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El contacto inicial quechua-castellano: la conquista del Peru con dos palabras.

"Y que poco cuidado que habeis tenido de darnos lectura y libros en nuestra lengua y de traducir algunas obras que nos pudiesen aprovechar y ensenar. ?Vosotros no predicais, y no nos lo ensenais, que las letras y libros son manjar del anima y que por medio e instrumento de la lectura veen los ciegos y oyen los sordos?"

Pedro de Quiroga ([1569] 2009: III, 501)

La conquista espanola trajo como consecuencia un nuevo ordenamiento politico, economico, socio-cultural, religioso y linguistico del antiguo Tahuantinsuyo. Los descendientes de la nobleza incaica resumirian esta situacion, desde su propia optica, segun nos lo cuenta Garcilaso, exclamando "!trocosenos el reinar en vasallaje!". En el terreno idiomatico las reglas de juego estaban dadas: desde entonces, serian los de abajo quienes tendrian que aprender la nueva lengua oficial. Para los de arriba bastaba con el aprendizaje instrumental del idioma nativo tanto en el fuero publico como en el privado.

En ambos casos, el quechua se aprendio para mandar y ordenar al pueblo subyugado. Dentro de dicho contexto fue desarrollandose, pragmaticamente, una variedad de quechua empleada por los grupos intermedios de poder, denominada como el "quechua de los apamuyes". En esta oportunidad buscaremos caracterizar a grandes rasgos esta variedad tal como aparece registrada en las fuentes coloniales, particularmente en la obra del cronista indio Guaman Poma de Ayala.

1. Situacion diglosica. El regimen colonial impuesto tras la conquista espanola del Tahuantinsuyo tuvo como corolario, en el terreno linguistico, un ordenamiento idiomatico de caracter diglosico. De este modo, el quechua, que habia alcanzado el estatuto de lengua oficial, constituyendose en el idioma del vasto imperio, pasaba a ocupar un segundo plano tras la imposicion del castellano como vehiculo de la administracion colonial. "Como quiera que sea vos habeis de hablar en lengua de Toledo, y aun francessa si fuere menester, antes que os dexe de agotar", le dice Justino al indio Tito en los Coloquios de Pedro de Quiroga ([1569] 2009: II, 381). Ciertamente, el conocimiento de la lengua nativa resultaba imprescindible, al menos en los momentos iniciales de la conquista, por razones de control y sojuzgamiento material y espiritual del pueblo sometido. Ello explica, en el terreno de la administracion publica, la preocupacion por contar con interpretes oficiales, y, en el fuero religioso, la obligacion de ensenar la lengua indigena para servirse de ella como medio de catequizacion.

Por lo demas, fuera de tales requerimientos, de caracter instrumental y pragmatico, y una vez asegurado el ordenamiento colonial transcontinental, las condiciones estaban dadas de tal manera que, en materia de aprendizaje de lenguas, eran los grupos dominados quienes se veian en la necesidad de aprender el castellano y no al reves. Esta situacion es descrita de manera dramatica por el Inca Garcilaso, recordando los anos de sus mocedades en el Cuzco, al contarnos que en todos los demas indios havia tan poca curiosidad en aprender la lengua espanola, y en los espanoles tanto descuido en ensenarla, que nunca jamas se penso ensenarla ni aprenderla, sino que cada uno dellos, por la comunicacion y por el uso, aprendiesse del otro lo que le conviniesse saber. Y este descuido de ambas partes era tan grande, que aun los muchachos indios que conmigo se criaron, aunque me entendian las cosas manuales que en castellano les dezia, en los recaudos de alguna importancia me obligavan a que se los dixesse en indio, porque, por no entenderlos en el lenguaje espanol, no sabian decirlos en el suyo (Garcilaso [1617] 1944: I, XXIII, 67).

2. Aprendizaje de la lengua. En dicho contexto de relaciones de poder asimetricas, y mas alla de los intentos de las autoridades politicas y religiosas de reglamentar la ensenanza formal del castellano, en los colegios de curacas y en las parroquias de indios, por un lado, y del quechua, en las catedras y catedrillas de la lengua, por el otro, el aprendizaje de una y otra lengua estaba librada al trato diario entre los miembros de ambas castas, dominante y dominada. Precisamente Guaman Poma, el cronista indio que segun su propia confesion habia aprendido a hablar y escribir el castellano "seruiendo a los dotores", nos describe esta situacion de manera muy elocuente, si bien burlonamente, al contarnos en su castellano quebrado

