La vida del lider liberal, sus discursos y debates, asi como las famosas Marchas de las antorchas y del silencio, aparecen relatadas teniendo como telon de fondo a figuras de la vida nacional como el presidente Mariano Ospina Perez y su canciller Laureano Gomez, sobre los cuales recaia la responsabilidad de la violencia que azolaba al pais y que con la muerte del caudillo pasan a ser acusados de responsables de lo sucedido. En este aspecto, la investigacion previa del autor le permite incorporar en el relato el acontecer politico nacional y todo el ambiente de tension en el que se desarrolla la IX Conferencia Panamericana en plena "guerra fria" entre los Estados Unidos y la Union Sovietica. (9) Como una cronica de epoca, en el que hecha mano de periodicos, biografias y ensayos, se incorpora al relato la vida nacional. Sin ser el proposito estrictamente historico, si es muy clara la rigurosa ambientacion que Miguel Torres le da a esta trama en la que se entrecruza la tragedia y el genero policial, una manera de armar la representacion de los hechos historicos.

Por ultimo, vale destacar la ambiguedad que crea el relato alrededor de si verdaderamente fue Roa Sierra el unico asesino de Gaitan. El relato anuncia: El reloj marcaba la una y cinco minutos de la tarde, y en ese momento saco el revolver y oculto su brazo armado detras de la espalda. (p.347) y tras describir los ultimos movimientos de Gaitan al salir del Agustin Nieto vuelve con mas detalle a lo anunciado en la frase citada: En ese momento el pitazo del cambio de via en el cruce de la Jimenez con septima erizo el silencio de la cuadra, y fue entonces, sobre los vibrantes estertores del pitazo, cuando se oyo un disparo seguido muy de cerca por otro al que sobrevino un silencio de muerte que estallo con el tercer disparo. Cuando ya Roa se dispone a huir, el relato habla del estampido de un cuarto disparo (p.348), con lo que queda sugerido la existencia de otro asesino como lo sugiere el relato testimonial --Historia de un disparo-- del escritor Jorge Padilla, una de las personas que acompanaba a Jorge Eliecer Gaitan en el momento del asesinato. (10) Vale la pena transcribir la parte final de este texto: No hubo dos testigos que coincidieran ni sobre el agresor, ni sobre el ataque, ni sobre el arma. Unos habian visto un punal. Otros, una pistola. Tal es la grandeza y la servidumbre del testimonio. Con el crimen de Gaitan ocurre algo semejante. Mientras Cruz, Vallejo y yo vimos que el asesino disparaba por detras, Mendoza asegura que venia del Norte y ataco de frente y que los orificios de la nuca se explican porque Gaitan trato de apartarlo con las manos y volvio hacia atras la cabeza. La reconstruccion hecha hace pocos anos no arrojo nuevas luces y confirmo las divergencias testimoniales. ?Que pasaria realmente? ?Si era Roa Sierra el asesino? ?Fueron dos los criminales, el que vio Plinio Mendoza de frente y el que los demas vimos disparar por la espalda? Es este uno de aquellos impenetrables misterios cuyo velo nunca fue descorrido. A este misterio que la novela de Torres apunta se agregan todas las fuerzas oscuras que el relato reconstruye y que aparecen apostadas cerca al lugar del crimen. Agentes secretos del gobierno, de los gringos, de los sovieticos y de los hungaros. Una manera de sugerir todas las posibilidades para esclarecer el misterio sobre los verdaderos autores intelectuales del magnicidio.

Con El crimen del siglo volvemos a una interpretacion de nuestra historia mediante la organizacion de una trama que nos trae de nuevo una memoria, que la leemos como un presente representado, humano, que nos hace comprender que esos hechos no son solo asuntos del pasado, sino algo muy vivo que aun incide sobre nuestro presente y nuestro futuro. La memoria del olvido es recatada a traves de los recursos de la ficcion.