como los primeros espanoles fueron chapetones, acimismo los dichos yndios no se entendian el uno ni al otro, pediendo agua, trayan lena, deziendo "anda puto", trayan cobre y calauasas. Porque anda es cobre, puto, calauasa. Y algunos yndios se hacian ladinos, los yanaconas dezian: "Obeja chincando, pacat tuta buscando, mana tarinchos, uira cocha". Como los mestisos del Cuzco y de Xacxauana y de Cochacalla dicia: "Ya, senor, sara paruayando, capon asando, todo comiendo, mi madre pariua, yo agora mirando chapin de la mula". Y anci los unos como los otros pasaron grandes trauajos, los indios como los cristianos (Guaman Poma, [1615] 1980: 367).

Como puede apreciarse, no solamente el cronista nos ilustra de un solo trazo no solo la escabrosa situacion de incomunicacion surgida en los primeros anos de la conquista sino tambien el tipo de media lengua que se iba gestando en labios de los ladinos. Es mas, si bien ridiculiza el habla ladina de sus paisanos del comun, tambien satiriza y denuncia el quechua mal aprendido de los evangelizadores, declarados peritos en lengua como requisito indispensable para tener parroquias a su cargo, segun las disposiciones vigentes. Y asi nos refiere

Como los dichos padres y curas no son muy bien desanimados la lengua del Cuzco, quichiua, chinchaysuyo, aymara para confesar y dezille dotrina y sermon cada semana, el euangelio y la uida de Dios y de su madre bendita Santa Maria y de sus sanctos y sanctas angeles. Sauiendo quatro palabras: "Apomuy cauallo. Mana miconqui. Padreta ricunqui. Maymi soltera? Maymi muchachas? Apomuy dotrinaman, no saue mas (Guaman Poma [1615] 1980: 576).

No es dificil imaginar, en el contexto de las relaciones de poder asimetricas, la valoracion diferenciada que recibirian ambas manifestaciones de media lengua: la de los ladinos, considerada como una jerigonza, y la de los espanoles indianos, como pintoresca y hasta contagiosa, segun se vera. Despues de todo, tales apreciaciones, medidas con desigual vara, siguen vigentes en el mundo andino de hoy, pues los fenomenos descritos continuan reeditandose en las comunidades apartadas de la region, aun cuando los protagonistas sean diferentes.

4. El quechua de los apamuyes. Producto natural de la situacion linguistica jerarquizada, en la que la lengua subalterna era empleada para imponer y ejercer el mando, fue una suerte de media lengua cuya designacion resumia y concentraba por si misma todo el mensaje de abuso y poder que anunciaba: la variedad quechua de los apamuyes. Con esta expresion castellanizada se aludia al empleo recurrente y abusivo, por parte de los espanoles, del verbo "traer" en su forma imperativa de segunda persona: !apamu-y! '!trae!'. Tanto era el recurso a dicha expresion apelativa en el trato diario con los indios que seguramente no es ninguna coincidencia que el cronista indio la pusiera en boca de los padres evangelizadores, segun se vio en los ejemplos del pasaje citado anteriormente. Todo lo contrario, formaba parte del escaso repertorio linguistico desarrollado por quienes estaban acostumbrados a mandar y ser obedecidos: era, con seguridad, una de las dos o a lo sumo "quatro palabras" aprendidas por los espanoles, segun ironiza nuestro cronista. (1)

En efecto, vemos alli los mejores ejemplos que ilustran el quechua de los llamados apamuyes: "Apomuy cauallo. Mana miconqui. Padreta ricunqui. Maymi soltera? Maymi muchachas? Apomuy dotrinaman, no saue mas". Las muestras del quechua incipiente que Guaman Poma caricaturiza, poniendolas en boca de los predicadores, mas alla de su velada critica a la proverbial concupiscencia de los curas de parroquia, ilustran justamente no solo el empleo recurrente de la forma imperativa <apomuy> (con un trastrocamiento vocalico esta vez inusitado) sino, sobre todo, las fracturas de orden gramatical y sintactico de la lengua, comenzando por el orden oracional invertido (VO en lugar del normal OV) y terminando con la casi total omision de las marcas gramaticales, que hacen de ellas la mejor caracterizacion de un quechua pidginizado. Se trata, pues, del tipo de quechua que nada menos que el ilustre primer gramatico de la variedad cuzquena denomina de "los apamuyes", y que define como "el hablar delos q[ue] no sabe [la lengua], y solo lo q[ue] sabe hablar esso sabe enteder no mas" (cf. Goncalez Holguin [1607] 1975: II, 81).

5. Defensa idiomatica. Tal como dijimos, la imposicion del regimen colonial trajo como consecuencia la devaluacion cultural e idiomatica del mundo andino. De este modo, la otrora "lengua general", celebrada y bendecida por los primeros conquistadores por haberles facilitado la comunicacion en tan vasto territorio (cf. Cieza de Leon [1551] 1985: XXIV, 73; Zarate [1555] 1995: I, VI, 39), devino luego menospreciada y hasta odiada en el trato diario con sus hablantes, mas aun entre los sectores que estaban obligados a aprenderla, por razones administrativas de orden espiritual. Lo resume asi nada menos que el padre Acosta, gran propulsor del empleo del quechua como lengua de evangelizacion, al declarar que "los hombres dan en no amar esto de la lengua de los naturales, en no cuidarse de ella y pasan a despreciarla, y a tener por deshonra tratar con los indios y hablar su idioma" (Acosta [1588] 1954: I, IX, 519).

Asi, pues, como consecuencia de su menosprecio por los hispanohablantes y la secuela inevitable de la verguenza idiomatica generada entre sus usuarios, resultaba natural que la lengua nativa, desprovista del poder que antes disfrutaba, no tuviera defensores que salieran al paso senalando la importancia de su empleo, mas alla del rol instrumental que la administracion le conferia, como idioma mayoritario tanto en terminos demograficos como espaciales. Con todo, seria injusto desconocer las voces aisladas que elevaron su protesta frente a los atropellos cotidianos de la lengua por quienes, como los apamuyes, pero tambien como los ladinos, hacian uso irreverente de la lengua.

Al respecto, ya en un trabajo anterior (cf. Cerron-Palomino 1991: [seccion] 1) mencionabamos los casos del indio Guaman Poma y del mestizo Garcilaso Inca como los unicos que nos habian dejado en sus escritos una clara denuncia de las tropelias linguisticas en que incurrian habitualmente los espanoles cuando tenian necesidad de hacer uso del quechua. Senalabamos entonces que la conciencia idiomatica que ponian de manifiesto los dos cronistas diferia en cuanto al grado de su naturaleza reflexiva: mientras que la del escritor lucaneno se mostraba de manera mas bien implicita e intuitiva, como producto espontaneo de su competencia linguistica adquirida, la del historiador cuzqueno aparecia como resultado de un conocimiento que trascendia el mero saber de su lengua para constituirse en un dominio metalinguistico de la misma. De esta manera, conforme vimos, la defensa idiomatica del quechua asumida por Guaman Poma aparece embozada y esbozada en los remedos de quechua incipiente --"quatro palabras"-- que el autor pone en labios de los espanoles, particularmente de los religiosos incompetentes, a quienes ridiculiza recurriendo al sarcasmo. La del Inca Garcilaso, a su turno, se muestra de manera mas bien militante a lo largo de su obra, en especial en sus Commentarios, escritos, segun su propio ideario, con el objeto de demostrar cuan enganados estaban los escritores de su tiempo de haber comprendido a cabalidad la historia de sus antepasados, por no haber tomado en cuenta la importancia de adentrarse a ella a traves de la lengua. Y, asi, a lo largo de sus paginas, no cesara de enrostrar a los historiadores de su tiempo el mal uso (= "corruptela") que hacen de la lengua, "corrompiendola" segun su expresion favorita, de tal manera que "casi no dexan vocablo sin corrupcion" (Garcilaso [1609] 1943: VII, IV, 96).

A tales voces quisieramos agregar ahora una mas, pero esta vez proveniente no ya del lado indiano, sea indigena o mestizo, sino del bando de los espanoles: nos referimos nada menos que al eximio quechuista, el jesuita cacereno Diego Goncalez Holguin. En efecto, al abordar la sintaxis de la lengua, concretamente el orden de las palabras dentro de la oracion, el ilustre gramatico insiste, una y otra vez, en observar estrictamente sus reglas, evitando dejarse guiar por los esquemas propios del hablante de castellano y tomando como modelo la performance del "indio q[ue] habla galanamete", ya que "de todos [estos] defectos y ignoradas [nos] librara el sintaxi" (Goncalez Holguin [1607] 1975: II, 81).2 En particular, ha de observarse cuidadosamente el orden (S)OV, ya que en el quechua

[t]odo verbo actiuo [...] ha de tener lo primero persona q[ue] haze expressa o tacita, y despues de la persona que haze se ha de seguir tras ella inmediatamente antes y junto al verbo otra persona que padece que ha de estar en acusativo co la particula (cta) y al fin de la oracio se sigue el verbo, y trastocar este orde no es coforme al estilo de los indios sino tomado de los espanoles q[ue] lo haze al reues (enfasis agregado; [1607] 1975: II, 88-88v).

Y es que, como no escapaba a la atencion del propio Guaman Poma, segun tuvimos ocasion de ver, una de las interferencias mas reacias que asomaban en el habla de los aprendices de la lengua, en este caso concreto de los aspirantes a curas de parroquia, era precisamente el trastrocamiento del orden de los componentes basicos de la oracion. Para el ilustre cacereno, una de las galanuras de la lengua indica era precisamente el orden mencionado; violentarlo equivalia a hacer de ella no solamente un idioma "barbaro y corrupto" sino, peor aun, un medio ininteligible o confuso en el mejor de los casos.

6. El quechua de los ladinos. Otro de los resultados, siempre en el ambito del contexto diglosico descrito, fue el surgimiento de una variedad sociolectal del quechua, esta vez entre el creciente numero de los ladinos. Ya el cronista indio, segun vimos, se mofa de ellos, particularmente de los yanaconas (criados de los espanoles), que "dezian obeja chincando, pacat tuta buscando, mana tarinchos, uira cocha". (3) Ejemplo que ilustra, aparte del cambio de codigos manifiesto, el uso y abuso del gerundio castellano en un intento por describir acontecimientos que reclamaban el recurso a la subordinacion sintactica, fenomeno persistente por lo demas en el habla del bilingue incipiente. Se trata, sin duda alguna, de los efectos de la interferencia quechua en el castellano balbuciente del aprendiz informal de la lengua. Pero hay otro aspecto de la performance del ladino que, coincidentemente, segun Goncalez Holguin y el Inca Garcilaso, tiene efectos perniciosos sobre el quechua. Nos lo refiere el jesuita cacereno, siempre a proposito de la buena observancia que debiera tenerse del orden de las palabras de la lengua,4 al recomendar al aprendiz del quechua --y esta es su "segunda ley"--, que hay que

huyr del modo de hablar de los ladinos, y no hablar mucho en la lengua con ellos, porque ya los indios ladinos por mostrar que lo son dexan el estilo galano de su lengua, y espanolizan lo que hablan, y precianse de atraer su lenguaje al castellano, y yerranlo tanto que ni bien hablan su lengua, ni bien ymitan la nuestra, y assi haze a su lengua mezclada y barbara, siendo ella galanissima (enfasis agregado; [1607] 1975: III, 119-119v).

El pasaje, como puede apreciarse, apunta a un fenomeno sociolinguistico novedoso e interesante en el contexto andino de entonces, pero nada excepcional en situaciones de contacto idiomatico de caracter asimetrico: el surgimiento de un ideal de correccion idiomatica de caracter exo-normativo, segun el cual el prototipo del buen decir no hay que buscarlo ya entre los hablantes nativos de la lengua, socialmente deprimidos, sino, por paradojico que parezca, en el habla del amo, y ello se consigue aproximando, consciente o inconscientemente, la estructura del vernaculo a la del idioma de prestigio. Esto es precisamente lo que por la misma epoca, aunque distante en el espacio, nos dice el ilustre mestizo, refiriendose dolidamente al habla quechua de sus paisanos, senalando que

[d]este passo y de otros muchos que apuntaremos, se puede sacar lo mal que entienden los espanoles aquel lenguaje; y aun los mestizos, mis compatriotas, se van ya tras ellos en la pronunciacion y en el escrivir, que casi todas las dicciones que me escriven desta mi lengua y suya vienen espanolizadas, como las escriven y hablan los espanoles, y yo les he renido sobre ello, y no me aprovecha, por el comun uso de corromperse las lenguas con el imperio y comunicacion de diversas naciones (enfasis agregado; Garcilaso [1609] 1943: VI, XXIX, 65).

Y nos lo dice, como lo senalamos en su momento (cf. Cerron-Palomino 1991: [seccion] 3), nada menos que el propio Inca, que sin vislumbrar aun la magna obra de su senectud, habia sido victima de aquello que mas tarde, erigiendose en autoridad de la lengua que habia "mamado en la leche materna", censurara a propios y ajenos.

7. Lengua y prestigio social. La tendencia observada por Goncalez Holguin y por el Inca en el sentido de que aun los ladinos y mestizos "se iban tras los espanoles" en la pronunciacion y en la escritura del quechua debio seguir su curso inexorablemente, a juzgar por los resultados de dicha "imitacion" en los dialectos modernos de la lengua. Aparte de las consecuencias de los procesos de normalizacion inducida en los registros escritos del quechua con el afan de calcar ciertos patrones discursivos del castellano a los efectos de que la lengua se intelectualizara (piensese, por ejemplo, en el empleo de los pronombres como relativizadores en la formacion de oraciones subordinadas), interesa aca llamar la atencion sobre los fenomenos de transferencia que fueron decantandose en sus versiones orales en el contexto de las relaciones comunicativas de caracter inter-estamental. Para ello bastara con citar dos fenomenos de orden morfosintactico tempranamente advertidos y que, no obstante haber sido objeto de especial consideracion de parte de nuestros campeones de la correccion idiomatica, han conseguido imponerse en los dialectos modernos de la lengua: nos referimos al empleo obligatorio de la marca de plural y a la neutralizacion de las subordinaciones de identico sujeto.

Para el primero de los fenomenos bastara con recordar que tanto el jesuita cacereno como el mestizo historiador nos advierten, uno de manera mas explicita que el otro, como el quechua, a diferencia del castellano, no disponia de marca de plural nominal obligatoria (cf. Garcilaso [1609] 1943: "Advertencias"), pero que, llegado el caso, podia echar mano de una serie de sufijos que denotaban pluralidad (cf. Goncalez Holguin [1607] 1975: I, 8-9v). En la practica, sin embargo, la norma castellana se filtraba en el habla de los predicadores tal como lo ilustra de manera patente Guaman Poma, cuando pone en labios del padre Loayza la siguiente amonestacion dirigida a los indios: "borrachosca, putillasconas, suaconas, laycaconas, hichiseroconas, padre mana ofrecenqui corita colquita" ([1615] 1980: 581). (5) Lo mas saltante en la andanada de adjetivos endilgados a los indios es la pluralizacion tautologica de estos, para lo cual se echa mano tanto del sufijo quechua <-cona> como del castellano <-s>: y asi se tiene no solamente <sua-cona-s> 'ladrones', <layca-cona-s> 'brujos' y <hichisero-cona-s> sino incluso <putilla-s-cona-s>, con doble marca plural castellana. Pues bien, que la pluralizacion (y no solo nominal sino tambien verbal) es obligatoria en practicamente todos los dialectos quechuas, para horror de los puristas modernos, es un hecho incuestionable, pero tambien lo es, de manera mas dramatica, el recurso a la pluralizacion tautologica hibrida (castellano-quechua) constituida en norma en algunos dialectos surenos de la lengua, como nos lo atestiguan el collavino y cochabambino.

Para el segundo de los fenomenos, ya advertido por el quechuista cacereno, conviene que nos detengamos en el siguiente pasaje:

Grande engano es esse, vsar de las phrasis Castellanas y dexar las proprias de la Legua, porque essa phrasi [<huacaspam rini>] dize lo contrario, porque es tomada del Castellano que con el gerftdio de hablatiuo y otro verbo dezimos esta phrasi (voy llorando) y tomar aca essa composicion es dezir otra cosa, que por essa phrasi de gerundio de ablativo dizen los indios este romance. Huacaspam rini, En acabando de llorar fuy. Micuspam llamccani, En acabando de comer o despues de comer trabaje. Que es bien contrario a nuestra phrasi, y por serlo buscaron este modo, Miccun micunmi rini, Voy comiendo. Porque (micuspam rini) esta ocupado para dezir (en comiedo fuy o voy) (enfasis agregado; Goncalez Holguin [1607] 1975: II, XVIII, 47-47v).

Pues bien, ocurre que los dialectos surenos del quechua (y tambien el aimara, agreguemos) han hecho hoy dia del sufijo --spa (y en el aimara --sa) exactamente lo que el gramatico censuraba, es decir, ya no marcas subordinadas que expresen anterioridad sino simultaneidad. De este modo, mikhu-spa hamu-ni equivale tanto a 'vengo comiendo' como a 'vengo despues de comer', habiendo desplazado, en la primera funcion, al subordinador simultaneo --stin. Pero, a diferencia del fenomeno anterior, en este caso el efecto del calco fue de doble partida, pues tambien el castellano andino 'vengo comiendo' puede significar 'vengo luego de comer'.

8. A manera de resumen. A lo largo de las secciones precedentes hemos procurado ofrecer, a grandes trazos, la situacion del contacto linguistico inicial entre el castellano y el quechua tras la conquista y el establecimiento del orden colonial en el antiguo territorio del pais de los incas. Dentro de la situacion diglosica creada como resultado de la imposicion del regimen colonial, el quechua, otrora lengua de civilizacion del mundo andino, devino en idioma socialmente devaluado y relegado consiguientemente a segundo plano. Como ocurre en situaciones semejantes, son los grupos desprovistos de poder quienes se ven en la necesidad imperiosa de aprender la lengua de la elite gobernante, por razones de sobrevivencia cuando no de movilidad social, instalandose de este modo una situacion asimetrica, por cuanto los grupos dominantes, al imponer su idioma como lengua de la nueva administracion, pueden prescindir del aprendizaje de la lengua subordinada, valiendose de interpretes y traductores para emplearla, a lo sumo, como un instrumento de control y sojuzgamiento. Las relaciones asimetricas establecidas dentro del regimen colonial dieron lugar, en el terreno linguistico, y en especial en las esferas intermedias de poder, al surgimiento de formas de habla de caracter instrumental y pragmatico, tanto en el sector hispanohablante en relacion con el aprendizaje del quechua como en el estrato indigena respecto de la adquisicion del castellano. Particularmente interesante fue el surgimiento de una variedad de quechua incipiente entre los hablantes de castellano, especialmente entre las autoridades civiles y religiosas, empleada en un contexto exclusivo de mando y coercion: nos referimos a un genero de quechua llamado precisamente "de los apamuyes". Una de las caracteristicas de esta variedad de contacto fue, como era de esperarse, su propension al calco de moldes y esquemas estructurales propios del castellano. Las voces aisladas que se levantaron en contra de dicha practica, entre las cuales figuran las de los escritores Garcilaso Inca y Guaman Poma, mestizo e indio respectivamente, pero tambien la del eximio gramatico espanol Goncalez Holguin, no lograron ciertamente detenerla, y, como resultado de ello, el quechua moderno registra precisamente algunos de tales rasgos atribuibles al influjo de la lengua social y culturalmente dominante.

Bibliografia

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Rodolfo Cerron-Palomino

Pontificia Universidad Catolica del Peru

* Esta es una version ligeramente revisada del texto de la ponencia que iba a ser leida en el seno del V Congreso Internacional de la Lengua Espanola (Valparaiso 2-5 de marzo de 2010), el mismo que tuvo que cancelarse a raiz del terremoto que asolo la region austral chilena.

(1) El topico de las "dos" o "quatro palabras" con el que el cronista busca describir el quechua rudimentario aprendido por los espanoles en el trato con los indios es algo que se repite en su obra, y que, naturalmente, no puede interpretarse de manera literal, pues, por ejemplo, en la expresion <ama mancha noca ynga> '!no se asusten, yo soy el inca!', tendriamos por lo menos cuatro y no dos palabras (cf Guaman Poma [1615] 1980: 367, 578).

(2) Oigamos lo que nos dice el gramatico al respecto: "Sin conocimieto del sintaxi no puede auer copia de todos romances para predicar o hablar ni aft se puede entender lo q[ue] los indios hablan ni vsar de los verbos co propiedad dando su caso y costruccion a cada vno y por esso no se atreuen muchos a predicar ni a hablar vn razonamiento q[ue] pida variedad de razones, o de afectos q[ue] por varias conjugaciones se explica y otros entiende al reues lo q[ue] oyen, porque no saben distinctamete las especies delos verbos y su construccion, ni sabe si han de vsar de verbo actiuo o neutro, o comun &" (enfasis agregado; [1607] 1975: II, 80v).

(3) Que traducido al castellano, aproximadamente, vendria a significar: "se perdio la oveja, y aunque se estuvo toda la noche buscandola, dicen que no la encontraron, senor".

(4) Y lo hace formulando lo que el denomina la "primera ley", consistente en que "para acertar a componer sea huyr del modo de hablar castellano, porque dispone la oracion y sus partes al reues que esta lengua. [...] y este orden es aca [en el quechua] elegante, y no el nuestro" ([1607] 1975: III, 119).

(5) Que traducido al castellano dice aproximadamente: "[indios] emborrachados, putillas, ladrones, brujos, hechiceros, no le ofrecen ni el oro ni la plata al padre".
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Author:Cerron-Palomino, Rodolfo
Publication:Lexis
Date:Jul 1, 2010
Words:4741
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