Recibido en: 04/09/2007 Aprobado en: 28/09/2007

(1) Paul Ricoeur, Tiempo y Narracion. Siglo XXI, Barcelona, 1995. En especial, el primer volumen dedicado al circulo entre narracion y temporalidad.

(2) En nuestra perspectiva de analisis lo que nos interesa al analizar la trama es mostrar en la obra de Miguel Torres como la Historia y la Ficcion se interrelacionan como formas de lenguaje. Ambas son sinteticas y recapitulativas: ambas tienen por objeto la actividad humana. Como la novela, la Historia selecciona, simplifica y organiza, resume un siglo en una pagina. Seleccion y organizacion que presupone lo que Collingwood llamo en su libro, Idea de la historia. (Mexico, Fondo de Cultura, 1952, p.283), de imaginacion a priori, comun al historiador y al novelista. En cuanto obras de imaginacion, no difieren los trabajos del historiador y del novelista. Difieren en cuanto la imaginacion del historiador pretende ser verdadera.

(3) Jaime Jaramillo Uribe. "Un hecho historico: el 9 de abril de 1948." En su libro, Historia, sociedad y cultura. Ensayos y conferencias. Compilacion y prologo de Gonzalo Catano - Bogota: Uniandes, CESO, Alfaomega, 2002., p.257

(4) Entre los libros mas destacados sobre el tema, entre muchos, vale destacar: El bogotazo. Memorias del olvido, de Arturo Alape; Mataron a Gaitan, de Herbert Braun; ?Que paso el 9 de abril? de Eduardo Santal; Gaitan. Biografia, de Jose Antonio Osorio Lizarazu y el 9 de abril, la voz del pueblo. Relatos, de Victor Diusaba Rojas.

(5) Hayden White. "Hecho y figuracion en el discurso historico" en su libro, El texto historico como artefacto literario. Paidos, Barcelona, 2003. p. 56

(6) Miguel Torres, El crimen del siglo, Seix Barral, Bogota, 2006, p. 14

(7) Estructuralmente en Cronica de una muerte anunciada estamos delante de una ficcion en la que lo tragico se organiza sobre la forma de una novela policial, solo que muchas veces el autor invierte habilmente los recursos del genero y parodia los menos racionales, la invencion metodica y gradual, de las circunstancias exactas de un acontecimiento misterioso. Frente a sus limitaciones el texto ofrece otras tentativas --miticas, magicas u oniricas--, todas apuntando a construir una vision multifacetica de los hechos. Por supuesto, en El crimen del siglo si bien hay muchas semejanzas tambien hay soluciones propias del autor para reconstruir el gran complot que sugiere sobre el asesinato de Gaitan.

(8) El Crimen del siglo, p. 331

(9) El texto ya citado de Jaramillo Uribe, destaca el ambiente en que se desarrolla la IX Conferencia y la clara toma de partido del gobierno colombiano con los Estados Unidos, a tal punto. Que se apresura a senalar al comunismo internacional como el responsable del asesinato de Gaitan, lo que provoca el rompimiento de las relaciones diplomaticas con la Union Sovietica.

(10) Jorge Padilla, Relato testimonial. Historia de un disparo. En: revista Credencial, edicion 195, marzo 2006.

Dario Henao Restrepo

Licenciatura en Letras, Universidad del Valle, 1977; Maestria en Lengua y Literaturas Hispanicas, dominio conexo en Literatura Brasilena, Universidad Federal de Rio de Janeiro, 1985-1990. Estudios de Doctorado en Lenguas y Literaturas Hispanicas, Universidad Federal de Rio de Janeiro, Brasil. Decano de la Facultad de Humanidades Universidad del Valle, desde el 2001. Director del grupo de investigacion en Narrativa colombiana indexado en Colciencias.
COPYRIGHT 2007 Universidad del Valle
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2007 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

 
Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Restrepo, Dario Henao
Publication:Revista Poligramas
Date:Dec 1, 2007
Words:3431
Previous Article:Andres Bello y la defensa del castellano de America.
Next Article:Raul Gomez Jattin: las fronteras del rio Sinu.

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2018 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters